Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

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martes, 16 de junio de 2026

El Toro Osborne XX, de Manolo Prieto, en Castilleja del Campo (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Toro Osborne XX, de Manolo Prieto, en Castilleja del Campo (Sevilla).
     Hoy, 16 de junio, es el aniversario del nacimiento (16 de junio de 1912) de Manolo Prieto, diseñador del celebérrimo Toro de Osborne, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Toro Osborne XX, de Manolo Prieto, en Castilleja del Campo (Sevilla).
     El Toro Osborne XX, se encuentra en la carretera A-472, en el término municipal de Castilleja del Campo (Sevilla).
     Las 21 estructuras publicitarias conocidas como Toros de Osborne ubicadas en Andalucía no responden a un tipo único. Se trata de estructuras metálicas compuestas por un total de setenta chapas de 190 x 90 cm. que configuran una silueta de 150 metros cuadrados y 4.000 kilogramos de peso. la silueta se apoya en cuatro torretas metálicas con basamento de cuatro zapatas de seis metros cúbicos de hormigón cada una con un peso total de 50.000 kilogramos. Dos de ellos, los números II y III, ubicados en el término municipal de Alcalá de los Gazules, corresponden al tipo Toro Grande (6,5 m). Los 19 restantes responden al tipo Toro Gigante (13,13 m), no existiendo entre ellos diferencias significativas, a excepción de su tamaño, aunque si en su trazado.
     Su silueta responde a un trazado evolucionado a partir del dibujo original del diseñador Manuel Prieto, con cambios que persiguen su adecuación al sistema y proceso constructivo.
     Cada Toro Gigante posee una cimentación formada por cuatro zapatas de hormigón en masa 3 x 1 m de planta y una profundidad mínima de 2 m.
     La superficie de los Toros Gigantes se resuelve a partir de un conjunto de paños de chapa de acero galvanizado de 3 mm. de espesor y 2,00 x 1,00 metros de superficie unitaria.
     El conjunto final de la estructura y chapa alcanza un peso de unos 4.000 kg. en los Toros Gigantes y de 2.000 kg. en los Toros Grandes
     El "Toro Osborne" sintetiza de forma esquemática un mensaje simbólico y cultural que representa el toro de lidia como elemento identificativo de la cultura andaluza y española, incluso más allá de nuestras fronteras nacionales hasta el territorio francés. Símbolo polisémico, se ha convertido en auténtica comunicación universal, eficaz por la fuerza de sus infinitos sentidos, potentes asociaciones y sutiles escenificaciones. En definitiva se trata de un caso evidente de simbiosis ilimitada en el que concurren las siguientes funciones:
        - Marca-emblema.
        - Marca-signo.
        - Marca-símbolo.
        - Imagen-tótem.
        - Imagen artística.
        - Imagen universal.
        - Elemento constructivo del paisaje.
        - Marca-símbolo de Andalucía.
     La estética de su fascinante figura, integrada en el paisaje andaluz, es un permanente monumento a la publicidad inteligente y a la comunicación eficaz. En el se concentran imagen, soporte, medio y mensaje de forma armónica hasta el punto que la imagen del Toro negro ha devenido en elemento patrimonial tanto desde consideraciones estéticas como desde criterios comunicacionales.
     El soporte publicitario denominado "Toro Osborne" constituye un total de 21 ejemplares construidos entre 1957 y el final de la década de los años setenta. Los Toros, exactos y clónicos, responden al diseño del artista portuense Manuel Prieto Benítez (1912-1991), siendo construidos en los talleres de los hermanos José y Féliz Tejada Prieto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
LA VALLA PUBLICITARIA MÁS EMBLEMÁTICA: EL ORIGEN
ASÍ NACIÓ LA MARCA EN 1956
     Hace más de 60 años Osborne encargó a la agencia Azor una valla para publicitar en las carreteras su brandy Veterano. El diseñador Manolo Prieto creó entonces (1956) el diseño de un toro que se integrara en el paisaje.
     En los siguientes años, José Antonio Osborne y José Luis Gómez Bermúdez recorrieron las carreteras españolas buscando emplazamiento para los más de 200 Toros de Osborne que se colocaron. La primera valla publicitaria se colocó en 1957 en Cabanillas de la sierra (Madrid), medía 4 metros de altura y estaba fabricada en madera. Debido a su desgaste por la climatología, en 1961 se fabricó el primer toro en chapa metálica, con 7 metros de altura y desapareciendo los cuernos blancos del diseño inicial.
LA LEY DE CARRETERAS: CLAVE EN LA HISTORIA DE LA MARCA
EL PASO DE 7 A 14 METROS DE VALLA
     En 1962 se publica un decreto ley que delimita la publicidad en los márgenes de las carreteras. Este decreto obliga a retirar 20 metros toda la publicidad. A raíz de este decreto la valla de El Toro de Osborne pasa de medir 7 metros a medir 14 metros.
     Años más tarde, en 1974 se publica otro decreto que obliga a retirar la publicidad hasta 50 metros, por lo que los Toros de Osborne son reubicados.
MOVIMIENTO SOCIAL PARA SALVAR UNA VALLA PUBLICITARIA
LA PERMANENCIA DE EL TORO DE OSBORNE
     Finalmente, en 1988 y tras la aprobación del reglamento de carreteras, queda prohibido realizar publicidad en cualquier lugar visible desde carreteras y arcén. Estas son salvadas gracias a la presión social, ejercida por ciudadanos, artistas e intelectuales, y a una Sentencia dictada por el Tribunal Supremo en 1997 que “indulta” a El Toro de Osborne, entre otros motivos, por estar integrado en el paisaje español. El mapa actual de vallas de Toro de Osborne es de 92 vallas en España.
UNA MARCA NACIONAL E INTERNACIONAL REGISTRADA EN MÁS DE 176 PAÍSES
TORO DE OSBORNE, PRESENTE EN OTROS PAÍSES
     En España la imagen de El Toro de Osborne es ampliamente conocida, pero lo que pocos saben es que a nivel internacional, también lo es. En Japón recientemente se ha instalado una valla de El Toro de Osborne, e igualmente otras vallas decoran el paisaje de países como Dinamarca y México.
MUCHO MÁS QUE UNA VALLA
EL TORO DE OSBORNE ES CULTURA, ES DEPORTE Y ES SOLIDARIDAD
     Recientemente inaugurado, en Toro Gallery se recoge la historia de esta marca, vinculada no solo a las carreteras españolas e internacionales, sino que además, El Toro de Osborne ha aparecido en películas como “Jamón, Jamón”, en las zapatillas con las que Rafael Nadal ganó la Copa Davis en el año 2000 y muchos artistas de la talla de Alejandro Sanz, Juan Duyos, Miguel Palacios….han reinventado su percepción de El Toro de Osborne.
     Además, la Fundación Osborne trabaja en múltiples proyectos de carácter social, centrándose especialmente en la formación de jóvenes y el emprendimiento, además de en la conservación del patrimonio de Osborne.
     La bodega María Manuela, que data de 1841 y es uno de los cascos de la Bodega de Mora, alberga desde 2019 el espacio expositivo dedicado a los grandes hitos de Osborne desde su Fundación en 1772 y, especialmente la historia del Toro de Osborne; desde su creación en 1956 para la marca de Brandy Veterano hasta nuestros días, cuando cruzando todas las barreras, y pasando de ser un soporte publicitario a ser considerado bien interés cultural (BIC) en 1988.
     La exposición cuenta con documentos inéditos -como cartas de Washington Irving- , la misteriosa relación de la familia Osborne con Tolkien, quien escribió el famoso libro “El Hobbit” y obras de grandes autores del siglo XX inspiradas en el Toro de Osborne -piezas de Salvador Dalí, fotografías de Annie Lebovitz, Richard Avedon y Helmut Newton, diseños de Keith Haring, o un Toro de Osborne con cristales de Svarowski entre muchas otras piezas del mundo del deporte, del diseño y hasta de la música (Osborne).            
Conozcamos mejor la biografía de Manolo Prieto, diseñador de la obra reseñada;
     Manuel Prieto Benítez, Manolo Prieto. (El Puerto de Santa María, Cádiz, 16 de junio de 1912 – Madrid, 5 de mayo de 1991). Pintor, dibujante, cartelista, y medallista.
     Pese a su ingente obra, Manolo Prieto llegó a ser conocido y apreciado por ser el autor de esa emblemática obra, la silueta del toro de Osborne, que recrea el paisaje de las carreteras españolas, que en su día, y por aclamación popular, tuvo que ser “indultado” por las autoridades, por haberse convertido en un hito del arte contemporáneo, y formar “ya” parte del mismo paisaje.
     Desde muy joven se matriculó como alumno en la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia, de su ciudad natal, “donde me enseñaron a conocer los colores, porque otra cosa no podían enseñarme por su carácter particular...”. Hacia 1928 comenzó a colaborar en la Revista Portuense con una serie de caricaturas, motivado por otras que en el mismo diario hacía un artista local: Carlos García Gil. En El Puerto llegó a realizar dos exposiciones. Y el 22 de octubre de 1930 se marchó a Madrid, a la espera de una beca de la Diputación de Cádiz, que nunca llegó.
     En 1935 comienzan sus triunfos en el mundo del cartel, consiguiendo dos primeros premios en los Concursos de Carteles Turísticos Pro-Guipúzcoa. Cuando estalló la Guerra pasó a trabajar, como dibujante de propaganda, en el Altavoz del Frente. Gracias a un “pequeño enchufe” que le proporcionó su paisano Juan Guilloto —el general Modesto—, pudo presentarse voluntario con las tropas que defendían Madrid, y tener un trato especial, ingresando en el Comisariado del 5.º Cuerpo del Ejército como dibujante; más tarde fue nombrado director artístico de un periódico destinado a la tropa. También durante la contienda ingresó en la Delegación de Propaganda y Prensa del Ministerio de Turismo. Durante esta última etapa fue también dibujante político del periódico El Sol.
     Acabada la guerra trabajó para la Cámara de Comercio Alemana y, más tarde, y ya “con sueldo”, en la Embajada de los Estados Unidos, y de ahí pasó a la Sección de Prensa de la Casa Americana, donde ilustró infinidad de artículos, siempre con el seudónimo de Tete.
     Posteriormente trabajó para Publicidad Azor, donde llegó a ser director artístico y jefe de estudio durante diecisiete años. En esa agencia fue donde diseñó el actual logotipo de Osborne: el famoso toro que se ha hecho inconfundible en las carreteras españolas.
     Durante diecisiete años 1940-1957, estuvo colaborando ininterrumpidamente como dibujante de las célebres Novelas y Cuentos, donde llegó a realizar casi un millar de portadas de dicha publicación.
     La Asociación de Dibujantes le concedió en 1948 el Lápiz de Oro. En 1951 obtiene el Primer Premio en el Concurso Carteles de Toros de la Dirección General de Turismo. De 1952 es la Medalla de Oro de Renfe en el Concurso de Carteles de la CICE (Italia) así como el Primer Premio en el Concurso de Carteles de Aviación y Comercio (Aviaco) y el Primer Premio en el Concurso Internacional de Chritsmas Hallmark Art Award de New York. En 1953 realiza el cartel para anunciar la Feria de Primavera de El Puerto, su ciudad natal. Consiguió el Primer Premio del Concurso de Carteles anunciadores de Festivales de España 1956, que convocaba el Patronato de Información y Educación Popular del Ministerio de Información y Turismo. Consiguió cuatro primeros premios en carteles: 1952, 1958, 1963 y 1969, para anunciar la Corrida de la Beneficencia, de Madrid.
     Dos segundos premios en el mismo certamen de carteles, en los años 1956 y 1959. Y un tercer premio en la edición de 1953.
     Durante tres ediciones: 1964, 1967 y 1969, sus obras sirvieron para anunciar la corrida de La Prensa, de Madrid.
     También en 1969 obtiene el primer premio de carteles para anunciar las Fiestas de San Isidro.
     Y después de estos avatares decidió cambiar de profesión —sin abandonar el cartel—, y se hizo escultor de medallas, habiendo realizado centenares de ellas hasta los últimos días de su vida. Trabajó para la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, así como para el Instituto Numismático. Entre sus medallas más célebres destacan la de Juan XXIII (1963), que realizó para el Concilio Vaticano II; la del pintor Velázquez (1963); la Conmemorativa del Canal Isabel II (1967); la casada infiel (1974); Abelardo y Eloísa (1978); así como su importante colección sobre la tauromaquia.
     En 1979 obtiene el Premio Internacional de Medallas Isidro Cistaré y en 1983 fue premiado con el prestigioso Premio Tomás Francisco Prieto.
     En 1984 es nombrado académico de la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia, de El Puerto de Santa María, tomando posesión en 1987, con la lectura de un discurso de ingreso sobre El cartel, arte y ciencia y lo que sé de su historia.
     En los últimos años de su vida donó gran parte de su obra: bocetos, carteles, pinturas y medallas a su ciudad natal. Con posterioridad a su muerte se creó la Fundación Manolo Prieto, para velar por dichos bienes donados, e investigar y difundir su vida y su obra (Francisco M. Arniz Sanz, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Toro Osborne XX, en Castilleja del Campo (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Castilleja del Campo (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

lunes, 16 de junio de 2025

El Toro Osborne XVII, de Manolo Prieto, en La Campana (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Toro Osborne XVII, de Manolo Prieto, en La Campana (Sevilla).
     Hoy, 16 de junio, es el aniversario del nacimiento (16 de junio de 1912) de Manolo Prieto, diseñador del celebérrimo Toro de Osborne, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Toro Osborne XVII, de Manolo Prieto, en La Campana (Sevilla).
     El Toro Osborne XVII, se encuentra en la autovía A4, en el kilómetro 491, en el término municipal de La Campana (Sevilla).
     Las 21 estructuras publicitarias conocidas como Toros de Osborne ubicadas en Andalucía no responden a un tipo único. Se trata de estructuras metálicas compuestas por un total de setenta chapas de 190 x 90 cm. que configuran una silueta de 150 metros cuadrados y 4.000 kilogramos de peso. la silueta se apoya en cuatro torretas metálicas con basamento de cuatro zapatas de seis metros cúbicos de hormigón cada una con un peso total de 50.000 kilogramos. Dos de ellos, los números II y III, ubicados en el término municipal de Alcalá de los Gazules, corresponden al tipo Toro Grande (6,5 m). Los 19 restantes responden al tipo Toro Gigante (13,13 m), no existiendo entre ellos diferencias significativas, a excepción de su tamaño, aunque si en su trazado.
     Su silueta responde a un trazado evolucionado a partir del dibujo original del diseñador Manuel Prieto, con cambios que persiguen su adecuación al sistema y proceso constructivo.
     Cada Toro Gigante posee una cimentación formada por cuatro zapatas de hormigón en masa 3 x 1 m de planta y una profundidad mínima de 2 m.
     La superficie de los Toros Gigantes se resuelve a partir de un conjunto de paños de chapa de acero galvanizado de 3 mm. de espesor y 2,00 x 1,00 metros de superficie unitaria.
     El conjunto final de la estructura y chapa alcanza un peso de unos 4.000 kg. en los Toros Gigantes y de 2.000 kg. en los Toros Grandes
     El "Toro Osborne" sintetiza de forma esquemática un mensaje simbólico y cultural que representa el toro de lidia como elemento identificativo de la cultura andaluza y española, incluso más allá de nuestras fronteras nacionales hasta el territorio francés. Símbolo polisémico, se ha convertido en auténtica comunicación universal, eficaz por la fuerza de sus infinitos sentidos, potentes asociaciones y sutiles escenificaciones. En definitiva se trata de un caso evidente de simbiosis ilimitada en el que concurren las siguientes funciones:
        - Marca-emblema.
        - Marca-signo.
        - Marca-símbolo.
        - Imagen-tótem.
        - Imagen artística.
        - Imagen universal.
        - Elemento constructivo del paisaje.
        - Marca-símbolo de Andalucía.
     La estética de su fascinante figura, integrada en el paisaje andaluz, es un permanente monumento a la publicidad inteligente y a la comunicación eficaz. En el se concentran imagen, soporte, medio y mensaje de forma armónica hasta el punto que la imagen del Toro negro ha devenido en elemento patrimonial tanto desde consideraciones estéticas como desde criterios comunicacionales.
     El soporte publicitario denominado "Toro Osborne" constituye un total de 21 ejemplares construidos entre 1957 y el final de la década de los años setenta. Los Toros, exactos y clónicos, responden al diseño del artista portuense Manuel Prieto Benítez (1912-1991), siendo construidos en los talleres de los hermanos José y Féliz Tejada Prieto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
LA VALLA PUBLICITARIA MÁS EMBLEMÁTICA: EL ORIGEN
ASÍ NACIÓ LA MARCA EN 1956
     Hace más de 60 años Osborne encargó a la agencia Azor una valla para publicitar en las carreteras su brandy Veterano. El diseñador Manolo Prieto creó entonces (1956) el diseño de un toro que se integrara en el paisaje.
     En los siguientes años, José Antonio Osborne y José Luis Gómez Bermúdez recorrieron las carreteras españolas buscando emplazamiento para los más de 200 Toros de Osborne que se colocaron. La primera valla publicitaria se colocó en 1957 en Cabanillas de la sierra (Madrid), medía 4 metros de altura y estaba fabricada en madera. Debido a su desgaste por la climatología, en 1961 se fabricó el primer toro en chapa metálica, con 7 metros de altura y desapareciendo los cuernos blancos del diseño inicial.
LA LEY DE CARRETERAS: CLAVE EN LA HISTORIA DE LA MARCA
EL PASO DE 7 A 14 METROS DE VALLA
     En 1962 se publica un decreto ley que delimita la publicidad en los márgenes de las carreteras. Este decreto obliga a retirar 20 metros toda la publicidad. A raíz de este decreto la valla de El Toro de Osborne pasa de medir 7 metros a medir 14 metros.
     Años más tarde, en 1974 se publica otro decreto que obliga a retirar la publicidad hasta 50 metros, por lo que los Toros de Osborne son reubicados.
MOVIMIENTO SOCIAL PARA SALVAR UNA VALLA PUBLICITARIA
LA PERMANENCIA DE EL TORO DE OSBORNE
     Finalmente, en 1988 y tras la aprobación del reglamento de carreteras, queda prohibido realizar publicidad en cualquier lugar visible desde carreteras y arcén. Estas son salvadas gracias a la presión social, ejercida por ciudadanos, artistas e intelectuales, y a una Sentencia dictada por el Tribunal Supremo en 1997 que “indulta” a El Toro de Osborne, entre otros motivos, por estar integrado en el paisaje español. El mapa actual de vallas de Toro de Osborne es de 92 vallas en España.
UNA MARCA NACIONAL E INTERNACIONAL REGISTRADA EN MÁS DE 176 PAÍSES
TORO DE OSBORNE, PRESENTE EN OTROS PAÍSES
     En España la imagen de El Toro de Osborne es ampliamente conocida, pero lo que pocos saben es que a nivel internacional, también lo es. En Japón recientemente se ha instalado una valla de El Toro de Osborne, e igualmente otras vallas decoran el paisaje de países como Dinamarca y México.
MUCHO MÁS QUE UNA VALLA
EL TORO DE OSBORNE ES CULTURA, ES DEPORTE Y ES SOLIDARIDAD
     Recientemente inaugurado, en Toro Gallery se recoge la historia de esta marca, vinculada no solo a las carreteras españolas e internacionales, sino que además, El Toro de Osborne ha aparecido en películas como “Jamón, Jamón”, en las zapatillas con las que Rafael Nadal ganó la Copa Davis en el año 2000 y muchos artistas de la talla de Alejandro Sanz, Juan Duyos, Miguel Palacios….han reinventado su percepción de El Toro de Osborne.
     Además, la Fundación Osborne trabaja en múltiples proyectos de carácter social, centrándose especialmente en la formación de jóvenes y el emprendimiento, además de en la conservación del patrimonio de Osborne.
     La bodega María Manuela, que data de 1841 y es uno de los cascos de la Bodega de Mora, alberga desde 2019 el espacio expositivo dedicado a los grandes hitos de Osborne desde su Fundación en 1772 y, especialmente la historia del Toro de Osborne; desde su creación en 1956 para la marca de Brandy Veterano hasta nuestros días, cuando cruzando todas las barreras, y pasando de ser un soporte publicitario a ser considerado bien interés cultural (BIC) en 1988.
     La exposición cuenta con documentos inéditos -como cartas de Washington Irving- , la misteriosa relación de la familia Osborne con Tolkien, quien escribió el famoso libro “El Hobbit” y obras de grandes autores del siglo XX inspiradas en el Toro de Osborne -piezas de Salvador Dalí, fotografías de Annie Lebovitz, Richard Avedon y Helmut Newton, diseños de Keith Haring, o un Toro de Osborne con cristales de Svarowski entre muchas otras piezas del mundo del deporte, del diseño y hasta de la música (Osborne).            
Conozcamos mejor la biografía de Manolo Prieto, diseñador de la obra reseñada;
     Manuel Prieto Benítez, Manolo Prieto. (El Puerto de Santa María, Cádiz, 16 de junio de 1912 – Madrid, 5 de mayo de 1991). Pintor, dibujante, cartelista, y medallista.
     Pese a su ingente obra, Manolo Prieto llegó a ser conocido y apreciado por ser el autor de esa emblemática obra, la silueta del toro de Osborne, que recrea el paisaje de las carreteras españolas, que en su día, y por aclamación popular, tuvo que ser “indultado” por las autoridades, por haberse convertido en un hito del arte contemporáneo, y formar “ya” parte del mismo paisaje.
     Desde muy joven se matriculó como alumno en la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia, de su ciudad natal, “donde me enseñaron a conocer los colores, porque otra cosa no podían enseñarme por su carácter particular...”. Hacia 1928 comenzó a colaborar en la Revista Portuense con una serie de caricaturas, motivado por otras que en el mismo diario hacía un artista local: Carlos García Gil. En El Puerto llegó a realizar dos exposiciones. Y el 22 de octubre de 1930 se marchó a Madrid, a la espera de una beca de la Diputación de Cádiz, que nunca llegó.
     En 1935 comienzan sus triunfos en el mundo del cartel, consiguiendo dos primeros premios en los Concursos de Carteles Turísticos Pro-Guipúzcoa. Cuando estalló la Guerra pasó a trabajar, como dibujante de propaganda, en el Altavoz del Frente. Gracias a un “pequeño enchufe” que le proporcionó su paisano Juan Guilloto —el general Modesto—, pudo presentarse voluntario con las tropas que defendían Madrid, y tener un trato especial, ingresando en el Comisariado del 5.º Cuerpo del Ejército como dibujante; más tarde fue nombrado director artístico de un periódico destinado a la tropa. También durante la contienda ingresó en la Delegación de Propaganda y Prensa del Ministerio de Turismo. Durante esta última etapa fue también dibujante político del periódico El Sol.
     Acabada la guerra trabajó para la Cámara de Comercio Alemana y, más tarde, y ya “con sueldo”, en la Embajada de los Estados Unidos, y de ahí pasó a la Sección de Prensa de la Casa Americana, donde ilustró infinidad de artículos, siempre con el seudónimo de Tete.
     Posteriormente trabajó para Publicidad Azor, donde llegó a ser director artístico y jefe de estudio durante diecisiete años. En esa agencia fue donde diseñó el actual logotipo de Osborne: el famoso toro que se ha hecho inconfundible en las carreteras españolas.
     Durante diecisiete años 1940-1957, estuvo colaborando ininterrumpidamente como dibujante de las célebres Novelas y Cuentos, donde llegó a realizar casi un millar de portadas de dicha publicación.
     La Asociación de Dibujantes le concedió en 1948 el Lápiz de Oro. En 1951 obtiene el Primer Premio en el Concurso Carteles de Toros de la Dirección General de Turismo. De 1952 es la Medalla de Oro de Renfe en el Concurso de Carteles de la CICE (Italia) así como el Primer Premio en el Concurso de Carteles de Aviación y Comercio (Aviaco) y el Primer Premio en el Concurso Internacional de Chritsmas Hallmark Art Award de New York. En 1953 realiza el cartel para anunciar la Feria de Primavera de El Puerto, su ciudad natal. Consiguió el Primer Premio del Concurso de Carteles anunciadores de Festivales de España 1956, que convocaba el Patronato de Información y Educación Popular del Ministerio de Información y Turismo. Consiguió cuatro primeros premios en carteles: 1952, 1958, 1963 y 1969, para anunciar la Corrida de la Beneficencia, de Madrid.
     Dos segundos premios en el mismo certamen de carteles, en los años 1956 y 1959. Y un tercer premio en la edición de 1953.
     Durante tres ediciones: 1964, 1967 y 1969, sus obras sirvieron para anunciar la corrida de La Prensa, de Madrid.
     También en 1969 obtiene el primer premio de carteles para anunciar las Fiestas de San Isidro.
     Y después de estos avatares decidió cambiar de profesión —sin abandonar el cartel—, y se hizo escultor de medallas, habiendo realizado centenares de ellas hasta los últimos días de su vida. Trabajó para la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, así como para el Instituto Numismático. Entre sus medallas más célebres destacan la de Juan XXIII (1963), que realizó para el Concilio Vaticano II; la del pintor Velázquez (1963); la Conmemorativa del Canal Isabel II (1967); la casada infiel (1974); Abelardo y Eloísa (1978); así como su importante colección sobre la tauromaquia.
     En 1979 obtiene el Premio Internacional de Medallas Isidro Cistaré y en 1983 fue premiado con el prestigioso Premio Tomás Francisco Prieto.
     En 1984 es nombrado académico de la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia, de El Puerto de Santa María, tomando posesión en 1987, con la lectura de un discurso de ingreso sobre El cartel, arte y ciencia y lo que sé de su historia.
     En los últimos años de su vida donó gran parte de su obra: bocetos, carteles, pinturas y medallas a su ciudad natal. Con posterioridad a su muerte se creó la Fundación Manolo Prieto, para velar por dichos bienes donados, e investigar y difundir su vida y su obra (Francisco M. Arniz Sanz, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Toro Osborne XVII, de Manolo Prieto, en La Campana (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de La Campana (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

lunes, 23 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, Iglesia de los Remedios, Ermita de San Sebastián, Museo de Miniaturas - Carromato de Max, y Museo Taurino) de la localidad de Mijas (I), en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, Iglesia de los Remedios, Ermita de San Sebastián, Museo de Miniaturas - Carromato de Max, y Museo Taurino) de la localidad de Mijas (I), en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Costa del Sol Occidental
     Superficie: 149 km2
     Altitud: 428 m
     Latitud: 36º 35'  -  Longitud: -4º 38'
     Distancia a Málaga capital: 34'4 km
Datos demográficos
     Población: 91.691
     Gentilicio: Mijeños
Ayuntamiento
     plaza Virgen de la Peña, 2, 29649
     952485900 - 952589011     www.mijas.es
     ¿Crees que en un mismo municipio se puede visitar un pueblo blanco, un litoral repleto de cómodas playas y algunos de los mejores campos de golf de la Costa del Sol? Busca en el mapa Mijas, haz las maletas y descubre uno de los destinos más originales de la provincia de Málaga.
     Este pueblo serrano que también mira al mar ofrece al turista todos los servicios para disfrutar de una experiencia completa que mezcla la tradición de su pasado, con rincones que se pueden recorrer en sus famosos burros-taxi, con la adaptación a las necesidades de los numerosos visitantes que recibe cada año.
   En Mijas no puedes perderte sus monumentos:
     La visita al casco antiguo de Mijas, declarado Conjunto Histórico-Artístico, nos lleva a conocer los Jardines y el Mirador de la Muralla, que son los restos que se mantienen de la antigua fortaleza sobre la que se creó el municipio. Estos jardines fueron diseñados para que haya flores durante todo el año y desde su mirador se puede contemplar una de las panorámicas más impactantes de la Costa del Sol.
     Mijas cuenta con un estupendo Centro de Arte Contemporáneo. Este espacio museístico alberga obras de autores tan importantes como Pablo Ruiz Picasso, Salvador Dalí o Miró, entre otros. De hecho, el museo cuenta con la segunda colección de cerámicas más importante del mundo realizadas por Picasso.
     Otro de los focos de interés es la plaza de toros de Mijas, que, como casi todo en el municipio, es diferente a lo conocido. Construida a principios del siglo XX por un grupo de vecinos, su puerta de acceso guarda la apariencia de una típica casa blanca y tiene forma ovalada, algo muy poco común en España. Para conocer más sobre la tauromaquia también puedes visitar el Museo Taurino, que se encuentra a unos cinco minutos.
     Junto a la plaza de toros se ubica el Auditorio Municipal, donde tiene lugar en julio el Festival de Teatro Villa de Mijas.
     Un paseo por Mijas cuenta, además, con numerosas paradas en las que conocer mejor los pueblos que lo habitaron en el pasado. Empezando por la ermita de la Virgen de la Peña, que fue excavada en el siglo XVI por frailes mercedarios, y la iglesia de la Inmaculada Concepción, de la misma época y que se construyó sobre una antigua mezquita, aprovechando su torre mudéjar como campanario. Las ermitas de San Sebastián y de Nuestra Señora de los Remedios, ambas del siglo XVIII, merecen igualmente ser visitadas.
     Casi todos estos emplazamientos también pueden ser visitado a través de los burros-taxi, que, además de ser un medio de transporte, son uno de los principales atractivos turísticos de Mijas. Su origen se remonta a los años 60, cuando algunos trabajadores que regresaban a sus casas en burro eran requeridos por los visitantes para fotografiarse o dar una vuelta.
     Como alternativa, también podemos disfrutar de las rutas Tuk Tuk, que ofrecen recorridos guiados por el municipio a bordo de unos originales vehículos eléctricos (Diputación Provincial de Málaga).
      Considerado uno de los pueblos andaluces de montaña más singulares, rodeado de pinares y al pie de la sierra de su nombre, sus orígenes se vinculan a la Turdetania. Debido a la riqueza minera de la zona, mantuvo un importante contacto comercial con Roma, cuyos individuos se refieren a la localidad como Tamisa. En la época islámica detentaría un relativo protagonismo, al integrarse los mozárabes mijeños en el ejército sublevado de Omar Ben Hafsun. A raíz de la conquista castellana, y tras un dilatado pasado, centrado en la explotación de los recursos agrícolas y ganaderos, en la actualidad Mijas despunta como enclave turístico, gracias a su situación, la conjunción de la naturaleza con el paisaje agreste de la sierra y su pintoresco urbanismo, a base de calles empinadas y jalonadas de blancas casas, cuya pendiente obligan, casi, a recorrerlas a lomos de los típicos burros-taxi.
     La laberíntica e irregular trama urbana de Mijas, responde al perfil característico de los pueblos de montaña, donde las nuevas construcciones intentan secundar los parámetros tradicionales. Básicamente, las viviendas responden al tipo de casa de dos pisos, con cubierta a dos aguas de teja árabe. Pero, sin duda, son los muros de argamasa, blanqueados periódicamente, los que aportan el matiz en el que reside su singular e inconfundible aspecto. Dentro de tan peculiar trama orgánica se imponen algunas construcciones singulares de signo público y privado. Así, entre los primeros sobresalen la Plaza de Toros, de planta cuadrada, en lugar de circular, y el Ayuntamiento, provisto de una vistosa fachada con atlantes. Por su parte, la casa señorial situada en la calle Ramón y Cajal, constituye el más notable exponente de las construcciones particulares.
     Insertas asimismo en el parcelario de Mijas, se distribuyen pequeñas construcciones ligadas a las formas de expresión de la religiosidad popular. Al siglo XVII, aunque muy rehecha en épocas posteriores, pertenece la Ermita de la Virgen de la Peña, Patrona de Mijas, sobre la base de una cueva natural. Del Setecientos data la Ermita de San Antón, de una sola nave y capilla mayor cubiertas con armaduras de madera, cuyo altar alberga la escultura dieciochesca del titular. También el siglo XIX, dejó su impronta en otros edículos devocionales de extraordinario interés antropológico y sabor popular, como la Ermita del Calvario y la Ermita del Cristo del Puerto, levantada en 1876.
     Su término costero cuenta con tres torres vigías de los siglos XII-XVIII; Torre vieja de la Cala del Moral, la de Calahonda y la de Calaburras, con su interesante faro, todas ellas declaradas Monumento (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Mijas es una población andaluza de tamaño medio que se encuentra situada al sur de la provincia de Málaga, en plena Costa del Sol Occidental. Posee un emplazamiento privilegiado dadas sus particulares condiciones geográficas, protegida al norte por la Sierra de Mijas y abierta a mediodía al mar Mediterráneo. Su término municipal alberga una superficie total de 148,80 km cuadrados. 
     Mijas consta de tres núcleos urbanos principales, dos de ellos litorales, como son Las Lagunas y La Cala, y otro dispuesto en la falda sur de la Sierra de Mijas, que es el conocido como Mijas Pueblo o Villa de Mijas. Este último núcleo es el centro histórico original de la población, desde al menos la Edad Media.
     Las condiciones geográficas del centro histórico de Mijas son singulares y determinaron su desarrollo desde periodo andalusí. Su emplazamiento en la ladera meridional de la Sierra de Mijas garantizaba un adecuado control del litoral inmediato, una excelente calidad ambiental con idóneas condiciones de soleamiento y aguada, así como unas perfectas posibilidades de defensa, ya que se encuentra a una altitud de 436 metros sobre el nivel del mar (cota alcanzada en la zona del Castillo, junto a la Iglesia Parroquial).
     La topografía general es, por tanto, bastante acusada, con la existencia de una zona más escarpada al sur del núcleo histórico, allí donde se alzaba la fortaleza. El resto del parcelario se desarrolló a partir de la Edad Moderna al norte de ese punto defensivo, creando manzanas alargadas y plazas y viales que aprovechan las líneas de pendiente, sobre todo de directriz Este-Oeste.
     En su estado actual, el núcleo tradicional se organiza en torno a un sector tradicional de ocupación, desarrollado al norte del recinto de la villa medieval. Se puede identificar una zona de topografía más amable en torno a la Plaza de la Libertad, desde donde partirían los caminos históricos hacia Coín y Fuengirola-Málaga.
     El ámbito espacial incluido dentro de la declaración del Conjunto Histórico abarca un área muy homogénea, que permite identificar con claridad ese modelo urbano tradicional propio de nuestros pueblos de raíz tradicional. Si bien el desarrollo del parcelario y los espacios libres ha sido importante a finales del siglo pasado, la matriz urbanística de Mijas-Pueblo está muy bien conservada, y se caracteriza por la existencia de manzanas de tamaño medio y grande, colmatadas principalmente por viviendas unifamiliares de dos plantas y escaso desarrollo en fachada con relación a la profundidad de las parcelas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     A unos 8 km monte arriba de Fuengirola se encuentra Mijas, cuyo término llega hasta la misma Fuengirola. Merece la pena acercase hasta esta población serrana de calles empinadas casas blancas de cal y llenas de flores. En ella pueden alquilarse los famosos burros-taxi -la parada se encuentra a la entrada llegando desde Fuengirola- para visitar la ciudad. Junto a la parada está el espectacular Museo de Miniaturas, en el carromato de Max, en el que pueden encontrarse los objetos más inverosímiles. El casco antiguo conserva su traza árabe de calles laberínticas, especialmente bellas son las de Málaga, Caños, Charcones y San Sebastián. En la de Carril está la iglesia de la Inmaculada Concepción, construida en 1510 sobre una antigua mezquita árabe. En la plaza de la Virgen de la Peña, patrona del pueblo, se encuentra El Compás, una ermita dedicada a esta Virgen, que los mercedarios excavaron en la roca hacia 1520. Más abajo de Fuengirola, en la costa, Mijas cuenta con hasta 12 km de excelentes playas. Más o menos hacia el km 6 se sitúa el puerto deportivo de Cabopino (Rafael Arjona. Guía Total, Málaga. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005)
     Localidad turística de primer orden situada en fa Costa del Sol, en la falda de la sierra de Mijas, desde la que se asoma al Mediterráneo.
Historia
     En la época romana existió una fortaleza con el nombre de Tamisa que servía para la vigilancia de la costa. En esta fortaleza se encuentra el origen de la ciudad actual. Con anterioridad, fenicios y griegos habían explotado los abundantes metales que guardaba su sierra.
     En tiempos de los musulmanes, la fortaleza, que se había convertido en poblado, recibió el nombre de Mixas, de donde procede el actual.
     En 1487, tras la caída de Málaga, los habitantes de Mijas, que habían resistido diferentes asedios, se entregan a los cristianos esperando un trato favorable, sin embargo fueron regalados o vendidos como esclavos a los caballeros que habían participado en la campaña.
     En 1494, tras un periodo de abandono, se procede al reparto de las casas y las tierras entre cristianos viejos, adquiriendo la población el título de villa en 1521, como premio por haber permanecido fiel a Carlos I durante la Guerra de las Comunidades.
     Durante los siglos XVII y XVIII se explotaron las canteras de mármol, jaspe y otras pie­dras de la sierra, llegándose a construir, con materiales procedentes de estas tierras, la portada del palacio arzobispal de Sevilla, la capilla de Santa Tecla de Burgos o el altar de la Encarnación de la catedral de Málaga. Esta industria decae hacia 1827 y Mijas entra en un proceso de decadencia del que no sale hasta mediado el presente siglo con la aparición del turismo.
Gastronomía
     Los productos del campo, hortalizas, carne de cerdo y caza y frutas tropicales se conjugan con los de la cercana mar en la cocina mijeña, siendo sus platos de más honda tradición el guiso de patas, manos de cerdo, y los callos. Actualmente es posible encontrar en sus numerosos restaurantes cualquier especialidad de la cocina nacional e internacional.
Artesanía
     Las numerosas tiendas de la ciudad ofrecen labores artesanas variadas. No obs­tante, propios de Mijas son los trabajos en esparto -cestas, sombreros, etc.- y los artículos de hilo.
Fiestas
     El 17 de enero tiene lugar la romería de San Antón, que debido a la pérdida de importancia de la agricultura ha estado a punto de desaparecer.
     Entre el 14 y el 16 de agosto se celebran las fiestas de la Luna de Agosto, una alegre feria, y entre el 7 y el 11 de septiembre las de Virgen de la Peña.
     El origen de esta última se encuentra en una leyenda que refiere cómo en 1586 y, tras la aparición de la Virgen a dos pastorcillos hermanos, fue encontrada la imagen en un torreón del castillo, junto a un legajo que contaba la historia de Mijas durante la Edad Media, por el que se supo que la imagen llevaba escondida allí más de quinientos años. Entre las numerosas actividades que se celebran en estos días es de destacar la carrera de burros-taxi.
VISITA Y ALREDEDORES
     A la entrada del pueblo, subiendo por la empinada carretera de Fuengirola desde la que se obtienen magníficas vistas del Mediterráneo y de la costa, se encuentra la parada de burros-taxi que pueden alquilarse para recorrer la ciudad. Aquí, en esta pintoresca plaza, en el carromato de Max, se sitúa también el Museo de Miniaturas.
     La ciudad se extiende por las faldas de los montes formando blancas urbanizaciones rodeadas de intensos pinares, entre los que se extienden varios campos de golf. En el casco antiguo, de callecitas irregulares que desembocan en luminosas plazuelas, con una enorme profusión de flores en balco­nes y ventanas, sobresalen calles como Charcones, San Sebastián, Málaga o Caños. 
     En la calle Carril se levanta la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción, construida en 1510 en el solar de una antigua mezquita árabe. La Virgen de la Peña, patrona del pueblo, cuenta con una ermita excavada en la roca por los frailes mercedarios hacia el 1520, a la que lla­man El Compás, extramuros del casco histórico, en la plaza de la Virgen de la Peña. 
     En la costa, entre Fuengirola y Marbella, Mijas posee 12 km de excelentes playas que van recibiendo sucesivamente los nombres de Chaparral, Moral, Calahonda, Butibamba, Artola y Real de Zaragoza, en medio de las cuales se localiza el puerto deportivo de Cabopino (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de la Inmaculada Concepción
     Construida en el primer tercio del XVII, sobre las ruinas del castillo erigido en la zona alta de la villa, el templo incorporó a su fábrica una de las torres, con la intención de que sirviese de campanario, aunque su potente y maciza volumetría delatan su ver­dadero origen militar. Tiene tres naves, separadas por arcos de medio punto apeados sobre columnas toscanas, y el sistema de cubiertas distingue la gran armadura de madera de la nave central, de las bóvedas de medio cañón dispuestas en las naves laterales, presbiterio y crucero, este último con bóveda semiesférica sobre pechinas. En las enjutas, se disponen interesantes pinturas murales, fechadas en 1632, recientemente recuperadas, que representan a un Apostolado y la Inmaculada. Durante el primer tercio del XVIII, se añadieron sendas capillas a la mediación de los flancos de la iglesia, dispuestas en sentido transversal al eje. La del lado del Evangelio, adopta planta rectangular y bóveda de arista surcada de carnosas yeserías. La de la nave de la Epístola, dedicada a la Virgen del Rosario, configura dos espacios yuxtapuestos; el primero, cubierto con bóveda semies­férica, presenta una profusa decoración de yeserías, fechada en 1705, y en el testero del altar se abre un camarín recubierto de ornamentaciones, similares a las realizadas en el Santuario de la Victoria de Málaga.
     Del patrimonio mueble ge­nerado por el barroco y des­truido en 1936, subsisten al­gunas pinturas de discreta ejecución, datadas en los siglos XVII y XVIII. En el presbiterio, Adoración de los Pastores, Adoración de los Reyes y Aparición del Niño Jesús a San Antonio de Padua, y en el altar mayor un pequeño Crucifijo dieciochesco, de minucioso tratamiento anatómico. De 1791, es un lienzo notable de la nave de la Epístola, firmado por Bonilla, que representa a la Virgen adorada por dos donantes.
     El templo también exhibe, entre sus piezas de platería, una cruz procesional del siglo XVII. En la capilla bautismal se conserva un lienzo, de fi­nes del XVII, de San José con el Niño (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Fue construida entre los siglos XVI y XVII y consagrada en 1631, situándose en el centro de lo que fue el antiguo núcleo poblacional de la Villa de Mijas, encontrándose adosada a una de las antiguas torres de la fortaleza medieval que fue adaptada par convertirla en campanario.
     Consta de tres naves separadas por arcos de medio punto que se apoyan sobre columnas de mármol. Sobre ellas existen ocho frescos descubiertos con motivo de las obras de restauración en 1991 y 1992, en las que se representan a varios apóstoles (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Se sitúa en la parte alta del pueblo, en el interior de lo que fue el núcleo de población original. Tras la caída de Mijas en manos castellanas, se expulsó a los antiguos habitantes. La repoblación del municipio fue lenta y la afianzación de los nuevos habitantes no cuajó hasta el primer cuarto del siglo dieciséis. El nuevo edificio religioso comenzó a constuirse entre 1540 y 1565, a iniciativa del obispo Bernando Manrique sobre las ruinas de una mezquita y un castillo. El 1 de septiembre de 1631 el edificio se consagró al culto católico.
     Consta de tres naves con artesonado mudéjar en la central, añadiéndosele un campanario defensivo de estilo mudéjar. En el exterior resalta la torre cuadrada, que algunos autores consideran que pudo aprovecharse para su construcción la antigua torre de la citada fortaleza (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia de los Remedios
     A comienzos del XVIII, se levantó esta iglesia con planta de cajón, cubierta con armadura de parhilera, mientras la capilla mayor luce bóveda de arista y discreta ornamentación de yeserías.
     De su patrimonio mueble, destaca el grupo es­cultórico de Santa Ana, obra de taller malagueño, coetánea a la fábrica del templo (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Popularmente conocida como iglesia de Santa Ana, se encuentra en uno de los barrios más típicos de Mijas.
     La ermita es obra de los primeros años del siglo XVIII, aunque ya había una ermita anterior citada en un documento del Archivo Catedralicio de Málaga fechado el 20 de septiembre de 1655. 
     Consta de una sola nave y un pequeño coro elevado a los pies. Su presbiterio es cuadrado con bóveda de arista que se resalta con baquetones y carnosos acantos y en los muros medallones acorazados formados por decoración vegetal.
     Al exterior se abre una sencilla portada con arco de medio punto entre pilastras, coronándose la fachada con aticón rectangular sobre el que se alza la espadaña (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Popularmente conocida como Iglesia de Santa Ana, se encuentra en el Barrio de Santana, uno de los barrios más típicos de Mijas. Aquí se puede ver la esencia del típico pueblo blanco andaluz, dado que poco ha cambiado a lo largo de los años en esta parte del pueblo.
     De estilo barroco y fechada en el siglo dieciocho, la iglesia ha sido recientemente reformada, debido a la aparición de varios desperfectos en el techo de madera, causados por el paso del tiempo.
     Presenta una nave y pequeño coro elevado a los pies. Su presbiterio es cuadrado con bóveda de arista, que se resalta con baquetones y carnosos acantos y en los muros medallones acorazados formados por decoración vegetal.
     Al exterior, se abre una sencilla portada con arco de medio punto entre pilastras, coronándose la fachada con aticón rectangular sobre el que se alza la espadaña.
     Según documento del Archivo de la Catedral, fechado el 20 de septiembre de 1655, piden la sustitución del ermitaño Don Ignacio Muñóz y Torresillas por otro nuevo. Dice el documento que el ermitaño de dicha ermita padece del "mal San Lázaro" (lepra) y, por esto, los eclesiásticos e individuos del pueblo no quieren ir a celebrar los cultos en dicha ermita, en cuya atención piden se le recoja el título y provea en persona a propósito y se mande así proponiéndose por los referidos, personas de su satisfacción para dicho empleo" (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de San Sebastián
     Erigida su fábrica a finales del siglo XVII, ha experimentado numerosas reformas posteriores. Al igual que los eremitorios erigidos por devo­ción popular, la planta suscribe el esquema de nave única, cubierta con armadura de parhilera. La capilla mayor, cuadrada, remonta una bóveda semiesférica sobre pechinas, con exuberantes yeserías y placas recortadas, abriendo al altar mayor un camarín con pinturas murales del siglo XVIII. La portada se compone con arco de medio punto, encajado entre pilastras, entablamento y frontón partido, coronándose con espadaña de vano único.
     Preside el camarín del altar mayor la escultura procesional de Jesús Nazareno, obra reciente de Antonio Castillo Lastrucci, adscrita a una Hermandad documentada ya en 1646. Los avatares históricos han deparado mejor suerte a este inmueble, en cuanto a la preservación del patrimonio primitivo.
     Al siglo XVIII se vinculan la escultura de San Sebastián, titular del tempo, y el de San José con el Niño, hoy muy repintadas, relacionadas con los obradores de imaginería malagueños de finales del XVIII (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Su construcción se remonta a principios del siglo XVII, pues la misma es citada en un documento fechado en 1637.
     Tiene una sola nave cubierta con armadura de parhilera. La capilla mayor es cuadrada con una bóveda semiesférica sobre pechinas con yeserías y placas recortadas. En el testero del altar mayor se abre un camarín con bóveda de arista y con angelillos pintados al fresco en el siglo XVIII: La sencilla portada tiene un acceso de medio punto enmarcado por pilastras, entablamento y frontón partido, coronándose la fachada con espadaña de un solo vano. 
     Las campanas y el reloj se instalaron en el año 1902 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La iglesia es obra de finales del siglo XVII, pues en el año 1674 se emplean las limosnas de 12 reales para levantar la iglesia de San Sebastián, que estaba en ruinas y el corte de su yesería indudablemente es obra del mismo taller de yeseros, que realizaron la del camarín y cripta del convento de la Victoria de Málaga en el siglo XVIII.
     En la fachada principal, un acertado juego de pilastras la compone en sus tres cuerpos, hacen enmarcar la espadaña del remate. Las campanas y el reloj se instalaron en el año 1902 (Diputación Provincial de Málaga).

Museo de miniaturas. Carromato de Max
     Instalada originalmente en un carromato, esta original colección de miniaturas, formada por el hipnotizador Juan Elegido Millán, Profesor Max, despierta curiosidad por lo insólito de sus temas, acompañándose muchas de sus piezas de lupas, imprescindibles  para  poder  apreciarlas. La colección se empezó a exponer en 1992 y hoy es propiedad municipal, habiéndose recreado en obra el primitivo carromato para su exposición (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     El Carromato de Max es una original colección de miniaturas cuya mayor virtud es la curiosidad que despiertan por lo insólito de sus temas. Su origen se encuentra en la colección formada en sus viajes profesionales por Don Juan Elegido Millán, hipnotizador de profesión con el nombre artístico de Profesor Max, que se instaló en Mijas en 1972.
     La colección se forma con vistas a la apertura de un negocio expositivo que se abre en 1972, con la presentación de unas 360 piezas. Tras el fallecimiento del Profesor Max en 1975, el Carromato de Max pasa a sus herederos, quienes suscriben un convenio con el Ayuntamiento de Mijas por el que éste se ocupa de la gestión del mismo.
     En 1992 se hace una remodelación general sustituyendo el antiguo carromato de cómicos de madera y chapa, que albergaba la colección, por una construcción de obra realizado a imagen del original. Con la renovación del continente se moderniza la instalación que pierde el aire romántico que tenía pero que gana en funcionalidad y seguridad al exponerse las piezas ordenadas e individualizadas hasta donde es posible, y dotadas de medidas de seguridad suficientes. Sin embargo, no se consigue integrar unos aseos, que eviten el paseo a los bares próximos (Diputación Provincial de Málaga).

Museo Taurino
  Instalado en una casa mijeña y creado en 1988, sobre la colección particular de Antonio José Galán, no tiene más pretensión que complacer a los turistas (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Creado en 1988 a partir de la colección particular del torero Antonio José Galán (que falleció en accidente de tráfico en 2001) sobre el mundo taurino. En los años posteriores ha sido enriquecido con donaciones de vestidos y capotes de toreros como El Soro, Miguel Márquez, Cayetano Muñoz, Joselito, etcétera.
     Instalado en el local de una casa mijeña, el museo presenta una colección organizada por el principio del horror vacui y sin otra pretensión que la de complacer a los turistas. Se pueden encontrar algunas cabezas disecadas de toros muertos por alguno de los toreros mencionados, trajes de luces, carteles taurinos modernos, óleos y fotografías relacionadas con el tema. Entre los vestidos hay un traje goyesco de Antonio José Galán y un capote en blanco y plata de Joaquín Bernadó.
     Como fondo iconográfico del museo, se han desencuadernado las diez carpetas de litografías taurinas "Cromos de la Lidia", que enmarcadas de forma individual ocupan la mayor parte de las paredes del local (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, Iglesia de los Remedios, Ermita de San Sebastián, Museo de Miniaturas - Carromato de Max, y Museo Taurino) de la localidad de Mijas (I), en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

Más sobre la provincia de Málaga, en ExplicArte Sevilla.

lunes, 26 de agosto de 2024

La pintura "La muerte del maestro", de Villegas, en la sala XII del Museo de Bellas Artes

 
   Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "La muerte del maestro", de Villegas, en la sala XII del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.        
     Hoy, 26 de agosto, es el aniversario del nacimiento de José Villegas Cordero (26 de agosto de 1844), así que hoy es el mejor día para ExplicArte la pintura "La muerte del maestro", de Villegas, en la sala XII del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
     El Museo de Bellas Artes, antiguo Convento de la Merced Calzada [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
   En la sala XII del Museo de Bellas Artes podemos contemplar la pintura "La muerte del maestro", de José Villegas Cordero (1848 - 1921), realizado entre 1880-1910, siendo un óleo sobre lienzo en estilo costumbrista, con unas medidas de 3,30 x 5,05 m., y procedente de la adquisición de la Junta de Andalucía, en 1996.
   Esta escena de gran dramatismo representa el trágico momento que sucede a la muerte de un torero en la plaza. La composición está distribuida en dos partes, la mitad izquierda, donde yace el difunto sobre la cama mientras un sacerdote reza en la cabecera, y la derecha, donde se distribuye la cuadrilla del torero muerto. Destaca la expresividad en los rostros y actitudes de los miembros de la cuadrilla que muestran la desolación y desesperación ante la muerte del maestro. La obra es muy interesante desde el punto de vista temático ya que introduce una novedad dentro del género taurino y es su concepción como un gran cuadro de historia pero prescindiendo de la retórica propia de éstos. En cuanto a su técnica y estilo, aporta logros espaciales y lumínicos, así como gran calidad de matices del color que el autor fue perfilando a lo largo de los casi veinte años que tardó en su terminación.
     Villegas Cordero inició el lienzo durante los primeros años de la década de los ochenta y lo presentó al público en 1893. Tras varios años realizando pequeños cambios y retoques presentó la obra definitiva en 1910.
     El origen del lienzo es la cogida de Bocanegra durante la corrida que tuvo lugar en la plaza de toros de Sevilla en 1880 (web oficial del Museo de Bellas Artes de Sevilla).
   Célebre en vida y pronto olvidado es frase que puede aplicarse a la circunstancia de la fama de muchos pintores. Uno de ellos es Villegas quien después de conocer la gloria en vida pasó a ser ignorado durante mucho tiempo, hasta que en las últimas décadas ha vuelto a recibir la atención que sus méritos artísticos merecen.
   Nacido en Sevilla en 1844 y fallecido en Madrid en 1921, Villegas repartió su formación entre Sevilla y Madrid. A los veinte años marchó a Roma, que había de ser para él la ciudad definitiva en su vida tanto en sus aspectos artísticos como en los humanos. En sus primeros años de estancia en la capital italiana se esforzó en aprender y perfeccionar su formación, para después sentar plaza de pintor de categoría y hacerse una clientela de carácter internacional que fue adquiriendo sus pinturas sin reparar en el precio. Su carrera en Roma culminó con el nombramiento de director de la Academia española; años más tarde en Madrid fue nombrado director del Museo del Prado, cargo que desempeñó hasta 1918.
   La temática pictórica tratada por Villegas es muy amplia y con técnica magistral recreó temas históricos, escenas costumbristas, retratos y paisajes. Entre sus pinturas de tema histórico destaca un amplio conjunto que tiene como ámbito a Venecia, ciudad de la que supo extraer numerosas evocaciones del pasado. En Venecia transcurrieron numerosas estancias de Villegas y allí obtuvo una fecunda inspiración para recrear escenas que evocan el esplendoroso pasado de la ciudad. Al lado de escenas historicistas Villegas también plasmó temas que proceden del ámbito hispano, siendo un excepcional pintor de temas taurinos y también de asuntos vinculados al carácter popular.
   Un conjunto de dieciséis obras de Villegas se guardan en el Museo de Sevilla. La mayoría de ellas fue legada por Dª Lucía Monty, viuda del pintor quien había guardado los retratos que a lo largo de su vida le había realizado su marido. Es ésta una colección espléndida porque en ella y a través de los años el artista había empleado sus mejores virtudes técnicas junto con su más profundo sentimiento (Enrique Valdivieso González, Pintura, en El Museo de Bellas Artes de Sevilla. Ed. Gever, Sevilla, 1991).
Conozcamos mejor la Biografía de Manuel Fuentes Rodríguez "Bocanegra", personaje en el que se inspiró la obra reseñada;
     Manuel Fuentes Rodríguez, "Bocanegra". (Córdoba, 21 de mayo de 1837 – Baeza, Jaén, 21 de junio de 1889). Torero.
     Algunas fuentes dan marzo como su mes de nacimiento. Hijo del banderillero Manuel Fuentes, Canuto, de niño entró a formar parte de una cuadrilla infantil de toreros formada por Antonio Luque, Camará.
     En Córdoba toreó por primera vez en 1852, con quince años, como banderillero. Al año siguiente ya intervino como matador en un festejo celebrado en esa misma plaza. En 1855 y 1856 siguió como subalterno a las órdenes de José Rodríguez, Pepete, y, en 1857, hizo lo propio con Manuel Domínguez, con quien avanzó muchos peldaños en su profesión. Estuvo seis años en la cuadrilla de Domínguez, quien en ocasiones le permitía, como entonces era costumbre, estoquear algunos toros. Su maestro le concedió la alternativa el 31 de agosto de 1862 en El Puerto de Santa María, con reses del marqués de Tamarón.
     José María de Cossío recoge la noticia aparecida en el semanario taurino madrileño Boletín de Loterías y de Toros, que reseña que Manuel Domínguez sólo pudo estoquear dos toros, segundo y tercero, “no pudiendo matar el quinto por haberse lastimado la mano derecha con la espada al matar el tercero. Bocanegra, pues, mató el día de su alternativa cuatro toros de un modo admirable”. El toro de la ceremonia se llamó Recobero.
     Confirmó el doctorado en Madrid el 5 de mayo de 1864. Curro Cúchares le cedió el toro Romito, de la ganadería de José de la Peña. En Madrid ya había estoqueado dos toros, el 16 de junio de 1861, en una corrida en la que, sin ser matador, actuó como sobresaliente de Julián Casas, Salamanquino, y Manuel Domínguez.
     Explica Cossío que la aparición en la fiesta del cordobés Rafael Molina, Lagartijo, una de las figuras históricas del toreo, perjudicó a Bocanegra, pues “Córdoba entera colocó en un segundo plano a éste para exaltar a aquél, que, con su toreo de arrogancias, flexible, ameno, armonioso y vibrante, venció al de maneras secas, precisas y duras”, de Bocanegra. Durante los siguientes años toreó con normalidad, aunque no tuvo excesivo cartel en Madrid.
     Según Cossío, “atacado de una enfermedad venérea, un día que toreaba una vaca en el corral del matadero de Córdoba, hubo de arrojarse a una pila de agua para no ser cogido, y, complicada la dolencia con el baño, le sobrevino un mal a la vista, no pudiendo torear las temporadas de 1869, 1870 y parte de 1871”. Reapareció el 24 de junio de ese año en El Puerto de Santa María, y el 19 de abril de 1872 tuvo una gran tarde en Sevilla, a pesar de su obesidad y limitaciones físicas.
     El 16 de junio de 1889 toreó por última vez en Madrid, sustituyendo a Frascuelo en la corrida de Beneficencia.
     Según Pérez López, “Bocanegra al primero le toreó en corto y bien, mató de media intentando recibir y tres descabellos, palmas. En el quinto, desconfiado y sin lucimiento, mató de dos estocadas malas y tuvo división de opiniones. Hizo poco en la brega y dirección de lidia”. Manuel Fuentes lidió un toro de Manuel García Aleas y otro, el último, de Agustín Solís, de nombre Rosquillero. Sus compañeros de cartel fueron Lagartijo, Vicente Pastor y Guerrita.
     Cuatro días después, el 20 de junio, acudió como espectador a una novillada en Baeza (Jaén). El cuarto toro, Hormigón de nombre, salió muy difícil y Bocanegra pidió permiso a la presidencia para bajar al ruedo a ayudar a los principiantes. Al hacer un quite, fue perseguido por el toro y, al no poder entrar en el burladero, resultó cogido, provocándole una cornada muy extensa, con grandes destrozos intestinales, de la que falleció al día siguiente.
     Mariano del Todo Herrero escribió en la revista La Lidia: “No era Bocanegra un torero fino, elegante y alegre, como suele darlos con frecuencia la ciudad de los califas; pero le sobraba en cambio serenidad y aplomo en sus buenos tiempos y valentía siempre; y aun en el declive de sus facultades físicas le hemos visto faenas tan magistrales y preciosas” (José Luis Ramón Carrión, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
Conozcamos mejor la Biografía de José Villegas Cordero, autor de la obra reseñada;
   José Villegas Cordero (Sevilla, 26 de agosto de 1848 – Madrid, 10 de noviembre de 1921). Pintor.
   Hijo de un modesto barbero, José Villegas recibió una sumaria educación orientada en su adolescencia hacia la pintura, pese a la oposición paterna, ya que su progenitor no veía futuro para su hijo en el ejercicio de dicha actividad. En 1862 entró como aprendiz en el taller de José María Romero pintor de retratos de la burguesía y aristocracia sevillana y también creador de escenas costumbristas y de pinturas religiosas; al mismo tiempo, se inscribió como alumno de la escuela de Bellas Artes sevillana donde destacó enseguida merced a sus innatas dotes artísticas. Convencido de la angostura de los criterios artísticos que se impartían en dicha escuela, Villegas aspiró muy pronto a marcharse a Madrid para complementar su formación, lo que llevó a cabo en 1867, después de cuatro años de estudios sevillanos. En Madrid acudió de inmediato al Museo del Prado donde se entusiasmó con el arte de Velázquez, al que se dedicó a copiar con especial delectación. La pincelada suelta y espontánea reflejada sobre todo en las postreras obras velazqueñas y también su sentido de la luz y del color le subyugaron especialmente y contribuyeron a elevar su técnica de forma muy sensible.
   Después de una breve estancia madrileña, Villegas regresó a Sevilla, pero lo hizo ya con la idea determinada de abandonar pronto su ciudad natal para viajar a Roma donde aspiraba a culminar sus conocimientos y a iniciarse en el ejercicio de la pintura con grandes pretensiones. Tras otra breve estancia en Madrid, donde siguió copiando en el Prado a los grandes maestros de la historia de la pintura, tomó camino de la ciudad eterna.
   La estancia de Villegas en Roma se inicia a mediados de 1868 y allí fue bien recibido por artistas españoles como Eduardo Rosales, que le ofreció compartir su estudio y que un año después, al regresar el maestro madrileño a España, pasó a ocupar él solo. El tener estudio propio en Roma, facilitó la carrera artística de Villegas, quien muy pronto intentó alcanzar una fama pareja a la que allí disfrutaba Mariano Fortuny, a quien admiraba profundamente y a quien había conocido años antes en Madrid.
   Muy pronto Villegas obtendría en Roma la recompensa a sus aspiraciones, puesto que enseguida encontró a coleccionistas y anticuarios que se interesaron por sus obras, lo cual le permitió forjar una clientela internacional que compraba directamente sus pinturas en su estudio a precios satisfactorios, que se elevaban a medida en que sus creaciones eran premiadas en las sucesivas exposiciones internacionales a las que se fue presentando. Todo ello movió a los principales marchantes parisinos a ofrecerle ventajosos contratos para trabajar para ellos. Villegas siguió residiendo en Roma aplicándose desde entonces al ejercicio de una pintura de moda en aquellos momentos, generalmente de pequeño formato, ejecutada con una técnica preciosista en la que trataba temas históricos, escenas costumbristas, paisajes o retratos. 
   La muerte de Fortuny en 1874 le convirtió en el pintor español más popular en Roma, merced, sobre todo, a que en 1898 fue nombrado director de la Academia Española de Bellas Artes de esta ciudad, perdurando su prestigio allí hasta su regreso a España en 1901. Al regresar a Madrid fue nombrado director del Museo del Prado y también de inmediato académico de Bellas Artes de San Fernando. En la capital se incorporó al mundo literario y artístico, convirtiéndose en una de las principales figuras de la intelectualidad, al tiempo que se le consideró el pintor de moda. En efecto, la alta sociedad madrileña y especialmente las damas suspiraban porque Villegas llegase a inmortalizarlas en retratos, elevándose notablemente su prestigio cuando, primero en 1902 y luego en 1906, retrató al monarca Alfonso XIII. En los últimos años de su vida Villegas padeció una afección visual que le apartó de la práctica de la pintura desde 1918 hasta la fecha de su muerte en 1921.
   La producción pictórica de Villegas es muy numerosa y en ella trató todos los géneros pictóricos como los temas de historia, el paisaje, escenas costumbristas, casacones y retratos. En el ámbito de la pintura de historia han de citarse obras relevantes como La Paz de las Damas y La última entrevista entre Don Juan de Austria y Felipe II, obras ejecutadas en 1879. Dentro de la retórica habitual que todos los artistas españoles de esta época introducían en la pintura de asunto histórico, Villegas se destaca por su esfuerzo en obtener en sus obras una máxima naturalidad en la descripción de los gestos y actitudes de los personajes. Al mismo tiempo, fue minucioso y preciso en la descripción arquitectónica de los escenarios de sus obras, de los vestuarios y de los objetos. Notable es en su producción la escena que representa a Pietro de Aretino en el taller de Tiziano, ejecutada en 1890 en homenaje al gran maestro de la pintura veneciana del Renacimiento. Villegas sintió siempre una especial predilección por la ciudad de Venecia, a la que viajó en numerosas ocasiones y en la que permaneció durante largas estancias que le proporcionaron numerosos temas de inspiración. Su mejor pintura de tema veneciano es El Triunfo de la Dogaresa, ejecutada en 1892 y que es un entusiasta homenaje a la elegancia y belleza de la figura femenina. Otras composiciones con argumento veneciano son La fiesta de las Marías y La procesión del redentor.
   El subyugante ambiente urbano de la ciudad de Venecia fue también motivo de inspiración para Villegas, quien plasmó allí atractivos paisajes como El canal de la Zatera, La Ca d’Oro, La iglesia de la Salute y El ponte della Paglia.
   Sin duda, la modalidad pictórica que más renombre proporcionó a Villegas fue la de asuntos costumbristas, con la que alcanzó un notable éxito de crítica y de público y la que fue adquirida con entusiasmo por su clientela. La moda por temas de inspiración española estuvo en boga en Europa en el último tercio del siglo XIX y Villegas alcanzó con ella un excepcional resultado, merced a la calidad y el virtuosismo que plasmaba en este tipo de pinturas. Esta circunstancia le permitió ejecutar con prodigalidad numerosos temas protagonizados por toreros, bailaoras, pícaros o mendigos que por su acertada descripción fueron intensamente valorados. Al tiempo que temas de raigambre hispana, Villegas realizó también con gran fortuna temas populares de inspiración italiana, que igualmente interpretó con singular acierto. De esta índole son obras como La fiesta del quince de agosto en Nápoles y Al mercado en las cuales recrea especialmente hermosos prototipos femeninos que muestran un sentido elegante y refinado en su expresividad.
   Bien relacionado con los altos estamentos eclesiásticos de Roma, Villegas alcanzó a captar en varias ocasiones escenas protagonizadas por personajes pertenecientes a las jerarquías superiores de la Iglesia, como obispos o cardenales. En estas obras, que tuvieron una gran acogida entre la clientela, destacan La antesala de su Eminencia y El cardenal penitenciario. También con asunto religioso representó escenas que describen ceremonias o procesiones como La fiesta de las palmas en San Juan de Letrán que puede ser considerada como una de las mejores obras que el artista realizó en Roma.
   De forma inevitable Villegas incidió en la práctica de pintura de “casacones”, puesto que la clientela seguía demandando este tipo de obras; en esta modalidad su obra maestra es la representación de El bautizo del nieto del general, seguida de otra denominada El barbero de Sevilla. También siguiendo la moda vigente en su época, realizó representaciones de carácter orientalista, que recreó gracias a la experiencia visual que tenía de este ámbito y que obtuvo en un viaje a Marruecos que había realizado en su juventud. Como ejemplo de este tipo de pinturas puede señalarse La tienda del vendedor de babuchas.
   Uno de los temas hispanos de mayor éxito dentro del repertorio de Villegas fue el taurino, que recreó en obras como El descanso de la cuadrilla, Toreros en la capilla de la plaza, Toreros en la taberna y sobre todo La muerte del maestro, obra de grandes dimensiones de la cual realizó dos versiones diferentes (en 1893 y en 1910).
   Otras pinturas de inspiración popular fueron El jaleo, Los monaguillos, Matilde la gitana, Soledad la cantaora y Encarna. En todas estas pinturas Villegas supo captar atractivos modelos que recrean progresivamente una técnica fluida y diestra que hace lamentar que no se dedicase a una pintura más comprometida y trascendente, circunstancia que le hubiera otorgado un puesto de mayor preeminencia entre los artistas que marcaron la transición entre el siglo XIX y el XX.
   Muy notable, aunque minoritaria dentro de su producción, fue su dedicación al retrato, que practicó en repetidas ocasiones ejecutando varias versiones de su propio autorretrato y pintando también a su esposa Lucía Monti y a otros personajes familiares. Numerosos clientes quisieron también ser efigiados por Villegas, destacando entre ellas Las señoritas de San Gil y el Marqués de Polavieja, en el ámbito aristocrático, aunque quizás su mejor retrato fue el de Pastora Imperio, rebosante de gracia y desenfado.
     En los últimos años de su vida, Villegas se sintió captado por el espíritu artístico del simbolismo, al que llegó sin duda con notable retraso; sin embargo, con este espíritu artístico, llegó a concebir en los últimos años de su vida un magno proyecto en el que intentó reflejar la trascendencia del ser humano y los impulsos que mueven sus acciones y sentimientos. Todo ello lo recogió en su Decálogo, conjunto de doce pinturas en las que representó los diez mandamientos de la ley de Dios más un prólogo y un epílogo. En estas pinturas aparecen el hombre y la mujer, generalmente al desnudo y vinculados a la naturaleza, logrando efectos de una gran belleza que refuerzan el contenido narrativo de estas escenas (Enrique Valdivieso González, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "La muerte del maestro", de Villegas, en la sala XII del Museo de Bellas Artes, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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