Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

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viernes, 10 de abril de 2026

La Arriería, en Constantina, Las Navas de la Concepción, y La Puebla de los Infantes (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Arriería, en Constantina, Las Navas de la Concepción, y La Puebla de los Infantes (Sevilla).
     El oficio de la arriería consiste en trajinar cargas con el empleo de animales. El arriero es la persona encargada de esta actividad, así como del cuidado de los animales de carga. El término arriero es de origen onomatopéyico, en cuanto proviene de la expresión "arre" utilizada para estimular el anda de las cabalgaduras. 
     El oficio del arriero, antes ampliamente extendido por toda Andalucía, remite tanto a los transportistas que, con recuas de bestias, que se encargaban del trasporte de cargas desde un lugar a otro, en el marco de actividades agrícolas o forestales, como a los vendedores ambulantes que se dedicaban al comercio de los productos más diversos entre los pueblos y cuya actividad marcó el trazado de muchos caminos. Mientras que los últimos desparecieron con la difusión de la motorización y la llegada del ferrocarril a mediados del siglo XIX, los primeros siguen ejerciendo el oficio, si bien en número considerablemente reducido, en los territorios donde la accidentada topografía impide la motorización del transporte.
     Es el caso de arrieros que se localizan en las localidades de Las Navas de la Concepción, La Puebla de los Infantes y Constantina, dedicados al trasporte del corcho tras la en el verano, de la aceituna entre noviembre y febrero o de personas en contextos rituales como Cruces de Mayo, romerías y fiestas locales que también responden a una estacionalidad específica. 
     En la comarca Sierra Norte el oficio del arriero fue muy extendido hasta la mitad del siglo pasado, cuando la motorización del transporte, primero, y el progresivo abandono de las actividades agrícolas redujeron drásticamente el empleo de animales de carga en las labores del campo. Tal y como nos cuenta un informante, "antes no se paraba nunca", habiendo trabajo durante todo el año: en verano se transportaba el corcho, en otoño la uva primero y la aceituna después, en invierno la leña, en primavera el carbón y durante todo el año materiales de construcción para los albañiles. El oficio del arriero era en ese entonces una actividad bastante rentable, siendo considerado el mulero, en la cultura popular, "un buen partido para casarse", como se recoge en la canción popular andaluza "Los cuatro muleros". 
     En la actualidad, si bien no quedan muchos arrieros, las tareas agrícolas y forestales predominantes en la dehesa serrana, como lo son la saca del corcho y la cosecha de la aceituna, así como la montería, siguen necesitando de bestias de carga para el transporte de los productos, contribuyendo de tal manera a mantener vivo el oficio en la casi totalidad de los municipios de la comarca.
     El arriero generalmente posee una recua o harria de animales de carga, comúnmente denominados bestias, cuyo número puede variar. 
     Los animales que se emplean para el transporte pueden ser burros o mulos, apreciados ambos por sus distintas características; el burro es más dócil, mientras que el mulo es más fuerte. El arriero debe conocer muy bien cada animal, para poderlo entrenar para el trabajo. 
     Cada animal tiene su propio nombre con el cual se le llama para que siga las órdenes. "Cada bestia tiene una cabeza distinta, por eso hay que ir probando y enseñarle, son muy nobles, algunos tienen mejor cabeza que muchos de nosotros. Hay animales que desde que salen de la puerta de la casa ya saben donde van." El arriero se hace cargo de las tareas necesarias a mantener las bestias en buenas condiciones alimentándolas, estrillándolas con la almohaza, cepillo de hierro, herrándolas y pelándolas durante el verano. En algunos casos el arriero puede también dominar las técnicas de la talabartería, fabricando él mismo los aparejos para las bestias.
     Una vez preparadas las bestias, la recua es llevada al lugar de la faena. Las bestias van en cordón y el animal que va primero generalmente es el que mejor conoce el camino y se denomina "liviano". Al liviano se le coloca una cencerra para que el sonido que produce al andar vaya guiando a los otros animales. El segundo se denomina "seguior" y el tercero "guardaseguior". El arriero va adelante, al mando de la recua. 
     Una vez llegados al lugar de la faena, las bestias aguardan hasta el momento de la carga. En la faena, generalmente, hay un arriero por cada pareja de mulas que se encarga de cargarlas y guiarlas. Para cargar "se pone al burro de culo y te colocas detrás para ir cargando", teniendo cuidado de mantener equilibrado el peso de los tercios (fardos de carga laterales del garabato) "porque si no se le pueden hacer muchas heridas". El peso de cada carga equivale aproximadamente a cuatro o cinco quintales. Una vez terminada la carga, se ata con cuerda al dorso de los animales, los cuales son guiados hasta el lugar de la descarga por el arriero que lleva siempre "una varilla para darle en el culo al que se entretiene y no anda". 
     Durante las faenas de varios días las bestias duermen en campo para que no cansen demasiado, teniendo cuidado el arriero de dejarles suficiente comida y agua.
     Luego, la tarea que consiste en colocarles los distintos aparejos. El conjunto de aparejos de denomina hato o hierro y está compuestos por:  albarda, pieza de lona, con paja de centeno en su interior, que se pone sobre el lomo del animal sujetándola por debajo del vientre del animal con una correa de cuero denominada cincha; jarma y sobre jarma, almohadilla y cubre almohadilla adornada, que no se suele colocar para las labores en el campo; atajarre, correa que pasando por el cuarto trasero recoge la cola y evita que la albarda se mueva hacia delante; boquera y jáquima, piezas para la cabeza con anteojeras; ramal, soga de unos dos metros que se ata a la boquera para guiar al animal; garabato, soporte construido con varillas metálicas, que antiguamente eran de palos, que se coloca sobre el aparejo y se utiliza para cargar corcho y leña. Cuando se le pone el aparejo al principio no le gusta, por eso hay que ir acostumbrando el animal desde pequeño. Es muy importante que el aparejo sea de buena calidad, para garantizar una buena faena sin perjudicar al animal (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Arriería, en Constantina, Las Navas de la Concepción, y La Puebla de los Infantes (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Constantina (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la localidad de Las Navas de la Concepción (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la localidad de La Puebla de los Infantes (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

domingo, 22 de marzo de 2026

Experiencia Explicarte Sevilla, en la visita cultural a Constantina (Sevilla), organizado por el Excmo. Ayuntamiento de Burguillos (Sevilla)

     Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de la visita organizada para la Concejalía de Cultura del Excmo. Ayto. de Burguillos, con vecinos de la localidad, organizamos la visita a Constantina, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     La visita se inició en la Ermita de Nuestra Señora del Robledo, en las afueras de Constantina, donde contemplamos la ancestral devoción que la población serrana profesa a su patrona, para desde el Paseo de la Alameda, adentrarnos en el casco histórico de Constantina, pasando sucesivamente por el Convento de las Jerónimas, el Pósito, la Portada del Convento de Santa Clara, la Iglesia del Hospital de San Juan de Dios (donde se encontraban los pasos procesionales ya montados de la Hermandad de la Amargura), la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación (con los pasos de varias de las Hermandades a la espera de una nueva Semana Santa), la Capilla de Nuestro Padre Jesús y la antigua Iglesia de la Concepción
     Se dio tiempo libre para la comida, y posteriormente poner rumbo de vuelta a Burguillos.
     Os dejamos una serie de fotografías de dicha experiencia, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.








Más Experiencias ExplicArte Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

domingo, 18 de enero de 2026

El Arte Pastoril, en Alanís, Constantina, El Real de la Jara, y San Nicolás del Puerto (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Arte Pastoril, en Alanís, Constantina, El Real de la Jara, y San Nicolás del Puerto (Sevilla).
     La artesanía en madera se trata de un saber muy extendido en las sociedades agrícolas de la Sierra Norte de aprovechamiento de los recursos naturales de la dehesa, en este caso madera, para producir objetos que respondieran a las necesidades funcionales del ámbito doméstico.
     Las personas que se dedican a trabajar la madera en la actualidad son personas mayores que lo hacen para entretenerse o para generar ingresos alternativos, como es el caso de artesanos que se localizan en Alanís, Constantina, San Nicolás del Puerto y El Real de la Jara, los cuales siguen elaborando dornillos, cucharas y cucharones, tenedores, paletas, majas, etc. para el uso doméstico, aunque hoy día estos objetos han perdido su antigua funcionalidad, transformándose en meros objetos decorativos. 
     Saber extendido a zonas de tradición agrícola, en la cual se tiende al aprovechamiento máximo de los recursos naturales. 
     Se registra la presencia de artesanos de la madera en diversos municipios de la comarca: Alanís, El Real de la Jara, Constantina y San Nicolás del Puerto.
     La madera es recogida por los artesanos directamente en el campo, procedentes de la poda, de los arboles que caen y secan, o bien es regalada por conocidos que realizan estas labores. Varios son los tipos de madera que se utilizan, como la encina, fresno, olivo, cerezo, castaño, álamo, naranjo y chopo. La madera más apreciada es la más dura, porque se trabaja mejor y suele tener menos poros.
     Una vez trasportada la madera hasta el taller o casa del artesano, se corta en piezas más pequeñas. Antes de empezar a trabajarla hay que "curarla" para que no se raje y se mantenga en el tiempo. Se registran  diferentes técnicas para curar la madera: se puede enterrar la madera verde en el campo con estiércol o meterla en un bidón con agua, por un periodo aproximadamente de un año, o bien guardarla en un lugar  cubierto para que se seque.  El objetivo es que no le dé el aire, pierda la sabia y no se parta, teniendo igualmente cuidado que no se seque demasiado.
     Cuando la madera está lista, se puede empezar a trabajarla. El primer proceso consiste en cortar una pieza de las dimensiones adecuadas al objeto que se quiere realizar, a la cual se le va quitando la corteza con la azuela. La forma del objeto a realizar se traza sobre la superficie de la madera y con azuela y picazuela se empieza a desbastar, retirando paulatinamente la madera sobrante hasta obtener la pieza deseada en bruto. Para realizar perforaciones, como en el caso del asa de los dornillos, se utiliza una barrena, mientras que la gubia y la legra son utilizadas en los detalles más pequeños, como los agujeros del cazo o de la espumadera y para los dientes del tenedor o las pequeñas superficies cóncavas.
     El acabado de la pieza se realiza mediante el lijado de su superficie, utilizando a tal fin escofinas de distintos tamaños y papel de lija. Una vez terminada la pieza, se frota aceite de linaza sobre su superficie, o se cierra en una bolsa de plástico con un trapo humedecido con el mismo aceite en su interior,  para evitar que se abra o deforme con el tiempo.
     Azuelas.- Plancha de hierro acerado y cortante, de diez centímetros de anchura con mango corto de madera que forma recodo.
     Azuelas.- Picazuela, azuela de mayor curvatura.
     Cuchillas.- Legra. Cuchilla de acero con el extremo libre encorvado y cortante.
     Cuchillas.- Cuchillos, navajas y tijeras, hojas cortantes de distintas medidas.
     Escofinas.- Instrumento de acero templado, con la superficie finamente estriada en uno o en dos sentidos.
     Lijas.- Hojas de papel fuerte, con vidrio molido, arena cuarzosa o polvos de esmeril, encolados en una de sus caras.
     Sierras de hoja acerada.- Hoja cortante de acero con mango
     Barrenas.- Herramienta de acero con una rosca en espiral en su punta y una manija en el extremo opuesto.
     Gubias.- Formón de mediacaña, delgado con mango de madera.
     Dornillos.- Cuencos o cazuelas de diferentes tamaños.   
     Cucharas.- Cuchara de mango alargado. 
     Tenedores.- Tenedor de mango alargado. 
     Palas.- Paletas de mango alargado. 
     Cazos.- Cazos a veces con agujeros según función y de mango alargado.
     Majas (Almirez).- Mortero de madera (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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Más sobre la localidad de Alanís (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la localidad de Constantina (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

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lunes, 5 de enero de 2026

La Cabalgata de Reyes Magos, en Constantina (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Cabalgata de Reyes Magos, en Constantina (Sevilla).
     La Cabalgata de Reyes Magos del Valle de la Osa en la tarde del 5 de enero congrega activamente a los vecinos de Constantina y atrae a los que emigraron para participar y estar presentes en un amplio desfile de carrozas que recorren el núcleo urbano, arrojando los tradicionales caramelos y representando dos momentos muy significativos, la Anunciación y la Adoración de los Reyes Magos al Niño en la iglesia parroquial. Son reseñables la laboriosidad de su preparación y la dedicación de sus organizadores y vecinos en una de las actividades más esperadas del año, pero es esta fuerte entrega la que representa una amenaza en su continuidad, pues el trabajo voluntario de vecinos con distintos oficios podría no ser sostenible en las nuevas generaciones.
     No existe registro exacto de su origen, sin embargo, la gente del pueblo recuerda que desde aproximadamente 50 años la cabalgata salía de manera esporádica bajo la organización del Ayuntamiento o de otras asociaciones. A partir de 1980, un grupo de personas del pueblo se organiza para dar continuidad a esta fiesta y desde entonces la cabalgata se celebra cada año con regularidad.
     La organización de la cabalgata de Constantina requiere de un largo periodo de preparativos para alistar las carrozas, cuyos atributos vuelven original este acto festivo, presente en gran parte de los pueblos andaluces.
     Un grupo compuesto por los llamados "socios colaboradores" de la Asociación CREMA, la cual integra a diseñadores, mecánicos, carpinteros, electricistas, pintores etc., empieza a trabajar desde el último sábado de enero o mediados de febrero para aprestar las carrozas que desfilarán el 5 de enero del año siguiente.
     La presencia de mano de obra especializada ha contribuido a dar a las carrozas de Constantina un carácter peculiar y único, que va más allá del simple adorno.  Bajo el lema "Ilusión y Arte", los voluntarios de la asociación han logrado eliminar los ruidosos tractores que arrastraban las plataformas de las carrozas y lograr que éstas se autopropulsen, incluyendo movimientos giratorios de parte de sus estructuras con juegos de luces o fuegos. De tal manera, el remolque está totalmente integrado en la carroza, conformando un conjunto único donde el conductor disfrazado controla la carroza desde una posición oculta. El hecho de volver invisible las partes mecánicas de las carrozas contribuye a recrear la ilusión de la cabalgata de oriente, presente en el imaginario colectivo, dotando el desfile de una estética y personalidad peculiar. 
     Con este propósito, desde su fundación, la asociación va recogiendo los camiones o tractores viejos que la gente del pueblo dona, en lugar de llevarlos al desguace, y posteriormente son desmontados y rectificados para ser convertidos como plataforma motriz de la carroza. Paulatinamente, la asociación ha logrado substituir todas las carrozas a tracción, contando hoy en día con un total de catorce carrozas con motor incorporado. 
     El trabajo de preparación de la carroza se compone de distintas fases. Los artistas locales están a cargo del diseño de las carrozas, cuyos bocetos son sucesivamente trasladados a papel milimetrado para comprobar su escala, alzado y mediciones reales. Luego, los mecánicos construyen el esqueleto de la estructura con armazón metálico de tubos de hierro y colocan la parte mecánica acorde a la estructura de las carrozas. Los carpinteros se encargan de recubrir la estructura utilizando distintos materiales (madera, tablas, cartón, corcho blanco, resina, poliespan, etc.), cuidando de dejar libre un acceso a la maquinaria para posibles averías. Finalmente, en la fase de adorno final las mujeres se hacen cargo de pintar, poner escarchas y adornos a las estructuras. Cada año se renuevan tres carrozas, motivo por el cual desde los primeros meses del año los socios empiezan a desmontarla y a trabajar a las nuevas creaciones, mientras que las otras carrozas quedan guardadas hasta el mes de octubre cuando se empiezan a reparar o retocar para el desfile. 
     Otra actividad de los preparativos consiste en la designación de las comparsas de las carrozas. El requisito para poder acceder a un puesto en una de las carrozas reales es el haber permanecido, al menos, dos años trabajando en la preparación de la cabalgata, lo que constituye otro aspecto peculiar de este ritual festivo. Dos de los puestos de rey son destinados a los socios de mayor trayectoria en la asociación, mientras que un rey, el cartero real y sus correspondientes pajes se sortean entre los socios activos mayores de edad a través de la televisión local. El rol de rey se sortea entre los socios hombres, mientras que los roles de cartero y pajes reales se sortean entre las mujeres. La cartera real, acompañada de sus pajes, tiene también la misión de recoger en la tarde del 1 de enero, en un acto multitudinario que suele celebrarse en el salón principal del Casino de Labradores, las cartas que los niños escriben a los Reyes. Las comparsas de las restantes carrozas son socios de la asociación que se apuntan a partir del 15 de noviembre para participar en el desfile. En total, son doscientas treinta personas las que participan en el cortejo de carrozas.
     El ritual se desarrolla conforme al modelo que siguen la mayoría de las cabalgatas. 
     Antes del desfile, sale a la calle una carroza de dimensiones reducidas, para que pueda circular para las calles estrechas, que trasporta el ángel anunciador ("Anunciación") y, a través de un sistema de altavoz, va tocando villancicos y anunciado al pueblo la llegada de los Reyes Magos.
     A las cinco de la tarde empieza la cabalgata, encabezada por la carroza de la estrella de Navidad, mientras que las carrozas reales, por su protagonismo especial, cierran el desfile. El cortejo de las trece carrozas, acompañado de la banda, recorre las calles del pueblo lanzando a la gente caramelos y pequeños juguetes, invirtiendo cuatro horas y media en recorrer los seis kilómetros del itinerario en el que se incluye la visita de los Reyes al Niño. 
     El cortejo se para cuando pasan junto a la Iglesia Santa María de la Encarnación para efectuar la "Adoración al Niño". Así, los Reyes Magos, portando cofres de oro, incienso y mirra, son recibidos por el párroco para realizar la ofrenda al Niño, celebrada con fuegos artificiales colocados en la torre de la iglesia.
     Luego reemprende la marcha por las calles del pueblo hasta volver al punto de partida, donde se acaba el recorrido. A continuación, los Reyes y su séquito se dirigen a pie a la Casa de Hermandad de Nuestra Señora del Robledo, donde tiene lugar la entrega de juguetes a los niños necesitados. Y ya, próximo a la madrugada, realizan una emocionante visita de homenaje a las señoras de más edad de la localidad, a las que obsequian con diversos presentes.
     Anteriormente, los puestos de rey se sorteaban indistintamente entre hombres y mujeres, sin embargo los niños se sorprendían mucho en reconocer una mujer en el rol de rey mago, motivo por el cual se decidió destinar el rol de rey a los hombres y lo de cartero y pajes reales a las mujeres. 
     En 2007, con el apoyo del Ayuntamiento, la escenografía del ritual se ha enriquecido con un espectáculo de fuegos artificiales en la torre principal de la parroquia que simula una cascada de agua que emana de la torre.
     La celebración de este ritual festivo se desarrolla en la Iglesia parroquial de Santa María de la Encarnación y las calles del pueblo, en un doble recorrido de ida y de vuelta que atraviesa a la población longitudinalmente. El desfile de las carrozas comienza y termina en la sede de la Asociación CREMA en el paseo del Rihuelo y a lo largo del recorrido efectúa una única parada en  la Iglesia Nuestra Señora de la Encarnación, espacio que recubre mayor relevancia.
     El recorrido de la Cabalgata de Reyes Magos de Constantina parte del Paseo del Rihuelo, concretamente en un galpón que en el mapa se encuentra frente al número 20 de la calle Rihuelo. Acto seguido toma las calles Virgen del Robledo, Isidoro Escalada, Fuente Nueva, Calle Lorenzo Irisarri, Plaza de España, Calles Álamos, Eduardo Dato, El Peso, Plaza de Santa Ana, Calzada de Jesús, Mesoncillo Juan Ramírez Folosia y Gertrudis Gómez de Avellaneda, e inicia el itinerario de vuelta doblando cuando empieza la numeración de la calle Aleixandre, pasando por una calle que conduce hasta la Avenida de Andalucía y retomando las calles Alcolea, Antonio Silva Fernández, Juan Ramírez Filosia, Mesoncillo, Calzada de Jesús, Plaza de Santa Ana, El Peso, Alférez Cabrera, Mesones, Mártires de Constantina, Pino de Oro, Isidoro Escalada, Virgen del Robledo, Venero y, finalmente, llega al Paseo del Rihuelo. A medio trayecto el desfile hace una parada en la Plaza de la Iglesia para llevar a cabo uno de los momentos más significativos del cortejo, la "Adoración al Niño" (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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sábado, 21 de junio de 2025

El Cortijo de la Caridad, en Constantina (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Cortijo de la Caridad, en Constantina (Sevilla).  
     Hoy, 21 de junio es el Día de la Caridad. El pasado jueves y mañana domingo la Iglesia celebra la Solemnidad del Corpus Christi. La celebración de la fiesta del Corpus Christi nos ofrece una vez más la oportunidad de agradecer y alabar a Dios por el don de la creación, y, sobre todo, el regalo de su Hijo Jesucristo sobre el ara del altar, y es por ello que en esta Solemnidad se celebra el Día de la Caridad.
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte el Cortijo de la Caridad, en Constantina (Sevilla).
      Constituye un notable ejemplo de hacienda de implantación serrana, por desgracia hoy aparentemente abandonada y con indicios de precipitarse en un proceso de ruina. Responde al acostumbrado modelo de estructura cerrada en torno a un patio de medianas dimensiones. Ubicada en una suave pendiente, ofrece un contrastado y armónico juego de volúmenes, compuestos por la torre de contrapeso, la vivienda, la bodega, casillas y otras piezas. La introducción de la actividad ganadera en el transcurso de los siglos XIX y XX justifica asimismo la presencia de otras construcciones inmediatas.
     La portada principal, orientada al sur, se inscribe en un amplio y alto lienzo de muro carente de otro tipo de aberturas. La portada se compone de una puerta con arco de medio punto entre pilastras, todo rematado por un frontón y una espadaña. 
     El pasaje de ingreso al patio está cubierto por una interesante armadura de tijeras radiales. En el interior del recinto, los flancos occidental y oriental están ocupados por casillas, cuadras y dependencias de almacenaje de escasa entidad, algunas con las techumbres hundidas. El lado norte alberga las piezas de mayor importancia, la almazara y bodega, con una elevada torre de contrapeso rematada por un tejadillo a cuatro aguas y techumbres que acusan igualmente ruina. 
     Limítrofe con las anteriores se halla la vivienda del propietario, en cuya fachada se reparten varios huecos, abalconados en la planta alta y sin especiales notas de interés. Algunas de las rejas que protegen las ventanas deben ser reaprovechadas, pues denotan rasgos propios del siglo XVI o XVII. Frente a la fachada principal de la hacienda hay un pilón con un azulejo estilo Delft que representa a San José.
     Fuera del núcleo principal se halla un sector cerrado mediante una alta tapia de obra, que debió delimitar un huerto. A escasos metros del complejo, en el ala opuesta, aparece además una pieza ganadera, de planta rectangular, compuesta por dos espaciosos corralones y otros tantos establos cubiertos a dos aguas. Parecen posteriores al primer conjunto citado. El segundo de los elementos, vinculados también a la implantación ganadera en la zona, son las zahúrdas, situadas en una loma, 100 m al sur del conjunto analizado, e integradas por parideras alargadas abovedadas, cubiertas a dos aguas y corralón provisto de triple compartimentación.
     Las placas recortadas sobrepuestas a las pilastras denotan una estética propia de mediados del siglo XVIII. Sin embargo, dos azulejos de estilo Delft que flanquean la puerta y representan a la Virgen de Robledo y la Santísima Trinidad, datan el edificio hacia mediados del XIX. Sendas inscripciones expresan lo siguiente: "N.ra S.ra de Robledo. Se edificó en el año de 1864. Propiedad de la S.ra D.ña Manuela Lugo y Rivas, mujer que fue de D. Manuel Fernández de Córdoba. Año de 1859" (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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lunes, 25 de noviembre de 2024

Los sitios arqueológicos de Santa Catalina, en Constantina (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte los sitios arqueológicos de Santa Catalina, en Constantina (Sevilla).         
     Hoy, 25 de noviembre, se conmemora a Santa Catalina, mártir, según la tradición, fue una virgen de Alejandría dotada tanto de agudo ingenio y sabiduría como de fortaleza de ánimo. Su cuerpo se venera piadosamente en el célebre monasterio del monte Sinaí, en el actual Egipto (s. inc.) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].   
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte los sitios arqueológicos de Santa Catalina, en Constantina (Sevilla).
Santa Catalina. I. No se localiza ningún tipo de estructura, tan sólo ladrillos, tegulae y mampuestos de caliza y pizarra. Escasos restos de cerámica a mano y a torno.
Santa Catalina II. Se aprecian en superficie varias acumulaciones que deben corresponderse con las estructuras soterradas que conforman el pequeño asentamiento rural. Entre los materiales constructivos que se observan se encuentran mampuestos de pizarras, ladrillos y tejas. Además escasos restos de cerámica vidriada de color marrón melado.  ´
Santa Catalina III. En este lugar no se perciben restos de estructuras en superficie, tan sólo mampuestos de pizarras, ladrillos y tegulae y escasos restos cerámicos indeterminados.
Santa Catalina V. En este lugar se ha localizado un muro de mampostería de 0,40 x 1,00 metros, con un alzado visible de 0,10 metros. Material constructivo compuesto de tejas, mampuestos, ladrillos. Además fragmentos de grandes tinajas y cerámica común.
Santa Catalina VI. En este lugar no se han localizado estructuras emergentes, aunque sí restos de materiales constructivos como tejas, mampuestos y ladrillos.
Santa Catalina VII. Ausencia de estructuras emergentes en superficie aunque si se observan materiales de construcción romanos como tegulae, ladrillos y mampuestos. Abundante escoria metálica. Cerámica común romana. Por otra parte, también se localizan materiales constructivo bajomedievales: tejas, ladrillos y cerámica común bajomedieval, fragmentos de grandes tinajas.
Santa Catalina VIII. Ausencia de estructuras emergentes en superficie aunque si se observan materiales de construcción romanos como tegulae y mampuestos. Cerámica común romana (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir
LEYENDA
     No se puede hablar de una historia de Santa Catalina puesto que su vida, que se contó por primera vez en el Menologio de Basilio, y fue popularizada en Occidente por la Leyenda Dorada, es del todo fabulosa. Su nombre no figu­ra en texto alguno de la Antigüedad cristiana, ni litúrgico ni literario.
     Tal vez su leyenda haya sido influida por su nombre, derivado del griego katharos, que significa puro. Se contaba que la virgen de Alejandría, como muchas otras santas, era de «alto linaje», e incluso hija de rey, porque estaba representada con la corona del martirio en la cabeza. Como Alejandría te­nía fama de ser un centro de la ciencia, se supuso que se había abocado al estudio de la filosofía, y se la convirtió en una suerte de Palas cristiana, o, como decían peyorativamente los protestantes, de «Palas de los papistas». Sin duda, los cristianos la asimilaron a la célebre filósofa pagana Hipatia. Un ermitaño la convirtió proponiéndole a Jesús, cuya imagen le mostró, como único novio digno de su cuna, belleza y precoz sabiduría. De ahí nació la tardía leyenda de sus Desposorios místicos, que no se encuentra en la primera re­dacción de la Leyenda Dorada, y que aparece por primera vez en el siglo XV, en la traducción inglesa redactada en 1438 por F. Jean de Bungay.
     Esta historia, llamada a una popularidad tal que ha inspirado tanto a los ar­tistas primitivos de finales de la Edad Media como a los pintores del Renacimiento, se incorporó a la tradición que asegura que Catalina habría respondido al emperador Maximiano, que quería casarse con ella, que era novia de Cristo. El clérigo inglés habría tomado de manera literal esta expresión, corriente en la literatura hagiográfica. También es posible que la fuente de esta leyenda sea, como suele suceder, un despropósito «Óptico» derivado de las imágenes en que la santa era representada con una rueda, instrumento de su martirio. Esa rueda, a veces minúscula, habría sido confundida con un anillo de compromiso a causa de sus pequeñas dimensio­nes.
     Entre el anillo de los Desposorios místicos y la rueda del suplicio se sitúa un episodio de la leyenda no menos popular: el torneo filosófico. En él, la virgen muy pura, asistida por un ángel, desafió a cincuenta doctores de Alejandría cuyos argumentos refutó victoriosamente. Los cincuenta doctores expia­ron su derrota con crueldad: convertidos al cristianismo por su joven adversaria, fueron condenados a morir en la hoguera.
     Ese auto de fe sirve de preludio al martirio de la santa. El tirano la hizo azotar con vergajos, y luego encerrar en la cárcel, donde ella convirtió a la emperatriz. Entonces llegó el suplicio de la rueda o, más bien, de las ruedas dentadas. Pero las dos ruedas erizadas de hojas afiladas, que debían despedazarla, fueron milagrosamente partidas por un rayo que cegó a los verdugos. Al no saber cómo acabar con ella, su perseguidor la hizo decapitar, y de su heri­da, en vez de sangre manó leche.
     Los ángeles habrían transportado a la cima del monte Sinaí, por aire, pero separadamente, su cabeza y cuerpo. Este último detalle, de origen monás­tico, fue inventado por los monjes del monasterio local que pretendían ha­ber encontrado sus huesos, y que así querían atraer la atención de mayor número de peregrinos hacia el monte ya santificado por la aparición de Yavé a Moisés.
     La leyenda se funde así con el culto, cuyo apoyo y alimentación constitu­yen su objetivo.
CULTO
Lugares de culto
     Aunque vinculada por su nacimiento y martirio a la ciudad de Alejandría, santa Catalina era reivindicada en Oriente por la isla de Chipre, de la cual su padre habría sido rey. Por esa razón es la patrona de la célebre patricia veneciana Catarina Cornaro, que fue reina de Chipre.
     El centro principal del culto de santa Catalina en Oriente ha sido el monasterio del Sinaí, que se puso bajo su advocación en el siglo IX, después de la invención de sus reliquias. Reemplazó a Moisés y la Zarza ardiendo en el mon­te sagrado.   
     Desde el Sinaí y Alejandría, en la época de las cruzadas el culto se difundió en Italia, sobre todo en Venecia, donde sin duda resultó favorecido por la devoción a otro santo de Alejandría, el evangelista san Marcos.
     De allí pasó a Francia. El monasterio benedictino de La Trinité au Mont, próximo a Ruán, habría recibido fragmentos de sus reliquias a partir del siglo XI. En el siglo XIV, París puso bajo su advocación la iglesia hoy desaparecida de Sainte Catherine de la Couture o du Valdes Écoliers. La peregrinación de santa Catalina de Fierbois, en Turena, era muy frecuentada por Juana de Arco, ésta la habría visto aparecerse junto a santa Margarita y el arcángel san Miguel.
     Alemania le ha reservado un lugar entre santa Margarita y santa Bárbara, en el grupo de los Catorce Intercesores y la triada de las Vírgenes capitales que se llaman die drei heiligen Madeln.
Fundamentos de la devoción a santa Catalina
     ¿Cómo se explica la excepcional popularidad de esta santa fabulosa de Egipto y del Sinaí?
     La intercesión de santa Catalina en la Edad Media se consideraba particularmente eficaz por varias razones.
     1. En principio, a título de novia mística de Cristo, Jesús no podía negarse a satisfacer las plegarias de su novia, al igual que las de su madre. La influencia que se le atribuía venía inmediatamente después de la de Nuestra Señora.
     2. Además, se confiaba en su habilidad como abogada, ya que su dialéctica se había impuesto a cincuenta doctores de Alejandría elegidos entre los más sa­bios.
     3. Por último, la Leyenda Dorada reforzó aún más la popularidad de santa Catalina, asociándola a santa Bárbara como protectora de los moribundos.
     «Mientras se la conducía al suplicio, con los ojos dirigidos al cielo, ella dijo: Esperanza y salvación de los creyentes, Jesús, mi buen maestro, satisface mi plegaria. Haz que toda persona que me invoque en horas de peligro sea so­corrida, en memoria de mi martirio.»
     «Y desde lo alto del cielo una voz respondió: Ven mi querida novia, las puertas del cielo están abiertas ante ti. Y a quienes veneren piadosamente tu memoria les prometo el socorro que pidan.»
     Tales son las bases de la devoción a santa Catalina, que se hizo popular hasta el punto de sustituir a las patronas de los nombres de pila. En la portada de la cartuja de Champmol les Dijon, es ella y no santa Margarita quien presenta a la duquesa Margarita de Borgoña ante la Virgen adosada al entrepaño.
Patronazgos
     Si bien la «clientela» de santa Catalina procedía de todas las clases sociales, se la consideraba protectora de ciertas categorías de fieles en particular.
     Sus múltiples patronazgos, cuyas relaciones son tan interesantes para estudiar como el desarrollo semántico de los significados de una palabra, se explican por los episodios principales de su leyenda: los Desposorios místicos, la Disputa con los doctores de Alejandría y el Suplicio que le aplicaron con las ruedas dentadas.
     1. Como novia de Cristo, es la patrona de las jóvenes casaderas. A ellas estaba reservado el privilegio de tocar la cabeza de la estatua de santa Catalina con una corona de flores. Una vez casadas, perdían ese derecho. Por ello, la expresión tocar a santa Catalina adquirió el sentido de quedarse solterona.
     2. Su duelo filosófico contra cincuenta doctores le habría valido el homenaje de toda la clerecía: teólogos y filósofos, estudiantes y escolares, y en consecuencia las universidades, la más célebre de las cuales era la de París. Por ello, la imagen de santa Catalina formaba parte del sello de la Sorbona.
     3. Sus otros patronazgos se explican casi todos por la rueda que fuera el instrumento de su martirio. Por esa razón era reivindicada no sólo por el tribunal eclesiástico de la Rota, sino además por todos los oficios -y son nu­merosos- que se servían de ruedas: carreteros, molineros, torneros, alfareros, afiladores. A ellos deben sumarse las hilanderas que hacen girar el torno, y los barberos, puesto que las ruedas que debían desgarrar a santa Catalina estaban erizadas de láminas afiladas como navajas de afeitar.
     Según una tradición popular muy difundida, las ruedas de madera de sus estatuas permitían descubrir los cuerpos de los ahogados: se las arrojaba al río y se detenían sobre el cadáver que sólo debía sacarse del agua. Se atri­buían las mismas virtudes a la rueda de san Donaciano de Brujas, que se di­ferencia de la de santa Catalina por cinco cirios encendidos.
     4. Debe señalarse, por último, que aunque virgen, es patrona de las nodrizas, porque de su cabeza cortada no brotó sangre sino leche.
ICONOGRAFÍA
     Se ha intentado resumir la iconografía de santa Catalina en dos versos mnemotécnicos de la oración que le dirigían los fieles:
          O Katherina, tyrannum superans,
          Doctos docens et rotas lacerans
     Es cierto que está representada como princesa real, con la corona en la cabeza, pisoteando al emperador Maximiano, su perseguidor; el libro que tie­ne en la mano alude a su ciencia; las ruedas quebradas por el rayo recuerdan el suplicio fallido. Pero esta enumeración de sus atributos es incompleta: fal­ta en ella el anillo de sus desposorios místicos, la espada de la decapitación y la palma del martirio.
     Según la mayoría de los iconógrafos, el anillo derivaría de la rueda que a su vez provendría de una esfera celestial, emblema de su ciencia filosófica. Se tra­taría de una  catarata de despropósitos y errores iconográficos. La esfera celestial, tomada por una rueda, habría engendrado la leyenda del suplido con ruedas dentadas; la ruedecilla tomada por un anillo habría dado nacimiento a la leyenda de los Desposorios místicos con el Niño Jesús.   
     Sea como fuere, de esta filiación de atributos lo que debe subrayarse es que la rueda se presenta con formas muy variadas: a veces es única, otras es doble, ya lisa, ya erizada de puntas, entera o rota, pequeña o gigante. En ocasiones, está ingeniosamente combinada con la espada, como en una pintura de Joos van Cleve, donde santa Catalina ensarta el eje de la rueda con la punta de la espada.
     Ciertos artistas primitivos, como por ejemplo el Maestro de Brujas de la Leyenda de santa Lucía, cubre a santa Catalina con una túnica constelada de ruedas. Está representada como cefalófora sólo de manera excepcional (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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domingo, 24 de noviembre de 2024

El Barrio de la Morería, en Constantina (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Barrio de la Morería, en Constantina (Sevilla)
     El centro del Valle de la Osa, junto al río de la Villa, que discurre oculto a la vista del viandante es de construcción más reciente, entre los siglos XV y XVIII. Esta zona la constituyen calles más amplias, adaptadas a la zona llana, y que muestran el poder económico de terratenientes, comerciantes e industriales de la época.
     Viviendas de carácter señorial normalmente configuradas en torno a un patio central y con fachadas de estilos neoclásico y regionalista. Centradas en torno a los espacios más representativos del casco histórico, destacan las conservadas en torno a las calles Padre Félix, Blas Infante, Llano del Sol y Plaza de España, así como en el trayecto de las calles Mesones, Carnicería, Santo Cristo, Eduardo Dato, El Peso y Plazas de Santa Ana y Carretería. Incluidas en esta parte del tejido urbano se conservan instalaciones de industrias destinadas a la transformación de recursos naturales, básicamente los relacionados con el vino, la agricultura y ganadería, la madera y cárnicas, destacando fábricas de anisados y bodegas familiares que conservan lagares y prensas (Ayuntamiento de Constantina).
      
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viernes, 7 de junio de 2024

El Monumento al Sagrado Corazón, en Constantina (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, de Manuel Delgado Brackembury, en Las Cabezas de San Juan (Sevilla).
     Hoy, 7 de junio (viernes posterior al Corpus Christi), Solemnidad del Sacratísimo Corazón de Jesús, que, siendo manso y humilde de corazón, exaltado en la cruz fue hecho fuente de vida y amor, del que se sacian todos los hombres [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   Y que mejor día que hoy para ExplicArte el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, en Las Cabezas de San Juan (Sevilla).
   El Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, se encuentra en la prolongación de la calle Venero, s/n; en Constantina (Sevilla).
   El monumento del Sagrado Corazón se erige como una obra diocesana, construida en el año 1954, siendo el párroco de la localidad impulsor de la obra, el padre Félix. Está situado junto al castillo, en un lugar estratégico ya que por su altura, unida a la de la propia construcción (16 m de altura total, siendo 5 la altura de la imagen), domina completamente toda la población y muestra a Cristo bendiciendo a la población. Bajo el monumento existe una pequeña capilla en la que en su día se celebraron misas para venerarlo (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía del Sagrado Corazón de Jesús:
     Aunque no se trate más que de una devoción  tardía que, a diferencia de la Inmaculada Concepción de la Virgen, no ha engendrado ninguna obra de arte de primer orden, hay que decir aquí algunas palabras acerca de este tipo iconográfico de Cristo que en el culto católico ha acabado por suplantar a todos los otros.
     Los precedentes de esta devoción pueden buscarse muy lejos. El corazón humano siempre ha sido un símbolo de amor carnal o místico. En sus sermones San Bernardo habla sin cesar del «muy dulce corazón de Jesús (cor Jesu dulcissimum)», a partir del siglo XII. Del culto de las cinco llagas, y especialmente de la llaga del costado, que se desarrolló hasta finales de la Edad Media, debía naturalmente pasarse al culto del corazón. Bajo la influencia de éste, la herida del costado de Cristo crucificado se trasladó de derecha a izquierda, es decir al sitio del corazón, que se supone fue atravesado por la punta de la lanza de Longinos.
     Una curiosa xilografía de Lucas Cranach de 1505 representa la Adoración de Jesús crucificado e inscrito en un corazón, por la Virgen, San Juan, San Sebastián y San Roque.
     No obstante, fue a finales del siglo XVI cuando afloró en la imaginería popular el corazón de Jesús atravesado por tres clavos y engastado en una corona de espinas. A principios del siglo XVII, el grabador flamenco A. Wierix representó rosarios de corazones abiertos o cerrados, de gusto deplorable. Esas imágenes ilustraban los libros de mística piedad para uso de los conventos. No nacieron de la devoción del Sagrado Corazón sino que, por el contrario, las imágenes engendraron el culto por el bien conocido mecanismo de las visiones inspiradas, más o menos inconscientemente, por imágenes grabadas en la memoria
     Al contrario de lo que postula una opinión muy difundida, no fueron las visiones de la borgoñona Marguerite, llamada Marie Alacocque, del convento de las salesas de Paray le Monial, las que constituyeron el origen de esta devoción, patrocinada sobre todo por los jesuitas. El verdadero iniciador del culto litúrgico del Sagrado Corazón de Jesús y de María es un normando: el Bienaventurado Jean Eudes, fundador de los eudistas.
     Las fechas no dejan duda alguna acerca de su prioridad. El P. Eudes compuso en 1668 el Oficio del Sagrado Corazón y en 1670 publicó La Dévotion au coeur adorable de Jésus. En cuanto a Marie Alacocque, profesó más tarde, en 1672, en el convento de la Visitación, donde tuvo su primera revelación en 1673. Por lo tanto, es necesario reconocer orígenes eudistas a la devoción del Sagrado Corazón.
     Todo cuanto se puede conceder a la visionaria salesa es que el padre Eudes no separaba el Corazón de Jesús del Corazón de María, al tiempo que el fervor femenino de Marie Alacocque se orientó hacia el de Cristo solo. Ella contó que durante el ofertorio del Santo Sacramento, Cristo se le apareció en el altar con sus cinco llagas brillantes como cinco soles. Su pecho se abrió dejando al descubierto el corazón, que era la fuente viva de esas llamas. Cristo la mentó la ingratitud de los hombres que ignoraban  su  amor, y le pidió que tomara la iniciativa de un culto de reparación.
     Esta nueva devoción, consagrada oficialmente en 1685, acordaba con la política del catolicismo romano que quería afirmar por medio de ese símbolo del corazón abierto, al encuentro del protestantismo y del jansenismo, el amor de Dios hacia todos los hombres, sin excepciones. El culto contó con las mujeres, especialmente con la piadosa reina María Leczynska, que lo hizo introducir por la asam­blea episcopal en todas las diócesis de Francia, y que lo recomendó a los obispos de Polonia, propagandistas ardientes de esta devoción, que en 1765 aprobó el papa Clemente XIII.
     A partir del siglo XVIII, las custodias de cristal de roca que servían para exponer el Santo Sacramento, ya no tuvieron la forma redonda, tradicional, de una hostia, sino la de un corazón.
     Se conoce la brillante fortuna que tuvo el culto en Francia, en el siglo XIX. Después de los desastres de 1870, los católicos pusieron la reconstrucción bajo la égida del Sagrado Corazón y levantaron en su honor, en la cumbre de la colina de Montmartre, la basílica del Exvoto nacional. Montmartre se convirtió así, después de Paray le Monial, en el centro mundial de la devoción al Sagrado Corazón.
     En España, después de la guerra civil, Barcelona siguió el ejemplo de París y edificó en la cima del Tibidabo una iglesia expiatoria del Sagrado Corazón.
Iconografía
     A pesar de los progresos de este culto a partir del reinado de Luis XIV, fue necesario esperar a finales del siglo XVIII para que el tema del Sagrado Corazón de Jesús entrara definitivamente en el repertorio de la iconografía católica.
     Fue por una mujer, la reina de Portugal, que se pintó la primera imagen del Sagrado Corazón, obra del italiano Pompeo Batoni en 1780. Ésta representa a Cristo cardióforo que tiene un corazón en llamas en la mano izquierda rematado por una pequeña cruz y rodeado por una corona de espinas.
     Esta fórmula ha sido rechazada, y hasta prohibida, por la Congregación de Ritos, de manera que en la actualidad los editores de estatuas de yeso pintado del barrio Saint Sulpice sólo pueden elegir entre dos modelos:
     1. El corazón en llamas de Jesús es aplicado exteriormente sobre su pecho.
     2. Rayos de luz emanan de una incisión practicada en el pecho de Jesús, del lado del corazón.
     Las estatuas del Sagrado Corazón que se multiplicaron a partir del siglo XIX, proceden casi todas de la figura de Cristo esculpido por el danés Thorvaldsen para la iglesia de Nuestra Señora de Copenhague.
     Esas imágenes «cordícolas» son de gusto dudoso, y muchos fervientes católicos no dejaron de lamentar su vulgaridad o insipidez. Lo menos que puede decirse, es que honran poco al arte religioso moderno. No obstante, debe hacerse una excepción con el Sagrado Corazón del pintor G. Desvalieres, que evoca al Cristo coronado de espinas arrancándose con las dos manos el corazón del pecho, en la gigantesca vidriera de la catedral del Cristo Rey, en Casablanca (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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miércoles, 15 de mayo de 2024

El sitio arqueológico del Cortijo de San Isidro, en Constantina (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico del Cortijo de San Isidro, en Constantina (Sevilla).  
     Hoy, 15 de mayo, Memoria de San Isidro, labrador, que en Madrid, en el reino de Castilla, juntamente con su mujer, Santa María de la Cabeza, llevó una dura vida de trabajo, recogiendo con más paciencia los frutos del cielo que los de la tierra, y de este modo se convirtió en un verdadero modelo del honrado y piadoso agricultor cristiano (c. 1130) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte el sitio arqueológico del Cortijo de San Isidro, en Constantina (Sevilla).
     No se aprecian en superficie estructuras emergentes, aunque sí se localizan materiales constructivos como mampuestos de pizarra, tegulae, imbrices. También se observan Escorias de hierro y de fabricación de vidrio. Terra sigillata hispana, dolia, ánforas y cerámica de cocina (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Isidro, labrador:
LEYENDA
   Santo legendario español que habría nacido en Castilla hacia 1070  muerto en 1130. Su vida y milagros fueron relatados a finales del siglo XIII por Juan Diácono.
   Peón de granja en los alrededores de Madrid, interrumpía su trabajo con frecuencia para rezar. Sorprendido por su patrón, fue reemplazado en el arado por un ángel que terminó el surco mientras él se entregaba a la oración. Hizo brotar una fuente con su laya. Condujo al molino un cargamento de granos que llegó completo, aunque durante el camino hubiera alimentado a las palomas hambrientas. Dio a un pobre la sopa que cocía para sí en el fuego, y la olla se llenó de nuevo, milagrosamente. Salvó a un niño que se había ahogado en un pozo.
   La historicidad de este santo rústico es dudosa. Como en el caso de Santa Eulalia, es posible que se trate de un caso de duplicación o dicotomía. Para competir con Sevilla, Madrid también quería tener un San Isidoro, muy diferente por cierto, al Doctor egregius: un trabajador manual en lugar del intelectual, que trabajaba no con su cerebro sino con sus manos. Pero resulta sorprendente que una ciudad que fue elevada al rango de capital del reino en el siglo XVI haya elegido precisamente a un campesino como santo patrón.
CULTO
   Beatificado cuatro siglos después de su muerte, en 1618, Isidro Labrador fue canonizado en 1622 por el papa Urbano VIII, en la misma promoción que San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier y Santa Teresa de Jesús. Su fiesta se fijó el 15 de mayo, en primavera, en la estación de la siembra.
   Su mujer fue igualmente santificada, con el nombre de Santa María de la Cabeza, a causa de su cabeza relicario que los campesinos llevaban en procesión para conseguir que lloviera.
   Se convirtió en patrón de Madrid, donde la antigua iglesia de los jesuitas se transformó en catedral bajo la advocación de San Isidro el Real.
   En Roma, el convento de la iglesia de San Isidoro, cerca de la Porta Pinciana, debe su fama sobre todo a los prerafaelitas alemanes, llamados Nazarenos, que se instalaron allí a principios del siglo XIX, para hacer una vida monástica a la manera de Fra Angelico.
   El culto de San Isidro enjambró en el siglo XVIII en ciertas provincias francesas: en Forez, Picardía y Bretaña, donde está representado como campesino de la región. Su popularidad está igualmente probada en Baviera, en Austria, y sobre todo en el Tirol
   Es el patrón de los labradores y de los granjeros y se lo considera el protector de las cosechas.
ICONOGRAFÍA
   Vestido de campesino, conduce un tiro de bueyes blancos o reza arrodillado mientras un ángel lo reemplaza en el arado. Además del arado suele tener como atributos otras herramientas agrícolas: una podadera, guadaña, mayal e incluso una gavilla de espigas de trigo. Además se lo reconoce porque hace brotar una fuente con un golpe de laya. 
   La laya podría hacerlo confundir con San Fiacro. Pero el arado, la hoz y la gavilla de trigo permite identificarlo.
   En Bretaña lleva el traje típico campesino: sombrero redondo con cinta, chaleco bordado y calzones anchos (este caso, muy infrecuente, de un santo español bretonizado es una curiosidad iconográfica que merece subrayarse. San Fiacro, otro santo rústico de origen irlandés, también fue "naturalizado" en Bretaña, pero éste se había convertido en francés por su apostolado en Brie, mientras que San Isidro nunca estuvo en Francia, Santa Zita de Lucca también ha sido representada con la cofia bretona).
   En Alemania a veces forma pareja con Santa Notburga (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Biografía de San Isidro, labrador;
     San Isidro Labrador, (Madrid, f. s. XI – f. s. XII). Santo, patrón de Madrid.
     San Isidro es más conocido por la tradición popular que por los datos auténticamente históricos que se poseen sobre su vida. A pesar de todo, es uno de los pocos santos medievales cuyos milagros fueron recogidos en un códice, redactado en la segunda mitad del siglo XIII y en latín, por orden del rey Alfonso X para la Capilla Real ubicada junto al altar mayor de la parroquia de San Andrés de Madrid, en donde, desde hacía varias décadas, era venerado su cuerpo incorrupto, generando uno de los lugares de peregrinación más importantes de Castilla. El autor del códice fue Juan Gil de Zamora, un cortesano, teólogo, franciscano, sabio escritor, erudito y humanista, colaborador de Alfonso X en su obra hagiográfica, conocida, sobre todo, por Las Cantigas de Santa María.
     De la primera parte de dicho códice es de donde se extraen los escasos datos biográficos que se tienen, luego confirmados, en unos casos, y aumentados, en otros, por la tradición popular, bien intencionada, aunque, desafortunadamente, falta, en algunos casos, de criterio histórico. Se trata de cinco milagros realizados en vida del personaje, todos ellos contextualizados en la realidad social y económica de su tiempo, por lo que, prescindiendo del hecho extraordinario en sí que supone cualquier tipo de milagro, se pueden rastrear conceptos e ideas que ayudan, bien que de manera incompleta, a reconstruir aunque sólo sea algunos retazos de su vida.
     Al no tratarse de una biografía al uso, ni pretender su autor que lo fuera, el códice no señala lugar y fecha de nacimiento, ni filiación ni otros datos que ilustren realmente sobre el ciclo vital del personaje. La tradición señala que nació en Madrid, allá por finales del siglo XI, coincidiendo con la nueva coyuntura histórica que supuso el paso del reino de Toledo a manos cristianas en el año 1085 por el rey Alfonso VI, tras un pacto o acuerdo con el rey taifa Al-Qādir. Madrid y otros lugares pertenecientes a este reino se convierten, así, en zonas fronterizas con la España islámica, muy castigadas por el ataque, primero de almorávides y luego de almohades, todo lo cual determinó el carácter y hasta la vida política, institucional y religiosa de sus gentes. Su vida se desarrolló durante los reinados en Castilla de Alfonso VI, la reina doña Urraca y Alfonso VII.
     Es muy probable que fuese mozárabe, ya que este grupo social fue numeroso en tierras toledanas, es decir, del antiguo reino de Toledo, que comprendía también Madrid y Guadalajara, estableciéndose en los fértiles valles fluviales, dedicándose a la agricultura y sus miembros repartidos en alquerías, aldeas y villas; la mayor parte lo hizo como campesinos independientes o collazos adscritos a la tierra y vinculados a algún señor, caso de san Isidro con Juan de Vargas, un plebes milites, o sea, caballero villano de ascendencia mozárabe que pudo beneficiarse de los repartimientos de tierras de Alfonso VI gracias a los servicios prestados al Rey cuando la toma de Toledo.
     El códice sólo señala que san Isidro estaba casado y era padre de un hijo. Es la tradición la que pone nombre a la esposa, María de la Cabeza, y al hijo, Juan o Illán, el cual de niño cayó a un pozo y fue rescatado sano y salvo por las oraciones de sus padres. De adulto llegó a adquirir fama de santo, cuando marchó a vivir a la ribera media del Tajo, en tierras de Toledo, en donde realizó algunos milagros muy parecidos a los de su padre. El códice señala que san Isidro era un humilde arrendatario que trabajaba a cambio de un sueldo anual, lo cual encaja perfectamente con la definición de collazo, siendo costumbre que estuvo la mayor parte de su vida vinculado a los Vargas, aunque se le conocen otros amos.
     Asimismo, el códice lo presenta trabajando en Madrid y establecido en un campo próximo a la villa, que la tradición, de nuevo, identifica con la heredad de Juan de Vargas en Carabanchel, junto a la ribera derecha del río Manzanares, entonces llamado Guadarrama, en una casa de labor situada en medio de tierras fértiles dedicadas al cultivo de cereales. Recuérdese que dichas tierras ocupan una buena parte de las terrazas fluviales de dicho río y que sobre la casa de labor que ocupó la familia se levantaría, ya en el siglo XV, una ermita, aprovechando el manantial y la fuente construidos por el mismo santo, cuyas aguas tienen propiedades curativas, según fue reconocido por Roma en el propio proceso de canonización. Este hecho llevó a identificar al personaje no sólo como labrador, sino también como pocero, atribuyéndosele muchos de los pozos que hoy día se conservan en distintos puntos de Madrid.
     Los cinco milagros, que se pueden denominar biográficos, muestran a un campesino madrileño que realizaba las labores propias de su oficio: la labranza de la tierra con yugo de bueyes y arado y que acudía al molino a moler trigo en el invierno. Cotejando estas noticias con los datos históricos que se tienen sobre la vida campesina de la época, se encuentra uno con una realidad fehaciente, una agricultura de arado y la práctica de la molienda durante el invierno, después de la siega del verano, cuando el grano, que había permanecido recogido en silos, era transportado a alguno de los molinos hidráulicos madrileños que funcionaban a pleno rendimiento, porque el Manzanares venía muy crecido de agua, cuya energía hacía funcionar la rueda de moler.
     En este contexto se sitúan los dos primeros milagros: el del molino y el de los bueyes. En el primer caso, el santo se dirigía a un molino, que la tradición identifica con el de La Arganzuela, junto al puente de Toledo, en compañía de un mozo o ayudante, para moler trigo, y en mitad del camino ofreció de comer a unas hambrientas palomas, ateridas por el frío y la nieve, siendo objeto de la burla de su acompañante por derrochar de esa manera el trigo. El milagro se produjo cuando, al llegar al molino, los costales de ambos se encontraban repletos, sin que faltase nada.
     La moraleja refleja una idea muy propia de la mentalidad religiosa de la época: la caridad hacia los animales, obra de Dios y seres de la Creación, y la Providencia Divina para quien la practica.
     El segundo milagro muestra cómo el tiempo dedicado a la oración no merma el rendimiento laboral, más al contrario, lo hace fructificar y multiplica sus beneficios, poniendo de manifiesto que la vida del cristiano no se fundamenta exclusivamente en el trabajo, sino también en la oración, en un momento histórico, como el siglo XIII, época de redacción del códice, en que la mentalidad burguesa proponía el trabajo como la única meta de realización personal.
     Según el códice, los compañeros se quejaban al amo de que san Isidro se incorporaba tarde a la labranza, porque desde el amanecer se pasaba la mayor parte del día rezando por las iglesias que había a su alrededor.
     El amo, queriendo comprobar personalmente las acusaciones, espió una mañana a Isidro y observó atónito cómo un yugo celestial de bueyes blancos, a la par que su propio yugo, ayudaba al santo a realizar la labranza, aumentando, de esta manera, los rendimientos y los esfuerzos de su trabajo, supuestamente disminuidos por el tiempo dedicado a la oración.
     El resto de los milagros se contextualizan no en el trabajo rural, sino en el marco de las prácticas religiosas de la época: el milagro del lobo, el de la olla y el de los pobres. El primero presenta a un Isidro espiritual que no abandonaba la oración ni la posponía ante ningún contratiempo. Unos chiquillos, mientras estaba rezando un día de verano en la iglesia de Santa María Magdalena, identificada con la actual ermita del cementerio parroquial de Carabanchel Bajo, le alertaron de que había un lobo feroz que persiguió a su borriquillo, ocasionándole heridas de muerte. Sin embargo, el santo, pacientemente, terminó de hacer su oración y cuando salió de la iglesia se encontró al lobo muerto y al jumento en perfecto estado. El nombre de la iglesia, uno de los pocos topónimos que aparecen en el códice, y la idea del borriquillo, trasladan al ambiente histórico de una época en que los campesinos se valían de estos animales para sus desplazamientos y como bestias de carga y sin los que no se entiende la gran movilidad de estas gentes de unos lugares a otros, recorriendo, a veces, grandes distancias.
     Los dos últimos milagros se refieren a la práctica de la caridad. En el de la olla, la comida se multiplicó repentinamente cuando un pobre acudió un sábado a su puerta demandando limosna. Parece ser que había costumbre de que este día se repartiesen alimentos entre los más necesitados. El pobre del relato llegó el último y, al parecer, la comida se había terminado; sin embargo, san Isidro interpeló a su esposa y le rogó que mirase si aún quedaba algo en la olla. Ésta acudió, llena de incredulidad, y comprobó sorprendentemente que estaba llena.
     El último de los milagros presenta la existencia de cofradías seglares, que durante los siglos XII y XIII fueron muy dinámicas, y se manifestaron como el medio más ideal de la participación de los laicos en la vida de la Iglesia, así como la recuperación de un estilo de vida cuyas raíces se hunden en la espiritualidad de las primeras comunidades cristianas. San Isidro perteneció a una de estas cofradías y, durante una de las comidas de hermandad, llegó tarde, debido a que había estado rezando en las iglesias, introduciendo consigo a unos pobres que había encontrado en la puerta pidiendo limosna. La comida se había acabado, quedando sólo la ración que los comensales habían reservado al santo. El milagro quiso que la olla estuviese, de repente, repleta de comida, con lo que se pudo dar de comer a los pobres y aún sobraron alimentos para muchos más. Este milagro se sitúa junto a la iglesia de Santa María Magdalena, a donde los cofrades, que habían presenciado el milagro, acudieron a dar gracias a Dios. Ello provocó que la tradición identificara esta cofradía con la que desde muy antiguo existió en Carabanchel Bajo, bajo la advocación del apóstol Santiago.
     Este hecho vincula, una vez más, a san Isidro con la entonces aldea madrileña y sus tierras, pareciendo más que probable que durante la mayor parte de su estancia en Madrid viviese en este contexto rural y no en la villa, según se desprende del propio códice.
     La tradición, sin embargo, le vincula también laboralmente con otros lugares de fuera de Madrid, en donde los Vargas tenían heredades, básicamente la sierra norte madrileña y las tierras del Jarama, caso de Buitrago del Lozoya, Talamanca y, especialmente, Caraquiz, en los términos municipales de Torrelaguna (Madrid) y Uceda (Guadalajara), en donde pudo conocer a su esposa y contraer matrimonio.
     El último relato biográfico representa la muerte de san Isidro y su enterramiento. Se trata de un reflejo del ideal de la perfecta muerte cristiana, acompañada de unos gestos y símbolos concretos que reflejan y se enmarcan, de nuevo, en la realidad histórica. El santo hizo testamento de sus escasos bienes, considerado por la Iglesia como un acto de piedad y de fe. Después, ya enfermo, y en el lecho de muerte, recibió el viático, se golpeó el pecho, en señal de arrepentimiento, juntó sus manos, cerró los ojos, realizó la señal de la cruz y, por último, exhaló el espíritu.
     Esto sucedía a finales del siglo XII, en una fecha imprecisa que varía, según los biógrafos, entre la década de 1170 y la de 1190. La tradición asegura que pudo morir un 30 de noviembre, festividad del apóstol san Andrés, ya nonagenario y en la casa que Juan de Vargas tenía en la collación de San Andrés, que no sería la casa principal del caballero, sino una de sus propiedades para sirvientes y demás, en una collación donde predominaban los campesinos mozárabes vinculados a su familia y en la que habría cuadras, silos, graneros, establos y otros habitáculos en un ambiente muy rural, de ahí la llamada cuadra de San Isidro, donde, según la tradición, el santo guardaba el ganado. Es evidente que, ya de mayor, se retiró a vivir sus últimos años a esta collación. Durante este tiempo la tradición popular asegura que continuaba con sus prácticas piadosas, especialmente la devoción a la Virgen de Atocha, cuyo santuario se había convertido en un importante centro de peregrinación, y a Nuestra Señora de la Almudena.
     Fue enterrado en el cementerio de la parroquia de San Andrés, la última que, durante su vida laboral, visitaba antes de proseguir su camino hacia el campo.
     Allí, en una sencilla fosa, sin lápida, ni nombre, ni ninguna otra señal, permanece casi olvidado de todos, hasta tal punto que en tiempo de lluvias un arroyuelo penetraba en su interior, inundando la sepultura.
     Después de cuarenta años, su cuerpo fue localizado milagrosamente, según creencia popular, por revelación divina, encontrándose incorrupto y siendo trasladado al interior de la iglesia.
     A raíz de su identificación por Alfonso VIII como el pastor que había ayudado a las huestes cristianas a vencer a los almohades en la batalla de las Navas de Tolosa de 1212, se desarrolló su culto, construyéndose una capilla y un arca para contener su cuerpo, todo lo cual quedó bajo el patronato de la Corona, permaneciendo, de este modo, el santo y todo lo referente a su tradición vinculado secularmente a la Casa Real.
     A finales del siglo XVI, se dieron los primeros pasos para su canonización, que no concluyó hasta el siglo siguiente. En 1619, el papa Pablo V le declaró beato y el 12 de marzo de 1622 Gregorio XV le canonizó, junto a los españoles Ignacio de Loyola, Francisco Javier, Teresa de Jesús y el italiano Felipe Neri.
     Sin embargo, su bula de canonización no fue emitida por Roma hasta el 4 de junio de 1724, bajo el pontificado de Benedicto XIII. El 16 de diciembre de 1960 Juan XXIII le declaró patrón de los agricultores españoles.
     Ya desde el siglo XVI, a raíz de la colonización de América y el imperio español, su culto se había extendido por América, Filipinas y parte de Europa.
     Es patrón de Madrid y de otros muchos pueblos y ciudades (Tomás Puñal Fernández, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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