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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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jueves, 25 de septiembre de 2025

Los principales monumentos (Castillo, Carnicerías Reales, Huerto de las Infantas - Arco de San Bernardo, Iglesia de San Pedro, Iglesia de San Juan de Dios, Iglesia de las Angustias, Casa-Museo Lozano Sidro - Museo Histórico Municipal, e Iglesia de las Mercedes) de la localidad de Priego de Córdoba (II), en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Castillo, Carnicerías Reales, Huerto de las Infantas - Arco de San Bernardo, Iglesia de San Pedro, Iglesia de San Juan de Dios, Iglesia de las Angustias, Casa-Museo Lozano Sidro - Museo Histórico Municipal, e Iglesia de las Mercedes) de la localidad de Priego de Córdoba (II), en la provincia de Córdoba.


Castillo.-

     Entre las obras de patrimonio civil que atesora Priego, merecen destacarse el Castillo, de origen islámico, muy reformado en los siglos XIII y XIV (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El castillo de Priego se encuentra ubicado dentro del actual casco urbano de la ciudad, incluido en los límites del Conjunto Histórico del Barrio de la Villa. Su disposición topográfica, que mantiene la misma cota que su entorno urbano más próximo, hace de la fortificación un edificio conexionado a la población, integrado en ella, como digna heredera de sus orígenes como alcazaba islámica de la medina del Priego hispanomusulmán. Por el lado sureste, orientado a la Villa, no muestra desnivel alguno, mientras que junto al lado Noroeste el Tajo del Adarve, mediando el corredor de la Calle Santiago, garantiza su inexpugnabilidad por este sector, con un desnivel que ronda los 30 metros. Geológicamente, el substrato está compuesto por una gran placa de travertino o piedra tosca, base pétrea sobre la que se asienta el casco urbano prieguense.
     Desde el punto de vista descriptivo, tras la incorporación de las novedades más significativas aportadas por las campañas arqueológicas realizadas en 1997 y 1998 por el Servicio Municipal de Arqueología, el castillo está formado por un perímetro amurallado torreado que delimita un espacio interior ocupado por una Torre del Homenaje con patín de acceso, dos aljibes, una edificación de dos plantas, actualmente usada como vivienda y almacén, y que no ha sido objeto de donación, y una estructura de planta rectangular y uso indeterminado. Además de estas estructuras de cronología fundamentalmente bajomedieval, se conservan numerosos restos arqueológicos contemporáneos, o bien pertenecientes a episodios anteriores o posteriores de la edificación (por ejemplo, los baños o la necrópolis andalusíes, y otros espacios o dependencias).
     El perímetro amurallado es de tendencia pentagonal, tras las modificaciones incorporadas a la planimetría original en época moderna, y se encuentra flanqueado por un mínimo de ocho torres, todas cuadrangulares, a excepción de dos cubos (T4 y T8). La distribución de éstas es la siguiente: tres torres en el lado sureste (T1, T2, T3), una en el noreste (T4), otra en el noroeste (T8), y tres en el suroeste (T5, T6, T7), las dos primeras protegiendo una poterna actualmente inutilizada. La orientación de las estructuras, tanto alineaciones de murallas como torres, mantiene un marcado sentido noreste/suroeste o bien noroeste/sureste.
     Las dos técnicas edilicias que predominan son la sillería (con despiece de sillarejos de travertino y, en menor medida, arenisca) y la mampostería, principalmente de piedra caliza (margocalizas), aunque también se emplee el travertino con esta técnica, con diferencias a su vez dentro de cada una de las fábricas.
     Tras las actuaciones arqueológicas se han descubierto fábricas encofradas, con tapiales de distintas calidades, y otras mixtas. En la mayor parte de los casos, estas diferencias se corresponden con indicadores cronológicos.
     La alcazaba, en cuanto arquitectura defensiva, está representada por los lienzos L10 y L11 y en la torre T8, todos en la alineación noroeste, con fábrica claramente adjudicable a época omeya. Por el momento, no se han identificado otras alineaciones pertenecientes a este período. Tras los trabajos realizados para la apertura del vial peatonal (2003) se han incorporado también episodios andalusíes de arquitectura defensiva -de época  omeya, principalmente, y almohade- en los lienzos L6 y L7, además de bajo las torres T8 y T5. 
     No será hasta la construcción de la Torre del Homenaje y de los lienzos L4 y torre T4, perteneciente al período de ocupación de la Orden de Calatrava (1246-1327), cuando de nuevo se reconozca, en el estado actual de conocimiento, las siguientes aportaciones al sistema defensivo. La Torre del Homenaje, o Torre Gorda, se sitúa descentrada en el patio. 
     Realizada con mampostería de piedra caliza, con esquinas reforzadas con sillares, su altura es considerable, acercándose a los 30 metros (para una planta de unos 187 metros cuadrados), parte de los cuales son subterráneos en la actualidad. Consta de tres plantas cubiertas con bóvedas de cañón con rosca de ladrillo o lajas de piedra: una inferior, sin acceso original desde el exterior; otra media, que se emplearía como almacén y que recibía una pobre luz natural desde unas grandes aspilleras, hoy sensiblemente aumentadas; y una superior, identificable como residencia adornada en sus vanos con cuatro ventanas o aljimeces con doble arco de herradura y columna central con capitel de mocárabes de tipo nazarita. La comunicación original entre plantas no es la actual (escalera de caracol de tipo mallorquín) aunque hay evidencias de su ocupación por los pasos de entresuelo, abovedados en ladrillo, conservados. El acceso original de la torre, mediante vano dovelado de medio punto y pasillo abovedado, se situaba a la altura de la planta mediana, varios metros sobre el nivel del suelo primitivo, para facilitar la defensa de la construcción. 
     Todo apunta a que ya en estos momentos (1246-1327) se configura la antepuerta del sector noroeste, si bien se completaría su disposición actual con posterioridad (finales del siglo XIV). El único acceso documentado en este punto es el correspondiente al lienzo interior (L10) mientras que aún no se ha localizado el perteneciente al exterior (L4 o L9).
     La altura de las torres perimetrales llega a alcanzar los 20 metros, siendo su estado de conservación excelente en los casos de dos de las situadas en el lado sureste (T2 y T3), orientadas hacia El Llano. Éstas son macizas hasta la altura de los adarves, cuando se abren sendas estancias abovedadas con rosca de medio punto, dotadas de cámaras de tiro y aspilleras, y desde ellas se accede a una segunda planta o azotea, actualmente sin parapeto ni merlatura. Una de estas torres (T2) cuenta además con una espécula situada en su coronamiento aprovechando el garitón de salida de las escaleras, dispuesta para las labores propias del control del espacio geográfico entorno del castillo. Cronológicamente se podría situar la edificación o remodelación de estas torres, al igual que la fábrica de sillarejos con marca de cantería, en la segunda mitad del siglo XIV, tras la conquista alfonsina de 1341, después de que la villa de Priego fuera dada en señorío a González Fernández de Córdoba, en 1370, por el rey Enrique II. En el estado actual de conocimiento se las puede adscribir al siglo XV, posiblemente en su primera mitad.
     Las tres torres del lado suroeste (T5, T6, T7) son de más difícil determinación cronológica hasta los trabajos realizados en 2002, fueron edificadas en algún momento del último cuarto del siglo XIV. Por su interés destaca la torre central (T6), con cámara con rosca de cañón abierta al adarve y azotera, ya que es la única que conserva restos del parapeto y merlatura originales, con aspilleras en el primero coincidiendo con la protección de cada merlón.
      La entrada principal actual al castillo se ubica en el lado sureste, bajo la protección de una ladronera con faldones abierta a la altura del adarve. El corredor de acceso consta de dos arcos de herradura apuntados, uno de ellos doble, enmarcados con un alfiz, con portón al exterior y ranura para el deslizamiento de un rastrillo. Hasta hace escasas décadas, sobre esta entrada, venía campeando el escudo de la Casa de Aguilar. Además de este acceso, se conserva una poterna en el lado suroeste y otro acceso más, documentado durante las excavaciones arqueológicas, en el noroeste.
     Además de los elementos referidos, dentro de la cerca del castillo, se localizan otros elementos de interés: dos aljibes, uno situado frente a la entrada actual de la torre del Homenaje, y que presenta planta rectangular con dos bóvedas vaídas de ladrillo, arco de descarga central y paramentos enlucidos con mortero hidráulico de cal pintado a la almagra; y un segundo próximo al anterior, también de planta rectangular, y con fábrica de mampostería y bóveda de cañón de ladrillo; y una gran estancia rectangular de dos plantas, adosada al lado suroeste, funcionalmente interpretado como viviendas (uso actual) y uso no doméstico (almacén, lagar, bodegas¿), y cuya adscripción cronológica es posterior al siglo XVII.
     En definitiva, el castillo es ante todo un castillo bajomedieval cristiano, que ocupa, aproximadamente, el mismo lugar de una alcazaba musulmana anterior, destruida, amortizada o parasitada hasta hacerla irreconocible, entre los siglos XIII al XV, sin contar con alteraciones sustanciales anteriores o posteriores a estas fechas.
     En la esquina suroeste de la Torre del Homenaje existen sendas inscripciones romanas altoimperiales reutilizadas como sillares (CIL II2/5, 253 y 260) (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Castillo de Priego de Córdoba es una antigua fortaleza árabe reformada en los siglos XIII y XIV, de carácter esencialmente militar, austero, como corresponde a las razones defensivas que marcaron su origen.
     Es un gran recinto fortificado envuelto por varias torres, la mayoría de ellas cuadrangulares y una cilíndrica.
     La más emblemática e importante de ellas es La Torre del Homenaje, declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional desde 1943. Se ubica descentrada en el patio de armas, su altura es de 30 metros, parte de los cuales son semisubterráneos en la actualidad.
     Cronológicamente, esta torre, llamada también Torre Gorda, puede datarse de la segunda mitad del siglo XIII, cuando la villa de Priego era una encomienda de la Orden de Calatrava, aunque la presencia de los capiteles nazaritas en los ventanales nos indican la posibilidad de ser un añadido de la primera mitad de siglo XIV cuando Priego volvió a estar bajo el dominio islámico (Diputación Provincial de Córdoba).

Carnicerías Reales.-
     Las Carnicerías Reales, edificadas entre 1576 y 1579 y atribuidas a Francisco del Castillo (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Próximo a la Iglesia de San Pedro  se encuentra el edificio de Las Viejas Carnicerías, realizado entre 1576 y 1579 y atribuido al arquitecto Francisco del Castillo, maestro de las obras de Martos. El edificio estaba destinado al sacrificio de reses como matadero y mercado en el siglo XVI.
     El inmueble se articula en una planta cuadrada alrededor de un patio columnado, con galerías de arcos de medio punto sobre columnas de piedra de gran rusticidad y torres en sus ángulos. Una bella escalera de piedra en espiral comunica con el nivel inferior que se destinaba al sacrificio de reses.
     Al exterior destaca la portada de fuerte diseño manierista, con fustes anillados, entablamento roto y frontón incurvado, que se basa en modelos de Serlio y Vignola (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Matadero y mercado del siglo XVI.
     Diseñadas por Francisco del Castillo con una portada de estilo manierista de ascendencia italiana.
     En ella utiliza columnas de fuste almohadillado sobre la que se sitúa un frontón triangular curvado en su centro, rematado por pirámides sobre bola.
     Edificio de planta cuadrada con patio central, con galerías de arcos de medio punto sobre columnas de piedra de gran rusticidad y torres en sus ángulos.
     Una bella escalera de piedra en espiral comunica con el nivel inferior que se destinaba al sacrificio de reses (Diputación Provincial de Córdoba).

Huerto de las Infantas - Arco de San Bernardo.-
      Construcción que delimita una zona ajardinada de inspiración romántica. Relativamente reciente -posterior a 1850-. 
     Fábrica de sillarejos (60x35, 30x30, 43x35 centímetros, etc.).
     Puerta-acueducto con fábrica de sillería de travertino, que consta de un paso abovedado de medio punto de unos 2,28 metros de ancho, quebrado en planta, en el que se conservan huellas de los encastres de la puerta. El nivel del suelo actual (a 2,20 metros del intradós de la bóveda), con pavimento de guijarro, se presenta sensiblemente sobreelevado sobre la cota original. Unos 1,70 metros por encima de la bóveda de paso se conserva un arco apuntado ciego, a modo de contrafuerte de 1 metro de saliente, posiblemente destinado a reforzar el paso del caz de agua que discurre por encima de la puerta. La longitud interior de la puerta es superior a los 5 metros. 
     Según la historiografía decimonónica, el arco de San Bernardo conectaba con el castillo a través de un camino cubierto, actualmente desconocido.
     La Puente llovía no sería lo mismo que el Arco de San Bernardo, estaría próximo al la Puente, pero no sería el mismo lugar.
     La Puente llovía se sitúa extramuros, no comunica directamente con el interior de la ciudad amurallada, sino que inicia el camino que paralelo al adarve enlaza con la Puerta del Sol.
     El Catastro del Marqués de la Ensenada (Documento nº 2), de 1754, dice que existía un molino de harina "en el sitio de la Puente llovida". Se podría interpretar que este lugar podría formar parte del acueducto o caz inmediato a un molino harinero que aprovechaba la fuerza del agua para mover las dos piedras de la que constaba (al menos, en el siglo XVIII. Y el paso abovedado conservado en la actualidad salvaba un camino público que debía mantenerse expedito en su paso.
     Hay numerosos ejemplos en los que un caz de un molino de harina tradicional es soportado por un elevado muro (en muchas ocasiones, formando una auténtica "muralla"¿) que a través de un arco o varios deja libre el paso por un camino que se ve obligado a cruzar en su trazado. En este sentido, se podría decir que la puente llovía es una puerta, porque es una zona de paso pero no sería la puerta del recinto amurallado  (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia de San Pedro.-

      Fue en origen la iglesia de un convento de alcantarinos establecido en la villa en 1662. Construida entre 1661 y 1690, se terminó de restaurar en 1992. La planta es de cruz latina con crucero, habitual en la tipología conventual masculina.
     El retablo mayor se terminó en 1701 por Jerónimo Caballero y Jerónimo Sánchez de Rueda, con probable proyecto de Francisco Hurtado Izquierdo. La reforma que se le hizo en 1739 se atribuye a Juan de Dios Santaella. La talla de la Inmaculada es obra documentada de José de Mora, de 1696. Es anónima Santa Rosa de Vi­terbo, y la Santa Rosalía se hizo en Madrid en 1681 por encargo del Ayuntamiento; en el ático figura San Pedro. Lleva también dos lienzos de la Anunciación y la Sagrada Familia. A los lados del presbiterio cuelgan un cuadro de San Sebastián y otro de la Virgen de la Sierra con San Antonio, San Luis Obispo y el donante, de 1796, donado por Luis Antonio Carrillo Ramírez. En los lunetos hay cuadros de San Pedro de Alcántara y otros santos franciscanos.
     Los frentes de los brazos del crucero tienen dos retablos gemelos, también obra de Jerónimo Caballero y Jerónimo Sánchez de Rueda, con proyecto de Francisco Hurtado Izquierdo. El de la izquierda es de San .José, talla de Diego de Mora, con cuadro de Santa Clara en el remate y urna con Niño Jesús pasionario, del círculo de Risueño, en el banco. El de la derecha es de San Francisco de Asís, obra realizada por José de Mora hacia 1700; el lienzo del ático muestra a Santa Teresa escritora y la urna inferior guarda una pequeña talla de la Virgen Niña, de bellísima factura, obra temprana de José Risueño. En los machones del presbiterio hay dos urnas de rocalla con imágenes pasionarias del Niño Jesús, de seguidores de Pedro de Mena.
     En el brazo izquierdo, junto a la entrada de la capilla de la Soledad, está el monumento fúnebre de don José Manso y Velasco, conde de Superunda, Virrey del Perú, muerto el 5 de enero de 1767, y encima un lienzo con el Nazareno; en la pared de la izquierda se ve un buen cuadro de la Sagrada Familia, de estética académica de fines del XVIII. En el testero del brazo derecho está el retablo de San Benito Negro, con un Niño Jesús Dormido en el banco y arriba un lienzo con la Inmaculada. En las paredes hay otros cuadros con San Francisco, San Buenaventura y San Juan de Capistrano, del XVIII.
     La capilla  de la Virgen de la Soledad y Santo Entierro de Cristo es la del Sagrario; construida en los comedios del siglo XVII, se reformó en el XVIII y en el XIX. El camarín es obra de Manuel y Antonio Álvarez, de 1748, pero se adornó con entallados de madera en 1780, una vez hecho el retablo de 1770, todo ello atribuido a Francisco Javier Pedrajas. La Virgen de la Soledad es imagen granadina del XVII, pero con retoques posteriores. De las restantes piezas que guarda esta capilla pueden destacarse la imagen del Crucificado, que fue también Yacente, realizado por el escultor sevillano Juan Fernández de Lara en 1629, y San Juan Evangelista, obra de un seguidor de Pablo de Rojas, de cali­dad, pero repintada.
     En la nave central destaca el púlpito, junto a una serie de lienzos repartidos por los  muros, entre ellos, Jesús a la Columna, de escuela granadina y Santa Clara de taller local, de hacia 1700. Santa Inés y Anunciación, de fines del XVII. La primera capilla de la izquierda tiene a la entrada una urna de rocalla con la Virgen de la Candelaria. Está dedicada a San Pedro de Alcántara, con imagen de José de Mora, de hacia 1700, y retablo de Jerónimo Sánchez de Rueda de hacia 1730. La siguiente es de San Antonio de Padua, con retablo del mismo autor e imágenes laterales de Santa Ana con la Virgen y San Joaquín y, arriba, un lienzo de la Inmaculada de escuela grana­dina del XVIII. Bajo el coro hay un medio punto con el Cristo de las Mazmorras, del siglo XVIII, restaurado por Rafael Barrientos.
     Al lado derecho está la capilla de San Pascual Bailón, con retablo semejante al de San Pedro de Alcántara e imagen del titular, también de José de Mora; tiene en el remate la Virgen Niña con sus Padres. En los pilares de la capilla cuelgan dos cuadros con el Ecce Homo y el Santo Ros­tro. En la siguiente se encuentra hoy la urna del Santo Entierro, con muy bella imagen de Cristo Muerto, obra manierista de Pablo de Rojas, de hacia 1593, restaurado en 2003. A continuación se ven las imágenes de la cofradía de la Entrada en Jerusalén: la Pollinica, obra murciana de hacia 1950, y Nuestra Señora de la Encarnación, de Niceto Mateos Porras en 1993 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      Iglesia de reducidas dimensiones con muros muy gruesos. Su planta es de cruz latina con capillas laterales, comunicadas entre sí, cubiertas con bóvedas de medio cañón con lunetos, el crucero se cubre por cúpula de media naranja sobre pechinas.
     Yeserías barrocas del siglo XVII y XVIII.
 Camarín de la Purísima de planta octogonal coronado por media naranja con linterna ciega -Borrominesca- (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La iglesia se erige sobre la antigua ermita de San Pedro, finalizando las obras en 1690.
     Se construye junto a ésta el convento de los alcantarinos, en el solar que actualmente ocupa el mercado de Abastos. Posee planta de cruz latina, con capillas laterales y cubierta de bóveda de medio cañón con lunetos. 
     El crucero se cubre con cúpula de media naranja sobre pechinas.
     En su interior se encuentra la primera decoración de yeserías con motivos de hojarasca del barroco prieguense.
     En el siglo XVIII se realizan una serie de reformas que le confieren el aspecto barroco actual y es en este momento cuando se añaden los escudos y las decoraciones de las claves de los arcos.
     También se construye el camarín, que alberga una bella imagen de la Inmaculada de José de Mora, que destaca por su rica policromía (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de San Juan de Dios.-
     Fundado en 1637, la iglesia no se construyó hasta el siglo XVIII. Se hizo en varias fases, la primera, entre 1696 y 1717, dirigida por Francisco Hurtado Izquierdo, y otras dos en las décadas de 1720 y 1760, en las que intervinieron los maestros locales Sánchez de Rueda, Pedrajas y Santaella. Es iglesia de una nave con crucero levemente señalado, cubierta de cañón y bóveda semiesférica. Las pechinas se adornan con pinturas de los Evangelistas y en los paños de la bóveda se ven los Padres de la Iglesia y tondos con la Virgen de las Angustias, la Visión de San Francisco Javier, San Juan Nepomuceno y San Juan de Dios.
     El retablo mayor, de 1768, es obra del maestro Francisco José Guerrero; en el banco tiene lienzos con Santa Inés y Santa Catalina de Alejandría. Salvo la Virgen de las Mercedes, que es moderna, las obras restantes son coetáneas del retablo. En las calles laterales se hallan imágenes de San José y San Juan de Dios y pinturas con San José y San Antonio de Padua; en el remate, lienzos del Calvario al centro, y de San  Carlos Borromeo y San Nicolás a los lados. En el muro derecho del presbiterio cuelga un lienzo de comienzos del XVII con la Virgen y el Niño entregando el Rosario a Santo Domingo.
     Los cinco retablos que adornan la nave son, probablemente, diseño de Guerrero, pero realizados por un maestro anónimo local, y responden todos a una misma tipología. Las calles la­terales llevan registros para lienzos, y el centro aloja una imagen escultórica. El primero de la izquierda tiene a Santa Rita de Casia, de vestir, del siglo XVIII, y en el remate un pequeño San Agustín; en los registros laterales figuran los santos Ramón y Lucía, Gregorio Magno y Luis de Francia, Domingo y Apolonia, Pedro y Pablo. El siguiente retablo alberga una imagen de Santa Clara, de un seguidor de Pedro de Mena, de hacia 1700.
     En el lado derecho, el primer retablo está de­dicado a San Expedito y en el segundo hay un bellísimo busto de la Virgen con el Niño, de mediados del XVIII y atribuida a Duque Cornejo. A continuación se halla en un pedestal la imagen de Jesús Preso, firmada y fechada por Niceto Maceos Porras en 1990, y finalmente, un retablo de pinturas compuesto por medio punto con la Virgen del Carmen y Ánimas y lienzos de los santos Joaquín y Ana, José y Bárbara, Francisco de Asís y Francisco de Paula; en la hornacina se venera Nuestra Señora del Mayor Dolor, de candelero con rostro de barro y manos de madera, origina­ria de fines del XVII y restaurada hacia 1986 por Niceto Mateos (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El hospital de San Juan de Dios se funda en 1637, bajo la advocación de San Onofre.
     La primitiva iglesia se sustituye por otra de nueva planta que responde a dos fases constructivas; la primera, a finales del siglo XVII, y una segunda, a principios del siglo XVIII.
     Posee nave única articulada con pilastras sobre las que corre una cornisa movida e intenta crear un crucero mediante la inserción de una cúpula de media naranja con franjas radiales que anticipan las cúpulas gallonadas.
     El retablo es obra de Francisco José Guerrero y se ejecuta en 1768.
     La fachada, inacabada, data de finales del siglo XVIII, al igual que la espadaña (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de las Angustias.-
      La ermita se construyó entre 1773 y 1775 y en 1787-88 se le añadió el colegio anejo, hoy regido por las religiosas Hijas del Patrocinio de María. La obra se ha atribuido a Juan de Dios Santaella. La iglesia tiene nave única y cabecera con cúpula de gallones; en las pechinas figuran lienzos con Santo Domingo, San Francisco, San Antonio Abad y San Antonio de Padua.
     De gran interés son los tres retablos del presbiterio. El mayor se fecha entre 1773 y  1775 y es obra de Santaella; en las hornacinas del banco hay dos terracotas de la Virgen con el Niño y San José con el Niño de José Risueño, fechables entre 1712 y 1732. Preside en su camarín la Virgen de las Angustias, del taller granadino de los Mora de hacia 1670, con importantes retoques. En las calles laterales están la Inmaculada y San Felipe Neri; arriba, San Agustín  y, como remate, una pintura del Ecce Homo. El conjunto fue restaurado por Niceto Mateos. El retablo de la izquierda, de hacia 1790, tiene pintura de la Anunciación sobre tabla, de autor anónimo local, y el de la derecha, un lienzo de fines del XVIII con Aparición de la Virgen a San Antonio, firmado por Fernando Marín.
     Sigue en el muro derecho el antiguo comulgatorio, de la fecha de la iglesia, con relieve del Buen Pastor pasionario, con la cruz a cuestas; se venera aquí una reliquia del fundador de la comunidad religiosa, Padre Luis Pérez Ponce. En los muros se ven lienzos con San Francisco de Paula, San Pedro Penitente y el Crucificado, de primera mitad del XVIII. En las dependencias hay una interesante talla del Crucificado, de hacia el año 1600 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      La Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias da fachada a una de las vías principales de Priego de Córdoba, la calle Río, y hace esquina a otra que en ella desemboca, mientras que los otros dos laterales del templo quedan embutidos entre medianeras. El carácter religioso del edificio se explicita en su rica portada, la espadaña y el tambor octogonal que alberga la cúpula que se eleva sobre el presbiterio. La portada, realizada en piedra caliza blanca y mármol negro, constituye uno de los elementos más valiosos del edificio. Se articula en torno a un arco de medio punto con rosca moldurada y clave resaltada con un elaborado diseño de placas recortadas, al que flanquean pilastras cajeadas con motivos mixtilíneos a base de curvas y contracurvas. El cuerpo superior, separado por voluminosas cornisas de líneas curvas y quebradas, y enmarcado por una moldura mixtilínea, ofrece una hornacina también de medio punto -que alberga una imagen en piedra de la Virgen- entre estípites de dinámica y compleja conformación con unos capiteles de rocallas trabajadas en la piedra a trépano para acentuar los claroscuros. Los mencionados estípites sustentan una cornisa integrada por múltiples listeles en cuyo centro figura una cartela circundada de rocalla con un anagrama mariano.
     Son de destacar las puertas que cierran el vano de ingreso, fechadas en 1775 por una inscripción, e integradas por dos hojas realizadas en madera noble con una decoración de rehundidos mixtilíneos y clavos dorados de cabeza cónica. La única nave que constituye el templo aparece subdividida en dos tramos más el presbiterio. Cada uno de los tramos se cubre con bóvedas de aristas con lunetos y el presbiterio con cúpula gallonada sobre pechinas y cornisa de líneas muy movidas.
     A los pies se emplaza un coro alto sobre vigas de madera que sustentan, a modo de atlantes, dos angelotes de yeso policromado. En el lado de la epístola se abre una sencilla puerta con carpintería de madera, que comunica con el colegio contiguo.
     El presbiterio alberga tres retablos. Los laterales se cobijan por arcos mixtilíneos decorativos apoyados sobre pilastras. El retablo mayor deja ver a través de su hornacina central el camarín en el que se halla el grupo escultórico de Nuestra Señora de las Angustias. Los paramentos del camarín se articulan por pilastras cajeadas que sustentan arcos de medio punto sobre los que discurre un ancho friso, integrado por varias molduras de diferentes motivos, que sirve de tambor o base para una cúpula de yeso de cuarto de esfera. La decoración se concentra en las partes altas de los muros y en las bóvedas, apareciendo las inferiores totalmente desnudas. Bóvedas y cúpula se revisten de pinturas con dorados y yeserías muy planas, de delicado diseño, en cuyo repertorio la rocalla cobra especial protagonismo, pero en la que también aparecen hojarascas y elementos figurativos, tales como símbolos pasionistas.
     La cúpula apoya sobre pechinas con pinturas decorativas, otras figurativas de simbología mariana y cuatro tondos ochavados con lienzos en los que se representan santos. En una inscripción junto a la cúpula aparece el recordatorio de la edificación de la Iglesia por doña María Josefa del Mármol, la devota a cuyas expensas se levantó el templo para dar culto a la Virgen de las Angustias cuya ermita se hallaba en muy mal estado de conservación (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Iglesia fundada en 1773 con el fin de albergar la imagen de la Virgen de las Angustias que se veneraba en otra ermita.
     Se ha venido atribuyendo a Juan de Dios Santaella, al presentar soluciones que este mismo autor emplea en otros monumentos de Priego.
     Junto a la iglesia, se edifica el colegio de las Niñas Educandas, en lo que fue una antigua mansión. Fue terminado en 1778, si bien ha sufrido transformaciones posteriores.
     Del exterior de la iglesia destaca la volumetría de su cúpula y su fachada barroca, de mármoles policromos y concebida como si de un retablo se tratase, con dos cuerpos: el inferior con estípites apilastrados y cornisa movida, y el superior con una hornacina con la escultura de la Virgen de las Angustias.
     Interiormente, el templo cuenta con una nave única cubierta con bóveda de arista con lunetos y cúpula gallonada en la cabecera, que apoya en una cornisa. Destaca la decoración de yeserías policromadas con motivos de rocalla que forman la decoración de las zonas altas, así como los lienzos de las pechinas. 
     Los retablos son obra de Santaella y en el camarín se venera el grupo escultórico de Las Angustias, obra de finales del XVII, siendo el Cristo del círculo de José de Mora.
     Son de una gran belleza los barros de S. José y la Virgen con el Niño, del artista granadino Risueño (Diputación Provincial de Córdoba).

Casa-Museo Lozano Sidro - Museo Histórico Municipal.-
     Deben destacarse también el Museo Histórico Municipal, con material arqueológico procedente de yacimientos locales, y, sobre todo, la colección del famoso ilustrador prieguense Adolfo Lozano Sidro (1872 - 1935) (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El Museo Histórico Municipal de Priego de Córdoba se centra en la arqueología de la comarca de Priego, abarcando las etapas desde Paleolítico Inferior hasta la Edad Media.
     Cabe destacar, de entre todas sus colecciones, los ajuares funerarios ibéricos de armamento y materiales medievales (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de las Mercedes.-
     Fue originalmente una ermita dedicada a San Antón. Aunque no hay documentación acerca de la autoría de esta iglesia, por sus caracteres formales se ha atribuido a Francisco Javier Pedrajas. Realizada entre 1780 y 1789, en 1800 se le añadió la portada neoclásica, obra de Nicolás Duroni. Desde 1994 este templo comparte parroquia­lidad con el de Nuestra Señora del Carmen.
     El interior ofrece un espacio plenamente barroco, con planta de una sola nave dividida en dos tramos, uno de los cuales está destinado a coro. Las cubiertas son bóvedas de arista en los tramos, de gallones en el crucero y de venera en los brazos. La original cornisa ondulada introduce gran dinamismo. En los ejes de la bóveda se asientan esculturas de escayola de la Virgen de la Merced y San Ramón Nonato y los terciarios San Luis y San Elseario arrodillados. Sobre las pechinas se disponen esculturas monumentales de los cuatro arcángeles.
     El retablo mayor lo hizo Francisco Javier Pedrajas entre 1787 y 791; en las calles laterales tiene imágenes de San Ramón Nonato y Santo Tomás de Aquino y en el remate, Santa Catalina. El camarín es obra anterior, de 1753, y guarda la pequeña imagen de vestir de la Virgen de las Mercedes. Los dos retablos laterales son obra del mismo autor, de 1791. El de la izquierda se de­dica a San Felipe Neri. El de la derecha tenía un pequeño camarín con imagen de San Antón, hoy desplazada por el Señor de la Oración del Huerto, de 2001. En el primer tramo de la nave lucen en la pared relieves de escayola con la Asunción y la Epifanía, también de Francisco Javier Pedrajas. En el coro se ve una talla del Crucificado de hacia 1390, regalado por el arzobispo de Valladolid Félix Romero Mengíbar hacia 1973.
     En la sacristía pueden verse, entre otros, el cuadro de la Inmaculada del siglo XIX, que sigue modelos de Antonio del Castillo, y el de Nuestra Señora del Cariño, del último tercio del XVIII, inspirado por la pintura granadina del siglo anterior (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La iglesia está definida por una planta de cruz latina, si bien con algunas peculiaridades, pues su longitudinalidad está muy mermada, dado que el pequeño eje longitudinal de la nave aparece excesivamente comprimido respecto a su anchura. El coro ocupa uno de los dos tramos de la nave, que prácticamente funciona como vestíbulo, acentuándose aún más su acortamiento. Todo ello contribuye a vitalizar la centralidad del crucero, favorecida por la fuerte presencia y gran entidad de la cúpula, consiguiéndose así fusionar la centralidad con la longitudinalidad. Por  otro lado, el crucero no se ajusta a las tradicionales estructuras de muros dispuestos en ángulo recto, sino que sus brazos y cabecera tienen en planta una forma de artesa.
     En correspondencia con la originalidad de la planta está el tratamiento de las superficies, que aparecen modeladas por los gallones de las cubiertas y por las dinámicas cornisas de múltiples moldurajes. El resultado es un espacio dinámico y sugestivo. En conseguir este efecto también coopera la luz, que entra a raudales por todo el templo, aunque resulta más abundante en el crucero. Completa el conjunto una finísima y elegante decoración de yeserías que sólo ocupa unos puntos muy determinados, dejando libres amplias áreas y se organiza según bellísimas composiciones asimétricas.
     Al exterior, las severas líneas y el purismo volumétrico del exterior de esta iglesia en nada advierten la disolución espacial del interior. Su fachada principal se concibe como un muro limpio al que se superponen dos torres gemelas y se añade una portada de traza neoclásica, que no corresponde con el fausto interior. Los chapiteles de las torres, tienen basamento octogonal y una decidida verticalidad en las cubiertas.
     La ermita ya existía antes del siglo XVIII, bajo la advocación de San Antonio Abad, pero el prestigio de la cofradía de la Virgen de las Mercedes y la devoción de esta imagen han hecho que la iglesia se conozca comúnmente como de las Mercedes. En torno a 1780 se rehace de nuevo la iglesia, dado el mal estado en que se encontraba esta. En 1789 estaba concluido el interior de la iglesia. Las obras de la fachada principal se prolongaron más tiempo. 
     El autor de esta iglesia es Francisco Javier Pedraxas, aunque sólo está documentada su autoría en los retablos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La iglesia fue construida en 1780, atribuyéndose su autoría a Francisco Javier Pedrajas, por los paralelismos estilísticos y formales de la construcción con el Sagrario de la Iglesia de la Asunción.
     Cuenta con planta de cruz latina, el crucero se cubre con armadura y nave central con dos tramos de bóveda de arista y cúpula central gallonada, que apoya en pechinas.
     La decoración del conjunto se realiza a partir de yeserías rococó en blanco, aplicándose dorados en puntos concretos del paramento.
     La existencia de sectores sin ornamentar y la potencia de elementos como la cúpula, determina que en el conjunto predomine lo arquitectónico sobre lo decorativo.
     Destaca la cornisa movida que recorre la parte superior del muro, decorada con ángeles y arcángeles y que se deposita en pilastras con capitel de yeserías.
     La fachada se construye en el siglo XIX y responde a trazas neoclásicas (Diputación Provincial de Córdoba).
 
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Castillo, Carnicerías Reales, Huerto de las Infantas - Arco de San Bernardo, Iglesia de San Pedro, Iglesia de San Juan de Dios, Iglesia de las Angustias, Casa-Museo Lozano Sidro - Museo Histórico Municipal, e Iglesia de las Mercedes) de la localidad de Priego de Córdoba (II), en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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viernes, 9 de mayo de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Ruta de Arte Urbano, Plazas y rincones, Mirador de Canteruela, y Museo Histórico Municipal) de la localidad de Fuente Tójar, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Ruta de Arte Urbano, Plazas y rincones, Mirador de Canteruela, y Museo Histórico Municipal) de la localidad de Fuente Tójar, en la provincia de Córdoba.
     Historia, yacimientos arqueológicos iberos y romanos, cultura, tradiciones, danzantes, olivares, oro líquido, cal, rincones, callejuelas, gitanillas y geranios, naturaleza, senderos, acogida, esplendor, sabiduría… son algunos de los términos que identifican a Fuente Tójar. Municipio situado en el sureste de la provincia de Córdoba, en el justo límite con las provincias de Jaén y Granada.
     Cuando nos visites, encontrarás un pueblo con un glorioso pasado, una historia llena de relatos y restos de civilizaciones pasadas, que hicieron de Fuente Tójar uno de los puntos neurálgicos de la humanidad. Es por ello, que el destino quiso hacer de esta población un lugar privilegiado para los danzantes, aquellos interesados en la Protohistoria y en el aceite, el cual se viene produciendo en la zona desde hace más de 2000 años.
     El encanto de Fuente Tójar reside en sus habitantes, quienes hacen posible sus fiestas y tradiciones. Vivir la experiencia de Fuente Tójar es pasear por calles sinuosas, visitar sus recónditas y bellas plazuelas y observar su arquitectura vernácula.
     Villa situada al sureste de Córdoba, a 2 Km. de la carretera N-321.
     Distancia a Córdoba: 96 Km.
     Altitud: 600 m.
     Extensión: 24,4 Km2
     Habitantes: 676.
     Gentilicio: Tojeños y Tojeñas.
     Mancomunidad: La Subbética Cordobesa (Diputación Provincial de Córdoba).
     Poblado este lugar desde la Antigüedad, fue reconquistado el caserío islámico por Fernando III en 1245 y nuevamente por Alfonso XI en 1341. Pasó a ser aldea de Priego, dependiente de la abadía de Alcalá la Real, hasta que logró la independencia municipal en 1844. Cuenta con Museo Histórico Municipal, inaugurado en 1990 y bien surtido de piezas arqueológicas (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).

Iglesia de Nuestra Señora del Rosario.-

     La parroquial fue originariamente una ermita, levantada a fines del XVII y mejorada posteriormente. Es de una nave cubierta por bóveda de arista y fajones que apean en pilastras. El crucero se cubre con semiesfera sobre pechinas y la cabecera y brazos con cañón. En el arco toral hay una cartela con la fecha en que se pintó, 1859, y una leyenda alusiva a las obras realizadas entre 1709 y 1711. A la entrada, una lápida recuerda la importante labor de restauración, promovida por el párroco Luis Recio Úbeda y llevada a cabo entre 1997 y 2002. De entonces procede el adorno del presbiterio, los altares laterales de escayola y la puerta de entrada, casi todo donado por feligreses.
     El presbiterio se adorna con orla y estrellas de madera tallada y dorada, realizadas en Priego, al igual que la mesa de altar, de rocalla con espejos. En el camarín, adornado con macollas de hojarasca de fines del XVIII, se venera la imagen de candelero de Nuestra Señora del Rosario, de la primera mitad de esa centuria. En el brazo izquierdo del crucero hay un retablo sin el remate, de hacia 1770, con la Virgen de las Lágrimas, donada por un particular de Lucena.
     El brazo derecho se prolongó hacia 1800 con la capilla del Nazareno. El retablo es neoclásico y en el camarín se venera la imagen de Jesús Nazareno, de vestir, con la cabeza de fines del XVII, de taller local. En el muro izquierdo hay un lienzo del XVII con la Virgen de las Mercedes y un retablo de rocalla de 1770, obra de Francisco Javier Pedrajas, con San Isidro Labrador, de primer tercio del XVIII. La pared derecha tiene una hornacina con escudo y Virgen del Carmelo, el remate del retablo del crucero, con pintura de la Estigmatización de San Francisco, de primer tercio del XVII, y un lienzo de Cristo recogiendo las vestiduras, del XVIII.
     En la nave hay retablos de escayola de reciente factura, en los que se han colocado, a la izquierda, una buena talla de San José con el Niño, del círculo de Alonso de Mena, de hacia 1630, muy retocada, un lienzo de la Santísima Trinidad, de correcta factura, del Setecientos, también retocado, y otro con San Lorenzo. A la derecha se ven la imagen de San Francisco de Asís, talla de un seguidor local de José de Mora, de hacia 1700, un lienzo de igual fecha con el Camino del Calvario y otro con San Francisco (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Presenta una sola nave dividida en cuatro tramos que se cubren con bóvedas de arista compartimentadas por arcos fajones. La cabecera del templo es plana con un sencillo camarín. El crucero prolonga uno de sus brazos formando una profunda capilla que termina en un camarín hexagonal. Aquella se cubre también con bóvedas de arista como el resto de la iglesia. En la intersección del crucero se cubre con una cúpula sin tambor, muy rebajada, sostenida por pechinas.
     Lo más sobresaliente del edificio es la fachada principal donde se abre la portada, en la actualidad formada por un vano escarzano que ha venido a sustituir al primitivo de medio punto. Aquel se encuentra inscrito en un sencillo enmarque rematado por una cornisa donde se levanta un frontón triangular partido. Remata el conjunto una espadaña de ladrillo formada por dos cuerpos decrecientes, que albergan sendas campanas, coronados por una cruz de cerrajería. El cuerpo inferior se presenta en ladrillo visto mientras que el más pequeño aparece encalado como el resto del edificio.
     La construcción de la iglesia parroquial data del último cuarto del siglo XVIII, comenzándose a levantar en 1778. De reducidas dimensiones y de escaso valor artístico, está dedicada a Nuestra Señora del Rosario, patrona de la población, cuya imagen preside el altar mayor. El 8 de octubre es sacada la titular en procesión por el pueblo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ruta de Arte Urbano.-
     Si visitas Fuente Tójar podrás contemplar el arte mural de sus fachadas y conocer su historia realizando un interesante recorrido por su ruta de arte urbano (Diputación Provincial de Córdoba).

Plazas y rincones.-
     Fuente Tójar cuenta con un variado número de plazas y rincones para visitar, en los que parar a respirar aire puro o simplemente relajarse (Diputación Provincial de Córdoba).

Mirador de Canteruela.-
     Este mirador, se encuentra ubicado en la parte más alta de Fuente Tójar, al final de la calle con el mismo nombre.
     Desde allí, se pueden contemplar unas vistas únicas de nuestro pueblo, un entorno natural privilegiado y un balcón a la Subbética.
     Además, en el mirador hay un merendero con mesas y sillas de piedra perfecto para pasar un día con la familia y amigos (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo Histórico Municipal.-

     Los orígenes de este museo se remontan a los primeros años de la década de los setenta del siglo pasado. La primera actividad museográfica es una exposición en el año 1972 en la sede de la Cámara Agraria Local con piezas recogidas en los yacimientos del término municipal. Son muchas las personas que colaboraron con donaciones de piezas encontradas durante las labores agrícolas.
     Este proceso de recuperación del Patrimonio arqueológico culmina el 20 de febrero de 1985 cuando el Pleno Municipal decide la creación del Museo Histórico Municipal de Fuente Tójar.
     En la actualidad, y después de una serie de remodelaciones, el museo cuenta con tres salas de exposición, a través de las cuales se establece un recorrido por la historia de Fuente Tójar, desde sus primeros pobladores hasta la actualidad. Además, tras la última remodelación llevada a cabo en 2020, se da la posibilidad al visitante de realizar una interesante Audioguía.
Sala I
Prehistoria. Fuente-Tójar se encuentra inmerso en plenas Sierras Subbéticas, una de las características de estas zonas de piedras calizas es la aparición de restos fósiles. En este territorio han aparecido fósiles que pertenecen a animales marinos que vivieron hace millones de años en el mar que ocupaba estas tierras: aquellos que aparecen en el cerro de la Mesa o en Las Cabezas tienen entre 14 y 6 millones de años de antigüedad.
Neolítico y Calcolítico. Los primeros pobladores de la comarca de Fuente Tójar llegaron a estas tierras hace más de 7.000 años. Tenían vasijas, cuencos y platos, que fabricaban con arcilla y endurecían cociéndolas en pequeños hornos. Durante la Prehistoria Reciente adquiere una gran importancia el trabajo de la piedra. Mediante su pulimento se obtenían herramientas. Los molinos de mano servían para moler los cereales que cultivaban. El primer poblamiento de La Mesa más importante de la comarca tiene lugar durante el Calcolítico, del cual se conservan piezas como: armas, molinos de piedra e incluso figuras con las que se pretendía representan la divinidad.
Sala II
Íberos.  Del siglo VI al II a.C. Fueron quienes dieron al Cerro de las Cabezas el nombre de Iliturgicola; hay que tener en cuenta que la lengua íbera todavía no ha podido ser traducida, pero parece que quiere indicar que se trata de una "ciudad situada en alto". Época de marcado carácter guerrero, prueba de ello son la presencia de armas en los ajuares funerarios de las tumbas, el museo contiene todo tipo de enseres que formaban parte de ese ajuar funerario: falcatas, vasijas, platos, etc. El yacimiento arqueológico del cerro de Las Cabezas es uno de los principales hitos en la investigación arqueológica de esta Época. Su extensión, intensidad de poblamiento atestiguado principalmente en sus necrópolis, y existencia de una muralla imponente, hacen que podamos considerar a Iliturgicola una de las grandes ciudades ibéricas del sur de la provincia.
Romanos. Iliturgicola pasa a ser dominada por Roma en el año 208 a.C., quienes siguieron manteniendo este nombre. Fue la época de mayor esplendor para este territorio. Durante este período se creó un molino de aceite que contaba con seis prensas, lo cual, demuestra que se producía a grande escala para su posterior exportación. Este hecho se ve apoyado por la aparición en la propia ciudad de Roma de ánforas procedentes de Iliturgícola. Asimismo, en el cerro de las Cabezas han aparecido restos de ánforas de todo tipo de Terra Sigiliata; Italiana, de la Galia e Hispana, lo cual, vuelve a demostrar la gran importancia que tuvo este territorio en este período de la historia.
Sala III
Edad Contemporánea. Estos siglos finales de la ciudad de Iliturgicola y su territorio son poco conocidos ya que durante la Época Andalusí Fuente Tójar no tuvo la importancia de las etapas anteriores. A finales del siglo IX toda esta comarca se verá envuelta en una importante rebelión por el descontento de las clases populares. La conquista cristiana definitiva se produce en el año 1341 por parte del rey Alfonso XI. En esta sala se encuentran figuras realizadas en terracota, tanto de San Isidro Labrador; patrón del pueblo, como de la Virgen. Asimismo, esta zona tuvo una gran importancia estratégica durante la Guerra Civil, un frente atravesaba Fuente Tójar y se mantuvo hasta final de la guerra. Los objetos cotidianos más recientes también constituyen la parte final del recorrido expositivo del museo (Diputación Provincial de Córdoba).

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viernes, 21 de marzo de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Santa Cruz la Real, Convento de San Francisco, Ermita de Nuestra Señora del Carmen, arquitectura doméstica, Castillo de la Estrella, Monumento a Sir James Douglas, y Museo Histórico Municipal) de la localidad de Teba, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santa Cruz la Real, Convento de San Francisco, Ermita de Nuestra Señora del Carmen, arquitectura doméstica, Castillo de la Estrella, Monumento a Sir James Douglas, y Museo Histórico Municipal) de la localidad de Teba, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de Guadalteba
     Superficie: 143 km2
     Altitud: 555 m
     Latitud: 36º 59'  -  Longitud: -4º 55'
     Distancia a Málaga capital: 70,7 km
Datos demográficos
     Población: 3.702
     Gentilicio: Tebeños, o Tebanos
Ayuntamiento
     plaza de la Constitución, 13, 29327
     952748020 - 952748422
     www.teba.es
     En el corazón de la tranquila comarca del Guadalteba, en la provincia de Málaga, se alza este bello municipio de importante valor histórico.
     Su pasado medieval nos habla de una localidad de gran peso estratégico en la Reconquista, fronteriza con el Reino de Granada. El Castillo que domina el municipio, sus casas señoriales y los palacetes que podemos encontrar en sus calles son buena muestra de este legado. Un singular episodio histórico llevó a Teba a hermanarse con el municipio escocés de Melrose.
     En Teba no te puedes perder sus monumentos; 
     El Castillo de la Estrella es el principal monumento de Teba. Está declarado Monumento Nacional de Interés Histórico-Artístico. Se asienta sobre 25.000 metros de superficie, lo que le convierte en el mayor castillo de la provincia de Málaga. Del siglo XIV, fue de gran importancia estratégica durante la Reconquista. En el propio castillo podemos visitar el Centro de interpretación "Una Cruzada en el Guadalteba", donde descubriremos el valor histórico tanto del recinto como del municipio de Teba en los siglos XIV y XV.
     Teba posee un pequeño Museo Arqueológico que reúne importantes hallazgos encontrados en su término municipal. Caben destacar los restos cerámicos púnicos e ibéricos procedentes de la Cueva de las Palomas, o los bustos romanos de Tiberius Caesar y de Julio Claudio Nerón Tiberio romanos hallados en el Cortijo del Tajo.
     Otro edificio de obligada visita es la Iglesia de la Santa Cruz, obra barroca del maestro alarife de la Catedral de Sevilla, donde destacan columnas de mármol rojo procedente de El Torcal de Antequera. Asimismo, en el Museo parroquial podrás contemplar entre otras piezas trece cálices, el terno de Isabel la Católica y un Misale Romanum de 1679.
     La arquitectura religiosa de Teba se completa en el Convento de San Francisco y su bella fachada del s XV, y con las ermitas de Nuestro Padre Jesús Nazareno y de Nuestra Señora del Carmen.
     En las calles de Teba, cuyo núcleo urbano ha sido declarado conjunto histórico artístico, podemos encontrar bellas construcciones nobiliarias como la portada de Casa de la Emperatriz Eugenia de Montijo y el Palacete del Marqués de Greñina.
     Y por último, un curioso monumento dedicado a Sir James Douglas, un caballero escocés que luchó junto a las tropas de Alfonso XI en la conquista de Teba, cayendo muerto en la batalla. Hoy, su localidad natal, Melrose, y Teba están hermanadas (Diputación Provincial de Málaga).
     Al noroeste de la provincia se sitúa el municipio de Teba, en el valle del río Guadalteba, con un paisaje ondulado en el que sobresalen la Sierra de Peñarrubia y el desfiladero del Tajo del Molino-Torró. La villa se enclava en alto, entre cuatro cerros. Los vestigios humanos más antiguos se remontan al Neolítico, como los encontrados en la Cueva de las Palomas, -material lítico del III milenio-, y en Los Castillejos (cerámica algárica del 2000 a.C.). En este último yacimiento también se han hallado importantes restos púnicos del s. VIII-III e ibéricos del s. VI-IV. En tiempos romanos, la población de Attegua, en la hoy llamada Teba la Vieja, fue bastante importante dentro de la Bética, y sobre ella dan noticias Julio César, Hircio y Suetonio, habiendo aparecido restos de su sistema defensivo. El principal yacimiento romano es el del Cortijo del Tajo, donde había un asentamiento cuyo nombre aún se desconoce, y en el que han aparecido pesas, monedas, cerámica, vidrios, mosaicos, lápidas y esculturas. En la Sala Arqueológica de Teba se puede apreciar la mayor parte de estos hallazgos, que abarcan desde la Prehistoria hasta la época musulmana: entre las piezas ibéricas destacan un carnero, del s. IV a.C. y un exvoto, cabeza muy abstracta, aparecidos en Los Castillejos; y entre las romanas, un busto de Tiberio (h. 4-14) y un fauno (s. I-IV) del Cortijo del Tajo, y un ara de mármol rosa con inscripciones, del yacimiento del Cortijo de las Casillas.
     Fue con la ocupación árabe cuando la población se trasladó a la actual Teba, llama­da tanto Ostipo como Ostebba. El principal resto musulmán es el importante Castillo de la Estrella, que si bien ya había sido edificado por los romanos, fue con los árabes cuando recibió su actual fisonomía. La obra romana se aprecia en el primer cuerpo de algunos muros y torres, siendo árabe el resto: era un recinto de 20.000 m2, con doble muralla y dieciocho torres, del cual se conservan varios tramos de las murallas, la Torre del Homenaje, el amplio Patio de Armas y una necrópolis, algunos de cuyos restos se guardan en la Sala Arqueológica.
     La ciudad fue conquistada por Alfonso XI en 1330, siendo célebre la ayuda prestada por el caballero escocés Sir James Douglas, quien murió en la batalla: Teba lo homenajea con una lápida en la Plaza de España, regalada por la localidad escocesa de Melrose. Aunque sufrió varios asedios posteriores, sobre todo en el reinado de Juan II, Teba nunca más volvió a manos musulmanas. De su amplia jurisdicción partirían muchos repobladores de los núcleos adyacentes. La villa fusiona el urbanismo orgánico árabe con el más rectilíneo cristiano (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     
Iglesia de Santa Cruz la Real
      El arquitecto José Tirado, maestro mayor de la diócesis de Sevilla, fue el autor de este magnífico templo, uno de los mejores de la provincia, edificado entre 1699 y 1717. Su planta es basilical de tres naves, divididas por ochos esbeltas columnas de mármol rojo sobre plintos, coronadas por trozos de entablamento. Los arcos formeros se de­coran con angelillos de estuco sobre los capiteles y con yeserías de motivos vegetales en las enjutas. La nave central es más ancha y alta que las laterales, y se cubre con bóveda de medio cañón rebajado, con arcos fajones. Las laterales poseen bóvedas de arista, mientras que la capilla mayor se cubre con media naranja. A los pies se dispo­ne un amplio coro elevado. La nave del Evan­gelio tiene adosada una gran capilla incompleta de planta poligonal, puede que concebida para sagrario y hoy usada como almacén de tronos y enseres procesionales. Tras la capilla mayor está la sacristía, rectangular con bóveda de medio cañón con arcos fajones que dividen tres tramos: en los laterales, bajo lunetos hay ventanas, en cuya base se disponen azulejos bajomedievales procedentes del castillo. A través de la sacristía se accede a una cripta situada bajo el presbiterio.
     Cuenta con dos porta­das: la de los pies y la de la nave de la Epístola. La más interesante es la primera, que recuerda el estilo del sevillano Diego Antonio Díaz, con arco de medio punto entre pilastras toscanas cajeadas, entablamento denticulado y pequeño frontón curvo partido -todo ello en piedra-, sobre el que se dispone un segundo cuerpo de obra más pequeño, que alberga una cruz entre pilastras similares a las inferiores y frontón curvo. Sobre éste hay una ventana enrejada y, en el tejado, una pequeña espadaña. La otra por­tada, que comunica con un patio, apenas tiene entidad arquitectónica, consistiendo en un simple arco de medio punto encalado. La torre, a los pies del Evangelio, sigue el modelo sevillano, y su cuerpo de campanas tiene a cada lado dos arcos de medio punto entre pilastras, rematándose por un chapitel octogonal.
     La iglesia cuenta con un rico patrimonio mue­ble. En primer lugar, el originario cancel de acceso, de madera con decoración rococó. Pero sobre todo llaman la atención las pinturas murales, de escuela sevillana de la primera mitad del XVIII: cortinajes en el altar mayor y la tribuna del coro; bajo éste, en dos arcos de medio punto flanqueando el cancel, Juicio Final y San Cristóbal, muy deteriorados; Evangelistas en las pechinas de la bóveda del presbiterio; alegorías de la Fe, Esperanza, Caridad y Triunfo de la Cruz en los muros de los extremos de las naves laterales; motivos florales en grisalla, San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino en la capilla del Sagrario, en el testero del Evangelio; los mismos roleos con Santa Catalina de Alejandría, San Francisco de Asís y San Ignacio de Loyola, además de motivos e inscripciones funerarias, en la capilla de las Ánimas, en la cabecera de la Epístola; Bautismo de Cristo en la capilla bautismal, a los pies de la nave de la Epístola; y un dosel con cortinajes en la pared del tramo central de la sacristía.
    En el presbiterio se halla un retablo de madera dorada y policromada, en su mayor parte clasicista del XX, aunque conserva el ático del originario del XVIII, con la representación de la Trinidad (Padre Eterno de bulto redondo, Cristo representado por la Cruz y Paloma); en la hornacina central se sitúa un Cristo de la San­gre, sevillano de mediados del XX, bajo el cual se encuentra una Inmaculada del XVII; el retablo cuenta también con un lienzo de la Inmaculada, del XVII. En el presbiterio hay otro lienzo de gran calidad, unos Despo­sorios Místicos de Santa Catalina, posiblemente del XVI, o al menos copia de obra manierista. En el lado del Evangelio se conserva un púlpito dieciochesco de madera dorada. En la nave del Evangelio hay, en un retablo a los pies, un gran Niño Jesús del XVIII que sigue el modelo montañesino, muy repintado; y en un retablo de finales del XX, con dos ángeles lampadarios del XVIII, una Virgen de la Paz de Antonio Illanes, de 1939. En la capilla del Sagrario se encuentra un soberbio retablo-tabernáculo de mármol rojo de Teba, del s. XVIII, -al igual que la alacena también de piedra tallada si­tuada a la izquierda- con columnas dóricas, sagrario de plata (1839) y, en la hornacina, magnífica Inmaculada de madera policromada, obra cordobesa del XVIII; todo ello envuelto por un dosel de tela estucada y dorada del XX. En la capilla bautismal se encuentran la pila -con el pie del XVIII y la taza del XX-, una talla de la Virgen de la Cabeza de finales del XV o principios del XVI, y un Crucificado en madera de olivo sin policromar de los talleres de Félix Granda, de 1952. En la nave de la Epístola, destacan una Virgen del Rosario de vestir, de principios del XX, en un retablo reciente; y sobre todo una Virgen de los Dolores del granadino Antonio Illanes, de 1934, en un retablo con columnas salomónicas, recompuesto utilizando restos del XVIII. En la Sacristía se conservan algunos cuadros devocionales, además de una mesa y un aguamanil de piedra del XVIII, y una amplia cajonera, parece que del XIX.
     En dos pequeñas salas junto a la sacristía se conservan, bajo el nombre de Museo Parroquial de Teba, otras piezas del importante patrimonio del templo, principalmente orfebrería, tejidos y libros. Lo más sobresaliente es la colección de platería. La pieza maestra es una Cruz procesional de plata dorada, atribuida a Alfaro, del último cuarto del XVI, de estructura arquitectónica y cincelada con relieves de la Pasión, Evangelistas, Doctores de la Iglesia y ángeles pasionarios. De sus trece cálices, destacan uno plateresco de plata, del s. XVI; el magnífico de Portocarrero (1696), donado por D. Pedro Portocarrero y Guzmán, patriarca de las Indias, con esmaltes y motivos florales a buril sobre plata dorada; dos de plata dorada del XVII; y uno del XVIII ornamentado con emblemas eucarísticos y ángeles pasiona­rios. También hay un ostensorio en plata dorada del XVIII con decoración vegetal, un portapaz barroco con relieve de la Inmaculada (1742), un portapaz rococó (1784), un relicario de plata rococó (finales del XVIII), una cruz procesional con nudo del XVI y cruz del XIX, y dos atriles cordobeses de 1774, además de otras piezas litúrgicas menores. De entre los numerosos tejidos, principalmente ternos, destacan el de Isabel la Católica, rojo, con pluvial, capillo, casulla y dalmáticas; y la capa pluvial de Navidad, del XVIII, en brocado de plata sobre fondo blanco. Por último, del patrimonio bibliográfico merece resaltarse un Misal Romano de 1679 (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La iglesia se sitúa en la vía principal del pueblo, ampliándose el espacio delante de ella. Fue construida entre los años 1699 y 1717, y es obra del arquitecto José Tirado, maestro mayor de la fábrica de la catedral de Sevilla. Tiene tres naves, más ancha y alta la central, separadas por columnas toscanas de mármol rojo sobre altos basamentos o plintos, que se realzan con trozos de entablamento sobre el capitel; en las enjutas de estos arcos aparecen ángeles de estuco en actitudes diferentes dentro de un tono hierático.
    La nave central se cubre con bóveda de medio cañón rebajado, quedando separados los tramos mediante arcos fajones. 
     Las laterales tienen bóvedas de arista y la capilla mayor bóveda de media naranja.
     Al exterior destaca la torre y las dos portadas, todo ello realizado en ladrillo; mayor interés tiene la portada de los pies, que tiene dos cuerpos, presentando en el primero arco de medio punto entre pilastras toscanas cajeadas, entablamento taqueado y frontón partido y curvo de poquísima entidad; el segundo cuerpo repite idéntico esquema -a menor escala y resalte- sirviendo de caja-marco una cruz.
     Sobre el último tramo de la nave del Evangelio y embutida en la misma planta se alza la torre, también de ladrillo, en la que el cuerpo de campanas se abre con dos arcos de medio punto separados por pilastras que se doblan en las esquinas y se remata con chapitel octogonal de cerámica.
     A la nave del evangelio se adosa una interesante capilla inacabada de planta poligonal, que debió concebirse como capilla sacramental (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Fue construida entre 1699 y 1715 por José Tirado, maestro alarife de la Catedral de Sevilla. De ella podemos destacar su planta basilical de tres naves separadas por ocho columnas de mármol rojo de ocho metros de altura y únicas en la zona. Entre las piezas más importantes que guarda en su Museo-Tesoro, podemos destacar una custodia de plata de 75 centímetros de altura, labrada por orfebres cordobeses en el siglo diecisiete; numerosos cálices, entre los que destacan uno de oro puro de un kilo de peso que data del siglo quince y otro, también riquísimo, con figuras en relieve, donado por el Cardenal Portocarrero y en el que figuran dos inscripciones en latín, que dicen: "Carlos Segundo por la gracia de Dios Rey de las Españas por su valor y protección. 1696" y "El Ilustrísimo Señor Don Pedro Portocarrero y Guzmán, Patriarca de las Indias".
     La Cruz alzada que se procesiona en las grandes fiestas es joya inapreciable por su riqueza y la filigrana de su ejecución, de estilo renacentista. Del mismo estilo hay copones, atriles y sacras de plata. En las cajoneras de caoba, ricamente labradas, de la Sacristía, se guarda un terno del siglo dieciséis con riquísima imaginería y bordados en oro en la casulla y capa pluvial. En las dalmáticas, grabadas sobre fondo azul, podemos leer: "Donado por Alfonso Undécimo y siglos más tarde bordado por Isabel La Católica" (Diputación Provincial de Málaga).

Convento de San Francisco
      De este conjunto, fechado entre finales del XVI y principios del XVII, sólo se conserva la portada  manierista de la iglesia, integrada en la fachada de un polideportivo. Esa interesan­te portada consiste en un arco de medio punto, con el emblema franciscano de las cinco llagas custodiado por el cordón, entre pilastras cajeadas que sostienen un frontón partido por el otro emblema franciscano, de los brazos. Integrados en el polideportivo, hay restos muy alterados del convento, que fueron adaptados como fábrica y en la actualidad como almacén (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Data del siglo XVI. Estilo manierista, conservándose actualmente su fachada (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de Nuestra Señora del Carmen
     Construida en el siglo XVI, aunque muy alterada posteriormente, es un característico ejemplo de arquitectura religiosa popular, muy simple. La nave se cubre con bóveda de cañón rebajada. Lo menos reformado es el amplio camarín hexagonal del altar mayor, obra del XVIII, con bóveda de media naranja muy rebajada, pilastras y restos de pinturas de ornamentos florales en el friso. La fachada, muy transformada, es adintelada, y se remata por un hastial escalonado (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
      El inmueble consta de una nave y cabecera de planta hexagonal. Se accede por un puerta de doble hoja situada a los pies. Desde la nave principal se distribuyen ordenadamente unos bancos de madera, situándose en el tramo central el camarín, que conserva la estructura original, y un pequeño espacio que hace las veces de sacristía. Se guardan también allí algunos instrumentos musicales de la banda de la Hermandad. Está construido en mampuestos de caliza, mortero, ladrillo, cemento y teja. Los muros de carga son de mampostería, según el informante, y pilastras decoradas en el camarín. La solería es de gres. A la puerta de acceso se le está haciendo una pequeña cancela, además de dos puertas que comunican con el camarín una y dependencia municipal, y la otra -condenada-; y dos ventanas a la calle. Presenta decoración en la bóveda y en las pilastras del camarín, habiéndose perdido las de la bóveda de la nave. El frontal del camarín está decorado con azulejo. En la fachada, añadido con la última reforma, está decorado con alicatado y una hornacina con la imagen de la Virgen. Los machones que destacan en el exterior del camarín son característicos de la comarca y se pueden apreciar en otros inmuebles de la misma, especialmente en Cañete la Real -Convento, Pósito, y un almacén particular (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La ermita de Ntra. Señora del Carmen se encuentra ubicada en la conocida calle Carreras. Su alzado está datado en el siglo XVI y su interior, aunque de bello y tradicional diseño, no reviste una excesiva importancia en cuanto al valor histórico o artístico (Diputación Provincial de Málaga).

Arquitectura doméstica
      Aparte de la arquitectura popular caracterís­tica de la zona, Teba cuenta con importantes ejemplos de viviendas señoriales que van desde el siglo XVI a principios del XX, destacando sobre todo las de finales del XIX y comienzos del XX. De las más antiguas, deben citarse la Casa Condal de la Emperatriz Eugenia de Montijo, en la calle Grande, y el Palacete del Marqués de Greñina, en la calle Nueva. De la Casa Condal, originaria del XVI, sólo se conserva la portada, ya del XVIII, con columnas toscanas sobre plin­tos bulbosos que sostienen alto entablamento. En el palacete del Marqués de Greñina, del siglo XVIII, destaca su desproporcionada portada barroca, que llega casi al alero, con estípites y frontón partido por hornacina también flanqueada por estípites y que alberga un Sagrado Corazón moderno. Hay algunas viviendas de comienzos del siglo XX, con interesantes ornatos pintados de corte modernista (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  

Castillo de la Estrella
     El castillo se encuentra encerrado por un primer cinturón de muros que lo rodea en ciento sesenta y cinco pasos por la parte norte. El segundo cinturón, de piedra labrada, es más sólido y elevado, destacando cuatro torres, las de los ángulos circulares y cuadradas las del centro, una de ellas desprovista de los sillares que la recubrieron exteriormente. Continúa la fortificación flanqueada de torreones por toda la cúspide del cerro, observándose en algunas zonas las entradas ya cegadas de las galerías subterráneas que daban al exterior. 
     En el centro de lo que fue plaza de armas se eleva la torre principal o del homenaje. Sus cuatro aristas están formadas por bloques cuadrilongos de piedra, lo mismo que los lienzos de los muros, de sillares más pequeños, así como los del palacio del conde, contiguos a la torre del homenaje. La torre posee tres pisos, en el inferior se aprecian cisternas y canales de piedra por donde entraban las aguas pluviales. Los siguientes niveles se hallan inaccesibles al haber desaparecido la escalera de acceso, observándose los techos de bóveda y los pasadizos que conducían a las habitaciones. En la parte que mira al norte, se abrió un amplio ventanal sobre el que se debió situar el escudo de los Guzmán.
     En este enclave del Castillo de Teba se pueden hallar vestigios neolíticos de un primer poblamiento.
     Su fundación puede remontarse al periodo en el que los griegos focenses levantaron Ategua o Attega (Teba la Vieja), según indica el historiador Henriquez de Jorquera, al referirse a estos griegos tebanos que habitaron sobre el año 2240 a.C. Sus orígenes fueron fruto de las luchas tenaces entre Cartago y Roma, llamándose en esas fechas Ostipo, según señala Fernández Guerra, como aparece citada en el Itinerario de Antonino. El propio Julio César refiere su rendición. 
     Trasladada a su actual emplazamiento los árabes la llamaron Ostibba y Ostebba, de donde derivó el nombre. Fue gran fortaleza cuando Umar levanta su rebelión desde Bobastro, formando la segunda línea defensiva junto a Cañete, Casarabonela y Tolox. En 1328 Alfonso XI conquistó el castillo, cediéndolo a la Orden de Santiago, quedando como plaza de defensa en el plan de conquista, haciendo frente, entre otros, al ataque nazarí de 1407. Al avanzar la línea fronteriza, Teba dejó de ser frontera, volviendo a ser de gran utilidad su fortaleza en 1485, cuando los Reyes Católicos conquistaron Ronda.
     El castillo perteneció a los Guzmanes y Portocarreros, desde la segunda reconquista por parte de Juan Ramírez de Guzmán, en el reinado de Enrique III el Doliente, Hoy pertenece a los descendientes de Eugenia de Montijo, ya que desde Felipe III los condes de Teba fueron también de Montijo. 
     Durante la invasión francesa fue ocupado, estableciéndose en su interior una compañía que realizó algunas reformas, sin especificar, por valor de 3.000 reales. 
     Tras el decreto de las Cortes de Cádiz en el que se abolían los privilegios exclusivos y se incorporaban a la nación los señoríos jurisdiccionales, sus nobles propietarios trasladaron su residencia a la corte, dando lugar al comienzo de un largo periodo de pillaje, en el que se llegó a desmantelar hasta los mampuestos de la torre del homenaje, socavando sus cimientos. La situación de abandono se acentuó en nuestros días aún más. En 1949, Temboury realizó un pequeño informe del mismo documentado con un croquis de su planta, en la que se observa una torre más que las que presenta en la actualidad. Este estado de deterioro despertó el interés de algunos vecinos, creándose una Escuela Taller para llevar a cabo parte de su recuperación entre los años 1990-92 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El castillo se asienta sobre un promontorio ocupado desde antiguo, aunque tuvo un mayor protagonismo en época medieval, al ser segunda línea defensiva en la rebelión hafsuní contra el estado cordobés, y en 1328, ya en poder castellano, frente al reino nazarí.
     Castillo romano en el primer cuerpo de torres y muros, y árabe en el resto, desde donde se observa una vista grandiosa de la ciudad y su entorno. El castillo se asienta sobre un promontorio ocupado desde antiguo, aunque tuvo un mayor protagonismo en época medieval, al ser segunda línea defensiva en la rebelión hafsuní contra el estado cordobés, y en 1328, ya en poder castellano, frente al reino nazarí.
     Declarado Monumento nacional de interés Histórico - Artístico en el año 1931. Está emplazado sobre el Cerro de la Estrella que le da nombre al castillo, a 600 metros de altitud, se alza este Castillo de gran importancia estratégica, pues no sólo domina la población que se asienta a sus pies, sino también la ancha llanura que constituye la entrada norte a la Serranía de Ronda.
     Tiene una superficie aproximada de 25.000 metros cuadrados, uno de los de mayor dimensión de los que se conservan en la provincia de Málaga. Presenta dos recintos amurallados, el exterior que se adapta al terreno, está reforzado con una barbacana al noroeste, con un total de 18 torres y otra octogonal, albarrana, orientada al norte. En el interior está la fortaleza, lugar de residencia del Señor. A lo largo de la historia, al estar ubicado en zona fronteriza ha sido ocupado por varias culturas y ha experimentado algunas ampliaciones.
     Desde el Peñón de Peñarrubia, por la MA-5404 (Teba-Ronda) con la vista de la torre del homenaje del Castillo de Teba o de la Estrella llegaremos al pequeño núcleo “Ventas de Torrox” y al indicador “Tajo del Molino/Punto Interés Geológico” cañón que cuenta con numerosas cuevas y las ruinas del Molino.
     Seguimos hasta otro pequeño núcleo “Huertas de la Cueva” y la rotonda para la MA-6405 (Teba) pasando junto al antiguo molino aceitero “Lucero” y comenzando a subir hasta pasar cerca de otro “Molino de las Pilas, 1882” entrando ya en Teba por empinadas calles hasta llegar al Castillo con magnificas vistas del caserío y su entorno.
     Se trata de una gran fortaleza (25.000 m2) levantada por los árabes, dominando el curso del río Guadalteba y su campiña. De planta octogonal y dos recintos amurallados (18 torres/barbacana exterior) aún se aprecian restos de aljibes, iglesia y el Alcázar con su torre residencial de cuatro plantas, hoy Centro de Interpretación “Una Cruzada en el Guadalteba”. El 25 de agosto de 1330 perdió la vida el famoso conde escocés Sir James Douglas, portador del corazón del rey libertador de Escocia “Robert The Bruce” que camino de Jerusalén trataba de ayudar al rey castellano Alfonso XI en la conquista de estas tierras (Diputación Provincial de Málaga).

Monumento a Sir James Douglas
      
      En la Historia General de España, el padre Mariana relata el hecho más sobresaliente producido en Teba desde la muerte del caudillo árabe Omar Ben Hafsun, el héroe de Bobastro: la conquista de la Villa por Alfonso Undécimo el 20 de enero de 1389. Entre las víctimas de la batalla, destaca la muerte de Sir James Douglas, caballero leal del rey Roberto Primero de Escocia que luchó junto a las tropas cristianas.
     Este hecho se relata en una lápida que existe en la villa, ofrecida por el pueblo escocés de Melrose, con el que Teba está hermanado, y que fue traída por los descendientes de aquel caballero británico, que perdió su vida en la conquista del pueblo malagueño. Otra de las anécdotas hace referencia a la emperatriz de los franceses Eugenia de Montijo, quién era descendiente de los primeros conquistadores de Teba, la familia Martín Fernán de Portocarrero y la familia de Juan Ramírez de Guzmán, nombrado primer señor de Teba (Diputación Provincial de Málaga).

Museo Histórico Municipal de Teba   
     El Museo de Teba ocupa dos salas en la planta baja de la Casa Consistorial de Teba. El museo cuenta con el apoyo de la Asociación Hisn Atiba, una asociación local de defensa del patrimonio histórico que organiza periódicamente conferencias, visitas guiadas y otras actividades relacionadas con los materiales del museo y con los yacimientos arqueológicos y sitios históricos relacionados.
     La colección primigenia del Museo se formó en los años 60 del siglo XX debido a numerosos hallazgos casuales en el municipio. Los hitos de la exposición son varios vestigios correspondientes a la Prehistoria y a las culturas prerromanas, y entre ellos destacan importantes piezas, como la colección de bifaces paleolíticos, una gran Vasija cerámica de la Cueva de las Palomas, la colección de puntas metálicas del Cerro de la Horca o la Escultura del Carnero ibérico de Los Castillejos. 
     En la segunda sala, la mayor, se sitúan vestigios históricos que abarcan desde el mundo romano hasta prácticamente el momento actual. En esta última sala destacan la colección de pedestales epigráficos romanos, la Cabeza en mármol de Tiberio, el Pedestal de los Erotes, la colección de instrumentos quirúrgicos nazaríes o algunos de los más significativos documentos del rico archivo municipal (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El museo Histórico Municipal de Teba se sitúa en la planta baja de la Casa Consistorial del municipio. Sus antecedentes se remontan a los años 1974 y 1975, cuando un grupo de amigos interesados por la arqueología comenzaron la recogida sistemática de materiales hallados en las cercanías de la localidad, así como la localización y adquisición de piezas en posesión de algunos de los habitantes del pueblo. Su trabajo permitió agrupar una colección capaz de constituir un museo propio, que nació dos décadas más tarde.
     En las salas de este museo se pueden ver diferentes muestras de la historia local de Teba, piezas que van desde la prehistoria, pasando por épocas remotas como la romana, la musulmana y algo más actual, la cristiana. Constituye el punto de partida para una visita más detallada de los parajes naturales y bienes arqueológicos y patrimoniales existentes en su término.
     Entre el material conservado destacan los hallazgos de tres yacimientos arqueológicos de la zona: los fondos neolíticos aparecidos en la "Cueva de las Palomas", con restos líticos datados entre el 3.000 y 2.000 a.C.; los restos cerámicos hallados en el yacimiento de "Los Castillejos", con restos de cerámica algárica (c. 2.000 a.C.). púnica (del Siglo VII al III a.C.) e ibérica (del siglo VI al IV a.C.); y los materiales romanos que han aparecido principalmente en el asentamiento urbano romano de "El Tajo".
     Junto a estos importantes yacimientos, se encuentra, ya con materiales modernos, la necrópolis y restos constructivos del Castillo de la Estrella, fortaleza de época musulmana ubicada en lo más elevado de la población.
     Dos piezas destacan especialmente en la colección, el ‘carnero ibérico’ realizado en piedra arenisca, reconocido por su característica cornamenta en voluta, apareció en el yacimiento arqueológico de ‘Los Castillejos’, datado en torno al siglo IV a.C. Con un cierto carácter orientalizante, podría relacionarse con los toros y carneros iberos y turdetanos que aparecen por casi toda Andalucía entre los siglos V y III a.C. El segundo es el ‘exvoto ibérico’, representando una cabeza antropomorfa, también aparecido en ‘Los Castillejos’, de una abstracción casi contemporánea, que aumenta su misterio y atractivo.
     De los materiales hallados en el ‘Cortijo del Tajo’, en esta sala se exponen distintas pesas romanas, piezas numismáticas, restos cerámicos de terra sigilata, así como importantes obras escultóricas y epigráficas, entre las primeras destaca el busto de Tiberius Caesar (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santa Cruz la Real, Convento de San Francisco, Ermita de Nuestra Señora del Carmen, arquitectura doméstica, Castillo de la Estrella, Monumento a Sir James Douglas, y Museo Histórico Municipal) de la localidad de Teba, en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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