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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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martes, 4 de agosto de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Fuentes, y Ermitas) de la localidad de Valle de Matamoros, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Fuentes, y Ermitas) de la localidad de Valle de Matamoros, en la provincia de Badajoz.
     Se trata de un pequeño núcleo muy próximo a Valle de Santa Ana, situado sobre una orografía accidentada en las cercanías de Jerez de los Caballeros, del que dependió tradicionalmente como aldea, ocupando asentamientos de gran belleza natural, cubiertos de abundante vegetación en la que abundan los castaños, las zarzas y las huertas.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 4,9 Km2
     Altitud: 609 m.
     Distancia Capital: 66 Km.
     Partido Judicial: Jerez de los Caballeros
     Comarca: Sierra Suroeste
     Gentilicio: Vallero
Ayuntamiento de Valle de Matamoros
     plaza de España, 2
     06177 Valle de Matamoros (Badajoz)
     Teléfono: 924753525 - 924753729
     Fax: 924753728
     Correo-e: ayuntamiento@valledematamoros.es - secretario@valledematamoros.es
     Web: www.valledematamoros.es
Historia.-
     Se trata de un pequeño núcleo muy próximo al Valle de Santa Ana, situado sobre una orografía accidentada en las cercanías de Jerez de los Caballeros, del que dependió tradicionalmente como aldea, ocupando un asentamiento de gran belleza natural, cubierto de abundante vegetación en la que abundan los castaños, las zarzas y las huertas.
     Su principal atractivo reside en la configuración urbanística y el carácter de su arquitectura popular, cuya trama origina perspectivas y rincones del mayor pintoresquismo.
     El origen del nombre de la localidad tiene diferentes versiones; según la tradición, el nombre de la localidad se debe a una supuesta matanza de árabes en este lugar por los cristianos de Alfonso IX a mediados del siglo XIII. Pero hay otra hipótesis que basa el origen del toponimio en un apellido muy común en Jerez de los Caballeros y que llevaba el personaje fundador del núcleo.
     Este lugar ostentó la consideración de aldea de Jerez de los Caballeros, perteneciendo sucesivamente a las mismas jurisdicciones que detentaron la posesión de tal centro. En 1370 se incorporó a la Orden de Santiago, en virtud de la donación realizada por Enrique III de Castilla. En 1653 durante la guerra de separación de Portugal del Trono de España, el lugar resultó incendiado y saqueado por los portugueses, quedando parcialmente destruido. Posteriores enfrentamientos con Jerez de los Caballeros se saldaron con grandes destrozos en el municipio (Diputación Provincial de Badajoz).
Monumentos.-
     Aunque el atractivo principal del enclave reside en las hermosas panorámicas que ofrece desde las alturas próximas o desde el mismo interior del caserío, posee también esta localidad construcciones dignas de mención como la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, de indudable interés, correspondiente al tipo de pequeño templo rural conectable con la arquitectura popular.
     Presenta torre fachada con atrio porticado en el cuerpo inferior cobijando una portada gótica de granito. Sobre la nave se levanta una espadaña lateral de acusado plasticismo. Al interior una de las capillas ofrece cúpula con pinturas que representan a los Apóstoles y otros motivos de interés.
     Pieza sobresaliente resulta el retablo mayor, obra del siglo XVI de pequeñas proporciones y severo diseño, en el que se conservan algunas de las pinturas originales, debidas a Pedro de Bañares. También es notable la pila bautismal, obra cerámica agallonada del XVII, cubierta con brillante policromía (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.-

     La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción es el monumento más importante. Data del siglo XVI y su aspecto exterior responde a las características propias de tipo popular. Presenta torre fachada con atrio porticado en el cuerpo inferior cobijando una portada gótica de granito. Sobre la nave se levanta un espadaña lateral de acusado plasticismo. Al interior una de las capillas  ofrece cúpula con pinturas que representan a los Apóstoles y otros motivos de interés. Pieza sobresaliente resulta el Retablo Mayor obra del siglo XVI de pequeñas proporciones y severo diseño, en el que se conservan algunas de las pinturas originales, debidas a Pedro de Bañares. También es notable la Pila Bautismal, obra cerámica agallonada del siglo XVII, cubierta con brillante policromía (Ayuntamiento de Valle de Matamoros).

Fuentes.-
     Notables son sus antiguas fuentes como las de El Borbollón, El Coso, Los Barranquitos, Vázquez o  La Gavia, reconocida, esta última como Fuente Medicinal según el SIGPAC (Ayuntamiento de Valle de Matamoros).

Ermitas.-
     De las cuatro ermitas con las que contaba el municipio, actualmente solo quedan dos, la ermita de San Benito, la cual se ubica en el interior del Cementerio Municipal y la ermita de San  Miguel, siendo esta de titularidad privada. De las ermitas de San José y San Gregorio, sita esta última en el límite territorial de las localidades de Valle de Matamoros y Valle de Santa Ana, que da nombre al camino que une ambas localidades, solo quedan sus ruinas y sus nombres.
     Lo más destacado es, sin duda, la arquitectura civil, formada por casa de grandes fachadas y diseño particular, para adaptarse a las irregularidades del terreno (Ayuntamiento de Valle de Matamoros).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos(Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Fuentes, y Ermitas) de la localidad de Valle de Matamoros, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

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sábado, 25 de julio de 2026

La escultura "Santiago el Mayor", de Ricardo Bellver, en la Puerta de la Asunción, de la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la escultura "Santiago el Mayor", de Ricardo Bellver, en la Puerta de la Asunción, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
    Hoy, 25 de julio, Solemnidad del apóstol Santiago, hijo del Zebedeo y hermano de San Juan Evangelista, que con Pedro y Juan fue testigo de la transfiguración y de la agonía del Señor. Decapitado poco antes de la fiesta de Pascua por Herodes Agripa, fue el primero de los apóstoles que recibió la corona del martirio (s. I) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para Explicarte la escultura "San Juan Evangelista", de Ricardo Bellver, en la Puerta de la Asunción, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
     La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     En la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar la Puerta de la Asunción [nº 067 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede]; Ha tenido los nombres de puerta del "Perdón", "Perdón Nueva", "Principal" y "Grande", con obras que van desde 1481 hasta 1884 (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
     La Catedral de Santa María de la Sede tiene en el centro del muro de los pies su portada principal, la Puerta de la Asunción, y en ella, encontramos en su lateral izquierdo, en las archivoltas, en su cuerpo inferior, a Santiago el Mayor con atuendo de peregrino. Éste, como toda la decoración escultórica de dicha portada fue realizado (en este caso en 1887) en cemento por Ricardo Bellver.
     La distribución de todas las esculturas se corresponde con un programa iconográfico preestablecido y que, resumidamente, es el siguiente: en el cuerpo inferior de las archivoltas se sitúan los Apóstoles; en los frontales de los apilastrados, también en su cuerpo inferior, los Evangelistas y a continuación de los mismos cuatro Santos Mártires. En el cuerpo superior de las archivoltas centrales, la Familia de la Virgen, (Madre, Padre, y Esposo) así como a María Magdalena. A continuación, a ambos lados, los Padres de la Iglesia, seguidos de los Doctores de la Misma; y por último, en los frontales y laterales exteriores de los apilastrados, se han representado, a los Santos Fundadores de Órdenes Religiosas.
     Señalar que no cabe duda que la envergadura del encargo de esta decoración escultórica puso en una situación difícil al artista, ya que por una parte se le exigía ajustarse al estilo del resto de la fábrica catedralicia, es decir, desarrollar un programa goticista; o bien, la otra solución que le quedaba era elaborar una obra personal, lo cual desentonaría sensiblemente con el conjunto. Ante tal disyuntiva, Bellver optó por una solución intermedia que le condujo hacia una obra ecléctica y un tanto fría, y a pesar de ser un escultor decididamente naturalista no consigue, en esta obra, reflejar tal característica, inclinándose por un particular neogoticismo en la elaboración del relieve central, y no consiguiendo en el resto de la estatuaria la fuerza realista y dramática propia de otras obras por él ejecutadas. Resultado que no es producto de la estilística del escultor, sino de las exigencias, estéticas y materiales, de unas instituciones y de una época que se ancló en el pasado y que, en lo que se refiere al panorama artístico, no destacó especialmente por su nivel creativo [José Antonio García Hernández, La Decoración Escultórica de la Portada Principal de la Catedral de Sevilla (1882-1899)].
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Santiago apóstol;
HISTORIA Y LEYENDA
   Hijo del pescador galileo Zebedeo, era el hermano primogénito de san Juan Evangelista y no de Santiago el Menor, a quien se suele tomar por su hermano pequeño. Junto con Juan fue llamado por Cristo para convertirse, jun­to a Pedro y Andrés, en uno de los apóstoles. El epíteto el Mayor significa que fue uno de los primeros llamados. Junto a san Pedro y san Juan asistió a la Transfiguración, o Agonía de Cristo en el Monte de los Olivos. No se sabe nada de su actividad apostólica después de la Ascensión. Se suponía que había predicado la fe en Siria y en Judea, y que cuando regresó a Jerusalén, en el año 44, habría sido decapitado por orden de Herodes Agripa. De esa manera, uno de los primeros apóstoles convocados por Jesús habría sido el primer llamado por Dios.
   El principal milagro que se le atribuía era la conversión del mago Hermógenes, evidentemente copiado de la historia de Simón el Mago, derrotado por el apóstol Pedro.
   Hermógenes envió a su discípulo Fileto para que empleara sus sortilegios contra Santiago. Pero éste, al ver que Santiago curaba a los enfermos e incluso resucitaba a los muertos, se convirtió, y de vuelta junto a Hermógenes, intentó convertir a éste. El mago, enfurecido, lo dejó paralítico, y Fileto pudo recuperar el uso de sus miembros gracias al apóstol, quien le prestó su manto milagroso.
   Entonces Hermógenes pidió a los demonios que le entregaran a Santiago y a su neófito encadenados. Pero Santiago ordenó a su vez a los demonios que hicieran a su enemigo el daño que éste quisiera infligirles. Los a gentes de Satanás, subyugados por una fuerza superior, encadenaron a Hermógenes y lo entregaron atado de pies y manos.
   Entonces el mago reconoció su error, y prosternándose a los pies del apóstol Santiago, quien le hizo desatar, solicitó el bautismo y arrojó los libros de magia al mar.
   De acuerdo con la tradición española, que contradice a la leyenda palestina, el apóstol Santiago habría viajado a España para predicar el Evangelio, desembarcó en Cartagena, y luego, en Zaragoza, se le habría aparecido la Virgen en lo alto de una columna de jaspe (Virgen del Pilar), rodeada por un coro de ángeles. Tal sería el origen de la célebre basílica de peregrinación de Nuestra Señora del Pilar, en Zaragoza. En Lérida debió detenerse durante la noche a causa de una espina en el pie. Habría conseguido quitarse dicha espina gracias a los ángeles descendidos del cielo. Más tarde, el cuerpo del apóstol, después de su martirio, habría navegado hasta Galicia en una barca conducida por un ángel.
   Esta leyenda tardía se explica por el ardiente deseo que animó a todos los países de la cristiandad de vincular la fundación de sus iglesias locales con uno de los discípulos de Cristo. Roma vindicaba a san Pedro, Grecia y Rusia a su hermano san Andrés. La España cristiana quiso atribuirse al apóstol Santiago, orgullosa de asegurarse de esa manera el patronazgo de un discípulo directo de Cristo, mientras que Francia debía contentarse con san Dionisio, confundido con san Dionisio Areopagita, e Inglaterra con san Jorge.
   En realidad, el apóstol Santiago nunca estuvo en España y sus reliquias jamás fueron trasladadas a Galicia. Esta leyenda nació de la cruzada contra los moros (Reconquista) y de la peregrinación a Santiago de Compostela.
   Dicha peregrinación, organizada por los monjes de Cluny para socorrer a los cristianos de España en su cruzada contra los moros, se remonta al siglo X. Por tanto, fue en esa época cuando se forjó la leyenda española del apóstol Santiago. Se pretendió antidatarla. Un documento apócrifo, presentado como un texto del siglo VII, afirma que el apóstol Santiago había llegado a España para evangelizarla. Hacia 830 circuló un rumor acerca del descubrimiento de la tumba del apóstol en Galicia, y para exaltar el valor de los cruzados, se contó que en 834, en la batalla de Clavijo, el apóstol Santiago montado en un caballo blanco, había derrotado a los infieles blandiendo su estandarte. Por último, en 860, el Martirologio de Adón certificó que la tumba del santo, que acogió sus huesos enviados desde Jerusalén, se en­cuentra en Galicia.
   Gracias a las investigaciones fundamentales realizadas por Monseñor Duchesne y a excavaciones arqueológicas  recientes (1955), que permitieron a René Louis precisar las indicaciones suministradas por los textos his­tóricos o legendarios, en la actualidad estamos en condiciones de seguir casi paso a paso la génesis de un culto tardío y forjado íntegramente entre los siglos IX y XI.
   Es necesario distinguir entre dos leyendas, que aparecieron sucesivamente: la del apostolado de Santiago en España y la de su Sepultura en Galicia. En vano se buscaría un texto que mencionara el apostolado de Santiago en la península ibérica con anterioridad al siglo VII. Los poetas latinos Prudencio y Fortunato, Isidoro de Sevilla y san Martín de Braga (Galicia), no lo mencionan. La leyenda tiene su fuente fuera de España, en el Breviarum Apostolorum. En España apareció a finales del siglo VIII, en el Comentario del Apocalipsis, del Beato de Liébana.
   En cuanto a la leyenda de la sepultura de Santiago en Galicia, la primera mención apareció en 806, en el Martirologio de Florus de Lyon. La iglesia de peregrinación construida bajo los pretendidos huesos del Apóstol ya existía en 874, puesto que ese año el rey Alfonso III de León,y su esposa Jimena ofrendaron una magnífica cruz de oro. A partir de ese momento los pere­grinos afluyeron hacia la  tumba del apóstol, convertido en el patrón de la España cristiana en guerra contra los moros.
   Textos apócrifos y tradiciones orales al margen de toda prueba contribuyeron, como es natural, a enriquecer y embellecer la leyenda forjada por los clérigos. Era necesario explicar la traslación de las reliquias del apóstol desde Palestina hasta Galicia, y su invención en un sarcófago de mármol (arca marmorica) descubierto en medio de un antiguo cementerio romano. Fue del nombre de dicho cementerio, Compostum ubi ossa componuntur que en el siglo XI se creó el nombre Compostela, que la etimología popular, a base de juegos de palabras, convirtió en Campus stellae (Campo de la Estrella).
   Algunas de estas leyendas de peregrinación o de cruzada deben recordarse aquí, porque han inspirado gran número de obras de arte.
   La primera es la traslación del cuerpo del apóstol desde Joppe (Jafa, Palestina) hasta Santiago de Compostela, en Galicia.
   Conducido por un ángel, el cuerpo santo, transportado sobre un navío, o bien en un sarcófago de mármol flotante, cruzó las Columnas de Hércules o Estrecho de Gibraltar, y recaló en las costas gallegas. La reina Lupa (o Luparia) ordenó uncir al sarcófago toros salvajes, para que se rompiese contra las ro­cas, pero los toros, al punto domesticados con una señal de la cruz, se volvieron mansos como corderos, y arrastraron las reliquias hasta el patio del palacio de la reina, quien se convirtió y transformó su castillo en monaste­rio: ese edificio sería la cuna de la célebre peregrinación de Santiago de Compostela.
   Santiago era el patrón de los peregrinos y de los caballeros: se necesitaban le­yendas especiales para uso de una y otra categoría de devotos.
   Los peregrinos no se cansaban de oír el Milagro de la horca o del Ahorcado desahorcado. A decir verdad, dicho milagro, como el del mago Hermógenes, es un plagio. Pertenece a la leyenda de otro santo Domingo, Domingo de la Calzada, quien había merecido el reconocimiento de los peregrinos com­postelanos porque mejoró el «Camino de Santiago».
   Dos esposos devotos se dirigían en peregrinación a Santiago de Compostela desde Toulouse. Una tarde se alojaron en una posada donde la hija del posadero se enamoró del jovencito. Rechazada por este nuevo José, la mujer, para vengarse, discurrió introducir secretamente en el zurrón de peregrino del joven desdeñoso una copa de plata, para luego acusarle de robo. El juez, convocado de inmediato, comprobó el flagrante delito y condenó a la hor­ca al presunto ladrón.
   Sus padres, consternados, siguieron la ruta hasta Santiago de Compostela, y en su aflicción, rogaron con ardor al apóstol Santiago que demostrase la inocencia de su hijo. En el camino de regreso, cuando pasaron por el sitio donde el joven fuera ahorcado, lo encontraron colgado, pero milagrosamente vivo: él les contó que lo habían sostenido la Santísima Virgen y el apóstol Santiago, quienes le salvaron la vida.
   Los padres fueron a buscar al juez, a quien encontraron sentado a la mesa, cortando un gallo y una gallina asados. Le dijeron que el hijo de ambos, suspendido en la horca desde hacía varias semanas, aún estaba vivo. El juez se negó a creer y respondió con una burla: «Vuestro hijo está tan vivo como el gallo y la gallina que están sobre la mesa». Las aves aludidas echaron a cantar al punto.
   Estupefacto, el juez aceptó entonces seguir a los padres del salvado hasta el cadalso. Luego liberó al inocente, e hizo colgar en su lugar al posadero y a su hija. El gallo y la gallina resucitados se enjaularon y condujeron a la igle­sia donde se los cuidó con mimo hasta que murieron de viejos.
    Al mismo tiempo que la leyenda de la peregrinación se difundió la de la cruzada, que popularizó la orden de Los Caballeros de Santiago. En vísperas de una batalla contra los musulmanes que se libró en Clavijo, en 930, el rey Ramiro I de Asturias, como lo hiciera antes el emperador Constantino, vio aparecer en sueños al santo patrón de España, quien montado en un caballo blanco derrotó a los moros y los puso en fuga. Asistido por el santo Matamoros, Ramiro consiguió la victoria. Fue a partir de entonces que ¡Santiago! se convirtió en el grito de guerra de los ejércitos españoles.
CULTO
   Así, aunque no contase con prueba histórica alguna, Santiago el Mayor se convirtió en el santo nacional de España (lux et decus Hispaniae), y enseguida pasó a la categoría de los santos universales que en la Edad Media ve­neraba toda la cristiandad. En España se le dedicaron centenares de iglesias de las cuales, sólo en la diócesis de Compostela hay cincuenta y cinco.
   Su popularidad se funda en la peregrinación a Santiago de Compostela, que seguía en dignidad a la de Jerusalén y a la de Roma, y que rivalizaba con éxito con San Martín de Tours y con San Nicolás de Bari, y atraía multitu­des comparables a las de Lourdes en la actualidad.
   Todos los caminos conducían a Santiago. Como los Reyes Magos, a quienes guiara la estrella, los peregrinos sólo debían seguir la dirección de la Vía Láctea que señalaba la ruta de Compostela (Campus Stellae: el Campo de la Estrella). La geografía hagiográfica y monumental se abocó a precisar los itinerarios y las principales etapas de los peregrinos. Los franceses pasaban por Tours, Limoges, Conques, Blaye, o salían de Notre Dame du Puy para reunirse en el puerto de Roncesvalles. Los alemanes se daban cita en la abadía de Einsiedeln, en Suiza, y seguían la ruta por Ginebra, Lyon y Saint Gilles. Ya pacíficas, ya guerreras, estas cruzadas internacionales  tuvieron enorme influencia en la literatura de la Edad Media.
   En cada etapa los viajeros encontraron centros de hospedaje ya cogida: capillas, posadas y hospitales organizados por las cofradías de peregrinos de Santiago que pululaban en todos los países de Europa.
   Como la peregrinación a Galicia había sido lanzada por la orden borgoñona de Clun y cuyos abades llevaban en el blasón una concha de Santiago, y como los peregrinos procedentes del norte debían atravesar Francia por fuerza, no debe sorprender que Francia haya sido, después de España, el país donde el culto de Santiago adquirió la mayor extensión.
   En la catedral de Arras se veneraba la cabeza de Santiago (saint Jacques), que Carlos el Calvo habría traído desde Santiago de Compostela y donado a la abadía de Saint Vaast. En la catedral de Amiens existía un altar del mentón de Santiago, llamado así a causa de la reliquia del apóstol que se exponía en dicha basílica.
   París tenía al menos tres iglesias puestas bajo la advocación de Saint Jacques, patrón de los peregrinos (Apostolus Peregrinus): Saint Jacques l'Hopital, Saint Jacques la Boucherie (la Carnicería) de la cual sólo subsiste una torre, y Saint Jacques du Haut Pas, situada en la ribera izquierda del Sena, sobre el camino que a través de Orleans y Cléry, conducía a Galicia.
   Las iglesias dedicadas a Santiago abundan en todas las provincias francesas, se las encuentra en Dieppe, Lisieux, Compiegne, Saint Jacques des Guérets, cerca de Vendome, y Chatellerault, en Poitou. No obstante, no se puso bajo su advocación ninguna catedral. En la iglesia de Saint Pantaléon de Troyes se le dedicó una magnífica capilla.
   Los Países Bajos compartieron esta devoción. Basta recordar a la iglesia de Santiago, en Lieja, que pretendía poseer un brazo del apóstol, enviado a Bruselas desde Santiago de Compostela, y la iglesia de St. Jacques de Coudenberg, en la cima de la Montaña de la Corte, sobre la Plaza Real, al igual que las iglesias flamencas de Amberes, Brujas, Gante, Lovaina e Ypres. En Holanda, Santiago era el patrón de La Haya.
   Inglaterra se había asegurado la posesión de una mano del apóstol y el palacio real de Saint James, en Londres, fue edificado sobre el antiguo emplazamiento de un hospital dedicado a Santiago. A causa de la concha, que es su atributo, se esperaba su fiesta para comer las primeras ostras.
   Alemania pretendía poseer la otra mano de Santiago, una donación del emperador Enrique IV a la ciudad de Bremen, cuyos magistrados formularon la promesa de enviar un peregrino a Santiago de Compostela cada año, y hacerse cargo de los gastos. La devoción germánica al apóstol Santiago también está probada por la fundación de la basílica de Santiago de los Escoceses en Ratisbona y de la Jakobkirche de Rothenburgobder Tauber, en Franconia. También en los países de Europa meridional abundan las pruebas de la devoción a Santiago. En Portugal, San Thiago era el patrón de Coimbra. En Italia, las ciudades de Pesaro y Pistoia se encomendaban a San Giacomo que tenía iglesias puestas bajo esa advocación, generalmente acompañadas por un hospital, en Roma (San Giacomo del Colosseo, detrás del Coliseo, y San Giacomo degli Spagnuoli, sobre la plaza Navone), Bolonia, Venecia y Nápoles. El duque Juan Galeazo Visconti, en 1362 fundó en Milán el hospicio de San Giacomo de'Pellegrini, para recibir a los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela o que regresaban de allí.
   Desde España, la devoción a Santiago pasó, como es natural, a las colonias de las Antillas y de América del Sur, como lo prueban los nombres de Santiago de Cuba y Santiago de Chile.
   Es patrón de los peregrinos y de los caballeros, que en la Edad Media constituían dos categorías extremadamente numerosas de fieles ambulantes y militantes. Santiago también era el santo a quien invocaban los agoni­zantes.
   Además, lo vindicaban como protector las corporaciones de farmacéuticos y droguistas y los sombrereros, a causa de su sombrero de peregrino, de ala ancha.
   Los enfermos lo invocaban para la curación del reumatismo y los fruticultores le agradecían la abundancia de las manzanas, cuyas primicias madura­ban para la fiesta de Santiago.
   El culto de Santiago alcanzó su apogeo en los siglos XIV y XV, para disminuir rápidamente a medida que decaía la popularidad de la peregrinación a Santiago de Compostela y el espíritu caballeresco de la cruzada, que eran sus mejores bases.
ICONOGRAFÍA
   Deben diferenciarse tres tipos iconográficos muy diferentes: el apóstol, el pe­regrino y el caballero.
A) El Apóstol (Apostolus)
   En los monumentos más antiguos Santiago está representado como apóstol. Cubierto con una toga y descalzo, lleva un rollo (volumen) del Nuevo Testamento.
   A veces se presenta entre dos troncos de árboles podados (Toulouse, Santiago de Compostela) o dos palmeras (Horas del Mariscal de Boucicaut).
   Sus atributos son la cruz primacial de doble travesaño, porque según la leyenda habría sido el primer arzobispo de España, y la espada con la cual fuera decapitado.
B) El Peregrino (Peregrinus)
   A causa de la influencia de la peregrinación a Santiago de Compostela, a partir del siglo XIII casi siempre Santiago fue representado con ropas de peregrino. En este caso está calzado, en vez de ir descalzo, como los apóstoles. Está tocado con un sombrero de ala ancha guarnecido de conchas, apoyado en un bordón, con el habitual equipaje de los peregrinos, con lo justo para comer y beber: el zurrón y la cantimplora.
   Se lo representa, ya de pie, ya sentado.
   Este tipo fue popularizado por las insignias de peregrinación de azabache (azabache compostelano) que los peregrinos traían desde Santiago de Compostela. Por un curioso fenómeno de contaminación iconográfica con los tipos de la Virgen de la Misericordia y de santa Úrsula, Santiago ha sido representado abrigando a los peregrinos bajo su manto protector.
C) Santiago Matamoros
   Un tercer tipo, más tardío, difundido por la cruzada de la Reconquista y la orden de Santiago, es el tipo ecuestre. Santiago está representado cargando en el aire sobre un caballo blanco, y derrotando a los moros en la batalla de Clavijo. En esta tercera encarnación aparece como «Matamoros».
   En España se ha producido una confusión entre Santiago Matamoros ecuestre y las imágenes del emperador Constantino triunfando sobre los paganos, tan frecuentes en las fachadas de las iglesias del Poitou y de Saintonges (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Biografía de Ricardo Bellver, autor de la obra reseñada;
     Ricardo Bellver y Ramón, (Madrid, 23 de febrero de 1845 – 20 de diciembre de 1924). Escultor.
     Pertenecía a una famosa dinastía de escultores de origen valenciano. Su abuelo Francisco Bellver y Llop, estudió en la Real Academia de San Fernando y, más tarde, estuvo trabajando en la Corte.
     Su padre, Francisco Bellver, ilustre escultor y académico, fue su primer maestro en el arte de la escultura.
     Posteriormente entró como alumno en la Real Academia de San Fernando, y destacó en las asignaturas de Anatomía Pictórica y Dibujo del Antiguo, copia del Natural y Paños.
     A los diecisiete años presentó su primera obra para la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1862, el cacique Tucapel. Dos años más tarde, en 1864, para esta misma Exposición expuso dos bajorrelieves: Sátiro tocándose las tibias y Faunos jóvenes jugando con una cabra.
     De 1866 es su magnífica obra La Virgen del Rosario, con destino a la iglesia de San José de Madrid, de soberbia ejecución y factura. Para la Exposición Nacional de 1867, realizó su extraordinario grupo de la Piedad, de gran tradición desde el siglo xv, con la que consiguió una mención honorífica de 1.ª clase. Para la Exposición Nacional de 1871, mostró tres bustos en yeso: Goya, José Bellver y Una señora.
     En el año 1874, para el concurso abierto para las plazas de pensionado de Roma, presentó su obra: David teniendo en la mano la cabeza del gigante Goliat.
     En Roma permaneció pensionado los años 1875, 1876 y 1877. En 1875 realizó el magnífico busto del Gran Capitán, copia en yeso de la estatua que talló en madera, en el siglo XVI, el escultor y arquitecto burgalés Diego de Siloé.
     Al año siguiente, en 1876, presentó su segunda obra de pensionado el bajorrelieve titulado: El Entierro de Santa Inés, para el interior de la basílica de San Francisco el Grande de Madrid.
     Finalmente, como trabajo de tercer año de pensionado, en 1877, mostró su obra más famosa y que más gloria le dio: El Ángel Caído, modelada en yeso y más tarde fundida en bronce. Medalla de Oro en la Exposición Nacional de Madrid, y en la Internacional de París. De 2,65 metros de altura, con notables influencias clásicas, helenísticas y barrocas, representa a Lucifer caído sobre unas rocas, retorciéndose por el dolor que le causa una serpiente enroscada en su cuerpo.
     En el año 1880, ejecuta el boceto para el ilustre marino y navegante del siglo XVI: Juan Sebastián Elcano, encargado por el Ministerio de Ultramar, fue presentado en la Exposición Nacional de 1881, obteniendo primera medalla, siendo esculpida en mármol blanco de Carrara.
     Acabado su plazo de pensión en Roma, permaneció en la ciudad, donde continuó vinculado hasta 1882.
     En este intervalo de tiempo esculpió el imponente monumento al Cardenal de la Lastra y Cuesta, Arzobispo de Sevilla, en un purísimo y finísimo mármol de Carrara, con influencias de estilo plateresco.
     Para la portada principal de la catedral de Sevilla realizó en yeso, en 1883, un bajorrelieve de la Asunción de la Virgen, más tarde pasado a piedra de Mónovar (Alicante), de tamaño colosal. Posteriormente para decorar la mencionada fachada talló cuarenta estatuas de apóstoles y santos, en las que trabajó hasta el año 1899, de tamaño mayor que el natural en piedra cemento Portland. 
   Durante los años 1883-1884, esculpió en mármol de Carrara dos colosales estatuas, de 2,65 metros de altura, de los apóstoles San Andrés y San Bartolomé, para la rotonda interior de la basílica de San Francisco el Grande de Madrid; la obra le fue encargada por la Obra Pía de Jerusalén; por sendos modelos cobró la cantidad de tres mil pesetas. Esta obra fue ejecutada en claro estilo neobarroco.
     El día 10 de noviembre de 1879 fue designado en Sesión Ordinaria académico correspondiente de la Academia de San Fernando. En atención a esto y al haber sido nombrado profesor ayudante de la Escuela de Artes invocando Oficios, y que los artículos 7.º y 8.º de los Estatutos, y el 77 y el 78 del Reglamento, los académicos Federico de Madrazo, José Barral, Antonio Ruiz de Salces, Francisco Asejo, Barbieri y los escultores Sabino de Medina y Elías Martín, lo proponen el 5 de mayo de 1884 como académico de número.
     El 20 de octubre de 1884, es elegido académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, su discurso de apertura fue: La Escultura en Miguel Ángel.
     Por estas fechas el obispo de Cádiz, Vicente Calvo, le encarga tres imágenes en madera policromada y de tamaño natural: San Pedro, Santo Tomás de Aquino y San Alfonso María de Ligorio.
     Durante esta época llevó a cabo otro excelente sepulcro de estilo neoplateresco, el del Cardenal Martínez Silíceo, para la iglesia-colegio de Doncellas Jóvenes de Toledo, inspirado en los sepulcros renacentistas del cardenal Tavera y el de Cisneros.
     De 1877 son el Monumento Funerario a Goya, el Monumento a Meléndez Valdés y Donoso Cortés, con la famosa estatua de la Fama, en el cementerio monumental de San Isidro de Madrid.
     A comienzos del siglo XX, esculpió en piedra blanca el Escudo colosal de España, para el Ministerio de Fomento, actual de Agricultura en Madrid.
     A partir de 1904, R. Bellver se dedica casi por entero a su labor docente, en las clases de la Academia de San Fernando, también como jurado calificador en exposiciones nacionales e internacionales. También como jurado calificador en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, sustituyendo en 1904 al célebre escultor valenciano Mariano Benlliure, compañero suyo en la Academia.
     Dos días después de su muerte, el 22 de diciembre de 1924, el escultor segoviano Aniceto Marinas se adhiere a las condolencias expresadas por su compañero el también escultor Mariano Benlliure, con motivo de la muerte de nuestro genial artista, ocurrida el 20 de diciembre del citado año.
      Ricardo Bellver ha utilizado a lo largo de su carrera artística todo tipo de materiales para ejecutar su dilatada y extensa labor escultórica: el barro, arcilla, madera de pino, ciprés, policromada, dorada y estofada; el mármol de Carrara, la piedra de Monóvar, Novelda, el cemento Portland, el bronce y otros materiales.
     Sus primeros trabajos de juventud están realizados en barro, arcilla, escayola, yeso y cera. Se trata de estudios preparativos para mostrar a las distintas y variadas Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y a los Concursos a Oposiciones de Pensionados a Roma.
     Desde sus primeros comienzos la obra de Ricardo Bellver ha generado grandes elogios por parte de la crítica especializada de la historia del arte. de fuerte personalidad, realismo libre, notable y crítico, es el más personal y original de los escultores.
     Su estilo es ecléctico, academicista y romántico, y en muchas ocasiones se muestra neobarroco y realista.
     Es creativo y original, con una gran fuerza expresiva en sus obras (José Luis Melendreras Gimeno, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la escultura "San Juan Evangelista", de Ricardo Bellver, en la Puerta de la Asunción, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Puerta de la Asunción de la Catedral de Santa María de la Sede, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 25 de junio de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, y Ermita de San Sebastián) de la localidad de Alfacar, en la provincia de Granada

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, y Ermita de San Sebastián) de la localidad de Alfacar, en la provincia de Granada.
     Su situación privilegiada y la pureza de sus aguas hicieron de este lugar uno de los preferidos para el recreo de los monarcas ziríes. En concreto se retiraban a la zona para pasar la Pascua de los «Alaceres», la vendimia otoñal y sus «azahazcas», fiestas y jolgorios.
     Alfacar es uno de los puntos de acceso al Parque Natural de la Sierra de Huétor. Rodeado de la Sierra de la Alfaguara, este pueblo de clima mediterráneo está engarzado entre frondosas masas de pinos y encinas. Son numerosos los monumentos de la época árabe y cristiana que el visitante podrá visitar, y variadas las fiestas y tradiciones en las que podrá participar.
     Región: Granada y su entorno
     Código Postal: 18170
     Distancia desde Granada: 7 Km
     Gentilicio: Alfacareños
     Acceder a su website: www.ayuntamientodealfacar.es (Diputación Provincial de Granada).
     Existen hallazgos arqueológicos neolíticos en Las Canteras, que nos hablan de una presencia humana desde la prehistoria, si bien, las primeras noticias de Alfacar proceden del siglo X, momento en el que es una alquería de los alfareros o de la arcilla, de donde procede su nombre, Alfahar. De este periodo es la Fuente Grande, de la que parte la acequia de Aynadamar, también llamada Fuente de las Lágrimas, que data del siglo XI, momento en que se encauzaron fuentes y acequias con el propósito de abastecer de agua a Granada. Mantiene recuerdos del trazado urbano musulmán y numerosas fuentes y pilares que muestran la importancia del agua en la población a lo largo del tiempo (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El municipio de Alfacar se extiende entre el piedemonte de la depresión tectónica de la Vega de Granada y el dominio montañoso de la Sierra de Huétor, tradicional zona de esparcimiento de la población de la capital, hoy declarada Parque Natural. El núcleo original de Alfacar se localiza en el piedemonte de la Sierra de Huétor y presenta calles desordenadas y manzanas irregulares sobre las que se disponen las construcciones aprovechando la topografía. Hacia el noreste, junto a una surgencia kárstica de gran caudal, se ubica el núcleo de Fuente Grande. A medio camino entre los anteriores (el núcleo tradicional y el de Fuente Grande) surgió el núcleo de Canteras. Desarrollos urbanísticos más recientes, centrados principalmente en urbanizaciones de carácter residencial, han fusionado estos tres núcleos hasta constituir un continuo urbano.
     La iglesia de la Asunción de Nuestra Señora o la Acequia de Aynadamar forman parte del patrimonio cultural de Alfacar.
     El municipio de Alfacar pertenece a la Demarcación Paisajística de la Vega de Granada- Alfacar (Guía Digital del Patrimonio Cultural).
     Alfacar, famoso por sus aguas y por su pan. Aquí puede verse el parque Federico García Lorca, situado en el lugar en que se cree fue asesinado el poeta granadino el 19 de agosto de 1936, junto a un maestro de escuela y dos banderilleros anarquistas, a unos metros de la famosa fuente de Aynadamar, la fuente de las Lágrimas, de la época nazarí. En la pared que rodea la placeta principal aparecen fragmentos de algunos poemas de Federico escritos sobre un fondo azul (Rafael Arjona, y Lola Wals. Guía Total, Granada. Anaya Touring. Madrid, 2009).
Historia.-
     Los primeros indicios de la existencia de esta población datan del Neolítico, como atestiguan gran cantidad de restos arqueológicos. Sin embargo son de época zirí (1010-1090) las noticias que recibimos que la identifican como núcleo de población, es cuando se cita al-Fajjar «alquería del alfarero o de las arcillas». Al-Jatib e Ibn Battuta (ss. XIV y XV) la citan tanto como lugar de ocio como escenario de contiendas de los últimos años de la Reconquista.
     El 22 de diciembre de 1491 se firman las ‘Capitulaciones de Alfacar’ por los habitantes musulmanes. La Pragmática de expulsión de los moriscos de Felipe II (1579) afectó también a esta localidad que pasó a ser repoblada con varias familias castellanas. En uno de los barrancos entre Alfacar y Víznar fue asesinado el poeta Federico García Lorca (Diputación Provincial de Granada).

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.-

     Mandada a construir por los Reyes Católicos, tras las capitulaciones de Alfacar el 22 de Di­ciembre de 1491, posiblemente con una ubicación diferente a la actual. La construcción que hoy podemos contemplar, se concluyó hacia 1557 y ocupa el solar de lo que fue la mezquita. La traza se atribuye a Diego de Siloe. El alzado es de cantería, trabajando desde 1543 como cantero Sancho de Venero.
     Interiormente, consta de una nave con coro a los pies y gran arco toral que delimita la capilla mayor. La nave está cubierta con una armadura de limas moamares, con cuatro tirantes pareados y cuadrales apeinazados sobre canes de acanto, conteniendo lazo de ocho; siendo la techumbre del altar mayor ochavada sobre planta cuadrada, caracterizándose por limas dobles y cubierta to­talmente por lazo. El almizate culmina con una piña de mocárabes dorada, al igual que en las pechinas. Los trabajos de carpintería fueron realizados por el maestro Lázaro hacia 1543, continuándose en 1549 por Martín Escobar.
     Tras pasar el cancel del lateral derecho, se lo­caliza el retablo del Nazareno, del siglo XVIII, de madera tallada y policromada, con estípites dividiendo las calles. Tiene una hornacina central con la imagen de Jesús Nazareno, realizada en 1694 por José Risueño. Otros retablos se distribuyen en el interior, como el dedicado a la Inmaculada Concepción, del siglo XVIII, o el de la Virgen del Rosario, de estilo neoclásico, que contiene un San Francisco del siglo XVII. Cuelgan de la nave lienzos del siglo XVIII en dos series: de la Vida de la Virgen y de la Infancia de Jesús. La capilla mayor es de cantería, contrastando con los muros encalados de la nave central, y allí se dispone un retablo del siglo XVIII con las imágenes de San Miguel, San Juan Bautista, San Blas y una Asunción del siglo XVII.
     Exteriormente, la Iglesia es de cantería. Tiene dos portadas, la lateral es muy sencilla con arco de medio punto y molduras en forma de pilastras a ras de piedra pulimentada, que contrasta con la piedra tosca del conjunto. Sobre el dintel, el escudo arzobispal y, sobre él, un tondo que acogería una escultura de la Virgen, hoy vacío. Un voladizo de madera y forja se ubica como remate del conjunto. La portada a los pies del templo es de idéntica estructura, aunque más sencilla, sin ningún elemento ornamental, tan solo un óculo en la parte superior (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción en Alfacar, Granada, es de planta rectangular, de una sola nave y con capilla mayor de igual anchura que la nave, separadas entre sí por un gran arco toral de medio punto de piedra, característica muy usual de las iglesias del siglo XVI, que apoya sobre grandes semicolumnas adosadas al muro.
     Presenta el coro a los pies y una torre en el lado izquierdo de la capilla mayor.
     La cubierta de la nave es una armadura de madera de limas moamares con cuatro tirantes pareados y cuadrales apeinazados sobre canes de acanto, mostrando el harneruelo lazo de ocho en los cabos. La capilla mayor, de planta cuadrada y elevada de la nave mediante cinco escalones, se cubre con armadura ochavada de limas dobles totalmente cubierta de lazo partiendo de abanicos. El almizate culmina con una piña de mocárabes dorada. El paso de la planta cuadrada a la octogonal se ha realizado mediante una pieza triangular, que no es trompa ni pechina, decorada con lazo y piña de mocárabes en el centro. 
     Presidiendo la capilla mayor originariamente existía un templete que se transformó, utilizándose parte del mismo como sagrario, y colocándose parte de sus elementos, cuadros y esculturas en el muro siguiendo una estructura de retablo. El retablo mayor es de autor anónimo y se compone de banco, un cuerpo principal con tres calles y ático. El banco alberga el sagrario, con puerta tallada y dorada, enmarcado por volutas. La calle central contiene una hornacina donde se alberga la Custodia y en el ático se encuentra una pintura ovalada dedicada a San Blas vestido de obispo. En las pilastras del cuerpo principal hay insertas seis pequeñas pinturas, tres a cada lado, y en los laterales sobre repisas están situadas las imágenes de San Miguel a la izquierda y San Juan Evangelista a la derecha. Todo el retablo se encuentra profusamente decorado con rocallas doradas y volutas.
     En el muro izquierdo de la capilla mayor, en el lado del Evangelio, se ubica el retablo de la Inmaculada Concepción, a través del cual se accede a la sacristía y dependencias parroquiales situadas tras este muro. Este retablo, que arranca de un sotobanco con una mesa de altar sobre la que se sitúa el banco, está flanqueado por las puertas de acceso a las dependencias antes aludidas que alcanzan la altura del inicio del cuerpo principal. El cuerpo principal contiene una pequeña hornacina de medio punto con la talla de la Inmaculada Concepción, flanqueada por dos estípites, y por las imágenes de San Joaquín y San Antonio de Padua, a la derecha e izquierda respectivamente, colocadas sobre peanas. El ático lo constituye un tondo central rematado por una corona sobre el anagrama de María. Todo el conjunto está decorado con elementos vegetales y roleos dorados en relieve y sobre fondo de distintos colores: azul, granate y gris.
     El púlpito se encuentra junto al arco toral y próximo al retablo de la Virgen del Rosario. Este retablo se estructura en banco con sagrario, un cuerpo de una sola calle enmarcado por cuatro columnas clásicas de capitel compuesto, donde se encuentra la imagen de la Virgen del Rosario, y ático con puñal dorado dentro de un óvalo dorado rodeado por dos volutas y con dos jarrones, separado por un friso clásico del cuerpo principal. 
     La iluminación natural de la iglesia es escasa, basándose solo en el óculo de los pies que ilumina el coro y en las ventanas situadas únicamente en el muro derecho y a una altura considerable. El suelo es de mármol gris y blanco, de reciente colocación, muy similar al de tantas parroquias de la provincia. La utilización de la piedra le confiere una cierta gravedad al conjunto, encontrándose vista en la cabecera, en el muro testero y en el arco de separación de espacios nave capilla mayor. El resto de la edificación se encuentra enfoscado y pintado en blanco con zócalo de mármol gris.
     El volumen de la iglesia, un paralelepípedo de bellas proporciones cubierto con teja árabe a dos aguas en la nave, en la capilla mayor a tres aguas y en la torre a cuatro aguas, se refleja al exterior tal como es, de manera que la cabecera aparece elevada sobre la nave. Tiene dos portadas, una lateral situada en el muro derecho de la nave y la principal a los pies. 
     La portada lateral, de piedra, es de una gran sobriedad y equilibrio de líneas. Se estructura mediante un arco de medio punto decorado con una sutil moldura lisa-cóncava sobre el que corre una pequeña cornisa sustentando dos volutas; contiene el escudo arzobispal, un tondo con la imagen de la Inmaculada y se remata con guardapolvo, con canes de madera y vientos de hierro, que se cubre a tres aguas con teja árabe. Las hojas de la puerta son de madera con clavos y alguazas. La portada principal, muy similar a la anterior aunque más sencilla, tiene un arco de piedra de medio punto que apoya sobre dos pilastras y cornisa carente de toda decoración. Las hojas de la puerta, al igual que la anterior, es doble, de madera, con clavos y alguazas de hierro.
     Junto a la portada lateral, en el primer tramo del muro de la Epístola, se alza el retablo del Nazareno, retablo constituido por predela, un solo cuerpo, tres calles y ático. El cuerpo principal alberga en el centro una hornacina con vano de medio punto cerrada con cristal cuyo interior contiene una cúpula gallonada pintada con recuadros rojos azules en la que se sitúa la talla del titular del retablo. En los laterales hay otras dos hornacinas de arco de medio punto con peanas que albergan las imágenes de Santa Ana y San Bernabé. Estas tres hornacinas están separadas con estípites y todo recubierto con elementos vegetales dorados sobre un fondo pintado de rojo, azul y blanco. El ático es de forma piramidal terminado en corona imperial, destacando el remate central con una hornacina y un busto del Ecce Homo.
     La torre, de sillares de piedra y situada a la izquierda de la capilla mayor, consta de dos cuerpos y se cubre con teja árabe a cuatro aguas. El primer cuerpo es el de mayores dimensiones y tiene los vanos cegados; en el segundo se ubican el campanario y un reloj en su lateral derecho. Se remata con una especie de pequeña linterna metálica colocada a principios del siglo XX en el que se aloja una campana. Los muros, de piedra de color rosado, destacan entre las blancas casas del pueblo.
     La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es un elemento clave para el estudio de la historia de Alfacar ya que forma parte del programa de dotaciones parroquiales que se lleva a cabo en la provincia de Granada para imponer el sello de la nueva religión. La pureza de los elementos mudéjares que contiene documenta un período de auge económico traducido en esplendor constructivo que llega a su fin con la crisis originada tras la rebelión morisca de 1568. El proceso de construcción del templo, así como la vida religiosa del mismo, se liga a nombres tan importantes en la historia del arte granadino como el de Diego de Siloé o Ambrosio de Vico, teniendo además la peculiaridad de que, de los edificios más representativos de la ciudad histórica, señalados por Madoz (Cárcel, Pósito, etc.), todos han desaparecido siendo esta iglesia el único documento arquitectónico para el estudio de Alfacar en la Edad Moderna. En la actual morfología urbana de Alfacar, muy transformada, la zona donde se ubica la iglesia se ha mantenido al margen del crecimiento incontrolado, erigiéndose este templo como el elemento configurador del espacio urbano que lo rodea, un área urbana gestada en el siglo XVI que mantiene su carácter singular sin apenas modificaciones. La parroquia centra además la vida religiosa de Alfacar desarrollándose en torno a ella múltiples actos sociales, lo que la convierte en el símbolo identitario del pueblo, de su cultura y de su historia. 
     La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Alfacar se caracteriza fundamentalmente por la pureza de su arquitectura y por la calidad artística de su carpintería mudéjar. La planta del templo es testimonio de una tipología de iglesia que se propaga en la primera mitad del siglo XVI. Es una obra de cantería con elementos de tradición mudéjar (armaduras ochavadas) y otros de gusto clasicista (portadas) que se complementa con el vasto conjunto de bienes muebles de estilo barroco y neoclásico que alberga, en los que destacan tres retablos, el de la Inmaculada, el de la Virgen del Rosario y el de Jesús Nazareno, y las pinturas del círculo de José Risueño, confiriéndole esta convivencia de elementos de distinta naturaleza y estilo un interés añadido (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Iglesia Parroquial de la Asunción se construye en 1557, es de estilo mudéjar realizada en cantería. Presenta planta rectangular y una capilla mayor separada por un arco toral; en el exterior existe una torre pequeña rematada en chapitel de hierro. Alberga la imagen de Jesús Nazareno de José Risueño del s. XVIII (Diputación Provincial de Granada).

Ermita de San Sebastián.-

     Levantada en 1899, de pequeño tamaño, presenta un espacio rectangular con cubierta de madera a cuatro aguas y dos vidrieras circulares. So­bre el altar, una hornacina de madera acoge una escultura de San Sebastián, patrón de Alfacar. Una pintura mural, realizada en el siglo XX, con ángeles y donantes, completa el espacio frontal. Exteriormente presenta los muros encalados con un arco de ladrillo rebajado y rematado con pequeña espadaña. La dirección de la obra de reconstrucción de la ermita se debió al pintor lo­cal Francisco Javier Marín Marín, contando con la colaboración de las hermandades de Nuestra Señora de los Dolores y de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La ermita está dedicada a San Sebastián, su patrón. Se encuentra en una pequeña colina en la parte inferior de la carretera que lleva a la ciudad. Fue construida en 1899 y en su interior alberga la imagen del patrón. A los pies de la ermita se encuentra la tumba de Eduardo Yáñez, sacerdote de la Iglesia de la Asunción de Alfacar hasta 1974. A su valor religioso e histórico, se le añade su ubicación en un lugar privilegiado en el que se puede disfrutar de unas vistas increíbles de la ciudad: Sierra Nevada y Granada (Diputación Provincial de Granada).

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lunes, 1 de junio de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de la Asunción, Puente del Hacho, y Lavas almohadilladas) de la localidad de Alamedilla, en la provincia de Granada

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Asunción, Puente del Hacho, y Lavas almohadilladas) de la localidad de Alamedilla, en la provincia de Granada.
     Emplazada en el centro de la cuenca del río Guadahortuna, sobre terreno llano rodeado de cerros de poca altura, Alamedilla es uno de los municipios de la provincia donde más antigüedad e importancia tuvo la presencia humana en tiempos prehistóricos. Así lo atestiguan los restos hallados en el Cortijo del Hacho, correspondientes a una necrópolis de la Edad de Bronce, datada unos 2.700 años a. C.
     Sobre el origen del nombre de Alamedilla existe una doble versión. Por un lado, hay quien lo relaciona con la abundancia de álamos en la zona, de donde el topónimo habría surgido como diminutivo de alameda. Sin embargo, es creencia popular que el origen del nombre Alamedilla hay que buscarlo en la palabra arábiga alminar (torra de una mezquita), transformada en primer lugar en Almedinilla para convertirse posteriormente en la actual Alamedilla. En realidad, ninguna de estas dos versiones está suficientemente documentada.
     Desde el municipio de Alamedilla se pueden observar magníficos paisajes, contrastando el entorno semiárido con fértiles tierras regadas por el río Guadahortuna. Sobre un gran barranco se tiende el Puente del Hacho, de ingeniería francesa del siglo XIX. Por su estructura metálica y remaches se cree salido de los talleres de Eiffel.
     En el Cortijo de El Peñón, a cuatro kilómetros de la población, se encuentra la popular Piedra de la Solana, una especie de fortaleza natural que alcanza los 1.233 metros de altitud. Se trata de un abrupto paraje formado por tres enormes rocas que debió de servir de refugio para lo habitantes de la zona en época medieval, como lo confirman los restos allí encontrados.
     Región: Geoparque de Granada
     Código Postal: 18520
     Distancia desde Granada: 78 Km
     Gentilicio: Alamedilleros
     Acceder a su website: www.granada-montesorientales.org (Diputación Provincial de Granada).
     Población cuyo entorno registra la presencia humana desde el Paleolítico, que se mantendrá en las etapas íbera y romana cuando pertenece a la Regio Bastetania. Como población, es fundación árabe junto al río Guadahortuna. Fue conquistada en 1489 por las tropas de Sancho de Castilla y posteriormente donada por los Reyes Católicos al Duque de Gor (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El municipio de Alamedilla se extiende, limitando con la provincia de Jaén, por el borde noroccidental de la Hoya de Guadix, depresión elevada rellena de materiales terciarios y cuaternarios que se sitúa en pleno corazón de las Béticas formando parte del llamado Surco Intrabético. El núcleo urbano de Alamedilla se sitúa junto al río Guadahortuna, que recorre el municipio de oeste a este. La mayor parte de su territorio está cubierta por cultivos de secano y matorrales-espartizales, ciñéndose los regadíos a las áreas más cercanas a los cursos de agua. Pertenece a una comarca que sufre una fuerte regresión demográfica a favor de centros más dinámicos, distribuyéndose su población en pequeños núcleos rurales como El Hacho, Los Oquedales, El Peñón y Rambla de los Lobos, todos de escasa entidad poblacional.
     El municipio de Alamedilla pertenece a la Demarcación Paisajística de Los Montes-Subbética (Guía Digital del Patrimonio Cultural).
Historia.-
     Su historia comienza con el asentamiento de tribus durante el Paleolítico y el Neolítico. Luego llegaron íberos, romanos y visigodos, de los que se conservan algunos restos. Precisamente es a los musulmanes a quienes se atribuye la fundación de este pueblo, aunque en el siglo XV Alamedilla no pasaba de ser una cortijada de las muchas que tachonaban el territorio que compone su actual término municipal. Bajo el dominio árabe tuvo diversos lugares habitados en torno a lo que posteriormente sería su núcleo principal. En 1489 fue reconquistada por las tropas del rey Sancho de Castilla (Diputación Provincial de Granada).

Iglesia de la Asunción.-

     Su construcción se inicia en 1550 y se termina en 1593, conservándose de su estructura original la nave central, a la que se le añadirán en el siglo XVII las laterales. Trabajan en ella el cantero Domingo de Yguía en el proyecto inicial y Juan Carlos de Riaño, quien la finaliza. Interiormente, consta de tres naves, la central cubierta con armadura y las laterales con sendas de colgadizo; la capilla mayor lo hace con una cúpula moderna. Se abre al exterior con una portada en el lado del Evangelio con un sencillo arco de medio punto (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Es el edificio más notable del casco urbano de Alamedilla. Aunque los documentos conservados en el archivo parroquial no aportan datos anteriores a 1730, se sabe que la construcción del templo se prolongó desde mediados del siglo XVI hasta bien entrado ya el XVII. En su interior tiene interés la talla en madera de un Cristo Crucificado, obra del escultor granadino Espinosa, que la realizó en 1939 por encargo de doña Loreto Jerez Sánchez, quien la donó a la iglesia en memoria de su difunto esposo (Diputación Provincial de Granada).

Puente del Hacho.-
     Está situado entre los municipios de Alamedilla y Guadahortuna en la línea de ferrocarril Linares-Almería. Fue construido por la compañía francesa Fives-Lille entre los años 1886 y 1895, que realizó una gran estructura férrea. Aunque no se sabe con exactitud el ingeniero que lo diseñó, lo cierto es que los de la compañía francesa colaboraron en diversas ocasiones con Alexandre-Gustave Eiffel (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El puente del Hacho está situado entre los municipios de Alamedilla y Guadahortuna (Granada), en la línea de ferrocarril Linares-Almería.
     Proyectado en alineación recta con una longitud de 624,60 m. y una pendiente del 2,1% se apoya sobre once pilares de diferente altura, siendo cuatro de ellos de sillares y los restantes de estructura metálica sobre basamento de sillar. En su punto más alto salva un desnivel de 50 m. Su anchura es de 4,75 m. la estructura se resuelve con vigas en celosía apoyando con rodillos sobre los pilares. todas las uniones se resuelven con cartelas y roblones. en su parte superior consta de pasajes laterales y balcones que permitían el paso de trenes y peatones. Cuenta también con un pasaje que recorre la viga en su parte inferior.
     A lo largo de su historia se tienen noticias de asientos en una de las pilastras de sillería que tuvo que  ser calzada al producir problemas de alineación en el puente.
     Dejó de funcionar en 1974 tras la construcción de un puente paralelo de hormigón, corriendo peligro de ser demolido tras su venta como chatarra.
     La Compañía de los Caminos de Hierro del Sur de España encargó a la sociedad francesa Fives-Lille la construcción de la línea Linares-Almería. El estudio de la línea férrea fue redactado y firmado por los ingenieros de dicha compañía, Duval y Boutilliea. El autor del puente nos es desconocido, dada la desaparición de los archivos de Fives-Lille durante la Primera Guerra Mundial, pero si sabemos que estos ingenieros, de gran prestigio, colaboraron con Alexandre-Gustave Eiffel en proyectos emblemáticos.
     El puente del Hacho fue construido aproximadamente por los años 1886-1895. El 22 de marzo de 1898 quedó abierto a la explotación pública el tramo comprendido entre las estaciones de Alamedilla- Guadahortuna a la de Alicún, en cuyo trayecto se había construido el mencionado viaducto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Construido entre los años 1889 y 1895 según un proyecto del taller del francés Gustave Eiffel, durante muchas décadas fue el puente más largo y elevado de la red ferroviaria española. Tiene un total de 623 metros de longitud para salvar un barranco de más de cien metros de profundidad, enlazando la salida del túnel que sirve de límite a la provincia de Jaén con la estación de apeo que comparten Alamedilla y Guadahortuna.
     Actualmente no está en uso, ya que fue sustituido por uno más moderno en la década de 1970 (Diputación Provincial de Granada).

Lavas almohadilladas.-
      Algunas rocas del Geoparque de Granada como las lavas almohadillas de Alamedilla son vestigio del vulcanismo asociado a la fracturación del gran continente de Pangea y la formación de antiguos fondos marinos.
     En el entorno de Alamedilla hay rocas marinas sedimentarias, con edades comprendidas entre 200 millones de años (Jurásico Inferior) y 234 ma (Eoceno), que contienen rocas volcánicas que adoptan una morfología muy particular como lavas almohadillas, por lo que se las conoce también como pillow-lavas. Se observan magníficos ejemplos en este afloramiento. Se trata de rocas volcánicas básicas de origen submarino, intercaladas entre rocas sedimentarias del Jurásico, y, en menor medida, del Cretácico, que pertenecen fundamentalmente al grupo de los basaltos. Este tipo de lavas se forman en el fondo del mar cuando el magma emerge y entra en contacto con el agua, enfriándose con rapidez. Cada una de las almohadillas tiene un núcleo interno de roca volcánica de aspecto algo más cristalino, y una fina capa externa de vidrio volcánico debido al brusco enfriamiento que sufrieron. Esta capa vítrea les confiere a las lavas almohadillas un aspecto muy singular, semejante a la piel de un elefante.
     La mayor parte de las coladas de lava de Alamedilla se disponen en cuerpos tabulares paralelos a la estratificación. En algunos sectores, como sucede en el Barranco del Alcaide, se observan más de diez coladas superpuestas por lotes de estratos, en su mayoría del Jurásico Medio, que dan espesores acumulados de hasta 700 m, uno de los mayores en toda la Cordillera Bética. Se han identificado lavas desde el Jurásico Inferior (hace unos 185 ma) hasta el Cretácico Superior (hace unos 85 ma), siendo la etapa de mayor actividad la del Jurásico Medio (entre 175 y 161 Ma). La datación se realiza a partir de isótopos radiactivos y del estudio de los nanofósiles presentes en las rocas sedimentarias.
     Dada la fragilidad del afloramiento debemos extremar el cuidado en no deteriorarlo (Diputación Provincial de Granada).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Asunción, Puente del Hacho, y Lavas almohadilladas) de la localidad de Alamedilla, en la provincia de Granada. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia granadina.

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domingo, 15 de marzo de 2026

Experiencia Explicarte Sevilla, en la visita cultural a Lora del Río (Sevilla), organizado por el Excmo. Ayuntamiento de Burguillos (Sevilla)

     Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de la visita organizada para la Concejalía de Cultura del Excmo. Ayto. de Burguillos, con vecinos de la localidad, organizamos la visita a Lora del Río, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     La visita se inició en la Ermita de Nuestro Padre Jesús, donde contemplamos su impresionante arquitectura y decoración rococó a base de yeserías, desde la que nos adentramos en el casco histórico de Lora del Río, pasando sucesivamente por la Casa de las Columnas (Casa de la Virgen), Convento de la Inmaculada Concepción, Ermita de Santa Ana (Biblioteca), Ayuntamiento, Casa de los Leones, e Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, donde contemplamos asimismo su interior de raigambre mudéjar. 
     Se dio tiempo libre para la comida, que transcurrió en la Feria de la Tapa, y posteriormente poner rumbo de vuelta a Burguillos.
     Os dejamos una serie de fotografías de dicha experiencia, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.










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