Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

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domingo, 15 de febrero de 2026

La Fuente de la Fontana, en Badolatosa (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Fuente de la Fontana, en Badolatosa (Sevilla).  
     La Fuente de la Fontana, se encuentra en la plaza de Andalucía, s/n; en Badolatosa (Sevilla).
     La fuente de la Fontana de Badolatosa, como su nombre indica, está en el arroyo de la Fontana. 
     Según la tradición oral, en el arroyo había unas piedras muy grandes por donde manaba el agua a una pileta natural de grea. Siempre estaba rebozando.
     Era costumbre de las mujeres del municipio ir por agua que cogían con un jarro que llevaban para llenar los cántaros.     
     El agua tenía fama de ser de calidad y para que no entraran animales le pusieron una puerta de hierro con un caño para llenar los cántaros. Posteriormente fue trasladada más cerca del pueblo construyendo un pilar para que no se desperdiciara el agua. De esta fuente las mujeres cogían agua para limpiar y también bebían los animales.
     La fuente se traslada por último a la plazoleta donde se ubica en la actualidad. Tiene dos grifos adornados con azulejos verdes y blancos y la bandera de España (Turismo de la Provincia de Sevilla).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Fuente de la Fontana, en Badolatosa (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

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lunes, 8 de enero de 2024

El sitio arqueológico de Cerro Candil, en Badolatosa (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico de Cerro Candil, en Badolatosa (Sevilla).  
     Pequeña concentración de escasa densidad de materiales cerámicos y constructivos. Escasos fragmentos cerámicos de cronología romana y tipología indefinida junto a restos de vajilla de mesa de loza blanca fechable en los siglos XVIII-XIX (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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miércoles, 6 de julio de 2022

La Casa Palacio Fernández de Santaella, o la Casa Grande, en Badolatosa (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Casa Palacio Fernández de Santaella, o la Casa Grande, en Badolatosa (Sevilla).  
     La Casa Palacio Fernández de Santaella, o la Casa Grande, se encuentra en la avenida de Cuba, 44; en Badolatosa (Sevilla).
     Como todos la conocemos como la casa grande es una magnífica casa palacio de mediados del siglo XIX. Construida por la familia Fernández de Santaella.
     La casa se organiza en dos unidades, por una parte la zona de vivienda ocupa un solar de 22 metros de fachada y 30 metros de fondo, que se estructura en torno al patio central de 12 x 12 m; y  el patio trastero de 16 x 11 m.
     El patio central esta rodeado por sus laterales por columnas de bronce, siendo el material con el cual está construida la casa de piedra, con gruesos muros que llegan hasta la cubierta.
     Nos encontramos con  una casa de tres plantas, de carácter regionalista, intentando recordar la arquitectura neocolonial cubana, posiblemente de finales del siglo XIX. Los vanos distribuidos de forma simétrica, con la puerta situada en el centro de la fachada.
     En el segundo cuerpo la ventana y el balcón central son los elementos que marcan las líneas.  El tercer cuerpo de menor altura de fachada cumple las funciones de desván o soberao. En el herraje de la cancela figura la fecha de 1899 pero el actual propietario asegura que la casa se construyó sobre 1850.
     El reportaje es de madera nobles, que desde su colocación no ha recibido ningún tratamiento, conservándose en perfecto estado. Es de estilo regionalista neocolonial (Turismo de la Provincia de Sevilla).
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sábado, 15 de enero de 2022

La Iglesia de Nuestra Señora de la Fuensanta, en Corcoya - Badolatosa (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia de Nuestra Señora de la Fuensanta, en Corcoya - Badolatosa (Sevilla).  
   Hoy, sábado 15 de enero, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado
   Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la Iglesia de Nuestra Señora de la Fuensanta, en Corcoya - Badolatosa (Sevilla).
     La Iglesia de Nuestra Señora de la Fuensanta, se encuentra en la calle San Isidro, 2; en Corcoya - Badolatosa (Sevilla).
  Sobre esta Iglesia son muy escasos los datos históricos, tan sólo que anteriormente era el santuario dedicado a San Isidro y que fue elevada a parroquia de la Virgen de la Fuensanta en 1783. Su origen como santuario se manifiesta claramente en su arquitectura, representativa de este tipo de construcciones de entre los siglos XVI y XVII. En su interior destaca la imagen de la patrona de Corcoya, la Virgen de la Fuensanta, que se encuentra en esta Iglesia hasta el día de su romería en septiembre, cuando es trasladada a la Ermita de la Fuensanta.
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e  Iconografía de la Virgen con el Niño;  
  Tal como ocurre en el arte bizantino, que suministró a Occidente los prototipos, las representaciones de la Virgen con el Niño se reparten en dos series: las Vírgenes de Majestad y las Vírgenes de Ternura.
La Virgen de Majestad 
 Este tema iconográfico, que desde el siglo IV aparecía en la escena de la Adoración de los Magos, se caracteriza por la actitud rigurosamente frontal de la Virgen sentada sobre un trono, con el Niño Jesús sobre las rodillas; y por su expresión grave, solemne, casi hierática.
   En el arte francés, los ejemplos más antiguos de Vírgenes de Majestad son las estatuas relicarios de Auvernia, que datan de los siglos X u XI. Antiguamente, en la catedral de Clermont había una Virgen de oro que se mencionaba con el nom­bre de Majesté de sainte Marie, acerca de la cual puede dar una idea la Majestad de sainte Foy, que se conserva en el tesoro de la abadía de Conques. 
   Este tipo deriva de un icono bizantino que el obispo de Clermont hizo emplear como modelo para la ejecución, en 946, de esta Virgen de oro macizo destinada a guardar las reliquias en su interior.
   Las Vírgenes de Majestad esculpidas sobre los tímpanos de la portada Real de Chartres (hacia 1150), la portada Sainte Anne de Notre Dame de París (hacia 1170) y la nave norte de la catedral de Reims (hacia 1175) se parecen a aquellas estatuas relicarios de Auvernia, a causa de un origen común antes que por influencia directa. Casi todas están rematadas por un baldaquino que no es, como se ha creído, la imitación de un dosel procesional, sino el símbolo de la Jerusalén celeste en forma de iglesia de cúpula rodeada de torres. 
   Siempre bajo las mismas influencias bizantinas, la Virgen de Majestad aparece más tarde con el nombre de Maestà, en la pintura italiana del Trecento, transportada sobre un trono por ángeles.
   Basta recordar la Madonna de Cimabue, la Maestà pintada por Duccio para el altar mayor de la catedral de Siena y el fresco de Simone Martini en el Palacio Comunal de Siena.
   En la escultura francesa del siglo XII, los pies desnudos del Niño Jesús a quien la Virgen lleva en brazos, están sostenidos por dos pequeños ángeles arrodillados. La estatua de madera llamada La Diège (Dei genitrix), en la iglesia de Jouy en Jozas, es un ejemplo de este tipo.
El trono de Salomón
   Una variante interesante de la Virgen de Majestad o Sedes Sapientiae, es la Virgen sentada sobre el trono con los leones de Salomón, rodeada de figuras alegóricas en forma de mujeres coronadas, que simbolizan sus virtudes en el momento de la Encarnación del Redentor.
   Son la Soledad (Solitudo), porque el ángel Gabriel encontró a la Virgen sola en el oratorio, la Modestia (Verecundia), porque se espantó al oír la salutación angélica, la Prudencia (Prudentia), porque se preguntó como se realizaría esa promesa, la Virginidad (Virginitas), porque respondió: No conocí hombre alguno (Virum non cognosco), la Humildad (Humilitas), porque agregó: Soy la sierva del Señor (Ecce ancilla Domini) y finalmente la Obediencia (Obedientia), porque dijo: Que se haga según tu palabra (Secundum verbum tuum).
   Pueden citarse algunos ejemplos de este tema en las miniaturas francesas del siglo XIII, que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia. Pero sobre todo ha inspirado esculturas y pinturas monumentales en los países de lengua alemana.
La Virgen de Ternura
   A la Virgen de Majestad, que dominó el arte del siglo XII, sucedió un tipo de Virgen más humana que no se contenta más con servir de trono al Niño divino y presentarlo a la adoración de los fieles, sino que es una verdadera madre relacionada con su hijo por todas las fibras de su carne, como si -contrariamente a lo que postula la doctrina de la Iglesia- lo hubiese concebido en la voluptuosidad y parido con dolor.
   La expresión de ternura maternal comporta matices infinitamente más variados que la gravedad sacerdotal. Las actitudes son también más libres e imprevistas, naturalmente. Una Virgen de Majestad siempre está sentada en su trono; por el contrario, las Vírgenes de Ternura pueden estar indistintamente sentadas o de pie, acostadas o de rodillas. Por ello, no puede estudiárselas en conjunto y necesariamente deben introducir en su clasificación numerosas subdivisiones. 
    El tipo más común es la Virgen nodriza. Pero se la representa también sobre su lecho de parturienta o participando en los juegos del Niño.
El niño Jesús acariciando la barbilla de su madre
   Entre las innumerables representaciones de la Virgen madre, las más frecuentes no son aquellas donde amamanta al Niño sino esas otras donde, a veces sola, a veces con santa Ana y san José, tiene al Niño en brazos, lo acaricia tiernamente, juega con él. Esas maternidades sonrientes, flores exquisitas del arte cristiano, son ciertamente, junto a las Maternidades dolorosas llamadas Vírgenes de Piedad, las imágenes que más han contribuido a acercar a la Santísima Virgen al corazón de los fieles.
   A decir verdad, las Vírgenes pintadas o esculpidas de la Edad Media están menos sonrientes de lo que se cree: la expresión de María es generalmente grave e incluso preocupada, como si previera los dolores que le deparará el futuro, la espada que le atravesará el corazón. Sucede con frecuencia que ni siquiera mire al Niño que tiene en los brazos, y es raro que participe en sus juegos. Es el Niño quien aca­ricia el mentón y la mejilla de su madre, quien sonríe y le tiende los brazos, como si quisiera alegrarla, arrancarla de sus sombríos pensamientos.
   Los frutos, los pájaros que sirven de juguetes y sonajeros al Niño Jesús tenían, al menos en su origen, un significado simbólico que explica esta expresión de inquieta gravedad. El pájaro es el símbolo del alma salvada; la manzana y el racimo de uvas, aluden al pecado de Adán redimido por la sangre del Redentor.
   A veces, el Niño está representado durante el sueño que la Virgen vela. Ella impone silencio a su compañero de juego, el pequeño san Juan Bautista, llevando un dedo a la boca.
   Ella le enseña a escribir, es la que se llama Virgen del tintero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano
  Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual.  Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos.  
   En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
   De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
    El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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miércoles, 29 de diciembre de 2021

El Museo del Río Genil, en Badolatosa (Sevilla)

     Por Amor al Arte
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     El Museo del Río Genil, se encuentra en el paseo de Pablo Iglesias, 7; en Badolatosa (Sevilla).
     En Badolatosa, el Centro Temático del Río Genil permite al viajero un acercamiento a los rincones más desconocidos del río Genil y a lo que supone este eje hídrico para los pueblos que se nutren de sus aguas. Asimismo, da a conocer la importancia que tuvo durante la época del bandolerismo romántico del siglo XIX por ser considerado límite entre las provincias de Sevilla y Córdoba.
     Cinco salas temáticas conjugan luces tenues, frases poéticas inspiradas en el río, el sonido del agua... una atmósfera ideal que nos lleva a dar un paseo lleno de sensaciones y a vivir recorridos a lo largo del trazado del río. A este fin ayudan proyecciones audiovisuales, una amplia colección de minerales y fósiles de la zona, así como una gran exposición de taxidermia con animales autóctonos de estos parajes.
     La visita a este Centro Temático del Río Genil, único en Andalucía, le sorprenderá.
     El Museo del Río Genil es un espacio de interpretación de los múltiples aspectos que rodean a este importante río andaluz dentro del marco de la Ruta del Tempranillo, haciendo especial hincapié en su riqueza natural y su tradición histórica.
CINCO SALAS TEMÁTICAS en las que se conjugan luces tenues, oscuridad, el sonido del agua, frases poéticas… una atmósfera que nos lleva a dar un paseo lleno de sensaciones, recorridos a lo largo del trazado del río, proyecciones audiovisuales que nos trasladan al entorno de la ribera del Río Genil. Gentes de Badolatosa y de los pueblos cercanos narran que el río era el eje de su vida cotidiana, el trabajo de los arrieros, el papel que desempeñan las huertas, la pesca, las consecuencias de las riadas e inundaciones, etc…
SALA 1ª: EL RÍO, FUENTE DE INSPIRACIÓN. 
     En esta sala el visitante se halla inmerso en un escenario de sosiego, proporcionado por el fluir del río, el giro de una noria que se eleva, el sonido de los troncos flotando sobre sus aguas... 
SALA 2ª: ASÍ ES NUESTRO RÍO. 
     En este ámbito el visitante podrá observar una maqueta gigante en la cual, a golpe de vista, puede dominar con su mirada el curso del río a través de su paso por los municipios que baña con sus aguas, cuencas y afluentes. 
SALA 3ª: LA MEMORIA DEL RÍO. 
     Los habitantes de Badolatosa y de las poblaciones cercanas nos narran en primera persona las anécdotas de unas vidas ligadas al río Genil, historias que han marcado el modo de vida de las poblaciones de la ribera. 
SALA 4ª. EL DOMINIO DEL RÍO. 
     En el recorrido de esta sala se pueden observar unos telones expositivos donde ilustran cómo el hombre se alía con el río para sacar el máximo partido de sus recursos. Huertas, presas, norias, fuentes industrias... 
SALA 5ª: UN VARIADO PAISAJE 
     En este último sector el visitante conocerá la diversidad medioambiental de la cuenca del río Genil, imágenes y leyendas que muestran los diferentes ecosistemas que podemos encontrar a lo largo de su recorrido. 
Horario
     Octubre a abril: martes a domingo, de 10:00 a 14:00. y de 17:00 a 20:00. Sábado de 16:00 a 18:00. Lunes cerrado.
     Mayo a septiembre: jueves a domingo, de 10:00 a 14:00. Sábado de 18:00 a 20:00. Lunes cerrado.
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sábado, 10 de julio de 2021

La Ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta, en Corcoya - Badolatosa (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta, en Corcoya - Badolatosa (Sevilla).  
     Hoy, sábado 10 de julio, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la Ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta, en Corcoya - Badolatosa (Sevilla).
  La Ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta se encuentra situada a un kilómetro de la aldea de Corcoya, en el término municipal de Badolatosa. La ermita está dedicada a la Virgen de la Fuensanta, a la que se comenzó a rendir culto en el año 1383 después de una aparición de la Virgen.
   En un primer momento fue una pequeña gruta cercana a la actual ermita. La que conocemos hoy fue construida a mediados del siglo XVII y se dice que fue donde recibió el bandolero el Tempranillo el indulto real.
   Se cuenta que, en 1384, un vecino de Badolatosa buscaba un médico que fuera capaz de curarlo, pasó por estos andurriales y se le apareció la Virgen, que le dijo cómo sanaría sus males: bebiendo del agua del arroyo y bañándose en él. Lo hizo y sanó. Ya no siguió adelante, sino que regreso a su pueblo y comentó entre los vecinos lo ocurrido. A partir de entonces se inició la peregrinación al lugar, pero la Virgen no se volvió a aparecer.
   La primitiva ermita se sustituyó por la actual en 1671 construida con la financiación de los devotos y del marqués de Estepa. Merece especial mención la peregrinación multitudinaria ocurrida en el año 1909.
   La romería a la ermita se celebra el 8 de septiembre, además de corcoyanos y badolatoseños acuden romeros de Casariche, La Roda de Andalucía y Sierra de Yeguas.
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e  Iconografía de la Virgen con el Niño;  
  Tal como ocurre en el arte bizantino, que suministró a Occidente los prototipos, las representaciones de la Virgen con el Niño se reparten en dos series: las Vírgenes de Majestad y las Vírgenes de Ternura.
La Virgen de Majestad 
 Este tema iconográfico, que desde el siglo IV aparecía en la escena de la Adoración de los Magos, se caracteriza por la actitud rigurosamente frontal de la Virgen sentada sobre un trono, con el Niño Jesús sobre las rodillas; y por su expresión grave, solemne, casi hierática.
   En el arte francés, los ejemplos más antiguos de Vírgenes de Majestad son las estatuas relicarios de Auvernia, que datan de los siglos X u XI. Antiguamente, en la catedral de Clermont había una Virgen de oro que se mencionaba con el nom­bre de Majesté de sainte Marie, acerca de la cual puede dar una idea la Majestad de sainte Foy, que se conserva en el tesoro de la abadía de Conques. 
   Este tipo deriva de un icono bizantino que el obispo de Clermont hizo emplear como modelo para la ejecución, en 946, de esta Virgen de oro macizo destinada a guardar las reliquias en su interior.
   Las Vírgenes de Majestad esculpidas sobre los tímpanos de la portada Real de Chartres (hacia 1150), la portada Sainte Anne de Notre Dame de París (hacia 1170) y la nave norte de la catedral de Reims (hacia 1175) se parecen a aquellas estatuas relicarios de Auvernia, a causa de un origen común antes que por influencia directa. Casi todas están rematadas por un baldaquino que no es, como se ha creído, la imitación de un dosel procesional, sino el símbolo de la Jerusalén celeste en forma de iglesia de cúpula rodeada de torres. 
   Siempre bajo las mismas influencias bizantinas, la Virgen de Majestad aparece más tarde con el nombre de Maestà, en la pintura italiana del Trecento, transportada sobre un trono por ángeles.
   Basta recordar la Madonna de Cimabue, la Maestà pintada por Duccio para el altar mayor de la catedral de Siena y el fresco de Simone Martini en el Palacio Comunal de Siena.
   En la escultura francesa del siglo XII, los pies desnudos del Niño Jesús a quien la Virgen lleva en brazos, están sostenidos por dos pequeños ángeles arrodillados. La estatua de madera llamada La Diège (Dei genitrix), en la iglesia de Jouy en Jozas, es un ejemplo de este tipo.
El trono de Salomón
   Una variante interesante de la Virgen de Majestad o Sedes Sapientiae, es la Virgen sentada sobre el trono con los leones de Salomón, rodeada de figuras alegóricas en forma de mujeres coronadas, que simbolizan sus virtudes en el momento de la Encarnación del Redentor.
   Son la Soledad (Solitudo), porque el ángel Gabriel encontró a la Virgen sola en el oratorio, la Modestia (Verecundia), porque se espantó al oír la salutación angélica, la Prudencia (Prudentia), porque se preguntó como se realizaría esa promesa, la Virginidad (Virginitas), porque respondió: No conocí hombre alguno (Virum non cognosco), la Humildad (Humilitas), porque agregó: Soy la sierva del Señor (Ecce ancilla Domini) y finalmente la Obediencia (Obedientia), porque dijo: Que se haga según tu palabra (Secundum verbum tuum).
   Pueden citarse algunos ejemplos de este tema en las miniaturas francesas del siglo XIII, que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia. Pero sobre todo ha inspirado esculturas y pinturas monumentales en los países de lengua alemana.
La Virgen de Ternura
   A la Virgen de Majestad, que dominó el arte del siglo XII, sucedió un tipo de Virgen más humana que no se contenta más con servir de trono al Niño divino y presentarlo a la adoración de los fieles, sino que es una verdadera madre relacionada con su hijo por todas las fibras de su carne, como si -contrariamente a lo que postula la doctrina de la Iglesia- lo hubiese concebido en la voluptuosidad y parido con dolor.
   La expresión de ternura maternal comporta matices infinitamente más variados que la gravedad sacerdotal. Las actitudes son también más libres e imprevistas, naturalmente. Una Virgen de Majestad siempre está sentada en su trono; por el contrario, las Vírgenes de Ternura pueden estar indistintamente sentadas o de pie, acostadas o de rodillas. Por ello, no puede estudiárselas en conjunto y necesariamente deben introducir en su clasificación numerosas subdivisiones. 
    El tipo más común es la Virgen nodriza. Pero se la representa también sobre su lecho de parturienta o participando en los juegos del Niño.
El niño Jesús acariciando la barbilla de su madre
   Entre las innumerables representaciones de la Virgen madre, las más frecuentes no son aquellas donde amamanta al Niño sino esas otras donde, a veces sola, a veces con santa Ana y san José, tiene al Niño en brazos, lo acaricia tiernamente, juega con él. Esas maternidades sonrientes, flores exquisitas del arte cristiano, son ciertamente, junto a las Maternidades dolorosas llamadas Vírgenes de Piedad, las imágenes que más han contribuido a acercar a la Santísima Virgen al corazón de los fieles.
   A decir verdad, las Vírgenes pintadas o esculpidas de la Edad Media están menos sonrientes de lo que se cree: la expresión de María es generalmente grave e incluso preocupada, como si previera los dolores que le deparará el futuro, la espada que le atravesará el corazón. Sucede con frecuencia que ni siquiera mire al Niño que tiene en los brazos, y es raro que participe en sus juegos. Es el Niño quien aca­ricia el mentón y la mejilla de su madre, quien sonríe y le tiende los brazos, como si quisiera alegrarla, arrancarla de sus sombríos pensamientos.
   Los frutos, los pájaros que sirven de juguetes y sonajeros al Niño Jesús tenían, al menos en su origen, un significado simbólico que explica esta expresión de inquieta gravedad. El pájaro es el símbolo del alma salvada; la manzana y el racimo de uvas, aluden al pecado de Adán redimido por la sangre del Redentor.
   A veces, el Niño está representado durante el sueño que la Virgen vela. Ella impone silencio a su compañero de juego, el pequeño san Juan Bautista, llevando un dedo a la boca.
   Ella le enseña a escribir, es la que se llama Virgen del tintero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano
  Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual.  Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos.  
   En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
   De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
    El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro, en Badolatosa (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

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sábado, 3 de julio de 2021

La Iglesia de Nuestra Señora del Socorro, en Badolatosa (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro, en Badolatosa (Sevilla).  
   Hoy, sábado 3 de julio, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado
   Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro, en Badolatosa (Sevilla).
  La Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua, se encuentra en la calle Lenin, 10, de Badolatosa (Sevilla)
   El templo consta de tres naves con tres tramos, crucero y capilla mayor. En la nave izquierda se adosa una capilla y simétricamente, a la derecha, la sacristía. La nave central se cubre por bóveda de cañón y arcos fajones, apareciendo en el ante presbiterio una media naranja sobre pechinas. En el exterior sólo destaca la sencilla portada adintelada y la torre-campanario. Del conjunto del edificio, la nave central, el ante­ presbiterio y la cabecera constituían el edificio primitivo, datable en el siglo XVII. Los escudos de yeso de las pechinas y la pila de agua bendita, fechada en 1647, apoyan esta afirmación. A este núcleo inicial se añadieron a ambos lados sendas naves en época posterior.
   En el presbiterio existe actualmente un retablo procedente del antiguo convento de la Victoria de Estepa, datable en el segundo cuarto del siglo XVIII. Lo preside la Virgen  del Socorro, presentando en el ático un altorrelieve del Ecce Horno. En la capilla Sacramental figura un Crucificado del siglo XVI. En la nave dere­cha existe un retablo en cuyo camarín se venera la Virgen del Rosario. A continuación se sitúa otro retablo fechado en 1788, que sirve de embocadura a otro camarín donde se encuentran una Virgen de los Dolores del siglo XIX y un Cristo Yacente de estilo granadino del XVIII. El retablo siguiente ofrece en su banco una sencilla caja de madera estofada del siglo XVII que contiene una reproducción, a pequeña escala, de la Sábana Santa de Turín, impresa en seda, además de otras dos piezas del mismo material, con escritos referentes a la orden franciscana, también del siglo XVII. Por último, en el pie de esta misma nave existe un retablo del siglo XVIII con una imagen de San José con el Niño, del pri­mer tercio de este mismo siglo. Conserva este templo varias piezas de orfebrería, entre ellas un copón de plata lisa del primer tercio del siglo XVII y una naveta e incensario de plata de la segunda mitad del mismo siglo (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
   Se encuentra en la parte alta de la localidad y parece que la fecha de construcción fue entre el año 1660 y 1670 atendiendo a los únicos documentos existentes, los registros de defunciones del templo.
   La Iglesia de Nuestra Señora del Socorro está compuesta por tres naves separadas por pilares, siendo la del centro más larga que las otras dos. En el altar mayor existe un retablo barroco, procedente al de la Iglesia de la Victoria de Estepa, en el que se sitúa la patrona del pueblo, que da nombre al edificio, una obra del escultor Buiza. En las naves laterales existen capillas que contienen imágenes interesantes como un Jesús Nazareno del siglo XVIII de la escuela antequerana; la Virgen de los Dolores, también de la misma época; una imagen de San José y un Cristo yacente también del siglo XVIII. La talla más interesante es un Cristo crucificado del Siglo XVI.
   Dejando a un lado el innegable valor artístico e histórico del edificio, debemos señalar que en la iglesia se encuentra un lienzo en miniatura que reproduce la Santa Sindone. Es un lienzo en seda carmín de unos 60 cm que se conserva en una arqueta policromada en oro. Presenta en un dobles la parte facial de una figura humana análoga a la de la Santa Sindone de Turín. Hay una inscripción que dice: «il verissimo ritrato del santissimo sudario de nostro salvatore e iesgu christo». Y en el extremo izquierdo se lee la firma del autor Gio Batista Fantino, mientras que en el derecho otra que dice: «con privilegio de S.A.R. en Torino».
   El religioso franciscano Andrés de la Barrera le envió este lienzo como regalo al padre Blas Benjumea, natural de Badolatosa. El regalo llegó de Roma el año 1674, durante el pontificado de Clemente X. Existen muy pocas copias del lienzo por lo que es una pieza rara.
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e  Iconografía de la Virgen con el Niño
   Tal como ocurre en el arte bizantino, que suministró a Occidente los prototipos, las representaciones de la Virgen con el Niño se reparten en dos series: las Vírgenes de Majestad y las Vírgenes de Ternura.
La Virgen de Majestad 
 Este tema iconográfico, que desde el siglo IV aparecía en la escena de la Adoración de los Magos, se caracteriza por la actitud rigurosamente frontal de la Virgen sentada sobre un trono, con el Niño Jesús sobre las rodillas; y por su expresión grave, solemne, casi hierática.
   En el arte francés, los ejemplos más antiguos de Vírgenes de Majestad son las estatuas relicarios de Auvernia, que datan de los siglos X u XI. Antiguamente, en la catedral de Clermont había una Virgen de oro que se mencionaba con el nom­bre de Majesté de sainte Marie, acerca de la cual puede dar una idea la Majestad de sainte Foy, que se conserva en el tesoro de la abadía de Conques. 
   Este tipo deriva de un icono bizantino que el obispo de Clermont hizo emplear como modelo para la ejecución, en 946, de esta Virgen de oro macizo destinada a guardar las reliquias en su interior.
   Las Vírgenes de Majestad esculpidas sobre los tímpanos de la portada Real de Chartres (hacia 1150), la portada Sainte Anne de Notre Dame de París (hacia 1170) y la nave norte de la catedral de Reims (hacia 1175) se parecen a aquellas estatuas relicarios de Auvernia, a causa de un origen común antes que por influencia directa. Casi todas están rematadas por un baldaquino que no es, como se ha creído, la imitación de un dosel procesional, sino el símbolo de la Jerusalén celeste en forma de iglesia de cúpula rodeada de torres. 
   Siempre bajo las mismas influencias bizantinas, la Virgen de Majestad aparece más tarde con el nombre de Maestà, en la pintura italiana del Trecento, transportada sobre un trono por ángeles.
   Basta recordar la Madonna de Cimabue, la Maestà pintada por Duccio para el altar mayor de la catedral de Siena y el fresco de Simone Martini en el Palacio Comunal de Siena.
   En la escultura francesa del siglo XII, los pies desnudos del Niño Jesús a quien la Virgen lleva en brazos, están sostenidos por dos pequeños ángeles arrodillados. La estatua de madera llamada La Diège (Dei genitrix), en la iglesia de Jouy en Jozas, es un ejemplo de este tipo.
El trono de Salomón
   Una variante interesante de la Virgen de Majestad o Sedes Sapientiae, es la Virgen sentada sobre el trono con los leones de Salomón, rodeada de figuras alegóricas en forma de mujeres coronadas, que simbolizan sus virtudes en el momento de la Encarnación del Redentor.
   Son la Soledad (Solitudo), porque el ángel Gabriel encontró a la Virgen sola en el oratorio, la Modestia (Verecundia), porque se espantó al oír la salutación angélica, la Prudencia (Prudentia), porque se preguntó como se realizaría esa promesa, la Virginidad (Virginitas), porque respondió: No conocí hombre alguno (Virum non cognosco), la Humildad (Humilitas), porque agregó: Soy la sierva del Señor (Ecce ancilla Domini) y finalmente la Obediencia (Obedientia), porque dijo: Que se haga según tu palabra (Secundum verbum tuum).
   Pueden citarse algunos ejemplos de este tema en las miniaturas francesas del siglo XIII, que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia. Pero sobre todo ha inspirado esculturas y pinturas monumentales en los países de lengua alemana.
La Virgen de Ternura
   A la Virgen de Majestad, que dominó el arte del siglo XII, sucedió un tipo de Virgen más humana que no se contenta más con servir de trono al Niño divino y presentarlo a la adoración de los fieles, sino que es una verdadera madre relacionada con su hijo por todas las fibras de su carne, como si -contrariamente a lo que postula la doctrina de la Iglesia- lo hubiese concebido en la voluptuosidad y parido con dolor.
   La expresión de ternura maternal comporta matices infinitamente más variados que la gravedad sacerdotal. Las actitudes son también más libres e imprevistas, naturalmente. Una Virgen de Majestad siempre está sentada en su trono; por el contrario, las Vírgenes de Ternura pueden estar indistintamente sentadas o de pie, acostadas o de rodillas. Por ello, no puede estudiárselas en conjunto y necesariamente deben introducir en su clasificación numerosas subdivisiones. 
    El tipo más común es la Virgen nodriza. Pero se la representa también sobre su lecho de parturienta o participando en los juegos del Niño.
El niño Jesús acariciando la barbilla de su madre
   Entre las innumerables representaciones de la Virgen madre, las más frecuentes no son aquellas donde amamanta al Niño sino esas otras donde, a veces sola, a veces con santa Ana y san José, tiene al Niño en brazos, lo acaricia tiernamente, juega con él. Esas maternidades sonrientes, flores exquisitas del arte cristiano, son ciertamente, junto a las Maternidades dolorosas llamadas Vírgenes de Piedad, las imágenes que más han contribuido a acercar a la Santísima Virgen al corazón de los fieles.
   A decir verdad, las Vírgenes pintadas o esculpidas de la Edad Media están menos sonrientes de lo que se cree: la expresión de María es generalmente grave e incluso preocupada, como si previera los dolores que le deparará el futuro, la espada que le atravesará el corazón. Sucede con frecuencia que ni siquiera mire al Niño que tiene en los brazos, y es raro que participe en sus juegos. Es el Niño quien aca­ricia el mentón y la mejilla de su madre, quien sonríe y le tiende los brazos, como si quisiera alegrarla, arrancarla de sus sombríos pensamientos.
   Los frutos, los pájaros que sirven de juguetes y sonajeros al Niño Jesús tenían, al menos en su origen, un significado simbólico que explica esta expresión de inquieta gravedad. El pájaro es el símbolo del alma salvada; la manzana y el racimo de uvas, aluden al pecado de Adán redimido por la sangre del Redentor.
   A veces, el Niño está representado durante el sueño que la Virgen vela. Ella impone silencio a su compañero de juego, el pequeño san Juan Bautista, llevando un dedo a la boca.
   Ella le enseña a escribir, es la que se llama Virgen del tintero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano
  Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual.  Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos.  
   En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
   De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
    El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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jueves, 10 de junio de 2021

La localidad de Badolatosa, en la provincia de Sevilla

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Datos del Municipio
     Situación: En el valle del río Genil, en las proximidades de Estepa y colindando con la Roda de Andalucía y Casariche.
     Coordenadas GPS: x = -4.674870 - y = 37.305120
     Extensión: 48 km2
     Distancia a Sevilla: 130
     Altitud: 236 m
     Entorno: En su término municipal se encuentran los Embalses de Cordobilla y Malpasillo, dos Parajes Naturales Protegidos.
Datos del Ayuntamiento
     Dirección: Avda. de Cuba, 32, CP. 41570
     Teléfono: 954 01 88 10
     Fax: 954 01 88 06
     Web: www.badolatosa.es
Información turística
     A orillas del río Genil, el municipio de Badolatosa se extiende por la parte más oriental de la provincia de Sevilla, convirtiéndose en el municipio más alejado de la misma.
     Las aguas del río Genil, levantadas con norias, se utilizaban para el riego de las huertas y dan impulso a dos molinos harineros. Además, se conservan dentro de la población tres molinos de aceite y cuatro prensas.
     Entre los lugares más importantes del núcleo está la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro, un templo de tres naves con tres tramos, crucero y capilla mayor, datada en el siglo XVII.
     No te puedes perder...   su paisaje (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Se encuentra situada en las proximidades del río Genil, en un tramo en el que éste sirve de límite con la provincia de Córdoba (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
Badolatosa, tierra de bandoleros
   Badolatosa está a 134 km de Sevilla, enclavada en el valle del río Genil, dentro de la comarca turística de la Sierra Sur. En su término municipal se encuentran los embalses de Cordobilla y Malpasillo, dos Parajes Naturales Protegidos.
   Badolatosa, pertenece a la Comarca de La Sierra Sur, con una extensión de 47'80 km², a una altitud de 219 m. sobre el nivel del mar, y con 3.094 habitantes.
   Seguro que has oído hablar de Badolatosa y su pedanía Corcoya por el papel de ambas poblaciones en el bandolerismo andaluz. Esta tierra serrana sirvió de escondite al famoso bandolero José María El Tempranillo y a sus hombres. Una historia que aquí conocerás a fondo, gracias a la ruta por las cuevas donde vivió este valiente personaje del siglo XIX. Y es que el bandolero supo elegir un buen enclave para su cuartel general.  
   La fundación de esta villa, así como su nombre parecen proceder de la civilización romana. Después de la batalla de Munda que Julio César libró contra Pompeyo y sus hijos, en el año 45 a.C., se cree que el emperador romano cruzó el río Sergelio (Genil) a su paso por el Vadus Latus (Vado Ancho), es decir por el lugar donde se encuentra el pueblo. Parece que fue durante esta época la denominación del poblado Vadus Latus y la localidad nació como agrupación de viviendas con el nombre de Vado de las Chozas.
   De otro lado, y mucho más cerca en la Historia, parece ser que la actual denominación de Badolatosa podría proceder de la voz Badolatosa (espaldar mojado), de la época de la dominación árabe en la península. En esta época el pueblo fue una huerta, cuyos productos se usaban para el mantenimiento de las poblaciones más cercanas.
   El Vadus Latus, vado alto, como lo llamó Julio César tras la batalla de Munda, es hoy en día un pueblo con un encanto incomparable. En pleno valle del Genil, este río y su entorno forman parte del reclamo turístico de Badolatosa. A medio camino de su pedanía hay unas vistas únicas en el Mirador del Meandro. La belleza inunda sus dos parajes naturales protegidos, los embalses de Malpasillo y de Cordobilla.
   En Badolatosa también destaca la simpatía de su gente, la belleza de sus calles y su notable patrimonio monumental: la Iglesia del Socorro, con una réplica de la Sábana Santa, y la Ermita de la Fuensanta en Corcoya, cuyas fiestas en septiembre acogen a muchos vecinos de la zona. 
   Badolatosa, una tierra de bandoleros llena de historias y experiencias por vivir.
   Si vas en coche desde Sevilla, la ruta más rápida es por la autovía A-92. En esta, toma la salida 113 para incorporarte a la carretera A-379 para después enlazar con la SE-751 que te llevará a Casariche. En esta localidad coge la A-8325 y en pocos minutos llegarás a tu destino. 
   Badolatosa no cuenta con estación de tren, pero puedes coger el autobús que sale desde el Prado de San Sebastián.
   En esta pequeña localidad de la Sierra Sur lo mejor es caminar y pasear por su entorno. Disfrutarás del aire limpio de su naturaleza, así como de sus preciosas callejuelas. No olvides hacer alguna ruta senderista hasta la pedanía de Corcoya.
   Conoce la historia del bandolero más famoso de España en la Ruta del Tempranillo. Solo así visitarás las cuevas donde vivieron este personaje y su cuadrilla. 
   Contempla unas hermosas vistas del río Genil y su entorno desde el Mirador del Meandro.
   En el Centro de Interpretación del Río Genil verás una exposición de fósiles de la zona y una sala de taxidermia. 
   Vive la devoción a la Virgen de la Fuensanta durante su multitudinaria romería en septiembre. Una tradición iniciada en la Edad Media tras el hallazgo de la imagen.
   Haz senderismo por los parajes protegidos de los embalse de Malpasillo y  de Cordobilla. Ambos catalogados en 1982 como humedales de importancia internacional.
   Prueba las migas, las achicorias a la flamenca, las alcachofas a la gitana y el gazpachuelo al más puro estilo badolatoseño. Te encantarán estos platos típicos.  
   Si te gusta la música cofrade, ven en marzo al tradicional Certamen de Marchas Procesionales. Cuenta con unos veinte años de historia. 
   El monumento más relevante de Badolatosa es la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro. En este templo de estilo barroco tienes una réplica de la Sábana Santa de Turín. 
   Si paseas por sus calles, te encontrarás con la conocida como Fuente de la Molina, un antiguo abrevadero que también sirvió para lavar la ropa. Ahora está restaurado y sigue siendo punto de reunión de los vecinos. 
   En la avenida de Cuba puedes contemplar el único edificio del siglo XIX que queda en Badolatosa. La llaman la Casa Grande o de los Santaella, pero es de propiedad privada. Sin duda el lugar más interesante, en el que conocerás mucho sobre los orígenes del pueblo y su zona, es el Centro de Interpretación del Genil. Cuenta con diferentes exposiciones, una sala con fósiles, rocas y minerales y un museo de taxidermia. 
   Pero la mejor experiencia la vivirás en la Ruta del Tempranillo. Además de visitar las cuevas que cobijaron al famoso bandolero y a su cuadrilla, disfrutarás del entorno natural de este municipio. Así, mientras haces el recorrido, te encontrarás con una noria árabe en las Huertas del Duque, te encantarán las visitas desde el Mirador del Meandro y, por último, llegarás a la pedanía de la Corcoya para visitar la ermita de la Fuensanta. Una imagen también muy venerada por El Tempranillo (Turismo de la Provincia de Sevilla).
         Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la localidad de Badolatosa, en la provincia de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

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La localidad de Badolatosa, al detalle:
- Corcoya
- Fiesta de San Blas
Fuente de la Molina
La Lagunilla
Las Mestas
Navazo
Noria de Badolatosa
Los Polvillares
- Romería de Nuestra Señora de la Fuensanta
Los Serruchos
Vivienda 3
Vivienda 4
Vivienda 5
Vivienda 6
Vivienda 7