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domingo, 11 de mayo de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Santa María de los Remedios, Ermita del Santísimo Cristo de la Sangre, y El Santo y Las Cruces) de la localidad de Ahillones, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santa María de los Remedios, Ermita del Santísimo Cristo de la Sangre, y El Santo y Las Cruces) de la localidad de Ahillones, en la provincia de Badajoz.
     Se trata de la localidad más reducida, situada en las proximidades de Berlanga. Como ésta, se trata de un núcleo repoblado en época medieval por moradores castellanos procedentes de las tierras de Sepúlveda, que aplicaron al enclave el topónimo de su lugar de procedencia. En el siglo XVII su nombre era todavía Ayllón o Los Ayllones. Jurisdiccionalmente perteneció a la Orden de Santiago con categoría de Encomienda.
Tipo de Entidad: Municipio
Superficie Término: 21,5 Km2
Altitud: 578 m.
Distancia Capital: 128 Km.
Partido Judicial: Llerena
Comarca: Campiña Sur
Gentilicio: Pahilón
Ayuntamiento de Ahillones
Plaza de España, 11
06940 Ahillones (Badajoz)
Teléfono: 924876001 - 924876006
Fax: 924876049
Historia.-
     Se trata de la localidad más reducida, situada en las proximidades de Berlanga. Como ésta, se trata de un núcleo repoblado en época medieval por moradores castellanos procedentes de las tierras de Sepúlveda, que aplicaron al enclave el topónimo de su lugar de procedencia. En el siglo XVII su nombre era todavía Ayllón o Los Ayllones. Jurisdiccionalmente perteneció a la Orden de Santiago con categoría de Encomienda.
     El asentamiento parece tener su antecedente en un núcleo de población -o quizá varios y cercanos- anterior a la Reconquista. Pequeños asentamientos que estaban diseminados por toda la zona, asentamientos árabes que pudieron tener como precedentes, en muchos casos, a asentamientos tardoromanos. No se conocen los nombres de tales lugares, aunque sí se sabe que fueron donados al Maestre de la Orden de Santiago, Don Pelay Pérez al ser reconquistados por él para el Rey San Fernando.
     El Lugar quedó bajo la jurisdicción de la Orden de Santiago y sujeto eclesiásticamente al Priorato de San Marcos de León. Pocos años después las noticias serán más frecuentes debido a las Visitas hechas por los visitadores de la Orden, y recogidas por escrito a partir de la última década de 1400. Visitas que nos dan noticias de la ya existente Parroquia del Señor San Juan Bautista y del crecimiento demográfico.: "cien vecinos poco más o menos..." en la visita de 1498, manteniéndose el número a comienzos del siglo XVI "ay en dicho lugar ciento nueve vecinos" según visita de 1501.
     A finales del siglo XVI, el número de habitantes se ve incrementado notablemente, como así aparece en el censo de Castilla, "Relación por mayor" del vecindario del Partido de la Provincia de León de la Orden de Santiago de 1591, que nos da noticias de que el número de vecinos en ese año es de 315.
     El Lugar, se extendía entre dos elevaciones del terreno atravesada por una pequeña vaguada y un tramo de camino. A cada parte se extendía la población, en una el pequeño templo parroquial del Señor San Juan Bautista, y en torno algunas calles de las cuales nos han llegado algunos nombres: San Juan, de la Fuente, Valverdejo, Real, Toledillo, Hornachuelos, Sierra Morena.
     En la primera década del s. XVI comienza la construcción de un nuevo templo parroquial, más acorde con la población y en un punto más equidistante de la misma, se trata del actual templo parroquial de Santa María de los Remedios.
     Una vez concluida la obra del nuevo templo parroquial, terminando el siglo XVI, se construye en el medio, entre la citada vaguada y el camino, una pequeña ermita y junto a ella un hospital. Esta ermita determinó la fisonomía urbanística del pueblo, ya que en torno a ella, hacia el norte y sur se fueron edificando casas hasta formarse la calle que lleva su nombre y que unió -junto con el edificio del templo parroquial- los dos grupos de calles preexistentes. La actual ermita es producto de la última remodelación que se produjo a mediados del siglo XVIII.
     El Lugar de los Ayllones deja de pertenecer a la jurisdicción de Reyna, otorgándosela título de Villa en virtud del Real Privilegio dado por el Rey Felipe IV el 18 de septiembre de 1646. Eclesiásticamente siguió bajo el priorato de San Marcos de León, hasta finales del s. XIX con la promulgación de la Bula "Quo Gravius" en 1873, del Papa Pio IX, por la cual se suprimían los Prioratos de la Órdenes Militares de Santiago -Llerena- y otros de la Orden de Alcántara, quedando así incorporado Ahillones a la Diócesis de Badajoz. A mediados del siglo XIX comienza a denominarse a la Villa de Ayllones, como Ahillones, aunque en el último tercio del siglo XVIII, también se escribía su nombre como Aillones.
Monumentos.-
     Morfológicamente, la localidad se articula sobre un eje de alineación de sentido norte-sur, compuesto por las calles Real y Mesones, en cuyo tramo central se abre una plaza de hermosa configuración en la que se sitúa la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de los Remedios. A este foco confluyen las restantes calles del pueblo, que aún conservan sus significativos nombres tradicionales: Albardilla, Cantarranas, Cerrillo, La Fuente y El Cristo, esta última por la ermita de preciosa portada barroca de tal advocación que se encuentra en ella. La llamada calle Toledillo recuerda el área ocupada en otro tiempo por los moriscos y judíos. Otra llamada Hornachuelos evoca el primitivo asentamiento, hacia cuya localización se enfila.
     La localidad conserva prácticamente intacta su fisonomía tradicional característica de centro rural, ofreciendo un panorama de edificaciones campesinas de reducidas proporciones, perfectamente encaladas y con los zócalos y puertas resaltando en diferentes colores, que originan un ambiente apacible y acogedor, de acusado pintoresquismo.
     En los alrededores perduran las fuentes, pilares, abrevaderos y demás componentes habituales en los núcleos agrarios.
     El hito constructivo más significativo, cuya silueta se destaca desde la lejanía sobre el caserío, es el templo parroquial. Se trata de una realización mudéjar, según el modelo característico de la zona, con torre fachada de ladrillo en la que se abren dos grandes hornacinas con veneras y dos huecos de campanas, con remate de chapitel. En su base se abre una portada de piedra de notable interés (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia de Santa María de los Remedios.-
     Perteneciente a la Archidiócesis de Mérida-Badajoz. La iglesia del siglo XVI, de mampostería y ladrillo cuya fachada presenta el característico estilo mudéjar de la comarca.
     Consta de una sola nave en tres tramos. Su torre, de planta cuadrada, tiene cuatro cuerpos separados entre sí por cornisas horizontales.
     En la fachada tiene una portada de piedra tallada con arco peraltado y tímpano triangular cerrado, enmarcado el conjunto por dos altas columnas.​ El campanario doble está rematado por un capitel. Aunque el exterior conserva su primitiva imagen, el interior ha sido restaurado recientemente.
     En su interior se conserva una de las imágenes más valiosas del pueblo, el Cristo del Socorro, de 1630, atribuida al imaginero extremeño Francisco Morato y una de las mejores obras de la imaginería del siglo XVII.
     Otras imágenes muy antiguas son la Virgen de la Rosa y la imagen de San Juan Bautista procedentes de las ermitas de la Rosa y San Juan, hoy desaparecidas (Ayuntamiento de Ahillones).

Ermita del Santísimo Cristo de la Sangre.-
     Perteneciente a la hermandad del Cristo, del que son devotos en el pueblo y que presenta una interesante portada barroca. Su construcción comenzó una vez se dio por finalizada la iglesia de Santa María de los Remedios en el siglo XVI.
     Con el paso del tiempo se convirtió en la sede de la Mayordomía del Cristo de La Sangre (patrón del pueblo) y sede de los actos de Semana Santa, dando también cobijo a la de la Vera Cruz.
     La actual ermita es producto de la última remodelación que se hizo a mediados del siglo XVIII.
     La imagen más importante que se conserva en su interior es la del «Santísimo Cristo de la Sangre». Se trata de una escultura del siglo XVI de 40 cm de tamaño (Ayuntamiento de Ahillones).

El Santo y Las Cruces.-
     Su origen se remonta al siglo XVII. Consta de 14 construcciones rematadas con una cruz de hierro forjado.
     De ellas destacan dos: la popular «cruz redonda» que por su forma ensanchada representa a la «Casa de Pilatos» y una cruz alargada con tres cruces en su remate que representa el Calvario: Jesús junto al buen y al mal ladrón.
     Junto a ellas se encuentra una escultura del Sagrado Corazón de Jesús, donada por un particular en 1943 (Ayuntamiento de Ahillones).

          Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santa María de los Remedios, Ermita del Santísimo Cristo de la Sangre, y El Santo y Las Cruces) de la localidad de Ahillones, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

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lunes, 3 de febrero de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de San Pedro apóstol, Ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta, Convento de las Hermanas de la Cruz, Palacio de los Condes de Puerto Hermoso, Museo municipal, El Santo, y Yacimientos de Castillejos y Necrópolis del Hacho) de la localidad de Pizarra, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Pedro apóstol, Ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta, Convento de las Hermanas de la Cruz, Palacio de los Condes de Puerto Hermoso, Museo municipal, El Santo, y Yacimientos de Castillejos y Necrópolis del Hacho) de la localidad de Pizarra, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca del Valle del Guadalhorce
     Superficie: 64 km2
     Altitud: 80 m
     Latitud: 36º 46'  -  Longitud: -4º 42'
     Distancia a Málaga capital: 33,7 km
Datos demográficos
     Población: 10.177
     Gentilicio: Pizarreños
Ayuntamiento
     plaza del Ayuntamiento, 1, 29560
     952483015 - 952483574     www.pizarra.es
     En el Valle de Guadalhorce se encuentra el municipio de Pizarra. En esta pintoresca localidad podrás disfrutar de monumentos únicos en la Costa del Sol, así como un entorno natural envidiable.
     En Pizarra no te puedes perder sus monumentos: 
     El principal monumento de carácter religioso es la iglesia de San Pedro. Se caracteriza por ser de una sola nave y con una planta cuadrada en su campanario, pero donde más destaca es por todo el conjunto artístico que alberga en su interior: lienzos, retablos y tallas de distintas épocas y una pila bautismal conservada desde el siglo XVII, época de su construcción.
     La casa noble del municipio correspondía a los Condes de Puerto Hermoso. Su residencia habitual, el palacio de los Condes de Puerto Hermoso fue erigido durante el siglo XX con un estilo al arreglo del arte mudéjar, que estaba en auge en aquel período. Dicho palacio tenía reconocimiento entre la plana superior de la política y las instituciones nacionales, un lugar donde llegó a hospedarse Alfonso XIII o donde se celebró la Conferencia de Pizarra, un evento que reunió a la política española tras el desastre de Annual.
     El convento de las Hermanas de la Cruz fue creado por uno de los descendientes de los fundadores del municipio de Pizarra, el V Conde de Puerto Hermoso, y donde las Hermanas de la Cruz atendían a los más necesitados por enfermedad o pobreza.
     ¿Quieres conocer cómo era la vida en el municipio durante su nacimiento? En el Museo Municipal puedes encontrar una exposición permanente de antigüedades de los propios vecinos, así como una colección personal del artista americano Gino Hollander.
     En el cerro de Castillejos de Quintana podemos encontrar residencias y también tumbas de la época mozárabe en forma de yacimientos arqueológicos. De esta naturaleza son también otros hallazgos como una necrópolis prehistórica o una pileta romana que, coloquialmente, es conocida como el "Bañaero" de la Reina (Diputación Provincial de Málaga).
      En la encrucijada del Valle del Guadalhorce, entre Álora, Cártama y Campanillas, la localidad de Pizarra se crea a partir de la propiedad que los Reyes Católicas donan a uno de los conquistadores de Álora, Diego Romero. Desde entonces su historia ha estado vinculada a la de la nobleza, hasta la actualidad. Al margen de ello, los restos aparecidos en las inmediaciones de su término municipal han detectado asentamientos humanos de la Edad de Bronce, así como romanos o comunidades mozárabes (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  

Iglesia de San Pedro Apóstol

     Su esquema constructivo, concebido en origen como casa de enfermos, se limita a una sola nave, cubierta con armadura de lima bordón que constata su acusado componente mudéjar.
     Su riqueza interior está prácticamente circunscrita al presbiterio, decorado con vidrieras mo­dernas de la casa Maumejean, dignas de men­ción. El altar mayor está presidido por un retablo neobarroco dorado sobre zócalo de mármol rojo, de orden compuesto, el cual acoge la imagen del Corazón de Jesús. Cuenta además con dos capillas en el lado de la Epístola cerradas con artesonados de madera. En una de ellas se acoge la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, obra del valenciano Peregrín Pérez. Su retablo es la pieza más importante de este templo; es de formas neobarrocas florales, anterior a 1931 y perteneció a la Virgen de los Dolores. Las res­tauraciones sufridas han alterado gran parte de su carácter primitivo. Las tallas que la flanquean se corresponden con San Francisco de Asís y San Antonio, y el óleo de Nuestra Señora de la Piedad es obra de Maldonado, datado en 1947.
     En el lado del Evangelio, una notable talla de madera policromada a tamaño natural del Crucificado, atribuida a Francisco Buiza Fernández, aunque su autoría también ha sido asignada al sevillano Sebastián Santos, se exhibe en un retablo neobarroco. Dentro de la línea de la escuela sevillana, encontramos una Dolorosa de vestir, anónima, anterior a la Guerra Civil, inserta en otro retablo del mismo estilo. El lado de la Epístola posee también dos retablos neobarro­cos con magníficas tallas de San José, en madera dorada y policromada de la escuela sevillana del seiscientos, una Virgen del Rosario, de Sebastián Santos, del siglo XVIII, y una Santa Teresita, regalada por el Marqués de Santaella, de Giner Canteus, ubicada en un interesante retablo de estilo renacentista.
     A los pies, la pila bautismal es, por su interés histórico y artístico, uno de los elementos más significativos de esta iglesia (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Según la web del ayuntamiento de Pizarra, a finales del siglo XV, la antigua Iglesia de San Pedro fue mandada a construir por Diego Romero.
     Durante el siglo XVII, un aumento de la población hace que se construya el actual templo sobre el solar anterior. 
     Se trata de una construcción de una sola nave mudéjar. La torre está situada en la cabecera del lado de la Epístola, tiene planta cuadrada y levanta tres cuerpos. Los dos primeros de mampostería y el tercero, de ladrillo.
     En 1862, el cuerpo de campanas (el tercer cuerpo) fue agregado gracias a la Compañía del Ferrocarril de Málaga a Córdoba. Se dotó a la Iglesia de una nueva portada de entrada en ese mismo período, trayéndose desde San Sebastián los rosetones y las vidrieras que aún se conservan.
     Durante la Guerra de la Independencia y los alborotos de 1931 y 1936, fue saqueada, provocando la práctica desaparición de los enseres, imágenes y ornamentos. 
     En la actualidad, casi todo lo que alberga en su interior fue adquirido a partir de 1939, gracias a la ayuda de los Condes de Puerto Hermoso y del pueblo en general (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Iglesia parroquial con una torre de tres cuerpos. Es una edificación del siglo diecisiete y por aquel entonces tenía la función de casa para enfermos. Fue saqueada por completo en el año 1931.
     Tiene una torre cuadrada con tres campanas y un reloj. Se levanta sobre una sola planta, y en el altar mayor encontramos un presbítero de mármol blanco y zócalo rojo, dos cristaleras de colores, una mesa de madera tallada y un retablo pintado de estilo compuesto. En el baptisterio, cercado por una verja de hierro, podemos ver la pieza más valiosa debido a su antigüedad: la Pila Bautismal, cuyo pie fue recompuesto tras el saqueo.
     La iglesia de San Pedro Apóstol, que fue mandada a construida a finales del siglo XV por Diego Romero, fundador del “Lugar de la Pizarra”. Es una construcción de una sola nave mudéjar y artística artesonado. La torre está situada en la cabecera del lado de la Epístola, tiene planta cuadrada y levanta tres cuerpos. Los dos primeros de mampostería y el tercero, de ladrillo. Fue saqueada en 1931, aunque se conservan ornamentos. En la actualidad, casi todo lo que alberga en su interior fue adquirido a partir de 1939, gracias a la ayuda de los Condes de Puerto Hermoso y del pueblo en general (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta

     Ubicada en las afueras de la localidad, la particularidad de su edificio radica en el reaprovechamiento de parte de la antigua iglesia mozárabe excavada en la roca y ampliada en el siglo XVIII, como demuestran las yeserías del  interior. Su cronología debemos situarla entre los siglos IX y XVIII (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Es una antigua iglesia mozárabe excavada en la roca y adaptada en el siglo XVIII como demuestran algunas yeserías del interior.
     Se trata de una ermita de dos plantas, la inferior en forma de T, ocupando la superior tan sólo el tramo horizontal de la misma.
     La fachada, en estilo neogótico, es obra de este siglo. Tiene una sola nave dividida en tres tramos mediante arcos fajones apoyados en placas, cubriéndose el más próximo a los pies con bóveda vaída y los otros dos con bóveda de arista con rosetones en las claves (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Construida en el siglo dieciséis sobre una antigua iglesia mozárabe semirrupestre. Su única nave fue restaurada a principios del siglo dieciocho mientras que la fachada actual, de estilo neogótico, data de la primera década del siglo veinte. En su interior alberga la imagen de la Virgen de la Fuensanta, patrona de Pizarra.
     El edificio consta de un atrio construido y de una sola nave excavada en la roca, dividida en tres tramos mediante arcos fajones apoyados en placas, cubriéndose el más próximo a los pies con bóveda vaída y los otros dos con bóvedas de arista con rosetones en la clave, cuyas yeserías nos sitúan en la primera mitad del siglo dieciocho.
     Fue restaurada a comienzos del siglo veinte, sustituyendo entonces el retablo de madera por el actual de mármol y dotándola de una portada Neogótica.
     La Ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta, que  fue construida en el s. XVI sobre una antigua iglesia mozárabe semirrupestre. Su fachada, de estilo neogótico, data de la primera década del s. XX. El edificio consta de un atrio construido y de una sola nave excavada en la roca y dividida en tres tramos mediante arcos fajones apoyados en placas, cubriéndose el más próximo a los pies con bóveda vaída y los otros dos con bóvedas de arista con rosetones en la clave, cuyas yeserías nos sitúan en la primera mitad del s. XVIII. En su interior alberga la imagen de la Virgen de la Fuensanta, patrona de Pizarra (Diputación Provincial de Málaga).

Convento de las Hermanas de la Cruz

     En un ejemplar de arquitectura doméstica del setecientos, se estableció en 1925 la congregación de las Hermanas de la Cruz. La capilla cuenta con piezas de considerable interés data­das en los siglos XVII y XVIII. El retablo que la preside, de formas clásicas, elegante y sobrio, está centrado  por  una Virgen  Inmaculada, a la que flanquean una imagen de San Francisco y el grupo de San José y El Niño (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Antiguo Convento de las Madres Dominicas que lo abandonaron en 1936. La compañía de las Hermanas de la Cruz se instalan en 1955, gracias a Don Pedro de Soto y Domecq, quinto Conde de Puerto Hermoso.
     El convento es de clausura y no se puede acceder.
     El Convento de las Hermanas de la Cruz, fundado por Don Pedro de Soto Domecq, V Conde de Puerto Hermoso y ha sido remodelada varias veces según los distintos usos que ha tenido. Hacia 1920 se instala en ella una orden de hermanas dominicas dedicadas a la enseñanza, que permanecieron en el pueblo hasta 1931. Durante la Guerra Civil fue utilizada como cárcel local, posteriormente fue usada como casa de vecinos. En 1955 se instala en la casa la congregación de las Hermanas de la Cruz. Destacan de su capilla varias imágenes de las escuelas barrocas de los siglos XVII y XVIII (Diputación Provincial de Málaga).

Palacio de los Condes de Puerto Hermoso
     Ubicado sobre el solar que ocupara en el siglo XVI la casa solariega de D. Diego Romero, se levanta su elegante fábrica de principios del s. XX, y estilo regionalista ecléctico, que ha sido catalizador de la urbanización de la localidad, donde también podemos advertir una calidad importante en su arquitectura doméstica más modesta. En febrero de 1922 fue sede de la Conferencia de Pizarra, donde, reunidos el Alto Comisario de España en Marruecos, el almirante Aznar, el Presidente del Gobierno D. Antonio Maura y varios ministros, se debatió la situación de Marrue­cos tras la guerra de 1921. Se sabe de la riqueza de su interior y algunos de sus bienes muebles, como la colección de tapices de los siglos XVII y XVIII (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Palacio que le da al pueblo un aire señorial, aunque al ser privado no está abierto al público.
     En el año 1484 los Reyes Católicos ceden a Don Diego Romero 100 fanegas de tierra donde construye la Casa Grande. Posteriormente, su nieto sería el fundador del lugar conocido como La Pizarra. Esta casa albergó en 1922 la Conferencia de Pizarra, a la que asistieron el presidente del gobierno, Don Antonio Maura, el alto comisionado de España para Marruecos, el general Berenguer, el almirante Aznar y varios ministros, entre ellos el de la Guerra, Don Juan de la Cierva, para poner fin a la guerra de Marruecos.
     El Palacio de los Condes de Puerto Hermoso,  de estilo neomudéjar edificado a principios del siglo XX sobre los cimientos y partes de la casa solariega construida por Diego Romero (S. XV – XVI) fundador del “Lugar de la Pizarra” y sus sucesores. En 1922 albergó la Conferencia de Pizarra, en la que se reunieron los miembros del gobierno de la época para tratar el asunto de la guerra con Marruecos. Hoy en día es residencia privada de los condes de Puerto Hermoso (Diputación Provincial de Málaga).

Museo municipal de Pizarra

     A las afueras de la localidad, en el llamado Cortijo de Casablanca, desde 1995, se ubica este museo, que tiene origen en la colección del artista estadounidense Gino Hollander, que se estableció en Pizarra en los años sesenta del s. XX. Es sin duda, uno de los más interesantes de la comarca, con un complejo administrativo y de trabajo, paralelo a las Salas de exposición, Sala Gino Hollander y Sala Agustín Clavijo, que demuestra su valor institucional. La naturaleza de sus fondos es muy heterogénea: desde obras del artista, a materiales de carácter etnográfico y otros tantos de valor arqueológico, todas presentadas conforme a un discurso que subraya su interés documental y la naturaleza de su materia prima (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     El Museo Municipal de Pizarra tiene su origen en el antiguo Museo Hollander, cuyo anterior propietario era Gino Hollander, un artista de nacionalidad norteamericana que llegó a España en el año 1962 y que se instala en Pizarra en el año 1968. Fascinado por la cultura española comienza a adquirir antigüedades.
     Lo que comenzó como una curiosidad particular se convirtió al poco tiempo en el Museo Hollander, ubicado en su casa particular conocida como el Cortijo de Yeguas.
     En 1988, Hollander cede su colección a la corporación municipal de Pizarra y en 1991, el Ayuntamiento adquiere el Cortijo Casablanca, actual sede del Museo. El Cortijo es una construcción del siglo diecinueve, propiedad de los Condes de Puerto Hermoso.
     El centro consta de dos salas: Sala Gino Hollander, que ocupa unos antiguos establos; y la Sala Agustín Clavijo, donde se encuentra el almacén y los talleres de restauración.
     La sala de Gino Hollander se divide en cuatro áreas: Piedra, Cerámica, Metal y Madera.
     La sala segunda, expone mobiliario español de distintas épocas, material etnológico, así como la obra pictórica y escultórica de Gino Hollander. Al museo pertenecen 5.000 piezas, de las que están expuestas sólo 920 de ellas.
     Además, el Museo municipal dispone de unos servicios complementarios en el propio Cortijo Casablanca, con amplios aparcamientos y zonas ajardinadas, restaurante y cafetería, servicio de información turística, biblioteca especializada, etcétera.
     El teléfono de contacto para realizar visitas en grupos es: 952484684 (Diputación Provincial de Málaga).

El Santo
     En una zona estratégica del Valle del Guadalhorce, entre Álora y Cártama, atravesada por el río Guadalhorce y a la sombra de la Sierra de Gibralmora, encontramos a Pizarra.
     En 1916, el conde de Puerto Hermoso, Fernando Soto Aguilar, manda construir un Sagrado Corazón de Jesús en bronce y hierro colado de 2,50 m. de altura, sobre una placa giratoria, para colocarlo en la cima de la sierra de Gibralmora, junto a Pizarra.
     Dicha escultura fue destruida durante la guerra civil y en su lugar se colocó una cruz, hasta que en 1995 se sustituyó por una nueva escultura del Santo Corazón de Jesús, obra del escultor jiennense Miguel Fuente del Olmo. Está emplazada en uno de los puntos de mayor altura de la Sierra, abriendo sus brazos al pueblo de Pizarra y su vega. Muy cerca, antes de alcanzar la cima, dispone el visitante de un área recreativa y un pequeño refugio de montaña.
     En una zona estratégica en la comarca del Valle del Guadalhorce, entre Álora y Cártama, atravesada por el río Guadalhorce y a la sombra de la Sierra de Gibralmora encontramos a Pizarra. En 1916, el entonces Conde de Puerto Hermoso, Don Fernando Soto Aguilar, manda construir un Sagrado Corazón de Jesús en bronce y hierro colado de 2,50 m. de altura, sobre una placa giratoria, para colocarlo en la cima de la sierra.
     Dicha escultura fue destruida durante la guerra civil y en su lugar se colocó una cruz, hasta que en 1995 se sustituyó por una nueva escultura obra del escultor jiennense, don Miguel Fuente del Olmo. Está emplazada en uno de los puntos de mayor altura de la Sierra de Gibralmora, abriendo sus brazos al pueblo de Pizarra y su vega. Desde allí, se ven poblaciones como Álora, Casarabonela, Zalea, Cerralba, Gibralgalia, Guaro o Coín, entre otras. Antes de llegar se pasará por un área recreativa, habilitada con barbacoas, mesas, bancos e incluso un pequeño refugio de montaña. Hay que dirigirse a la parte alta del casco urbano, a través de la calle Francisco Rosas, para llegar al área recreativa de la Raja Ancha. Cerca de ese punto será fácil estacionar el vehículo y prepararse para la subida. De esta forma, se llega hasta la imagen del Santo, uno de los mejores balcones naturales al Guadalhorce a pesar de no ser un punto muy elevado.
     La verde y frondosa vega con huertas de cítricos y árboles de ribera, y el ocre de la sierra, contrastan en el paisaje de Pizarra. Uno de los principales atractivos son sus extensas plantaciones de cítricos, que en primavera cautivan con su aroma al viajero y que son razón de ser de una de las construcciones más típicas del Valle del Guadalhorce, los cascareros. Los cascareros son construcciones típicas de las huertas del Guadalhorce usados en su día para secar las cáscaras de naranjas para posteriormente usarlas para la industria de la pólvora.
     El río más importante de la provincia de Málaga, el Guadalhorce, que da nombre al Valle, pasa muy cerca del casco urbano. En su ribera y junto a los arroyos que en él desembocan, podemos encontrar gran variedad de plantas como el álamo blanco, el chopo, el taraje, el olmo, el fresno, la adelfa, el junco, la anea o la caña. Además, se puede apreciar una abundante variedad de aves propias de la zona o migratorias, como garzas reales, garcetas, cigüeñuelas, martinetes, martines pescadores, cigüeñas negras, cormoranes, chorlitejos o ánades reales.
     En la sierra podemos disfrutar de los parajes de El Refugio y Raja Ancha y encontrar la vegetación propia de la zona mediterránea. Arbustos como el lentisco, esparto, sabina, esparraguera, retama, jara… Son muy abundantes las plantas aromáticas y medicinales, que siempre han servido para curar algunos males de los vecinos del pueblo y que perfuman los senderos y caminos: tomillo, almoradux, romero, cantueso, hinojo, manzanilla... La arboleda consta principalmente de cultivos de almendros y olivos, algunas higueras y algarrobos, aunque crecen de forma aislada árboles silvestres como el acebuche, la encina, el almez o la coscoja.
     Los Puentes sobre el Guadalhorce: El primer puente edificado de la fábrica fue el de la vía férrea de Málaga- Córdoba, levantado por la compañía ferroviaria dirigida por Jorge Loring Oyarzábal.
     En el primer tercio del s. XX fue reemplazado por el actual. El otro puente es una magnífica obra de ingeniería civil del mismo período del pasado siglo y que todavía hoy, causa admiración por sus proporciones. Este puente es de un solo ojo y franquea el paso de la carretera comarcal, hoy Ctra. A-343 de Antequera-Zalea (Diputación Provincial de Málaga).

Yacimientos de Castillejos y Necrópolis Prehistórica del Hacho

     El estado de conservación es desigual y no excesivamente bueno. Pueden distinguirse habitaciones cortadas en la roca, restos de una posible construcción monumental, algunas tumbas excavadas en la roca ya saqueada, así como algún silo. 
     De las habitaciones se conservan las zonas excavadas en la arenisca, habiendo desaparecido el resto de la pared y su cubierta. Por todos lados existen abundantes restos de cerámica que debe ser motivado por un fuerte arrastre, que por otra parte habla de la escasa potencia que debe contener aún el yacimiento por su proximidad a la ladera.
     Todo parece indicar que nos encontramos ante un despoblado medieval y más teniendo en cuenta la cercanía de la Iglesia rupestre de la Virgen de Fuensanta
      La necrópolis del Cobre- Bronce Inicial se sitúa en las laderas de la sierra orientadas hacia el valle del Guadalhorce. 
     Actualmente se tienen noticias de dos áreas, una en el sector NO, cercana a la ermita de la Virgen de la Fuensanta, y otra en el sector SO. Es ésta última la que pone de manifiesto el patrón de distribución de las estructuras: en dos o tres líneas paralelas y en la ladera de la lengua. Las estructuras son cistas de planta rectangular, realizadas con lajas de piedra. La cámara está excavada en la roca, se recubre y se cierra con lajas, y puede presentar pasillo. El material asociado consta de vasijas de paredes rectas y bordes exvasados y piezas metálicas: hoja palmela y puñal de sección triangular (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En los parajes conocidos como el Castillejo de Luna y la Cañada del Sordo encontramos una necrópolis de tumbas en cista.  El yacimiento, que ronda la decena de cistas, ha sido muy castigado por expoliadores y en parte destruido por extracciones de tierra realizadas en la zona.
     Se han encontrado allí un puñal de remache, una placa de arquero, una punta de tipo Palmela (piezas que se pueden contemplar en el Museo Municipal de Pizarra), varios objetos cerámicos y material pulimentado.  Se aprecia en el recinto abundante cerámica a mano, grosera con desgrasantes de mica y cuarzo, en tonalidades rojizas y ocres.
     Se encuadra esta necrópolis en la Edad del Bronce Inicial por los enterramientos en cista (en forma de cesta), típicos de esta época, aunque con perduración de elementos calcolíticos (Edad del Cobre Final) como son las citadas punta de Palmela, plaqueta de arquero y ciertos elementos cerámicos (Diputación Provincial de Málaga).
     
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Pedro apóstol, Ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta, Convento de las Hermanas de la Cruz, Palacio de los Condes de Puerto Hermoso, Museo municipal, El Santo, y Yacimientos de Castillejos y Necrópolis del Hacho) de la localidad de Pizarra, en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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domingo, 4 de agosto de 2024

El Panel cerámico "Santo Obispo", anónimo, en el Vestíbulo del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el panel cerámico "Santo Obispo", anónimo, en el Vestíbulo, del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.     
     Hoy, 4 de agosto, Memoria de San Juan María Vianney, presbítero, que durante más de cuarenta años se entregó de una manera admirable al servicio de la parroquia que le fue encomendada en la aldea de Ars, cerca de Belley, en Francia, con asidua predicación, oración y ejemplos de penitencia. Diariamente catequizaba a niños y adultos, reconciliaba a los arrepentidos y con su ardiente caridad, alimentada en la fuente de la santa Eucaristía, brilló de tal modo que difundió sus consejos a lo largo y a lo ancho de toda Europa, y con su sabiduría llevó a Dios a muchísimas almas (1859) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Fue proclamado por Pío XI "patrón de los sacerdotes" en su canonización en 1925, de ahí qué sea hoy el mejor día para ExplicArte el panel cerámico "Santo Obispo", anónimo, en el Vestíbulo del Museo de Bellas Artes, de Sevilla
   El Museo de Bellas Artes (antiguo Convento de la Merced Calzada) [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
  En el Vestíbulo del Museo de Bellas Artes podemos contemplar el panel cerámico "Santo Obispo", anónimo, siendo un azulejo plano policromado en estilo barroco, realizado hacia 1670, con unas medidas de 13'00 x 13'00 cms, cada pieza (1'04 x 2'34 m. el total del panel), procedente de la fachada de la Iglesia del Convento de Nuestra Señora del Pópulo de Agustinos Descalzos, Sevilla, en el siglo XX.
   Este fragmento de un grabado de Tortolero (1738) que reproduce la Entrada en Sevilla de Felipe V, nos permite integrar virtualmente los paneles de la fachada del extinguido convento de Nuestra Señora del Pópulo en su ubicación primitiva. El convento agustino edificó su iglesia en la segunda mitad del siglo XVII. Este conjunto de fachada, como otros contemporáneos, es obra anónima de gran calidad técnica y artística realizada probablemente por pintores que hacen incursiones esporádicas en la cerámica más que por artesanos azulejeros (web Retablo Cerámico).
   El impetuoso desarrollo de la pintura sevillana de caballete de tema religioso durante el siglo XVII unido a la afianzada tradición cerámica existente en la ciudad tras las experiencias enriquecedoras del siglo anterior, dan lugar a un incremento inusitado de los paneles de azulejos concebidos como cuadros aislados y destinados a ser colocados en el exterior de los edificios, visibles desde los espacios públicos que quedan de ese modo sacralizados.
   Este fenómeno de iconografía devocional que ya en el siglo XVI había tenido manifestaciones diversas en paneles sobre portadas, espadañas o torres, experimenta un auge durante la segunda mitad del siglo XVII dando lugar a la realización no sólo de cuadros aislados sino también de conjuntos de paneles organizados que materializan la parte icónica de lo que frecuentemente se ha llamado la fachada-retablo -en este caso retablo pictórico- tan característica del barroco español e hispano-americano.
   De los tres conjuntos más espectaculares: la fachada de la iglesia del hospital de la Santa Caridad, la del convento de San Francisco de Paula y la del de Nuestra Señora del Pópulo, el último de ellos, tal vez el de mejor calidad pictórica, fue desmontado al demolerse el edificio en este siglo y trasladado por fortuna al Museo de Bellas Artes donde hoy podemos contemplar por separado sus paneles. El conjunto de la fachada de la iglesia del Hospital de la Caridad, el más conocido de los tres, es el único realizado en azul sobre fondo blanco. El de San Francisco de Paula es polícromo pero ligeramente inferior en su calidad pictórica al del Pópulo que de esa forma se convierte en un grupo de paneles de especial valor con la única limitación de su desvinculación del contexto original.
   Esta tradición de los paneles pictóricos se prolonga en el siglo XVIII. El estilo se hace menos culto y la calidad técnica a veces desciende pero el fenómeno se divulga y a él acceden capas sociales medias antes marginadas como clientes de este tipo de pintura. Un caso de ex­cepcional calidad lo constituye el panel de Cristo camino del Calvario del vestíbulo del Museo.
   Un fragmento de un grabado de Tortolero (1738) que reproduce la Entrada en Sevilla de Felipe V, nos permite integrar virtualmente los paneles de la fachada del extinguido convento de Nuestra Señora del Pópulo -hoy fuera de su contexto original- en su ubicación primitiva. El convento agustino edificó su iglesia en la segunda mitad del siglo XVII. Este conjunto de fachada, como otros contemporáneos, es obra anónima de gran calidad técnica y artística realizada probablemente por pintores que hacen incursiones esporádicas en la cerámica más que por artesanos azulejeros (Alfonso Pleguezuelo Hernández, Cerámica, en El Museo de Bellas Artes de Sevilla, Tomo I. Ed. Gever, Sevilla, 1991).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Juan María Vianney, presbítero
     Jean Marie Baptiste Vianney o Viannay, párroco de Ars, localidad situada al norte de Lyon, modelo de todas las virtudes sacerdotales.
     Nació en 1786, y en 1818 fue designado cura párroco del pueblo de Ars, en la región de Dombes (Ain), perteneciente a la diócesis de Belley, donde mu­rió en 1859. Se le debe la introducción en Francia del culto de santa Filomena, personaje desprovisto de todo fundamento histórico y que pertenece al conjunto  de las supercherías hagiográficas.
     La popularidad de Vianney atraía hacia su confesionario a multitudes de peregrinos, más numerosos que los visitantes cosmopolitas y mundanos que en el Siglo de las Luces se concentraban en la antesala de Voltaire, «el patriarca de Ferney», localidad esta última, próxima a Ars.
     Fue beatificado en 1905 por el papa Pío X, quien lo propuso como ejemplo al clero secular. Canonizado por el papa Pío XI, es el santo patrón de los curas párrocos.
     Sus imágenes en yeso pintado, fabricadas en serie en los talleres de Saint Sulpice, se prodigaron en las iglesias. Al igual que Bernardita (Bernadette) de Lourdes, no interesa tanto desde el punto de vista del arte religioso como desde el relativo a la devoción e imaginería popular (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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lunes, 23 de octubre de 2023

Los principales monumentos (Museo Casa Dirección; Plaza de Toros; Ermita de la Trinidad; Iglesia de Nuestra Señora del Reposo; Ermita del Santo; Ermita de Santa Ana; y Dolmen de los Gabrieles) de la localidad de Valverde del Camino, en la provincia de Huelva

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Huelva, déjame ExplicArte los principales monumentos (Museo Casa Dirección; Plaza de Toros; Ermita de la Trinidad; Iglesia de Nuestra Señora del Reposo; Ermita del Santo; Ermita de Santa Ana; y Dolmen de los Gabrieles) de la localidad de Valverde del Camino, en la provincia de Huelva.
Ubicación
     En la Comarca del Andévalo, entre los valles del Río Tinto y el Odiel, entre las faldas de las Sierras de Rite y León.
Reseña histórica breve
     Se han encontrado restos arqueológicos del Neolítico y la Edad de Bronce, en concreto unos 18 sepulcros megalíticos. Destacan el Conjunto Dolménico de los Gabrieles, el Dolmen del Monje, el Tholos de Valdegrosa, los Dólmenes de la Mesa de la Hueca.
     De la época romana hay restos de calzadas, caminos que enlazaban la ruta desde Extremadura hasta la costa. Posiblemente el apelativo “del Camino” se refiera al utilizado para transportar el mineral extraído y otros materiales al mar. Esta vía se utilizó hasta el s. XIX como acceso hacia la Sierra de Huelva.
     La población empieza a surgir a partir de una venta del siglo XIV que para el descanso de los viajeros y que se llamaba Facaínas. La población formó parte del Condado de Niebla, en el siglo XV cambió su nombre al actual y en 1732 alcanzó su independencia, bajo el reinado del rey Felipe V.
     Las explotaciones de las minas se sucedieron hasta 1930, por parte de compañías inglesas.
Patrimonio cultural y artístico
     Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. del Reposo, del siglo XVI, destacando el Retablo del Altar Mayor del siglo XVII.
     Ermita de Santa Ana, siglo XVI
     Ermita de la Trinidad, del siglo XVIII
     Ermita del Santo, templo de estilo barroco de reciente construcción (1953-1960).
     Arquitectura Inglesa: Antigua Estación del ferrocarril, primer edificio construido por los ingleses en 1868, Oficinas centrales de la entidad “The United Álcali Company Limited”, construidas entre 1906 y 1907 y Casa Dirección.
     Arquitectura Civil, la Plaza de Toros.
     Museos: Museo Casa Dirección, Museo Mineralógico
Fiestas y tradiciones
     Velada de Santa Ana, fin de semana cercano al 25 de junio.
     Carnaval, tercer día anterior al inicio de la Cuaresma.
     Feria de Agosto.
     Fiestas de Nuestra Señora del Reposo, sábado más próximo al día 12 de septiembre.
Recursos económicos y sociales
     Industria del calzado y el mueble, otros industrias y sector servicios.
Gastronomía
     Destaca el guiso de frijoles con gurumelos, la caldereta de borrego o el salmorejo de bogas.  En repostería destacan las rosas, los pestiños y piñonates, roscos, las orejas (Diputación Provincial de Huelva).
     Es la población actual más importante de la comarca. Se sitúa en un terreno suave en las faldas de las sierras de Rite y León, en una encrucijada de caminos que unen la Cuenca Minera y el Andévalo con la Tierra Llana. La presencia humana en su término se remonta a la cultura dolménica, con numerosos yacimientos entre los que podemos destacar el conjunto de «Los Gabrieles». Ya en época romana adquirió gran importancia al ser lugar de paso desde las minas hasta la ría de Huelva, conservándose restos de una calzada al norte de la población. Durante el dominio islámico perteneció a la cora de Niebla, hasta su reconquista a mediados del siglo XIII. El actual núcleo urbano debió tener su origen en una posada medieval, llamada «Facanías», documentada desde 1369, en torno a la cual se fue aglutinando la población. El duque de Medina Sidonia, favoreció su prosperidad y poblamiento concediéndole terrenos comunales que, a la larga, serían motivo de disputa con la villa de Niebla. A finales del siglo XV aparece el topónimo de Valverde del Camino y desde entonces y a lo largo de todo el siglo XVI, experimenta un gran desarrollo económico y urbano, debido, en parte, al saqueo de Niebla por Fernando el Católico en 1508. Tal prosperidad, al igual que ocurrió con otros municipios de la zona, quedó interrumpida en el siglo XVII por las guerras con Portugal, siendo la población saqueada en 1655. La aldea consiguió en 1732 el título de villa, tras múltiples conflictos y costes económicos. Sin embargo, la delimitación de su término no quedó definitivamente establecida hasta 1965, al resolverse el llamado «pleito de los baldíos». Ya en el siglo XIX, la tradicional actividad comercial de sus veci­nos se vio potenciada con las explotaciones mineras a cargo de las compañías inglesas. Por entonces, Valverde se convierte también en un importante centro productor de bienes, con numerosas industrias, entre las que podemos destacar las relacionadas con el calzado y los muebles, sectores que se mantienen activos en la actualidad (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Valverde del Camino, pueblo que casi se salvó de los efectos devastadores provocados por el terremoto de Lisboa, hecho que todos los años se conmemora el 1 de noviembre con una procesión en la que la Virgen del Reposo recorre las calles en acción de gracias. Quizás debido a los escasos daños sufridos o a la habilidad artesanal de los vecinos, Valverde es un pueblo trabajador y próspero que supera los 13.000 habitantes. Y muy conocido en Andalucía por sus industrias del mueble y del calzado.
     Dispone, además, de una serie de propuestas relacionadas con el patrimonio artístico, las huellas del pasado y el legado inglés. En el capítulo de la arquitectura religiosa, es preciso mencionar la iglesia de Nuestra Señora del Reposo y varias ermitas. El templo, iniciado en la segunda mitad del siglo XVI, terminado hacia 1630 y ampliado en el siglo XVIII, apenas sufrió los embates destructores del seísmo lisboeta. Muestra en su exterior un conjunto de enlucidos polícromos dieciochescos y en su interior el interesante retablo mayor (siglo XVIII), en el que intervino el pintor Pablo Legot, que se salvó del incendio sufrido por el templo en 1936. A lo anterior hay que sumar la ermita de Santa Ana, que alberga el grupo escultórico de Santa Ana y la Virgen Niña, la ermita de la Trinidad y la del Santo. Esta última es un llamativo edificio de reciente construcción (1960) inspirado en la arquitectura barroca sevillana.
     Las huellas del pasado se manifiestan en Valverde en el conjunto dolménico de Los Gabrieles y en la calzada romana que discurre al norte de la población. Servía para transportar el mineral extraído en las explotaciones. En el Museo Mineralógico se exponen herramientas y útiles empleados en la minería de época romana, así como piezas arqueológicas de valor. También, una colección de especies minerales, un conjunto de rocas y fósiles y varias maquetas de animales prehistóricos. Actualmente sus fondos se encuentra pendientes de reubicación.
     Es en la segunda mitad del siglo XIX cuando se hace efectiva la presencia británica en Valverde, orientada hacia la explotación de la riqueza del subsuelo y la construcción de una línea de ferrocarril. Exponente de esta presencia es la empresa The United Alkali Company Limited, que levantó la casa Dirección y las oficinas centrales. Antes que la Alkali estuvo The Buitrón and Huelva Railway Company Limited, que en 1868 tendió la primera línea de ferrocarril de la provincia enlazando San Juan del Puerto y Valverde. De 1868 son también los antiguos talleres del Ferrocarril, utilizados como sede de las ferias temáticas que se celebran.
     La Casa Dirección, levantada en 1912 como resi­dencia del director general de la Alkali Ltd. de acuerdo con el proyecto diseñado por John Cresswell, es una mansión que trata de salvaguardar el estilo británico de la primitiva construcción, presente en la forma de los miradores y los azulejos de cerámica Milton visibles en la gran chimenea del salón. Tras la rehabi­litación, la casa se ha convertido en centro cultural y museo etnográfico, con salas dedicadas a analizar la presencia inglesa en Valverde y a mostrar al visitante el virtuosismo alcanzado por la artesanía del calzado, la madera y la transformación del metal. Destaca en este último apartado el oficio de campanillero, típico de la localidad (Pascual Izquierdo, Un corto viaje a Huelva. Guíarama compact. Anaya Touring. Madrid, 2012).
     Esta ciudad, puerta de acceso y capital del Andévalo occidental, se levanta entre las sierras de León y de Rite, sobre unas lomas rodeadas de encinas al sur y al oeste, y de pinos y eucaliptos al norte.
Historia
     Ya desde Roma, el lugar sirvió de paso para los viajeros y las mercancías que desde la ría de Huelva se dirigían a Extremadura y viceversa. En un momento dado, que aún no ha podido fecharse, se erige una venta que daba descanso a estos arrieros, llamada de Facanías, nombre que se encuentra documentado a partir de 1369 en el acta fundacional del condado de Niebla. A fines del siglo XV, Facanías se transforma en el nombre actual de Valverde del Camino. La población crece hasta el punto de que en 1732 goza de importancia suficiente como para independizarse de Niebla. Hasta 1930 la mayor parte de su población trabajaba en las minas de cobre y manganeso de los alrededores que explotaban compañías inglesas.
Gastronomía
     La carne, la caza, los productos del campo, tanto cultivados como salvajes, ocupan el papel principal en la cocina valverdeña. En su mesa concurren platos como el cordero asado con jara, los gurumelos asados, el guiso de frijones, el salmorejo de peces y la perdiz en salsa. Alfajores, piñonates, buñuelos, orejas y pestiños forman lo mejor de su repostería.
Artesanía
     El avance de la industria y de la mecaniza­ción ha sustituido en buena parte la rica artesanía existente en la ciudad desde el siglo XVIII, basada fundamentalmente en la producción de objetos para el campo. No obstante, hoy día se trabajan aún de un modo artesanal el cobre, el latón, la guarnicionería y la zapatería.
Fiestas
     Las murgas y comparsas llenan de cantos y de bromas las calles del pueblo durante los días del Carnaval. Del 15 al 18 de agosto se celebra la feria y el 12 de septiembre, el día de la patrona, Nuestra Señora del Reposo.
Visita
     Las Cuatro Casas, situadas a un lado de la carretera de Huelva, entrando por la calle Martín, constituyen el núcleo fundacional del pueblo. Desde aquí, la calle Sánchez lleva hasta Real de Abajo que, junto con Sevilla, Italia, Real de Arriba y José Franco, constituye el eje alrededor del cual se vertebra la ciudad. En Real de Abajo se alza la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Reposo, gran templo construido entre finales del siglo XVI y prin­cipios del XVII en el que sobresale el bello retablo del altar mayor, probablemente obra del pintor flamenco Pablo Legot. El templo, que originariamente constaba de dos naves, sufrió graves daños durante el terremoto de Lisboa de 1755, siendo reconstruido por Tomás Bonati siguiendo la pautas del barroco. Prosiguiendo por Real de Abajo se llega a la plaza de toros, que data de 1860 y tiene una capacidad de 3.000 espectadores. Un poco más abajo se localiza la Casa de Cultura y el Museo Mineralógico, que conserva minerales y fósiles de la zona, así como una colección de maquetas de animales prehistóricos y de la evolución del hombre.
     Hacia la mitad de la travesía de la carretera se encuentra la antigua estación y las oficinas de la empresa Alkali, que con la casa de Dirección, situada en la salida hacia Zalamea, constituyen tres buenos ejemplos de edificios ingleses construidos a mediados del siglo XIX, que todavía perduran. En el extremo opuesto del pueblo, al final de la calle San Sebastián, se alza la ermita del Santo, templo neobarroco construido entre 1953 y 1960, con una apreciable cúpula. Muy cerca de las Cuatro Casas, al borde de la carretera, se levanta la graciosa capilla de Santa Ana, en la calle del mismo nombre, vestigio del primer templo que hubo en la ciudad, construido a principios del siglo XVI.
Alrededores
     En las proximidades del pueblo existen algunos parajes y lugares de interés. Así, la dehesa de las Capellanías, al sur, es un gran espacio protegido en el que se encuentran los dólmenes de los Gabrieles y las tumbas romanas de la Huerta de la Bece­rra. Hacia el norte, prácticamente paralelo a la carretera de Zalamea, discurre aún el viejo camino romano que llevaba hasta Mérida. Al este, más allá del embalse de Silillos, se localizan antiguas minas de pirita y de cobre (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).
     
Museo Casa Dirección
     Posee Valverde un interesante conjunto de arquitectura civil inglesa, constituido por varios edificios propiedad de la «United Álcali Company Limited». Fueron construidos entre finales del siglo XIX y principios del XX. Son la Antigua Estación del ferrocarril, las Oficinas centrales de la compañía y la llamada Casa Dirección, posiblemente el edificio más representativo de este conjunto dado que responde a un tipo y muestra elementos ornamentales típicamente ingleses, como, por ejemplo, los azulejos de Minton de la gran chimenea del salón. John Cresswell fue el arquitecto que lo proyecta en 1912. Se encuentra rodeada de un gran espacio ajardinado con pinos, palmeras, bouganvillas y rosales, todo ello protegido por un muro de piedra revestido de hiedra enana. Hoy, tras la restauración efectuada en 1998 por Joaquín Hidalgo Arroyo, está convertida en centro cultural y museo etnográfico con varias salas de exposiciones temporales y salones para conferencias, seminarios, etc. (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Situada en la salida de la localidad en dirección hacia Zalamea la Real, se proyectó como residencia del General Manager de la sociedad The United Álcali Company Limited, ocupando la cota más elevada de una amplia parcela donde también se desarrolla un cuidado jardín.
      El edificio tiene dos y tres plantas de altura, dibujándose composiciones simétricas de huecos recercados de ladrillo visto, siendo algunos de ellos miradores con cierros acristalados, en paramentos enfoscados a la tirolesa. En dos caras de la planta baja se levantan sendas marquesinas cubiertas con teja plana y sobre las cubiertas generales se elevan tiros de chimeneas de gusto inglés. En la planta baja y en el vestíbulo se eleva una cuidada escalera en madera de caoba, se estucan las paredes y se accede a dos salones, al comedor, todos ellos con suelo de madera, y a la cocina que aloja una escalera de servicio. La planta alta desarrollaba cuatro dormitorios y dos baños, además de varias dependencias de servicio. El piso superior se destinaba al servicio doméstico, con dos dormitorios, cocina y trastero.
     En la actualidad se le ha añadido un volumen semicilíndrico, separado del edificio general y conectado por una pasarela, que aloja unos aseos al servicio del Museo Casa de Dirección, destino actual del inmueble (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Plaza de Toros
  Plaza construida en 1828, muy vinculada con la trama urbana de la población con la que comparte distintas calles, fragmentos de tapias y muros, casas etc. de modo que llega a ser muy difícil separar el edificio del caserío, y los muros encalados que la cierran ofrecen una cierta continuidad con las tapias colindantes, de modo que incluso el acceso principal se produce desde una fachada que bien podía ser el de una casa.
     El interior, se compone sustancialmente con un graderío circular bastante regular, con mesetas y palcos, que se cierra con un alto antepecho con forma de arquería y se disponen unas tres puertas cada una a una calle. Los servicios de la plaza se disponen en los espacios intersticiales entre el cilindro y el polígono parcelario: chiqueros y corrales de ganado al sur adyacente al acceso principal en el n°43 junto a la esquina con la calle Calleja; dependencias y patios al norte con acceso externo; edificaciones y servicios de la plaza al sur-este ..etc.
      La plaza es propiedad privada, y la alquila al Ayuntamiento (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de la Trinidad
     Se trata de un pequeño edificio de una sola nave con dos tramos cubiertos con bóveda vaída y un presbiterio, con bóveda esquifada sobre trompas, al que se adosa una pequeña sacristía en el lado izquierdo.
     Las características constructivas del presbiterio parecen datar el origen del edificio en el siglo XVI, aunque debió ser intensamente intervenido en el siglo XVIII, momento al que correspon­den el cuerpo de la nave y la fachada del hastial, con portada formada por vano mixtilíneo entre pilastras cajeadas y remate en frontón partido y espadaña. A este momento también corresponden el pavimento de la sacristía y los azulejos polícromos del escalón del presbiterio.
     En el testero se encuentra un retablo rococó de hacia 1780-90, dorado a comienzos del siglo XX, que contiene un cuadro representando a la Santísima Trinidad, de la primera mitad del siglo XVIII. En el lado derecho cuelga un pescante de hierro forjado del siglo XVIII, que sostenía una lámpara de plata repujada que se encuentra hoy en la capilla Sacramental de la parroquia.
     En las paredes de la nave se sitúan dos cuadros con escenas de la vida de la Virgen: la Adoración de los Pastores y los Desposorios, datables en el siglo XVIII, junto a una escultura de San Marcos del mismo siglo, de factura muy popular y repolicromada en época moderna.
     Finalmente, junto a la puerta de entrada, se sitúa una pililla de agua bendita de mármol blan­co, con talla popular barroca (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).

Iglesia de Nuestra Señora del Reposo
     La construcción de la actual iglesia debió ini­ciarse en la segunda mitad del XVI, tal vez, siguiendo trazas del maestro mayor del Arzobispado de Sevilla Hernán Ruiz II. En 1589 las obras fueron visitadas por Pedro Díaz de Palacios, momento en el que se encontraba al frente de ellas el alarife Diego García, terminándose el proceso, probablemente, hacia el año 1630 cuando se contrata su retablo mayor.
     Este primer templo, con­servado hoy casi en su integridad aunque enmascarado por una ampliación posterior, es de planta de cruz latina, con una sola nave de dos tramos cubiertos con bóvedas vaídas y media naranja reticulada en el crucero y responde al esquema utilizado por Hernán Ruiz en la iglesia de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús de Sevilla. Incluye una torre, situada junto al presbiterio por el lado derecho, que consta de una potente caña, coronada por un campanario que reproduce el esquema serliano utilizado por el citado arquitecto en la Giralda. Sabemos que este templo poseía tres portadas de ladrillo cortado de extraordinaria calidad, que desafortunadamente no se conservan hoy.
     A mediados del siglo XVIII, adquirida la condición de vi­lla y ante el consiguiente crecimiento demográfico, las autoridades eclesiásticas de Valverde solicitaron al Arzo­bispado de Sevilla la ampliación del templo. Con ocasión de los daños causados por el Terremoto de Lisboa, visitó la iglesia el arquitecto Pedro de San Martín quien, en 1756, elaboró un primer proyecto de ampliación proponiendo añadir un tramo más por los pies. Sin embargo, el empeño en una obra de mayor envergadura por parte de los cabildos eclesiástico y civil de Valverde, supuso que entre 1757 y 1759 el arquitecto Pedro de Silva diseñara nuevas propuestas. Finalmente, lo que se llevó a cabo fue el añadido de un tramo a los pies, dos naves laterales y dos más de capillas perimetrales, además de la sacristía y otras dependencias de servicio.
     Esta ampliación se realizó con un lenguaje clasicista, acorde con la primitiva iglesia del XVI. Así, en el interior Pedro de Silva mantuvo las bóvedas vaídas en la cubrición de las nuevas naves laterales y, al exterior dotó al edificio de una cuidada molduración que, aunque de estilo barroco, responde a esquemas muy clásicos. Finalmente, incluso pretendió trasladar las tres portadas del XVI a las nuevas fachadas, hecho que finalmente no se produjo.
    Las actuales portadas responden todas ellas a la misma tipología: vano adintelado entre dobles pilastras toscanas, entablamento dórico y frontón partido que alberga un ático. Todas están decoradas con azulejos polícromos, realizados en Triana por José Francisco Gil hacia 1765, año que aparece en panel que representa a la Virgen del Reposo en el ático de la portada principal. La del lado izquierdo contiene tres paneles de San José con el Niño, en el ático, y San Juan de Dios y un Santo obispo en los lados. La de la nave derecha está  dedicada a la Virgen, representándose en el ático a la Inmaculada y en los lados, a San Joaquín y Santa Ana. La del hastial, junto al citado panel de la Virgen del Reposo, contiene seis placas de Santos en las metopas y a San Pedro y San Pablo en los paneles laterales. A todos ellos hay que añadir un último panel con un Cristo crucificado, situado en la pared del lado derecho del porche.
     Posteriormente, Ambrosio de Figueroa intervendría en la torre, apareciendo como alarifes de este proceso constructivo los italianos Tomás Botani y Ángel María Monti. Este elemento fue de nuevo reparado en el siglo XIX, entre 1817 y 1821, ahora bajo la dirección del arquitecto José Rosales, quien también realizó en el templo otros arreglos menores.
     La iglesia de Santa María del Reposo es pues el resultado de un complejo proceso constructivo, llevado a cabo durante tres siglos. Hoy, es uno de los edificios religiosos más interesantes de la provincia, destacando por su monumentalidad y su rica volumetría. También conviene destacar que su exterior conserva gran parte de los enlucidos originales del siglo XVIII, constituidos por un curioso conjunto de motivos polícromos ve­getales y geométricos, cuya mejor preservación exigiría una cuidadosa restauración.
     El templo fue incendiado en 1936, quedando destruidas la mayor parte de las obras de escultura y pintura que contenía, a excepción del retablo mayor que, al estar realizado en mampos­tería, pudo conservarse. Éste, fue contratado con el pintor Pablo Legot en 1630, quien probablemente subcontrató su ejecución que transcurrió por los años de 1640-50.
     Consiste en una estructura formada por banco, dos cuerpos, ático y remate, compartimentado en cinco calles por columnas entorchadas y retalladas de orden corintio que enmarcan recuadros para pinturas y hornacinas para esculturas. En 1781 se le añadió un camarín en la calle central. En la actualidad contiene varios lienzos de los pintores Rafael Blas Rodríguez y Juan An­tonio Rodríguez Hernández y varias esculturas de serie. En el camarín, decorado con pinturas murales del citado Blas Rodríguez, recibe culto la Virgen del Reposo, patrona de Valverde desde 1672. La imagen actual es una escultura de madera policromada, obra de Sebastián Santos Rojas realizada en 1940. La corona de la Virgen, junto a la del Niño y el cetro son de plata, del siglo XVIII y la ráfaga es obra de Manuel Seco Velasco, ejecutada en 1979.
     De las paredes laterales del presbiterio cuelgan dos lienzos de grandes dimensiones con los temas de la Asunción y del Tránsito de la Virgen, pintados por Juan Antonio Rodríguez Hernández en 1954 y 1956 respectivamente.
     Ocupan los testeros de las naves laterales dos retablos neobarrocos: uno dedicado a San José, obra del imaginero Antonio Bidón y el otro a la Virgen del Rosario y San Rafael, obras de Sebas­tián Santos Rojas del año 1942.
     La capilla sacramental está decorada con pinturas murales, firmadas por Rafael Rodríguez Hernández en 1958. La preside un Sagrario moderno, de plata repujada y, sobre él, una imagen valenciana del Sagrado Corazón de Jesús. La lámpara, de plata, es de hacia 1770 y procede de la ermita de la Trinidad.
     Adosado al primer pilar del lado izquierdo, se localiza un púlpito de forja barroca, realizado por Antonio Roldán Bañez en el año 1700 y sobre la pilastra contigua cuelga un interesante lienzo de la Virgen de Belén, excelente copia de época de la obra original de Alonso Cano.
     En la capilla de Ánimas, a los pies de esta nave izquierda, se encuentra un lienzo de esta temá­tica firmado por J. González Castillo en 1941, además de un retablo neogótico con la Virgen de los Dolores, imagen de vestir de Manuel Pineda Calderón, de 1938 y otro neobarroco regionalista, con un Nazareno hecho por Castillo Lastrucci en 1940, la Virgen de la Amargura, imagen de candelero sevillana del siglo XIX y San Juan Evangelista, también de Castillo Lastrucci. Sin embargo, la pieza más interesante de este ámbito es el retablo de la Inmaculada Concepción, procedente de la  derruida capilla del Hospital de la Misericordia, a donde fue donado hacia 1735 por don Rodrigo Caballero. Fue realizado por el ensamblador Juan de Valencia y lo doró Simón Delgado. La titular, de madera policromada, es obra del escultor madrileño Genaro Lázaro, realizada en 1940. Por último, también citaremos en esta capilla el Cristo de la Buena Muerte, del escultor Enrique Pérez Comendador, de 1943.
     En el primer tramo de la nave central se encuentra una tribuna de coro en alto, cuya reja fue forjada por Alonso Donaire en 1769.
     Al final de la nave derecha se sitúa la capilla bautismal, que contiene una pila de mármoles embutidos y tallados de 1772.
     A continuación, se abre a la nave la capilla de la Virgen del Pilar, fundada en 1766 por don Pedro Castilla. A ella se accede a través de una reja de forja del siglo XVIII, a la que en 1940 el herrero local Francisco Arroyo Romero le añadió un penacho decorado con la cruz de Jerusalén y los anagramas de Jesús y María. Preside su interior el retablo neogótico de la Virgen del Pilar, imagen de plata cincelada, obra anónima del siglo XVIII que pudo salvarse del expolio de 1936.
     A su izquierda se encuentra el retablo neobarroco de la Virgen de la Soledad, cuya imagen de candelero fue realizada por Sebastián Santos Rojas en 1944 y en cuyo banco aparece una urna con una imagen de Cristo yacente, ejecutada por Antonio Bidón.
     En el suelo aparece una lauda sepulcral de bronce con una inscripción de 1766, alusiva a la muerte de don Pedro de Castilla, individuo natural de esta ciudad que llegó a ocupar importantes cargos en la administración y el ejército de Carlos III.
     Decoran la sacristía un conjunto de lienzos de distintas épocas y calidades: una escena Santa Teresa doctora, del siglo XVII; la Epifanía, del siglo XVIII, que forma parte de una serie sobre la Vida de la Virgen procedente de la ermita de la Trinidad; de menor calidad es el lienzo de las Lágrimas de San Pedro, del siglo XVIII, con marco de la época; y finalmente, dos del siglo XIX: un San José con el Niño, murillesco y el de San Felipe Neri, de estilo académico.
     Respecto a la platería, conserva la parroquia un importante conjunto de piezas, del que destacaremos, en primer lugar, un cáliz de plata so­bredorada, de la primera mitad del siglo XVIII, de estilo barroco y posible procedencia ameri­cana, regalado a la parroquia por don Pedro de Castilla, cuya copa original se encuentra en la actualidad en otra pieza; unas crismeras de la segunda mitad del siglo XVII, de estilo barroco y un ostensorio de profusa decoración barroca, de comienzos del siglo XVIII (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).

Ermita del Santo
     En el solar de la antigua ermita de San Sebastián, se levanta este templo de estilo neobarroco, proyectado en 1952 por el arquitecto Alberto Balbontín y construido por suscripción popular a iniciativa de las hermandades de las Tres Caí­das, Santo Entierro y  Soledad  de María.  Posee planta de cruz latina y crucero poco profundo cubierto con cúpula con linterna.
     Lo más llamativo del edificio es, sin duda, su exterior, con su recortada silueta y la gran profusión de elementos decorativos, donde contrasta el blanco de la cal con la policromía de las piezas cerámicas.
     En su presbiterio se venera hoy el Cristo de la Tres Caídas, imagen de candelero de 1791, acompañada de un Cirineo de Sebastián Santos Rojas (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
 
Ermita de Santa Ana
     El historiador local Luis Arroyo Valero, considera esta ermita como el primer edificio de carácter religioso que se levantó en Valverde. No obstante, de lo que sería este primitivo templo apenas quedan vestigios al haber sido remodela­do en distintos momentos.
     A finales del siglo XIX se le unió una casa de ejercicios espirituales (hoy residencia de ancianos) y en 1927 se convirtió en convento de las Hermanas de la Cruz.
     De su interior sólo podemos destacar un interesante grupo escultórico en madera policromada de Santa Ana y la Virgen Niña, obra cercana al estilo de La Roldana, aunque repolicromada en la segunda mitad del siglo XVIII. La escultura fue restaura­da en 1975 por Sor Juana de San José (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).

Dolmen de los Gabrieles
     Este conjunto se localiza al sureste de Valverde del Camino, en una dehesa de encinas. se encuentra delimitado al norte por el Barranco del Chorrito, al sur por la Huerta del Duque, al este por la ribera de Valverde y al oeste por la carretera comarcal, a unos 300 metros de la fuente de El Berecillo.
     Estos dólmenes, aunque fueron descubiertos por José Mª Luzón en 1966, no serían estudiados hasta 1974, desde entonces se han realizado diversas investigaciones sobre ellos, entre las que destacamos las de Rosario Cabrera y Fernando Piñón; pero el conjunto ha padecido la destrucción de expoliadores a lo largo de todos estos años.
     Está compuesto por siete dólmenes distribuidos en dos grupos diferenciados por sus características morfológicas y localización, y que es posible que respondan a momentos cronológicos diferentes.
     Uno de los grupos está formado por las estructuras 1, 2 y 7. Los dos primeros se localizan en torno al Cabezo del Tesoro y el 7 en la cima del cerro del Cortijo del Villar, dentro de una formación de rocas volcánicas básicas y depresiones ocupadas por suelos arcillosos rojizos. Los dólmenes 1 y 2 presentan una tipología arquitectónica común, son dólmenes de galería cubierta orientada al este, ligeramente trapezoidales, con túmulos pero sin anillos perimetrales. Estas estructuras además, integran elementos preexistentes en su interior: menhires en el caso del dolmen 2 y estelas en el caso del dolmen 1, elementos característicos de estructuras megalíticas no funerarias. Puede tratarse de las estructuras más antiguas del conjunto , y en ellas se han recuperado elementos de ajuar como ídolos placa de pizarra de finales del IV - primer tercio del III milenio ANE.
     Dolmen 1, también conocido como (Dolmen Cortado), cuenta con un túmulo de morfología oval y una estructura megalítica de 7,50 metros de longitud en la que se diferencian dos sectores construidos en diferentes fases cronológicas: corredor y cámara. El corredor, de 5,40 metros de longitud, presenta en la pared norte dos ortostatos con grabados: uno con motivos geométricos en forma de parrilla y, otro, con dos motivos: un grabado similar al anterior y un ídolo antropomorfo, según Piñón y Bueno. En la pared sur se localiza una estela fracturada, con las superficies piqueteadas y con restos de pinturas rojas. La cámara, de morfología semicuadrada y 2,10 metros de lado, tiene una cabecera compuesta por tres ortostatos en la que destaca una estela reutilizada que cuenta con tres cazoletas. Varios ortostatos conservan restos de pinturas de óxidos de hiero u ocre en sus superficies externas.
     Arte Megalítico: Los grabados se localizan en el lado Sur del corredor sobre los ortostatos 4 y 7, con una orientación media de 350º Noroeste.
      Ortostato 4: se corresponde con una laja de esquisto de 87 cm de altura por 65 cm de ancho. Presenta un motivo conformado por seis líneas verticales cerradas en su parte inferior por una transversal. Por debajo, aparece un antropomorfo ancoriforme.
     Ortostato 6: responde a una laja de esquisto de 74 cm de altura por 60 cm de ancho. Motivo en parrilla, similar a la del ortostato 4, compuesto por seis trazos verticales y uno transversal.
     Ortostato fragmentado sobre el túmulo: presenta unas dimensiones de 65 cm de ancho por 60 cm de largo. En su superficie se conservan parcialmente dos trazos oblicuos y paralelos, presenta restos de coloración ocre.
     Varios ortostatos conservan restos de pinturas de óxidos de hierro u ocre en sus superficies externas.
     Se trata de una estructura funeraria de uso prolongado, prueba de ello es la re estructuración y reutilización del espacio funerario, construyéndose a finales del III milenio, Bronce Antiguo, una cámara cuadrangular, a modo de gran cista megalítica, como manifiestan los ajuares localizados, destacando vasos cerámicos con carena media-baja y una vasija globular de cuello recto.
      En cuanto a los materiales, cuando se excavó sólo se localizó un apunta de fecha de base cóncava, un microlíto sobre lámina reutilizada, un fragmento proximal de una hoja-cuchillo sin retocar y un hacha de aleuríta silicea. Por lo que ha cerámica se refiere, se encontraron restos de tipologías diversas, así como restos de escoria.
     Dolmen 2 (Cabezo del Tesoro).- Destaca por su galería formada por grandes ortostatos, de forma y tamaño regulares, que define una estructura de 6,50 metros de longitud, 1,30 metros de ancho en el acceso y una cabecera de 1,50 metros y mayor ensanchamiento en el centro. Conserva una de las losas de cubierta que caracteriza el sistema de construcción adintelado. Integra en la construcción dos menhires en la pared norte, de cronología neolítica. El menhir más cercano al acceso, es de morfología alargada, sección ovalada y marcada tipología fálica en el extremo superior, mide 1,50 metros de altura y 0,40 de anchura máxima y presenta las superficies piqueteadas y un grabado en forma de puñal. El menhir junto a la cabecera es de morfología antropomorfa, ensanchándose progresivamente desde la base hasta la zona superior. Mide 1,90 metros de altura y 0,45 metros de anchura máxima.
     El segundo grupo de estructuras está formado por los dólmenes 3, 4, 5 y 6, se distribuye en la meseta al este del Cabezo del Tesoro, sobre una formación de rocas volcánicas de composición ácida e intermedia con intercalaciones sedimentarias que fueron utilizadas para la construcción de los dólmenes. Según las dataciones radiocarbónicas de la cámara 2 del dolmen 4 este grupo debió desarrollarse al menos desde la segunda mitad del III hasta la transición al II milenio ANE. Este grupo presenta una ordenación jerárquica dentro del espacio funerario, organizándose los dólmenes 3 y 5 en torno al dolmen 4 que se convierte en la construcción de mayor monumentalidad y complejidad arquitectónica entre 2400-2200 ANE cuando se transforma el dolmen de pequeñas dimensiones en una estructura megalítica de morfología acodada con dos cámaras. El dolmen 6, situado en el extremo este de la meseta es muy similar al 4.
     Dolmen 3 (La Parada).- Se trata de una estructura de 5,20 metros de longitud con espacios diferenciados de escasa altura: una principal, dispuesta en alineación este- oeste, y una pequeña cámara adosada a la anterior, de la que se preserva sólo el arranque de la misma.
      Dolmen 4 (La Encina).- Es el mejor conservado de todos, ya que presenta casi la totalidad de las piezas verticales y horizontales, y parte del túmulo que los cubría y del anillo de que lo delimitaba. Está formado por un túmulo, compuesto de un relleno de piedras de mediano-gran tamaño y arcilla, de morfología circular de 19 metros y un anillo perimetral en la zona de entrada. En su interior alberga una estructura con tipología y orientación particulares: un corredor acodado, precedido por un vestíbulo abocinado, que habilita el paso hacia dos cámaras funerarias, construido con ortostatos de rocas volcánicas ácidas y pizarras. Su corredor, con orientación 55º al noreste, mide 4,30 metros de longitud y habilita el paso hacia dos cámaras funerarias. La cámara 1, de morfología rectangular, mide 3,90 metros de longitud, 1,80 metros de anchura en la cabecera, con una altura máxima de 2 metros, contenía en su interior una pila funeraria en torno a la que se recuperaron abundantes materiales (platos, cuencos, vasos cerámicos, láminas de piedra tallada, hachas pulimentadas, puntas de fecha y microlitos geométricos). La cámara 2, ubicada en el centro, mide 3 metros de longitud, oscilando en anchura de 0,65 metros a 1,20 en la cabecera, lugar donde alcanza hasta 1,10 metros de altura. En su interior se documentan dos suelos de deposición de la segunda mitad del III milenio, destacando el primero por su marcada diferenciación en la distribución espacial de los ajuares entre la zona de acceso (piezas de material lítico) y el área de cabecera (elementos de cerámica, cuentas de collar, y alguna pieza lítica), siendo común el hecho de que no se conservan restos óseos por la alta acidez de las arcillas.
     En este dolmen se han documentado dos menhires elaborados sobre roca volcánica básica. Uno está integrado en la pared norte de la cámara principal, de morfología alargada y sección elíptica/ovalada. El otro, del que se desconoce su ubicación exacta, es un gran bloque fracturado que alcanzaría una longitud original de hasta 4 metros y una anchura de 0,80 metros.
     Arte Megalítico: Se documentaron grabados en dos de sus ortostatos, el primero caído, es posible ubicarlo a la altura de los ortostatos 8-9 del flanco norte del monumento, el segundo, se corresponde con el Ortostato 15.
     Ortostato 8-9: se trata de una laja de esquisto cuyas dimensiones son 1,12 m de altura por 42 cm de ancho. Presenta un grabado, poco profundo, de forma semicircular abierta a la izquierda. Así mismo, aparece otra figura conformada por la yuxtaposición de dos semicírculos apuntados, con un trazo ondulado en la parte superior. Un tercer grabado nos muestra un motivo idoliforme.
     Ortostato 15: sus dimensiones son de 1,14 m de altura por 27 cm de ancho. Presenta un grabado de 13 cm de altura que responde a un antropomorfo en Phi.
     Dolmen 5.- (Dolmen de Los Niños) su estado de destrucción, por la desaparición de algunos de sus elementos o los desplazamientos de los pocos que se conservaban en el lugar, apenas permite reconocer su planta original.
     Dolmen 6.- Se localiza en el extremo este de la meseta. Tiene un túmulo circular de 16 metros de diámetro, delimitado por un anillo externo, construido con bloques de piedra de mediano/gran tamaño y rocas de aforamiento natural de la roca volcánica. El acceso se realiza a través de un atrio con vestíbulo abocinado, que proporciona el paso hasta una estructura acodada, formada por un corredor y una cámara funeraria, de 4 metros de longitud, 1,80 metros de anchura y hasta 2 metros de máxima altura en los ortostatos de cabecera (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

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