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domingo, 30 de noviembre de 2025

Un paseo por la calle San Andrés

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle San Andrés, de Sevilla, dando un paseo por ella.   
     Hoy, 30 de noviembre, Fiesta de San Andrés, apóstol, natural de Betsaida, hermano de Pedro y pescador como él. Fue el primero de los discípulos de Juan el Bautista a quien llamó el Señor Jesús junto al Jordán y que  le siguió, trayendo consigo a su hermano. La tradición dice que, después de Pentecostés, predicó el Evangelio en la región de Acaya, en Grecia, y que fue crucificado en Patrás. La Iglesia de Constantinopla lo venera como muy insigne patrono (s. I) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].   
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la calle San Andrés, de Sevilla, dando un paseo por ella.  
     La calle San Andrés es, en el Callejero Sevillano, una calle que se encuentra en el Barrio de la Encarnación-Regina, en el Distrito Casco Antiguo; y va de la confluencia de las calles Angostillo, Don Pedro Niño, y Cervantes, a la confluencia de las calles Daoiz, y García Tassara.
     La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta.
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Este espacio, delantero a la cara norte de la parroquia de San Andrés, aparece cuando ya a finales del s. XV y primera mitad del XVI como plaza o plazuela de San Andrés, y así se mantiene a lo largo del XVII y primera mitad del XVIII. En el plano de Olavide (1771) está, sin embargo, rotulado como costanilla de San Andrés, topónimo que incluía a las actuales Daoiz y García Tassara. Pasa a mencionarse como plaza en planos y documentos de la primera mitad del XIX (Sartorius, 1848) hasta que, al menos desde 1868, se tipifica como calle. Esta calle de San Andrés se prolongaba hasta la actual Amor de Dios, hasta que en 1878 fue segregado de ella el tramo rotulado García Tassara (v.). En algún momento parece que se distinguió entre plaza de San Andrés, referido al espacio delantero de la iglesia, y calle del mismo nombre, para designar a la actual García Tassara. Así se desprende de la información de Álvarez-Benavides (l873). En cualquier caso, plaza de San Andrés parece haber sido la denominación popularmente más aceptada siempre para el espacio que nos ocupa, frente a las de Cementerio, Chica o Norte, con que históricamente se ha conocido la de la fachada sur de la iglesia (v. Fernando de Herrera).
     Es una calle corta, muy ancha en su comienzo, donde muestra una morfología de plaza, con naranjos, y una marcada angulación en el edificio frontero a la iglesia; después se estrecha ligeramente, en el punto de confluencia con García Tassara. Sobre el primitivo adoquinado de principios de siglo (1911) se aplicó la capa asfáltica habitual en el centro. Sus aceras son de losetas. Se ilumina con farolas sobre brazos de fundición. Apenas si hay viviendas particulares en la calle, pues la acera de la izquierda está ocupada en su totalidad por la fachada de la parroquia de San Andrés, de estilo gótico-mudéjar, construida en el s. XIV pero muy  transformada a fines del XV. Sufrió importantes restauraciones en los siglos XVIII y XIX. En su interior hay obras de Jerónimo Hernández, Roelas, Pedro Roldán, Pacheco, etc. En ella tiene su sede la Herman­dad de Santa Marta, que hace estación de penitencia el Lunes Santo. La recogida de esta cofradía congrega a numeroso público y dota a este espacio de un especial ambiente, dado lo recoleto del lugar, la supresión de las luces de las farolas, la belleza de sus naranjos y el siempre emotivo ritual de la entrada del "paso".
     En la acera de los pares hay un edificio de grandes dimensiones que pertenecía a la comunidad de Siervas de María, dedicada a la  asistencia de enfermos, y hoy adquirida por la Junta de Andalucía. Se trata de la casa que José Espiau y Muñoz construyó para el industrial sevillano Julio Lissén  (1918-19). Es un buen modelo regionalista de casa sevi­llana. Su fachada, estucada, con numerosos balcones e interesantes herrajes, ocupa tam­bién buena parte de Cervantes. Tal vez se levante en el lugar en que antaño estuvo la casa del mayorazgo de los condes de la Torre de Perafán y duques de Alburquerque. La calle y la parroquia de San Andrés están ligadas a la biografía del poeta Fernando de Herrera, que fue beneficiado en ese templo. En una de sus casas murió el poeta de la Ilus­tración José María Roldán (1828). Y en otra tuvo su taller "en oro" Elisa Rivera, autora, en la segunda mitad del XIX, "de las magnificas obras de verdadero mérito artístico que lucen las imágenes en las actuales solemnidades de la Semana Santa de Sevilla" (La Andalucía, 17-11-1884). Hoy este espacio, como tantos enclaves del centro histórico, se utiliza habitualmente como aparcamiento, lo que sin duda desvirtúa la función de verdadera plaza que siempre tuvo [Rogelio Reyes Cano, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Andrés, apóstol;
   Hermano mayor de san Pedro, y como él, simple pescador de Galilea, su nombre, que es griego y no judío, significa viril. Fue el primero en seguir a Cristo. Por ello los griegos lo motejaron Protokletos o Protoclite (el primer llamado) y los rusos Pervozvanny.
   En los Evangelios se lo menciona dos veces, a propósito de las vocaciones de los dos primeros apóstoles y del milagro de la Multiplicación de los pa­nes. Su leyenda sólo cuenta con la garantía de los Hechos apócrifos.
   Después de la muerte de Cristo habría sido designado para evangelizar la Escitia, es decir, la actual Rusia. Ese apostolado es tan fabuloso como la evangelización de España por el apóstol Santiago. A lo sumo podría admi­tirse que hubiese estado en Ucrania, a orillas del mar Negro; pero se pretendió que había llegado a Roma por «la ruta de los varegos», pasando por Kiev, un itinerario que supera los límites de la credulidad.
   Al tiempo que predicaba en Escitia, un ángel se le apareció y le dijo: «Ve hacia Mateo.» Fue milagrosamente guiado hacia Etiopía donde el apóstol y evangelista san Mateo había sido cegado y metido en prisión. Las puertas de la cárcel se abrieron ante él, se arrodilló junto al mártir, se puso a orar, y al pun­to los ojos reventados de san Mateo volvieron a abrirse a la luz.
   Cumplida su misión, llegó a Grecia y luego a Asia Menor, donde consumó una serie de milagros. Expulsó de la ciudad de Nicea siete demonios metamorfoseados en perros, y en Tesalónica apagó un incendio.
   Encarcelado por el procónsul romano Quirino, gobernador de Macedonia, que lo acusaba de incitar a la destrucción de los templos y desviar al pueblo del culto de los dioses, fue arrojado a las fieras. Lo respetaron un jabalí, un toro y hasta un tigre, que en vez de devorarlo, saltó a la tribuna del circo y trituró con los dientes la cabeza del hijo del gobernador.
   Cuando visitó el Peloponeso, en Patras, que gobernaba el procónsul Egeas, curó a su mujer, Maximila. No obstante Egeas, quien le reprochaba predi­car la desobediencia al  emperador, lo hizo azotar con varas, luego ordenó que lo ataran con cuerdas a una cruz con forma de X (crux decussata), sin cla­varlo, para que la muerte se demorara más. Habría agonizado dos días en la cruz y expirado en el tercero. Fue enterrado por Maximila. En cuanto a Egeas, fue estrangulado por dos demonios.
   Su crucifixión, de la que se habla por primera vez en los Hechos gnósticos, fue imaginada para igualar a la de su hermano san Pedro. Pero al mismo tiem­po era necesario diferenciarla, por ello se le atribuyó un modo diferente de crucifixión que cabeza abajo en una cruz latina. Se supuso, sin la menor prue­ba, que había sido descuartizado sobre una cruz en forma de X, letra que recordaba la inicial griega del nombre de Cristo.
CULTO
   Su culto también se explica, en Oriente al menos, por el deseo de competir con san Pedro que había sido acaparado por la Iglesia de Roma. Por ello Andrés fue reivindicado por la Iglesia griega.
1. Culto en Oriente
   En 357 las reliquias de san Andrés habrían sido trasladadas de Patras a Constantinopla centro que, falto de poder para procurarse las osamentas de los príncipes de los apóstoles, san Pedro y san Pablo, quería poseer el cuer­po de uno de los primeros discípulos de Cristo.
   Pero los habitantes de Patras pretendían haber conservado el cuerpo auténtico del apóstol y hacia 1850 lo cedieron al gobierno ruso a cambio de una canalización de agua potable de cuya financiación se hizo cargo éste. Fue así como san Andrés, a quien se suponía evangelizador de la Escitia y muerto en Patras, se convirtió en patrón de Grecia y también de Rusia. De acuerdo con el cronista Néstor, habría plantado una cruz en el emplaza­miento de Kiev y predicho la grandeza futura de esa ciudad.
   Una de las principales iglesias de Kiev, construida en el siglo XVIII por Rastrelli, en estilo rococó, está puesta bajo su advocación.
2. Culto en Occidente
   Sin embargo la Iglesia latina no quería dejarse confiscar por los griegos cismáticos un apóstol de primera categoría, el propio hermano de san Pedro. Tres países, Escocia, Italia y Francia hicieron valer sus reivindicaciones con­tradictorias.
   Se imaginó que las reliquias de san Andrés habían sido llevadas desde Patras hasta Escocia. De ahí el nombre de la ciudad universitaria de Saint Andrews, adonde habrían llegado, y la introducción en las armas de Escocia de una cruz de san Andrés que está junto a la cruz de san Jorge sobre la Union Jack del Reino Unido de Gran Bretaña.
   Esas pretensiones concordaban mal con las de Italia donde se afirmaba que el cuerpo del apóstol había sido transferido en 1210 desde Constantinopla a la catedral de Amalfi, cerca de Nápoles. Por otra parte, la cabeza de san Andrés (o al menos una de las cabezas de este apóstol policéfalo) fue depo­sitada en Roma en 1462, por el papa Pío II que ambicionaba reunir los restos de los dos hermanos. Junto al Volto santo de santa Verónica, la lanza de Longinos y un fragmento de la Vera Cruz, es una de las cuatro grandes reli­quias veneradas en San Pedro de Roma.   
   Roma le dedicó una de sus principales iglesias bajo la advocación de S. Andrea della Valle. Además, San Andrés es el patrón de Pesara, Vercelli, Mantua, Brescia y Rávena, ciudad ésta que le consagró una iglesia muy an­tigua llamada S. Andrea dei Goti.
   Pero el principal centro de su culto sigue siendo Amalfi cuya catedral le está dedicada y expone en su cripta, para la veneración  de los peregrinos, la pretendida osamenta del apóstol de la que rezuma un aceite milagroso que se llama maná de san Andrés.
   La ciudad de Santander, en España, es el antiguo Fanum sancti Andreae.
   Inglaterra le consagró las catedrales de Rochester y de Wells.
   En Alemania, su sandalia es una de las piezas principales del tesoro de la ca­tedral de Tréveris.
   En Francia, el apóstol se convirtió en patrón de la Casa ducal de Borgoña, porque se lo consideraba evangelizador de la Escitia de la que creían proceder los burgundos. Felipe el Bueno puso bajo su protección a la orden del Toisón de Oro cuyos caballeros llevaban como insignia una cruz en X. El grito de guerra de los borgoñones era Montjoie saint Andrieu.
   Además de Borgoña, en el reino de Francia deben citarse la catedral de Saint André de Burdeos, fundada por san Marcial al mismo tiempo que la de Saint Pierre de Poitiers, la iglesia de Saint André de Ruán y la abadía de Saint André en Villeneuve, Aviñón, frente al palacio de los papas. En París, la iglesia Saint André des Arts fue edificada sobre el emplazamiento de una capilla dedicada a su casi hornónimo san Andeolo, apóstol del Vivarais. El hueso braquial del santo se conservaba en un relicario de Notre Dame de París.
   Además, San Andrés había sido adoptado como patrón por las corporaciones emparentadas de los pescadores de agua dulce (de coulce yaue), los pescaderos y los cordeleros que proveen a los pescadores la cuerda para las redes. Lo invocaban las mujeres casaderas que deseaban encontrar un marido, quizá porque el nombre Andrés evocaba en griego (andros) la idea de un macho, como san Colomán (Mann) en los países de lengua alemana.
   Como curador, era invocado contra la gota, calambres, tortícolis, (stiffneck), erisipela y disentería que se llamaba el mal de san Andrés.
ICONOGRAFÍA
   El atributo más popular de san Andrés es la cruz aspada de brazos oblicuos en forma de X, que los latinos llamaban crux decussata (de decem o decussis: diez, en números romanos, se expresa X), y que tornó el nombre de cruz de san Andrés. También se la llamaba cruz de Borgoña, porque en 1433, el duque Felipe el Bueno, habiendo recibido de Constantinopla un fragmento de la cruz que se habría empleado en la crucifixión del apóstol en Patras, la con­virtió en la insignia de su orden del Toisón de Oro.
   Esta tradición no se apoya en texto alguno. La Patrología griega (t.II,col.1238) sólo nos dice que el cuerpo de san Andrés fue «distendido con juncos», que la leyenda interpretó diciendo que el procónsul lo hizo atar a la cruz con cuer­das para hacerle sufrir más tiempo. En ninguna parte se habla de una cruz con forma de X.
   De hecho, el arte cristiano de la Edad Media ha vacilado mucho tiempo antes de adoptar la cruz en X como atributo de san Andrés. Hasta el siglo XV, la mayoría de las veces se lo representa sobre una cruz latina de brazos hori­zontales, en todo semejante a la de Cristo.
   Los ejemplos abundan.
   En el arte italiano del Quatroccento, la cruz latina todavía es la regla, como lo prueban las pinturas de Fiorenzo di Lorenzo, en Perusa, de Pinturicchio en Spello, de Fra Angelico en Florencia, la Virgen de la Victoria de Mantegna (Louvre) y el tondo de terracota esmaltada de Luca della Robbia en la capilla de los Pazzi, en Santa Croce de Florencia.
   ¿En qué momento aparece la cruz en X? Según E. Mille, el ejemplo más antiguo se encontraría en una vidriera del siglo XIII, en la catedral de Tours. En sus Caracteristiques des saints, el padre Cahier pretende, por otra parte, que «la cruz oblicua o en X, que lleva hoy entre nosotros el nombre de cruz de san Andrés, no se remonta más allá del siglo XIV».
   Esas dos afirmaciones son inexactas. En realidad, la cruz de san Andrés aparece a partir del siglo X en el Tropario de Autun. Debe dejarse de lado el capitel de Saint Pons (Hérault), actualmente conservado en la Universidad de Montpellier, que ha sido reproducido con una leyenda errónea por el ar­queólogo norteamericano Kingsley Porter en su Corpus de la escultura romana. Ese capitel no representa en modo alguno el martirio de san Andrés sino la crucifixión de san Pons, patrón de la abadía del Languedoc.
   Fue a partir del siglo XV cuando la cruz en X se convirtió en parte integrante de la iconografía de san Andrés, posiblemente por la influencia de la insignia de la orden del Toisón de Oro. Esta innovación apareció simultánea­mente en Francia, los Países Bajos y Alemania. Entre otros ejemplos, pue­den citarse en el arte francés una vidriera de la catedral de Ruán, la minia­tura de Jean Fouquet en el Libro de Horas de Étienne Chevalier, una pintura de Holbein el Viejo, un grabado de Lucas Cranach; y en el arte alemán, la estatuilla de bronce de Peter Vischer adosada al relicario de la iglesia de San Sebaldo, en Nuremberg. Al mismo tiempo, la cruz, que era portátil, se con­virtió en gigantesca.
   En el siglo XII, la cruz en X triunfó definitivamente, como lo prueban las pinturas de Ribera, Murillo (Museo del Prado), Cario Dolci (Gal. Pitti), Rubens o la estatua colosal de François Duquesnoy bajo la cúpula de San Pedro de Roma. No obstante, hacia 1610, Caravaggio representaba todavía a san Andrés con las muñecas atadas con cuerdas al travesaño horizontal de una cruz latina.
   ¿Cómo explicar esta sustitución de la cruz latina por la cruz en X cuando los textos no precisan la forma del instrumento del suplicio de san Andrés? Es posible que se haya querido diferenciar la crucifixión de los apóstoles de la de Cristo y que, así como San Pedro había querido ser crucificado cabeza abajo por humildad, se haya tenido la idea de representar a su hermano no sólo atado con cuerdas como los dos ladrones, sino descuartizado sobre la cruz. En principio se había supuesto que había sido crucificado horizontalmente, per transversum. 
   El capitel de la iglesia de Besse (Auvernia) que lleva la extraña inscripción en acusativo: Passionem sancti Andreä Apostoli, copiada literalmente de la primera frase de la leyenda del santo en un manuscrito de la Biblioteca de Clermont, sugiere otra hipótesis. Se observa en efecto, que sobre ese capitel, san Andrés está atado a una cruz latina mediante cuerdas anudadas en forma de X alrededor de brazos y piernas. Quizá esas cuerdas entrecruzadas hayan dado a los artistas la idea de representar al apóstol ligado a una cruz con los brazos en diagonal. Ya se sabe cuantas leyendas deben su nacimiento a imá­genes malinterpretadas.
   Los pies y las manos del mártir están casi siempre atadas con cuerdas. La miniatura del Menologio de Basilio donde está clavado sobre la cruz es una excepción.
   Señalemos, también a título de excepción,  un segundo atributo de san Andrés que alude al oficio que ejercía antes de su vocación: una gran red de pescador de la cual a veces emergen cabezas de peces, como en las pintores­cas sillas del coro de la catedral de San Pedro de Ginebra (siglo XV). Una es­tatua de piedra del siglo XVI, en la colegiata de Saint Vulfran de Abbeville presenta la misma particularidad (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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La calle San Andrés, al detalle:

miércoles, 12 de marzo de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de San Andrés, Casa Torreón, Ermita de Nuestra Señora de la Esperanza, Lavadero público, y Castillo) de la localidad de Sedella, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Andrés, Casa Torreón, Ermita de Nuestra Señora de la Esperanza, Lavadero público, y Castillo) de la localidad de Sedella, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Axarquía Costa del Sol
     Superficie: 32 km2
     Altitud: 698 m
     Latitud: 36º 51'  -  Longitud: -4º 02'
     Distancia a Málaga capital: 61,5 km
Datos demográficos
     Población: 600
     Gentilicio: Sedellanos
Ayuntamiento
     c/ Andalucía, 11, 29715
     952508839 - 952508838     www.sedella.es
     Enclavado entre las Sierras de Tejeda y Almijara, corazón de la comarca de la Axarquía, Sedella es un pueblo que preserva la esencia de su pasado árabe. Sus casas blancas adornadas con flores y sus recoletas calles son la seña de identidad de esta villa, rodeada de paisajes sorprendentes.
     Sedella forma parte de la Ruta Mudéjar, un itinerario que brinda la oportunidad de trasladarse a la época de la dominación musulmana a través del legado andalusí que atesora este territorio de la Málaga interior.
     En Sedella no puedes perderte sus monumentos:
     La antigua mansión fortaleza del Señor de Sedella, conocida como la Casa Torreón, es una de las joyas arquitectónicas del pueblo. Construida en el siglo XVI en estilo mudéjar, perteneció a Diego Fernández de Córdoba, servidor de la Corona de Castilla. Del edificio, de titularidad privada, destaca su torreón, que mezcla el estilo renacentista con la estética morisca.
     De la misma época era el templo sobre el que se levantó la iglesia de San Andrés, del que se conserva la antigua torre del campanario. Su interior alberga interesantes esculturas, una custodia y objetos de culto de los siglos XVII y XVIII.
    A las afueras de la villa se puede ver la ermita de la Virgen de la Esperanza, del siglo XVII. Este santuario, presidido por las imágenes de Nuestra Señora de la Esperanza y de San Antón, está integrado en los restos del antiguo castillo árabe de Sedella.
     Por la importancia que tuvo para la vida social del pueblo, merece también una visita el lavadero público, ubicado a la entrada del pueblo (Diputación Provincial de Málaga).
     Custodiada por pedregales, con pequeñas masas arbóreas manchadas de pinares, y en un paisaje natural contenido y recortado por las sierras Tejeda y Almijara, la estructura urbana de Sedella se caracteriza por la estrechez de sus calles. Su historia está asociada a los restos arqueológicos romanos, y durante el Bajo Imperio se la conoció como Sedilia, que significaba emplazamiento. Posteriormente, en el 617, el obispo de Málaga, Teodulpo, la llamó Sedilla; en el siglo VII se la cita como Sedille, en el mapa encargado por el rey visigodo Wamba, y tras la conquista, en 1487, Xedalia. Pero según la tradición, durante una batalla librada cerca de la población, se le fue a comunicar a la reina la victoria cristiana, y ésta interrumpió al soldado indicándole: ya se de ella, de ahí el nombre de Sedella. En la sublevación morisca fue una de las primeras en levantarse, encabezado por el monfi Andrés Xorairán. Por los servicios prestados a la Corona de Castilla, se dio a D. Diego Fernández de Córdoba esta villa, con el título de Señorío (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Sedella es algo mayor y desde sus altu­ras, en días despejados, se llegan a ver los montes del Atlas, en África (Rafael Arjona. Guía Total, Málaga. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de San Andrés
      Al igual que otras parroquias de la Axarquía, fue erigida en 1505 por el arzobispo de Sevilla, D. Diego de Deza. Tras la rebelión morisca, el informe del Corregidor Arévalo de Zuazo de 1571, indica que tenía el maderamiento quemado, y maltrata­das las paredes y la torre; y el de 1574, más extenso, cuenta que se hizo pedazos la campana, y que estaba pobre de ornamentos. Construida recientemente, la antigua presentaba tres naves cubiertas con armadura, en sentido transversal a su disposición actual. Sólo se ha con­ servado su torre, del siglo XVI, de dos cuerpos y rematada por un tejado octogonal.
     Sus bienes muebles son representativos de la estética barroca del siglo XVIII. En el testero del presbiterio, se colocan sobre repisas tres interesantes esculturas policromadas de San Miguel, San Rafael, y San Sebastián, esta última firmada por el escultor Lorenzo Ramírez en 1751. En el lado de la Epístola y próximo al testero, hay una Virgen con el Niño de escayola, donada por el capitán D. Juan de Haro y Calderón, y su mujer Dª Ana de Igua­lada, en el año 1697, según la inscripción de la luna que lleva la imagen a sus pies. Cuenta con otra Dolorosa de vestir, del siglo XVIII, también con media luna de plata blanca, realizada en 1769, con las marcas CRUZ69/ANDA, punzón de Córdoba. En el lado del Evangelio, en la capilla de los pies, hay dos esculturas policromadas, San Cayetano con el Niño, de la segunda mitad del siglo XVIII, y San Juanito, del primer tercio del Setecientos. En el mismo lado, un Jesús Nazareno de vestir, del siglo XVIII, así como una pequeña escultura de madera dorada y policromada de San José, obra del siglo XVII, atribuida al círculo de Zayas. En la Sacristía se encuentran varias piezas interesantes, entre ellas un Crucifijo mediano de madera policromada, del siglo XVIII, y una custodia de plata blanca del siglo XVII (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006). 
     Se trata de una torre que data del siglo XVI, adosada a una iglesia de nueva construcción sobre  otra existente, de un interés relevante. se construyó en fábrica de ladrillo vista, siendo posteriormente encalada, consta de dos cuerpos cuadrados, y un tercero superior octogonal, rematado con un chapitel piramidal, añadido posteriormente (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
     La iglesia de San Andrés se encuentra ubicada en la parte más alta del pueblo y se encuadra dentro de la ruta del mudéjar de la comarca de la Axarquía. Su construcción tuvo lugar en el siglo dieciséis, probablemente sobre los restos de una antigua mezquita árabe. Destaca su torre campanario cuadrada de dos cuerpos y con una terminación en tejado octogonal con arcos abierto de medio punto.
     En el interior del templo podremos ver esculturas de los siglos dieciséis y dieciocho, así como orfebrería (una custodia) del siglo diecisiete (Diputación Provincial de Málaga).

Casa Torreón

      Es la arquitectura civil más sobresaliente de Sedella. Probablemente formó parte de una casa fuerte, en donde vivió el alcalde de los Donceles, D. Diego Fernández de Córdoba, habiéndo­se conservado su torreón cuadrado, abierto en la parte superior por arcos geminados sobre finas columnas renacentistas. Está decorado con pinturas incisas, muy efectistas, imitando un al­mohadillado regular, combinado con elementos geométricos, y ladrillos, en rojo de almagra, amarillo de ocre, y estuco blanco (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006). 
     Vivienda resto de un palacio fortaleza que data de 1600, del que se conserva un torreón cuadrado abierto con arcos geminados sobre columnillas renacentistas y decorados con esgrafiados de estética morisca. Se cubre con armadura a cuatro aguas y tirantes de ángulo, se halla adosada en su parte lateral a una edificación de una crujía de la misma época, y en su parte posterior a edificaciones de época reciente. Exteriormente, una parte se encuentra encalada y otra, lateral, con su fábrica original vista.
     La torre se compone de un primer cuerpo cuadrado y macizo que ocupa más de dos terceras partes de la altura total, con pinturas en uno de sus lados (norte) y encalado en el resto; y de otro cuerpo superior, también cuadrado, con galería abierta en cada uno de sus cuatro lados, que consta de dobles arcos de medio punto o geminados con doble semicírculo, sostenidos por columnas rematadas con sencillos listeles, formando un equino circular y un ábaco cuadrado, y con pinturas en dos de sus lados (norte y este). En su interior posee una desornamentada armadura a cuatro aguas con tirante en los ángulos, cubriéndose exteriormente mediante tejas. Tras el hallazgo de ciertos documentos, podría pensarse que la torre formó parte de la fortaleza y estuvo insertada en la cerca (Aguilar García, 1980). Situación que sería previa a la conquista, aunque posteriormente fuese readaptada para residencia civil.
     En la parte inferior del paramento norte, el diseño del dibujo reproduce dos filas de sillares, y el resto hasta el tejado representarían ladrillos, realizados de una forma esquemática y sin preocupación por el volumen, siendo el elemento más importante el contraste cromático. Las dos filas de sillares se definen con blanco de estuco entre dos líneas negras y con ancho llagueado de rojo almagra, utilizándose para el interior del sillar blanco de estuco, éste con cortinillas en los ángulos en amarillo ocre. 
     Por encima de éstos la decoración cambia, permaneciendo la misma hasta los alerones del tejado donde el color se conserva mejor. Los sillares se hacen mucho más pequeños convirtiéndose en ladrillos dispuestos a panderete horizontal, repitiendo el dibujo de las cortinillas, las cuales producen un efecto de desintegración del ladrillo, creándose una forma repetitiva cercana al hexágono o alfardón. Los colores utilizados son los mismos que en el cuerpo inferior, aunque combinados de distinta forma ya que se utiliza el rojo almagra para el ladrillo. El conjunto reproduciría un encadenado con verdugadas formando dos cajones con fondo blanco estuco. El cajón superior se decora mediante seis círculos intersectados, con anchas líneas perimetrales que continúan la marcada por el motivo central. El de abajo repite el esquema, pero con más líneas perimetrales. Un último elemento decorativo lo encontramos en las esquinas del cuerpo superior de la torre y debajo de la línea de imposta que separa ambos cuerpos y que consiste en semicírculos en cuyo interior se repiten igualmente motivos semicirculares, con las puntas hacia fuera, simulando quizá medias estrellas. 
     En la pequeña localidad de Sedella, se conserva un magnífico ejemplar de arquitectura civil que data del siglo XVI, y que se debe encuadrar dentro de los estilos renacentista y mudéjar. Esta Casa Torreón habría sido la antigua vivienda del Alcaide de los Donceles, Diego Fernández de Córdoba, al que se le concedió el título del Señorío (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
     La Casa Torreón es el edificio más singular del núcleo urbano del pueblo. Se trata de la antigua vivienda del alcalde de los Donceles, el varias veces citado don Diego Fernández de Córdoba, al que se le concedió el título de Señorío de Sedella como compensación por los servicios prestados a la Corona de Castilla. La vivienda conserva un torreón cuadrado de estilo mudéjar, abierto con arcos geminados sobre columnas renacentistas y decorados con esgrafiados de estética morisca. El interior se cubre con armadura a cuatro aguas y tirantes de triángulo (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de Nuestra Señora de la Esperanza
     La ermita de la Virgen de la Esperanza está situada en las afueras del casco urbano de Sedella, junto a las escuelas, siendo parte de los restos del castillo de Sedella, de época árabe. Construida en el siglo diecisiete sin grandes ambiciones estéticas y entroncada con las formas arquitectónicas populares. En su interior se veneran las imágenes de Nuestra Señora de la Esperanza y de San Antón, patronos del pueblo.
     En la entrada de la ermita se encuentra una era, lugar donde antiguamente los lugareños trillaban con los mulos (Diputación Provincial de Málaga).

Lavadero público
     Prueba de la arquitectura local es el edificio del lavadero público, situado a la entrada del pueblo, donde se muestra el buen gusto y la sencillez (Diputación Provincial de Málaga).

Castillo
       Se trata de un castillo (Hisn) de planta irregular adaptado al terreno. Una pequeña fortaleza de pequeñas dimensiones, comparada con Comares, aunque topográficamente no se identifica. 
     Los elementos existentes en este lugar demuestran una gran pervivencia de esta fortaleza. Sus muros han sido reforzados en distintas ocasiones, como indican los adosamientos tanto internos como externos. Los fragmentos de cerámica encontrados tanto en la pequeña meseta como en sus laderas corresponden al último período de dominación musulmana. La fortaleza se ha venido datando entre los siglos X y XV. 
     En el extremo occidental de la fortaleza se conservan algunos paños de los muros. El más visible, desde el sur, está realizado en tapial de gran grosor, mientras que, en el lado oeste, los muros forman ángulo recto. El lado norte es el mejor conservado, siendo de mayores dimensiones, e incluso adosados. En ese sentido, estaría situada la puerta principal. La mitad oriental de la fortaleza es la que más alteraciones ha sufrido, por acciones motivadas por el hombre y por las inclemencias del tiempo. Los elementos arquitectónicos aparecen desnudos, ni siquiera las primeras hiladas del recinto. 
     En el interior no se aprecian restos de las dependencias, ni cisterna alguna. Tampoco se conservan los elementos de acceso a ella. No posee elementos añadidos, aunque se podría componer la planta.
     Ibn hayyan es el primero en nombrarlo hacia el año 927 en al-Muqtabis. Se desconocen referencias de otros autores árabes. Bernáldez recoge a este castillo con el topónimo Sedala, como un lugar perteneciente a la Axarquía. En su relación de las fortalezas del Reino de Granada, Gaspar Ramiro la citó como Xedha. Aunque las primeras noticias históricas vinculaban esta fortaleza con Comares, con posterioridad se asoció a Bentomiz (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).      

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Andrés, Casa Torreón, Ermita de Nuestra Señora de la Esperanza, Lavadero público, y Castillo) de la localidad de Sedella, en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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jueves, 12 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de San Andrés, Centro Termal Los Pedroches, Ermita de San Sebastián, y Museo de la Matanza) de la localidad de Alcaracejos, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Andrés, Centro Termal Los Pedroches, Ermita de San Sebastián, y Museo de la Matanza) de la localidad de Alcaracejos, en la provincia de Córdoba.
     Crucificado por dos carreteras que turban el sosiego encontramos, Alcaracejos, puerta natural del Valle de los Pedroches. Crucificado por dos carreteras que turban el sosiego pero fomentan la actividad hostelera, Alcaracejos es la puerta natural de Los Pedroches. Tanto su arquitectura popular -blancas fachadas con los huecos recercados de dorado granito, tan abundante en la zona-, como su carácter y sus costumbres, anticipan los rasgos de esta penillanura que sus habitantes llaman `Valle`.
     Villa situada en la zona central de Los Pedroches, en la encrucijada de las carreteras C-420 y N-502.
     Distancia a Córdoba: 74 Km.
     Altitud: 602 m.
     Extensión: 177 Km2
     Habitantes: 1.485.
     Gentilicio: Moginos.
     Mancomunidad: Los Pedroches
Al sur del alargado término se eleva el cerro de la Chimorra, que aunque sólo alcanza 959 metros de altitud constituye la máxima cumbre de la mitad Norte de la provincia. Su redondeada silueta se contempla mejor desde la paisajística y angosta carretera que va de Pozoblanco a Villaharta. Aunque ya se cita documentalmente este topónimo en 1272, al delimitar los términos de la iglesia de Belmez, el origen de la actual población es incierto. Casas-Deza sitúa su fundación a principios del siglo XV. Perteneció como aldea a Torremilano (actual Dos Torres) hasta 1488, en que alcanzó el título de villa, y pasó a formar parte de las Siete Villas de los Pedroches, que fueron territorios realengos a excepción del periodo 1660-1747, en que pertenecieron al Marquesado de El Carpio.
     Descubre Alcaracejos:
     Alcaracejos – https://youtu.be/r3aYGggz8nA
     Alcaracejos Turismo – https://youtu.be/8J88lI17imI
     Mozárabe – https://youtu.be/0sBV4fZSUzU
     Puerta de Los Pedroches – https://youtu.be/sDrNI0CMzb8
     Oficina de Turismo de Alcaracejos
     +34 957 156 102
     turismo-mancomunidad@lospedroches.org (Diputación Provincial de Córdoba).
     Aunque se ha relacionado con Kuzna, población de origen musulmán, los datos más fiables del nacimiento de Alcaracejos se remontan a fines del siglo XV. Destruida la antigua parroquia, en su término se hallan dos ermitas, la de San Sebastián y la de la Magdalena, que cumple las funciones de capilla del cementerio (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Viniendo desde Córdoba, una vez coronado el puerto de Espiel, primero, y, luego, el del Cala­traveño, a 727 y 750 m respectivamente sobre el nivel del mar, la N 502 se desliza en una larga recta, apenas interrumpida por algunas curvas, hasta la villa de Alcaracejos, puerta de entrada al valle y encrucijada de caminos que llevan a casi todas partes.
     Se descubren ya en Alcaracejos dos características comunes a todo el valle: una arquitec­tura popular con gran presencia del granito, principalmente en los dinteles de puertas y ventanas, y la existencia de una hermandad romera de rasgos militares, en este caso la de la Virgen de Guía, cuya romería se celebra en este pueblo el Domingo de Resurrección y cuya devoción es compartida también por Dos Torres, Hinojosa del Duque, Fuente La Lancha y Villanueva del Duque, localidades que celebran su romería en fechas diferentes (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de San Andrés.-

     Sobre el terreno que ocupara la primitiva iglesia construyó el arquitecto Daniel Sánchez Puch en 1965 el actual templo. En el interior se ha conservado una portada gótica procedente de la antigua fábrica. Su labor es rudimentaria, como es frecuente en la talla del granito en el norte de la provincia, y se adorna con un arco conopial y alfiz de bolas. Puede fecharse en las últimas décadas del siglo XV.
     El dintel de la puerta de ingreso se adorna con un relieve fechado en 1965, que representa un óvalo con San Andrés sobre un friso de ángeles con símbolos del martirio.
     El espacio interior presenta nave única y testero plano; en el ángulo izquierdo del presbiterio se halla colocada la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, realizada en 1944 por Carlos Bravo Nogales.
     El resto del templo se adorna con imágenes devocionales de serie, dispuestas sobre repisas a lo largo de los muros (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Edificio religioso de planta rectangular en una sola nave edificado sobre la planta de la antigua iglesia. La antigua iglesia fue demolida durante la pasada guerra civil al ser bombardeada por utilizarse de refugio de uno de los bandos. Esta debió ser de estilo gótico utilizando la piedra granita como material esencial. De ella aun quedan como restos una portada colocada en un lateral de la presente planta, de arco ojival con dovelas y sillares de granito.
     También hay que destacar la pila bautismal de granito de estilo gótico muy rica en sus formas.
     La arquitectura de la presente iglesia tiene un marcado acento propio de la arquitectura de los años cincuenta. De elementos rectilíneos robustos y simples. Su planta rectangular de grandes dimensiones exenta de pilares y con una techumbre en bóveda muy rebajada.
     Por dichas dimensiones se piensa que el elemento estructural de la cubierta es de tipo metálico. A dicha planta se le adosa otras de dependencias tales como la sacristía y la vivienda parroquial (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La parroquia de San Andrés es moderna y data de 1965, año en que fue construida según proyecto del arquitecto Sánchez Puch sobre el solar de la antigua, destruida en la Guerra Civil; como único vestigio de aquélla conserva, adaptada en su interior, una portada de granito con arco apuntado, en estilo Reyes Católicos (Diputación Provincial de Córdoba).

Centro Termal Los Pedroches.-
     El Centro Termal de Los Pedroches esta ubicado en la localidad de Alcaracejos, la puerta a la Comarca de Los Pedroches, emplazado sobre un antiguo silo de los años 60 que servía para almacenar grano.
     Hoy tras su rehabilitación conservar su estructura original y se han conseguido espacios para que tengas la mejor experiencia relax (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de San Sebastián.-
          El edificio actual, aunque muy modificado responde a las iglesias de arcos transversales típicas de la zona. De una sola nave, ha perdido su primitiva cubierta de medio cañón con arcos fajones que descansaban en pilares de piedra. estos últimos se han conservado si bien han desaparecido los arcos perpiaños. el exterior presenta contrafuertes.
     Fue reconstruida por suscripción popular en 1976, según se lee en una lápida en el muro de la epístola (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     A las afueras de la población se alza la Ermita de San Sebastián -desde donde se aprecia una buena panorámica del pueblo.
     Es un templo de reducidas dimensiones, con una única nave y cabecera recta.
    La nave comprende en su desarrollo tres tramos, aunque han desaparecido sus arcos trasversales, restando tan sólo los pilastrones de granito iniciales (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo de la Matanza
.-
     Los útiles más antiguos relacionados con las tradiciones culinarias de Los Pedroches permanecen expuestos de forma permanente en este museo etnológico.
     La matanza, el principal sustento de las familias de la comarca durante siglos, aseguraba la alimentación durante gran parte del año. Pero esta actividad era al mismo tiempo un ritual, en él que junto a la música, se utilizaban toda una serie de utensilios para preparar las diferentes partes del cerdo, grandes recipientes para condimentar los embutidos, calderas para colocar sobre el fuego y todo un amplio repertorio de mesas y enseres básicos para llevar a cabo esta práctica milenaria.
     Más Información: +34 957 156 311 (Diputación Provincial de Córdoba).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Andrés, Centro Termal Los Pedroches, Ermita de San Sebastián, y Museo de la Matanza) de la localidad de Alcaracejos, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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jueves, 5 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de San Andrés apóstol, Ermita de San Pío V, Santuario de Nuestra Señora del Sol, Pozo de Santiago, Mirador de la Fuensanta, Torre del Reloj, Montes Comunales, e Iglesia de San Felipe y Santiago - Algallarín) de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Andrés apóstol, Ermita de San Pío V, Santuario de Nuestra Señora del Sol, Pozo de Santiago, Mirador de la Fuensanta, Torre del Reloj, Montes Comunales, e Iglesia de San Felipe y Santiago - Algallarín) de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba.
     Terraza que se asoma al Guadalquivir arropada por hermosos paisajes de Sierra Morena. Surgido para ofrecer alojamiento a los viajeros que subían desde Córdoba a Toledo por el viejo Camino de la Plata, conserva Adamuz una tradición hospitalaria que se refleja incluso en el nombre de su calle principal, Mesones. La rojiza piedra molinaza realza la arquitectura de esta villa, que se asoma a la terraza del Guadalquivir arropada por la extensa sierra septentrional, tan rica en paisajes agrestes y caza mayor.
     Villa situada al este de la provincia, al pie de Sierra Morena y a 13 km. de Pedro Abad.
     Distancia a Córdoba: 46 Km.
     Altitud: 240 m.
     Extensión: 334 Km2
     Habitantes: 4.476.
     Gentilicio: Adamuceños.
     Mancomunidad: Alto Guadalquivir.
     Adamuz debió existir ya en época musulmana, pues su nombre es de origen árabe, derivado de damus, cueva. Situada junto al viejo Camino de la Plata, tuvo posadas y ventas para descanso de los viajeros.
Oficina de Turismo de Adamuz
     +34 957 006 208
     https://turismoadamuz.es (Diputación Provincial de Córdoba).
     Los datos históricos más fiables sobre esta pequeña población, son posteriores a la reconquista. Tuvo importancia como asentamiento de posadas en el camino de Toledo y perteneció a la Corona hasta 1566, en que fue adquirida por la Casa del Carpio, que la poseyó hasta el XIX. De la arquitectura civil destaca la Torre del Reloj, mandada edificar por Luis Méndez de Haro, marqués del Carpio, en 1566 y reinterpretada por el arquitecto Daniel Sánchez Puch en 1953 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Acogedora villa de ambiente rural situada en el viejo Camino de la Plata, que llevaba de Córdoba a Toledo.
Historia
     Aunque debió estar poblada desde el Pale­olítico, no existen noticias de la ciudad como tal hasta la llegada a España de los musulmanes, quienes le dieron el nombre de Damus, que viene a significar "cueva", "cis­terna" y también "rincón".
     Desde la época romana discurría por su término una antiquísima ruta que conducía de Córdoba a Toledo y a la que se llamó Camino de la Plata por ser la vía a través de la cual se transportaba este metal desde las minas de Sierra Morena. Adamuz debió nacer como lugar de posada y descanso en esta ruta. Durante la época árabe perteneció a la cora (división territorial musulmana de carácter administrativo) de Córdoba y en ella se encontraba la venta de Armilat, donde murieron los hijos del caudillo Almanzor. El camino se abandonó en el siglo XII, pero volvió a recuperarse tras la conquista cris­tiana, con lo que la localidad fue ganando rápidamente en importancia.
     En 1566 la compró el marqués de El Carpio a Felipe II por 16.000 maravedíes.
     La peste del siglo XVI diezmó la población, que ya no se recuperó hasta el XVIII. La pos­terior apertura del camino de Despeñaperros la perjudicó de un modo ostensible, permaneciendo durante largo tiempo aislada y olvidada.
     Actualmente, Adamuz se mueve entre las actividades agrícolas, centradas en la vega de Algallarín, y las amplias perspectivas de futuro que le abren las más de 12.000 ha. de sierra con una extraordinaria abundancia de caza mayor.
Gastronomía
     Aparte del cochinillo asado y la carne de caza, el plato más típico es el llamado culillos, consistente en los intestinos de zor­zal fritos en aceite de oliva. Como postres se hacen los roscos de vino y de viento y, sobre todo, los perigallos, masas de harina muy fluidas que adquieren formas caprichosas al freírse.
Fiestas y tradiciones
     La mañana del Sábado de Gloria se queman en las calles del pueblo los "judas", monigotes fabricados especialmente por la gente joven con trapos y ropas en desuso. En la noche del 2 de febrero, día de la Candelaria, se encienden en las plazas grandes hogueras de romero por entre cuyas llamas saltan los jóvenes y los menos jóvenes, motivo por lo que en la geografía comarcal a los habitantes de Adamuz se los conoce por el nombre de "culiquemaos".
VISITA
     La calle Mesones, en la que, como señala su nombre, estuvieron instaladas un día las casas de alojamiento, constituye el eje histórico de la ciudad, resumiendo en una bella panorámica sus características de antiguo lugar de paso. Esta calle parte de la actual plaza de la Constitución, a una de cuyas esquinas se asoma la esbelta torre del Reloj mandada construir en 1566 por don Luis Méndez de Haro, marqués de El Carpio, y en magnífico estado de conservación. Tiene cuatro cuerpos de base cuadrada, el último de los cuales, que servía de alojamiento a las campanas, se encuentra abierto en sus cuatro caras por parejas de arcos de medio punto.
     En la esquina de la calle Mesones con Juan Vacas se alza el oratorio de San Pío V, en el que destaca el bello retablo de mármol rojo de su altar. Bajando desde la plaza de la Cons­titución por la calle Alhóndiga se encuentra la parroquia de San Andrés, el mejor monumento con que cuenta el pueblo. Se trata de uno de los primeros templos góticos de la provincia de Córdoba y existía ya en el siglo XIII. Posee tres naves sin crucero, característica de la arquitectura fernandina en la provincia, y en su estado actual llama la atención su irregularidad y asimetría, prueba indudable de haber sido ampliado en sucesivas ocasiones, la última de las cuales se realizó en el siglo XVI y corrió a cargo del arquitecto Hernán Ruiz I.
     En el exterior del templo sobresale la piedra propia de la comarca, de color rojizo y aspecto arenoso o granulado que recibe el nombre de molinaza y que hace resaltar fuertemente la solidez de la torre, construida, como un prisma de dos cuerpos, a partir de 1549 bajo el patrocinio del obispo cordobés Leopoldo de Austria (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de San Andrés apóstol.-

     Su construcción responde básicamente a dos momentos, uno a finales del siglo XIV y otro a comedios del XVI, bajo el episcopado de don Leopoldo de Austria, constando la supervisión de Hernán Ruiz II. Los trabajos se realizaron entre 1549 y 1589 y restaurada en 1951. El interior es de tres naves, con triple cabecera, toda cubierta por bóvedas de crucería, siendo la cabecera central ochavada y las laterales planas. El patrimonio de la iglesia desapareció en 1936.
     En la capilla mayor, un arco rebajado adornado con baquetones gótico-humanistas del siglo XVI, cobija un Calvario de posguerra, formado por el Cristo de la Pasión, de talla, adquirido en 1946, y la Virgen y San Juan, pintados al óleo sobre tabla. Remata con una crestería de madera dorada y una repisa con talla de San Andrés.
     En la cabecera de la izquierda se ve la Borriquita, obra del sevillano Fernando de las Heras, de 1995. Sigue la capilla sacramental, con bóveda de arista y retablo neobarroco de la Inmaculada, obra de Rafael Valverde Luján. A los pies de la nave está Jesús Nazareno, imagen realizada por el artista cordobés Antonio Bernal en 1992.
     En la nave derecha se halla en primer lugar la capilla de la Virgen del Sol, antes de las Ánimas, fechada al exterior en 1581. Luego viene la capilla bautismal, donde se encuentran las imágenes de la Dolorosa, obra anónima traída en 1947 de Valencia, restaurada en 1908 por Fernando de las Heras, y el Cristo Yacente, procedente de Montoro, que se cree obra de Callejón de 1951, donada a la parroquia hacia 1969. A los pies de la nave se ve la pequeña talla del Niño Jesús Salvador Resucitado, de comienzos del XIX, adquirida en un anticuario valenciano y donada en el año 1961 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La iglesia parroquial de San Andrés se encuentra situada en pleno centro histórico de Adamuz, destacando los volúmenes de su fábrica y torre del conjunto del caserío de la localidad.
     No existen datos reales en lo que se refiere a la primera construcción del edificio, aunque se sabe que a finales del siglo XIV ya estaba constituida una parroquia en el lugar. En el edificio confluye el Gótico como estilo inicial de la construcción fusionado con el Renacimiento con añadidos posteriores durante el Barroco.
     Es una iglesia de planta rectangular, similar a las iglesias de tipo gótico-mudéjar cordobesas de la Reconquista, con orientación Este-Oeste. Su estructura es basilical de tres naves sin crucero, dividiéndose el espacio interior en cuatro tramos más el presbiterio. Las naves se separan por medio de arcos ligeramente apuntados que apoyan en pilares fasciculados.
     Las naves se cubren con bóvedas de nervaduras de piedra molinaza y plementería de ladrillo, tal vez para aligerar los empujes. Los cuatro tramos de la nave central alternan las bóvedas de ocho paños y las de cuatro, siendo aquellos radiales en el primer tramo y combinación de trapecios y triángulos en el tercero, gracias al establecimiento de un nervio rectangular intermedio. Las naves laterales se cubren ambas de nervadura simple, salvo el tramo del lado del Evangelio de los pies que es sexpartita. Seguramente debido a la naturaleza de la cubierta, es escasa la altura de sus naves, y sobre todo la poca diferencia de altura de la nave central, síntoma de cierto arcaísmo.
     Cuenta con ábside poligonal en la nave central y plano en las naves laterales. La cabecera resulta bastante asimétrica, fenómeno frecuente en algunas iglesias medievales. 
     A principios del siglo XVI debió realizarse una amplia reforma, probablemente dirigida por Hernán Ruiz I y que debió afectar principalmente al nicho del ábside y a la portada meridional. 
     Gracias a una inscripción que se conserva en el basamento de la torre, sobre la puerta que le da acceso, fechada en 1549, se relacionan una serie de obras con Hernán Ruiz II, maestro mayor del Obispado en esos momentos. Las obras fueron encargadas por don Leopoldo de Austria, Obispo de Córdoba y se centraron principalmente en el fuste y primer cuerpo del campanario, por lo que el resto de la obra es posterior.
     En 1581, según consta en una cartela exterior, se hizo la capilla llamada de Ánimas hoy día de la Virgen del Sol, patrona de la localidad, atribuida a Hernán Ruiz III, que por entonces era maestro mayor. Esta capilla se abrió en el lado sur arrancando sus muros de dos contrafuertes de la nave lateral del lado de la Epístola. En el lado opuesto se encuentra la capilla sacramental cubierta por bóveda de nervadura simple.
     La construcción de la sacristía fue encargada en 1594 a Martín Ruiz Ordóñez, hermano de Hernán Ruiz III, quedando completamente terminada en 1604. 
     La capilla del Baptisterio, se encuentra situada a los pies de la iglesia, en la nave de la Epístola. Originariamente estuvo originariamente cubierta por un artesonado de madera. 
     Exteriormente el conjunto presenta contrafuertes en línea con los pilares interiores, algunos de ellos enmascarados por la construcción de capillas adosadas a las naves laterales.
     El templo cuenta con dos portadas de acceso situadas en el segundo tramo de las naves, una en el muro de la Epístola y otra en el del Evangelio. La primera de ellas, flanqueada por contrafuertes, cuenta con un vano central con arco carpanel dovelado coronado por arco conopial, flanqueado por baquetones góticos que se prolongan simulando un alfiz hasta una pequeña cornisa. La del Evangelio muestra similar esquema compositivo aunque los arcos carpanel y conopial son sustituidos por arcos de medio punto, contando la cornisa con decoración de modillones.
     La torre, realizada en sillares de piedra molinaza, se encuentra ubicada a los pies de la nave central de la iglesia. Es de planta rectangular de dos cuerpos, el primero de ellos se corresponde con el fuste que cuenta con troneras en algunos de sus paramentos, coronándose por una cornisa con modillones que diferencia este cuerpo y el superior. El segundo cuerpo, llamado de campanas, es de planta cuadrada a modo de arco cuadrifonte con vanos de medio punto peraltados. 
     El espacio resultante entre la planta rectangular y la cuadrada, de este cuerpo, sirve de circunvalación, delimitándose con unas barandillas de hierro y pilares con remates piramidales estilizados en sus ángulos. El segundo cuerpo se corona con un pequeño chapitel a cuatro aguas, con pilares con remates bulbosos estilizados terminados en bolas en sus ángulos y al centro un pilar con bola que sostiene una cruz y veleta de forja.
     No existen datos relativos a su construcción, aunque algunos autores señalan la fecha de 1260. Es un malentendido frecuente confundir la construcción de una feligresía con la construcción del templo parroquial. La construcción data del siglo XVI, siendo encargada directamente por el Obispado de Córdoba, participando maestros de la talla de Hernán Ruiz I y II y Martín Ruiz Ordóñez, hijo y nieto de los anteriores. Aunque el estilo en el que se inició la construcción fue el Gótico, cuenta con la fusión de elementos renacentistas y barrocos.
     En 1961 fue sometida a una profunda reforma para subsanar los desperfectos sufridos durante la Guerra Civil. Entre las obras llevadas a cabo se recalzó y consolidó el edificio, se desmontaron y rehicieron las cubiertas para darles unidad, se limpiaron de revocos la mayor parte del templo, para dejar aparente la sillería de piedra molinaza. Fueron suprimidos los añadidos y construcciones parásitas, fue reconstruida la capilla del sagrario, y se llevaron a cabo la restauración de todos los desperfectos. También se limpiaron los parámetros exteriores que estaban encalados, se limpió en gran parte de postizos y aditamentos y a la torre, que había perdido la balaustrada primitiva, de piedra, se le colocó la actual de hierro con los cuatro pináculos de los ángulos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Una de las primeras iglesias góticas de la provincia, se inició probablemente a principios del siglo XV, y sufrió reformas y ampliaciones un siglo más tarde.
     Consta de tres naves separadas por arcos -apuntados en la parte de la cabecera y de medio punto en los pies- apoyados en sólidas pilastras (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de San Pío V.-

     La pequeña ermita de San Pío V se integra en la esquina de a Casa de los Rivera, construcción de hacia 1700. De su perdido ajuar queda el retablo de jaspes de fines del XVII, relacionado con el círculo de Melchor de Aguirre y rematado por los escudos del fundador, Matías Yergos y Torralba (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Se encuentra situada en la esquina de un gran edificio conocido como casa de los Rivera, del que forma parte. El edificio ha sido muy reformado conservándose del trazado original un pozo, la parte de la casa que estaba destinada a graneros, cubiertas por bóvedas de cañón, y las dos portadas adinteladas realizadas en piedra molinaza a finales del siglo XVII, una la entrada al palacio, y otra, la capilla pública, llamada de San Pío V. 
     El palacio presenta una estructura de dos plantas con altos muros coronados por tejados a dos aguas. Cuenta con dos fachadas una a la calle Mesones, que está muy alterada por la nueva apertura de vanos en el cuerpo inferior destinados a comercios y otra a la calle Juan Vacas, carente de vanos por ser muro de cierre del oratorio y del palacio a la vez. El edificio cuenta con un zócalo y arquitrabes de separación entre plantas y de soporte del tejado, así como un refuerzo en su única esquina, todo ello realizado con sillares de piedra molinaza, presentando el resto de los muros encalados en blanco.
     El oratorio, fue fundado por don Matías Yergo y Torralba o Torralón. Es una iglesia de cajón de una nave, de 14,80 metros de larga por 4,20 de ancha. La nave, de tres tramos, está cubierta por bóveda de cañón, con lunetos y arcos fajones que descansan en pinjantes, mientras que la cabecera se cubre con cúpula de media naranja sobre pechinas. La bicromía que presenta interior realza los elementos arquitectónicos verticales y horizontales, pintados en color rojizo, del resto de los paramentos que se cubren con el blanco de la cal.
     La portada cuenta con un vano rectangular dovelado realizado con sillares de piedra molinaza, sobre los que descansa una cornisa de la que parte un frontón triangular partido decorado con remates piramidales terminados en bolas en sus extremos. Del centro del frontón emerge un pedestal con una cruz. 
     En el tejado y en línea con la portada de ingreso a la ermita se sitúa la espadaña, de un vano de medio punto flanqueado por pilastras sobre las que apoya un frontón triangular con remates piramidales y bolas.
     La Ermita de San Pío V fue fundada por Don Matías Llergo y Torralba, Caballero de la Orden de Calatrava, a fines del siglo XVII como oratorio de la llamada actualmente Casa de los Rivera, la cual comunicaba con la capilla a través del coro y de la sacristía. La unión de ambos edificios desapareció a mediados del siglo XIX. Tras los desperfectos que sufrió durante los acontecimientos acaecidos en la Guerra Civil, fue restaurada para abrirla de nuevo al culto, uso que actualmente mantiene (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Santuario de Nuestra Señora del Sol.-
     A varios kilómetros de la población se encuentra el Santuario de Nuestra Señora del Sol, destruido en 1936 y reconstruido por Regiones Devastadas en 1951, en el que se venera la imagen moderna de la patrona (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La ermita del Cerro o de Nuestra Señora del Sol, patrona de Adamuz, se encuentra situada a ocho kilómetros de la población, por el camino vecinal que parte de la carretera de Algallarín.
     Probablemente su origen es muy remoto, pero carecemos de fuentes documentales que lo acrediten, aunque confirman que en 1630 el obispo don Cristóbal de Lobera confirmó las reglas a la cofradía. 
     El edificio es de planta rectangular con camarín en la cabecera. Cuenta con tres naves, con techo plano la central y a un agua las laterales, separadas por arcos de medio punto que apoyan en pinjantes adosados a pilares ochavados. 
     Lo más interesante del conjunto es la capilla mayor, cubierta con cúpula de media naranja sobre pechinas. La obra se enmarca en torno a 1680 y se relaciona estrechamente con el maestro que realizó al capilla sacramental de la iglesia de San Sebastián de Montoro.
     El edificio cuenta con un pórtico a los pies con tres arcos de medio punto peraltados al frente y dos en los laterales, techado de viguetas, cobijan una portada sencilla con vano con arco escarzado. Sobre el tejado se ubica la espadaña, de un vano de medio punto.
     Las primeras noticias históricas se remontan a 1628, fecha en la que el Libro de Visitas Generales del Obispado de Córdoba muestra gastos de obras y materiales. En 1630 se confirman las reglas de la Hermandad por el Obispo don Cristóbal de Lobera.
     Durante la Guerra Civil fue destruida, reconstruyéndose en 1951 por Regiones Devastadas. 
     El 15 de agosto se realiza una verbena y la romería se lleva a cabo el primer domingo de septiembre (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
 
Pozo de Santiago.-

     Se trata de un pequeño edificio de sillería de planta rectangular, con cubierta en forma de tejadillo a cuatro aguas rematado en pináculo, a cuyo interior se accede por medio de vanos practicados en sus lados mayores y protegidos por una reja. Este templete alberga un depósito de planta cuadrada, cuya estructura está reforzada por la presencia de dos arcos fajones de medio punto de ladrillo en su parte superior.
     Este inmueble constituía, dada su ubicación en pleno casco urbano de Adamuz, fuente de abastecimiento para viviendas vecinas hasta la década de los 60 del siglo XX, así como posible lugar de descanso de ganaderos trashumantes y comerciantes que recorrían desde la Edad Media el Cordel de Villanueva hasta concurrir en cañadas castellanas, siguiendo posiblemente antiguas rutas de época romana o musulmana.
     Su estado de conservación arquitectónica es excelente, tanto al interior como al exterior del depósito, y se encuentra enmarcado en una plazuela urbana pavimentada y bien cuidada.
     El edificio que alberga el pozo es de factura renacentista, probablemente de la segunda mitad del siglo XVI, más o menos coetáneo del edificio que alberga el depósito del Pilar de la Fuensanta. Ambos presentan el uso del mismo material constructivo (piedra molinaza) y del mismo aparejo de sillería (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Pozo público fechado en el S. XVIII, que formaba parte del conjunto monumental de la Ermita de la Soledad (desaparecida hoy en día). Era descanso obligado para el viajero que transitaba por el Camino Real de la Plata, extinta vía mineral y comercial del medievo.
     De forma prismática y sección cuadrada, está realizado en piedra de molinaza (típica de la zona), con un tejado a cuatro aguas y pináculo prismático rematando al tejado.
     Desde su construcción ha sido parada de caminantes del Camino Real y caudal de agua para los vecinos de las calles aledañas (Diputación Provincial de Córdoba).

Mirador de la Fuensanta.-
     La fuente consiste en un depósito subterráneo, cuyas características no se han podido determinar al no ser posible acceder a su interior, cubierto por un edificio de sillería de planta cuadrada, en cuyo muro norte aparece una placa de piedra con la siguiente inscripción: "Redifcaronla los señores regimiento desta villa siendo alcalde mayor el señor Francisco Porras. Año de 1575".
     Adosada a la parte baja de este muro norte aparece la salida del agua, que tiene forma de hornacina de cuya parte central sale el caño y que da sobre un pilar de planta rectangular, mucho más moderno que la construcción que cobija el depósito, cuyo pretil está formado por losas de terrazo y que alcanza unas dimensiones de 5.65 por 1.80 metros y una altura de 40 centímetros. 
     El agua evacua mediante una conducción subterránea, que la conduce hasta unos pilares situados unos 10 metros al norte de este primer pilar, y directamente sobre el terreno mediante un orificio situado en el muro oriental del pilar, cerca del ángulo sureste. Estos dos pilares se encuentran unidos y escalonados y son de mampostería moderna con pretil de losas de barro. El agua cae a los pilares por medio de dos caños situados en la zona sureste y desaguan ambos por sus muros norte, el primero sobre el segundo y el segundo sobre una arquetilla que conecta con una conducción subterránea y que lleva el agua hasta una alberca próxima. Las dimensiones del primer pilar son de 4.10 por 3.10 metros y las del segundo 4.65 por 3.10 metros; ambos tienen escasa profundidad.
     La fuente, con la fisonomía que hoy conserva, fue reconstruida en 1575 según documenta la inscripción que conserva, lo que demuestra que su existencia es anterior y se remonta a época medieval o romana. Es citada por Ramírez de las Casas como situada a la salida de la población por su la zona occidental y dice de ella que fue reparada en 1575 (Corografía, p. 29).
     Se encuentra en buen estado arquitectónico y de uso. Tan solo llamar la atención sobre el contraste que se establece entre el edificio de sillería renacentista y la salida del agua tradicional de la fuente y el pilar moderno, de materiales cualitativamente muy distintos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En el Mirador de la Fuensanta se encuentra el antiguo abrevadero medieval perteneciente al desaparecido Mesón del Obispo, situado en el Camino Real de la Plata.
     La fuente, con la fisionomía que hoy conserva, fue construida en el año 1575, según documenta la inscripción que conserva, lo que demuestra que su existencia es anterior y se remonta a la época medieval o romana (Diputación Provincial de Córdoba).

Torre del Reloj.-

     Se encuentra situada en el centro del casco histórico, destacando sus volúmenes sobre el resto de los tejados del caserío de la localidad.
     Es de forma prismática, de sección cuadrada de 4 x 4,5 metros, con cinco cuerpos en altura que se elevan a unos quince metros en total. Los tres cuerpos inferiores se presentan diferenciados por una moldura pétrea, a modo de saledizo, que realza la división visual entre cada uno de ellos. Tiene un cuerpo inferior realizado en sillares de piedra molinaza, como basamento, en el que se abre una puerta adintelada, sobre la cual se encuentra una lápida con inscripción en latín en la que consta que fue edificada en 1566, por don Luis Méndez de Haro, Marqués del Carpio.
     Continúan dos cuerpos lisos en distinta altura, con cadenas de piedra en los ángulos y muros de tapial con alguna tronera, en el segundo de ellos estuvo el reloj que le da nombre, donde hoy día se encuentra el escudo de la villa. 
     Encima, el cuerpo de campanas o mirador que en sus cuatro frentes presenta una estructura similar, dos arcos de medio punto rebajados que apoyan lateralmente en los pilares angulares y al centro en una columna sobre pedestal. Sobre éste un entablamento con arquitrabe, friso y cornisa, servía de sustento para el quinto piso formado por un tejado a cuatro aguas.
     En 1953 le fue añadido por el arquitecto Daniel Sánchez Puch, el cuerpo superior coronado por remates piramidales angulares y cuatro frentes similares cuadrados en los que se inscribe una esfera del reloj, coronado por frontones triangulares. El conjunto queda rematado por una veleta de forja.
     Esta torre debió de formar parte del complejo de edificios administrativos y de gobierno formado por el Ayuntamiento, las Carnicerías, la Cárcel y el Pósito. Su construcción se realizó en 1566, gracias a la intervención de don Luis Méndez de Haro, Marqués del Carpio.
     En 1953 fue profundamente remodelada, pasando su último cuerpo de un tejado a dos aguas a albergar el reloj de la localidad, con cuatro esferas, una por frente. Las obras fueron llevadas a cabo por el arquitecto Daniel Sánchez Puch (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     A la céntrica calle-plaza de la Constitución se asoma la Torre del Reloj, construida por el marqués de El Carpio en 1566, que termina en un cuerpo abierto a cada lado por dobles arcos, al que en 1953 se le añadió el remate superior, que aloja el reloj (Diputación Provincial de Córdoba).

Montes Comunales.-
     Uno de los enclaves de este término municipal que conserva una gran belleza natural y paisajística lo constituye la finca municipal conocida como los "Montes Comunales".
     En conjunto suponen 2500 hectáreas de bosque de pino y, en menor proporción, encinas, situados en el sector norte del término municipal, a unos 18 kilómetros de la localidad, en dirección a Villanueva de Córdoba por la carretera A-421.
     Los ríos Varas y Matapuercas delimitan parte de la finca y constituyen los parajes más interesantes. Sus riberas se cubren de Adelfas y Fresnos, y sirven de refugio a una interesante comunidad animal, como Garzas reales, Azulones, Martines pescadores, Nutrias, Culebras de agua y Galápagos. Unas 710 reses constituyen la población de cérvidos de la finca, que junto con el jabalí permiten su aprovechamiento cinegético.
     Los Montes Comunales se encuentran situados en la sierra Centro-oriental cordobesas, en el término municipal de Adamuz. Lindan al norte con el término de Montoro, al sur con el río Varas, al este con el río Matapuercas y al oeste con el término municipal de Villanueva del Córdoba. Son atravesados por la carretera A-421 de Villafranca a Villanueva y por los arroyos La Marquesa y Las Ratosillas. Los núcleos de población más cercanos son Adamuz, Villanueva y Montoro, a 18, 19 y 22 kilómetros respectivamente.
     Los Montes Comunales se encuentran a una altitud comprendida entre los 400 y los 650 metros sobre el nivel del mar, mientras que la población más cercana, Adamuz, está a unos 250 metros, lo que hace que existan variaciones en cuanto a las condiciones climáticas entre ambas.
     En cuanto a la climatología, se tienen inviernos fríos y con posibilidad de nevadas, y los veranos son calurosos, propio de los pueblos de la provincia de Córdoba, si bien la altitud puede ejercer su influencia con diferencias en la temperatura respecto a otras zonas más bajas. La temperatura media de las máximas, mínimas y media durante el mes más caluroso oscilan entre los 34, 14 y 27ºC respectivamente.
     La litología comprende rocas metamórficas del Paleozoico, de composición silícico-alumínico (pizarras) de grano muy fino, de coloración gris o azulado y estructura laminar.
     Los suelos están formados por tierras pardas meridionales y rankers sobre pizarras, suelos de ph ligeramente ácidos, del orden de 6 a 6’3, el contenido medio en materia orgánica es inferior al 3%, y la relación C/N es de 15 aproximadamente. La saturación en bases es alta y la arcilla está constituida fundamentalmente por ilita. Suelo impermeable sin cohesión, la capa freática se encuentra a más de 75 cm. de profundidad, y tiene una densidad media de 1’8 T/m2.
     En el conjunto de la finca dominan las masas de Pinus pinea y Pinus pinaster, y de especies del género Quercus, propios de la etapa de la regresión de la encina (Quercus ilex ssp. Rotundifolia) para sustrato silíceo.
     Como vegetación de menor porte, pero no por ello menos importantes, son las especies de las familias cistáceas, labiadas, rhamnáceas, rosáceas, salicáceas, anacardiáceas, leguminosas, gramíneas, ericáceas, etc.
     La fauna está representada en su mayoría por el jabalí y el ciervo, que apareció con la repoblación forestal. Otras especies destacables son perdices, mochuelos, cernícalos, águilas, córvidos, zorros, etc.
     Para concluir la caracterización de los montes comunales, se puede afirmar que gozan de una belleza admirable, así como calidad de los valores y recursos naturales, constituyendo en conjunto una serie de factores de atracción turística (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de San Felipe y Santiago (Algallarín).-
     No lejos del Santuario de Nuestra Señora del Sol está el poblado de Algallarín, cuya parroquia de San Felipe y Santiago fue realizada en 1953 por Carlos Arniches Moltó. Tiene en la cabecera pinturas murales de Antonio Povedano, de 1958, y relieves de Carlos Ferreira al exterior (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Algallarín es una pequeña aldea de colonización, realizada en los años 50. De la misma época es la iglesia de Iglesia de San Felipe y Santiago, realizada en 1953 por el arquitecto Carlos Arniches Moltó y es la primera de estilo moderno que se construye en la provincia de Córdoba, siendo el punto culminante de la urbanización de dicho poblado.
     El templo se estructura en tres naves, que están separadas por dos arcos rampantes. Tiene planta basilical, en forma de abanico. La cabecera de la iglesia está compartimentada por tres ábsides, siendo el central más alto y ancho que los laterales. La torre corona el ábside central. Se trata de un espacio cuadrado y de gran altura, culminado por una cruz.
     A ambos lados de las naves laterales se aprecian unos anchos porches de entrada (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Andrés apóstol, Ermita de San Pío V, Santuario de Nuestra Señora del Sol, Pozo de Santiago, Mirador de la Fuensanta, Torre del Reloj, Montes Comunales, e Iglesia de San Felipe y Santiago - Algallarín) de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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