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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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sábado, 1 de marzo de 2025

La imagen "Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato", de Méndez Lastrucci, titular de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en la Iglesia de San Antonio de Padua

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato", de Méndez Lastrucci, titular de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en la Iglesia de San Antonio de Padua, de Sevilla.
     Hoy, 1 de marzo, es el aniversario (1 de marzo de 1992) de la Bendición de la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato, de Méndez Lastrucci, titular de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en la Iglesia de San Antonio de Padua, de Sevilla.
     La Iglesia Parroquial de San Antonio de Padua, que se encuentra en la plaza de Las Acacias, 1; en el Barrio de Torreblanca, del Distrito Este.
     En uno de los retablos de la iglesia parroquial de San Antonio podemos contemplar la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato. Fue realizada por Jesús Méndez Lastrucci en el año 1992.
     La imagen del Señor Cautivo es obra del maestro escultor Jesús Méndez Lastrucci, bisnieto del insigne escultor Antonio Castillo Lastrucci, que la realizó entre el mes de septiembre de 1991 y febrero de 1992.
     Es una talla completa anatomizada, es decir, tiene tallado y formado todo el cuerpo llevando un sudario tallado en la cintura, siendo los materiales utilizados el cedro para cabeza, manos y pies y la caobilla para el resto del cuerpo.
     En su rostro observamos una lágrima que le recorre la mejilla derecha, dando muestras del sufrir interno en los momentos de su pasión y cautiverio.
     La imagen fue intervenida por su mismo autor realizando en ella una profunda restauración entre finales de 1996 y comienzos de 1997. Es en ese momento cuando deja tallado en la peana un corazón con llaga sangrante, lugar en el que caería la lágrima derramada por su mejilla, en recuerdo del primer Hermano Mayor Juan Castellano Martín, tristemente fallecido en esas fechas.
     Fue bendecida el 1 de Marzo de 1992 por D. Antonio Olmo Civanto, S.J. 
     El paso de misterio de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato representa el momento en el que el prefecto le pregunta a Jesús si Él es Rey de los Judíos, según está recogido en el Evangelio de Juan 18, 28-38.  En la escena se puede ver al Señor Cautivo en presencia de Poncio Pilato, situándose tras éstos el centurión romano que conversa con un sacerdote judío que porta un pergamino; en la separación del palacio del gobernador y el exterior. Completando la escena asiste un esclavo que porta la soga para trasladar a Jesús.
     La escena se desarrolla en el interior del palacio del gobernador, quedando el espacio delimitado por dos columnas, de este modo tanto Pilato como el centurión permanecen en la delantera del paso, estando el sacerdote y el esclavo en lo que sería el exterior de la casa, es decir, detrás de las columnas, ya que los judíos no podían entrar en el palacio, pues de lo contrario faltarían a las leyes sobre la pureza ritual de la Pascua.
     Las imágenes secundarias se deben a la gubia de nuestro hermano Juan Antonio Blanco Ramos que las realiza a finales del año 2004 para estrenarse el Sábado de Pasión de 2005. La imagen del gobernador, el centurión romano y la del esclavo son de talla completa, siendo anatomizadas las dos primeras, mientras que la del sacerdote judío se encuentra tallada en cabeza y manos.
     Los ropajes de todas las imágenes fueron estrenados en el año 2015, siendo realizados en el taller de José Antonio Grande de León, sustituyendo a las realizadas por un grupo de Hermanas con ocasión de la primera salida del misterio. La coraza, el casco al estilo “Juanmanuelino” y la lanza del centurión romano son del taller de Jesús Domínguez realizadas en el año 2005.
     En 2022 quedan plasmados los estudios de mejora realizados por la comisión de profesionales elegida por la Junta de Gobierno formada por José Roda Peña, Catedrático de Historia del Arte de la US, Andrés Luque Teruel, Doctor en Historia del Arte y profesor titular en el Departamento de Historia del Arte de la Facultad de Geografía e Historia de la US, y Jesús Romanov López-Alfonso, Licenciado en Historia por la US, contando además a petición de los mismos con el escultor de las imágenes secundarias NH Juan Antonio Blanco Ramos.
     La Comisión, tras la realización de pruebas en nuestra Casa-Hermandad con las imágenes secundarias y los diferentes elementos que componen nuestro paso, en presencia del escultor de las mismas, y partiendo desde la disposición original del año 2005, realizan varias modificaciones, quedando la imagen del Señor en el centro de la delantera del paso, situándose entre los dos guardabrisas centrales de la canastilla delantera, la figura de Pilatos, girada levemente y atrasada su posición para mirar desde atrás al Señor, el centurión romano mantiene su posición prácticamente con un leve giro y desde el centro del paso, establece un diálogo directo con el Sanedrita, que se sitúa en la trasera izquierda del mismo, y finalmente la figura del sayón adelanta su posición entre las dos pequeñas columnas permaneciendo en la entrada al palacio de Pilato, sin llegar a acceder al interior que marcan las dos columnas.
     De los elementos mobiliarios la comisión artística determina que debe desaparecer el trono de Pilatos, que al situarse en la puerta del palacio no tiene una disposición lógica y resta visibilidad a la escena, en su lugar se situará el pebetero, cambiando así la ubicación donde estuvo situada años atrás.
     Plasmar todo este ajuste y disposición de las imágenes, viene unido a la necesidad perentoria de remodelar todo el esqueleto interior del canasto del paso para afianzar con seguridad todas las riostras, encastres y cogidas, tanto de los paños del canasto como de la tablazón, especialmente el del alojamiento de las imágenes del Señor Cautivo y secundarias del misterio. Una vez saneado y asegurado todo el interior del canasto, se acopla un sobreelevado a modo de suelo postizo donde se desarrolla la escena del misterio del Señor Cautivo, permitiendo así contemplar con mayor visibilidad el pasaje recreado en el paso a pie de calle. Todos estos trabajos técnicos de la madera han sido realizados por el Taller de talla y carpintería Morales.
     La parihuela se debe a la autoría de Manuel Caballero Farfán, realizada con madera de pino Flandes barnizada y cuenta con nueve trabajaderas, calzando el paso 45 costaleros.
     Sus medidas son 4,82 m de largo, por 2,28 m. de ancho y 1,59 m. de alto a lo que hay que sumarle la altura del canasto que son 68 cm.
     Las andas se estrenaron en la Semana Santa del año 2005, continuando con los trabajos de talla del paso, por parte de Pedro Manuel Benítez Carrión, realizado en madera de cedro, que concluyen para el Sábado de Pasión de 2008.
     En el año 2009 comienzan los trabajos por parte del artista dorador saliendo a la calle ese Sábado de Pasión con las cartelas y los candelabros de guardabrisas dorados. En el año 2010, se estrena el dorado del conjunto en su totalidad, trabajos que realiza el dorador Emilio López Olmedo que ya había trabajado anteriormente para la Hermandad, concretamente en el dorado de los anteriores candelabros de guardabrisas del paso del Señor.
     El diseño y talla del paso, obra de Pedro Manuel Benítez Carrión, es de estilo neobarroco, con hojarasca y una moldura sobresaliente que recorre el respiradero. Esta moldura enmarca las cuatro cartelas que se disponen en la zona central de cada respiradero, todas ellas policromadas y estofadas, siendo obra de Pedro Benítez y Manuel Isorna. En la frontal queda representado el escudo de la Hermandad realizado por Pedro Benítez, y las otras tres cartelas realizadas por Manuel Isorna, representando en la parte trasera la imagen mariana del Inmaculado Corazón de María, titular de la vecina Hermandad de Gloria y lugar al que la Hermandad realiza la Estación de Penitencia en la tarde-noche del Sábado de Pasión.
     En el respiradero izquierdo encontramos la imagen de la Virgen de los Reyes, patrona de la Archidiócesis de Sevilla, significando la pertenencia del barrio de Torreblanca a la ciudad de Sevilla, y al otro lado la imagen de Santa Ángela de la Cruz, por la cercanía con la Hermandad y su labor de Caridad desarrollada en el barrio, todas ellas estofadas y policromadas. En los respiraderos apreciamos dos ángeles querubines y ornamentación floral también policromados y estofados. Todas estas piezas tienen como autor a Ventura Gómez Rodríguez.
     Por encima del respiradero, se encuentra una moldura calada de la que parten de sus cuatro esquinas las maniguetas del paso, las cuales fueron barnizadas por el maestro charolista, NH Francisco Gijón Romero.
     La canastilla presenta una línea ondulante con una gran hoja de hojarasca, estando en perfecta conjunción con la talla de los respiraderos. Se aprecia un juego de pequeñas hojas de acanto, que producen un gran efecto en las formas del canasto.
     En los salientes centrales del canasto como en los respiraderos, se encuentran querubines alados, policromados y estofados.
     Así mismo, se disponen ocho cartelas policromadas y estofadas que se enmarcan en un óvalo horizontal, obras de Blanco Ramos y que representan ocho momentos de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
     En el frontal se representa la escena del propio misterio. Las esquinas delanteras recogen la flagelación y el Ecce Homo. A cada lado se representa a Jesús Nazareno y a Cristo Vivo. En las esquinas traseras, Cristo Muerto y la escena de la Piedad. Por último, en la cartela central trasera, se recoge a Cristo Resucitado.
     Sobre cada cartela se sitúan ángeles pasionistas que parecen salir de la base de los candelabros y quedan suspendidos en el aire. En cada esquina del paso, en la base de los cuatro candelabros, se disponen los que portan atributos de la Pasión de Cristo, estableciendo una conexión con la cartela que queda bajo cada uno. De esta forma, en las esquinas delanteras vemos un látigo y una corona de espinas. En las traseras, el martillo y el pañuelo para las lágrimas de la Piedad. Los ángeles de la zona central portan entre sus manos sendas bandas donde se leen las inscripciones Caridad y Hermandad,  Fe y Amor.
     El paso se ilumina con cuatro candelabros de guardabrisas de nueve luces como ya hemos mencionado y dos candelabros de siete luces que ocupan la zona central. Por la parte interna de los candelabros descansan ángeles sedentes, obra de Ventura Gómez. En el costero derecho se aprecia el trono de Poncio Pilato, realizado en 2009 por Pedro Benítez, ejecutado en madera de cedro con acabado caoba y remate de águila laureada en dorado.
     Sobre le costero derecho se sitúa actualmente el pebetero donde se quema incienso. Inicialmente se dispuso uno de metal de forja, cambiando de ubicación en las distintas reformas de la ubicación del conjunto. En el año 2015 se estrena el actual de orfebrería plateada, realizado y donado por Orfebrería Andaluza.
     Al juego de candelabros hay unirles cuatro macetillas doradas que sirven de basamento para el exorno floral, estrenadas en el año 2009 y situadas entre los candelabros. Los faldones del paso en terciopelo morado fueron regalo de la Agrupación Apoyo Logístico nº21 (AALOG 21), confeccionados por el taller de García Po en el año 2005 y que posteriormente se enriquecen con broches de cordoncillo dorado.
     La composición del paso se completaba en su diseño original con un pórtico, encargado de representar la puerta de entrada al palacio romano, que finalmente fue representado en el misterio por dos columnas con capiteles de estilo Jónico, realizadas en la carpintería de Enrique Dópido Bonilla, con aplicado marmoleado de Juan Miguel González Heredia, conteniendo cada una de ellas antorchas luz artificial y medallones del Cesar alusivos al momento histórico. Posteriormente en el año 2015 fueron sustituidas por otras dos columnas bajas con terminal en copa romana, realizadas por Pedro Benítez, a modo de maceteros que se complementan con exorno floral cada Sábado de Pasión.
     En el frontal del paso podemos ver un ostensorio donado por las Hermandades de Vísperas con motivo del Vía Crucis de Cuaresma organizado por el Consejo de Cofradías de Sevilla que presidió Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato en el año 2018, realizado en metal sobredorado que cobija la reliquia de Santa Mª de la Purísima de la Cruz, de la cual es depositaria la Hermandad desde el año 2019 con su correspondiente autentica.
     El llamador de fundición en metal dorado del año 2005 con forma de “S” sobre el que se disponen dos ángeles que sujetan un relicario que porta la Sagrada Forma “JHS” fue obra de Orfebrería Antonio Santos, donado por tres hermanos de nuestra Corporación, que de inicio se concibió dorado, plateándose posteriormente en los talleres de Orfebrería Andaluza en el año 2015.
 (Hermandad Dolores de Torreblanca). 
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía del Interrogatorio de Jesús
     En realidad hay dos procesos -y dos Interrogatorios- de Jesús, el judío y el romano, o en otras palabras: un proceso religioso y un proceso político. Jesús comparece sucesivamente ante dos jurisdicciones: la del sumo sacerdote Caifás y la del procurador romano Poncio Pilato. El sanedrín lo condena como blasfemo, por haber dicho que era el Mesías, hijo de Dios. Conducido luego al pretorio, es inculpado como agitador por haberse autotitulado rey de los judíos.
     Este doble procedimiento se explica por el régimen político de Judea, que se había convertido en una provincia romana. El gobernador romano era quien juzgaba en última instancia en los asuntos de derecho común. La condena a muerte pronunciada por el sanedrín sólo podía ejecutarse después que el representante oficial de Roma la ratificara.
     En los relatos de los Evangelios, que están muy lejos de concordar, el desarrollo muy simple del proceso ante las dos jurisdicciones, religiosa y civil, está embrollado como con deliberación, por la introducción de personajes y escenas que duplican la acción. Se hace comparecer a Jesús no sólo ante Caifás, sino ante su suegro, el sumo sacerdote Anás (Hannas); con el pretexto de que Jesús era galileo, el procurador de Judea, Pilato, lo envía a justificarse ante el tetrarca de Galilea, Herodes Antipas, quien por azar se encontraba en Jerusalén. De esa manera, se producen cuatro comparecencias ante otros tantos jueces diversos. Por otra parte, se ha producido dos Escarnios de Cristo: uno después de la sesión nocturna en el sanedrín, el otro después del interrogatorio en el Pretorio ¿No es evidente que se trata de la misma escena duplicada?
     Las críticas de los más radicales llegan a afirmar que el proceso ante Caifás no tuvo lugar, que es una «ficción apologética» forjada por Marcos, que era "antisemita», para presentar a Pilato como inocente y echar sobre los judíos la responsabilidad de la muerte del Redentor. Según Lietzmann, el relato del proceso de Jesús habría sido copiado del que padeció el diácono san Esteban, el protomártir.
     Para desenmarañar la iconografía de este doble proceso religioso y político que sin duda no es más que uno, y cuyas escenas suelen confundirse o mezclarse y más simple es elaborar un cuadro sinóptico, numerando los episodios sucesivos.
El Proceso religioso
1. Comparecencia ante Anás
2. Comparecencia ante Caifás. El sanedrín condena a muerte a Jesús.
3. Primer Escarnio de Cristo o el Cristo de los Improperios.
El Proceso político
1. Pilato envía a Cristo ante Herodes, que se excusa.
2. Comparecencia ante Pilato.
3. La elección entre Cristo y Barrabás. 
4. Pilato se lava las manos.
5. La Flagelación o el Cristo atado a la columna .
6. El segundo Escarnio o la Coronación de espinas.
7. Cristo presentado al pueblo o Ecce Homo.
II. El proceso político
     Después de haber sido condenado por las autoridades religiosas judías: Anás, Caifás, el sanedrín, Jesús es presentado ante el tribunal civil de los romanos, presidido por el procurador (epitropos) de Judea Poncio Pilato (Pontius Pilatus), cuyo apellido derivaría de pilum o venablo de honor que habría recibido. El procurador residía en Cesarea, capital administrativa de la provincia, pero acostumbraba acudir a Jerusalén en ocasión de las grandes festividades de peregrinación, para prevenir posibles disturbios.
     Poco después de tomar partido en esa «disputa de judíos», Poncio Pilato, que quiere quitarse la responsabilidad de encima, envía a Jesús, que era galileo, ante Herodes Antipas, tetrarca de Galilea. Pero éste se excusa y Jesús vuelve ante el procurador que de buena o mala gana debe juzgarlo.
     Pilato pregunta al acusado: «¿Eres tú el rey de los judíos?»  Jesús responde: "Tú lo dices". A pesar de su confesión, propone sustituirlo por un malhechor. Pero los judíos fanatizados no aceptan el cambio y la condena a muerte debe cumplirse.
2. Herodes lo devuelve a Pilato
     Mateo, 27: 11-14; Marcos, 15: 2; Lucas, 23: 3.
     Jesús es conducido al pretorio, es decir, al sitio donde el pretor pronunciaba sus sentencias. El tribunal -según dice San Juan- estaba situado en un lugar que en griego se llamaba lithostratos (embaldosado). Interrogado, Jesús responde que es el rey de los judíos, y luego se mantiene en silencio.
     La mujer de Pilato toca el hombro de su marido para advertirle que sea prudente: «No te metas con ese justo, pues he padecido mucho hoy en sueños por causa de él». San Mateo es el único que relata este incidente (27: 19).
3. La elección entre Jesús y Barrabás
     Mateo, 27: 15-26; Marcos, 15: 6-15; Lucas, 23: 18.
     En cada Pascua, el gobernador acostumbraba dejar en libertad a un preso, aquél que el pueblo eligiera. Había entonces un famoso bandido llamado Barrabás. Pilato dijo entonces al pueblo reunido: «A quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús el llamado Mesías?» Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron al pueblo para que pidiese a Barrabás. Pilato les dijo: «¿qué queréis que haga con Jesús, el llamado Mesías? Todos dijeron: ¡Crucifíquenle!».
     Este tema, escasamente tratado en el arte cristiano primitivo, desapareció muy temprano, sin duda porque a partir del día en que se osó representar la Crucifixión, se debieron condensar los primeros episodios de la Pasión.
4. El Lavatorio de Pilato
     Mateo, 27: 24.
     Después de haber intentado salvar a Jesús, Pilato, al ver que aumentaba el tumulto, se lavó las manos en presencia de la multitud agitada, diciendo: «Yo soy inocente de esta sangre; vosotros veáis. Y todo el pueblo contestó diciendo: Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.»
     El Lavatorio de las manos no era un gesto romano sino un rito hebreo. Después de un asesinato, los judíos incriminados tenían la costumbre de lavarse las manos para afirmar su inocencia (Deuteronio, 21: 6-8). Por ello es dudoso que un procurador romano haya consumado ese simbólico gesto.
     Verdadero o no, ese episodio se volvió tan popular, que en todas las lenguas se dice: Yo me lavo las manos, con el significado «No soy responsable de tal» .
     A pesar de la solemne protesta de Pilato rechazando toda responsabilidad, la posteridad no lo ha declarado inocente del asesinato de Jesús, a quien él acabó entregando a sus enemigos. La leyenda cristiana no lo ha tratado mejor que al tirano Herodes y al traidor Judas. Se contaba que había caído en desgracia y que se lo había conducido a Roma donde a su vez habría sido escarnecido y expuesto a las humillaciones del populacho, antes de morir miserablemente en prisión.
     De acuerdo con otra versión, habría acabado sus días en una ermita, sobre una montaña suiza, cerca de Lucerna, que recibió el nombre de monte Pilato.
     En los sarcófagos cristianos de Roma y de Arles, el Lavatorio de las manos de Pilato se opone con frecuencia al Lavatorio de los pies de San Pedro por Jesús.
7.  Ecce Homo o Cristo presentado al pueblo
     Juan, 19: 4.
     Después de la Coronación de espinas, Pilato presenta a Jesús ante la multitud que se había reunido frente al pretorio, diciendo: "Ahí tenéis al hombre." (Ecce Homo). Al verle, los sacerdotes y sus servidores gritaron: «¡Crucifícale, crucifícale!» (Tolle, crucifige). La multitud carnicera daba gritos de muerte.
     Este tema fue desconocido para el arte paleocristiano y bizantino: no se lo encuentra en los mosaicos ni en los iconos. Los italianos del Trecento, Duccio y Giotto, también lo ignoraron.
     Se difundió en el siglo XV, al final de la Edad Media. Jesús es exhibido sobre un estrado o en lo alto de una escalera exterior, con la corona de espinas, el manto (o clámide) púrpura y el cetro de caña en las manos atadas; lastimosa imagen de un rey carnavalesco. Su pecho desnudo tiene las huellas de la Flagelación. Una cuerda pende en torno a su cuello. Desde sus párpados enrojecidos fluyen las lágrimas que caen sobre sus mejillas.
     Este motivo ha engendrado los Cristo de Piedad y los Varón de dolores.
     La mujer de Pilato asiste a la escena. Se ve a Barrabás a través de los barrotes de la ventana de su celda (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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Más sobre la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en ExplicArte Sevilla.

jueves, 15 de septiembre de 2022

La imagen "María Santísima de los Dolores", de Gamero Viñau, titular de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en la Iglesia de San Antonio de Padua

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "María Santísima de los Dolores", de Gamero Viñau, titular de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en la Iglesia de San Antonio de Padua, de Sevilla.
     Hoy, 15 de septiembre, Memoria de Nuestra Señora de los Dolores, que de pie junto  la cruz de Jesús, su Hijo, estuvo íntima y fielmente asociada a su pasión salvadora. Fue la nueva Eva, que por su admirable obediencia contribuyó a la vida, al contrario de lo que hizo la primera mujer, que por su desobediencia trajo la muerte [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la imagen "María Santísima de los Dolores", de Gamero Viñau, titular de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en la Iglesia de San Antonio de Padua, de Sevilla.
     La Iglesia Parroquial de San Antonio de Padua, que se encuentra en la plaza de Las Acacias, 1; en el Barrio de Torreblanca, del Distrito Este.
     En uno de los retablos de la iglesia parroquial de San Antonio podemos contemplar la imagen de María Santísima de los Dolores. Fue realizada por José María Gamero Viñau en el año 1988.
     Es una talla de las llamadas de candelero, esculpidas solo en cabeza y manos, utilizándose para su realización madera de cedro, siendo el candelero en pino de Flandes.
     Tiene una altura de 1,70 cm., resbalando por sus mejillas cinco lágrimas, dos en la derecha y tres en la izquierda, teniendo tallados lengua y dientes, siendo postizas sus pestañas.
     La imagen se mantiene en una postura erguida, inclinando su cabeza levemente hacia adelante y mostrando una mirada baja, es una dolorosa de la escuela moderna, donde se describe el dolor de una madre ante el martirio que sufre su Hijo.
     La imagen se restauró en el año 2008 por su mismo autor, quién la interviene en labores de estucado y policromía del rostro y manos, del mismo modo se le añadió una pieza de sujeción metálica al candelero.
     De nuevo ha sido intervenida en Julio de 2019 por su autor el Doctor José María Gamero Viñau, reponiéndose la policromía perdida por el desgaste en manos, cuello y sienes. Se han sustituido las pestañas y limpiado en general manos y rostro.
     La Virgen de los Dolores fue adquirida por el Rvdo. Padre D. Antonio Olmo Civanto, S.J. siendo bendecida el 7 de Octubre de 1988 (Hermandad de los Dolores de Torreblanca).
     Efigie de candelero. Aunque su hechura es muy reciente, ya goza de afectuosa devoción entre los vecinos. Por eso la salida procesional tiene mucho ambiente y popularidad dentro de este barrio, en el cual se venera desde aproximadamente el año 1989. Se debe al imaginero sevillano José María Gamero, discípulo de Miñarro. El Sábado de Pasión 8 de abril  de 1995, marca un hito para todo el vecindario, al aparecer por primera vez como cofradía de nazarenos, especie de prólogo o de pórtico de la Semana Mayor, donde excepcionalmente se dispensa -por razones de lejanía y de imposibilidad física- la visita o estación en el Templo Metropolitano, lo cual puede abrir una nueva época y establecer un significativo precedente para otras cofradías "periféricas". El paso de palio (lógicamente en fase de realización) va entonado en "terciopelo azul noche liso". Sus candelabros de cola, son los antiguos de la Virgen del Refugio. A falta de Catedral, el cortejo (unos doscientos cincuenta nazarenos, contando los de Jesús Cautivo) se dirige a la parroquia del Inmaculado Corazón, sita en la parte más antigua de la misma zona de Torreblanca. Como simpático, algunas mujeres se ataviaron con mantilla "en honor de sus titulares" (Juan Martínez Alcaide. Sevilla Mariana, repertorio iconográfico. Ediciones Guadalquivir, Sevilla. 1997).
María Santísima de los Dolores.
Iconografía: Virgen dolorosa.
Autor: José María Gamero Viñau, 1959-.
Cronología: 1988-1989.
Intervenciones: José María Gamero Viñau (1997).
Altura: 167 centímetros.
     La Virgen de los Dolores es encargada en 1988 por el párroco de San Antonio de Padua, don Antonio Olmo Civanto, quien la bendice el 7 de octubre de 1989 bajo la advocación de María Santísima de los Dolores en sus Rosario Misteriosos.
     El autor de la imagen, José María Gamero Viñau, también realiza y dona a la hermandad, en 1999, la gloria del techo de palio, que representa a la Inmaculada Concepción rodeada de seises. La virgen procesiona en paso de palio desde 1991 y desde 1995 lo hace como hermandad de penitencia.
     Es una imagen de candelero para vestir realizada en madera de cedro, a excepción del candelero cuyo material es el pino. La cabeza de la Virgen se presenta de manera frontal, a igual que su mirada. Los ojos están pintados sobre la propia talla y tienen pestañas postizas. En su rostro ovalado hay cinco lágrimas de cristal, tres en la mejilla izquierda y dos en la derecha. Su fina boca se muestra entreabierta, dejando ver la talla de los dientes superiores.
     En lo que a intervenciones se refiere, en 1997, el mismo autor, José María Gamero Viñau, le sustituye el candelero, que es de madera de pino de Flandes.
     La Virgen posee tres puñales. Uno de metal sobredorado, otro de orfebrerías con pedrería azul, finalizado en cabeza de dragón, y con la inscripción al dorso "La juventud quiere aliviar tu dolor", donado por el Grupo Joven en 1992, realizado por el orfebre Manuel de los Ríos. Y un último de metal sobredorado con pedrería donado por Fernando de la Poza en el año 2001.
     La corona procesional fue realizada por el taller de Manuel de los Ríos en el año 1992, y su estreno fue en la salida procesional de 1993. Está ejecutada en metal dorado con algunas cartelas que representan la Inmaculada, tres torres y un cáliz a ambos lados y una granada abierta, además de ángeles de plata en su color. Cuenta con un canasto calado con formas mixtilíneas, seis imperiales y ráfaga, de igual manera perfilada por rayos lisos y flamígeros, que se alternan con decoración vegetal y rematados por estrellas de ocho puntas, haciendo un total de doce. La corona se remata en el centro de la ráfaga por una gran cruz latina de diversa pedrería sobre el globo terráqueo.
     Desde su primera salida, la imagen procesiona con manto liso. La hermandad posee tres sayas procesionales, la primera, estrenada en 1989, está elaborada con el traje de luces del torero Manuel Ruiz "Manili", de color azul; una segunda, de terciopelo roo, estrenada en 1993 y, finalmente, una de bordados de aplicación, confeccionada en el mismo color, que se realizaría en 1997. Cabe destacar que en 2003 la hermandad ha adquirido una nueva saya hecha por el taller de la familia García Poo, en terciopelo burdeos, bordada en oro, con un cíngulo de similares características (Álvaro Dávila-Armero del Arenal, José Carlos Pérez Morales y José Fernando Gabardón de la Banda, en Palios de Sevilla III La virgen dolorosa sevillana. Ediciones Tartessos, Sevilla. 2006). 
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Nuestra Señora de los Dolores
LA VIRGEN DE LOS DOLORES
   El arte patético de finales de la Edad Media concedió un amplio espacio en su iconografía a la Virgen Dolorosa, representada ya con Cristo muerto sobre las rodillas después del Descendimiento de la cruz, ya sola después del Enterramiento de Cristo.
   Estos dos tipos iconográficos se designan con los nombres de Virgen de la Piedad y Virgen de los Siete Dolores. Aquí no hablamos de la Virgen de pie frente a la Cruz (Stabat Mater), o desvanecida  en los brazos de San Juan o de las Santas Mujeres, porque esos temas no han sido representados aisladamente y son inseparables de la Crucifixión.
1. La Virgen de la Piedad
   El grupo de la Virgen de la Piedad se compone, estrictamente, de dos personajes: María y su Hijo desclavado de la cruz, cuyo cuerpo inanimado ella sostiene sobre las rodillas.
   A veces ocurre que la Virgen esté rodeada o enmarcada por san Juan, Magdalena, las tres Marías e incluso por los donantes; pero casi siempre está sola con el cadáver de su Hijo, y esta concentración refuerza el poder emotivo del tema. Así es como se distingue de la escena de la Lamentación al pie de la Cruz (Beweinung Christi) que comporta numerosas figuraciones.
   Se ha querido ver en este grupo conmovedor un fragmento separado de la Lamentación, reducida a dos personajes esenciales por un procedimiento análogo que permitió extraer del grupo de la Cena el de Jesús con su discípulo preferido. Pero esa hipótesis no puede probarse, al menos en el arte alemán cuyos Vesperbilder son muy anteriores a los bajorrelieves de la Beweinung que se hizo popular en el siglo XVI. Según parece, la Virgen de la Piedad deriva más bien del tipo tradicional de la Virgen sentada, por simple sustitución del Niño Jesús por el Crucificado.
Fuentes místicas
   La Virgen de la Piedad, que en italiano se llama Pietà y en alemán Vesperbild, -porque la hora de vísperas, de cinco a siete de la tarde, corresponde en el Breviario al Descendimiento de la Cruz-, es la flor más delicada del misticismo de finales de la Edad Media, una flor de la Pasión, una pasionaria que hizo eclosión en los jardines de monjas.
   El tema ni siquiera está esbozado en los Evangelios ni procede tampoco del culto oficial: es una creación de la imaginación  mística que surgió a principios del siglo XIV, al mismo tiempo que los temas de la Virgen de Misericordia y del Varón de Dolores.
   Basta referirse a las Meditaciones franciscanas del Seudo Buenaventura, mejor aún a las Efusiones del beato Enrique de Berg y a las Revelaciones de Santa Brígida, para comprender en qué ambiente nació este tema realista y visionario a la vez. Las descripciones de Cristo muerto sobre las rodillas de su madre (in sinu matris) que se leen allí, donde parecía más cercano y accesible al corazón de los fieles que levantado sobre la madera de la cruz, concuerdan rasgo tras rasgo con las realizaciones plásticas de los artistas.
   El Minnebüchlein atribuido a Enrique de Berg, llamado Suso, también describe a Cristo muerto en una suerte de treno lírico: «Sus ojos, que brillaban como carbunclos, ahora están apagados. Sus labios, que parecían rosas rojas recién abiertas, están secos y su lengua pegada al paladar. Su cuerpo sangrante ha sido tan cruelmente estirado sobre la cruz que pueden contarse todos sus huesos.»
   Santa Brígida de Suecia atribuye a la propia Virgen esta descripción emotiva de su Hijo descendido de la Cruz: «Lo recibí sobre mis rodillas como un leproso, lívido y magullado, porque sus ojos estaban muertos y llenos de sangre, su boca fría como la nieve, su barba rígida como una cuerda.»
   La mayoría de los historiadores del arte no resistieron la tentación de establecer una relación no sólo de paralelismo sino de filiación entre dichos textos y las obras de arte que parecen derivar de ellos, sin preocuparse por la cronología. Pero las investigaciones recientes condujeron a una inversión del orden de los factores. En la actualidad se admite, en general, que las descripciones realistas de Enrique de Berg y de Santa Brígida, lejos de haber inspirado las obras de arte son sólo la transcripción poética de éstas. Esos textos son para  nosotros un muy precioso comentario de las Vírgenes de Piedad, y nos informan acerca del «clima» místico que les dio nacimiento; pero debe renunciarse a ver programas plásticos en ellos.
Orígenes en el arte alemán y francés del siglo XIV
   Lo que prueba esta teoría es que los primeros Vesperbilder alemanes se remontan a 1320, es decir, son muy anteriores a las Visiones del Seudo Buenaventura y de Santa Brígida.
     Nacido en los conventos de monjas místicas del valle del Rin, ese tema tan femenino y maternal de la Virgen de la Piedad, se difundió algo más tarde en Francia gracias a las numerosas cofradías de Nuestra Señora de la Piedad que encargaron grupos para la decoración de sus capillas, que en los libros de contabilidad se designa con los nombres La Compasión de la Virgen, Imagen de Nuestra Señora la cual sostiene abrazado a Nuestro Señor, Imagen de Nuestra Señora sosteniendo en su regazo otra Imagen de un Dios de Piedad, Dios estando en brazos de Nuestra Señora.
   En todo caso, aunque el nombre italiano de Pietà haya sustituido abusivamente a esas viejas expresiones francesas, es muy cierto que el tema es una creación del arte gótico germano francés y no del arte italiano. En las pinturas del Trecento que cita Mâle, la Virgen está sentada al lado del cadáver de Cristo: ella no lo sostiene sobre las rodillas, en su regazo. Ese tema penetró tardíamente en Italia, donde nunca gozó de la misma popularidad que en Alemania y en Francia. Es interesante recordar en tal sentido que la célebre Pietà de Miguel Ángel, esculpida en 1496 para una capilla de la antigua basílica de San Pedro de Roma, fue encargada por un cardenal francés.
Clasificación  y evolución de los tipos iconográficos
   La evolución de la iconografía de la Virgen de la Piedad prosiguió entre los siglos XIV y XVI.
   Tanto en Alemania como en Francia e Italia se encuentran dos tipos principales, el primero de los cuales comporta numerosas variantes: entre los siglos XIV y XV Cristo está acostado sobre las rodillas de su madre; en el siglo XVI, influenciado por el nuevo ideal del Renacimiento, más preocupado por la belleza formal, está extendido a sus pies, y sólo tiene apoyada la cabeza sobre las rodillas maternales.
A) Cristo sobre las rodillas de la Virgen
   En los monumentos más antiguos (Grupo de madera de Coburgo, hacia 1330; Vesperbild del convento de las ursulinas de Erfurt, hacia 1340), Cristo sentado sobre las rodillas de su madre tiene el torso echado hacia atrás y la cabeza inerte, caída.
   A veces está representado con la estatura de un niño, como la propia Virgen en los brazos de Santa Ana (Anna selbdritt). En ese caso, la Virgen que tiene la ilusión de acunar a su Hijo en brazos, como en los felices tiempos de la infancia, está representada más joven. Esta desproporción no se debe a la torpeza de los escultores, sino a una concepción de los místicos franciscanos. Según San Bernardino de Siena, la Virgen, extraviada por el dolor, sueña que tiene a su Hijo sobre las rodillas, y que lo acuna envuelto en la mortaja como antes en los pañales.
   En el siglo XV se volvió a la representación de Jesús adulto, en la edad en que murió en la cruz. El grupo se desarrolla en la dimensión horizontal, crece en ancho. A veces el cadáver de Cristo está dispuesto horizontalmente, como el cuerpo de un nadador que flota de espaldas, con la herida del costado bien visible; otras, por el contrario, se presenta oblicuamente, en diagonal, apoyando los pies magullados en el suelo.
   Es difícil determinar el lugar de origen de estas variantes. No obstante, parece que la escultura  alemana haya tomado el tipo de Cristo horizontal de la escuela de Bohemia y el Cristo en diagonal, del cual se ven numerosos ejemplos en Westfalia de la escuela de pintura de los Países Bajos, especialmente de Van der Weyden y de Dirk Bouts que habían, uno y otro, adoptado esta preceptiva. Es también el concepto que prima en la Pitié de Villeneuve de Aviñón (Louvre), la más monumental del arte de la Edad Media.
B) Cristo a los pies de la Virgen
   Este grupo de la madre y el hijo adulto que ella apenas puede sostener sobre sus rodillas, fue abandonada a partir del Renacimiento por un arte más preocupado por las proporciones y la lógica. A partir de ese momento casi siempre se ve el cuerpo de Cristo simplemente apoyado contra las rodillas de su madre. El grupo pierde así su profunda unidad, el acento de intimidad y ternura desgarradora, pero gana en verosimilitud y en armonía estructural.
     Esta preceptiva que reemplaza el esquema gótico no es -tal como lo creyera Mâle- una innovación introducida después del concilio de Trento por la iconografía revisada y corregida por la Contrarreforma. Pueden citarse ejemplos a partir del siglo XV, como el Vesperbild de la iglesia San Cristóbal, en Maguncia. Lo cierto es que esta fórmula ha sido adoptada por el arte barroco italiano (Correggio, Carracci) del cual pasó enseguida a España y a los Países Bajos.
   Aunque no pueda  servir como principio  de clasificación,  porque su actitud siempre la misma, el personaje de la Virgen no es menos importante que el de Cristo: la verdad de la expresión del dolor maternal la convierte en uno de los más bellos temas de estudio de la historia de la plástica.
   Es sobre todo el arte francés de los siglos XV y XVI el que ha sacado partido de este tema con una admirable delicadeza en la expresión de los sentimientos, que contrasta con las exageraciones germánicas.
   A veces María observa llorando el cuerpo inerte de su Hijo desfigurado, cuyos brazos rígidos no consigue cruzar; otras, lo abraza con todas sus fuerzas para impedir que los sepultureros se lo quiten.
   El arte español gótico y barroco introdujo en este tema vesperal un ardor más sombrío, y una suerte de voluptuosidad del dolor que está de acuerdo con el carácter de este pueblo.
   Muchas veces la Piedad suele combinarse con el motivo de la Dolorosa (Nuestra Señora de las Angustias) o Virgen de los cuchillos, que España tomó de los Países Bajos. Se encuentran ejemplos de esta amalgama en Sigüenza y en Calatayud (colegiata de Santa María).
   Subrayemos finalmente que en el arte de la Edad Media se encuentra una variante menos difundida de la Piedad de Nuestro Señor (Not Gottes): en vez de estar extendido sobre las rodillas de su Madre, Cristo muerto está sobre las rodillas de Dios Padre.
   A diferencia de numerosos temas religiosos de la Edad Media de los cuales se ha retirado la vida, éste, tan profundamente humano, ha conservado hasta nuestros días su conmovedora eficacia. Todavía se descubren bellos ejemplos en el arte francés de los tres últimos siglos.
2.  La Virgen de las siete Espadas
   Después del Enterramiento de Cristo, la Virgen queda sola con su dolor: por ello en España se la llama Virgen de la Soledad.
   Una iglesia de Roma está dedicada a S. Maria delle Sette Dolori.
   Se la representa con las manos juntas y gruesas lágrimas que corren por sus mejillas.
   Para volver más sensible el dolor de la Virgen se imaginó simbolizarla con una espada que le atraviesa el pecho. El origen de esta representación es la profecía del anciano Simeón (Luc 2: 35) que anuncia a la Virgen el día de la Presentación de Jesús en el Templo, que una espada de dolor le atravesará el alma: Tuam animam pertransibit doloris gladius.
   ¿Cómo se pasó de la Virgen con una espada a la Virgen de las siete espadas? Por la devoción a los Siete Dolores (Septem tristitiae) que se oponen simétricamente a los Siete Gozos de la Virgen (Septem Gaudia B.V. Mariae).
   A partir del siglo XIII se ve aparecer la devoción a los Siete Gozos de la Virgen, popularizada por la orden toscana de los servitas (Esclavos de la Virgen). La devoción a los Siete Dolores es más tardía: fue en 1423 cuando el sínodo de Colonia agregó a las fiestas de la Virgen «la fiesta de las angustias de Nuestra  Señora».
   Hasta el siglo XIV todavía se veneraban sólo Cinco Dolores de la Virgen. En el si­glo XV el número se llevó a siete, que se corresponde con las Siete Caídas de Cristo en el camino del Calvario. La lista no varía demasiado,  salvo en lo relativo al primer Dolor de Nuestra  Señora, que es tanto la Profecía de Simeón como la Circuncisión.
1. Profecía de Simeón (o la Circuncisión);
2. Huida a Egipto;
3. Pérdida del Niño Jesús que permanece en el Templo en medio de los doctores;
4. Cristo con la Cruz a Cuestas; 
5. La Crucifixión;
6. El Descendimiento de la Cruz;
7. El Entierro.
   Así, de los Siete Dolores de la Virgen, tres son relativos a la Infancia y cuatro a la Pasión de Cristo.
Iconografía
   H. Gaidoz hace derivar este tema de la Transfixión de la Virgen a un cilindro caldeo que representa a la diosa asiria Istar.
   Más recientemente, J. Baltrusaitis ha reconocido en el tema de la Virgen de los Siete Dolores la transposición o adaptación de un tema planetario del que se encuentran numerosos ejemplos en el arte de la alta Edad Media.
   Los círculos astrológicos de los siete Planetas habrían comenzado por engendrar el tema de los Siete Dones del Espíritu Santo irradiando alrededor del pecho de Cristo.
   De allí se habría pasado con toda naturalidad a la representación de los Siete Dolores de la Virgen. Para ello bastaba transformar los rayos de la Sabiduría Divina en haz de espadas, y reemplazar en el interior de los tondos las palomas del Espíritu Santo por  los Dolores  de Nuestra  Señora.
   Sea cual fuere el interés de estas remotas e hipotéticas filiaciones, lo más prudente es atenerse a los orígenes directos del tema que podemos situar en el tiempo y en el espacio con extrema precisión.
   La devoción y la iconografía de la Virgen de las siete espadas nacieron en Flandes a finales del siglo XV. Fue Juan de Coudenbergbe, cura de San Salvador de Brujas, quien organizó la primera cofradía de la Virgen de los siete Dolores; y fue Margarita de Austria, gobernante de los Países Bajos, quien fundó, también en Brujas, el primer convento consagrado a Nuestra Señora de los Siete Dolores, y quien ofreció a la iglesia de Brou-en-Bresse un cuadro votivo que la menciona. Finalmente, es en un grabado dedicado a Carlos V, publicado  en Amberes en 1509, donde se ven por primera vez las siete espadas dispuestas en abanico.
   Este tema correspondía demasiado bien a las tendencias generales del arte patético de finales de la Edad Media, como para volverse popular. De Flandes marítimo, que fue su cuna, pasó a Francia y a la Alemania renana. Pero no se mantuvo inmutable: experimentó una evolución en la que pueden detallarse las etapas sucesivas de esta manera:
   Los Siete Dolores de la Virgen en principio están representados simbólicamente por siete espadas. Luego, cada espada tuvo un pomo ornamentado con un tondo que representa uno de los Dolores. Pero al final las espadas desaparecieron y la Virgen apareció rodeada sólo por una aureola de siete tondos.
1. Las siete espadas
   La agrupación de las espadas comporta numerosas variantes. En la mayoría de los casos, las siete espadas reunidas en haz atraviesan el corazón de la Virgen. Están, ya dispuestas en círculo, ya agrupadas lateralmente con la punta hacia arriba, cuatro de un costado y tres del otro.
   En el siglo XVII Van Dyck imaginó renovar esta composición disponiendo las siete espadas alrededor de la cabeza de la Virgen, como los rayos de un nimbo. Pero esta innovación no tuvo éxito.
   A veces, Cristo en el lagar forma pareja con la Virgen de las siete espadas.
2. Los siete tondos
   Este ovillo de espadas erizando el corazón o la cabeza de la Virgen tenía el inconveniente de ser poco plástico y, además, insuficientemente explícito. Los fieles deseaban saber cuales eran los dolores que habían atormentado a Nuestra Señora durante su «Compasión». Para satisfacer este deseo no había otro medio que reeemplazar el haz de espadas simbólicas por tondos explicativos. En principio, se intentó combinar las espadas y los tondos; luego, la segunda versión, favorecida por el ejemplo del Rosario, acabó por eliminar a la primera.
   La Virgen está sentada al pie de la cruz, con las manos juntas o cruzadas sobre el pecho. A veces es una Virgen de la Piedad que tiene a Cristo muerto sobre las rodillas. Alrededor de ella los tondos historiados, dispuestos como las grandes cuentas de un rosario, evocan sus angustias.
   Es el arte flamenco del siglo XVI el que ofrece los ejemplos más numerosos de este tema y de sus aspectos sucesivos (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Solemnidad de Nuestra Señora de los Dolores;
   Una segunda conmemoración de los Dolores de Nuestra Señora surge al calor de la Orden de los Siervos de María, pero en este caso considerando globalmente los sufrimientos de la Virgen a lo largo de toda su vida por su íntima asociación a la Obra de la Redención, y no sólo centrándose en el Calvario, aunque éste fuera el momento culminante. Esta Orden, los servitas, es la institución eclesial que más ha contribuido a expandir la devoción a los Dolores de María. Fundada en el Monte Senario, Florencia, en 1233 con un marcado tinte mariano, ésta arraigó en ella y se fue acrecentando, hasta el punto que  declararon como Patrona a Nuestra Señora de los Dolores el ocho de agosto de 1692. Constituida como instituto mendicante, está compuesta de tres Órdenes: Primera, la de los frailes; Segunda, la de las monjas de clausura, y Tercera, la de los laicos, que fue la gran difusora, junto con las cofradías servitas, agregadas a la Orden, de la devoción a Nuestra Señora de los Dolores y a su hábito, el negro de su viudez, propio del instituto, en forma de escapulario, pues éstas llegaron donde no alcanzaron ni la primera ni la segunda rama, además de que no fueron afectadas, por su carácter seglar, por las exclaustraciones de la Edad Contemporánea. Los servitas solían tener una reunión con los Hermanos de su Compañía del Hábito de los VII Dolores de la Virgen el tercer domingo de cada mes. 
     A principios del siglo XVII comenzaron a solemnizarse estas reuniones, escogiéndose la de septiembre como la principal, hasta que llega a considerarse todo el mes de septiembre como consagrado a la devoción de los Siete Dolores de la Bienaventurada Virgen María; por ejemplo, el Papa León XIII Pecci concede indulgencia plenaria en la forma acostumbrada cualquier día de septiembre o del día uno al ocho de octubre. El nueve de junio de 1668, el Papa Clemente IX Rospigliosi concedió para ese día, tercer domingo de septiembre, a la Orden de los Siervos de María celebrar Fiesta de los Siete Dolores de la Virgen, con rito doble y octava, y un formulario similar al de 1482, que fue el introducido en lo esencial en el Misal de San Pío V Ghislieri para el Viernes de Dolores.  El dieciséis de septiembre de 1673 la otorgó a la Diócesis de Córdoba el Papa Clemente X Altieri. Fue confirmada por Inocencio XI Odescalchi en 1688, y poco a poco se va extendiendo por toda la Iglesia.  A todos los territorios españoles fue extendida por el Papa Clemente XII Corsini, a petición del Rey Felipe V, el veinte de septiembre de 1735, tras el parecer favorable de la Sagrada Congregación de Ritos, fechado tres días antes.  El Papa Pío VI Braschi, en 1777, concedió a la Diócesis de Méjico indulto perpetuo de rezar Oficio y Misa de los Siete Dolores de Nuestra Señora con rito doble de segunda clase. En 1785, autorizó Misa votiva de los Siete Dolores todos los sábados en la iglesia de los Mínimos de Mallorca. En 1786, concedió a la Diócesis de Santa Fe (Argentina) rezar el Oficio de los Siete Dolores propio de la Orden de Siervos de María. Pío VII Chiaramonti, muy influido por los servitas, la declaró en 1801 fiesta de precepto de segunda clase para la isla de Cerdeña, la concedió a la Archidiócesis de Sevilla en 1807, así como a la Toscana, como doble de segunda clase con octava, y finalmente la extendió a toda la Iglesia Latina el ocho de septiembre de 1814, en memoria de su liberación del cautiverio que le infringió Napoleón, adoptando la misa y oficio de los servitas.  En 1908 el Papa Pío X Sarto la incluyó entre las dobles de segunda clase. Los servitas la celebraban como de primera clase con octava y vigilia, como los Pasionistas, y en Florencia, donde había surgido la Orden de los Siervos de María, y Granada, cuya patrona es Nuestra Señora de las Angustias.
   En la reforma litúrgica de este mismo Pontífice de 1914, con el fin de despejar el ciclo dominical, se fijó el quince de septiembre, día en que ya se celebraba en el rito ambrosiano por no tener octava la fiesta de la Natividad de la Virgen, haciendo pareja con la del día anterior: la Exaltación de la Santa Cruz. Contemplamos desde la perspectiva de la glorificación los frutos de la Redención de la pareja salvadora, Cristo, Nuevo Adán, y María. Nueva Eva. Tras ser reducida a simple conmemoración optativa la fiesta del Viernes de Dolores en el Calendario Universal de 1960, fue suprimida en el actual de 1969 según los criterios de simplificación y eliminación de las duplicaciones, quedando sólo la de septiembre, para dejar lo más libre posible el último tramo cuaresmal, como memoria obligatoria, bajo el título de Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores. Su ubicación, en opinión de muchos autores, le perjudica al quedar desarticulada del ciclo pascual.  El antiguo título de Compasión es conservado por la Diócesis de Hildesheim con una fiesta el sábado posterior a la Octava del Corpus, y con la denominación de la Bienaventurada Virgen María de la Piedad, con un bonito Oficio de origen medieval, existe una conmemoración en Goa (India) y en Braga (Portugal) el tercer sábado de octubre (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016). 
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "María Santísima de los Dolores", de Gamero Viñau, titular de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en la Iglesia de San Antonio de Padua, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 5 de mayo de 2021

Un paseo por la plaza de las Acacias

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plaza de las Acacias, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La plaza de las Acacias, en el Callejero Sevillano, es una vía que se encuentra en el Barrio de Torreblanca, del Distrito Este, entre las calles Roble, Ébano, Cedro, Abedul, Nogal, y Almendro, en la barriada de Torreblanca de los Caños.
     La plaza responde a un tipo de espacio urbano más abierto, menos lineal, excepción hecha de jardines y parques. La tipología de las plazas, sólo las del casco histórico, es mucho más rica que la de los espacios lineales; baste indicar que su morfología se encuentra fuertemente condicionada, bien por su génesis, bien por su funcionalidad, cuando no por ambas simultáneamente. Con todo, hay elocuentes ejemplos que ponen de manifiesto que, a veces, la consideración de calle o plaza no es sino un convencionalismo, o una intuición popular, relacionada con las funciones de centralidad y relación que ese espacio posee para el vecindario, que dignifica así una calle elevándola a la categoría de la plaza, siendo considerada genéricamente el ensanche del viario.
     La vía, en este caso una plaza, está dedicada a ese árbol, la Acacia.
     Se rotula en 1962 con el nombre común de dicho árbol, dentro del tema elegido para el grupo de viviendas del Real Patronato de Casas Baratas. Se configura con la construcción de este grupo de viviendas y la iglesia de San Antonio de Padua entre 1959-60. El espacio de la plaza se inscribe en otro más amplio que comparte con las calles Roble y Nogal y cuya delimitación no se puede establecer con exactitud. Una calzada circular delimita dos espacios peatonales cubiertos de albero, con acacias y palmeras y algunos bancos de hierro algo deteriorados. En el único tramo de acera flanqueado de viviendas se ubican los escasos báculos murales que alumbran la plaza. La edificación es del tipo de casa unifamiliar de dos plantas. En torno a la plaza estuvo situada la parada de autobuses y hoy está la de taxis, así como los quioscos de chucherías, helados en verano y de ciegos. La animación que se puede encontrar se debe, más que a su función de espacio público, a la proximidad del único centro comercial del conjunto de viviendas del Real Patronato en Nogal, que es a la vez punto de concentración de desocupados y personas relacionadas con la delincuencia y la droga, por lo que son frecuentes, según cuentan los vecinos, las discusiones, las carreras, y los cacheos [Joaquín Cortés José, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993]. 
Conozcamos mejor a la Acacia, árbol al que está dedicada esta vía;
     La Acacia sensu lato es un género de árboles que pertenece a la familia Fabaceae. Hay unas 1400 especies aceptadas, de las más de 3000 que se observan en el mundo. Unas 970 son del género Acacia stricto sensu, de las cuales 950 son procedentes de Australia. Puede desarrollarse a un ritmo de medio metro al año y además no requiere riego muy frecuente pues resiste la sequía.
     Los antiguos consideraban la acacia como planta maravillosa, por sus características curativas, además de cualidades para ahuyentar la mala suerte. En Egipto, era muy conocido este árbol y sus cualidades, era utilizado para la construcción de embarcaciones, estatuas y muebles.
     Entre los hebreos, se les menciona como madera de setim​ y según los libros santos, en la elaboración del tabernáculo la única madera que se usó fue la Acacia seyal.
     La Acacia es un género de árboles y arbustos que como se menciona en la introducción, forman parte de la familia botánica Fabaceae, subfamilia Mimosoideae. Como es sabido, hay por lo menos unas 1400 especies aceptadas, pero se calcula que son 3000 las que se describen en todo el mundo.
     Existe un gran número de árboles leguminosos de otros géneros, a los que se les denomina acacia, son los que se conocen como la falsa acacia, como es el caso de la acacia de constantinopla, a la cual se le denomina acacia y realmente es una especie de un género cercano (Albizia) que pertenece a la misma subfamilia Mimosoideae, dentro de la familia Fabaceae. La miel de acacia se obtiene del árbol de falsa acacia, también conocido como langosta negro.
     Puede ser observado en zonas tropicales y subtropicales de todo el planeta, particularmente de África y Australia. En el caso de España, son muy conocidos: la Acacia dealbata, encontrándose incluso asilvestrada en algunos puntos, y la Acacia saligna.
     Su altura depende de la especie, pero por lo general alcanza de 5 a los 10 metros.
     Las hojas pueden ser perennes o caducas, según el clima de la zona. Por lo que especies que habitan en lugares de poca lluvia y calurosas, dejarán caer las hojas para poder sobrevivir, como sucede con la A. tortilis por ejemplo; mientras que las que habitan en lugares donde disponen de agua y no haya mucho calor ni frío, irán desarrollando nuevas a lo largo de la temporada de crecimiento.
     En cuanto al tamaño, en la mayoría de especies son pequeñas, de no más de diez centímetros de longitud, pero hay algunas que las produce de hasta 20 cm. de longitud. Generalmente son lanceoladas, es decir, se componen de pequeños foliolos de color verde claro a verde oscuro.
     Las semillas se están en un fruto seco que es aplanado o subcilíndrico, generalmente en número de 10 y germinan rápidamente. De hecho, si se someten al choque térmico, es decir, colocarlas un segundo en agua hirviendo y 24 horas en agua a temperatura ambiente, luego sembrarlas en semillero con turba negra mezclada con perlita y en una semana comenzarán a germinar.
     Las flores se agrupan en agrupaciones en forma de ramo. Cada una de ellas simula un pompón en miniatura, de unos 2 a 3 cm. de diámetro, de color amarillo. Son hermafroditas, generalmente, pero existen unisexuales.
     La consistencia de la madera, de la acacia que proviene del árbol es muy dura. El tronco, se desarrolla muy rápido, cuando está bien anclado en el suelo es uno de los más fuertes y resistentes de todos los árboles de rápido crecimiento. Por lo tanto, una planta que se recomienda para jardines donde sopla el viento con regularidad.
     De igual modo, las ramas al cabo de unos pocos años siguen blandas, pero no son de las que se rompen fácilmente. La madera de acacia se emplea para construir muebles de todo tipo: mesas, sillas, taburetes, entre otros.
     El sistema radicular de las acacias es muy fuerte. Al vivir en zonas donde la pluviometría es, a menudo, escasa, sus raíces no sólo son capaces de penetrar bien en el suelo sino que además se extienden. Por este motivo, no se debe de plantar nada cerca de ellas.
     Como mínimo, tenemos que dejar una distancia de 3 metros entre el árbol y cualquier otra planta que necesite abonos regulares, y de unos 7 metros de cualquier construcción y tuberías.
     Género muy visto en las zonas tropicales y subtropicales del mundo. La mayor variedad de especies se observa en África y Australia. Normalmente, las especies de Oceanía se representan como la parte dominante de la vegetación, particularmente en las áreas áridas y semiáridas.
     Algunas especies de acacias cuentan con un sistema de defensa que los biólogos estiman como único en el reino vegetal.
     En los conglomerados donde cada individuo está en contacto cercano con otro, si este es atacado por un depredador de su follaje, la planta tiene una reacción química, liberando sustancias que son de transferencia aérea y llegan a las otras plantas avisando.
     De inmediato, los otros ejemplares del conglomerado empiezan a segregar en sus hojas una sustancia tóxica, lo que les cambia el color y que es perjudicial en el contacto y consumo y hasta mortal para el depredador animal que puede ser una jirafa, aunque hay casos​ en que mascotas resultaron intoxicadas.
     Esta reacción no es permanente, no obstante, debe seleccionarse adecuadamente la especie de acacia, en el ámbito de la jardinería, para evitar estos efectos sobre animales y personas.
     La etimología de Acacia es: nombre genérico que proviene del griego ακακία (akakia), que fue designado por el  botánico Griego Pedanius Dioscorides (90-40 a. C.) para el árbol medicinal A. nilotica en su libro De materia Médica (Acerca de la materia medicinal).​ El nombre proviene de la palabra griega, ακις (akis ‘espinas’).
    Algunos y últimos análisis cladísticos han comprobado que el género Acacia no es monofilético. Mientras que el subgénero Acacia (ahora Vachellia) y el subgénero Phyllodineae si son, el subgénero Aculeiferum no lo es.
     Resumiendo, el género Acacia no permanece como una sola entidad, sino que el género es dividido en otros cinco géneros distintos: Acacia s.s.p., Vachellia, Senegalia, Acaciella y Mariosousa. La especie de nuevo tipo de Acacia se ha convertido en Acacia penninervis.
     El género fue anteriormente clasificado como la especie africana Acacia scorpioides (L.) W.F. Wright, un sinónimo de Acacia nilotica (L.) Delile. Bajo la clasificación original, el nombre Acacia seguiría en el grupo de especies hoy reconocido con el genus Vachellia. Orchard y Maslin propusieron una reclasificación del género Acacia con la especie Acacia penninervis Sieber ex DC.
     A pesar de que esta propuesta fue fuertemente rechazada en algunos autores, fue acogida el 16 de julio de 2005 por el XVII Congreso Internacional de Botánica en Viena, Austria y confirmado en el de Melbourne en el 2011.​
     En consecuencia, el nombre Acacia se reserva para 948 especies australianas, 7 en las islas del Pacífico, 1 o 2 en Madagascar y 10 en Asia tropical. Las que están fuera de Australia están divididas entre los géneros Acaciella, Mariosousa, Senegalia, y Vachellia.
     Sin embargo, muchas menciones a estos árboles en guías y libros de botánica aún mantienen los nombres tradicionales de Acacia a pesar de no ser australianas y se las considera designaciones «previas a la ruptura». Dicho grupo extra-australiano es nativo de Sudamérica, las Antillas y África.
     En la Península hay clasificadas hasta 11 especies arbóreas muy parecidas entre sí y que generalmente se conocen como acacia mimosa.
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plaza de las Acacias, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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La plaza de las Acacias, al detalle:
La Iglesia de San Antonio de Padua

sábado, 27 de marzo de 2021

La Hermandad de los Dolores de Torreblanca

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, de Sevilla.  
     Hoy, sábado 27 de marzo, es Sábado de Pasión, que es la víspera del Domingo de Ramos, día en el que se inicia la Semana Santa. Es el sábado de la quinta semana de la Cuaresma, conocida como Semana de Pasión, y no debe ser confundido con el Sábado Santo, que se celebra una semana después, la víspera del Domingo de Resurrección.
   Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, de Sevilla, que efectúa su estación de penitencia en la tarde del Sábado de Pasión.
     La Hermandad de los Dolores de Torreblanca, tiene su sede canónica en la Iglesia Parroquial de San Antonio de Padua, que se encuentra, al igual que su Casa de Hermandad, en la plaza de Las Acacias, 1; en el Barrio de Torreblanca, del Distrito Este.
     La Humilde y Fervorosa Hermandad Sacramental del Santísimo Nombre de Jesús y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato, María Santísima de los Dolores y San Antonio de Padua, es una corporación fundada en 1961, con sede canónica en la iglesia parroquial de San Antonio de Padua, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilatos, obra de Jesús Méndez Lastrucci en 1992; María Santísima de los Dolores, obra de José María Gamero Viñau en 1988, y San Antonio de Padua, obra asimismo de José María Gamero Viñau en 1992.
     El escudo de la Hermandad se compone de la Cruz arbórea con cantoneras, con el Santo Sudario colgado de su travesaño horizontal. En la unión de estos una custodia con el viril resaltando la Sagrada Forma radiante, llevando en el centro un corazón de color rojo. Al pie de la Cruz se encuentran dos escudos ovales acolados, ambos con filiera dorada, el diestro con el monograma de “Jesús Hombre Salvador” y tres clavos punta abajo, en color rojo, y el anagrama de María en la izquierda, en color azul. Toda esta composición alegórica está orlada hasta la altura del travesaño de la cruz.
     Aunque distante del casco urbano, Torreblanca es un sencillo barrio sevillano el cual encierra una historia. Son pocos los datos que hemos recopilado, pero todo apunta que en esta zona hubo establecido un pequeño foco vecinal en torno a un cortijo y un molino, que bien podía completarse con una posada.
     En un libro editado recientemente por el Grupo Cruzcampo, "El Humilladero de la Cruz del Campo y la religiosidad sevillana", realizado por D. José Roda Peña, Manuel García Fernández y Federico García de la Concha Delgado, en su Capítulo primero "El Humilladero de la Cruz del Campo: El monumento y sus restauraciones", aparece con evidencia que en el año 1484 se realizaron obras de restauración o mantenimiento en el Molino de Torreblanca, dirigidos por quién fuera el "Obrero Mayor" de la Ciudad, D. Fernando de Abreu, dentro de una lista de otros monumentos, caños y edificios, que también dirigió.
     En 1818 en una guía de caminos confeccionada por D. Santiago López en la que se detalla la ruta desde Madrid a Sevilla aparece el nombre de Torreblanca en una de las mismas. En esta se detalla: "Camino Real de Andalucía. Madrid para Cádiz. Camino General de rueda". Al llegar a "Alcalá de los Panaderos, Río Guadaira, puente. Aquí se toma el camino a la derecha por Torreblanca. Sevilla." (Cruz de Guía, p. 195). Se desprende de esta guía que Torreblanca era punto del camino en los viajes hacia Alcalá de Guadaira, dirección a Madrid y otros lugares, tanto como de llegada a la Ciudad.
     Está claro que la presencia de este núcleo existe desde antiguo y no será una incógnita su historia. Sólo es necesario escarbar en los archivos municipales para darle forma.
     Se establece en el presente siglo la Parroquia del Inmaculado Corazón de María, que debido al crecimiento de la misma se segrega creando la de San Antonio de Padua, para dar los servicios adecuados a todos los feligreses de ésta llamada Torreblanca de los Caños. La parroquia de San Antonio de Padua es establecida por la autoridad eclesiástica en Diciembre de 1960 y meses después comenzaría su total funcionamiento.
     Así con el establecimiento de la Parroquia los feligreses comienzan a dar culto a su Titular festejando su feria el 13 de junio. La imagen primitiva de San Antonio de Padua llega a la parroquia posiblemente del convento de Santa Inés debiendo ser ésta del siglo XVIII, de tamaño mediano en madera policromada, la cual en varias ocasiones fue sustituida.
Orígenes de la Hermandad
     Referencia histórica.- Aunque muchos lo ignoran, la reciente y ya popular Cofradía de Penitencia de este barrio (aprobada como tal en 1994 y que realizó su primera estación con nazarenos el sábado de Pasión de 1995) ofrece también una faceta letífica con el culto al bendito taumaturgo de Padua. En realidad, este movimiento devocional a San Antonio de Padua fue el origen de todo lo demás, pues tiene vida desde la construcción de la parroquia, allá por el año 1961. Por aquel entonces se celebraba una fiesta-velada que organizaba una entidad cultural de la zona, más la procesión del Santo, a cargo de su correspondiente Asociación de Fieles.
     En 1973 desaparecen tales actividades, que no serían retomadas por los feligreses hasta 1987,gracias al cariñoso e ilusionado impulso del nuevo párroco, el jesuita Antonio Olmo Civanto. Desde aquella fecha no ha dejado de salir la procesión, e incluso el año 1992 su itinerario se amplió hasta la parroquia del Inmaculado Corazón de María. Exactamente, la fecha de fundación de aquella Asociación de Fieles fue el 27 de Junio de 1987. Ha pasado ya, pues, un quinquenio de actividades fructíferas. La llegada a Torreblanca de la comunidad jesuita que se hizo cargo de las dos parroquias, "dio un giro de 180 grados a la zona" y fue como el revulsivo espiritual que supo aglutinar nuevamente a los fieles para recuperar el perdido movimiento religioso-festivo a San Antonio de Padua, "causando entre los vecinos un notable aumento de fervor popular".
     Después de un letargo con la llegada de la comunidad jesuita, que se encargaría de las dos parroquias, D. Antonio Olmo, párroco de la de San Antonio recobra la vitalidad de la misma reorganizándose el grupo de fieles más seriamente en una libre asociación de cristianos para dar culto al Santísimo Nombre de Jesús y a San Antonio de Padua en junio de 1987.
     Asimismo nace en un sector de la parroquia un grupo de vecinos que organizan y festejan por primera vez una Cruz de Mayo, dirigidos por una entidad cultural de nombre "Inmaculado Corazón de María".
     Años más tarde suma la Asociación de Fieles una dolorosa a sus titulares con la advocación de María Santísima de los Dolores, adquirida por la parroquia para darle culto.
     La entidad cultural, muy vinculada a la Asociación de Fieles, decide adquirir una imagen de Jesús Cautivo para en Abril de 1992, formalizar la oficial unión, aunque ya habían sido dos años antes aprobados como Agrupación Parroquial del Santísimo Nombre de Jesús, María Stma. de los Dolores y San Antonio de Padua, por la autoridad eclesiástica. 
   Dos años después, tras haber tramitado las Reglas en el Arzobispado son aprobadas erigiéndose por decreto del Sr. Arzobispo en Hermandad de Penitencia, fechado el 19 de Abril.
     Así las cosas, comienza la Junta de Gobierno provisional a establecer el cumplimiento de las Reglas convocando rápidamente Cabildo General de Elecciones para elegir legítimamente la primera Junta de Oficiales que dirija los designios de la Hermandad por cuatro años. Asimismo se celebraron los Cultos de Regla en honor al Santísimo Sacramento y a San Antonio de Padua en el mes de junio y en Septiembre a María Stma. de los Dolores, siendo esta última ocasión celebrados especialmente en Acción de Gracias donde los hermanos realizaron por primera vez el juramento de las Reglas, haciendo pública Protestación de Fe.
     Del mismo modo se comienza a informar a los Hermanos que la Estación de Penitencia se realizaría con nazarenos vestidos con túnicas y antifaz morados, capa blanca y calzado negro, con el fin de que aquellos que fueran a participar en ella comenzaran a confeccionarse su hábito.
     Por vez primera, se erige canónicamente una Hermandad de Penitencia que no realiza en la Catedral su Estación de Penitencia, hecho éste que dignifica mucho los fines y directrices de esta Hermandad, que da toda la importancia que requiere a su Estación Penitencial y no al lugar donde se realice, así como circuncidar la labor evangélica al barrio exclusivamente, por supuesto sin restar importancia a las Cofradías que la realizan a la Catedral de la ciudad.
     En definitiva, entre otras cosas, un sueño hecho realidad para el barrio de Torreblanca, para sus vecinos y especialmente para los hermanos de la corporación y para aquellos que con su esfuerzo, ideas y voluntad supieron labrar la primera piedra del edificio que en Abril de 1994 comenzó a construirse.
Referencia histórica de las imágenes:
     Ntro. Padre Jesús Cautivo es obra de Jesús Méndez Lastrucci (1992). Restaurado por el propio autor entre finales de 1996 y principios de 1997.
     Imágenes secundarias del Misterio de Ntro. Padre Jesús Cautivo ante Pilato (Se estrenaron el Sábado de Pasión de 2005). Pilato, un centurión romano, un sacerdote judío y un esclavo egipcio. Autor: Juan Antonio Blanco Ramos
     María Stma. de los Dolores es obra de José María Gamero Viñaú (1987). 
     La imagen del Santo se debe a José María Gamero Viñau, en 1992 (Web oficial del Consejo de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla).
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Página web oficial de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca: www.hermandaddelosdolores.org

La Hermandad de los Dolores de Torreblanca, al detalle:
- Sede Canónica: Iglesia parroquial de de San Antonio de Padua
- Día de Salida Procesional: - Sábado de Pasión (Penitencia)
                                                - Sábado más cercano al 13 de junio (Gloria - San Antonio de Padua)
                                                - Último domingo de mayo (Sacramental)
                                     - María Santísima de los Dolores
                                     - San Antonio de Padua