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lunes, 5 de mayo de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de San Pedro, Ayuntamiento, Convento de Nuestra Señora de los Remedios, Ermita de San Andrés, Ermita de los Santos Mártires San Sebastián y San Fabián, Ermita de San Antón Abad, Ermita de Nuestra Señora de la Soledad, Ermita de Nuestro Padre Jesús de la Fortaleza -El Calvario-, Ermita de Santa Ana, Ermita de San Felipe Neri, y Ermita de San Isidro) de la localidad de Aceuchal, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Pedro, Ayuntamiento, Convento de Nuestra Señora de los Remedios, Ermita de San Andrés, Ermita de los Santos Mártires San Sebastián y San Fabián, Ermita de San Antón Abad, Ermita de Nuestra Señora de la Soledad, Ermita de Nuestro Padre Jesús de la Fortaleza -El Calvario-, Ermita de Santa Ana, Ermita de San Felipe Neri, y Ermita de San Isidro) de la localidad de Aceuchal, en la provincia de Badajoz.
     Entre Villalba y Almendralejo, resulta uno de los enclaves más representativos de la Tierra de Barros.
     Sobre antecedentes no confirmados de época romana y visigoda, el núcleo perteneció inicialmente tras la Reconquista a los templarios, quienes establecieron aquí una fortificación de la que es parte, quizá, según algunas opiniones, la torre de la iglesia parroquial.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 63,1 Km2
     Altitud: 303 m.
     Distancia Capital: 57 Km.
     Partido Judicial: Almendralejo
     Comarca: Tierra de Barros
     Gentilicio: Aceuchaleño
Ayuntamiento de Aceuchal
     Plaza de España, 1
     06207 Aceuchal (Badajoz)
     Teléfono: 924680003
     Fax: 924680397
     Email: ayuntamiento@aceuchal.es - secretaria@aceuchal.es
     Web: www.aceuchal.es
Historia.-
    Situada entre Villalba y Almendralejo,. resulta otro de los enclaves más representativos de la Tierra de Barros. Sobre antecedentes no confirmados de época romana y visigoda, el núcleo perteneció tras la Reconquista a los templarios, quienes establecieron aquí una fortificación de la que es parte, quizá, según algunas opiniones, la torre de la iglesia parroquial.
     Tras la disolución de la Orden del Temple a principios del siglo XIV, el lugar quedó abandonado, siendo poblado de nuevo poco después por la Orden de Santiago. A mediados de esa misma centuria aparece ya como cabeza de Encomienda alcanzando poco después categoría de Villa. El nombre de Aceuchal se hace derivar de hallarse cubierto de acebuches el lugar en que fue asentado. También se encontraba en ese punto, según la tradición "una fuente muy buena" y un caserío anterior que se unió a la nueva fundación. En sus cercanías perdura otro viejo enclave llamado La Soledad.
     El poblado se fijó en la encrucijada de los caminos entre Almendralejo, Villalba, Villafranca y Solana, en el eje de la Cañada Real leonesa, surgiendo su foco inicial en la zona que hoy corresponde a los Cuatro Caminos, Las Cañadas y La Lancha.
     El lugar corresponde a una vaguada cruzada por multitud de pequeñas corrientes de agua, cuya reunión a partir del barrio de La Postrera, área pedregosa que determina el límite norte del pueblo, origina la llamada "de Cien Arroyos".
     En este dominio de berrocales, conocido a nivel local como "Las Piedras", proliferan formaciones rocosas de formas extrañas como las denominadas "del Librito", "Camita del Señor", "La Cocina", etc.
     En la actualidad Aceuchal constituye un núcleo típicamente rural, en el que la evolución experimentada en los últimos años no ha eliminado su carácter tradicional ni su valor ambiental. Urbanísticamente presenta la estructura laberíntica propia de los asentamientos de origen medieval, siendo numerosos los hitos que refieren su antigüedad.
     Entre ellos cabe mencionar los pozos y fuentes "de la Abundancia", de Abajo, de Zarza, del Buen Hombre, de Leoncio, La Pocilla, las Alberquillas, etc. Especial mención requiere el Pozo Garbanzo y las llamadas "Casas Moras" que según la tradición pertenecen al poblado árabe originario (Diputación Provincial de Badajoz).
     
Monumentos.-
     De acusado interés resulta la ermita de San Andrés, que fue la parroquia primitiva. Se trata de una pequeña construcción mudéjar, edificada en ladrillo, que se mantiene poco modificada respecto a su primer estado, presidiendo una plazoleta de gran sabor ambiental. Junto a ella se localiza el antiguo Pósito, obra del XVIII, hoy utilizado como Biblioteca Pública Municipal (Maizflor) y Juzgado de Paz.
     En la misma placilla se sitúa la casa solariega de los Rangel, hoy lamentablemente desvirtuada por numerosas transformaciones, en cuya fachada luce un excelente esgrafiado.
     Otras mansiones de significada composición son las de los Gutiérrez de Salamanca, Solís, Becerra, Castañeda, Velasco, Millán de la Hiz, y muchas más que confieren un particular empaque al paisaje urbanístico.
     Otras ermitas dignas de atención, todas de acusado interés morfológico, son las ermitas de San Felipe, Santa Ana, San Antón, Padre Jesús de la Fortaleza, la Soledad y San Isidro. También se mantiene un convento de monjas dominicas.
     En la alineación de espacios abiertos que configura el centro de la población, se hallan sus tres hitos más significados: Casa de la Encomienda, Ayuntamiento e iglesia parroquial. La Casa de la Encomienda conserva su sencilla fachada y el patio interior porticado de doble galería. De sobresaliente atractivo plástico resulta el Ayuntamiento, uno de los más hermosos, quizá de la región, en cuya variada composición destacan sus soportales y galerías. El edificio correspondiente a un antiguo centro religioso conectado con el convento franciscano de Montevirgen de Villalba, fue restaurado con notable acierto en 1920, presentándose hoy impecablemente encadado y cuidado.
     La iglesia parroquial, dedicada a San Pedro, originaria del siglo XV, muestra actuaciones góticas, renacentista, barrocas y otras posteriores, predominando en ella el aspecto de fortaleza que le confiere su potente torre almenada, recia estructura de piedra sobre la que recientemente se han dispuesto dos pequeños cuerpos de ladrillo, también almenados, formando campanario.
     Entre sus contenidos artísticos se cuentan diversos retablos barrocos, habiendo desaparecido el mayor, obra del XVI compuesta por 24 tablas góticas atribuidas a Antón de Madrid o Estacio de Bruselas, de las que únicamente se conservan dos representando a San Pedro ad Vincula y San Juan Bautista.
     Atractivo singular de la localidad es el Museo Taurino de Mahizflor. Ya no existe, porque ha sido vendido por el propietario a un particular.
     Producto especialmente característico de Aceuchal es el ajo, del que a su vez resulta inseparable la figura del ajero, personaje que, junto con el turronero de Castuera, el botijero de Salvatierra, el tierrablanquero de La Zarza, el pimentero de Campanario o el chalán de Fuente del Maestre y Zafra, forma parte del conjunto de extremeños que recorrieron el mundo vendiendo sus productos y paseando el nombre de la región por los más apartados rincones. En homenaje a tan significada figura, el pueblo tiene un monumento dedicado al Ajero, expresiva obra en bronce de Fulgencio León Manchego, erigida en 1.985. En conexión con el ajo, los aceuchalenses son conocidos a nivel general por el apelativo popular de "piporros", que también se aplica a los naturales de Guareña (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia de San Pedro.-
     Elemento artístico señalado de esta localidad es el edificio de la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol en el que se combinan distintos rasgos constructivos de los estilos gótico, renacentista y barroco, desarrollados desde el siglo XV al XVIII. El templo tiene una edificada en el siglo XVI, añadida a la cabecera gótica, único elemento con el que contaba la iglesia a finales del siglo XV. La primitiva cubierta de la nave era de madera, la cual persistió hasta que a mediados del siglo XVIII se acometieron las importantes obras barrocas que dieron al edificio su aspecto definitivo, sustituyéndose por la actual bóveda de cañón con lunetos. Entre sus contenidos artísticos se cuentan diversos retablos barrocos, habiendo desaparecido el mayor, obra del siglo XVI compuesta por 24 tablas góticas atribuidas a Antón de Madrid o Estacio de Bruselas, de las que únicamente se conservan dos representando a San Pedro ad Vincula y San Juan Bautista.
     La torre es de fines del siglo XV y comienzos del XVI, se alza a los pies y presenta sucesivos cuerpos almenados que perfilan su aspecto de fortaleza, lo que se encuentra también en otros templos de la Tierra de Barros.
     En el interior del templo se conservan varios retablos laterales del estilo barroco, así como la capilla mayor, del mismo estilo, datable en la primera mitad del siglo XVIII (Ayuntamiento de Aceuchal).

Convento de Nuestra Señora de los Remedios.-
     El nacimiento de la sede religiosa en el entorno de la parroquia de San Pedro Apóstol se atestigua con la construcción, en el primer cuarto del siglo XVII, del que fuera convento de Religiosas Dominicas con el título de Nuestra Sra. de los Remedios, que ha sido la única parte del conjunto monacal que, tras la Desamortización del siglo XIX, se ha conservado hasta nuestros días. Sin ser de grandes dimensiones, nos encontramos ante una obra que está claramente influenciada por la obra de maestros retabilísticos de los siglos XVII y XVIII de indudable interés regional, junto con otras piezas artísticas de primer orden: azulejería hispalense del siglo XVII en los netos de las gradas de la capilla mayor, extraordinaria imagen del Nazareno «El Señor de la Paz» de finales del siglo XVIII atribuible a Blas Molner.
     Tiene su sede la Cofradía del Señor de la Paz y Santo Entierro.
     La Sagrada Imagen del Señor de la Paz,  representa a Jesús cargando con la Cruz, procesiona dos veces  al año,  en los primeros días de marzo son los cultos de un triduo en la Parroquia donde el primer viernes de este mes, procesiona por algunas calles de nuestra localidad en el vía Crucis penitencial, donde al terminar y ya en el convento los fieles le besan los pies al Señor rezando tres credos y pudiendo tres gracias.
     La segunda procesiona el Jueves Santo,  en la procesión del canto de la Buena Mujer, un canto, donde una mujer vestida de negro y cubriendo su rostro le canta al Señor la misma melodía mozárabe, de trece estrofas y limpiando el rostro del Señor de la Paz, el lienzo es obra del pintor extremeño, Alejandro Tinoco.
     La Cofradía del Señor de la Paz y Santo Entierro, cuenta en la actualidad con 320 hermanos, tiene sus propios nazarenos, costaleros y romanos que escoltan al Señor en la procesión del jueves Santo, y son los que cruzan las espadas, en el canto de la Buena Mujer, impidiendo que Madre e Hijo se acerquen (Ayuntamiento de Aceuchal).

Ermita de San Andrés.-
     La ermita de San Andrés se encuentra en uno de los lugares más céntricos del pueblo: la plaza conocida como Llano de San Andrés. En ella podrás contemplar también el edificio del Pósito (hoy convertido en biblioteca pública) o la casa de los Rangel. Es muy probable que este fuese el núcleo fundacional de Aceuchal, hacia 1327, por lo que se especula que pudiese haber sido la primitiva parroquia del viejo asentamiento medieval. Sin embargo esta teoría no está confirmada documentalmente de manera fehaciente. Es aquí donde radica la importancia del edificio: es el más antiguo del pueblo y el único de estilo mudéjar. Aparece registrada en 1492, aunque su edificación debió de ser anterior. Al principio presentaba cubiertas de madera y teja a dos aguas, sostenidas por arcos de ladrillo.
     Al exterior presenta un aspecto sólido y macizo al que contribuyen los contrafuertes que sostienen la techumbre. El interior sorprende por el uso del ladrillo (típico del mudéjar), algo que la convierte en un edificio tremendamente singular en la población. Se compone de una nave, distribuida por arcos fajones en cuatro cuerpos que se cubren con bóveda. El presbiterio, con cúpula y linterna, es un añadido barroco posterior. En el muro izquierdo, entre los contrafuertes, se levantaron unas dependencias que se usaron, durante el siglo XX como carpintería y escuela.
     En el interior destaca el cuidado  retablo barroco del siglo XVII. Se compone de banco o predela en la parte inferior, un cuerpo y ático, estos últimos separados por un friso partido. El primer cuerpo se divide en tres calles separadas por columnas salomónicas. En la calle central se encuentra la hornacina con la escultura de San Andrés, obra destacada del siglo XVII y que se ha atribuido al taller zafrense de Salvador Muñoz o Francisco Morato. El apóstol aparece agarrado a la cruz en aspa, símbolo de su martirio y con el libro y los peces (en referencia a su oficio de pescador) en otra mano. A la derecha se encentra una pintura representando la imposición de la casulla a San Ildefonso mientras que a la izquierda aparece San Francisco. En la parte central del ático se representa a la Santísima Trinidad, enmarcada por dos pilastras y un friso.
     En la ermita podemos contemplar otras imágenes, aunque sin duda la que más misterio guarda es una pequeña talla de la Virgen con el Niño en brazos, bajo la advocación de Virgen de la Salud. El esquema compositivo sigue ciertos modelos sevillanos del siglo XVI, lo que ha permitido datarla en torno a esta fecha. Llegó a la ermita proveniente de una donación particular, que afirmaba que había estado escondida durante un tiempo. Al restaurarla la sorpresa fue mayúscula, pues todo apuntaba a que la Virgen había sido quemada casi hasta ser convertida en carbón en algún momento que no se ha podido determinar.
     En la plaza se suele celebrar una fiesta, venida a menos en la actualidad, el 30 de noviembre, día de San Andrés. En Aceuchal este día marcaba el inicio de la temporada de la matanza tradicional del cerdo, a diferencia de otras áreas más frescas donde viene marcada por San Martín (11 de noviembre). La fiesta de San Andrés pertenece a lo que en etnografía se denomina “ciclo festivo de invierno”, por lo que el eje central de la celebración es el fuego, con grandes hogueras en los alrededores (Ayuntamiento de Aceuchal).

Ermita de los Santos Mártires San Sebastián y San Fabián.-
     La ermita de los Santos Mártires San Sebastián y San Fabián fue edificada hacia 1549, a tenor de lo que señalan los Libros de Visita de la Orden de Santiago, donde en 1550 aparece como “edificada recientemente”. Se encontraba en un “cabezo” es decir, uno de los puntos más altos del término municipal, en una zona de ejido público cuyas inmediaciones comenzaron a ser utilizadas a principios del siglo XX para la construcción de viviendas. Aunque el edificio no se conserva, la advocación ha quedado fosilizada en el nombre de la calle donde se ubicaba, el punto más alto de la actual calle Mártires, así como de otras dos calles aledañas: la calle San Fabián y la calle San Sebastián.
     Tenemos muy pocos datos de la ermita. Tal y como llego a la década de los 30 del siglo XX, consistía en un pequeño oratorio, no más grande que los presbiterios de ermitas como la Soledad o Santa Ana, en el que apenas cabían cuatro bancos, según los testimonios orales. La imagen de San Sebastián se encontraba en una hornacina, alrededor de la cual, a modo de retablo, había unas pinturas al fresco a base de motivos vegetales y angelitos. Al exterior tenía una espadaña con la campana que actualmente podemos contemplar en la ermita de San Isidro.
     Este edificio no era el original de 1549. Sabemos en el siglo XVII el pequeño oratorio hubo de ser reformado debido al mal estado que presentaba. El fin del edificio tuvo lugar en 1936 cuando, en un ambiente de marcado anticlericalismo, un grupo de vecinos lo derrumbó con el objetivo de construir más casas. Desde 1935 se tenía prevista la reforma de la ermita, por lo que la imagen de San Sebastián se encontraba en casa de una vecina desde entonces, gracias a lo cual ha llegado hasta nuestros días.
     San Sebastián fue un santo con mucho arraigo popular desde la Edad Media. La hagiografía le atribuye haber sido militar bajo el poder del emperador Diocleciano. Fue asaeteado por su condición de cristiano y, aunque esto no le acarreó la muerte, ha sido uno de los martirios más representados en la historia del arte. El Renacimiento fijó definitivamente su imagen de joven atlético y vigoroso atravesado por flechas. Su culto se extendió por muchísimas zonas de la Europa cristiana debido a su patronazgo: era, junto a San Roque, el protector contra las enfermedades contagiosas. No deja de ser paradójico que en el siglo XIX se instalase junto a su ermita en Aceuchal un hospital para enfermos de cólera.
     Aunque desaparecido el oratorio, en el barrio se siguió festejando hasta los años 70 al santo cada 20 de enero. Se hacían varios candelorios (como en todas las fiestas del ciclo de invierno) que competían por ser el más grande e impresionante. Además, como protector de los militares, hasta la desaparición del servicio militar obligatorio, las madres de los “quintos” ofrecían misas en la ermita de San Isidro, donde se encuentra el santo desde 1950, para la protección de los jóvenes reclutas (Ayuntamiento de Aceuchal).

Ermita de San Antón Abad.-
     Respecto al origen de esta ermita debió construirse muy a finales del siglo XVI, pues la primera referencia que hemos encontrado es de 1604, aunque el edificio actual es posterior. De fábrica sencilla, presenta una sola nave abovedada, de poca altura. Esto le da un aspecto achatado y macizo. Se accede desde un lateral (es la única en la actualidad con esta característica) y posee una espadaña a los pies del edificio, que se encuentra rodeado por un perímetro murado. En el interior alberga dos imágenes relevantes. Por un lado la de San Antón Abad, al que se representa como un hombre mayor con el hábito de monje, el libro de reglas de los antonianos, el cayado y la jabalina o cerda a sus pies. Ésta alude al milagro que obró al devolverle la vista y las extremidades a un lechón. San Antón es el patrón de enfermedades como el ergotismo (conocida como “Fuego de San Antón”) y protector de los animales.
     Por ello cada 17 de enero se sigue celebrando en el entorno de la ermita la fiesta de San Antón, donde se lleva a los animales para ser bendecidos, se hacen “candelorios” y existe la tradición de dar tres vueltas a la ermita para que no duela la tripa el resto del año. Antaño fue una fiesta muy relevante debido a la importancia de las caballerías en el trabajo del campo, por lo que acudían engalanadas a la ermita con arreos exclusivos para esas fechas. En Aceuchal se recoge un refrán que dice Por San Antón toda el ave pon, y si no pon… ¡pum!, que se refiere a la necesidad de renovar las aves de corral a inicios del año.
     La otra imagen venerada en la ermita es la de Santa Bárbara, protectora de las tormentas. Es una imagen barroca con un curioso estofado que representa a la santa sosteniendo una torre en la mano izquierda y un bastón en la derecha, aunque originalmente portaría una palma como símbolo del martirio al que fue sometida. Tradicionalmente se encargaba de su culto una mujer que debía ser soltera. Cuando se desataba una tormenta se salía a pedir limosna con una campanita, por aquel refrán de La gente solo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena (Ayuntamiento de Aceuchal).

Ermita de Nuestra Señora de la Soledad.-
     En un simple vistazo podemos comprobar que estamos ante la ermita más destacada de la localidad. Y el motivo no es otro que albergar la imagen mariana de más devoción por todos los piporros: Nuestra Señora de la Soledad, patrona de Aceuchal. Nos adentramos pues en uno de los edificios con más historia de la localidad.
     Las primeras referencias de la ermita datan de 1633, en la Historia de la ciudad de Mérida, de Bernabé Moreno de Vargas. Es probable que en esta época solo constase de un pequeño oratorio correspondiente al actual presbiterio del templo, donde se venerase a una imagen de la Virgen que seguramente no se corresponda con la actual, que es del siglo XVIII. La ermita se ubicaba fuera del recinto urbano y el concejo nombraba cada año un mayordomo para que administrase el culto y las limosnas.
     La construcción es de una sola nave cubierta de bóveda, presbiterio con cúpula semiesférica y linterna, sacristía y el elemento que la diferencia del resto de ermitas de la localidad y que le da el toque característico: el atrio de entrada al templo. El aspecto actual de su interior se corresponde con sucesivas reformas que se fueron dando a lo largo de todo el siglo XX. Entre ellas hay que destacar la azulejería y el enlosado de mármol, que se realizaron en 1909 gracias a las donaciones de Dª. Coronada y Dª María Cabeza de Vaca y Gutiérrez de Salamanca, pertenecientes a una de las familias más preeminentes de la localidad. El retablo se realizó en los años 50, en estilo neobarroco, con la Virgen de la Soledad en el centro, flanqueada por las imágenes de San Antonio a la izquierda (procedente de la capilla de la casona de los Gutiérrez de Salamanca) y San Francisco a la derecha, flanqueados ambos por columnas sogueadas doradas. Sobre la hornacina que alberga la imagen de la Virgen se sitúa un medallón con el corazón y los siete puñales, representando los Siete Dolores de María, de los cuales la “Soledad de la Virgen” es el último.
     La imagen, de candelero, representa a la Virgen con la cabeza ladeada por el dolor y las manos cruzadas, que tradicionalmente cogían el sudario de Cristo, pero ahora llevan un rosario. Es el momento exacto en el que Jesús acaba de morir, por lo que María queda sola en el mundo. Sale en procesión dos veces el Viernes Santo, siempre acompañando a Cristo muerto. La madrugada del Jueves al Viernes Santo acompaña al Señor de los Reyes, un crucificado del siglo XVII, en completo silencio, hasta la parroquia. Ese mismo Viernes por la tarde procesiona con el Santo Entierro, cortejo al que acuden las autoridades de la localidad.
     En las dos hornacinas laterales podemos contemplar otras dos imágenes. A la izquierda está San Blas, que vino a sustituir a otra imagen más pequeña que se custodia actualmente en la capilla del Convento de Nuestra Señora de los Remedios de la localidad. San Blas es el protector de las enfermedades de garganta, por lo que cada 3 de febrero se siguen repartiendo gargantillas bendecidas en la ermita. En la hornacina de la derecha se sitúa Nuestra Señora de la Natividad, una imagen valenciana que vino a sustituir a mediados del siglo XX a otra anterior. Representa a la Virgen Niña, por eso está con el pelo suelto y suele vestir colores claros como el rosa o el blanco.
     Esta imagen sale en procesión el 8 de septiembre, día de la Natividad, fecha en la que los piporros celebran también a la Virgen de la Soledad, por lo que ambas son consideradas patronas del pueblo. Se procesiona a la Virgen de la Natividad por ser una representación mucho más acorde con la festividad del nacimiento de María. Tradicionalmente la fiesta comienza el 7 de septiembre con fuegos artificiales, es la llamada “Noche de los Fuegos”. Además tiene lugar “el ramo”, una subasta pública de bordados, macetas, dulces o animales que son donados por los devotos y con los que se sufraga el culto en la ermita.
     Como curiosidad, la ermita solo se ha cerrado en dos ocasiones. La primera durante las primeras semanas de la Guerra Civil, en 1936. La segunda vez fue durante el confinamiento de 2020, por la epidemia de Covid-19, cerrada unos días antes de que se decretase el estado de alarma.
     La tradición popular narra algunos milagros realizados por la intervención de Nuestra Señora de la Soledad, como los de varios niños perdidos a los que amparó “una señora con un manto negro” durante la noche o el del Alto del Espino, donde intercedió por un hombre que iba a ser embestido por un toro. Además, el entorno de la ermita ha sido tradicionalmente un lugar de paseo, tanto es así que los quintos, al marcharse al servicio militar cantaban eso de:
     Virgen de la Soledad
     cuántos paseos me debes
     quién volviera a pisar
     la sombra de tus paredes (Ayuntamiento de Aceuchal).

Ermita de Nuestro Padre Jesús de la Fortaleza (El Calvario).-
     La ermita de Nuestro Padre Jesús de la Fortaleza da nombre al barrio en el que se encuentra, conocido como “barrio de Jesús” o “el Calvario”, que se edificó sin ningún tipo de planificación a principios del siglo XX. Las noticias que tenemos de la ermita son anteriores, ya que aparece mencionada en el Diccionario Geográfico-estadístico de Pascual Madoz en 1846. Es muy posible que estuviese levantada antes, ya que conocemos a través de la documentación del Catastro de Ensenada, en 1750, que existía en la población el lugar conocido como “el Calvario”.
     Se trata de un edificio sencillo de una sola nave, presbiterio que se muestra al exterior con tambor octogonal y algunas dependencias anexas, entre las que cabe destacar la casa del ermitaño. Al exterior destaca la espadaña y debajo de ella la entrada al edificio con un curioso frontón abierto de gusto barroco. El interior se encuentra muy transformado por las últimas reformas efectuadas, que han alterado de forma significativa la apariencia del retablo, cuya antigua decoración consistía en un trampantojo de mármoles de colores.
     En la hornacina del retablo se venera la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Fortaleza. La advocación alude al momento de la pasión que representa: Cristo aparece amarrado a la columna tras haber sido flagelado, cuyas consecuencias se reflejan en la expresión de cansancio y dolor en el rostro. Es una imagen de tamaño menor que el natural y que goza de una gran devoción en la villa de Aceuchal. Procesiona el Martes Santo desde la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol (donde ha sido trasladado en los días previos) hasta su ermita, acompañado de la Virgen de los Dolores.
     El entorno de la ermita, actualmente una plaza delimitada con un murete encalado, guarda una escabrosa historia que puede llegar a pasar desapercibida en la actualidad. Ese lugar fue el primer cementerio que tuvo Aceuchal, construido durante el Trienio Liberal (1820-1823) ya que el de la iglesia parroquial se había quedado pequeño. Hacia 1855 el azote del cólera, una enfermedad muy extendida en el siglo XIX, llegó a la localidad, por lo que este cementerio se quedó pequeño, debido al aumento de las muertes. Fue necesario levantar otro, más alejado del núcleo urbano, en la zona hoy conocida como “Cementerio Viejo” (Ayuntamiento de Aceuchal).

Ermita de Santa Ana.-
     La ermita de Santa Ana está situada en el que probablemente es uno de los lugares más pintorescos de Aceuchal: el cabezo de Santa Ana. El pueblo se encentra ubicado en una ladera, por lo que Santa Ana se erige como uno de los puntos más altos de la villa. Esto ha dado origen a una coplilla que refleja el orgullo hacia este lugar, por una parte, y la rivalidad con el pueblo vecino de Villalba de los Barros por otra:
     Tres cosas tiene Aceuchal
     Que no tiene Villalba:
     Los Silos, la Soledad
     Y el cabezo de Santa Ana
     También se solía decir, con más o menos sorna, debido al lugar donde está ubicada la ermita: Todos los cojos van a Santa Ana con la pata galana. Y a los niños se les cantaba una preciosa nana que indicaba:
     Mi niño se va a dormir
     que su madre no está en casa
     que está a lavar los culeros
     en la pila de “Santana”
     Estás en un lugar desde el que poder divisar gran parte de Aceuchal, la comarca de Tierra de Barros y la Sierra Vieja o de Feria, además de poder localizar dos hitos emblemáticos de la zona desde esta privilegiada posición: el castillo de Villalba y el de Feria, ambos pertenecientes a los Suárez de Figueroa, que ostentan los títulos de Duque de Feria y Marqués de Villalba.
     No tenemos referencias sobre el origen del edificio, aunque es probable que date de finales del siglo XVII o comienzos del XVIII. En el interior, la ermita se nos presenta como un recinto sencillo, compuesto de una pequeña nave y el presbiterio, donde destaca la cúpula sobre pechinas, que aparecen decoradas con medallones pintados. El retablo, de estilo barroco recibe las pequeñas imágenes de Santa Ana y la Virgen Niña. Bajo la protección de la santa se amparaban los pastores de Aceuchal, agrupados en una cofradía de carácter gremial. También hay que destacar la figura de Santiago Matamoros, en torno al cual se celebraba una de las fiestas más importantes de la localidad el día 25 de julio. Sin embargo esta fiesta fue decayendo a principios del siglo XXI hasta haber desaparecido por completo en la actualidad (Ayuntamiento de Aceuchal).

Ermita de San Felipe Neri.-
     La ermita de San Felipe Neri es una de las más recientes, junto con la de San Isidro. Su aspecto actual proviene de la restauración que se efectuó en 2013. Está situada en la calle San Felipe, donde también podemos contemplar la casa-museo de María de la Hiz Flores, “Mahizflor”, conocida escritora y crítica taurina local.
     El edificio es pequeño y muy sencillo, compuesto únicamente de una pequeña nave, altar con cúpula semiesférica y una sacristía anexa para los menesteres del culto. En el centro encontramos una imagen de San Felipe Neri, ataviado con sotana (negra), roquete (blanco) y bonete en la cabeza, además de sostener un libro en la mano izquierda. Era un santo florentino que vivió en el siglo XVI y se ocupó de la reevangelización de Roma ante la crisis moral tanto de los ciudadanos como del clero. Es por ello que se le conoce como “el Apóstol de Roma”.
     Su festividad se celebra el 26 de mayo. En Aceuchal existe una tradición por la que este día se le llevan a San Felipe tres flores y por cada una se reza un padrenuestro y se pide un deseo, de los cuales uno se cumple.
     En la ermita podemos encontrar otras imágenes, como una Virgen con el Niño en una hornacina a la derecha y a Santa Catalina de Siena a la izquierda. Ésta última guarda una curiosidad. Procede de la Parroquia de San Pedro Apóstol, donde tenía un altar con su respectivo retablo. Cuando la parroquia fue reformada en los años 60 el altar fue desmantelado y la imagen devuelta a la familia que la había donado. Cuando se rehabilitó la ermita fue colocada aquí para recibir culto (Ayuntamiento de Aceuchal).

Ermita de San Isidro.-
     La ermita de San Isidro es la de más reciente construcción de la localidad. Se edificó sobre el conocido como Monte Oliveti, en 1950 a iniciativa de los labradores de la localidad. En aquellos momentos el lugar se ubicaba a las afueras del pueblo, aunque en la actualidad está casi integrado en el casco urbano, debido a la construcción de viviendas y naves industriales en su entorno. La edificación de la ermita coincidió con la plantación en los alrededores de eucaliptos, buscando así dotar al pueblo de un espacio al que acudir a la romería del santo.
     El edificio se compone de una sola nave con espadaña y está rodeado de una arquería. En su interior alberga la imagen de San Isidro Labrador, representado con útiles agrícolas y arando con los bueyes. Es una escultura de escaso valor artístico, pero de gran arraigo devocional entre los agricultores de Aceuchal. San Isidro fue un santo madrileño muy venerado a lo largo de la historia, pues era el protector de los campos. Durante la primera fase de la Dictadura, coincidiendo con el régimen de autarquía económica (1939-1959) su culto experimenta un repunte en toda la España rural como una forma de protección ante la carestía en las cosechas. Es precisamente en este momento cuando se edifica la ermita.
     Tras su inauguración en 1950, comenzó a celebrarse, en aquel paraje recién sembrado de eucaliptos, una romería cada 15 de mayo. Ésta, con momentos de mayor o menor esplendor, se ha venido festejando desde entonces mediante un gran desfile de tractores, caballos y carrozas que parte desde el centro del pueblo hasta la ermita. Allí tienen lugar diferentes actividades como cucaña o concursos de habilidad con el tractor, muy en la línea de una celebración que festeja al patrón del campo español.
     Esta ermita guarda una curiosidad. En su interior, además de la imagen de San Isidro, se encuentran las de San Vicente y San Sebastián. Sin embargo esta última imagen, al igual que la campana de la ermita, son anteriores al edificio, y llegaron a él después de una luctuosa historia (Ayuntamiento de Aceuchal).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Pedro, Ayuntamiento, Convento de Nuestra Señora de los Remedios, Ermita de San Andrés, Ermita de los Santos Mártires San Sebastián y San Fabián, Ermita de San Antón Abad, Ermita de Nuestra Señora de la Soledad, Ermita de Nuestro Padre Jesús de la Fortaleza -El Calvario-, Ermita de Santa Ana, Ermita de San Felipe Neri, y Ermita de San Isidro) de la localidad de Aceuchal, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

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