Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

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domingo, 15 de febrero de 2026

Experiencia Explicarte Sevilla, con los Talleres "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla" de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla

     Hoy, domingo 15 de febrero, finaliza la decimotercera semana de otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de las visitas organizadas para los Talleres Socio-Culturales "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla", de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana, del Ayuntamiento de Sevilla, desarrollados de lunes a viernes por las mañanas y tardes, y que se iniciaron el pasado 28 de octubre de 2025, con la primera presentación de los mismos.
     Gracias a la empresa Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L., por contar con nosotros para mostrarles, mediante los Talleres Socio-Culturales del Ayuntamiento de Sevilla, parte de la ciudad hispalense, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Nos pusimos manos a la obra, y fuimos ofreciendo distintas rutas a lo largo y ancho de nuestra ciudad, desde el lunes 9 al viernes 13 de febrero.
 
     Los Talleres desarrollados fueron los siguientes:

- 10ª Sesión - Taller 20 "Conocer Sevilla - 6" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes 9, de 10 a 13 h.)
        - Iglesia Colegial del Divino Salvador
                                          

- 10ª Sesión - Taller 18 "Conocer Sevilla - 4" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes 9, de 17 a 20 h.)
        - Iglesia Colegial del Divino Salvador
        - calle Cabeza del Rey Don Pedro
        - Columnas calle Mármoles
        - edificio CICUS
        - Iglesia de San Nicolás
                       
- 11ª Sesión - Taller 15 "Conocer Sevilla - 1" del Distrito Bellavista - La Palmera (martes 10, de 10 a 13 h.)
       - Museo de Bellas Artes
                - Exposición "Los Bécquer, un linaje de artistas"
  
- 12ª Sesión - Taller 49 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (martes 10, de 17 a 20 h.)
        - Donación de Arte Mariano Bellver - Casa Fabiola
           
- 10ª Sesión - Taller 21 "Conocer Sevilla - 7" del Distrito Bellavista - La Palmera (miércoles 11, de 10 a 13 h.)
        - Museo de Bellas Artes               
- 9ª Sesión - Taller 32 "Conocer Sevilla" del Distrito Triana (miércoles 11, de 17 a 20 h.)
        - Ruta de la Judería I
                - Iglesia de Santa María la Blanca
                - Hotel Las Casas de la Judería
                        - barreduela Dos Hermanas
                        - calle Santa María la Blanca
                        - calle Archeros
                        - calle Verde
                        - calle Sanclemente
                - calle Virgen de la Alegría
                - calle San Bartolomé
                - Iglesia de San Bartolomé
                - calle Levíes
                - Palacio de Miguel de Mañara
                - plaza de las Mercedarias
                - Convento de las Mercedarias de San José
                - Convento de las Salesas
                - calle Vidrio
                - calle Cristo del Buen Viaje     
        
- 13ª Sesión - Taller 16 "Conocer Sevilla - 2" del Distrito Bellavista - La Palmera (jueves 12, de 10 a 13 h.)
        - Museo de Bellas Artes                          
- 12ª Sesión - Taller 54 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (jueves 12, de 17 a 20 h.)
        - Donación de Arte Mariano Bellver - Casa Fabiola
               
- 12ª Sesión - Taller 17 "Conocer Sevilla - 3" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes 13, de 10 a 13 h.)
        - Donación de Arte Mariano Bellver - Casa Fabiola
                
- 12ª Sesión - Taller 19 "Conocer Sevilla - 5" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes 13, de 17 a 20 h.)
        - Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses
                 
     Gracias a las empresas Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L, por contar con nosotros, a los coordinadores de los talleres de los Distritos de Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla, y como no podía ser de otra manera a todos y cada unos de los amigos que estoy conociendo gracias a estos talleres, de los que me estoy llevando una inmejorable impresión, puesto que está siendo una relación de amistad, más que de monitor-alumno, y de colaboración y aportación mutua, que sin duda está siendo enriquecedora para todas las partes, y que esperamos que sea duradera en el tiempo. 
     Deseando continuar con dichos talleres porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Os dejo unas fotografías, aportadas por los usuarios, de toda la Experiencia ExplicArte Sevilla, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.

















Más Experiencias ExplicArte Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 6 de marzo de 2025

La imagen de la Beata Rosa de Viterbo, en el Retablo de San José, de la Iglesia de San Nicolás de Bari

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de la Beata Rosa de Viterbo, en el Retablo de San José, de la Iglesia de San Nicolás de Bari, de Sevilla.       
     Hoy, 6 de marzo, en Viterbo, lugar de Toscana, en Italia, Beata Rosa, virgen de la Tercera Orden Regular de San Francisco, que, asidua en las obras de caridad, a los dieciocho años de edad consumó prontamente el breve curso de su vida (1253) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la imagen de la Beata Rosa de Viterbo, en el Retablo de San José, de la Iglesia de San Nicolás de Bari, de Sevilla.
     La Iglesia de San Nicolás de Bari [nº 21 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 10 en el plano oficial de la Junta de Andalucía] se encuentra en la plaza de Nuestro Padre Jesús de la Salud, 1; en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo.
     En la zona del hastial se sitúa la Capilla de San José, con retablo también del XVIII. Ésta última está presidida por una excelente talla de San José gubiada por el utrerano Francisco Antonio Gijón, autor del popular Cachorro, en 1678. También se le atribuye la dominica Santa Rosa de Lima, mientras que es anónima Santa Catalina de Siena. Las pinturas laterales representan la muerte de San José, el sueño de San José y el taller de Nazaret, todas atribuidas al pintor Pedro Tortolero, del siglo XVIII (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
     Se trata de una obra anónima, realizada en 1758, con unas medidas de 0,95 x 0,58 x 0,45 mts., siendo una imagen muy dinámica, ya que la santa se encuentra con una pierna adelantada, a lo que contribuye el recogimiento de sus ropajes. Porta entre sus manos al Niño Jesús entre sábanas, estando la figura de éste también dotada de movimiento.
     Las vestiduras monjiles de la protagonista se encuentran profusamente decoradas con ornamentos dorados de formas vegetales, mostrando ésta una actitud de tierna relación con el infante (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Beata Rosa de Viterbo, virgen;
   Terciaria franciscana del siglo XIII, nacida en 1235 y muerta a los dieciocho años, en 1252.
     Los mendrugos de pan que ocultaba en su delantal se transformaron en rosas. Taumaturga precoz, a los trece años resucitó a una de sus tías. Para convertir al cristianismo a una maga, ascendió a una hoguera cuyas llamas se apartaban de su cuerpo.
     Canonizada en 1457, es la patrona de Viterbo en cuyo convento de las clarisas, Santa María de las Rosas, fuera inhumada.
     Las mujeres embarazadas usaban cinturones puestos en contacto con su relicario para tener un parto fácil.
     Tiene como atributo o armas parlantes, rosas, que presenta en un cesto o en un pliegue de su manto (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).     
    Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de la Beata Rosa de Viterbo, en el retablo de San José, de la Iglesia de San Nicolás de Bari, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Iglesia de San Nicolás de Bari, en ExplicArte Sevilla.

viernes, 6 de diciembre de 2024

El desaparecido sitio arqueológico de San Nicolás de Bari, en Carmona (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido sitio arqueológico San Nicolás de Bari, en Carmona (Sevilla).
     Hoy, 6 de diciembre, conmemoración de San Nicolás, obispo de Mira, en Licia, actual Turquía, famoso por su santidad y por su intercesión ante el trono de la divina gracia (s. IV) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte el desaparecido sitio arqueológico San Nicolás de Bari, en Carmona (Sevilla).
     Destruido. Zona de urbanizaciones. Ponsich lo cataloga como un asentamiento romano y árabe (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Nicolás de Bari, obispo;
LEYENDA

   San Nicolás, quien fuera en la Edad Media y aún sigue siendo en la actualidad uno de los santos más populares, tiene el privilegio de pertenecer a la Iglesia griega y al mismo tiempo a la latina. Nació en Asia Menor y su culto se trasplantó al sur de Italia, junto con sus reliquias. Reivindicado por Patras, Mira y Bari, el culto de san Nicolás no padeció el cisma y ha seguido sirviendo como vínculo entre las dos mitades de la cristiandad. En tal sentido, puede decirse que es el más universal de los santos.
   Pero a pesar de su popularidad es uno de los menos históricos. Habría nacido hacia 270, en Patras de Licia, localidad que la Leyenda Dorada confunde con Patras de Grecia. Habría sido obispo de Mira, en Asia Menor, encarcelado y liberado por el advenimiento del emperador Constantino. Se contaba que había combatido la herejía arriana en el concilio de Nicea; llevado por su celo habría llegado a propinar a Arrio un puñetazo en el rostro. Habría muerto en 342.
   En realidad la historia fue ahogada muy pronto por la leyenda que se apoderó de él para convertirlo en una mezcla de Neptuno y Papá Noel.
   Su precocidad fue asombrosa: el mismo día de su nacimiento se mantuvo de pie, solo, en la cuba que llenaran con agua tibia para darle el primer baño.
   Su santidad se habría manifestado desde la cuna: los viernes, días de ayuno, se abstenía de mamar del pecho de su nodriza. Ese milagro del lactante (Das Saüglingswunder) es un tópico hagiográfico que reaparece en la Vita de san Roque. En estilo de hagiógrafo ello significa que a partir de su infancia se entregó a la práctica del ayuno semanal.
   Los dos episodios más conocidos  de su leyenda  son su ejemplo de caridad, al dotar a tres jóvenes casaderas muy pobres a quienes la miseria empujaba al vicio y el milagro de los tres monaguillos resucitados.
   La leyenda de las Tres doncellas dotadas por san Nicolás (Praxis de tribus filiabus) es tan conocida como la Caridad de san Martín compartiendo su manto con un mendigo. Un noble reducido a la indigencia no tenía otra salida que prostituir a sus tres hijas. San Nicolás las salvó de la deshonra y del oprobio (dedecus et opprobrium), arrojando durante la noche y sin que nadie lo advirtiese, tres bolsas llenas de oro a través de la ventana de su casa, recursos que permitieron casarlas honorablemente.
   La fábula de los Tres niños resucitados es más compleja, porque se trata de la deformación de la historia de los tres oficiales (Praxis de stratelatis) falsamente acusados e injustamente condenados a muerte, a quienes san Nicolás habría arrancado del tajo del verdugo apareciéndose en sueños al emperador Constantino.
   ¿Cómo fueron metamorfoseados en tres escolares (tres clerici) los tres oficiales, o, para emplear la expresión griega los tres stratélates muertos por un carnicero a quien habían pedido hospitalidad, y que fueron «cortados en pequeños trozos y puestos en el saladero como puercos», y luego restaurados por el bueno de san Nicolás?
   Esta leyenda, que nació en Francia (Lorena o Normandía) en el siglo XII, se explica por la falsa interpretación de una imagen. En el arte de la Edad Media, los cautivos siempre están representados en una torre cortada por el centro. Los tres oficiales en prisión cuyas cabezas emergían de una torrecilla se tomaron por tres niños hundidos en una cuba que la imaginación popular convirtió en saladero.
   Se advertirá la frecuencia de la sagrada cifra tres en la leyenda de san Nicolás: ese ritmo ternario condujo a suponer que todos esos milagros no eran más que variantes de un solo hecho interpretado de diversa manera.
   Los demás milagros de san Nicolás están, casi todos ellos, relacionados con el mar. Los marineros griegos sorprendidos por la tempestad invocaban al obispo de Mira como en el pasado habrían suplicado a Poseidón, con la esperanza de que éste les socorriese, calmara el mar agitado y les ayudara a maniobrar y conducir la nave al abra de salvación.
CULTO
   La prodigiosa expansión del culto de san Nicolás sorprende tanto más por cuanto éste no padeció martirio, y porque no era, a diferencia de casi todos los santos populares de Oriente,  ni militar como san Jorge o san Demetrio, ni un curador como los hermanos gemelos Cosme y Damián.
   No obstante, este santo local de una pequeña ciudad de Anatolia se convirtió en uno de los grandes taumaturgos de la Iglesia griega, y más tarde, en uno de los principales patrones de Grecia y de Rusia. El traslado de sus reliquias a Bari, en 1087 lo convirtió, por añadidura, en uno de los grandes santos de la Iglesia romana.
   Como el apóstol Santiago de Compostela, se benefició con los movimientos de peregrinos y cruzados. Los peregrinos y los caballeros que iban a embarcar en Brindisi hacia la Tierra Santa nunca dejaban de rezar ante las reliquias de san Nicolás de Bari, que destilaban una mirra perfumada que sus devotos recogían preciosamente en ampollas de plomo: es lo que se llama­ba el maná de san Nicolás. La peregrinación a Bari era tanto más frecuentada por cuanto se combinaba con la de san Miguel del monte Gargano, si­tuado a escasa distancia, sobre la costa de Apulia.
   Desde Bari y desde el vecino puerto de Trani, sobre la costa del Adriático, el culto del santo enjambró, en principio, en Normandía, a causa de la conquista de Italia meridional por los normandos, y luego en Lorena, en Saint Nicolas de Port, cerca de Nancy.
   En 1093, un caballero lorenés, Alberto de Varangeville, al pasar por la ciudad de Bari de vuelta de la cruzada, llevó a su país un fragmento de uno de los dedos de san Nicolás, que depositó en una capilla consagrada a la Virgen (Notre Dame) en el pueblo portuario. A finales del siglo XV, en el emplazamiento de dicha capilla se construyó una magnífica basílica de estilo gótico flamígero, que se puso bajo la advocación de Saint Nicolas de Port. 
 La popularidad de esa peregrinación determinó la elección de san Nicolás como patrón de Lorena. Antes de que dicha provincia se uniera a Francia, las iglesias de los loreneses en el extranjero estaban consagradas a san Nicolás. En Roma, al tiempo que los franceses del reino se reunían en San Luis de los Franceses, los procedentes de Lorena lo hacían en San Nicolás de los Loreneses (Saint Nicolas des Lorrains).
   Ya se ha observado que el nombre de pila Nicolás  y sus derivados (en francés): Colas, Colin, Colinot, Collinet, Collignon, también se han difundido en el este de Francia tanto como el nombre «Martín» (fr.: Martin) en las provincias del oeste: es un indicio muy característico de la popularidad de san Nicolás. 
 Pero su culto no se limitó a Lorena. No hay provincia de Francia donde no se encuentren algunas iglesias puestas bajo la advocación de san Nicolás. París poseía dos: Saint Nicolas des Champs y Saint Nicolas du Chardonnet (campo de cardos), al pie de la montaña de Sainte Genevieve. En la catedral de Ruán existe una capilla de Saint Nicolas o de los Mariniers. Y en el Poitou, una de las más bellas iglesias románicas de la región es la de Saint Nicolas de Civray.
   Señalemos, por último, que la primera vida de un santo que se dramatizara en la literatura francesa, es el Jeu de saint Nicolas, (Retablo de san Nicolás), de Jehan Bodel d'Arras.
   En Alemania, la princesa bizantina Teofano, esposa del emperador Otón II, favoreció el culto de san Nicolás.
   El genio de las minas de cobre había sido bautizado Níquel, variante de Nicolás. De ahí el nombre dado a tal metal por el físico químico sueco Kronsted, quien lo aisló en 1751.
   Inglaterra, país de marinos, le profesó un culto que se expresa por la advocación de alrededor de trescientas setenta y seis iglesias.
Patronazgos
   Otra prueba no menos impresionante de la excepcional popularidad de san Nicolás es la multitud de sus patronazgos.
   Es el patrón de los escolares, de los niños de coro (Chorknaben), porque hizo salir vivos del saladero a los tres sacristanes convertidos en picadillo por el ogro carnicero:
   Prie pour nous, saint Nicholas,
   Qui les trois clercs ressuscitas .
   (Ruega  por nosotros,  san Nicolás,  / Quien a tres clérigos resucitó.)
   Lo invocaban las jóvenes casaderas (heiratslustige Madchen), en conmemoración de las bolsas que ofreciera con discreción a tres doncellas quienes, a falta de dote, no encontraban esposos. «San Nicolás, como dice la canción, casa a las mozas con los mozos.»
   Patrón de filies, saint Nicolas,
   Mariez-nous , ne tardez pas!
   (Patrón de las muchachas, san Nicolás /  ¡Cásanos sin demora!)
   Por los regalos que hizo a las tres doncellas, se convirtió en el distribuidor de los regalos de Navidad; y en lugar de arrojarlos por la ventana, los deja caer en los zapatos por la chimenea. Pero si obsequia a los niños buenos, aquellos que no lo son reciben varas, de manera que en la imaginación de los niños se presenta como un Papá Noel y un Papá Azotador. Es posible que la cuba donde se habían puesto en salazón los tres niños, haya sido tomada por un cuévano que servía al santo para transportar los juguetes de Navidad a los niños buenos y transportar al Infierno a los malos.
   Como se ve, esta leyenda infantil de san Nicolás Papá Noel (Babbo Natale), deriva del relato de las tres doncellas dotadas y de los tres niños resucitados. Además, en el Oriente mediterráneo también es el santo tutelar de los marinos, de todos quienes «van por agua y temen el naufragio », porque tiene el poder de calmar las tormentas. Su popularidad se extendía hasta el océano Atlántico, como bastan para probarlo el nombre de tour Saint Nicolas que se dio a una de las dos torres que gobiernan la entrada al puerto de La Rochelle, la iglesia de Saint Nicolas de Nantes, e incluso hasta el mar Báltico, como lo demuestra el gran número de iglesias dedicadas a san Nicolás en las ciudades  marítimas del norte de Alemania.
   Era el patrón de los carpinteros navales, de los pilotos, de los marineros de agua dulce, de los almadieros de Morvan y de los barqueros del Yonne o del Cure. Los niños, las jóvenes casaderas, los marinos y marineros ya le procuraban una clientela numerosa; pero eso no era todo. Una docena de corporaciones se ponían bajo su protección: abogados, procuradores y letrados de palacio, los prestamistas prendarios; los toneleros, comerciantes de vino, arqueadores y descargadores de vino; los comerciantes de granos y descargadores de trigo; los carniceros; los perfumeros, los boticarios y los especieros. 
 La mayoría de estos patronazgos se explican por circunstancias de su leyenda o juegos de palabra.    Los prestamistas prendarios le reconocían haber castigado a los morosos de mala fe. Los descargadores de trigo recordaban que había completado milagrosamente la carga de grano de un navío cuyo capitán había tomado una parte para alimentar hambrientos. Los toneleros aludían al saladero con forma de tonel de donde sacara a los tres escolares.
   En cuanto a los perfumeros, sus homenajes se dirigían al santo mirobleto, cuyo cuerpo en la cripta de Bari destilaba un maná aromático. El origen de esta devoción es un juego de palabras sobre san Nicolás, obispo de Mira. Los aceites odoríferos y terapéuticos que salían de su sarcófago le valieron la clientela de los boticarios.
   Además, se creía a san Nicolás protector de los tesoros confiados a su guarda contra los ladrones. Es el tema del Jeu de saint Nicolas (Retablo de san Nicolás)  de Jehan Bodel d 'Arras.
   Por último, la leyenda de los tres oficiales injustamente encarcelados le había valido el reconocimiento de los presos y de las víctimas de errores judiciales.
ICONOGRAFÍA
Tipo, vestido y atributos

   En el arte bizantino, san Nicolás está representado con una ancha frente y barba blanca, y vestido como un obispo griego, es decir, con felonion y omoforión blancos, y siempre con la cabeza descubierta. En la mano izquierda lleva el libro de los Evangelios o la cruz de doble travesaño, mientras que con la diestra hace un gesto de bendición. No tiene atributos  individuales. En el arte de Occidente está transformado en un obispo latino, es decir, tocado con mitra y apoyado en un báculo.
   Como Papá Noel, aparece ya como obispo, ya arropado en una larga túnica blanca  con  capucho.
   Fue a partir del siglo XIV cuando se le concedieron atributos individuales nacidos de la leyenda  o del culto.
   Sus atributos habituales son una pirámide de tres bolsas de oro que mantiene en equilibrio sobre el libro de los Evangelios y tres niños emergiendo del saladero, alusiones a las dos escenas más populares de su leyenda: la dote de las tres doncellas y la resurrección  de los tres escolares.
   Debe señalarse que las tres bolsas de lingotes de oro (three golden halls, die Goldklumpen), con frecuencia se convierten en tres manzanas a causa de los regalos de Navidad que deja a los niños en sus zapatos. Por otra parte, sucede que los tres escolares surjan no de un recipiente único, sino de tres saladeros  individuales con forma de toneles.
   En su calidad de patrón de los marineros, san Nicolás tiene como tercer atributo un ancla que puede hacer que se lo confunda con el papa san Clemente, si no llevase mitra en lugar de la tiara.
   En la imaginería popular de Épinal, su atributo más frecuente es el grupo de los tres niños desnudos en el saladero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido sitio arqueológico San Nicolás de Bari, en Carmona (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Carmona (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

El Medallón de San Nicolás de Bari, en el Convento de San José del Carmen (Las Teresas)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Medallón de San Nicolás de Bari, en el Convento de San José del Carmen (Las Teresas), de Sevilla.      
    Hoy, 6 de diciembre, conmemoración de San Nicolás, obispo de Mira, en Licia, actual Turquía, famoso por su santidad y por su intercesión ante el trono de la divina gracia (s. IV) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte el Medallón de San Nicolás de Bari, en el Convento de San José del Carmen (Las Teresas), de Sevilla.
     El Convento de San José del Carmen (Las Teresas), se encuentra en la calle Santa Teresa, 5; en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
   En un medallón realizado en el primer tercio del siglo XVII, en óleo sobre cobre, con unas medidas de 8 x 8 cms., de forma octogonal y sobre fondo de celaje aparece San Nicolás de Bari de medio cuerpo vestido con casulla morada. La cabeza, rodeada de nimbo, presenta los rasgos de un hombre maduro de poblada barba que, en actitud extática, dirige la mirada al frente mientras levanta su mano derecha para bendecir y sujeta en la izquierda el libro con las tres bolas de oro (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Nicolás de Bari, obispo;
LEYENDA
   San Nicolás, quien fuera en la Edad Media y aún sigue siendo en la actualidad uno de los santos más populares, tiene el privilegio de pertenecer a la Iglesia griega y al mismo tiempo a la latina. Nació en Asia Menor y su culto se trasplantó al sur de Italia, junto con sus reliquias. Reivindicado por Patras, Mira y Bari, el culto de san Nicolás no padeció el cisma y ha seguido sirviendo como vínculo entre las dos mitades de la cristiandad. En tal sentido, puede decirse que es el más universal de los santos.
   Pero a pesar de su popularidad es uno de los menos históricos. Habría nacido hacia 270, en Patras de Licia, localidad que la Leyenda Dorada confunde con Patras de Grecia. Habría sido obispo de Mira, en Asia Menor, encarcelado y liberado por el advenimiento del emperador Constantino. Se contaba que había combatido la herejía arriana en el concilio de Nicea; llevado por su celo habría llegado a propinar a Arrio un puñetazo en el rostro. Habría muerto en 342.
   En realidad la historia fue ahogada muy pronto por la leyenda que se apoderó de él para convertirlo en una mezcla de Neptuno y Papá Noel.
   Su precocidad fue asombrosa: el mismo día de su nacimiento se mantuvo de pie, solo, en la cuba que llenaran con agua tibia para darle el primer baño.
   Su santidad se habría manifestado desde la cuna: los viernes, días de ayuno, se abstenía de mamar del pecho de su nodriza. Ese milagro del lactante (Das Saüglingswunder) es un tópico hagiográfico que reaparece en la Vita de san Roque. En estilo de hagiógrafo ello significa que a partir de su infancia se entregó a la práctica del ayuno semanal.
   Los dos episodios más conocidos  de su leyenda  son su ejemplo de caridad, al dotar a tres jóvenes casaderas muy pobres a quienes la miseria empujaba al vicio y el milagro de los tres monaguillos resucitados.
   La leyenda de las Tres doncellas dotadas por san Nicolás (Praxis de tribus filiabus) es tan conocida como la Caridad de san Martín compartiendo su manto con un mendigo. Un noble reducido a la indigencia no tenía otra salida que prostituir a sus tres hijas. San Nicolás las salvó de la deshonra y del oprobio (dedecus et opprobrium), arrojando durante la noche y sin que nadie lo advirtiese, tres bolsas llenas de oro a través de la ventana de su casa, recursos que permitieron casarlas honorablemente.
   La fábula de los Tres niños resucitados es más compleja, porque se trata de la deformación de la historia de los tres oficiales (Praxis de stratelatis) falsamente acusados e injustamente condenados a muerte, a quienes san Nicolás habría arrancado del tajo del verdugo apareciéndose en sueños al emperador Constantino.
   ¿Cómo fueron metamorfoseados en tres escolares (tres clerici) los tres oficiales, o, para emplear la expresión griega los tres stratélates muertos por un carnicero a quien habían pedido hospitalidad, y que fueron «cortados en pequeños trozos y puestos en el saladero como puercos», y luego restaurados por el bueno de san Nicolás?
   Esta leyenda, que nació en Francia (Lorena o Normandía) en el siglo XII, se explica por la falsa interpretación de una imagen. En el arte de la Edad Media, los cautivos siempre están representados en una torre cortada por el centro. Los tres oficiales en prisión cuyas cabezas emergían de una torrecilla se tomaron por tres niños hundidos en una cuba que la imaginación popular convirtió en saladero.
   Se advertirá la frecuencia de la sagrada cifra tres en la leyenda de san Nicolás: ese ritmo ternario condujo a suponer que todos esos milagros no eran más que variantes de un solo hecho interpretado de diversa manera.
   Los demás milagros de san Nicolás están, casi todos ellos, relacionados con el mar. Los marineros griegos sorprendidos por la tempestad invocaban al obispo de Mira como en el pasado habrían suplicado a Poseidón, con la esperanza de que éste les socorriese, calmara el mar agitado y les ayudara a maniobrar y conducir la nave al abra de salvación.
CULTO
   La prodigiosa expansión del culto de san Nicolás sorprende tanto más por cuanto éste no padeció martirio, y porque no era, a diferencia de casi todos los santos populares de Oriente,  ni militar como san Jorge o san Demetrio, ni un curador como los hermanos gemelos Cosme y Damián.
   No obstante, este santo local de una pequeña ciudad de Anatolia se convirtió en uno de los grandes taumaturgos de la Iglesia griega, y más tarde, en uno de los principales patrones de Grecia y de Rusia. El traslado de sus reliquias a Bari, en 1087 lo convirtió, por añadidura, en uno de los grandes santos de la Iglesia romana.
   Como el apóstol Santiago de Compostela, se benefició con los movimientos de peregrinos y cruzados. Los peregrinos y los caballeros que iban a embarcar en Brindisi hacia la Tierra Santa nunca dejaban de rezar ante las reliquias de san Nicolás de Bari, que destilaban una mirra perfumada que sus devotos recogían preciosamente en ampollas de plomo: es lo que se llama­ba el maná de san Nicolás. La peregrinación a Bari era tanto más frecuentada por cuanto se combinaba con la de san Miguel del monte Gargano, si­tuado a escasa distancia, sobre la costa de Apulia.
   Desde Bari y desde el vecino puerto de Trani, sobre la costa del Adriático, el culto del santo enjambró, en principio, en Normandía, a causa de la conquista de Italia meridional por los normandos, y luego en Lorena, en Saint Nicolas de Port, cerca de Nancy.
   En 1093, un caballero lorenés, Alberto de Varangeville, al pasar por la ciudad de Bari de vuelta de la cruzada, llevó a su país un fragmento de uno de los dedos de san Nicolás, que depositó en una capilla consagrada a la Virgen (Notre Dame) en el pueblo portuario. A finales del siglo XV, en el emplazamiento de dicha capilla se construyó una magnífica basílica de estilo gótico flamígero, que se puso bajo la advocación de Saint Nicolas de Port. 
 La popularidad de esa peregrinación determinó la elección de san Nicolás como patrón de Lorena. Antes de que dicha provincia se uniera a Francia, las iglesias de los loreneses en el extranjero estaban consagradas a san Nicolás. En Roma, al tiempo que los franceses del reino se reunían en San Luis de los Franceses, los procedentes de Lorena lo hacían en San Nicolás de los Loreneses (Saint Nicolas des Lorrains).
   Ya se ha observado que el nombre de pila Nicolás  y sus derivados (en francés): Colas, Colin, Colinot, Collinet, Collignon, también se han difundido en el este de Francia tanto como el nombre «Martín» (fr.: Martin) en las provincias del oeste: es un indicio muy característico de la popularidad de san Nicolás. 
 Pero su culto no se limitó a Lorena. No hay provincia de Francia donde no se encuentren algunas iglesias puestas bajo la advocación de san Nicolás. París poseía dos: Saint Nicolas des Champs y Saint Nicolas du Chardonnet (campo de cardos), al pie de la montaña de Sainte Genevieve. En la catedral de Ruán existe una capilla de Saint Nicolas o de los Mariniers. Y en el Poitou, una de las más bellas iglesias románicas de la región es la de Saint Nicolas de Civray.
   Señalemos, por último, que la primera vida de un santo que se dramatizara en la literatura francesa, es el Jeu de saint Nicolas, (Retablo de san Nicolás), de Jehan Bodel d'Arras.
   En Alemania, la princesa bizantina Teofano, esposa del emperador Otón II, favoreció el culto de san Nicolás.
   El genio de las minas de cobre había sido bautizado Níquel, variante de Nicolás. De ahí el nombre dado a tal metal por el físico químico sueco Kronsted, quien lo aisló en 1751.
   Inglaterra, país de marinos, le profesó un culto que se expresa por la advocación de alrededor de trescientas setenta y seis iglesias.
Patronazgos
   Otra prueba no menos impresionante de la excepcional popularidad de san Nicolás es la multitud de sus patronazgos.
   Es el patrón de los escolares, de los niños de coro (Chorknaben), porque hizo salir vivos del saladero a los tres sacristanes convertidos en picadillo por el ogro carnicero:
   Prie pour nous, saint Nicholas,
   Qui les trois clercs ressuscitas .
   (Ruega  por nosotros,  san Nicolás,  / Quien a tres clérigos resucitó.)
   Lo invocaban las jóvenes casaderas (heiratslustige Madchen), en conmemoración de las bolsas que ofreciera con discreción a tres doncellas quienes, a falta de dote, no encontraban esposos. «San Nicolás, como dice la canción, casa a las mozas con los mozos.»
   Patrón de filies, saint Nicolas,
   Mariez-nous , ne tardez pas!
   (Patrón de las muchachas, san Nicolás /  ¡Cásanos sin demora!)
   Por los regalos que hizo a las tres doncellas, se convirtió en el distribuidor de los regalos de Navidad; y en lugar de arrojarlos por la ventana, los deja caer en los zapatos por la chimenea. Pero si obsequia a los niños buenos, aquellos que no lo son reciben varas, de manera que en la imaginación de los niños se presenta como un Papá Noel y un Papá Azotador. Es posible que la cuba donde se habían puesto en salazón los tres niños, haya sido tomada por un cuévano que servía al santo para transportar los juguetes de Navidad a los niños buenos y transportar al Infierno a los malos.
   Como se ve, esta leyenda infantil de san Nicolás Papá Noel (Babbo Natale), deriva del relato de las tres doncellas dotadas y de los tres niños resucitados. Además, en el Oriente mediterráneo también es el santo tutelar de los marinos, de todos quienes «van por agua y temen el naufragio », porque tiene el poder de calmar las tormentas. Su popularidad se extendía hasta el océano Atlántico, como bastan para probarlo el nombre de tour Saint Nicolas que se dio a una de las dos torres que gobiernan la entrada al puerto de La Rochelle, la iglesia de Saint Nicolas de Nantes, e incluso hasta el mar Báltico, como lo demuestra el gran número de iglesias dedicadas a san Nicolás en las ciudades  marítimas del norte de Alemania.
   Era el patrón de los carpinteros navales, de los pilotos, de los marineros de agua dulce, de los almadieros de Morvan y de los barqueros del Yonne o del Cure. Los niños, las jóvenes casaderas, los marinos y marineros ya le procuraban una clientela numerosa; pero eso no era todo. Una docena de corporaciones se ponían bajo su protección: abogados, procuradores y letrados de palacio, los prestamistas prendarios; los toneleros, comerciantes de vino, arqueadores y descargadores de vino; los comerciantes de granos y descargadores de trigo; los carniceros; los perfumeros, los boticarios y los especieros. 
 La mayoría de estos patronazgos se explican por circunstancias de su leyenda o juegos de palabra.    Los prestamistas prendarios le reconocían haber castigado a los morosos de mala fe. Los descargadores de trigo recordaban que había completado milagrosamente la carga de grano de un navío cuyo capitán había tomado una parte para alimentar hambrientos. Los toneleros aludían al saladero con forma de tonel de donde sacara a los tres escolares.
   En cuanto a los perfumeros, sus homenajes se dirigían al santo mirobleto, cuyo cuerpo en la cripta de Bari destilaba un maná aromático. El origen de esta devoción es un juego de palabras sobre san Nicolás, obispo de Mira. Los aceites odoríferos y terapéuticos que salían de su sarcófago le valieron la clientela de los boticarios.
   Además, se creía a san Nicolás protector de los tesoros confiados a su guarda contra los ladrones. Es el tema del Jeu de saint Nicolas (Retablo de san Nicolás)  de Jehan Bodel d 'Arras.
   Por último, la leyenda de los tres oficiales injustamente encarcelados le había valido el reconocimiento de los presos y de las víctimas de errores judiciales.
ICONOGRAFÍA
Tipo, vestido y atributos

   En el arte bizantino, san Nicolás está representado con una ancha frente y barba blanca, y vestido como un obispo griego, es decir, con felonion y omoforión blancos, y siempre con la cabeza descubierta. En la mano izquierda lleva el libro de los Evangelios o la cruz de doble travesaño, mientras que con la diestra hace un gesto de bendición. No tiene atributos  individuales. En el arte de Occidente está transformado en un obispo latino, es decir, tocado con mitra y apoyado en un báculo.
   Como Papá Noel, aparece ya como obispo, ya arropado en una larga túnica blanca  con  capucho.
   Fue a partir del siglo XIV cuando se le concedieron atributos individuales nacidos de la leyenda  o del culto.
   Sus atributos habituales son una pirámide de tres bolsas de oro que mantiene en equilibrio sobre el libro de los Evangelios y tres niños emergiendo del saladero, alusiones a las dos escenas más populares de su leyenda: la dote de las tres doncellas y la resurrección  de los tres escolares.
   Debe señalarse que las tres bolsas de lingotes de oro (three golden halls, die Goldklumpen), con frecuencia se convierten en tres manzanas a causa de los regalos de Navidad que deja a los niños en sus zapatos. Por otra parte, sucede que los tres escolares surjan no de un recipiente único, sino de tres saladeros  individuales con forma de toneles.
   En su calidad de patrón de los marineros, san Nicolás tiene como tercer atributo un ancla que puede hacer que se lo confunda con el papa san Clemente, si no llevase mitra en lugar de la tiara.
   En la imaginería popular de Épinal, su atributo más frecuente es el grupo de los tres niños desnudos en el saladero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Medallón de San Nicolás de Bari, en el Convento de San José del Carmen (Las Teresas), de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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miércoles, 4 de diciembre de 2024

La Capilla de Santa Bárbara, en la Iglesia de San Nicolás de Bari

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Retablo de Santa Bárbara, en la Iglesia de San Nicolás de Bari, de Sevilla.      
     Hoy, 4 de diciembre, Conmemoración de Santa Bárbara, de la cual se dice que fue virgen y mártir en Nicomedia, en la actual Turquía (s. III / IV) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte el Retablo de Santa Bárbara, en la Iglesia de San Nicolás de Bari, de Sevilla.
     La Iglesia de San Nicolás de Bari [nº 21 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 10 en el plano oficial de la Junta de Andalucía] se encuentra en la plaza de Nuestro Padre Jesús de la Salud, 1; en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo.
     De gran interés es la Capilla de Santa Bárbara, por su retablo del siglo XVIII, de un barroco más avanzado que el resto, con una rica decoración que oculta la estructura de la obra y con un óculo en la parte superior que convierte el retablo en transparente al jugar con los efectos de la luz. Al centro se sitúa Santa Bárbara con la torre que recuerda el lugar de su martirio, está flanqueada por Santa Lucía y la Magdalena, situándose en el ático San Antonio de Padua. Las pinturas laterales imitando arquitecturas fingidas y la forma cóncava de la obra convierte en uno de los retablos más interesantes de la parroquia (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
     La capilla de Santa Bárbara la preside un retablo, realizado entre 1758 y 1760, con unas medidas de 7,20 x 3,38 x 0,76 mts., cuya estructura se articula en banco (Se trata de una mesa de altar situada en la parte inferior del retablo de Santa Bárbara y que se configura como banco del mismo. En su frente se desarrolla una abigarrada decoración, al igual que en el resto del retablo, formada por grandes rocallas, formas vegetales carnosas de perfiles rizados, formas auriculares, flores... de carácter orgánico y maleable y con un nervioso "horror vacui". Es destacable como se entremezclan éstos elementos con una decoración pictórica que imita a mármoles polícromos), un cuerpo con tres calles y ático. El cuerpo está centrado por una gran hornacina flanqueada por estípites y presidida por la imagen de la santa titular, Santa Bárbara (obra escultórica de hacia 1746-1755, que representa a Santa Bárbara convirtiéndose en la imagen titular del retablo de la misma advocación. Se trata de una figura que aparece de pie, de rostro dulce y con una mirada que se dirige hacia el frente. Sus cabellos ondulados se recogen hacia atrás y se ornamentan con una corona circular de plata repujada. Viste túnica de color azul, sujeta a la cintura por un lazo y además se cubre con un manto del mismo color y de color rojo el revés. Ambas vestiduras se encuentran estofadas y decoradas por grandes motivos vegetales dorados de gran riqueza ornamental. Tanto al manto como a la túnica se le imprime cierto movimiento acentuado por el adelantamiento de la pierna izquierda de la figura. Por último hay que destacar como en su mano izquierda sustenta una torre, atributo frecuente de la santa, abierta en tres ventanas que simbolizan la adoración a la Santísima Trinidad. Tal vez en su mano derecha llevaría una palma del martirio, pero actualmente éste objeto se ha perdido. La santa se sitúa sobre una pequeña peana de perfiles mixtilíneos decorada por volutas y hojas vegetales, siguiendo la rica decoración existente en todo el conjunto retablístico). A los lados aparecen las figuras de Santa Lucía (se trata de una obra escultórica en la que se representa a Santa Lucía. La santa aparece de pie, vestida con una larga túnica y manto en el que se imprime cierto movimiento realzado en uno de sus extremos el cual coge la figura con su mano derecha. Por otro lado, también destaca de éstos ropajes la riqueza decorativa basada en grandes hojas doradas sobre fondo azul. En su mano izquierda Santa Lucía sustenta un plato en el que presenta dos ojos, convirtiéndose éstos en su atributo habitual. En cuanto a su rostro, la figura refleja una expresión seria dirigiendo su mirada hacia el cielo), a la izquierda, y otra santa (obra escultórica que representa a una santa. La figura, de rostro dulce, dirige su mirada hacia el frente, con ojos muy expresivos. Se cubre su cabeza con una toca que oculta su cabello, y se encuentra vestida con una larga túnica de color azul en la que hay que destacar las amplias mangas en las que se imprime un gran movimiento y una gran naturalidad en la talla de los pliegues. Además la túnica se encuentra ricamente decorada con grandes motivos vegetales polícromos. La figura abre sus brazos, imprimiendo una gran expresividad en sus manos, aunque ha perdido los posibles atributos que portaría la santa, de ahí la imposibilidad de su identificación) a la derecha.
     Sobre la hornacina principal y sobre un conjunto de cabezas de querubes (se trata de un altorrelieve compuesto por tres pequeñas cabezas de querubes aladas, de gran expresividad, dispuestos de forma irregular y rodeados por una serie de nubes y ráfagas doradas. Se trata de un conjunto escultórico que sirve para unir el cuerpo principal con la parte superior del retablo, convirtiéndose además en un elemento decorativo destacable dentro del programa ornamental de la obra), se abre otra menor que alberga una pequeña figura de un santo con libro (se trata de una obra escultórica que representa a la figura de un santo. La figura se encuentra situada en el interior de una pequeña hornacina de perfil mixtilíneo. Se encuentra de pie, de rostro un tanto hierático e inexpresivo, dirige su mirada hacia el frente. Aparece vestido con hábito franciscano, de color negro ajustado en la cintura por un cíngulo de tres nudos. Se imprime cierto movimiento a los ropajes debido a la posición de los brazos de las figuras. En su mano izquierda sustenta un libro abierto y su brazo derecho lo eleva aunque parece que ha perdido el objeto que portara).
     El conjunto se remata por un gran penacho decorativo centrado por un óculo abierto que permite la entrada de luz natural a través de la vidriera, ofreciendo unos contrastes de luces y de sombras de carácter barroco.
     La ornamentación del retablo de Santa Bárbara se basa en un elemento principal: la rocalla. Este elemento decorativo inunda todo el conjunto retablístico y se encuentra acompañado de otros motivos ornamentales como elementos vegetales carnosos, placas recortadas de perfiles sinuosos, pequeñas veneras, cabezas de serafines y niños e incluso las denominadas "orejas de cerdo" que no son más que pares de frontoncillos rotos, acodados e invertidos.
     En torno a ésta profusa decoración se desarrolla un retablo que ya va perdiendo sus líneas y soportes arquitectónicos, para convertirse en un aparato meramente decorativo. Con cierta tendencia vertical, va a destacar la calle central, que abarca el doble del espacio de las entrecalles, y que se encuentra flanqueada por dos magníficos estípites que actúan de soportes: estípites formados por varios estrangulamientos, coronados por capiteles clásicos e inundados por esa profusa decoración descrita anteriormente.
     Las calles laterales pierden protagonismo y tienen un mayor realce vertical. En ellas, y sobre una peana de base prismática, se sitúan las esculturas de dos santas.
     En cuanto a la parte superior del retablo, destaca la elevación de la cornisa con numerosos quiebros, avances, retrocesos y perfiles mixtilíneos.
     Por último el aparato decorativo llega a su máxima plenitud en el remate del conjunto, un gran óculo central de perfil mixtilíneo aparece flanqueado por aletones contracurvos decorados por volutas, sartas, frutas y rocalla. La combinación de formas geométricas, escultóricas y talla vegetal produce en la obra un acentuado efecto de claroscuro. A ello hay que unir toda una gran decoración pictórica realizada en los muros de la capilla configurando una unidad con el retablo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Leyenda, Historia, Culto e Iconografía de Santa Bárbara, virgen y mártir:
LEYENDA
   Compilada tardíamente por Simeón Metafrasto en el siglo X, la Pasión de esta santa oriental se popularizó en Occidente en el siglo XIII, gracias al arzobispo de Génova, Santiago de Vorágine, y a su Leyenda Dorada.
   Hija del sátrapa Dióscuro, habría nacido en Nicomedia, a orillas del mar de Mármara. Para sustraerla al proselitismo cristiano, su padre la encerró en una torre iluminada sólo por dos ventanas.
   No obstante, gracias a un subterfugio, ella  encontró el medio de recibir las enseñanzas de un sacerdote enviado por Orígenes, que se hacía pasar por médico, y quien, después de haberla instruido en la religión cristiana le administró el bautismo. Para expresar su fe en la Santísima Trinidad, ella perforó en el muro de la torre una «tercera ventana».
   Al saber que a pesar de todas sus precauciones su hija se había convertido, el feroz Dióscoro la amenazó con la espada. Ella consiguió huir y se refugió en un peñón que se abrió milagrosamente para darle asilo. Pero fue denunciada por un pastor chivato que fue castigado por su traición con la metamorfosis de sus corderos en langostas.
   Presa, santa Bárbara se negó a abjurar del cristianismo y a casarse con un pagano. Por ello la entregaron al juez Marciano que le hizo padecer los peores tormentos. Estirada en un potro fue azotada con vergajos, desgarrada con peines de hierro, rodada sobre fragmentos de cerámica, quemada  con hierros candentes; y al fin los verdugos le arrancaron los pechos con tenazas.
   Cuando la paseaban desnuda por la ciudad, un ángel le cubrió el cuerpo martirizado con un velo.
   Para terminar, su padre, desnaturalizado, la llevó hasta la cima de una mon­taña y le cortó la cabeza con sus propias manos. El castigo del cielo no se hizo esperar: el monstruo fue fulminado por un rayo. «Fue asaeteado y consumido de tal manera que de su cuerpo no quedaron polvo ni cenizas.»
CULTO
   El culto de la "partenomártir" de Bitinia nació en Oriente.
   Fue la patrona del monasterio de Edesa a partir del siglo IV, y en el VII se convirtió en titular de una basílica construida por los coptos en El Cairo. León el Filósofo puso bajo su advocación una iglesia de Constantinopla.
   En Occidente, su popularidad se remonta al siglo XV. No obstante, en Roma se la representó a partir del siglo VIII, tal como se ve en un pilar de Santa María la Antigua, acompañada por un pavo real, símbolo de inmortalidad. Se ha imaginado que en ciertos casos su culto sustituyó al de una divinidad celta: Borbo o Borvo (Borbón), dios de las fuentes. Por otra parte, corno protegía contra el rayo, se le edificaron santuarios en las cumbres golpeadas por el fuego del cielo. 
 Se la veneraba sobre todo en Francia, en las provincias de Normandía y Bretaña, como lo prueban la fundación de un priorato de Sainte Barbe en Auge, a orillas del Dive y la advocación de la capilla de Sainte Barbe en Faouet . 
    En Italia, es la patrona de las ciudades de Ferrara, Guastalla y Mantua.
   En España se la invoca contra los truenos, rayos e incendios (abogada contra los truenos e incendios).
   La extensión de su culto en Alemania, a finales de la Edad Media, se debía sobre todo al hecho de que figurase en la cohorte de los Catorce Intercesores (vierzehn Nothelfer), en compañía de santa Catalina y santa Margarita. Las tres santas gozaban de envidiables privilegios en la devoción popular, ilustrada por este refrán:
   Barbara mit dem Thurm,
   Margarethe mit dem Wurm, 
   Katharina mit dem Räddel
   Sind die drei heiligen Mädel.
   La liturgia les sumó a santa Dorotea, para formar el grupo del Cuarteto de vírgenes capitales que se invocaba en estos términos en la colecta de la Missa de Sanctis quattuor capitalibu s virginibus:
   «Deus qui sanctissimas virgines tuas Catharinam, Barbaram, Margaretham et Dotoheam per martyrii palmam ad coelos pervenire fecisti, praesta, quaesumus, ut earum intervenientibus meritis a peccatorum nostrum maculis mereamus absolvi.»
   A Santa Bárbara suele asociársela  sobre todo con santa Catalina. Protectora de los militares, simboliza la vida activa, mientras que santa Catalina, patrona de los clérigos, es la imagen de la vida contemplativa.
Patronazgos
   Si el culto de santa Bárbara suele adquirir en Alemania una forma colectiva, sus patronazgos tienen un carácter muy individual. Y son tan numerosos que para esclarecerlos, deben clasificarse en dos series: l. La protección contra el rayo y la muerte súbita; 2. Los patronazgos de corporaciones y oficios.
1. Protección contra el rayo y la muerte súbita
   Uno de los privilegios más apreciados de santa Bárbara era el de proteger contra el rayo porque  su verdugo, que fue su propio padre, fue fulminado por el fuego del cielo. Se la llamaba la «conjuradora del rayo».
   Los viejos refranes populares prueban que hasta la invención del pararrayos por Franklin, ella tenía la tarea a su cargo:
   Quand le tonnerre grondera, 
   Sainte Barbe nous gardera. 
   Quand le tonnerre tambera,   
   Sainte Barbe le retiendra.
   Partout où Barbe passera, 
   Le tonnerre ne tambera.
   (Cuando el trueno rugirá,/ Santa Bárbara nos guardará./ Cuando el rayo caerá, / Santa Bárbara lo retendrá./ Por donde Bárbara pasará, /El rayo no caerá.)
   Las iglesias cuyos campanarios y techos protegía de los incendios, invocaban su protección. Por ello el nombre de la santa suele estar inscrito en las campanas, que durante las tormentas solían echarse a vuelo.
   La capilla de Sainte Barbe au Faouet fue edificada en 1489 a causa de una promesa formulada por un noble, quien sorprendido durante una cacería por una violenta borrasca, se salvó gracias a la santa que alejó de su cuerpo una gran roca desprendida que rodara hacia él.
   Como protege del rayo, se considera que santa Bárbara también preserva de la muerte fulminante, y del deceso sin confesión ni comunión, particularmente temido por los creyentes. Así, pertenece a la categoría de los santos eucarísticos.
   Esos dos patronazgos estaban estrechamente ligados en el espíritu de los cristianos de finales de la Edad Media. En un Libro de Horas de 1490, un devoto ruega a santa Bárbara «guardarle del rayo y de la tormenta / como de la muerte súbita, vil y deshonesta / puesto que Dios le ha dado poder».
   Sin duda es esa una de las fuente principales de la popularidad de santa Bárbara, versión  femenina de san Cristóbal a quien también se invocaba contra «la muerte súbita». Los agonizantes recurrían a su intercesión para no expirar antes de haberse confesado. Por ese motivo se la llamaba Mater confessionis. Las cofradías de la Buena Muerte se ponían bajo su advocación.
2. Patronazgos de corporaciones y oficios
   Por el hecho de proteger contra el rayo y la mala muerte, santa Bárbara se convirtió en el siglo XV en la patrona de los artilleros, cuyos cañones tonantes lanzan el rayo, y que están expuestos a explosiones accidentales en tiempos de paz, y a la muerte súbita en tiempos de guerra. Los artificieros también la adoptaron como patrona. 
  Los arcabuceros, bombarderos, cañoneros y culebrineros nunca olvidaban situar su imagen protectora en los escudos de armas o piezas. La cofradía de santa Bárbara en París agrupaba a los salitreros, fabricantes de pólvora y oficiales de artillería. Se da el nombre de santa Bárbara a los polvorines, arsenales y fuertes; en los barcos de guerra, el  habitáculo del maestro artillero se denomina cámara de santa Bárbara.
   Por la misma razón, o tal vez a causa de la montaña que se abrió ante ella, santa Bárbara se convirtió en patrona de los mineros y canteros particularmente expuestos a los peligros del grisú y a los derrumbes. Muchos pozos de minas se bautizaron con el nombre de la santa. Su fiesta, el 4 de diciembre, era feriado para los mineros, y quienes trabajaban ese día se arriesgaban a sufrir accidentes mortales. Por extensión, también la adoptaron como patrona los obreros que perforan pozos petrolíferos, sobre todo en Pechelbronn, Alsacia.
   En el siglo XV, los mineros de Kutna Hora, Kuttenberg, (Bohemia) pusieron bajo su advocación una magnífica iglesia.
   Como en las tormentas se echaban a vuelo las campanas para prevenir los rayos, santa Bárbara también es patrona de los campaneros y carrilloneros. Otros patronazgos se explican por diferentes circunstancias de su leyenda. Puesto que era una virgen estudiosa que se inició en las verdades de la fe cristiana siendo muy joven, junto a santa Catalina comparte el patronazgo de los escolares y estudiantes. De ahí, el nombre del Colegio de Sainte Barbe sobre la colina de Sainte Genevieve, en París.
   La torre donde fue encerrada la santa y en la que ella perforó «una tercera ventana»  en honor de la Santísima Trinidad, le valió convertirse en la patrona no sólo de los presos sino también de los arquitectos y albañiles.
   En conmemoración de la metamorfosis de los ovinos del pastor que la denunciara, era invocada por los agricultores contra las plagas de langosta. Quizá el patronazgo de los canteros o pedreros se explique por la milagrosa apertura de la peña, que le sirviera de refugio. En cualquier caso, es por esa razón que ella curaba la enfermedad de la piedra (cálculos).
   La etimología popular le consiguió aún más clientes. A causa de un mal juego de palabras con su nombre, que evoca la idea de pelos, santa Bárbara era invocada por los tapiceros, fabricantes de brochas, sombrereros, fabricantes de verguetas y de raquetas. En Saone et Loire las mujeres visitan la capilla de Santa Bárbara en peregrinación, para tener hijos con pelo rizado.
   Puede apreciarse la extraordinaria diversidad de la clientela de santa Bárbara, a quien se recurría  no sólo a la hora de la muerte sino también  en la vida diaria, para infinidad de oficios. Era la protectora y abogada  celestial de los artilleros, mineros, campaneros, arquitectos, fabricantes de brochas y sombrereros.
   Ello explica la riqueza  de su iconografía.
ICONOGRAFÍA
Atributos
   Además de la palma del martirio y la corona, santa Bárbara se caracteriza por numerosos atributos que le pertenecen en propiedad exclusiva y permiten reconocerla fácilmente.
   Algunos se han tomado de su leyenda, otros de sus patronazgos.
1. La torre con tres ventanas
   Es el atributo más constante, y por decirlo así, obligatorio. En un auto sacramental del siglo XV puede leerse:
   Aussi faut qu 'elle ait une tour 
   En une main et puis en l 'autre
   Une palme; puis sans nulle faute 
   Ait sur la tête une couronne.
   (También es necesario que tenga una torre/ En una mano y luego en la otra/ Una palma; y luego sin falta alguna /  Que tenga una corona en la cabeza.)
   En vez de la pequeña torre simbólica en la mano, puede estar sentada al pie de una gran torre en construcción: así la representa Jan van Eyck en su célebre grisalla del Museo de Amberes (1437).
   Lo que caracteriza a la torre de santa Bárbara es que está abierta en tres Ventanas que simbolizan su adoración a la Santísima  Trinidad.
   A veces la torre, reducida a una pequeña escala, es sólo un simple ornamento aplicado como una insignia a su diadema o su tocado.
   En un cuadro del Museo de Bruselas, se ve a santa Bárbara cubierta con un vestido lleno de torres bordadas, formando pareja con santa Catalina que lleva el suyo constelado de ruedas.
2. La pluma de pavo real
   Las varas con que la azotaba su padre se habrían cambiado en plumas de pavo real.
   No obstante, puede que se trate de un símbolo de inmortalidad, como en el fresco de Santa María la Antigua, en Roma. Se trataría de una alusión a su patronazgo contra la muerte súbita.
3. Su padre y perseguidor hollado a sus pies
   Así forma pareja con el emperador Majencio a quien se ve a los pies de santa Catalina de Alejandría.
4. Un cáliz rematado con una hostia
   Este atributo que la señala como preservativo de la muerte repentina sin comunión, es menos universal que el precedente. Es particular del arte germánico, alemán y flamenco, e infrecuente en el francés.  
   Al tiempo que la torre alude a su leyenda, el cáliz la señala como patrona de la buena muerte (patronin eines seligen Todes).
   Los dos atributos suelen aparecer combinados: el cáliz está apoyado sobre una ménsula en saledizo, encima de las tres ventanas de la torre.
   Hasta se ha emitido la hipótesis de que en origen eran uno, es decir, que el cáliz sería una duplicación, una simple variante de la torre que a veces tenía la forma de un pimentero, bastante parecida a las píxides en que se conservaban las hostias consagradas para administrar a los agonizantes, en el siglo XV. De la torrecilla se habría pasado a la píxide, y luego al copón o cáliz sin tapa, encima del cual planea una hostia.
5. Un cañón o una bala de cañón
   Este atributo la señala como patrona de los artilleros.
   Resulta poco creíble que el cañón derive, como lo pretende Hourticq,  de la torre mal interpretada. La semejanza de formas es muy ligera, y además, los tubos de los cañones no se erigen según la vertical.
   Palma Vecchio la representa con un cañón a sus pies. Un alabastro inglés del siglo XV (Victoria & Albert Museum, Londres), la muestra con una bala de cañón en  la mano.
   La semejanza entre una bala de artillería y una pelota de frontón sin duda explica la elección de santa Bárbara como patrona de los fabricantes de pelotas y de raquetas (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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