Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

Mostrando entradas con la etiqueta Taberna. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Taberna. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de diciembre de 2023

La Taberna del Alabardero

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Taberna del Alabardero, de Sevilla.  
     La Taberna del Alabardero se encuentra en la calle Zaragoza, 20; en el Barrio del Arenal, del Distrito Casco Antiguo.
     Casa de tres plantas construida en el siglo XIX, haciendo esquina a la calle Fray Bartolomé de las Casas, con un amplio jardín trasero que se cierra a  la calle Adolfo Cuéllar.
     Se instala sobre una parcela rectangular, como suele ocurrir con estas edificaciones de casas unifamiliares con patio construidas ya en el XIX y se organiza como éstas, en torno al patio central.
     El patio está acotado en planta baja por cuatro columnas de mármol en cada uno de sus vértices y arcos muy rebajados entre ellas. En la alta presenta arquerías acristaladas, de arcos de medio punto que apean en columnas del mismo material sobre pedestales, que recogen la barandilla de hierro fundido.
     Este tipo de patio central que suprime los soportes intermedios, dejando exclusivamente los situados en sus ángulos, y que suele darse con bastante frecuencia en las casas del XIX y principios del XX (sirvan como ejemplo las de Madrid, 4; Lasso de la Vega, 8; o la casa de la derecha del conjunto de San Isidoro, 3), muestra la distancia tipológica con las casas de siglos precedentes.
     La fachada a la calle Zaragoza, de clara composición y estilo neoclásicos, ignora la presencia de la esquina, presentando en cada una de sus plantas cuatro vanos rectangulares.
     En la planta principal son balcones que apoyan en ménsulas, con cierros metálicos los de sus extremos. En la planta segunda los vanos cuentan con parteluces de columnillas de mármol. Una cornisa, sobre ménsulas, recorre la edificación, rematándola un pretil de obra con barandillas metálicas que define la presencia de la azotea.
     La casa cuenta con un extenso jardín al fondo de la edificación, al que asoma un cierro metálico en planta alta sobre columnas de fundición. Se cierra al exterior con un muro alto rematado por una celosía de madera.
     La casa ocupa en planta baja una superficie aproximada, incluido el jardín (470 m2), de 860 m2. La superficie total construida de la casa podría estimarse en 820 m2 (Guillermo Vázquez Consuegra, Cien edificios de Sevilla: susceptibles de reutilización para usos institucionales. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla, 1988).
Zaragoza, 20. Casa del siglo XIX, de tres plantas y patio de columnas. Conserva un amplio jardín al fondo del edificio [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Taberna del Alabardero, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la calle Zaragoza, en ExplicArte Sevilla.

martes, 16 de noviembre de 2021

La pintura "Baile en la taberna", de Manuel Rodríguez de Guzmán, en la sala XII del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "Baile en la taberna", de Manuel Rodríguez de Guzmán, en la sala XII del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
   Hoy, 16 de noviembre, es el Día del Flamenco en Andalucía, al coincidir con la de la inclusión del arte jondo, en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Un reconocimiento logrado tras una larga carrera, en la que estuvieron implicados instituciones y ciudadanía en la consecución de un importante logro cultural andaluz
   Y que mejor día que hoy para ExplicArte la pintura "Baile en la taberna", de Manuel Rodríguez de Guzmán, en la sala XII del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
     El Museo de Bellas Artes (antiguo Convento de la Merced Calzada) [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
   En la sala XII del Museo de Bellas Artes podemos contemplar la pintura "Baile en la taberna", de Manuel Rodríguez de Guzmán (1818-1867), siendo un óleo sobre lienzo, de estilo costumbrista, realizado en 1854, con unas medidas de 0'63 x 0'83 m., y adquirido por la Junta de Andalucía en 2005.
     Escena de baile en el interior de una taberna. La composición se centra en el grupo de personajes que cantan, bailan y beben alrededor de la bailaora, personaje protagonista de la escena. Su figura aparece notablemente iluminada, con una intensidad que va decreciendo hacia los extremos y el fondo de la composición. Aparece de frente al espectador en actitud de estar bailando, sujetando con una mano uno de los volantes de su pálido y rosado vestido, mientras que tiene la otra alzada sujetando un sombrero. Junto a ella figuran dos hombres de pie, uno de ellos visiblemente embriagado, con aspecto desaliñado y en actitud de estar cantando con las manos expresivamente abiertas. Al otro lado, junto a un barril, un grupo de hombres y mujeres en diferentes actitudes y expresivos gestos beben y bailan al son de la música y el cante. Los hombres y mujeres visten el traje típico, algunos con sombrero de catite y chaquetilla corta. Al fondo a la derecha, en semipenumbra, figuran otros personajes, uno de ellos pendiente de un fogón donde se calienta un recipiente con comida.
     La taberna presenta el típico aspecto descuidado y sombrío de estos lugares. Se representa con artesonado de madera, paredes con desconchones y objetos por el suelo, llamando la atención el detalle de la botella de vino rota junto a la bailaora.
     Es una obra característica de la producción artística de Rodríguez de Guzmán, en quien es habitual el tema de majos, bailarinas, y personajes populares. Este tipo de pinturas fueron muy valoradas en Sevilla durante las décadas centrales del siglo XIX (web oficial del Museo de Bellas Artes de Sevilla). 
Conozcamos mejor la Biografía de Manuel Rodríguez de Guzmán, autor de la obra reseñada;   
     Manuel Rodríguez de Guzmán, (Sevilla, 1818-Madrid, 1867). Rodríguez de Guzmán fue alumno de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, donde todavía se le citaba en 1845, y de José Domínguez Bécquer, quien le introdujo en la pintura del costumbrismo, que sería su dedicación fundamental.
     Durante su etapa sevillana, que abarca hasta 1853, fue nombrado académico honorario de la sevillana de Santa Isabel de Hungría en 1847, siendo presentado por Manuel Barrón. Durante 1852 ejerció de ayudante auxiliar sin retribución de las clases de Dibujo de Figura.
     Por lo que respecta a su obra pictórica, en 1838 presentó en el Círculo del Liceo un asunto histórico un tanto exótico para la época: El juicio de Ana Bolena. No fue su única incursión en ese género, pues también se le citan Pedro I mandando arrojar por una ventana el cadáver de su hermano y Toma de Vélez por Fernando el Católico, todas ellas en paradero desconocido. También se introdujo en el campo de la pintura religiosa con un San Sebastián en el martirio acompañado de un ángel, de 1851, y que igualmente está sin localizar. Sí se conocen en colección particular capitalina, y como pertenecientes a la etapa madrileña, un Bautismo y una Confesión (ambos de 1860) que parecen formar parte de una serie de los siete sacramentos.
     En la pintura de esa primera etapa sevillana cabe citar –además de un cierto regusto francés en su presentación inicial, el tributo al murillismo imperante en Sevilla o el seguimiento de lejanos ejemplos europeos– la existencia de cuadros característicamente costumbristas, como El ciego cantor, La trapera (ambos con ecos murillescos), Las buñoleras (1851) o las dos versiones de La fiesta andaluza, ambas de 1851; obras todas ellas en las que, dentro de su característica facilidad compositiva, resuelve con maestría la variada expresión de los personajes aunque sea en escenarios reducidos. Un primer traslado a Madrid en 1852 queda interrumpido cuando vuelve momentáneamente a Sevilla a firmar en 1853 cuadros de mayor empeño, como La procesión del Rocío y La Feria de Sevilla (Palacio de Riofrío), animadas composiciones de muchos personajes que cantan, bailan o jalean con abundantes gestos.
     La etapa madrileña se da a partir del encargo de Isabel II, de 1853, de pintar «las costumbres de todas las provincias de España en cuadros de dos varas, para formar una regia Galería de este género, satisfaciéndole 30.000 reales al año», encargo que buscaba ilustrar las más célebres fiestas y romerías de las distintas regiones, pero que queda incompleto y sólo le ocupa entre 1853 y 1855, resultando del mismo los lienzos El entierro de la sardina, Escena popular en la Virgen del Puerto (Museo del Prado, en depósito en el Museo del Romanticismo) y La Feria de Santiponce (Museo del Prado), que algunos consideran su obra maestra, además de las citadas La procesión del Rocío y La Feria de Sevilla. Tales obras iban a llevar la colaboración literaria de su padre, Manuel Mariano Rodríguez, a través de una descripción de los correspondientes cuadros, y así se hizo en tres de ellos.
     De estos primeros momentos en la corte son también dos cuadros para el embajador inglés en España y su ingreso en la Sociedad Protectora de las Bellas Artes fundada por su paisano Antonio María Esquivel. En otro más ambicioso proyecto pictórico del reinado de Isabel II, la Galería de Retratos de los Monarcas, inspirada en la Francia de Luis Felipe, también interviene Rodríguez de Guzmán realizando El rey Eurico (1856, Museo del Prado, en depósito en la Diputación de Lugo).
     Los asuntos taurinos, dentro de la temática costumbrista, son también ejercitados por el pintor, y así cabe citar El torero Lucas Blanco, Una vara, Brindis de un torero, Suerte de recibir y Preparativos de un picador. Su contribución al tema literario se basa sobre todo en Cervantes, del que, además de un episodio del Quijote radicado en Andalucía –Don Quijote escribiendo a Dulcinea desde Sierra Morena–, utiliza sus Novelas ejemplares para representar un Rinconete y Cortadillo (1858, Museo del Prado), que no es otra cosa que un nuevo cuadro costumbrista en la Sevilla cervantina. La obtención de una mención honorífica de primera clase con esta obra en la Exposición Nacional de 1858 nos abriría la puerta a citar su participación en tales certámenes (donde no obtuvo más allá de una tercera medalla en la primera de ellas, la de 1856), así como en la universal parisina de 1855, de lo que nos puede redimir en cuanto a todos estos datos la reciente monografía de L. Méndez Rodríguez. 
   Más útil es incidir sobre todo en la producción de la pintura de género, con nuevas obras como La habanera (Museo del Prado, en depósito en el Museo de Palma de Mallorca) o Una gitana diciendo la buenaventura a unos gallegos (Museo del Prado, en depósito en el Museo de Zaragoza). Otra temática la configuran los Aquelarres, cuadros inspirados en Goya y que suponen una gran novedad dentro de su pintura en la medida en que se observa cómo recibe la influencia del pintor aragonés a través de las obras de Alenza y Eugenio Lucas. Por último, y dentro de su contribución al retrato, se citan obras de pequeño formato con las figuras de cuerpo entero, en primer plano y al aire libre, en ocasiones ante un tronco de árbol. Así la Duquesa de Medinaceli, la Duquesa de Alba y la Emperatriz Eugenia de Montijo, ataviadas con vistosos trajes de andaluzas.
     Se ha definido el arte de Rodríguez de Guzmán –lo hace, por ejemplo José Luis Díez– por su capacidad para componer escenas llenas de pequeñas figuras, minuciosamente descritas en tocados e indumentarias, con dibujo firme y colorido brillante, así como por su habilidad en la captación de los tipos populares en sus diversas actitudes y gestos, construidos con técnica jugosa y colorista, y envueltos en una luz vibrante. De este modo, Rodríguez de Guzmán consigue la expresión de todo tipo de escenarios andaluces, madrileños, taurinos, etc., con total gracia y sabor, y aún más, con una intensidad tal que logra despertar nuestra curiosidad (Esteban Casado, en la web oficial del Museo Carmen Thyssen de Málaga).
   Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "Baile en la taberna", de Manuel Rodríguez de Guzmán, en la sala XII del Museo de Bellas Artes, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Museo de Bellas Artes, en ExplicArte Sevilla.