Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Ruta Arqueológica de la Ciudad, de Sevilla.
Hoy, 28 de julio, es el día de la Arqueología, un evento internacional que se celebra desde 2011 con el objetivo de dar visibilidad al trabajo diario de las personas que desarrollan su labor entorno al estudio, conservación y difusión del Patrimonio Arqueológico, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la Ruta Arqueológica de la Ciudad, de Sevilla.
Hoy, 28 de julio, es el día de la Arqueología, un evento internacional que se celebra desde 2011 con el objetivo de dar visibilidad al trabajo diario de las personas que desarrollan su labor entorno al estudio, conservación y difusión del Patrimonio Arqueológico, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la Ruta Arqueológica de la Ciudad, de Sevilla.
La historia de Sevilla está vinculada al río Guadalquivir. "Vinculación" significa e implica relación intima entre dos elementos, la dependencia de una cuestión de otra. La ciudad de Sevilla nace como tal en la época fenicia, hacia el s. VIII a. C., como asentamiento y puerto comercial del primer pueblo que unió los derroteros de todo el mediterráneo, desde el extremo oriente al extremo occidente, mediante la actividad mercantil. El lugar, una pequeñísima península en el fondo de un gran golfo que adentraba el mar tierra adentro, se revelaba como idóneo para sus pretensiones.
La Arqueología ya ha demostrado recientemente que la antigüedad del asentamiento de la ciudad se remonta a aquel siglo VIII a. C., cuando los fenicios inundan de factorías y puertos comerciales el sur de la Península Ibérica. Para mayor éxito de la Arqueología también se ha demostrado en estos últimos años que el cerro del Carambolo, aquel que ofreció su preciado tesoro en 1958, no fue un poblado de los tartesios, pobladores indígenas de la Baja Andalucía. Ahora sabemos que en realidad fue el lugar donde, usando el punto más alto del entorno y dominando el río, los fenicios construyeron un enorme santuario a la diosa Astarté y al supremo dios Baal, donde practicar sus ritos desde el control de la ciudad de "Spal". Astarté, identificada con la Venus, lucero del alba, se divisa desde lo alto de la vieja Sevilla, todas las tardes despejadas, sobre el cerro del Carambolo, como bien acertó a descubrir el profesor Escacena.
Desde el alto cerro, los sacerdotes del santuario comprobaban todos los años la declinación estacional del sol, personificación de Baal, hasta el final de su periplo en los días del solsticio -sol quieto en latín- de verano, cuando el dios muere, dando pie al nuevo ciclo anual. Las dos orillas y el río, como medio más moderno de tránsito, quedaban unidos para siempre inaugurando para nosotros la era del comercio marítimo, hasta nuestros días.
Esta historia, aportada por la Arqueología, ya fue elaborada por el pueblo y sus antiguos historiadores, construyendo tradiciones legendarias y consiguiendo con ello la garantía de su trasmisión oral por todas las generaciones hasta nuestros días. La leyenda sitúa a Hércules como primer personaje civilizado que descubre, en sus viajes por el mediterráneo, el lugar de Sevilla remontando el río y dice "Aquí será poblada la gran ciudad". En el camino de la tradición legendaria, la figura y memoria popular de Hércules queda fijada, en la realidad material de la ciudad, en las imponentes columnas de la calle Mármoles, siempre atribuidas a un antiguo templo erigido al semidiós y que aún conserva el misterio de su funcionalidad original.
La Historia de Sevilla vinculada al río es evidente a lo largo de los tiempos y podemos comprobarlo a través de un hecho característico que ha pasado desapercibido. Sevilla, la gran ciudad capital del "conventus hispalensis" romano, capital de la taifa abbadí y de los imperios almorávide y almohade en Al Andalus, sede regia de Femando III, Alfonso X y Pedro I, metrópolis de Indias, receptora de cuantiosos privilegios, etc. dispone de un término municipal ridículo para su importancia histórica y primacía urbana. Ciudades como Córdoba, Jerez, Écija, Carmona, etc. disponen de enormes territorios propios pero, sin embargo, Sevilla carece de ellos. ¿A qué se debe esta extraña paradoja? Sin lugar a dudas a que su territorio es el mundo, como todos los puertos, un mundo al que se accede a través del río navegable.
Los testimonios arqueológicos que atesora Sevilla se explican en gran parte por la relación con el río. En época romana, los restos descubiertos en La Encarnación nos ilustran de la expansión de la ciudad por la llanura aluvial, cuando es abandonada por el río y es posible el asentamiento sobre suelos consolidados. En las primeras fases de su existencia, este nuevo barrio de Híspalis se dedica a actividades dependientes del río. La factoría de salazones del s. I d. C., que ha sido descubierta prácticamente intacta, nos ilustra de la pesca y sus productos derivados. Los restos de huesos de pescados analizados corresponden a una variedad amplia de especies: sardinas, jureles, brótolas, rodaballos, etc., cuya captura nos evoca tanto la cercanía al mar que entonces disfrutaba la ciudad, como el bullicio de las embarcaciones pesqueras.
Un poco más tarde se fechan las inscripciones que se conservan al pie de la Giralda, dedicadas por las corporaciones de barqueros del río. Del comercio fluvial y de la capacidad del puerto también nos hablan los enormes fustes de la Calle Mármoles, de granito egipcio y que tan sólo existe en ciudades portuarias o muy cercanas. La gran cantidad de mármoles y ánforas de rincones e islas perdidas del mediterráneo, nos ilustran de esa actividad que enriqueció a los hispalenses. Entre ellas sobresalía la exportación en ánforas de aceite de las campiñas de la Bética al resto del imperio. En la Encarnación se podrán contemplar las casas de aquellos hispalenses enriquecidos por la actividad comercial de su puerto, cuyos restos arqueológicos se conservan bajo el agua y será muy difícil poder contemplarlas alguna vez.
En la misma Encarnación podemos contemplar, un curioso y enigmático conjunto eclesial del s. VI que incluye una iglesia y unas dependencias asociadas. Las hipótesis que se barajan sobre su funcionalidad se inclinan por definirlo como una especie de monasterio cristiano, que serviría de almacenamiento y distribución de material litúrgico -altares, vinos para la misa, etc.- al resto de la diócesis, según se desprende de la alta cantidad de este tipo de elementos encontrados en las excavaciones. Esta funcionalidad sólo se explica por su cercanía al puerto, ya que la totalidad de este material, con reminiscencias sagradas por los rituales a los que acompañaba, procedía de Oriente, entonces bajo el gobierno Bizantino.
San Leandro y San Isidoro, obispos de la sede hispalense, no conocieron esta iglesia porque ya había sido destruida casi 100 años antes. San Leandro usó repetidas veces las facilidades del puerto, de la entonces denominada Spalis, para acudir a Constantinopla en ayuda del rey Hermenegildo y a diversos concilios en Oriente.
La época islámica refleja de forma evidente la vinculación de la ciudad con el río. Su puerto la hizo rica y merecedora de rango de capital y por el río salía y entraba multitud de géneros y de ideas. Las nuevas ideologías inundaron la península y en El Salvador podemos contemplar los restos de la segunda mezquita conocida, fundada en el 821, cuya inscripción fundacional, inscrita sobre uno de sus fustes, ocupa hasta hoy el privilegio de ser la más antigua conservada en Al Andalus.
El Alcázar, construido por los reyes de la taifa de Isbiliya, Motadid y Motamid, según se ha podido demostrar por las exploraciones arqueológicas recientes, y las enormes murallas alzadas por almorávides y almohades, más amplias que en ninguna otra ciudad, tenían por destino guardar tan importante ciudad, reyes y califas. El Castillo de Triana guardaba el puente de barcas y la Torre del Oro fue construida para defender el puerto. Junto a la Torre de la Plata se han identificado los restos conservados de las Atarazanas almohades, recintos para fabricar barcos y otros pertrechos de guerra.
Esa capital de los imperios bereberes en Al Andalus, fue así premiada por su posición estratégica y usada como centro desde el que defender un islam más fundamental. Por ello construyeron una nueva gran mezquita con una torre que fue asombro de siglos. De ella se conservan partes originales fundamentales, transformadas con arte y pericia por las civilizaciones posteriores. Monumentos vivos que guardan su reliquia arqueológica de las sociedades pasadas.
Paradojas de la vida, el río que da vida y esplendor a la ciudad es el que trae también desastres y nuevos señores. Si en el s. X fueron los normandos los que asaltaron Isbiliya e incendiaron su mezquita mayor, actual iglesia del Salvador, en el s. XIV fueron las tropas castellanas las que arruinaron los sueños imperiales bereberes a través del río. La rotura del puente de barcas y capitulación de la ciudad ha dejado muchos recuerdos en la ciudad y de el fueron testigos la Torre del Oro y el castillo de Triana, cuyos restos aún se conservan. Sin embargo, la ciudad conquistada y, con ella, la salida al mar por el Guadalquivir, llevará al monarca Alfonso X a construir en 1252 unas portentosas atarazanas donde construir galeras para presionar al enemigo musulmán en el Estrecho. Sus enormes osamentas, de poderosa presencia, se conservan con otros testimonios que nos ha brindado la arqueología, como las Pescaderías del s. XVI o la misma muralla y barbacana musulmanas.
Muchos otros son los testigos materiales de la Edad Media Cristiana en Sevilla, en especial la espléndida colección de iglesias parroquiales mudéjares con sus torres, monumentos que durante mucho tiempo fueron denominados arqueológicos, por incluir en esta denominación las manifestaciones arquitectónicas de arte medieval. Últimamente, las labores arqueológicas asociadas a la restauración de monumentos, han aportado muchas novedades a viejos monumentos que se han visto enriquecidos en su comprensión y contenidos. La Casa de Miguel Mañara o el Palacio de Altamira, el Alcázar o la Cartuja de Las Cuevas, por citar algunos, han incorporado interesantes restos arquitectónicos aparecidos en las restauraciones y van familiarizándonos con esta estética arqueológica, donde lo fragmentario, vestigios sobrevivientes de épocas pasadas, conviven con el monumento más acabado y reciente.
La Edad Moderna nos ha dejado un importante y singular vestigio arqueológico como son los restos del Tribunal de la Santa Inquisición, dentro del antiguo Castillo de Triana o Castillo de San Jorge como también se le conoció. Estos restos de los siglos XVI a XVIII nos permiten sumergirnos en un momento de la historia, bastante reciente, donde funcionaba esta controvertida institución de control social e ideológico al servicio de la Corona y de la Iglesia. De ella hemos heredado una cierta mala conciencia, auspiciada por la creación de la Leyenda Negra desde Holanda e Inglaterra para combatir desde la propaganda al poderoso imperio español. Ahora podemos visitar sus restos, los más completos conservados en España, para reflexionar sobre las actitudes represivas de la sociedad y hasta qué punto se están perpetuando en el momento actual. Construida sobre el Castillo almohade, el castillo de la Inquisición sevillano fue la imagen de esa institución en Europa, gracias a incorporarse a la iconografía de Sevilla en las numerosas estampas que recorrían los reinos del continente. La imagen de Sevilla era representada desde el oeste, como acostumbramos a seguir representándola, asociando la ciudad amurallada, el río con su puerto y Triana con el puente de barcas y el castillo dominante con la leyenda "Castillo de San Jorge o de la Inquisición".
Junto a estos restos se conserva aún el Puente de Isabel II o Puente de Triana, que incluimos en el apartado arqueológico ya que forma parte del denominado patrimonio industrial. Signo de modernidad en el día de su inauguración (1852) cuando se editaron estampas conmemorativas, padecía extrema vejez en 1970 al cristalizarse el hierro colado con peligro de desplome. Frente a una opinión técnica de la conveniencia de su demolición y sustitución, fue la sociedad sevillana y sus instituciones quienes lo defendieron, y otros técnicos construyeron otro tablero sobre las antiguas pilas. Los antiguos arcos de hierro mantienen "in situ" la elegancia de su diseño, tan parisino, pero no trabajan, constituyendo por tanto una reliquia arqueológica y un valor escenográfico y monumental del río de Sevilla.
Esta primera clasificación nos permite abrir el panorama de "lo arqueológico" a muchas más manifestaciones que las tradicionalmente asumidas por el término: esos restos materiales del pasado que ocupan en exclusiva un espacio urbano, más o menos amplio. Esas ventanas al pasado material de la ciudad pueden estar abiertas, tanto en una porción del tejido urbano -La Encarnación, Los Mármoles-, como en una porción de una edificación que entresaca y muestra pervivencias que han sido valorizadas desde el método arqueológico. Igualmente, hemos llamado la atención al carácter polisémico que tienen determinados elementos monumentales, como las murallas o la Torre del Oro, ya que pueden ser presentadas desde las miradas y los discursos arquitectónico, artístico y arqueológico.
Igualmente, podríamos utilizar aquellos lugares donde se han producido hallazgos arqueológicos de cierto interés histórico, pero que no han sido conservados visibles. A este respecto cabe mencionar, a título de ejemplo, el lugar donde se descubrió el taller del famoso ceramista italiano Francisco Niculoso Pisano en Triana (c/ Pureza, 44) o donde han sido excavadas necrópolis de diversas etapas de la historia de la ciudad, que hay muchas.
También podemos mencionar aquellos otros elementos arqueológicos que están conservados en edificios privados o en lugares públicos de carácter comercial, para cuyo disfrute se requiere el consumo de sus ofertas, hosteleras por ejemplo. En este apartado, y por su carácter de pionero, mencionamos los restos bien visibles del bario musulmán que se encuentra en el Mesón del Moro, los restos romanos integrados en el comedor del Hotel Los Seises, o los restos de termas integrados en el Hotel Eme, etc.
Finalmente, también es correcto que el público interesado pueda conocer la existencia de museos y colecciones de carácter arqueológico, como en nuestro caso son el Museo Arqueológico o el Palacio de Lebrija.
Hemos pensado que sería apropiado insertar estos grupos la guía que acompañe en su momento al Itinerario Arqueológico. Sería muy apropiado para mostrar la riqueza de contenidos arqueológicos de la ciudad de Sevilla, para mantener la memoria de múltiples hechos y para enriquecer los itinerarios alternativos y las vivencias arqueológicas de los curiosos.
El interés científico e histórico se implementa con la inclusión del Río como elemento y argumento fundamental en la propuesta al presidir la idiosincrasia histórica de la ciudad de Sevilla y reforzar los dictados del Plan de Desarrollo Turístico Sevilla.
Desde la aplicación de todas las variables indicadas surge el diseño de un Itinerario Arqueológico que hemos denominado Principal, con Hitos de su recorrido y Apoyos Narrativos del mismo. La duración del recorrido se estima en una jornada de una mañana, desde el Antiquarium, en la plaza de la Encarnación, como punto de encuentro y sede administrativa del Itinerario Arqueológico de Sevilla, hasta el Castillo de San Jorge, incluyendo el tránsito por las calles, una parada para un café, etc. A partir de aquí se ofrece la visita a la Cartuja desde el río, bajando en el muelle de Indias, que está junto al Pabellón de la Navegación de la Expo'92. Todo ello supone una oferta amplia que, sólo contando con la Cartuja, disponemos de contenidos amplios de índole arqueológica, monumentales jardines y huertas, de arte contemporáneo en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Esta extensión de la visita puede ser emprendida en la jornada de tarde o en otra diferente.
Aparte de este Itinerario Principal, hemos incluido en este documento una serie de lugares de interés arqueológico que cumplen con una mayoría de requisitos, pero que carecen de algunos otros determinantes, como el de la conectividad en relación con la duración de la visita, como para incorporarse a un recorrido que reúna una selección variada y completa de la aportación arqueológica a la historia de la ciudad. Por ello se sitúan en el plano de alternativas que pueden ser consideradas de modo libre o en su vertiente temática, para lo que se ofrece una ordenación en una serie de argumentos narrativos que se exponen a continuación.
Lugares y elementos arqueológicos de la Ciudad de Sevilla:
1. La Encarnación
2. El Salvador
3. Cisterna Romana en Plaza de la Pescadería
4. Columnas de calle Mármoles
5. Judería. Palacio de Altamira
6. Iglesia y Sinagoga de Santa María la Blanca
7. Necrópolis judía en calle Cano y Cueto
8. Murallas de los Jardines Murillo, del Callejón del Agua y Puerta del Agua
9. Baptisterio paleocristiano del Patio de Banderas
10. Capiteles almohades de la puerta del Patio de Banderas
11. Exteriores del Alcázar
12. Giralda y Mezquita almohade
13. Postigo del Aceite
14. Atarazanas
15. Torre de la Plata
16. Atarazanas almohades
17. Torre del Oro
18. Puente de Triana
2. El Salvador
3. Cisterna Romana en Plaza de la Pescadería
4. Columnas de calle Mármoles
5. Judería. Palacio de Altamira
6. Iglesia y Sinagoga de Santa María la Blanca
7. Necrópolis judía en calle Cano y Cueto
8. Murallas de los Jardines Murillo, del Callejón del Agua y Puerta del Agua
9. Baptisterio paleocristiano del Patio de Banderas
10. Capiteles almohades de la puerta del Patio de Banderas
11. Exteriores del Alcázar
12. Giralda y Mezquita almohade
13. Postigo del Aceite
14. Atarazanas
15. Torre de la Plata
16. Atarazanas almohades
17. Torre del Oro
18. Puente de Triana
19. Castillo de San Jorge
20. Cartuja de las Cuevas
21. Baños de la Reina Mora
22. Murallas de la Macarena
23. Puerta de Córdoba
24. Murallas del Valle
25. La Buhayra
26. Caños de Carmona (Fernando Amores Corredano, en Itinerario Arqueológico de la Ciudad de Sevilla. Córdoba, 2008).
Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Ruta Arqueológica de la Ciudad, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.20. Cartuja de las Cuevas
21. Baños de la Reina Mora
22. Murallas de la Macarena
23. Puerta de Córdoba
24. Murallas del Valle
25. La Buhayra
26. Caños de Carmona (Fernando Amores Corredano, en Itinerario Arqueológico de la Ciudad de Sevilla. Córdoba, 2008).
Más Rutas de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.
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