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miércoles, 10 de diciembre de 2025

El Monumento a Antonio Machín, de Guillermo Plaza Jiménez, en la plaza Carmen Benítez

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Monumento a Antonio Machín, de Guillermo Plaza Jiménez, en la plaza Carmen Benítez, de Sevilla.
     Hoy, 10 de diciembre, es el aniversario de la inauguración (10 de diciembre de 2006) del Monumento a Antonio Machín, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Monumento a Antonio Machín, de Guillermo Plaza Jiménez, en la plaza Carmen Benítez, de Sevilla.
     La plaza Carmen Benítez es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Roque, del Distrito Nervión; entre las calles Juan de Vera, Recaredo, Virgen de Gracia y Esperanza, Arroyo, y Luis Cadarso
     La escultura, obra de Guillermo Plaza Jiménez en 2006, realizada en bronce, representa al artista de pie, vestido con esmoquin y con las maracas en las manos. Está recogido de forma muy naturalista siguiendo fórmulas retardatarias.
     El pedestal, de acero cortén, presenta forma de paralelepípedo con un primer resalto a modo de escalón. En la cara principal de este se encuentra una pequeña placa en la que se puede leer una inscripción.
     El lugar elegido para su ubicación es la plaza de Carmen Benítez, justo frente a la Capilla del Cristo de los Negritos. La escultura mira hacia la puerta de esta por la gran relación que el artista tenía con la citada Hermandad (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En el pedestal podemos leer la siguiente inscripción:
"EL EXCMO. AYUNTAMIENTO DE SEVILLA,
A PETICIÓN DE LA HERMANDAD DE LOS NEGRITOS,
EN MEMORIA DE
ANTONIO MACHÍN
POR SU VINCULACIÓN CON LA CIUDAD.
EL ALCALDE DE SEVILLA
ALFREDO SÁNCHEZ MONTESEIRÍN
NO8DO
AYUNTAMIENTO DE SEVILLA
Distrito Nervión
ESCULTOR. GUILLERMO PLAZA JIMÉNEZ        SEVILLA, 10 DE DICIEMBRE DE 2006"
Conozcamos mejor la Biografía de Antonio Machín, personaje representado en la obra reseñada;
     Antonio Abad Lugo Machín​ (Sagua la Grande, 11 de febrero de 1903 - Madrid, 4 de agosto de 1977), más conocido como Antonio Machín, fue un cantante cubano-español de boleros y de música popular en general. Basó su repertorio en la música cubana y la balada romántica.
     Intérprete de reconocido prestigio en el ámbito hispanohablante, es famoso por sus recreaciones, entre otras, de temas como El manisero, Dos gardenias, Angelitos negros. Su disco El manisero, grabado en 1930 y acompañado por la orquesta de Don Azpiazu para la compañía Victor de Nueva York, fue el primer éxito millonario en ventas de la música cubana. Está enterrado en la tumba número 52 de la Plaza del Cristo del Calvario del Cementerio de San Fernando de Sevilla.
     Miembro de una familia pobre (de unos quince hermanos) de la localidad cubana de Sagua la Grande, Antonio trabajó de niño en diversos oficios. Fueron sus padres un emigrante español, José Lugo Padrón, y una afrocubana, Leoncia Machín.​ El artista recuerda haber sido feliz en su familia, que no era «ni muy rica ni muy pobre». Muy pronto se manifestó su afición al canto. Alternaba su trabajo de joven albañil con el canto en la iglesia, en los teatros y tras la pantalla del cine mudo de su ciudad. Llegó a unirse hasta tres veces con grupos de músicos ambulantes que pasaban por su ciudad camino de La Habana. En 1911, el párroco de Sagua lo puso a cantar en su altar mayor. En cierta ocasión, con motivo de una fiesta benéfica, interpretó el Ave María de Schubert subido a una silla. Se ganó el aplauso de toda la población. Al cumplir veinte años, manifestó su deseo de ser barítono,​ y estudiar bel canto y ópera, pero comprendió que, dado su color, su repertorio quedaría reducido a Otelo. Mientras su madre le inculcaba el amor al canto, el padre veía su actividad como propia de individuos de vida irregular y rayana en lo inmoral.
     No sin dificultades llegó a La Habana en 1926, donde se inició como solista en los cafetines, acompañado del guitarrista Miguel Zaballa. La reputación del dúo llegó a oídos de la burguesía habanera, que ya no dudó en contratarlos. Por azar del destino llegó a cantar a una emisora en la que coincidió con Don Azpiazu, quien lo contrató como segundo cantante de su orquesta. Sería, pues, el primer cantante negro que actuara en el Casino Nacional de La Habana, lugar de la burguesía más racista y excluyente, ya como todo un profesional. Sin dejar a Azpiazu, fundó un sexteto que hizo sus primeras grabaciones en 1929 y a partir de los medios de la época, es decir, las victrolas de cuerda y la radio que empezaba a desarrollarse. El éxito fue inmediato con Aquellos ojos verdes, al que siguió El manisero. En 1930 dejó Cuba, adonde no volvería hasta 1958. En abril de 1930 llegó a Nueva York, integrando la orquesta de Don Azpiazu. Estuvo cuatro años en la gran metrópoli, formando parte de otras muchas agrupaciones (José Escarpenter y su Orquesta, la Orquesta Antillana de Rafael Hernández, Julio Roque y su Orquesta, Armando Valdespí y su Orquesta, además de las dirigidas por él mismo: la Orquesta Machín y el Cuarteto Machín).
     Muy conocido ya en los escenarios latinos de Nueva York, donde popularizara «El Manisero», de Moisés Simons, y grabara una larga serie de títulos a lo largo de la primera mitad de la década del treinta, marchó a Europa en 1936. Tras breve estancia en Londres, actuando en el teatro Adelphya, llegó a París, donde la música cubana tenía fuerte presencia desde los años 20. En París formó el grupo Antonio Machín y su Orquesta, con Moisés Simons al piano, realizando a partir de entonces varias grabaciones. En 1936 grabó también con la Orquesta de Eduardo Castellanos. Enamorado de una joven francesa llamada Line, con ella y con su orquesta realizaría una gira por Suecia, donde no quiso quedarse debido al frío clima, y volvió a París.
     Machín llegó a España, país de su padre, donde vivirá hasta su fallecimiento en 1977. Ya desde la década de los veinte tenía un hermano que vivía en Sevilla. Antonio llegó de vacaciones en 1939, tratando de escapar de la II Guerra Mundial, mas se halló con la dura realidad de la posguerra española y la consiguiente zozobra. Llegaba con el saxofonista dominicano Napoleón Zayas y recaló en Barcelona.​ En 1943 se casó en Sevilla con María de los Ángeles Rodríguez. A Sevilla trajo parte de sus familiares cubanos. Actuó en algunas salas de fiestas de Barcelona como "Shanghái" (llamada, tras el cambio de nombres extranjeros por nombres castellanos, "Sala Bolero"), cobrando veinticinco pesetas diarias. El primer éxito que tuvo en España fue Noche triste, un fox melódico grabado con los Mihuras de Sobré, orquesta que acompañó a Machín en sus primeros éxitos y de la que después se desligó. Otros de sus primeros éxitos fueron Cómo fue, Moreno, Amor sincero, etc. En 1947 llegaría su gran éxito en España, la «canción moruna» Angelitos negros, convertida en bolero merced a un arreglo musical en la década de los sesenta y estrenada en el Teatro Novedades de Barcelona.​
     Dos compositores importantes en su carrera fueron el cubano Osvaldo Farrés (autor de temas como Madrecita, Toda una vida, No me vayas a engañar, Quizás, quizás, quizás, Ay de mí...) y la mexicana Consuelo Velázquez (autora de Bésame mucho, Será por eso y Amar y vivir). Mención aparte merece la única versión de la cubana Isolina Carrillo, que convirtió en uno de sus grandes éxitos, Dos gardenias.
     En España, ya con más de sesenta discos grabados y con su "Cuarteto Machín", le llegó la consagración gracias a una adaptación absoluta al país como lo demuestra la frase, muy citada, de que se trataba de «el más cubano de los españoles y el más español de los cubanos». En España, Machín encuentra todo lo que buscaba, y le gustaban especialmente Madrid, Sevilla (donde encontró el amor); Alicante donde pasaba largas temporadas en su apartamento de Playa de San Juan. También frecuentaba Barcelona, donde actuó por primera vez al llegar a España y en la actualidad se le recuerda con un monolito en la Plaza Vicenç Martorell del Distrito de Ciutat Vella, al lado de la Plaça de Bonsuccés, donde pensaba trasladarse a vivir justo antes de su muerte.
     Empezó prácticamente desde abajo y llegó a ser testigo y banda sonora de las historias de amor de los españoles en unos tiempos difíciles, su popularidad fue creciendo hasta ser idolatrado como lo eran las grandes estrellas de la copla, sus canciones pasaron a ser parte de la memoria sentimental de varias generaciones a través de la radio.
     Por su carácter serio y humilde, Machín fue muy bien acogido en la España de la época. Impuso su personal estilo en el bolero y hasta entró en el refranero popular con el dicho «Te mueves más que las maracas de Machín». En Alcalá de Guadaíra (Sevilla) el 7 de junio de 1977 salió muy agotado de escena y no pudo regresar. Fue su última actuación. Machín falleció en Madrid el 4 de agosto de 1977, en su casa de la calle General Mola (hoy Príncipe de Vergara), a los 74 años de edad. Descansa en el Cementerio de San Fernando de Sevilla, donde sus compatriotas y familiares lo recuerdan cada año rociando su tumba con ron cubano y cantando alguno de sus boleros.
     El 10 de diciembre de 2006 se inauguró una estatua en su memoria en Sevilla, obra del escultor Guillermo Plaza Jiménez, ubicada en la plaza Carmen Benítez. Allí, la imagen sevillana de Machín custodia y mira hacia la Hermandad de Los Negritos, a la que el cantante cubano estuvo muy vinculado, además una calle de Sevilla lleva su nombre.
     El 22 de abril de 1981 se le rindió un gran homenaje en un concierto en el que participaron cuatrocientos artistas de diversos estilos que se celebró en el Palacio de los Deportes de Barcelona.
     En el Museo de la Música de su ciudad natal se atesoran muchas de sus pertenencias: sus maracas, claves y algunos de sus discos, además de fotografías suyas y de los familiares.
     Antonio Machín (1903-1977) hubiera cumplido cien años en 2003, en el 25º aniversario de su muerte y en vísperas de su centenario se le homenajeó con un proyecto en que se incluyó un documental dirigido por Núria Villazán, un libro biográfico y un disco, el título de esta triple edición fue "Machín. Toda una vida". Joan Manuel Serrat participó en el documental, en su intervención ante la cámara que se grabó en la popular Antena 3, en la calle Tallers esquina con Rambles, Serrat comentaba: "La figura de Machín está ligada a la cultura sentimental de la radio, que suponía una pequeña ventana por donde penetraba la luz en unos tiempos muy sombríos. Con esa luz entraba la voz de Machín, la de Juanito Valderrama, la de Concha Piquer, Juanito Segarra, Jorge Sepúlveda, Bonet de San Pedro, Lorenzo González... Corrían tiempos de hambre, privaciones y miedo. Cuando yo tuve uso de razón, Machín ya estaba consolidado en la memoria sentimental de la gente. Nos conocimos en 1965, cuando actuábamos en la radio (y cobrando, que entonces se cobraba por actuar: la radio era un flotador mientras se esperaban tiempos mejores). Yo era entonces un artista emergente y él pasaba una época algo difícil. Aunque nunca dejó de trabajar, sufría un cierto declive de popularidad, ya que un nuevo tipo de música parecía arrasarlo todo. Lo llevaba con dignidad y logró remontar aquel período gracias a la moda camp, recuperando su aureola mítica". Serrat admite haber "aprendido mucho de Machín y de la música que él hacía. Porque Machín era una esponja tremenda, en la cual cabía 'El manisero', 'Angelitos negros' y el repertorio de Oswaldo Farrés. También podía cantar guarachas con idéntica y pasmosa tranquilidad. Se lo sabía todo. Y alrededor de aquellas canciones, que eran historias, nacieron las vidas sentimentales de las gentes. Machín resultó fundamental".
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Monumento a Antonio Machín, de Guillermo Plaza Jiménez, en la plaza Carmen Benítez, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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jueves, 3 de julio de 2025

Un paseo por la plaza Carmen Benítez

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plaza Carmen Benítez, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 3 de julio, es el aniversario del acuerdo municipal (3 de julio de 1896) por el que se rotula este espacio con el nombre de Carmen Benítez, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la plaza Carmen Benítez, de Sevilla
     La plaza Carmen Benítez es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de San Roque, del Distrito Nervión; entre las calles Juan de Vera, Recaredo, Virgen de Gracia y Esperanza, Arroyo, y Luis Cadarso
     La plaza responde a un tipo de espacio urbano más abierto, menos lineal, excepción hecha de jardines y parques. La tipología de las plazas, sólo las del casco histórico, es mucho más rica que la de los espacios lineales; baste indicar que su morfología se encuentra fuertemente condicionada, bien por su génesis, bien por su funcionalidad, cuando no por ambas simultáneamente. Con todo, hay elocuentes ejemplos que ponen de manifiesto que, a veces, la consideración de calle o plaza no es sino un convencionalismo, o una intuición popular, relacionada con las funciones de centralidad y relación que ese espacio posee para el vecindario, que dignifica así una calle elevándola a la categoría de la plaza, siendo considerada genéricamente el ensanche del viario.
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer. 
     Rotulada en 1896 para perpetuar la me­moria de esta señora, donante del terreno y edificio de escuelas públicas existente al fondo de la plaza. En un tiempo se denominó plaza de San Roque y, posteriormente, del Santo Tutelar, debido al hecho de que la parroquia de este nombre tenía su puerta principal en esta plaza, aunque en la actualidad, al haberse rotulado sus dos extremos como Juan de Vera y Luis Cadarso, la plaza ha visto reducido el espacio que antes ocupó. De forma trapezoidal, se encuentra pavimentada con losetas, y está dotada de bancos de hierro y farolas tipo jardín, con algunas melías y plátanos. El intenso tráfico proveniente de Arroyo hace de esta plaza, en un tiempo hermosa y recoleta, un lugar poco adecuado para el esparcimiento y la relación social. De 1928 tenemos referencias de la famosa "velá" de los Ángeles que, bajo los auspicios de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Fundación y Nuestra Señora de los Ángeles, se celebraba en esta plaza los días uno al tres de agosto [Eduardo Camacho Rueda, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Conozcamos mejor la Historia de esta vía y del colegio que la preside
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     En la antigüedad se tituló de San Roque por estar frontera la parroquia del mismo nombre cambiándose poco después por la del Santo Tutelar para no confundirla con la calle de San Roque que existía en el barrio del Museo.
     Por el Ayuntamiento se acordó en sesión del 3 de julio de 1896, darle el título actual de plaza de Carmen Benítez, «para perpetuar la memoria de dicha señora, y como testimonio de gratitud por la donación que ha hecho al Municipio de un edificio para escuelas públicas, construido a sus expensas en la vía antes citada».
     Circundada por Melia azedarach, Paraíso, es la única aportación vegetal, junto con los bancos modernos de cerámica, componen la plaza en la actualidad.
     Unos Platanus híbrida, Plátano de Indias, se encuentran plantados en el acerado delante del colegio existente.
     El 10 de septiembre de 1915, se aprueba el proyecto de jardines redactado por el ingeniero municipal D. Luis Estrada para esta plaza.
     Esta plaza fue restaurada en el año 1964, sustituyendo el pavimento terrizo por el actual, construyéndose bancos de mampostería con escuadras y azulejos de Triana. En esta fecha se dotó de farolas de alumbrado.
     Las Escuelas de Carmen Benítez se fundan en 1.896, siendo, por antigüedad, la segunda Institución Pública de Enseñanza Primaria en Sevilla. Su evolución va a navegar, por tanto, paralela a las vicisitudes de la Escuela en España y a las propias de la ciudad y el barrio donde se ubica.
     En la 2ª mitad del siglo XIX se eliminan las murallas medievales que separaban la ciudad de los arrabales históricos, entre ellos, los de San Roque y la Calzada, desamortizándose los terrenos que ocupaba el convento de San Agustín. Esto va a permitir, a través del Ensanche de la Ronda, incorporar al tejido de la ciudad estos barrios antiguos que ven aumentar su población de forma considerable debido a éxodo rural al calor de la industrialización y el comercio.
     La naciente conciencia pública de la necesidad de desarrollo económico y social, en  un país cuya incorporación a la modernidad es tardía, a través de la extensión a mayores capas de la población de la Educación, lleva a los poderes públicos y a  algunas instituciones religiosas a la creación de centros de enseñanzas, para acoger a las clases populares con los objetivos fundamentales, de la lucha contra el analfabetismo desde las edades más tempranas y la integración de la infancia en aumento, posible victima de la marginación y la exclusión social.
     En este contexto Doña Carmen Benítez emplea gran parte de su fortuna en la construcción del Colegio que dona a la ciudad de Sevilla. Por entonces, pertenecían  al Ayuntamiento las competencias educativas, incluida el pago de los maestros. A partir de 1901 todas las competencias educativas, la dependencia laboral y el pago de las personas pasarán al Ministerio de Instrucción Pública en Madrid.
     Las Escuelas de Carmen Benítez incluían en su edificación dos viviendas de maestros, señoriales y bien dotadas, cuya intención estaba orientada a la dignificación y la consagración social de una profesión a la que se quiere dar la importancia que merece como pilar del desarrollo económico y social del país.
     El viejo edificio ha sido testigo de todos los cambios políticos  del siglo XX en España. De la Restauración y la República, de la Guerra Civil y la Dictadura, de la Transición y la Monarquía Constitucional. La Institución acumula la memoria de los sucesivos sistemas educativos y las reformas de los mismos que se han sucedido en nuestro  país a lo largo de un siglo largo.
     Hemos de manifestar nuestro reconocimiento y admiración a todos los maestros y maestras que han desarrollado la mayoría de su vida profesional en este Colegio desde los pioneros, como Doña Carlota de Castro que dirigió los inicios de las Escuelas de Niñas en 1896 o doña Carlota Lucena, responsable de la preparación  para su ingreso en la Normal de alumnas de las Escuelas Carmen Benítez, primer grupo de Maestras Tituladas  de la  II República, allá por 1931. A Doña Dolores Arroyo directora en la década de los 40. A la familia Caraballo, padre e hijo. A Doña Francisca Gessa, maestra durante tres décadas y Doña Rosalía Vicente. A Don Jerónimo Aparicio y su esposa Doña Ana Gómez Morán directores consecutivamente desde el final de los 40 hasta 1984. A Doña Isabel Pasagali. A Doña Concha Pordal, Doña Carmen Borrego, Doña Desamparados Salvago, a la auxiliar y conserje, durante más de 30 años, Doña Lola Carballo, y tantos otros compañeros, testigos activos de los primeros pasos por el conocimiento de varias generaciones de sevillanos, y que aún hoy continúan en la memoria de las gentes.
     La población escolar desde principios  del siglo XX hasta los años 30 no es necesariamente del barrio, debido a que la oferta de puestos escolares es muy reducida , acuden al Colegio alumnos de toda la ciudad. La II Republica hace un esfuerzo de escolarización importante con la creación de nuevos Centros. Durante la Guerra Civil el Colegio continúa su actividad académica debido a la lejanía de los frentes de guerra, no sin sufrir las depuraciones ideológicas y las purgas de la que es victima el magisterio en España.
     La población es cada vez más numerosa, como ya hemos señalado, debido a la llegada masiva de personas de origen rural y al aumento de los nacimientos. Entre los años  40 y  los 60 las clases  humildes sufren grandes carencias sociales. Sobre todo, la falta de viviendas obliga al hacinamiento de las familias que habitan patios y corrales de vecinos. El Colegio se convierte, no solo en un Centro de enseñanza sino, en un lugar de auxilio social. Las clases más pudientes,  por el contrario, acuden a Centros religiosos privados. En la Escuela se organizan comedores baratos, se reparte leche en polvo y otros productos, se organizan  primeras comuniones con celebraciones colectivas, se acude a las necesidades de las familias más necesitadas o se imparten por las tardes clases de alfabetización de adultos.
     Los años 70 van estar marcados por la importante reforma del sistema educativo con la unificación de los estudios primarios, su continuidad hacia el nuevo Bachillerato y la obligatoriedad de escolarización hasta los 14 años La EGB es producto del despegue económico de los años 60.
     Durante las décadas de los 70 y los 80, el barrio va a ir sufriendo una profunda transformación. El crecimiento urbanístico residencial aumenta considerablemente a partir de 1992 con la eliminación del cinturón ferroviario que partía al barrio en dos y la  liberación consiguiente de suelo urbanizable. Han sido sobre todo familias jóvenes las que han, progresivamente, ocupado las nuevas viviendas.
     El edificio sufrió una reforma importante durante el curso 1996/97 debido a la situación ruinosa que presentaban las vigas  de madera de las plantas y las techumbres. Con ella, se reconvierten en aulas las antiguas viviendas de maestros. Durante los cursos inmediatamente anteriores, y debido a estas  circunstancias, se produjo una baja considerable del número de alumnos, agravada por la marcha durante el tiempo de duración de las obras al Colegio Calvo Sotelo. A partir de la celebración del Centenario en 1998, la Institución ha ido progresivamente recuperando la confianza y el prestigio que, en el barrio y la ciudad,  le corresponde dada su presencia y antigüedad (Colegio Carmen Benítez).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la plaza Carmen Benítez, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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La Plaza Carmen Benítez, al detalle:
Colegio Carmen Benítez