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domingo, 10 de agosto de 2025

Los principales monumentos (Santuario de Belén, Convento Franciscanas, Hospital de Santa Elena, Iglesia de Nuestra Señora de la Armentera, Pinturas rupestres, y Termas y ruinas romanas) de la localidad de Cabeza del Buey, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Santuario de Belén, Convento Franciscanas, Hospital de Santa Elena, Iglesia de Nuestra Señora de la Armentera, Pinturas rupestres, y Termas y ruinas romanas) de la localidad de Cabeza del Buey, en la provincia de Badajoz.
     Se localiza en el confín oriental de la Serena, limítrofe ya con los Pedroches cordobeses y el Campo de Calatrava, sobre la ladera de la sierra del Pedregoso, en las proximidades del puerto de Almonacid, ocupando el acceso del Partido Judicial por esa zona. Junto con Villanueva, que constituye su puerta occidental y Castuera que se sitúa en el centro del territorio, Cabeza del Buey determina el tercer gran hito de articulación de los amplios dominios serenenses.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 475 Km2
     Altitud: 550 m.
     Distancia Capital: 188 Km.
     Partido Judicial: Castuera
     Comarca: La Serena
     Otras Entidades:
          Almorchón, lugar a 6 Kms. de Cabeza del Buey y a 540 metros de altitud.
     Gentilicio: Caputbovense
Ayuntamiento de Cabeza del Buey
     Plaza de España, 1
     06600 Cabeza del Buey (Badajoz)
     Teléfono: 924600009 - 924600015
     Fax: 924632112
Historia.-
    Con antecedentes más o menos directos en la Turóbriga prerromana, cuyos restos tratan de hacerse coincidir con los del yacimiento de La Nava, o con otros aflorados en las inmediaciones del castillo de Almorchón, la población se desarrolló en torno a la vieja Venta del Buey, sobre la que desde tiempos remotos convergían todos los itinerarios de la zona, haciendo del enclave una encrucijada de valor estratégico muy destacado. En sus cercanías se estableció más tarde el complejo termal del Puerto de la Nava, hoy en fase de excavación.
     La cualidad de encrucijada en las comunicaciones quedó patentizada en época moderna por el importante nudo ferroviario establecido en este punto.
     La significación estratégica del lugar, y su ocupación por los árabes, queda de manifiesto en el formidable castillo roquero de Almorchón que lo dominaba y en su importante papel en el sistema de los itinerarios de la Mesta. Tras un período de dominio templario el núcleo pasó a la Orden de Alcántara con categoría de Encomienda, eximiéndose como villa en 1635.
     El mayor esplendor y auge de la localidad corresponde a los siglos XV y XVI, cuando son sus Comendadores los miembros de la poderosa familia Rol, cuyo escudo con cinco tórtolas preside las realizaciones más destacadas del lugar, dando nombre incluso a una de las calles principales: calle de las Palomas.
Monumentos.-
     De los siglos XV y XVI datan numerosas casas solariegas de recias portadas graníticas según el modelo característico de la zona, pertenecientes a las estirpes de mayor abolengo. Entre ellas resultan muy representativas la llamada Casa de la Audiencia o Ayuntamiento Viejo; o las de los Valdivia Rol, Madroñero, Muñoz, y otras muchas. Sobre el escudo de una de ellas, la de los Gante, una divisa manifiesta la nobleza del lugar: "Reyes descienden de nos, pero nos de reyes no".
     Foco destacado en la organización urbanística de la población es la Foto: Vídeo iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Armentera o la Divina Pastora, levantada en el siglo XVI a impulsos del Comendador Rol y luego muy transformada, que se sitúa en la parte más elevada. En ella destacan sus portadas gótica y renacentista y la torre con remate de ánforas vidiradas. En el interior de nave única con cubierta de madera, llaman la atención la azulejería y el sepulcro del fundador, obra en mármol de 1515. Al mismo personaje se debe igualmente la fundación del convento de la Purísima Concepción, en el que bajo significado monumento, yace su hermano Don Alfonso.
     Muy representativas resultan las ermitas de San Mateo, San Roque, San Vicente, San Blas y Cristo del Humilladero. Otras realizaciones como el hospital de Santa Elena y capilla de Jesús Nazareno, Casa de la Encomienda, Escuelas del Cristo de la Misericordia, etc. patentizan el esplendor de la población en el pasado.
     A 11 kilómetros de Cabeza del Buey se encuentra el Santuario de Ntra. Sra. de Belén y en su interior la Virgen de Belén, Patrona de la localidad. Sus orígenes son del siglo XIII, destacan el claustro de estilo románico, las celdas y pinturas murales. La actual iglesia es de estilo barroco. Todos los 27 de septiembre tiene lugar una gran romería (Diputación Provincial de Badajoz).
     Cabeza del Buey se asienta en la ladera norte de la sierra del Pedregoso y a la ribera del Zújar.
     Cuenta con 4900 habitantes y su gentilicio es caputbovenses.
     En fauna destaca por pasos de grullas, buitres leonados, águilas reales y cernícalo primilla.
     Con abundancia de cuevas y pinturas rupestres, es un municipio eminentemente agrícola, destaca la ganadería ovina y el Queso de la Serena con D.O.P. (Turismo de Extremadura).
      Cabeza del Buey, cruce de caminos en el límite con tierras cordobesas, cuenta entre sus monumentos más representativos con la iglesia de Nuestra Señora de la Armentera y el convento de las Concepcionistas, obras ambas de principios del siglo XVI y de estilo gótico. No son las únicas huellas monumentales de un lugar que conserva, además, tradiciones artesanales alfareras y de guarnicionería, entre otras.
     En dirección a Castuera, puede realizarse por el desvío que asciende al puerto de la Nava (895 m), cerca del cual diversas excavaciones han puesto al descubierto las ruinas de unas termas romanas.
     El trayecto, por otra parte, ofrece buenas vistas panorámicas, alas que en las tardes invernales suele añadirse el incomparable espectáculo del vuelo de las grullas en perfecta formación de punta de lanza (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Santuario de Belén.-

     Declarado de Interés Cultural por la Junta de Extremadura, es el monumento histórico-artístico mas importante de Cabeza del Buey y uno de los más relevantes de la comarca de la Serena. Situado a 11 Kms. de la población y 3 kms. de Almorchón, por la carretera EX-104, en el borde de la Serena, constituye en verano un verdadero Oasis de verdor en estas resecas tierras. Alberga la imagen de la Patrona de la localidad, Nuestra Señora de Belén. Sus orígenes datan del siglo XIII. Tras la Reconquista de la zona, el Castillo de Alomorchón pasa a la Orden del Temple, que construye en las inmediaciones la casa-cuartel, que tras la disolución de esta Orden en 1307, todas sus pertenencias pasan a manos de la Orden de Alcántara, estando habitado por monjes trinitarios descalzos en el año 1646.  Destaca su bello claustro de estilo románico y las celdas de los frailes. A partir de 1723 pasó a albergar la imagen de la Patrona de la localidad.
     La actual iglesia es de estilo barroco y se construyó en los siglos XVII y XVIII. En su interior además de la imagen de la Virgen, destacan una formidable verja de hierro y pinturas murales religiosas de gran valor artístico y religioso, restauradas en 1.995. Todos los años desde 1723, los vecinos visitantes de la localidad engalanan para la ocasión sus vehículos y van en romería al Santuario. Tras un día de celebración campestre, en el que se suceden barbacoas, pinchos, bailes y diversión, la imagen de la Patrona es trasladada a la localidad, donde será recibida con gran alborozo y quema de fuegos de artificio. De esta forma darán comienzo oficialmente las Ferias y Fiestas de San Miguel, que continuarán durante 4 días más, siendo las fiestas principales de Cabeza del Buey. 
     La Ermita cierra los martes (Ayuntamiento de Cabeza del Buey).

Convento Franciscanas.-
     Fundado por el Comendador Martín Rol. Comenzó su construcción en 1518 y fue inaugurado el 31 de Mayo de 1523. Posee una puerta de arco de cantería labrada, en bóveda sobre tres arcos de ladrillo. La capilla es pequeña con cruceros de piedra labrada. De esplendores pasados se conserva un muy bello busto de Cristo, coronado con espinas de la Escuela de Mena.
     En la actualidad la comunidad de religiosas que habita el Convento, vive en la clausura perpetua (Ayuntamiento de Cabeza del Buey).

Hospital de Santa Elena.-

     Constituye la primera de las fundaciones que el Comendador Martín Rol realizara en esta villa en 1.501. Constaba en su fisonomía originaria de una estancia denominada "cotarro" o sitio de estar. Este nombre, unido siempre a la idea de hacinamiento, nos acerca más a la posibilidad de un primitivo refugio de transeúntes y enfermos. La ermita anexa al Hospital se reedificó mucho después, en 1.655. Consta de tres cuerpos en cruz. Al lado de la Epístola se encuentra la Sacristía. El altar mayor contiene elementos escultóricos de singular valor. En su parte superior, un bajorrelieve representa el Misterio de la Anunciación a media altura y hay dos escudos flanqueando este bajorrelieve; otros dos bajorrelieves muestran al Emperador Constantino y San Francisco de Paula.
     Posteriormente, el 7 de mayo de 1.716, el presbítero D. Basilio López Moreno dona todos sus bienes al Hospital, que por fin adquiere su verdadero carácter. Además, el pueblo realizó una suscripción popular gracias a la cual se constituyó capital suficiente para que un grupo de monjas pudieran establecerse y vivir sin ahogo. En 1.886 se restauró la capilla de Santa Elena, se colocó el púlpito y un San Antonio. Además se edificó una capillita a la izquierda del altar mayor. En el siglo XX, durante la Guerra Civil se salvó la capilla del Hospital gracias a unas manos previsoras que tapiaron su entrada, previniendo de este modo su mas que probable destrucción, como ocurrió con el resto del Patrimonio histórico y religioso local (Ayuntamiento de Cabeza del Buey).

Iglesia de Nuestra Señora de la Armentera.-
     La Virgen de Armentera fue patrona de la villa hasta 1.635, fecha en la que fue remplazada por la de Belén. La antigua Iglesia Parroquial, bajo la advocación de Nuestra Señora de Armentera, fue terminada en el año 1.515. Posiblemente la actual Parroquia está edificada sobre el solar de la iglesia anterior, con su cementerio al lado, según la costumbre de la época. El Comendador Rol se propuso ubicarla en la Plaza Mayor, junto a los demás edificios de la villa. Su construcción se prolongó por espacio de 8 años (1.505-1.515). A lo largo de los siglos se han realizado diversas reformas y ampliaciones. En 1.550 se construyó el campanario, aunque la torre actual de la Iglesia presenta un estilo diferente del primitivo.
En 1883, la Iglesia cuenta con cinco altares y dos capillas, de las cuales la del Sagrario procede del siglo XVIII, al igual que la Sacristía, el Archivo y la reja de hierro forjado de la fachada de Poniente. La pila de agua bendita parte de un capitel hallado en las excavaciones romanas de la Nava. La imagen de la Virgen en 1.883 se encontraba en la parte superior central del retablo mayor, habiendo sido colocada a fines del XVIII. Se conservaban reliquias de San Blas, San Alejandro y San Vicente. En 1.751 se colocó el órgano. Todo lo anterior, junto con las imágenes, altares, campanas y demás ornamentos fueron destruidos en la Guerra Civil. Los existentes en la actualidad fueron donados por personas de esta villa (Ayuntamiento de Cabeza del Buey).

Pinturas Rupestres.-

     La abundancia de cuevas, refugios naturales y pinturas rupestres que existen en las sierras de Cabeza del Buey son el reflejo fiel de que estas tierras estuvieron habitadas por moradores desde la prehistoria.
     A nuestros días han llegado vestigios del hombre primitivo en Puerto Alonso, en el Cerro Estanislado, en el Valle de la Cueva y en el Morro de la Fuente del Peral.
     El último hallazgo encontrado ha sido en la Sierra de la Rinconada, bautizado como el Abrigo del Águila (Ayuntamiento de Cabeza del Buey).

Termas y ruinas romanas.-
     De la época romana hay que hablar del complejo termal romano del Puerto de la Nava, complejo que encuentra su razón de ser en la abundancia de aguas, algunas de ellas medicinales y en la belleza del paisaje, lo que le convertía en lugar ideal para el descanso y la toma de aguas. Se considera que el complejo empezó a erigirse en el Siglo I y que alcanzó su apogeo a fines del siglo II. Se han encontrado monedas, fragmentos de mosaicos y un pequeño torso femenino de mármol. Este complejo se haya a 3 kilómetros de la localidad, carretera del Puerto de la Nava y su acceso es libre (Ayuntamiento de Cabeza del Buey).

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Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.

viernes, 16 de mayo de 2025

Los principales monumentos (Yacimientos Arqueológicos, Castillo de la Culebra, Casa de la Encomienda, Termas Romanas, Iglesia de Nuestra Señora de los Milagros, Ermita de San Bartolomé, y Ermita de San Gregorio) de la localidad de Alange, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Yacimientos Arqueológicos, Castillo de la Culebra, Casa de la Encomienda, Termas Romanas, Iglesia de Nuestra Señora de los Milagros, Ermita de San Bartolomé, y Ermita de San Gregorio) de la localidad de Alange, en la provincia de Badajoz.
     La población de Alange se localiza en la parte central de Extremadura, a 18 Km de Mérida, la capital autonómica. Perteneciente a la provincia de Badajoz, se asienta sobre una de las últimas estribaciones de la Sierra de Peñas Blancas, donde apareció en la ladera de un cerro coronado por un castillo medieval. El pueblo está situado junto los tres ríos que ahora forman el embalse (Matachel, Palomillas y Valdemedel).
     Esta extraordinaria situación geográfica ha motivado la gran riqueza que posee Alange en el aspecto natural y también en el patrimonial. Desde el punto de vista medio-ambiental, el pueblo posee una fauna y una flora casi vírgenes, la naturaleza se desarrolla en todo su esplendor, y nos ofrece un paisaje inigualable siempre dominado por la presencia del agua.
     Igualmente importante es en este término municipal la profusión de restos arqueológicos que nos hacen comprender la importancia de la historia de Alange a lo largo de los tiempos, desde el Paleolítico Inferior, período del que proceden los vestigios más primitivos..
Tipo de Entidad: Municipio
Superficie Término: 160,3 Km2
Altitud: 323 m.
Distancia Capital: 79 Km.
Partido Judicial: Mérida
Comarca: Tierra de Mérida - Vegas Bajas
Otras Entidades:
Campos de Alange, caserío situado a 7 km. de Alange.
Palacio Quemado, caserío a 8 km. de Alange.
Gentilicio: Alangeños
Ayuntamiento de Alange
calle de la Constitución, 2
06840 Alange (Badajoz)
Teléfono: 924365101
Fax: 924365039
Historia.-
    Aunque las prospecciones arqueológicas realizadas indican la presencia humana en estas tierras en el Paleolítico Inferior y que a partir del Paleolítico Medio hubo un continuo poblamiento en el área, el primer núcleo de población podemos situarlo cronológicamente en la Edad de Bronce, a tenor de los restos de un poblado descubiertos en la ladera sur del Cerro del Castillo, una pequeña población fortificada. La existencia de este poblamiento prerromano se confirma con la aparición de diversos objetos de oro pertenecientes a este período.
     En la etapa romana, la población de Alange se define y potencia gracias a las bondades de sus aguas medicinales, origen de sus magníficas termas, primero y del balneario después. En aquella época, sólo existía el complejo termal con unas instalaciones periféricas a modo de infraestructura residencial para hospedaje, aunque ciertos hallazgos arquitectónicos constatan la existencia de una pequeña necrópolis, donde se depositaba a los fallecidos, y de un pequeño templo.
     Bajo el dominio árabe, etapa que se manifiesta en los restos del castillo, Alange desempeñó un relevante papel en la lucha de los rebeldes mozárabes emeritenses contra el poder central de Córdoba, ya que ocupaba un punto de paso obligado en el camino desde esta capital a Badajoz.
     El castillo fue tomado por los cristianos en 1234 y habitado hasta finales del s. XV, época en la que se abandona.
     A comienzos del s. XIV Alange es encomendada a la Orden de Santiago y de manos de ésta, se constituye en "Encomienda", perteneciendo jurisdiccionalmente a la Provincia de León. El ámbito jerárquico de su castillo comprendía a Villagonzalo, La Zarza, Oliva de Mérida, Palomas, Puebla de la Reina, Puebla del Prior y Ribera del Fresno, cuyos diezmos eran entregados al convento de San Marcos de León, a través de su administrador en Mérida.
     En 1566 Felipe II concede a la Villa de Alange el Privilegio de Jurisdicción de Primera Instancia. En 1588 el monarca concedió la Jurisdicción civil y criminal de Primera Instancia a Villagonzalo y un año después a La Zarla -llamada hasta hace poco Zarza de Alange-, lo que significaba su independencia respecto de Alange.
     A partir de entonces, Alange pierde su preponderancia histórica, hasta que a finales del s. XVIII las termas -abandonadas tras la ocupación romana- fueron restauradas y de nuevo puestas en uso (Diputación Provincial de Badajoz).
     Alange está próximo a Mérida, en la provincia de Badajoz, y destaca por poseer numerosos vestigios de su pasado histórico, como las termas de origen romano del balneario de Alange; uno de sus monumentos más relevantes y conocidos y que posiblemente daten de una época anterior al imperio romano.
     Además, en tu recorrido por Alange es indispensable que visites su castillo, que domina la comarca del río Matachel y que está situado en el cerro de la Culebra. Fue construido por los musulmanes en el siglo IX y aún hoy puedes contemplar su torre del homenaje. Tampoco te puedes perder la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Milagros, el castillo de la Culebra, el casa de la encomienda y las ermitas de San Bartolomé y San Gregorio.
     El embalse de Alange, que abraza el promontorio donde se encuentra el pueblo, es uno de los más extensos de la cuenca del Guadiana y sirve de escenario a múltiples actividades deportivas, tanto sobre el agua como en su entorno (Turismo de Extremadura).
     A 17 km al sur de Augusta Emerita, en Alange (el antiguo Castrum Colubri), la existencia de aguas termales permitió la creación ya en la época romana de un balneario, vigente en la actualidad. Las termas han sido declaradas monumento nacional y conservan la estructura romana en las dos salas de baño, aún en uso, y la escalera de acceso. Algunos restos del castillo de la época árabe y la iglesia parroquial gótico-mudéjar completan el atractivo de la población (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Yacimientos Arqueológicos.-
     Todo el término municipal de Alange está sembrado de yacimientos arqueológicos, muchos de ellos bajo las aguas del embalse. Algunas de las piezas rescatadas en ellos, se pueden encontrar en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz.
     En la Sierra de Peñas Blancas, en el término municipal de La Zarza, aunque muy cerca de Alange, se puede visitar La Calderita, un interesante conjunto pictórico formado por una serie de motivos representativos de la pintura rupestre esquemática y situado en un abrigo natural de la falda norte de esta sierra (Diputación de Badajoz).

Castillo de la Culebra.-
     Este castillo levantado por los árabes en el siglo IX, se alza en un cerro rocoso, sobre el río Matachel, a orillas del embalse de Alange.
     Esta fortaleza defensiva se encuentra en un punto estratégico desde el que se controlaba el acceso a la Vía de la Plata. Su inaccesibilidad Jo conviene en un lugar privilegiado. Fue testigo de numerosas batallas y asedios entre moros y cristianos.
     Aunque el castillo fue una gran fortaleza, actualmente solo se conservan tres torres y la torre del homenaje, hecha de recios muros de ladrillo y con numerosas ventanas con arcos en forma de herradura. También se conservan aljibes de la época islámica.
     Se podía acceder a él a través de una calzada que llegaba a lo más alto del cerro y por medio de un arco labrado al este de la muralla, conocido como la Puerta del Sol.
     Entre la historia que albergan las paredes de esta fortificación destaca la presencia del caudillo árabe Ibn Marwan, que se refugió tras los muros del castillo durante tres meses ante el ataque de los cristianos y finalmente se rindió (Turismo de Extremadura).
     Situado en el Cerro al que confiere su nombre, es una estratégica fortaleza levantada por los árabes en el siglo IX, teniendo como primera referencia histórica el año 850, aunque su origen pudo ser anterior. Su importancia estriba en el punto clave que ocupa para controlar el paso de la Vía de la Plata, además de los movimientos militares, que durante el período musulmán, surgían en la ciudad de Mérida, donde se prodigaban sublevaciones y alzamientos contra la capital, Córdoba.
     En años posteriores el Castillo pasará de manos cristianas a musulmanas en distintas ocasiones, atravesando diversas vicisitudes.
     A partir de 1243 el Castillo pasa a pertenecer a la Orden de Santiago por mandato de Fernando III El Santo, estableciéndose una encomienda bajo la misma.
     En 1550, debido al mal estado de conservación en que se encontraba el castillo, y a la ausencia de guerras en ese momento, se decidió su abandono definitivo y su sustitución por la Casa de la Encomienda, construida ese mismo año.
     Al interior del Castillo se accedía atravesando dos puertas; una primera puerta, y la segunda llamada la Puerta del Sol, pero el elemento más sobresaliente que nos queda del Castillo a lo largo de los años, el la Torre del Homenaje, realizada en ladrillo y mampostería (Diputación de Badajoz).

Casa de la Encomienda.-
     Fue vivienda del Comendador y aunque se ha perdido la estructura original de la casa, sigue quedando un gran patio, algunos restos de columnas y capiteles y un escudo. Para su fabricación se utilizó mampostería, debido a la escasez de cantería en esos momentos. Actualmente es de propiedad privada y solo podemos admirar su exterior (Diputación de Badajoz).

Termas Romanas.-
     Constituyen el monumento más relevante y conocido de Alange. Aunque probablemente su origen es anterior, sabemos que ya existía en la época de Trajano y Adriano, S.III d.de C. Son termas de tipo medicinal, aprovechando las propiedades curativas de las aguas y se encuentran ubicadas en el sector más bajo del pueblo, al pie del Cerro de la Mesilla. En los años 30 fueron declaradas por el gobierno Monumento nacional. La construcción romana es un edificio rectangular en el que se alojan dos cámaras idénticas circulares, destinadas una para cada sexo, a las que se accede por una inclinada escalera de piedra. En el centro de las cámaras están las piscinas, también circulares. Dichas cámaras se cierran en el techo por dos bóvedas semiesféricas con claraboyas en el centro.
     El Ara Votiva es una inscripción en una losa de mármol blanco aparecida entre las ruinas del antiguo establecimiento termal. Fechada en el siglo III, fue dedicada a Juno Regina por Licinius Serenianus Clarissimus y su mujer en agradecimiento por la salud de su hija Varinia Serena, y demuestra la efectividad del tratamiento hidroterápico. Estuvo situada en la fachada principal de la Ermita de San Bartolomé -también conocida como Ermita del Cristo de los Baños-, desde comienzos del siglo XVII, y en la actualidad se exhibe en uno de los patios del Balneario.
     Después de pasar varios siglos en abandono tras la ocupación romana, la instalación termal se restituye para uso público hacia fines del siglo XVIII, aunque es a comienzos del XIX cuando se inician las reformas y se construye el edificio actual. Por tanto, la construcción de "El Balneario" tiene partes de época romana, partes de 1820 y otras de 1860, aparte de las reformas posteriores.
     Actualmente cuenta con una pradera Kneip para ejercicios y tratamientos al aire libre, zona verde, jardines, paseos y áreas recreativas que constituyen un magnífico complejo termal, siempre manteniendo intacta la parte antigua (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia de Nuestra Señora de los Milagros.-
     Declarada Monumento de Interés Histórico Artístico, de estilo Gótico-Mudéjar, se comienza a construir en 1508, finalizándose las obras en 1550, coincidiendo con el abandono del Castillo, y el traslado a la Casa de la Encomienda. La construcción se realizó con mampostería, empleándose el ladrillo en numerosas partes del edificio. El interior es de una sola nave que se divide en tres tramos. El templo contaba con tres accesos pero, de ellos, sólo se conservan dos, ya que la tercera puerta, quedó tapada al adosarse una vivienda. Uno de estos accesos, la Puerta del Perdón, está a los pies del edificio, en un lateral, y el otro acceso, la Puerta de la Epístola, se abre a la Plaza de España.
     La torre actual se levantó en 1556. Está situada a los pies de la Iglesia, tiene planta cuadrada y posee una escalera de caracol semicircular, que sobresale del muro y es por donde se accede al cuerpo de campanas. La construcción está realizada en su totalidad con ladrillo y argamasa de cal. Está dividida en cinco cuerpos, el último de los cuales está ocupado por el campanario.
     En estos momentos está prevista su restauración (Diputación Provincial de Badajoz).

Ermita de San Bartolomé.-
     Contigua al edificio del Balneario. Interesante obra de construcción sencilla encuadrada en la tipología de arquitectura popular. Los primeros conocimientos sobre esta ermita indican que ya existía en el año 1490. Probablemente, fue construida sobre los restos de una basílica visigoda, la cual se supone construida, a su vez, sobre los restos de un templo romano.Su interior consta de una sola nave, de la que arranca una pequeña capillita. En el exterior, la construcción está rematada con una espadaña de dos huecos, abiertos para albergar campanas, y otro más que sirve de pedestal para una cruz.
     En la pequeña cúpula de media naranja, se abre un ojo de buey para iluminación interior. El pórtico sirvió de cementerio provisional hasta la construcción del actual. Hoy el espacio está dedicado a jardín y una pequeña huerta (Diputación Provincial de Badajoz).

Ermita de San Gregorio.-
     Se encuentra en el extremo noroeste de la Villa, muy cercana a la entrada del pueblo desde la ciudad de Mérida. Está ubicada en la calle San Gregorio. Su construcción data de finales del siglo XVII y ha sufrido numerosas reparaciones y arreglos. Este edificio, fue propiedad privada utilizándose como lagar o bodega.
     La ermita es una edificación de reducidas dimensiones, formada por una única nave de cuerpo alargado y dos series laterales de hornacinas. La cabecera, se resuelve en una cúpula de media naranja, con hueco central superior para iluminación.
     Actualmente pertenece al Ayuntamiento y está en fase de restauración. Se pretende en un futuro su adaptación como Museo Etnográfico. En estos momentos no es posible visitarla (Diputación Provincial de Badajoz).

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Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.

martes, 18 de marzo de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, y Termas de la Haza de Estepa) de la localidad de Sierra de Yeguas, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, y Termas de la Haza de Estepa) de la localidad de Sierra de Yeguas, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de Guadalteba
     Superficie: 86 km2
     Altitud: 450 m
     Latitud: 37º 07'  -  Longitud: -4º 52'
     Distancia a Málaga capital: 90,7 km
Datos demográficos
     Población: 3.452
     Gentilicio: Serranos
Ayuntamiento
     plaza de Andalucía, 1, 29328
     952746002 - 952746176     www.sierradeyeguas.es
     Sierra de Yeguas es un municipio ubicado en la comarca del Guadalteba, en la provincia de Málaga limítrofe con Sevilla. La historia de estas tierras nos remite a tiempos del Neolítico, como diversos hallazgos nos han demostrado. Hoy en día, destaca su tradición artesana del hierro y la madera.
     El municipio de Sierra de Yeguas cuenta con enclaves naturales y zonas de esparcimiento de gran atractivo para el visitante, como la Sierra de los Caballos o los Llanos de Navahermosa, entre otros.
     En Sierra de Yeguas no puedes perderte sus monumentos; 
     En el término municipal de Sierra de Yeguas se han producido hallazgos arqueológicos de importancia, como las villas romanas de los cortijos de Peñuela y la Herriza, las termas de Haza de Estepa, o diversos restos neolíticos.
     En núcleo urbano de Sierra de Yeguas, destaca la iglesia de la Inmaculada Concepción, con su coro y su atrio del siglo XVIII, probablemente el edificio de mayor interés del pueblo (Diputación Provincial de Málaga).
     Situado al norte de la provincia, es un municipio eminentemente llano -a excepción de la Sierra de los Caballos-, con una importante producción olivarera. Los vestigios humanos más antiguos datan del Neolítico, y de época romana se hallan en el municipio los restos de unas termas en la Haza de Estepa, con un mosaico, y de dos villas en los cortijos de Peñuela y de la Herriza. Sin embargo, el núcleo actual fue fundado a mediados del siglo XVI, con la característica estructura ortogonal de las nuevas poblaciones de la Edad Moderna y algunas casas interesantes. El nombre parece que procede del predominio de habitantes dedicados a la cría de ganado equino; junto a la localidad hay un pilar que era el antiguo abrevadero (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  

Iglesia de la Inmaculada Concepción

      Aunque no se ha datado con exactitud, pare­ce que es fruto de una reconstrucción llevada a cabo en el primer tercio del siglo XVIII sobre un templo del XVI.
     Su interior posee tres naves, más otra de capi­llas entre contrafuertes. La central se cubre con bóveda de medio cañón con lunetos y arcos fajones; a los pies tiene un coro elevado y un so­tocoro sobre dos columnas toscanas. Los tramos de las naves laterales se cubren con bóvedas de arista, de medio cañón o casquetes semiesféricos. Las bóvedas de los brazos del crucero son de medio cañón con lunetos, y sobre el crucero se levanta una bóveda semiesférica sobre pechinas, ornamentada con yeserías florales y los escudos de los marqueses de Estepa. La del presbiterio es una bóveda vaída. Y las tres capillas de la nave de la Epístola, cada una con camarín, cuentan con bóvedas semiesféricas, siendo la más interesante la de la Virgen de los Dolores, con decoración barroca tardía aunque muy reformada en el XX. También merece destacarse la capilla del Sagrario, situada en el extremo del crucero del lado de la Epístola, de planta polilobulada. El entablamento que corona los pilares se decora con ménsulas en el presbiterio y el crucero. La iglesia cuenta con una pequeña portada pétrea, con arco mixtilíneo entre pilastras toscanas y frontón partido con pirámides con bolas y, en el centro, una cruz. La sencilla torre, de finales del XVIII, muy restaurada en el XX, se remata por un chapitel con teja vidriada.
     Todas las imágenes de la iglesia son posteriores a la guerra civil, pero de considerable cali­dad en líneas generales. En el altar mayor hay una Inmaculada. En el testero del Evangelio dos esculturas de calidad: el Cristo de la Vera Cruz, en madera policromada, de Castillo Lastrucci, de 1938, que sigue el modelo de Juan de Mesa, y una Virgen de la Esperanza, de Sebastián Santos Rojas, de 1957. En el extremo del crucero de esa misma nave, hay un excelente retablo del siglo XVIII, con estípites, que alberga un San José. En la nave del Evangelio, en un camarín, un Nazareno atribuido a Navas Parejo, de hacia 1940, y en la capilla situada a los pies, excesi­vamente reformada, en una urna, los llamados «Santos Chiquitos», unas pequeñas esculturas de Jesús del Amor, como Ecce Homo, y de la Virgen de la Sierra, que procesionan los niños el domingo anterior al de Ramos. En las capillas del lado de la Epístola se hallan una Virgen de los Dolores valenciana, de 1941, un Cristo de la Humildad, de Castillo Lastrucci, de 1942, un San Bartolomé, patrón del pueblo, de gran tamaño y con buena policromía, un Cristo Yacen­te y la Virgen de la Soledad, ambos de Castillo Lastrucci y de principios de la década de 1940. En la capilla bautismal, hacia los pies de la nave del Evangelio, hay una pila de mármol veteado, del XVIII (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006). 
     Situada en el centro del pueblo, su fábrica general corresponde a una reconstrucción del primer tercio del siglo XVIII. 
     Tiene tres naves más una de capillas entre contrafuertes. Se cubre el tramo central con bóveda de medio cañón con fajones y lunetos, presentando coro elevado a los pies, y un sotocoro sobre dos columnas toscanas. Las naves laterales se cubren con bóvedas de arista, medio cañón o casquetes semiesféricos, a diferencia del crucero con bóveda semiesférica sobre pechinas, decorándose con guirnaldas vegetales y escudos de los marqueses de Estepa. Los brazos del crucero presentan bóvedas de medio cañón con lunetos y el presbiterio vaída. El interior es un espacio oscuro, en donde la iluminación se centra en la cabecera. Las capillas están decoradas con retablos, además de cubrirse con distintas bóvedas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
     El edificio más antiguo con el que cuenta Sierra de Yeguas es su Iglesia Parroquial, que fue mandada construir por el Marqués de Estepa el año 1.559, cuando la encomienda de Estepa se convirtió en marquesado. En 1.578 fue declarada como Parroquia. A tal efecto, Don Miguel Sánchez de Saldaña, Vicario de Estepa, crea la parroquia de Sierra de Yeguas el 19 de Enero de 1.578, y en el año 1.592 la Vicaría de Estepa le concedía la pila bautismal. Hasta entonces, los niños de Sierra de Yeguas se bautizaban en la Roda de Andalucía o en Estepa.
     La Iglesia de la Inmaculada Concepción está ubicada en la Plaza de Andalucía de Sierra de Yeguas y el edificio actual, de estilo renacentista, es del siglo dieciocho. Es de planta de cruz latina, pero irregular en el lado que se llama de la epístola, o sea, entrando a la derecha.
     La irregularidad viene dada por el añadido de capillas: la del Sagrado Corazón, la de la Virgen de las Dolores, la de la Humildad y la de San Bartolomé. Sin embargo, no tiene capilla en ese lado el Santo Entierro, y para buscar las proporciones se hizo en lado contrario, donde está la primitiva pila bautismal de mármol veteado (1.592), que en la actualidad sigue cumpliendo con el fin sacramental. Presenta tres naves y una serie de capillas adosadas que confieren al edificio interés arquitectónico y artístico (Diputación Provincial de Málaga).

Termas de la Haza de Estepa

    Villa rústica y termas del siglo I-II d.C. Los alrededores del yacimiento están ocupados por un olivar y la zona inmediata parece dedicarse al cultivo de cereales, explotaciones orientadas a la producción de pienso estacional de primavera. La zona excavada, correspondiente a la propiamente termal, aparece delimitada por una valla que la separa del terreno de labor circundante.
     La superficie estimada del yacimiento abarcaría, según el estudio realizado, unos 9000 metros cuadrados, habiendo sido investigados los 300 metros que se corresponden con la zona termal propiamente dicha. Esta presentaría un total de once estancias que siguen los esquemas ya conocidos para este tipo de construcciones, apreciándose tipos de opus incertum, mixtum y spicatum, así como suelos enlosados. La labor arqueológica ha constatado la presencia de hallazgos correspondientes a los siglos I y II d.C., a los que pertenece el aprovechamiento de la villa y sus correspondientes termas.
     En su momento, las labores de consolidación de estructuras y pavimentos, así como el vallado de la zona, pudieron resultar un buen modelo a seguir. No obstante, y quizás por el aislamiento del yacimiento y la falta de un seguimiento en su estado de conservación, su estado actual no es el acorde para el esfuerzo realizado en su momento, pudiéndose calificarse como de deplorable. La propuesta lógica sería aquella que estuviera encaminada a subsanar las causas del citado deterioro, para que se conservara con carácter de efectividad en el Patrimonio Cultural de Andalucía (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
     El término municipal de Sierra de Yeguas estuvo habitado por lo menos desde época neolítica, como lo atestiguan los diversos objetos de piedra pulimentada encontrados en la zona. Asimismo se han descubierto restos pertenecientes a la época romana, entre los que destacan termas y necrópolis así como cerámica, columnas y monedas.
     Estas termas eran completas, o sea tenían frigidarium (piscina de agua fría), tepidarium (de agua templada) y caldarium (de agua caliente). Aunque se descubrieron hace años, se encuentran en estado de abandono y expuestas a las inclemencias del tiempo. Se llega a las mismas por la carretera que lleva al municipio en el desvío al Cortijo de San José (Diputación Provincial de Málaga).

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jueves, 12 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de San Andrés, Centro Termal Los Pedroches, Ermita de San Sebastián, y Museo de la Matanza) de la localidad de Alcaracejos, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Andrés, Centro Termal Los Pedroches, Ermita de San Sebastián, y Museo de la Matanza) de la localidad de Alcaracejos, en la provincia de Córdoba.
     Crucificado por dos carreteras que turban el sosiego encontramos, Alcaracejos, puerta natural del Valle de los Pedroches. Crucificado por dos carreteras que turban el sosiego pero fomentan la actividad hostelera, Alcaracejos es la puerta natural de Los Pedroches. Tanto su arquitectura popular -blancas fachadas con los huecos recercados de dorado granito, tan abundante en la zona-, como su carácter y sus costumbres, anticipan los rasgos de esta penillanura que sus habitantes llaman `Valle`.
     Villa situada en la zona central de Los Pedroches, en la encrucijada de las carreteras C-420 y N-502.
     Distancia a Córdoba: 74 Km.
     Altitud: 602 m.
     Extensión: 177 Km2
     Habitantes: 1.485.
     Gentilicio: Moginos.
     Mancomunidad: Los Pedroches
Al sur del alargado término se eleva el cerro de la Chimorra, que aunque sólo alcanza 959 metros de altitud constituye la máxima cumbre de la mitad Norte de la provincia. Su redondeada silueta se contempla mejor desde la paisajística y angosta carretera que va de Pozoblanco a Villaharta. Aunque ya se cita documentalmente este topónimo en 1272, al delimitar los términos de la iglesia de Belmez, el origen de la actual población es incierto. Casas-Deza sitúa su fundación a principios del siglo XV. Perteneció como aldea a Torremilano (actual Dos Torres) hasta 1488, en que alcanzó el título de villa, y pasó a formar parte de las Siete Villas de los Pedroches, que fueron territorios realengos a excepción del periodo 1660-1747, en que pertenecieron al Marquesado de El Carpio.
     Descubre Alcaracejos:
     Alcaracejos – https://youtu.be/r3aYGggz8nA
     Alcaracejos Turismo – https://youtu.be/8J88lI17imI
     Mozárabe – https://youtu.be/0sBV4fZSUzU
     Puerta de Los Pedroches – https://youtu.be/sDrNI0CMzb8
     Oficina de Turismo de Alcaracejos
     +34 957 156 102
     turismo-mancomunidad@lospedroches.org (Diputación Provincial de Córdoba).
     Aunque se ha relacionado con Kuzna, población de origen musulmán, los datos más fiables del nacimiento de Alcaracejos se remontan a fines del siglo XV. Destruida la antigua parroquia, en su término se hallan dos ermitas, la de San Sebastián y la de la Magdalena, que cumple las funciones de capilla del cementerio (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Viniendo desde Córdoba, una vez coronado el puerto de Espiel, primero, y, luego, el del Cala­traveño, a 727 y 750 m respectivamente sobre el nivel del mar, la N 502 se desliza en una larga recta, apenas interrumpida por algunas curvas, hasta la villa de Alcaracejos, puerta de entrada al valle y encrucijada de caminos que llevan a casi todas partes.
     Se descubren ya en Alcaracejos dos características comunes a todo el valle: una arquitec­tura popular con gran presencia del granito, principalmente en los dinteles de puertas y ventanas, y la existencia de una hermandad romera de rasgos militares, en este caso la de la Virgen de Guía, cuya romería se celebra en este pueblo el Domingo de Resurrección y cuya devoción es compartida también por Dos Torres, Hinojosa del Duque, Fuente La Lancha y Villanueva del Duque, localidades que celebran su romería en fechas diferentes (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de San Andrés.-

     Sobre el terreno que ocupara la primitiva iglesia construyó el arquitecto Daniel Sánchez Puch en 1965 el actual templo. En el interior se ha conservado una portada gótica procedente de la antigua fábrica. Su labor es rudimentaria, como es frecuente en la talla del granito en el norte de la provincia, y se adorna con un arco conopial y alfiz de bolas. Puede fecharse en las últimas décadas del siglo XV.
     El dintel de la puerta de ingreso se adorna con un relieve fechado en 1965, que representa un óvalo con San Andrés sobre un friso de ángeles con símbolos del martirio.
     El espacio interior presenta nave única y testero plano; en el ángulo izquierdo del presbiterio se halla colocada la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, realizada en 1944 por Carlos Bravo Nogales.
     El resto del templo se adorna con imágenes devocionales de serie, dispuestas sobre repisas a lo largo de los muros (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Edificio religioso de planta rectangular en una sola nave edificado sobre la planta de la antigua iglesia. La antigua iglesia fue demolida durante la pasada guerra civil al ser bombardeada por utilizarse de refugio de uno de los bandos. Esta debió ser de estilo gótico utilizando la piedra granita como material esencial. De ella aun quedan como restos una portada colocada en un lateral de la presente planta, de arco ojival con dovelas y sillares de granito.
     También hay que destacar la pila bautismal de granito de estilo gótico muy rica en sus formas.
     La arquitectura de la presente iglesia tiene un marcado acento propio de la arquitectura de los años cincuenta. De elementos rectilíneos robustos y simples. Su planta rectangular de grandes dimensiones exenta de pilares y con una techumbre en bóveda muy rebajada.
     Por dichas dimensiones se piensa que el elemento estructural de la cubierta es de tipo metálico. A dicha planta se le adosa otras de dependencias tales como la sacristía y la vivienda parroquial (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La parroquia de San Andrés es moderna y data de 1965, año en que fue construida según proyecto del arquitecto Sánchez Puch sobre el solar de la antigua, destruida en la Guerra Civil; como único vestigio de aquélla conserva, adaptada en su interior, una portada de granito con arco apuntado, en estilo Reyes Católicos (Diputación Provincial de Córdoba).

Centro Termal Los Pedroches.-
     El Centro Termal de Los Pedroches esta ubicado en la localidad de Alcaracejos, la puerta a la Comarca de Los Pedroches, emplazado sobre un antiguo silo de los años 60 que servía para almacenar grano.
     Hoy tras su rehabilitación conservar su estructura original y se han conseguido espacios para que tengas la mejor experiencia relax (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de San Sebastián.-
          El edificio actual, aunque muy modificado responde a las iglesias de arcos transversales típicas de la zona. De una sola nave, ha perdido su primitiva cubierta de medio cañón con arcos fajones que descansaban en pilares de piedra. estos últimos se han conservado si bien han desaparecido los arcos perpiaños. el exterior presenta contrafuertes.
     Fue reconstruida por suscripción popular en 1976, según se lee en una lápida en el muro de la epístola (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     A las afueras de la población se alza la Ermita de San Sebastián -desde donde se aprecia una buena panorámica del pueblo.
     Es un templo de reducidas dimensiones, con una única nave y cabecera recta.
    La nave comprende en su desarrollo tres tramos, aunque han desaparecido sus arcos trasversales, restando tan sólo los pilastrones de granito iniciales (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo de la Matanza
.-
     Los útiles más antiguos relacionados con las tradiciones culinarias de Los Pedroches permanecen expuestos de forma permanente en este museo etnológico.
     La matanza, el principal sustento de las familias de la comarca durante siglos, aseguraba la alimentación durante gran parte del año. Pero esta actividad era al mismo tiempo un ritual, en él que junto a la música, se utilizaban toda una serie de utensilios para preparar las diferentes partes del cerdo, grandes recipientes para condimentar los embutidos, calderas para colocar sobre el fuego y todo un amplio repertorio de mesas y enseres básicos para llevar a cabo esta práctica milenaria.
     Más Información: +34 957 156 311 (Diputación Provincial de Córdoba).

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jueves, 6 de junio de 2024

Los principales monumentos (Recinto monumental de la Alcazaba, Real Colegiata de Santa María la Mayor, Termas Romanas, Arco de los Gigantes - Mirador de las Almenillas, Muralla de la plaza del Carmen, e Iglesia del Carmen) de la localidad de Antequera (II), en la provincia de Málaga


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Recinto monumental de la Alcazaba
     Dentro del conjunto murado de la medina islámica se distinguen dos recintos diferenciados más o menos conservados. 
     El primero estaría ocupado por la Alcazaba, que se desarrolló en todo el coronamiento del cerro, ocupando una superficie de unas 1,57 hectáreas. Un segundo anillo bajaría desde la Puerta de la Villa, conocida hoy como Arco de los Gigantes, para continuar hacia el Postigo del Agua y la Puerta de Málaga, donde se emplazó la Ermita de la Virgen de Espera. Desde este punto volvería a unirse con la Torre Blanca, que pertenece ya al recinto de la Alcazaba.
     La torre más importante de todo el recinto es la que se denomina como Torre del Homenaje, conocida popularmente como Reloj de Papabellotas. Su planta es rectangular, midiendo sus lados exteriores 16,75 y 17,70 metros, lo que la convierte en una de mayor anchura de entre todas las torres andalusíes, solo superada por la Calahorra de Gibraltar y la Torre de Comares en la Alhambra. Entre las estancias del interior, hay varias de planta rectangular y cubiertas con bóvedas esquifadas de ladrillo recubiertas con estuco bastardo. Sobre esta torre se construyó en 1582 un templete campanario renacentista para albergar la campana de la ciudad.
     En los siglos siguientes a la caída del Imperio Romano la ciudad de Antikaria languideció, por lo que no se vuelven a tener noticias de ella hasta el siglo XI, concretamente en un poema de Samuel ibn al- Nagralla, visir judío del rey Badis de Granada. Un siglo después, a mediados del XII, al-Idrisi relata que Antequera estaba despoblada, pero no yerma. Será después de 1248, tras la conquista de Sevilla por el rey Fernando III, cuando comience a reforzarse, como plaza estratégica para la defensa del reino granadino (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Declarado Monumento Nacional, la mayor parte de las murallas conservadas datan de la primera mitad del siglo catorce y en su construcción se utilizaron materiales de la época romana.
     El castillo, fortaleza o alcazaba de "Papabellotas", es un conjunto fortificado de la Antequera musulmana, y que fue probablemente levantado sobre restos romanos. Su fecha de construcción exacta es desconocida, mencionándose por primera vez en el siglo doce.
     Tras continuas refriegas, entre cristianos y musulmanes, sufre gran deterioro. Cuando el Rey Fernando Tercero en 1248 conquista Sevilla, se hace necesario el reforzamiento de la plaza y se construye gran parte de la cerca pues Antequera queda como plaza militar estratégica en la frontera para la defensa del sultanato granadino.
     Lo que tradicionalmente se conoce como castillo o fortaleza de Papabellotas consiste en dos grandes torres unidas por lienzo de muralla en la que se observan además dos pequeñas torres de construcción semicilíndrica y semicuadrada.
     La torre más importante de todo el recinto, es la del Homenaje, conocida popularmente como Reloj de Papabellotas, de planta angular, es una de las mayores torres entre las musulmanas andaluzas. Sobre ella se construyó en el año 1582, un templete campanario en piedra y ladrillo de estilo manierista para cobijar la campana mayor de la ciudad.
     Unida por un lienzo de muralla a esta torre, está la conocida como Torre Blanca que sorprende por la perfección técnica demostrada en su fábrica de sillería. Particularmente interesantes son sus bóvedas de ladrillo, unas de medio cañón y otras esquifadas.
     Toda la zona de la antigua alcazaba comprendida entre estas dos torres y el lienzo que las une, hasta la Plazas de los Escribanos y de Santa María, se encuentra en la actualidad bellamente ajardinada. Dentro de ella destacan entre otros restos arqueológicos, un aljibe de ladrillo (Diputación Provincial de Málaga).

Real Colegiata de Santa María la Mayor
     La institución colegial nació bajo la iniciativa segundo obispo de Málaga D. Diego Ramírez de Villaescusa de Haro. Tras consultar a los Reyes Católicos y una vez aprobada por Julio II la bula de erección, en febrero de 1503, el prelado firmó la fundación el 17 de septiembre de 1504, constituida en la parroquia de Santa María de la Esperanza. La visita previa a la ciudad de Antequera y a sus tres parroquias había servido para que el obispo advirtiese las circunstancias demográficas y económicas favorables para el desarrollo del proyecto. Los restos de una pri­mitiva fábrica aún pueden verse en el lateral de la Colegiata. El edificio definitivo cambió la orientación, consiguiendo desarrollar la idea de fachada monumental, que aún hoy es emblema artístico de la ciudad. A partir de aquí, y durante sus cuatro siglos de existencia, la Colegiata desempeñó una excepcional labor cultural como centro de atracción y foco de difusión artística, propiciando la formación y la creación literaria y musical de renombrados humanistas, poetas y maestros de capilla del Siglo de Oro.
     La autoría o autorías arquitectónicas de la iglesia es una incógnita. No obstante, la documen­tación prueba la participación de Pedro López desde 1532, Diego de Siloe, desde 1539 hasta 1542, probable autor de la fachada, el dominico fray Martín de Santiago, y Diego de Vergara, maestro mayor de la colegial a partir de 1544, cuya dirección es evidente en la capilla mayor y la capilla de las Piñas.
     La iglesia articula su diáfana planta basilical en tres naves cubiertas con armaduras mudéjares del siglo XVI, la de la Epístola reconstruida fielmente hacia 1980. Las crujías se estructuran mediante soberbias columnas jónicas acanaladas, sobre las que apoyan cinco arcos de medio punto decorados con perlas góticas. La altura mayor de la nave central se consigue con un cuerpo de arcos de descarga a modo de triforio ciego. La capilla mayor, con un gran desarrollo en profundidad, cubre su planta rectangular con bóveda gótico-renacentista sobre trompas, con nervios dispuestos en forma de estrellas y círculos. La Sacristía Mayor se abre al presbiterio con una destacada portada manierista, comunicando interiormente con la Sacristía Menor, abierta a la nave lateral. La disposición de las capillas que dan a las naves laterales no sigue un esquema simétrico ni presentan una imagen unificada en el tiempo, dadas las sucesivas intervenciones. En la nave del Evangelio se abren la capilla Bautismal, a los pies, y la de las Ánimas, con bóveda semiesférica decorada con yeserías dieciochescas; en la de la Epístola, destacamos la capilla de las Piñas, posible intervención de Vergara, cuya planta rectangular se cubre con una compleja articulación de dos tramos de cañón ca­setonados a ambos lados de un espacio coronado por linterna, en cuya bó­veda se trazan diafragmas calados por óculos.
     En esta iglesia existe una singular simbiosis entre la impronta gótica y un pre­coz estilo renacentista. El abandono del primitivo proyecto gótico, visible en la cabecera, en la inspiración para la fachada y en algunos elementos decorativos, propició que el templo se convirtiera en el ejemplo más temprano de construcción renacentista en Andalucía, dada la cronología de las obras (1514-1550), haciendo de la modernidad, la monumentalidad y la calidad del diseño sus más destacados atributos. Al exterior, la fachada principal, de sillares, presenta la disposición característica de las catedrales góticas italianas que dejaban sentir el peso de la tradición romana. Tres calles separadas por contrafuertes cobijan otras tantas por­tadas con arcos de medio punto, organización que se repite a escala triunfal en los nichos superiores. La mayor anchura de la calle central y la altura de su portada se compensan con la estilización de los arcos triunfales laterales. Sobre una balaustrada ciega se eleva el ático mediante triple perfil triangular recortado, alojando el central una serliana. Completa la silueta una serie de pináculos decorados con bolas. Los recursos plásticos y decorativos, que en las iglesias italianas se apoyaban, además de en los elementos arquitectónicos, en el juego polícromo de sillares y mosaicos, sufren en el templo antequerano un proceso de depuración, al ajustarse a suaves entrantes y salientes y a una decoración contenida, a base de elementos geométricos, óvalos, tondos, veneras y roleos, ya manieristas. El carácter renacentista proviene entonces del ejercicio arquitectónico de imprimir mesura, equilibrio entre las partes y el todo y un ritmo, extraídos del vocabulario clásico. Una única torre de ladrillo se levanta en el lado derecho con adiciones del siglo XVII. En el ábside destacan los contrafuertes y el remate de la cornisa, a base de jarrones manieristas.
     Desprovista de culto, la Colegiata, declarada BIC con categoría de Monumento en 1944, se ha recuperado como un polifacético espacio cultural. Precisamente, el patrimonio que alberga actualmente proviene de las exposiciones celebradas en ella. En la capilla mayor se exhibe, desde 2002, una réplica de Antonio Ibáñez del baldaquino, erigido en 1578-1580, de autoría anóni­ma, aunque posible traza de Antonio Moheda­no, con intervenciones del cantero Francisco de Azurriola y el pintor Juan Vázquez de Vega, que fue trasladado a la parroquia de San Pedro. En la capilla Bautismal destacamos la pila de San Salvador, una singular pieza en barro cocido y vidriado, del siglo XV, el dintel visigodo del siglo VII, con inscripción conmemorativa de la fun­dación de una iglesia dedicada a San Pedro, y una escultura anónima de San Juan Bautista, del siglo XVI. En la cabecera de la nave del Evangelio, lienzo de San Antonio de Padua, réplica de Ribera, del siglo XVII. En la nave de la Epístola, la capilla de las Piñas muestra un notable lienzo de la Virgen de la Palma, de Antonio Mohedano, y sendas imágenes anónimas del siglo XVI de Santa Lucía y Santa Eufemia. Distintas piezas pictóricas y escultóricas completan el resto de las capillas del templo (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Se construyó este magnífico templo entre los años 1515 y 1550, sin que se conozca el autor del primitivo proyecto que después fue continuado por distintos arquitectos, entre ellos Diego de Vergara.
     El interior responde al tipo de iglesia columnaria que, salvo en esta diócesis, no abunda en Andalucía. Presenta planta basilical con tres naves separadas por columnas de orden jónico sobre las que danzan arcos de medio punto decorados de pomas o perlas; para hacer más alta la nave central se superponen arcos de descarga a manera de falso triforio ciego. 
     Las tres naves se cubren de armaduras de madera mudéjares, siendo la central rectangular, con abundante decoración de lazo, y las laterales ochavadas y similar decoración.
     La capilla mayor, de planta rectangular en profundidad, se cubre con crucería gótico-mudéjar y presenta ventanas de tipo florentino. Su traza se debe a Diego de Vergara.
     La fachada principal responde al modelo de arco triunfal romano y está considerado -junto a la Sacra Capilla del Salvador de Úbeda- como las dos únicas fachadas totalmente compuestas del Renacimiento andaluz.
     El templo de Santa María la Mayor se empezó a construir en 1514, es decir, a los diez años de la fundación canónica de la Colegiata en 1504, por Bula de Julio II e iniciativa del obispo Ramírez de Villaescusa. En 1540 se había gastado en la fábrica treinta mil ducados, prosiguiéndose la obra hasta mediados de siglo, fecha en la que finalizó (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Edificio de importancia capital dada la modernidad respecto a su fecha de construcción (entre 1514 y 1550), es considerado como la primera iglesia realizada con sentido renacentista en Andalucía aparte de su más que evidente monumentabilidad. Está declarado Monumento Nacional.
     Se trata de una obra excepcional por sus proporciones en la que coexisten diversos criterios de estilo: se plantea en estilo gótico y se termina haciendo un edificio renacentista. En ella intervinieron, entre otros, los maestros Pedro López y Diego de Vergara.
     Su fachada, realizada totalmente en piedra de sillería donde se emplearon sillares procedentes de la antigua ciudad romana de Singilia, está articulada en principio como las catedrales góticas italianas, con tres calles separadas por contrafuertes en cada una de las cuales se abre una puerta, siendo mucho mayor la central. Sin embargo, analizando sus elementos individualmente, responde al estilo renacentista.
     El interior, hoy prácticamente vacío de retablos y demás elementos ornamentales, aparece como un bello salón columnario. Se trata de una planta basilical en la que las tres naves quedan separadas por imponentes columnas de orden jónico sobre las que se desarrolla una danza de cinco arcos de medio punto decorados con perlas al estilo gótico de los Reyes Católicos. La nave central presenta mayor altura que las laterales siendo casi el doble de ancha que éstas.
     La capilla Mayor, de planta rectangular, se cubre con bóveda gótico-mudéjar. El resto de las capillas responden a tipos y épocas diferentes siendo la más interesante, la del Sagrario en la Nave de la Epístola que conserva una preciosa decoración ya cercana al manierismo.
     Especial atención merecen las tres armaduras mudéjares que cubren las naves construidas antes de mediar el siglo dieciséis. La central está considerada como una de las más bellas de Andalucía
(Diputación Provincial de Málaga).

Termas Romanas
     El yacimiento arqueológico presenta un enorme interés desde el punto de vista científico ya que se trata del descubrimiento "in situ" de los primeros vestigios de la ciudad romana de Antikaria, así como la documentación arqueológica de los primeros pobladores en el cerro sobre el que se expande la ciudad actual. 
     Al interés histórico hay que añadir el carácter monumental de los restos exhumados, destacando los pavimentos de mármol, pavimentos de opus spicatum, opus figlinum, construcciones realizadas con sillería de arenisca, diversas piscinas y la documentación de tres mosaicos.
     Su estado de conservación es medio, encontrándose afectado sobre todo por agentes naturales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Este Complejo Termal, situado a los pies de Santa María la Mayor, fue descubierto por casualidad en el verano de 1988. Se puede fechar en torno a mediados del siglo primero.
     La edificación, de gran robustez, está realizada a base de grandes sillares y piletas recubiertas de mortero hidráulico. El exterior se reviste de mármoles.
     También ha sido encontrado un gran mosaico polícromo cuyo medallón central representa una divinidad marina y que puede datar del siglo tercero.
     La importancia de estos restos reside más en el hecho de que viene a confirmar la existencia del asentamiento urbano de Antikaria que hasta el momento sólo se conocía por fuentes escritas (Diputación Provincial de Málaga).

Arco de los Gigantes - Mirador de las Almenillas
     El Arco de los Gigantes se abre en un muro de más de dos metros de grosor realizado en mampostería, en el que se sitúan inscripciones latinas relativas tanto a la propia Anticaria como a otras ciudades romanas que existieron en sus inmediaciones (Singilia, Nescania, Osqua,...) y cuatro grandes lápidas en las que se desarrolla una dedicatoria al rey Felipe II. 
     El vano, en forma de medio punto, está compuesto por dovelas alargadas de piedra arenisca cuya clave se resalta situando en ella un relieve con un jarrón de azucenas. Éste, junto al castillo y el león de la cornisa superior, conforman el escudo de la ciudad, que se ofrece a la vista en la cara externa, abierta a la plaza Alta o de la Feria. 
     Sobre la cornisa se conservan los restos de una escultura romana de Hércules, que dio otro de los nombres con que se designó a la Puerta, además del de Arco de los Gigantes, alusivo a las estatuas de gran tamaño que en ella hubo. El conjunto ha tenido con el paso del tiempo varias reestructuraciones, retirándosele y reponiéndose luego alguno de los elementos adosados en el momento de su construcción.
     Construido en sustitución de la denominada Puerta de la Villa o de la Estepa por el estado ruinoso en el que se encontraba por el corregidor Don Alonso Rodríguez de San Isidro, se mandó realizar la denominada Puerta de Hércules o Arco de los Gigantes, siendo corregidor Don Juan Porcel Peralta, caballero de la Orden de Santiago hacia 1585.
     El autor de la traza, el mismo que de las casas capitulares, fue el arquitecto Francisco de Azurriola, dirigiendo las obras el maestro alarife Francisco Gutiérrez, colaborador habitual de Azurriola. Durante el siglo XVI, la ciudad alta va a continuar siendo el centro representativo, político, pues allí se ubicaba la plaza mayor, y religioso, con la presencia de la colegiata de Santa María, pues en esos momentos esta área estaba recibiendo importantes reformas urbanas. La plaza de Santa María presidida por la primitiva colegial, única plaza de la ciudad antigua, era de trazado estrecho e irregular, por lo que el cabildo del 31 de junio de 1502 vio la necesidad de ensancharla, utilizando dos tiendas que serían demolidas. En 1509, siendo corregidor de la ciudad el licenciado Ruy Gutiérrez Escalante se hizo en ella una labor importante de urbanización y ornato. Se amplió nuevamente la Plaza y se iniciaron las obras de la Cárcel, Audiencia y Casas del Cabildo, esta última traza del arquitecto Francisco de Azurriola. Estos edificios situados junto a la Puerta de la Villa fueron demolidos inútilmente entre 1819 y 1826. Las reales cédulas van a continuar decretando la mejora de la ciudad en tiempos de Carlos V hasta Felipe II, en 1585, cuando se mande construir el Arco de los Gigantes. Aunque la mayoría de sus elementos decorativos han desaparecido, podemos conocer los elementos que formaban parte por las descripciones conservadas o por las imágenes, como la existente en la Iglesia de Santo Domingo, perteneciente al cuadro de "La Epidemia", cuya idea general de la disposición de los elementos es bastante aproximada a los textos. En el mencionado cabildo del 7 de mayo de 1585 se acordó la erección en honor de Felipe II de este arco de triunfo, decorándose con todas las inscripciones y esculturas halladas en Antequera y las proximidades. Se calcula alrededor de cuarenta y cuatro el número de textos incorporados al arco. Lo cierto es que muchas de éstas no pudieron trasladarse bien por formar parte de otro edificio o por el lamentable estado, decidiéndose copiar esos textos a otras lápidas, lo que nos hace pensar en la poca fiabilidad de algunas de ellas. La unión de las lápidas y figuras romanas junto a los emblemas de la ciudad, escudo, castillo y jarrón, evidenciaba el deseo de la municipalidad de reencontrarse con un pasado clásico. De esta forma, la puerta era resignificada desde todos sus ámbitos, ocultando de esta manera la dominación musulmana, primero con la destrucción de la primitiva puerta de origen árabe, y en segundo lugar el sentido y significado de la puerta como un elemento que había de cambiar la imagen de este sector de la ciudad (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Data del siglo dieciséis y fue levantado sobre una antigua puerta nazarí y en el que se pueden observar estatuas e inscripciones romanas.
     El Arco de los Gigantes o Puerta de Hércules se levanta en 1585 en sustitución de la puerta musulmana conocida como de Estepa o de La Villa.
     Esta construcción es muestra del interés de la ciudad por legitimar su renacentismo a través de los vestigios romanos aparecidos en el suelo. Por ello, una vez levantada, se insertan todas aquellas estatuas y lápidas latinas que habían aparecido en las ciudades romanas próximas. Su traza, se debe al arquitecto Francisco de Azurriola y su construcción, al maestro alarife de la ciudad Francisco Gutiérrez.
     El Arco, que se abre en un muro de más de dos metros de grosor, presenta una altura de siete metros. Su coronamiento fue hasta el siglo diecinueve bastante aparatoso ya que, tenía una gran hornacina flanqueada de dos aletones, en la que había una enorme estatua romana de Hércules. La jarra de azucenas de la clave, así como el castillo y el león de la cornisa, conforman el escudo de la ciudad.
     En 1909 se desposeyó al Arco de los restos romanos que conservaba y no es hasta 1984 cuando se acomete la reconstrucción del torreón inmediato y la reposición de cuatro grandes lápidas en las que se desarrolla la dedicatoria latina al rey Felipe Segundo. Un año después, termina su remodelación con los restos de la estatua original de Hércules, la mayoría de las inscripciones latinas y un réplica del relieve romano que se sitúa sobre el jarro de azucenas y que le dan su actual aspecto (Diputación Provincial de Málaga).

Muralla de la plaza del Carmen
     El recinto amurallado de la ciudad data de la época almohade (finales del siglo XII y principios del siglo XIII). Los almohades construyeron un recinto amurallado completo «ex novo», que es el que hoy podemos apreciar. Estas murallas eran de tapial y todavía en algunos tramos se puede apreciar el ancho de las tablas que sirvieron para encofrarlas. El aspecto de la ciudad musulmana (Madinat Antaqira) era el de una ciudad media, con un recinto intramuros de 65.000 metros cuadrados, con unas murallas blancas que se disponían en dos recintos. 
     Posteriormente, en el siglo XIV, los nazaríes realizan un programa de revestimiento de estas murallas con mampostería, dotándolas de la apariencia pétrea que poseen hoy (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia del Carmen
     La presencia de la orden de Carmelitas Calza­ dos en Antequera se remonta a 1512, cuando la llegada de dos frailes supuso la fundación conventual, en principio en una  ermita  cedida  por la municipalidad. No era un lugar cualquiera. La ermita de San Sebastián el Viejo, cuya fábrica se sustituiría con las instalaciones conventuales, había sido erigida en el lugar que las crónicas re­lacionaban con el campamento del Infante Don Fernando durante el cerco impuesto a los musulmanes en 1410. El imponente buque de la iglesia, con sus alturas escalonadas, domina la orografía escarpada por el río de la Villa, oteando el camino hacia Granada y la cercana cumbre del Cerro del Castillo, en el que ya se había construido la parroquia de Santa María. A finales del siglo XVI las obras del templo y del desaparecido convento ya debían haber comenzado, aunque aún de forma incipiente, puesto que en 1597 sólo eran utilizables la capilla mayor y parte de la casa. La iglesia fue adquiriendo su fisonomía actual progresivamente con las intervenciones de los siglos XVII y XVIII, a las que hay que sumar la demolición en el siglo XIX del convento y la tapia del compás. Esta última circunstancia dibuja en planta, y hacia el exterior, una falta de simetría, al estrechar el lado de la Epístola, que recibía las instalaciones conventuales. El diseño general responde al modelo de iglesia de una sola y diáfana nave, capilla mayor cuadrada, precedida de un gran arco triunfal y una serie de capillas laterales, que se abren como espacios independientes entre sí. Igualmente autónoma se concibió la capilla de la Soledad en 1720, un añadido a los pies de la iglesia con una integridad espacial muy marcada, al poderse diferenciar un presbiterio y una nave.
     La iglesia fue declarada BIC con categoría de Monumento en 1976.
     Un capítulo de especial significación es el de las cubiertas. El presbiterio, construido en la década de los veinte del siglo XVII, y contratado a los maestros Francisco Barrientos, Cristóbal Ra­mírez y Juan Muñoz Bustamante, se cubre con bóveda de media naranja rematada en linterna, soporte para una exquisita decoración de yeserías manieristas a base de cintas trabadas, con un gran sentido de la proporción y el ritmo, y los escudos de los patronos en las pechinas. Mención aparte merece el impresionante artesonado mudéjar de la nave, concluido en 1614, cuya decoración se despliega sobre todo en el almizate, recorrido por un complejo diseño de lacerías, estando los faldones ocupados por dos bandas de estrellas. Por su parte, la capilla de la Soledad cubre la nave con bóveda de medio cañón rebajado y fajones, y el presbiterio con bóveda semiesférica.
     La sencillez de la fachada de los pies, paliada inicialmente con pinturas murales, queda interrumpida por la portada. Su diseño manierista se compone con un medio punto entre medias columnas toscanas, rematado por frontón curvo y partido con el escudo de la orden en el tímpano. La pequeña espadaña, elevada a los pies de la capilla de la Soledad, es una sencilla construcción de ladrillo, que cumple funciones de campanario desde que en 1883 fuera demolida la torre del Gallo.
     El importante patrimonio retablístico de la iglesia comienza en la capilla mayor. La magnificencia y significación de este espacio no pueden entenderse sin la maquinaria arquitectónica y escultórica creada expresamente para tal fin, articulada a través de tres retablos, que sirven de soporte para un programa iconográfico de exal­tación del Carmelo, desplegado de una forma deslumbrante. La obra está considerada como uno de los conjuntos más interesantes de la retablística barroca andaluza del siglo XVIII. Particularmente destacado es el retablo mayor. Su ensambladura, una complicada articulación de hornacinas dispuestas entre estípites de orden gigante y potentes molduraciones de movido perfil, además de cornisas, elementos adoselados, nervaduras y peinetón de contorno mixti­líneo, está realizada en madera sin dorar; esta circunstancia redunda en el efecto sorpresivo al contrastar el color natural del material con la policromía de los elementos figurativos que pueblan la pieza. La parte arquitectónica es diseño y ejecución del maestro antequerano Antonio Primo. Para la iconografía del conjunto, al menos trabajaron dos talleres: las imágenes de San Juan Bautista, San Elías, San Eliseo, dos Santos Pontí­fices y dos obispos, más los relieves en óvalo con bustos de santas carmelitas, y la Virgen y el Salvador del banco del retablo, se deben probablemente al escultor José Medina, mientras que la mayoría de los ángeles y los arcángeles del casca­rón parecen de Diego Márquez. De un anónimo tallista del XVIII es la Inmaculada que guarda el manifestador. Hay que pensar que esta tramoya barroca servía, además, para embocar el cama­rín que se abre detrás con contorno mixtilíneo, sobria decoración de yeserías y rica pintura mural cargada de emblemas y elementos simbóli­cos. La imagen de la Virgen del Carmen, que se eleva bajo un templete dorado, es del siglo XVII, siendo repolicromada en la centuria siguiente.
     La equipación del espacio presbiterial se com­pleta con dos retablos colaterales. En el del lado del Evangelio, dedicado a San Elías, el lenguaje rococó del último tercio del siglo XVIII abunda en los efectos teatrales al coronar el ático con un grupo escultórico, cobijado bajo un dosel, en el que el profeta es arrebatado por el carro de fuego ante la mirada de un San Eliseo arrodilla­do y arrobado. San Elías aparece de nuevo como imagen de vestir en la hornacina central, flanqueado por dos santos carmelitas, obras coetáneas al retablo. Con un esquema similar, el del lado de la Epístola, consagrado al Ecce-Homo, parece más tardío al invadir la rocalla toda la su­perficie, resultando más armónico en proporciones y distribución iconográfica. El camarín está considerado como una de las mejores piezas del rococó antequerano. El espacio hexagonal con entrepaños cóncavos se cubre con cúpula cuya plementería repite el mismo perfil; muy rica es la decoración de la bóveda conformada por dos anillos: el primero, abierto con claraboyas cua­trilobuladas con un relieve del Padre Eterno, y el segundo, con los excelentes relieves policromados que representan de medio cuerpo a San Joaquín, San Elías, La Virgen del Carmen, San José, Santa Ana y San Juan Bautista. Este programa ha sido atribuido a Diego Márquez y Vega, al igual que las esculturas de San Elesbán y Santa Ifigia, santos carmelitas negros de Etiopía, apoyados en las repisas de los interestípites. La imagen titular un Ecce-Homo arrodillado, que se eleva sobre un trono-templete poblado de angelitos portantes de símbolos pasionistas, es una importante pieza del primer tercio del siglo XVIII.
     Al conjunto se suma el capítulo pictórico que desde los muros laterales del presbiterio redunda en el discurso de exaltación de la orden. No podemos olvidar asimismo el púlpito situado en el arco toral de esta capilla mayor, pieza singular realizada por Miguel Márquez García en 1799.
     Los paramentos de la nave central se unen al festejo carmelita y mariano como soporte de una decoración variada. Los entrepaños se ocupan con seis retablos pendientes de finales del XVIII con óleos de santos de la orden y sus árboles simbólicos. Los tramos altos se reservan para hornacinas, ocupadas por esculturas, hoy desaparecidas, que alternan con grandes composiciones pictóricas con escenas de la vida de la Virgen y profetas, de la primera mitad del XVII, enmarcadas con yeserías manieristas que semejan ensambladuras, rematando cresterías de jarrones, bolas y pirámides. Las enjutas del arco toral se ocupan con sendos lienzos que representan con inusitada monumentalidad a la Encarnación, con las figuras de la Virgen y San Gabriel, atribuidas a Mohedano.
     En el lado del Evangelio se sitúa la capilla del Nazareno cuya imagen titular, atribuida a Diego Márquez, parece una versión del siglo XVIII del Nazareno de la Sangre de San Zoilo. En la capilla del Sagrario se encuentra una significativa escultura de San José, atribuida a José de Medina; a los lados las imágenes de Santa Eufemia, del XVIII, y una Inmaculada del XVII, y en el banco del retablo los bustos de San Pedro y San Pablo, del mismo siglo; la capilla acoge una importan­te talla sevillana de la segunda mitad del XVII, procedente de la desaparecida parroquia de San Salvador, antigua mezquita del Castillo; esta capilla se decora con un destacado ciclo de pinturas al temple que cubre sus paredes y la bóveda de arista, entre los que sobresalen La adoración de los Reyes y La adoración de los Pastores. La capilla de la Virgen de la Piedad está presidida por una imagen sedente de esta advocación, de escuela granadina del siglo XVII, flanqueada por las esculturas de un Niño Jesús Pasionario, obra antequerana de finales del XVIII y una Inmaculada del XVII.
     El lado de la Epístola abre el espacio inmedia­to al presbiterio a la capilla de la Virgen de la Quinta Angustia, grupo escultórico transformado a comienzos del siglo XIX por Miguel Márquez, y en el mismo retablo, las imágenes de los santos Cosme y Damián, del siglo XVII. Una talla de vestir de Santa María Magdalena de Pacis centra la siguiente capilla, cuyo retablo está coronado por una valiosa Inmaculada de escuela sevillana, de estilo montañesino, del primer cuarto del siglo XVII; la vida de la santa titular se ilustra en los muros de la capilla con dos pa­sajes pictóricos atribuidos a Bartolomé de Apari­cio. La capilla más notable del templo se dedica a la Esclavitud de Nuestra Señora de la Soledad, Quinta Angustia y Santo Entierro de Cristo, asociada a la Cofradía del mismo nombre, cuya fundación es mucho más antigua, pues sus primeras constituciones fueron aprobadas en 1568, y procesiona sus imágenes el Viernes Santo. La capilla es poseedora de un rico patrimonio artístico. El retablo principal, de finales del siglo XVII, abre su reducida hornacina-camarín a la imagen de vestir de la Virgen de la Soledad, bella Dolorosa del siglo XVIII, atribuida a Miguel Márquez, jalonada por las esculturas de San Juan y la Mag­dalena, coetáneas del retablo; el Niño Jesús que corona el ático es pieza del siglo XVIII. Una de las obras más notables de la capilla es la Virgen del Socorro, que en origen ocupaba la capilla del Sagrario en la desaparecida mezquita-parroquia de San Salvador, y después pasó a Santa María; se trata de una pieza anónima, realizada en el paso del siglo XV al XVI como producto «industrial», pues técnicamente es un vaciado en pasta vegetal, dorado y policromado, sobre armazón de madera, con la parte posterior plana, siendo del siglo XVII las carnaciones y estofados. La existencia de varias imágenes de este tipo repartidas por Andalucía y Castilla avala la tesis de que posiblemente eran imágenes que los Reyes Católicos regalaban a personalidades o ciudades distinguidas. El resto de retablos de esta capilla son de la segunda mitad del siglo XVIII, como el de San Nicolás de Bari, al estilo de la reta­blística antequerana del setecientos, cuyo banco está ocupado por un Cristo Yacente, interesante imagen del segundo tercio del siglo XVI, anterior Crucificado cuyos brazos articulados permitían originalmente la dualidad; la fijación de los brazos en el siglo XVIII y su repolicromado determinaron la iconografía definitiva. La ima­gen se procesiona en una Urna, excelente pieza de estilo rococó, realizada por el artista antequerano Miguel Rodríguez Guerrero en 1773. Otras piezas notables de la capilla son un lienzo de San Francisco de Asís, atribuido a Mohedano, una copia de un Calvario del Tintoretto, escenas de la vida de Santa María Magdalena de Pacis, posibles obras de Bartolomé de Aparicio, y un Crucificado de marfil del siglo XVII. Del ajuar de la Soledad destaca asimismo el paso de palio, de estilo dieciochesco y bordados del XIX, y la peana de «pirámide», interesante pieza rococó.
     En la sacristía, a las piezas de platería -hostiario de la primera  mitad  del  siglo XVII,  copón de fines del XVIII- se suma el mobiliario de los siglos XVII -mesa central de mármol rojo- y XVIII -cajonera y armario de ornamentos- y numerosas obras pictóricas y escultóricas, como San Pedro en el Desierto y La Fuente de la vida dando agua a los fundadores de las órdenes religiosas, lienzos del siglo XVII, y los bustos en barro de Dolorosa y Ecce-Homo del XVIII (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La iglesia tiene una planta irregular con una nave central cubierta con una armadura mudéjar y unas capillas laterales que se adosan a ella. Tiene coro elevado a los pies en forma de U sobre bóveda rebajada.
     A través del arco triunfal se accede al presbiterio, cuadrado, estructurado también con recuadros siguiendo el ritmo de la nave. Se cubre con bóveda semiesférica sobre pechinas. Otras obras ya barrocas, se realizaron en la Iglesia, que se centran en el presbiterio y en una capilla independiente. Es de destacar el retablo mayor, obra de José de Medina, en el que se abre un camarín hexalobulado.
     La portada es de mampostería enlucida, tiene un arco de medio punto enmarcada por columnas toscanas con basamento de mármol. Sobre la fachada existe una espadaña muy sencilla de ladrillo.
     La Iglesia de Nuestra Señora del Carmen está situada en la Plaza del Carmen en la parte más alta de la ciudad. Es lo único que se conserva de lo que fue Convento de Religiosos Carmelitas Descalzos. Fundado hacia 1513 y terminado a mediados del siglo XVII, debió su apogeo en el siglo XVIII hasta la exclaustración, en que fue abandonado y demolido por su mal estado de conservación a finales del siglo pasado, conservándose únicamente la iglesia, después de importantes obras de consolidación (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional, en la actualidad sólo se conserva la iglesia. En su interior se observan magníficos retablos barrocos.
     Construida entre 1583 y 1663, esta iglesia, que perteneció a la Orden de los Carmelitas Calzados fue concebida, en principio, como templo conventual. Presenta en la actualidad, una fachada muy simple cuyo elemento más relevante es su frontal manierista.
     El trazado de la iglesia sigue con algunas variaciones el modelo de iglesia morisca granadina, de una sola nave, capilla mayor muy definida y capillas laterales independientes. En el siglo dieciocho se le añade, a los pies, la nave de la Cofradía de la Soledad.
     En su interior destaca el importante artesonado mudéjar de tipo rectangular con decoración de lazo que cubre la nave principal. Pero lo que acentúa su majestuosidad son sus tres enormes retablos, particularmente el central, cargado de santos de la orden carmelita y angelotes policromados que contrastan con la parte propiamente arquitectónica que no llegó a dorarse como sin duda proyectó en principio su autor Antonio Primo. Este retablo es considerado por su belleza y significación, como uno de los más interesantes ejemplos de la retablística barroca andaluza del siglo dieciocho y sirve de embocadura al camarín central de rica policromía que guarda, dentro de un dorado templete, la antigua imagen de la Virgen del Carmen.
     En los retablos colaterales, terminados en su dorado y policromía, señalaremos especialmente el camarín de planta hexagonal del lado de la Epístola dedicado a la imagen arrodillada de Ecce Homo pudiendo ser definido como la pieza más refinada que produjo el rococó en Antequera.
     A la nave central se abren seis capillas independientes donde por no prolongarnos más destacaremos sólo algunos detalles como la primitiva imagen de la Virgen del Socorro de finales del quince y que según la tradición regalaron los Reyes Católicos a la ciudad, o la imagen de la Virgen de la Soledad, hermosa Dolorosa de vestir del siglo dieciocho (Diputación Provincial de Málaga).
     
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