Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

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domingo, 1 de diciembre de 2024

Experiencia Explicarte Sevilla, con los Talleres "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla" de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla

     Hoy, domingo 1 de diciembre, finaliza la cuarta semana de otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de las visitas organizadas para los Talleres Socio-Culturales "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla", de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla, desarrollados de lunes a viernes por las mañanas y tardes, y que se iniciaron el pasado 28 de octubre de 2024, con la presentación de los mismos.

     Gracias a la empresa Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L., por contar con nosotros para mostrarles, mediante los Talleres Socio-Culturales del Ayuntamiento de Sevilla, parte de la ciudad hispalense, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
   Nos pusimos manos a la obra, y fuimos ofreciendo distintas rutas a lo largo y ancho de nuestra ciudad, desde el lunes 25 al viernes 29 de noviembre. 
     Los Talleres desarrollados fueron los siguientes:
- Taller 23 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes de 10 a 13 h.)
- Taller 21 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes de 17 a 20 h.)
- Taller 18 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (martes de 10 a 13 h.)
- Taller 45 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (martes de 17 a 20 h.)
- Taller 24 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (miércoles de 10 a 13 h.)
- Taller 33 "Conocer Sevilla" del Distrito Triana (miércoles de 17 a 20 h.)
- Taller 19 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (jueves de 10 a 13 h.)
- Taller 43 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (jueves de 17 a 20 h.)
- Taller 20 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes de 10 a 13 h.)
- Taller 22 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes de 17 a 20 h.)

     En todos ellos tuvimos como eje central el complejo del antiguo Convento de Santa Clara (hoy conformado por el Espacio Santa Clara con la Torre de Don Fadrique, y la Iglesia y Coros Bajo y Alto). En uno de los casos, hicimos una pequeña incursión a la Iglesia de San Lorenzo y la Basílica del Gran Poder.
     En el caso del taller del lunes por la mañana, la visita tuvo como eje la Iglesia de Santiago, el antiguo Convento de Santa María de los Reyes, y el antiguo Palacio de los Villapanés (actual Hotel), y en los que pudimos contemplar los siguientes enclaves y localizaciones:
    - Iglesia de Santiago el Mayor
    
     Gracias a las empresas Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L, por contar con nosotros, a los coordinadores de los talleres de los Distritos de Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla, y como no podía ser de otra manera a todos y cada unos de los amigos que estoy conociendo gracias a estos talleres, de los que me estoy llevando una inmejorable impresión, puesto que está siendo una una relación de amistad, más que de monitor-alumno, y de colaboración y aportación mutua, que sin duda está siendo enriquecedora para todas las partes, y que esperamos que sea duradera en el tiempo. 
     Deseando continuar con dichos talleres porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Os dejo unas fotografías, aportadas por los usuarios, de toda la Experiencia ExplicArte Sevilla, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.
































Más Experiencias ExplicArte Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

martes, 29 de octubre de 2024

Un paseo por la calle Becas

     Por amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Becas, de Sevilla, dando un paseo por ella
     La calle Arte de la Seda es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Lorenzo, del Distrito Casco Antiguo; y va de la calle Jesús del Gran Poder, a la calle Lumbreras.
      Desde principios del s. XVII fue conocida como callejón de las Becas y en alguna ocasión de las Becas Coloradas por discurrir junto al colegio seminario de teólogos que allí tuvieron los jesuitas. En el s. XVIII hay referencias a Jardinillo como un tramo de Becas, y a finales del mismo también se la conoce, junto con otras colindantes como Inquisición Nueva, por haberse instalado allí el citado tribunal. En el s. XIX era designada popularmente, según recoge la prensa, como postigo de don Rafael
     Es relativamente ancha y en ángulo recto, y se estrecha en la confluencia con Jesús del Gran Poder. Anteriormente discurría en forma de T entre Lumbreras, Hombre de Piedra y Jesús del Gran Poder como corredor entre la fachada posterior del convento de Santa Clara y la trasera y lateral del colegio de las Becas, hasta que se instaló en éste el tribunal de la Inquisición y  consiguió, a mediados del s. XVIII, autorización para cerrar el tramo que desembocaba en Hombre de Piedra; también tuvo intención este tribunal de cerrar en 1786 el tramo que desembocaba en Jesús del Gran Poder, pero el Ayuntamiento lo negó por ser salida necesaria del sector en caso de arriadas. Originariamente era muy estrecha, ''callejón escusado" lo llamaba González de León hasta que en 1907, una vez aprobado el proyecto de  rectificación de líneas. experimentó un notable ensanche; este proceso se ha concluido recientemente con el retranqueo de los núm. 10 a 14, en donde se ha construido una original casa de vecinos. Muestra de su pasada estrechez son los guardaejes de hierro que conserva en ambas aceras en la confluencia con Jesús del Gran Poder. En el s. XIX estuvo empedrada y a comienzos de siglo adoquinada y dotada de aceras de cemento; en la actualidad muestra capa de asfalto extendida sobre el adoquín y aceras de cemento con bordillos de granito. Se ilumina con farolas de brazos de fundición adosadas a las paredes.
     El caserío está formado por viviendas de dos y tres plantas con predominio de casas de vecinos que se concentran en la margen derecha, destacando un edificio de ladrillo de uso industrial y de viviendas. La acera izquierda la conforman un garaje, el grupo escolar Cervantes en dependencias del convento de Santa Clara y las tapias del desaparecido cine Ideal, levantado sobre la huerta de dicho convento y el edificio de las Becas. Este colegio construido sobre las casas del mayorazgo de los Roelas, en el centro de una amplia parcela, fue abandonado por los jesuitas en l726 o 1727 y, una vez reformado, fue sede de la Inquisición hasta 1823 en que se destruyó parcialmente tras una explosión y posterior incendio; sirvió también como cuartel y finalmente fue vendido y ocupado por viviendas en su parte delantera. El jardín fue conocido como Huerto de la Inquisición y hasta hace pocos años ha funcionado como cine de verano.      
     Cumple funciones residenciales y de aparcamiento dada su anchura; con anterioridad fue una vía marginal, lo que justifica el estado de suciedad en que habitualmente se encontraba y el que fuera anexionada parcialmente al edificio de la Inquisición. La construcción del colegio público a finales del s. XIX, al que asistió en su infancia el torero Juan Belmonte, la existencia de un gran almacén y el cine de verano Ideal, junto con las pocas casas de vecinos, han contribuido a hacer de ella una calle tranquila [Salvador Rodríguez Becerra, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Becas, 7 al 15
. Estos números corresponden a unas escuelas nacionales que se instalaron en dependencias que pertenecieron al vecino convento de Santa Clara. La disposición primitiva está alterada en algunas salas. Hay que reseñar restos de un patio y los artesonados que cubren algunas de estas salas. 
Becas, 12, acc. En este número merece destacarse la reja de una ventana de la plata baja [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana. Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Becas, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

La calle Becas, al detalle:
- Espacio Santa Clara
Edificio c/ Becas, 7 al 15.
Edificio c/ Becas, 12, acc.

sábado, 9 de septiembre de 2023

Un paseo por la calle Arguijo

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Arguijo, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 9 de septiembre es el aniversario del nacimiento (9 de septiembre de 1567) de Juan de Arguijo, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle Arguijo, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La calle Arguijo es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de la Encarnación-Regina, del Distrito Casco Antiguo, y va de la calle Laraña, a la calle José Gestoso.
     La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las edificaciones colindantes entre si. 
     En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Debe su nombre al noble y poeta sevilla­no Juan de Arguijo (1560-1623), autor de espléndidos sonetos y de una curiosa colección de cuentos, cuya casa solariega, ya derribada, estaba situada en el núm. 2 de esta calle.  Las primera referencias a ese espacio se remontan a la segunda mitad del s. XVI como la "calle donde bive el señor Gaspar de Arguijo" o "la calle que está enfrente de la Compañía que va de la Venera, donde bive Gaspar de Arguijo". Ya en 1767 se conoce como la calle de la Virreina, tal vez en honor de doña Ana Lorenza Centeno Herrera, que casó con el virrey de Cataluña don Francisco Velasco, muerto en Sevilla en 1706, aunque González de León lo atribuye a "una señora viuda de un virrey de América" que vivió en la casa frontera con el edificio de la Compañía de Jesús, más tarde sede de la Universidad. Ese nombre perduró al menos hasta fines del s. XVIII y quizás hasta los primeros años del XIX, pues ya en el plano de Sartorius (1848) aparece Arguijo y no don Juan de Arguijo que, según González de León, había sido el primitivo nombre de la calle, antes de que fuese sustituido por el de Virreina. En todo caso no se conoce otra documentación que avale la veracidad de este último extremo.
     Relativamente corta, ofrece más anchura en el tramo inicial, producto de alineaciones realizadas a fines del s. XIX y sobre todo de la construcción del teatro Álvarez Quintero (actual Sala Turina) en los años 50 de nuestro siglo. A partir de la casa núm.5, que forma un rincón, la calle se estrecha para volver a ensancharse de nuevo y estrecharse al final, tras el ángulo formado por 1a casa núm. 6. Su pavimento es asfáltico, con aceras de losetas, muy estrechas en algunos puntos. Está iluminada por farolas sobre brazos de fundición adosados a  las paredes, desde que en 1943 se acordara instalar en ella el alumbrado eléctrico. Destaca por su valor arquitectónico la casa que ocupa los números 3 y 5, antes conocida corno Casa de la Virreina y posteriormente colegio de la Institución Teresiana, que posee un bello patio con arquerías sobre columnas y una valiosa colección de zócalos de azulejos. Al exterior ofrece un balcón rematado por un frontón recto. El lienzo de fachada a lo largo de la calle es un buen ejemplo de arquitectura popular sevillana. También merece destacarse el lateral del núm. 13 de José Gestoso, con un interesante torreón. La calle cumple una función de tránsito peatonal entre José Gestoso y Laraña. No hay prácticamente viviendas y sirve de hecho como aparcamiento de vehículos. En el pasado debió tener, sin embargo, más actividad, a juzgar por esta curiosa gacetilla del periódico El Porvenir: "La calle de la Virreyna, principalmente por la mañana, está convertida en una verdadera "Corte de los Milagros". Cuantos cojos y tullidos existen en la provincia, otros tantos se presentan bien arrastrando o bien en burros o carros excitando los sentimientos del pueblo..." (14-Xll-1859). En Arguijo tuvo, al pa­recer, su sede en el s. XIX el llamado Liceo Filarmónico de Sevilla [Rogelio Reyes Cano, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Arguijo, 3-3 A
. Casa de tres plantas, del siglo XVIII, con balcón principal decorado con molduras.
Arguijo, 5. Se conoció este edificio con el nombre de "Casa de la Virreina". Consta de tres plantas con portada enmarcada por pilastras toscanas que sostienen un entablamento. Sobre éste se abre el balcón rematado por un frontón recto. En su interior, además del patio, con arquerías sobre columnas en ambas plantas, destaca la colección de zócalos de azulejos y en especial los de la escalera. Varias salas están cubiertas por artesonados.
Arguijo, 9-9, acc. Casa de dos plantas, con ventanas voladas en la superior y mirador de esquina (José Gestoso, 13), con vanos de medio punto y pilastras [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Biografía de Juan de Arguijo, a quien está dedicada esta vía;
     Juan de Arguijo, (Sevilla, 9 de septiembre de 1567 ant. – 7 de agosto de 1622). Poeta, mecenas, comerciante y veinticuatro de Sevilla.
     Hijo único de una familia cuya riqueza —sustentada por el tráfico de esclavos y el comercio con Honduras— alzó su casa-palacio en Sevilla, Juan de Arguijo habría estudiado en el colegio de los jesuitas hispalenses entre 1576 y 1580. En 1581, el padre, Gaspar de Arguijo, prestó dinero a Luis Enríquez de Cabrera, almirante de Castilla, a cambio de los cargos de lugarteniente del almirante y de veinticuatro de Sevilla, y de que Enríquez y sus descendientes les abonaran a él y a su hijo, hasta la muerte de éste, una fuerte suma anual. Tesorero de las rentas reales de las islas de Canarias, Tenerife y La Palma (1580), Gaspar de Arguijo recomendó para este puesto a su hijo adolescente en 1581, pero al año siguiente lo sustituyó.
     A finales de 1584, Juan de Arguijo fue casado con la hija de Esteban Pérez, socio y amigo de su padre.
     Y en 1589, Gaspar compró para Juan el puesto de veinticuatro de Sevilla, cargo que juró en 1590. Así que desde el cabildo participó en la dirección de la ciudad, siguiendo siempre los dictados paternos.
     Apoyados política y económicamente por el asistente de Sevilla y por veinticuatros como Gaspar de Arguijo, los jesuitas habían establecido su casa profesa, terminado su templo y fundado un nuevo edificio para su colegio, llamado desde 1590 de San Hermenegildo.
     Con este motivo, la Compañía representó la Tragedia de San Hermenegildo, cuyo tercer acto escribió Juan de Arguijo. Las relaciones de éste con la Compañía fueron estrechas: entre 1587 y 1597 compuso tres poemas inspirados por jesuitas, y en 1596 actuó como correo en sus transacciones económicas entre Japón y Sevilla.
     Gaspar de Arguijo, que desde 1592 administraba la fortuna de su socio ya fallecido, guiaba la carrera política de su hijo, Juan fue nombrado llavero mayor de la ciudad (encargado del depósito de grano) en 1592; pero dos años después fue destituido del cargo al no poder justificar ciertas cuentas. Después de que, en mayo de 1594, falleciera su padre, cuya fortuna superaba los cien millones de maravedís, Arguijo presentó cuatro veces (hasta febrero de 1595) la renuncia a su veinticuatría, sin que se le aceptara.
     Como poeta público, participaba en celebraciones religiosas, como muestra la canción “En la fiesta de la canonización de san Jacinto que hicieron en Sevilla” (1595).
     Mientras que el heredero del almirante de Castilla iniciaba un largo pleito para liberarse de la obligación contraída con la familia de Juan de Arguijo, éste heredó las formidables fortunas de su padre y su suegro y, ya sin el frenético dinamismo de éstos, mantuvo actividades financieras y comerciales hasta principios del XVII. Arguijo dispuso de su amplio patrimonio como signo de distinción burguesa frente a la aristocracia, en las fiestas del Corpus de 1594 dilapidó su fortuna en lujos que llamaron la atención de toda la ciudad; cuando los ingleses abandonaron Cádiz, que habían saqueado durante dos semanas de 1596, viajó allí como representante del Cabildo sevillano y costeó con su propio dinero la reconstrucción del colegio jesuita; y en 1597 cedió su sueldo de veinticuatro al colegio de San Hermenegildo, institución a la que, entre 1600 y 1603, pagó 1.500 ducados anuales para ser reconocido como su fundador.
     Arguijo también amparaba a poetas y artistas. Su casa-palacio acogería una restringida tertulia donde el mecenas-poeta empleaba el sobrenombre de Argío.
     Pintores, eruditos, poetas asistirían a su academia, allí podía encontrarse, poco antes de morir, a Fernando de Herrera que, junto con Francisco de Medina y Francisco Pacheco el canónigo, dirigía la elite intelectual sevillana; Lope de Vega se interesó por aquel mecenas, al que elogió en el libro V de la Arcadia (1598) y en el canto VIII de La Dragontea (1598), y el ex jesuita Francisco de Medrano dedicó a su amigo Argío una de sus odes y tres sonetos. Sin escatimar gastos, hacia 1601 reformó Arguijo su casa (destruida por un incendio en 1914) y diseñó el programa iconográfico de la pintura del techo de la sala que cobijaría la academia y quizá la biblioteca, techo que se conserva hoy en el palacio sevillano de Monsalves.
     Después de octubre de 1599, Arguijo envió sus propios sonetos a Medina, cuyos Apuntamientos y notas (una copia de los cuales se conserva en el manuscrito Sesenta Sonetos de Don Juan de Arguijo Veintiquatro de Sevilla) enmiendan la colección de poemas, en buena medida dedicados a extraer lecciones morales de la historia y la mitología grecorromanas, y en cuya impecable factura formal “los dientes de la lima no hallan en qué hacer presa”. Medina trataría con Pedro de Valencia sobre la poesía del veinticuatro, pues éste le mandó una carta “en alabanza de los versos de D. Juan de Arguijo, caballero sevillano”.
     Entre 1598 y 1601, Sevilla fue duramente azotada por la peste, cuyos efectos describe Arguijo en la epístola A un religioso de Granada. Su carrera política también iba mal: elegido procurador a las Cortes de 1598, la fuerte oposición a su nombramiento le hizo renunciar al puesto. En octubre de 1599 gastó una gran suma para recibir, en su finca de Tablantes, cercana a Sevilla, a la marquesa de Denia, esposa del duque de Lerma. Durante bastante tiempo, tal agasajo fue elogiado por las crónicas y también ridiculizado en poemas, algunos de ellos de Juan de la Cueva, a quien, a pesar de todo, Arguijo recomendó para que el Cabildo costease la publicación de su Conquista de la Bética (1603). Cueva elogió luego al veinticuatro en el canto V (c. 1604-1605) que añadió al Viaje de Sannio.
     La relación más relevante del generoso mecenas con otro poeta fue la establecida con Lope de Vega, uno de cuyos primeros libros costeó el veinticuatro hispalense: La hermosura de Angélica, con otras diversas rimas [...]. A don Juan de Arguijo, veinticuatro de Sevilla (1602). Lope correspondió con cuatro dedicatorias esparcidas por la obra y con el soneto CXX de las Rimas, “A don Juan de Arguijo, viendo un Adonis, Venus y Cupido de mármol”. Lope también sometió a la censura de su mecenas El peregrino en su patria (1604), para cuyos preliminares compuso Arguijo un soneto de elogio. Alonso Álvarez de Soria se burló de Lope, pero respetó al veinticuatro: “Envió Lope de Ve- / al señor don Juan de Argui- / el libro del Peregri- / a que diga si está bue-. / Y es tan noble y tan discre-, / que estando, como está, ma-, / dice es otro Garcila- [...]”.
     La fama del veinticuatro se acrecentó con la antología Flores de poetas ilustres de España (1605), que Pedro Espinosa preparó antes de finales de 1603 y donde por vez primera se imprimieron seis sonetos de Arguijo, uno de los cuales abría este florilegio de la nueva poesía española. Bajo el auspicio de Medina, secretario del cardenal de Sevilla, y de los jesuitas, Arguijo fue invitado a participar en una celebración religiosa jerezana con la canción “En la fiesta que la ciudad de Jerez hizo a los santos mártires Honorio, Eutiquio y Esteban” (1605). Arguijo era ya una autoridad en cuanto al gusto poético: en 1604, Pedro Venegas consultó con pocas personas, entre ellas el veinticuatro, sobre sus Remedios de amor; Cristóbal de Mesa le dedicó un soneto que luego coleccionó en su Valle de lágrimas (1607), y Pablo de Céspedes envió un poema para que fuera leído y comentado en Sevilla, por lo que el jesuita Figueroa le contestaba en junio de 1605 que “don Juan [...] dirá por carta propia su sentimiento y el de su academia”; pero no llegaría a hacerlo, porque un mes más tarde quebró.
     Por sus mecenazgos laicos y religiosos, así como por la crisis económica y demográfica sevillana de principios del XVII, Arguijo había contraído numerosas deudas desde 1600. En 1604 tuvo que vender al colegio de San Hermenegildo una finca en Utrera, y en abril de 1605 pesaban ya varias hipotecas sobre el cortijo de Tablantes. En agosto de ese año se embargaron sus bienes y en diciembre de 1606 fue vendido en subasta pública su palacio. Los acreedores persiguieron al veinticuatro, quien, para evitar la cárcel, se acogió, hacia 1608 o 1609, en la casa profesa de los jesuitas sevillanos. Ni siquiera los casi cincuenta millones de maravedís que destinó ese último año a pagar sus deudas sirvieron para cancelarlas completamente.
     Antonio Ortiz Melgarejo aún dedicaba a Arguijo, en 1608, la Casa de locos de amor, y Lope lo homenajeó en el libro XIX de La Jerusalén conquistada (1609), donde achacaba a la envidia y la persecución la mala fortuna de su protector. Éste participó de incógnito, con el poema “Ya el héroe vencedor de sus deseos [...]”, en las fiestas que en 1610 celebraron la beatificación de Ignacio de Loyola. Aunque centrado desde ese año en el viejo pleito con el heredero del Almirante de Castilla, Arguijo habría tenido tiempo y ganas de corregir, de acuerdo con muchas de las enmiendas de Medina, sus sonetos, que fueron reordenados —seguramente bajo su supervisión— en el manuscrito Versos de don Juan de Arguijo. Año de mil y seiscientos y doce.
     En marzo de 1613, Arguijo ganó el demorado litigio que sostenía con el heredero del almirante.
     Las listas de poetas que iban construyendo el canon literario del XVII celebrarían la noticia: Lope de Vega en La dama boba (1613), Andrés de Claramonte en Letanía moral (1613) y Cervantes en el capítulo III del Viaje del Parnaso (1614) elogiaron al veinticuatro. Rodrigo Fernández de Ribera le dedicó la V centuria de sonetos, la “Jocosa”, de su hoy perdida Esfera poética. Pero su deudor no pagaba, y Arguijo seguía recluido con los jesuitas, hasta que en marzo de 1616 cobró gran parte de lo que le debía el almirante, tras lo cual abandonó la casa profesa y saldó a su vez casi todas sus deudas, aunque estas nunca más lo abandonaron. Rehabilitado socialmente, fue el cronista de la Relación de las fiestas de toros y juego de cañas con libreas (1617) celebradas en su ciudad.
     Arguijo, que cantó con frecuencia a la amistad en sus poemas, la cultivó durante su vida: cruzó cartas con Juan de Espinosa sobre la nueva poesía gongorizante, que el veinticuatro no entendía; Luis de Belmonte le dedicó su poema épico La Hispálica (h. 1617-1618); en 1618 se publicaron las Rimas de un buen amigo de Arguijo, Juan de Jáuregui, en cuyos preliminares figuran dos décimas del veinticuatro; su último poema conocido, escrito a medias con Jáuregui, fue un circunstancial elogio del Tratado (1619) de Francisco Morovelli, y en mayo de 1619 firmó con otros una carta dirigida a Lope de Vega para apoyar su comedia.
     Con sus amigos de Sevilla recopiló, desde 1619, los Cuentos muy mal escritos que notó don Juan de Arguijo, colección que siguió incrementándose después de la muerte del veinticuatro.
     Cuando Diego Félix Quijada y Riquelme sometió a su consideración los sonetos de sus Solíadas, Arguijo le escribió una atenta carta en que felicitaba al joven y prometedor poeta por atenerse a los principios de la estética herreriana, que el veinticuatro siempre respetó. En 1620, Quijada viajó con esa carta a Madrid, donde halló el amparo de Lope, quien escribió su epístola IX de La Filomena (1621) a Arguijo, a quien dedicó también su comedia La buena guarda, coleccionada en la Decimaquinta parte de las Comedias (1621).
     En el Encomio de los ingenios sevillanos (1623), crónica de una justa poética celebrada en 1622, Juan Antonio de Ibarra dio cuenta de la ausencia por enfermedad de Juan de Arguijo, que era el juez principal del concurso, y a quien situaba a la cabeza de los poetas hispalenses de su tiempo. En efecto, Arguijo, que en agosto de 1622 renunció a su veinticuatría, murió el día 7 de ese mes (Gaspar Garrote Bernal, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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La calle Arguijo, al detalle:
Sala Turina (antiguo Teatro Álvarez Quintero)
Edificio de la calle Arguijo, 3-3 A. 
Edificio de la calle Arguijo, 5.
Edificio de la calle Arguijo, 9-9, acc. 

jueves, 13 de julio de 2023

Los principales monumentos (Casa del Obispo - Yacimiento Arqueológico; ECCO Espacio de Creación Contemporánea; Centro de Interpretación de la Constitución; Yacimiento Arqueológico Gadir - Teatro de Títeres Tía Norica; Museo del Títere; Teatro Central Lechera; Centro Municipal de Flamenco La Merced; e Iglesia de Nuestra Señora de la Palma) de la localidad de Cádiz (y X), en la provincia de Cádiz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Cádiz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Casa del Obispo - Yacimiento Arqueológico; ECCO Espacio de Creación Contemporánea; Centro de Interpretación de la Constitución; Yacimiento Arqueológico Gadir - Teatro de Títeres Tía Norica; Museo del Títere; Teatro Central Lechera; Centro Municipal de Flamenco La Merced; e Iglesia de Nuestra Señora de la Palma) de la localidad de Cádiz (y X), en la provincia de Cádiz.

Casa del Obispo - Yacimiento Arqueológico
     Desde la Edad Media se ubicó en este solar la residencia del obispo, aunque el aspecto actual de su sencilla fachada responde a una radical reforma del siglo XIX. Durante las últimas obras de remodelación del inmueble, se llevaron a cabo ex­cavaciones arqueológicas, en el transcurso de las cuales se han localizado estructuras que abarcan desde el Bronce Final hasta nuestros días.
     De época fenicia son los muros de una habita­ción con pavimento de tierra apisonada, fecha­da en el siglo VII a.C., que posiblemente tuvo un uso sagrado, pues así lo evidencian los restos allí aparecidos. Cercana de esta estructura hay una tumba construida con sillares sin argamasa, que se data en el siglo V a.C., de cuyo ajuar se conserva un anillo de oro, expuesto actualmente en el Museo de Cádiz. En el mismo solar se han localizado también restos de un gran edificio público romano, que formaría parte de la Neápolis construida por los Balbo en el siglo I a. C. De él se han documentado numerosos elementos ar­quitectónicos, entre ellos algunos almacenes y criptopórticos.
     La galería principal fue reutilizada en época almohade y en la Edad Moderna. Trabados con estas construcciones se conservan restos del antiguo palacio episcopal, que por sus características pueden ser datados a mediados del siglo XVI, época en la que se debió llevar a cabo una profunda remodelación del conjunto (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo I. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     En esta excavación se ha documentado los siguientes períodos de asentamiento:
Período 1. Período fenicio. Las estructuras aparecidas pertenecen a un complejo estructural cuya funcionalidad sea posiblemente de uso doméstico, ya que están asociadas a hogares con abundante material lítico. Morfológicamente están compuesta de zócalos de piedra ostionera de forma irregular con un tendel de barro verdoso. Estos están erigidos sobre el nivel de roca natural. El alzado ha sido documentado a través de los derrumbes, construido de arcilla y utilizando la técnica del tapial. Los pavimentos de estas estructuras son de arcilla apisonada. La cerámica asociada a estas estructuras tienen un marco cronológico que abarca desde el siglo VII a. C. al VI a.C.
Período 2. Período púnico. Dentro de este período podemos dividirlo en dos complejos estructurales diferentes:
        - Conjunto de estructuras y pozos. Su alteración postdeposicional es muy alta, debido a la gran envergadura y profundidad de las fosas de cimentación de época romana. Se conservan algunos restos de cimentaciones y fondos de pozos. Estos cimientos están fabricados con ripios de ostionera y barro amarillento. Debajo de una estructura de época imperial se ha documentado el resto de un pilar púnico construido con adobes y tendel de arcilla roja. Solo se ha conservado parte de un pavimento muy destruido en el que ha aparecido un quema perfumes con su ritual in situ.
        - Monumento funerario del siglo V a. C. Su técnica constructiva esta basada en la utilización de grandes sillares de ostionera colocados a hueso o con un tendel de cal y arena. El monumento fue construido sobre un pódium elevado por medio de sillares colocados de forma vertical, envolviendo una monumental tumba. Este enterramiento está construido con grandes sillares a hueso, con una base y una cubierta de un solo sillar de características ciclópeas. Su interior está enfoscado de mortero. Es muy posible que la tumba fuera construida en una fase inicial y posteriormente se construyera el resto del conjunto.
Período 3. Período romano republicano. Las estructuras más importantes de este momento están relacionadas con el almacenamiento de agua. La construcción más monumental es una gran cisterna para la captación y almacenamiento de agua. Está construida con grandes sillares de roca ostionera, con una cubierta a dos aguas y una profundidad de unos 4 metros. A escasos metros de ésta, aparece un conjunto de tres cisternas de diferentes características a la anterior. Están levantadas con arcilla y piedra ostionera. Asociado a este conjunto se ha documentado una gran plataforma de ripios de ostionera y arcilla roja.
Período 4. Período romano imperial. En primer lugar se ha constatado el nivel de cimentación de una fuente monumental.
     Las estructuras que permanecen in situ son los cimientos del frontal donde estaba ubicado el monumento. También se ha conservado la poceta del fondo con dos canalizaciones de desagüe (una de ellas con compuerta). El fondo de la fuente estaba decorado con un mosaico de opus signinum y teselas de mármol formando decoraciones geométricas. En relación con la fuente se ha documentado una pileta realizada en opus signinum. Es un pediluvium de pequeña profundidad y dimensiones. Junto a este aparece un suelo de opus signinum que cubre la cisterna con cubierta a dos aguas.
     Por otro lado, se han excavado dos criptopórticos unidos de forma perpendicular, cuya funcionalidad era aterrazar el terreno para construir los edifcios públicos levantados en torno al foro. Uno de ellos tiene un estado de conservación muy bueno, ya que ha sido reutilizado como almacén hasta nuestros días. Tiene un gran carácter monumental, conservándose hasta la primera planta del edificio episcopal. Es muy probable que puedan aparecer restos de otros criptopórticos paralelos a este, ya que conocemos su existencia por transmisión oral y escrita.
Período 5. Período de ocupación medieval. Está plasmado en un nivel de destrucción sobre algunos de los estratos romanos. Este asentamiento tiene un carácter residual, normalmente caracterizado por la reutilización de los antiguos edificios de origen romano. El caso más representativo es el uso del criptopórtico como espacio de hábitat. En su interior aparece un nivel de ocupación con abundantes hogares.
Período 6. Período moderno
. Una de las construcciones más importantes de esta época es el antiguo frente de Vendaval levantado en los siglos XVI y XVII. Esta muralla fue construida para frenar los fuertes embates del mar. Al margen de su entidad en sí misma, es una clara referencia para delimitar el área antigua de ocupación y, por lo tanto, del yacimiento arqueológico.
     De este período también destacamos la reutilización de una de las cisternas romanas como basurero, en la que ha aparecido abundante cerámica de los siglos XVII y XVIII. En cuanto al criptopórtico romano, fue usado como almacén desde el siglo XVI al XVIII, apareciendo dos grandes tinajas enterradas para conservar productos agrícolas.
Período 7. Período contemporáneo. Pertenece a diferentes fases de construcción de la Casa del Obispo. Dentro de sus estructuras no solo recicla material de construcción romano, sino que aglutina y reutiliza los antiguos edificios, como los restos excavados, incluidos los dos criptopórticos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Residencia del jefe religioso de la diócesis desde la Edad Media, si bien la fachada actual data sólo del siglo XIX. En recientes obra de rehabilitación, se localizaron restos de estructu­ras que se remontan nada menos que al bronce final, lo que ha dado lugar a un formidable yacimiento, actualmente visitable, en el que sin dificultad puede leerse la historia arquitectónica de Cádiz. Organizado de una forma muy instructiva para el visitante, en este lugar pueden verse elementos arquitectónicos fenicios, restos de un edificio romano de carácter público de grandes dimensiones, así como zonas correspondientes a los almohades, e incluso partes del antiguo palacio episcopal fechado en el siglo XVI de nuestra era. En conjunto, más de tres mil años de historia resumidos en un paseo verdaderamente fascinante (Rafael Arjona, y Lola Wals. Guía Total, Cádiz, Costa de la Luz. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2008).

ECCO Espacio de Creación Contemporánea
      "Esta moderna infraestructura cultural es el resultado de la rehabilitación y transformación del antiguo edificio de Acuartelamiento de Carlos III. La adaptación de recinto militar en espacio cultural ha dado como resultado un sistema de naves consecutivas que permite recorrer las instalaciones siguiendo un orden con anillos de circulación. Las instalaciones cuentan con un espacio museístico, vestíbulo y un patio ajardinado.
     En centro cuenta con gran profusión de muestras y exposiciones de Arte Contemporáneo durante todo el año. Entre sus exposiciones permanentes destaca la colección “El  Valle de los Caídos” obra de Enrique Naya y Juan José Carrero, “Costus”, autores icónicos de la Movida Madrileña de los años setenta y ochenta. El planteamiento de esta colección fue pasar las esculturas que decoran la Basílica de El Valle de los Caídos a pinturas, eligiendo para ello como modelos, entre otros, a personajes célebres de la Movida" (Junta de Andalucía).

Centro de Interpretación de la Constitución
   En el edificio anexo al Oratorio de San Felipe de Cádiz se encuentra el Centro Cultural El Doce, un Centro de Interpretación esencial para comprender el periodo histórico en el que tuvo lugar la promulgación de la Constitución de Cádiz de 1812.
     La visita al Centro se divide en tres grandes bloques temáticos: ‘Cádiz a principios del siglo XIX. La ciudad que acoge las cortes españolas’; ‘El contexto histórico. La Guerra de la Independencia’ y ‘Cádiz, sede de la soberanía nacional. La Constitución de 1812’ (Guía de Cádiz).

Yacimiento Arqueológico Gadir - Teatro de Títeres Tía Norica
     La visita al Yacimiento Arqueológico GADIR, consiste en la proyección de un audiovisual de 12 minutos y un recorrido sobre el yacimiento a través de una pasarela de cristal. La proyección del audiovisual solo puede realizarse en grupos de 25 personas, por lo que este es el número máximo de personas que pueden formarse en cada uno de los pases establecidos, sin perjudicar la conservación del propio yacimiento.
     Por regla general, los pases serán en español con subtítulos en inglés.
     -Pases ininterrumpidos de una hora. 
     Para acceder al yacimiento, el interesado/a podrá retirar las entradas, a partir de las 09:30 h para uno de los pases disponibles. Bajo ninguna circunstancia se facilitarán entradas por adelantado de días diferentes al corriente.
     Los días en que haya actuaciones o espectáculos programados en el Teatro del Títere, el Yacimiento permanecerá cerrado o podrá variar su horario de apertura. Para cualquier consulta a este respecto puede contactar con la Delegación Municipal de Turismo al teléfono 956 24 10 01
     La ciudad de Gadir es uno de los asentamientos fenicios más antiguos de Occidente. Ya en el primer cuarto del primer milenio antes de Cristo se produjeron las primeras arribadas de tanteo por los fenicios de Tiro, fundando una colonia estable en una fecha que hasta los descubrimientos hallados bajo el Teatro del Títere eran difíciles de precisar.
     La escasez de restos arquitectónicos de asentamientos fenicios en todo el mediterráneo, hacen del yacimiento arqueológico Gadir, un lugar imprescindible para descubrir las formas de vida de la desaparecida cultura fenicia. El yacimiento se encuentra en el punto más alto de la antigua isla de Erytheia, la menor del antiguo archipiélago gaditano, por lo que se ha convertido en un importante punto de referencia para las diferentes interpretaciones sobre la posible ubicación del asentamiento urbano de Gadir. El yacimiento se estructura en diferentes planos que se corresponden a las distintas épocas de ocupación del asentamiento, destacando el trazado de calles, viviendas y utensilios correspondientes al siglo IX a.C. Se conservan un total de ocho viviendas distribuidas en dos terrazas y organizadas en torno a dos calles pavimentadas. Todas estas construcciones han sido realizadas siguiendo lo que se denomina arquitectura de la tierra, es decir realizadas principalmente con barro y arcilla. Las calles fueron pavimentadas con arcilla desde que se construyeron los primeros edificios.. Es muy interesante como todavía se puede ver muchas huellas fosilizadas de varios bóvidos, que recorrieron estas calles. El eje central de la visita gira en torno a la figura de Mattan, un fenicio fallecido en un gran incendio que tuvo lugar en la ciudad en el siglo VI a.C. y cuyos restos forman parte importante de la temática del recorrido.
     Además de estos restos fenicios se conservan construcciones de una factoría para la manufactura pesquera romana, con sus piletas para realizar pescado en salazón (Junta de Andalucía).

Museo del Títere
      Inmerso en un lugar privilegiado y símbolo de la ciudad de Cádiz como son las Puertas de Tierra, y respetando el aspecto y distribución del edificio original, se encuentra el Museo del Títere: un espacio cuyo objetivo principal es exponer, documentar y preservar la memoria de la actividad de titiriteros, empresas, artesanos y creadores de España y del resto del mundo.
     El Museo del Títere cuenta con 1.500 metros de superficie expositiva y cuenta con 18 bóvedas recuperadas, repartidas entre el primer piso y la planta baja de este atractivo lugar arquitectónico. La entrada al Museo se realiza por el patio de la antigua estación de bomberos, que se encuentra a un costado de la torre Puertas de Tierra. Los sistemas se han adaptado para uso museístico a través de diversas actuaciones, como: la adecuación del espacio exterior, la recuperación y puesta en valor de la antigua conexión del cuartel y la plaza, la renovación de los interiores y la recuperación de los sistemas de ventilación originales.
     El museo concentra sus contenidos a través de la exposición permanente de "Marionetas del Mundo", con piezas de la colección comprada por el Ayuntamiento de Cádiz en Ismael Peña en 2008. Esta colección está formada por más de 500 piezas entre las que hay unas 350 internacionales. marionetas (Turismo de Cádiz).

Teatro Central Lechera
     La Sala Central Lechera de Cádiz es un espacio escénico multidisciplinar de Cádiz donde disfrutar de teatro, danza, flamenco, música, magia, circo, títeres y espectáculos infantiles (Junta de Andalucía).

Centro Municipal de Flamenco La Merced
     Perteneció este templo al Convento de los merce­darios descalzos, que se fundo en 1629 a instancias de los duques de Medina Sicionia, protectores de la orden de la Merced. Como consecuencia de sucesivas destrucciones acaecidas a partir de las desamortizaciones decimonónicas, en la actualidad sólo se conservan la fachada principal y la torre de la iglesia, obras protobarrocas. La torre tiene planta cuadrada y sus frentes se decoran con pilastras toscanas, rematándose por casquete semiesférico con linterna. La portada se compone de tres cuerpos; el primero, centrado por el vano adintelado de entrada al templo, está flanqueado por pilastras toscanas y se rema­ta por frontón curvo roto.
     El segundo es de forma rectangular y alberga un relieve de la Virgen de la Merced entre santos de la orden, rematándose por frontón similar al del cuerpo inferior, a cuyos lados se disponen dos tarjas con escudos mercedarios. El último cuerpo es un vano rectangular con moldura pla­na y guardapolvo. El lado de la epístola del crucero está ocupado por un retablo procedente de la capilla de la V.O.T. de capuchinos. Es una obra de madera policromada, realizada hacia 1770, cuyo cuidado diseño, relacionable con Torcuato Cayón, evidencia el influjo de los modelos del Padre Pozzo. En la actualidad está presidido por una imagen de la dolorosa, firmada por Mariano Benlliure, mientras que el relieve del ático, que representa la batalla de Clavijo, es contemporá­neo del retablo.
     Ocupando el centro de la plaza, que se corresponde con el solar del antiguo Convento de la Merced, se levanta el Centro Municipal de Arte Flamenco. Es una sencilla estructura de hierro que se instaló allí en 1935 para servir de mercado. Originalmente había formado parte de un teatro levantado a finales del siglo XIX en el parque Genovés (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo I. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Se trata de los únicos restos del primitivo templo, destruido en 1936. La torre es de planta cuadrada y consta de tres cuerpos. El segundo presenta su base decorada por molduras geométricas y articula sus frentes por vanos rectangulares rematados en medio punto (hoy segados) y flanqueados por pilastras pareadas de orden toscano. El tercero repite el mismo esquema y se cubre con cúpula semiesférica con linterna.
     La portada se resuelve mediante un vano rectangular flanqueado por pilastras toscanas y rematado por frontón curvo roto, sobre el que van sendas tarjas con el escudo de la orden mercedaria. En el centro se sitúa un relieve rectangular de la figura de la Virgen de la Merced, posiblemente de mármol, rematado por frontón curvo corto, que enmarca un vano rectangular.
     Ambas son obras protobarrocas de la primera mitad del siglo XVII (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
          La iglesia de la Merced se encuentra en el borde de la plaza de su nombre, a la que desde aquí puede llegarse por Jaraquemada y Suárez de Salazar. En la plaza se levantaba hasta no hace mucho el mercado de la Merced. Recientemente, tras su clausura como tal, ha sido remodelado y adaptado para Centro de Arte Flamenco, manteniendo, no obstante, su estructura metálica y la característica cubierta a dos aguas. En él se han dispuesto seis aulas y un auditorio con capacidad para trescientas personas.
     La iglesia, por su parte, es el único vestigio que queda de un antiguo cenobio de mercedarios descalzos fundado en 1629 por iniciativa de los duques de Medina Sicionia, del que tomó nombre la plaza. La iglesia es muy sencilla. De la construcción original sólo se conserva la torre y la fachada principal. Ambas muestran factura barroca. La primera es de planta cuadrada. Sus caras presentan decorativas columnas toscanas, encontrándose rematada por un casquete esférico con linterna. La portada, de tres cuerpos, consiste en un dintel flanqueado por pilastras de orden toscano y coronado por un frontón curvo partido. Por encima figura un relieve de la Virgen de la Merced rodeada de santos de la orden. El interior tiene tres naves  separadas por arcos de medio punto sobre pilares muy gruesos, las laterales muy estrechas y con bóvedas de arista, en tanto la central, mucho más amplia, lleva medio cañón y lunetos, tribuna con balcones y coro alto a los pies. En el presbiterio, bajo un crucificado colgado en lo más alto y bajo un insulso dosel de color rosa, figura la Virgen titular con dos niños cogidos de la mano, uno blanco y otro negro (Rafael Arjona, y Lola Wals. Guía Total, Cádiz, Costa de la Luz. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2008).

Iglesia de Nuestra Señora de la Palma
      Los orígenes de esta Iglesia están ligados a la or­den capuchina y más concretamente a los rosarios públicos, promocionados por Fray Pablo de Cádiz a fines del siglo XVII, de los que surgieron diversas compañías espirituales, siendo la de la Virgen de la Palma la más antigua. A esta imagen se le atribuye tradicionalmente el hecho milagroso de parar las aguas cuando avanzaban hacia la iglesia, en el trágico maremoto del primero de noviembre de 1755, acontecimiento que se conmemora en un retablo público situado en la misma calle de la Palma.
     El edificio actual es de traza barroca y se fecha a mediados del siglo XVIII. Tiene planta circular, a la que se abren en el eje axial los espacios rectangulares, correspondientes al coro y sotocoro. En el lado izquierdo, y también con planta rectangular, se sitúa una capilla. En la zona central la cubierta es de medía naranja con lunetos, decorada por fajas y los muros se articulan median­te pilastras pareadas superpuestas, que flanquean vanos y hornacinas y sustentan tribunas, mientras que los restantes espacios se cubren con bóvedas de medio cañón y de aristas. La fachada queda enmarcada por la calle de la Palma y tiene porta­da rectangular, flanqueada por pilastras toscanas y rodeada de baquetones mixtilíneos. A la izquierda se eleva la torre, de planta cuadrada, decorada por pilastras y rematada por un chapitel cubierto de azulejos sevillanos dieciochescos.
     El retablo mayor es obra neoclásica, levantada en 1855 bajo la dirección de Antonio Abazzini, en el que se han reaprovechado elementos de una estructura anterior rococó. Realizada a mediados del siglo XVIII, alberga en su camarín la pequeña imagen de la Virgen de la Palma, talla policromada de finales del siglo XVII a cuyos lados se sitúan las tallas de San Joaquín y Santa Ana, obras genovesas de mediados del siglo XVIII.
     En el manifestador hay un grupo escultórico del Niño Jesús con San Juanito, firmado por Pedro Patalano en 1723. Los ángeles lampareros que flanquean el presbiterio son tallas genovesas del mismo siglo. La capilla situada al lado del evangelio está presidida por la imagen del Cristo de la Misericordia, crucificado contemporáneo de Francisco Buiza (1969), al que se ha incorporado la cabeza de una antigua talla genovesa del siglo XVIII. A sus lados se sitúan las imágenes de la Virgen de las Penas, dolorosa de candelero del siglo XVIII, y San Juan Evangelista, obra contemporánea de Antonio Eslava. En la pared derecha hay una vitrina donde se exponen el estandarte y el crucificado que protagonizaron los hechos de 1755. A la entrada de esta capilla se encuentra una pequeña pila de agua bendita, de alabastro con relieve que representa el calvario, obra italiana del siglo XVII procedente del desaparecido Convento de Capuchinos. En el lado derecho de la iglesia hay una hornacina con la imagen de madera policromada de San José, vinculable a la escuela genovesa de mediados del siglo XVIII.
     La cofradía de la Palma posee diversos enseres de interés, entre los que destaca el palio procesional de la Virgen de las Penas, realizado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda en 1915 (Juan Alonso de la Sierra, Lorenzo Alonso de la Serra, Ana Aranda Bernal, Ana Gómez Díaz-Franzón, Fernando Pérez Mulet, y Fernando Quiles García. Guía artística de Cádiz y su provincia. Tomo I. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Los orígenes de esta iglesia están ligados a la orden capuchina y más concretamente a los rosarios públicos promocionados por Fray Pablo de Cádiz a fines del siglo XVII, de los que surgieron diversas compañías espirituales, siendo la de la Virgen de la Palma la más antigua. A esta imagen se le atribuye tradicionalmente el hecho milagroso de parar las aguas cuando avanzaban hacia la iglesia en el trágico maremoto de primero de noviembre de 1755, acontecimiento que se conmemora en un retablo público situado en la misma calle de la Palma.
     El edificio actual es de traza barroca y se fecha a mediados del siglo XVIII. Tiene planta circular con tres espacios rectangulares adosados; uno a los pies ocupado por el coro y sotocoro y a su vez acceso del templo, otro en la cabecera ocupado por el presbiterio y el tercero en el lado izquierdo ocupado por una capilla. La cubierta es de media naranja con lunetos decorada por fajas, mientras que los restantes espacios se cubren con bóvedas de medio cañón y de aristas. Los muros se articulan mediante pilastras pareadas superpuestas que flanquean vanos y hornacinas y sustentan tribunas.
     La fachada, enmarcada por la calle de la Palma, tiene portada rectangular flanqueada por pilastras toscanas y rodeada de baquetones mixtilíneos. A la izquierda se eleva la torre, de planta cuadrada, decorada por pilastras y rematada por un capitel cubierto de azulejos sevillanos dieciochescos.
     El retablo mayor es obra neoclásica realizada en 1855 bajo la dirección de Antonio Abazzini, en el que se han aprovechado elementos del retablo anterior, realizado a mediados del siglo XVIII, aunque su aspecto actual no es el original, pues en él se emprendió una reforma a principios del siglo XX, en la que se eliminaron ciertos elementos y se redistribuyeron otros. Está presidido por la imagen de la Virgen de la Palma, a cuyos lados se disponen San Joaquín y Santa Ana, de factura genovesa de mediados del siglo XVIII, y que seguramente pertenecieron al anterior retablo.
     En el lado del Evangelio se encuentra un sencillo altar de estilo igualmente academicista donde se dispone el Sagrario.
     Está presidido por la imagen del Cristo de la Misericordia, obra de Francisco Buiza en 1969 cuya cabeza formaba parte de una talla anterior atribuible a la escuela genovesa. A su lado se encuentra la imagen de la Virgen de las Penas, una obra que se encuadra en la primera mitad del siglo XVIII y que muestra rasgos relacionables con la producción del sevillano Pedro Duque Cornejo (1677-1757). La imagen de San Juan Evangelista, salida de la gubia de Antonio Eslava en 1954, completa el calvario.
     Estas imágenes también forman parte de la archicofradía, y realizan procesión el Lunes Santo. Enfrente de esta capilla recibe culto, en una hornacina en la pared, la imagen de San José, relacionada con la escuela genovesa y que se puede fechar en torno a 1750.
     Más allá del espacio del templo hay varias dependencias, como la sacristía, que es un sencillo espacio rectangular en el que se aprecian las vigas de madera y en cuyo frente se disponen unas amplias cajoneras donde se guarda el ajuar litúrgico textil. Preside la sala una imagen vicaria de la Virgen de la Palma realizada por un artista genovés en el siglo XVIII e intervenida en fecha reciente por Luis González Rey, mientras que a sus lados se disponen las efigies de Santo Domingo y San Francisco, de similar cronología y adscripción. En unas vitrinas expuestas en el muro frontero, se disponen piezas del ajuar, tales como cálices, copones, custodias, vinajeras, etc., así como otras esculturas y pinturas de pequeño formato. Se conserva de manera especial el cáliz que, según tradición oral, se empleó en la consagración del templo a finales del siglo XVII. Posee ciertamente una copa y un astil relacionada con esa cronología, pero su basa parece responder a una modificación rococó.
     Otras salas de importancia en este sector de la iglesia son el despacho del mayordomo, que se ubica junto a la sacristía; el del párroco, conectado mediante un patio de pequeño formato; la sala de juntas, donde se guarda la mayor parte de los enseres que forman los pasos de la cofradía y el despacho de secretaría y del hermano mayor, estas tres últimas salas en la primera planta.
     En el otro sector de la iglesia, al que se accede mediante una puerta en el templo en el lado del Evangelio, se encuentra un pequeño almacén de trabajo, un hueco de escalera donde se alberga el antiguo paso procesional de la Virgen de la Palma y, en sucesivas plantas, varias salas donde se coloca el resto del ajuar que la cofradía dispone en la calle para sus salidas, ya sea el Lunes Santo o el 1 de noviembre.
      Este templo parroquial cobra una significación especial el 1 de noviembre con motivo de las Fiestas de la Virgen de la Palma. En este espacio radica la Archicofradía de la Palma Coronada, Santísimo Cristo de la Misericordia y María Santísima de Las Penas y desde donde parten y finalizan las procesiones, tanto del Santo Rosario como la vespertina, del 1 de noviembre.
     Es a Juan de Peñalba, cántabro vecino de Cádiz, a quien se debe la iniciativa de construir una capilla para albergar a la corporación que se fundó en 1691 con el título de Nuestra Señora de la Encarnación.
     La primera piedra se colocó en 1693 y se sufragó con donativos recogidos por el barrio, según se sabe por la documentación conservada en el archivo de la cofradía. Este primer templo, que tenía planta de cajón y era de pequeñas proporciones, desapareció en 1754 a raíz de un incendio, comenzándose el actual a construir en 1756 y dedicándose en 1768. El presbiterio se añadió a comienzos del siglo XIX y se bendijo en 1854.
     Al exterior, la fachada queda enmarcada por la calle de la Palma, aunque no totalmente centrada con su eje, sino desplazada visiblemente hacia la derecha. Esta posee un carácter bícromo, pues en la práctica totalidad se ha dejado, desde una intervención a mediados del siglo XX, el material constructivo a la vista, excepto en el segundo cuerpo de la calle central de la fachada, que permanece pintado de blanco.
     Hay que lamentar que permanezca la piedra conchífera u ostionera a la vista, pues se desfiguran las líneas ornamentales y se pierde la iconografía original de la fachada. Sea como fuere, la calle principal de esta se halla ligeramente adelantada respecto a los muros contiguos y se articula mediante pilastras toscanas, cuya potente línea de imposta divide los dos cuerpos, estando en el inferior el vano de entrada adintelado, cobijado bajo una línea de perfil mixtilíneo y en el superior una gran vidriera que aporta luz al coro y que fue realizada en 1992.
     La torre se levanta a su izquierda, dividiéndose en dos pisos y rematándose con un chapitel a cuatro caras, que se decora con azulejos trianeros de mediados del siglo XVIII. Estos, en su parte frontal, forman el escudo primitivo de la corporación (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
          En el fondo de la calle Virgen de la Palma se alza la iglesia de Nuestra Señora de la Palma, coqueto y recoleto oratorio, centro de la devoción religiosa del barrio. Como en la Divina Pastora, sus orígenes se remontan a los rosarios públicos patrocinados por el capuchino Pablo de Cádiz a finales del siglo XVII. De estos rosarios surgieron varias hermandades, siendo la primera de ellas la de la Virgen de la Palma, a cuya imagen se atribuye el milagro de contener las aguas que avanzaban furiosas calle arriba como consecuencia del maremoto del 1 de noviembre de 1755. El templo actual data de 1768, ya que la capilla primera fue destruida por un incendio en 1754. Encuadrado en un barroco mesurado y elegante, la fachada ofrece una bellísima estampa entre la doble fila de casas de la calle. Pilastras y baquetones mixtilíneos son sus adornos principales, en un conjunto en el que sobresale la estilizada silueta de la torre, con sus tres cuerpos de base cuadrada y el aguzado chapitel cubierto de azulejos vidriados. El interior tiene planta circular cubierta por una cúpula semiesférica con lunetos, a la que se abren tres pequeños brazos rectangulares. El retablo mayor, del siglo XIX y neoclásico, se encuentra presidido por la Virgen de la Palma, una Inmaculada barroca del siglo XVII y pequeñas dimen­siones. En la capilla lateral están el Cristo de la Misericordia, talla contemporánea de Francisco Buiza, aunque la cabeza es la de una imagen genovesa del siglo XVIII, la Virgen de las Penas, imagen de candelero del siglo XVIII, y San Juan Evangelista, tallada recientemente por Antonio Eslava (Rafael Arjona, y Lola Wals. Guía Total, Cádiz, Costa de la Luz. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2008).

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