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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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domingo, 16 de marzo de 2025

Experiencia ExplicArte Sevilla: Ruta "Antequera y El Torcal" en la provincia de Málaga, organizado por Trini

     Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de la visita organizada por Trini, con vecinos de la localidad de Burguillos, El Viar, Villaverde del Río, y Castilblanco de los Arroyos, realizamos la Ruta "Antequera y El Torcal" en la provincia de Málaga, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     La ruta, siempre enfocada en los aspectos arquitectónicos, artísticos-históricos, y senderismo comenzó en Antequera (Málaga), en la plaza del Coso Viejo, donde contemplamos los edificios que la componen, para ir a la Colegiata de San Sebastián, contemplando su interesante interior. De allí, tras contemplar el Arco de Jesús Nazareno y la Iglesia de San Agustín, para admirar la Iglesia del Hospital de San Juan de Dios, y posteriormente la Iglesia del Convento de los Remedios, impresionantes muestras del barroco antequerano, para desde allí partir hacia la zona de los Dólmenes de Menga, y Viera, donde nos asombramos ante la obra hecha por nuestros ancestros. Tras comer en "La Choza del Abogado", marchamos hacia El Torcal, para contemplar los caprichos de la naturaleza, y volver finalmente al punto de partida.
     Os dejamos una serie de fotografías de dicha experiencia, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.













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jueves, 27 de junio de 2024

Los principales monumentos (Plaza de Toros - Museo Taurino, Museo de la Legión, Convento de Capuchinos, Iglesia de San Miguel, Triunfo de la Inmaculada, Mercado de Abastos, Caja de Ahorros, Cortijo de las Mezquitas, y Museo del Aceite DCOOP) de la localidad de Antequera (y XI), en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Plaza de Toros - Museo Taurino, Museo de la Legión, Convento de Capuchinos, Iglesia de San Miguel, Triunfo de la Inmaculada, Mercado de Abastos, Caja de Ahorros, Cortijo de las Mezquitas, y Museo del Aceite DCOOP) de la localidad de Antequera (y XI), en la provincia de Málaga.


Plaza de Toros y Museo Taurino

     El coso de San Francisco, el espacio público por excelencia de la Antequera moderna, el lugar de la gestión municipal y de los festejos comunita­rios, va perdiendo de forma paulatina, sus antiguas funciones. El destino lúdico llegaría a su fin en 1848, cuando se inauguró la Plaza de Toros en el camino de Estepa, con significativa provisionalidad. El coso actual es el resultado de la transformación interior y exterior llevada a cabo en los años ochenta del pasado siglo, que dotó al edificio de un sabor historicista dieciochesco (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Este coso fue construido por la Sociedad de la Plaza de Toros de Antequera, sociedad formada por ciudadanos aficionados que anhelaban poseer una estructura permanente para la Fiesta hasta entonces celebrada en plazas públicas dispuestas con tablados y talanqueras.
     En 1847 se adquieren los terrenos y comienzan las obras bajo la dirección de Manuel García del Álamo continuándolas Rafael Mitjana, autor de la Plaza de Toros Vieja de Málaga.
     Por la premura que corría su apertura para la Feria de Agosto, los materiales utilizados en su construcción fueron mampostería de ripio de arenisca, ladrillo y madera, realizándose los tendidos, de forma provisional en madera que luego se mantuvieron hasta 1917. Así pudo inaugurarse el 21 de agosto de 1848.
     Consta de dos pisos y ocho puertas de ingreso. Entre las dependencias para el servicio de las corridas figuran dos caballerizas, dos corrales para el ganado bravo y siete chiqueros, aparte de las estancias para administración y enfermería. Su aforo actual es de 8.268 localidades.
     En 1980 el Ayuntamiento adquiere la propiedad e inicia en 1984 una profunda rehabilitación y remodelación bajo la dirección de Don Jesús Romero. En su fachada se construye una nueva puerta principal de sombra siguiendo el modelo antequerano de los alarifes del siglo dieciocho. En los tendidos altos se sustituyeron las cubiertas de madera por una alquería logiada de columnas toscanas de piedra caliza blanca y arcos de medio punto. Sobre esta alquería y el muro de la fachada, se dispuso una cubierta a dos aguas de teja árabe antigua.
     Los bajos del coso se rehabilitaron como museo taurino y restaurante (Diputación Provincial de Málaga).

Museo de la Legión
    El Museo de La Legión de Antequera esta ubicado en la Casa Hermandad de la Pontificia, Real e Ilustre Cofradía del Stmo. Cristo del Mayor Dolor y Ntra. Sra. del Mayor Dolor, sita en la Avenida de La Legión (Urbanización Parque Nueva Antequera).
     Fue inaugurado como tal, el día 30 de octubre de 2010, y pueden hacerse visitas concertadas (Ayuntamiento de Antequera).

Convento de Capuchinos

     La primitiva sede de los Padres Capuchinos en Antequera se remonta a 1613, cuando fundaron la ermita de la Virgen de la Cabeza, en el antiguo camino de Málaga. En 1633, ante la amenaza de ruina de su fábrica y las incomodidades del lugar, ya estaban instalados en el emplazamiento que ha llegado a nuestros días. La iglesia se construyó entre 1656 y 1658. La imagen actual del templo es fruto, además, de las importantes reformas llevadas a cabo para paliar las consecuen­cias de un incendio ocurrido en la guerra civil, por las que recibió ese aspecto híbrido entre lo genuinamente barroco y los añadidos neomudé­jares y neobarrocos, de hacia 1940. La planta del templo forma una sencilla cruz latina, de brazos poco profundos, cabecera plana y una única y larga nave, en relación con los diseños habituales en la orden. Bóvedas de medio cañón con arcos fajones y lunetos, es el sistema de cubrición para todos los espacios, a excepción del crucero, que recibe una bóveda de media naranja sobre pechinas decoradas de escudos embutidos entre yeserías manieristas. El templo se encuentra precedido por un pórtico, sostenido por tres arcos de medio punto elevados sobre dos pares de columnas toscanas, que responde a las intervenciones contemporáneas mencionadas, al igual que la espadaña de ladrillo. A la izquierda se abre la capilla del Cristo del Perdón, cubierta con una cúpula. Se ha conservado de la fábrica original la portada del compás, cuya hornacina de ladrillo cobija una imagen de San Francisco, en caliza blanca, del siglo XVIII.
     En el interior se despliega un programa iconográfico franciscanista. La capilla mayor aglutina la mayor parte de sus componentes narrativos y simbólicos. El testero está ocupado por un retablo, conformado por diez lienzos enmarcados con sencillas molduras. Se atribuyen a Juan Ramírez de la Fuente, activo en el siglo XVII. El punto focal es un  enorme óleo con la Inmaculada venerada por San Francisco y San Buenaventura. En los laterales se disponen las figuras de cuerpo entero de santos franciscanos. Com­pletan el ático la Trinidad flanqueada por dos Emblemas  de la orden. 
     Los retablos que ocupan los muros laterales no tienen gran valor artístico, pero cobijan un programa escultórico de interés. En el lado del Evangelio, destacamos un San José del estilo de Carvajal, del XVIII; una Inmaculada, de escuela sevillana de finales del siglo XVII, en el frente del crucero, en un retablo del estilo de Antonio Rivera; la Divina Pastora, del sevillano Sebastián Santos, en el testero del crucero; la Sagrada Fa­milia, uno de los conjuntos escultóricos más interesantes del patrimonio mueble, deliciosa obra en madera dorada y policromada de Diego Már­quez y Vega, realizada hacia 1760, en el banco del retablo del testero del crucero; y siete de los lienzos que componen un pequeño Vía Crucis, de escuela popular del siglo XVIII. El lado de la Epístola continúa la organización simétrica con esculturas de San Francisco de Asís, de mediados del XVIII, en el testero del crucero; grupo de San Joaquín, Santa Ana y la Virgen Niña, compañero del anterior, en el banco del retablo del testero del crucero; San Antonio de Padua, atribuido a Miguel Márquez, y la continuación del Vía Crucis devocional con los siete lienzos restantes (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     La iglesia tiene planta de cruz latina y su estrecha y larga nave se cubre con bóveda de medio cañón con fajones y lunetos, al igual que la capilla mayor y brazos del crucero. Sobre éste se asienta una bóveda semiesférica sobre pechinas, decoradas con escudos guarnecidos de yeserías muy repintadas pero del tiempo de la construcción del templo.
     El exterior, que presenta porche columnado, ha sido modificado en nuestro siglo. La espadaña de ladrillo tiene arco de medio punto flanqueado por hornacinas superpuestas entre pilastras toscanas, en su primer cuerpo, y tres arcos con frontón curvo sobre el central en el segundo.
     Concluyeron las obras de la actual iglesia en torno al año 1.658, si bien posteriormente han sido muy importantes las reformas realizadas, sobre todo después del incendio de la guerra civil (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En 1658 es consagrado este templo que fundado por los padres capuchinos y como era habitual en la orden, se construye con extremada sencillez.
     En el siglo veinte, la fachada sufrió algunas remodelaciones subsistiendo, de la primera época, la portada del compás que se encuentra coronada con una hornacina de ladrillo donde se expone un San Francisco en caliza blanca del siglo dieciocho.
     El interior del templo cuya decoración también responde a los programas decorativos de la orden capuchina, tiene planta de cruz latina, cubriéndose la nave, brazos del crucero y cabecera plana con bóvedas de medio cañón con lunetos y arcos fajones; la bóveda de media naranja del crucero descansa sobre pechinas decoradas con escudos guarnecidos de yeserías manieristas.
     En el lado izquierdo del pórtico de la iglesia se encuentra la capilla del Cristo del Perdón, obra originalmente de Andrés de Carvajal que habiendo sido destruida en la guerra civil, fue realizada en 1940 por Francisco Palma Burgos (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia parroquial de San Miguel

     Como es habitual, la iglesia actual, parroquia independiente a partir de 1822, vino a reem­plazar a  una primitiva ermita, situada desde comienzos del siglo XVI en el arrabal formado entre las salidas de los caminos de Málaga y del Arroyo. El culto al titular del templo había sido canalizado, desde 1525, por la Cofradía del Arcángel San Miguel, a instancias de dos hermanos conocidos como «los Migueles». La edificación que ha llegado a nuestros días es el resultado de la combinación de parte de la obra ejecutada en­tre 1784 y 1785 por el maestro Nicolás Mejías (se conservó la espadaña, la capilla mayor cu­bierta con bóveda de media naranja sobre pechinas decoradas con yeserías, ornato que también se encontraba en el camarín, hoy oculto), con la drástica intervención realizada en 1954 por el arquitecto Francisco Espinosa, ante el estado de ruina que presentaba la fábrica; la totalidad del templo se rehizo, aumentando la altura de la nave central e incorporando material ajeno, como la portada de caliza roja de la destruida iglesia de las Huérfanas. El elemento exterior más destacado es la espadaña de ladrillo, en el lado izquierdo del hastial, con dos cuerpos de amplio perfil volado.
     Los avatares históricos relatados no han sido generosos tampoco con el patrimonio adscrito al templo. Dos de sus piezas más emblemáticas, el San Francisco, de Pedro de Mena, y la Magdalena, de Pablo de Rojas, ambas procedentes a su vez del alejado convento de la Magdalena, de titularidad privada, son custodiadas por el Museo Municipal. Presidiendo la capilla mayor, encontramos un Crucificado de cuatro clavos, el Santo Cristo de las Penas, del siglo XVII, imagen receptora de un gran fervor, procedente del convento citado. También en el presbiterio, destaca el sagrario, exquisita pieza manierista de comienzos del siglo XVII con pinturas en sus lados. El muro de los pies está ocupado por lienzos del XVII: Jesús servido por los ángeles, una Inmaculada de taller granadino y la Flagelación de Cristo. La imagen titular de San Miguel, hasta 1954 en el camarín central, ocupa el testero de la nave de la Epístola. Se trata de una escultura del siglo XVII, restaurada en el XVIII, que se alza sobre peana rococó de Diego Márquez. Sobre ella se sitúa un manifestador, del último tercio del siglo XVIII, que muestra una Inmaculada de tipo canesco. En la sacristía es de reseñar una singular escultura de Cristo Crucificado, de impronta roldanesca, del siglo XVII (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Aunque la primitiva construcción de esta iglesia -como ermita- se levantó a comienzos del siglo XVI, su actual fábrica corresponde a los siglos XVIII y XX. Entre 1738-1785 se reedificó todo el templo por el maestro alarife Nicolás Mejías -autor de la torre del Palacio de Nájera-, costando toda la obra la cantidad de 20,251 reales. De aquella obra sólo se conserva la airosa espadaña, que destaca sobre el nivel del tejado un cuerpo volado y curvo y, sobre él, dos cuerpos -de dos y un arco de medio punto respectivamente- con pilastras de orden toscano; todo ello está realizado en ladrillo. 
     También pertenece a Nicolás Mejías la cúpula de la capilla mayor, que presenta abundante decoración de hojarasca barroca en las pechinas.
     El resto de la iglesia fue totalmente reedificada en 1954, por el desplome de la fachada y mal estado del resto de las bóvedas. Entonces se trasladó a la fachada principal de este templo -la portada realizada en caliza roja de "el Torcal de Antequera", una vez desmontada de la Iglesia de las Huérfanas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Construcción reedificada entre 1784 y 1785 por el maestro alarife Nicolás Mexías sobre una primera estructura del siglo dieciséis. En los años ochenta del siglo veinte, esta iglesia parroquial tuvo que volver a ser restaurada bajo la dirección de Francisco Espinosa quedando de la obra de Nicolás Mexías sólo la capilla mayor (con bóveda de media naranja con pechinas decoradas de yeserías barrocas), el camarín de ésta y la espadaña de ladrillo que en la actualidad constituye el elemento arquitectónico de mayor interés además de ser referencia emblemática del barrio de San Miguel.
     El altar mayor está presidido por el Santo Cristo de las Penas de comienzos del diecisiete. El sagrario es una bella pieza de madera dorada al estilo manierista.
     La imagen titular de San Miguel, en la actualidad en el testero de la Epístola, es obra del siglo diecisiete que hasta 1954 presidía el camarín del retablo mayor en una peana de estilo rococó sobre la que hoy se expone una Inmaculada de la misma época.
    Dentro del capítulo pictórico hay que señalar tres lienzos del siglo diecisiete situados en el muro de los pies: Jesús servido por los ángeles, Inmaculada y Flagelación de Cristo.
     En la sacristía reseñaremos una magnífica escultura de Cristo Crucificado del diecisiete (Diputación Provincial de Málaga).

Triunfo de la Inmaculada

     El Triunfo de la Inmaculada, situado en la plaza de Capuchinos, justo delante de la iglesia conven­ tual, es considerado el monumento mariano más importante de la provincia. Los Padres Capuchi­ nos, principales valedores del proyecto, encarga­ ron en 1697 al escultor Antonio del Castillo la realización del monumental «soporte», con basa­ mento y columna, en cuya cúspide se habría de colocar la escultura de mármol blanco que exis­ tía en la portada del convento, hecho solemne que ocurrió en  1705 (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Formado de una columna de jaspe corintia -procedente de la ciudad romana de Singilia Barba- sobre basamento arquitectónico, su diseño es una réplica del Triunfo levantado por Alonso de Mena entre 1626 y 1631 en Granada.
     Se trata de un triunfo realizado en piedra de distintos colores y procedencia, que corona una imagen de la Inmaculada Concepción del último tercio del siglo XVII. Monumento religioso del barroco urbano de Antequera, aunque situado entonces en las afueras de la ciudad, fue levantado entre los años 1699 y 1705, en la explanada del convento de Capuchinos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Mercado de Abastos
     Otro edificio de carácter municipal es el mer­cado de abastos, en la plaza de San Francisco. El proyecto fue encargado al arquitecto Fernando de la Torriente, llevando la dirección técnica Jerónimo Cuervo. Las obras, iniciadas en 1879, se prolongaron hasta 1885 (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  

Caja de Ahorros

     La Caja de Ahorros se levantó en 1932 con trazas del arquitecto Daniel Rubio, quien ideó una fachada en chaflán conjugando elementos manieristas, barrocos, neoclásicos y finiseculares con un resultado ecléctico, sumamente eficaz como símbolo visual de la entidad (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Construcción levantada entre 1932 y 1934 y concebida para ser sede central de la Caja de Ahorros de Antequera. Llama la atención que, siendo contemporánea y obra de los mismos arquitectos que el vecino Teatro-Cine Torcal, está enfocada de manera muy diferente mezclando elementos manieristas, barrocos y neoclásicos, junto a otros más modernos. Su planteamiento general es el de un edificio en esquina en el que se concentra toda la atención en su chaflán deseando conseguir un edificio representativo de la institución que iba a albergar.
     En su interior se encuentra la Sala de Exposiciones de Unicaja (Diputación Provincial de Málaga).

Cortijo de las Mezquitas
     El conjunto original estaba formado por la mezquita, su patio y un potente muro rodeando todo el perímetro, ofreciendo una imagen cerrada al exterior. Fue readaptada en cortijo en 1552. Propuestas recientes, a falta de estudios arqueológicos sistemáticos, datan la construcción de este gran edificio en dos fases, una a finales del siglo IX y otra en la tercera década del siglo X, correspondiendo a un proyecto de ciudad al sur de Córdoba de Abd al-Rahman III, que finalmente no llegó a ejecutarse (Diputación Provincial de Málaga).

Museo del Aceite DCOOP
     Dcoop, la mayor cooperativa oleícola del mundo, ha pretendido recuperar a través de este museo el legado de nuestros antepasados. Por este motivo, ha creado a en sus instalaciones de Antequera (Málaga) un museo del aceite, cuyas joyas son unas almazaras completas del siglo XVII y dos molinos de los siglos I y XIX.
     La almazara del siglo XVII conserva, junto a la prensa de viga y contrapesos, todos los aperos de la época para elaborar aceite: la bodega de tinajas -algunas firmadas por los maestros alfareros-, leñas, cuerdas, pletinas, clavos, el mecanismo por el que discurría el aceite y hasta nidos de avispas terrizas adheridos a la viga de la prensa.
     El propósito de la aceitera es recopilar todos aquellos objetos que hagan posible recorrer la historia del aceite y el olivar.
     Se trata de un salón expositor que recupera la forma empleada tradicionalmente para obtener el zumo de la aceituna y que muestra a través de paneles cómo se extraía el aceite en la antigüedad. El grupo olivarero Hojiblanca ha querido recuperar en su sede los utensilios más tradicionales relacionados con las tareas de producción de aceite.
     Actualmente, el visitantes puede adquirir en estas instalaciones el aceite de oliva virgen extra propio de la comarca de Antequera, con el cual se elaboran platos tan significativos de nuestra gastronomía, como la porra y el mollete.
Molino del Siglo I. Apareció en la Quinta (entre el casco urbano de Antequera y Hojiblanca). Se encontró la sala de prensado, el trujal y la piedra de contrapeso. Se trataba de un molino de prensa de cabestrante (el contrapeso se unía a la viga mediante cuerdas). En este yacimiento aparecieron también unos huesos de aceitunas fosilizados que se analizaron en el Dpto. de Pomología de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes de la Universidad de Córdoba. La conclusión es que morfológicamente son los antecesores de la variedad hojiblanca.
Molino del siglo XIX. Ha sido cedido por el empresario local Manuel Acedo. Se trata de una prensa de capilla o rincón, hecha de madera de encina, que ha necesitado una gran restauración. La prensa gira sobre los capachos para hacer presión con una vigas insertadas sobre la mismo prensa, que las movían los molineros, lo cual daba mucho rendimiento. Este tipo de prensa se ubicaba en pequeñas explotaciones y tuvo muy poca vigencia, ya que compitió con las prensas de viga y las hidráulicas de fundición.
Molino del siglo XVII
. Es la principal pieza del Museo Hojiblanca (donado por la familia Cuadra Rojo). El propio edificio es una reproducción de esa almazara incluidos de las técnicas constructivas. Se han colocado en la misma disposición las tinajas de la bodega, la viga y el empiedro. Éste, que funcionaba con tracción animal, es cilíndrico y troncocónico (ligera pendiente) y cuenta con dos piezas. Éstas, junto con las maderas, la cubeta y la solera del empiedro son totalmente originales. Por otro lado, el elemento más espectacular es la prensa de viga y quintal, que cuenta con 12,5 metros de longitud. Las cuerdas, las pletinas, los clavos… incluso los nidos de avispas terrizas se han conservado. Después de más de tres siglos de estar apolillada y seca la madera, la prensa todavía pesa tres mil kilos, los cual da idea de la presión que podía ejercer (Diputación Provincial de Málaga)
     
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Plaza de Toros - Museo Taurino, Museo de la Legión, Convento de Capuchinos, Iglesia de San Miguel, Triunfo de la Inmaculada, Mercado de Abastos, Caja de Ahorros, Cortijo de las Mezquitas, y Museo del Aceite DCOOP) de la localidad de Antequera (y XI), en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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martes, 25 de junio de 2024

Los principales monumentos (Iglesia Nuestra Señora de los Remedios, Edificio San Luis, Museo del Trompo, Casa de los Pardo, Iglesia de San Juan de Dios, y Puerta de Estepa) de la localidad de Antequera (X), en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia Nuestra Señora de los Remedios, Edificio San Luis, Museo del Trompo, Casa de los Pardo, Iglesia de San Juan de Dios, y Puerta de Estepa) de la localidad de Antequera (X), en la provincia de Málaga.


Iglesia Nuestra Señora de los Remedios

     La fundación de los Franciscanos Terceros tuvo lugar en 1519 en un lugar apartado del casco urbano, conocido como las Suertes. La lejanía de esta primitiva instalación y la creciente veneración de la Virgen de los Remedios, que una leyenda había convertido en una entrega del apóstol Santiago a fray Martín de las Cruces, nombrada Patrona de Antequera en 1546, plantearon la necesidad de buscar un establecimien­to en la ciudad, lo que se consiguió, tras largos pleitos con la comunidad agustina, en 1607, primero de forma provisional y poco después en el lugar que hoy conocemos. Está documentada la participación de los maestros Gonzalo Yáñez y Fernando de Oviedo en la edificación de la iglesia a partir de 1628, cuando la construcción ya estaba empezada. Las obras se dilatarían en el tiempo: la capilla mayor fue concluida en 1697, y habría que esperar a las primeras décadas del XVIII para ver terminados el camarín mayor y el lateral de la nave del Evangelio, dedicado a la Virgen del Tránsito. La planta desarrolla una cruz latina, con tres naves, la central más alta y ancha que las laterales, y cabecera plana. Cubren la nave principal, los brazos del crucero y el presbiterio, bóvedas de medio cañón con lunetos y fajones, y las laterales, bóvedas vaídas, siendo elíptica la que ciñe la capilla del Sagrario, en la nave del Evangelio. El crucero se destaca con una cúpula de media naranja con óculos en cuatro de los ocho plementos, rematándose con linterna. Arquitectónicamente configuran espacios de interés los camarines. El de la Virgen de los Remedios, en el presbiterio, presenta planta hexagonal con pilastras corintias y bóveda semiesférica rematada en cupulino, ornamentada con yeserías. El de la Virgen del Tránsito, de planta circular y mismo tipo de bóveda, muestra un ornato rococó más tardío.
     Al exterior, de original disposición, la iglesia está precedida de un compás, en cuya tapia se abre una portada manierista rematada por una hornacina con la imagen titular, en barro cocido, flanqueada por vanos enrejados. La fachada del templo, muy sobria, habilita un sencillo acceso en arco de medio punto resguardado por un pórtico con arquería de triple luz apoyada en dos columnas toscanas de caliza roja del Torcal. Remata el conjunto una espadaña de piedra, de dos cuerpos, construida en 1630. Las dependencias conventuales son utilizadas desde 1845 como Ayuntamiento.
     La iglesia es depositaria de un rico patrimonio. Ocupa el testero mayor uno de los retablos más importantes de Antequera, construido en el primer tercio del XVIII por el entallador y estuquista antequerano Antonio Rivero, dorándose entre 1734 y 1737. La espléndida ensambladura articula sus tres calles mediante cuatro enormes columnas salomónicas. La imagen titular, protegida y realzada por un ingenioso templete dorado, realizado por Miguel Asencio en 1721, es obra de transición gótico-renacentista de principios del XVI, repolicromada en sus estofados y carnaciones por Miguel Márquez en 1816. Poseedora de un rico ajuar, una parte se encuentra depositado en el Museo. El programa escultórico del retablo se completa con las imágenes de San Miguel, San Bartolomé, San Francisco y San Luis Rey de Francia, en las repisas laterales, y el dinámico grupo de Santiago entregando a fray Martín de las Cruces la imagen de la Patrona, en el ático.
     Uno de los capítulos más notables del programa ornamental es la pintura al temple que, organizada en recuadros, cubre los paramentos y las bóvedas del templo, prácticamente en su totalidad, ejecutadas en el último tercio del siglo XVII, con la participación de varios talleres y pintores. En la bóveda central se despliegan pasajes de la vida de San Francisco; los paramentos del crucero y de la capilla mayor recogen escenas de la vida de la Virgen, de San José y San Antonio, acompañadas de santos Padres de la iglesia y los Evangelistas; los plementos de la cúpula se reservan para distribuir alegorías de santos, toda una corte celestial y las figuras de la Trini­dad y la Virgen. El resto de los muros se llenan de una menuda decoración de roleos vegetales en color.
     En el muro de los pies de la nave del Evangelio destaca un lienzo de grandes dimensiones de la Inmaculada, del estilo de Mohedano. En la ca­pilla del Sagrario se encuentra una interesante escultura de la Virgen del Rosario, relacionada con el círculo de Pablo de Rojas, y policromía renovada a finales del XVIII. En esta nave se sitúa otra pieza a resaltar: el retablo de San Mi­guel, ocupado por una buena copia del lienzo de Guido Reni; en el mismo retablo, un busto de Dolorosa del estilo de Mena, posible obra de Miguel de Zayas. La siguiente capilla, más bien camarín, contiene una de las obras más singulares del templo, la Virgen del Tránsito, escultura de vestir anónima, fechada hacia 1770, yacente en una cama de aparato de estilo rococó. Y en el testero del crucero otra pieza sobresaliente, el grupo escultórico de la Virgen de los Ángeles o del Refugio, de Andrés de Carvajal, al igual que las pequeñas de San Joaquín y Santa Ana, del siglo XVIII.
     A ambos lados del retablo mayor, en los testeros de las naves del Evangelio y de la Epístola, se levantan sendas maquinarias doradas que enca­jan las esculturas de San José y San Antonio de Padua, respectivamente, de Andrés de Carvajal. Una nueva serie de obras singulares recorre esta última nave: la puerta de cuarterones de acceso a la sacristía, tallada por fray Francisco Núñez en 1699, con emblemas de los Terceros; un gran cuadro de altar con la Coronación de la Virgen, de estilo murillesco; La Aparición de la Virgen con el Niño a San Cayetano, firmado por Fernando Farfán hacia 1668; Santiago entregando la Virgen de los Remedios a fray Martín de las Cruces, de finales del siglo XVII; imagen de San Severo, a la manera de José de Medina, y el Cristo de las Suertes, Crucificado de comienzos del siglo XVI, perteneciente al primitivo monasterio. La iglesia, declarada Monumento en 1973, es la sede canónica de la Hermandad de la Esclavitud de María Santísima de los Remedios Coronada, Patrona y Alcaldesa Perpetua de Antequera (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La actual iglesia, cuyas obras estaban ya iniciadas en 1628, fue dirigida a partir del citado año por los maestros Gonzalo Yáñez y Fernando de Oviedo. La capilla mayor no estaría concluida, sin embargo, hasta 1697. El camarín del altar mayor corresponde a la primera década del siglo XVIII, y aún más tardío es el de la Virgen del Tránsito, situado en la nave del Evangelio. La planta es de cruz latina, con naves laterales y cabecera plana. La nave central, mucho más alta que las laterales, se cubre con bóveda de medio cañón con fajones y lunetos, al igual que los brazos y presbiterio; el crucero eleva bóveda de media naranja con linterna sobre pechinas lisas. Por otra parte, los tramos de las naves laterales se cubren con bóvedas vaídas y la de la reducida capilla del Sagrario con bóveda elíptica. El alzado de la cruz es de gran sobriedad -respondiendo a un diseño de manierismo desornamentado- con pilastras y entablamento dórico recorriendo todo el templo. Sin embargo, la abigarradísima decoración al temple, que cubre muros y bóvedas, hace de este interior un ejemplo fundamental del barroco andaluz.
     El camarín de la Virgen Patrona, ubicado tras el retablo mayor, tiene planta hexagonal con pilastras corintias dobladas en los ángulos que voltean arcos de medio punto y entablamento; éste recibe las pechinas en las que apoya la bóveda semiesférica rematada en cupulino. Todo ello presenta una finísima decoración de yeserías que se distribuye de manera graciosa. El otro camarín, el de la Virgen del Tránsito se sitúa en la nave del evangelio, tiene planta circular y tanto en el módulo de sus pilastras como en la ornamentación de la bóveda evidencia su carácter tardío y rococó.
     El cuerpo bajo de la iglesia fue revestido de jaspe en la primera mitad del siglo XVIII, fechándose los pilares torales en 1736, el basamento del cancel en 1741 y más tarde, en 1761, se realizó el púlpito.
     El exterior de la iglesia presenta una disposición bastante original en su fachada de los pies, estando precedida de la tapia del compás en la que se abre una portada de pilastras almohadilladas que remata en hornacina con imagen titular en barro cocido. La fachada propiamente dicha es muy sencilla con acceso de arco de medio punto cobijado por un pórtico cuyo tejadillo apoya en tres arcos y estos en dos columnas toscanas sobre plintos en caliza roja del Torcal. La interesantísima espadaña, realizada en 1630 por el cantero Pedro de Arévalo, es totalmente de piedra y presenta dos cuerpos con dos y un claro respectivamente.
     La primera fundación de Antequera de los Franciscanos Terceros se hizo en el año 1519 en el lugar llamado de las Suertes, situado no lejos de la fuente de la Yedra. Allí comenzó a ser venerada la pequeña imagen de la Virgen de los Remedios, entregada a fray Martín de las Cruces por el apóstol Santiago, según cuenta una piadosa leyenda de la época; siendo traída repetidas veces hasta la ciudad en rogativa por causa de las más diversas calamidades. Lo alejado del emplazamiento del monasterio y el gran aumento de la devoción de la imagen de los Remedios, hizo que fuera nombrada patrona de la ciudad en 1546, animando a los frailes a trasladarse a Antequera, lo que, desde el primer momento, provocó la interesada oposición del resto de las órdenes religiosas, particularmente los Agustinos, que veían amenazada su preponderancia. Tras varias gestiones se llevó a cabo el traslado en 1607, instalándose provisionalmente en la esquina de las calles de San Bartolomé y Estepa, pasando poco después a ocupar el emplazamiento definitivo, casi enfrente del anterior (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Catalogado como iglesia, tiene un altar mayor presidido por un enorme retablo barroco con columnas salomónicas cuya exuberancia choca nuevamente con la sobriedad y sencillez del exterior del templo. Es la patrona de la ciudad y el edificio está declarado como Monumento Histórico-Artístico Nacional.
     Según la leyenda, el apóstol Santiago entregó a Fray Martín de las Cruces la imagen de la Virgen de los Remedios que es traída repetidas veces hasta Antequera en rogativa, por causa de las más diversas calamidades. Ante esta gran devoción, es nombrada patrona de la ciudad y los padres Franciscanos Terciarios se establecen en 1607 en calle Estepa, centro de la localidad.
     La actual iglesia de los Remedios es obra de los maestros González Yáñez y Fernando de Oviedo. Las obras en 1628 ya comenzadas, se dilatarían hasta 1697.
     La fachada presenta una disposición bastante original estando precedida de una tapia de carácter manierista. La del buque del templo es bastante sencilla destacando un pórtico cuyo tejado se apoya en dos columnas toscanas y la bellísima espadaña totalmente realizada en piedra que data de 1630.
     La planta de la iglesia es de cruz latina, con naves y capillas laterales, presentando cabecera plana. La nave central, mucho más alta que las otras, se cubre con bóveda de medio cañón, dividida en cinco tramos mediante arcos fajones dobles. El crucero queda cubierto por una cúpula de media naranja.
     En general la arquitectura de este interior responde a un manierismo muy sobrio y elegante, que contrasta con la vistosísima decoración al temple que recubre todas sus paredes y bóvedas, así como con el muy barroco retablo mayor.
     La escultura de la Virgen de los Remedios, es obra de principios del siglo XVI, en la que se advierte la transición del gótico al renacimiento (Diputación Provincial de Málaga).

Edificio San Luis

     Jerónimo Cuervo es au­tor también del Edificio San Luis, en la calle Infante Don Fernando, creado como sede del Colegio de segunda enseñanza San Luis Gonzaga en 1880, hoy Fundación Municipal de Cultura (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     El proyecto de edificio es de 1878 y su diseño se corresponde a la propuesta del arquitecto Jerónimo Cuervo González. Su presupuesto fue de 102.211 pesetas, subvencionando el estado las obras en 80.000 pesetas. El inmueble se piensa para sede del colegio de segunda enseñanza San Luis Gonzaga. En un primer momento se encarga el proyecto al arquitecto Fernando de la Torriente, que no prosperó. Su obra concluye en 1880. El resultado final, es un edificio con tres fachadas de estilo dentro del historicismo eclético, de adscripción neoclásica (Ayuntamiento de Antequera).

Museo del Trompo
     Un arquitecto antequerano reúne en su casa más de 500 ejemplares de este juego y él mismo se encarga de mostrarlos a los visitantes que quieran ver la exposición.
     Pocos son los que no saben qué es un trompo, aunque entre la juventud este juego tradicional ya no es tan popular. Pero la dedicación de un arquitecto antequerano, Sebastián del Pino Cabello, ha conseguido que en su ciudad sea tan popular como antaño. Y una vez conquistada su ciudad a golpe de trompo, también lleva años promocionando este juego fuera de la ciudad del Torcal. Muchos colegios han recibido su visita para hacer apología del trompo. Y sin lugar a dudas que lo ha conseguido, porque es habitual que se dispare la venta de este tipo de juguete tras sus conferencias.
     Ahora ha querido dar un paso más y rendir un homenaje al trompo con la creación del primer museo de España dedicado a este juguete. Y para ello ha colocado en sus vitrinas los más de 500 trompos que conforman su colección y la de su familia, a la que se han sumado algunos ejemplares artesanales que han sido aportados por varios de sus amigos. Eso sí, lo hace de manera totalmente altruista y por su amor al trompo. La visita es gratis y él personalmente se encarga de atenderla.
     El museo está instalado en la parte baja de su propia casa, y una vez dentro se convierte en un regreso al pasado para aquellos que han pasado horas bailando el trompo. Además, Sebastián no duda en hacer una demostración de su habilidad con algunos de los ejemplares más sorprendentes, como el denominado como mágico, que aunque no tiene punzón para girar consigue darse la vuelta y hacerlo sobre su parte superior del eje. Pero si alguno de ellos llama la atención es el llamado levitador. Verlo flotar en el aire sin nada que lo sujete llama poderosamente la atención. Es entonces cuando entra en juego la parte educativa de este juguete, que permite explicar diferentes conocimientos físicos con estos pequeños trucos a base de la utilización de las energías, el peso o los magnetismos. Tampoco duda en demostrar su habilidad con el trompo acrobático, con el que logra hacer figuras de todo tipo en el aire utilizando la cuerda o alguna parte del cuerpo.
     Como cualquier museo que se precie, también tiene sus joyas. Entre ellas se encuentran trompos llegados de países tan distintos como México, Grecia, Rusia o Israel. Precisamente, es el israelí una de los más destacados. Otros más modernos también tienen su atractivo, como aquellos que su eje está formado por un lápiz y permite hacer figuras al girarlo.
     No obstante, en el recorrido también se pueden encontrar otros juegos tradicionales, como la volaora, la carraca o la escopeta de caña, un raro ejemplar del que muchos hablan pero pocos saben cómo construirla (Málaga Hoy).

Casa de los Pardo

     En el primer tercio del XVII se edificó otro inmueble singular, la casa de los Pardo, en la calle Infante don  Fernando, hoy sede de una institución bancaria, uno de los más bellos edificios civiles de la ciudad y muestra fundamental de la arquitectura civil manierista. La fachada, único elemento original llegado a nuestros días, concluida en 1636, ofrece un cuidadoso trabajo de proporciones tripartitas y una excelente valoración plástica de los elementos arquitectónicos (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La fachada, concluida en 1636, queda resuelta en la proporción 3 x 3, dándosele una entidad más definida a la calle central, en la que se inserta la portada. El diseño general, que posiblemente se deba al mismo arquitecto que trazó el muro exterior de los Remedios, parece inspirado en algún tratado de arquitectura de los que entonces circulaban en España.
     Este edificio, que antaño perteneció a la familia de los Pardo, fue adquirido en 1.931 por el Banco Hispano Americano para instalar en él sus oficinas. Aunque en un principio apenas sufrió reformas en su interior, posteriormente fue demolido todo salvo la importante fachada.
     Sin duda se trata de uno de los más bellos edificios civiles de Antequera y de un ejemplar fundamental dentro de la arquitectura doméstica del manierismo en Andalucía. En la actualidad, sin embargo, sólo se conserva de su obra primitiva la fachada, espléndidamente restaurada en 1975 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Situada frente al Ayuntamiento, esta casa que antaño perteneció a la familia Pardo, es uno de los más bellos edificios civiles de la ciudad a la vez que ejemplar de fundamental importancia dentro del manierismo doméstico andaluz.
     De su construcción primitiva sólo conserva la fachada que, concluida en 1636, fue espléndidamente restaurada en 1975. Dividida en tres plantas y tres ejes, concede una entidad más definida a la calle central en la que se inserta la portada aunque todos los elementos que la componen están estudiados para contribuir a una idea de conjunto, hecho reflejado incluso en el material utilizado, tratándose de piedra arenisca en su totalidad (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia de San Juan de Dios
     A su llegada a Antequera en 1667, los Padres Hospitalarios de San Juan de Dios se instalaron de forma provisional en el hospital de Santa Ana. No será hasta 1696 cuando se inicie la fábrica de la iglesia que finalizaría en 1716. Las obras del convento y del hospital se prologaron hasta finales del siglo XVIII. De esta última institución se mantienen el patio principal, de planta irregular, circundado por una arquería de medio punto sobre columnas toscanas -la galería alta ha sido muy reformada posteriormente-, y la caja de escalera, única muestra en Antequera de tipología «imperial». La planta de la iglesia repite el sencillo esquema de cruz latina de una única nave, con crucero poco profundo y cabecera rectangular plana, desde la que se accede a la sacristía. Cubre el desarrollo longitudinal una bóveda de medio cañón con fajones y lunetos, al igual que la sacristía, reservándose para el crucero una cú­pula semiesférica rematada en linterna. Especial protagonismo cobra la inaudita profusión ornamental a base de yeserías, ideada y dirigida por el maestro alarife Tomás de Melgarejo. A este complejo programa se debe el que la iglesia sea considerada una joya del barroco andaluz. Los paramentos, bóvedas, lunetos, cúpula del crucero y pechinas se recubren con una exuberante, carnosa y dinámica labor de estuco blanco sobre fondos pintados de azul. Los motivos vegetales se combinan con filigranas, figuras de ángeles y una variada fauna, como los pegasos de los capiteles.
     La sobriedad del esquema en planta se repite en la fachada del templo, en piedra arenisca de las ruinas de Singilia Barba. En un rectángulo, encajado entre dos pilastras toscanas y entablamento rematado en espadaña, se abre la portada en caliza roja del Torcal que, trazada y dirigida por Melchor de Aguirre, fue ejecutada por Francisco del Castillo e Ignacio Urzueta. Sigue un diseño manierista: el arco de medio punto se halla ceñido por una potente molduración y sendas pilastras toscanas sostienen entablamento y frontón partido para alojar una hornacina con una imagen del santo titular; el escudo de la orden, encerrado en un baquetón de perfil mixtilíneo, corona la composición. La fachada exterior del hospital, muy mutilada y desvirtuada, ha recuperado su fisonomía original tras la restauración de 1986. El conjunto ha sido declarado BIC con categoría de Monumento en 2005.
     Ocupa el testero de la capilla mayor un retablo lucentino atribuido a José Francisco Guerrero, hacia 1759. Preside su hornacina central una delicada escultura de la Inmaculada, de tipo canesco. Completan la ensambladura las tallas de San Joaquín y Santa Ana, y los tres lienzos del ático dedicados a San Pedro, San Pablo y el Calvario.
     Un conjunto pictórico interesante es el que desarrolla pasajes de la Vida de San Juan de Dios, a través de lienzos de Bartolomé de Aparicio, integrados en el programa ornamental de yeserías en los muros laterales del presbiterio, la nave central y el crucero, los pies de la iglesia y la sacristía.
     Entre el patrimonio escultórico de la nave del Evangelio destacan una imagen de San Rafael, talla de vestir del siglo XVIII, en el retablo del primer tramo, y el Cristo de la Salud, crucificado del siglo XVII; en el crucero, en una ensambladura con columnas salomónicas, una singular Inmaculada, anónima sevillana de mediados del XVIII. En el retablo colateral del crucero de la Epístola se encuentra una imagen de vestir de San Juan de Dios, obra granadina del último tercio del XVII.
     La sacristía concentra una buena representación de la producción de Bartolomé de Aparicio, con una serie de lienzos realizados entre 1710 y 1712: además del pasaje dedicado a la vida de San Juan de Dios, ya nombrado, las figuras individuales de los Doce Apóstoles, El Salvador, La Virgen Dolorosa y la Exaltación de la Cruz, siguiendo en aquellos los modelos del grabador Goltzius (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La Iglesia tiene planta de cruz latina, cúpula en el crucero y cabecera plana. La nave, brazos del crucero y la capilla mayor se cubren con bóveda de medio cañón con fajones y lunetos decorados con rica yesería. En los muros perimetrales se abren vanos de medio punto, que albergan retablos, entre pilastras decoradas con macollas vegetales que envuelven querubines, de cuyos capiteles corintios surgen protomos de Pegasos, y sobre los arcos se disponen diversas molduras de estuco acodilladas, que delimitan lienzos cuya iconografía representan pasajes de la vida de San Juan de Dios. En la zona superior de los muros muestra movido entablamento decorado con águilas y palmetas que alternan con cabezas de querubines. 
     La cúpula del crucero descansa sobre tambor y pechinas decoradas con los escudos de los Díez de Tejada, patronos de la capilla mayor. El tambor presenta sólidos machones decorados que sirven de base a los ocho nervios de la bóveda, cuya finísima decoración forma un anillo de palmetas en el arranque del cupulino. El conjunto está decorado en las bóvedas y muros con blancas y movidas yeserías, de rizados estucos, fondeados y fleteados de azul, en los que predominan los motivos vegetales, así como ángeles y determinados temas de una fauna fantástica. 
     La capilla mayor se encuentra a nivel más alto que la nave. La sacristía se comienza a construir en 1701, obra levantada por el maestro Tomás de Melgarejo. Tiene planta rectangular cubierta con bóveda de medio cañón, con lunetos, dividida en tres tramos por arcos fajones.
     El patio del Hospital realizado en la segunda mitad de siglo XVIII es de planta irregular porticado. Presenta en cada frente cuatro arcos de medio punto que apoyan en columnas toscanas sobre pedestales con placas recortadas. En la galería superior, muy reformada, se abren cuatro arcos de tipo carpanel sobre pilares. 
     La escalera está realizada a fines del siglo XVIII. Se encuentra situada en el lado occidental del patio, es de tipo Imperial y está cubierta en los laterales con dos cuartos de esfera avenerados que dan paso a la bóveda central de gajos que se eleva sobre una cornisa mixtilínea. Las pechinas que la soportan se encuentran cubiertas de decoración de hojarasca que envuelven pequeños cuadros. 
     En el exterior, la fachada de la Iglesia se compone de un rectángulo flanqueado de dos grandes pilastras toscanas y entablamento superior sobre el que se levanta la espadaña. La fachada se realizó con piedra arenisca procedente de las ruinas de la ciudad romana de Singilia Barba. La portada realizada en caliza roja del Torcal, es de composición manierista, está compuesta con un vano de medio punto entre pilastras y punta de diamantes en las enjutas, coronado con un frontón semicircular, partido y rematado con pirámides de bolas, que dan paso al segundo cuerpo compuesto de una hornacina central, avenerada, en cuyo interior alberga la imagen del santo titular, entre pilastras y frontón semicircular coronado con pináculos. En la zona superior se abren, a cada lado, dos vanos rectangulares y en el centro coronando la portada se ubica el escudo de la Orden delimitado por molduras mixtilíneas. 
     La cúpula del crucero presenta al exterior el tambor octogonal en el que se abren arquillos bilobulados flanqueados por pilastras. Se cubre con teja de rueda curva sobre armadura de madera con lucernas abiertas en los faldones. La linterna, también octogonal, se compone de arcos de medio punto entre pilastras amensuladas, que sostienen un entablamento denticulado decorado con elementos vegetales. Se corona con tejadillo piramidal de cerámica rematado con un jarrón. 
     La portada del Hospital presenta el modelo de fachada armazón. Se compone de un alzado de tres pisos siendo el tercero de menor altura. En cada planta se abren tres vanos adintelados cubiertos de reja los laterales y con antepecho, también de balaustres de hierro, el balcón del segundo piso y los tres de la planta tercera. La fachada se encuentra flanqueada con altas pilastras. Sus vanos están coronados con frontones de ladrillos, fruto de la restauración de 1986 en la que se le ha devuelto su diseño original. El acceso al interior está flanqueado por pilastras y un frontón partido.
     La orden de los Padres Hospitalarios de San Juan de Dios funda convento en Antequera el año 1667, instalándose de manera provisional en el ya existente de Hospital de Santa Ana, que era fruto de la fusión de cinco pequeños hospitales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Es otro de los ejemplos arquitectónicos de finales del siglo diecisiete (1696), según diseño y dirección de Melchor de Aguirre. El edificio recibió su bendición como iglesia en 1716, aunque el hospital y el convento no se completaron hasta finales del siglo dieciocho. De sobria fachada y un interior de un barroco exagerado, posee un gran patio central, galerías y crujías alrededor, y su disposición en dos plantas es muy parecida a la de otros tantos edificios de uso similar repartidos por nuestra geografía.
     Su exterior, de gran sencillez, se construyó con piedra arenisca extraída de las ruinas romanas de Sigilia Barba, con excepción del pórtico, construido a partir de piedra caliza roja del Torcal.
     En el interior, la iglesia está decorada con una gran cantidad de yeso blanco que hace que sea una verdadera joya del barroco andaluz. Esta sencilla estructura de planta de cruz latina está casi totalmente cubierta por bóvedas y paredes recubiertas de estuco ondulado dominado por los motivos vegetales, ángeles y una gran variedad de fauna, algunas reales y otras de carácter más alegórico.
     La hornacina central del retablo mayor de la iglesia, atribuido a José Francisco Guerrero, alberga una exquisita escultura de la Inmaculada.
     En el apartado pictórico, lo más destacado es la extensa colección de obras de arte que decora la iglesia y la sacristía, una simbiosis interesante de yeserías y pinturas dedicados principalmente a la vida de San Juan de Dios.
     Elementos supervivientes del edificio del hospital original son el patio central de forma irregular, construido en el siglo dieciocho aunque renovado más tarde, y el estilo “imperial" de la escalera.
     El exterior del hospital fue restaurado en 1986, recuperando su original diseño (Diputación Provincial de Málaga).

Puerta de Estepa
     Las puertas y torres de la ciudad se convirtieron en elementos preferentes de intervención, dada su consideración y emplazamiento referencial. Conforman un conjunto heterogéneo puesto que, despojadas de la utilidad que las vio nacer, perviven en el espacio como monumentos descontextualizados, o bien han cambiado de función en algún momento de su historia, pa­sando a engrosar una tipología diferente. 
     La Puerta de Estepa, o de la Villa, construcción musulmana en recodo, sería sustituida en 1585 por el conocido desde entonces como Arco de los Gigantes o Puerta de Hércules (BIC). La construcción de la Puerta de Estepa, coincidente en fecha y autor con la de Granada, participó del mismo proyecto modernizador, amén de servir de soporte a una reproducción de la benefactora Virgen del Rosario, encargada a Andrés de Carvajal, contribuyendo a la bendición de un espacio que en este punto limítrofe dejaba de ser urbano. La puerta derribada hacia 1930, ha sido levantada de nueva planta en 1998, restituyéndose los dos escu­dos labrados con las armas del corregidor don Rodrigo Navarro y las insignias de la ciudad, custodiados hasta entonces en el Museo (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La Puerta de Estepa, así llamada por ser la entrada de los viajeros procedentes de Sevilla, se construyó originariamente en 1749, obra del alarife municipal Martín Bogas. El arco central, de mayores dimensiones, era usado por los carruajes y los laterales, por los viandantes. En 1931 fue derribada por las dificultades que presentaba para el incipiente tráfico rodado de la ciudad. En 1998 es reconstruida con motivo del 250 aniversario de la Real Feria de agosto de Antequera.
     Su emplazamiento actual dista pocos metros del original y, en estilo barroco, cuenta con varios de los elementos originales como son los basamentos, el escudo real y los del corregidor y la ciudad. Está presidida por la imagen en terracota de Nuestra Señora del Rosario y un azulejo de Santa Eufemia (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia Nuestra Señora de los Remedios, Edificio San Luis, Museo del Trompo, Casa de los Pardo, Iglesia de San Juan de Dios, y Puerta de Estepa) de la localidad de Antequera (X), en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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sábado, 22 de junio de 2024

Los principales monumentos (Teatro Municipal Torcal, Casa de los Serrailler, Casa del Conde de Colchado, Casa de los Ramírez, Casa del Conde de Pinofiel, y Convento de los Remedios - Ayuntamiento) de la localidad de Antequera (IX), en la provincia de Málaga

Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Teatro Municipal Torcal, Casa de los Serrailler, Casa del Conde de Colchado, Casa de los Ramírez, Casa del Conde de Pinofiel, y Convento de los Remedios - Ayuntamiento) de la localidad de Antequera (IX), en la provincia de Málaga.


Teatro Municipal Torcal

     El Teatro­ Cine Torcal, proyecto de 1933-34, del arquitecto Antonio Sánchez Esteve, veterano en el diseño de esta tipología, es una interesante muestra de la arquitectura racionalista en Andalucía, dentro de los parámetros estéticos Art Déco, que está in­tegrado en el registro del DOCOMOMO ibérico (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     El edifcio, en su conjunto, se inserta dentro de la estética del Art Decó, que tanta incidencia tuvo en Europa durante el periodo 1920-1940. En su exterior se advierten profusión de formas angulares, distribución regular de huecos y acusada simetría, cuerpos salientes laterales, bandas paralelas horizontales, etc.
     El interior, distribuido en patio de butacas y anfiteatro, incluye elementos ornamentales del Art Decó, como son la serie de balaustres cilíndricos de proporciones o las grandes siluetas de cactus.
     Con las vanguardias de principios de siglo y su posterior expansión en un movimiento de alcance internacional, la arquitectura -el arte en general- dio un salto sin precedentes en la historia. Aquello que se estaba buscando desde mediados del siglo XIX, una nueva arquitectura para una nueva sociedad industrial, pudo alcanzarse con plenitud. En pocos años se pasó del lenguaje academicista, incapaz de generar una nueva arquitectura y una nueva ciudad para la nueva ciudad (problemas tecnológicos, higiénicos...), a una arquitectura tendente a la abstracción, formalmente pura y plásticamente transparente, resuelta de manera pulcra, técnicamente avanzada, sin ornamentos ni añadidos innecesarios.
     El Movimiento Moderno en arquitectura, considerado como uno de los productos más característicos de las llamadas Vanguardias Históricas, se desarrolló de modo distinto en cada país en función de una serie compleja de circunstancias de carácter político, económico y en función también de su cultura, tradiciones, disponibilidad de materiales, su desarrollo tecnológico y su capacidad creativa.
     De la etapa inicial del movimiento moderno, entre los años 1920-1930, necesariamente experimental, nos han llegado obras preciosas, construcciones con lenguajes dispares, espacios y formas moderada o radicalmente modernas. De los años cuarenta del presente siglo hay testimonios de proyectos que intentan denodadamente romper con la pesada cortina política. En los cincuenta se vive una nueva etapa de dinamismo y capacidad innovadora y se avanza hacia una aceptación creciente y general de los modelos. Los sesenta anuncian una crisis profunda en este sistema moderno, surgiendo actitudes manieristas y cuestionando los postulados anteriores.
     Se construye el Teatro-Cine Torcal entre los años 1.933 y 1.934, siendo autor del proyecto el arquitecto Don Antonio Sánchez Esteve, quien anteriormente hizo los cines Gades y Municipal de Cádiz, así como el Málaga cinema, ya desaparecido. También intervinieron en la dirección de las obras el arquitecto malagueño Daniel Rubio y el aparejador antequerano Juan Burgos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Edificio construido entre 1933 y 1934 al estilo Art Déco supuso, en aquel momento, una auténtica sorpresa dentro del paisaje urbano de Antequera.
     Obra de los arquitectos Antonio Sánchez Esteve y Daniel Rubio, presenta formas angulares, distribución regular de huecos y acusada simetría, cuerpos salientes laterales, y bandas paralelas horizontales.
     El interior del edificio articula sus distintas piezas con obsesiva simetría espacial y en gran medida conserva lo fundamental de su primitiva decoración (Diputación Provincial de Málaga).

Casa de los Serrailler

     Un ejemplo de la perdurabilidad de la tradición de casas solariegas lo encontramos en la casa Serrailler, en la calle de La Laguna, ejemplo de historicismo regionalista, diseñada en 1928 por el  arquitecto Aníbal González, quien incorpora elementos sevillanos (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Se concibe el edifcio -en 1.928- dentro del concepto tradicional de casa solariega, en la línea de las "casas principales" de los siglos anteriores, tan del gusto de la gran burguesía agraria andaluza del siglo XIX e incluso del XX.
     Hacia el exterior se desarrolla una gran fachada de ladrillo en limpio, organizada en cinco ejes verticales y tres plantas en disminución de altura hacia arriba. El eje central lo ocupa la portada, inspirada clarísimamente en modelos muy conocidos de la arquitectura sevillana del setecientos. Como única referencia local -aunque relativa- debe consignarse el escudo de la orden de Jerusalén -indicativo de pertenecer la familia a la Cofradía de "Arriba"- que corona la portada, tan frecuente en las mansiones antequeranas del siglo XVIII. Los herrajes presentan un efecto abrumador en su abigarrado caracoleo.
     Desde el punto de vita estético -y dentro de la producción anibalista- esta fachada tiene el interés de mostrar la faceta neo-barroca del arquitecto, que en la mayoría de las ocasiones fue más neo-renacentista. Se trata por tanto, de un claro ejemplo de hacia donde iban las preferencias "historicistas" de Aníbal González en los años finales de su vida.
     Del interior del edificio destaca el patio, quintaesencia del sevillanismo inventado por el maestro; columnas corintias de mármol blanco -de un módulo muy característico-, molduración de ladrillo, azulejería trianera, etc.
     Casi toda la primera mitad del siglo XX supone dentro de la arquitectura sevillana una constante búsqueda de la propia entidad perdida. Con escasas e incomprendidas excepciones, vemos como todos los arquitectos optan por uno o varios estilos "históricos", creyendo descubrir el auténtico sevillano. Dentro de este movimiento -que se ha dado en llamar "Arquitectura del Regionalismo"- no cabe la menor duda de que la gran figura que alcanza mayor renombre es la de Aníbal González. Además fue éste al que se le adjudicaron los proyectos más ambiciosos del momento, la mayoría de los cuales nacen entorno a la I Exposición Iberoamericana. La casa Serrailler de Antequera, una de las últimas obras de Aníbal González, se inserta por tanto, dentro del foco sevillano y está, en cierta medida, ajena a la tradición arquitectónica antequerana (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Casi toda la primera mitad del siglo veinte supone dentro de la arquitectura sevillana una constante búsqueda de la propia entidad perdida. Dentro de este movimiento (que se ha dado en llamar "Arquitectura del Regionalismo"), no cabe la menor duda de que la gran figura y la que alcanza mayor renombre es la de Aníbal González.
     La Casa Serrailler de Antequera (1929), que es una de las últimas obras de Aníbal González en estilo neo-barroco, se inserta por tanto dentro del foco sevillano. Hacia el exterior se desarrolla una gran fachada de ladrillo en limpio, organizada en cinco ejes verticales y tres plantas en disminución de altura hacia arriba. El eje central lo ocupa la portada. Del interior del edificio destaca el patio, quintaesencia del sevillanismo inventado por el maestro donde destacan sus columnas corintias de mármol blanco, la molduración de ladrillo y los azulejos del barrio sevillano de Triana (Diputación Provincial de Málaga).

Casa del Conde de Colchado
     La casa del Conde de Colchado, en la calle Cantareros, aunque con numerosas transforma­ ciones del siglo XX (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Fue construida en el último tercio del siglo XVIII aunque una profunda reforma efectuada en la década de los años veinte del XX, modificó bastante su aspecto exterior. Estructurada dentro del esquema de fachada armazón, presenta una portada de rojo Torcal ya casi neoclásica a pesar del frontón partido de su segundo cuerpo; magníficos son los dos escudos realizados en caliza blanca. Los cierros de hierro corresponden al siglo XIX (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Casa de estilo barroco-neoclásico de finales del siglo dieciocho, con fachada de armazón con escudos a los lados. El primer cuerpo es más barroco; el segundo responde a un concepto más neoclásico. Su patio, la caja de la escalera y la bóveda de yesería son elementos a destacar.
     Ubicado en la esquina de las Calles Cantareros y Laguna, este edificio sufrió grandes transformaciones a comienzos del siglo veinte en su segundo cuerpo a base de elementos neoclásicos.
     En su fachada son destacables los magníficos escudos barrocos labrados en caliza blanca que se sitúan a ambos lados del balcón principal del primer cuerpo; y en estilo neoclásico, el frontón partido y centrado por un escudo de la Cruz de Jerusalén, que corona el segundo.
     Sólo se puede ver la fachada ya que es una casa privada.
     Ya en su interior, es de admirar el bello patio de columnas toscanas de caliza roja sobre las que se apoyan arcos de medio punto en ladrillo y la caja de la escalera que se cubre con una bóveda de yeserías (Diputación Provincial de Málaga).

Casa de los Ramírez

     La casa de los Ramírez, mansión señorial de tipo medio con bella portada (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     En su conjunto, se trata de una mansión señorial de tipo medio en la que destaca, de manera muy especial, su interesantísima portada.
     En ella, su primer cuerpo, labrado en caliza roja, responde a un extraño diseño, mostrando curiosas formas de abanico en la intersección de pilastras y arquitrabe. El segundo cuerpo es, sin embargo, lo que concede auténtico carácter al edificio.
     Dobles pilastras toscanas cajeadas, en planos distintos de profundidad, sostienen un amplio entablamento y frontón partido. La decoración general añadida consiste en aplicaciones de barro cocido muy del gusto local (Ayuntamiento de Antequera).

Casa del Conde de Pinofiel
     A lo largo del siglo XVIII, y sobre todo en su último tercio, la actividad constructora continuó con la casa del Conde de Pinofiel, en la calle La Tercia, hoy establecimiento hotelero, obra documentada del alarife Juan de Navarrete en 1762; la fachada, dentro del modelo antequerano de «armazón», es de ladrillo, a excepción de la portada de caliza blanca del Torcal, que forma parte, junto al patio columnado y la escalera con cúpula cuajada de yeserías, de un típico conjunto noble (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Este inmueble, aún cuando reúne todas las piezas propias de una gran casa solariega -fachada moldurada, patio columnado, y escalera con cúpula-, se concibe en una escala menor. Su exterior organizado tectónicamente según el modelo antequerano de "fachada armazón", es totalmente de ladrillo con excepción de la portada. Esta, labrada en sus dos cuerpos en caliza blanca de "El Torcal de Antequera", presenta en el primer cuerpo pilastras muy originales, coronadas de capiteles toscanos ovados y decorados en sus fustes por una especie de dobles casetones mixtilíneos. Junto al balcón principal presenta sendos magníficos escudos nobiliarios en caliza blanca.
     El patio columnado, con solo tres galerías, es de gran sencillez y apoya sobre columnas toscanas. La caja de la escalera es muy interesante y se decora con yeserías de finales del siglo XVIII.
     Se construyó este edificio -se reza en una cartela esgrafiada de su fachada- en el año 1762 por el maestro alarife Juan de Navarrete (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Este edificio es uno de los mejores conservados de Antequera. Obra del barroco civil antequerano que fue mandada construir por el primer Conde de Pinofiel, ministro de Carlos Tercero de quién recibe el título por los servicios prestados a la Corona.
     Es una de las pocas construcciones domésticas de la época de la que conocemos fecha y autor. Ambos datos rezan en la fachada: "Juan de Navarrete me fecit. Año de 1762".
     El edificio, muy bien conservado, está concebido como una mansión en escala menor.
     En el exterior, responde al tipo antequerano de "fachada armazón" totalmente de ladrillo visto, excepto en la portada. Ésta, labrada en sus dos cuerpos en caliza blanca del Torcal, presenta en el primero unas pilastras muy originales coronadas con capiteles toscanos ovalados; en el segundo cuerpo, destacan dos espléndidos escudos enmarcados, según tradición mudéjar, en un recuadro quebrado de ladrillo.
     Del interior del edificio destacamos el patio con tres galerías de columnas toscanas de caliza roja y, la caja de la escalera, ricamente decorada con yeserías barrocas (Diputación Provincial de Málaga).

Convento de los Remedios - Ayuntamiento

     Caso singular de adaptación de un edificio religioso es el Palacio Municipal, que fue convento de Terceros Franciscanos hasta la desamortización. Desvinculado de la anexa iglesia de los Remedios, se convirtió en sede del Ayuntamiento en 1845, siendo acondicionado para el ejercicio de su nueva función. La impronta neobarroca de la fachada, inspirada en elementos de edificios locales, es obra del arquitecto Antonio Galán Lechuga, de 1953. El inmueble que hoy contemplamos es el resultado de una rehabilitación llevada a cabo entre 2002 y 2005 que ha supuesto, además, la duplicación del espacio con la construcción de una nueva ala. Dos de los ele­mentos más importantes del primitivo convento se integran como hitos monumentales: el patio claustral, levantado en el último tercio del siglo XVII, y la caja de la escalera principal, una de las más suntuosas de Antequera (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Este palacio, hoy Ayuntamiento de Antequera, fue concebido como convento de los Terceros Franciscanos junto a la lindante Iglesia de Los Remedios.
     Se sabe que el edificio estaba en construcción en 1679 pero, su actual aspecto, se lo debe a la remodelación dirigida por el arquitecto Antonio Galán al que el Ayuntamiento, propietario desde 1845 del inmueble, contrató a mediados del siglo veinte.
     La fachada presenta elementos característicos del siglo dieciocho copiados de otros edificios de la ciudad. Se ordena en nueve ejes articulados en dos plantas y ático. En el extremo de la izquierda se levanta una gran torre-mirador.
     En su interior, al que se accede a través de un amplio zaguán con cancela de hierro, encontramos el patio claustral, un cuadrado de veinticinco metros de lado, fábrica de ladrillo y veintiocho columnas toscanas de caliza roja del Torcal. El cuerpo alto abre al exterior siete balcones en cada frente.
     La caja de escalera, de este palacio, es la más monumental entre las barrocas de Antequera. Tiene planta rectangular y presenta tres tramos y dos descansos. El pasamanos, el zócalo y los grandes escalones de una sola pieza hechos en jaspes pulimentados de distintos colores, resultan verdaderamente palaciales. La escalera se cubre con bóveda de media naranja sobre pechinas con yeserías fechadas en 1720.
     Existen otras dependencias destacables en el interior de este Ayuntamiento como el Salón de Sesiones, concebido como museo pictórico de ilustres antequeranos y en el que destacan las pinturas al temple de techos y paredes; o la Sala de los Reyes, en la que encontramos una colección de retratos reales.
     Pero, sin género de dudas, la mejor obra artística del patrimonio pictórico municipal es el retrato de Romero Robledo situado en el despacho del alcalde, firmado por el valenciano Ignacio Pinazo Camarlench en 1904 (Diputación Provincial de Málaga).
     
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Teatro Municipal Torcal, Casa de los Serrailler, Casa del Conde de Colchado, Casa de los Ramírez, Casa del Conde de Pinofiel, y Convento de los Remedios - Ayuntamiento) de la localidad de Antequera (IX), en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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