Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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jueves, 19 de febrero de 2026

El monumento funerario de Federico Sánchez Bedoya, y Regla Manjón y Mergelina, Condesa de Lebrija, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el monumento funerario de Federico Sánchez Bedoya, y Regla Manjón y Mergelina, Condesa de Lebrija, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación, de Sevilla.   
     Hoy, 19 de febrero, es el aniversario del fallecimiento (19 de febrero de 1938) de Regla Manjón y Mergelina, Condesa de Lebrija, personaje, cuyos restos reposan junto a los de su esposo Federico Sánchez Bedoya, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, por lo que hoy es el mejor día para ExplicArte el monumento funerario de Federico Sánchez Bedoya, y Regla Manjón y Mergelina, Condesa de Lebrija, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación, de Sevilla.
     La Iglesia de la Anunciación [nº 25 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 48 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle Laraña, 1; en el Barrio de la Alfalfa, del Distrito Casco Antiguo.
     En el muro que se correspondería en la iglesia de la Anunciación con el de la Epístola, y a los pies del mismo, se encuentra el monumento funerario de Federico Sánchez Bedoya y su esposa la Condesa de Lebrija, flanqueado por las lápidas de Rodrigo Caro, y de Nicolás Mª Rivero.
     De grandes dimensiones y tosca obra es el monumento funerario de  Federico Sánchez Bedoya, militar y político conservador (1844-1898), y su esposa, Regla Manjón, condesa de Lebrija (1851-1938), interesada en el arte y en la arqueología, en cuya casa palacio de la calle Cuna reunió esculturas, ánforas, columnas y extraordinarios mosaicos romanos, surgidos en el transcurso de los trabajos de excavación en las ruinas de Itálica, además de una amplia biblioteca, una apreciable pinacoteca y valioso mobiliario. Es un monumento al modo de una portada clásica con frontón triangular, en cuya hornacina destaca como elemento decorativo el escudo familia, y en el que aparece grabado el texto:

AQVI·YACEN

LOS·EXCELENTISIMOS
SEÑORES·DON·FEDERI
CO·SANCHEZ·BEDOYA
20·DE·ENERO·DE·1844
19·DE·MAYO·DE·1898·Y
SV·MVJER·DOÑA·REGLA
MANJON·Y·MERGELINA
CONDESA·DE·LEBRIJA
26·DE·OCTVBRE·DE·1851
19·DE·FEBRERO·DE·1938

R.I.P.A.

Conozcamos mejor la Biografía de Federico Sánchez Bedoya, uno de los personajes que protagoniza el monumento funerario reseñado;
    Federico Sánchez Bedoya (n. Sevilla, 1844 - † 20 de mayo de 1898).
     Importante personaje de su tiempo, culto y de ideas conservadoras, fue seguidor del régimen monárquico ideado por Cánovas del Castillo. Fue diputado a Cortes por Sevilla, vicepresidente del Congreso, y más tarde gobernador civil de Madrid.
     Casado con Regla Manjón Mergelina, condesa de Lebrija, perteneció con el grado de capitán al Arma de Artillería. Dejó la carrera militar para dedicarse a la vida pública, a caballo entre Madrid y Sevilla.
     Desarrolló una importante actividad en la enseñanza primaria y universitaria, y un especial vínculo con la Universidad de Sevilla que culmina con la donación de una importante colección de libros.
     Fue condecorado con la Gran Cruz de Isabel la Católica.
     Sus restos mortales, juntos con los de su esposa Regla Manjón, se encuentran en el Panteón de Sevillanos Ilustres de Sevilla, bajo la cripta de la iglesia de la Anunciación.
     El ayuntamiento de Sevilla le dedicó una calle rotulada a su nombre en el centro de la ciudad.
Conozcamos mejor la Biografía de Regla Manjón y Mergelina, Condesa de Lebrija, uno de los personajes que protagoniza el monumento funerario reseñado;
     Regla Manjón Mergelina (n. Sanlúcar de Barrameda, 26 de octubre de 1851 - † Sevilla, 19 de febrero de 1938), noble, académica de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, nombrada Hija Adoptiva y Predilecta por el ayuntamiento de Sevilla.
     Regla Manjón nace en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), en el seno de una familia hacendada, hija de Pedro Manjón y Fernández de Valdespino, senador del Reino, diputado a Cortes por Cádiz, Alcalde de Sanlúcar y Caballero no profeso de la Orden de Calatrava.
     En 1895 contrae matrimonio en su localidad natal con Federico Sánchez Bedoya (1844-1898), hombre de fortuna, culto y conservador, y pasa a vivir a la ciudad de Sevilla.
     Fue una mujer culta, amante de los libros y especialmente interesada en la historia, como indican los testimonios biográficos que existen sobre ella y que coinciden en destacar su peculiar inclinación por el estudio y el arte, y que queda reflejada en sus bibliotecas, sus escritos y sus casas.
     Durante su matrimonio llevó una vida más atenta a la actividad pública de su marido, siendo a partir de su viudedad cuando, careciendo de hijos, se vuelca en su pasión por el coleccionismo. Así, en 1901 adquiere la casa-palacio de la calle Cuna que posteriormente ampliaría con propiedades adyacentes, comprando el primero de los mosaicos romanos procedentes de Itálica que pavimentan en la actualidad casi la totalidad de su planta baja. Hasta 1914 fue completando su casa, dejando siempre a disposición de los investigadores el estudio de las distintas piezas y colecciones adquiridas, generosidad que le valió a la Real Academia de las Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, en 1918, a nombrarla académica de número, siendo la primera y única mujer en muchos años en la institución.
     Con el tiempo fue convirtiendo esta casa en un museo y en un archivo. Su biblioteca, en parte donada a la Universidad de Sevilla, refleja su amor por los libros. Con frecuencia presidía, convocaba o asistía a actos benéficos y acudía a numerosas audiencias reales, participando en la vida social y cultural de la ciudad.
     En 1920 fue elegida académica de la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y desde 1922 formó parte de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de la Provincia de Sevilla.
     Además de su actividad en la defensa y difusión del patrimonio artístico de Sevilla, emprendió una admirable labor caritativa, especialmente entre los años 1904 y 1937, a beneficio de los niños abandonados, obra que le fue reconocida en 1938 por la Diputación Provincial de Sevilla.
     A partir de 1916 fue también vicepresidenta de la Junta de la Lucha Antituberculosa, recibiendo en ese mismo año del ayuntamiento de Sevilla el nombramiento de Hija Adoptiva y Predilecta de la ciudad.
     Con motivo de la Guerra de África se ocupó en una intensa tarea para recaudar fondos y trabajando en favor de los hospitales militares en 1921, año en el que el rey Alfonso XIII le otorgó la Gran Cruz de la Beneficencia.
     Su memoria, junto a la de su marido, se recuerda en el Panteón de Sevillanos Ilustres, que se encuentra situado en la cripta de la iglesia de la Anunciación de Sevilla.
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el monumento funerario de Federico Sánchez Bedoya, y Regla Manjón y Mergelina, Condesa de Lebrija, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, de la Iglesia de la Anunciación, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Panteón de Sevillanos Ilustres, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 21 de septiembre de 2023

El Palacio, en Villamanrique de la Condesa (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Palacio, en Villamanrique de la Condesa (Sevilla).
     Hoy, 21 de septiembre, es el aniversario del nacimiento (21 de septiembre de 1848) de la Infanta de España y condesa de París, María Isabel de Orleans y Borbón, de ahí que hoy sea el mejor día para Explicarte el Palacio, en Villamanrique de la Condesa (Sevilla).
     El Palacio, se encuentra en la plaza del Convento, 6; en Villamanrique de la Condesa (Sevilla)
     El palacio y jardín de la Condesa de París, en Villamanrique de la Condesa, se encuentra ubicado en el centro de esta población entre las calles Sor María del Coro, Plaza de España, Plaza de Santa María Magdalena, Párroco Fernández Santiago, Plaza del Convento y Francisco cabello; el resto de la gran extensión de zona verde, por la parte posterior, linda con caminos vecinales coincidentes con el propio límite de la provincia de Sevilla y con terrenos dedicados a la siembra pertenecientes a la misma propiedad y la misma parcela catastral del palacio.
     Dentro del inmueble pueden diferenciarse tres grandes áreas:
    - La zona anterior a la casa palacio, abierta y ajardinada, con un gran parterre central sembrado de palmeras, que sirve de entrada y apeadero a la vivienda. Una verja y cancela decorada con flores de lis y otros motivos ce carácter regio establecen el límite y conexión con la calle Santa María Magdalena. En esta zona aparecen edificaciones auxiliares tales como las cocheras y las cuadras.
    - La propia casa palacio, que ofrece su fachada principal a la zona abierta descrita en el punto anterior. Esa fachada, de composición marcadamente horizontal, ofrece en sus dos plantas un ritmo de vanos apenas decorados por un molduraje simple, que se interrumpe con la colocación central de la puerta principal sobre la que se abre un balcón con barandaje de forja. En conjunto es de aspecto sencillo, propio de inmuebles del ámbito rural; conserva sus muros encalados y sólo destaca, en contraste bicromático, el zócalo pintado en color azul añil.
     El edificio es de planta cuadrada y se ordena en torno a un patio central, solado de mármol blanco, con galerías de arcos de medio punto en sus cuatro frentes en la planta baja y balcones en la alta. Las columnas de este patio ostentan en sus capiteles escudos y divisas de la familia Manríquez de Zúñiga, pues son elementos reaprovechados de una construcción anterior, que se remonta al siglo XVI, existente en este mismo lugar; son también relacionables con esa construcción anterior las cámaras localizadas a inferior nivel bajo las dos crujías laterales, abovedadas y con restos de azulejerías del siglo XVII.
     Interiormente la mayoría de las estancias cuentan con elementos decorativos de interés, pero las que destacan son algunas cuya ornamentación evoca lo cortesano francés, a base de paneles de madera sobre la pared y fletes dorados que organizan el espacio murario creando desde el zócalo a modo de grandes tarjas, lugares para la colocación de pinturas u otros elementos.
     Es digno de mención el cuerpo de escaleras, ubicado en un ángulo del patio, que presenta un techo decorado con motivos heráldicos y grecas.
    - El jardín privado de la casa, situado en la parte trasera posee generosas dimensiones. Organizado al modo romántico, cuenta con una red de pequeños y recoletos senderos que parten de tres vías principales. Entre ellos se extienden parterres en los que se observa una gran masa de vegetación que cuenta con ejemplares de considerable edad, algunos preexistentes a la construcción del palacio. Destacan por su gran número las palmeras y hay especies americanas poco frecuentes en la zona.
     En el jardín se encuentra, una interesante serie de edificaciones de diversa índole: Los restos de un edificio porticado, de planta cuadrada, con tres arcos de medio punto en cada lado, que hay que relacionar con un convento de franciscanos que existió en este lugar. Otros vestigios del mismo -el muro de la nave del Evangelio de la iglesia hasta la altura de la ventana superior- están incorporados a una construcción moderna, propiedad del Ayuntamiento y destinada a Casa de Cultura.
     Existe también un estanque con barandaje de hierro entre pilares de ladrillo y varias albercas para el riego.
     En las proximidades a la fachada trasera del palacio se pueden observar restos de antiguos molinos y almacenes edificados por la familia Manríquez de Zúñiga en 1577, según una inscripción allí existente.
     Elemento singular es la pequeña caseta con cubierta a dos aguas, levantada para servir de central eléctrica para el abastecimiento del palacio, que conecta con la tipología de la arquitectura fabril de la segunda mitad del siglo XIX y fue de las primeras centrales construidas en España por la iniciativa privada.
     La instalación en Sevilla, a mediados del siglo XIX, de los Duques de Montpensier, don Antonio de Orleans y doña María Luisa Fernanda de Borbón, permitió a la ciudad recibir impulsos culturales de su mecenazgo, que rebasó los límites de la capital extendiéndose a otras localidades próximas elegidas como residencias estacionales. Es el caso de Villamanrique de la Condesa, que incluso cambió su nombre en homenaje a la Condesa de París, donde los Montpensier hicieron construir una casa palacio rodeada de jardines y espacios abiertos destinada, en principio, a servir de alojamiento durante las temporadas de caza.
     Existieron construcciones anteriores en este lugar, que fueron utilizadas para el levantamiento del Palacio. De dichas construcciones sólo perduran algunos elementos reutilizados como las columnas del patio central, en las que se conservan los escudos de los Zúñigas, y otros restos destinados a la molienda de la aceituna que en la actualidad se usan como bodegas y cocinas. También existió un convento en las proximidades del palacio, del que sus restos pasaron a formar parte del actual edificio. Actualmente sólo se conservan las arcadas del claustrillo, que más tarde fueron reutilizadas, a modo de merendero, en el jardín.
     Esta obra fue la menos relevante entre las empresas realizadas por la familia Orleans. Para construcciones anteriores, habían sido llamados arquitectos como Balbino Marrón o Juan Talavera, pero en esta ocasión, sería el francés Paul Gelobart quién diseñara las trazas de la casa y de algunos elementos decorativos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Palacio de los infantes de Orleans y Borbón se construyó en el siglo XVI sobre una antigua casa molino y fue remodelado en el siglo XIX. Se ubica en el centro de la población y en su remodelación participaron arquitectos franceses. Mantiene la interpretación de la vivienda rural tradicional andaluza bajo la concepción decorativa de influencias francesas. El palacio puede dividirse en tres grandes áreas: el porche de entrada, la casa palacio y los jardines.
     El primero está sembrado de palmeras y tiene una interesante verja de entrada decorada con flores de lis y otros motivos de carácter regio. La casa palacio tiene su fachada principal de cara al jardín de entrada y es de aspecto sencillo y rural. Ofrece en sus dos plantas un ritmo de vanos que se interrumpe con la puerta principal de la entrada, sobre la que se abre un balcón con barandaje de forja. Conserva sus muros encalados y sólo destaca el zócalo, pintado de color azul añil.
     Entre la decoración de la casa palacio pueden distinguirse diversos elementos pertenecientes a la anterior construcción de los Zúñiga. La ornamentación general evoca lo cortesano francés. Cabe destacar el cuerpo de escaleras, ubicado en un ángulo del patio, que presenta techo decorado con motivos heráldicos y grecas.
     Por último, en los jardines perviven caracteres de la tradición andaluza con presencia de áreas de frutales intercalados entre setos recortados y plantas de carácter ornamental. Se hallan dentro de la estética romántica y están próximos en ello a los de la residencia de los Montpensier en Sevilla, el palacio de San Telmo.
     En Villamanrique de la Condesa, el palacio de Orleans ha jugado un importante papel en el desarrollo y la configuración urbana hasta el punto de influir en el nombre del propio municipio. Además fue punto de partida para la dinamización económica y poblacional de un núcleo muy reducido antes de su emplazamiento.
     Actualmente es propiedad de los infantes de Orleans y Borbón, familia directa de Juan Carlos I de España (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la biografía de María Isabel de Orleans y Borbón;
     María Isabel de Orleans y Borbón, Condesa de París, en Francia. (Sevilla, 21 de septiembre de 1848 – Villamanrique de la Condesa, Sevilla, 23 de abril de 1919). Infanta de España, princesa de Orleans y condesa consorte de París.
     María Isabel Francisca de Asís Antonia Luisa Fernanda Cristina Amalia Felipa Adelaida Josefa Elena Enriqueta Carolina Justina Rufina Gasparina Melchiora Baltasara Matea de Orleans y Borbón fue la hija primogénita del príncipe Antonio de Orleans, duque de Montpensier, y de la infanta de España Luisa Fernanda de Borbón, segunda hija del rey Fernando VII. Nació en el Palacio de San Telmo, de Sevilla, propiedad de sus padres, el 21 de septiembre de 1848, recibiendo ese mismo día el lazo de dama de la Orden de María Luisa. Asimismo, el 19 de junio de 1850 también recibió de su tía y madrina, la reina Isabel II, el título y prerrogativas de infanta de Gracia de España.
     Se educó en el palacio sevillano de sus padres, en compañía de sus numerosos hermanos, con frecuentes visitas a Gran Bretaña, lugar de residencia de su abuela paterna la reina María Amelia de Francia. Con dieciséis años contrajo un temprano matrimonio dinástico con su primo hermano el príncipe Felipe de Orleans, conde de París, a la sazón jefe de la Casa Real de Francia en el exilio, que se celebró en la localidad británica de Kingston-upon-Thames el 30 de mayo de 1864. Desde entonces, residió principalmente en Gran Bretaña, en la localidad de Twickenham, con largas estancias también en las propiedades francesas de su esposo y en los palacios andaluces de sus padres, haciendo siempre gala de un enorme amor por España y en particular por Andalucía, lugar al que viajaría cada vez con mayor interés con el paso de los años.
     Madre de ocho hijos y apasionada por la caza, los toros y el rejoneo, fue una excelente amazona y llegó a rejonear a caballo durante sus frecuentes estancias en las provincias de Cádiz y Sevilla. Tras el fallecimiento de su padre en 1890, heredó de éste el Palacio de Villamanrique de la Condesa, en la provincia de Sevilla, junto a sus tierras anejas, así como el Castillo de Randán, en la Auvernia francesa, y el llamado “Bosque de Montpensier”. El 8 de septiembre de 1894 perdió a su esposo, retirándose desde entonces cada vez más a sus tierras andaluzas. Frecuentó mucho la Corte de Madrid, impulsando el proyecto de construcción de la Catedral de la Almudena, de Madrid, proyectado como recuerdo de la memoria de su hermana la reina Mercedes, primera esposa de su primo hermano el rey Alfonso XII.
     Su hija Luisa contrajo matrimonio con Carlos de Borbón Dos Sicilias, infante de España y viudo de la princesa de Asturias, María de las Mercedes de Borbón y Austria. De esta unión nació María de las Mercedes de Borbón y Orleans, condesa de Barcelona y madre del rey Juan Carlos I. Al enviudar en 1894, la condesa de París se instaló en Villamanrique en las inmediaciones de Sevilla, población que en su honor y por Real Decreto de 27 de junio de 1916 lleva el nombre de Villamanrique de la Condesa. Allí falleció el 23 de abril de 1919. Por deseo expreso de su sobrino el rey Alfonso XIII su cuerpo fue trasladado desde Gibraltar a Gran Bretaña, donde fue enterrado temporalmente, siendo posteriormente trasladado a la Capilla Real de Dreux, en Francia, necrópolis de la familia de Orleans (Ricardo Mateos Sainz de Medrano, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Palacio, en Villamanrique de la Condesa (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Villamanrique de la Condesa (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

martes, 28 de diciembre de 2021

Un paseo por la calle Cuna

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Cuna, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 28 de diciembre, Fiesta de los Santos Inocentes, mártires, niños que fueron ejecutados en Belén de Judea por el impío rey Herodes, para que pereciera con ellos el niño Jesús, a quien había adorado los Magos. Fueron honrados como mártires desde los primeros siglos de la Iglesia, primicia de todos los que habían de derramar su sangre por Dios y el Cordero [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para Explicarte la calle Cuna, de Sevilla, que dando un paseo por ella.
     La calle Cuna es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de la Alfalfa, del Distrito Casco Antiguo, y va de la confluencia de las calles Laraña, Orfila y plaza de Villasís, a la confluencia de la plaza del Salvador y la barreduela Oropesa.
     La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Al menos desde 1384 era conocida indistintamente como Carpinteros y Carpinterías, por los artesanos o vendedores de la madera allí asentados. A mediados del s. XVI ambos nombres se redujeron al tramo final de la calle (entre Acetres y plaza del Salvador), pues el primero pasó a conocerse como Cuna, por la casa de expósitos allí instalada en 1558. En 1845 este último topónimo se extendió a toda la calle, hasta 1903, en que se rotuló como Federico de Castro (1834-1903), catedrático de la Universidad de Sevilla y uno de los más singulares representantes de la filosofía krausista. Todavía se mantiene este nombre en un azulejo de la casa esquina a plaza de Villasís. En 1938 volvió a recuperar el de Cuna.
     Es larga, estrecha y relativamente rectilínea, pues ofrece numerosos entrantes y salientes, resultado de sucesivas alineaciones que tuvieron lugar sobre todo en los primeros años de nuestro siglo. La zona más ancha se encuentra en la confluencia con Acetres y Cerrajería. Ya desde el s. XV hay noticias de barreduelas y cierres de callejones interiores y en el citado plano dieciochesco se recogen dos adarves, uno al comienzo, a la altura del actual Francisco de Pelsmaeker, y otro al final (actual Oropesa). En nuestros días se han abierto en ella dos pasajes, uno por la derecha, Maestro Gámez Laserna, y otro por la izquierda, que comunica con Lagar. En Cuna desembocan por la derecha, Francisco de Pelsmaeker, Rivero, Cerrajería y Oropesa, y por la izquierda, Goyeneta, Acetres, y Lagar.
      En 1522 estaba ya enladrillada y en 1584 se empiedra. Se adoquina en 1884. Hoy presenta un adoquinado, muy reciente, con una franja central de granito en sentido longitudinal. Sólo tiene aceras de losetas blan­cas y negras en su tramo inicial, en algunos puntos muy estrechas. La calle se ilumina mediante báculos metálicos adosados a las fachadas. Su caserío es variado y de buen porte. Junto a algunas casas dieciochescas y decimonónicas, pueden verse viviendas tradicionales sevillanas de la primera mitad de nuestro siglo, de dos y tres plantas, con cierros a la calle; alguna casa-palacio y varias de estilo regionalista. Entre toda, destaca el palacio de la condesa de Lebrija (núm. 8), reconstruido en el s. XIX sobre un viejo edificio renacentista. Posee valiosos pavimentos y azulejería antiguos e importantes piezas arqueológicas procedentes de Itálica. Son dignas de mencionar también la núm. 35, de tres plantas y ático decorado con pilastras; la 42, con la fachada avitolada; la 41, que ofrece un bello balcón modernista; la 45-49, sede de una antigua ferretería, ya desaparecida, con patio y escalera de gran valor; la 48, con una buena colección de herrajes en la fachada; la 51, obra historicista del arquitecto Juan Talavera (1909); la 49, también con herrajes modernistas, obra del maestro Rafael López Carmona (1910). En la esquina con Laraña y plaza de Villasís, la calle ofrece las fachadas laterales de dos importantes edificios: la casa-palacio del marqués de la Motilla, obra de Gino Coppedè y Vicente Traver (1921 -1931), inspirada en modelos del gótico italiano; y el que Aníbal González construyó en 1912-13, de estilo regionalista, para Ignacio Sanz. En la confluencia con Cerrajería se sitúa el edificio neomudéjar del arquitecto José Espiau Muñoz (1912-14), sede del establecimiento de tejidos Ciudad de Londres.
     De la documentación histórica existente se deduce que Cuna fue siempre una de las más importantes callesl del centro de Sevilla, caracterizada por funciones comerciales y muy frecuentada. Desde la Edad Media abundaban en ella los talleres de carpinteros, y según un documento de mediados del XVI "la calle está tan ocupada por los bancos de los ofycios que no ay quien pase por ella" (Sec. 17, 1540). En el s. XVII tenia allí su taller el impresor Matías Clavijo. Pero es en el XIX cuando su vida comercial y recreativa se intensifican notablemente. Según González de León, había muchos "fabricantes de guitarras". También cafés, como el Nuevo Suizo, con otra entrada por Sierpes; o el de Correo, frente a Cerrajería, del que eran asiduos Luis Montoto, Rodríguez Marín y el músico Mariani. En 1879 tenía en Cuna su sede el Ateneo Hispalense y un centro mercantil para los empleados de comercio En 1925 se abrió como "salón de espectáculos" el futuro Pathé Cinema, del arquitecto Juan Talavera, en un estilo de inspiración modernista. Fue la primera sala construida expresamente como cinematógrafo en Sevilla, que ha cerrado sus puertas hace pocos años y se está remodelando. Estos centros recreativos y la abundancia de pequeños comercios hicieron de Cuna una calle muy transitada. En 1855, sus vecinos se quejan del tránsito de los burros que "vuelven de dejar cargas de trigo en la alhóndiga" y ocasionan accidentes entre el numeroso público (El Porvenir, 21-X-1855). Y en 1881 del paso de carruajes. Del carácter popular de su comercio a principios de siglo se hace eco el poeta Rafael Laffón en su Sevilla del buen recuerdo: "Y de aquí a la calle de la Cuna, a cualquier tabuco de chicarrería de pacotilla, donde se exhibirán a la puerta verdaderos racimos de toscos calzados de puntera acorazada con reborde de latón". Unos años antes el novelista Pedro Antonio de Alarcón, en El final de Norma, resaltaba la existencia de freidurías.
     Por tratarse de una calle céntrica, situada entre Sierpes y plaza del Salvador, Cuna ha sido, y en buena parte lo sigue siendo, lugar de obligado paso de procesiones y comitivas cívico-religiosas, en especial en las festividades de Semana Santa y del Corpus. Ya en el siglo XVI se entoldaba su tramo final con motivo de ésta última fiesta, y en la esquina con e1 Salvador se levantaba un arco. Fue muy solemne a su paso por Cuna la procesión cívica que en 1171 se organizó al trasladarse la Universidad a la antigua casa profesa de los jesuitas, en la actual Laraña. Uno de los elementos que en el pasado determinaron también el carácter de esta calle fue la muy conocida Casa Cuna u Hospicio de niños expósitos, fundada en 1558 por el arzobispo Valdés, situada en la acera de la izquierda, entre Goyeneta y Acetres. Estuvo en pie hasta el pasado siglo y poseía dependencias asistenciales y una iglesia. El hispanista inglés Richard Ford la describió como un lugar de tristeza y de dolor en su Manual de viajeros por Andalucía. Los sevillanos que pasaban ante su puerta podían leer aquella famosa inscripción, tan repetida, junto a la ranura para recoger los donativos: "cuando mi padre y mi madre me abandonen, me recogerá el Señor".
     En la actualidad la calle cumple una función marcadamente comercial. con buena parte de los pisos altos cerrados o convertidos en almacenes y los bajos ocupados por establecimientos. Proliferan los anuncios en banderola y los luminosos, y se conservan antiguas muestras de madera en algunos comercios de corte tradicional y popular. Esa alternancia de lo tradicional y lo moderno es quizás la nota principal de sus tiendas, numerosas y muy variadas (muebles, zapaterías, papelerías, decoración, estudios fotográficos, colchonerías, cesterías, electricidad, mercerías, juguetes, algún bar... y una curiosa abundancia de establecimientos de trajes de novia concentrado en el tramo final de la calle). Como en otras calles del centro de Sevilla, algunos comercios se han instalado en los viejos patios de las casas tradicionales. Esa intensa vida comercial ha forzado, en los últimos años, su declaración de calle peatonal, aunque tengan acceso los vehículos para la carga y descarga de géneros. Pero el ajetreo de las horas diurnas contrasta vivamente con el escaso movimiento y el silencio de la noche, una vez paralizada la actividad comercial. Todavía a mediados del XIX había en Cuna un retablo dedicado a la Virgen de los Desamparados con una hermandad que atendía el culto. En una de sus casas habitó el conde de Tójar, político sevillano de principios del XIX. En otra, hoy destinada a despacho de quinielas y loterías, existió en los años 50 de nuestro siglo un comedor universitario muy frecuentado, dependiente del sindicato oficial (S.E.U.) [Rogelio Reyes Cano, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Cuna, 8. Esta casa perteneció a  la  familia  de los Paiba. Reedificada en el siglo XVI, fue adquirida por el  conde de los Corbos y, más tarde, propiedad de los condes de  Miraflores de los Ángeles. En el siglo pasado se realizaron grandes obras por la condesa de Lebrija, que dieron al edificio su fisonomía actual.
     En esta reforma se utilizaron elementos procedentes de Itálica y de palacios y conventos. En el zaguán, un pavimento de "opus sectile" y azulejos de cuenca del siglo XVIII, éstos procedentes de Arcos de la Frontera. El patio pavimentado con mármoles de colores y un mosaico, procedentes de Itálica. La escalera, construida en la última reforma, reú­ne materiales de los siglos XVI y XVII. El friso y el artesonado proceden del palacio de los Ponce de León, de Marchena; los azulejos, del con­vento de San Agustín de Sevilla. Varias salas de la planta baja están dedicadas a museo, conservándose en ellas piezas en su mayor parte procedentes de Itálica (mosaicos, esculturas, epígrafes, cerámica, vidrio, etc.).
Cuna, 35, acc
. Casa de tres plantas con ático decorado con pilastras.
Cuna, 42. Casa de tres plantas. Fachada avitolada y decorada con pilastras. La planta baja ha sido alterada  por la instalación de locales comerciales.
Cuna, 45  y  47. Edificio de dos plantas, en cuyo interior existen dos patios. Uno con arquerías sobre columnas toscanas en la planta baja, y balcones en la superior. El otro patio, de planta rectangular, posee en los frentes cortos un arco central semicircular, sobre columnas corintias, flanqueado por vanos adintelados y óculos sobre ellos; en los frentes mayores, arcos semicirculares. La escalera está decorada con azulejos del siglo XVIII.
Cuna,  48. Esta casa posee una buena colección de herrajes en la fachada [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Leyenda, Historia, Culto e Iconografía de los Santos Inocentes, mártires;
La leyenda y su falta de historicidad
   Las pequeñas víctimas del cruel Herodes se evaluaban en el fabuloso número de ciento cuarenta y cuatro mil, como los mártires del Apocalipsis, que imploraban la venganza de Dios al pie de su altar.
   Según el relato de Mateo (2: 16 - 18), que completaron y ampliaron los Evangelios apócrifos, la Leyenda Dorada y el teatro religioso de los autos sacramentales, Herodes, furioso por el engaño de los Reyes Magos que advertidos por un ángel, en vez de ir a llevarle informes acerca de su visita a Belén regresaron por mar, ordenó la matanza de todos los niños de hasta dos años de edad (a binatu et infra) para tener la seguridad de que el futuro rey de los judíos no escapase con vida.
   Los hagiógrafos describen con complacencia esta carnicería. Evocan a la soldadesca arrancando a los pequeños de entre los brazos de sus madres y tronchándolos con las espadas o ensartándolos en la punta de sus lanzas. El número de víctimas de este infanticidio masivo se habría elevado a millares. El Menologio griego calcula su número en 144.000, cifra fabulosa que es la copia del número de los justos del Apocalipsis de san Juan.
   Sería superfluo cuestionar esas cifras agrandadas de buena gana por la credu­lidad popular. En un pueblo como Belén, que contaba sólo con algunos cientos de habitantes, los niños varones menores de dos años podían ser, cuando mucho, alrededor de veinte. Los cálculos más complacientes no superan un máximo de sesenta víctimas.
   Pero aún en un relato donde no se exageren las cifras ¿podría admitirse que ha ya una sola pizca de verdad histórica? Todo conduce a creer que no se trata de la exageración de un hecho real sino de una pura invención.
   La Presentación de Jesús en el templo había tenido lugar en Jerusalén. Cabe preguntarse por qué José, en vez de regresar a su casa en Nazaret, condujo a su familia al incómodo establo de Belén.
   Ya resulta sospechoso que el acontecimiento sólo se haya consignado en uno de los cuatro Evangelios canónicos: salvo el de Mateo, los otros tres lo ignoran completamente. Las dudas se agravan por el hecho de que los analistas romanos, y sobre todo el historiador judío Flavio Josefo, que relata la vida de Herodes hasta en sus menores detalles, no digan una palabra.
   Señalemos, además, que la Matanza de los Inocentes no es una leyenda aislada, específicamente judía: la historia del niño predestinado a quien el rey en el trono considera una amenaza para su reinado o su vida, y del cual se defiende de antemano haciendo asesinar a todos los niños de su edad, es un tema de la leyenda universal que se encuentra, con variantes, en las del dios hindú Krishna, Ciro, Rómulo y hasta Moisés, puesto que el Antiguo Testamento habla de la matanza de los niños de Israel ahogados en el Nilo por orden del faraón.
   Y por último -este argumento podría hacer innecesarios todos los demás- el evangelista admite el origen bíblico de su relato que no es más que una profecía realizada: «Entonces se cumplió la palabra del profeta Jeremías, que dice: Una voz se oye en Ramá, lamentación y gemido grande; es Raquel, que llora a sus hijos y rehúsa ser consolada,  porque  ya  no existen ».
   Así, la Matanza de los Inocentes sería, como la mayoría de los acontecimientos relatados en los Evangelios, la consumación de una profecía del Antiguo Testamento.
El culto de los Santos Inocentes
   Muy popular en la Edad Media, el culto de los santos Inocentes provocó en 1212 la asombrosa cruzada de los niños que acabó de manera miserable.
   La abadía de Saint Denis y la iglesia de los Inocentes en París, pretendían poseer, ambas, el cuerpo entero de uno de los pequeños mártires.
   La abadía benedictina de Brantôme (Dordogne), se jactaba de conservar las reliquias de san Sicario, uno de los Inocentes.
   En Saint Germain des Prés, una pierna relicario del siglo XIII contenía la tibia de uno de ellos. El Museo de Zurich recogió el pie relicario de otro, embutido en una pieza de orfebrería del siglo XV.
   La cartuja de Würzburgo, en Alemania, exponía el cuerpo de uno de los Inocentes. La Edad Media confundía en un solo culto a los santos Inocentes con los pequeños mártires cristianos que habrían sido víctimas de los asesinatos rituales de los judíos. Los niños encontrados (Findelkinder) y los niños de coro (Chorknaben), estaban puesto bajo su protección.
   Aunque la hecatombe de los Inocentes de Belén pertenece al dominio de la fábula, la piedad popular veneró a los muertos como a los primeros mártires cristianos: su bautismo de sangre se juzgó equivalente al bautismo por el agua.
   Su culto se desarrolló muy tempranamente, al principio en Palestina, en cuya basílica de Belén había una capilla dedicada a los Santos Inocentes.
   El día de su muerte, el 28 de diciembre, se consideraba día nefasto.
   Esta  devoción está probada en Francia por numerosos testimonios. Algunas de sus reliquias fueron llevadas desde Oriente por san Casiano, a la abadía de Saint Victor en Marsella, en el año 414. Dicha abadía cedió una  parte de las reliquias a otra gran abadía provenzal, la de Saint Maximin. En el siglo XII, la capilla capitular de Saint Caprais de Agen se puso bajo la advocación de los Santos Inocentes. El cementerio de los Inocentes de París, célebre por su Danza Macabra, tenía una iglesia aledaña a la cual el rey Luis XI ofreció «un Inocente entero en un gran relicario de cristal».
   Las representaciones de los Santos Inocentes en Italia se multiplicaron a partir del siglo XV a causa de la fundación de los orfelinatos que se pusieron bajo su patronazgo.
Iconografía
   Es infrecuente que estén representados con independencia de dicho tema. Tiene palmas como atributos.
   Los Inocentes, asimilados a los santos y a los mártires, está nimbados y tienen como atributo la palma del martirio. Están vestidos con una camiseta manchada de sangre o bien desnudos con un ceñidor de hojas.
   En los ciclos narrativos deben distinguirse seis episodios:
1. Herodes pregunta a los sacrificadores y a los escribas dónde nació Cristo.
2. Herodes ordenando la matanza de los inocentes. 
   Está sentado en un trono, como en la escena de la Visita de los Reyes Magos, un demonio le dicta malos consejos al oído.
3. La matanza de los inocentes.
   En las realizaciones más antiguas, los verdugos llevan a Herodes en brazos o al hombro a los niños que han quitado a sus madres.
   Después, la escena se volvió más dramática y brutal. Es una serie de furiosos duelos entre los brefoctones (matadores de niños pequeños) y las madres que defienden a sus hijos. Un soldado coge a un niño por el pie, lo deja colgando cabeza abajo y se dispone a cortarlo en dos con su espada, como en la simulación del Juicio de Salomón. Muchos de ellos son ensartados como lechones.
   En una segunda versión que parece de origen provenzal, los niños no reciben la muerte por espada sino que son aplastados contra el suelo, al pie del trono de Herodes.
   Las mujeres expresan su dolor mesándose la cabellera y desgarrándose las mejillas con las uñas. Una de ellas se afana en reunir los miembros dispersos de su hijo cortado en pedazos.
4. La huida a la montaña de Isabel y san Juanito
   Este episodio, incorporado a la Matanza de los Inocentes, se ha tomado de los Evangelios apócrifos, especialmente del Protoevangelio de Santiago y del Evangelio Armenio de la Infancia (cap. 14: 2).
   «Cuando Isabel supo que se buscaba a su hijo Juan, lo cogió y partió hacia la montaña y buscaba donde ocultarlo pero no encontraba escondrijo. Con un profundo suspiro dijo: -Montaña de Dios, recibe a una madre con su hijo. Y súbita­mente la montaña se abrió y los recibió.»
   La píxide bizantina de marfil procedente de la Bóveda Chilhac, cerca de Brioude (Louvre), ofrecería la más antigua representación conocida de este episodio que ha sido reeditado por los hagiógrafos en la leyenda de santa Bárbara. Se encuentran otros ejemplos en una miniatura del Homiliario de Gregorio Nacianceno (siglo IX, B.N., París), en los frescos de Capadocia (siglo XI), y en los mosaicos de Kahrié Djami, Constantinopla (siglo XIV).
   En el arte bizantino esta escena suele asociarse con la Matanza de los Inocentes.
5. La degollación de Zacarías
   Furioso porque san Juanito había escapado, Herodes hace degollar frente al altar a su padre, el sumo sacerdote Zacarías. Se encontró la sangre coagulada de éste, pero no su cuerpo que había desaparecido.
6. La muerte de Herodes
   Tantos crímenes merecían un castigo ejemplar. La justicia popular no trató a Herodes mejor que a Judas. La tradición lo hacía morir agusanado a causa de una enfermedad vermicular.
   Según Pedro Comestor, el cuerpo del tirano fue roído vivo por los gusanos que pululaban en sus testículos putrefactos: «Ipsa quoque verenda putrefacta scatebant vermiculis. Putredo testiculorum vermes generabat». Acaba  suicidándose con el cuchillo que usaba para pelar la fruta y los demonios se llevan su alma al infierno (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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martes, 14 de enero de 2020

El Palacio de la Condesa de Lebrija


      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Palacio de la Condesa de Lebrija, de Sevilla.
     El Palacio de la Condesa de Lebrija [nº 24 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla, y nº 47 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra situado en la calle Cuna, 8; en el Barrio de la Alfalfa, del Distrito Casco Antiguo.     
     La casa perteneció a la familia de los Paiba. Reedificada en el siglo XVI, fue adquirida por el conde los Corbos y más tarde propiedad de los condes de Miraflores de los Ángeles. A finales del siglo pasado fue adquirida por la condesa de Lebrija, quien mandó hacer importantes reformas, llevadas a cabo personalmente y que configuraron la imagen definitiva que hoy presenta.
     Se trata de una magnífica casa cuya estructura organizativa responde claramente al esquema tipológico de la casa-palacio sevillana. Sin embargo, en cuanto a los materiales que la construyen, de muy distinta procedencia, permiten entenderla como una arquitectura hecha de sumas, como un espléndido "collage" de episodios acabados, autónomos. De cualquier forma, la cualidad de las articulaciones y relaciones entre ellos permite hacerla partícipe de las estructuras organizativas que definen la casa sevillana.
     El zaguán, que da paso al patio principal, conserva el pavimento "opus sectile" procedente de Itálica, y los azulejos de cuenca del siglo XVIII, procedentes éstos de Arcos de la Frontera, así como la magnífica puerta de madera maciza de caoba tachonada de grandes clavos de metal, que debió ser la puerta que tuvo la casa en el siglo XVI.
     El patio principal, de dos plantas, está construido en sus cuatro frentes por arquerías de arcos de medio punto sobre columnas de mármol en la baja y balcones en la alta. La arquería está profusamente decorada con yeserías mudéjares realizadas a finales del XIX. El pavimento de las galerías que circundan el patio lo constituyen mármoles, serpentinas y pórfidos procedentes de Itálica. El que ocupa el centro del patio es un espléndido mosaico romano (6,85 x 6,82 m.) procedente igualmente de la ciudad de Itálica.
     La escalera principal, de tres tramos desiguales, construida en la última reforma, ocupa uno de los ángulos del patio y reúne materiales de muy diversa procedencia de los siglos XVI y XVII. El magnífico artesonado y el friso renacentista proceden del palacio de los Ponce de León, de Marchena. Los azulejos, del convento de San Agustín de Sevilla, fundación, asimismo, de los Ponce de León. La balaustrada, de madera de caoba, copia realizada en la reforma de la condesa de Lebrija, de otra existente en una casa de Sanlúcar de Barrameda.
     El salón central, que permite poner en relación el patio principal con el jardín, así como el resto de los salones de planta baja (Cuarto Ochavado, Sala de Medusa, Sala de Dionisos, Sala de Ganímedes), están igualmente pavimentados, revestidos y decorados básicamente con materiales romanos de Itálica.
     La casa cuenta, por otra parte, con abundante material (esculturas, epígrafes, cerámica, vi­drios, etc.), de otras épocas, de excepcional interés.
     La fachada, de dos plantas, se labra a la calle Cuna, aunque cuenta con otra entrada a la casa (garaje) a través de la pequeña calle Adelfa. Está dividida en calles, delimitadas por pilastras, y grandes huecos situados en aquéllas. La portada, renacentista, de mármol blanco, está flanqueada por columnas que sostienen un entablamento sobre el que apoya el balcón central, con antepecho de hierro de forja y rematado por un frontón curvo.
     La casa ocupa en planta baja una superficie aproximada de 1.700 m2 pudiendo estimarse para toda la casa una superficie total construida de 4.000  m2 (Guillermo Vázquez Consuegra, Cien edificios de Sevilla: susceptibles de reutilización para usos institucionales. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla, 1988).
     La Casa de la Condesa de Lebrija ocupa en Sevilla el solar de la que a finales del siglo XV mandara construir la familia de los Payba, de cuya época conserva la portada y algunos elementos importantes de su interior. Fue reedificada en el siglo XVI, y adquirida por el Conde de Corbos y más tarde propiedad de los Conde de Miraflores de los Ángeles. A finales del siglo pasado fue adquirida por la Condesa de Lebrija, quién mandó hacer importantes reformas, llevadas a cabo personalmente y que configuraron la imagen definitiva que hoy presenta.
   Se trata de una magnífica casa cuya estructura organizativa responde claramente al esquema tipológico de la casa patio sevillana. Sin embargo, en cuanto a los materiales que la construyen, de muy distinta procedencia, permiten entenderla como un espléndido "collage" de episodios acabados, autónomos. De cualquier forma, la cualidad de las articulaciones y relaciones entre ellos permite hacerla partícipe de las estructuras organizativas que definen la casa sevillana. El zaguán, que da paso al patio principal, conserva el pavimento "opus sectile" procedente de Itálica, y los azulejos de cuenca del siglo XVIII, procedentes éstos de Arcos de la Frontera, así como la magnífica puerta de madera maciza de caoba tachonada de grandes clavos de metal, que debió ser la puerta que tuvo la casa en el siglo XVI.
     El patio principal, de dos plantas, está construido en sus cuatro frentes por arquerías de arcos de medio punto sobre columnas de mármol en la baja y balcones en la alta. La alquería está profusamente decorada con yeserías mudéjares realizadas a finales del siglo XIX. El pavimento de las galerías que circundan el patio lo constituyen mármoles, serpentinas y pórfidos procedentes de Itálica. El que ocupa el centro del patio es un espléndido mosaico romano (6,85 x 6,82 m.) procedente igualmente de la ciudad de Itálica.
      La escalera principal, de tres tramos desiguales, construida en la última reforma, ocupa uno de los ángulos del patio y reúne materiales de muy diversa procedencia de los siglos XVI y XVII. El magnífico artesonado y el friso renacentista proceden del palacio de los Ponce de León, de Marchena. Loa azulejos, del convento de San Agustín de Sevilla, fundación, asimismo de los Ponce de León. La balaustrada, de madera de caoba, copia realizada en la reforma de la Condesa de Lebrija, de otra existente en una casa de Sanlúcar de Barrameda.
     El salón central, que permite poner en relación el patio principal con el jardín, así como el resto de los salones de planta baja (Cuarto Ochavado, Sala de Medusa, Sala de Dionisos, Sala de Ganímedes), están igualmente pavimentados, revestidos y decorados básicamente con materiales romanos de Itálica.1914: Reformas a cargo de José Sáez López.
   La casa cuenta, por otra parte, con abundante material (esculturas, epígrafes, cerámicas, vidrios, etc.) de otras épocas de excepcional interés.
     La fachada, de dos plantas, se labra a la calle Cuna, aunque cuenta con otra entrada a la casa (garaje) a través de la pequeña calle Adelfa. Está dividida en calles, delimitados por pilastras y grandes huecos situados en aquéllas. La portada, renacentista, de mármol blanco, está flanqueada por columnas que sostienen un entablamento sobre el que apoya el balcón central, con antepecho de hierro de forja y rematado por un frontón curvo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Palacio de la Condesa de Lebrija, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Horarios de apertura del Palacio de la Condesa de Lebrija:
              De Lunes a Domingo: de 10:00 a 17:00

Página web oficial del Palacio de la Condesa de Lebrija: www.palaciodelebrija.com