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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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viernes, 8 de mayo de 2026

La Panificadora artesanal Santa María de Gracia, en Almadén de la Plata (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Panificadora artesanal Santa María de Gracia, en Almadén de la Plata (Sevilla).
     Hoy, 8 de mayo, es la Festividad de la Bienaventurada Virgen María Madre y Mediadora de todas las Gracias, así que hoy es el mejor día, para ExplicArte la Panificadora artesanal Santa María de Gracia, en Almadén de la Plata (Sevilla).
     El oficio de la panadería artesanal, consistente en la elaboración de pan y bollos utilizando mayoritariamente técnicas manuales, ha sido transmitido de generación en generación tradicionalmente en el seno del núcleo familiar, existiendo en muchos hogares horno de leña para la cocción de los productos elaborados. 
     En Almadén de la Plata continúa hoy día produciendo pan la Sociedad Panificadora Nuestra Señora de Gracia, fundada en 1974 a raíz de la fusión de cinco panaderías locales con el propósito de aunar gastos y dedicarse a la venta local, abasteciendo cada día las tienda locales de la localidad. El procedimiento de elaboración del pan procede de las formulas tradicionales con las cuales se elaboraba en las panaderías domesticas hasta los años 70. El oficio es trasmitido mediante la práctica de trabajo, siendo muchas de las  habilidades indispensables para desarrollarlo procedentes de la esfera sensorial y se aprenden mediante la experiencia.   
     El sistema de repartición de los puestos de trabajo entre las familias que integran la actual empresa panificadora, antiguas titulares de las panadería domesticas, ha consentido que no se perdieran las antiguas recetas de la familias de panaderos que se han trasmitido de generación en generación. Cabe destacar que las dos maestras panaderas que trabajan actualmente en la panadería se han iniciado al oficio en los antiguos hornos domésticos y que actualmente están trasmitiendo las técnicas artesanales de elaboración del pan a una nueva generación de panaderas.
     La panificadora contribuye a reforzar el vínculo de los aldeanos con su propio pasado en cuanto sigue abasteciendo diariamente sus mesas con productos elaborados según formulas tradicionales. Así mismo, se ha perpetuado el sistema de relación entre productor y comprador que caracterizaba la venta de pan en las panaderías domesticas. El taller se configura como un espacio abierto, donde las mujeres siguen dirigiéndose para hornear sus propias elaboraciones o simplemente para conversar. En ciertos periodos del año, además, se transforma en un verdadero espacio de socialización femenina, cuando el Sábado Santo todas las mujeres concurren al taller para preparar sus propios hornazos. 
     Hasta los años sesenta del siglo XX en la localidad había un total de ocho panaderías que producían directamente en las casas, siendo dotadas de hornos de leña. Las panadería domésticas producían pan para el vecindario, o bien horneaban las masas que las personan traían para la cocción. El impacto de la migración, que en menos de una década redujo drásticamente el número de habitantes, volvió improductivo el trabajo de un número tan elevado de panaderías. Según nos cuenta un informante "aquí antes éramos muchísimos, por eso había tantas panaderías. Antes del sesenta había seis mil personas en el pueblo y cuando empezaron a irse a Barcelona quedamos nada más que mil seiscientas. Ha sido horroroso".
      Tres panaderías dejaron de producir y las cinco que quedaron optaron por unirse para aunar los gastos y abastecer en conjunto el contraído mercado local. Fue así que se fundó en 1974 la Sociedad Panificadora Nuestra Señora de Gracia, la cual, abandonados ya los hornos domésticos, se trasladó en el taller actual desde donde proviene el pan que abastece cada día las tienda locales del pueblo. 
     Al llegar al taller, cerca de las cinco y media de la mañana, se enciende el horno colocando leña de eucalipto en su boca ubicada en la parte trasera, alimentándolo hasta que alcance una temperatura media de 220 grados centígrados.
     El primer paso consiste en elaborar la masa base del pan. A tal fin, se coloca la harina, el agua, la masa madre y un poco de sal o grasa o aceite (dependiendo de la masa que se quiera elaborar) en la máquina amasadora que, con sus brazos mecánicos, se encarga de mezclar la materia prima. Las proporciones se miden a ojo, porque, producto de muchos años de experiencia, "ya le tiene uno cogido los trucos a la masa". Así mismo, la maestra panadera puede reconocer al tacto, hundiendo sus dedos en la masa, y, si es necesario, corregir su consistencia añadiendo más agua o harina, "porque la masa es cada día diferente y si la hacen las maquinas solas no te puedes dar cuenta de nada".
     La masa que se destina para bollería, panes de contextura más fina, se repasa en la maquina refinadora que, mediante el movimiento giratorios de sus dos cilindros, prensa la masa para eliminar los grumos, volviendo la masa más blanda y refinada.
     De la primera mezcla (la masa sin refinar) se producen los cortes grandes, básicamente el pan, hoy en día conocido como pan "de pueblo" y antiguamente único pan que se producía en la localidad, y las "bollas". A tal fin, se cortan y se pesan trozos de masa, que se vuelven a amasar hasta darle la forma deseada. Todo el proceso se hace manualmente, por lo que requiere de una buena coordinación del trabajo de las personas que intervienen. 
     La masa refinada que se utiliza para producir cortes de pan pequeños, la bollería, pasa a la maquina pesadora-formadora que, trasportando la masa sobre un sistema de cintas dotadas de cuchillas, rodillos y pistones, divide la masa de pan en porciones con el peso y la forma deseada. Si bien en esta fase se utiliza la maquina, igualmente es imprescindible la presencia de dos personas: una que se encarga de introducir la masa en las cintas y esparcirlas con harina para que no se pegue en los rodillos y otra que manualmente da el último toque a los bollos antes de colocarlos sobre las bandejas.   
     A medida que se preparan los panes, se espolvorean con harina, se colocan en bandejas y se dejan reposar en espacios reparados para que el aire no interrumpa el leudado de la masa. Los cortes grandes se guardan en armarios especiales de madera, dotados de puertas corredizas verticales, mientras que la bollería se guarda en cámaras de reposo. La maestra panadera vigila los panes y cuando la harina que los espolvorea se hiende significa que están listos para ser horneados.
     Utilizando la pala, se colocan las piezas de pan en el horno hasta llenar la bandeja, primero la bollería, seguida por los cortes grandes y al final las masas dulces para aprovechar las distintas temperaturas del horno. No se utiliza temporizador, porque cada día del año tiene unas condiciones distintas que hacen variar el tiempo de cocción. El momento de sacar el pan se determina en base a la experiencia, "echándole un vistazo de vez en cuando para saber si ya está listo".
     Tras la cocción en el horno, los panes son nuevamente colocados en bandejas para que se enfríen y pierdan humedad, dando firmeza al almidón. De aquí serán distribuidos en las tiendas del pueblo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia de la Solemnidad de la Virgen de Gracia
     La mediación universal de la Santísima Virgen María es una doctrina deducida de la enseñanza tradicional de la Iglesia, a partir de la solicitud maternal de María por todo el género humano en la misión redentora de su Hijo, que forma un todo con ella, y se extiende a todas las gracias que nos ha adquirido Cristo.  Aunque es una verdad no definida, viene siendo aceptada por el pueblo cristiano desde tiempo inmemorial: ya a San Germán de Constantinopla, en el siglo VII, se le llama el Doctor de la Mediación de María.
       Son múltiples las advocaciones marianas que reflejan la mediación de María: Amparo, Auxiliadora, Consolación, Gracias, Merced, Milagro, Misericordia, Patrocinio, Providencia, Refugio, Remedio, Socorro... En la Edad Media, el franciscano San Bernardino de Siena, insigne predicador, contribuyó ostensiblemente a extender la doctrina de la distribución de María de todas las gracias. En el mismo sentido, toda la himnología medieval occidental canta el papel de María como abogada y mediadora.  Así mismo la proclamamos intercesora en la segunda parte del avemaría, de composición eclesiástica, oración base, por otra parte, del Ángelus y del Rosario. En la Península Ibérica, el título de mediadora e intercesora se patentiza ya en su liturgia hispánica autóctona. A comienzos de la Edad Moderna, influyó mucho la predicación del agustino Santo Tomás de Villanueva, Arzobispo de Valencia, que entreteje su reflexión teológica en torno a imágenes y tipos bíblicos, recogiendo la herencia de la piedad medieval.  Incluso el Rey Felipe IV, a propuesta de la Real Junta de la Inmaculada, movida por el jesuita P. Nieremberg, estableció, como comentamos en otro apartado, la Fiesta del Patrocinio de la Santísima Virgen para España y sus dominios por carta del veinte y ocho de septiembre de 1655, confirmada por el Papa Alejandro VII Chigi por el Breve Praeclara charissimi del veinte y ocho de julio del año siguiente, para un domingo de noviembre. Un decreto real en 1664 la fijó el segundo. Se extendió por otros lugares en el siglo XVIII.  En la segunda mitad del XIX el Cardenal Mercier (+1926), Arzobispo de Malinas, Bélgica, promovió en la Iglesia un movimiento mariano mediacionista. En 1913 elevó a San Pío S Sarto una petición para que declarara dogma de fe la Mediación Universal de María en la dispensación de todas las gracias, firmada el episcopado belga, clero, fieles, universidades católicas, órdenes religiosas…
     Ya en este siglo, el Papa Benedicto XV Della Chiesa, llama a la Virgen Omnipotencia suplicante, y afirma que la ha tomado por Patrona desde el comienzo de su pontificado. Este mismo pontífice, el veinte y uno de enero de 1918, a petición del Cardenal Mercier, concedió a toda la nación belga Oficio y Misa de Santa María Virgen Mediadora de Todas las Gracias, que es por tanto una fiesta que hace referencia a una verdad teológica y que la Sede Apostólica ha ido concediendo a muchas diócesis e Institutos Religiosos que lo han solicitado, habiéndose hecho casi memoria general. El propio Cardenal Mercier escribió para ello a todos los obispos católicos. Se celebraba el treinta y uno de mayo hasta 1954, en que pasó a la Octava de la Inmaculada. En el Vaticano II se califica expresamente a María Mediadora.
       El Concilio Vaticano II ha escrito sobre esta condición de mediadora de la Santísima Virgen: “María, asunta a los cielos, no ha dejado su misión salvadora, sino que con su múltiple intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna. Con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada. Por este motivo, la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. Lo cual, sin embargo, ha de entenderse de tal manera que no reste ni añada nada a la dignidad y eficacia de Cristo, único Mediador” (LG 62). Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres. Pero Él, no por necesidad sino por benevolencia, ha querido asociarse otros mediadores. Entre ellos, María.
       La mediación de María fluye de un doble hecho: primero, su maternidad espiritual. Ésta exige no sólo la transmisión de la vida sobrenatural, sino también su conservación. Y segundo: su corredención maternal, que requiere la aplicación de la redención a cada uno de los redimidos. En 1971 la Sagrada Congregación para el Culto Divino aprobó la Misa de la B.V.M. Madre de la Gracia y Mediadora, conjuntando el papel maternal de María con su mediación, cuyos textos eucológicos se encuentran en el Misal de la Virgen con el número 30.  La titulada La Virgen María en Caná, la número 9, última del Tiempo de Navidad, nos transmite la continuación de la labor mediadora de la Madre de Jesús en favor de la Iglesia en el cielo, donde reina Asunta y Gloriosa, que inició en las bodas de Caná, y de Su misión ejemplarizante y salvadora de conducir a Cristo en comunión con los fieles. Aunque no está en el calendario universal, se celebra en múltiples diócesis, así en las de Cuenca, Pamplona y Tudela como memoria libre, y congregaciones religiosas, entre las que contamos a los Monfortianos y Reparadores, como memoria obligatoria, y Servitas, como memoria libre. En la Diócesis de Sevilla se celebra en esta jornada por aprobación de la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino de cinco de agosto de 1980 (Prot. n. CD 1320/80), a petición del 30 de mayo de dicho año del Cardenal Arzobispo José María Bueno Monreal con el grado de memoria obligatoria.
       La advocación de Nuestra Señora de Gracia evoca el saludo del Arcángel Gabriel a María: "Dios te salve María, llena eres de gracia". Para los cristianos esta advocación no hace más que resaltar la cooperación excelente de María en el plan salvífico de Dios, para el que estaba predestinada. Esta advocación de Gracia, junto a la de Consolación y Correa, la del Buen Consejo y la del Socorro, centran la devoción mariana particular de la orden agustina, y aun podemos decir que es la más antigua de todas. Desde tiempo inmemorial el culto a la Virgen de Gracia floreció en los ámbitos agustinianos, pero desconocemos dónde y cómo surgió. El porqué de la elección de tal título y del culto particular que se empezó a tributar a la Virgen con él, las circunstancias históricas que lo envolvieron en los comienzos de la Orden y su origen espacio-temporal, se desconocen totalmente. Lo cierto es que, aunque con lentitud, pero progresivamente, la advocación fue cobrando resonancia en las devociones comunitarias y litúrgicas agustinas.
     Había sido norma generalizada que las órdenes religiosas aprovecharan devociones antiguas ya establecidas en el corazón de los cristianos y las acomodaran a su peculiar manera de pensar y carisma. No olvidemos que San Agustín, el padre espiritual de la orden, es llamado el Doctor de la Gracia. Como él pone de manifiesto, en nuestro camino de salvación es necesario el auxilio de la Gracia, que recibimos en el bautismo.   María venerada como Madre de la Gracia o de la Divina Gracia presenta la oportunidad de incardinar la mariología en la cristología. Probablemente sea ésta la explicación más verosímil de lo que aconteció respecto a la arraigada devoción agustiniana por Nuestra Señora de Gracia.
     Entre los agustinos la devoción a este prestigioso título se desarrolló encontrando adecuadas expresiones en algunas antífonas, plegarias e himnos recomendados u ordenados por las constituciones de la Orden y sus capítulos generales, como las antífonas Benedicta tu, llamada también Vigiliae B. M. V., porque se recitaba o cantaba por la tarde, el Ave Regina coelorum, Mater regis angelorum, que se canta en la primera mitad del día, normalmente después de mediodía, o el himno Maria Mater Gratiae, al término de las procesiones. Ya en el Capítulo General de Orvieto de 1284 se recomienda el rezo o canto diario de la citada antífona Benedicta tu en honor de la Virgen de Gracia. En el Capítulo General de 1327 fue decretado el rezo diario del versículo Maria Mater Gratiae después del himno Memento salutis auctor, lo que se recordó en 1385 y 1388. Otra noticia históricamente documentada del culto de la Orden a esta advocación es del año 1401 y se refiere a una cofradía homónima organizada en los conventos de San Agustín en Valencia (España) y Nuestra Señora de Gracia en Lisboa (Portugal).
     Aunque ya venía de antiguo la recitación del himno Ave Regina caelorum, Mater Regis angelorum también en honor de la Virgen de Gracia, se prescribió este uso en las Constituciones de 1551 tras la misa solemne, lo que el Capítulo General acordó que nunca debía ser suprimido en las iglesias de la Orden, y lo que se recordó en disposiciones posteriores. A partir del siglo XVI la devoción estaba consolidada en toda la Orden; se empezaron incluso a edificar conventos con este título, sobre todo en Italia e Hispanoamérica, y también se difundió la leyenda de que la Virgen de Gracia habría impedido que el Papa quitara a la Orden el hábito blanco que se vestía entonces en su honor. A partir del siglo XVII la advocación es considerada ya como propia de la Orden, aunque quedó en parte oscurecida por la de Consolación y Correa y la del Buen Consejo. 
     Si bien el culto general, como vemos, es antiguo, la liturgia específica no fue concedida hasta 1807. En esta fecha, el Papa Pío VII Chiaramonti, a instancias del Padre José Bartolomé Menocchio (+1823), sacristán pontificio y confesor del papa, y del Vicario General, concedió a la Orden de San Agustín facultad para incluir en su liturgia la festividad en honor de la Virgen Nuestra Señora de Gracia, con Misa y Oficio propios, a celebrar el uno de junio.  
     A partir de una reforma del calendario propio en 1965 se empezó a celebrar el veinticinco de marzo, en clara alusión a la escena de la anunciación del ángel a María, pero con ello se oscureció una significativa tradición agustiniana. A partir de la inclusión con el número 30 en el Misal de la Bienaventurada Virgen María de 1987 de la misa Madre de Gracia, Mediadora de Gracia, en el calendario de la Orden del 2002 se rescató esta memoria y se le señaló el ocho de mayo (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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domingo, 18 de enero de 2026

El Arte Pastoril, en Alanís, Constantina, El Real de la Jara, y San Nicolás del Puerto (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Arte Pastoril, en Alanís, Constantina, El Real de la Jara, y San Nicolás del Puerto (Sevilla).
     La artesanía en madera se trata de un saber muy extendido en las sociedades agrícolas de la Sierra Norte de aprovechamiento de los recursos naturales de la dehesa, en este caso madera, para producir objetos que respondieran a las necesidades funcionales del ámbito doméstico.
     Las personas que se dedican a trabajar la madera en la actualidad son personas mayores que lo hacen para entretenerse o para generar ingresos alternativos, como es el caso de artesanos que se localizan en Alanís, Constantina, San Nicolás del Puerto y El Real de la Jara, los cuales siguen elaborando dornillos, cucharas y cucharones, tenedores, paletas, majas, etc. para el uso doméstico, aunque hoy día estos objetos han perdido su antigua funcionalidad, transformándose en meros objetos decorativos. 
     Saber extendido a zonas de tradición agrícola, en la cual se tiende al aprovechamiento máximo de los recursos naturales. 
     Se registra la presencia de artesanos de la madera en diversos municipios de la comarca: Alanís, El Real de la Jara, Constantina y San Nicolás del Puerto.
     La madera es recogida por los artesanos directamente en el campo, procedentes de la poda, de los arboles que caen y secan, o bien es regalada por conocidos que realizan estas labores. Varios son los tipos de madera que se utilizan, como la encina, fresno, olivo, cerezo, castaño, álamo, naranjo y chopo. La madera más apreciada es la más dura, porque se trabaja mejor y suele tener menos poros.
     Una vez trasportada la madera hasta el taller o casa del artesano, se corta en piezas más pequeñas. Antes de empezar a trabajarla hay que "curarla" para que no se raje y se mantenga en el tiempo. Se registran  diferentes técnicas para curar la madera: se puede enterrar la madera verde en el campo con estiércol o meterla en un bidón con agua, por un periodo aproximadamente de un año, o bien guardarla en un lugar  cubierto para que se seque.  El objetivo es que no le dé el aire, pierda la sabia y no se parta, teniendo igualmente cuidado que no se seque demasiado.
     Cuando la madera está lista, se puede empezar a trabajarla. El primer proceso consiste en cortar una pieza de las dimensiones adecuadas al objeto que se quiere realizar, a la cual se le va quitando la corteza con la azuela. La forma del objeto a realizar se traza sobre la superficie de la madera y con azuela y picazuela se empieza a desbastar, retirando paulatinamente la madera sobrante hasta obtener la pieza deseada en bruto. Para realizar perforaciones, como en el caso del asa de los dornillos, se utiliza una barrena, mientras que la gubia y la legra son utilizadas en los detalles más pequeños, como los agujeros del cazo o de la espumadera y para los dientes del tenedor o las pequeñas superficies cóncavas.
     El acabado de la pieza se realiza mediante el lijado de su superficie, utilizando a tal fin escofinas de distintos tamaños y papel de lija. Una vez terminada la pieza, se frota aceite de linaza sobre su superficie, o se cierra en una bolsa de plástico con un trapo humedecido con el mismo aceite en su interior,  para evitar que se abra o deforme con el tiempo.
     Azuelas.- Plancha de hierro acerado y cortante, de diez centímetros de anchura con mango corto de madera que forma recodo.
     Azuelas.- Picazuela, azuela de mayor curvatura.
     Cuchillas.- Legra. Cuchilla de acero con el extremo libre encorvado y cortante.
     Cuchillas.- Cuchillos, navajas y tijeras, hojas cortantes de distintas medidas.
     Escofinas.- Instrumento de acero templado, con la superficie finamente estriada en uno o en dos sentidos.
     Lijas.- Hojas de papel fuerte, con vidrio molido, arena cuarzosa o polvos de esmeril, encolados en una de sus caras.
     Sierras de hoja acerada.- Hoja cortante de acero con mango
     Barrenas.- Herramienta de acero con una rosca en espiral en su punta y una manija en el extremo opuesto.
     Gubias.- Formón de mediacaña, delgado con mango de madera.
     Dornillos.- Cuencos o cazuelas de diferentes tamaños.   
     Cucharas.- Cuchara de mango alargado. 
     Tenedores.- Tenedor de mango alargado. 
     Palas.- Paletas de mango alargado. 
     Cazos.- Cazos a veces con agujeros según función y de mango alargado.
     Majas (Almirez).- Mortero de madera (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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viernes, 12 de diciembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Castillo del Madroñiz, Ermita de San José, Ermita de Nuestra Señora de Vallehermoso, Ermita de Don Miguel, Ermita del Cristo de las Eras, Ermita de Santa Rosalía, Centro de Artesanía Los Pedroches, Centro de Exposición Aurelio Teno, Centro de Interpretación del Auto Sacramental de los Reyes Magos, Refugio antiaéreo de la Guerra Civil, Embalse y Playa de la Colada, y Ermita de Santa Ana) de la localidad de El Viso, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Castillo del Madroñiz, Ermita de San José, Ermita de Nuestra Señora de Vallehermoso, Ermita de Don Miguel, Ermita del Cristo de las Eras, Ermita de Santa Rosalía, Centro de Artesanía Los Pedroches, Centro de Exposición Aurelio Teno, Centro de Interpretación del Auto Sacramental de los Reyes Magos, Refugio antiaéreo de la Guerra Civil, Embalse y Playa de la Colada, y Ermita de Santa Ana) de la localidad de El Viso, en la provincia de Córdoba.
     La delgada torre de rojizo ladrillo, es el eje del casco urbano, que tiene forma estrellada. La delgada torre de rojizo ladrillo, tan apreciada por la hermana cigüeña, es el eje del casco urbano, que tiene forma estrellada, con las calles confluyendo en torno a la parroquia de la Encarnación, el corazón espiritual de El Viso, pueblo que cada julio, por Santa Ana, emula a Pamplona con sus encierros de vaquillas, que siembran las calles de carreras, emoción y sobresaltos.
     Villa situada en la zona central de Los Pedroches, en la carretera C-411.
     Distancia a Córdoba: 85 Km.
     Altitud: 575 m.
     Extensión: 252,6 Km2
     Habitantes: 2.849.
     Gentilicio: Viseños.
     Mancomunidad: Los Pedroches.
     El Viso surgió probablemente a mediados del siglo XIV, y fue conocido hasta mediados del XV por Casas de Don Adame. Perteneció al señorío y condado de Santa Eufemia, del que llegó a ser la población más próspera.
     Vídeo turístico de El Viso: https://youtu.be/APDhZ27-toc
     Más Información:
     Ayuntamiento de El Viso
     Teléfono: 957 12 70 05
     https://ayto-elviso.com (Diputación Provincial de Córdoba).
     Esta población se configura en el siglo XV como núcleo del señorío de Santa Eufemia, pasando luego con las villas de Pedroche a la Ciudad de Córdoba. En su término municipal, en las inmediaciones del río Zújar, se halla el castillo de Madroñiz, construido en el siglo XV y reformado en el XIX y XX (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El Viso ofrece cada cuatro años, a principios del mes de enero, la espectacular representación del Misterio de los Reyes Magos, declarada de Interés Turístico Nacional y llevada a cabo por los vecinos del pueblo. La última se realizó en 2006, de modo que la próxima será en 2010 (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).
     A unos 6 kms. de Santa Eufemia, junto a la carretera, en la Huerta de los Frailes, se encuentra la Ermita de la Virgen de Vallehermoso, alrededor de la cual celebran los vecinos de El Viso una curiosa romería el Lunes de Pascua.
     Tiene El Viso amplias calles con casas blancas en las que se repite el granito y una hermosa plaza, la de la Constitución, en la que se encuentra el Ayuntamiento y en la que cada cua­tro años, a partir de 1982, tiene lugar por Navidad la representación a cargo de los vecinos del auto el Misterio de los Santos Reyes*, de autor desconocido, cuyo origen se remonta al siglo XVI. Tiene también la villa, en la calle de la Fuente, la iglesia de la Encarnación, edificio del siglo XVII, de una sola nave sostenida por cuatro arcos fajones de ladrillo sobre pilares de granito. La torre tiene un primer cuerpo de piedra y tres más de ladrillo (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.-

     Aunque esta construcción surgió en el siglo XVII, las reformas han alterado profundamente su fisonomía primigenia. Presenta una sola nave con arcos diafragma apuntados que soportan la cubierta a dos aguas. En la cabecera se dispone un retablo neobarroco, fechable hacia 1960, que tiene en el centro una talla de la Virgen de la Encarnación, titular del templo. Merece destacarse su inusual interpretación iconográfica, pues María aparece sola, en pie y con un libro en las manos, sin el arcángel Gabriel, que siem­pre la acompaña en la escena de la Anunciación. A los lados del retablo se disponen ángeles lampareros.
     En el banco, sobre el sitial, se ha colocado una cruz parroquial obra del platero Damián de Castro, de hacía 1770; se ajusta a un modelo utilizado frecuentemente por dicho artífice  para este tipo de piezas, y se caracteriza por los brazos abalaustrados y una macolla muy desarrollada, cubriendo las superficies con decoración de rocalla.
     En ambos lados de la nave se ven vidrieras contemporáneas, del padre Enrique Díaz Oria, con temática eucarística. Hay también una Dolorosa de vestir con corazón y diadema de plata de hacia 1800 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La iglesia parroquial de la Encarnación, construída en el siglo XVI y reformada en épocas posteriores, tiene nave única sustentada por arcos transversales y apuntados de rojizo ladrillo.
     La portada exterior de mayor interés es la del lado de la epístola, fechada en 1623.
     Detrás de la cabecera del templo se alza, exenta, la torre, cuyos estrechos cuerpos de ladrillo incorporados en los siglos XVIII y principios del XX, acentúan su esbeltez.
     Como curiosidad hay que añadir que se aprovechó para una de las campanas la sección superior de una bomba de artillería (Diputación Provincial de Córdoba).

Castillo del Madroñiz.-
        El castillo de Madroñiz está enclavado en el norte de Los Pedroches, al pie de la frontera con las provincias de Badajoz y Ciudad Real. Estratégicamente es un lugar clave, no sólo por su ubicación respecto a una importante vía de penetración desde el norte, sino también al estar en una elevación que controlaba, hacia poniente, el río Zújar y, hacia el sur, el cercano río Guadamatilla. Madroñiz es, pues, la última fortificación de Córdoba, ya en contacto con Extremadura, que guarda y vigila el Zújar y el camino a la Meseta asentado sobre un montículo rocoso que le proporciona un inexpugnable emplazamiento que domina todo el valle.
     La planta del castillo tiende a la forma rectangular, orientado el eje mayor en dirección este-oeste. Se asienta sobre un pedestal de piedra natural dominando el río Zújar. De su pasado musulmán permanece, según Valverde y Toledo, la traza y la torre del homenaje, que se han completado con posteriores remodelaciones efectuadas en los siglos XIV y XV, aportando los dos compactos torreones cilíndricos de ruda mampostería que robustecen la puerta de acceso al gran patio de murallas almenadas. El castillo finaliza sus elementos estructurales con la airosa torre del homenaje, de planta cuadrada y coronada de merlones.
     Hacia Poniente se abre la angosta entrada por un pequeño vano adintelado realizado con grandes sillares graníticos, abierto en un muro de extraordinario grosor y estrechamente vigilado por los dos torreones circulares abiertos a ambos lados. El torreón menor es perforado por una saetera, estratégicamente orientada sobre la puerta, que permitiría al vigía tener un completo control sobre ésta. Desde el septentrional, de mayor tamaño, y al que no se podía acceder desde el interior del castillo, parte el adarve que conduce a la torre de las mazmorras y a la puerta de la torre del homenaje, así como a las caballerizas mediante un pasadizo.
     Por la puerta principal se accede al primer patio, de planta trapezoidal y mayores dimensiones para acoger a su llegada a las caballerías y servicios de vigilancia. De hecho, al sur se encuentran las caballerizas, dependencia de enorme longitud, con su puerta y una bóveda de ladrillo. Actualmente es un gran comedor pero, todavía, junto a la cocina campera, se advierte una angosta puerta que servía de huida al exterior del castillo en situaciones de extremo peligro.
     En el lado opuesto de la entrada principal y no alineada con ella se halla la puerta al segundo patio. Es también adintelada, con grandes sillares de granito en jambas y dintel, pero esta vez tiene delicados adornos en ondas. 
     Traspasando la puerta se llega al segundo patio, donde se encuentra el pozo; al sur, las caballerizas; al norte, la subida al adarve y, hacia el este, la entrada a la torre del homenaje. Como decíamos, ésta fue acondicionada para la vida actual. 
     Aún así, la sala principal conserva hoy día toda su esencia y nos remota a la época de esplendor de Madroñiz, bajo el señorío de Santa Eufemia.
     Se accede por unas escaleras a la segunda planta, donde hay alguna que otra habitación, hoy dormitorios. Realmente, aquí estarían en tiempos los aposentos privados y, en opinión de M. A. Jordano, si el señor recibía una visita, ésta no accedería por aquí, sino que, habiendo su dejado su cabalgadura en el segundo patio a algún servidor que la conduciría a las caballerizas, el invitado subiría por el pasadizo a una galería que corre por encima de las caballerizas y que llega a la torre del homenaje, a la altura del segundo piso, y justamente ante la entrada del salón principal, sin necesidad alguna de pasar por estancias intermedias de uso privado, con lo cual quedaba preservada la intimidad de los moradores. Esto se fundamenta en que, precisamente, el acceso al salón por este recorrido aquí indicado tiene una preciosa portada con delicadas yeserías que acogerían al visitante y lo introducirían desde el rudo castillo, meramente defensivo y guerrero, a un ambiente de lujo y ostentación, según veremos.
     La portada se compone de un vano adintelado con decoración de ondas y rizos ornados de rosetas en las esquinas y enmarcado por ancho alfiz; tipo muy extendido en el mudéjar toledano, fundamentalmente, en numerosos ejemplos de la arquitectura civil, sobre todo en los palacios, algunos de los cuales fueron convertidos en conventos; y, sin embargo, no encontramos ninguno parecido en Córdoba, donde se puede decir que casi no hay vanos adintelados y, por el contrario, está muy extendido el arco angrelado, ya de medio punto ya apuntado, encuadrado por alfiz, con lo que podría plantearse la hipótesis de que intervinieron artistas toledanos o conocedores de lo que allí se estaba haciendo, más que de la capital.
     En cuanto a las tracerías del ancho alfiz, hay que hacer notar, por un lado, el original adorno de ondas invertidas que enmarcan las verticales en sus trasdós y, por otro, la desmembración del alfiz en varios paños, de los cuales el central muestra pimientos afrontados de dos en dos y dispuestos verticalmente, formando una original sebka sobre fondo, no ya de ataurique como es característico, sino sobre una malla de tracerías reticulares de inspiración cristiana. En esa profusión decorativa destaca el relleno de los pimientos o vainas con hojitas de trébol. Todo ello va enmarcado por una estrecha cenefa de cintas entrecruzadas en forma elíptica, que se prolonga por todos los rebordes de las planchas que conforman el alfiz.
     Mediante una serie de incisiones se ha fingido un dintel adovelado, siguiendo una tradición de época califal, que aquí se compone de dovelas engatilladas, formadas por semicírculos unidos mediante líneas rectas.
     María Ángeles Jordano descubrió que aquellas planchas que cierran el alfiz en los laterales y tienen tracerías de raigambre gótica, ya en la fase tardía del estilo, cuando se impone con fuerza el flamígero con sus características vejigas natatorias, tienen un diseño semejante al que muestran algunas de las yeserías que adornan el arco triunfal de la capilla mayor y el del presbiterio en la iglesia parroquial de la Encarnación del cercano pueblo de Santa Eufemia. Es más, se conserva una de las tablas que adornaban la techumbre de la nave y está compartimentada en rectángulos, alguno de los cuales lleva decoración pintada de hojas de cardo, muy vinculadas a las que se repiten en las techumbres del convento de Santa Clara de la Columna, en el próximo municipio de Belalcázar, donde parece haber también una clara influencia toledana; y otros muestran similares tracerías flamígeras a las de las yeserías de la iglesia y del castillo. ¿Cómo habría de extrañarnos tan estrecho parentesco? Lógicamente, el señor de Santa Eufemia tuvo a bien contratar a unos artistas que estarían trabajando simultáneamente o, más probablemente, con escasa diferencia de tiempo en el templo y en el castillo.
     Cabría hacerse otra pregunta más: ¿serían estos artistas los mismos que buscó Doña Teresa de Stúñiga, condesa de Belalcázar, para decorar el convento de Santa Clara fundado por ella por aquellos mismos años y en el que tantos esfuerzos invirtió? No sería nada extraño, no sólo por la cercanía de ambas poblaciones, sino quizás ¿y esto aquí lo planteamos como pura hipótesis- por enconado enfrentamiento que mantuvieron en vida la condesa y el señor de Santa Eufemia, Don Gonzalo Mesía, quien consiguió con indecorosas artimañas y abyectos recursos, que se reconociera su derecho sobre el castillo y la dehesa, sobornando para ello a fray Juan de Trujillo, del monasterio guadalupense, quien arbitró y sentenció el litigio entablado con la condesa acerca de quien tenía el derecho de jurisdicción sobre la dehesa de Madroñicejos, en la cual se encontraba ¿casualmente¿ el castillo de Madroñiz.
     Como consecuencia de este agrio enfrentamiento y supuesto el carácter ambicioso del señor de Santa Eufemia, en un afán de revancha y, sobre todo, en un ostentoso alarde de poder, no sería de extrañar que llevara a los mismos artistas de la condesa a trabajar en su castillo y en la iglesia de su señorío.
     De esta manera, se pueden fechar estas yeserías con bastante certeza, pues Don Gonzalo Mesía consigue el castillo en 1461 y a partir de este momento debieron comenzar las tareas de reforma. En 1508 le sucedió en el señorío su hijo Rodrigo Mesía, el Viejo.
     En la sala principal del castillo de Madroñiz los escudos del señor de Santa Eufemia aparecen repartidos en número de cuatro, en la parte alta de los muros, en lugar destacado y visible, realizado en yesería y, cual si fueran pendones en relieve, cuelgan de un motivo de cordón que corre a modo de estrecho friso por toda la estancia, formando un nudo encima o debajo del citado escudo, el cual se compone de tres fajas y castillo entado en punta con bordura de ajedrezado. Dicho escudo aparece enmarcado en artística disposición al estar rodeado por hojas a medio camino entre la inspiración naturalista propia del gótico y la herencia musulmana de las hojillas disimétricas, que en ocasiones aparecen afrontadas y siempre enlazadas o inscritas en tallos incurvados que dan el característico entramado mudéjar. Todo ello queda bordeado por una estrecha cenefa articulada mediante palmetas inscritas en roleos.
     La portada que comunica el salón con las estancias privadas también se decora con artísticas yeserías y sigue un esquema muy parecido al del anterior. Antes de proceder al análisis de sus elementos, conviene precisar que la situación de ambas portadas no es en modo alguno afrontada, sino que sigue una disposición que recuerda el típico recodo de la arquitectura musulmana, puesto que se hallan en muros perpendiculares entre sí y no se abren en el centro, sino en uno de los extremos. De esta manera quedaba preservada prácticamente por completo la privacidad de las estancias interiores. Esta portada se compone de un arco de medio punto y angrelado que queda enmarcado por un amplio alfiz. 
     No ocurre, como en el otro caso, que el espacio entre el arco y el alfiz iba decorado con dovelas fingidas. Pudiera ser que así fuera en origen y que las sucesivas capas de cal lo hayan ocultado, pues el mismo angrelado casi pasa desapercibido por este motivo.
     El original arranque del alfiz consiste en unos medios arcos con ondas y rizos. Esto no lo encontramos repetido en Córdoba; sin embargo, hemos visto un claro paralelismo en el vano geminado de la Casa de Mesa, en Toledo, fechada a fines del siglo XV. Pero la similitud no queda reducida a este aspecto; curiosamente, las planchas verticales del alfiz de Madroñiz tienen una tracería parecida a la que recorre el ejemplar toledano. Se trata de tetralóbulos desarrollados sobre un campo de ataurique de hojillas disimétricas digitadas, mezclándose, por tanto, elementos de inspiración gótica con otros de tradición musulmana. En cambio, el trazado de la ornamentación de yesería que recorre la parte superior y horizontal del alfiz se compone de motivos flamígeros; concretamente, los paños cuadrangulares de los extremos ostentan una rosa cuyos pétalos son vejigas natatorias, en tanto que el rectangular central luce los mismos motivos flamígeros que veíamos en la otra portada, comparables a los de la parroquial de Santa Eufemia.
     El castillo de Madroñiz fue objeto de un profundo estudio llevado a cabo por D. Manuel Luna Rivera, quien recogió aquellos datos históricos y documentales referentes a los distintos dueños del castillo, así como los principales avatares que conoció a lo largo de su ajetreada historia, propia de una construcción de este tipo. Además, contamos con la investigación de J. Padilla acerca de Pay Arias de Castro y el señorío de Espejo, donde analiza, entre otras cuestiones, el período en que dicho Pay Arias fue señor de Madroñiz. También se encuentra incluido en la obra de M. Valverde y F. Toledo sobre los castillos de Córdoba. Además de estas valiosas aportaciones, enfocadas desde un punto de vista histórico, a finales del siglo XX la historiadora del arte María Ángeles Jordano llevó a cabo un necesario estudio pormenorizado de las originales yeserías que decoran las portadas y la estancia principal del castillo y que son una prueba de que, a partir del siglo XIV, la mayoría de estas moles edilicias pasarán de tener un fin meramente defensivo, motivo por el cual fueron levantadas, a convertirse si no en residencia, sí en lugar de parada común entre los titulares de un señorío. Y, realmente, eso fue lo acontecido en Madroñiz; castillo erigido bajo la dinastía omeya, formando parte de una línea defensiva, junto con otras fortalezas, extendidas en dirección este-oeste, como el cercano de Santa Eufemia o el de Gafiq (actual Belalcázar), La Nava, Vioque, Atalayas, Pedroche, Almogávar, La Torre, Gelices, Montezócar, Azuel y la Iniesta, para proteger las vías de comunicación que, desde el norte, atravesaban el valle de Los Pedroches o Fahs al Ballut (Llano de las Bellotas o Campo de las Encinas), en dirección hacia la capital de al- Andalus. Concretamente, Madroñiz era el celoso guardián del antiguamente llamado "Pasillo de Abdallah", camino que conducía hacia Almadén y Badajoz, y se abría paso entre una intrincada cadena de sierras, entre las que se halla Sierra Madrona, de donde podría venir el topónimo del castillo. Además, Madroñiz es la última fortificación andalusí de Córdoba, ya en contacto con Extremadura, que guarda y vigila el río Zújar asentado sobre un montículo rocoso que le proporciona un inexpugnable emplazamiento que domina todo el valle.
     La historia del castillo, en época cristiana, se inicia en el momento, no precisado por las fuentes, en que es donado por Fernando III al infante Don Juan, de quien pasó a su hijo el infante Don Juan Manuel y, en 1306, no por mucho tiempo, tiene por dueños a Ferrand Pérez y a Diego García de Toledo.
     A partir de 1310 el castillo de Madroñiz es vendido a Pay Arias de Castro, primer señor de Espejo, y a su mujer, Doña Urraca Téllez de Meneses, y es así como se convirtió por unos años en parte de la historia del señorío de Espejo. Sin embargo, en su azarosa historia, Madroñiz pronto fue a cambiar de manos, probablemente por tener que responder al pago de deudas contraídas por la familia, más que por la lejanía del lugar respecto al resto del señorío: Espejo y Castro del Río, pues, como bien señala J. Padilla, Madroñiz, enclavado en una zona de espléndidas dehesas, proverbial por su explotación ganadera, era lugar de paso entre el sur de la provincia y Extremadura, en un momento en que la cría de 
ganado comenzaba a estar en plena ebullición y en que los caminos de la Mesta entraban en un período de intensa actividad. A pesar de lo cual, el 31 de julio de 1364 el castillo fue puesto en venta en pública almoneda y adquirido en 24.000 maravedíes por Martín Fernández de Córdoba, de quien lo heredó su sucesor, Diego Fernández de Córdoba, el cual fundó mayorazgo en 1401, constando el castillo entre los bienes que aportaba.
     De esta manera es como Madroñiz se integró en la Casa de Aguilar, viviendo entonces la zona un intento de repoblación que, con altibajos, tuvo normalmente problemas para atraer a habitantes (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Castillo de Madroñiz ha navegado a lo largo de su historia entre tres mares, al haber sido compartido por Córdoba y Badajoz y encontrarse cerca de Ciudad Real. El lugar que los árabes eligieron para hacerlo no podía ser más adecuado. Aprovechando una antigua población musulmana, lo levantaron justo entre las localidades de El Viso, Belalcázar y Santa Eufemia, sobre un cerro junto al que fluye alegremente la corriente del río Zújar.
     Sus propietarios, la sociedad Mangadas del Zújar -integrada por unos sesenta accionistas-, mantienen cerrado el recinto desde hace unos meses, ya que consideran elevado el coste de su mantenimiento y difícil el tenerlo abierto al público. El castillo era hasta entonces un lugar frecuentado por cazadores y amantes del descanso que elegían sus estancias para pasar la Nochevieja y fines de semana. Santiago Serrano Sánchez, uno de los propietarios, recuerda que la fortificación la alquilaban, sobre todo, a franceses y extremeños, aunque tampoco faltaban vecinos de la provincia que buscaban un lugar apartado para evadirse. Ahora, los que visitan la zona para cazar prefieren quedarse en la casa situada bajo el cerro de la fortificación y así ahorrarse subir al castillo.
     La sociedad propietaria, que además es dueña de las 2.440 hectáreas que rodean a la fortaleza -52 de las cuales se encuentran en Cabeza del Buey (Badajoz)-, le compró todo hace 18 años al marqués Carlos Montijano Carbonell, que le había hecho una importante restauración al recinto fortificado. Tiempo atrás, en 1951, otra sociedad, formada por gran parte de los accionistas que poseen ahora Madroñiz, se había hecho cargo del castillo y de sus tierras.
     El castillo se construyó en los siglos XI o XII y se ha utilizado más con fines residenciales que bélicos, aunque en su origen fue un recinto defensivo. Durante mucho tiempo su importancia radicó en ser el único camino por el que se llegaba a Toledo y entrar en una extensa red de comunicación y vigilancia que conformaba junto con otras fortificaciones del norte de la provincia y de sus comunidades limítrofes.
     Su historia ha estado ligada a personajes famosos tras la Reconquista entre los que destacan Pay Arias de Castro y Martín Fernández de Córdoba perteneciente a la Casa de Aguilar que durante mucho tiempo luchó por darle vida a sus despobladas posesiones concediendo importantes ventajas a sus vasallos.
     Al final con el tiempo todo pasó a manos de Gonzalo Mejías, séptimo señor del término vecino de Santa Eufemia, al que siempre ha estado muy vinculado. Cuando Mejías se casó con una heredera del marquesado de La Guardia, las posesiones de ambos se unieron incluyendo las tierras de Madroñiz. A lo largo de los siglos el marquesado de La Guardia se ha encargado de cuidar la fortaleza e incluso de llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento de Cabeza del Buey para que ésta y los terrenos aledaños formarán parte de Córdoba y no de Badajoz.
     A pesar del buen aspecto que hoy presenta el castillo no se ha librado de los avatares del tiempo. La desolación ha señalado su cuerpo en distintos momentos de su vida y durante los siglos xiv y xv sufrió la restauración más importante. Sus actuales dueños también le han curado algunas heridas.
     Desde lejos el castillo se pierde entre el espectacular paisaje que lo rodea, por lo que no impresiona tanto como cuando se le mira ya desde lo alto de su pedestal de piedra. Al entrar se pueden observar una torre. que no tiene nada en su interior, y un torreón, ambos cilíndricos.
     El primer patio del castillo tiene varias puertas de madera que conducen a las antiguas caballerizas transformadas ahora en un comedor en el que Carlos Montijano recreó el ambiente medieval. La tenue luz que ilumina la habitación le da un color más cálido que aviva los recuerdos del pasado. La alargada estancia tiene los techos abovedados recubiertos de piedra. La vegetación se ha adueñado de este patio y del siguiente, en el que se puede ver el aljibe del castillo.
     En el interior de la fortaleza hay un recibidor decorado con distintos animales disecados que recuerdan la riqueza cinegética del lugar en el que abundan los jabalíes, venados y perdices. y que van a estar presentes en todo el castillo. En el piso superior hay dos dormitorios con sus respectivos cuartos de baño -en todas las habitaciones preparadas para el descanso hay uno-. De ellos destaca el que tiene un mirador, con una columna y un asiento de piedra, que invita a asomarse a la inmensidad de la sierra. Pero el espacio que mejor idea da de la vida de los nobles es el salón, que conserva en paredes y techo cuatro escudos de los señores de Santa Eufemia y un precioso dintel de ataurique de influencia toledana. La decoración labrada vuelve a verse en el dintel que enmarca uno de los pasillos exteriores.
     A través de una galería se accede a una terraza circular improvisada sobre la torre de la entrada. En el trayecto se puede contemplar la antigua mazmorra. La terraza es un lugar privilegiado, el sitio perfecto para deambular por los pensamientos y atrapar con una sola mirada al Zújar con su puente; al arroyo que separa Córdoba de Badajoz; a los cerros de Ciudad Real; y al ganado que le da Vida al despoblado paisaje.
     La Torre del Homenaje está dividida en varias plantas en las que se suceden más dormitorios con vistas a un horizonte lejano. Su cima es el lugar idóneo para tomar conciencia de la calidad del paisaje y del dominio que desde allí ejercían sus moradores.
     Hoy el polvo se adueña de los muebles que dejó Carlos Montijano no en la fortaleza en la que durante tantos años residieron familias ilustres. Las telarañas empiezan a acomodarse en los rincones del edificio fronterizo que aún ignora cuál va a ser su destino (Ayuntamiento de El Viso).
     Es la obra más importante de arquitectura civil de la localidad. Situado en el extremo noroccidental del término, a unos treinta kilómetros de la población, es una fortificación de origen árabe levantada entre los siglos XI y XII sobre la vega del Zújar para vigilar las vías de comunicación que unían la submeseta sur con el valle del Guadalquivir.
     Era, además, uno de los baluartes de la línea de fortificaciones creada para defender a la ciudad y reino de Córdoba de los posibles ataques que pudieran sufrir por el Norte.
     Tras la conquista cristiana fue sonado al infante D: Manuel, hijo de Fernando III, y tras sucesivas ventas acabó en poder de los señores de Santa Eufemia.
     Es de titularidad privada (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de San José.-
        Ubicada en el barrio con dicho nombre, es de reciente construcción y tiene planta cuadrada y cubierta a dos aguas (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Nuestra Señora de Vallehermoso.-
        Ubicada en el paraje conocido como Huerta de los Frailes. A escasos metros se encuentran las ruinas del convento de San Alberto del Monte, destruido tras ser exclaustrado y desamortizado en 1836.
     En este paraje es donde tiene lugar la tradicional romería del día de pascua en torno a la virgen de Vallehermoso (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Don Miguel.-
      Construida en los primeros años del siglo XX como retiro de verano de su propietario, Miguel López, un sacerdote muy querido en el pueblo por su gran labor intercediendo por las vidas de muchas personas en la Guerra Civil. A este lugar huyeron muchas familias de El Viso durante los bombardeos en plena guerra civil y aquí convivieron hasta que todo pasó.
     Hoy día es un lugar del Ayuntamiento que está abierto a todos los visitantes. Se encuentra a cuatro kilómetros del municipio y ha sido remodelada recientemente por el Ayuntamiento (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita del Cristo de las Eras.-
        Ermita de reducidas dimensiones que tiene adosado a sus espaldas un Calvario, un cubo de mampostería en el que se encuentra plantado un olivo (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Santa Rosalía.-
        Construida en la mitad del siglo XIX fue convertida en un polvorín durante la Guerra Civil y fue destruida al explotar éste. Sobre el solar se levantó la ermita actual a finales de los años sesenta.
     Presenta una base rectangular y una portada de ladrillo coronada por un doble vano a manera de espadaña (Diputación Provincial de Córdoba).

Centro de Artesanía Los Pedroches.-
        La comarca de Los pedroches en la actualidad ha sido declarada como Zona de Interés Artesanal (ZIA), siendo la región de Andalucía con mayor número de artesanos.
     El centro se crea para recoger la tradición artesanal existente en la Comarca y para formar, difundir y mejorar a los productores y productos artesanos de Los Pedroches.
     El centro se va a destinar a la formación y estudio de la Artesanía, creando un punto de encuentro de los artesanos, así como un lugar donde realizar exposiciones de los distintos oficios artesanos.
     Será prioritaria la formación de nuevos artesanos, con la finalidad de preservar los oficios existentes enriqueciendo la formación de los mismos con los procedimientos tecnológicos más actuales, obteniéndose como resultado productos de un perfecto acabado conforme al gusto actual; pero con el sabor de las técnicas transmitidas de generación en generación, en una cadena cultural que Los Pedroches han tenido la fortuna de hasta ahora no verla interrumpida.
     De esta manera, se consolidarán los distintos oficios existentes permaneciendo y ampliándose la generación de empleo en dicho sector. Por ellos se crea este centro que reúne las condiciones técnicas y estéticas para los objetivos antes definidos.
     Actualmente el centro es la sede de Ofiarpe (Asociación de Artesanos de Los Pedroches) y tiene habilitada en la planta baja una exposición de los trabajos que realizan los artesanos de la Comarca.
     El centro de artesanía está ubicado en la Avenida Parque n.º 19 del municipio (Diputación Provincial de Córdoba).

Centro de Exposición Aurelio Teno.-

        En nuestra localidad se encuentra situado el mayor centro de exposición permanente de las obras de Aurelio Teno, ubicado en Avenida Parque encima del Bar del Parque.
     Aurelio Teno nació en 1927 en las Minas del Soldado, de manera circunstancial – debido a la dedicación minera de su familia – pero el artista se considera natural de El Viso. Antes de cumplir los diez años se traslada a Córdoba para vivir una juventud inquieta dentro del polifacetismo más absoluto.
     Ganado para la causa de las artes plásticas ingresó en 1939 en la Escuela de Artes y Oficios para estudiar dibujo y pintura hasta 1943. Un año antes había entrado como aprendiz en el taller del escultor Amadeo Ruiz Olmos y en un taller de platería.
     En 1950 Aurelio Teno marcha a Madrid, donde amplía estudios de Bellas Artes mientras conecta con artistas apasionados, como él, por la vanguardia, y se traslada a París, centro mundial del arte en aquellos momentos. Celebra con éxito varias exposiciones de pintura, en el periodo 1959-1961, en las galerías Salón del Art Libre, Palais des Beaux Arts y otras.
     Paralelamente se dedica a la creación de joyas-esculturas, que se hicieron famosas. Regresa a Madrid en 1965 y poco después se instala en el Molino del Cubo, a espaldas de la Sierra de Gredos, en la provincia de Ávila, donde investiga sobre nuevos procedimientos plásticos. Expone en el Ateneo de Madrid sus polémicas esculto-pinturas dentro del concepto del pop-art. A partir de este año,
     Aurelio Teno es noticia permanente en el mundo del arte con sus exposiciones en Copenhague, París, Nueva Cork, Rabat y San Luis (Missouri). En 1966 obtiene el premio Diamonds Internacional – una especia de premio Nóbel a la joyería – y en 1970 gana la medalla de oro de la Exposición Internacional de Munich, por su labor pictórica y escultórica. En 197 participa en la Exposición Internacional de Sao Paula (Brasil). En 1976 la dimensión del arte de Aurelio Teno alcanza los más altos niveles al abocarse a la escultura monumental. En competencia con Salvador Dalí y De Creef, gana el concurso para realizar la colosal escultura Don Quijote – siete metros de altura y 60.000 kilos de piedra y bronce -, que se levantaría ante el Kennedy Center de Washington. Tras este monumento realizaría otros: Don Quijote, para Buenos Aires, El rapto de Europa, en Nerja, etc.
     Celebra exposiciones en Granada, Málaga y Nerja, y en 1988 hace una gran antológica en el Palacio de la Merced, de Córdoba. Además de los premios citados, Aurelio Teno ha recibido otras distinciones: miembro del Centro Internacional de Escultura de Washington; homenajes en Washington, Detroit y Houston (Estados Unidos); miembro de la Real Academia de Córdoba; medalla de oro de la ciudad de Nerja; hijo predilecto de Villanueva del Duque, etc. (Diputación Provincial de Córdoba).

Centro de Interpretación del Auto Sacramental de los Reyes Magos.-
        Centro donde se materializa una parte del patrimonio inmaterial de al localidad. En él se conservan una serie de elementos que pueden ayudarnos a rastrear la historia del Auto de los Reyes Magos, uno de los elementos más significativos del acervo cultural de El Viso.
     En este centro se custodian ejemplares de la obra matriz del Auto, así como diferentes cuadernillos con el texto de distintas representaciones.
     También se exponen en él maquetas de los escenarios levantados en diferentes ediciones, recursos audiovisuales, paneles explicativos, una sala infantil para acercar la obra a los más pequeños, recursos especiales que facilitan la compresión de todo lo expuesto a las personas invidentes, ejemplares del vestuario característico de los diferentes personajes que aparecen en la obra, así como una nutrida galería fotográfica que nos ofrece una interesante panorámica visual que constituye todo un repaso de la historia de la representación (Diputación Provincial de Córdoba).

Refugio antiaéreo de la Guerra Civil.-

        Setenta años después, El Viso vuelve a cobrar vida y abre una puerta a la historia más reciente de nuestra Comarca de Los Pedroches, uno de los frentes más activos que hubo en la Guerra Civil Española (1936-1939).
     El Viso fue bombardeado en varias ocasiones durante el conflicto y de cuyos bombardeos sus habitantes se protegían metiéndose dentro de túneles subterráneos como este que se presenta.
     Los refugios contra bombardeos aéreos fueron construidos la mayoría de las veces por los mismos habitantes de los pueblos, colaborando activamente entre ellos y ellas en su ejecución, ya fuera en lugares públicos como es esta plaza o en refugios particulares, de pequeño tamaño, que hacían los vecinos habilitando para ello los lugares de las casas que creían más seguros.
     El Refugio consta de cuatro accesos, actualmente abiertos sólo dos, habilitando 78 metros y medio de galería donde el/la visitante cruza en zigzag toda la Plaza de la Constitución (Diputación Provincial de Córdoba).

Embalse y Playa de la Colada.-
        El embalse de la Colada se extiende por los términos municipales de El Viso, Hinojosa del Duque y Belalcázar, con una superficie total de 608 hectáreas. Ubicada en la zona hidrográfica del Guadiana y apresa las aguas del río Guadamatilla.
     Para el acceso a la presa se ha construido una carretera entre las localidades de El Viso y Santa Eufemia.
     Este espacio tiene un uso recreativo, donde se puede disfrutar de unas inmejorables vistas del embalse y presa de la Colada, acompañadas por un entorno magnífico, en un lugar adaptado para el recreo y disfrute de todos los visitantes en plena naturaleza.
     La zona recreativa cuenta con las siguientes instalaciones:
     Zona de descaso con merenderos, barbacoas, aseos…
     Observatorio astronómico
     Bar-restaurante
     Zona de pesca
     Zona de baño-Playa La Colada
     Parque multiaventura
     Campo de fútbol playa (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Santa Ana.-
        Hasta los años sesenta del pasado siglo existió una ermita dedicada a su patrona, Santa Ana, construida en el siglo XVI. Seguía el prototipo de las ermitas de la zona, de una sola nave, cubierta por un tejado a dos aguas, con arcos transversales apuntados cuyos empujes laterales eran contrarrestados por pronunciados contrafuertes exteriores.
     Afortunadamente se conserva el arco de granito de la portada del antiguo templo, reutilizado en la verja del espacio que precede a la ermita.
     La ermita actual presenta unos parámetros arquitectónicos muy alejados de los usuales en la zona, con base circular y tejado de pizarra (Diputación Provincial de Córdoba).
    
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Castillo del Madroñiz, Ermita de San José, Ermita de Nuestra Señora de Vallehermoso, Ermita de Don Miguel, Ermita del Cristo de las Eras, Ermita de Santa Rosalía, Centro de Artesanía Los Pedroches, Centro de Exposición Aurelio Teno, Centro de Interpretación del Auto Sacramental de los Reyes Magos, Refugio antiaéreo de la Guerra Civil, Embalse y Playa de la Colada, y Ermita de Santa Ana) de la localidad de El Viso, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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jueves, 16 de octubre de 2025

El Horno de la Panadería de Vallisca, en Arahal (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Horno de la Panadería de Vallisca, en Arahal (Sevilla).  
     Hoy, 16 de octubre, es el Día Internacional del Pan, que se celebra de cada año con el objetivo de dedicar un día a uno de los alimentos más tradicionales en todo el mundo, así como para dar a conocer su valor nutricional e importancia en la dieta diaria de los seres humanos, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Horno de la Panadería de Vallisca, en Arahal (Sevilla)
       Panadería de horno moruno. Las partes del horno son: boca, bullón y majano o base del horno. 
     Los materiales son ladrillos refractarios en el interior, capa de sal, tierra y grea (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia del Pan;
     El pan que hoy conocemos y degustamos con tanto placer, se remonta a las más antiguas culturas que han habitado la Tierra. Desde tiempos antiguos, este exquisito alimento ha sido elaborado utilizando el trigo.
     Para su preparación, era muy común machacar los granos y que al mezclarse con agua formaban una pasta, que luego era usada para fabricar el pan. Con el paso de los años y el uso de nuevos inventos, se pudo procesar el trigo para la fabricación de este alimento en hornos.
     Los egipcios fueron los primeros en descubrir cómo se producía la levadura para darle un mejor sabor al pan y fue simplemente dejando que la masa se fermentara.
     Los griegos introdujeron el uso de la miel y nueces en su elaboración y los romanos innovaron nuevas técnicas a través de ingeniosos equipos como máquinas de amasar y es a partir de este imperio, donde nace de forma oficial, el primer colegio de panaderos.
     A partir de entonces, el pan ha ganado fama y aceptación en todas las sociedades del mundo. Hoy es una gran industria con mucha demanda, ya que puede adquirirse a muy bajo costo y con un alto valor nutritivo.
     A través de la historia el pan siempre ha sido un alimento que ha estado presente en la mesas de las familias alrededor del mundo. Un exquisito y nutritivo producto elaborado a base de trigo que tiene orígenes antiquísimos.
     Cada país tiene su propia manera y estilo de elaboración, sin embargo, en su preparación se utilizan algunos ingredientes básicos como la harina de trigo, la levadura, agua y sal que dan como resultado final un crujiente pan, del cual se desprende un exquisito aroma y que termina siendo una verdadera delicia para el paladar.
     Desde tiempos remotos el hombre ha tenido que buscar su propio sustento y para ello se valió de la caza y la pesca de animales, así como de la recolección de frutos que provenían directamente de la naturaleza.
     Sin embargo, a medida que fue avanzando y evolucionando pudo introducir a su dieta grandes inventos, uno de ellos, el exquisito y suculento pan, el cual ha servido para saciar el hambre, incluso en momentos difíciles que ha atravesado la humanidad como grandes catástrofes y guerras. 
   Hoy, afortunadamente este rico y popular alimento sigue tan vigente como ayer en las tradiciones culinarias de los pueblos, pero también es usado de manera simbólica para ciertos rituales religiosos en algunos países y junto al vino, está considerado como la máxima expresión de la eucaristía cristiana representada a través de la hostia.
     Por todo lo anteriormente dicho, no cabe ninguna duda de que el pan seguirá vigente dentro de la dieta del consumidor. Son millones de personas que en todo el planeta que sienten verdadera fascinación por este versátil alimento, que es una verdadera obra del arte culinario.
     Sí quieres celebrar un día tan especial, nuestra mejor propuesta es que te atrevas a elaborar tu propio pan, utilizando la técnica y los ingredientes que te permitan degustar de una alimento cien por ciento elaborado en casa y donde puedes hacer volar tu imaginación, además, a los peques y a la familia en general le puede resultar una actividad muy divertida, así como enriquecedora.
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sábado, 17 de mayo de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Ermita de la Virgen del Rosario, Centro de Interpretación de la Vida Artesana, y Necrópolis Visigodas) de la localidad de Villanueva del Rosario, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Ermita de la Virgen del Rosario, Centro de Interpretación de la Vida Artesana, y Necrópolis Visigodas) de la localidad de Villanueva del Rosario, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de Nororma
     Superficie: 44 km2
     Altitud: 697 m
     Latitud: 37º 01'  -  Longitud: -4º 20'
     Distancia a Málaga capital: 41,4 km
Datos demográficos
     Población: 3.401
     Gentilicio: Saucedeños
Ayuntamiento
     plaza de España, 9, 29312
     952742263 - 952742213     Villanueva del Rosario es un municipio de la comarca de Nororma, en la provincia de Málaga, que se localiza junto a un imponente frontal montañoso formado por la sierra de Camarolos y la sierra del Jobo.
     El entorno natural saucedeño (gentilicio de Villanueva del Rosario) es de una gran riqueza, con bellos parajes, cuevas, yacimientos y muchos otros atractivos para el turismo activo.
     En Villanueva del Rosario no puedes perderte sus monumentos: 
     En el término de Villanueva del Rosario han aparecido importantes restos visigóticos. Cerca del casco urbano se han hallado varias necrópolis visigodas muy interesantes.
     También destacan los restos encontrados en la Finca del Tardón y en el Peñón del Oso. Ambos yacimientos de la Edad del Cobre.
     La ermita de Nuestra Señora del Rosario, dedicada a la patrona del pueblo, se ubica entre los parajes del Nacimiento y Hondoneros.
     En el núcleo urbano saucedeño destaca la iglesia parroquial, los pasajes Rincón y de los Escalones, la Fuente Vieja, la Casa Burguesa y preciosos ejemplos de la arquitectura popular andaluza (Diputación Provincial de Málaga).
     Su emplazamiento a los pies de las sierras de los Camarolos y el Jobo, de naturaleza caliza, proporcionan una singular belleza a los parajes que circundan el pueblo, pues abundan los farallones, modelados kársticos, oquedades y nacimientos de agua. Algunas pinturas rupestres y material arqueológico demuestran el poblamiento de estos parajes durante el neolítico, y sobre todo, durante la ocupación ro­mana. Parece que durante el periodo visigodo se incrementó la importancia de este lugar, pues abundan las monedas y cerámicas aparecidas en el término municipal, pero después siguió un despoblamiento en el que los bosques se adueñarían de este territorio agreste. El abrigo de los Camarolos está declarado BIC por la Ley del Patrimonio Histórico Español.
     Debido a la abundancia de agua y sus posibilidades de aprovechamiento para la agricultura, se inició a comienzos del siglo XVIII una nueva ocupación de estas tierras, que pertenecían al señorío de Osuna, que lo era también de Archidona. De la agrupación inicial de seis caseríos surgió el núcleo inicial del pueblo, que mediante matrimonios y la llegada de nuevos vecinos ostentaba ya suficiente entidad a comienzos del siglo XIX, cuando se iniciaron las acciones para obtener la segregación de Archidona. Diversos pleitos, disputas y anulaciones de los deslindes efectuados, concluyeron con la resolución definitiva otorgada por el monarca Fernando VII en 1827. La denominación inicial de Puebla del Sauceda -alusivo a la abundancia de sauces-, fue sustituida en 1830 por la de Villanueva del Rosario. Cortijadas como Carboneras Altas y Bajas, enclavadas en el término municipal, nos recuerdan la actividad agrícola que dio origen a esta localidad (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  

Iglesia de Nuestra Señora del Rosario
     La advocación ya existía en una primitiva ermita, de la que se tienen noticias desde 1743, pero el pueblo dedicó una parroquia a su patrona en 1760, aunque la fábrica debía ser de pobre factura, pues fue demolida en los años sesenta del siglo XX y sustituida por una nueva edificación que no reunía las condiciones apropiadas para la función cultual. El templo actual es fruto de las obras de remodelación acometidas durante los últimos años, tendentes a dignificar este espacio, de forma rectangular y carácter congregacional sin ningún tipo de compartimentación interior. Las reformas efectuadas han aportado una lectura arquitectónica a lo que constituía una insípida nave inicial, mediante impostas, pilastras y moldurajes que resaltan el medio punto de la portada, integran un coronamiento mediante frontón triangular y una hornacina abierta con una pequeña estatuilla de la virgen del Rosario. El eje izquierdo se destaca mediante su coronamiento con una espadaña.
     El presbiterio lo preside, desde un baldaquino ligneo, la virgen del Rosario, imagen de candelero realizada por Francisco Palma García en 1938, aunque el Niño puede ser el de la primitiva imagen, del siglo XVIII, desaparecida en los sucesos de la Guerra Civil. Conserva la media luna de plata cincelada, el cetro y la ráfaga de la corona primitivos, de plata cincelada, pues el canasto de esta última pieza parece ser que ha sido sustituido.
     En el lado del Evangelio, sobre una peana, la virgen de los Dolores, presenta las características formales y de policromía de las dolorosas mala­gueñas de finales del siglo XVIII, cronología que concuerda con la piezas de platería que la com­plementan: corona de canastilla y ráfaga y corazón traspasado por siete puñales. En la cabecera del lado de la Epístola un Crucificado de madera policromada  de mediados del siglo XX (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006). 
     La actual iglesia se asienta sobre la antigua, construida en 1760 y derruida en 1962. La iglesia actual se restaura en su totalidad en 1994, si bien no mantiene en su interior ningún elemento de imaginería ni obras pictóricas antiguas.
     La fachada, de tres calles, presenta en la central la portada con arco de medio punto enmarcado en modo de alfiz. De una sola planta, presenta en todos sus lados diferentes imágenes. El presbiterio está precedido de un arco de ladrillo visto, y se ilumina de forma natural a través de unos ventanales, situados en la parte superior (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de la Virgen del Rosario

     La peculiaridad de que la virgen del Rosario sea procesionada tres veces a lo largo del año litúrgico, el Jueves Santo, su festividad, el 7 de octubre, y para la romería de agosto, llevó a la hermandad a encargar una nueva imagen y a erigirle una ermita en el año 2001, emplazada en un paraje natural particularmente bello, la explanada de Hondoneros, donde un mirador y una ruta a través de la sierra permiten disfrutar del entorno, la impresionante sierra y el nacimiento del río Cerezo, al que los lugareños de­ nominan «el chorro».
     La ermita es una pequeña edificación de una nave. Ligeramente elevada, una escalinata conduce hasta su fachada en forma de hornacina en la que se abre la puerta, actuando como remate una espadaña. En el interior se ha recreado, de obra, un templete similar al de la parroquia, donde preside la imagen de Nuestra Señora del Rosario, de escuela sevillana del año 2000. En la cubierta a dos aguas se han dejado visibles las vi­gas de madera que contrastan con el blanco im­poluto que domina en esta edificación (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006). 
     Recientemente construida, gracias a las aportaciones de los feligreses, la encontramos entre los parajes del Nacimiento y Hondoneros. Está dedicada a la patrona del pueblo, la Virgen del Rosario, y a ella se dirigen los devotos del pueblo durante todo el año y especialmente durante la romería en la Feria de Agosto.
     El edificio es de una sola nave, y tiene una sencilla fachada en la que se abre la puerta de entrada enmarcada en un gran arco de acceso, y se completa con una pequeña espadaña con arco de medio punto que contiene la campana (Diputación Provincial de Málaga).

Centro de Interpretación de la Vida Artesana
     La artesanía constituyó durante siglos la forma industrial más importante para la comarca de la Sierra Norte de Málaga. Eran cientos de personas las que se dedicaban a los distintos oficios mediante un trabajo hecho prácticamente de forma manual y con materiales de primera calidad. Hoy en día esta actividad se ha reducido a un pequeño grupo de empresarios que mantienen las ancestrales técnicas de trabajo, pero que han sabido adaptarse a los tiempos, con diseños y trabajos que responden a las exigencias de los nuevos clientes.
     La actividad artesanal, y toda la vinculada con las ancestrales tareas rurales, es la base de este Centro de Interpretación que pretende ser lo más dinámico e interactivo posible, de forma que no sólo se informe sobre las técnicas utilizadas y los trabajos que se realizaban, sino que se pueda también participar en los trabajos. En muchos casos estos trabajos son prácticamente desconocidos, aunque forman parte de la promoción turística que se hace de cualquier zona, puesto que la artesanía constituye la base de los souvenirs de cualquier zona turística. De ahí que se pretenda poner en valor esta actividad, junto con otras actividades agrarias y ganaderas que se realizan en las zonas rurales.
     El Centro se encuentra situado a la entrada del municipio de Villanueva del Rosario, en una zona muy tranquila rodeada de árboles y junto al río Guadalhorce (Diputación Provincial de Málaga).

Necrópolis visigodas

     Situadas en cerros cercanos a la localidad. Se han encontrado varias necrópolis, si bien la mayoría de ellas fueron expoliadas y, en parte, puestas al descubierto por las actividades agrícolas.
     Están en propiedad privada, no son visitables y no están excavadas (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Ermita de la Virgen del Rosario, Centro de Interpretación de la Vida Artesana, y Necrópolis Visigodas) de la localidad de Villanueva del Rosario, en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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