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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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miércoles, 17 de diciembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de la Purísima Concepción, Ermita de la Magdalena, Ermita del Cristo del Humilladero, Casino, Casa Consistorial, Fachada Mudéjar de la Biblioteca Municipal, y Parque Municipal) de la localidad de Granja de Torrehermosa, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Purísima Concepción, Ermita de la Magdalena, Ermita del Cristo del Humilladero, Casino, Casa Consistorial, Fachada Mudéjar de la Biblioteca Municipal, y Parque Municipal) de la localidad de Granja de Torrehermosa, en la provincia de Badajoz.
     Se enclava cerca de Azuaga, en el confín del Partido Judicial lindero con Córdoba, en cuyo itinerario resulta paso obligado. En lo histórico, dependió de aquella con rango de Encomienda, hasta 1.565 en que adquirió su autonomía como Villa externa.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 151,7 Km2
     Altitud: 593 m.
     Distancia Capital: 158 Km.
     Partido Judicial: Llerena
     Comarca: Campiña Sur
     Otras Entidades: Los Rubios -aldea a 22 km. de Granja y a 571 m. de altitud-.
     Gentilicio: Granjeño
Ayuntamiento de Granja de Torrehermosa
     Carmen, 1
     06910 Granja de Torrehermosa (Badajoz)
     Teléfono: 924895011
     Fax: 924895585
Historia.-
    Ubicada en el extremo suroeste de la provincia de Badajoz, limitando con la provincia de Córdoba, a través del río Zújar que le sirve de frontera natural, se encuentra la villa de Granja de Torrehermosa. El municipio pertenece al partido judicial de la Campiña Sur y está atravesado por la Nacional 432 Badajoz-Córdoba-Granada.
     La primitiva fundación de la villa, a tenor de los vestigios hallados en el término -ánforas griegas, monedas ibéricas y romanas-, nos aproximan a algunas colonias griegas aliadas de los romanos que permanecieron en la Península dedicándose a la práctica de la horticultura, creando una especie de granja de donde puede derivar el nombre de la primitiva aldea.
     Históricamente, dependió de Córdoba con rango de Encomienda hasta 1565, bajo el reinado de Felipe II, en que la localidad obtiene el título de villa, mediante carta Real escrita en pergamino, conservada en el Archivo Municipal.
     Este monarca concede el apellido de Torrehermosa para distinguirla de las otra dieciocho Granjas existentes en España.
     Durante todo el siglo XIX y principios del XX se produjo un fuerte crecimiento económico y demográfico, debido en parte a las explotaciones mineras de "Santa Bárbara", "La Juanita" y "El Encinar".
     Su componente más significado, y por el que la población resulta conocida con carácter general, dentro y fuera de la región, es la iglesia parroquial de la Purísima Concepción, obra gótico-mudéjar del siglo XV. Y de ella en particular, por la preciosa torre que justifica sobradamente el apelativo de la localidad. Dicha torre, se distingue no sólo a nivel comarcal, sino en el ámbito general de la historia del arte. Se trata de una esbelta realización de notable altura, ejecutada en ladrillo aplantillado, formando una completa secuencia de filigranas ornamentales.
     La iglesia sobre la que se alza está construida en mampostería de piedra sin enlucir, situándose en el centro de la población, con una amplia plaza aneja. Al interior presenta nave única, con la cubierta de madera originaria sustituida por otra de fábrica en el siglo XVIII. El retablo mayor y el órgano, piezas notables del XVIII, fueron destruidos en 1.936. En la actualidad preside la capilla mayor otro moderno de buena hechura, ejecutado por Gabino Amaya (Diputación Provincial de Badajoz).
     11 km al nordeste de Azuaga está Granja de Torrehermosa. La torre* (s. XV) de la iglesia de la Purísima Concepción es una de las más bellas construcciones gótico-mudéjares de Extremadura. De interés es el Casino y el Ayuntamiento, de inspiración modernista (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005). 

Iglesia de la Purísima Concepción.-
     El monumento más significativo y al que debe la población que sea conocida con carácter general, tanto dentro como fuera de la región, es la Iglesia parroquial de la Purísima Concepción, obra gótico-mudéjar del siglo XV. Y de ella, particularmente, la hermosa torre que justifica sobradamente el apelativo de la localidad.
     Por lo que respecta a la torre, exteriormente se articula en tres cuerpos. El inferior, que ocupa casi toda su altura, aparece placado por una trama de arquillos que confiere a la obra su fisonomía peculiar. En su base se abre una sobria portada de arco apuntado, que a través de un conopio se integra con los elementos superiores. Mediante elaboradas cornisas se establece la conexión con los dos cuerpos siguientes que son los de campanas. El remate es de chapitel, también de ladrillo. En actuación urbanística muy acertada, el edificio situado por delante de la torre, impidiendo su visión, ha sido suprimido recientemente, creándose en su lugar una plaza cuyo espacio realza el valor del monumento, al permitir su contemplación desde una perspectiva amplia, antes imposible.
     Al asentarse la población en un llano, la esbelta silueta de la torre se destaca sobre el caserío haciéndose visible desde la lejanía y originando un perfil que peculiariza de manera inconfundible la población. Desde 1931 la iglesia está declarada Monumento de Interés Histórico Nacional, habiendo sido restaurada en 1981 (Diputación Provincial de Badajoz).
     La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Concepción es sin duda la obra artística más importante de la población, está enclavada en pleno centro urbano, sin ningún tipo de elemento que, por el lado de la Epístola, perturbe su contemplación; fruto de una acertada actuación urbanística que eliminó el edificio dispuesto justamente delante de su frente, configurando una amplia plazoleta que realza el valor del gran monumento al permitir su visión desde una perspectiva amplia.
     La primera visita santiaguista del año 1494 nos describe ya este monumento: “.. el cuerpo de la iglesia es de dos naves de piedra de mampuesto y tapias por medio de danças de arcos de ladrillo y piedra. Está bien enmaderada y tejada, tiene la iglesia dos puertas con sus puertas de ençina…” A comienzos del siglo XVI las obras continuaban con el fin de acabar lo antes posible su fábrica, según nos testimonia la visita de 1514: “Vesitose la yglesia de dicho lugar y se mando continuar la obra della fasta ser acabada…”. El proceso de edificación finalizó durante la primera mitad del siglo XVI.
     Toda la fábrica se erige con una mezcla homogénea de mampostería y verdugadas de ladrillo aplantillado (el mismo material que podemos observar en otras parroquiales de nuestra comarca). El ladrillo está muy extendido por buena parte de los paramentos exteriores, utilizándose de forma exclusiva en los pilares rematados en pirámide con pináculos en cada vértice.
     Se trata de un edificio de planta rectangular con una nave y una pequeña sacristía aneja a la cabecera por el lado del Evangelio. La nave que se contempla también en este costado es de época moderna, dando la impresión de tratarse de una segunda nave; aunque no es el caso, sino que estamos ante una ampliación del templo ideada con el fin de ampliar el espacio útil del mismo, situando nuevas capillas con otros retablos e imágenes. Este añadido fue ejecutado por el maestro llerenense José Gómez que desde la ciudad provisoral desarrolló una extensa actividad arquitectónica en numerosos pueblos de la comarca, levantando iglesias de nueva planta o modificando sus estructuras anteriores.
     Será en el 1765 cuando lo descubramos en nuestra localidad, trabajando en la obra que acabamos de citar y dirigiendo al mismo tiempo los trabajos de la parroquial de la Granada, en Llerena.
     La cabecera es poligonal con dos vanos en cada lado y algunos recercos en forma de arcos apuntados. Ese mismo tipo de arco lo encontraremos en la portada de la Epístola, doblado por otro arco de medio punto que reduce fuertemente la luz o anchura del original. El interior se cubre con una bóveda de cañón con lunetos y cuatro arcos reforzadores o fajones de diseño apuntado que compartimentan el místico interior en cuatro tramos y descansan sobre gruesos pilares, mientras que la cabecera o ábside se resuelve con una sencilla bóveda de crucería de sabor medieval.
     La torre es la parte más interesante del edificio, ubicada en los pies del mismo. Es la pieza fundamental en el dominio histórico-artístico de la población y de la comarca, de estilo gótico-mudéjar, y con acertada justicia le ofrece el nombre de Torrehermosa a la localidad. Su construcción data de finales del s. XV y primera mitad del s. XVI.
     Consta la torre de tres cuerpos al exterior, aunque el primero, de gran altura, corresponde a dos del interior. Del cuerpo bajo destaca la portada, apuntada y con notable abocinamiento, trasdosada por arco conopial y dibujos geométricos en ladrillo. Los cuerpos superiores, separados por una imposta volada, son de similar factura, con dos amplios vanos en medio punto en cada frente, sobre frisos de gabletes, rematándose el conjunto con sencillas almenas de grada claramente emparentadas con las torres mudéjares andaluzas.
     Destaca esta torre de planta cuadrada, por su esbeltez, elegancia y por la sabia conjugación de elementos propios del periodo gótico y los de inspiración mudéjar, configurando un edificio que fue declarado Monumento de Interés Histórico Nacional, en el año 1931, habiendo sido restaurado en 1981 por la Dirección General de Bellas Artes.
     Una obra distinguida no sólo a nivel comarcal, sino en el ámbito general de la Historia del Arte. Desde la lejanía sobresale de entre todo el caserío, asignando un perfil inconfundible a la localidad que la vio erigirse en pleno centro.
     Son numerosas las obras de arte mueble que se custodian en su interior, señalamos como más significativas:
        Retablo Mayor Posterior a 1940
        San José con el Niño Siglos XVII-XVIII
        San Sebastián Contemporánea
        Cruz procesional en plata Siglo XIX
        Hostiario en plata 1560
        Cáliz Segunda mitad del siglo XVI
        Potencias de plata 1760
     La Pila Bautismal es una de las más interesantes de todo el panorama comarcal debido a su excelente labra, a su forma poligonal, a su perfecto pulimentado, así como los motivos ornamentales de veneras y cruces santiaguistas que decoran cada uno de los frentes de su copa poligonal.
     Declaración de la Torre Parroquial como Monumento Artístico de interés nacional (Ayuntamiento de Granja de Torrehermosa).

Ermita de la Magdalena.-
     Construcción de finales del siglo XVI. Destaca el estilizado arco apuntado de su entrada y una pequeña espadaña con esquilón, arco de medio punto y frontón triangular (Diputación Provincial de Badajoz).
     Cinco fueron las ermitas granjeñas que siglos atrás satisfacían las necesidades espirituales de los vecinos del pueblo: San Bartolomé en la aldea de los Rubios, la Magdalena, el Cristo del Humilladero, San Juan Bautista y San Sebastián o los Mártires.
     A diferencia de las expuestas, la dedicada a la Magdalena si se mantiene en pie. Su edificación puede fecharse a finales del siglo XVI, siendo recogida por primera vez en los Libros de Visitas del año 1604. Se trata de una construcción sobria y austera, con una fachada desnuda en la que destaca la puerta de acceso, envuelta en un estilizado arco apuntado de herencia medieval y una pequeña espadaña con esquilón, arco de medio punto y frontón triangular (Ayuntamiento de Granja de Torrehermosa).

Ermita del Cristo del Humilladero.-
     Más monumental y solemne, reproduce las formas y tipologías de la arquitectura religiosa barroquizante.
     En su interior sobresale la imagen del Cristo del Humilladero, muy venerado entre la población, obra del escultor Antonio Castillo Lastrucci (Diputación Provincial de Badajoz).
     La Ermita del Cristo del Humilladero, más monumental y solemne, fue terminada en 1960, tras ser demolida a comienzos de los años 50, debido a sus deficiencias técnicas y a la amenaza de ruina que afectaba a sus arcos y cubiertas. No fue sólo el paso de los años lo que influyó negativamente en su conservación, sino los efectos derivados de la Guerra Civil Española y los del terremoto del siglo pasado. Esta ermita reproduce las formas y tipologías de la arquitectura religiosa barroquizante de las últimas centurias, similar a la iglesia parroquial del Humilladero, en Azuaga. En su fachada principal descubriremos los elementos representativos de esta estética de influencia barroca: frontones triangulares y partidos, pilastras adosadas, carácter monumental y dinámico con entrantes y salientes, etc. Se podría dividir esta superficie en tres pisos, en el interior se encuentra la puerta de acceso coronado por un frontón rectilíneo y partido, sobre éste, un óculo central como sistema de iluminación directa del interior y dos hornacinas laterales con pilastras y frontones. En la cima, un mirador amensulado acoge la espadaña de doble campanario. Igual de majestuoso resulta su interior, con una elevación y robustez dignos de mención: Conocemos que el importe de las obras superó las 800.000 pesetas, realizadas por los constructores: José Ramírez Díaz, Miguel Molina y Manuel Ramírez. En su interior sobresale la imagen del Señor o Cristo del Humilladero, encargado de sustituir a otro anterior desaparecido de traza barroca que estuvo protegido por la hermandad de la Santa Vera Cruz allá en el siglo XVII, manteniéndose en alza cien años después. La imagen actual, muy venerada entre la población, es obra del escultor Castillo Lastrucci (Ayuntamiento de Granja de Torrehermosa).

Casino.-
     Interesante muestra de arquitectura ecléctica de principios del siglo XX.
     Luce espléndida fachada con blasones y artísticas rejerías.
     Su interior alberga unas atractivas y solariegas cubiertas de madera entramada (Diputación Provincial de Badajoz).
     Durante el siglo XIX, los varones de clase media-alta se organizaban en sociedades o casinos, lugares donde leían prensa, participaban en tertulias y pasaban su tiempo libre.
     En el siglo XIX se define una nueva estructura social que ya se había manifestado en la Revolución Francesa.
     Los antiguos estamentos son ahora clases sociales, entre las que adquiere especial importancia una incipiente burguesía que, en un primer momento pretende asemejarse en su forma de vida a la antigua nobleza. Esta tendencia se plasmará en las producciones artísticas, recuperándose elementos clásicos que se aplicarán a todas las disciplinas artísticas. 
     En arquitectura, además de escasos ejemplos neoclásicos, y del llamado historicismo, basado en la recuperación de estilos anteriores, el siglo XIX en Extremadura recoge interesantes muestras de la corriente eclecticista. Esta Corriente se desarrolla a finales de dicho siglo y se caracteriza por la incorporación en un mismo edificio de elementos procedentes de distintas corrientes arquitectónicas. 
     Su finalidad era la de proporcionar a los coios distracción, entretenimiento y actividades culturales apropiadas a su clase.
     Actualmente cuenta con más de 150 socios.
     El Casino de Granja de Torrehermosa, situado en la calle Calvo Sotelo, nº 16 es una buena muestra de la arquitectura ecléctica.
     Se combinan en la fachada elementos de corrientes tan dispares como la mudéjar, los elementos clásicos, decoración plateresca, composiciones barrocas, blasones nobiliarios y elementos de clara ascendencia andaluza, luciendo espléndida fachada con blasones y artísticas rejerías.
     En su interior, el Casino cubre sus estancias con cubiertas de madera entramada y las paredes con interesante azulejería de Mensaque de principios de siglo.
     El Casino-Sociedad se funda en 1971, momento en que unos 17 vecinos deciden crear una asociación que pueda hacer frente a las inquietudes y necesidades de la sociedad local (Ayuntamiento de Granja de Torrehermosa).

Casa Consistorial.-
     Antiguo palacete de finales del siglo XIX de estilo neoclásico. Ejemplos de este tipo de edificaciones de clara influencia cordobesa, podemos encontrar por todo el centro urbano. Granja de Torrehermosa también podría llamarse "Granja de las Casas Hermosas" (Diputación Provincial de Badajoz).
     La arquitectura de la Casa Consistorial se ha utilizado a lo largo de la historia como carta de presentación. La mayor o menor riqueza, cultura o posición social se reflejaba en uno de los elementos más visibles: las fachadas.
     A finales del siglo XIX, Granja de Torrehermosa llegó a alcanzar los 5.000 habitantes. Esa fue una de las épocas de mayor esplendor de la villa. La agricultura, la ganadería y la minería eran su fuente de riqueza, y generaron un gran número de jornaleros y proletarios, así como una pequeña burguesía. Esta situación social queda reflejada en las construcciones arquitectónicas de finales de siglo.
     Durante la segunda mitad del siglo XVIII y todo el siglo XIX se produce en arquitectura un periodo de cambio en el que se suceden distintas tendencias constructivas y decorativas.
     El neoclasicismo, que supone una vuelta a los planteamientos clásicos (griegos y romanos), apenas se consolidó en Extremadura: el fuerte arraigo de la estética barroca, además del alejamiento de los focos neoclásicos como la corte y las grandes ciudades, provocaron la escasez de edificios de este estilo. Ya en el siglo XIX la arquitectura vuelve sus ojos al pasado, buscando inspiración en los movimientos artísticos anteriores; es lo que se conoce como el historicismo.
     La Casa Consistorial, responde al prototipo de casa o palacio decimonónico, erigido en 1895 según describe la reja de entrada. Será frecuente descubrir en nuestra localidad la influencia ejercida por la casa andaluza (cordobesa), dada la proximidad entre ambos territorios.
     Su estructura, organizada en torno a un patio central iluminado que distribuye el resto de las estancias en dos pisos o niveles, obedece sin duda a la tradición islámica de la zona. Siguiendo esas mismas influencias, se incorporan extensos paneles de azulejería en muchas habitaciones y dependencias interiores (Granja de Torrehermosa).

Fachada Mudéjar de la Biblioteca Municipal.-
     Originaria de los siglos XV y XVI y situada en la Plaza del Ayuntamiento (Diputación Provincial de Badajoz).
     Originaria de los siglos XV y XVI está situada en la Plaza del Ayuntamiento. Bellísimo ejemplo mudéjar con arco de herradura de grandes dovelas señaladas, que parten de dos gruesas impostas y en la zona superior, un marcado alfiz originado a partir de las mencionadas impostas. Como remate una atractiva cornisa con diferentes molduras. Como dato curioso hace algunos años, mediante la reconstrucción del tejado, fue encontrado un OBUS de la Guerra Civil española y aún en funcionamiento que tuvo que ser explotada por el cuerpo especial de la Guardia Civil a unos kilómetros de la localidad (Ayuntamiento de Granja de Torrehermosa).

Parque Municipal.-
     Considerado como uno de los parques de mayor extensión de la provincia, cuenta con una gran variedad de especies vegetales, kiosko-mirador, jardín rústico de plantas autóctonas y zona de juegos para niños (Diputación Provincial de Badajoz).
     Es considerado uno de los parques de mayor extensión de la provincia, cuenta con una gran variedad de especies vegetales, kiosko-mirador, jardín rústico de plantas autóctonas, y zona de juego para niños y realización de deporte para la tercera edad (Ayuntamiento de Granja de Torrehermosa).
 
     Además, la villa posee bellas representaciones de la escultura contemporánea en bronce, prueba de ello es el Monumento al Labrador Extremeño y a la Medicina Rural, así como el Cristo Yacente realizado por Gabino Amaya y el busto del Dr. Gahete, obra de Mariano Benlliure (Diputación Provincial de Badajoz).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Purísima Concepción, Ermita de la Magdalena, Ermita del Cristo del Humilladero, Casino, Casa Consistorial, Fachada Mudéjar de la Biblioteca Municipal, y Parque Municipal) de la localidad de Fregenal de la Sierra, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.

martes, 7 de octubre de 2025

La Ermita de Nuestra Señora del Rosario, en El Cuervo de Sevilla (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Ermita de Nuestra Señora del Rosario, en El Cuervo de Sevilla (Sevilla).    
     Hoy, 7 de octubre, Memoria de la Santísima Virgen María del Rosario. En este día se pide la ayuda de la Santa Madre de Dios por medio del Rosario o corona mariana, meditando los misterios de Cristo bajo la guía de aquella que estuvo especialmente unida a la Encarnación, Pasión y Resurrección del Hijo de Dios [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Ermita de Nuestra Señora del Rosario, en El Cuervo de Sevilla (Sevilla).
     La Ermita de Nuestra Señora del Rosario, se encuentra en el Parque Rocío de la Cámara, s/n; en El Cuervo de Sevilla (Sevilla).
     El 28 de junio de 1992 es una fecha que cobra especial relevancia para los hermanos y hermanas de la Hermandad y Cofradía del Stmo. Cristo del Amor y del Amparo y de la Stma. Virgen del Rosario, al ser la fecha en la que se inauguró la Ermita en Honor a Nuestra Patrona. Un templo que fue realizado con el esfuerzo de muchos cuerveños anónimos y empresas locales, pero sobre todo con la ilusión del que persigue un sueño que se hizo realidad aquella tarde de 1992.
     La Ermita cumplió 25 años en 2017, momento en el que la Hermandad llevó a cabo una serie de actos conmemorativos que tuvieron como culmen la celebración de una convivencia en el Parque Rocío de la Cámara en el mes de julio.
     La construcción de la Ermita en Honor a Nuestra Santísima Virgen del Rosario marcó un antes y un después en la historia de la Romería. Los primeros bocetos fueron realizados por Montserrat Delgado Barragán y no defirieron mucho de lo que finalmente sería la construcción final.
     Las únicas diferencias con el boceto original se centran en las ventanas superiores, que fueron sustituidas por unas de madera, así como la fuente que se proyectó en el segundo boceto y que no se llegó a realizar.
     La Ermita es una construcción de líneas simples, en forma de cruz, con un pequeño campanario presidida por una cruz de metal. Dentro de los ornamentos, debemos destacar el azulejo con la imagen de la Virgen del Rosario situado en un lateral de la fachada principal.
     En el interior de la Ermita hay que ensalzar el retablo elaborado en escayola por los hermanos de la Hermandad, así como el techo de la Ermita construido con vigas de madera lo que le confiere un aspecto singular y destacado.
     Un elemento que llama la atención es la gran lámpara, creada y donada por varios hermanos de la Hermandad, realizada con materiales provenientes de aperos agrícolas. Una pieza ornamental con un diámetro superior a las dos metros que otorga majestuosidad a la zona central y dirige las miradas nada más acceder al templo (Ayuntamiento de El Cuervo de Sevilla).
     La ermita de Nuestra Señora del Rosario se inauguró en 1992 siendo propiedad inicialmente del Ayuntamiento de El Cuervo. Posteriormente se cedió a la Hermandad del Santísimo Cristo del Amor y del Amparo para su culto a la patrona.
     Junto a la laguna de los Tollos, el principal espacio natural de El Cuervo, se halla esta ermita destinada a recibir a la patrona. Los alrededores están muy cuidados porque está al lado de un parque recreativo de más de 60 000 m².
     La ermita procede de los años 60 y se construyó para dotar a la imagen de la Virgen del Rosario de un local más digno, porque hasta entonces estaba recogida en la Dehesa Alta. El último domingo de mayo era costumbre la romería a dicho lugar. Ahora se realiza a esta ermita entre el sábado y el domingo del último fin de semana de mayo.
     Es complicado visitar la ermita por dentro fuera de ese horario, a menos que se pida permiso. En cualquier caso, lo más bonito de la misma es su entorno y la alegría de dicha fecha. Cuenta con un edificio separado con servicios, con recogida de basuras y permite parcialmente su visión a través de unas rejas.
     La tipología arquitectónica responde al gusto historicista de mediados de siglo. Tiene porche delantero y planta de cruz latina. Techo a dos aguas excepto en la torre sobre el porche que es de cuatro. Allí se halla, asimismo, una espadaña sencilla de un solo cuerpo (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Santísima Virgen María del Rosario;
     La devoción de la Virgen del Rosario, esencialmente de los dominicos, está muy vinculada con el culto de la Virgen de Misericordia del cual, en ciertos aspectos, no es más que una prolongación.
     El rosario (rosarium) etimológicamente designa una corona de rosas: es una variedad de sarta de cuentas, chapel o chapelet en francés arcaico, usual hasta el siglo XVI, con el mismo sentido. Las cuentas estaban representadas como rosas blancas y rojas que luego se reemplazaron por bolas de dos clases, las más grandes para los Pater que comienzan cada decena, y las más pequeñas para los Ave. El gran rosario se compone de ciento cincuenta Ave María que se llamaba Patenostre Damedie (en francés arcaico, Patenôtre es una corrupción de Patrenostre -Pater Noster-), al tiempo que el pequeño rosario, que es un tercio de grande, sólo tiene cincuenta.
     En suma, es un instrumento para contar, un ábaco, como aquéllos que empleaban los comerciantes y que usan los musulmanes, aunque en este caso sirvan para contar plegarias y no dinero.
     Los dominicos hacían remontar el origen de esta devoción al fundador de la orden, en consecuencia, al siglo XIII. Alrededor de 1210 la Virgen se habría aparecido a Santo Domingo y le habría entregado un rosario que éste llamó corona de rosas de Nuestra Señora, y fue gracias a ese talismán que habría triunfado contra la herejía albigense.
   En realidad, como lo demostraron los bolandistas, el rosario no es una intervención de Santo Domingo sino de un santo bretón de su orden, personaje poco edificante, y hasta de una lujuria desvergonzada, que se llamaba Alain de la Roche (Alanus de Rupe) que vivió a finales del siglo XV. Hacia 1470 escribió una obra titulada De Utilitate Psalterii Mariae, que fue traducido a todas las lenguas.
     En 1475, Sprenger, el prior de los dominicos de Colonia, especie de Torquemada alemán, autor del famoso Malleus Maleficarum (Martillo de las brujas), instituyó en esta ciudad la primera cofradía del Rosario, que fue aprobada por una bula pontificia. La Virgen del Rosario no apareció sobre ningún documento figurativo anterior al último cuarto del siglo XV (no obstante, en algunos pequeños bajorrelieves ingleses de alabastro, que normalmente datan del siglo XIV, se ve aparecer, junto al arcángel San Miguel que pesa las almas en la balanza, a la Virgen que intenta engañar, como Satán, pero en sentido opuesto, esforzándose en inclinar la balanza en favor de un alma en peligro, colocando un rosario sobre el extremo del astil). Se trata entonces de una devoción tardía, más o menos contemporánea del culto de la Virgen de los Siete Dolores o de las Siete Espadas, y muy posterior a las Vírgenes de la Piedad y de Misericordia.
     Gracias a la propaganda de los dominicos que patrocinaron cofradías del Rosario en todas partes, esta nueva devoción se difundió con asombrosa rapidez. El papa le atribuyó en 1571 el mérito de la victoria de Lepanto sobre la flota turca.
Iconografía
     Para representar a la Virgen del Rosario, los dominicos tomaron en principio el tipo de la Virgen de Misericordia. En un tríptico de la iglesia de San Andrés de Colonia, fechado en 1474, que es la primera representación conocida del tema, la Virgen sólo se distingue de la Schutzmantelmadonna porque su manto está estirado como una cortina por dos santos dominicos, Santo Domingo y San Pedro Mártir, y porque dos ángeles sostienen una triple corona de rosas sobre su cabeza. 
     Una segunda fórmula, que no tardó en sustituir a esta imitación, no fue mucho más original: esta vez los dominicos tomaron el modelo de la Virgen de los Siete Gozos o de los Siete Dolores, rodeada por una aureola de tondos. La Virgen del Rosario se inscribe en una sarta en forma de mandorla, compuesta por grandes rosas historiadas que se intercalan entre cada decena. La Salutación Angélica de Veit Stoss, suspendida de la cúpula de la iglesia de San Lorenzo de Nuremberg, es uno de los ejemplos más conocidos de este tipo: el grupo mariano se inscribe en un rosario de cincuenta pequeñas rosas separadas por tondos.
   Por último, se vio aparecer un tercer tipo iconográfico que excluye definitivamente estas contaminaciones. La Virgen se representó sentada, con el Niño Jesús sobre las rodillas, y es ella o el Niño quienes presentan el rosario a Santo Domingo.
     A la Virgen dominica del Rosario, los carmelitas opusieron la Virgen del Escapulario. Nuestra Señora del Carmelo se habría aparecido al general de la orden San Simón Stock, y le habría entregado un escapulario, prometiéndole que quienquiera lo llevase estaría al abrigo de las penas del Infierno e incluso de las del Purgatorio (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Virgen con el Niño;
     Tal como ocurre en el arte bizantino, que suministró a Occidente los prototipos, las representaciones de la Virgen con el Niño se reparten en dos series: las Vírgenes de Majestad y las Vírgenes de Ternura.
La Virgen de Majestad
     Este tema iconográfico, que desde el siglo IV aparecía en la escena de la Adoración de los Magos, se caracteriza por la actitud rigurosamente frontal de la Virgen sentada sobre un trono, con el Niño Jesús sobre las rodillas; y por su expresión grave, solemne, casi hierática.
     En el arte francés, los ejemplos más antiguos de Vírgenes de Majestad son las estatuas relicarios de Auvernia, que datan de los siglos X u XI. Antiguamente, en la catedral de Clermont había una Virgen de oro que se mencionaba con el nom­bre de Majesté de sainte Marie, acerca de la cual puede dar una idea la Majestad de sainte Foy, que se conserva en el tesoro de la abadía de Conques.
     Este tipo deriva de un icono bizantino que el obispo de Clermont hizo emplear como modelo para la ejecución, en 946, de esta Virgen de oro macizo destinada a guardar las reliquias en su interior.
     Las Vírgenes de Majestad esculpidas sobre los tímpanos de la portada Real de Chartres (hacia 1150), la portada Sainte Anne de Notre Dame de París (hacia 1170) y la nave norte de la catedral de Reims (hacia 1175) se parecen a aquellas estatuas relicarios de Auvernia, a causa de un origen común antes que por influencia directa. Casi todas están rematadas por un baldaquino que no es, como se ha creído, la imitación de un dosel procesional, sino el símbolo de la Jerusalén celeste en forma de iglesia de cúpula rodeada de torres.
     Siempre bajo las mismas influencias bizantinas, la Virgen de Majestad aparece más tarde con el nombre de Maestà, en la pintura italiana del Trecento, transportada sobre un trono por ángeles.
     Basta recordar la Madonna de Cimabue, la Maestà pintada por Duccio para el altar mayor de la catedral de Siena y el fresco de Simone Martini en el Palacio Comunal de Siena.
     En la escultura francesa del siglo XII, los pies desnudos del Niño Jesús a quien la Virgen lleva en brazos, están sostenidos por dos pequeños ángeles arrodillados. La estatua de madera llamada La Diège (Dei genitrix), en la iglesia de Jouy en Jozas, es un ejemplo de este tipo.
El trono de Salomón
     Una variante interesante de la Virgen de Majestad o Sedes Sapientiae, es la Virgen sentada sobre el trono con los leones de Salomón, rodeada de figuras alegóricas en forma de mujeres coronadas, que simbolizan sus virtudes en el momento de la Encarnación del Redentor.
     Son la Soledad (Solitudo), porque el ángel Gabriel encontró a la Virgen sola en el oratorio, la Modestia (Verecundia), porque se espantó al oír la salutación angélica, la Prudencia (Prudentia), porque se preguntó como se realizaría esa promesa, la Virginidad (Virginitas), porque respondió: No conocí hombre alguno (Virum non cognosco), la Humildad (Humilitas), porque agregó: Soy la sierva del Señor (Ecce ancilla Domini) y finalmente la Obediencia (Obedientia), porque dijo: Que se haga según tu palabra (Secundum verbum tuum).
     Pueden citarse algunos ejemplos de este tema en las miniaturas francesas del siglo XIII, que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia. Pero sobre todo ha inspirado esculturas y pinturas monumentales en los países de lengua alemana.
La Virgen de Ternura
     A la Virgen de Majestad, que dominó el arte del siglo XII, sucedió un tipo de Virgen más humana que no se contenta más con servir de trono al Niño divino y presentarlo a la adoración de los fieles, sino que es una verdadera madre relacionada con su hijo por todas las fibras de su carne, como si -contrariamente a lo que postula la doctrina de la Iglesia- lo hubiese concebido en la voluptuosidad y parido con dolor.
     La expresión de ternura maternal comporta matices infinitamente más variados que la gravedad sacerdotal. Las actitudes son también más libres e imprevistas, naturalmente. Una Virgen de Majestad siempre está sentada en su trono; por el contrario, las Vírgenes de Ternura pueden estar indistintamente sentadas o de pie, acostadas o de rodillas. Por ello, no puede estudiárselas en conjunto y necesariamente deben introducir en su clasificación numerosas subdivisiones.
     El tipo más común es la Virgen nodriza. Pero se la representa también sobre su lecho de parturienta o participando en los juegos del Niño.
El niño Jesús acariciando la barbilla de su madre
     Entre las innumerables representaciones de la Virgen madre, las más frecuentes no son aquellas donde amamanta al Niño sino esas otras donde, a veces sola, a veces con santa Ana y san José, tiene al Niño en brazos, lo acaricia tiernamente, juega con él. Esas maternidades sonrientes, flores exquisitas del arte cristiano, son ciertamente, junto a las Maternidades dolorosas llamadas Vírgenes de Piedad, las imágenes que más han contribuido a acercar a la Santísima Virgen al corazón de los fieles.
     A decir verdad, las Vírgenes pintadas o esculpidas de la Edad Media están menos sonrientes de lo que se cree: la expresión de María es generalmente grave e incluso preocupada, como si previera los dolores que le deparará el futuro, la espada que le atravesará el corazón. Sucede con frecuencia que ni siquiera mire al Niño que tiene en los brazos, y es raro que participe en sus juegos. Es el Niño quien aca­ricia el mentón y la mejilla de su madre, quien sonríe y le tiende los brazos, como si quisiera alegrarla, arrancarla de sus sombríos pensamientos.
     Los frutos, los pájaros que sirven de juguetes y sonajeros al Niño Jesús tenían, al menos en su origen, un significado simbólico que explica esta expresión de inquieta gravedad. El pájaro es el símbolo del alma salvada; la manzana y el racimo de uvas, aluden al pecado de Adán redimido por la sangre del Redentor.
     A veces, el Niño está representado durante el sueño que la Virgen vela. Ella impone silencio a su compañero de juego, el pequeño san Juan Bautista, llevando un dedo a la boca.
     Ella le enseña a escribir, es la que se llama Virgen del tintero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000). 
Conozcamos mejor la Historia de la Solemnidad del Rosario
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      Esta fiesta, ligada al ejercicio piadoso del rezo del salterio mariano, tiene su origen en las Cofradías del Rosario, que florecieron en la segunda mitad del siglo XV, las cuales acostumbraban a solemnizar el primer domingo de octubre con la misa de la Virgen Salve radix sancta del Rito Dominicano.  El diecisiete de marzo de 1572 inscribió San Pío V Ghislieri en el Martirologio Romano en el día siete de octubre el título de Santa María de la Victoria para conmemorar la victoria de Lepanto, que había acaecido el domingo siete de octubre del año anterior, 1571.  Dos años más tarde, Gregorio XIII Boncompagni, por la Bula Monet Apostolus de uno de abril de 1573, permitió que se celebrase una fiesta en honor del Santísimo Rosario el primer domingo de octubre en las iglesias o capillas que venerasen tal advocación mariana en memoria de la intercesión mariana en la victoria naval. Fue extendida a toda la Iglesia Latina el tres de octubre de 1716 por Clemente XI Albani tras la victoria sobre los turcos en Peterwardein. Benedicto XIII Orsini, dominico, le introdujo lecciones propias. León XIII Pecci, gran devoto y propagador del rosario le concedió Oficio propio en 1888. Fue fijada en la fecha actual el año 1913 en la reforma del calendario de San Pío X Sarto y en el 1969 figura como memoria obligatoria (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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sábado, 2 de agosto de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, antigua Capilla de San Jacinto - Museo Pintor Rodríguez Luna, Capilla de San Sebastián, Plaza de Toros, Ermita de la Virgen de Gracia, Puente de las Donadas, Iglesia de Santa Ana, Meandro de Montoro, y Parque Natural Cardeña-Montoro) de la localidad de Montoro (y III), en la provincia de Córdoba

       Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, antigua Capilla de San Jacinto - Museo Pintor Rodríguez Luna, Capilla de San Sebastián, Plaza de Toros, Ermita de la Virgen de Gracia, Puente de las Donadas, Iglesia de Santa Ana, Meandro de Montoro, y Parque Natural Cardeña-Montoro) de la localidad de Montoro (y III), en la provincia de Córdoba.


Iglesia de Nuestra Señora del Carmen.-

     El convento carmelitano de Montoro se erigió en 1697 bajo la advocación de San .Juan de la Cruz y gozó de la protección de los duques de Alba y Montoro. La construcción de la iglesia se inició en 1701, concluyéndose en 1748. Desamortizado en 1835, el edificio se utilizó como cárcel a partir de 1843, mientras que en 1890, la iglesia fue erigida en parroquia de Nuestra  Señora del Carmen. El interior se organiza al modo usual de las iglesias carmelitanas, una planta de cruz latina con brazos cortos y media naranja sobre pechinas en el crucero.
     El retablo mayor es de 1770 y se ha relacionado con el círculo de Cayetano da Costa. La imaginería es de acarreo, lo mismo que el manifestador, que tampoco es original; en éste hay un Crucificado anónimo de hacia 1710, menor que el natural, llamado hoy Cristo de las Penas, restaurado por Miguel Arjona en 1996. Los medallones en relieve con santas carmelitanas son originales del retablo. En el ático hay una talla pequeña de San Juan  de la Cruz, de hacia 1781, flanqueada por Santa Teresa y Santo Tomás de Aquino, de hacia 1774.
     En los frentes de los brazos del crucero están dos retablos­ de estípites realizados entre 1770 y 1772, que tienen en la parte superior relieves originales, con la Cabeza del Bautista y San Juan Evangelista y en la­ cajas imágenes de serie.
     En el testero del brazo izquierdo, sobre la puerta que lleva a la sacristía, cuelga un lienzo muy perdido de la Oración del Huerto, de la primera mi­tad del XVIII. En el de enfrente hay un retablo de hacia 1750 con Nuestra Señora de la Soledad, imagen sedente anónima traída entre 1745 y 1748 por fray Domingo de Santa Teresa. Fue restaurada en la década de 1990 por Andrés Valverde. En el lugar del tabernáculo hay un lienzo de medianas proporcio­nes con San Rafael, de fines del XVII, que sigue la estética de Antonio del Castillo. Sobre la mesa de altar se ha colocado el Cristo Yacente, escultura de madera policromada, realizada en Córdoba pm Enrique Ruiz Flores en 2003.
     Los tramos de la nave central muestran tres lienzos, firmados por Juan Infante y fechados en 1774, con San Gregorio, San Jerónimo y San Agustín; el cuarto se halla en la sacristía, ocupando su lugar el órgano. A los pies, en el coro alto, hay otro lienzo con los Desposorios místicos de Santa Teresa, de la primera mitad del XVIII. 
     La nave izquierda tiene en el primer tramo un retablo de rocalla, realizado entre 1781 y 1783, dedicado a San José con el Niño, de hacia 1750 y autor anónimo. En  el banco se ve un  lienzo con la Muerte de San José, firmado y  fechado por Manuel de Torres, presbítero canónigo de Córdoba, en 1896. Los otro retablos, de menor interés, son el antiguo del Cristo de las Penas, de hacia 1770 y el del Niño Jesús de Praga. El de la Virgen del Carmen lo realizó en 2005 Miguel Arjona Navarro. Tiene un relieve de la Aparición de la Virgen a San Simón Stock y la imagen titular llegada en 1760-63 y restaurada por Arjona en 1988.
     En la nave derecha hay tres retablos, dos de ellos con la imágenes pasionistas de la Virgen de Consolación y Esperanza, obra de Juan Ventura de 1993, y Jesús de la Humildad, realizada por Juan Martínez Cerrillo en 1940.
     Entrando a la sacristía hay un cuadro de Ánimas de hacia 1730-36. La sacristía contiene una valiosa cajonera adaptada al sitio que hoy ocu­pa, fechable a fines del XVIII, el cuadro de San Ambrosio de 1774, compañero de la serie de la iglesia, otro de la Piedad con rico marco dorado, de hacia 1700, y uno popular de la Inmaculada, de mediados del XVIII (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Se encuentra situada en una de las plazas más importantes del casco histórico de Montoro, lindera a una de las calles principales de comunicación.
     Desde el punto de vista volumétrico, consta de elevados muros que terminan en tejados a dos aguas, destacando en altura el imafronte de su fachada principal sobre la que se alza la espadaña conventual.
     El edificio responde a la tipología de las iglesias conventuales carmelitas. Su planta es de cruz latina, coro alto a los pies y bajo en el muro del Evangelio del presbiterio, cabecera plana, crucero poco saliente y una única nave de cuatro tramos con capillas laterales comunicadas entre sí, que simulan las naves laterales.
     La nave central, los brazos del crucero y el presbiterio se cubren por bóveda de cañón con lunetos y arcos fajones, estos últimos apoyan sobre un entablamento sostenido por grandes pilastras que arrancan de los pilares que separan los vanos de medio punto de las capillas laterales. Éstas a diferencia de la nave central se cubren con bóveda de aristas, mientras que en el crucero se alza una cúpula de media naranja sobre pechinas ricamente policromada.
     A los pies de la nave se encuentra el coro alto, que ocupa los dos primeros tramos de la misma, creando mediante un gran arco escarzado, apoyado en pinjantes, el sotocoro con bóveda rebajada con arcos fajones y lunetos.
     La estructura muraria del edificio está realizada con piedra molinaza, muy típica de la zona. La fachada principal se encuentra a los pies de la iglesia, donde se sitúa el acceso principal. Ésta se divide en tres sectores mediante la utilización de pilastras de orden gigante sobre pedestales, en las que apoya un frontón triangular con un óculo en el centro. La disposición triangular es típica de los edificios que presentan cubrición de tejas a dos aguas, destacando en altura de las naves de capillas que se presentan con una sola vertiente. En el sector central se ubica una portada de dos cuerpos, fechada en 1718 y realizada en piedra caliza más clara que al empleada en el resto del conjunto. 
    El primer cuerpo está formado por un arco de medio punto de doble arcada con el escudo carmelita en la clave, flanqueado por pilastras toscanas que soportan un sencillo entablamento, con arquitrabe y frisos carentes de decoración, sobre el que se asienta un frontón triangular partido en cuyas vertientes se sitúa, a cada lado, un remate en forma de bola sobre pedestal. Del centro del frontón emerge el segundo cuerpo, que repite el esquema compositivo del inferior, en cuyo centro se ubica una hornacina de medio punto avenerada que alberga la imagen de mármol de San Juan de la Cruz. El conjunto se corona por un frontón curvo sobre el que se repite la decoración de sendas bolas sobre pedestales flanqueando una cruz. Por último a ambos lados de este cuerpo  se abren sendas ventanas adinteladas coronadas por frontón curvo. 
     En el lado de la Epístola se abre una segunda portada que repite un esquema similar al anterior, aunque en un solo cuerpo. Presenta mayor decoración vegetal, repitiendo el escudo de la orden y sobre él la mano de Elías agarrando una espada de fuego. En el friso de esta portada se encuentra la fecha de construcción "Año de 1720".
     Sobre el muro formero, que separa la nave central de las capillas del lado de la Epístola y perpendicular con la fachada, se ubica la espadaña. Consta de dos cuerpos separados por una cornisa, el primero de ellos consta de dos vanos de medio punto flanqueados por pilastras, mientras que el segundo se estructura mediante un vano entre pilastras rematado por un frontón semicircular.
     Respecto al claustro se encuentra muy transformado, debido a la profunda remodelación a la que fue sometido a finales del siglo XIX y principios del XX. Tras la desamortización fue sede del Círculo Primitivo de Montoro, llegando a albergar un Instituto Libre de Enseñanza entre 1873 y 1874. A pesar de todo aún se aprecia el esquema original de su cuerpo inferior, realizado a base de arcos de medio punto separados por pilastras toscanas.
     La actual iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen formó parte en su día del desaparecido convento de Carmelitas Descalzas fundado en Montoro en 1697 bajo la advocación de San Juan de la Cruz.
     La construcción de la iglesia se inició el año 1701, siendo prior Fray Sebastián de San Cayetano, sucediéndose fases de mayor o menor actividad constructiva hasta 1748, en que, finalizadas las labores de decoración interior se procedió a la bendición del templo, siendo prior Fray Domingo de Santa Teresa.
     El convento fue desamortizado en 1835 parando a ser utilizado como cárcel desde 1843, lo que provocó numerosas transformaciones en sus dependencias con excepción del claustro y la iglesia. Ésta última mantuvo su función litúrgica a lo largo del siglo XIX, hasta convertirse en parroquia en 1890, adoptando la nueva advocación de Nuestra Señora del Carmen (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

antigua Capilla de San Jacinto - Museo Pintor Rodríguez Luna.-

     La Antigua Capilla de San Jacinto se encuentra ubicada en la plaza del Charco, una de las más céntricas del casco histórico de la ciudad de Montoro, muy cercana a la Iglesia del Carmen. Desde 1982 es sede del Museo Antonio Rodríguez Luna, pintor local. 
     Se trata de un pequeño inmueble de una sola nave abovedada con cabecera cuadrada, cubierta por cúpula gallonada sobre pechinas profusamente decorada con yeserías polícromas. La decoración se desarrolla a base de motivos vegetales perfilados en azul, rojo y dorado, distribuidos en las pechinas, nervios y gallones. En estos últimos alternan vanos ciegos y abiertos, decorados los primeros por ángeles tenantes y hojarasca y los segundos por molduras y penacho vegetales con un ángel central. El resto de la iglesia carece de decoración salvo en los capiteles de las pilastras y dos marcos de yesería cuya función es ornamental. Exteriormente la nave se cubre a dos aguas y la cabecera a cuatro aguas con teja árabe.
     El ingreso al edificio se realiza mediante una portada de estructura muy simple, realizada en piedra molinaza, cuya composición se repite en otros edificios de la localidad. Consta de un vano de medio punto sobre pilastras con decoración en la clave y enjutas, coronado por un frontón triangular sobre el que campea un pretil rematado por copetes. 
     A la derecha de la portada se sitúa una ventana con reja de hierro forjado que aporta luz natural al interior. Todos los elementos, a excepción de la portada y los copetes, se encuentran encalados ofreciendo una bicromía muy característica en la localidad, resaltando los elementos más importantes del conjunto.
     La popularmente conocida como ermita de San Jacinto es un pequeño inmueble barroco fechado en 1778, como consta en una inscripción de su portada, aunque según algunos historiadores su construcción se realizó en el siglo XVII y fue costeada por Diego Valenzuela. En este lugar se veneraba la Virgen de la Misericordia, siendo la sede canónica de la Cofradía del Santo Rosario de la Misericordia desde 1720, cofradía que se encargaba de enterrar a los pobres.
     Tras perder su uso religioso y pasar por diversos avatares, pasó a ser usado como Biblioteca Pública. Con posterioridad la corporación municipal cedió el edificio para que fuese sede del Museo Antonio Rodríguez Luna. Éste fue rehabilitado, adaptándose su espacio para museo en 1981 bajo la dirección del arquitecto Daniel Rodríguez, hijo del pintor (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Capilla de San Sebastián.-
     Presenta tres naves bajas de tipo mudéjar, reformadas en el siglo XVIII. La cabecera tiene un retablo del siglo XIX, neoclásico, con relieve de San Sebastián. En el camarín está el grupo de Nuestra Señora de la Piedad, talla en madera policromada de Pío Mollar, de 1941, renovada por Andrés Valverde en 1992.
     En la nave izquierda destaca un interesante lienzo de fines del XVII con marco policromado de la misma fecha, que representa a San Pedro penitente y sigue el modelo de José de Ribera.
     La nave derecha está encabezada por la ca­pilla sacramental, fechada en 1677. Guarda un pequeño retablo de escayola que se remata con una cartela en que aparece pintado el Padre Eterno, de la misma fecha. En la hornacina de este retablo se venera la imagen de San Francisco Solano, talla en madera regalada por los montillanos en el año 1963.
     En el muro de la derecha está la imagen de Cristo Yacente, obra de inspiración castellana firmada en 1969 por Amadeo Ruiz Olmos. Encima se ve el cuadro de San Jerónimo penitente, pareja del ya mencionado de San Pedro, también sobre modelo de Ribera (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Se encuentra situada en el barrio de San Sebastián, algo alejada de lo que es el núcleo principal de la población. 
     En origen podría tratarse de una iglesia gótica-mudéjar de planta basilical, que presenta en su estructura reformas y añadidos llevadas a cabo a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Consta de tres naves con cabecera plana en la que se ubican la sacristía en el lado del Evangelio, el presbiterio con camarín al centro y la capilla del Sagrario en el lado de la Epístola. 
     Las naves, de cuatro tramos, se encuentran separadas por gruesos pilares ochavados que sostienen arcos de medio punto. La central, más ancha y alta que las aledañas, se cubre con bóveda de arista rebajada con arcos fajones que apoyan en pinjantes, mientras que las laterales se cubren por bóveda de cañón con sección rampante.
     A principios del siglo XX se realizó de nueva planta un camarín, adosado a la cabecera de la nave central para albergar una escultura de la Virgen de las Angustias, destruida en la Guerra Civil. Es de planta rectangular cubierta por cúpula ovalada sobre pechinas y decorada con yeserías. Las obras fueron realizadas bajo la dirección de don Alonso Madueño.
     La capilla del Sagrario fue construida en 1677 según consta en una inscripción. Es de planta rectangular, cubierta por cúpula ovalada sobre pechinas con decoración de fajas y florón central y los símbolos de la pasión en las pechinas.
     El templo contaba con dos puertas de acceso, una situada a los pies de la nave central y otra en el tercer tramo de la nave del Evangelio. La primera de ellas fue cegada para ubicar el coro en el último tramo de la nave principal, conservándose su portada tapada por una casa que le fue anexionada con posterioridad al templo. La portada lateral, realizada en piedra, se encuadra dentro del más puro manierismo con añadidos durante el barroco. Consta de un vano central de medio punto flanqueado por pilastras toscanas, todo realizado con sillares almohadillados. Sobre la cornisa le fue añadida una espadaña barroca, integrada por un vano de medio punto flanqueado por pilastras cajeadas y a su vez por mensulones a modo de orejetas, coronando el conjunto un frontón curvo. A ambos lados de la espadaña se sitúan remates piramidales terminados en bolas que se repiten sobre las orejetas y el frontón curvo.
     Algunos historiadores relacionan la construcción de la portada lateral con la figura de Juan de Ochoa, maestro mayor de obras de la Catedral de Córdoba, quien por estas fechas se encontraba trabajando en la torre de la iglesia de San Bartolomé de esta localidad.
     En el conjunto del edificio destacan algunos elementos realizados en piedra molinaza, como paramentos, cornisa y otras partes que se encuentran enlucidas por la cal.
     La iglesia de San Sebastián se encuentra situada en la plaza de su mismo nombre, entre las calles San Francisco y General Castaños. La antigüedad de esta iglesia, que es de gran capacidad y buenas dimensiones, se remonta a los primeros años del siglo XV.
     Aunque hoy día se la tiene como iglesia filial de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen y a lo largo de la historia aparece nombrada como iglesia, se trata realmente de una ermita, apareciendo citada por primera vez en la relación de ermitas de Montoro realizada en 1579. Fue hospital de apestados en tiempos de San Francisco Solano quien, junto a Fray Buenaventura, atendió a muchos enfermos en la peste que asoló la ciudad en 1583. Según la tradición cuando murió Fray Buenaventura fue enterrado en el interior de esta ermita (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Plaza de Toros.-

     Se encuentra ubicada en uno de los extremos de la localidad, definido como edificio exento, entre la llamada Calle Senda de Gotosilla y las Calles de Cervantes, Juan Antonio Cervera y la Avenida de Andalucía. En torno a ella ha ido creciendo la localidad formándose un nuevo barrio. A su alrededor se desarrolla la feria del municipio, distribuyéndose las casetas en los espacios libres que hay frente y en los laterales del inmueble.
     Desde el punto de vista volumétrico, destaca su planta poligonal y sus muros, carentes de vanos salvo en el cuerpo bajo, realizados en mampostería de piedra molinaza, lo que la aporta la visión externa de carácter defensivo y de cierto hermetismo.
     La actual plaza de toros es producto de una reforma y ampliación de una anterior que se construyó en la segunda mitad del siglo XIX y que fue destruida durante la Guerra Civil. En 1952 fue reformada según el proyecto realizado por Víctor Escribano Ucelay, arquitecto cordobés. La originalidad radica en su planta, la actual es un polígono regular de veinte lados, de nueve metros cada lado y en su material constructivo a base de piedra molinaza. Sus muros presentan un vano escarzano de medianas proporciones en cada uno de sus lados correspondientes a la planta baja, mientras que el resto del muro en su vertical se presenta macizo. En uno de sus frentes destacan cuatro arcos rebajados que hacen la función de acceso a su interior.
     El graderío del coso taurino fue ampliado en 1961 con nuevas gradas de mampostería, en la parte alta. El diámetro del ruedo es de 39 metros y cuenta con un aforo para 4.000 espectadores. En cuanto a dependencias que tiene la plaza, cuenta con patio de caballos, abrevadero, cuadras, ocho chiqueros, corrales y una acondicionada enfermería, elementos que se encuentran adosados en uno de sus frentes.
     El reglamento para la Plaza de Toros de Montoro fue editado en Sevilla con fecha de 23 de junio de 1884, en que quedó constituida la sociedad propietaria, con el objeto de reconstruir la plaza de toros extramuros de esta ciudad, en el sitio llamado Senda Golosilla, lo cual indica que anteriormente había existido otra plaza en el referido lugar. 
     Aquella plaza reconstruida en 1884 quedó totalmente destruida durante la Guerra Civil española, y fue nuevamente reedificada a primeros de los años cincuenta. La inauguración oficial de ésta que puede considerarse como nueva plaza, se efectuó el 7 de octubre de 1951. Desde entonces se han venido celebrando espectáculos taurinos en este coso. 
     Actualmente pertenece a la Fundación de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Se encuentra dentro del grupo de plazas de toros de tercera categoría.
     La Plaza de Toros es propiedad del Ayuntamiento y se encuadra dentro de las Plazas de tercera categoría, con un foro de 4.000 espectadores.
     La fiesta taurina se desarrolla en varias fases a lo largo del año comenzando con la festividad del Corpus Christi, para San Bartolomé el día 24 de agosto y del 7 al 12 de octubre (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de la Virgen de Gracia.-
     En 1649 se hizo la ermita de la Virgen de Gracia, reconstruida en el XVIII y recuperada para el culto en 1967. Las imágenes de la titular y del Resucitado, las hizo Ruiz Olmos hacia 1962. Los lienzos con la Virgen del Carmen y la Transverberación de Santa Teresa, de hacia 1750, pro­ceden de la iglesia del Carmen (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Se encuentra situada fuera del casco histórico, concretamente al Sur de éste y próxima a un parque homónimo, en el lugar donde según la tradición acamparon las tropas de Fernando III, El Santo, antes de la toma de la ciudad.
     Se trata de una construcción modesta, de planta rectangular con una sola nave de 26 x 7,50 metros, con diferenciación en volúmenes de la nave central con respecto a la zona de la sacristía y el camarín. La única nave, dividida en tres tramos, se cubre con bóveda de aristas separadas por arcos fajones que reposan sobre pilastras y pinjantes, sobre la cual cabe la posibilidad de que aún se conserve un artesonado. Tras el presbiterio se adosa el camarín cubierto por cúpula sobre pechinas y decoración de yeserías doradas.
     El cuerpo de la Sacristía es de dimensiones más reducidas que el conjunto, cuenta con un basamento y encadenado de las esquinas ambos realizados con piedra molinaza, presentándose el resto de los paramentos pintados en blanco.
     Al exterior el conjunto del edificio se encuentra realizado con sillares de piedra molinaza dispuestos a soga y tizón, con cubierta a cuatro aguas.
     La portada principal se encuentra situada a los pies del templo. Consta de un vano rectangular flanqueado por pilastras sobre el que cabalga un entablamento sin decoración que sirve de base a un frontón triangular partido de cuyo centro emerge el segundo cuerpo. Éste consta de una hornacina avenerada flanqueada por pilastras coronando el conjunto un frontón conopial.
     La espadaña se encuentra situada sobre la cornisa, sobre la portada, desplazada hacia el muro del Evangelio. Es de un sólo cuerpo, con vano medio punto entre pilastras, rematada por frontón triangular partido, de cuyo centro emerge una cruz. La puerta lateral de la nave se encuentra cerrada interiormente.
     No se tienen noticias documentales acerca de la fundación de la ermita, aunque se ha llegado a apuntar que en este lugar pudo existir una construcción religiosa desde 1239. Su fisonomía actual se remonta al siglo XVIII e incluso a mediados del siglo anterior gracias a una inscripción, "1649", hallada en uno de los sillares de la cabecera.
     Se encuentra ubicada en la plaza del mismo nombre y según la tradición ocupa la zona del antiguo humilladero, donde estuvo acampado el ejército del rey San Fernando antes de la reconquista de la localidad de Montoro (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Puente de las Donadas.-

     Se encuentra situado sobre el río Guadalquivir, enlazando el núcleo principal de la población con el barrio El Retamar y con los caminos hacia la Sierra.
     El puente consta de dos estribos de acceso y cuatro ojos de medio punto, destacando en importancia el central, no solo por su mayor tamaño sino por encontrarse flanqueado en sus pilas por tajamares angulares de grandes dimensiones en el frente de la corriente, siendo de menor tamaño el situado entre los dos ojos restantes. Por el contrario los tajamares situados en el frente posterior son de menor tamaño y de superficie curva. 
    El conjunto se encuentra construido en piedra molinaza con aparejo sencillo dispuesto en sillares a soga con algunos a tizón. En total mide 180 metros de largo por 9 de ancho y la clave del arco mayor es de 18 metros de altura sobre el nivel del agua.
     Se trata de uno de los puentes más bellos de la provincia de Córdoba, iniciándose su construcción en 1498, cuyos planos se atribuyen al bruselense Enrique Egas, aunque fue un alarife local, Pedro Fernández, quien dirigido las obras. 
     Por su emplazamiento y belleza crea una de las vistas más pintorescas de toda nuestra geografía. Los gastos fueron sufragados por el Consejo de la Villa y por los propios vecinos que se vieron exentos del pago de algunos impuestos. Las mujeres donaron sus joyas y enseres, por lo que se le conoce como el Puente de las Donadas o Puente de las doncellas. 
     Los Reyes Católicos en agradecimiento por su construcción eximieron a la villa y sus habitantes de la obligación de hospedar y avituallar a la milicia mediante un privilegio otorgado en 1501.
     A lo largo de la historia ha sufrido modificaciones sobre todo en el tablero, que contiene la vía de comunicación, siendo adaptado, como ha sucedido con otros muchos puentes, para que permitiese el paso y circulación de automóviles y camiones (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia de Santa Ana.-
     La Iglesia de Santa Ana, des­truida en 1936 y reconstruida en 1944 por Regiones Devastadas (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La ermita o humilladero de Santa Ana se encuentra situada en el barrio de El Retamar, en la confluencia de la calle Retamar y calle del Calvario, fuera del casco histórico, concretamente al otro lado del Guadalquivir, junto al puente que une las dos partes en las que se divide la localidad.
     La planta de este edificio es rectangular destacando un gran ábside circular destinada a capilla del Sagrario. 
     Exteriormente se caracteriza por la superposición de volúmenes entre los que destaca la nave central a dos aguas, el pórtico de entrada, la espadaña, cabecera con camarín cuadrado y la gran exedra sacramental.
     El interior es de una sola nave de pequeñas dimensiones, dividida en dos tramos mediante un arco de medio punto con dobles molduras que apoyan sobre ménsulas voladas. El primer tramo está cubierto con bóveda de cañón con lunetos, mientras que el segundo lo hace con bóveda de arista con decoración en forma de estrella en la clave.
     La cabecera es plana y a ella se adosa el camarín, enmarcado con molduras neobarrocas a modo de retablo. Éste se cubre con una cúpula sobre pechinas dividida en ocho segmentos con decoración de yeserías geométricas.
     A la capilla sacramental se accede a través de una arco, carpanel retranqueado, situado en el muro de la Epístola. La capilla es de planta semicircular con dos tramos, el primero de ellos cubierto por bóveda de cañón con lunetos, en sus extremos se abren dos puertas una de acceso a la sacristía y otra a la escalera de la espadaña. El segundo tramo está formado por una exedra iluminada por dos pequeños vanos.
     En la fachada principal, realizada en piedra molinaza, se eleva sobre un graderío de siete peldaños, conserva un antiguo pórtico de dos arcos de medio punto en marcados por alfiz y apoyados al centro por columna y ménsulas a los muros laterales. Tras éste se encuentra la portada principal, de líneas sencillas. Consta de un vano de medio punto formado por sillares de piedra rojiza que destaca de los muros encalados. 
     Junto al pórtico, situada a los pies del muro de la Epístola, se encuentra situada la espadaña de un solo cuerpo y planta triangular con dos frentes. La base recuerda a un antiguo torreón dividido en dos cuerpos, en cuyo interior se aloja la caja de la escalera. En el ángulo exterior del tercer cuerpo se ubica la espadaña estructurada en dos vanos, uno a cada frente, recorridos por un balcón que apoya en la cornisa. Los dos vanos son de medio punto flanqueado por pilastras, rematándose el conjunto un frontón triangular partido en cuyo ángulo se sitúa una veleta con cruz de forja y copetes en sus extremos. La puerta lateral de la nave se encuentra cerrada interiormente.
     El cuerpo de la Sacristía, de dimensiones más reducidas que el conjunto, cuenta con un basamento y encadenado de las esquinas, realizados con piedra molinaza, presentándose el resto de los paramentos pintados.
     Su origen está ligado al barrio de El Retamar a finales del siglo XVI principios del XVII. Desde su fundación contó con un uso cultual continuado hasta finales del siglo XIX, cuando quedó abandonada y cerrada al culto hasta el año 1913 en que fue reedificada. Durante la Guerra Civil fue prácticamente destruida, volviendo a ser reconstruida en 1944 por Regiones Devastadas.
     En la actualidad los hermanos de la Cofradía de la Borriquita son los encargados del mantenimiento y cuidado del templo, ya que es sede canónica de la hermandad, desde donde cada Semana Santa realiza su estación de penitencia (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Meandro de Montoro.-

     El río Guadalquivir a su paso por la localidad de Montoro, representa uno de los más asombrosos meandros de toda la Península, rodeando la ciudad sobre sus aguas, dando lugar al Monumento Natural Meandro de Montoro.
     Este monumento natural supone casi 5 kilómetros de longitud del río Guadalquivir y ocupa unas 100 hectáreas.
     Entre huertas, destaca la presencia de una vegetación de ribera, con dominio de almeces y chopos, y una avifauna propia de estos ambientes (Diputación Provincial de Córdoba).

Parque Natural Cardeña-Montoro.-
     Fue declarado Espacio Natural Protegido en 1989.
     Se sitúa en la zona nor-oriental de la provincia de Córdoba, localizada en la parte central de la enorme cordillera de Sierra Morena, y abarcando una superficie de 41.212 hectáreas.
     Este Parque Natural presenta un relieve suave y aplanado en su sector occidental que contrasta con la brusquedad y escarpado de gran belleza, de los cortados y barranqueras a lo largo del río Yeguas, en el sector más oriental.
     Las altitudes oscilan entre los 200 y los 800 mts. situándose la máximas cotas en los Picos Colmena y Pingano.
     Con una longitud lineal de 40 km. dentro del parque natural, el río Yeguas, protagoniza el drenaje de este espacio natural, si bien cuenta entre otros con otros arroyos como Arenosillo, Martín Gonzalo y Frescoso.
FLORA
     El bosque galería que se desarrolla en los bordes de los cauces, es otra de las riquezas botánicas de este parque, que con abundante vegetación de quercíneas, tiene a la encina como especie principal, si bien, en mezcla con otras interesantes como el acebuche, quejigo y alcornoque.
     Lo más sobresaliente es la presencia de los únicos Robles Melojo o rebollo de la provincia, de gran interés botánico y espectacular belleza, localizados en las inmediaciones de Venta del Charco, núcleo de población del interior del parque.
     Merece destacarse también el espléndido bosque de galería del río Yeguas formado por adelfas, tarajes, zarzas, fresnos y algunos sauces.
FAUNA
     Ligadas estrechamente a la vegetación, se encuentran una serie de relevantes especies animales, muchas de las cuales han desaparecido de otros puntos de la provincia, tales como el lobo, la nutria, el águila calzada, el águila real, el águila imperial, buitres negros y sobre todo el lince, especie protegida en peligro de extinción.
     Otras aves que podemos encontrar son las típicas del bosque mediterráneo, abubilla, abejaruco, pájaro carpintero, herrerillo, etc.
     La abundancia de especies cinegéticas, ciervo, jabalí, gamo, perdiz, paloma torcaz, conejo, etc., explican el importante aprovechamiento cinegético existente en este Parque Natural, con numerosos cotos de caza mayor y menor.
RUTAS PROPUESAS. SENDEROS CON AUTORIZACIÓN:
     Cardeña-Venta Cerezo
     Venta Cerezo-Azuel
     Venta Cerezo-Venta del Charco
     Camino de Vuelcacarretas.
DATOS DE INTERÉS
     El parque natural se reparte entre los municipios de Cardeña y Montoro.
     Se accede por la N-420 y la C-420
     La zona dispone de amplia oferta de servicios de alojamiento y restauración así como una gran riqueza patrimonial.
CENTRO DE VISITANTES VENTA NUEVA
     Dirección: Ctra. Nacional N-420, p.k 79 – 14445 – Cardeña
     Teléfono: 677-904308 (Diputación Provincial de Córdoba).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, antigua Capilla de San Jacinto - Museo Pintor Rodríguez Luna, Capilla de San Sebastián, Plaza de Toros, Ermita de la Virgen de Gracia, Puente de las Donadas, Iglesia de Santa Ana, Meandro de Montoro, y Parque Natural Cardeña-Montoro) de la localidad de Montoro (y III), en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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