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miércoles, 24 de septiembre de 2025

Un paseo por la plaza de las Mercedarias

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plaza de las Mercedarias, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Cada 24 de septiembre se celebra a la Virgen de la Merced que significa “misericordia”, advocación que se remonta al siglo XIII cuando la Virgen se le aparece a San Pedro Nolasco y lo anima a seguir liberando a los cristianos esclavos. Ante este deseo, se funda la orden de los Mercedarios el 10 de agosto de 1218 en Barcelona, España, y San Pedro Nolasco fue nombrado por el Papa Gregorio IX como Superior General. Más adelante, en el año 1696, el Papa Inocencio XII fijó el 24 de septiembre como la Fiesta de la Virgen de la Merced en toda la Iglesia.
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la plaza de las Mercedarias, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La plaza de las Mercedarias es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo; entre las calles Vidrio, Garci-Pérez, Levíes, y Conde de Ibarra
     La plaza responde a un tipo de espacio urbano más abierto, menos lineal, excepción hecha de jardines y parques. La tipología de las plazas, sólo las del casco histórico, es mucho más rica que la de los espacios lineales; baste indicar que su morfología se encuentra fuertemente condicionada, bien por su génesis, bien por su funcionalidad, cuando no por ambas simultáneamente. Con todo, hay elocuentes ejemplos que ponen de manifiesto que, a veces, la consideración de calle o plaza no es sino un convencionalismo, o una intuición popular, relacionada con las funciones de centralidad y relación que ese espacio posee para el vecindario, que dignifica así una calle elevándola a la categoría de la plaza, siendo considerada genéricamente el ensanche del viario.
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer. 
     Las primeras referencias documentales a la misma (1580) son como calle o plazuela de la Marquesa de Villanueva, quien tenía allí sus casas. Desde 1656, al menos, es nom­brada como plaza de San Bartolomé, por la proximidad de la parroquia de igual advoca­ción, que entonces se encontraba en el tramo final de Levíes. En 1845 pasó a llamarse plaza de las Mercedarias Descalzas, por el convento de religiosas allí fundado en 1623; pronto se abrevió en Mercedarias, pero hasta mediados de la presente centuria documentos escritos y cartográficos la han denominado comúnmente plaza de las Mercenarias.
     Presenta una planta alargada e irregular, producto de la línea quebrada del convento de San José. La calzada fue empedrada y enladrillada en 1585, y adoquinada en 1898 por vez primera; actualmente posee aceras de losetas y calzadas de reciente adoquinado. Se ilumina mediante farolas con brazos de fundición adosados a las fachadas. Delante del convento se dispone una pequeña zona pavimentada con losas de Tarifa, cuya planta corrige la quebrada de la plaza y regulariza la línea de la calzada. Carece de mobiliario urbano, salvo tres brachichitones de buen porte y una cruz de hierro sobre peana de material y columna de mármol, que se levanta en una de las rinconadas que tiene; en 1718 la Hermandad del Santísimo Cristo de las Ánimas con sede en la iglesia de San Bartolomé, solicitó poder cercarla con una baranda de hierro; en 1840 la cruz fue levantada; estaba en su sitio en 1952, fecha en que J. Sierra González hizo una detallada descripción de la plaza (ABC. 28-Xll- 1952), pero más tarde sufriría algún destrozo, porque de nuevo fue repuesta en 1978. En 1906 fue colocado un urinario público, hoy inexistente, al igual que la fuentecita de mármol blanco que describe Sierra.
     Uno de sus frentes, el más largo y rectilíneo, prolongación de la acera de los impa­res de Conde de Ibarra, está ocupado por el Monasterio de la Visitación de Santa María de las religiosas salesas, terminado en 1897; su fachada es de ladrillo y posee elementos arquitectónicos de carácter historicista; en 1895 decía la prensa en relación a su edificación: "...Gran número de personas visitan a diario dichas obras, admirando la suntuosidad que por todas parte revela el edificio por la riqueza de los materiales, que abundan en mármoles, lo magnifico de la portada,..." (El Progreso, 7-V-1895). 
     Un segundo frente está ocupado por una vivienda tradi­cional de dos plantas, recientemente restaurada, y otras dos de escalera, de tres plantas, fechadas en 1882; finalmente en el tercer frente se sitúa el antiguo convento de San José de las Mercedarias Descalzas, muy re­formado después del incendio que sufrió en 1936; sobre la portada del s XVII, de tonos ocres, hay un azulejo de la Virgen de la Merced; actualmente cumple también funciones escolares. La plaza ofrece un aspecto tranquilo y al mismo tiempo descuidado. Posee escasa circulación rodada, pero los vehículos la invaden para aparcar. Adquiere particular animación los días que salen en procesión la Virgen de la Alegría, desde la parroquia de San Bartolomé, en el mes de mayo, y la Virgen de la Luz, desde San Esteban, en el mes de septiembre [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Mercedarias, plaza de las. 1. Restos de la iglesia del convento de las Mercedarias. Sobre la portada barroca se conserva un azulejo de la Virgen de la Merced [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Festividad de la Virgen de la Merced o Nuestra Señora de las Mercedes;
   La Virgen de la Merced o Nuestra Señora de las Mercedes es una advocación, que deriva del latín merces, que significa: dádiva, gracia, por lo que puede entenderse como Nuestra Señora de la Misericordia. San Pedro Nolasco, un joven mercader de telas de Barcelona, empezó a actuar en la compra y rescate de cautivos, vendiendo cuanto tenía en 1203. Se dice que el uno de agosto de 1218, fiesta de San Pietro ad Vincula, tuvo una visita de la Santísima Virgen, dándose a conocer como La Merced, que lo exhortaba a fundar una Orden religiosa con ese fin principal de redimir a cristianos cautivos de los musulmanes y piratas sarracenos. San Pedro Nolasco consumó la creación de la Orden de la Merced en la Catedral de Barcelona con el apoyo del rey Jaime I el Conquistador y el asesoramiento del dominico canonista San Raimundo de Peñafort, el diez de agosto de ese mismo año 1218: recibieron la institución canónica del obispo de Barcelona y la investidura militar del rey Jaime I el Conquistador. El Papa Gregorio IX de Segni, quien aprobó la orden el diecisiete de enero de 1235, con la Regla de San Agustín. En 1245, muere el fundador.  Se tienen testimonios de esta advocación mariana en medallas desde mediados del siglo XIII. En las primeras Constituciones de la Orden, de 1272, redactadas en Capítulo General, la Orden recibe ya el título de Orden de la Virgen de la Merced de la Redención de los cristianos cautivos de Santa Eulalia de Barcelona. 
     La devoción a la Virgen de la Merced se difundió a partir de la fundación de la Orden como un reguero de pólvora por Cataluña y por toda España, incluida Cerdeña, por Francia y por Italia, con la labor de redención de estos religiosos y sus cofrades. Con la evangelización de América, en la que la Orden de la Merced participó desde sus mismos inicios, la devoción se extendió y arraigó profundamente en todo el territorio americano. La fiesta dedicada a su patrona fue instituida a instancias de los mercedarios como acción de gracias por la fundación de la Orden. La primera concesión a los mercedarios de un Oficio para esta fiesta se hizo el cuatro de abril de 1615.  Inocencio XI Odescalchi la extendió a la Iglesia española en 1680 e Inocencio XII Pignatelli a toda la Iglesia Latina el doce de febrero de 1696. Reducida en 1960 a simple conmemoración en la reforma del Beato Juan XXIII, fue suprimida del calendario universal e incluso nacional de España en el del uso ordinario de 1969 (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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La Plaza de las Mercedarias, al detalle:
- Convento de las Mercedarias de San José

martes, 22 de octubre de 2024

Un paseo por la calle Vidrio

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Vidrio, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La calle Vidrio es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo, y va de la calle San Esteban, a la confluencia de la plaza de las Mercedarias, con la calle Garci Pérez.
     La calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. 
     En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Al menos desde 1483 es conocida como Horno del Vidrio por el que allí había. Durante el s. XVI aparece nombrada alternativamente como Vidrio u Horno del Vidrio, hasta que definitivamente se impone la denominación más corta. La calle presenta dos tramos netamente diferenciados, separados por la confluencia de Armenta y por una barreduela que se conserva en la acera de los pares. El primero de ellos es más estrecho, dibuja un trazado irregular con frecuentes entrantes y salientes, se halla cerrado al tráfico rodado y ha sido recientemente pavi­mentado con losetas de cemento. Predominan las viviendas de dos y de tres plantas, de clase media-baja, ya sean modestas casas de patio de la segunda mitad del XIX, de escalera de principios del XX o alguna casa de vecinos. Sólo en la esquina con Armenta se levanta una casa señorial de tres plantas y entresuelo, pero que fue reconstruida a finales de la década de los setenta y transformada en vivienda de pisos, respetándose tan sólo la fachada y el patio de columnas. El segundo tramo tiene mayor anchura y un trazado rectilíneo, producto ambos de los proyectos de alineación de principios de siglo (1911, 1913 y 1916). 
     La calzada está adoquinada y la calle abierta al tráfico rodado. A pesar de su mayor anchura, predominan las edificaciones más bajas, de dos plantas, dando la sensación de mayor am­plitud aún; la acera de los pares está prácticamente ocupada por una casa señorial esquina a la barreduela y por un lateral del convento de las Salesas. La iluminación a lo largo de toda la vía se apoya sobre farolas con brazos de fundición adosados a las fachadas. Es probable que hayan desaparecido alguna o algunas callejuelas que daban a Vidrio, pues se han encontrado diversas referencias de peticiones de ocuparlas o cerrarlas (1613, 1740, 1748 y 1851), unas veces denegadas, otras concedidas, pero que en general debieron terminar en su anexión por parte de los demandantes. El pavimento ha sido repetidas veces recompuesto, pues junto a su normal deterioro, el paso de las cañerías de agua lo hacía particularmente necesario; hay noticias de su empedrado desde principios del s. XVII (1611) y se repiten durante los siglos siguientes, hasta que se adoquina en 1898. La recomposición de la calle no siempre era atendida con la cele­ridad requerida y en 1858 era denunciada por la prensa la rotura de una cañería, que permaneció sin arreglar durante varios me­ses, "que tiene la calle encenegada" (El Porvenir, 16-III y 23-V).
     Entre las funciones históricas de la calle hay que destacar las industriales, pues precisamente su nombre deriva de la existencia de un horno de vidrio ya en el s. XV, y aún hay constancia de ellos en 1740. Se conoce la existencia de un molino de yeso en 1835 y de una imprenta en 1936, propiedad de Diego Martínez Barrio, que fue ministro de Comunicaciones y presidente interino durante la Segunda República. Hoy, si bien existe un taller de cromados en la barredue­la, los servicios han venido a sustituir a la actividad fabril. En el núm. 32, donde antes hubo una escuela de graduados sociales, se han instalado unas dependencias de Presidencia de Gobierno; hay varias casas de hospedaje y un modesto hotel. La calle cobra particular animación los días que salen en procesión por la barriada las hermandades de la Virgen de la Alegría, con sede en San Bartolomé, y la de la Luz, en San Este­ban, el 11 de julio y el 9 de septiembre respectivamente (actualmente en mayo y septiembre). En el núm. 22 una lápida colocada por el Ayuntamiento recuerda que allí nació Manuel González García, arcipreste de Huelva, obispo de Málaga y Palencia y fundador de la Congregación de las Hermanas Misioneras Eucarísticas de Nazaret [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Vidrio, 2 al 6. Conjunto de fachadas, de dos plantas.
Vidrio, 22. Casa de dos plantas, de tipo popular, con patio de columnas.
Vidrio, 27
. Casa de tres plantas y entresuelo en la crujía de fachada, ésta enmarcada por pilastras superpuestas. La portada va flanqueada por pilastras toscanas que sostienen un entablamento. En el interior destacan el patio de columnas y la escalera [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
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La calle Vidrio, al detalle:
Edificio calle Vidrio, 2 al 6.
Edificio calle Vidrio, 22.
     Placa conmemorativa a San Manuel González García
Edificio calle Vidrio, 27.

domingo, 24 de enero de 2021

El Convento de la Visitación (Las Salesas)


      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Convento de la Visitación (Las Salesas), de Sevilla.     
      Hoy, 24 de enero, Memoria de San Francisco de Sales, obispo de Ginebra y doctor de la Iglesia. Verdadero pastor de almas, consiguió volver a la comunión católica a muchos hermanos que se habían separado, y con sus escritos enseñó a los cristianos la devoción y el amor a Dios. Fundó, junto con Santa Juana de Chantal, la Orden de la Visitación,  en Lyon entregó humildemente su alma a Dios el veintiocho de diciembre de 1622. Fue  sepultado en Annecy, en Francia, el día de hoy (1622) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy para ExplicArte el Convento de la Visitación (Las Salesas), (de la orden de la Visitación de Nuestra Señora, congregación fundada por San Francisco de Sales), de Sevilla.
     El Convento de la Visitación (Las Salesas), se encuentra en la plaza de las Mercedarias, 1; en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo.
      La clausura más moderna de la ciudad se sitúa en la judería, entre el convento de mercedarias de San José y las franciscanas de Santa María de Jesús. Allí se ubica el convento de la Visitación de Nuestra Señora aunque aquí, igual que en Madrid, son conocidas sencillamente como las salesas Pertenece a la titulada Orden de la Visitación de Nuestra Señora (Ordo Visitationis Beatissimae Mariae Virginis), congregación fundada por San Francisco de Sales y Santa Juana Francisca Frémyot de Chantal. Sus reglas marcan una vida consagrada marcada por la pobreza y la humildad, siendo destacable la ausencia de grandes condiciones para admitir a las postulantes, por su edad. o por su viudedad. Cuando Francisco de Sales (1567-1622) fundó la orden era obispo de Ginebra entonces exiliado en Annecy, siendo acompañado por la baronesa Jeanne-Françoise Frémiot de Chantal (1572-1641). El 6 de junio de 1610, en la casa de la Galerie de Annecy, donde vivía Francisco de Sales, Juana de Chantal y Charlotte de Bréchard fundaron el Instituto de la Visitación de Santa María. En 1611, tras un año de noviciado, las primeras hermanas hicieron la profesión de manos de los fundadores. Las primeras constituciones son de 1613. Escritas por Francisco de Sales, en un principio no prescriben la clausura, pero recomiendan el "ejercicio del amor divino" mediante la visita a los pobres y los enfermos: de ahí vendrá el nombre de "visitandines" que recibirán las hermanas. Promueven especialmente la devoción por el Sagrado Corazón de Jesús, de quien Santa Margarita María Alacoque, monja salesa, recibió las revelaciones.

   El arzobispo de Lyon pidió a Francisco de Sales que se abriera un convento de salesas en la ciudad en 1615, las autoridades eclesiásticas impusieron modificaciones a las constituciones, que tomarían la forma definitiva hacia el 1616. Es el paso a la clausura según las reglas de San Agustín. La orden fue aprobada por la Santa Sede el 23 de abril de 1618, el 16 de octubre fue erigida como orden religiosa por Pablo V.
    Entre las personas que han destacado en la orden, además de los fundadores, cabe mencionar a Santa Margarita María Alacoque (1647-71), la venerable Juana Carlota de Brecharrd, primera compañera de la fundadora (1580-1637) y a la venerable María de Sales Chappuis (1793-1897), que fundó con el padre Luis Brissón los Oblatos de San Francisco de Sales.

   La orden se extendió rápidamente. A la muerte del fundador se habían fundado 11 monasterios; el año 1633 al cumplir 60 la fundadora eran ya 48; y a su muerte, 80, en Saboya y Francia, Suiza, Italia y Polonia. El primer monasterio que se fundó en España fue el de Madrid (Santa Bárbara), más conocido como convento de las Salesas Reales por el patrocinio de la reina Bárbara de Braganza como colegio y residencia de jóvenes de la nobleza, siendo enterrado en la iglesia el rey Fernando VI y la misma reina. El convento fue diseñado por el francés François Carlier aunque, debido a un viaje de éste a Parma, fue Francisco Moradillo quién lo llevó a cabo, modificando incluso el proyecto original al incluir dos torres-campanario. Las obras, comenzadas en 1750, apenas duraron 7 años, inaugurándose en 1758 con solemnes ceremonias. Será del desdoblamiento de esta comunidad en 1894 cuando surgirá el convento sevillano de la Visitación, en unas casas cedidas por el Conde de Montijo. El conjunto fue remodelado para el nuevo uso por el arquitecto sevillano Francisco Aurelio Álvarez Millán. En ese año, sor Juana de Sales, la superiora, encargó al arquitecto residente en Madrid José María Aguilar y Vela el proyecto que, finalmente, dirigiría Francisco Aurelio Álvarez Millán. Fue una actuación que siguió el eclecticismo histórico característico de finales del XIX, con elementos neogóticos y neorrománicos que recuerdan a edificios madrileños como la sede del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de la madrileña plaza de San Martín. El resultado final se puede poner en relación con otra intervención de Álvarez, la del cementerio de San Fernando, terminando la primera remodelación en 1899. Una vez realizadas las grandes líneas del conjunto, fue el arquitecto municipal sevillano Juan Talavera y Heredia el que, entre julio de 1917 y octubre de 1919, daría el aspecto final al convento, especialmente en lo referido a la ornamentación.

   La comunidad sufrió el incendio provocado de su sede en la noche del 18 de julio de 1936, al igual que otros edificios cercanos como el contiguo convento de las mercedarias. La iglesia perdió sus cubiertas y la comunidad sufrió la desaparición de numerosas obras de arte. Las monjas tuvieron que trasladarse al cercano monasterio de franciscanas de Santa María de Jesús, siendo el arquitecto Federico Jiménez el encargado de la restauración. El 29 de julio de 1936 un informe del arquitecto municipal dirigido al alcalde informa que el edificio "ha sido destruido casi en su totalidad". Al mes siguiente se procedió a tapar los huecos en sus muros para evitar posibles derrumbes y el acceso de personas ajenas a la comunidad. El arquitecto de Barcelona José María Ayxelá fue el encargado de redactar el proyecto de restauración en 1939, siendo dirigidos por Antonio Gómez Millán. Del edificio se habían perdido casi todas las cubiertas, quedando zonas ruinosas que debieron incluso ser demolidas. Respetando la idea original y aportando nuevas soluciones (como la entrada de luz natural a la mayoría de dependencias), Gómez Millán resumió la actuación con el "principio de ceñirse en todo lo posible a las características de construcción de la obra primitiva, modificada y mejorada en cuanto a techos y cubiertas en con el empleo de hierro en lugar de madera". Las obras se llevaron a cabo entre julio de 1940 y septiembre de 1941 con la colaboración del constructor José Padró. Todavía conocería el conjunto algunas reformas posteriores a cargo de Fernando Jiménez Ontiveros.

   El exterior de la iglesia presenta elementos estructurales de estilo románico con decoración bizantina realizada en ladrillo, siendo sus artífices José Gil, Antonio Gómez y Juan Talavera Heredia. Su interior presenta una nave única, según el modelo conventual sevillano, con coro bajo junto al presbiterio y coro alto en la zona de los pies. Curiosamente el coro bajo se sitúa sobre la zona destinada a cementerio, ubicada en un piso inferior. En el primer piso se sitúa una tribuna para que las monjas enfermas puedan seguir la liturgia de la iglesia. Cuatro son los tramos de la nave, separados por arcos fajones, teniendo la iglesia un pórtico de acceso que sirve de transición a la calle. Los cuatro tramos se cubren con bóveda de crucería de recuerdo medieval, con una nave muy luminosa gracias a los óculos laterales que dan al exterior. El mismo espíritu ecléctico se desarrolla en algunas ménsulas y capiteles, que siguen modelos tardogóticos de ornamentación vegetal. El patrimonio de la iglesia no muestra gran interés ya que son piezas posteriores al incendio de 1936. Preside el presbiterio un retablo neobarroco con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús coronada en el ático por una pintura que representa la escena de la Visitación, copia moderna de un original barroco. Se estructuran sus cuerpos mediante columnas mixtilíneas neobarrocas, situándose sobre sencillas ménsulas en las calles laterales dos pequeñas imágenes de la Inmaculada y del Niño Jesús. Aunque la devoción al Sagrado Corazón de Jesús es medieval, y tiene punto de partida en los escritos de Santa Matilde de Hackeborn, Santa Gertrudis de Helfta y la beata Ángela de Foligno, la fuente más importante de su devoción es Santa Margarita María Alacoque de la Orden de la Visitación, que tuvo revelaciones en las que aparecía Cristo bajo esta advocación. El confesor de Santa Margarita María Alacoque, San Claudio de la Colombière, fue el principal propagador de la devoción
   El mismo espíritu neobarroco del retablo principal se esparce por los retablos laterales, incluso con tallas de serie, siendo el eclecticismo de la arquitectura, la luminosidad de la nave y el silencio y la paz de la comunidad lo más destacable del conjunto. Los retablos laterales se dedican a la imagen de San José con el Niño, la Inmaculada Concepción, Santa María de Alacoque y San Claudio de la Colombière.

   El convento se configura en torno a un espacioso claustro advocado del Sagrado Corazón, con vistosa columnas historicistas que sostienen arcos de medio punto. En torno al claustro se sitúa la sala capitular, que ocupa uno de sus frentes por completo, la ropería, el despacho de la abadesa o la salida a la huerta. En la planta alta se sitúan las celdas, algunas de ellas con visión a la calle, así como la enfermería. Existe otro patio titulado de la Virgen Niña en el que se sitúan el refectorio, las cocinas y otras dependencias. Toda la zona posterior del convento está ocupada por una amplia zona de jardines y huertas que son fronteros con el convento de franciscanas de Santa María de Jesús. La zona de jardines cuenta con una alberca y con amplia vegetación de árboles y de elementos de jardinería. El muro separa el edificio del contiguo de clarisas sigue el modelo de la fachada principal en lo que se refiere a la decoración por medio de sencillos apilastrados (Manuel Jesús Roldán, Conventos de Sevilla, Almuzara, 2011).
     Este monasterio, de construcción relativamente reciente, se funda en 1897 sobre unas casas del conde de Montijo. La dirección de las obra de acondicionamiento corre a cargo de Francisco Aurelio Gómez Millán. Las obras de reconstrucción y reforma, tras el incendio de 1936, corresponden a José M. Ayxelá Tarrals, finalizadas en 1939.
     El edificio se sitúa en una parcela que construye la esquina que forman la calle Vidrio con la plaza de las Mercedarias. Un amplio espacio abierto destinado a jardines y huertas se abre al fondo de la edificación con una ocupación en planta casi tan importante como la construida del monasterio.
     El edificio conventual, dado lo reciente de su construcción, cuenta con una traza de gran nitidez, organizándose en torno a un claustro principal -situado en el centro de la construcción- al que abren las principales dependencias del monasterio. A un lado y otro de este patio se abren dos más pequeños no porticados. La fachada principal, a la plaza de las Mercedarias, se construye en su totalidad con muros de carga de ladrillo visto y elementos de remate de piedra blanca en la mayoría de sus elementos ornamentales. El cuerpo central, a modo de torre, divide la fachada en dos cuerpos de distinta altura, rematados por una gran cornisa que recoge el alero de la cubierta de tejas resuelta a dos vertientes.
     En el cuerpo central se sitúa la portada principal de arco apuntado de piedra blanca y enmarcada con el mismo material. En el cuerpo superior se abre un ventanal partido, construido como el resto de los elementos ornamentales del convento con elementos historicistas neogóticos. El conjunto se remata con una pequeña espadaña del mismo material que el resto de la fachada. 
     La iglesia -pieza que ocupa la esquina- es de una sola nave de planta rectangular con capillas en sus muros laterales. Su fachada se distribuye en calles ciegas, separadas por pilastras -a modo de contrafuertes- y rematadas por grandes óculos enmarcados por ladrillos moldu­rados.
     En el templo trabajan junto a Gómez Millán los maestros José Gil y A. Gómez Cabrera, interviniendo posteriormente (1917-1919) en los trabajos de ornamentación el arquitecto Juan Talavera y  Heredia.
     El convento ocupa en planta baja, incluyendo patios y jardines, una superficie aproximada de 5.000 m2 (Guillermo Vázquez Consuegra, Cien edificios de Sevilla: susceptibles de reutilización para usos institucionales. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla, 1988).
     El convento, fundado a finales del XIX procedente de las Salesas Reales de Madrid, se encuentra en el barrio de San Bartolomé, barrio céntrico, parte de la antigua judería, que sufrió un considerable abandono en su caserío hasta su reciente rehabilitación auspiciada por la implantación en diversas sedes de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, rehabilitando y ocupando con sus dependencias edificios de la importancia del Palacio de Altamira o la Casa Natal Miguel de Mañara.
     La iglesia, que consta de una sola nave con capillas labradas en las naves laterales, fue destruida en su interior durante la Guerra Civil de 1936-39, reconstruyéndose posteriormente pero sin recuperar el valor artístico precedente. Son las fachadas exteriores las que muestran mayor interés, iniciándose su decoración por José Gil y por Antonio Gómez Cabrera, terminándose muy posteriormente por Juan Talavera.
     Se trata de una fábrica de ladrillo visto que apuesta en su eclecticismo por un neo-románico con profusión de elementos ornamentales insertados en blanco en frontones, pretiles, apoyos de arcos, parteluces, portadas o remates de la espadaña. Mayor interés tiene el trabajo del ladrillo en los arcos, óculos y cornisas. Se trata en definitiva de un gran volumen de cuidada construcción que ayuda a la configuración urbana de su entorno.
     Es el monasterio sevillano de más reciente fundación y el único creado tras los procesos de exclaustración y reducción del siglo XIX. Su origen se produjo al desdoblarse el segundo establecimiento madrileño de las Salesas. Las monjas se instalaron en 1894, ocupando unas casas del conde de Montijo. Estaban situadas próximas al lugar donde siglos atrás se había fundado la primera parroquia de San Bartolomé, tras la conquista de la ciudad. Posteriormente, la parroquia fue trasladada muy cerca, a su actual emplazamiento tras la incautación de una de las sinagogas de la judería sevillana.
     Los cinco años siguientes a su fundación se emplearon en las reformas de las construcciones. La superiora encargó en 1894 al arquitecto José María Aguilar y Vela la redacción del proyecto de la edificaciones. La dirección de las obras corrió a cargo de Francisco Aurelio Álvarez Millán, arquitecto municipal de Sevilla.
     Estos trabajos se plasmaron principalmente en las fachadas a la plaza de las Mercedarias y la calle Vidrio, donde se construye la iglesia, configurando la esquina.
     En la ejecución de los elementos decorativos colaboraron los artífices José Gil y Antonio Gómez Cabrera, pero las labores de ornamentación se finalizan tras la reforma del arquitecto Juan Talavera y Heredia, entre 1917 y 1919.
     En Julio de 1936 el convento fue asaltado e incendiado. La reconstrucción se le encargó al arquitecto José María Ayxelá Tarrats, terminándose en 1939. Durante ese periodo las religiosas se alojaron en el contiguo convento de Santa María de Jesús (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia:
     Nació en 1567 en el castillo de Sales, cerca de Annecy. Entre 1580 y 1591 estudió en París y en Padua. Después de haber predicado en la región de Chablais, donde consiguió devolver a la fe católica a gran número de calvi­nistas, en 1602 fue nombrado obispo de Ginebra.
      En 1608 publicó su Introducción à la vie dévote, el libro edificante más popular del siglo XVII.
      En 1610 fundó en Annecy, con Juana Francisca de Chantal, la congregación de las hijas de la visitación, llamadas visitandinas, no en honor de la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel, sino porque las hermanas se dedicaban a visitar enfermos. También se las llama salesianas en recuerdo de su fundador. Se consideraba que había pertenecido a la tercera orden de los míni­mos, por ello suele estar representado en las iglesias de dicha congregación en Italia y España.
   Murió en Lyon en 1622.
CULTO

   Beatificado en 1662, fue canonizado poco después, en 1665.
      Es patrón de Annecy, Chambéry, Ginebra, de las órdenes de las salesianas, de las salesianas de don Bosco y de la capilla de los penitentes negros de Villefranche de Rouergue. En nuestros días, fue adoptado como uno de los patrones de la prensa católica.
ICONOGRAFÍA
   Está representado calvo y barbudo, con sobrepelliz y sin mitra, aunque haya sido obispo.
      Su atributo es un corazón traspasado rodeado por una corona de espinas, y a veces un corazón inflamado que puede hacer que se lo confunda con San Agustín (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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Horario de apertura del Convento de la Visitación (Las Salesas):
                         De Lunes a Viernes: de 10:00 a 13:00

Horario de misas del Convento de la Visitación (Las Salesas):
                          Laborables: 08:00
                          Vísperas: 19:00
                          Domingos y Festivos: 08:00
   
Página web oficial del Convento de la Visitación (Las Salesas): No tiene.

El Convento de la Visitación (Las Salesas), al detalle:
Iglesia:

miércoles, 12 de agosto de 2020

El Retablo de Santa Juana Francisca Frémiot de Chantal, en la Iglesia del Convento de la Visitación (Las Salesas)


      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Retablo de Santa Juana Francisca Frémiot de Chantal, en la Iglesia del Convento de la Visitación (Las Salesas), de Sevilla.     
      Hoy, 12 de agosto, Memoria de Santa Juana Francisca Frémiot de Chantal, religiosa, que, primero madre de familia, educó piadosamente a los seis hijos que tuvo como fruto de su cristiano matrimonio y, muerto su esposo, bajo la dirección de San Francisco de Sales abrazó con decisión el camino de la perfección, dedicándose a las obras de caridad, en especial para con los pobres y enfermos, y dio inicio a la Orden de la Visitación, que dirigió también prudentemente. Su muerte tuvo lugar en Moulins, junto al río Aller, cercano a Nevers, en Francia, el día trece de diciembre (1641) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy para ExplicArte el Retablo de Santa Juana Francisca Frémiot de Chantal, en la Iglesia del Convento de la Visitación (Las Salesas), de Sevilla.
     El Convento de la Visitación (Las Salesas), se encuentra en la plaza de las Mercedarias, 1; en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo.
      En la Iglesia del Convento de la Visitación podemos contemplar, entre los retablos secundarios, el dedicado a Santa Juana Francisca Frémiot de Chantal.

      El mismo espíritu neobarroco del retablo principal se esparce por los retablos laterales, incluso con tallas de serie, siendo el eclecticismo de la arquitectura, la luminosidad de la nave y el silencio y la paz de la comunidad lo más destacable del conjunto. En él aparece la santa con el hábito de su comunidad y portando entre sus manos un crucifijo (Manuel Jesús Roldán, Conventos de Sevilla, Almuzara, 2011).´
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