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domingo, 31 de mayo de 2026

El Cementerio de la Trinidad, en Morón de la Frontera (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Cementerio de la Trinidad, en Morón de la Frontera (Sevilla).  
     Hoy, 31 de mayo (domingo siguiente a Pentecostés), Solemnidad de la Santísima e indivisa Trinidad, en la que confesamos y veneramos al único Dios en la Trinidad de personas, y la Trinidad de Personas en la unidad de Dios [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II]. 
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte el Cementerio de la Trinidad, en Morón de la Frontera (Sevilla).
     El Cementerio de la Trinidad, se encuentra en la calle Fray Diego de Cádiz, s/n; en Morón de la Frontera (Sevilla).
   En la estructura general del inmueble se pueden distinguir el jardín de entrada, el perímetro o tapia exterior a la que se adosan los edificios de oficinas y sala forense y el interior de cementerio organizado en torno a dos calles principales: San Joaquín y Santísima Trinidad. En esta última se ubica la capilla. El jardín que antecede al camposanto tiene abundante vegetación, con caminos de albero y bancos.
     Aún se distinguen los tres tipos de sepulturas que establecía el Reglamento para el Cementerio rural de la villa de Morón del año 1862: los familiares (panteones), los individuales y los generales. 
     En cuanto a los materiales, la construcción es en su mayor parte de mampostería y ladrillos. Los muros maestros son de mampostería en cajones con verdugones de ladrillos tanto en la tapia que circunda el cementerio como en la capilla que está en su interior. La tapia está cubierta con tejas rojas. Las calles principales se han asfaltado con cemento. La capilla presenta cubierta a dos aguas, con techumbre de madera y tejas; los suelos son de losas de cemento hidráulico. La puerta de entrada al cementerio tiene pilares de ladrillos rematados con motivos piramidales en color verde. La oficina tiene tabiques de construcción reciente realizados con ladrillos. Para los revestimientos se ha utilizado a veces piedra, pero mayoritariamente yeso y cal, también se usan tejas, baldosas, cristal e hierro. 
     En el Reglamento del Cementerio de 1862 se exigía que:
     Art. 17: las sepulturas comunes se cubrirá con capa de argamasa.
     Art. 18: los mausoleos... que se construyan, cuando menos, de ladrillo con revestimiento de piedras, metales o porcelanas.
     Art. 22: las obras no se permiten dentro del cementerio.
     Art. 23: habrá un depósito de cal viva para cubrir con ella los cadáveres, antes de darle sepultura debiendo verterse sobre los que estén colocados en féretros, del modo que no impida el que éstos puedan cerrarse, entregándose después las llaves a los interesados.    
     Los enterramientos más antiguos se han realizado con ladrillos o baldosas  y sobre él se ha construido el monolito con la cruz en granito o mármol. En torno a las tumbas se suelen colocar rejas de forja a modo de cancel. En los enterramientos es frecuente el uso de motivos conmemorativos y recuerdos: cruces, lápidas, imágenes religiosas...
     Los mausoleos se cubren con techumbre a dos aguas o se rematan con frontones, existe una gran diversidad de tipologías y materiales.  
     En general los elementos más destacables del cementerio son la capilla y algunos enterramientos como los de suelo con monolito de piedra o mármol. La tumba del masón es la nota anecdótica del cementerio pues tiene en su rejas los emblemas de dicha organización (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).          
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Solemnidad de la Santísima Trinidad:
     El dogma de la Trinidad es relativamente reciente, no aparece en el Antiguo Testamento, aunque más tarde se haya creído reconocer una prefiguración de la Trinidad en los tres ángeles recibidos en la mesa de Abraham.
     Hasta puede decirse que es una construcción extraña al cristianismo primitivo, aunque la Trinidad se haya manifestado en el Bautismo de Jesús y éste dijera a sus apóstoles (Mt. 28): «Id, pues, adoctrinad a todos los pueblos, bautizadlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo». La palabra Trinidad aparece por primera vez en Tertuliano y la creencia en Dios «uno y trino» se estableció en 325, en el concilio de Nicea.
     ¿Cómo pudo triunfar ese dogma que a muchos creyentes debió parecer una renuncia al monoteísmo hebreo y un retorno al politeísmo pagano? Debe recordarse que el número tres se consideraba sagrado. «Numero deus impare gaudet», de ahí procede el hecho de que numerosos pueblos, comenzando por los egipcios y los babilonios, adoraran grupos ternarios de divinidades. Basta recordar la triada capitolina: Júpiter, Juno, Minerva, la Triada de Palrnira y la Trimurti hindú: Brahma, Siva, Vishnú.
     Al introducir este artículo de fe en el cristianismo, los teólogos le asestaron sin vacilar un golpe fatal cuyas consecuencias desastrosas se revelaron más tarde. De allí proceden numerosos cismas que alejaron para siempre de la obediencia al papa a millones de creyentes, y se separaron las iglesias de Oriente y de Occidente. El dogma de la Trinidad, convertido por los heréticos egipcios del siglo VI en triteísmo, habría alejado a Mahoma del cristianismo y provocado, en el siglo VII, la formación estrictamente monoteísta del Islam. Cuatrocientos años después la Iglesia griega, que se califica de ortodoxa, se separó de la Iglesia católica -siglo XI- porque según los orientales el Espíritu Santo procede del Padre solo, y no del Hijo. Desde entonces, todos los esfuerzos emprendidos para restablecer la unidad de las iglesias cristianas han resultado vanos.
     Por eso la Trinidad, que desde el punto de vista  dogmático puede considerarse la piedra angular del cristianismo, desde el punto de vista histórico ha resultado más bien un escollo.
Culto
     ¿La Iglesia era consciente de las dificultades a las que se exponía? En todo caso la fiesta de la Santísima Trinidad (Festum Sanctissimae Trinitatis), fijada ocho días después de la Pentecostés, fue rechazada durante mucho tiempo por la Iglesia romana, que la introdujo en el año litúrgico tardíamente. «No es costumbre de Roma consagrar un día particular para honrar a la Santísima Trinidad puesto que en rigor ella es honrada todos los días», declaraba a finales del siglo VI el papa Alejandro II. Hubo que esperar hasta el siglo XVI para que el papado ratificara esta fiesta, reconocida oficialmente en 1334 por un papa francés de Aviñón, Juan XXII.
     Pero la piedad popular había tomado la delantera, y así como numerosas iglesias estaban consagradas a Cristo con el nombre de Santo Salvador y al Espíritu Santo con la expresión Santa Paloma, muchas, tanto en Oriente como en Occidente, fueron puestas bajo la advocación de la Trinidad.
   Una de las más antiguas de Francia era la abadía benedictina de Centula o Saint Riquier, en Picardía, que data de la época carolingia. En Normandía y en las provincias del Oeste se las encontraba en mayor número, eran la abadía de las Damas de Caén, la iglesia de Falaise, las abadías de Lessa y, Fécamp, Vendôme y Angers, dominios de dos dinastías franco inglesas de Guillermo el Conquistador y de los Plantagenet.
     Así se explica que el culto haya arraigado en Inglaterra, donde lo prueban las advocaciones de las catedrales e iglesias abaciales de Bristol, Carlisle, Ely, Gloucester, Norwich, Winchester, todas dedicadas a «The Holy and Undivided Trinity», al igual que la capilla del Trinity College de Cambridge.
     Un hecho curioso prueba la persistencia de este culto: en el siglo XVI el conde de Worcester, condenado a la decapitación, pidió a su verdugo que le concediese, como favor especial, que le cortase la cabeza  de tres golpes de espada, «en honor a la Santísima Trinidad».
     A finales de la Edad Media, la cartuja de Champmol en Dijon, fundación de los duques de Borgoña, se dedicó a la Santa y Bendita Trinidad.
     La iglesia de peregrinación de Gossweinstein (Franconia), en Alemania, está consagrada a la Santísima Trinidad. Al igual que el monasterio más célebre de la Rusia moscovita, la Laura de la Trinidad San Sergio (Troitsko Sergeivskaia Lavra).
     Además, el culto de la Trinidad fue reforzado por la orden de los Trinitarios, fundada en 1198 por san Juan de Mata, para la redención de los cautivos: todas las iglesias de la orden estaban consagradas a la Santa Trinidad.
     Una de las tres capillas del castillo de Fontainebleau está dedicada a la Trinidad porque el terreno que le servía de asiento pertenecía a los religiosos trinitarios.
     En el siglo XVII el peligro turco provocó en Austria un nuevo ascenso de la devoción a este símbolo protector de los cristianos contra el Islam y la peste.
La arquitectura trinitaria
     En la arquitectura religiosa y civil esta devoción se tradujo en plantas triangulares o trilobuladas que merecerían un estudio especial bajo el nombre de Arquitectura Trinitaria. Muchas iglesias dedicadas a la Trinidad se edificaron siguiendo la planta habitual de las basílicas; pero a veces ha surgido la idea de otorgarles una configuración especial.
     Fue así como san Angilberto hizo construir en triángulo la abadía de Centula (Saint Riquier) en Picardía. El claustro era triangular  (Claustrum  monachorum triangulum factum est) y en sus ángulos se levantaron tres iglesias atendidas por trescientos monjes. Asimismo, el monasterio benedictino de Fleury (Saint-Benoit­ sur-Loire) tenía la forma de una delta griega (ad instar trigoni). La misma planta vuelve a encontrarse en la iglesia de Planes (Pirineo Oriental).
     Esta tradición persistió en la época barroca, como lo prueba la iglesia de planta triangular de Stadl-Paura, cerca de Lambach, en Alta Austria, dedicada a la Santísima Trinidad en 1722.
     El País Vasco posee en el antiguo vizcondado de Soule, en los alrededores de Mauléon, todo un grupo de campanarios trinitarios de triple aguilón puntiagudo que no parecen anteriores al siglo XVII.
     En la arquitectura civil los ejemplos son más escasos, naturalmente. No obstante, puede citarse el palacio de Longford Castle, en Inglaterra, construido hada 1578 por John Thorpe, según una planta triangular con tres torres, cada una de las cuales llevaba el nombre de una persona de la Trinidad. El diseño de esa «symbolic House» es una auténtica profesión de fe.
     En otros lugares el culto trinitario se tradujo en presbiterios trilobulados, como en una capilla de Saint Honorat de Lérins (siglo XI) y en la iglesia de la Trinidad de Munich (1714).
Iconografía
     Nada más difícil de concebir, y en consecuencia de traducir plásticamente, que un Dios uno y trino a la vez (Deus trinus et unus), que la Trinidad en la Unidad (Trinitas in unitate). Tema ingrato entre todos, porque el espíritu choca con una contradicción, al menos aparente, que debía dejar perplejos a los artistas.
     Los propios teólogos no tenían mayor claridad. Se conoce la bonita leyenda de san Agustín y del niño de la cuchara. Un día, cuando el obispo de Hipona se paseaba por la orilla del mar meditando acerca del misterio de la Trinidad, ocurrió que en la playa se encontró con un niño pequeño que se fatigaba intentando vaciar el mar con una concha con la cual extraía agua de un pozo cavado en la arena. Él le explicó sonriente que perdía su tiempo. «No más que tú -replicó el niño, que era un ángel- cuando intentas comprender el enigma de la Trinidad».
     Dante pensaba igual cuando escribía en la Divina Comedia:
          Matto è chi spera che nostra  ragione 
          Possa trascorrer la infinita via
          Che tiene una sustanzia in tre persone.
     No debe sorprender por ello que los pobres artistas, aunque guiados por los clérigos, hayan perdido el latín ¿Cómo expresar a un tiempo, y con la misma fuerza, la unidad y la pluralidad? Si se quiere subrayar la diversidad de las tres Personas divinas ello se hará en detrimento de su unidad; si por el contrario se prefiere poner el acento en la unidad de sustancia, entonces se sacrifica la individualidad. La lengua alemana, aquí más precisa que la nuestra, dispone de dos palabras para caracterizar estas dos concepciones opuestas: es necesario elegir entre Dreieinigkeit (la unidad en la trinidad) y Dreifalligkeit (la triplicidad en la unidad). La conciliación de estas antinomias es un problema tan insoluble como la cuadratura del círculo.
     Todas las representaciones de la Trinidad que nos propone el arte cristiano -ninguna de las cuales resulta plenamente satisfactoria- se reducen a dos categorías: los símbolos geométricos y las figuras antropomorfas. Pero cada uno de estos dos tipos comporta muy numerosas variantes.
a) Símbolos geométricos
     Los jeroglíficos geométricos que parecen más apropiados para evocar la idea de unidad en la triplicidad son el triángulo y el círculo.
l. El Triángulo
     El triángulo trinitario es un triángulo equilátero inscrito en un círculo.
     El triángulo alumbrado por un ojo único fue tomado en préstamo por los franc-masones a la corporación de albañiles que estaba bajo el patronato de la Trinidad. Pero este emblema corriente en la arquitectura religiosa, desconocido en la Edad Media e incluso en el Renacimiento, apareció en el siglo XVII.
2. El Círculo
     Tres círculos concéntricos pueden también dar una idea bastante adecuada de la Trinidad. Dicho simbolismo, de origen astronómico, deriva de tres antiguas representaciones del Sol. Esta filiación aparece muy claramente en un mosaico del baptisterio de Albenga, en Liguria (siglo VI) y aún mejor en las miniaturas del Liber Scivias compuesto a mediados del siglo XII por una abadesa mística de Bingen, en Renania, santa Hildegarda, que sustituyó a Helios por el Dios de los cristianos cuya figura radiante, del color del zafiro, se inscribe en círculos de fuego. En las escenas de la Creación y del Bautismo, la Trinidad está simbolizada de manera puramente abstracta por tres círculos concéntricos: oro, plata y azul celeste.
     Los tres círculos concéntricos a veces están sustituidos por tres anillos entrelazados (Dreiringsymbol).
3. Otros Símbolos
     Además de las figuras geométricas triángulo y círculo para representar la Trinidad, también se ha  recurrido con mucho ingenio a ciertas letras del alfabeto.
     La más usual es la delta griega, que en realidad es una forma triangular. A ellas se agregaron la alfa y la omega.
     La alfa de tres trazos simboliza las tres Personas y la omega (prácticamente un círculo) su unidad. La letra "Y" también  se presta  para  la misma  interpretación. En la iconología del Renacimiento la «y» adquirió otro significado y se convirtió en signo del libre albedrío que se reserva el derecho de elegir en la encrucijada de caminos entre dos rumbos divergentes. 
   A veces, este simbolismo alfabético se complica. El crismón, que es generalmente el monograma de Cristo, se ha empleado sólo excepcionalmente para representar la Trinidad, como en el tímpano de la catedral de Jaca, en Aragón.
   La ro griega se ha confundido con la «P» latina e interpretado como la inicial de Pater, mientras que la «S» agregada designa al Espíritu Santo (Spiritus). Esta combinación arbitraria de letras griegas y latinas es un símbolo de la Trinidad.
     En el simbolismo litúrgico, la señal de la cruz tiene un sentido trinitario. Primero se persigna la frente en honor del Padre, luego el ombligo (super umbilicum) en honor del Hijo que se encarnó en el vientre de la Virgen (Descendit temporaliter in ventrem Virginis), y finalmente sobre los hombros, de izquierda a derecha, en honor del Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo a la vez y que les sirve de vínculo.
     Los predicadores populares interpretaban en el mismo sentido los triforios, grupos de tres vanos abiertos en los presbiterios de las iglesias y las tres ventanas de la torre donde estuvo presa santa Bárbara.
     Entre los numerosos símbolos trinitarios que se descifran como jeroglíficos o criptogramas, se cuentan, además, el tridente de Neptuno, el barco de tres velas, el arca de Noé con tres puentes o «castillos», la columna de tres caras y el candelabro de tres brazos.
     El irlandés san Patricio había recurrido a una hoja de trébol, emblema de la verde Irlanda, para hacer comprender a su grey que 3 = l.
     Algunos de esos ingenuos símbolos podían pasar por caricaturas humorísticas de la Trinidad. Sin hablar de la Trinidad de tres caras, que pertenece a la serie de representaciones antropomórficas, en Luxeuil puede verse una clave de bóveda que representa tres peces con cabeza única, y en la casa del cardenal Jouffroy un trío de liebres cuyas orejas próximas dibujan un triángulo isósceles. El mismo criptograma gracioso se encuentra en Münster, Alemania, y en Paderborn, en el tondo de una ventana del claustro de la catedral, y en Suiza, en el convento de Muotatal. En otra versión más noble, la Trinidad se representa con tres leones de una sola cabeza.
b) Representaciones antropomórficas
     La abstracción es siempre árida y los artistas, naturalmente, debían sentirse tentados a representar la Trinidad con tres seres humanos, semejantes o no, pero unidos. El Oriente griego que siempre tuvo el gusto y el genio de la alegoría, eligió un símbolo extraído del Antiguo Testamento: los tres ángeles que recibiera Abraham. Occidente prefirió, por el contrario, representar a las tres Personas divinas no mediante la alusión sino directamente; y además, con un don de invención que contrasta con la fidelidad bizantina a los tópicos, no se contentó con un esquema único y estereotipado, y multiplicó las variaciones.
l. La fórmula bizantina: Abraham es visitado por tres Ángeles
     El tema, que también se denomina Filoxenia (hospitalidad) de Abraham o la Trinidad del Antiguo Testamento se ha tomado del Génesis (18): «Apareciósele el Señor en la encina de Mambré (...) Sucedió pues que alza ndo los ojos vio que esta ban  cerca  de él tres personajes...» .
     El relato de la Biblia ofrece los elementos de una escena de género. El patriarca hizo sentar a sus tres huéspedes a una mesa dispuesta bajo la encina de Mambré, y les preparó una comida con un becerro que hizo asar y tres tortas de flor de harina mientras su esposa Sara, curiosa y escéptica, escuchaba en la entrada de la tienda el anuncio de uno de los ángeles que predijo al viejo Abraham el nacimiento de un hijo.
     Todos los elementos narrativos son descartados cuando se trata de representar la Trinidad con esta escena cuyo significado esotérico aclara san Agustín así: Tres vidit, unum adoravit. Se elimina a Sara y al propio Abraham para no conservar más que a los tres ángeles trinitarios representados idénticos, e incluso, hasta el siglo XIV, isocéfalos.
   Los tres se consideran de la misma edad. En el contrato firmado por Enguerrand Quarton para su retablo de la Coronación de la Virgen en Aviñón, se estipuló que el artista debía representar a Abraham «adorando a tres personas de la misma edad». Los ángeles llevan generalmente el nimbo unido, pero cuando simbolizan la Trinidad tienen derecho al nimbo cruciforme.
     Hacia el final de la Edad Media los tres ángeles ya no son idénticos ni isocéfalos: el del medio, que simboliza a Dios Padre, está realzado y sus alas elevadas para destacar su presencia.
     Los ejemplos en el arte bizantino o bizantinizante, que se reparten entre los siglos V y XV, son muy numerosos.
2. Las fórmulas occidentales
     Las representaciones antropomórficas u antropozoomórficas de la Trinidad adoptadas por el arte occidental son tan diversas que resulta difícil clasificarlas. La más simple -y la menos feliz desde el punto de vista estético- es la figura única de tres cabezas o tres rostros. Las otras soluciones consisten en agrupar las tres personas de la Trinidad, distintas, pero ya semejantes, ya diferentes, sobre un plano horizontal o vertical.
     Cada una de estas fórmulas comporta variantes.
a) La Trinidad tricéfala
     Tres cabezas separadas salen de un solo tronco, la del centro está de frente, las otras dos de perfil, o bien las cabezas de las tres personas de la Trinidad están fundidas en una sola que en consecuencia tiene tres narices y tres bocas. En el primer caso tenemos una Trinidad de tres cabezas, en el segundo una Trinidad de tres rostros. 
  ¿Cuál es el origen de esta monstruosa amalgama que recuerda las proliferaciones del arte hindú? La tricefalia no es extraña a la mitología y al arte de los griegos que no temieron representar a la triple Hécate o al triple Gerión ni otorgarle tres cabezas a Cerbero, el perro guardián del Hades. Los romanos han conocido a Jano que sólo es bifronte, es decir, de dos caras, una vuelta hacia el pasado y la otra hacia el futuro. Aparece con frecuencia en los calendarios esculpidos en las catedrales para representar el mes de enero, y un vidriero de Chartres imaginó darle un tercer rostro para significar el presente.
     Pero como este motivo de la Trinidad tricéfala se habría visto aparecer por primera vez en Francia, quizá sea necesario evocar aquí las tradiciones locales precristianas. El culto de las divinidades célticas tricéfalas estaba muy difundido en la Galia y Mercurio trifronte aparece con frecuencia representado en los altares galoromanos. En Bajorrelieves de la Galia romana, Espérandieu señala el pilar sepulcral de Reims y un busto tricéfa1o de piedra encontrado en Condat (Dordoña). Sea como fuere, el tema existe en Francia desde la época romana en la escultura (capitel de Saint Révérien en Nivernais, claustro de Cadouin) y en la miniatura; en el siglo XV una de las hojas del Libro de Horas de Etienne Chevalier (Chantilly), iluminado por Jean Fouquet, muestra la Trinidad de tres cabezas apareciéndose a san Pablo en el camino de Damasco. De allí se extendió por Italia, Alemania y hasta entre los eslavos de los Balcanes.
     Italia ofrece curiosos ejemplos. La célebre familia milanesa de los Trivulzi adoptó los tres rostros (tre volti ) de la Trinidad como armas hablantes: esos escudos es­tán esculpidos sobre la tumba de los Trivulzi, en la iglesia Santa María del Popolo, en Roma. El motivo pasó a la iconografía de las Virtudes. El arte italiano del siglo XVI nos ha dejado numerosas figuras tricéfalas de la Prudencia (relicarios de san Agustín en Pavía, de san Pedro mártir en Milán, pavimento de la catedral de Siena).
     Por analogía con la Trinidad tricéfala, el Demonio, el Anticristo, considerado como la Trinidad del mal, ha sido representado también con triple rostro, por ejem­plo en un bajorrelieve de la fachada de la iglesia de San Pietro en Tuscania (siglo XII), y más tarde en un dibujo alemán atribuido a Grünewald.
     A partir de la Edad Media, la Trinidad de tres rostros había sido denunciada por el teólogo Gerson como sacrílega y monstruosa. Y soportó el ataque de san Antonino de Florencia que declaró reprensibles a los artistas que representaban la Trinidad con forma de hombre de tres cabezas. Finalmente, fue condenada en el siglo XVI por el concilio de Trento, preocupado por quitarles un motivo de escarnio a los protestantes que se burlaban de ese «Cerbero católico». En 1628, el papa Urbano VIII prohibió formalmente el tema calificado de herético e hizo quemar las imágenes de ese tipo, lo cual explica su escaso número. Benedicto XIV confirmó esa bula en 1745.
b) La Trinidad según el esquema horizontal
     Si se quiere representar aparte a las tres personas de la Trinidad, en lugar de intentar fundirlas en un conglomerado más o menos amorfo, se puede elegir entre dos sistemas de agrupación: en extensión horizontal o en altura (extensión vertical).
     La yuxtaposición destaca la diversidad de las tres personas divinas; la superposición permite mantener mejor su unidad. Es por ello que los artistas -o los teólogos que los guiaron- según quisieran subrayar la individualidad o la solidaridad de los elementos del grupo, adoptaban el esquema  horizontal o el vertical.
     Las Trinidades horizontales, cuyo arquetipo parece tomado del arte imperial romano y bizantino que con frecuencia ha representado en las monedas a dos o tres emperadores sentados uno junto al otro u otros, coronados por la Victoria, presentan tres variantes:
l. Las tres Personas, sentadas una junto a otra, son rigurosamente idénticas.
2. Las dos primeras Personas de la Trinidad son semejantes mientras que el Espíritu Santo que las une tiene la forma de una paloma.
3. Las tres Personas son diferentes.
I. Las tres personas son semejantes
   Las tres personas divinas, representadas con forma humana, están sentadas de frente, sobre el mismo plano. Son rigurosamente idénticas e intercambiables: las mismas edades, actitudes y expresiones. A veces están vestidas con el mismo manto para formar bloque. Es la traducción plástica de un versículo del símbolo Quicumque: Talis Pater, talis Filius, talis Spiritus Sanctus. 
     Los tres sosias llevan generalmente los mismos atributos: el globo cruciforme (Retablo Tüpfer de Baden, cerca de Viena), la corona y el cetro (Tapiz de Bruselas que representa la Creación, en la iglesia de Saint-Just, en Narbona ), de manera que resulta difícil distinguirlos. No obstante, a veces se introduce un ele­mento diferenciador: Dios Padre está tocado con la tiara, el Hijo se reconoce por las heridas del costado y los pies; el Espíritu Santo es alado. Puede ocurrir que cada uno de ellos tenga un atributo personal: el globo para el Padre, la cruz para el Hijo, el libro para el Espíritu Santo.
     El tema, muy semejante al motivo bizantino de los tres ángeles que se aparecen a Abraham, está documentado en Occidente a partir de finales del siglo XII; y gozó de preferencias en el siglo XV.
II. El Padre y el Hijo son semejantes, el Espíritu Santo tiene forma de paloma
     El Hijo está sentado a la derecha del Padre, como está escrito en el salmo: Dixit Dominus Domino meo: sede a dextris meis. La paloma del Espíritu Santo que sirve de vínculo, extiende las alas entre sus labios.
     Esta versión se difundió en el siglo XV junto con el tema de las tres personas idénticas. 
   En un contrato de 1453 firmado por Enguerrand Quarton para la ejecución  de la Coronación de la Virgen de Villeneuve de Aviñón, se estipula que la Santísima Trinidad debe representarse de tal manera que «entre Padre e Hijo no debe haber diferencia alguna» y que el Espíritu Santo estará «en forma de paloma». En una miniatura de la Biblioteca  Real de Bruselas, la paloma vuela con la testa hacia abajo, sobre las cabezas semejantes del Padre y del Hijo, a las que enmarca con sus alas.
     En el siglo XVI se ven aparecer variaciones:
     En una hoja del Breviario Grimani que ilustra el oficio de la Trinidad, las dos primeras Personas, idénticas, envueltas en un manto rojo, sostienen el mismo cetro por encima del cual planea la paloma del Espíritu Santo. Se los diferencia porque el Padre ejecuta un gesto de bendición con la mano derecha al tiem­po que el Hijo presenta la cruz. Se advierte que el Hijo está excepcionalmente sentado a la izquierda del Padre.
     En el tríptico de Vitteaux (Cote-d'Or), pintado en 1592 por Nicolas d'Hoey, el Padre y el Hijo, simétricamente sentados, son idénticos, pero el Padre está ves­tido, mientras que el Hijo descubre el pecho para mostrar la herida del costado. Apoyan la mano sobre un globo por encima del cual planea en un halo la paloma del Espíritu Santo.
     Estas innovaciones vuelven a encontrarse en la Trinidad de Rubens, en la Pinacoteca de Munich. Como en el Breviario Grimani, el Padre sostiene el cetro y el Hijo lleva la cruz, y ambos apoyan el pie sobre el globo del mundo. Como en Vitteaux, Cristo aparece como Intercesor, mostrando sus heridas.
III. las tres personas son diferentes, el Espíritu Santo tiene forma  humana o forma  de paloma
     Poco a poco se fueron diferenciando las tres Personas por su edad y también por sus atributos. El Padre es un anciano, el Hijo un hombre adulto y el Espíritu Santo un adolescente imberbe. Es la solución adoptada en una Coronación de la Virgen de 1457, atribuida a un maestro anónimo de la escuela francesa (Museo de Basilea).
     Señalemos, por la curiosidad del hecho, un motivo aberrante y tal vez único en las iniciales del Registro de la abadía de Tennenbach (Brisgau, Suiza; siglo XIV). En vez de estar sentados como de costumbre, Padre e Hijo, diferentes, se mantienen de pie sobre una nubecilla; en el centro, la paloma del Espíritu Santo, del mismo tamaño que ellos, se yergue sobre su cola y los envuelve con las alas.
     También es excepcional el simbolismo del pórtico románico de Champeix (Puy-de-Dôme). Sobre el dintel destaca la Mano de Dios, emblema de Dios Padre, entre los dos símbolos zoomorfos del Hijo y del Espíritu Santo: el cordero cruciforme y la paloma. El sentido trinitario de este jeroglífico se aclara mediante una inscripción en latín: Tres trinun signant: pollex, pecus al que columba.
     Condenados  por  el  concilio  de Tremo,  todos estos temas  de yuxtaposición  de las tres personas divinas, acusados de favorecer la herejía  triteísta, escasean a partir del siglo XVI.
     No obstante, Rubens vuelve a ellos todavía en 1616, en su Trinidad de la Pinacoteca de Munich, y también el escultor Paul Strudel, en la Columna de la trinidad o de la Peste (Pestsdüle, 1693) en la plaza de Graben, en Viena .
c) la Trinidad según el esquema vertical: el Trono de Gracia
     Para conferir la necesaria unidad al grupo demasiado disperso de la Trinidad, y afirmar contra los triteístas el monoteísmo de la fe cristiana, la solución más satisfactoria de este difícil problema de composición era el ordenamiento vertical. Dios Padre, sentado sobre un trono, presenta como signo de la Gracia redentora (de allí el nombre del tema: Trono de Gracia) el cuerpo de su Hijo en la cruz. La paloma del Espíritu Santo planea entre las cabezas del Padre y el Hijo de manera que las tres personas divinas, aunque sean diferentes, disímiles, se encuentran estrechamente unidas y están, por decirlo así, fundidas en una totalidad.
     Este ordenamiento, que tal vez haya sido sugerido por la iconografía del Bautismo de Cristo, no es inmutable y admite numerosas variaciones en los detalles. La cruz puede ser suprimida: entonces el cuerpo inanimado de Cristo reposa directamen­te sobre las rodillas de su Padre. Quizá se deba ver en esta disposición la influencia de los grupos de la Virgen de la Piedad, tan populares a finales de la Edad Media. Este grupo, que los rusos denominan Otetchestvo (de la palabra Otets, padre) y que es, efectivamente, una Paternidad, podría llamarse el Dios de Piedad, si tal expresión no se hubiera aplicado al Ecce Homo.
     Es sobre todo la posición de la paloma del Espíritu Santo lo que cambia. Ya planea, de acuerdo con el dogma de la «procesión», entre las cabezas del Padre y del Hijo; ya desciende de la boca del Padre hacia la cabeza de Cristo; ya asciende desde la cabeza de Cristo hacia los labios de Dios Padre de los cuales es la común emanación; ya  sobrevuela y corona el grupo. En ciertas ocasiones -escasas- está posa­da lateralmente sobre el hombro de Cristo, en el travesaño de la cruz o en el libro que sujeta Dios Padre. En este caso, el Espíritu Santo ya no parece proceder del Padre y del Hijo, simplemente completa la Trinidad.
¿Cuál es el origen del tema del Trono de Gracia?
     En otros tiempos se denominaba la Trinidad Italiana; pero no es más específicamente italiano que la Piedad, e incluso es un tema más frecuente en la Europa del Norte que al sur de los Alpes.
     Se ha señalado un ejemplo del siglo XI en una admirable miniatura anglosajo­na del Museo Británico (Ms. Harley [603] ). En ella, Dios Padre estrecha en sus brazos al Niño Jesús con el cual parece confundirse.
     Según E. Mâle, es una creación del arte francés del siglo XII. El primer germen sería la vidriera simbólica de Saint Denis concebida por el abad Suger, donde en la cuadriga de Aminadab se ve a Dios Padre presentando a Cristo en la cruz, sólo falta la paloma del Espíritu Santo.
     Esta tesis es rechazada por la escuela iconográfica alemana, que atribuye a este tipo de la Trinidad, como a la Filoxenia de Abraham, un origen bizantino. En los iconos bizantinos se ve, efectivamente, a Dios Padre sosteniendo sobre las rodillas al Niño Jesús, que a su vez sostiene la paloma del Espíritu Santo. Dicha imagen de la Trinidad derivaría de la Panagia Nikopoia  representada  con el Niño sobre las rodillas.
     El punto débil de esta argumentación radica en este hecho: en las representaciones del Trono de Gracia que se multiplicaron en Francia a partir del siglo XIII, no es el Niño Jesús quién está sobre las rodillas de Dios Padre, sino el Cristo adulto clavado en la cruz o que lleva las marcas de la Crucifixión; la diferencia es capital. Fue bajo esta nueva forma que la Sedes Gratiae pasó al arte italiano y alemán, y a este título puede decirse, con E. Mâle, que es una creación francesa sino una invención del abad Suger.
     Estas imágenes de la Trinidad inspiraban los sarcasmos irónicos de los protestantes. Pierre Dumoulin escribía en su Escudo de la fe: «Los templos de la Iglesia Romana están llenos de imágenes de la Trinidad. Se pinta un anciano sentado en una cátedra, vestido de papa con la triple corona y la capa papal con el objeto de que al menos sea respetado por sus ropas. Se le pinta también un pichón colgado de la barba y un crucifijo entre los brazos».
     A pesar de estos repudios, la Iglesia católica, que había condenado las trinidades tricéfalas y triteístas, se une oficialmente a la fórmula del Trono de Gracia (Sedes Gratiae), la única aprobada por la autoridad eclesiástica. Una bula del papa Benedicto XIV confirma este privilegio exclusivo: «Imagines S.S. Trinitatis communiter approbatae et tuto permittendae illae sunt, quae personam Dei Patris exhibent in forma viri senis, desumpta ex Daniele (7,9): antiquus Dierum sedit; in ejus autem sinu unigenitum ipsius Filium Christum videlicet Deum et horninem et ínter utrosque Paraclitum Spiritum Sanctum in specie columbae».
     Puede advertirse la extrema diversidad de las soluciones aportadas por el arte cristiano al arduo problema de la figuración plástica de la Trinidad. Representaciones geométricas (triángulos, círculos), simbólicas (los tres ángeles a la mesa de Abraham), antropomórficas (cabeza de tres rostros, similitud de las tres personas divinas), antropozoomórficas (dos personas de forma humana y la paloma, agrupadas horizontal o verticalmente): se ha intentado todo, con más ingenio que éxito.
La Virgen asociada con la Trinidad o la Cuaternidad Mariana
     El tema de la Trinidad no siempre está aislado. Hacia finales de la Edad Media aparece asociado con frecuencia a la Coronación de la Virgen.
     Al principio la Virgen está situada lateralmente, aparte del grupo divino o sentada a respetuosa distancia sobre un asiento más bajo. Pero no tarda en ganar terreno a expensas del Espíritu Santo al que tiende a desplazar.
     En una miniatura del Libro de Horas de Juan sin Miedo (principios del siglo XV), que representa la Corte Celestial, la Virgen ocupa el lugar de honor entre el Padre y el Hijo. Lleva una corona de oro semejante a la del Padre. La paloma del Espíritu Santo está relegada al círculo que rodea a los tres personajes.
     Hacia mediados del siglo XV, el pintor de Aviñón Enguerrand Quarton llegó a intercalar a la Virgen coronada entre Dios Padre y Dios Hijo bajo la paloma del Espíritu Santo que planea encima de su cabeza.
     Es la época en que se osa esculpir la Virgen abridera, que lleva en su seno vacío no al Niño Jesús, sino a la Trinidad entera que se presenta como el fruto de sus entrañas.
     Una estatuilla del siglo XVI que se conserva en la iglesia de Gaillon, representa, bajo la probable influencia del grupo trinitario de Santa Ana, la Virgen y el Niño, a la Virgen que lleva a las tres personas de la Santísima Trinidad ya no en su seno sino en los brazos. En el izquierdo tiene al Niño Jesús, en la mano derecha, el busto del Padre Eterno en una mandorla desde la cual echa a volar la paloma del Espíritu Santo.
     El grupo de la Virgen con el Niño y san José o de la Sagrada Familia, que se llamaba la Trinidad terrenal, también ha contribuido a la introducción de la Virgen en la Trinidad celestial.
   Así, a consecuencia del progreso  invasor del culto de la Virgen, el arte cristia­no tendió a ampliar la triada divina, hasta entonces exclusivamente viril, y a introducir en condiciones de igualdad una cuarta persona, una mujer: la Madre de Cristo. La Trinidad se convirtió, por decirlo así, en Cuaternidad. Concepción, sin duda poco or­todoxa, pero hacia la cual se orientó claramente la iconografía de la Trinidad en el siglo XV.
La Quintidad de Winchester
     En una miniatura del Officium trinitatis de Winchester que se puede fechar en el siglo XI, un iluminador anglosajón tuvo la audacia de sustituir la Trinidad tradicional por un grupo de cinco personas. Junto al grupo binario (Binidad) del Padre y el Hijo sentados majestuosamente sobre un arco iris, conversando, está sentada la Virgen que sostiene al Niño Jesús sobre las rodillas, y encima la paloma del Espíritu Santo que parece haber anidado en su corona. 
   Cristo resulta representado dos veces, en yuxtaposición, con sus dos aspectos, divino y humano: secundum divinitatem, junto al Padre, y secumdum humanitatem, en el seno de la Virgen. Si la paloma se cierne sobre la cabeza de la Virgen es para expresar que el Espíritu Santo ha colaborado con María en el misterio de la Encarnación. Este grupo, inscrito en un tondo, es una variación que parece única en la iconografía  de la Trinidad, y que no ha creado escuela (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Cementerio de la Trinidad, en Morón de la Frontera (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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martes, 25 de noviembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de San Miguel Arcángel, Iglesia del Dulce Nombre de Jesús, Iglesia de San Sebastián, Iglesia de Cristo Rey, Estación del AVE, Santuario de la Virgen de Luna, Museo de Historia Local, antigua Audiencia, Cementerio de San Miguel, Pósito, y Plaza de Toros) de la localidad de Villanueva de Córdoba, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Miguel Arcángel, Iglesia del Dulce Nombre de Jesús, Iglesia de San Sebastián, Iglesia de Cristo Rey, Estación del AVE, Santuario de la Virgen de Luna, Museo de Historia Local, antigua Audiencia, Cementerio de San Miguel, Pósito, y Plaza de Toros) de la localidad de Villanueva de Córdoba, en la provincia de Córdoba.
     Los espléndidos encinares adehesados son un paisaje de lujo que alimenta, además, a una rica cabaña ganadera. Los espléndidos encinares adehesados de Villanueva -descubiertos con asombro por los viajeros del AVE- son un paisaje de lujo que alimenta, además, a una rica cabaña ganadera. En medio de este emporio vegetal, Villanueva de Córdoba se acuesta silenciosamente sobre la planicie, mientras la torre de San Miguel, desde su austera esbeltez, proclama la eternidad del granito y apacienta las casas extendidas a sus pies como un dócil rebaño.
     Villa situada al este de Los Pedroches, en la carretera C-420.
     Distancia a Córdoba: 90 Km.
     Altitud: 725 m.
     Extensión: 427,9 Km2
     Habitantes: 9.800.
     Gentilicio: Jarotes.
     Mancomunidad: Los Pedroches.
Villanueva de Córdoba surgió a principios del siglo XV, junto a uno de los ramales del camino de Córdoba a Toledo, con el nombre de Encinaenana, que cambió en 1499 por el actual. Fue aldea de Pedroche hasta 1553, en que Carlos I le otorgó el título de villa y pasó a formar parte de la comunidad de las Siete Villas de los Pedroches.
Oficina de Turismo de Villanueva de Córdoba
+34 957 120 603
http://www.villanuevadecordoba.com (Diputación Provincial de Córdoba).
     Esta importante población de la comarca, surgió en el siglo XIV al establecerse aquí un grupo de vecinos provenientes de Pedroche; pasó luego a villa y en 1560 fue incorporada a las posesiones de la Casa del Carpio (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El valle de los Pedroches reúne muchos alicientes para dedicarle una detenida visita y Pozoblanco es un punto de partida inmejorable. Desde aquí, pueden orga­nizarse excursiones a los parajes y a las poblaciones que se reparten por el valle. A veinte kilómetros al oeste, por un terreno llano de espléndida dehesa salpicada de dólmenes, Villanueva de Córdoba se ofrece como un oasis de tranquilidad en el que se combinan sin estridencias los edificios notables, como el de la parroquia de San Miguel, con un extraordinario jamón de pata negra. Antes de llegar a Villanueva, a unos catorce kilómetros de Pozoblanco, se sitúa la ermita de la Virgen de Luna, en un paisaje de mucho color serrano y medieval (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).
     El gris del granito que adorna las fachadas junto al trazado austero y firme de su trama urbana constituyen los principales atractivos de esta villa del valle de los Pedroches, rodeada por una bella dehesa en la que proliferan abundantemente las encinas, los rebaños de corderos y las piaras de cerdos ibéricos.
Historia y visita
     Aunque su término estuvo poblado desde muy antiguo, la ciudad tiene su origen en la fundación de la aldea de Encina Nava, llevada a cabo por unos pastores de Pedro­che hacia 1155, poco tiempo después de la conquista del valle por Alfonso VII. En 1553 se llamaba ya Villanueva de Córdoba o de la Jara, alcanzando por entonces el título de villa, con jurisdicción independiente. La plaza de España es el centro geométrico y administrativo del pueblo. De ella parten las calles Pozoblanco y Cañuelo, grandes ejes alrededor de los cuales se estructura el caserío, de largas calles irregulares formadas por sólidas casas en cuyas facha­das prolifera abundantemente el granito, tanto en los zócalos como en los dinteles de puertas y ventanas.
     En la plaza, además del Ayuntamiento, un caserón del siglo XVIII, se encuentra la iglesia de San Miguel, gran templo de piedra datado en 1745, en el que sobre­sale en primer lugar la torre portada que se alza en la fachada principal, así como el conjunto de su interior formado por tres naves separadas por arcos fajones de medio punto sobre pilares de granito. El suelo de la iglesia es de madera, lo que le confiere un aspecto al mismo tiempo acogedor y misterioso, acentuado por el coro y la situación, casi escondida, de la pila bautismal.
Gastronomía
     Los derivados del cerdo ibérico, entre ellos el exquisito jamón de pata negra, así como el cordero constituyen la base fundamental de su cocina.
Artesanía
     La talabartería y, en general, los trabajos en cuero tienen aún cierta relevancia en la ciudad. Se fabrica buen calzado campero así como guarniciones y artículos para el caballo y para el jinete.
Fiestas
     La celebración del día de la Cruz, que tiene lugar el 3 de mayo, goza de gran vistosidad. En la Pascua de Pentecostés es muy interesante la romería de la Virgen de la Luna, con el traslado al pueblo de la Virgen desde su ermita situada a 11 km de la población en dirección a Pozoblanco. Del 3 al 8 de agosto es la feria en honor del patrón San Miguel, cuya festividad, el 29 de septiembre, se celebra con gran participación popular (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de San Miguel Arcángel.-

     Según algunos estudiosos, el edificio se construyó en 1553, pero fue transformado y ampliado entre 1743 y 1746 durante el episcopado de don Miguel Vicente Cebrián por el maestro Francisco de la Mata. Consta de tres naves, crucero cupulado y presbiterio; las cubiertas que luce el templo son a un agua en en las naves laterales y plana en la central, de escayola imitando madera, instalada en el año 1914.
     Prácticamente todo el patrimonio que poseyó este templo desapareció durante la Guerra Civil. Sólo se libraron de la destrucción la Inmaculada, de modelo barroco italiano, y el Corazón de Jesús, de Olot. El retablo mayor es de 1947. Los del crucero tienen imágenes de serie, excepto el Calvario de la izquierda, formado por el Crucificado de la Vera Cruz, de José Vicens, la Virgen de los Dolores, anónima, y San Juan Evangelista, obra de Miguel Arjona, de 1992. La capilla del Sagrario es de posguerra.
     En las cabeceras de las naves laterales hay dos lienzos donados por la familia Herruzo, de hacia 1947, que representan a San Francisco recibiendo los estigmas y a la Divina Pastora, que sigue el modelo barroco de Alonso Miguel de Tovar. En la nave izquierda están la Santa Cruz de los Pinchos, la imagen del Resucitado, tallada en Sevilla por Castillo Lastrucci en 1948, y un cuadro de Ánimas.
     Entre las piezas de platería que conserva la parroquia pueden destacarse una custodia de mano, de comienzos del siglo XVII, un copón, de fines del siglo XVIII, con los punzones de Pérez y Martínez, y un cáliz, de 1786, marcado por Manuel Repiso (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
        Situada en el centro del pueblo. Data la primera Iglesia del siglo XVI, la actual se remonta al siglo XVIII, obra quizás de Francisco de la Mata.
     El templo es de tres naves con arquerías de cuatro vanos, esta descansa sobre pilastras con columnas adosadas realizadas con sillares de granito y coronados con capiteles en dos niveles, uno de ladrillo visto y otro revestido, por lo cual se puede pensar que dicho recurso fue utilizado para elevar la actual techumbre. Junto a las tres naves se desarrolla el crucero y presbiterio.
     Las naves laterales se cubren con techumbres de madera a un agua y la central con alfarje decorado por casetones con rosetas.
     El crucero tiene cúpula sobre pechinas con linterna y los brazos del crucero se cubren por bóvedas de cañón. En la cabecera se encuentra la antigua sacristía trasformada en capilla del Sagrario. Interiormente destaca el suelo de madera dispuesta en listones que conforman formas geométricas. Fue realizado en 1914. Todos los retablos y las imágenes fueron repuestos después de la Guerra Civil: el retablo mayor con imágenes de la Inmaculada y el patrón San Miguel; el retablo de la Virgen del Carmen, el retablo del Calvario con el Cristo de la Vera-Cruz, el retablo de la Cruz de Pinchos, el del Señor Resucitado, el de Santa Rita, de San Antonio, de San Francisco de Asís, de San José, y el de la Virgen de la Candelaria. El templo guarda en un relicario la mano izquierda que perteneció a la talla original de la Virgen de Luna, en madera de cedro.
     La Virgen de Luna comparte devoción con las localidades de Pozoblanco y Villanueva de Córdoba, y anteriormente por Pedroche desde el siglo XV. La iglesia San Miguel alberga la imagen de la Virgen de Luna, patrona de la localidad, durante su estancia en Villanueva de Córdoba. La vinculación de la patrona con esta iglesia se debe a que ésta parroquia, construida en 1553 cuando la localidad obtuvo su título de villa; es la iglesia principal de la localidad. Durante los 4 meses de permanencia en el pueblo, este lugar será un espacio para visitas y peticiones de los vecinos a su patrona. Además, en ella se guarda la mano de cerámica que perteneció a la imagen original de la Virgen de Luna.
     Este templo adquiere también una significación especial en la romería de la Virgen de Luna del Lunes de Pentecostés, como lugar donde finaliza la procesión. La entrada en la iglesia de la imagen, supone el fervor colectivo del pueblo allí congregado, que le da la bienvenida con el canto del himno y la celebración de una misa en su honor.
     El templo parroquial, iglesia mayor de Villanueva de Córdoba, está datado en el siglo XVI, aunque se vuelve a obrar en el siglo XVIII, siendo el arquitecto el maestro cordobés Francisco de la Mata. En 1746 se dieron finalizadas las obras, exceptuando las de la torre-campanario que se realizaron entre 1777 y 1785. La Iglesia fue arruinada en el contexto de la Guerra Civil Española, quedando destruidos todos los retablos y altares existentes, así como la mayor parte de las imágenes cobijadas, entre ellas la antigua talla de la Virgen de Luna (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En la céntrica plaza de España se alza el principal monumento de la villa, que es la parroquia de San Miguel, templo de tres naves con arcos de medio punto sobre esbeltos pilares que data de 1553; dos siglos más tarde se formaron el crucero con cúpula central y la capilla mayor.
     A la época más antigua pertenecen las portadas laterales, mientras que la de los pies y la esbelta torre -acabada en 1785- corresponden a las reformas del XVIII.
     Las portadas laterales son los únicos vestigios del primitivo templo, presentan ambas un esquemas similar, son arcos de medio punto en granito y rematan en un dintel, su mayor característica es su sencillez y sobriedad.
     La portada principal, situada a los pies del edificio, se levanta en granito, está formada por un arco de medio punto flanqueado por pilastras toscanas sobre las que se alza un frontón triangular de corte neoclásico que da paso a una bóveda de cañón en granito que soporta los empujes de la torre-campanario, que tiene un fuste prismático hasta el cuerpo de campanas, formado por vanos geminados y rectangulares que forman una especie de serliana, coronado todo por una pequeña cúpula. La torre se empezó a construir en 1777.
     La obra se dio por terminada con el cuerpo del campanario con una altura de unos 35 metros, en los años 1782/83.
     Guarda el templo una custodia renacentista del XVII (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia del Dulce Nombre de Jesús.-

     Uno de los espacios más bellos producidos en la provincia durante el siglo XX, fue construido según diseño de Carlos Sáenz de Santamaría en 1955. Conserva un notable conjunto de retablos e imágenes neobarrocos, realizados por el escultor granadino Domingo Sánchez Mesa, destacando el Crucificado que preside San Ignacio y la Purísima, en madera policromada, así como la hermosa escultura en mármol del Buen Pastor, que adorna la fachada de esta casa fundacional de las Obreras del Corazón de Jesús. A los pies de la nave derecha, están las imágenes procesionales de Jesús Cautivo, de Navas Parejo, realizada en 1945 y restaurada en 1996 por Santiago Lara en Socuéllamos (Ciudad Real), la Virgen del Dulce Nombre y de la Paz, obra de 1994 del sevillano Juan Ventura, y Cristo Yacente, tallado en Granada por Navas Parejo en 1945 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Hacia 1941, Dª María Jesús Herruzo Martos, dio inicio a las gestiones para la fundación de la Congregación de las Obreras Parroquiales del Corazón de Jesús, que domicilió en su hogar, adquirió también la casa contigua (nº 28), propiedad de sus familiares y allí edificó una magnifica capilla bajo la advocación del Buen Pastor, de ahí la imagen de la fachada principal, quedando esta capilla unida a la residencia.
     Maravilloso ejemplo de construcción en granito, en cuyo interior se alza la capilla del “Dulce Nombre de Jesús”, joya de corte neobarroco con esbeltos soportes de fuste único, obra del arquitecto diocesano Carlos Sáenz.
     El interior de la capilla da cabida a uno de los retablos más bellos de la localidad, en el presbiterio, como remate del altar se levanta un esbelto retablo con reminiscencias dieciochescas, con una gran suntuosidad decorativa, todo en pan de oro, y la figura de un crucificado, como titular del retablo (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de San Sebastián.-
     En la Parroquia de San Sebastián se veneran el Cristo de la Buena Muerte, obra de Castillo Ariza fechada en 1935, restaurada en Sevilla en 1991, y la Virgen de la Alegría, obra de 1965 de Martínez Cerrillo (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La antigua ermita de San Sebastián que data del siglo XVI, construida en 1585, fue transformada en parroquia en 1954, y aunque su interior ha sido muy modificado, sigue los esquemas habituales de este tipo de construcciones en los Pedroches.
     Tiene una única nave con cuatro tramos separados por arcos de diafragma sobre pilares en granito.
     En la cabecera se le ha añadido una cúpula con linterna y una serie de capillas laterales con bóvedas de cañón.
     La portada de esta iglesia tiene un gran encanto, el vano de acceso se hace mediante arco de medio punto precedido de un pequeño pórtico con tres arcos de gran belleza, todo en granito (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de Cristo Rey.-

     En la de Cristo Rey, erigida en 1954 en la que fuera capilla de dicho colegio, están la imagen del Cristo de la Caridad, tallada por Antonio Castillo Ariza en 1964, y las procesionales del Nazareno, de Amadeo Ruiz Olmos, de 1953, restaurada en 1996, la Dolorosa, obra anónima traía en 1940, y la Virgen de la Esperanza, realizada en 1975 por Antonio Eslava Rubio (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).

Estación del AVE Villanueva de Córdoba - Los Pedroches.-
     Villanueva de Córdoba-Los Pedroches es una estación de alta velocidad de Adif, situada a 11 km de Villanueva de Córdoba y a 32 km de Pozoblanco, que da servicio a la comarca de Los Pedroches.
Dispone de un aparcamiento gratuito, en el que no es necesario efectuar reserva alguna. También cuenta con algunas plazas techadas, dos de ellas reservadas para personas con movilidad reducida, iluminación y vigilancia las 24 horas. Cabe destacar que en el vestíbulo de la estación hay dos máquinas expendedoras, una de bebidas y otra de snacks.
     De momento, la estación dispone de una Máquina Autoventa Multifunción, que permite al viajero hacer las acciones básicas, como comprar un billete, modificar su hora de salida o asignar punto a la tarjeta Tempo. En la máquina autoventa de la estación es posible comprar billetes para el mismo día o para otra fecha, imprimir los adquiridos previamente, cambiarlos para otra hora del mismo día o anularlos. Asimismo, mediante la adquisición de un billete integrado se podrá llegar a Barcelona, Málaga, Granada o Huelva (Diputación Provincial de Córdoba).

Santuario de la Virgen de Luna.-
     La Ermita de la Virgen de Luna está situada a 14 Km. del municipio de Pozoblanco, en la Dehesa de la Jara.
     Se construyó en el siglo XIX y contiene numerosos vestigios de la cultura serrana de la zona. La ermita está dividida en tres naves con crucero rematado en  cúpula.
     En el exterior la entrada es porticada con columnas de granito.
     Esta ermita fue construida para venerar a la patrona de la ciudad la Virgen de Luna.
     El domingo de Sexagésima se celebra una gran romería que cuenta con un ceremonial que se remonta a varios siglos de antigüedad (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo de Historia Local.-
     El Museo de Historia Local de Villanueva de Córdoba se ubica en una antigua estación de ferrocarril que estuvo en uso entre 1907 y 1970.
     Tras su adaptación como Museo, en la sala expositiva puede hacerse un recorrido histórico que abarca desde la Prehistoria hasta la Edad Contemporánea, pasando por las secciones de Cultura Íbera, Hispania Romana, Visigodos y Al-Andalus. 
     Sus fondos, de carácter arqueológico y etnográfico, son buena muestra del paso de las distintas culturas, no solo por la localidad de Villanueva de Córdoba, sino por toda la comarca de Los Pedroches (Diputación Provincial de Córdoba).

antigua Audiencia.-

     En principio el inmueble tuvo una sola planta, aunque en el siglo XVII le fue añadido un segundo piso. El elemento más destacado del inmueble, además de su fachada es el patio posterior, que se correspondería con una parte del antiguo espacio de concejos. El acceso al actual patio es interior, aunque presenta una fachada a la calle Concejo.
     La fachada, con dos cuerpos separados por una cornisa es de piedra vista. En ella destaca la entrada principal con un sencillo vano adintelado, animado por unos molduras en forma de pergamino enrollado. También han de destacarse los tres balcones existentes en el segundo piso, el mayor de los cuales está decorado por un escudo labrado en piedra.
     El edificio conocido como "La Audiencia" tiene sus orígenes en el siglo XVI. En él se dirimían las cuestiones de derecho de los vecinos, y posiblemente fue utilizado como Casa Capitular; de hecho, contaba con un amplio solar a la espalda para la celebración de concejos abiertos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Situada en la Plaza de España, zona céntrica de la población, se alza el edificio de la Antigua Audiencia, el mejor edificio civil del municipio, que data del s. XVII.
     Fue utilizado hasta finales del siglo XIX como casa consistorial, y fue entonces cuando se trasladó al edificio del Pósito que fue construido a principios del s. XVIII.
     Este edificio debió construirse en la primera mitad del s. XVI, aunque sólo la parte baja. En el s. XVII se levantó la segunda planta.
     Los ángulos exteriores de las barandas de estos balcones remataban en bolas de piedra blanca, siendo mayores las de la central, lo que desapareció con el tiempo, pero que recientemente han sido de nuevo colocadas.
    Además los hierros en forma de S que sostienen sus pisos y algún detalle más nos denuncia el pertenecer a las construcciones de la época de los Austrias (siglos XVI y XVII).
     En la parte central de la fachada y sobre el balcón central existe labrado en piedra el escudo de España, que data del s. XVIII.
     Una vez que dejó de desempeñar las funciones de Ayuntamiento se utilizó como escuela hasta principios del s. XX, después de mercado, dispensario antipalúdico, juzgado, etc.
     Destaca por su gran fachada en esquina con dos cuerpos, con una portada noble y sencilla de esquema adintelado (Diputación Provincial de Córdoba).

Cementerio de San Miguel.-
     El cementerio se sitúa al noreste de la ciudad, junto a la carretera local que la une con Conquista. El lugar era conocido como Callejón de la Conquista. De implantación original rectangular, ampliada por dos de sus laterales, y con una nueva ampliación prevista. Presenta gran similitud con el cementerio de Pozoblanco (como recoge Ocaña Prados), tanto en composición, como en materiales. El frente principal está compuesto por la Iglesia, centrada, con acceso al cementerio por sus pórticos laterales, dos paños de reja sencilla sobre murete enjabelgado de media altura, con bancada, caballete y pilastras de piedra berroqueña, y sendos edículos para dependencias en los extremos. El resto del cerramiento es una tapia seguida con coronación de teja. La vegetación es abundante en el espacio de ingreso aunque no tanto en el interior. 
     La Iglesia, tiene una entrada con arquivolta abocinada, pilastras, cornisamento y espadaña de piedra, con cruz y veleta finales. Los entrepaños están enjabelgados. Hay una hornacina central con imagen exenta y una placa inscrita. Los accesos laterales, porticados, se cierran con cancela metálica bajo huecos de medio punto, con rosca y jambas berroqueñas. Son de interés la composición general y los elementos de la implantación original, el lapidario y la cruz fundacional, situada en el centro del primer patio. También se pueden encontrar panteones de interés, como el de la familia Rodríguez Silva, de tres fosas contiguas bajo cruz de alto pedestal y ángel alado que levita, de muy buena factura. 
     Hay dos panteones dedicados a los Caídos en la Guerra Civil, uno a los Caídos por Dios y por España, sencillo pero de grandes dimensiones, con un frente para los nombres y cruz con escultura de la Fe exenta,  y otro reciente, de 1984, también a los Caídos pero con un frente que contiene el lapidario y la paloma de Picasso. Se funda por acuerdo de 6-6-1898, siendo Alcalde D. Francisco Cañuelo Moreno. El expediente lo aprueba el Ministerio de la Gobernación el 18-1-1901. La subasta la gana D. Francisco Higueras. La primera piedra se pone el 24-6-1902 por el Alcalde D. Cayetano Herruzo y el Párroco D. Miguel Gutiérrez. Bajo el ángulo derecho de la Ermita hay una pequeña caja de zinc, con una moneda de plata del año y un escrito. Se bendice el 15-10-1906, con procesión del Arcángel San Miguel, a la campana se le puso el nombre de S. Francisco. Al final del acto el Alcalde D. Martín Sánchez obsequió en el Ayuntamiento con dulces y licores. El primer enterramiento es de 18-8-1906 de D, Juan Miguel Polo, y lo costeó el Ayuntamiento donándose el nicho a perpetuidad (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Pósito.-
      Edificio de planta rectangular, con patio trasero y fachada principal a la plaza de España orientada al oeste, que muestra también fachada por el lado norte. Consta de dos plantas separadas por una destacada cornisa, formada por ancha escocia y cimada por filetes. La fachada es de granito, aparejado en sillares a soga y algún tizón, y corona en alero con perfil en nacela que sostiene cubierta de teja árabe.
     El piso superior muestra el paramento encalado, salvo los recercados de vanos y los esquinales donde luce el granito. Se articula en torno al eje de la portada-balcón. Dicha portada está rehundida y consta de poderosas jambas y ancho dintel, con el anagrama de Jesucristo grabado. El balcón es albergado por  un arco escarzano y rebajado entre pilastras sobre plintos de frentes cajeados, que soportan un remate mixtilíneo, el cual sobresale por encima de la línea del tejado. A ambos lados de la puerta, dos vanos de iluminación insertos en dos medios puntos con fuerte derrame hacia el exterior. 
     Por encima, en la planta superior y en eje con estos vanos, existen dos balcones. Gira la fachada por su lado izquierdo, según nos situamos frente a ella, hacia la calle Herradores, dibujando en planta un chaflán. Mantiene las dos plantas, en esta ocasión con un gran ventanal abajo, cerrado mediante reja, y en la superior, un balcón de similares características a los de plaza de España. 
     La fachada vuelve a mostrar un quiebro a continuación hacia la calle Contreras, donde aparece encalada por completo, salvo los recercados de las ventanas de iluminación, muy simples y cerradas por rejas, y la esquina, que se ve reforzada mediante sillares graníticos. A nivel de calle sólo se abre una ventana, próxima ya al cerramiento de la fachada por el lado izquierdo, y en la segunda planta dos, una en eje con la baja y otra a la derecha. Por encima de este cuerpo sobresale otro a dos aguas, con la vertiente orientada al norte interrumpida porque se le embute el cuerpo de fachada. Luce este piñón dos pequeños vanos de medio punto con derrame hacia el exterior y servían para ventilar las cámaras altas. 
     Traspasada la portada principal, se halla un vestíbulo de entrada con bóveda de arista. A continuación sigue una larga nave, perpendicular a fachada, que desemboca en el patio y está cubierta mediante bóveda de cañón. A ambos lados del vestíbulo y de esta nave se abren dos naves paralelas a la fachada, hoy compartimentadas por puertas o tabiques para independizar despachos, y cubiertas con bóvedas de arista. Una de esas naves fue modificada para hacer la escalera, rompiendo la bóveda. En la tercera crujía se encuentran otras dos naves, una paralela y otra perpendicular a fachada, y se cubren mediante bóvedas de cañón con lunetos, reforzadas con arcos fajones. 
     La planta alta se organiza mediante tres naves paralelas a la fachada, separadas mediante andanas de tres arcos de medio punto cada una, de ladrillo y soportados por columnas graníticas con capiteles toscos, con representación de dos grandes hojas de acanto que se enrollan en sus extremos; por encima, el ábaco y el cimacio. Sostienen en la nave central un techo raso sobre vigas de madera de moderna confección. En la nave contigua a la fachada, puesto que el muro externo fue reforzado y daba lugar a un tremendo grosor, se dispusieron arcos de descarga en forma de medio punto.
     En la parte trasera del edificio se construyó un patio en época moderna, con el fin de abrir más despachos en su entorno y en la parte alta, la sala de juntas. 
     El inmueble ha sido fechado en los comienzos del siglo XVIII; se ha visto que en 1881 ya compartía el edificio con dependencias municipales, quedando el pósito relegado a la planta alta; durante el primer tercio del siglo XX la fachada es reforzada con un engrosamiento del muro, pues se abrían grietas que entrañaban peligro, debido al excesivo peso de las bóvedas que cerraban las paneras. En esa época debió suprimirse la rampa, pues ya en 1932 el edificio es destinado en su totalidad a dependencias oficiales. Existe una antigua fotografía del edificio a comienzos del XX y ya no funcionaba como pósito, sino como Ayuntamiento. 
     Cabe destacar en la estructura general el predominio de largas naves cubiertas con bóvedas, ya de aristas, ya de cañón, cañón con lunetos o incluso con refuerzo de arcos fajones, si bien la mayoría de estos espacios han quedado desvirtuados por su compartimentación para acoger las diversas dependencias municipales. 
     La adición de un muro de refuerzo a la fachada ya existente se observa en el extraordinario grosor de vanos de iluminación y la portada; especialmente se percibe en las dos ventanas bajas y en los balcones de la planta alta. En esta destacan por su carácter artístico las columnas de granito, material idiosincrático de los Pedroches, así como los rústicos capiteles con grandes hojas de acanto de extremos enrollados. 
     Por testimonios de algunos habitantes se sabe que el techo de las salas superiores y el tejado tenían unas cristaleras que servían para iluminar, pues en la planta alta no existían los dos balcones laterales, sólo el central. En la planta baja se almacenaba el grano por el sistema de trojes; es decir, las naves presentaban de cuando en cuando unos tabiquillos bajos que impedían que distintos tipos de grano o de diferentes cosechas se mezclaran entre sí, si bien no estorbaban para el paso de una persona de un lado a otro.
     Hasta final del XIX llegó en su estado originario. A comienzos del XX sólo se utiliza la planta alta para pósito, en tanto que la baja acoge diversas dependencias. En los años treinta del XX se acomete una remodelación más profunda, suprimiéndose la rampa, dividiendo espacios y reforzando la fachada al doblar el muro existente con otro que es el que hoy da hacia la plaza; se abren balcones en planta alta y más vanos de iluminación. En los años 80 del siglo XX tiene lugar otra intervención, y se construye el patio trasero con dependencias alrededor, entre otras, la Sala de Juntas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Plaza de Toros.-
     La plaza de toros de Villanueva de Córdoba la inauguró Tomás Campuzano en el año 1983, es una plaza redonda, de piedra, exenta, situada fuera del pueblo, en la calle Ronda del Calvario.
     Tiene ocho filas de gradas de hormigón, el palco presidencial se sitúa sobre la puerta de entrada de los caballos y frente al palco de los músicos. La plaza tiene sus dependencias, los toriles, la entrada para los toreros y la del ganado concentradas bajo el palco principal. El único volumen que sobresale en el edificio es una cafetería, que funciona habitualmente y desde la que se puede acceder al graderío, o bien contemplar los toros desde sus ventanas. 
     Su estado de conservación es muy bueno, está en uso y se celebran corridas en la feria del pueblo que son a mediados de mayo y en la feria de San Miguel en septiembre (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
    
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Miguel Arcángel, Iglesia del Dulce Nombre de Jesús, Iglesia de San Sebastián, Iglesia de Cristo Rey, Estación del AVE, Santuario de la Virgen de Luna, Museo de Historia Local, antigua Audiencia, Cementerio de San Miguel, Pósito, y Plaza de Toros) de la localidad de Villanueva de Córdoba, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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jueves, 6 de noviembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Ermita del Calvario, Capilla del Hospital de Jesús y María, Ermita de San Isidro, y Ermita del Cementerio) de la localidad de Valenzuela, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Ermita del Calvario, Capilla del Hospital de Jesús y María, Ermita de San Isidro, y Ermita del Cementerio) de la localidad de Valenzuela, en la provincia de Córdoba.
     El territorio de Valenzuela es como una punta de lanza que al nordeste de Baena se adentra en la provincia de Jaén. El pueblo blanco, vigilado por la remozada ermita del Calvario, se extiende mansamente al pie del Cerro Boyero, cuya estratégica situación no pasó desapercibida a los antiguos pobladores iberos, que dejaron en él la huella de su paso.
     Villa situada al este de la provincia, a 25 Km. al norte de Baena.
     Distancia a Córdoba: 84 Km.
     Altitud: 344 m.
     Extensión: 19,2 Km2
     Habitantes: 1.364.
     Gentilicio: Valenzoletanos.
     Mancomunidad: Guadajoz – Campiña Este
     Estas tierras fueron conquistadas hacia 1227 por Tello Alfonso, que recibió su jurisdicción señorial para una mejor defensa de la frontera. A principios del siglo XIV el linaje de Valenzuela se unió con el señorío de Espejo, y más tarde, en 1380, Martín Sánchez de Valenzuela fundará en su hijo Juan Pérez de Valenzuela el mayorazgo de la fortaleza y tierras del lugar. En 1502 es vendida al Conde de Cabra, que la incorpora a su condado. Más tarde, en 1625, Felipe IV la eleva a Marquesado (Diputación Provincial de Córdoba).
     Probable villa de origen musulmán, sus tierras, lindantes con Jaén, fueron conquistadas en 1230- 1235 por Tello Alfonso, quedando bajo su jurisdicción. Su biznieto, Martín Sánchez de Valenzuela, fundará aquí un mayorazgo en 1380 para su hijo, Juan Pérez de Valenzuela. En 1501 Alonso Fernández de Valenzuela lo vendió a Diego Fernández de Córdoba, III conde de Cabra, quien lo dio en señoría a su cuarto hijo, Álvaro de Córdoba, pasando a marquesado en 1625, en la persona de Antonio Domingo Fernández de Córdoba (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.-

    La primitiva iglesia de esta pequeña población, era obra del XVIII que subsistió hasta después de la Guerra Civil, ya en deficiente estado de conservación. En la década de los setenta se decidió su demolición, levantándose en su lugar la que hoy vemos, obra del arquitecto Rafael Medina en 1977. Tiene planta rectangular, y se cubre con techumbre tripartita para simular tres naves inexistentes. Al centro lleva tirantas con la iluminación artificial y en los muros, vidrieras coloreadas. Actualmente se encuentra en restauración. En el muro frontero, que corresponde al presbiterio, hay una escalera que sirve de acceso a la sacristía, situada en un plano inferior para aprovechar los desniveles del terreno. El muro se adorna con una talla del Crucificado, de carácter devocional, y con una pequeña imagen de la Virgen de la Cabeza, de gran devoción en la zona. Tiene un Sagrario de estética neogótica y las imágenes de San Roque y la Asunción, de serie. En la sacristía se encuentra una imagen contemporánea de Cristo Yacente, de autor anónimo, que fue donada al pueblo en 1942. Cuelga asimismo un interesante lienzo de la Sagrada Fa­milia, de escuela cordobesa del siglo XVIII.
     La sacristía comunica con  un espacio rectangular habilitado para capilla, en el cual se veneran las imágenes procesionales. Son todas obras contemporáneas, que sustituyen a las que ardieron durante la Guerra Civil. El Nazareno se dice realizado en 1942 por el maestro nacional Eugenio García del Pino y la Virgen de los Dolores es anónima. El grupo de la Oración en el Huerto es valenciano, de 1963.
     Lo más importante del patrimonio que conserva esta parroquia es su ajuar litúrgico, incre­mentado por algunas piezas procedentes del desaparecido hospital de Jesús y María. A la iglesia pertenecen una bella custodia de plata, fechada en Córdoba en 1771, con marcas de Ruiz y Aranda, y una cruz procesional de 1772, punzonada por García. Hay además dos cálices de plata sobredorada, anónimos del siglo XVII, uno con cabujones y el otro con pequeños óvalos con bustos en relieve del Ecce Homo, Nazareno, San Francisco y Santa Clara y una naveta sin punzonar, de fines del siglo XVII. De entre las piezas provenientes del hospital merecen citarse un portaviático, de mediados del XVIII, y varios cálices con punzón de Aguilar y Vega, del XIX (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La parroquia de la Asunción, en la céntrica plaza de España, es un edificio moderno inaugurado en 1977, que reemplazó a una iglesia barroca demolida en los años setenta.
     La zona alta de Valenzuela invita a pasear sin rumbo por sus callejas blancas y pendientes (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita del Calvario.-
      La ermita fue construida en 1977, por el pueblo, para colocar el remate del campanario de la primitiva iglesia parroquial, derribada en 1971. Este, realizado en hierro en el siglo XX, presenta planta octogonal, al igual que la ermita, componiéndose de ocho filas de columnas que soportan una bóveda de paños, rematada por una veleta en forma de cruz.
      Durante el mes de octubre, la ermita permanece abierta durante todo el día para que acudan los vecinos. El Viernes santo, se sube en procesión hasta la misma. En el camino de subida existe un Vía Crucis de la misma época de la ermita (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Cerca de la villa se alza la ermita octogonal del Calvario, reedificada en 1977, desde la que se puede contemplar una vista panorámica del pueblo.
     Contiene un templete de hierro, también octogonal, que coronó la antigua parroquia (Diputación Provincial de Córdoba).

Capilla del Hospital de Jesús y María.-
       Realizada en mampostería y ladrillo, presenta planta rectangular, teniendo a sus pies en uno de sus ángulos, una espadaña. esta presenta en sus dos caras un vano de medio punto, flanqueado por cuatro pilastras que soportan un entablamento. Sobre este frontón triangular rematado con bola y una veleta en forma de cruz con los anagramas de Jesús y María.
     La capilla perteneció al Hospital de Jesús y María, fundado por Rodríguez Arroyo en el siglo XVIII y abandonada a mediados del presente siglo. En los años setenta fue rehabilitada para que sirviera de parroquia mientras se construía la nueva iglesia. Actualmente está en ruinas, sirviendo de almacén para algunos vecinos de la localidad (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de San Isidro.-
       La ermita fue construida por iniciativa del párroco Don Enrique Aparicio alrededor de 1985-1986, en unos terrenos cedidos por un particular.
     La planta de paralelepípedo responde al deseo del párroco.
     Se celebre una romería el 15 de mayo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita del Cementerio.-
        La ermita presenta planta cuadrada cubierta con una bóveda de arista. Al exterior, tiene una espadaña, sobre la portada, de un solo vano (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

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