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martes, 8 de septiembre de 2026

El desaparecido Hospital de Nuestra Señora del Buen Suceso, de los Obregones

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido Hospital de Nuestra Señora del Buen Suceso, de los Obregones, de Sevilla.
     Hoy, 8 de septiembre, es la Fiesta de la Natividad de la Bienaventurada Virgen María, de la estirpe de Abrahán, nacida de la tribu de Judá y de la progenie del rey David, de la cual nació el Hijo de Dios, hecho hombre por obra del Espíritu Santo, para liberar a la humanidad de la antigua servidumbre del pecado [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].     
      Y que mejor día que hoy para ExplicArte el desaparecido Hospital de Nuestra Señora del Buen Suceso, de los Obregones, de Sevilla.
      El desaparecido Hospital de Nuestra Señora del Buen Suceso, se encontraba en la manzana formada por la plaza del Buen Suceso, calle Mercedes de Velilla, plaza de San Pedro, plaza Cristo de Burgos, calles Sales y Ferré, Padre Luis María Llop, Morería, y Ortiz de Zúñiga; en el Barrio de la Alfalfa, del Distrito Casco Antiguo.
     Esta congregación hospitalaria, netamente española, fue fundada por Bernardino de Obregón (Las Huelgas, 1540 - Madrid, 1599), quien al quedar huérfano fue protegido por su tío, chantre de la catedral de Sigüenza, y muerto éste por el obispo de Sigüenza Femando Niño de Guevara que le encaminó hacia los estudios eclesiásticos. Muerto su protector y sin recursos económicos, ingresó como voluntario en el ejército, tomando parte en campañas militares en Flandes, Italia y Francia. Un hecho en principio intrascendente cambió el rumbo de su vida. Aconteció hacia 1565 cuando un modesto barrendero de la corte le ensució su uniforme y Obregón indignado le abofeteó; según la leyenda piadosa la humilde actitud del funcionario pidiéndole perdón por su falta conmovió tanto su ánimo que decidió renunciar a su cargo y consagrarse al cuidado de los enfermos en el hospital de la corte, ubicado entonces en un lateral de la popular Puerta del Sol de Madrid, vistiendo el hábito de la Orden Tercera de San Francisco de Paula. Al poco tiempo eran muchas las personas que seguían su ejemplo, formando con ellas en 1568 una congregación con el fin de proveer el servicio a los hospitales españoles, aprobada al año siguiente por el nuncio del Papa, Decio Caraffa, que tomó el nombre de Hermanos Mínimos, denominándose popularmente de los Hermanos Obregones. La valiosa ayuda que el nuevo instituto aportaba en favor de la atención de los dolientes hizo que en 1587 se les adjudicase la administración del Hospital General de Madrid. En 1589 el cardenal Gaspar Quiroga, arzobispo de Toledo les dio la regla de la Orden Tercera de San Francisco de Paula, y en 1594 Obregón redactó las Constituciones que regulaban el gobierno espiritual y material de los miembros de la comunidad. El hábito de color gris con cruz morada en el lado izquierdo les fue autorizado llevar por Paulo V. La beneficiosa labor asistencial asumida por los hermanos obregones, propició su expansión por numerosas ciudades de España, Portugal, Bélgica y las colonias americanas; el propio rey Felipe II fue  asistido en su última enfermedad por el fundador, que dejó escrita la obra Institución de enfermos y verdadera práctica de cómo se ha de aplicar los remedios que se enseñan a los médicos, publicada en Madrid, en 1607.
HOSPITAL DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO (OBREGONES)
     En el año de 1634 el superior de la congregación y Hermano Mayor del Hospital General de Madrid, comisionó al hermano lego Carlos de Urreón para venir a Sevilla a fundar una casa hospital para enfermos convalecientes. El 25 de octubre de 1635 éste hacía la petición correspondiente al Cabildo de la ciudad, porque "era de necesidad y reconocida utilidad, porque si bien existían otros hospitales para enfermedades y personas determinadas, a penas les faltaba la calentura, los echaban fuera, siendo el tiempo en que más necesidad tenían de regalo, de que les resultaba la muerte". En el escrito se alegaba como circuns­tancias favorables que los Obregones ya habían fundado treinta casas de esta índole y que en tiempo de epidemia acudían a "cárceles y departamentos de la Armada para socorrer y asistir a los enfermos". Hasta el 2 de mayo de 1637 no contestó el Ayuntamiento, de forma favorable, aunque les prohibía pedir limosna y les asignaba un diputado nombrado de entre los caballeros veinticuatro, para que anualmente inspeccionara el centro asistencial. Asimismo, el cardenal Gaspar de Borja y Velasco otorgaba las oportunas licencias eclesiásticas, entre las que constaba la autorización para unirse a la cofradía de Nuestra Señora del Buen Suceso, fundada por esas fechas por Alonso García Roldán, y cuya imagen se hallaba en un tabernáculo en la fachada de una casa de la calle Ejecutor Vega, -actual Ortiz de Zúñiga- en la collación de El Salvador. Posteriormente, el provisor Dionisio de Monserrate expedía nueva licencia para que los hermanos estableciesen el hospital y una capilla en unas casas compradas al efecto en la plazuela del Mesón de la Castaña, en la collación de San Pedro, desde entonces denominada plaza del Buen Suceso. El citado provisor, "vista la disposición de la iglesia y capilla y hospitalidad, les dio licencia para decir misa y exercer la dicha obra de misericordia y caridad", obligándose los hermanos a admitir a "todos los pobres que saliesen de los hospitales del Amor de Dios y del Espíritu Santo".
     Se fundaba así un establecimiento dedicado a atender a los enfermos convalecientes, que parece, enseguida empezó a funcionar, acomodándose en esas casas para posteriormente levantar un edificio nuevo, que según González de León era "muy pequeño, pero muy cómodo por ser nuevo. Tenía un patio regular con columnas y arcos, muy buenos dormitorios para los enfermos convalecientes y todas las oficinas necesarias a un hospital, todo nuevo y todo alegre"; la construcción de la iglesia, sin embargo, se dilató en el tiempo, sin duda por la escasez de recursos económicas, pues no fue inaugurada hasta el 8 de septiembre de 1730; afortunadamente ha llegado a nuestros días.
     En relación con la advocación de Buen Suceso hemos de señalar que en los anales de la Congregación se recoge el hallazgo de una pequeña imagen de la Virgen con el Niño, "de media vara", por los hermanos Juan de Fontanet y Guillermo Martínez Rigola en 1606 en una oquedad de la Sierra de Traiguera (Castellón), cuando se dirigían a Roma para obtener del papa el hábito con su distintivo. Paulo V al recibirlos y conocer el hecho les dijo "hermanos buen suceso habéis tenido en vuestro viaje. Téngalo también vuestra pretensión", les otorgó lo que pedían y regaló a la imagen su cruz pectoral de oro. El 4 de julio de 1607 los hermanos los Obregones colocaban la Virgen con la advocación de Buen Suceso en el hospital madrileño que regentaban, formándose hermandad para su culto y cuidado. A semejanza de ésta de Madrid y seguramente propiciada por los hermanos obregones, se funda en Sevilla por el caballero y familiar del Santo Oficio Alonso García Roldán una hermandad del Buen Suceso que, como ya hemos referido, se unió a la Orden hospitalaria que tomó dicha advocación.
     Sin grandes altibajos transcurrió la vida de los Hermanos Obregones y su tan necesaria actividad asistencial, en una ciudad en donde las enfermedades, epidemias y calamidades fueron una constante a lo largo de los siglos. Llegado el XIX hubo de padecer los estragos de la invasión francesa, sin embargo según Collantes de Terán en los papeles de su archivo constaban algunas partidas de gastos entre 1810 y 1812, por lo que al menos el hospital continuó abierto. Con la exclaustración general de 1835 los Obregones fueron expulsados y perdieron la propiedad del edificio, que se salvó de un primer intento de demolición al que se opuso la Junta de Beneficencia de Sevilla, siendo alquilado por exigua renta a Francisco Abaurrea quien lo dedicó a casa de vecindad además de cuidar de la iglesia. Posteriormente el hospital fue vendido "por dos terceras partes de su reducido aprecio" a José Capdevila quien lo derribó, sirviendo una parte de su solar para el reordenamiento urbanístico de la zona ampliándose la calle Ortiz de Zúñiga por su acera izquierda y la entonces de nominada plaza de Argüelles, actual Cristo de Burgos. La iglesia quedó fuera de la venta, y no tomando posesión de ella la Junta de Beneficencia, el citado Francisco Abaurrea y su familia se instaló en la sacristía, de donde fueron desalojados en septiembre de 1868 por el gobierno revolucionario que dedicó la iglesia y sacristía a local de reunión del batallón de voluntarios del distrito de San Pedro y luego a almacén de efectos incautados. En 1883 las religiosas merce­darias de la Asunción, que habían sido desposeídas de su convento, se establecen aquí hasta el año 1895. Desde 1896 hasta la actualidad la iglesia es regentada por los carme­litas calzados quienes han edificado su casa contigua al templo, hacia la actual calle Mercedes de Velilla. En la madrugada del 11 de mayo de 1931 el templo fue saqueado por un grupo de agitadores. La iglesia, lo único que ha permanecido, está incluida dentro del Conjunto Histórico de Sevilla, por decreto de 27 de agosto de 1964.
ARQUITECTURA
     El Hospital del Buen Suceso se ubicó en el antiguo barrio del Adarvejo o de la Morería, en la collación de San Pedro, y se insertaba en una gran manzana delimitada por las calles Morería, Gorgoja, San Pedro y Calceta, tal como podemos apreciar en el plano de Sevilla de 1771. El germen del hospital fue unas casas compradas en la llamada plazuela del Mesón de la Castaña, formada por la confluencia de las calles Calceta y Gorgoja, que enseguida comenzó a denominarse plaza del Buen Suceso. En ellas se acomodaron los Obregones y dieron principio su actividad médico-asistencial, edificando con posterioridad un inmueble, no conservado del que sólo sabemos que era de pequeñas dimensiones, "tenía un patio regular con columnas y arcos, muy buenos dormitorios para los enfermos convalecientes y todas las oficinas necesarias a un hospital".
     La primitiva iglesia hubo de ser una modesta capilla, cuyo mal estado de conser­vación hizo necesaria su inspección a primeros de marzo de 1687 por el maestro mayor de la ciudad Acisclo Burgueño, quien aconsejaba la demolición de la fachada por presentar un desplome por un lateral "del largo de una ladrillo" y por el otro de "de una media vara", y en el centro "unas quiebras muy sutiles que parecían ser causadas de los encalados". En el interior el templo, las paredes del coro, situado a los pies, presentaban diversas grietas que se habían tapado varias veces; las maderas del tejado "que es un colgadero" estaban desencajadas ante el desplome de la fachada, lo que significaba la inminente ruina de la fábrica. Este estado de cosas hubo de determinar a los siete hermanos con que entonces contaba el hospital, el emprender la edificación de una nueva iglesia, comenzando la demolición de la primitiva, según Matute, por el mes de febrero de 1690. Se desconoce quién pudo dar la traza de la nueva y definitiva iglesia, quizás pudo intervenir el propio Bargueño. Está documentada la intervención de Pedro Roldán y su hijo del mismo nombre, quienes el 16 de junio 1690 conciertan con el hermano mayor del hospital Gaspar de San Agustín, realizar "para el templo questa haziendo y labrando la dicha hospitalidad", veinticuatro columnas de jaspe de Morón, con sus basamentos, frisos y "cañas", según modelo realizado por el propio Roldán y cuyo costo se estipuló 27.000 reales de vellón. Estas veinticuatro columnas, de color rojo y abultado éntasis, de capiteles toscanos con cimacios de mármol negro, constituyen los apeos de la original planta rectangular de la única nave que forma la iglesia, y que en grupos de cuatro y separadas de los muros, forman seis pilares que sostienen la tribuna que la recorre y la bóveda vaída que cubre la nave, así como los cuatro arcos que sopor­tan la cúpula con óculos y con tambor sobre pechinas, del pseudo crucero. A los pies se dispone el coro alto y la fachada, un gran lienzo de ladrillo avitolado de tres calles y tres cuerpos, separados por leves entablamentos. En el primero se halla en el centro el gran vano de acceso con arco de medio punto flanqueado por dos rectángulos rehundidos ciegos. En el segundo cuerpo y en eje con la puerta se dispone una hornacina vacía, de arco trilobulado entre pilastras, coronada con el anagrama mariano y flan­queada por sendos óculos, y en las calles laterales hornacinas de medio punto, con óculos sobre ellas con recuadros decorados con motivos geométricos. En el último cuerpo se sitúa un gran óculo circular en el centro, y en los laterales rectángulos ciegos coronados igualmente con óculos. La construcción de la iglesia se dilató en el tiempo ya que no se estrenó hasta el 8 de septiembre de 1730, día de la festividad de la Virgen del Buen Suceso, su titular, celebrándose solemnes fiestas durante ocho días.
RETABLOS Y ESCULTURAS
     El retablo mayor. Su traza se viene atribuyendo a José Fernando de Medinilla, quien entre 1731-1733 se documenta realizando los retablos colaterales de la iglesia del Buen Suceso, por lo que parece lógico que también realizase el mayor, cuyas características estilísticas así lo corroboran pese las alteraciones que ha padecido modernamente. Su ejecución se puede situar en torno a 1731. Su original composición se organiza mediante un gran arco de medio punto capialzado, cuyo derrame cubre a modo de gran forro todo el testero de la capilla mayor, y en el que se disponen un total de treinta y seis lienzos realizados por Domingo Martínez, encuadrados en marcos de talla con copetes, y cartelas, de forma ovalada, rectangulares y achaflanados. La estructura central del retablo la forma un elevado tabemáculo a modo de baldaquino sobre un alto banco, de dos cuerpos articulado por estípites y remate; el inferior se habilita como camarín, de medio punto y cornisa con clave rectangular y fragmentos de frontón con volutas en los extremos. En origen albergaba la pequeña imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso, que todavía alcanzaron a ver González de León y Gestoso, revestida de ropas y que hoy está perdida, ocupando su lugar en la actualidad una Virgen del Carmen de factura moderna. El segundo está compuesto por una hornacina de perfiles mixtilíneos, volutas laterales y cornisa similar a la anterior en cuyo centro se sitúa un relieve del Padre Eterno; y el ático un lienzo de San José con el Niño en un marco trilobulado.
     La financiación de la decoración de la iglesia del Buen Suceso en lo que a retablos, esculturas y pinturas se refiere corrió en buena parte a cargo de José del Villar, quien entre 1732 y 1733 concierta la ejecución de tres retablos para el templo hospitalario con el referido Medinilla. Cabe la posibilidad de que también ayudara económicamente al mayor y a un quinto retablo colateral del crucero. La primera referencia documental tiene fecha 9 de junio de 1732, y en ella el maestro se obliga con el citado caballero a realizar un retablo para un altar colateral del lado del evangelio, en madera de pino de Flandes, en el que se dispondrían las imágenes de San José, San Andrés, San Rafael y el Ángel de la Guarda, de una vara de alto, y las de San Antonio, Santa Teresa y Santa Bárbara, de dos tercias de alto, esculturas que hay que adjudicar a Bartolomé García de Santiago que actúa como fiador en el contrato. El precio de la obra se estipuló en 500 ducados de vellón. Hay que señalar que en el contrato no se menciona expresamente la iglesia del Buen Suceso, a la que sin duda pertenece este trabajo de Medinilla, que se corresponde efectivamente, con el retablo del lado del evangelio del crucero del templo, presidido actualmente por una escultura de San Alberto. Se compone de un banco, un cuerpo de tres calles en las que se conservan Santa Teresa y Santa Bárbara, en relieve, y las esculturas de San Rafael y el Ángel de la Guarda. Aunque alterados algunos de sus elementos, presenta un notable interés dentro de la producción de este artista, que sigue su esquema habitual consistente en gran hornacina central, en esta ocasión con arco mixtilíneo, entre estípites, cornisa mixtilínea, e introduciendo algunas notas novedosas en pro de un mayor dinamismo estructural, como cierta movilidad en la planta, entrecalles cóncavas y el cuerpo principal ligeramente adelantado. El conjunto se completa con un ático donde se dispone una pintura con el tema de la Presentación de la Virgen en el templo atribuida a Domingo Martínez, cuya mano también se ha querido ver en el diseño de este retablo.
     El 14 de marzo de 1733 Fernando de Medinilla volvía a concertar con José del Villar la ejecución de dos retablos "en el cuerpo de la iglesia", con arreglo al diseño que se presentaba, que incluía una serie de esculturas y pinturas, todo ello por 6.000 reales de vellón. Corresponden a los actuales colaterales de la nave del templo. En uno de ellos irían las tallas de San Juan y la Magdalena, en la hornacina central un Cristo atado a la columna que los hermanos poseían, y dos pinturas dedicadas a la Virgen, una en medio del primer cuerpo y otra en el ático, asignadas a Domingo Martínez. El retablo se halla en el lugar para el que fue realizado, en el lado del Evangelio aunque desfigurado por transformaciones modernas. Se trata de un retablo-hornacina de estípites, presidido actualmente por un Crucificado moderno, conservándose sólo el San Juan y la Magdalena. El otro retablo debía tener las esculturas de una vara de alto de Santa Lucía, Santa Águeda y Santa Apolonia, una pintura en el cuerpo principal de Nuestra Señora de la Encarnación y en el segundo los Desposorios de la Virgen, igualmente adjudicado a Domingo Martínez. Este retablo ha de corresponder con el retablo-hornacina situado en el lado de la epístola de la nave de la iglesia, aunque igualmente deformado, hoy presidido por Santa Ana y la Virgen procedente del convento carmelita de San Alberto.
     En lado de la epístola del crucero hay un retablo sin dorar que, aunque no documentado, muestra semejanza con el correspondiente del lado del evangelio realizado por Medinilla, si bien parece de factura posterior, pudiendo ser de mano de otro artífice que siguiendo el esquema del referido del evangelio introdujera notas personales como la adopción de la planta ochavada, el desarrollo del estípite o un tallado más abultado y turgente. Actualmente se halla presidido por una escultura de Santa Teresa, procedente de la iglesia de San Alberto.
PINTURAS
     El patrimonio pictórico conocido del Hospital del Buen Suceso se concentraba en los retablos mayores y colaterales de la iglesia, realizados entre 1731-33, y constituye un interesante programa iconográfico dedicado a la genealogía humana de Jesucristo en el mayor, y a diferentes episodios de la vida de la Virgen en los colaterales. Actualmente el templo posee una decoración de pinturas murales modernas, realizada por la comu­nidad carmelita que lo regenta.
     El retablo mayor se concibe como un gran marco formado por un arco de medio punto capialzado, en cuya rosca y derrame se disponen un total de treinta y seis pinturas en lienzo, enmarcadas a su vez en recuadros con sus correspondientes molduras, de formato ovalado, poligonal, rectangular y achaflanado, conformando el más importante conjunto pictórico de la iglesia. Esta serie configura tres escenas protagonizadas por la Virgen del Buen Suceso: La presentación de la Virgen al Papa por los hermanos Obregones, en el centro de la clave del arco, a la derecha Aparición de la Virgen del Buen Suceso, y a la izquierda Entronización de la Virgen del Buen Suceso en Madrid; y el árbol genealógico completo de la humanidad de Cristo, a través de los Patriarcas que le precedieron, extraídos del Evangelio de San Mateo, I, l, que de forma individualizada o por parejas se identifican por el nombre que llevan al pie de las pinturas, y son: Abraham, Isaac, Jacob, Judá, Farés, Esrom y Jesé, Aram, Aminabad y Naassón, Salmón, Booz, Obed, David, Salomón, Abiá y Roboam, Asaf, Josafat y Joram, Joatan, Acaz, Ezequías, Manases, Amón, Josías, Jeconías, Salatiel y Zorobabel, Abiud, Eliakim y Azor, Sadoq, Aquim, Eliud, Eleazar, Mattám, Jacob, y San José en el ático en formato trilobulado. Esta serie ya fue adjudicada por Gestoso a Domingo Martínez, atribución que ha sido refrendada por los estudios más recientes sobre este pintor, por la semejanza de estilo con sus obras documentadas, y acreditado por la realización de otras pinturas para los retablos laterales, concertadas en 1732-33, años en los que se puede situar la ejecución de esta serie bíblica. Los lienzos en su mayoría muestran una notable calidad artística, pese a su mal estado de conservación, en los que los personajes están dotados de expresiones vigorosas aunque con rasgos naturalistas de carácter popular, siguiendo la línea tenebrista derivada de Ribera. Martínez consiguió dotar a este conjunto, de gran empeño creativo, de un atractivo visual de gran originalidad, no descartándose su intervención en el diseño del propio retablo.
     Entre 1732 y 1733 se constata documentalmente la ejecución de tres retablos cola­terales, cuyas pinturas fueron adjudicadas a Domingo Martínez, todas ellas dedicadas a representar algún pasaje de la vida de la Virgen. En el retablo del crucero del lado del evangelio se conserva en el ático La presentación de la Virgen en el templo, y en el correspondiente del lado de la epístola, también en el ático La coronación de la Virgen. Para el cuerpo de la iglesia se concierta el 14 de marzo de 1733 un total de cuatro pinturas, "todas quatro pinturas an de ser de mano de Don Domingo": para el retablo dedicado a Santa Lucía una Nuestra Señora de la Encarnación, en el primer cuerpo y en el segundo Los desposorios de la Virgen, donde aún se mantiene. La primera se ha localizado en el reci­bidor del convento anexo regentado por los carmelitas, que representa una bella Anunciación que responde plenamente al estilo del maestro, en la que se funde la atmósfera murillesca con los nuevas maneras de la pintura francesa que Martínez supo asimilar de los pintores traídos entre 1729 y 1733 por la corte, años en que ésta residía en Sevilla. Las otras dos pinturas concertadas para el retablo colateral presidido por un Cristo atado a la columna, eran una Dolorosa y una "Nuestra Señora del misterio que se discurriere", que hasta ahora no han sido identificadas. Sin embargo, se han atribuido a Martínez una Inmaculada, también en el recibidor del convento, y una Asunción de la Virgen, en el convento carmelita de Jerez, que ambas se hacen proceder de los retablos de la iglesia, la primera del retablo que actualmente preside un San Alberto Magno en el lado del evangelio del crucero y la segunda al correspondiente de la epístola (Matilde Fernández Rojas. Patrimonio artístico de los conventos masculinos desamortizados en Sevilla durante el siglo XIX: Trinitarios, Franciscanos, Mercedarios, Jerónimos, Cartujos, Mínimos, Obregones, Menores y Filipenses. Diputación Provincial de Sevilla. Sevilla, 2009).
Conozcamos mejor la Biografía de Bernardino de Obregón, fundador de la orden de los Obregones;
     Bernardino Gómez de Obregón. (Las Huelgas, Burgos, 20 de mayo de 1540 – Madrid, 6 de agosto de 1599). Enfermero, fundador de la Mínima Congregación de los Siervos de los Pobres o Mínima Congregación de los Hermanos Enfermeros Pobres (Obregones), reformador de la enfermería española.
     Hijo de Francisco Gómez de Obregón y de Juana de Obregón y hermano de Ana y María, nació Bernardino en una familia de la baja nobleza burgalesa, lo que le permitió, por su condición hidalga y relaciones familiares, acceder a una formación acorde con su situación familiar. La prematura muerte de sus padres hizo que la custodia y educación de los tres niños pasasen a cargo de un familiar cercano, su tío, chantre de la iglesia de Sigüenza, quien continuó con su formación y dio posición social a los jóvenes. Ana, la hermana pequeña, ingresó como religiosa en el monasterio de Las Huelgas; casó a María en Burgos y dio empleo al joven Bernardino en la casa del obispo de la diócesis, donde fue instruido en un profundo ambiente religioso.
     Pudo más su espíritu aventurero que el de estudiante, y con la edad necesaria entró como alférez en la compañía mandada por el capitán Juan Delgado, con quien pasó a Flandes e Italia en las galeras del rey Felipe II e intervino activamente en la batalla de San Quintín, el 10 de agosto de 1557. Durante su etapa de militar, sirvió bajo las órdenes del duque de Saboya y del duque de Sesa, que le abrieron las puertas de la Corte, una vez que regresó a España. Ya en Madrid, el duque de Sesa le nombró su caballerizo mayor y comenzó a frecuentar los ambientes cortesanos, situándose en el círculo de íntimos del rey Felipe II, a quien asistió muchos años después en su propio lecho de muerte.
     Sus años de militar y el contacto directo con la muerte en el campo de batalla marcaron profundamente al joven Bernardino, que, imbuido del profundo sentimiento religioso en el que había sido educado, comenzó a frecuentar desde 1567 el hospital de la Corte y a prestar sus servicios para el cuidado de los enfermos. Fueron años decisivos en la vida de un joven de veintisiete años, que decidió, bajo el hábito de tercero de San Francisco, dejarlo todo y dedicarse por entero al cuidado de los enfermos. Vendió cuanto poseía y repartió su hacienda entre sus familiares y los pobres y se rodeó de un grupo de seis compañeros con quienes compartió su nueva forma de vida: Juan de Mata, Juan Mendoza, Juan de Montes, Pedro Hurtado, Juan García y Juan de Dios. De esta manera, comenzó a dar forma a lo que pocos años después sería una congregación dedicada a la asistencia de los enfermos pobres.
     Ante el aumento de jóvenes que decidieron unirse a Bernardino en sus tareas asistenciales, fundó, a instancias del Monarca, una congregación, que fue aprobada jurídicamente con el nombre de Mínima Congregación de los Siervos de los Pobres y quedó bajo la protección de Felipe II, que dio las licencias necesarias para su fundación, recibiendo la aprobación del ordinario de Madrid y la confirmación del cardenal arzobispo de Toledo y del nuncio de Su Santidad. Se abrió con ello una nueva etapa en la vida de Bernardino, caracterizada por la búsqueda constante en la mejora de la asistencia a los enfermos, conocedor, como ya era, de las grandes carencias de los hospitales de la época y de la falta de formación de los asistentes.
     Tras doce años de trabajo en el hospital de la Corte, en 1579 adquirió Bernardino unas casas en la calle de Fuencarral de Madrid y fundó el Hospital de Convalecientes de Santa Ana, adonde se retiró con sus hermanos y desarrolló una intensa actividad asistencial. Llegó a contar este hospital con ochenta enfermos convalecientes y otro tanto de niños huérfanos que recogía en las calles de Madrid, para los que fundó una escuela con maestro que les enseñaba la doctrina cristiana, a leer y a escribir y, cuando alcanzaban la edad adecuada, los ponía al servicio de maestros artesanos para que les enseñasen un oficio.
     En esos años, fundó una congregación formada por treinta y tres sacerdotes y una hermandad intitulada Junta de Caballeros, cuyos miembros acudían al hospital para dar de comer a los enfermos, hacer las camas y enterrar a los difuntos.
     Toda esta ingente actividad había proporcionado a Bernardino el aprecio de los madrileños y el respeto y admiración de la Corte, en la que Felipe II le distinguió durante toda su vida con su amistad y protección, concediéndole el hábito de Santiago.
     En 1587 y por bula de Pío V, se redujeron todos los hospitales de la Corte, y entre ellos el de convalecientes de Santa Ana, a uno solo, el Hospital General. Por expreso deseo del Monarca, los señores de la Real Junta de Hospitales encargaron a Bernardino el gobierno del nuevo Hospital General, al que pasó con treinta y seis hermanos y cuarenta enfermos desde el hospital de convalecientes de Santa Ana el 24 de julio de 1587.
     Fueron años en los que aumentó considerablemente el número de hermanos enfermeros que ingresaron en la congregación, y Bernardino los envió a prestar sus servicios no sólo a los hospitales de muchas ciudades del reino (Sevilla, La Coruña, Zaragoza, Pamplona...), sino también a las cárceles y a los ejércitos. En 1588 fueron veintidós enfermeros obregones en la escuadra enviada contra Inglaterra por Felipe II al mando del duque de Medina Sidonia, y posteriormente también efectuaron la travesía transatlántica.
     Con más de cuarenta y cinco años, Bernardino de Obregón alcanzó su madurez como enfermero. Conoció los males que aquejaban a la asistencia sanitaria de la época. Trabajó durante más de veinte años directamente con los enfermos, trató con médicos, cirujanos y enfermeros y vio morir en sus manos a muchos enfermos. Todo ello le dio la visión necesaria para acometer cambios en el trabajo enfermero que supusieron una mejora significativa de los cuidados prestados en los hospitales, centrando su atención en cuatro pilares fundamentales: la mejora del entorno físico, una formación adecuada del personal de enfermería, la atención a los enfermos pobres convalecientes y la extensión de la asistencia por todo el reino.
     Tras rechazar la propuesta de Felipe II de nombrarle visitador general de los hospitales reales, Bernardino marchó a Lisboa con doce hermanos enfermeros ante la petición efectuada por el príncipe Alberto, cardenal y gobernador de Portugal, que pidió personalmente al Monarca que enviase a una persona que reformase los hospitales de este reino. Llegó Bernardino a Portugal en julio de 1592 y se instaló en el Hospital Real de Todos los Santos, desde donde comenzó sus labores de reforma. Admitió hermanos enfermeros portugueses y castellanos, a los que instruyó y situó en distintos hospitales de Portugal y las islas Terceras (Azores). Fundó en Lisboa una casa o colegio para niñas huérfanas de soldados y difuntos pobres, que llegó a acoger a más de ciento setenta niñas; igualmente, acogía a mujeres y viudas sin recursos.
     Fue en esta etapa portuguesa cuando Bernardino decidió, a petición de Felipe II, dar a su Congregación forma definitiva y componer unas Constituciones o Reglas que sirvieran de normas de funcionamiento a su instituto y de referente al numeroso grupo de hermanos enfermeros que ya asistían dispersos por muchas ciudades de España y Portugal. Para ello se retiró al monasterio de Nuestra Señora de la Luz, de la Orden de Cristo, situado a pocos kilómetros de Lisboa, en donde comenzó su redacción, que vio su final en el Hospital Real de Évora.
     Después de varios años de intensa tarea reformadora, Bernardino fue llamado a la Corte ante la grave enfermedad que padecía Felipe II y le acompañó por expreso deseo del Monarca en sus últimos instantes en El Escorial, en donde falleció en 1598.
     Las buenas y largas relaciones que le unieron con la Familia Real hicieron que acompañase en 1599 al joven Felipe III a Valencia ante su inminente matrimonio, viaje del que volvió al Hospital General de Madrid el 29 de abril de ese mismo año. Fueron los últimos meses de su vida. La grave epidemia de peste que asoló la Corte ese año le hizo enfermar cuando atendía a un enfermo contagiado, muriendo el 6 de agosto de 1599, a la edad de cincuenta y nueve años. Con su muerte se sesgó una vida entregada a la reforma de los hospitales españoles y portugueses y a una mejora de la asistencia a los enfermos pobres.
     Su ideal de vida prendió en los hermanos de la Congregación que fundó, que siguieron los deseos de Bernardino y erigieron casas y hospitales por todo el reino y elaboraron, por su deseo, un manual de enfermería, titulado Instrucción de Enfermeros, que vio la luz en 1617 y que conoció otras cuatro ediciones más a lo largo de los dos siglos siguientes, significando esta obra una aportación sin precedentes para la enfermería española e internacional. Hasta mediados del siglo XIX, los enfermeros obregones difundieron una forma de concebir la enfermería y contribuyeron a superar muchas de las prácticas heredadas de la Edad Media, dotando de contenidos científicos la práctica enfermera española.
     Bernardino de Obregón fue enterrado en una bóveda del Hospital General, cuando éste se ubicaba en la calle de San Jerónimo. En la actualidad, y desde el año 1999, sus restos descansan en una capilla del camposanto de la Real e Ilustre Archicofradía Sacramental de Santa María y del Hospital General de esta Villa (Madrid), institución que está llevando a cabo la rehabilitación del expediente de beatificación de este ilustre enfermero (Manuel Jesús García Martínez, y Antonio Claret García Martínez, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Fiesta de la Natividad de la Bienaventurada Virgen María;
     Se ignora no sólo la fecha, fijada arbitrariamente el 8 de septiembre (El Sol, explican los teólogos, en esta fecha entra en el signo e Virgo, así como Cristo entrará en el vientre de María), sino también el lugar de nacimiento de la Virgen: unos opinan que fue en Jerusalén, otros en Nazaret o Belén.
     A causa de la ausencia de detalles tópicos, los artistas copiaron la Natividad de la Virgen de la Natividad de Cristo.
     Santa Ana está acostada o sentada en su cama, asistida por dos mujeres que vierten agua con un aguamanil sobre sus manos. En Dafni, una de ellas, de pie detrás de la cabecera de la cama, agita un matamoscas encima de su cabeza.
     Es posible que esas tres mujeres sean una supervivencia de las tres Parcas de la mitología  griega, siempre presentes cuando un niño abre los ojos a la luz.
     Como en la Natividad de Jesús, el motivo bizantino del Baño de la niña persistíó a lo largo tiempo. Las comadronas bañan a la pequeña María en una cuba, jofaina o pila con forma de copa.
     En la pintura realista del siglo XV, esta nota de intimidad y esta búsqueda de lo pictórico se exageran a expensas del sentimiento religioso. Las vecinas acuden para visitar a la parturienta, charlar con ella y llevarle regalos. Calientan el agua del baño y sacan pañales del arcón. La Natividad  de la Virgen se convirtió en una escena de género.
     A partir del siglo XVI se puso de manifiesto una reacción contra esta concepción burguesa y prosaica de la leyenda mariana. Altdorfer transportó el lugar de la escena de una habitación de parturienta a la nave de una iglesia. Regresó a tradición popular según la cual los ángeles habrían descendido del cielo para celebrar el nacimiento de su futura Reina. Éstos vuelan hacia su cuna, describen una alegre ronda encima de su cabeza y cantan en su honor.
      En el siglo XVII, en la iconografía  inspirada por el concilio de Trento casi siempre se ven ángeles afanados alrededor de la Virgen recién nacida, como para elevar su nacimiento al mundo divino. Sin embargo este motivo es muy anterior al concilio, puesto que ya aparece hacia 1520 en la Ronda de los ángeles de Altdorfer (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Solemnidad de la Natividad de la Bienaventurada Virgen María;
     Primera fiesta relativa a la infancia de María, con unos orígenes bastante oscuros. Debió surgir como conmemoración en la basílica levantada en su honor en Jerusalén junto a la piscina probática, que está atestiguada a partir del siglo V y confirmada por la arqueología, en el lugar que el apócrifo Protoevangelio de Santiago señala su nacimiento, sobre esta época. Los cruzados levantaron allí la Basílica de Santa Ana4. La fecha del ocho de septiembre debió fijarse porque al ser el principio de la Obra de la Redención, era oportuno colocarla al principio del año eclesiástico, según el Menologium Basilianum. Condicionó posteriormente la del ocho de diciembre de la Inmaculada. Existe un himno escrito por Romano el Meloda hacia el 550 en honor de la Natividad de la Virgen María, pero se duda de que fuera compuesto para la liturgia, aunque habla de la celebración de la fiesta. En Oriente adquirió pronto notorio auge, y ya en el periodo justinianeo se la atestigua en Bizancio.  
     En el siglo VII fue introducida en Occidente. Aparece en el calendario de Sonnacio, Obispo de Reims (614-631). Sergio I (+701) prescribe en Roma letanías en esta fiesta, como en las demás marianas, con procesión que partía desde San Adriano (edificio de la Curia en el Foro Romano) hasta Santa María la Mayor. Los antiguos sacramentarios, excepto el Leoniano, ofrecen ya formularios para una fiesta del nacimiento de la Virgen.  Fue dotada de octava por Inocencio IV Fieschi en 1243, como cumplimiento de un voto hecho por los cardenales en el cónclave de 1241, cuando estuvieron presos tres meses del Emperador Federico II. Gregorio XI Beaufort ha hizo preceder de vigilia en 1378. Declarada fiesta de precepto, perdió este carácter en la reforma de San Pío X Sarto, y actualmente tiene el rango litúrgico de fiesta.  En cuanto a la elección del día, hay quien opina que se impuso esta fecha porque, al considerar el nacimiento de María el principio de la culminación de la Obra de la Redención, se impuso septiembre por ser el comienzo del año litúrgico de los griegos. No obstante, otras fechas se registran para la fiesta: el antiguo calendario jeronimiano le señala el diez de agosto; los coptos la celebraban el veintiséis de abril y ahora el uno de mayo; los abisinios la conmemoraban durante treinta y tres días seguidos bajo el título de Semilla de Jacob. La consolidación y generalización de la fecha del ocho de septiembre parece deberse a que, instituida la de la Inmaculada Concepción el ocho de diciembre por ella, al retrotraerse nueve meses de gestación, al popularizarse, incidió reflejamente en la de la Natividad (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
              Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido Hospital de Nuestra Señora del Buen Suceso, de los Obregones, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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lunes, 7 de septiembre de 2026

La Romería de Nuestra Señora de la Fuensanta, en Badolatosa (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Romería de Nuestra Señora de la Fuensanta, en Badolatosa (Sevilla).  
     Hoy, 7 de septiembre, se inicia la Romería de la Virgen de la Fuensanta, así que hoy es el mejor día que hoy, para ExplicArte la Romería de Nuestra Señora de la Fuensanta, en Badolatosa (Sevilla).
     Desde el año 1909 cada 7 y 8 de septiembre tiene lugar una peregrinación multitudinaria de fieles de Nuestra Señora de la Fuensanta, patrona de Corcoya, entidad local menor dependiente de Badolatosa, hacia un santuario que fue erigido en el siglo XVII, cuya devoción se remonta a siglo XIV. Uno de los momentos más emotivos del camino romero es en su inicio, cuando en la Plaza Maestro Cabeza los bueyes se arrodillan delante de la Virgen en el encuentro con la carreta del Simpecado de la Hermandad filial de La Alameda y ante la expectación de los fieles, que prosiguen luego el camino de tres horas, en apenas un kilómetro de distancia, con cánticos, bailes y distintos relevos de costaleros. En torno a la Ermita de la Fuensanta los romeros disfrutan de dos días de convivencia, visitando la conocida cueva que dio refugio al Tempranillo y la fuente de agua o depositando exvotos a la Virgen, dado el poder curativo que se le atribuye desde su leyenda de aparición en el siglo XIV, siendo el domingo cuando tiene lugar el acto litúrgico principal. Puesto que esta romería se enmarca dentro de las fiestas patronales, a lo largo de estos días se suceden actividades lúdicas como el concurso de cucaña, el baile de la escoba y el baile del porrón, entre otras. Su continuidad está garantizada al gozar de un gran arraigo no sólo en la pedanía y la entidad local a la que pertenece, sino en toda la comarca de la Sierra Sur y resto de la región, participando devotos provenientes de las provincias limítrofes a ésta.
     La leyenda de aparición atribuida a la Virgen de la Fuensanta señala que en el año 1384 un hombre enfermo de Badolatosa se dirigió a la Roda de Andalucía para curar de su enfermedad. En el camino hacia esta localidad se le aparece una "hermosa doncella lujosamente vestida y con guirnaldas en la cabeza", que le pregunta hacia dónde se dirige, a lo que éste contestó que a la Roda a buscar su salud, entonces la imagen le aconseja que se bañara  en el agua que emana de unos peñascos y que así recuperaría la salud. En efecto, después de bañarse y beber de esa agua el enfermo recobró su salud, pero nunca más volvió a ver a la Virgen. Este honor, sin embargo, correspondería a un pastor de la Alameda llamado Francisco Gómez, el cual encontró la imagen de la Virgen entre la maleza y el lentisco. La imagen fue llevada por el párroco y otros vecinos a la parroquia del pueblo de la Alameda, pero al día siguiente la imagen de nuevo apareció en el lentisco. Tras varios días en los que los vecinos llevaban la imagen a la parroquia y que ésta, sin embargo, aparecía de nuevo en el lugar en el que fue encontrada, los vecinos de Badolatosa cayeron en la cuenta de que la imagen correspondía a la hermosa señora que curó a su convecino y acordaron entre todos levantarle allí mismo una pequeña capilla.
     La devoción de la Virgen aumentó con los milagros, siempre relacionados con la salud y de naturaleza curativa, que se fueron sucediendo a lo largo de los siglos. Así, en el año 1651 el Marqués de Estepa otorgó licencia al cabildo de esa ciudad para hacer voto de creer y defender el misterio de la Virgen y edificar una Iglesia digna de la majestad de tal señora. 
     En torno a 1660 dos ermitaños de Archidona decidieron levantar un santuario en su honor. El santuario fue elevado a parroquia en el año 1783 con el título de Fuensanta. 
     No es hasta el año 1909 cuando se produce la primera romería de la que se conserva documentación. Aunque la devoción a la Virgen era cada vez mayor en toda la comarca y surgieron grupos de "Amigos de la Fuensanta", "Devotos de la Fuensanta", etc., no es hasta la década de los noventa del siglo XX en la que se constituye oficialmente la Hermandad, siendo Manuel Borrego, José Delgado y Gregorio León los primeros hermanos mayores.
     Los cultos y actos en honor de la Fuensanta comienzan el día 3 de septiembre. Este día, junto a los días 4 y 5, se celebra a las ocho y media de la tarde un triduo en su honor, mientras que el día 5, también a las ocho, se celebra una ofrenda floral a la patrona.
     Con motivo del primer centenario de su romería, en 2009 se celebra una misa presidida por el Obispo de Sevilla, a la que sigue una procesión desde la ermita hasta las cruces.
     Los actos comienzan el día 7 con el traslado de la Virgen desde su parroquia hasta la ermita. Desde horas antes muchas personas llevan ramos de flores, hasta que la comitiva se organiza, costaleros voluntarios toman a hombros las andas de la Virgen de la Fuensanta y se produce la salida desde la Iglesia.
     En la Plaza Maestro Cabeza tiene lugar uno de los actos más emotivos cuando los bueyes de la carroza que trasladan el Simpecado de la hermandad filial de La Alameda se arrodillan ante la Virgen, teniendo como testigos a las miles de personas que se agolpan en el lugar. 
     Tras este primer acto comienza el traslado hasta su ermita. El kilómetro que separa a Corcoya de la ermita es recorrido en unas tres horas en las que se suceden los cánticos y bailes, así como los distintos relevos de los costaleros en turnos de catorce personas. Desde horas antes de la salida de la Virgen, romeros de La Roda de Andalucía, Sierra de Yeguas, Jauja, Estepa, Puente Genil,... han recorrido andando los kilómetros que los separan de Corcoya para asistir al evento.
     Ya el día 8, a las siete y media de la mañana, se celebra la primera misa del día, y en 2009, con carácter especial por celebrarse el centenario, una segunda a las once. La misa es amenizada por el coro de Badolatosa que inicia y termina la ceremonia contando por sevillanas. Cuenta con la asistencia de los hermanos mayores y representantes de veinticuatro hermandades de las provincias de Sevilla, Málaga y Córdoba (La Roda, El Rubio, Benamejí, Jauja, Badolatosa,  Montilla, Moriles, Estepa, Palenciana, Sierra de Yeguas, Campillos, Lora de Estepa, Mollina, Casariche, Aguilar de la Frontera y Lucena). 
     Tras la misa, se hace entrega de una placa conmemorativa a estos representantes y acto seguido comienza la procesión en la que, nuevamente a hombros de costaleros voluntarios, la imagen de la Virgen recorre los alrededores de su ermita. 
     Acompaña la procesión una banda de música y el coro rociero. 
     En las inmediaciones del santuario se han instalado en los días previos barras y puestos. Sobresale la cantidad de loteros de toda la comarca que se acercan hasta el santuario por la fama de milagrosa de la Virgen. 
     En una capilla exenta pero dentro de las instalaciones del santuario, en el patio de las cuevas que sirvieron de refugio al Tempranillo, se guardan los exvotos a la Virgen, recibiendo el lugar la visita de los asistentes, los cuales toman un lugar en las inmediaciones para disfrutar del día de romería.
     No se produce un recorrido de vuelta, ya que la Virgen se traslada en un vehículo de nuevo a la parroquia del pueblo sobre las cinco de la tarde.
     Puesto que la Romería de la Fuensanta se enmarca dentro de las fiestas patronales, a lo largo de estos día se suceden actividades lúdicas como el concurso de cucaña, el baile de la escoba y el baile del porrón, entre otras.
     La principal transformación que se ha producido es que las fiestas patronales de la localidad de Corcoya se desarrollan en el contexto de la romería. 
     Desde el año 1995 se instala la caseta para consumo de refrescos y bebidas, así como tapeo y bocadillos en el recinto de celebración de la romería (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Romería de Nuestra Señora de la Fuensanta, en Badolatosa (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Badolatosa (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

La Ruta Arqueológica de la Ciudad: Sevilla y el Río

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Ruta Arqueológica de la Ciudad: Sevilla y el Río, de Sevilla.
     Lugares y elementos arqueológicos de la Ruta Arqueológica de la Ciudad: Sevilla y el Río:


1. LA ENCARNACIÓN. ANTIQUARIUM DE SEVILLA
     La Plaza de la Encarnación, de más de 7000 m2, esta situada en el centro geométrico y comercial de la ciudad histórica de Sevilla. En la actualidad se desarrolla un ambicioso programa de reonovación urbana de la totalidad de la plaza y su entorno denominado Metropol-Parasol que incluye el mercado de abastos, plaza pública y espacios culturales.
     Desde 1991 se han desarrollado en el lugar extensas excavaciones arqueológicas con el hallazgo de un rico conjunto de restos arqueológicos cuyo valor ha determinado la conservación y presentación in situ. Del resultado de las exploraciones se ha seleccionado una colección de elementos perteneciente a diferentes épocas, desde el s. I d.C. al s. XII con una generosa diversidad funcional dispuestos para su presentación al público.
     Entre los atractivos para su visita se encuentran:
  • La gran superficie destinada a los restos arqueológicos, unos 4000 m2.
  • La altura libre del espacio visitable, entre 4 y 6 m, lo cual es anómalo para este tipo de criptas arqueológicas urbanas.
  • La diversidad temática de los contenidos: espacios de producción artesanal, casas de diversas épocas, espacios religiosos,...
  • El estado de conservación de las plantas de los edificios musealizados, completa en la mayoría de los casos, lo que aumenta su perceptibilidad y facilidad de comprensión.
     Actualmente se está ejecutando el proyecto de musealización del conjunto arqueológico bajo la denominación de "Antiquarium de Sevilla", ubicado en la planta sótano del edificio Metropol-Parasol. Desde la posición central que ocupa y la riqueza y diversidad de sus restos, este complejo museístico se erige en el corazón de la memoria histórica de la ciudad, siendo el lugar idóneo para ubicar el Punto de Encuentro del Itinerario Arqueológico Principal e inicio del mismo.
TITULARIDAD:
     Pública (Municipal)
ACCESIBILIDAD Y CAPACIDAD:
     Comunicaciones de autobús y metro desde varias estaciones de tren y autobús metropolitano. Ingreso controlado en grupos de 40 personas máximo en intervalos o libre, según espacios.
DESCRIPCIÓN:
     Se desarrollan en el interior los siguientes aspectos:
  • Punto de Encuentro y sede del Itinerario Arqueológico de Sevilla con espacios de acogida e información.
  • "Aula del Antiquarium": sala de proyección de audiovisual para el inicio del Itinerario Arqueológico y para aco­ger encuentros anuales de historia local.
  • "Galería del Antiquarium": sala de exposiciones temporales sobre aspectos de historia arqueológica de la ciudad. 
  • "Viaje a Híspalis, Spalis e Isbiliya": recorrido principal permanente, a través de pasarelas, por diferentes restos arqueológicos con proyecciones, maquetas y otros medios expositivos. La integran las siguientes secciones:
    • Factoría de Salazones romana (s. I d.C.). Bien conservada, los restos de pescado extraídos han permitido conocer las especies capturadas y reconstruir la actividad pesquera y el medio ambiente de la época.
    • Conjunto de casas romanas (ss. III-V) con patios, pavimentos de mosaico, columnas, etc. y colección de obje­tos, destacando un horno de lucernas. Se exhiben maquetas sobre la casa romana, modos de vida, etc.
    • Conjunto religioso cristiano (s. VI) formado por una iglesia y dependencias complementarias. Es el conjunto cristiano más completo conservado en la provincia de Sevilla. Se exhiben elementos litúrgicos, proyecciones sobre la expansión del Cristianismo en el mediterráneo.
    • Casa almohade (ss. XII-XIII) con patio de andenes y parterre central deprimido con jardín interior alimen­tado por una noria que se presenta reconstruida. Es el ejemplo mejor conservado de una casa almohade en Sevilla presentando una proyección sobre los modos de vida musulmán.
  • Taller para el desarrollo de actividades pedagógicas.
  • Tienda de recuerdos.
APORTACIÓN TEMÁTICA:
     Sevilla y el Río: urbanismo, actividades económicas fluviales y puerto.
     Las Tres Culturas: inicios del Cristianismo en Híspalis. Vida cotidiana en Híspalis, Spalis y en Isbiliya 
     Sevilla Almohade.
FUNCIONALIDAD EN EL ITINERARIO:
     Centro de la memoria arqueológica de la ciudad. Punto de encuentro e inicio del Itinerario Arqueológico.
ESTADO ACTUAL:
     En proceso de ejecución del proyecto de musealización.

Más sobre la Encarnación. Antiquarium de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.


4. COLUMNAS DE CALLE MÁRMOLES
TITULARIDAD:
     Pública (Municipal y Autonómica, Consejería de Cultura).
ACCESIBILIDAD Y CAPACIDAD:
     Acceso por calles peatonales y por tráfico rodado restringido (taxi y minibus). Ingreso controlado por grupos de hasta 40 personas, en intervalos.
DESCRIPCIÓN:
     Conjunto de tres fustes romanos de granito egipcio con basas de mármol, alineados y con dimensiones monumentales (8,5 m. de altura), situados en el centro de la ciudad histórica. Se encuentran al aire libre, a su cota original, a 4 m. de profundidad de la rasante actual, acondicionado por pantallas perimetrales. Están rodeadas por parcelas libres con superficie generosa para su acondicionamiento museográfico.
     Las denominadas "Columnas de Mármoles" han asumido la memoria arqueológica y antigua del origen de la ciudad, al interpretarse tradicionalmente como la parte conservada de un templo erigido a Hércules, funda­dor mítico de la ciudad. Dos fustes procedentes de este mismo lugar fueron extraídos y colocados para presidir, como monumento urbano, el proyecto renacentista de la Alameda de Hércules (s. XVI). Las dos columnas fueron coronadas por esculturas de Hércules y César, materializando las leyendas del origen de la ciudad.
     Las columnas de Mármoles expiden una sensación de misterio derivado de su monumentalidad, de la pro­fundidad en la que se conservan y del aislamiento en el centro de la ciudad. Cargadas de referencias mitológicas y de leyendas urbanas, todas estas circunstancias se asocian de manera inmediata con la fascinación por los enigmas del Pasado y la aventura del conocimiento que supone la Arqueología.
APORTACIÓN TEMÁTICA:
    Sevilla y el Río. Origen de la ciudad por su vinculación legendaria con la figura de Hércules, héroe mítico identificado con los viajes y la identidad clásica de las culturas antiguas mediterráneas y de Andalucía.
     I.as Tres Culturas: Paganismo y Cristianismo.
FUNCIONALIDAD EN EL ITINERARIO:
     Hito del Itinerario.
ESTADO ACTUAL:
     Columnas al aire libre, arriostradas mediante soluciones de emergencia, aisladas en el conjunto de solares que exhiben las medianeras de las edificaciones vecinas. Las columnas se contemplan desde una solución de verja de fachada.

Más sobre las Columnas de calle Mármoles, en ExplicArte Sevilla.


TITULARIDAD:
     Iglesia Católica.
ACCESIBILIDAD Y CAPACIDAD:
     Se encuentra en la vía pública.
DESCRIPCIÓN:
     Los restos de la mezquita mayor almohade constituyen el monumento más representativo de Sevilla. La to­rre de la mezquita es en sí misma un testimonio arqueológico de la dominación almohade, siendo acompañada por los exteriores Este y Norte del patio de abluciones, hoy Patio de los Naranjos, y las naves correspondientes a estos laterales.
     Desde el exterior se observan la propia torre con su característica decoración de paños de sebka y sus arcos con diseños vegetales. Aunque no son claramente visibles, la torre incorporó en su exterior una colección de capiteles califales traídos de Córdoba, como conexión material con la ciudad de los prestigiosos califas omeyas, cuyo califato ahora ostentaban los almohades.
     En la base del alminar, el califa Abu Yacub colocó varios pedestales romanos, abatidos, con inscripciones en latín -"rumí" para los hispanomusulmanes-, en conmemoración metafórica de su victoria sobre los cristianos en la batalla de Alarcos. Los textos latinos de los pedestales constituyen un magnífico testimonio de las actividades de los barqueros del río y negociantes hispalenses de aceite en el s. II d. C.
     Los exteriores de la mezquita conservan su característica forma cerrada con estribos sobresalientes y coro­nación de almenas escalonadas de tipo sirio, incorporadas desde el Oriente en Al Andalus por los omeyas en Córdoba. La Puerta del Perdón es un ejemplo sobresaliente del arte y de la arqueología almohades, en especial las hojas revestidas de bronce y los espectaculares llamadores. Desde la verja se observa una vieja pila de abluciones que se ha catalogado hasta ahora como visigoda.
APORTACIÓN TEMÁTICA:
    Sevilla y el Río: comercio de aceite del valle del Betis en época romana con todo el Imperio, a través del puerto fluvial de la ciudad.
     Las Tres Culturas: La gran mezquita de Isbiliya. 
     Sevilla Almohade: capital del Imperio en Al-Andalus
FUNCIONALIDAD EN EL ITINERARIO:
     Hito del Itinerario Principal.
ESTADO ACTUAL:
     Monumento restaurado.

Más sobre la Giralda y Mezquita Almohade, en ExplicArte Sevilla.


13. POSTIGO DEL ACEITE
TITULARIDAD:
     Pública (Municipal).
ACCESIBILIDAD Y CAPACIDAD:
     Se encuentra en la vía pública.
DESCRIPCIÓN:
     Puerta de la ciudad de construcción musulmana (s. XI), identificada como Bab Al Qatay o Puerta de los Barcos. Se ha mantenido en servicio hasta la actualidad con diversas reformas y funcionalidad de acceso al puerto histórico. Se distinguen las dos torres laterales que la flanquean y el arco con el escudo renacentista de la ciudad. También se observan dos fustes romanos adosados a los laterales, con ranuras verticales para la ubicación de barreras con tablones para defensa contra las crecidas del río en la Edad Moderna.
APORTACIÓN TEMÁTICA:
     Sevilla y el Río.
     La Defensa de la Ciudad.
FUNCIONALIDAD EN EL ITINERARIO:
     Apoyo narrativo del Itinerario Principal.
ESTADO ACTUAL:
     En buen estado de conservación.

Más sobre el Postigo del Aceite, en ExplicArte Sevilla.

TITULARIDAD:
     Publica (Autonómica, Consejería de Cultura).
ACCESIBILIDAD Y CAPACIDAD:
     Acceso peatonal y tráfico rodado. En las proximidades discurren el Metrocentro y Autobús. Ingreso libre.
DESCRIPCIÓN:
     La Atarazanas suponen el referente por antonomasia de la relación histórica de la ciudad con el río. Construidas como factoría de barcos y pertrechos de guerra por Alfonso X el Sabio en 1252, sus imponentes 17 naves se dedicaron tras su cierre como astillero, a fines del s. XV, a diversas funciones, públicas y privadas, como pescaderías de la ciudad, almacenes portuarios, aduana, almacén de mercurio -el azogue- para el beneficio de la plata americana, maestranza de artillería, etc.
     Las Atarazanas están relacionadas con multitud de historias de la ciudad, con la historia de la navegación y de la Marina de Castilla, especialmente bajo Pedro I y con la relevancia estratégica del río en la historia política, del comercio y de las relaciones atlánticas.
     Del conjunto original se conservan en magnífico estado las siete naves septentrionales, ofreciendo un espectáculo monumental en su interior. Durante las labores de restauración se llevaron a cabo importantes excavaciones arqueológicas, con resultados sobresalientes al demostrar la fecha de construcción bajo el reinado de Alfonso X el Sabio, la altura exacta de los grandes arcos que las conforman, y un buen número de restos, elementos e información.
     Los restos que se observan son:
  • La muralla medieval musulmana de la ciudad, situada al fondo del edificio.
  • La barbacana o antemuro de la muralla, descubierta en las excavaciones y conservada en muy buen estado.
  • Una de las dos torres que conforman la puerta del Postigo del Aceite, visible desde el interior de las Ata razanas y fechada en los siglos XI y XIII. Las excavaciones han descubierto los restos, visibles, de una reforma almohade de esta puerta.
  • Las Atarazanas medievales que constituyen la estructura del edificio actual. Están formadas por imponentes arcos de ladrillo que configuran las 7 naves de esta edificación.
APORTACIÓN TEMÁTICA:
     Sevilla y el Río.
     La Defensa de la Ciudad.
     Sevilla Almohade.
FUNCIONALIDAD EN EL ITINERARIO:
     Hito del Itinerario Principal.
ESTADO ACTUAL:
     Monumento abierto al público con varias áreas excavadas con restos visibles. Parcialmente restaurado.

Más sobre las Atarazanas, en ExplicArte Sevilla.


15. TORRE DE LA PLATA
TITULARIDAD:
     Pública (Municipal).
ACCESIBILIDAD Y CAPACIDAD:
     Se encuentra en la vía pública.
DESCRIPCIÓN:
     Torre defensiva de la cerca de la ciudad medieval. Presenta planta octogonal y paramentos exteriores restaurados con los aparejos vistos. Hay elementos exteriores y huellas que permiten defender dos etapas en su construcción: almohade y medieval cristiana, quizás bajo Alfonso X. Los huecos de medio punto que se distinguen en la planta alta corresponden a antiguos huecos de acceso a matacanes de tiro vertical, posiblemente de madera.
     Su funcionalidad parece estar destinada a la defensa del interior de la alcazaba de la Moneda, quizás construidas en origen como atarazanas almohades.
APORTACIÓN TEMÁTICA:
     Sevilla y el Río.
     La Defensa de la Ciudad.
     Sevilla Almohade.
FUNCIONALIDAD EN EL ITINERARIO:
     Apoyo narrativo al Itinerario Principal.
ESTADO ACTUAL:
     Monumento restaurado.

Más sobre la Torre de la Plata, en ExplicArte Sevilla.

TITULARIDAD:
     Pública (Municipal).
ACCESIBILIDAD Y CAPACIDAD:
     Se encuentra en la vía pública.
DESCRIPCIÓN:
     Arco monumental semienterrado, de 7 m. de anchura, formado por un vano abierto en la muralla de tapial, mediante bóveda rebajada con rosca de ladrillo y roscas exteriores escarzanas o rebajadas en sillares de alcor de origen romano. Las jambas del hueco se presentan forrando el tapial original con aparejo de ladrillo. En las esquinas de ambos laterales superiores se distinguen las gorroneras de las hojas de una gran puerta.
     Estudios recientes identifican este arco con uno de los vanos de acceso a las antiguas atarazanas almohades. La hipótesis se basa en la posición de cara al río, la altura derivada del desarrollo de su alzado original, las dimensiones de anchura, tipología, etc.
     Fotografías correspondientes a los trabajos de restauración de las murallas en los años 1990, muestran otro vano paralelo hacia el Sur, abierto en la muralla, pero sin revestir de la bóveda y los arcos y jambas.
     Todo parece indicar que nos encontramos ante las huellas visibles, bien conservadas, de una de las bocas de acceso a las atarazanas almohades. Según los textos musulmanes, el califa Abu Yacub mandó hacer unas atarazanas pero su inesperada muerte provocó la paralización de las obras, lo cual puede ser explicativo del vano inacabado de que hemos hablado y que en la actualidad se halla cegado por falta de interpretación adecuada.
     Este hallazgo permite ampliar las evidencias almohades de la ciudad, un escenario de futuras investigaciones y un argumento más de las relaciones históricas con el río.
APORTACIÓN TEMÁTICA:
     Sevilla y el Río.
     Sevilla Almohade.
FUNCIONALIDAD EN EL ITINERARIO:
     Apoyo narrativo al Itinerario Principal.
ESTADO ACTUAL:
     Monumento restaurado.

Más sobre las Atarazanas Almohades, en ExplicArte Sevilla.


17. TORRE DEL ORO
TITULARIDAD:
     Pública (Ministerio de Defensa).
ACCESIBILIDAD Y CAPACIDAD:
     Se encuentra en la vía pública.
DESCRIPCIÓN:
     Es uno de los monumentos más característicos de la identidad iconográfica de la ciudad. Asume la versión monumental en el itinerario turístico general, la de musco naval que conserva y exhibe en su interior, y la de monumento arqueológico, más evidente tras la restauración de los paramentos exteriores.
     Su fisonomía actual permite diferenciar elementos de su evolución histórica. Se han formulado nuevas hipótesis sugerentes del proceso de transformación funcional y formal a partir del análisis arqueológico. Son especialmente interesantes las nuevas teorías de la fase original almohade (1220), formalizada exclusivamente con el primer cuerpo para defensa del río y el puerto; Alfonso X (fines del s. XIII) le añadiría los matacanes para la defensa frente a los asedios de los benimerines y Pedro I (mediados del s. XIV) le añadiría el segundo y característico cuerpo. Este sería construido como un pabellón en estilo mudéjar, donde retirarse el monarca con sus amantes.
     Estas nuevas imágenes e interpretaciones añaden valor a la disciplina arqueológica por haber desvelado cuestiones desconocidas y a la propia torre, ya que la hace más compleja en su particular historia y de especial interés por aumentar la relación, hasta ahora muy amplia, del rey Don Pedro con la misma, añadiendo a su función como cárcel y depósito de riquezas la de nido de aventuras amorosas.
     Otro de los aspectos curiosos del río es que funcionó como "nilómetro" del Guadalquivir, es decir, como hito fisico donde registrar las subidas excepcionales del río mediante placas embutidas. Conserva en el flanco norte tres plaquitas conmemorativas del s. XIX.
APORTACIÓN TEMÁTICA:
     Sevilla y el Río.
     La Defensa de la Ciudad.
     Sevilla Almohade.
FUNCIONALIDAD EN EL ITINERARIO:
     Hito del Itinerario Principal.
ESTADO ACTUAL:
     Monumento restaurado.

Más sobre la Torre del Oro, en ExplicArte Sevilla.

TITULARIDAD:
     Pública (Ayuntamiento).
ACCESIBILIDAD Y CAPACIDAD:
     Se encuentra en la vía pública.
DESCRIPCIÓN:
     Construido entre 1845 y 1852, este puente fue adjudicado a los ingenieros franceses Ferdinand Bernadet y Gustave Steinacher quienes residían en El Puerto de Santa María. Su diseño era análogo al del puente Carrousel de París (1834, actualmente desaparecido). Se impuso que las piezas de fundición fueran construidas en España para proteger el desarrollo de las nuevas industrias. En concreto, las piezas fueron realizadas en la fundición San Antonio, regentada por Narciso Bonaplata, uno de los ideólogos de la Feria de Abril.
     El material de su construcción fue piedra e hierro, procedente del Pedroso (Sevilla). Debido a los problemas de cristalización que presenta el hierro colado con el tiempo, este puente presentaba peligro de colapso por lo que fue presentado proyecto de demolición en los años 1970. La presión popular e institucional sevillana, evitaron su desaparición y se resolvió construir otro tablero independiente sobre las pilas antiguas, por lo que los arcos de hierro no trabajan en la actualidad (Monumento Histórico Nacional desde 1976).
APORTACIÓN TEMÁTICA:
     Sevilla y el Río.
FUNCIONALIDAD EN EL ITINERARIO:
     Apoyo Narrativo del Itinerario Principal.
ESTADO ACTUAL:
     Monumento restaurado.

Más sobre el Puente de Triana, o de Isabel II, en ExplicArte Sevilla.


19. CASTILLO DE SAN JORGE
TITULARIDAD:
     Pública (Municipal).
ACCESIBILIDAD Y CAPACIDAD:
     Acceso peatonal y por tráfico rodado. Ingreso libre.
DESCRIPCIÓN:
     El Castillo de San Jorge o de Triana, fue construido en época almohade para la defensa del puente de barcas, ante el peligro que presentaban las tropas castellanas en su avance hacia el Sur, tras su victoria en la batalla de las Navas de Tolosa (1212). Tras la conquista de la ciudad, fue ocupado por una ermita dedicada a San Jorge y en 1480 se transforma para la instauración del Tribunal del Santo Oficio o de la Inquisición, hasta su abandono en 1785. En los inicios del s. XIX se transforma en mercado de abastos de Triana.
     La construcción del nuevo mercado conllevó excavaciones arqueológicas que depararon un conjunto muy interesante que ha sido conservado y expuesto al público. Su contenido desarrollado en unos 2000 m2, está formado por:
  • Los lienzos oeste y norte de la Fortificación almohade en su alzado completo y que componen los límites actuales del mercado. El lienzo oeste presenta un vano abierto para dar acceso al mercado, similar a otro centrado en el lienzo norte, junto al cual ha sido hallada una puerta medieval del recinto.
  • Una Necrópolis almohade (s. XII) de uso previo a la construcción del castillo. Se conserva la información y colecciones de bienes muebles, muy interesantes.
  • La Ciudadela del Tribunal de la Inquisición compuesta por puerta de acceso desde el río, barbacana, calles interiores pavimentadas con guijarros, cuadras, una parte de la capilla de San Jorge, la Sala de la Audiencia y varias casas de los inquisidores y del servicio.
     El conjunto representa un excepcional testimonio de la sociedad de la Edad Moderna y de una Institución tan característica y controvertida como la Inquisición.
     El proyecto de musealización incorpora una sala inicial de sensibilización ante los abusos de poder, siguien­do a continuación el itinerario por el interior de la ciudadela, en cripta y por pasarelas, con aparato expositivo en diversos soportes.
APORTACIÓN TEMÁTICA:
     Sevilla y el Río: iconografía de la ciudad, riadas.
     La Defensa de la Ciudad.
     Las Tres Culturas: Costumbres funerarias musulmanas. Inquisición.
     Sevilla Almohade.
FUNCIONALIDAD EN EL ITINERARIO:
     Hito del Itinerario Principal.
ESTADO ACTUAL:
     Monumento excavado y restaurado. Proyecto de musealización en proceso de ejecución.

Más sobre el Castillo de San Jorge, en ExplicArte Sevilla.

TITULARIDAD:
     Pública (Autonómica. Consejería de Cultura).
ACCESIBILIDAD Y CAPACIDAD:
     Acceso rodado y peatonal. Ingreso libre o de pago según las zonas.
DESCRIPCIÓN:
     La Cartuja de Las Cuevas es un excepcional monumento restaurado con motivo de la Expo '92. Los trabajos fueron desarrollados con el concurso de la arqueología, derivando de ello numerosas aportaciones a su conocimiento y a la configuración del lugar. Reúne una complejidad notabilísima en sus contenidos e instalaciones. El núcleo monacal está ocupado en la actualidad por el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.
     Conserva restos de diversa índole y monumentalidad del Monasterio cartujo de Santa María de las Cuevas, destacando, entre otros, las huellas de la intensa relación que tuvo con la figura de Cristóbal Colón, tanto en su momento como en la memoria colombina posterior. Por ello, la Cartuja ocupa un lugar destacado en la historia de la navegación por la relación de Sevilla y el Guadalquivir, con Colón y el descubrimiento de América. Incluye los siguientes hitos arqueológicos de nuestro interés para el itinerario:
  • Capilla de Santa Ana y cripta del enterramiento de Cristóbal Colón desde 1509 a 1535, con ambiente monumental restaurado con criterios arqueológicos. Ha sido durante muchos años el único lugar de enterramiento seguro de los restos del Almirante hasta que salió de estas instalaciones hacia América, con diversos destinos de sus restos. Las modernas investigaciones genéticas identifican el final de este proceso con la identificación del origen de los huesos conservados en la Catedral de Sevilla con los del descubridor.
  • El llamado "Zapote de Colón", árbol tropical monumental que conserva la memoria de haber sido plantado por el Almirante.
  • Conjunto de norias y huerta jardín del s. XVI restauradas con criterio arqueológico.
  • Conjunto de hornos de botella de tipología inglesa correspondientes a la fábrica de lozas de Pickman, activa en el lugar desde 1841 hasta la década de 1970. Para la elección de este lugar fue determinante su posición al borde del río Guadalquivir, con objeto de recibir por vía marítima los barros especiales para la loza, procedentes de Escocia. La fábrica de La Cartuja disponía de un embarcadero.
APORTACIÓN TEMÁTICA:
     Sevilla y el Río.
FUNCIONALIDAD EN EL ITINERARIO:
     Hito del Itinerario Principal.
ESTADO ACTUAL:
     Monumento restaurado.

Más sobre la Cartuja de Santa María de las Cuevas, en ExplicArte Sevilla.


21. BAÑOS DE LA REINA MORA

TITULARIDAD:
     Privado (Comunidad de propietarios y Hermandad de la Vera Cruz)
ACCESIBILIDAD Y CAPACIDAD:
     Acceso peatonal y por tráfico rodado. Ingreso libre.
DESCRIPCIÓN:
     Una de las intervenciones de mayor interés urbanístico acometidas por los almohades en su capital de Al Andalus, fue la urbanización de un amplio terreno ganado al río y hasta entonces ocupado por huertas, coincidente con el actual barrio de San Vicente. Se trata de un barrio ordenado en manzanas cuadrangulares, para el que se construyó su mezquita propia y unos baños para la limpieza ritual, anterior a los rezos del musulmán.
     La mezquita no se conserva y se ha identificado con el lugar que ocupa la parroquia de San Vicente. Sin em­bargo, se mantenía el nombre de la calle Baños en el nomenclátor popular de la ciudad. En los años 1970 fueron descubiertos en unas instalaciones militares y protegidos para su recuperación como Bien de Interés Cultural. En la década de 1980 y 1990 han sido objeto de exploraciones arqueológicas que han servido para conocer en su integridad la organización original. Ha sido restaurado recientemente por el Ayuntamiento de Sevilla.
     Se conservan varias salas con bóvedas con luceras, fustes y capiteles almohades de mármol, en un estilo original de mocárabes. Son los baños árabes conservados mayores de Al-Andalus.
APORTACIÓN TEMÁTICA:
     Sevilla y el Río: evolución urbanística de la ciudad.
     Las Tres Culturas: rituales musulmanes.
     Sevilla Almohade.
FUNCIONALIDAD EN EL ITINERARIO:
     Itinerario alternativo por su ubicación periférica al núcleo del Itinerario Principal.
ESTADO ACTUAL:
     Proyecto de restauración y valorización en curso.

Más sobre los Baños de la Reina Mora, en ExplicArte Sevilla.
(Fernando Amores Corredano, en Itinerario Arqueológico de la Ciudad de Sevilla. Córdoba, 2008).
 
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Ruta Arqueológica de la Ciudad: Sevilla y el Río, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Ruta Arqueológica de la Ciudad, en ExplicArte Sevilla.