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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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miércoles, 19 de noviembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Santa Marina de Aguas Santas, Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santuario de María Santísima de los Remedios, Torre del Reloj, Torre de San Miguel, Ermita del Santo Calvario, Ermita Virgen de las Angustias, Ermita de la Soledad, y Triunfo de San Rafael) de la localidad de Villafranca de Córdoba, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santa Marina de Aguas Santas, Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santuario de María Santísima de los Remedios, Torre del Reloj, Torre de San Miguel, Ermita del Santo Calvario, Ermita Virgen de las Angustias, Ermita de la Soledad, y Triunfo de San Rafael) de la localidad de Villafranca de Córdoba, en la provincia de Córdoba.
     Acunada en las faldas de Sierra Morena, Villafranca se recuesta cerca del Guadalquivir. Acunada en las faldas de Sierra Morena, Villafranca se recuesta cerca del Guadalquivir, discretamente apartada de la turbadora autovía para no perder su preciada tranquilidad. El recuerdo de la histórica batalla librada en el cercano puente de Alcolea pervive en el nombre de su calle principal, a la que se asoman los edificios más importantes; entre ellos destaca la Torre del Reloj, que marca el sosegado ritmo de la vida cotidiana.
     Villa situada al este de la provincia, cerca de la autovía de Andalucía.
     Distancia a Córdoba: 27 Km.
     Altitud: 143 m.
     Extensión: 64,1 Km2
     Habitantes: 4.074.
     Gentilicio: Villafranqueños.
     Mancomunidad: Alto Guadalquivir
     La actual población tiene su origen en la heredad de Cascajar, constituida en aldea tras la conquista cristiana. Gran parte de su territorio era administrado por el cabildo de la Catedral, que en 1358 vendió el lugar a Martín López de Córdoba, camarero de Pedro I, quien le concedió la facultad de poblarlo con cincuenta vecinos exentos de tributos. En 1480, Villafranca fue convertida en encomienda de la orden de Calatrava, y en 1549 la adquirió la Casa de Aguilar, titular del Marquesado de Priego, a cuya jurisdicción quedó sometida (Diputación Provincial de Córdoba).
     Surgió como aldea en el lugar llamado Cascajar, en torno a los comienzos del siglo XIII. A mediados del siglo XIV adquirió la definitiva denominación, al convertirse en villa exenta de tributos. Pasó luego a la Corona, que la vendió a la orden de Calatrava. En 1549 fue incorporada al marquesado de Priego y en el siglo XVIII, a la Casa de Medinaceli. De la arquitectura civil merece recordarse la Torre del Reloj, realizada en piedra molinaza. De la religiosa, aparte de las obras reseñadas, la antigua ermita de la Soledad, del siglo XVII, hoy salón del colegio Teresa Comino, la de Nuestra Señora de las Angustias y la del colegio Jesús, María y José y Santa Rosalía, ambas del XVIII (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Al oeste se encuentran Adamuz y Villa­franca de Córdoba. Son éstas dos villas serranas, enclavadas en la vieja vía romana que comunicaba Córdoba con Toledo y, sobre todo Villafranca, a orillas del Guadalquivir. Ambas son poblaciones entrañables, cuyo mayor encanto se encuentra en el soberbio paisaje que las rodea, con los montes de Sierra Morena como telón fondo, poblados de encinas, alcornoques y las especies propias del bosque mediterráneo, ricos en caza y en parajes de extraordinaria belleza. Desde ambas pobla­ciones se organizan monterías, en las que se suelen cobrar numerosas piezas de venados y de jabalíes.
     En sus proximidades se puede practi­car, además, la escalada en la peña del Águila y el piragüismo y la pesca en el embalse del Salto, en el Guadalquivir. Adamuz es más agrícola, pero en Villafranca se viene produciendo en los últimos años un interesante desarrollo industrial, con fábricas, entre otras, de muebles de cocina. En ambos lugares son muy buenas las tapas a base de carne de monte (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).

Iglesia de Santa Marina de Aguas Santas.-

     Es una construcción originaria del siglo XVI, pero con varias reformas en el XVIII, especialmente entre 1791 y 1793, bajo la dirección de Ignacio de Tomás. Tiene el templo cabecera plana, cubierta por cañón, crucero con casquete sobre pechinas y tres naves, abovedadas por aristas, las laterales en sección de arco rampante.
     El patrimonio quedó muy mermado en 1936, por lo que todo es de posguerra o traído de otro sitio. El retablo mayor procede de la iglesia cordobesa de San Francisco y se fecha hacia 1730. Lo más destacable es el lienzo del ático, que  representa una Adoración de los Pastores, del círculo de Acisclo Antonio Palomino, y dos cabezas de Santo Domingo y San Francisco de Asís. En el presbiterio, a la derecha, hay un lienzo del Bautismo de Cristo, de dibujo duro y estética lucentina, realizado en 1760 a devoción de don Antonio Marchante. En el pilar derecho del crucero se ve una talla de la Inmaculada, que repite el modelo de Alonso Cano.
     De la imaginería pueden citarse, en la nave derecha, la Virgen de la Amargura, realizada por Miguel Arjona en 1987 a partir de una antigua Verónica de Castillo Lastrucci, y Jesús Nazareno Rescatado, un primitivo Nazareno del XIX, regalado por las monjas de la Encarnación de Córdoba en 1941, transformado por Martínez Cerrillo en Rescatado en 1985 y restaurado en el año 2005.
     En la capilla del Sagrario, de fines del XVIII, hay una pequeña talla de la Inmaculada, de Martínez Cerrillo, autor que firma las dos pintu­ras sobre cobre con santos, colgadas a ambos lados. Siguiendo en la nave se encuentra un lienzo con la Última Cena, de hacia 1770, procedente de Córdoba, y la Virgen de la Soledad, transformación de Miguel Arjona sobre una Magdalena de Martínez Cerrillo en 1987. En la sacristía se guardan algunas piezas de orfebrería de interés, entre ellas, un ostensorio del XVII y una custodia y cálices del XIX (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
        Actualmente presenta planta de cruz latina con tres naves separadas por pilares recubiertos por pilastras adosadas en sus frentes que soportan arcos de medio punto. Estas se cubren por bóvedas de arista, estando las laterales inclinadas para adaptarse a la primitiva estructura de armaduras que poseía el edificio. el crucero lo hace con una media naranja rebajada que ilumina el interior. A ambos lados de las naves se abren pequeñas capillas y la sacristía. Entre las primeras destaca la capilla del Sagrario, de planta hexagonal situada en la nave de la Epístola. 
     El templo presenta decoración de yeserías de finales del siglo XVIII, dispuestas principalmente en los centros de las bóvedas, destacando por el dorado que presentan. 
     Al exterior presenta una sencilla portada que resalta sobre el blanco de la cal. Está formada por un vano de medio punto con ménsula en la clave y un frontón partido que alberga una hornacina también rematada por frontón triangular. La torre muy sencilla se levanta a los pies de la nave de la Epístola.             Actualmente preside el altar mayor una Inmaculada Concepción de factura moderna, no teniendo devoción popular Santa Marina.
     El templo parroquial de Santa Marina de las Aguas Santas se fecha en los últimos años del siglo XVII. No obstante, este sufrió gran cantidad de reformas y reparaciones a lo largo de la centuria siguiente. La más importante fue la llevada a cabo a partir de 1791, cuando el arquitecto Ignacio Tomás reconoce el edificio, tasa las obras que necesitaba el templo y proyecta la ampliación (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La parroquia de Santa Marina de Aguas Santas debe su aspecto barroco a la reforma llevada a cabo a finales del siglo XVIII.
     Arcos de medio punto separan sus naves, cuyas bóvedas de arista ostentan decoración rococó; sobre el crucero monta una rebajada cúpula de corte neoclásico que contrasta con la bóveda de la capilla del Sagrario, decorada con exuberantes yeserías.
     El barroco retablo mayor procede de la iglesia cordobesa de San Francisco (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno.-
     Esta ermita, restaurada por la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores, sirve hoy de almacén de pasos. Se construyó en el año 1681 a devoción del vicario de la villa, don Juan García Pareja y Crespo, y tiene una sola nave con cubierta de madera en artesa, que se realizó hacia 1985, copiando la que había.
     Especial interés reviste el conjunto de la cabecera con bóveda decorada y retablo mayor de escayola con columnas espigadas, pintado en oro, rojo y azul. Costeado por Miguel de Herrero en 1683, se decora con pinturas murales de San Miguel y San Dionisio. A los lados hay retablos pintados en el muro, el izquierdo dedicado a la Virgen del Carmen y fechado en 1681. Colocadas en sus parihuelas se ven las imágenes de Jesús Nazareno, realizada por Castillo Lastrucci en 1943, y Nuestra Señora de los Dolores, hecha por Martínez Cerrillo en 1937 y retocada por el propio autor en 1986 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
       Construcción de una sola nave con cubierta a dos aguas, zona de nave con artesonado y zona del presbiterio con cúpula sobre pechinas decoradas con yeserías barrocas. La única portada se sitúa a los pies de la ermita, labrada en cantería presenta un vano adintelado rematado por un frontón triangular partido que alberga una hornacina. La espadaña situada a los pies carece de interés.
     La ermita de Jesús Nazareno, conocida también como la de la Santa Cena, se encuentra situada dentro del casco urbano de la población, recibiendo en ella culto la imagen del titular durante la Cuaresma. El edificio responde a una estructura barroca pero, debido a las distintas transformaciones ha perdido en parte su estilo originario (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Santuario de María Santísima de los Remedios.-

     La patrona de la villa cuenta con el edificio mejor trazado de la localidad, construido de sillería entre 1701 y 1731. Consta de una planta en cruz, de brazos cortos, cubiertos por cañón, con media naranja sobre pechinas en el crucero, y nave cubierta por tres bóvedas de arista se­paradas por fajones. Destaca el diseño elegante de la portada principal, tallada en piedra. Perdido todo su ajuar en 1936, se hizo una copia de la antigua imagen por Juan Martínez Cerrillo. Hace dos décadas se incorporó el retablo mayor, del siglo XVIII, procedente de la parroquia de Santiago de Córdoba (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
        La actual ermita data de la primera mitad del siglo XVIII si bien la decoración de la misma se alargó hasta bien avanzada la centuria. Presenta planta de cruz latina con una sola nave dividida en tres tramos y cubierta con bóveda de arista. En el crucero se levanta una bóveda semiesférica sobre pechinas, decoradas  por amplias cartelas. El actual retablo mayor oculta el primitivo camarín que poseía la ermita.
     En el exterior presenta dos portadas monumentales. La que abre en el muro del Evangelio se encuentra situada entre dos contrafuertes, presentando un vano de medio punto enmarcado por pilastras y una cornisa que se remata por pináculos y una cruz central. La portada principal se sitúa a los pies del edificio repite el mismo esquema de la anterior, si bien, sobre la cornisa de esta se sitúa un frontón partido que da cabida a una hornacina flanqueada por dos volutas y rematada con frontón circular. En eje con esta se erige la espadaña de dos vanos y frontón triangular rematado con cruz de cerrajería.
     Cúpula circular en encuentro entre las naves que forman la cruz latina, ábside con retablo de estilo barroco. Sacristía en dos plantas tras el ábside. Construcción adosada de una planta para vivienda del santero.
     Fachadas de mampostería y tapial en buen estado. Esquinas con sillares de piedra granítica.
     Espadaña en fachada principal. Portada principal y lateral izquierda labradas con piedra granítica. Cubiertas de teja cerámica.
     La devoción a la Virgen de los Remedios está documentada a partir del siglo XVII unida siempre a rogativas por calamidades como epidemias o sequías. Según la leyenda, la ermita de la Virgen de los Remedios se levanta en el sitio donde se apareció la imagen a un pastor. Los vecinos, en su afán de tener a la imagen más cerca levantaron una ermita en las proximidades de la población, pero esta se derrumba una y otra vez y los materiales aparecían más lejos, interpretándose que la voluntad de la Virgen era estar en el lugar donde se apareció.          
     La imagen de la Virgen de los Remedios recibe culto todos los sábados del año. Las fiestas comienzan el 25 de agosto, cuando se traslada a la imagen hasta la parroquia, celebrándose una novena hasta el día 8 de septiembre, festividad de la Virgen de los Remedios. En este día se celebra la misa solemne y procesión de la titular por las calles del pueblo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Ermita de Nuestra Señora de los Remedios destaca por su hermosura.
     Construida en piedra, en medio del campo, a las afueras de Villafranca, está dedicada a la Virgen de los Remedios, patrona del municipio.
     Iniciada en el S. XVIII, gracias a los donativos de los vecinos, tardó treinta años en verse finalizada.
     Se compone de un templo de cruz latina, cuyo tramo central del crucero se enriquece con cajeados casquetes y fajas radiales.
     Destaca además su fachada de sillería (Diputación Provincial de Córdoba).

Torre del Reloj.-
     La Torre del Reloj, está situada junto al moderno Ayuntamiento del municipio.
     Es una construcción de ladrillo, con forma de prisma, fechable en el año 1593, y que recuerda en su forma y material a la Torre de San Miguel.
     El cuerpo donde permanece alojado el reloj es un añadido de época barroca (Diputación Provincial de Córdoba).

Torre de San Miguel.-

      Antigua Iglesia de Santa Marina, la construcción que queda es la torre y Ermita de San Miguel. La nave occidental es del siglo XIV, gótico mudéjar con obras del XVII y XVIII, planta rectangular con bóveda de crucería ojival de piedra, ampliación de un cuerpo estilo de transición renacimiento a barroco con cúpula esférica rebajada de ladrillo decorada con casetones hexagonales con angelotes de yeso policromado y pechinas con cenefas barrocas.
     Torre con planta rectangular, base del siglo XIV y posteriores reformas en los siglos XVII y XVIII, campanario renacentista de fábrica de ladrillo con detalles mudéjares. Escalera de caracol en piedra integrada lateralmente en la torre que es maciza dando acceso al campanario.
     La nave oriental de planta rectangular, lo único que se conserva son los muros, habiéndose cubierto en la restauración, así como la nave occidental.
     La antigua ermita de San Miguel ocupaba los restos de la primitiva parroquia de Villafranca, fechable en los años finales del siglo XIV. Abandonada desde hace bastantes años fue restaurada hace aproximadamente una década (contando desde el año 1992), albergando actualmente una asociación cultural (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El único vestigio que aún permanece de la antigua iglesia de San Miguel es su esbelta Torre Renacentista, la cual data del siglo XVI, la compone un campanario protegido por balaustrada (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita del Santo Calvario.-
     Planta rectangular con una sola nave central. Capilla lateral derecha y portal cubierto de entrada, dependencias anejas dedicadas a vivienda del santero.
     Todo el conjunto se rodea por muro de piedra con arco de acceso.
     Construcción del siglo XIII, muros con verdugadas de ladrillo y  muro sur en buen estado. Sencilla espadaña que recuerda el uso religioso que tuvo el edificio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
   
Ermita Virgen de las Angustias.-

     De grandes proporciones, presenta planta de cruz latina con camarín de planta circular tras la cabecera al que se accede por una amplia escalera de dos tramos. La única nave del centro se cubre con bóveda de cañón dividida por arcos fajones que descansan en pilastras muy planas. En la intersección del crucero se levanta una bóveda semiesférica sobre pechinas decoradas con molduras mixtilíneas muy sencillas.            
     El exterior de la ermita, trabajado en mampostería, presenta un solo vano de ingreso situado a los pies del edificio. Este está formado por un arco de medio punto flanqueado por pilastras y rematado por un frontón triangular decorado por pináculos. En eje con la portada se sitúa la espadaña, de un solo vano y rematada igualmente por un frontón circular.
     La ermita de las Angustias se fecha hacia el último cuarto del siglo XVIII, apreciándose el incipiente gusto neoclásico cercano a la producción del arquitecto del obispado Ignacio Tomás quien trabaja por aquellas fechas en la población. El edificio ha sido cedido recientemente al Ayuntamiento de Villafranca para fines culturales, estableciéndose en él una Escuela-Taller que está llevando a cabo su restauración (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de la Soledad.-
     Construcción del siglo XIV con restauración del XVII, una sola nave de planta rectangular con capilla lateral de estilo barroco, ábside con artesonado, espadaña. El edificio corresponde a una construcción de tipo popular muy reformado a lo largo de los años habiendo perdido su estructura primitiva en la última intervención. Presenta una sola nave dividida en tres tramos y presbiterio, separados por medio de arcos transversales que descargan en contrafuertes exteriores. En el muro del Evangelio se abre una pequeña capilla con bóveda de media naranja sin apenas decoración. El resto del edificio se cubre con estructuras de madera, destacando la del presbiterio compuestas por cuatro paños. Al exterior la entrada principal se encuentra resguardada por un sencillo pórtico que cobija una portada de ladrillo, flanqueada por un baquetón y rematada por un sencillo friso. Destacan asimismo los contrafuertes, el volumen del cuerpo del presbiterio y la sencilla espadaña, colocada sobre el muro de la Epístola.
     La ermita de la Soledad en la actualidad se encuentra sin culto y destinada a fines culturales, se encuentra incluida dentro del Grupo Escolar "Nuestra Señora de la Soledad".                                       
     Como se ha señalado anteriormente desde hace más de 30 años no recibe culto. No obstante anteriormente se veneraba a la Virgen de la Soledad, titular de la ermita, junto a un crucificado que durante la Semana Santa se colocaba a la entrada de la ermita sobre luna piedra. Esta presenta un orificio en el centro donde se introducía la cruz, conservándose en su lugar primitivo.                   
     Restaurada recientemente por el Ayuntamiento y cedida por el Obispado de Córdoba a un grupo escolar para usos culturales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Triunfo de San Rafael.-

     Este triunfo fue el último en erigirse fuera de la ciudad de Córdoba, curiosamente en la localidad más cercana a ella de todas las que han visto construirse un triunfo al Arcángel.
     Sobre un pedestal cuadrangular de perfiles cóncavos en molinaza (piedra rojiza característica de la arquitectura del Alto Guadalquivir cordobés) se yergue un basamento cuadrangular estrecho con cartelas en sus cuatro lados e inscripciones castellanas en dos de ellas. El basamento lo remata un potente fragmento de entablamento sobre el que se levanta la columna, de basa ática con plinto, fuste acanalado machihembrado en su primer tercio y dos capiteles clásicos esquematizados, dórico y jónico. Un sencillo pedestal prismático sirve de base a la efigie.
     Ésta, apoyada en una nube, presenta la pierna izquierda adelantada, la mirada hacia abajo, lleva en la mano derecha el pez y en la izquierda el bordón de peregrino, que es metálico, mientras que el conjunto está realizado en mármol blanco. 
     Se advierte gran naturalismo en los pliegues de los paños (que ofrecen así gran consistencia), así como preciosismo en las plumas de las alas.
     La construcción de este triunfo de Villafranca data de 1782, aunque la devoción a San Rafael en esta localidad viene a raíz de la epidemia acaecida cuatro décadas antes, en 1741. Se debe a la iniciativa de los caballeros locales D. José y D. Joaquín de Avilés y Herrera, aunque se desconoce al autor o autores de la obra.
     Tras sufrir diversos avatares en el siglo XX (fue destruido en la Guerra Civil; reconstruido años más tarde, un camión lo derribó por accidente), ha sido recientemente restaurado, en 1992, y la imagen actual es obra de los hermanos García Rueda, que tienen su taller de mármoles en Córdoba (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santa Marina de Aguas Santas, Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santuario de María Santísima de los Remedios, Torre del Reloj, Torre de San Miguel, Ermita del Santo Calvario, Ermita Virgen de las Angustias, Ermita de la Soledad, y Triunfo de San Rafael) de la localidad de Villafranca de Córdoba, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

Más sobre la provincia de Córdoba, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 13 de agosto de 2025

Los principales monumentos (Cruz de la Fuente de Abajo, Plaza Vieja, Cruz de la calle Tordoya, Cruz del Rollo, Torre del Reloj y antigua cárcel de la villa, Fuente del Rollo, Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, y Plaza de Toros) de la localidad de Cabeza la Vaca, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Cruz de la Fuente de Abajo, Plaza Vieja, Cruz de la calle Tordoya, Cruz del Rollo, Torre del Reloj y antigua cárcel de la villa, Fuente del Rollo, Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, y Plaza de Toros) de la localidad de Cabeza la Vaca, en la provincia de Badajoz.
     Se encuentra próxima a Fuentes de León, sobre un medio paisajístico de sus mismas características; esto es, de orografía montuosa, húmedo y pleno de vegetación, ocupando un valle maravilloso entre Segura y Calera de León.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 64 Km2
     Altitud: 759 m.
     Distancia Capital: 122 Km.
     Partido Judicial: Fregenal de la Sierra
     Comarca: Tentudía
     Gentilicio: Cabezalavaqueño
Ayuntamiento de Cabeza la Vaca
     calle del Medio, 1
     06293 Cabeza la Vaca (Badajoz)
     Teléfono: 924583002
     Fax: 924583192
     Web: www.cabezalavaca.es
Historia.-
    Se encuentra próxima a Fuentes de León, sobre un medio paisajístico de sus mismas características; esto es, de orografía montuosa, húmedo y pleno de vegetación, ocupando un valle maravilloso entre Segura y Calera de León.
     El núcleo fue fundado en el siglo XIV por el Maestre santiaguista Don Pedro Fernández Cabeza de Vaca, del que deriva su nombre, que en principio fue Cabeza de Vaca de León.
     Reducto interesante del pasado son los telares manuales que siguen fabricando alforjas, y que podemos adquirir en la calle Muladar. Actualmente existen dos fábricas de salazones. 
     Sus primeras construcciones se erigieron en torno al pozo sobre el que, en la centuria siguiente, se levantó la fuente llamada de Abajo, que aún se conserva, manteniendo como coronación una cruz románica.
     En la actualidad la población se articula en torno a su atractiva plaza porticada de configuración irregular y destacado valor ambiental, en la que se conservan los viejos soportales de madera sobre pilares graníticos. En el caserío se mantienen los modelos constructivos tradicionales, presentando un conjunto de arquitectura popular de acusado pintoresquismo.
     Preside la plaza el rollo o picota del siglo XVI, realización de destacado valor por tratarse de la única de su especie que perdura en la Baja Extremadura. En el aspecto jurídico la pieza indica el carácter de Villa exenta de la población y su derecho a ejercer justicia según fuero propio, utilizándose también en el pasado para exponer a los delincuentes a la vergüenza pública y aplicar otras penas.
     Morfológicamente se concreta como un fuste de granito sobre triple grada, con remate bulboso coronado por una cruz, del que se proyectan cuatro brazos.
     En la misma plaza se sitúa la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles, obra del siglo XV con diferentes transformaciones posteriores, entre las que destaca la somera torre erigida en el XVIII. Sobre un placado de cantería se abre la portada principal, de severa traza renacentista. Otras de factura igualmente sobria y aspecto arcaizante se abren en los costados, la de la Epístola con tratamiento popular. No lejos de la plaza se encuentra el antiguo pósito y Casa de la Encomienda, hoy adaptados como Centro Cultural.
     El paseo por el pueblo nos permitirá apreciar los contrastes de los rojos, de la teja árabe, con el blanco de las fachadas, y encontrar alguna de sus cuatro fuentes: Rollo, Coso, Salero y Fontanilla, construidas entre los siglos XVII y XIX.
     Creación popular de acusado sabor, levantada por suscripción entre los vecinos en el siglo pasado, es la Plaza de Toros, como la de Fuentes de León embutida entre otras construcciones. Su estructura resulta más elemental, contando con graderío de disposición irregular y asientos de loseta de barro y pizarra, que originan un conjunto de acusado plasticismo. El coso carece de callejón y está cubierto de albero. En tan pintoresco marco se celebran regularmente festejos taurinos muy afamados en todo el partido judicial (Diputación Provincial de Badajoz).
     Pasear por las calles de esta localidad te permitirá entrar en contacto con sus gentes, su cultura, sus tradiciones y fiestas populares para conocer más a fondo Extremadura (Turismo de Extremadura).
      Su caserío, de sabor popular, se agrupa en torno a la plaza presidida por el rollo (siglo XIV) y a la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles (siglo XV). Durante el mes de abril se organiza una semana gastronómica con elaboración de platos típicos: migas, cocido extremeño, gazpacho y todo tipo de chacinas (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

La Cruz de la Fuente de Abajo.-
     Se encuentra en la fuente del mismo nombre. Datada en 1539, según inscripción indicada en su pie. Es el monumento más antiguo del pueblo.
     Se sitúa en la zona donde surgió el pueblo en la repoblación hecha por los caballeros santiaguistas, a finales del siglo XIII, a la entrada por su lado este, y está formada por una base octogonal de granito con una columna cilíndrica en el centro, del mismo material, de la que brotan cuatro caños, alzándose sobre ella la Cruz románica construida en mármol.

La Plaza Vieja.-
     Se cree que este lugar fue los cimientos de nuestro pueblo, ya que alrededor de un pozo que existía aquí comenzaron a construirse las primeras edificaciones, que fueron la calle Tordoya y la calle Sevilla. Fue el centro de la población durante varios siglos. En ella se celebraron festejos taurinos hasta 1626, levantando los vecinos barreras para cerrar el lugar del toreo, y colocándose los vecinos en balcones, ventanas o tejados.
     Hoy en día es un lugar de recreo, transformada en una bonita plaza empedrada con la típica calzada portuguesa en mosaico.

Cruz de la calle Tordoya.-
     Monumento situado en la calle que lleva su nombre en memoria de Diego María de la Tordoya, vecino ilustre de Cabeza la Vaca, que, tras participar en la Guerra de la conquista de Granada, 1491-1492, embarcó con Colón en 1492, convirtiéndose en codescubridor del Nuevo Mundo. Está formada por una columna que se levanta sobre un basamento de granito reutilizado de un antiguo molino. El fuste de la columna es de mármol, probablemente también reutilizado de la villa romana situada junto a Cabeza la Vaca, y está rematada por una cruz de hierro forjado.

Cruz del Rollo.-
     Preside la plaza el rollo o picota de principios del siglo XVII, realización de destacado valor por tratarse de la única de su especie que perdura en la Baja Extremadura, y de mucho mayor tamaño que las que se conservan por otras partes de la mitad norte de la región.
     Concedido por Felipe II en 1594, la pieza que indica el carácter de Villa y su derecho a ejercer justicia según fuero propio. Como testimonio del deseo del rey, se construye en el año 1600 esta picota.
     Morfológicamente se trata de un fuste cilíndrico de granito, sobre triple grada, con remate bulboso, del que se proyectan cuatro brazos, coronado por una cruz, igualmente de granito, la cual ha dado nombre al monumento.

Torre del Reloj y antigua cárcel de la villa.-
     Construida frente a la “Cruz del Rollo”, la torre es una obra civil construida en el año 1770 para colocar el reloj del concejo y junto a ésta, en un solar que había libre, se construye la cárcel. En el Archivo Histórico Municipal encontramos el proceso constructivo de ambos edificios, pues fueron numerosos los pleitos que se dieron por la mala obra que efectuó el maestro alarife, al que se le acusa de emplear materiales de baja calidad.
     La “torre y paredón del reloj de la villa” empezó a construirse en 1769, pero por falta de firmeza de la obra no pudo utilizarse hasta el año 1772. Es un edificio de mampostería y ladrillo que consta de dos plantas y una espadaña donde se aloja la campana, datada en 1771.

La Fuente del Rollo.-
     Está situada en el centro de la plaza principal de Cabeza la Vaca. Embelleciendo a nuestro paseo (que es como todos llamamos a dicha plaza).
     Constituida por una base circular de granito, con una columna cuadrangular en el centro de la fuente, del que emanan cuatro caños de agua.

Iglesia Ntra. Sra. de los Ángeles.-
     Situada en la Plaza Romero de Castilla. Su construcción comenzó en el siglo XV, aunque se ha llevado a cabo a lo largo de varios siglos. Del siglo XV sólo queda la parte de la cabecera. En el siglo XVII se hace prácticamente de nuevo, al menos su bóveda.
     Está fabricada en mampostería y sillares, presentándose los paramentos encalados en algunas zonas. Una pequeña torre, concluida en pleno siglo XVIII, se dispone en la fachada de los pies.
     Aunque su valor artístico y arquitectónico no es elevado, sí hay en ella objetos e imágenes de gran valor:
     Reina de los Ángeles, imagen de estilo gótico tardío.
     Virgen del Rosario, hecha en Sevilla por Juan Argosta en 1816-1819.
     Retablo del Altar Mayor, realizado por Juan Evaristo en 1760 y dorado posteriormente, en 1797, por Francisco Canet.
     “Cruz de oro”, así conocida, aunque es de plata dorada, construida por Cristóbal Gutiérrez, platero de Llerena.

Plaza de Toros.-
     Construida a finales del siglo XVIII, comenzando en el año 1789, con las aportaciones voluntarias de los vecinos, tras la prohibición de correr los toros en las calles a través de la Real Orden de Carlos III en 1786.
     Está situada a poca distancia de la Plaza de España, plaza principal de la localidad, por la salida hacia Segura de León.
     Dota a este pueblo de monumentalidad pero sin romper la estética, pues su forma exterior es robusta y sencilla, encalándose su fachada año tras año.
     Su perímetro queda conformado por un conjunto de edificaciones de arquitectura popular que ocultan parcialmente esta construcción.
     Conserva en la parte de sol su estructura inicial, formada por asientos revestidos de pizarra y ladrillo que configuran un espacio de gran belleza y aspecto rústico.
     El ruedo carecía de callejón hasta el año 2000, en que se le construyó un callejón de madera que protege los antiguos burladeros excavados en el macizo graderío y que conforman estrechas aberturas.
     Ocupa una superficie de 2.300 m2, de los que 1.200 corresponden al ruedo, con unos 40 m de diámetro, y el resto, al tendido y a las diferentes dependencias. Su aforo es de 2000 espectadores aproximadamente.
     La relevancia de este monumento se refleja en su declaración como Bien de Interés Cultural, en la categoría de monumento, por la Junta de Extremadura, en 1989, enmarcando la plaza en 3ª categoría (Ayuntamiento de Cabeza la Vaca).

          Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Cruz de la Fuente de Abajo, Plaza Vieja, Cruz de la calle Tordoya, Cruz del Rollo, Torre del Reloj y antigua cárcel de la villa, Fuente del Rollo, Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, y Plaza de Toros) de la localidad de Cabeza la Vaca, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

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domingo, 15 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de San Juan Bautista, Villa romana del Ruedo, Museo Histórico-Arqueológico, Torre del Reloj, y Poblado ibérico de "El Cerro de la Cruz") de la localidad de Almedinilla, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Juan Bautista, Villa romana del Ruedo, Museo Histórico-Arqueológico, Torre del Reloj, y Poblado ibérico de "El Cerro de la Cruz") de la localidad de Almedinilla, en la provincia de Córdoba.
     Al pie del Cerro de la Cruz, de raíces ibéricas extiende Almedinilla su blanco caserío arrullado por el río Caicena. Al pie del Cerro de la Cruz, de raíces ibéricas extiende Almedinilla su blanco caserío arrullado por el río Caicena, que fertiliza huertas. Bajar sin prisa por calles como Río o Calvario, abrazado por la cal que inflama el sol, mientras los riscos de los cercanos Castillejos se asoman por encima de los tejados como rapaces protectoras, es un placer inolvidable para los buenos catadores de paisajes.
     Villa situada al sureste de la provincia, junto a la carretera C-336.
     Distancia a Córdoba: 114 Km.
     Altitud: 622 m.
     Extensión: 56,7 Km2
     Habitantes: 2.536.
     Gentilicio: Almedinillenses.
     Mancomunidad: Subbética Cordobesa
     Almedinilla, conocida como Wasqa en época musulmana, estaba habitada en el siglo X por los Banu Hasn. Conquistada por los cristianos, que le dieron su actual nombre, perteneció a la orden de Calatrava desde 1246, a la abadía de Alcalá la Real desde 1341 y a la Casa de Aguilar a partir de 1370. En 1844 se constituyó en Ayuntamiento, independizándose administrativamente de Priego, al que había pertenecido hasta entonces como aldea.
     Oficina de Turismo de Almedinilla
     +34 957 703 317
     https://www.almedinillaturismo.es (Diputación Provincial de Córdoba).
     Esta población, conocida desde época romana, fue denominada Wasqa en el periodo islámico y perteneció a la cora de Elvira. Tras la reconquista, a partir de 1246, se le cambió el nombre por el actual y fue cedida a la orden de Calatrava, pasando en 1341 a la abadía de Alcalá la Real. En 1370, Enrique II la cedió, junto a Priego, a Gonzalo Fernández de Córdoba, formando parte de la Casa de Aguilar. Durante la Edad Moderna perteneció al marquesado de Priego, hasta 1844 en que se constituyó en municipio independiente (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     A once kilómetros de Priego de Córdoba, por la carretera A 340 al pie del cerro de la Cruz, cuyas pesadas rocas cuelgan sobre el caserío, se encuentra Almedinilla, una pequeña población dotad de un paisaje soberbio, con parajes como las Colas de Caballo, en dirección a Fuente Grande. Este pueblito tuvo gran importancia en el pasado y es conocido internacionalmente por sus yacimientos arqueológicos. Fue población íbera, como lo demuestran los hallazgos -entre ellos 253 tumbas con suntuosos ajuares, hoy repartidos por todo el mundo- del cerro de la Cruz. Fue enclave romano, de cuya época conserva, muy dispuesto para su visita, el conjunto de la ciudadela o villa romana de El Ruedo, en un extremo de la población. En el otro extremo, en edificio que fuera de un antiguo molino, a orillas del río, se ha dispuesto un Ecomuseo muy interesante (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).

Iglesia de San Juan Bautista.-
     El templo actual lo construyó en 1978 el arquitecto Francisco Montoro Ballesteros. Es una nave adintelada con la capilla del Sagrario adosada al lado izquierdo. Las pilastras van forradas de ladrillo y el techo de madera con casetones. Las vidrieras con temas litúrgicos se deben al párroco Enrique Díaz Oria, lo mismo que la decoración reciente del templo. La puerta del cancel se labró en 1773, siendo capellán Tomás Antonio Moyano.
     El presbiterio tiene un Crucificado de estética sevillana de mediados del XVII, restaurado en 1995 por Cristóbal López. A la derecha se halla una peana, cobijada por un tornavoz del viejo púlpito del XVIII, con la imagen de San Juan Bautista, talla salida del taller de Alonso de Mena hacia 1630.
     A la izquierda hace de ambón el antiguo púlpito, en madera dorada. En la primera hornacina del muro de la derecha se encuentra una hermosa talla policromada de San Francisco, del siglo XVII, en tamaño académico.
     Paralela a la nave de la iglesia se abre en el lado izquierdo una capilla, que tiene igualmente la cubierta adintelada, pero con el techo más bajo, decorada con tres vidrieras que representan el Tetramorfos, la Pesca Milagrosa y el Cordero Místico. El altar tiene un camarín, recientemente enriquecido con mármoles blancos y rojos, en el que se veneran las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de fines del XVII, obra de un anónimo seguidor de José de Mora, y la Virgen de los Dolores, original del XVIII muy retocada. A los pies de la iglesia se ven varios lienzos del XIX con San Cayetano, la Divina Pastora, inspirada en la versión de Alonso Miguel de Tovar, y el Bautismo de Cristo (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Tuvo una iglesia construida en 1769 de la que se conserva sólo la espadaña de sillería, usada como humilladero en el atrio de la actual parroquia. El edificio actual es obra del arquitecto Francisco Montoro Ballestero, al derribarse el antiguo en la década de los setenta. La nueva iglesia fue inaugurada el 24 de septiembre de 1978. 
     Está configurado como un salón de planta casi cuadrada. Esta se compartimenta gracias a una grada, en una nave rectangular que ocupa toda la anchura del presbiterio. Los grandes ventanales están cerrados por vidrieras diseñadas por el párroco.
     Su fachada es muy sobria, con cubierta a dos aguas, ósculo central y espadaña al lado izquierdo, con tres tramos y presbiterio, también adintelado y forrado de madera decoración con casetones. El testero plano se adorna con tres paños verticales, los laterales de ladrillo visto y el central enlucido, separados con fajas de vidrieras de símbolos relativos a la creación, pecado original y rendición, obra, como todas las del templo. 
     En el presbiterio destaca el crucificado de tamaño natural (anónimo del s. XVII) y estética sevillana de mediados del XVII, mientras la imagen de San Juan Bautista, talla de madera estofada y policromada, salida del taller de Alonso de Mena hacia 1630. 
     La iglesia está presidida por su Nazareno, s. XVIII, del círculo de José de Mora. 
     La Parroquia de San Juan Bautista está situada en la calle Iglesia. Es de época contemporánea . Perteneció a la jurisdicción del Abad de Alcalá la Real (Jaén) hasta 1835 en que pasó a depender de Priego, ciudad a la que estuvo adscrita Almedinilla hasta 1844 en que se constituyó como municipio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Villa romana del Ruedo.-
          La villa romana de El Ruedo fue una explotación agropecuaria con una zona residencial o "pars urbana" (que reproduce las comodidades de una vivienda aristocrática de la ciudad) y una zona productiva o "pars rustica" (con almacenes, lagares, almazara de aceite, hornos cerámicos, cuadras, viviendas de colonos y esclavos¿) para la explotación agropecuaria. 
     La villa romana de El Ruedo debió estar asociada en un principio a una mediana propiedad (mediados del siglo I - siglo III después de Cristo) hasta que va transformándose con el tiempo en un gran latifundio con una zona residencial de carácter ya aristocrático (siglo IV) que contiene una serie de espacios privados (dormitorios o "cubicula") y otros espacios lujosos y de recepción decorados con un importante conjunto escultórico, aunque desde un principio el edificio principal se distribuyó en torno al patio central con peristilo.
     Así la zona residencial gira alrededor de un patio con fuente biabsidiada en el centro, siguiendo el modelo de casa helenística o mediterránea de patio central, cuya impronta llega hasta nuestro días en la típica casa de patio andaluz. 
     Destacan también la cantidad de estucos con pinturas conservadas, que originalmente cubrían todas las paredes y los techos con frescos que imitan las incrustaciones de mármol "crustae".
     Además de la Sala de los Baños con sistema de calefacción por "hipocastum" , la villa de El Ruedo posee una sala de recepción muy original que corresponde con la Sala del Comedor o "Triclinium" con un stibadium o mesa semicircular que haría las veces de "triclinium" para comer recostados (realizada con ladrillos y cubierta con un mortero de cal, arena y cerámica machacada) que posee una fuente cuya agua procedía de la estructura que queda más al fondo: un ninfeo o fuente monumental de agua por donde, a manera de cascada simulada, el agua entraría en la habitación.
     El mundo ideológico aristocrático se vislumbra por tanto a través de la zona residencial "pars urbana" y también a partir de un conjunto de esculturas que se pueden contemplar en el Museo Histórico de la localidad (Dionisos, Apolo, Perseo y Andrómeda, Hermafrodita, Attis, Sileno, Venus, genio estacional...) que suponen uno de los aspectos más espectaculares y originales de esta villa. La mayor parte de las mismas hacen referencia a la mitología grecorromana y a los cultos religiosos que poseían los habitantes de la villa, y probablemente por este motivo se fracturaron intencionadamente en un momento posterior en relación con el asentamiento del cristianismo (mediados del siglo V), dispersándose u ocultándose los fragmentos. 
     Entre todas las esculturas encontradas cabe destacar la pieza en bronce que representa al dios del Sueño Hypnos o Somnus, personifcación del Sueño, que debió decorar esta la Sala del Comedor.
     A mediados del siglo V la zona residencial se abandona coincidiendo con la rotura violenta e intencionada de las esculturas que decoraban la casa, expresión de la riqueza y el culto pagano del propietario, quedando bajo los escombros o en las distintas fuentes de la vivienda (donde se encontraron), al tiempo que el espacio residencial se transforma en un espacio productivo con hornos de pan, batanes, lagares, y tal vez viviendas modestas en lo que antes habían sido habitaciones lujosas. 
     Las tumbas exhumadas en la necrópolis asociada se organizaban en hileras más o menos paralelas, creando alienaciones más o menos densas con espacios libres intercalados en una distribución que no sólo serviría para facilitar el acceso a la tumba sino para dar continuidad en el tiempo a la misma, al ir extendiéndose paulatinamente, y con cierto orden progresivo, hacia el Este (donde se encuentran los materiales más tardíos asociados ya claramente a culto cristiano) creando zonas funerarias diferentes.
     Estas zonas funerarias indican una concepción global del espacio funerario que respeta en el tiempo las zonas previas, con probables intercalaciones de tumbas que se debieron suceder en las zonas funerarias inmediatamente anteriores a la que estuviera en uso en un momento determinado reflejo de una población hispanorromana que cambia su religión (del paganismo al cristianismo) de manera paulatina y sin cortes bruscos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Ubicada en el mismo núcleo urbano, junto a la carretera A-339.1.
     Declarada Bien de Interés Cultural, data de los siglos I al VII d.C. y cuenta con una de las superficies más completas de las existentes en la Península Ibérica.
     Destaca la monumentalidad de los alzados de sus muros y la riqueza de su elementos arquitectónicos: mosaicos, pinturas, pavimentos,… así, como el conjunto escultórico aparecido en la misma y que puede ser contemplado en el Museo Histórico-Arqueológico.
     En ella se distinguen claramente dos zonas: la “Pars Urbana”, que corresponde con la residencia de los propietarios, con toda clase de lujos y siguiendo los modelos de casas helénicas (mantenidas hasta nuestros días en la casa andaluza), y la zona productiva “Pars Rústica” destinada a las dependencias agrícolas (lagares, pozos de decantación de aceite, albercas…).
     Junto a la Villa y asociada a ella apareció una necrópolis del siglo IV-VII d.C. (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo Histórico-Arqueológico.-
          El Museo Histórico Local se sitúa al pie de la Sierra de Albayate, cruzado por la Gran Ruta Senderista, en un paraje natural de interés medioambiental y singular belleza.
     Se asienta sobre un antiguo molino de aceite, harina y gayumba. Actualmente del antiguo molino de aceite sólo se conserva el exterior, ya que interiormente ha sido totalmente transformado aunque sí sigue manteniendo la antigua maquinaria como pieza museística. 
     Lo más destacado es el molino de harina construido en piedra y conservando aún la canalización del agua y parte de la maquinaria.
     Su fachada de tres plantas no ofrece nada reseñable, aparte de una distribución simétrica de vanos adintelados.
     Sus 1200 m2 están distribuidos en cuatro salas:
     Sala del Aceita y del Olivo, aprovechando la maquinaria de la antigua almazara ubicada en el mismo.
     Sala de la Cultura Ibérica. Con materiales del poblado del Cerro de la Cruz, con una colección de cerámicas de uso cotidiano, pesas de telar, utensilios agrícolas, armamento y ajuares funerarios.
     Sala de la Cultura Romana. En esta sala se muestran elementos de uso cotidiano, una rica colección de monedas y el extraordinario conjunto escultórico aportado por la Villa Romana, incluyendo la escultura del dios grecorromano del sueño ¿Hypnos¿ o ¿Somnus¿ la pieza más representativa.
     Sala de los molinos harineros, que la fuerza del río Caicena a lo largo de su recorrido movía antaño, configurándose como el núcleo museístico principal del Ecomuseo, y que nos habla de los orígenes mediterráneos de la cultura andaluza (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En origen, el edificio fue una almazara y molino harinero, conservando en su interior algunas de las antiguas maquinarias.
     Se sitúa al pie de la Sierra de Albayate, cruzado por la Gran Ruta Senderista Internacional GR-7 y ubicado en un paraje natural de interés medioambiental y de singular belleza.
     Los exteriores del edificio también están acondicionados para actividades culturales.
     Sus 1.200 metros cuadrados están distribuidos en cuatro salas: Sala de los Molinos y del Cereal, sala del Aceite y del Olivo como testigo de la Historia, sala de la Cultura Ibérica, que contiene una amplia colección de materiales del Poblado Ibero destacando la cerámica de uso cotidiano en un perfecto estado de conservación, pesas de telar, utensilios agrícolas, armamento y ajuares funerarios y Sala de la Cultura Romana donde se muestran elementos de uso cotidiano así como el singular conjunto escultórico aportado por la Villa, destacando el dios grecorromano del sueño “Hypnos o Somnus”. (Diputación Provincial de Córdoba).

Torre del Reloj.-
          Torre formada por tres cuerpos y cubierta con tejado a cuatro aguas de teja vidriada. El cuerpo inferior abierto, correspondiente a los cuatro pilares cuadrangulares de apoyo del edificio, con arcos escarzanos. El segundo de tres plantas cada una con una ventana apuntada en sus cuatro frentes. De inspiración mudéjar. 
     El tercer cuerpo se corresponde con el del reloj. Cubierto con tejado a cuatro aguas de cerámica vidriada verde, rematada con pequeño cuerpo de campana también cubierto a cuatro aguas. El material utilizado es el ladrillo visto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En la Plaza del Ayuntamiento de Almedinilla se encuentra ubicada la emblemática Torre del Reloj.
     Este monumento, el más característico de Almedinilla, data de la II República y se compone de una Torre de ladrillo coronada por tejas vidriadas de color verde, que sobresalen por encima de todos los tejados de la localidad (Diputación Provincial de Córdoba).

Poblado íbero de "El Cerro de la Cruz".-

          El yacimiento del Cerro de la Cruz se ubica en el área geográfica de la Sierra de las Subbéticas, que se continúan por territorio jiennense y granadino. Ocupa uno de los típicos anticlinales calizos que conforman la orografía de esta zona. 
     Domina Almedinilla por el Suroeste, ofreciendo una ladera al Norte de muy difícil acceso.
     En si, no conserva restos de murallas ni estructuras defensivas adscribibles a época ibérica. Las distintas campañas de excavación arqueológica, que fueron emprendidas sucesivamente por Maraver, Paris, Engel, Navascués, Santa-Olalla y Vaquerizo, han puesto de manifiesto que se trata de un poblado fortificado de Baja Época Ibérica, dispuesto en terrazas escalonadas que han sido directamente excavadas en la roca, aprovechando su superficie.
     Posee un urbanismo complejo y planificado caracterizado por diferentes terrazas artificiales, que se realizaron para salvar la pendiente del cerro a partir de grandes muros de aterrazamiento con calles, que se sitúan entre estos muros y espacios de vivienda y trabajo que suelen repetir la combinación de almacenes, zona de molienda, telares y aljibes. La construcción de las viviendas parten de un zócalo de piedra y un alzado de ladrillos de adobes y de tapial que se han conservado en muchos casos hasta los 2 metros de altura. 
     Los resultados de las últimas excavaciones confirman la destrucción violenta que sufrió el poblado a finales del siglo II, con niveles de incendio muy potentes, abandono del poblado. Esta destrucción permitió, asimismo, en muchos casos, recuperar estructuras de habitación completas de enorme importancia para los estudios de tipo microespacial y la reconstrucción de la vida doméstica del poblado dado que conservaban la totalidad de su ajuar doméstico, no recuperado ni removido tras el incendio a gran escala que causó la destrucción. Incluso con la documentación de cadáveres de la época en estos niveles de incendio o sobre el pavimento de las calles (restos óseos con huellas claras de cortes de espada). 
     Además, el sitio arqueológico posee una fase emiral, correspondiente a una pequeña alquería islámica del siglo IX-X, y un conjunto de trincheras y construcciones de una de las posiciones del Frente que durante la Guerra Civil (1936-39) se estableció en la localidad.
     De los restos hallados en el yacimiento sobresalen por su interés las falcatas con nielados de plata, cuchillos, soliferro y peines, datados en los siglos V y IV a. C. De igual modo, es de destacar la cerámica ática del siglo IV a. C.: kylix, cráteras y cerámicas de figuras rojas; así como la cerámica ibérica: vasos y cráteras. La necrópolis está formada por una gran concentración de tumbas, con urnas cinerarias.
     El Cerro de la Cruz constituye uno de los más interesantes poblados de época ibérica de la provincia de Córdoba que han podido estudiarse científicamente. Los 650 metros cuadrados de superficie excavada lo convierten en uno de los escasos ejemplos de asentamientos de baja época excavados de manera intensiva en toda Andalucía, a lo que debe añadirse su buen estado de conservación.
     Según Ignacio Muñiz Jaén, arqueólogo municipal, la historia que guarda el cerro esconde un drama en tres actos, separados curiosamente casi por 1.000 años entre sí, correspondientes con la destrucción violenta de un poblado ibérico a manos del ejército romano, en el contexto de las revueltas de Viriato y las guerras lusitanas (en torno al año 140 antes de Cristo); un poblado de época andalusí-emiral coincidente con las revueltas de Omar Ben Hafsún contra el poder central del Emirato de Córdoba (alrededor del año 900); y las trincheras y huellas dejadas por la posición del Frente de Guerra que hubo en este cerro durante la Guerra Civil Española (1936-1939) entre republicanos y franquistas.
     El poblado ibérico es un ¿oppidum¿ o poblado fortificado que se ha fechado en el siglo II antes de Cristo, uno de los pocos poblados fortificados del periodo final de la cultura ibérica, la llamada Baja Época Ibérica, que nos habla del contacto indígena con Roma, pero que sin embargo aún conserva toda su especificidad y su entronque con lo que, dentro de los distintos pueblos ibéricos, parece haber sido el espacio físico de los bastetanos, aquellos iberos que ocuparon lo que hoy es el Sur de la provincia de Córdoba, parte de la de Málaga, Granada, Jaén, Almería y Murcia (más o menos las Sierras Subbéticas).
     El poblado del Cerro de la Cruz (tal vez la antigua Osca o Escadia nombrada por los historiadores griegos y romanos) es conocido de antiguo a raíz de las excavaciones que se llevaron a cabo en la necrópolis a finales del siglo XIX por Luis Maraver y Alfaro (primer director del Museo Arqueológico de Córdoba) y principios del siglo XX por Pierre Paris y Arthur Engels. Los ajuares encontrados en las tumbas de incineración (sobre todo ajuares cerámicos y bélicos formados por espadas o falcatas, lanzas, jabalinas¿), fruto de aquellas intervenciones, podemos encontrarlos expuestos en muchos museos: Museo Arqueológico Nacional de Madrid, Museo Arqueológico de Córdoba, Museo de Saint-Germain en Paris, Alcázar de Toledo.
     En el 2019 el Museo Histórico de Almedinilla con la Universidad de Granada localizaron el lugar exacto de la necrópolis y pudieron documentar algunas tumbas y depósitos votivos que no arrasó ni la erosión ni la actividad furtiva.
     Muchos años después, entre 1985 y 1989, la Universidad de Córdoba comenzó a excavar el poblado, excavaciones que después de un prolongado freno se volvieron a activar en 2008 hasta hoy a través del Convenio de Colaboración que el Museo Histórico de la localidad tiene firmado con la Universidad Autónoma de Madrid.
     El poblado estaba dispuesto en terrazas artificiales con grandes muros de aterrazamiento. Las calles estrechas, entre aterrazamiento y aterrazamiento, permitían el acceso a las viviendas a través de una especie de patio o porche donde se ubican profundos aljibes (de 8 mts. de profundidad) para almacenar el agua de lluvia, zonas de molienda (con molinos de cereal) y espacios de hogar para la cocina. 
     Llama la atención la conservación de algunos muros originales (hasta 2 mts. de altura) y el almacén donde se encontraron 44 ánforas de tipo ibero-púnico (se exponen reproducidas algunas de ellas).
     El poblado estaba en plena efervescencia (almacenes llenos, zonas de trabajo en producción, ampliación de calles, construcción de nuevos aljibes y casas¿) cuando sobrevino su destrucción violenta, documentada a través de un nivel de incendio que cubre todo el yacimiento, y de restos óseos humanos con huellas de muerte violenta. El contexto de la destrucción (fechado por cerámicas y monedas a mediados del siglo II antes de Cristo) coincide con las represalias que los ejércitos romanos llevaron a cabo en esta zona sobre los poblados que se aliaron con Viriato en su rebelión (y que nos menciona, por ejemplo, el historiador Apiano). 
     Se han recreado a la entrada del yacimiento 5 viviendas ibéricas con las técnicas constructivas documentadas en las excavaciones (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Declarado Bien de Interés Cultural, es uno de los pocos poblados de Baja Época Ibérica (siglos II-III a.C.) excavados en Andalucía. Nos habla de la sociedad, economía y medioambiente de entonces. Muestra el urbanismo de la época distinguiéndose las estancias según el uso que tuvieran: almacenes o talleres de artesanos presentando lugares de hábitat y de trabajo (molinos de harina, aljibes, almacenes de ánforas, pesas de telar, etc.).Las construcciones poseen un zócalo de piedra y un alzado de ladrillos de adobes o tapial, conservándose en algunos casos la impronta de la ventana, la puerta o los agujeros de los postes que sustentaban el segundo piso de estos edificios. Más Información:
     Somnus – Desarrollo de Almedinilla S.L.
     Dirección: Ctra. A- 339  Km, 37  14812 – Almedinilla
     Teléfono: 957 703317 – 606 972070
     Fax: 957 702165 (Diputación Provincial de Córdoba).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Juan Bautista, Villa romana del Ruedo, Museo Histórico-Arqueológico, Torre del Reloj, y Poblado ibérico de "El Cerro de la Cruz") de la localidad de Almedinilla, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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lunes, 9 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de Santa María del Soterraño, Iglesia conventual de San José y San Roque, Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, Iglesia de la Vera Cruz, Iglesia del Santísimo Cristo de la Salud, Iglesia de la Concepción, Iglesia de la Virgen de la Candelaria, Torre del Reloj, Paraje natural Embalse de Cordobilla, y Plaza Ochavada) de la localidad de Aguilar de la Frontera, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santa María del Soterraño, Iglesia conventual de San José y San Roque, Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, Iglesia de la Vera Cruz, Iglesia del Santísimo Cristo de la Salud, Iglesia de la Concepción, Iglesia de la Virgen de la Candelaria, Torre del Reloj, Paraje natural Embalse de Cordobilla, y Plaza Ochavada) de la localidad de Aguilar de la Frontera, en la provincia de Córdoba.
     Llegando desde el norte, surge Aguilar en un paisaje de viñedos con la derrotada altivez de su antiguo castillo, triste mueca del marchito poderío señorial de los Fernández de Córdoba.
    Es una impresión engañosa. Dentro del casco alargado sobre la loma aguarda el asombro de la parroquia mayor, de las Descalzas, de la singular plaza ochavada, de la torre civil y de las señoriales mansiones.
     Ciudad situada al sur de la provincia, junto a la carretera N-331.
     Distancia a Córdoba: 50 Km.
     Altitud: 375 m.
     Extensión: 165 Km2
     Habitantes: 13.511
     Gentilicio: Aguilarenses.
     Mancomunidad: Campiña Sur.
     Antecedente de la actual población fue la ciudad romana de Ipagrum -campo alto-, que alcanzó el rango de municipio latino en el último tercio del siglo I d.C.
     Los musulmanes pasaron a llamarla Bulay o Poley. Poco después de su conquista cristiana, en 1257, cambia el antiguo nombre por el actual.
     Enrique II la entrega en señorío, junto con Priego, a Gonzalo Fernández de Córdoba, que inició el linaje de dicho apellido «llamado a desempeñar un papel protagonista en la historia bajomedieval de Córdoba, que culminó en la figura de don Alfonso de Aguilar», según R. Córdoba.
     Así pues, Aguilar constituye el núcleo originario del señorío de su nombre, más tarde Marquesado de Priego (Diputación Provincial de Córdoba).
     Esta localidad, conocida en época islámica como Poley, formó parte de la Cora de Cabra y fue incorporada a Castilla en 1240 con el nombre de Aguilar. Tras pertenecer a varios señores, en 1370 fue entregada por Enrique II a Gonzalo Fernández de Córdoba, dando origen al señorío de Aguilar y Priego, el estado más poderoso de la Córdoba medieval. Desde el siglo XVI fue del marquesado de Priego. Se conservan restos del castillo, ya existente a fines del siglo IX, muestra de su antiguo valor estratégico. La Edad Moderna dejó muestras importantes de arquitectura pública: La Torre del reloj, obra de 1770, y la Plaza de San José, importante muestra del urbanismo de 1808, ambas debidas a Juan Vicente Gutiérrez de Salamanca (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     A unos 20 kilómetros de Puente Genil, en dirección a Córdoba, se encuentra Aguilar de la Frontera, la antigua Ipagrum de la época romana, patria, entre otros, del poeta Vicente Núñez. Esta ciudad, encaramada en una loma de tierra albariza, merece una detenida visita, para descubrir tanto su plaza Ochavada como los numerosos monumentos civiles -especialmente casas solariegas- y religiosos con los que cuenta (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).
     La antigua Ipagro de los romanos, la altiva Poley de los árabes se eleva en una empinada colina de la campiña cordobesa, junto a la carretera de Málaga.
Historia
     Poblada desde el Paleolítico Medio, Agui­lar conoce su primer florecimiento durante la dominación romana, sobre todo a partir de su participación en la batalla de la cercana Munda que puso punto final a la gue­rra civil entre César y Pompeyo.
     Durante la primera época del cristianismo fue cabeza de diócesis. Sinagius, obispo ipagrense, participó en el Concilio de Elvira, a principios del siglo IV. A lo largo de todo el periodo árabe fue plaza muy codiciada por los distintos caudillos musulmanes. Omar ben Hafsún, por ejemplo, el temible guerrero que, desde Bobastro, en la serranía de Málaga, se alzó contra el emi­rato cordobés, se apoderó de ella y la mantuvo bajo su dominio hasta el año 890 en que el emir de Córdoba la reconquistó para el gobierno central de Al­ Ándalus.
     En 1240 cayó en poder de los cristianos y en 1257 Alfonso X la donó a Gonzalo Yáñez Dovinel. A partir de 1258 aparece ya en las crónicas con su nombre actual de Aguilar, añadiéndosele poco después "de la Frontera" por su situación fronteriza con el territorio todavía islámico.
     Al término de las guerras civiles entre Pedro I y Enrique II, en 1370, la ciudad pasa a manos de Gonzalo Fernández de Córdoba, quien restaura definitivamente el antiguo señorío de Aguilar.
     Durante la Edad Contemporánea, Aguilar, que ha visto descender su población a causa de las epidemias sufridas durante los siglos XVII y XVIII, padece los altibajos y sobresaltos políticos propios de la época.
     Fuertemente progresista, adquiere protagonismo nacional a través de figuras como las de Antonio Ramírez de Arellano y, sobre todo, la de su hijo Carlos Ramírez de Arellano, varias veces diputado. En 1871 existe en la ciudad un núcleo anarquista perte­neciente a la A.I.T.
     Fundamentalmente agrícola, con dedicación especial al olivo, los cereales y la vid, en la actualidad, Aguilar goza de una sólida posición económica, acentuada con el establecimiento en su término de importantes bodegas, fábricas de aceite y de materia­ les cerámicos para la construcción.
Gastronomía
     Diversos y jugosos platos que tienen como base los productos del campo surten la mesa aguilarense: conejo en salsa, arroz con gallo, perdiz en salmorejo, alcachofas estofadas y tortillitas de San José, especie de croqueta aplastada, con ajo y perejil. Pero, sobre todo, en Agui­lar existe una extraordinaria repostería difícilmente supera­ble: merengas de café y de fresa, arropes, gachas de mosto y, por encima de todo, los risaos, a base de azúcar, almendras, yema de huevo y raspaduras de limón.
Artesanía

     Aún existen algunos talleres de forja en los que se realizan los delicados trabajos de rejería que engalanan las fachadas de las casas aguilarenses. Manuel Morillo trabaja la piedra caliza de las canteras de Cabra en su taller de la carretera de Puente Genil.
Fiestas y tradiciones
     Para San Blas, cuando regresan las cigüeñas a los campanarios, el 3 de febrero, tiene lugar en la iglesia de las Carmelitas Descalzas la bendición de las roscas de pan adornadas con lazos (los bulilis) que las abuelas y madrinas regalan a los niños.
     La Semana Santa Chiquita, cuyos protagonistas son los niños, se celebra el domingo siguiente al de Resurrección sacando en procesión por las calles reproducciones de los pasos mayores.
     El Corpus, que actualmente se ha trasladado al domingo siguiente al tradicional jueves, la ciudad se engalana con alfombras y cruces florales y el sábado y domingo siguientes se celebra la romería de la Virgen de los Remedios.
     El 29 de septiembre, San Miguel, se lleva a cabo la antigua subasta de los gallos.
VISITA
     La Plaza Ochavada*, magnífico ejem­plo de arquitectura popular, constituye el centro histórico y geométrico de la ciudad. En ella se encuentra el Ayuntamiento y la taberna del Tuta, famosa sobre todo por ser el lugar en el que el poeta Vicente Núñez escribió en 1981 Ocaso en Poley y donde tiene establecida una tertulia por la que a diario pasa un buen número de artistas y de intelectuales. La ciudad posee un número importante de casas señoriales situadas principalmente en la citada plaza y en las calles de sus alrededores. Especial atención merecen las del número 1 de la calle Carrera, el 3 de Arrabal, el 52 de Moralejo, el 2 de Gutiérrez Cámara y el 9 y 13 de Mercaderes. Pero en casi todas las calles del casco histórico podemos encontrar alguna. 
     Un bello ejemplo de arquitectura académica de carácter civil lo encontramos en la torre del Reloj, situada en la plazoleta de Silera, algo más arriba de la Plaza Ochavada. Se trata de una torre exenta, es decir, sin ningún otro edificio adosado a ella, obra de carác­ter barroco con una gran riqueza decorativa, construida en ladrillo por el arquitecto Juan Vicente Gutiérrez en 1774 y que recuerda las torres de Écija o de Antequera. Subiendo por la calle del Arrabal y dejando atrás la Placilla Vieja aparece el templo principal de la ciudad, la parroquia de la Virgen del Soterraño. Construida en 1530, es obra de estilo gótico mudéjar y en su traza participó el arquitecto Hernán Ruiz I. El edificio se levanta sobre una plataforma escalonada, posee tres naves que terminan en recta cabecera y la fachada es principalmente plateresca.
     En la esquina de la calle de los Moros con la de Santa Brígida se encuentra la iglesia del Hospital, cuya característica más llamativa es la de tener la torre embutida entre dos portadas. Aunque su construcción data del siglo XVI, la torre no fue finalizada hasta 1982, año en el que se remató con un templete neoclásico coronado por una imagen de San Rafael.
     Girando en redondo y regresando hacia el punto de partida se descubre el paseo de Agustín Aranda, actual corazón urbano de la ciudad al que se asoman los casinos de la Amistad y Labradores. La calle Moralejo asciende suavemente desde uno de sus laterales y en ella se alza la iglesia del convento de San José y San Roque, magnífica mues­tra del arte arquitectónico cordobés. Posee una pequeña planta de cruz latina con cúpula sobre el crucero, dos coros, alto y bajo, y un exuberante ornato barroco de gran belleza.
     Bajando por la calle de los Desamparados se desemboca en la plaza del Carmen, en la que existe un Cristo de los Faroles inspirado en el de Córdoba. Aquí se alza la iglesia del convento del Carmen, obra de 1590 con una sola nave con capillas laterales y una amplia cabecera acotada por un gran arco de medio punto. En todos los templos existe una enorme riqueza de retablos, imágenes y pinturas, principalmente barrocos y de influjo granadino (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de Santa María del Soterraño.-
     Se construyó en 1530 para sustituir a un templo anterior, suponiéndose la intervención de Hernán Ruiz el Viejo. Es una iglesia de tres naves, la central cubierta con armadura y las laterales a un agua, y cabecera tripartita. Dispone de tres capillas a cada lado.
     El retablo mayor, con salomónicas y estípites, es obra de Félix Pérez de Mena fechada en 1728. En él puede verse la Virgen del Soterraño, imagen de vestir, considerada por algunos obra del XVI, acompañada de San Agustín y San Gregorio; en el ático se sitúan imágenes de San Fernando y Santa Isabel de Hungría flanqueando al Crucificado. De las paredes del presbiterio cuelgan varias tablas, procedentes de un retablo perdido de mediados del XVI, que se han relacionado con el pintor Pedro Fernández Guijalvo. En el centro están tres sitiales con motivos franciscanos de estética rococó. Sobre el arco toral se ve un cuadro moderno de la Imposición de la casulla a San Ildefonso, y sobre los pilares, el Salvador y la Virgen, del siglo XVII.
     La nave central se adorna con dos series de lienzos; la inferior compone un Apostolado de medio cuerpo, fechable en el siglo XVII, y la superior la forman cuatro grandes lienzos con figuras de los arcángeles, de estética zurbaranesca, y seis apóstoles todos de cuerpo entero, más una apoteosis de San Francisco. Cierra la nave el coro, obra de Francisco Javier Pedrajas, de 1777. El facistol remata con una talla de la Inmaculada apocalíptica, de hacia 1700. Hay también dos pequeñas tallas barrocas de San Lorenzo y la Virgen del Pilar.
     La cabecera de la nave izquierda la constituye la capilla del Sagrario, construida en 1639 y profusamente decorada con yeserías realizadas por el maestro Francisco Donaire Trejo. Se cierra con una reja de 1908, a cuyos lados, sobre repisas, aparecen figuras en altorrelieve de Melquisedec y David. El interior se cubre con bóveda decorada con ángeles músicos, ocupando las pechinas los Padres de la Iglesia; sobre los medios puntos se disponen la Iglesia y la Sinagoga, la Justicia y la Caridad, la Esperanza y la Fortaleza, y la Templanza y la Prudencia. En el frente se sitúa la puerta de acceso al sancta sanctorum, flanqueada por relieves del Bautista y el Evangelista. Por encima se ve un relieve con la Sagrada Cena. En los muros laterales se disponen retablos; el de la izquierda es obra del siglo XX, con imagen de vestir de la Dolorosa, y por encima el escudo pontificio; el de la derecha, dedicado a San Pedro pontífice, es obra del siglo XVII.
     En la nave de la izquierda destaca una talla sobre peana de San Miguel, de hacia 1770. La capilla del Rosario, erigida hacia 1620, muestra interesante decoración relivaria y un retablo del siglo XVIII, con imagen barroca de la Virgen del Rosario, también llamada de la Clemencia. La capilla del Santo Sepulcro tiene la imagen del Yacente, realizada hacia 1650 por Tomás del Risco, y la de las Angustias, con reja fechada en 1924, un retablo con el grupo de la Piedad, obras ambas del Seiscientos. Sigue luego un retablo del siglo XVII, que sólo conserva dos pinturas originales, la Imposición de la casulla a San Ildefonso y San Pablo, ocupando la hornacina central la Virgen del Mayor Dolor, realizada en 1903 por el valenciano José Romero Tena. A los pies de la nave puede verse un lienzo, de finales del siglo XVII, de la Virgen del Carmen con las ánimas del Purgatorio. 
   La cabecera de la nave derecha compone la capilla de la Inmaculada, con reja realizada en 1908, flanqueada por las figuras en altorrelieve de San Joaquín y Zacarías. Destaca también por la ornamentación de yeserías, fechada en 1667. El frente tiene un retablo del tercio final del XVII con imagen actual de la Inmaculada en el centro y, en ático, una pequeña talla del siglo XVIII de idéntica advocación; a los lados, sobre repisas, aparecen San Pedro y San Pablo, burdamente repintados. En el muro izquierdo hay un retablo recompuesto de 1908 y en el muro derecho se halla la neoclásica Custodia procesional, obra de Manuel Aguilar Guerrero de 1816.
     De las capillas abiertas a esta nave merecen citarse la de los Reyes, construida en 1682, en cuyo retablo puede verse una pintura de la Epifanía, de estética manierista, y la de Jesús Nazareno, levantada en el siglo XVIII y separada de la nave por una reja fechada en 1874. El retablo, obra anónima de hacia 1754, luce en los laterales las imágenes de San Antón y San Nicolás; en el ático aparecen la Fortaleza y la Fe. El camarín, profusamente decorado con figuras de santos y relieves de estuco, se relaciona con el maestro Cristóbal Ruiz de Medina, en torno a 1754. La imagen de Jesús Nazareno es obra de estética granadina, de hacia 1700, retocada por Miguel Arjona en 1985. Fuera de la capilla hay dos tablas del XVI, de la misma serie que las del presbiterio.
     Del ajuar litúrgico cabe mencionar la custodia de farol de Diego Fernández, de mediados del XVI, unas puertas de sagrario de Diego de León, de 1650, la urna eucarística y dos atriles de Bernabé García de los Reyes, y varias piezas de Damián de Castro (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La Iglesia de Nuestra Señora de Soterraño es una construcción de diversas épocas. La zona más antigua formaba parte de la capilla del Castillo de Aguilar y puede ser de la segunda mitad del siglo XIII; la zona más moderna, de estilo gótico florido, es de fines del S. XIV.
     Es un templo de tres naves separadas por arcos apuntados sobre pilares de columnas adosadas, configurando la forma de una T. El arco triunfal es de medio punto rebajado y tiene doble coro a los pies. Pilares cruciformes de secciones curvadas sostienen los amplios arcos formeros apuntados que separan la nave central de las laterales. Esta nave posee una bella techumbre mudéjar de madera, de par y nudillo, mientras que la capilla mayor tiene una bóveda de crucería gótica. Las naves laterales se cubren con cielo raso y la capilla mayor con una bóveda de crucería simple. El plateresco se impone en la portada de la epístola, cuyo medio punto y pilastras aparecen cuajados de cardinas y decoraciones a candelieri, lo que hace de ella una de las más hermosas muestras del estilo en la Campiña.
     A esta fabrica se le añadieron diversas capillas, ya desde el mismo siglo XVI, aunque las ricas pertenecen al XVII y al XVIII. Junto a la cabecera, por el lado del evangelio, se localiza el Sagrario, que se fecha de 1639. Es un recinto rectangular con cúpula oval, seguido de otro menor para la reserva eucarística; pero la más interesante de él es su rica decoración de yeserías, derivada de la del coro de la catedral de Córdoba. La capilla simétrica de la Inmaculada fue construida en 1667 y en ella se procuró armonizar con el Sagrario. A la nave de la epístola se abre la capilla de Jesús Nazareno, uno de los principales conjuntos barrocos de la provincia de Córdoba, que según la documentación estaba terminado en 1754. La torre adosada al lado derecho de la nave se asienta sobre otro anterior, obra es esbelta y de estilo barroco.
     Ubicada en la parte más alta y antigua de la población, en las inmediaciones del local del Castillo, algunos de cuyos restos aún son visibles adosados a la cabecera del templo. Se creo en la época de la Reconquista. Existió un primitivo templo construido en 1260, pero el actual data del siglo XVI, erigiéndose a partir de 1530. Nos encontramos ante una construcción de diversas épocas. La zona más antigua formaba parte de la capilla del famoso Castillo de Aguilar, y puede ser de la segunda mitad del siglo XIII. La zona más moderna, de estilo gótico florido, es de finales del siglo XIV. 
     Según algunos autores el templo fue mandado construir por Dª Catalina Fernández de Córdoba, marquesa de Priego, sin embargo la fecha que se da, 1530, no encaja para el estilo en el que se realizó, debido a que por esos años el renacimiento ya ocupaba un lugar preeminente en el gusto de los promotores, así como de los arquitectos. Lo que si es más seguro es que la marquesa acudiese puntualmente en el sufragio de algunas obras. Hacia finales del siglo XVI, comienzos del XVII se produjo una interesante reforma que consistió en hacer nuevas las capillas laterales del Sagrario y Santa Ana, también denominada de la Purísima, y la del Rosario en la nave del evangelio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     A los pies de las ruinas del antiguo castillo medieval, llamado Peñón del Moro, emergiendo entre modestas casas del barrio de La Villa, se levanta la parroquia mayor de Nuestra Señora del Soterraño, un vistoso templo gótico-mudéjar construido a partir de 1530 con la intervención de Hernán Ruíz I; consta de tres largas naves separadas por arcos apuntados que se apoyan en pilares cruciformes; la central, con artesonado mudéjar, da paso, tras el arco toral a una capilla mayor cubierta con una bóveda gótica de crucería, que acoge un retablo labrado por Félix Pérez de Mena en el primer tercio del XVIII.
     A partir del siglo XVI se le añadieron a esta iglesia sucesivas capillas; las más interesantes son la del Sagrario, en el lado del evangelio, que data de 1639 y ostenta una rica decoración de yeserías polícromas, obra de Francisco Donaire, y la de Jesús Nazareno, en el lado de la epístola, de mediados del XVIII, en la que llama la atención su camarín de disposición octogonal, decorado con espléndidas yeserías, que acoge un Nazareno de principios del XVIII, de rasgos granadinos.
     En su tesoro guarda el templo una artística custodia procesional en forma de templete realizada por Manuel de Aguilar en 1816.
     En el muro de la epístola la parroquia muestra al exterior una portada de finas labores platerescas. Ante ella se alza un triunfo erigido en honor de la Inmaculada en 1866 (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia conventual de San José y San Roque.-
     Este monasterio de Carmelitas Descalzas fue fundado en el año 1671. El templo responde al esquema de cruz latina de brazos cortos, con coro alto a los pies y bajo a la derecha del presbiterio. Todo el conjunto, admirablemente conservado, se adorna con yeserías que sirven de marco a series de lienzos con ángeles, santos de la orden, padres de la Iglesia, apóstoles y otras devociones. Aunque se aprecian diversas manos, la mayor parte de esta decoración se ha atribuido a Juan Muñoz Berlanga.
     El retablo mayor, obra anónima realizada entre 1694 y 1697, aloja en el hueco central una imagen de la Virgen del Carmen, flanqueada por Santa Teresa y San Juan de la Cruz, y por encima el Crucificado, entre San Elías y San Roque. A ambos lados del presbiterio se ven diversos lienzos, como el Ecce Homo, de hacia 1700, la Dolorosa y la Magdalena confortada por un ángel, de fines del XVII.
     En los frentes del crucero hay dos retablos hornacina gemelos, de fines del XVII, con buenas imágenes de talla de la Inmaculada y San José. En los testeros hay otros dos retablos gemelos salomónicos, dedicados al Nazareno y a la Dolorosa, de hacia 1700.
     Al entrar en la nave se destaca el púlpito decorado con relieves de la Virgen, San José y santos de la orden. En el muro de la izquierda se ven los cuadros grandes de la Anunciación y la Adoración de los Pastores, de hacia 1700. En el muro derecho están la Coronación de la virgen, firmado por Muñoz y fechable hacia 1700, y San Roque con San José y Santa Teresa, debido a fray Juan del Santísimo Sacramento, de 1674. En el testero  del coro sobresale un gran lienzo de la Virgen protectora del Carmelo, del estilo de Muñoz, de principios del Setecientos. En el sotocoro están dos medios puntos con Cristo amarrado a la columna y el Camino del Calvario y otros dos lienzos con los carmelitas San Ángelo y San Juan de la Cruz (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Se empezó a construir en 1668 y fue terminada en 1761. Es una de las iglesias más importantes en su estilo, destacando como una de las joyas más destacadas del barroco. 
     Tiene forma de cruz latina con bóvedas de medio cañón con fajones y lunetos decorativos y forma de media naranja en el centro del crucero. El coro alto se sitúa sobre la nave. Su interior está totalmente decorado, todo con gran unidad de estilo, formando un conjunto de sorprendente belleza.
     En el exterior sólo hay que destacar dos portadas del tipo frecuente en Aguilar. La que mira al sur tiene la fecha de 1683, y la que mira al este lleva la de 1702.
     El Monasterio de San José y San Roque, de monjas carmelitas, más conocido en Aguilar por Las Descalzas, lo fundó el aguacil mayor del Santo Oficio, Don Rodrigo de Varo y Antequera, iniciándose los trabajos de construcción en 1668, terminándose en noviembre de 1761 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia de Nuestra Señora del Carmen.-

     El templo es lo único que ha subsistido del convento de carmelitas descalzos fundado en 1590. Se levantó en el siglo XVII, pero se ha transformado a lo largo del tiempo, hasta el punto de que la actual iglesia es fruto de una reforma de 1964. Presenta esquema de nave única, con cabecera rectangular, a la que abren capillas, y crucero muy poco resaltado, también  con capillas laterales intercomunicadas. Las cubiertas son de bóvedas de cañón y cúpulas sobre pechinas.
     El retablo mayor, barroco, es recompuesto, colocado en 1964.. Lo preside una imagen actual de la Virgen del Carmen, acompañada por San Pablo, San José de la Montaña y San Juan de la Cruz, todos del XVII. A la izquierda del presbiterio abre la capilla del Sagrario, con sagrario de la segunda mitad del XVIII y un Crucificado del XVII.
     La capilla de la derecha guarda imágenes del Cristo de la Expiración, obra de finales del XVII, restaurada en 1984 por Miguel Arjona, y de María Santísima de las Angustias, del XVIII, restaurada en 1997 por Miguel Ángel Fernández y Ricardo Llamas.
     En los pilares del arco de ingreso a la capilla mayor se sitúan dos retablos del Setecientos dedicados a María Auxiliadora, y a San Rafael. Los testeros del crucero están ocupados por cuatro capillas en las que destacan, en la parte izquierda, un altar dedicado a la Virgen de la Paz, imagen setecentista de terracota, y en la derecha, un retablo barroco de mediados del XVIII, que aloja la imagen del Resucitado, realizada por Pío Mollar en 1924.
     En los muros del crucero se ven lienzos con el Calvario, obra de fray Juan del Santísimo Sacramento de hacia 1660, un retrato de fray Luis Barata, del Setecientos, un Crucificado, copia del original velazqueño, y cuatro Apóstoles, obras contemporáneas que forman parte de la serie que se halla distribuida por el templo.
     Ya en la nave, por la izquierda, se sitúan tres capillas. La primera está dedicada a la Sagrada Familia, con retablo y grupo de la primera mitad del XVIII, salvo el Niño, que es moderno. La de Jesús Caído guarda las imágenes del titular, del siglo XVIII inspirada en modelos sevillanos del XVII, y María Santísima de la Paz, de candelero, realizada por Juan González Ventura en 2001. Por el lado derecho de la nave merece reseñarse un retablo barroco del siglo XVIII con imagen de la Virgen de la Merced y Jesús Cautivo, de igual fecha (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).

Iglesia de la Vera Cruz.-
     Construida a mediados del XVII, tiene nave única, que se cubre con bóveda rebajada y presbiterio cupulado. El retablo mayor es salomónico, de fines del XVII, muy retocado. El camarín aloja la Virgen de los Remedios, imagen ambivalente de gloria y pasión, del siglo XVII, pero restaurada por Martínez Cerrillo hacia 1950. El Niño Jesús es moderno. A los lados del presbiterio se disponen dos retablos de hacia 1770, el de la izquierda con la imagen de Cristo atado a la Columna y el de la derecha con el Ecce Homo, ambas de hacia 1640, del taller granadino de Alonso de Mena, recientemente restauradas.
     Al lado izquierdo de la nave hay dos retablos, uno recompuesto, con la cruz del Lignum Crucis, del XVII, y el otro dedicado a San Antonio, con una pintura sobre tabla de la Dolorosa, del siglo XVIII. En el lado derecho se abre la capilla del Cristo, en la que hay un retablo salomónico mutilado de hacia 1700, con el Cristo de la Vera Cruz, del XVIII, y la imagen procesional de Nuestro Padre Jesús del Calvario, obra de Ricardo Llamas León, de 1993.
     Sigue en la nave un retablo de hacia 1620, hoy de la Inmaculada, con pinturas de la Imposición de la casulla a San Ildefonso, obra cordobesa de la misma fecha. La llamativa capilla de la Virgen de la Rosa, de mediados del XVIII, va decorada con relieves en yeso y pinturas con programa mariano. La imagen de la titular es una talla policromada del círculo de Pedro de Mena, de hacia 1700. La dolorosa de los Desamparados, que es también gloriosa, la hizo en Valencia José Romero Tena en 1912, y la restauró Francisco Berlanga en 1996 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La iglesia de la Vera Cruz se construyó a mediados del s. XVII en el Llano de la Cruz. Es una iglesia de cajón de 23 x 7 metros, cubierta por bóveda de sección carpanel con fajones. Un arco toral separa la nave de la capilla mayor, cubierta con cúpula rebajada sin luces. Tiene un gran camarín con cúpula. Han sido añadidas dos capillas al lado de la Epístola. 
     La capilla mayor, separada de la nave por un arco toral, está cubierta por una cúpula rebajada, sin luces, con un gran camarín con cúpula. La más importante es la del Rosario, hexagonal, con camarín anexo en el que se encuentra la imagen de la Virgen de la Rosa. La capilla está cubierta por cúpula con linterna y decorada con hermosas yeserías. 
     La portada lateral, de piedra, se considera de gran importancia para la historia del arte en Aguilar, ya que establece un tipo que se repite con variantes de acuerdo con los avances del estilo barroco hasta cinco veces en distintos templos. Puede fecharse hacia la mitad del siglo XVII y sus antecedentes, tal vez sean más sevillanos que cordobeses. Su esquema general es el de un arco de medio punto formado por tres fajas en degradación de profundidad, que arranca de impostas. 
    El arco queda enmarcado por pilastras y entablamentos lisos de orden toscano. Sobre el entablamento, un cuerpo más pequeño pero de igual organización, con nicho avenerado; este cuerpo está flanqueado por los ángulos de un frontón curvo partido, resuelto en volutas. En los dos cuerpos, unos pináculos piramidales sencillos completan la estructura. 
     La primera iglesia de esta advocación se hace en 1521, en la Silera Vieja, trasladándose luego a donde hoy está la Iglesia del Carmen, donde ya existía en 1590. Fue demolida para edificar la actual parroquia y, tras muchos inconvenientes, se levantó en el llamado Llano de la Cruz (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia del Santísimo Cristo de la Salud.-

     La iglesia parroquial del Santísimo Cristo de la Salud, de una sola nave, fue una ermita erigida en 1611, con una torre de 1868. El retablo mayor es del XVIII; lo preside la imagen del titular, talla del XVII inspirada por el Cristo de la Buena Muerte, de Castro. De igual fecha son las de San Ignacio y San Miguel. La Virgen de la Piedad es del XIX (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El edificio presenta planta rectangular de una sola nave. El presbiterio se diferencia de la nave al elevarse sobre una gradas. Este se cubre con un casquete semiesférico trasdosado al exterior en un tejado a cuatro aguas. La nave es cubierta con bóveda de cañón, trasdosándose en una estructura a dos aguas. A los pies presenta coro en alto, de reciente construcción, y la torre que sigue la línea de fachada del muro del Evangelio. Esta se compone de cuatro cuerpos cuadrados, rematándose con chapitel.
     En este muro se abre la única portada de piedra. esta, a modo de arco de triunfo con columnas corintias, se remata en volutas que enmarcan una hornacina rectangular coronada con ménsulas y pináculo con bola.
     El templo fue construido en 1611, pero a finales del mismo siglo, los vecinos y el cabildo municipal ofrecieron levantar un nuevo santuario con motivo de la peste. En 1864, el presbítero Manuel Toro y Palma compró una casa inmediata a la capilla, construyendo en su lugar una torre. En la década de los años sesenta del presente siglo se convierte en iglesia parroquial (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia de la Concepción.-
     La iglesia de la Concepción, del antiguo Hospital de Santa Brígida, restaurada en 2005, tiene su origen en el XVI, se reformó en el XVIII y la torre se terminó en 1982. Destaca la imagen de la Virgen de la Aurora, talla completa policromada de Alonso Gómez de Sandoval, de mediados del XVIII. Es interesante el Apostolado, de igual fecha, firmado por Bartolomé Polonio (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El Hospital de la Caridad y su iglesia, en Aguilar de la Frontera, está formado por tres diferentes edificaciones: La torre, el templo y el hospital. El hospital fue fundado en el siglo XVII. El elemento más singular del conjunto es la torre renacentista que, situada a los pies de la iglesia presenta una mayor antigüedad que el resto del templo, De planta cuadrada y tres cuerpos sobre fuerte basamento, muestra los tres órdenes clásicos, dórico, jónico y corintio, tratados con majestuosidad.
     La iglesia es una de la más importantes de Aguilar. Es de planta cuadrada con tres naves escalonadas separadas por dos grandes arcos formeros de medio punto sobre pilares cuadrados con semicolumnas en sus frentes de tradición románica. Los pilares son compuestos con medias columnas en cada uno de los cuatro fuertes, cosa original en la arquitectura barroca cordobesa. La capilla mayor cuadrada se abre a la nave general mediante un gran arco toral muy peraltado. Las bóvedas son de medio cañón con lunetos y fajones.
     Es de estilo renacentista y de construcción de finales del siglo XVI, ha tenido sucesivas reformas, siendo el interior del siglo XVIII. A esa última reforma se debe la torre, lo más interesante de su fachada. Esta torre no cobija la puerta, sobresale un poco de la línea de fachada, lo suficiente para que, a pesar de sus dos cuerpos inferiores están embutidos en la nave central, adquiriendo individualidad, como si estuviese exenta. Es de sección cuadrada, proyectada con tres cuerpos, sobre fuerte basamento, y muestra los tres órdenes clásicos, dórico, jónico y corintio, tratados con majestuosidad. Los dos inferiores de piedra, apilastrados y con semicolumnas, y de ladrillo superior, cada uno de un orden. Esta torre es un modelo de unidad, elegancia y armonía y encaja ya dentro del tiempo y el gusto del neoclasicismo. 
     La ambiciosa obra de reedificación quedó cortada, la torre quedó sin concluir, colocándosele un feo tejado a cuatro aguas. Contrasta la sillería de la torre y de los laterales de ésta que inician los paños del frontis, el aparejo de sillarejo e hiladas de ladrillo con que casi toda está realizada, dando muestra evidente de obedecer una solución de circunstancias. 
     En estos paramentos de sillarejo e hiladas de ladrillo están colocadas dos portadas. En ellas se mantiene el arco de medio punto flanqueado por pilastras y cobijado por entablamento liso. Sobre él, volutas laterales y nicho avenerado con igual organización.
     El fundador de las Descalzas, según consta en su testamento otorgado en 1679, agregó al hospital una hacienda considerable e introdujo notables mejoras. Posiblemente entre estas mejoras se encuentra la construcción de dos portadas que hoy están en la fachada principal, al lado de la torre. El 19 y 24 de marzo de 1726 los Duques de Medinaceli dan licencia para añadir una nave a la iglesia del hospital hacia la parte de la calle.
     El 1 de septiembre de 1738 don Pedro Toro y Palma fundó la enfermería de mujeres y el beaterio. La iglesia fue demolida y reedificada en el siglo XVIII gracias al presbítero Antonio de Herrera, que levantó una de las naves, haciendo las otras dos y la torre a cargo de don José Castilla y Sedano. Esta reforma que debió aprovechar los muros maestros y las arquerías quedó sin concluir (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia de la Virgen de la Candelaria.-

     La iglesia de la Virgen de la Candelaria es del siglo XVI, de una sola nave y estructura mudéjar. Las armaduras fueron repuestas en 1730 por Juan Ramírez de Aguayo. Los retablos de yeso, del XVIII, se han relacionado con Juan Bartolomé Belmonte y el camarín fue realizado en 1780 por Juan López Segura (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La Iglesia de la Candelaria es un templo de planta rectangular, tipo cajón, con arco toral separando el presbiterio de planta cuadrada. Este arco apoya sobre pilastras adosadas con molduras en el arranque a modo de capitel de estilo gótico tardío. La nave se cubre con artesonado original dotado de tirantas de lazo muy decoradas con gramilados en estrella en los lazos centrales. Poseía coro alto a los pies del templo sobre arco rebajado con peanas a modo de pechinas en sus encuentros con los muros laterales. Hoy se encuentra destruido. El presbiterio se cubre con artesonado cupular octogonal, de lazo relleno de ladrillos entre pares, al igual que el de la nave, pero repuesto en el siglo XVIII.
     El templo dispone de cuatro nichos, dos a los lados del presbiterio y dos en la nave sobre los que se labraron altarcillos de yeso en el siglo XVIII. Los del presbiterio se componen de un nicho entre pilastras sobre peana y altar, flanqueado por columnas con pedestal, con capiteles atípicos que sostienen entablamento que en el vano se arquea y alza la cornisa, dejando un espacio contorneado de perfil mixtilíneo, que alberga una especie de óvalo enmarcado por hojarasca y rocalla con un colgante a modo de clave de perfil placado con volutas. Los altares de la nave se forman con un gran nicho avenerado sobre el que destaca y avanza otra hornacina entre pilastras sobre ménsulas con un entablamento de línea de dosel con cresta de flores. 
     La portada, desmontada por ruina y de la que se conservan piezas, tenía columnas de fuste estriado y pilastras con relieve en decoración geométrica de estilo manierista.
     La construcción de la iglesia se data en 1540, en que fue fundada por Juan García de Varo y su esposa. En 1575 se construye el artesonado actual de la nave. A finales del siglo XVI se construye la portada manierista, hoy desmontada. 
     En 1780 se construye el camarín y su escalera por Juan López Segura y en 1976 se restaura la cubierta por Eduardo Barceló (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Torre del Reloj.-
     Es uno de los monumentos más característicos de Aguilar y un importante ejemplo de arquitectura civil. Situada en la plaza de los Desamparados, fue construida entre 1770 y 1774, durante el reinado de Carlos III. El arquitecto que dirigió la obra fue Juan Vicente Gutiérrez de Salamanca, a quien se debe también el diseño de la Plaza de San José. Está construida en ladrillo agramilado con basamento de arenisca; es una torre exenta, de concepción barroca. Posee dos campanas, una para las horas y otra para los cuartos. 
     La torre tiene unos treinta metros de altura, de tres cuerpos, zócalo alto y remate con linterna. El primero, tiene una altura sensiblemente similar a los otros dos juntos con vanos pequeños. En el segundo cuerpo se encuentra el reloj, tiene los huecos grandes y en él se sitúan las campanas de las horas. El tercero también tiene los huecos grandes, en él se encuentran las campanas de los cuartos. Este cuerpo termina en una cúpula decorada de azulejería y coronada por un remate en forma de linterna. 
     La obra, que comienza con forma cuadrada con esquinas rematadas, termina en su último cuerpo con forma ochavada. 
     De estilo barroco, se encuentra rodeada de decoración de ladrillo con molduras que rodean huecos, esquinas y cornisas.
     Esta torre fue construida para dotar al pueblo de un reloj, la costearon todos los vecinos de Aguilar.
     En 2017 se llevaron a cabo obras de restauración en la cúpula y los pináculos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En Aguilar de la Frontera nos encontramos con uno de los monumentos más característicos, muestra local de la arquitectura civil, La Torre del Reloj, finalizada en el año 1774 bajo el reinado de Carlos III.
     La Torre del Reloj tiene unos treinta metros de altura, de tres cuerpos, zócalo alto y remate con linterna. El primero, junto con el zócalo en el que se abre la puerta, tiene una altura sensiblemente similar a los otros dos juntos con vanos pequeños. En el segundo cuerpo se encuentra el reloj, tiene los huecos grandes y en él se sitúan las campanas de las horas. El tercero también tiene los huecos grandes, en él se encuentran las campanas de los cuartos. Este cuerpo termina en una cúpula decorada de azulejería; esta cúpula está coronada por un remate en forma de linterna.
     La obra, que comienza con forma cuadrada con esquinas rematadas, termina en su último cuerpo con forma ochavada. De estilo barroco, se encuentra rodeada de decoración de ladrillo con molduras que rodean huecos, esquinas y cornisas (Diputación Provincial de Córdoba).

Paraje natural Embalse de Cordobilla.-

     El Paraje Natural Embalse de Cordobilla se localiza sobre el Río Genil, en los términos municipales de Puente Genil y Aguilar de la Frontera de la provincia de Córdoba y  en el de Badolatosa (Sevilla).
     Tiene una superficie de 1.460 hectáreas.
     Fue declarado como Paraje Natural mediante la Ley 2/1989, de 18 de julio, por la que se aprueba el inventario de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía y se establecen medidas adicionales para su protección (BOJA núm. 60, de 27/07/1989); es Sitio Ramsar y Zona de Especial Protección para las Aves [ZEPA (2002)].
     La localización de este embalse, próxima a otros enclaves naturales de gran importancia, como las Lagunas del Sur de Córdoba, con las que está bastante ligado, realza su interés ecológico al contribuir a la supervivencia de numerosas especies de aves protegidas, que tienen en estos espacios sus áreas de nidificación e invernada.
     En cuanto a la vegetación hay que destacar los tarajales de Tamarix gallica. En las orillas existe una densa vegetación compuesta fundamentalmente de Enea (Typha dominguensis), Caña (Arundo donax) y Carrizo (Phragmites australis).
     Entre las aves que pueden observarse se encuentran la Malvasía (Oxyura leucocephala), el Calamón (Porphyrio porphyrio), la Garza Imperial (Ardea purpurea), la Garza Real (Ardea cinerea), la Garceta Común (Egretta garzetta), el Ánade Real (Anas platyrhynchos), el Pato Cuchara (Anas clypeata), el Aguilucho Lagunero (Circus aeruginosus), el Zampullín Chico (Tachybaptus ruficollis), la Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis), la Cerceta Común (Anas crecca), el Porrón Común (Aythya ferina), la Focha Común (Fulica atra) y la Polla de Agua (Gallinula chloropus).
     En los últimos años se viene observando también el Flamenco Común (Phoenicopterus ruber), la Cigüeñuela (Himantopus himantopus), la Avoceta (Recurvirostra avosetta), el Chorlitejo Patinegro (Charadrius alexandrinus) y el Chorlitejo Chico (Charadrius dubius).
     Las orillas y aguas someras están continuamente invadidas por numerosas especies limícolas en diferentes épocas del año (Diputación Provincial de Córdoba).

Plaza Ochavada.-
      La plaza ochavada de Aguilar de la Frontera en Córdoba, proyectada en 1805, es uno de los más bellos ejemplos de recintos urbanos octogonales en Andalucía. Incluida en su densa trama urbana, se construye en tres plantas de altura, disponiéndose tres casas en cada lado del octógono, que se desarrollan en torno a un patio interior. Las entradas a la plaza se producen mediante arcos que ocupan una de las tres casas del lado en que acometen las calles de acceso.
     El conjunto de fachadas, con una altura homogénea y con tres huecos por casa, dispone sobre la puerta de cada una el balcón principal, recercado de piedra. Unos huecos regulares se repiten, incluso sobre los arcos que cierran las calles en la tercera planta, insistiendo de este modo en la regularidad de este espacio urbano.
     Fue proyectada por Juan Vicente Gutiérrez de Salamanca, aunque su diseño se acabó cambiando debido a los usos requeridos en aquel momento. En un principio podría haber sido un espacio utilizado como mercado, incluso con plaza de toros, pero finalmente, este espacio acabaría siendo la Plaza Mayor de la localidad, lugar en el que acabaría estableciéndose el ayuntamiento.
     Desde su construcción hasta los primeros años de 1966, cumplió su principal cometido, cual fue ser espacio para el abastecimiento público (mercado), principalmente. Durante todo ese tiempo, sufrió adaptaciones y reparaciones diversas mas nunca alteraron su fisonomía general. Sin embargo, las labores de restauración más importantes fueron las emprendidas en la década de 1970, que sirvieron para dotarle del actual pavimento y, con posterioridad, de cierta uniformidad de fachadas tomando como referencia las dos únicas portadas originales conservadas (casas n. 18 y 19). 
     Los proyectos técnicos fueron redactados por los arquitectos Rafael de la Hoz Arderius, Gerardo Olivares James y José Chatang Barroso (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santa María del Soterraño, Iglesia conventual de San José y San Roque, Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, Iglesia de la Vera Cruz, Iglesia del Santísimo Cristo de la Salud, Iglesia de la Concepción, Iglesia de la Virgen de la Candelaria, Torre del Reloj, Paraje natural Embalse de Cordobilla, y Plaza Ochavada) de la localidad de Aguilar de la Frontera, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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