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miércoles, 14 de octubre de 2026

Los principales monumentos (Dístylo, Castillo de Arribalavilla, Cisterna Romana, Palacio de Don Juan de Zúñiga, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Casa de Pedro Crespo, Real Capilla del Santísimo Cristo de la Quinta Angustia, Arquitectura Popular, Arquitectura Religiosa, Presa, Cancho Roano, Docenario, Cueva del Valle, Túmulo protohistórico, y Molino sobre el Ortiga) de la localidad de Zalamea de la Serena, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Dístylo, Castillo de Arribalavilla, Cisterna Romana, Palacio de Don Juan de Zúñiga, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Casa de Pedro Crespo, Real Capilla del Santísimo Cristo de la Quinta Angustia, Arquitectura Popular, Arquitectura Religiosa, Presa, Cancho Roano, Docenario, Cueva del Valle, Túmulo protohistórico, y Molino sobre el Ortiga) de la localidad de Zalamea de la Serena, en la provincia de Badajoz.
     Zalamea de la Serena se localiza en el sector de Castuera, sobre un emplazamiento de penillanuras. En sus inmediaciones perduran testimonios de la presencia de moradores desde los tiempos más remotos, como el dolmen denominado "Tortero de la Vieja"; o el yacimiento de Cancho Roano, santuario tartésico de acusado valor, actualmente en fase de excavación.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 245,8 Km2
     Altitud: 483 m.
     Distancia Capital: 153 Km.
     Partido Judicial: Castuera
     Comarca: La Serena
     Otras Entidades: San Cristóbal de Zalamea
     Gentilicio: Llipense
Ayuntamiento de Zalamea de la Serena
     Plaza Calderón de la Barca, 1
     06430 Zalamea de la Serena (Badajoz)
     Teléfono: 924780032
     Fax: 924843529
     Email: ayuntamiento@zalameadelaserena.es - secretaria@zalameadelaserena.es
     Web: www.zalamea.com
Historia.-
    Zalamea de la Serena se localiza en el sector de Castuera, sobre un emplazamiento de penillanuras.
     En sus inmediaciones perduran testimonios de la presencia de moradores desde los tiempos más remotos, como el dolmen denominado "Tortero de la Vieja"; o el yacimiento de Cancho Roano, santuario tartésico de acusado valor, actualmente en fase de excavación.
     Municipio romano bajo el topónimo de Iulipa, constituyó un enclave destacado en tiempos de Trajano. Desde esa época data el Dístylo que, como uno de los hitos más representativos de la localidad, se erigen en su plaza central.
     Tras la etapa romana, Zalamea se mantuvo activa bajo los los visigodos, constituyendo en el período árabe un centro importante. Tras la Reconquista quedó integrada en la Orden de Alcántara con categoría de Encomienda, experimentando numerosas vicisitudes durante la Edad Media, a consecuencia de las pugnas institucionales en que se vio envuelta. A partir de 1.474, la Orden de Alcántara celebró aquí sus Capítulos, y en 1.527 quedó establecida como uno de sus Prioratos.
     Su mayor esplendor corresponde al siglo XV, tiempo del que data su configuración urbanística, en ese momento perimetrada por una cerca amurallada y las realizaciones monumentales más destacadas. Su componente fundamental es el castillo, hoy situado ya en el centro de la población, rodeado por las edificaciones que se adosan a sus muros. Se trata de otra rehecha por los cristianos sobre una fortaleza árabe anterior. Consta de plaza de armas y recinto forzado por numerosas torres, entre las que sobresale la llamada torre Alta o del Homenaje, de cuerpo hexagonal, erigida en tiempos de Carlos I. En el patio central se estableció en 1.826 el cementerio de la localidad que permaneció allí hasta 1.972.
     En este castillo, levantó su palacio el último Maestre de la Orden de Alcántara, Juan de Zúñiga, convirtiéndolo en sede de la célebre Academia Literaria que, como importantísimo foco cultural, floreció en Zalamea en las postrimerías del siglo XV. De ella formaron parte figuras tan señaladas como el jurista Fray Gutiérrez de Trejo; el teólogo Fray Domingo; el médico Doctor de Parra; el astrólogo judío Abasurto; el maestro de Capilla Solórzano, el músico más insigne de su tiempo, y otros. La figura más sobresaliente de este conjunto fue Antonio de Nebrija, que escribió aquí la primera Gramática de la lengua castellana, publicada luego en Salamanca en 1492 (Diputación Provincial de Badajoz).
     En el pueblo inmortalizado por Calderón de la Barca al elegir como protagonista de su drama El alcalde de Zalamea a don Pedro Crespo aún puede verse la casa donde viviera el personaje his­tórico, convertido en paradigma del concepto del honor. Es un sencillo edificio de muy modesta traza con historiado dintel. Tras su recuperación, en la década de los setenta, el dístilo de Trajano (año 103), que se hallaba empotrado en la iglesia parroquial, luce ahora su esbeltez exenta presidiendo la plaza. Probablemente se trata de un cenotafio o monumento funerario de una de las hijas del emperador romano. A Francisco de Mora, discípulo de Herrera y uno de los pioneros del barroco en España, se debe la construcción de la ermita del Cristo (1607), que exhibe azulejos de Triana en la sacristía.
     En el centro del núcleo urbano se conserva el castillo, aunque los edificios adosados dificultan su contemplación, y cercana a él se alza la iglesia de los Milagros (siglo XIII), obra de estilo gótico recientemente liberada del encalado que cubría sus muros. En las afueras, por la zona de las cañadas, existe un dolmen, y junto a la carretera que conduce a Quintana se vienen realizando importantes excavaciones arqueológicas en el paraje conocido como Cancho Roano. Zalamea, por lo demás, es núcleo animado, con fiestas que mantienen vivas tradiciones ganaderas, especialmente los rodeos de septiembre (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005). 

Monumentos.-
     Zalamea alberga uno de los mejores ejemplos dejados por la dominación romana: el Dístylo. Se trata de un monumento funerario construido en el año 103 en honor al emperador Trajano, y según la tradición, es el cenotafio de una de sus hijas. Se trata de un monumento funerario de casi 25 metros de altura, único en España, compuesto por dos columnas sobre alto pedestal. Durante mucho tiempo permaneció oculto bajo la torre de la iglesia parroquial que, utilizándolo como armazón se construyó en el siglo XVI, hasta que en 1.961 fue restaurado para quedarlo exento y devolverle su aspecto original. La pieza está declarada Monumento Histórico desde 1.931.
     Otra edificación de interés es el castillo, que fue una fortaleza árabe, rehecha en época cristiana; aún conserva la Torre Alta o del Homenaje, realizada en tiempos de Carlos I. En este castillo, se edificaría el Palacio del último Maestre de la Orden de Alcántara, Juan de Zúñiga, así como la célebre Academia Literaria.
     La iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Milagros, obra originaria del siglo XIII con actuaciones del XV y otras. Al exterior, ofrece variada morfología de atractivo plasticismo, entre cuyos componentes se distinguen las portadas protogóticas. El interior también llama la atención por la riqueza de sus elementos, entre los que resaltan las capillas góticas laterales, la bóveda de la mayor, el púlpito de labra plateresca, etc.
     Muy significativa asimismo, la Real Capilla del Cristo de la Quinta Angustia, obra de gran cuerpo con excelente portada clasicista ejecutada en 1.607 por Francisco de Mora. Al interior sorprenden su gran nave cupulada, el coro, retablos, canceles, etc. Su componente más señalado es la azulejería que cubre la sacristía y la capilla mayor, realización singular compuesta por dos series iconográficas diferentes, con escenas del Antiguo Testamento y la Vida de Jesús. Las obras, datables en el siglo XVII, constituyen una de las muestras más representativas y valiosas en su especie de toda la región.
     Otras múltiples realizaciones patentizan la solera histórica y la pujanza de Zalamea en el pasado. Entre ellas merecen ser citadas la pequeña ermita de Santa Prisca, obra gótica de XV; o la ermita de Santiago, sede de los Capítulos de la Orden de Alcántara, y los tres conventos de San Francisco, la Concepción y la Trinidad, fundados en el siglo XVI y XVII, alguno ya desaparecido. Obra notable es el antiguo Ayuntamiento, erigido en el XVIII por el Marqués de la Casa de Mena, que perdura enfrente de la iglesia parroquial. De otro carácter era el Pozo de la Nieve, insólita instalación desde la que se suministraba este producto a todo el partido judicial; o la Casa de Pedro Crespo, que se localiza en la plaza de la Justicia, supuesta vivienda del legendario personaje, y según la tradición local, escenario del drama calderoniano, en la que aún se muestra la viga en la que resultó ahorcado el Capitán Álvaro de Ataide, hoy inconcebiblemente maltrecha y abandonada.
     A las afueras de la localidad, sobre el río Ortigas, se encuentra la presa erigida en el siglo XVIII por el Marqués de Casa de Mena. De ella arranca un acueducto de la misma época que lleva el agua hasta una de las zonas de regadío más antigua de la Serena. La morfología de la obra y la hermosura del paraje en que se enclava resultan de notable atractivo.
     Nuevas áreas de crecimiento han surgido en los últimos tiempos, sobre todo en torno a la plaza de San Francisco o el Coso, sobre el camino hacia Quintana, donde en otro tiempo se erigía el convento franciscano. En ella se abre una espaciosa plaza presidida por el nuevo Ayuntamiento, en cuyo centro se levanta un monumento a Calderón de la Barca, obra del villanovense García Lozano. Otros tejidos modernos se sitúan sobre los caminos de Azuaga y Peraleda y otros sectores.
     La trama urbanística histórica quedaba configurada en otro tiempo por calles tortuosas y en pendiente, compuestas por edificaciones características de la zona. Estas se peculiarizan por la presencia de granito en los dinteles, recerco de los vanos, placados y esquinazos, etc., lo que da lugar a realizaciones de aspecto potente y sobrio. Elemento común eran las piedras armeras que presidían las fachadas testimoniando el abolengo de sus ocupantes. Al interior resultan propios los zaguanes con portas y arranques de escalera de diseño gótico.
     En la actualidad, la transformación de estas realidades arquitectónicas, resulta muy acusada, habiéndose producido en la última década, importantes destrucciones en el casco histórico, con pérdida de numerosas edificaciones de enorme valor artístico y ambiental, lo que está desvirtuando de manera acusada la fisonomía secular de este importantísimo centro, sin duda, uno de los más significados de el partido judicial y aún de la región.
     Otros monumentos de interés:
                Santuario indígena romanizado
                Cisterna romana
                Casa de los Caños, solar del conquistador Pedro de Valdivia
                Pilar Moro
                Azulejería sevillana del siglo XVII (Capilla Sto. Cristo)
                Fachada del Palacio de D. Juan de Zúñiga, primera Corte literaria de Extremadura, donde Elio Antonio de Nebrija escribió la primera gramática castellana.
                Casonas y fachadas góticas (Diputación Provincial de Badajoz).

Dístylo.-
     Se trata de un singular monumento conmemorativo funerario fechado en el s. I d.c ( año 102). Está ubicado en la Plaza de la constitución, dentro del municipio de Zalamea, aunque primeramente estuvo emplazado fuera de los muros de la ciudad de Iulipa, siendo utilizado como torre campanario de la Iglesia Parroquial hasta enero de 1961. En este años, los arquitectos José Menéndez Pidal y Antonio García Bellido comenzaron su restauración terminando tres años después recuperando así el monumento, su fisonomía original como obra exenta.
     La construcción tiene una altura de 23,23 metros, siendo la de más altura de su familia y única en la Península Ibérica. Fue declarado Monumento Nacional por Decreto de 1931.
     El origen de este monumento se encuentra en Delfos (Grecia), de donde pasa a través de Alejandro Magno a Siria.
     Según Menéndez Pidal pudo pasar a Zalamea de dos formas:
     A través del padre de Trajano, mientras estuvo de cónsul en Siria, según atestigua la Epigrafía que se encontró junto al monumento y que aún se conserva parte de él en la Iglesia Parroquial.
     “MAX. TRIB. PONT III COS.IIII MUNIC. IULIPENSE. D.D.D.”
     Cuya traducción sería:
     “El municipio ilipense dedicó este monumento al emperador: Cesar Nerva Trajano: hijo del divino Nerva Germano, Máximo pontífice, cuando era por tercera vez potestad tribunicia y cuarta vez cónsul”.
     A través de los mercaderes sirios que venían hasta aquí para comerciar.
     Constructivamente está compuesto por:
     Un Podium de 1,37 metros de altura, apoyado directamente sobre la roca madre, y repartido en tres hileras de 0,45 metros.
     Un Basamento de unos 6,34 metros de altura, compuesto a base de un orden apilastrado. Posee cuatro pilastras en los frontales y tres en los laterales.
     Un Entablamento formado por un arquitrabe dividido en tres plantas de bandas y una cornisa que separa el arquitrabe del friso, no consta que tuviera decoración, encontrándose aquí la inscripción de Tongilia.
     Sobre el basamento se levantan dos basas desde donde parten dos columnas de fustes estriados con una altura de 10,40 metros, seguido por un atrio de coronación formado por un collarino y un capitel corintio. Toda la construcción está realizada en piedra de sillería granítica aparejadas en hileras horizontales de altura similar (Ayuntamiento de Zalamea de la Serena).

Castillo de Arribalavilla.-
      Antonio Navareño Mateos en el libro “Castillos y Fortalezas en Extremadura”, nos habla del Castillo de Zalamea:
      “La toma de Zalamea por Fernando III con ayuda de la Orden de Alcántara en 1232, hace pensar en la existencia de una fortaleza islámica en el lugar, aunque la que ahora podemos contemplar fue construida por completo con posteridad a la Reconquista.
     El castillo actual, con planta cuadrangular regular de proporciones moderadas, con torres en los ángulos, en un lugar accesible no muy elevado, junto a la población, responde al modelo de fortificación del siglo XV. Creemos que entonces se aprovecharían algunos elementos del viejo castillo existente anteriormente, como parte de la cerca primitiva que todavía en el siglo XVI se cita como barbacana, pero ya vieja y arruinada, aunque todavía conservaba algunos “torrejones” o cubos.
     Todavía conserva las cuatro torres angulares, pero ha perdido el lienzo del lado occidental, junto al cual a finales del siglo XV construyó su palacio el Maestre don Juan de Zúñiga.
     Sin embargo, las torres mantienen aún su fisonomía y consistencia primitivas, incluso hemos podido conocer sus nombres en la documentación del siglo XVI.
     La más señera es la Torre del Homenaje, la única prismática, con un interesante sistema de autodefensa al tener la puerta de acceso elevada varios metros sobre el nivel del adarve. También la Torre Oscura, situada en el ángulo suroccidental tiene un interesante sistema de seguridad al contar en su interior con un angosto pasadizo por el que es preciso circular para acceder a las dependencias de sus distintos pisos o para trasladarse de un adarve a otro.
     Algo parecido, aunque más simple, sirve como seguro en la Torre de la Higuera, situada en el ángulo noroccidental, pues para comunicar los dos lienzos de ese ángulo era preciso subir por una angosta escalera hasta la terraza y luego descender por otra similar. La única que es hueca en su parte baja en la Torre Mocha, situada en el ángulo nororiental.
     Como era característico en este tipo de castillo, contaba con sendos volúmenes adosados a los cuatro muros del recinto, desplegándose en torno a un patio cuadrado en el centro.
     Ahora sólo queda uno de los muros maestros que configuraban la crujía de un lado, pero por la documentación sabemos su disposición original y la ocupación de estos para albergar las distintas dependencias domésticas y residenciales del castillo.
     Sin embargo sí puede visitarse el aljibe que se halla en el centro del patio, aunque ha sufrido muchas modificaciones y ha perdido su primitiva función, sabemos que se construyó a mediados del siglo XVI, época en la que se acometen muy importantes y cuantiosas obras de restauración y acondicionamiento del castillo, pero poco después comienza su abandono”.
     En 1826, se instaló en el interior el cementerio municipal, siendo exhumados los restos que aún contenía en 1976, aunque quedan algunas lápidas de esta época en su interior (Ayuntamiento de Zalamea de la Serena).

Cisterna Romana.-
     En la calle de Santa Prisca, nº 81, actualmente se está realizado el acondicionamiento para que pueda ser visitable, existe una construcción subterránea, que el propietario utiliza como pajar, que por su disposición y características constructivas, cabe asignar a la época romana.
     Lo conservado del edificio, se reduce a cuatro estancias en línea, de las que la más exterior está destruida, en parte, como decimos. Las tres más interiores, de dimensiones casi iguales, de cómo 1’25 m de fondo por 1’65 m de ancho, están separadas entre sí por arquerías con huecos de paso de 0’65 m de luz, con la particularidad de que como las estancias tienen bastante altura (4,44 m), cada arquería aparece doblada en altitud, sin duda para aligerar el peso considerable que gravitaría sobre la ordenación inferior; esta curiosa disposición, nos recuerda los arcos de entibo que aligeran las arquerías del acueducto de Los Milagros de Mérida, y los que en la mezquita cordobesa peraltan las naves del oratorio musulmán con funciones constructivas muy similares. Avanzando hacia la actual salida, se aprecian otras dos estancias, la más exterior, como decimos, incompleta, separadas por arcos del mismo tipo y dimensiones, pero únicos en altura, por lo que se peraltan para conseguir una altura correspondiente a la clave de los arcos superiores antes descritos; la supresión está justificada, ya que el pavimento de estas habitaciones, más alto en esta zona, imposibilita la solución de arquerías superpuestas. Así, estas habitaciones tendrían, si ambas se suponen iguales, unos tres metros de profundidad por un metro setenta y dos de ancho, como todas las del conjunto.
     El sistema de construcción del edificio es, como anticipamos, netamente romano; los paramentos son de mampostería menuda tratada con cuidado en hiladas que tienden a la horizontalidad; mientras que los diferentes muros de separación de las estancias, de un espesor que varía entre los 0’45 y los 0’70 m, es un curioso aparejo mixto de sillería de granito con verdugadas de a cinco hiladas de ladrillo (sus dimensiones son 28 x 22 x 3’5 cm; la junta tiene de espesor, por término medio, unos 5 cm), rellenándose los espacios que contornean las arquerías con mampostería similar en todo a la de los paramentos laterales de la construcción; es de señalar que los arcos, por su reducidas dimensiones, no se despiezan, estando constituidos por un sillar a todo tizón, recortado en forma semicircular. Las bóvedas son de cañón, dispuesto en sentido longitudinal, y aparecen construidas con la misma mampostería ya señalada en paramentos, siendo su directriz de arco rebajado; en el centro de cada bóveda, y en cada una de las estancias, un lucernario circular de unos 30 cm de diámetro daría luz y ventilación al interior. A juzgar por lo que es posible reconocer en las roturas de los muros, éstos se componían con un núcleo de hormigón de cal y canto, al modo de otras construcciones de tradición romana. Es de señalar que el edificio estuvo en su interior totalmente estucado a la cal, tanto en sus paramentos verticales como en sus bóvedas y suelos, con la particularidad de que en éstos, los ángulos que forman con los muros, aparecen achaflanados en forma similar a la manera en que se rematan las construcciones romanas de destino hidráulico (estanques, acueductos, cisternas, etc.) (Ayuntamiento de Zalamea de la Serena).

Palacio de Don Juan de Zúñiga.-
     En el flanco occidental se disponía el Palacio de Don Juan de Zúñiga, construido en el último cuarto del siglo XV. Actualmente sólo se conserva la fachada, que la forman una puerta (que es el acceso actual al Castillo) con arco escarzado y moldura gótica, dos plantas de vanos rebajados, disponiendo uno de ellos asientos de piedra embutidos, rematada el coronamiento una cornisa en bocel y el escudo de los Zúñiga.
     Don Juan de Zúñiga ya libre de sus ocupaciones militares se instala en Zalamea de la Serena, donde construyó un fastuoso palacio adosado al castillo, el que convirtió en Corte Literaria, a la que acudieron figuras eminentes como Fray Gutierrez de Trejo, jurista y Caballero de la Orden de Alcántara, Gray Domingo, teólogo de la Orden de Predicadores, Abasurto, astrólogo que escribió en esta academia uno de sus mejores libros, el “Tratado de las influencias del cielo” (1486); el maestro de Capilla Salórzano, el mayor músico que conocieron aquellos siglos.
     El astrólogo Abasurto le enseñó todo lo que era lícito sobre la astrología y era tan aficionado que ordenó que le pintasen en el aposento más alto del palacio, el cielo con sus planetas, astros y signos del Zodiaco.
     De esta nómina de personajes ilustres que conformaban la corte literaria destaca con singular relieve, Antonio de Nebrija, que permaneció al lado de Don Juan de Zúñiga en su palacio durante largas temporadas entre los años 1485 y 1503, y donde escribió la primera gramática de la lengua Castellana y el primer diccionario de nuestra lengua, ambas obras impresas en 1492 (Ayuntamiento de Zalamea de la Serena).

Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios.-
     La Iglesia de Nuestra Señora de los Milagros se encuentra en la Plaza de la Constitución, junto al Distylo, que hasta la década de los 60 del siglo pasado formó parte del campanario del templo.
     Este edificio, originario del siglo XIII, es la construcción más antigua de la zona, aunque sufrió reconstrucciones en los siglos XV y XVII, lo que hace que no pueda ser encuadrada en ningún estilo artístico concreto.
     La fachada, que presenta ojos de buey, pequeñas ventanas o troneras y epigrafías romanas, está realizada con sillares de piedra granítica, y de ella sobresalen la estructura ochavada de la cabecera, su capilla adosada y la torrecilla.
     En el interior, el cuerpo principal consta de una única nave con tres tramos, cubierta por bóveda de lunetos, coro a los pies sobre pilares graníticos y cabecera cuadrangular. Esta, que corresponde a la parte más antigua de la obra, resulta de mayor altura que la nave, cubriéndose mediante cúpula ochavada sobre trompas, con crucería estrellada. A este cuerpo principal se adosan, por el lado de la Epístola, una nave menor remodelada en el siglo XVII, compuesta por cuatro capillas con bóveda de arista, y otra mayor, de traza gótica, con cubierta de nervadura, aneja a la cabecera. Por el lado del Evangelio se abren otras capillas, con cubiertas de crucería y portadas de rica labra gótica, estilo al que también corresponde el púlpito y la escalera existente en la Sacristía.
     Tiene dos puertas de acceso; la principal es de estilo gótico, con arco de medio punto, arquivoltas en piedra granítica, y la puerta trasera es de estilo protogótico con arco apuntalado en piedra granítica igualmente. Existe otra puerta, la del campanario, de estilo románico con arco de medio punto y coronada con el escudo de la familia de los Zúñiga (Ayuntamiento de Zalamea de la Serena).

Casa de Pedro Crespo.-
     Es la típica casa de arquitectura popular solariega.
     La fachada contiene un dintel con un arco escarzado. Dentro se conserva la escalera de acceso al piso superior o doblado, donde almacenaban el grano y guardaban los aperos de labranza.
     Tiene todos los elementos decorativos como pomas, hornacinas, molduras o incluso el doble arco con el que se mira la escalera, siendo del más puro estilo gótico, labrado en piedra granítica.
     El suelo es típico de labrado en piedra granítica. El suelo es típico de rollito y sus techos, realizados con palos y jara, son de poca altura.
     Al ser un labrador adinerado, para la construcción de su casa Pedro Crespo utilizó motivos decorativos del Palacio de Zúñiga.
     Dentro de la casa se muestra la viga del techo en la que fue ahorcado, en 1580, el Capitán Álvaro de Ataide.
     Ha sido reformada en 2009/2010 para albergar el museo de “El Alcalde de Zalamea” (Ayuntamiento de Zalamea de la Serena).

Real Capilla del Santísimo Cristo de la Quinta Angustia.-
     Según las investigaciones llevadas a cabo por la Licenciada en Historia del Arte, Ana Victoria Cantero Domínguez, se hace una descripción detallada de la azulejería de la Real Capilla del Stmo. Cristo de la Quinta Angustia.
HISTORIA DEL EDIFICIO:
     Las trazas del edificio fueron dadas por Francisco de Mora en 1607, que comprendían la Iglesia y el contiguo hospital. En la primera trabajaron también su sobrino Juan Gómez de Mora y José Villareal. Las obras de la Iglesia se dieron por terminadas después de la muerte de Mora, en 1611, de ella, sólo se edificó la cabecera y la tercera parte de su única nave; las de la Sacristía concluyeron en 1617.
     La Capilla es de fábrica de mampostería y piedra. Con portada de traza clásica, con tres columnas a cada lado, y dos en el cuerpo de coronamiento, sirviendo de remate el escudo real de los Austrias. Es de una nave, con planta de cruz latina (inacabada), y cúpula de media naranja en el crucero.
     Del interior destacan como elementos decorativos paneles de azulejos planos pintados que decoran los muros de la Iglesia y la Sacristía, son de tema sacro. Todos ellos debieron formar parte de un conjunto realizado, seguramente, para otro edificio, pues su ubicación actual, como posteriormente veremos, no es la originaria. Las imágenes representan escenas del Antiguo y Nuevo Testamento. El lenguaje empleado para todos ellos es expresivo, esencial y claro.
DESCRIPCIÓN DE LOS PANELES DE AZULEJOS:
     a) Paneles situados en la Iglesia:
     Están colocadas en la zona del presbiterio todas las escenas que hacen referencia al Nuevo Testamento y tres más del Antiguo Testamento. En el testero se situaron tres registros del Antiguo Testamento que representan:
                “El Sacrificio de Abrahán”.
                “La Zarza Ardiente”.
                “El Diluvio Universal”.
     Por temática, su lugar de ubicación sería la Sacristía, formando parte del grupo allí dispuesto.
     En los muros laterales, lado de la Epístola y lado del Evangelio, las representaciones son del Nuevo Testamento y describen la Pasión y Muerte de Jesús, resueltas con más o menos acierto. Siguiendo un orden cronológico de acontecimientos, comienzan en el lado de la Epístola con la “Oración de Jesús en el Huerto de los Olivos” y otras cinco más. En el lado del Evangelio el inicio se hace con la “Primera Caída de Jesús con la Cruz a Cuestas” y finalizan con la representación de la “Aplicación de Ungüentos a Cristo Muerto”.
     En todas ellas hay un predominio de los fondos arquitectónicos, salvo en la “Oración en el Huerto de los Olivos”, el “Calvario” y “La Piedad”, que es el paisaje vegetal el protagonista, pero de escasa floresta. El número total de registros ubicados en el presbiterio son diecisiete.
     Todas las representaciones tienen la misma medida: 0’80 m de ancho por 1’05 m de alto, a excepción de tres, a las que se les ha quitado o añadido algún elemento, por eso las medidas difieren del resto.
     Los azulejos tienen el mismo patrón: 13×13 cm, también los de cerradura. El número de piezas por representación es de 48.
     b) Paneles situados en la Sacristía:
     Las piezas cerámicas recubren en casi su totalidad todos los muros de la estancia. La mayoría de las representaciones hacen alusión a escenas del Antiguo Testamento, cinco situadas en el muro derecho, dos en el izquierdo y una más en el de acceso. Del Nuevo Testamento es el panel que cubre todo el muro frontal, creemos representaba el “Calvario”, destacando del resto por su enorme envergadura.
     Comenzando por la parte derecha y siguiendo un orden cronológico, se representa “La Creación”, en varios registros:
                “Creación del Mundo”
                “Creación de Adán”
                “Creación de Eva”
                “Eva Ofrece el Fruto Prohibido a Adán”
                “Expulsión del Paraíso”
     En el muro izquierdo las escenas hacen referencia al Diluvio Universal:
                “Construcción del Arca de Noé
                “Entrada de los Animales en el Arca de Noé”:
     La última escena, situada en el muro de acceso a la Sacristía, no sabemos con certeza a quién representa, suponemos que puede ser alguna “Santa Mártir”, que tenga relación con la localidad.
     Todos los paneles tienen la misma altura 1’21m, en cambio la anchura difiere, siendo la más repetida la de 1’35m.
     Muro Frontal: Nosotros vamos a suponer que las dos figuras formaban parte de un Calvario, en el que la representación de Jesucristo crucificado debió perderse.
     “El Calvario”: Es un impresionante mural, que tiene aproximadamente unos tres metros de alto por cinco de ancho y cubre todo el testero de la sacristía (Ayuntamiento de Zalamea de la Serena).

Arquitectura Popular.-
     La arquitectura civil y popular constituye uno de los apartados menos tenidos en cuenta a la hora de hacer inventario del patrimonio. Podemos clasificar la arquitectura popular como la manera más directa de expresión formal que tiene un pueblo y la fuente más objetiva por la que podemos conocer la forma de vida de sus habitantes, sus antecedentes medievales, el tipo de paisaje en el que se ubica el pueblo, las estridentes agresiones que amenazan con hacer desaparecer los modelos vernáculos y la sensibilidad y concienciación de los que hoy tenemos la responsabilidad de hacerlos llegar a aquéllos que nos sucedan.
     La arquitectura popular en Zalamea abarca un amplio repertorio de casas solariegas y grandes casas señoriales pertenecientes a familias de nobles establecidas tradicionalmente en el núcleo. La conjunción de tales realizaciones configura un paisaje urbanístico de notable valor. Los modelos arquitectónicos representativos de la localidad se caracterizan por sus austeras fachadas de color oscuro, de disposición asimétricas, compuestas por sillares graníticos, por lo común con las juntas encaladas. Parcas molduras de regio aspecto, suelen enfatizar la puerta principal, sobre la que se disponen un ostentoso balcón definiendo la parte más noble del edificio. Reducidos huecos con rejería de forja entre poyos y guardapolvos, y el escudo armero blasonando la nobleza de la vivienda, completando los componentes formales, siempre de aspecto severo y sólido.
     A veces, la fachada consta de una parte de parámetro encalado en blanco, y de otra placa de sillares. En otras, el granito se reduce a los dinteles recercos de los vanos y a los esquinazos. No faltan tampoco casas con recercos y molduras ejecutadas en ladrillo encalado, según el tipo barroco, sin embargo, las fórmulas más representativas son aquellas en que participa el granito.
     Entre las numerosas mansiones hidalgas de la localidad, cabe mencionar la llamada Casa de los Caños (solar de la mujer del conquistador de Chile, Pedro de Valdivia), la de Pedro Arévalo, la de los Zúñiga, Arce y Reinoso, Nogales Dávila, Tamayo Salazar, Arévalo de Montenegro, Pérez Merchán, Ortiz de Gahete, y otras muchas y desaparecidas o muy transformadas.
     El propio Antonio de Nebrija tuvo su casa en la zona vieja de Arribalavilla, próxima al Castillo, en la calle que en su memoria aún ostenta el nombre del insigne humanista (Ayuntamiento de Zalamea de la Serena).

Arquitectura Religiosa.-
CONVENTO DE SAN FRANCISCO:
     Erigido en la villa en torno a 1584, del que no quedan más que una pequeña hornacina. A su alrededor se respetó un amplio espacio despejado que hasta el siglo XIX se mantuvo como terreno o coso, destinado a la celebración de rodeos, mercados, ferias y otros acontecimientos semejantes. En su recuerdo, sobre la fachada de una de las casas de la misma, aparece una pintoresca imagen de la época, realizada en piedra policromada, representando el titular del monasterio

CONVENTO DE LAS MONJAS DE LA CONCEPCIÓN:
     Fue fundado por Doña Leonor de Zúñiga Vargas y Chaves, viuda de Pedro Carvajal, en 1606. Adosado a la capilla de Santiago, donde se reunían los caballeros de la Orden para oficiar la misa. Actualmente, está regentado por la Congregación Hermanas de Jesús-María.

CONVENTO DE LA TRINIDAD:
     Fue fundado por D. Diego de Arce y Reinoso, natural de la villa. Se inauguró el 13 de Septiembre de 1665, casi dos meses después de la muerte de Arce y Reinoso. Tomó posesión el padre Fray Miguel de Jesús María. El primer edificio estuvo anclado en la calle Esparragosa, pasando posteriormente al Hospital de la Caridad, adosado éste a la Real Capilla del Stmo. Cristo.

ERMITA DE SAN ANTONIO:
     Situada al lado de la Casa de Pedro Crespo, en la Plaza de la Justicia.

ERMITA DE SAN ISIDRO:
     Situada en Docenario, pedanía de Zalamea de la Serena.

ERMITA DE SAN CRISTÓBAL:
     Situada en la Charca de Zalamea (Ayuntamiento de Zalamea de la Serena).

Presa de Zalamea "La Charca".-
     No es posible fechar exactamente la construcción de la presa, aunque por su tipología se puede apreciar su reconstrucción al conjunto de presas extremeñas del siglo XVIII (1780). La presa tiene gran actividad en la actualidad porque sirve para retener las aguas del Río Ortigas que son utilizadas mediante un sistema de canalizaciones que sale de la presa para el riego de unas 250 hectáreas entorno al poblado de colonización de Docenario de San Cristóbal. Tradicionalmente sus aguas eran utilizadas para moler en el molino que tiene adosado a los contrafuertes de la presa.
     En los márgenes del embalse por las magníficas condiciones y bellas panorámicas que presentan han proliferado las urbanizaciones y las edificaciones con carácter de segunda residencia. Existe un lugar acondicionado para el baño, con un merendero, bares, piscinas, una casa rural, un albergue etc. En definitiva, un lugar muy interesante para el recreo de gran número de ciudadanos de la zona. Un recreo que se acentúa el día de la Romería de San Cristóbal, que se celebra el segundo domingo de Julio, y donde hay que destacar los concursos de carrozas.
     Por su parte, la presa tiene 17 metros de altura, 113 de longitud y una capacidad inferior al hectómetro cúbico. Consta de elementos decorativos como una pequeña calificación de estilo barroco en la coronación de la presa, donde en el pasado era bastante posible que hubiese una imagen religiosa. Finalmente señalar que pese a ser de mediados del siglo XVIII se mantiene en perfecto estado de conservación con las lógicas modificaciones que conllevan los usos actuales y las reparaciones normales de cualquier edificación (Ayuntamiento de Zalamea de la Serena).

Cancho Roano.-
     El Centro de Interpretación de Cancho Roano, es la primera toma de contacto de los visitantes con el yacimiento arqueológico que se quiere dar a conocer. Si bien los museos son centros expositivos un tanto estáticos, en los que los visitantes asisten a la contemplación de los restos, como meros espectadores inanimados, el Centro de Interpretación constituye un nuevo concepto de espacios positivos en el que se cubren las necesidades de información, difusión, educación y concienciación de esa parte de la sociedad que acude buscando nuevos productos culturales.
HORARIO CENTRO DE INTERPRETACIÓN CANCHO ROANO
Horario de Invierno:
De lunes a Sábados de 10 a 14 y de 16 a 19 horas,
Domingos de 10 a 14 horas.
Horario de Verano:
De lunes a Sábados de 10 a 14 y de 17 a 20 horas, domingos de 10 a 14 horas.
Festivos: Cerrado.
Teléfono: 629 23 52 79
     La idea de centro de interpretación escogida para Cancho Roano, dentro de las diversas definiciones existentes hoy en día para estos centros, es la que defiende que el objetivo último del mensaje es el propio yacimiento, su evolución, valor y, sobre todo, su significado.
     Se parte de la base de que el yacimiento está ubicado frente al centro, por lo que el discurso debe girar en torno a la explicación de su funcionamiento y los materiales que contenía, pues su carácter monumental y su definición arquitectónica serán patentes cuando el interesado inicie la visita al yacimiento una vez haya comprendido en el centro de interpretación la importancia de los restos que va a observar.
     Los objetivos que pretende el centro son los siguientes: servir de apoyo a la visita del yacimiento, generar una idea global de su naturaleza, situar Cancho Roano en su contexto histórico, geográfico y cultural, explicar las diferentes partes de que consta el monumento, informar de las actividades que se desarrollaban en torno al monumento, transmitir la impresión de la antigua religiosidad, informar sobre los edificios más antiguos que justifican la existencia del último santuario e indicar el proceso arqueológico de investigación desde su descubrimiento.
     Se pretende así que el visitante salga del centro de interpretación con una noción general de las diferentes partes del yacimiento y una comprensión, aunque sea somera, de su estructura integral.
     Otro de los objetivos del centro es ofrecer al espectador elementos expositivos de gran formato, tanto para facilitar y acelerar la percepción de los diferentes elementos expuestos, como para crear un efecto impactante proporcional al que causaría el monumento en su origen.
     El Centro de Interpretación contempla el desarrollo de ocho unidades independientes: la primera, en el vestíbulo de entrada, se centra en la narración de la historia de la investigación del yacimiento, con una reconstrucción de su última fase constructiva. La segunda unidad contextualiza Cancho Roano con el conjunto de las culturas mediterráneas de ese momento. Las diferentes actividades de Cancho Roano se exponen en la tercera unidad. En la cuarta unidad se desarrollan los elementos y estructuras que conforman el propio yacimiento. La siguiente unidad está protagonizada por la maqueta, donde se explica con mayor detalle el yacimiento. La sexta unidad trata de explicar la superposición de edificios y su proceso histórico. La séptima unidad es la única que trata de recrear la idea de religiosidad del enclave con el montaje de uno de los altares del santuario. Por último, en la octava unidad, que incide en esa fundamental vertiente religiosa del sitio, se presenta la reconstrucción con materiales originales de una de las cámaras perimetrales del complejo, donde se hallaron las ofrendas al santuario.
     Por lo que respecta al edificio del Centro de Interpretación, se ubica frente al yacimiento, al otro lado del arroyo Cagancha, a unos 80 m. de distancia. Se levanta entre tres grandes encinas, y su fachada occidental, totalmente acristalada, permite tener siempre una referencia del complejo arquitectónico, lo que facilita la comprensión tanto del entorno como de la organización espacial del monumento.
     El santuario está enclavado en un terreno llano del valle de la Serena, en un paisaje rodeado por la dehesa y equidistante de un rosario de pequeñas sierras que conforman el valle. Aunque el río Ortigas riega el entorno hasta desembocar en el Guadiana, es el arroyo Cagancha el gran protagonista del lugar, pues gracias a él se levantó el monumento y el dique que impedía, ya en su época, que afectara al santuario en caso de que se desbordase por las riadas. Es por lo tanto el agua el que da su verdadero sentido al yacimiento, pues el Cagancha mantiene siempre una corriente de agua incluso en épocas de fuerte sequía, abastecido por manantiales situados algo más al Sur del lugar; pero además, tanto el foso como los dos grandes pozos que se perforaron tanto dentro como fuera del monumento, inciden en el valor esencial que debió tener el agua para sus contemporáneos. El yacimiento consta de tres edificios superpuestos.
El edificio principal
     Sobreelevado del terreno circundante, se levanta un edificio de paredes de ladrillo de adobe rojizo en un magnífico estado de conservación, sobre todo su mitad septentrional, pues la meridional fue víctima de las labores agrícolas y por lo tanto conserva menor alzado. Las paredes estaban enlucidas de caolín rojo al exterior, mientras el interior se encontraba enlucido de caolín blanco. Los suelos, de tierra batida, se remataron igualmente con caolín rojo o bien mediante la combinación de ambos colores, lo que confiere gran vistosidad a toda la construcción. Sólo una de las habitaciones (H-11) se hallaba enlosada con lajas de pizarra, material que también se utilizó para solar los numerosos canales de desagüe del complejo.
     El edificio principal se encuentra, como el resto del conjunto, orientado al sol naciente y tiene una plana cuadrangular de 24 m. de lado aproximadamente. Está constituido por once habitaciones y un gran patio que da a la planta su característica forma de U. Todo el edificio está encintado por una terraza ligeramente ataludada de 2,40 m de altura y 2 m. de anchura realizada con piedras calcáreas de gran tamaño, lugar por donde hoy se realiza la visita al monumento.
     En la fachada principal del edificio, de 0.50 m anchura y siempre orientada al Este, aún se puede apreciar restos del enlucido rojo que la cubriría por completo, al igual que sucedería con el resto de las paredes exteriores del monumento.
     Un patio cuadrado enmarcado por banquetas de piedra abre la entrada al santuario, al que se accede por la banqueta Norte mediante cuatro peldaños de piedra.
     El patio estaba totalmente pavimentado con una gruesa capa de arcilla roja apisonada y tiene una superficie aproximada de 100 m2.
     En su centro se construyó un pozo de casi 5 m. de profundidad que aún hoy mantiene un aceptable nivel de agua gracias a la vena que recorre transversalmente todo el yacimiento. La esquina suroccidental del patio está abierta, y en el hueco que genera se encontró una gran acumulación de caolín rojo que se utilizaría para restituir los suelos una vez desgastados por el paso del tiempo. En la esquina contraria, la noroccidental, se dispone la entrada al edificio. Esta se realiza por medio de cuatro escalones de piedra de mediano tamaño que superan los 1,40 m de desnivel que existe entre el patio y el piso principal. A la altura del pozo y hacia el exterior, se construyó un canal de piedra y base de pizarra que serviría para aliviar el agua de patio en caso de lluvia y que desemboca en el foso oriental.
     Este espacio debió funcionar como vestíbulo a tenor de los diferentes materiales recuperados sobre el suelo; en primer lugar, es muy significativo el hallazgo de dos argollas de hierro idénticas a las que se usan en nuestros pueblos para atar las caballerizas, por lo que es probable que las acémilas penetraran hasta el patio para ser descargadas de las mercancías pesadas, como las ánforas. En este sentido es muy significativo el gran número de ánforas halladas en este espacio, ocupando tanto las banquetas como el suelo. Así mismo, se recogieron numerosos instrumentos de hierro destinados a labores tanto agrícolas como de mantenimiento del edificio: hoces, cuchillos, punzones, clavos, etc. Así como una gran sierra para talar. Por último, también son numerosos los molinos de mano de gran tamaño recuperados, hasta una treintena, dispersos por todo este espacio.
H-1
     La primera habitación o H-1, es un pequeño espacio distribuidor de 12 m2 que da paso tanto al corredor del santuario como a la terraza
     Una vez en el interior, una escalera en recodo realizada en adobe alcanza la gran terraza de piedra que encinta completamente el edificio y desde donde se accedería a una planta superior hoy desaparecida.
     Quizás lo más importante de este espacio es el hallazgo que se produjo en el transcurso de las primeras campañas, cuando en el hueco de la escalera y bajo el suelo original de la habitación, se halló una vasija de cerámica quemada y rodeada de piedras en cuyo interior apareció un pequeño cuenco de palta que contenía dos aracadas o pendientes de oro macizo.
El corredor o H-2
     Esta gran nave de 62 m2 ocupa transversalmente toda la zona frontal del edificio y comunica con las distintas áreas funcionales del santuario. A pesar de su gran tamaño, no ha proporcionado conjuntos materiales que permitan ensayar una utilidad concreta del espacio, aunque el hecho de que sirva fundamentalmente como distribuidor de las diferentes áreas del edificio, le confiere un carácter especial. Toda la habitación estaba pavimentada con capas de caolín blanco y rojo.
     Todo el interior de la habitación apareció relleno de grandes vigas de madera carbonizadas y restos de ramajes procedentes de la cubierta superior, conformando un estrato de cenizas de más de un metro de altura que dejó su huella en las paredes, muy ennegrecidas. Una vez limpiado el relleno se pudo documentar un pequeño hogar que serviría para calentar la estancia y que es el único localizado en el interior del edificio.
Área de ofrendas: H-3, H-4, H-5 y H-6
     En la esquina noroccidental de H-2, se abre un vano de 0,90 m. donde igualmente se localizó en su jamba un tronco de madera que ayudaba a conocer la dirección del batiente de la puerta, también de derecha a izquierda. Éste comunica con un pasillo o zaguán rectangular de 15 m2 denominado H-3 y que ejerce una clara función de paso hacia un bloque de tres pequeñas habitaciones que se han venido interpretando como residenciales, pero que dado su tamaño, la presencia de objetos de prestigio de la más variada índole, así como la ausencia de elementos típicos de las zonas residenciales, han llevado a interpretarlas en la actualidad como espacios donde se guardaban los objetos más delicados de culto en el santuario, así como la zona donde se llevarían a cabo labores relacionadas con el tejido a tenor de los telares y las numerosas pesas halladas en su interior; son las habitaciones H-4, H-5 y H-6. Estas tres estancias forman una estructura tripartita de módulos ligeramente rectangulares de unos 7 m2 cada una, con una pavimentación igual a la de H-3 hecha con capas de arcilla rojiza apisonadas. Los tres espacios están comunicados entre sí por vanos enfrentados de 0,84 m. de luz; por lo que la habitación central o H-4, dispone de tres puertas, las que comunican con las estancias H-5 y H-6 y el vano desde el que se accede al zaguán o H-3, éste con una luz de 1,20m.
El área de almacén: H-8, H-9 y H-10
     Esta zona se abre al sur del corredor transversal o H-2 tras cruzar un vano por el que se accede a una habitación rectangular, H-8, de 15 m2 y donde se recuperaron gran cantidad de material arqueológico. En la pared meridional de esta habitación se abren otros dos pequeños vanos que comunican con sendas habitaciones, H-9 y H-10 incomunicadas entre si. Los suelos de estas habitaciones no estaban pavimentados con arcilla, sino tan sólo con tierra apisonada; además, el zócalo de estas se encontró completamente forrado de pizarra para evitar la humedad en unas estancias destinadas a guardar los alimentos, una prueba más de su función como almacén.
     En la H-8 se recogieron numerosos objetos relacionados con los arreos y atajes de caballos, así como jarros, calderos y otros recipientes también de bronce. También se recuperaron fragmentos de un mueble de taracea y un gran vaso con asas que puede corresponderse con una cratera o recipiente, de factura local, para mezclar el vino con agua, imitando el mundo griego. Apenas había restos de ánforas, sin embargo las habitaciones H-9 y H-10, se hallaron completamente llenas de ánforas que contenían diferentes productos alimenticios; una decena de ellas se encontraron en el transcurso de la excavación y otra veintena, fueron extraídas por el dueño del terreno cuando comenzó las labores agrícolas.
El espacio residencial o H-11
     Desde el ángulo suroriental del corredor o H-2, se accede a una de las habitaciones más grandes del edificio, la denominada H-11, de más de 11m2 de superficie. La habitación forma uno de los cuerpos avanzados del edificio junto con H-1, por lo que domina tanto el exterior del monumento como el patio oriental. Sus paredes internas están enlucidas de blanco y en la del lado Norte se practicó un vano a modo de ventana donde se conservaba aún el maderamen del dintel y de la base; sobre el quicio de la ventana, tapiada al exterior, se recuperó una vasija de factura local. Pero lo más significativo de este espacio es que su piso está completamente enlosado de pizarras, al igual que el zócalo, por lo que es la única estancia que presenta esta característica.
     Tanto por los elementos constructivos aludidos como por los objetos recuperados en su interior, entre los que destacan piezas de joyería, marfiles, cuentas de collar de pasta vítrea y otros elementos de prestigio, así como la ausencia total de cerámicas comunes o de almacén, parece que nos encontramos ante el espacio residencial que debió ocupar el personaje principal del santuario. Además es la única estancia que reúne las condiciones adecuadas para esta función.
El espacio sagrado o H-7
     Centrando el edificio se levanta el espacio principal del monumento H-7, una estancia ligeramente rectangular, de 7,50 x 5,50 que sería el verdadero espacio sacro del complejo, la habitación se construyó dos metros por encima de la planta general y se accedería a ella desde la terraza; un gran pilar prismático que arranca desde el interior del suelo y se proyectaba hasta la planta superior centraba el espacio, señalando el punto sagrado de todo el complejo arquitectónico.
     Pero sin duda, el elemento más sobresaliente de la habitación es el altar redondo que se construyó en el centro del espacio. El contorno del altar se diseñó a base de pequeñas piedras incrustadas en el estrato de relleno para posteriormente ser revestidas por un moldeado de barro; finalmente, fue cubierta por la capa de arcilla roja que protagoniza toda la habitación. Es un círculo perfecto de 1,10 m. de diámetro del que parte un triángulo isósceles muy cerrado que enmarca un cuenco de cerámica local también incrustado en el estrato de relleno; está realizado a mano y carece de decoración. El interior del círculo está ostensiblemente abombado, lo que unido al buzamiento del piso de la habitación hacia el Este, hace que cualquier sustancia fluida que se derrame en su interior se acumule en esa zona, donde se practicó un orificio que comunica directamente con el cuenco, que recoge el líquido derramado.
Las estancias perimetrales
     Rodeando por completo el edificio principal se disponen una serie de estancias, seis por cada lado, que se han identificado como capillas o lugar donde se depositarían las ofrendas al Santuario. Estas han llegado hasta nosotros en un buen estado de conservación y de su interior se han recuperado objetos de culto, vasijas de almacenamiento, herramientas y otros elementos de singular importancia, entre los que destacan los diferentes sistemas ponderales, los jarros y recipientes rituales y, sobre todo, una escultura que representa un caballo enjaezado, todo ello realizado en bronce; también destacan los telares y otros objetos relacionados con la manufactura de tejidos y las cerámicas de importación; así mismo se han recuperado diferentes contenedores con cereales y pequeñas vasijas con alimentos. Estos habitáculos están separados del monumento principal mediante un estrecho pasillo o temenos por el que se recorre todo el edificio por el interior, Varios canales de piedra conducen al agua de lluvia recogida en los pasillos al exterior.
     Mientras que las fachadas de los sectores Oeste, Sur y Norte estaban encaladas de blanco y rematadas por una pronunciada rampa de arcilla para impedir el acceso desde el exterior, el sector Este interrumpe las estancias para organizar la entrada al patio. Un estrecho pasillo suavemente inclinado y rematado por dos grandes peldaños permiten alcanzar el interior del complejo y ahora las pronunciadas rampas dan paso a una terraza de piedra rematada por dos torres poligonales que flaquean el acceso. Todos los suelos son de caolín rojo, así como las rampas exteriores, mientras que tanto las fachadas de adobe como la muralla y las torres de piedra se enlucieron de blanco.
El Foso
     Todo el complejo monumental está rodeado por un gran foso excavado en la roca granítica y sólo interrumpido en el lado oriental para permitir la entrada. El foso se alimenta de la vena de agua que recorre todo el yacimiento, excavándose en algunos puntos con mayor profundidad hasta conseguir que brote el agua por lo que siempre mantendría al menos una lámina de agua. En la excavación del foso se han recuperado ingentes cantidades de material arqueológico, principalmente perteneciente a vasijas de cerámica y huesos, entre los que destacan los pertenecientes a tres équidos.
Significado del Monumento
     El conocimiento que tenemos de Cancho Roano se debe en gran medida al excepcional estado de conservación en que ha llegado hasta nosotros. El edificio sufrió un incendio ritual en el último momento y fue clausurado mediante el tapiado de sus puertas y ventanas, dejando en su interior todos los objetos que contenía en ese momento, recuperando sus moradores tan sólo los sacra o elementos de culto fundamentales para continuar ese culto en otro lugar, el edificio fue además desmontado en sus esquinas para facilitar el echado de tierras que lo haría imperceptible; el tiempo se encargó de esconderlo definitivamente mediante las deposiciones naturales y la vegetación.
     Cancho Roano se ha definido como un centro comercial de carácter religioso donde los mercaderes extranjeros e indígenas buscarían una sanción religiosa a sus intercambios comerciales. Pero además no se puede olvidar su carácter puramente religioso, pues el hallazgo de un gran número de molinos de grano, de telares o de vasos rituales parece evidenciar la existencia de rituales religiosos, tal vez relacionados con las cosechas o la fertilidad de la tierra, que congregarían a un buen número de personas en el entorno del monumento, sino es difícil explicar la enorme cantidad de elementos recuperados, cuando el interior no tiene capacidad para albergar a más de tres o cuatro personajes.
     El descubrimiento de los dos edificios más antiguos cuyas plantas no difieren mucho de la expuesta, así como la existencia de sendos altares bajo el pilar del último santuario, marca aún más su significado religioso y avalan el interés de este lugar desde épocas muy anteriores a la del santuario actual.
(Ayuntamiento de Zalamea de la Serena).

Docenario.-
     Docenario es uno de los pueblos más bonitos del llamado «Plan de Badajoz» a juzgar por los arquitectos que lo diseñaron. Celebra sus fiestas el 15 de mayo en honor de su patrón San Isidro Labrador.
     Actualmente su pequeña economía se basa en la explotación de las parcelas de regadío que hay en los alrededores y que se abastecen de las aguas de “La Charca”; y también de la explotación ganadera, centrada especialmente en el ovino, aunque la tradición vacuna de esta pedanía de Zalamea ha sido muy importante (Ayuntamiento de Zalamea de la Serena).

Cueva del Valle.-
     A pesar de las excavaciones que se realizaron en esta Cueva en los años 70, apenas hay nada publicado, salvo un artículo del Dr. Sebastián Celestino Pérez del año 1997.
     Sobre la sierra que comunica con el Valle de la Serena, se halló esta cueva-santuario ubicada a tan sólo 3 km. al oeste de Cancho Roano. En este abrigo, conocido como la Cueva del Valle, unos sondeos realizados en la década de los años 70 del pasado siglo, exhumaron un gran número de materiales cerámicos y de exvotos trabajados en terracota que se hallaban depositados en una pequeña explanada delante del abrigo. Del material vascular destacan dos rasgos: en primer lugar, son recipientes –en su mayoría- en miniatura cuyas formas responden, en algunos casos, a los perfiles de los vasos datados a principios del siglo IV a.C., en Cancho Roano; mientras que otros corresponden a formas ya de época romana, lo que confirma la enorme pervivencia de este lugar. En cuanto a las terracotas encontradas podemos decir que se trata de representaciones de personajes desnudos masculinos y femeninos. El hallazgo de estos materiales evidencia la celebración de unos rituales de ofrenda a la divinidad en los que se aprecian un concepto y unos usos rituales diferentes al del hecho colectivo que veíamos con anterioridad en Cancho Roano.
     La Cueva del Valle es un abrigo artificial trabajado sobre un afloramiento granítico en la ladera alta de la cercana sierra que cierra el valle de la Serena por su lado occidental. En su parte superior se observa una explanada tallada en la roca y con algunos canalillos.
     Algunas características de este material del que, a pesar de la cronología romanizada que ofrece el conjunto, sobre todo por la presencia de cerámica sigillata, es necesario enfatizar la importancia del apreciable número de cerámicas en miniatura –más de 500 ejemplares-, entre las que se documentan anforitas, cuencos, etc. Sus perfiles retratan formas similares a las vasijas de grandes dimensiones de Cancho Roano; lo que confirmaría la directa relación existente entre ambos lugares (Ayuntamiento de Zalamea de la Serena).

Túmulo protohistórico sobre el cerro del tesoro.-
     Los restos corresponden a uno de los denominados recintos-torre de La Serena. Conserva parte de su paramento exterior realizado con piedra granítica de tamaño ciclópeo. Los restos hallados en su entorno inmediato avalan su pertenencia a los últimos momentos de la Protohistoria, siendo reaprovechados por los romanos desde los primeros momentos de la conquista. Tiene planta cuadrangular y su interior debió estar compartimentado, si bien la deposición de los sucesivos siglos impide conocer su distribución interna. El recinto está rodeado por otras estructuras a modo de anejos al edificio principal de las que se conservan sus cimientos (Ayuntamiento de Zalamea de la Serena).

Molino sobre el río Ortiga.-
     Este Molino es uno de los elementos etnográficos más interesantes del término municipal, ya que a través de él se puede conocer la manera en la que nuestros antepasados más recientes aprovechaban los recursos hídricos para moler.
     Pero un molino no se reduce simplemente a la pequeña dependencia donde se molía, sino que comprende una infraestructura que comienza con la construcción de un canal de agua que recogía el agua del propio Río Ortigas unos 300 metros aguas arriba, de manera que esta se va conduciendo poco a poco hasta el molino, donde la fuerza generada por la caída del agua hace funcionar el sistema de molienda (Ayuntamiento de Zalamea de la Serena).

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