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miércoles, 5 de agosto de 2026

El desaparecido Convento de Nuestra Señora del Pópulo (primera advocación de Santa Mónica), de los Agustinos Descalzos

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido Convento de Nuestra Señora del Pópulo (primera advocación de Santa Mónica), de los Agustinos Descalzos, de Sevilla.  
     Hoy, 5 de agosto, Dedicación de la basílica de Santa María, en Roma, construida en el monte Esquilino y ofrecida por el papa Sixto III al pueblo de Dios como recuerdo del Concilio de Éfeso, en el que la Virgen María fue proclamada Madre de Dios (c. 434) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II]    
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte el desaparecido Convento de Nuestra Señora del Pópulo (primera advocación de Santa Mónica), de los Agustinos Descalzos, de Sevilla
     El desaparecido Convento de Nuestra Señora del Pópulo (primera advocación de Santa Mónica), de los Agustinos Descalzos, se encontraba en la manzana formada por las calles paseo de Cristóbal Colón, Reyes Católicos, Pastor y Landero, y Adriano; en el Barrio del Arenal, del Distrito Casco Antiguo.
     Los historiadores de la Orden hacen remontar sus orígenes al periodo de los ermitaños del norte de África que, aglu­tinados en torno a la figura de Agustín de Hipona, forman una pequeña comunidad, en una continuidad sin interrupción difícil de demostrar con la Orden constituida en 1256. Aurelio Agustino (354-430) nació en Tagaste, actual Túnez, hijo de un pagano, Patricio, y una cristiana, Mónica, quien ejerció sobre él una poderosa influencia. Entregado a los estudios clásicos, se adhirió a la secta de los maniqueos, tuvo una juventud licenciosa y se dedicó a la enseñanza de retórica en Cartago, Roma y Milán, donde su vida espiritual evoluciona por las plegarias de su madre y las instrucciones del arzobispo San Ambrosio, cuyo ejemplo y palabras le llevan a su conversión al cristianismo, bautizándolo el 25 de abril del 387. Deseoso de difundir la filosofía cristiana regresa a su tierra, vende sus bienes entregando el producto a los pobres y se establece en Hipona donde es ordenado sacerdote el 391 por el obispo Valerio, a quien sucederá en la cátedra episcopal en el año 395. En su abundante producción literaria expuso sus ideas filosóficas, teológicas, su antropología y su teoría del conocimiento, en una constante búsqueda de Dios a través del mundo y en un esfuerzo por incorporar el pensamiento platónico a la tradición filosófica cris­tiana; sus obras han ejercido una gran influencia en la esco­lástica, y se granjeó el título de primer legislador y patriarca del monacato latino siendo considerado uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia. La comunidad creada por San Agustín tras su conversión al cristianismo tuvo un fecundo desarrollo, propagándose por el norte del África romana rápidamente, de tal manera que a la muerte del Santo, en el 430, existían alrededor de cincuenta monasterios, incluidos los de mujeres. La invasión de los vándalos en el siglo V y de los árabes en el VII supuso una fuerte persecución de estas comunidades, pasando muchos de sus miembros al sur de Italia, Francia y España, a donde exportaron la tradición monástica agustiniana. Sin embargo, la legislación carolingia, que impuso con carácter exclusivo la profesión de la regla benedictina en todo el imperio, significó un freno a la propagación del ideario agustino. Habrá que esperar al renacimiento de la vida monástica de los siglos X y XI para asistir al resurgimiento de la Regla de San Agustín en los numero­sos eremitorios que se originaron. En 1244 el papa Inocencio IV, en un deseo de unificar a todos los ermitaños, promovió la fusión de los abundantes cenobios de dentro y fuera de Italia, en los que se incluían los de inspiración agustina, dando lugar a la llamada Gran Unión que fue confirmada el 9 de abril 1256 por el papa Alejandro IV. Se constituyó una gran familia religiosa que recibió el nombre de Orden de los Frailes Ermitaños de San Agustín, en el convento romano de Santa María del Pópulo, con un superior general al frente y una subdivisión en doce provincias, siete para Italia y las cinco restantes para Francia, Alemania, Inglaterra, Hungría y España. A fines del siglo XIII ya existían diecisiete y en 1329 el número de provincias ascendía a veinticuatro. Asimismo, la Orden adopta los ideales y organización de los mendicantes, conciliando el apostolado activo con la vida contemplativa monacal, siendo considerada la tercera de las órdenes mendicantes tras franciscanos y dominicos.
     Hay que señalar que San Agustín nunca escribió una regla monástica, son sus libros, sermones y sobre todo sus cartas en donde hablaba de la vida religiosa y el modo de practicarla, los que inspirarán un conjunto de normas y una forma de vida que serán adoptadas por numerosos institutos religiosos antiguos y modernos como guía a seguir. Las familias religiosas tituladas como Orden de San Agustín abarcarán diversos institutos de religiosos y de monjas. Entre los masculinos se hallaban los Ermitaños de San Agustín, instituidos canónicamente en 1256, que tras la reforma de 1505 son denominados Observantes; y los Ermitaños Recoletos de San Agustín, llamados Recoletos o Descalzos, surgidos en algunos conventos que desaprobaban la actividad intelectual, el estudio y la docencia universitaria, y deseaban entregarse más a la oración, a la contem­plación, a la vida retirada y recoleta como medio de santifi­cación; la nueva rama agustina fue a probada en el Capítulo General de Toledo el 3 de diciembre de 1588.
     En España se constata la presencia de eremitorios en época visigoda, en zonas de Valencia y Mérida, cuya proliferación quedó frenada con la llegada de los musulmanes a la península. Los avances de las tropas cristianas de Fernando III, Jaime I y Alfonso X, liberarán nuevos territorios en cuyas principales ciudades fundan los agustinos sus casas; en 1278 había nueve conventos y en 1300 dieciséis en España y Portugal. Con la Gran Unión de 1256 la Península se trans­forma en la Provincia Hispaniae, la que a su vez, más tarde por Capítulo reunido en Dueñas en 1527 se divide en cuatro: Lusitana, Catalano-aragonesa, Castilla, que llegaba hasta el río Tajo, y Andalucía o Bética, al sur de esta línea fluvial. Por otro lado, gracias al permiso otorgado por el papa Adriano VI a las órdenes mendicantes por el que podían pasar a las Indias para su evangelización, los agustinos llegaron a tierras americanas en 1533, en donde crearon la provincia de Nueva España, consiguiendo fundar la Universidad de México; un hito importante en su creciente expansión será la presencia de la Orden en Filipinas, a donde llegaron sus religiosos acompañando al conquistador Legazpi, fundando misiones y el colegio mayor de Iloco.
     Al igual que el resto de Europa, los conventos agustinos de España padecieron a mediados del siglo XV la relajación y deterioro de la observancia de la regla, conocida como claustra. Para atajar el mal surgió un movimiento de reforma a favor de la restauración de la disciplina monástica primitiva, siendo fray Juan de Alarcón quien desde el convento de Villanubla (Valladolid) emprenda el camino del reformismo, que será aprobado en 1438; las casas que se acogían a la reforma pasaron a denominarse Congregaciones de la Observancia, que a fines del XV eran un buen número de conventos. En este sentido, los Reyes Católicos obtienen del papado la aprobación para incorporar obligatoriamente todos los conventos agustinos a la observancia, lo que se verá cumplido en 1504, en el capítulo interprovincial cele­brado en Toledo. Por otro lado, en el último tercio del siglo XVI algunos conventos promovieron la vuelta al rigor primitivo de la Orden, desaprobando la actividad intelectual, el cultivo de los estudios y la docencia universitaria que tan intensa y efectivamente realizaban los agustinos. Este nuevo movimiento, más interesado por la vida contemplativa y la oración, dio lugar al nacimiento de la rama descalza agustina o de los Ermitaños Recoletos cuya aprobación se produjo en el capítulo provincial de Toledo del 3 de diciembre de 1588, abriéndose el primer convento en Talavera de la Reina al año siguiente, siendo elaboradas sus Constituciones por fray Luis de León. En 1605 el papa Clemente VIII autoriza la creación de la provincia de Recoletos, cuyo rápido crecimiento propició su elevación a Congregación en 1621, por bula de Gregorio XIV, celebrando en ese mismo año su primer Capítulo General en el que fue nombrado vicario general fray Jerónimo de la Resurrección y autorizándose la división en cuatro provincias: San Agustín de Castilla, Pilar de Aragón, Santo Tomás de Villanueva de Andalucía y Nicolás de Tolentino de Filipinas.
     En suma, la expansión y consolidación de la Orden en sus diferentes ramas fue constante y se mantuvo durante los siglos XVII y XVIII; una Orden que se caracterizó por la gran importancia que dio al estudio y la cultura, preocupada por la buena formación de sus religiosos bien cualificados para el apostolado y la enseñanza en sus más altos niveles, (en las universidades), con figuras tan destacadas y conocidas como fray Luis de León. La estima por el conocimiento y la cultura forjó la formación de centros docentes, los llamados Estudios Generales, adscritos a universidades, y valiosas bibliotecas conventuales que contribuyeron al progreso del saber, ganando por ello la Orden la reputación de docta. Sin embargo, este estado de cosas se vino abajo con los aconteci­mientos políticos-legislativos del XIX que culminaron en la desamortización de 1835, fecha en la que se contabilizaban en la península doscientos cinco conventos, de los que sólo quedó abierto el Colegio-Seminario de Valladolid, que por su carácter misionero quedó excluido de la desamortización por la influencia y prestigio que su trabajo misional en el extranjero daba al país.
CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DEL PÓPULO (PRIMERA ADVOCACIÓN DE SANTA MÓNICA), DE LOS AGUSTINOS DESCALZOS
     En el último tercio del siglo XVI se produjo en el algunos conventos de la Orden un movimiento de vuelta al rigor primitivo disciplinar monástico, en un deseo de suplir la actividad intelectual y el cultivo del estudio y la docencia, que tan intensa y efectivamente realizaban los agustinos, por una vida religiosa más recogida centrada en la contemplación y la oración como medios más eficaces para la santifica­ción. Esta nueva corriente dio lugar al nacimiento de la rama descalza agustina también denominada de ermitaños recoletos, cuya aprobación se produjo en Capítulo Provincial celebrado en Toledo el 3 de diciembre de 1688, quedando bajo la supervisión del General de la Orden. En 1605 se les autoriza crear la Provincia de Recoletos, cuyo rápido crecimiento determinó su elevación a Congregación por bula de Gregorio XV expedida en 1621, año en el que celebró su primer Capítulo General siendo nombrado vicario general fray Jerónimo de la Resurrección, y autorizándose la división en cuatro provincias: San Agustín, de Castilla, Pilar de Aragón, Santo Tomás de Villanueva, de Andalucía y Nicolás de Tolentino, de Filipinas.
     Según el manuscrito de fray  Antonio del Rosario, fechado el 17 de noviembre de 1675 sobre la fundación del Convento del Pópulo, el mismo año 1621 fray Jerónimo de la Resurrección comisiona a fray Cristóbal de Porras y dos religiosos más para fundar casa de la descalcez en Sevilla, propuesta que fue favorablemente acogida por el entonces arzobispo don Luis Fernández de Córdoba. Sin embargo, no es hasta 1625 cuando los agustinos consiguen fundarla, merced a la generosa donación otorgada el 10 de septiembre de ese año de una pequeña casa por parte del devoto ciudadano Pedro Antón de la Cerda, quedando el convento bajo la advocación de Santa Mónica, madre de San Agustín. El 8 de diciembre se puso el Santísimo Sacramento en una sala habi­litada corno iglesia y fue nombrado primer prior fray Pedro de la Asunción. Siguiendo la crónica de fray Antonio del Rosario, quien fue también prior del monasterio, la casa estaba situada frente a lo que después sería el convento definitivo, en el Arenal, siendo, pues, ésta la primera y provisional morada de los agustinos descalzos en Sevilla, en donde permanecerán trece años; provisional porque los religiosos tenían autorización del arzobispo para levantar su convento en el Arenal, lugar extramuros de la ciudad, entre las puertas de este nombre y la de Triana, cercano a la ribera izquierda del río y en el sitio que llamaban "de las eneas" por la gran cantidad que allí crecía. No es hasta 1637 cuando el Cabildo de la ciudad, siendo su asistente el conde de Puebla, deslinde la parcela correspondiente, para cuyo cometido comparecieron "su señoría personalmente con los 21 que fueran señalados y alarifes de dicha ciudad, mostró su señoría su cariño y devoto afecto en la medición de dicho sitio mostrándose poco escaso y muy liberal en la Donación de dicha Ciudad". Se procedió a cercar la amplia parcela y en tanto se levantaba la fábrica del monasterio, se labraron dos salas una mirando hacia el Arenal y otra hacía el río; en ésta se instaló el 1 de enero de 1638 el Santísimo traído desde la iglesia provisional de la primera casa, acomodándose los agustinos en su ya definiti­vo emplazamiento, "empezándose las obras de la Iglesia principal que ha de ser permanente... hasta el año 1666" en que, concluida, fue inaugurada el sábado 1 de mayo, con fiestas religiosas que duraron cuatro días en los que hubo misas y sermones, asistiendo el tercer día el Cabildo de la ciudad, rematándose el último día con solemne procesión en la que el Marqués de Villamanrique portó las insignias del convento.
     El cambio de título del convento de Santa Mónica estuvo motivado por el acontecimiento que tuvo lugar en 1626 durante la riada que desde el día 25 de febrero asoló la ciudad. En el portal de la casa, sita en la calle Harinas, del matrimonio formado por Antonio Pérez, natural de Barcelona, y la sevillana Ana de Villafañe, había una pintura de la Virgen con el Niño con la advocación de Nuestra Señora del Pópulo. El río salido de madre entró por la puerta del Arenal anegando la casa, llegando las aguas al mencionado cuadro "tocando los pies del Niño, y el ímpetu del aire desprendió el santo cuadro que estaba colgado de un clavo grande y la lámpara que estaba ardiendo delante de su Md. la arrancó el aire", permaneciendo milagrosamente durante tres días flotando sobre las aguas y con la lámpara encendida; este prodigio determinó al devoto matrimonio, que para darle un mejor acomodo donde fuera venerada por todos, entregar la imagen a los agustinos, cuya recién fundada casa fue elegida al azar de entre otros conventos, quedando seguidamente el convento bajo el patronazgo y protección de la Virgen siendo titulado desde entonces como de Nuestra Señora del Pópulo.
     El convento del Pópulo se establece por tanto en el cono­cido Arenal de Sevilla, extramuros de la ciudad, lugar semi­ despoblado y vinculado al cercano comercio del río, en donde concurrían "gentes de mal vivir" que propiciaban no pocas pendencias; desertores de cárceles y galeras que se amparaban en los cercanos cañaverales del río o se introdu­cían en la ciudad furtivamente a través de un agujero practicado en la muralla en el paredaño barrio de la Mancebía en donde cometían todo tipo de atropellos, como era denunciado en la documentación de la época y recogido en la literatura picaresca. Hemos de señalar que tanto el cabildo eclesiástico como el civil debieron de ver con buenos ojos la elección de este problemático sitio para la nueva fundación, en el que la presencia de los religiosos supondría un "saneamiento" en el orden espiritual y urbanístico de la zona. Los agustinos asumirían el auxilio religioso de las gentes del lugar y por otro lado, su presencia propiciaría un cambio funcional más digno. Qué duda cabe de que el sitio resultaba además de peligroso insalubre por la presencia del inmediato muladar que llegaba a formar un cerro, como se puede apreciar en los grabados de la época, llamado Baratillo o Malbaratillo como lo cita Cervantes, y ser un terreno depri­mido en el que quedaban estancadas las aguas, siendo además fácilmente inundable por las habituales y catastrófi­cas crecidas del cercano Guadalquivir, como la que aconteció a fines de diciembre de 1783 en que el río se salió de sus márgenes, rompió el puente de barcas cortándose la comu­nicación con el arrabal de Triana, entrando las aguas en las casas de la zona, por lo que los vecinos tuvieron que salir al igual que los religiosos del Pópulo, quienes con mucha difi­cultad retiraron el Santísimo de la iglesia y se refugiaron donde pudieron. O la que se produjo en 1796, los días 26, 27 y 28 de diciembre en que de nuevo se constata una gran riada que superó el malecón que se había construido desde el puente de barcas hasta la Torre del Oro para paliar estos siniestros. Se inundó toda la alamedilla frontera al convento y los atribulados moradores del barrio acudieron a implorar a la Virgen del Pópulo su intercesión para que cesasen las calamidades.
     Con ocasión de la gran epidemia de 1649 que produjo una gran mortandad en la ciudad, se abrió un cementerio cercano a las tapias del convento que subsistió hasta comienzos del siglo XVIII, tiempo en que también consta en las inmediaciones el perneo o mercado de cerdos. A partir de 1728 comenzó el desmonte del Baratillo, se instaló un juego de pelota en 1745 y se levanto la primera plaza de toros, de madera, transformaciones que irán cambiando la fisonomía del lugar en el que ya destacaba a través de las tapias la fábrica del monasterio, especialmente la fachada de la iglesia revestida de vistosos paneles cerámicos, como se aprecia en el grabado que recoge la entrada de Felipe V en Sevilla reali­zado por Pedro Tortolero en 1738, que nos permite vislum­brar buena parte de él. En este sentido hay que señalar que el convento se va a convertir en testigo de las entradas de monarcas y otras personalidades que accedían a la ciudad a través de la inmediata puerta de Triana, pasando el cortejo por delante del convento, que se engalanaba para la ocasión, como la acaecida el 8 de octubre de 1823, en la que llegó a Sevilla procedente de Cádiz Fernando VII, por lo que el Pópulo para agasajar a la familia real que pasaría por delante del convento cubrió su fachada "con bastidores de perspectivas, vasos de colores, piras y fogatas".
     Con la llegada de los franceses en 1810 los agustinos fueron exclaustrados y su convento destinado a cuartel de la milicia nacional de artillería. La iglesia, a petición de los vecinos, fue abierta al culto en 1811. Los religiosos volvieron al Pópulo en 1815 y permanecieron en él hasta la Desamortización de 1835. En el ya ex-convento se instaló la cárcel nacional en sustitución del viejo y maltrecho edificio situado en la calle Sierpes, quedando inaugurada el 3 de junio de 1837 y siendo considerada en su época una de las mejores de España por sus buenas condiciones higiénicas, sus espaciosas galerías y la dotación de buenos servicios. La cárcel será popularmente conocida como del Pópulo y para adaptar el edificio a su nuevo uso se realizaron numerosas obras, llevadas a cabo por la municipalidad, que desfiguraron el convento: se derribó la torre, la iglesia se despojó de sus altares, imágenes y demás enseres litúrgicos, que fueron repartidos por las parroquias de la ciudad que los pidieron; así en 1844 el párroco de San Miguel solicitó las losas de Génova de las iglesias del Pópulo y de San Isidoro del Campo que se guardaban en almacenes, con el fin de pavimentar su templo y sacristía. Finalmente, la iglesia agustina fue derribada en 1843, conservándose solamente su fachada recubierta de ricos paneles cerámicos, según acuerdo de la Junta de Cárceles, "en razón de su mérito, aunque desdijeran algún tanto del uso al que se consagraba el reparado local... tomando el tipo de la cárcel de Tiburn en Londres". El cadalso donde realizar las ejecuciones capitales se enclavó en una azotea labrada al efecto en el muro zaguero del inmueble, "librando a los reos de ese doloroso tránsito de la cárcel al patíbulo por entre la curiosa multitud, y evitando con esto escenas repugnantes y propicias a muchos desordenes".
     En la década de 1940 la cárcel quedó obsoleta trasladán­dose a otra zona de la ciudad, y el edificio fue derribado. Sobre su solar se levantó en 1947 el Mercado de Entradores, una gran estructura arquitectónica debida a Juan de Talavera y Heredia en la que se yuxtaponen varias plantas de viviendas; entre 1974-1977 será transformado y adaptado para mercado de abastos, el del "El Arenal", combinado su uso residencial en los pisos superiores y oficinas municipa­les en los bajos.
ARQUITECTURA
     Como ya hemos señalado, el convento de Nuestra Señora del Pópulo se emplazaba extramuros de la ciudad, en el llamado Arenal, espacio abierto en la margen izquierda del Guadalquivir, entre las puertas de este nombre y la de Triana. Para su construcción el cabildo de la ciudad otorgó a los agustinos descalzos una amplia parcela cuyo deslinde tuvo lugar a fines de 1637. El sitio era llamado "de las eneas" por la abundancia de esta planta en la zona, lo que sin duda determinó la formación del barrio de la Cestería, nacido sobre el muro exterior de la muralla, y en donde los artesanos trabajaban este material. El monasterio era un edificio exento, cercado por una tapia, según se observa en los grabados de la época. Nada ha permanecido de él, sólo las escue­tas referencias de González de León y una somera planta levantada tras la Desamortización nos permiten conocer algo de su configuración. La iglesia "bien labrada y de mucha capacidad" era de tres naves separadas por arcos con decora­ción de molduras sobre pilares. Poseía un "bien formado crucero" con cúpula en el centro, y la techumbre era de bovedillas y encima maderas y tejas al exterior. A la capilla mayor se accedía por cuatro gradas de mármol rojo, existiendo a los dos lados sendas capillas, sirviendo la del lado del evangelio de comulgatorio, que se cerraba con una gran reja. No sabemos si poseía coro a los pies aunque sí consta que tuvo un buen órgano. A los pies de la nave del evangelio se hallaba la denominada capilla del Santo Sepulcro de Nuestro Señor Jesucristo, de pequeñas dimensiones, "en la que apenas cabían tres personas", que se cerraba con una reja con puertas, "de dos varas de alto", y a la que se accedía por tres arcos muy bajos y estrechos sobre robustos pilares con columnas resal­tadas, y cubierta de bóveda ovalada muy plana con claraboya. El espacio estaba recubierto con mármoles rojos y tenía un pequeño altar con un sudario en el que se veía a Cristo difunto. Esta capilla pertenecía a la Hermandad del Santo Sudario y Sepulcro de Nuestro Señor Jesucristo, cuyo hermano mayor, Jorge Jaens junto con Cristóbal de Aspitia, alcalde antiguo, Diego del Castillo Vanderbort y Bernardo Carvajal, hermanos de la dicha Hermandad, conciertan el 28 de marzo de 1713 con el maestro sacador de piedra de cante­ría Francisco Martín y con Leandro de Rivas, la entrega de un total de treinta dos piedras, once negras y veintiuna coloradas, "para la fábrica del sepulcro que tiene acordado hacer de nuevo de piedra de jaspe". En el contrato se detallan las medidas que han de tener los sillares, que debían ser entregados en el mes de mayo de ese año, cuyo precio ascendió a "ciento ocho pesos escudos de a diez reales de plata cada uno". Sobre la iglesia dice Arana de Varflora que tras la inundación del año 1784, fue "hermoseada", sin especificar en qué consis­tió. La sacristía era de planta rectangular y se situaba en el lado de la epístola, a la altura del altar mayor con el que se comunicaba, perteneciendo a uno de los lados del patio principal que se situaba en este costado de la iglesia. El templo poseyó a los pies del lado de la epístola una torre con espadaña de dos cuerpos, como se aprecia en el grabado de Pedro Tortolero, que fue derribada enseguida tras la Desamortización.
     Sí permaneció hasta la década de los años cuarenta del siglo XX en que fue demolida, la gran fachada de la iglesia, de dos cuerpos de altura, que se articulaba mediante colum­nas de orden gigante que separaban sus cinco calles, en las que se disponían ventanas en las dos más extremas y paneles cerámicos polícromos en el resto. Afortunadamente los paños de azulejos se conservan en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, en donde están colocados separadamente. Forman un total de ocho excelentes cuadros de autor anónimo, cuya fecha de ejecución, teniendo en cuenta que la iglesia se inauguró el 6 de mayo de 1666, hay que situar en torno a esa fecha. Presentan una gran calidad técnica y artística con clara influencia de la escuela pictórica sevillana, lo que hace pensar que el autor de su diseño pudo ser un pintor más que un maestro de azulejería. Su distribución en el frontis de la iglesia, a modo de gran fachada-retablo, constituyó un complemento iconográfico de gran riqueza visual y devo­cional, distribución que podemos recomponer con la ayuda del grabado de 1738. Sobre el vano central de medio punto de acceso a la iglesia se situaba el panel cuadrado de Nuestra Señora del Pópulo, representada de medio cuerpo con el Niño en brazos, ambos con coronas. Encima se hallaba el magnífico panel que representaba a San Agustín arrodillado, con el hábito agustino y capa pluvial, mientras que dos ángeles niños le sostienen el báculo y la mitra alusivos a su condi­ción de obispo; en el rompimiento de gloria superior se sitúan Cristo, la paloma del Espíritu Santo y la Virgen sentados sobre tronos de nubes con cabezas de querubines. En las calles laterales de la fachada se distribuyen figuras de santos y religiosos agustinos como delatan sus vestimentas; en el cuerpo inferior a la izquierda un papa y a la derecha un obispo, en paneles rectangulares terminados en semicírculos. En el segundo cuerpo a la izquierda Santa Clara de Montefalco y Santa Mónica en el derecho. Y finalmente en la parte superior San Nicolás de Tolentino y San Juan de Sahagún.
     Según González de León al convento se entraba por una puerta lateral a la izquierda de la iglesia, lo que no concuerda con la visión que nos ofrece el grabado de Tortolero ni la planta del XIX, ya que las dependencias conventuales se distribuyen hacia la derecha. Una vez traspasada la portería, se encontraba el patio principal, que quedaba paredaño con el muro de la epístola de la iglesia; era "de tamaño mediano" de dos pisos de altura y de arcos sobre columnas de mármol en ambos. La planta baja era de galerías abiertas, en donde se disponían "la oficinas necesarias, no muy amplias y algo tristes y oscuras". En el piso superior tenía balcones y era más "extenso, cómodo y muy alegre por as buenas vistas al arrabal y al río". El monasterio hubo de poseer otros patios más pequeños y las piezas de servicio habituales como cocina, corral, huerta, etc. Hay que señalar que en agosto de 1691 el arquitecto municipal Acisclo Burgueño acompañado de Juan Pérez de Saavedra visitaron el Pópulo a fin de dictaminar sobre la solicitud que los religiosos habían hecho al cabildo de la ciudad para labrar una enfermería en la trasera del convento, próxima al Baratillo, de treinta varas de largo, lo que significaba que una de las zanjas de desagüe de las calles Galeras, Menores y Vírgenes quedase dentro del monasterio. Para compensar la donación los agustinos se comprometían a hacer y mantener un husillo de buena albañilería y a mantenerlo en buen estado.
RETABLOS Y ESCULTURAS
     Igualmente son muy escasas las referencias a los retablos y esculturas del convento. Por el testamento del maestro de escultura Andrés Cansino, otorgado el 25 de octubre de 1670, sabemos que éste había hecho "diferentes piesas de escul­tura" para el retablo mayor que estaba realizando Bernardo Simón de Pineda, que no se ha conservado y del que se desconocen sus características estructurales e iconográficas, salvo que estaba presidido por la imagen pintada de Nuestra Señora del Pópulo. González de León señala que a la parroquia de San Juan de la Palma de Sevilla se trajeron dos retablos con sus santos, que no han podido ser identificados, pereciendo quizás en los saqueos de la iglesia en el año 1936.
     Por otra referencia documental sabemos de la existencia en la iglesia del Pópulo de una capilla dedicada a Santa Rita. El 31 de marzo de 1694 el Maestro escultor José de Escobar y el dorador Antonio Gallardo conciertan con el mercader de libros Juan Salvador Pérez la ejecución de un retablo para dicha capilla, "la segunda capilla en la hazera de mano derecha entrando por la puerta de mano derecha". El diseño fue realizado por Escobar aunque nada se especifica en el contrato salvo que ha de ser de madera de pino de Flandes y los adornos en cedro y que en el último cuerpo haría un San Juan Bautista de medio relieve. El costo del trabajo ascendía a 2.600 reales de vellón y debía estar terminado en seis meses. Es la primera obra documentada de José de Escobar, que pasó a la iglesia conventual de San Pablo, actual parro­quia de la Magdalena.
     El 26 de noviembre de 1598 el pintor de imaginería Diego García de Santana y el escultor Matías de la Cruz declaraban tener acabado un Cristo de pasta, del natural, puesto en la cruz con sus potencias y corona de espinas, cuya hechura había sido concertada por veinte ducados por el jubetero Diego García para una cofradía que radicaba en el convento de Nuestra Señora del Pópulo, que antiguamente residió en la parroquia de San Esteban. Ambos artistas reciben el encargo de realizar otra imagen igual para un cliente que se la llevará a las Indias; y como no les daba tiempo a hacerla solicitan permiso a la hermandad para entregar la que ya tienen terminada, obligándose a entregarles la suya para la primera semana de cuaresma del año siguiente, es decir en 1599. Ni de la innominada hermandad ni de la existencia de este Cristo tenemos más noticia.
     En el convento del Pópulo radicó la cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias, fundada en 1753 en el convento trianero del Espíritu Santo por Sebastián Miguel Varas y otros castellanos nuevos. El 4 de abril de 1835 se trasladan a la parroquia de San Esteban, y después de pasar por San Nicolás y San Román reside actualmente en el antiguo templo del convento del Valle. Durante su estancia en la parroquia de San Román perdió en los saqueos de 1936 sus primitivas imágenes de las que no se conocen sus autores.
     El 7 de marzo de 1892 el arzobispo de Sevilla don Benito Sanz y Forés cedía a la Hermandad de las Cigarreras de Sevilla un Cristo atado a la columna que procedente del convento del Pópulo se conservaba entonces en la parroquia de la Magdalena. Se trata de una magnífica talla de madera policromada de 1,53 m. de alto, atribuida al círculo de Pedro Roldán y fechada en el último tercio del siglo XVII. Atado a una columna de fuste bajo y con el cuerpo inclinado hacia delante, pleno de naturalismo expresivo. Actualmente la imagen se halla en la parroquia de Hinojos (Huelva) a donde pasó en 1915 al ser sustituida por otra talla de Joaquín Bilbao.
PINTURAS
     El patrimonio pictórico del convento del Pópulo hubo de ser escaso; sólo Ceán Bermúdez anota la existencia de obras de Esteban Márquez en la escalera y coro de los agus­tinos recoletos, sin determinar su número ni los asuntos representados, de las cuales sólo se han localizado hasta la fecha dos, que erróneamente se ha hecho proceder del claustro principal del convento de San Agustín. Se trata del San Agustín y el misterio de la Santísima Trinidad y San Agustín entre Cristo y la Virgen, del Museo de Bellas Artes de Sevilla, que aunque sin firmar ambas reflejan de forma clara el estilo de Márquez, obras, por otro lado, importantes dentro de su producción, cuyo estilo se mueve fielmente dentro de la órbita de Murillo aunque posee características propias que se definen en especial en la expresividad de sus personajes. La primera composición presenta al Santo de pie, vestido con el hábito agustino y con un libro en la mano izquierda; está acompañado por un niño con una concha y respaldado por un fondo marino. En un rompimiento de gloria del ángulo superior izquierdo se halla la Santísima Trinidad. En el segundo lienzo San Agustín se halla de rodillas en el centro de la composición, revestido de obispo, cuyo báculo y tiara aparecen en el suelo, y mirando hacia el rompimiento de gloria de la zona superior en donde se disponen la Virgen y Jesucristo rodeados de una aureola de vaporosas nubes y de angelitos. También puede provenir del convento del Pópulo La Consagración de San Agustín que se conserva en la Casa de Ejercicios Espirituales de San Juan de Aznalfarache (Sevilla), depositada por el Museo, y que constaba en el Inventario de las pinturas depositadas en el Alcázar de Sevilla con el número 388 atribuida a este pintor. Es obra de grandes dimensiones, de formato horizontal, muy adecuada para ser colocada en un gran testero como el de un coro o una escalera, y en ella se distribuyen alrededor de cincuenta personajes, agrupados equilibradamente en dos grupos en varios planos de profundidad en torno a la figura del Santo en momento de su consagración episcopal, composición que deriva de la estampa de Schelte A. Bolwerst incluida en una obra sobre la vida de San Agustín editada en París en 1642, aunque hábilmente recreada por Márquez.
     En el Museo de Odessa se halla una pintura adjudicada a Murillo, que representa a la Virgen con el Niño y San Agustín, atribución que ha sido descartada a favor de Esteban Márquez, y que por su iconografía se ha sugerido su procedencia del convento de San Agustín de Sevilla. Nos inclinamos a pensar que pudo ser una de las que este pintor realizó para el convento del Pópulo.
     En el Museo de Huelva y como depósito del de Bellas Artes de Sevilla, se hallan un total de seis lienzos que representan a pequeño tamaño y de cuerpo entero a San Jerónimo, San Gregorio, San Agustín, San Bruno, San Ambrosio y Santo Tomás de Aquino, atribuidos al pintor sevillano Andrés Pérez, atribución no compartida por Valdivieso, y que se hacen proceder del convento del Pópulo.
     Se desconoce la suerte que tuvo la pintura que representaba a la Virgen del Pópulo que presidía el retablo mayor de la iglesia del convento, cuya iconografía sólo nos es conocida por el panel de azulejos de la fachada del templo conservado actualmente el museo, como va hemos referido, y que la representa de medio busto y con el Niño en brazos. En ninguna de las fuentes manejadas se especifica su autor ni ningún dato otro dato que ayude a su identificación. En el ángulo sur del patio principal cita González de León en un retablo una pintura de "Nuestra Señora", que no ha sido identificada.
     Cinco lienzos que se conservan en el Ayuntamiento de Sevilla se hacen proceder del convento del Pópulo. Se trata, en primer lugar, de una bella y juvenil Inmaculada Concepción adjudicada a Francisco de Zurbarán, que en actitud recogida con las manos unidas al pecho y con la mirada elevada, se dispone ingrávida en el centro de una vaporosa aureola de nubes poblada con cabezas de querubines. Los cuatro lienzos restantes son los bustos que poseen unas mismas dimensiones y que representan a San Atanasio, San Jerónimo, San Agustín y San Gregorio. Son obras anónimas de la segunda mitad del XVII, de modesta factura, cuyo formato original era oval como se advierte claramente en los suplementos añadidos (Matilde Fernández Rojas. Patrimonio artístico de los conventos masculinos desamortizados en Sevilla durante el siglo XIX: Benedictinos, Dominicos, Agustinos, Carmelitas y Basilios. Diputación Provincial de Sevilla. Sevilla, 2008).
Conozcamos mejor la Solemnidad de Santa María de las Nieves o la Blanca;
     Fiesta conocida popularmente por Santa María de las Nieves o la Blanca por la leyenda de la fundación de la basílica de Santa María la Mayor de Roma: el patricio romano Juan tuvo una visión de la Virgen en el 358 que le ordenaba edificar una iglesia en un solar que encontraría cubierto de nieve, lo que comunicó al Papa Liberio, que trazó el plano del nuevo templo en la cumbre del Esquilino, nevada prodigiosamente, por lo que se la conoce como Basílica Liberiana.  Se la encuentra ya registrada en el calendario jeronimiano, pero por ser una celebración local romana, no aparece en los sacramentarios. Hasta el siglo XIV fue una fiesta exclusiva de la basílica, en que se extendió a todas las iglesias de Roma y a otras diócesis. Fue extendida definitivamente a la Iglesia Latina en 1570 por San Pío V Ghislieri, que determinó incluso sepultarse allí, y Clemente VIII Aldobrandini (+1605) la elevó a doble mayor. En el calendario de 1969 fue incluida memoria libre. Aparte de la historicidad de la leyenda, el conmemorar la dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma nos invita a reflexionar que María es imagen y tipo de la Iglesia, su origen como la primera creyente del nuevo orden salvífico y su representación en el Calvario y ante el sepulcro, así como la esperanza escatológica eclesial de la futura glorificación consumada en su Asunción. El templo material de María, que alberga a Jesús Eucaristía es signo del cristiano, templo vivo del Espíritu Santo (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido Convento de Nuestra Señora del Pópulo (primera advocación de Santa Mónica), de los Agustinos Descalzos, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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lunes, 6 de julio de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de las Angustias, Convento del Carmen, Convento de San Diego, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Casa de la Inquisición, Hospital de la Reina, Pósito, Cárcel Real, Carnicerías Reales, Barrio de la Joya, Caño Wamba, Baños Árabes, Puente Romano, Pilar de la Carrera, y Castillo) de la localidad de Alhama de Granada II, en la provincia de Granada

      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de las Angustias, Convento del Carmen, Convento de San Diego, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Casa de la Inquisición, Hospital de la Reina, Pósito, Cárcel Real, Carnicerías Reales, Barrio de la Joya, Caño Wamba, Baños Árabes, Puente Romano, Pilar de la Carrera, y Castillo) de la localidad de Alhama de Granada II, en la provincia de Granada.


Iglesia de las Angustias.-
     Templo barroco con planta de cruz latina al que se adosan la sacristía y otras dependencias, conformado a lo largo del siglo XVII. Está reali­zado con mampostería y yeso, a excepción de las portadas que utilizaron sillares. Su grado de deterioro es muy elevado, destacando en él los emblemas heráldicos de las pechinas, la cúpula del crucero y el camarín que data del siglo XVIII. El saqueo y quema del templo en la guerra civil lo dejó en un estado deplorable, hasta el punto de ser clausurado en la posguerra, lo que ha ido provocando un grave abandono, con el consiguiente deterioro que ello conlleva (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Raya Retamero indica que poco se sabe de este templo, como poco es conocido el conjunto de monumentos de Alhama. 
     Se podría afirmar que el edificio se fue perfeccionando y acabando a lo largo del siglo XVII. Los materiales constructivos corresponden a los de la arquitectura popular de la época, poco variados: mampostería y yesos, a excepción de los sillares empleados en las portadas. Está encalada en su fachada exterior. 
     En cuanto a su decoración, poco es lo que subsiste: las pechinas decoradas con emblemas heráldicos, la cúpula, el crucero y el camarín, que parece ser la parte más reciente de la iglesia según una inscripción en el mismo 1762. 
     Es de una sola nave y presenta, como se ha dicho, cúpula sobre pechinas en el crucero. A su planta, de cruz latina, se le adosan la sacristía y otras dependencias eclesiásticas. 
     El camarín se hizo en 1762. El resto de la iglesia sufrió la quema de retablos e imágenes, lienzos y altares durante la Guerra Civil. Solamente se salvo una modesta cajonería, fechada en 1679, que se conserva en la sacristía de la iglesia de la Encarnación y algunos lienzos de escaso valor. 
     El templo fue clausurado en la posguerra y progresivamente se fue destruyendo hasta convertirse prácticamente en un montón de escombros, sobre todo desde finales de los sesenta, en que una fuerte nevada hizo que se desplomara toda la cubierta.
     El edificio se encuentra actualmente en estado de ruina total. El saqueo y la quema del templo en la Guerra Civil lo dejó en un estado deplorable, hasta el punto de ser clausurado en la posguerra, y progresivamente se fue destruyendo hasta convertirse prácticamente en un montón de escombros, sobre todo desde finales de los sesenta, en que una fuerte nevada hizo que se desplomara toda la cubierta (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Convento - Iglesia del Carmen.-
     Edificio originariamente conformado por igle­sia y claustro adyacente. Sobre los restos de este último está instalado, actualmente, el Ayunta­miento de la ciudad, quedando el templo como vestigio de las funciones religiosas originales del conjunto.
     La Iglesia tiene planta de cruz latina, con capi­llas laterales, camarín en la cabecera y coro a los pies. Todo el espacio se cubre con una armadura de par y nudillo con tirantes de acero, cúpula sobre pechinas en el crucero, siendo baídas en sus brazos y de arista en la capilla mayor, y bó­vedas de medio punto en las capillas. Constituye en conjunto un edificio que espacial y decorativamente anuncia al barroco, a pesar de las intervenciones que han desvirtuado su concepción original, como la nave de la Epístola, que altera el esquema original. Su construcción se inicia por los pies en 1589, y no es hasta comienzos del siglo XVII cuando se construye la cabecera, gra­cias al mecenazgo de D. Rodrigo de Bazán y Maldonado, participando arquitectos de la propia Orden Carmelita, aunque no se descarta la participación de Ambrosio de Vico, estando acabada para 1619. Los materiales utilizados en esta primera etapa son pobres, tal como correspondería a los votos de la Orden. Las clases más poderosas de Alhama con el tiempo irían haciendo importantes aportaciones económicas que con­tribuirían al engrandecimiento de la Comunidad, cuestión que favorecería el enterramiento de familias alhameñas, tal como lo recuerdan los escudos que hay en los muros laterales de la igle­sia, y que comunican con las capillas que sirvieron para tales enterramientos. La desamortización del XIX, propició que el Ayuntamiento de Alhama, como ya se ha indicado, se instalara en el claustro y dependencias del monasterio.
     Al exterior se abre con una portada a los pies, que destaca por su esquema carmelitano muy sencillo, desarrollado mediante un rectángulo vertical rematado por frontón y centrado por el escudo de la Orden. La portada combina sillería en el cuerpo inferior y yeso en el superior. Junto a ésta hay un pequeño campanario de ladrillo rojizo, cuyos vanos pequeños y de medio punto, hoy vacíos, estaban ocupados en su origen por campanas. Contaba con una torre situada a la derecha de la cabecera, que tuvo que ser demoli­da a consecuencia del terremoto de 1884.
     Volviendo al interior, la capilla mayor, de escasa profundidad, contaba originariamente con un retablo realizado por Pedro de Raxis y Alonso de Mena, que fue sustituido en 1733 por el de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Granada, el cual, finalmente, fue destruido en 1936. En sus laterales se abren capillas de planta cuadrada, permitiendo, la de la derecha, el acceso al camarín de la Virgen del Carmen, realizado en el siglo XVIII. Este destaca por su complejidad decorativa e iconográfica. De planta cuadrada, está totalmente cubierto de yeserías, en las que se han reinterpretado temas clásicos. Todo en la línea del artista cordobés Hurtado Izquierdo y sus seguidores.
     El crucero se cubre con una cúpula de media naranja muy rebajada sobre pechinas, con fres­cos barrocos fechados en 1737; unas cintas de repertorio vegetal dividen el espacio, en ocho gallones decorados con medallones ovales con santos de la orden carmelita: San Andrés Cor­sini de Florencia, San Cirilo del Monte Carme­lo, San Ángelo de Sicilia, entre otros. Destaca la heráldica, como los escudos de D. Rodrigo de Bazán y Maldonado y el de los Pérez del Pulgar. En uno de los brazos de crucero se conserva un retablo de estuco dedicado al Sagrado Corazón, estructurado en banco, tres calles, un solo piso y hornacina central que remata el conjunto. Com­pletan la decoración de la cabecera un cuadro de la Piedad, de la escuela granadina de mediados del siglo XVII, y dos esculturas de candelero, un San Pedro Nolasco de la escuela de los Mena, y una Virgen del Carmen, ya del siglo XVIII.
     En el muro del Evangelio, se abre la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en la actualidad de la Virgen de las Angustias. Organizada en dos cámaras, la primera con planta hexagonal en el primer cuerpo, y altares con hornacinas dispuestos en su perímetro, separados por pilastras corintias que enmarcan arcos de medio punto. Este espacio da paso a una segunda cámara con doble altura. En su sótano se encuentra una cripta de enterramientos con una cubierta pétrea del siglo XVIII. Sobre ésta se ubica el camarín, al que se puede acceder por unas escaleras realizadas con jaspe, al igual que el pequeño altar situado en el centro. Este espacio tiene un cerramiento de cúpula de media naranja de pequeño tamaño con nervios y abundante decoración a base de cabezas de angelitos y hojarasca, apreciándose aún restos de policromía y dorado. El camarín se completa con un programa deco­rativo barroco a base de columnas salomónicas adornadas en su fuste con hojas de acanto, y de­ talles dorados como los nervios de los tallos y los capiteles corintios. También son doradas las ins­cripciones que aparecen en la recargada cúpula y que muestran la profusión del estuco en este tipo de espacios. El camarín aloja actualmente a la Virgen de las Angustias, patrona de Alhama, obra del escultor granadino Espinosa Cuadros, que vino a reemplazar al Nazareno, la Soledad y San Juan, que desaparecieron en la guerra civil. El lado de la Epístola está ocupado por cinco capillas funerarias que presentan un esquema si­milar. Se abren con un arco de medio punto sobre pilastras toscanas, entablamento y un ático, que dependiendo de la familia propietaria tendrá mayor o menor complejidad, siendo la norma un rectángulo que cobijaba un cuadro, un relieve o un escudo del patrono, todo ello complementado por aletones de raigambre escurialense (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Edificio originariamente conformado por iglesia y claustro adyacente. Sobre los restos de este último está instalado actualmente el Ayuntamiento de la ciudad, quedando el templo como vestigio de las funciones religiosas originales del conjunto.
     La iglesia tiene planta de cruz latina, con capillas laterales, camarín en la cabecera y coro a los pies. Todo el espacio se cubre con una armadura de par y nudillo con tirantes de acero, cúpula sobre pechinas en el crucero y bóveda de medio punto en las capillas. El crucero posee una cúpula decorada  con ricos frescos, hoy deteriorados, que descansa sobre cuatro arcos de medio punto. Tras uno de ellos se sitúa el altar mayor. Carece de retablo, aunque hay restos de un manto en piedra que originariamente lo enmarcaría. Posterior al altar existe un camarín, muy deteriorado, decorado con un barroco similar al de la Sacristía de Granada.
     Constituye en conjunto un edificio que espacial y decorativamente anuncia el barroco. Su construcción se inicia por los pies en 1589, y no es hasta comienzos del siglo XVII cuando se construye la cabecera, estando acabada en 1619.
     Al exterior se abre con una portada a los pies, que destaca por su esquema carmelitano muy sencillo,  desarrollado mediante un rectángulo vertical rematado por frontón y centrado por el escudo de la Orden. La portada combina sillería en el cuerpo inferior y yeso en el superior. Contaba con una torre situada a la derecha de la cabecera, que tuvo que ser demolida a consecuencia del terremoto de 1884 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Construido entre los siglos XVI y XVII en una mezcla de estilos que van del sobrio clasicismo manierista al barroco más recargado.
Fue un antiguo convento de las Carmelitas Descalzas y sus capillas fueron lugar de enterramiento de las familias de la aristocracia alhameña. El templo es de planta rectangular, con techo de armadura de madera, capillas laterales y cúpula sobre el crucero decorada con pinturas al fresco. Sobre sus portadas campean los escudos de la nobleza de Alhama. Particular interés revisten el camarín de la Virgen, detrás del altar mayor, y la capilla de Jesús Nazareno, típicas realizaciones del barroco churrigueresco granadino del siglo XVIII (Diputación Provincial de Granada).

Convento de San Diego.-

     Convento de clausura para religiosas francis­canas clarisas. La iglesia tiene planta de cruz latina, con tres naves y cubiertas abovedadas; todo el conjunto fue restaurado después de la guerra civil. Construido en el emplazamiento que ocupó la Ermita de la Virgen de la Cabeza, en el siglo XVI, las obras de la iglesia estaban muy avanzadas en 1693. Tras la desamortización de Mendizábal, se utilizó como cuartel y hospeda­je de peregrinos, para convertirse en cárcel en 1839. A causa del conflicto de 1936, sólo quedan algunas piezas de orfebrería de lo que albergó este organismo religioso durante los siglos XVI al XIX. Dentro del escaso patrimonio mueble existente, destaca en la capilla mayor una escultura que representa a la Inmaculada Concep­ción, atribuida a Alonso de Mena, que preside el moderno retablo (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Convento de franciscanos del siglo XVII, de estilo barroco, que en la actualidad está habitado por una comunidad de monjas clarisas (Diputación Provincial de Granada).

Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios.-
     Construida entre los siglos XVI y XVIII, se trata de una construcción de una sola nave y capilla mayor, la primera cubierta con una bóveda de medio cañón rebajada con falsos lunetos y el presbiterio con una cúpula rebajada. A esta es­tructura se añade la sacristía y el camarín de la titular del templo, cubierto con una cúpula lobulada construida en el tercer cuarto del siglo XVIII, concretamente 1766, tal y como reza una inscripción en el muro exterior.
     El lamentable estado de conservación del edificio apenas si deja apreciar el exterior, donde se significa la portada con arco de medio pun­to rematada por una espadaña cubierta a modo de hornacina. En la puerta hay, también, que reseñar el aldabón con iniciales marianas y heráldica. En su interior sobresale el conjunto de yeserías que decoran las bóvedas y la cúpula del crucero, con programas de motivos vegetales y geométricos, así como las pinturas del Camarín de la Virgen de los Remedios (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La ermita de Nuestra Señora de los Remedios se encuentra ubicada, desde el siglo XVI,  extramuros de la ciudad sobre un promontorio dominando el antiguo camino que se dirige a Granada.
     Consta de una sola nave rectangular, cubierta con bóveda de cañón y falsas lunetas, el presbítero está cubierto por una cúpula con original decoración geométrica de yeserías. En 1766 se construye, tras el presbiterio, un camarín de excepcional calidad, decorado con una cúpula lobulada y pinturas al fresco referentes a temas marianos y decoraciones vegetales. Adosada a la derecha de la ermita, se encuentra la sacristía y la vivienda del ermitaño.
     La fachada principal, a los pies del templo, se corona con una espadaña construida entre el siglo XVII y XVIII, bajo ella, se abre la puerta de acceso. Esta puerta, consta de un doble arco. El primero es el más exterior, y se presenta en un gran arco de medio punto, realizado con grandes dovelas de piedra. En su clave se encuentra el escudo de armas de los Padilla, y justo encima se abre un vano circular que da luz al templo. Mas al interior se encuentra otro arco mucho más pequeño, realizado igualmente en medio punto y con dovelas que descansan en pilastras de base cuadrada. En la clave de este arco se encuentra una guirnalda circular, formada por elementos vegetales.
     La ermita contó con un pórtico, de planta cuadrangular, con un tejado que servía de protección tanto para la puerta, como de antesala de los fieles que se acercaban a la ermita. Todavía son apreciables las huellas de las vigas de este pórtico sobre la portada.
     Frente a la fachada se levantaba una cruz de piedra que al igual que el pórtico fue destruido durante la Guerra Civil.
     Este templo contó con altar mayor, presidido por sencillo retablo de madera sobredorada, que incluía cuatro cuadros y una cruz en lo alto. Encima del altar se disponían dos cuadros más, uno que representaba a San José y el otro el Bautismo de Jesús por parte de San Juan Bautista. Además se podían ver las imágenes de Nuestra Señora de los Remedios, San Roque y San Sebastián, colocadas en sendas hornacinas.
     Las paredes de la ermita estuvieron decoradas con pinturas murales, de las que apenas han llegado unos exiguos trazos, datados en los finales del siglo XVI. Entre las figuras se aprecia la imagen de San Andrés, y lo que pudo ser un San Pablo. 
     Estas figuras están separadas entre sí por columnillas que soportan un arco y enmarcadas con la leyenda del Padre Nuestro.
     A finales del siglo XVII y comienzos del XVIII se comenzó una renovación de la ermita. Se levantaron muros interiores que taparon las pinturas primitivas y se decoraron con yeserías la nave, la capilla mayor y los arcos fajones que separan las capillas laterales. 
     La capilla mayor se encuentra en la cabecera del templo. Es de planta cuadrada, está cubierta con una cúpula rebajada apoyada sobre pechinas y decorada con yeserías de motivos vegetales y geométricos.
     El templo tuvo importantes mecenas en esta época, contó con el beneplácito de Don Luis Venegas Carrillo, quien aportó una buena suma de dinero para realizar un retablo en el nuevo altar mayor. Este altar se construyó a principios del siglo XVIII, sería dorado y policromado por Juan Jiménez y Cárdenas en 1725.
     El retablo encargado por Luis Venegas, debió contener tres hornacinas. En la central se encontraba la imagen de Nuestra Señora de los Remedios, mientras que en las  hornacinas laterales debieron estar ocupadas por los santos protectores de la peste y otras epidemias, como son San Sebastián y San Roque. 
     A ambos lados del retablo se disponen dos puertas, una es un trampantojo, mientras que la otra es real y por ella se  accede al camarín de la Virgen de los Remedios. El camarín, fue construido durante el siglo XVIII, y presenta una peculiar cúpula lobulada.
     Durante el terremoto de 1884, que asoló gran parte de la comarca, la Ermita de los Remedios sirvió de templo parroquial y refugio de las familias gitanas del pueblo, que tras ver que sus casas no habían sufrido daños montaron una gran fiesta en torno a la ermita. 
     Durante la Guerra Civil la ermita de los Remedios fue saqueada, y su patrimonio destrozado. Después el templo fue ocupado como vivienda, almacén de aperos de labranza, gallinero y cuadra de animales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Arquitectura Civil. Casa de la Inquisición.-

     Alhama cuenta con un importante capítulo de edificios de carácter civil, tanto privado como público, que conforman uno de los conjuntos más importantes de la provincia de Granada. Destacan por los desarrollos espaciales y volumétricos, en los que las fachadas adquieren un papel destacado como elementos de propaganda de sus propietarios, a través del empleo de materiales nobles en las portadas, y elementos de cierre dispuestos en los vanos distribuidos si­métricamente en sus frentes.
     Sin duda, el ejemplo mas significativo es la denominada Casa de la Inquisición, situada junto a la iglesia de la Encarnación. En su fachada se unen elementos del gótico final, mudéjares y del primer renacimiento, con la utilización de refe­rentes iconográficos, como el escudo pontificio y las llaves de San Pedro.
     Otras edificaciones que tenemos que reseñar son la casa número 2 de la Callejuela de las Parras, en la que encontramos una portada con vano escarzano soportado por delicados boceles y enmarcado por pilares góticos y un alfiz con las típicas bolas ornamentales. En la calle Llana, paralela a la anterior valoramos las arquitecturas de los números 6, 8 y 36, siendo la casa de los Toledo uno de los referentes, en la que destacan las delicadas y rehundidas pilastras que flanquean la puerta, en la que aparece como ele­mento decorativo la Cruz de Calatrava. Junto a ella, la casa de los Aguilera, presenta vanos adintelados, frontón triangular en el segundo piso y un cierre conformado por un alero, ambas del siglo XVIII. De la segunda mitad de este siglo son los ejemplos de las casas de las calles Enciso y Peñas, con portadas de piedra, balcones y elementos decorativos (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La Casa de la Inquisición está situada junto a la Iglesia de la Encarnación.
     En su fachada se unen elementos del gótico final, mudéjares y del primer renacimiento, con la utilización de referentes iconográficos, como el escudo pontificio y las llaves de San Pedro.
     El edificio conserva dos portadas. La principal con tres cuerpos, los dos inferiores labrados en piedra y rematados por una cornisa decorada con bolas al estilo Juan Guas; el tercero está encalado. La puerta tiene arco mixtilíneo con encuadre de arco carpanel; encima se abre una ventana geminada con balaustre y arcos conopiales que apoyan en una doble columna central con collarín. Decoran los dos cuerpos motivos del último gótico español así como plateresco.
     Existe otro acceso trasero que da a un zaguán con vigas de madera y arco de medio punto con ménsulas en la clave e impostas labradas. El patio tiene galerías adinteladas con columnas de piedra sobre pedestales cúbicos y capiteles toscanos. es un patio sencillo con clara influencia mudéjar. Un alero de canes remata los cuatro frentes.
     Un arco frontero al del zaguán da paso a la escalera de subida. Los peldaños de la escalera son de piedra. Dos arcos rebajados de estilo gótico sobre columnas toscanas sirven de entrada al piso superior.
     Conserva algunas puertas con cuarterones. La puerta trasera es adintelada con pilastras laterales y entablamento alto; sobre ella ventana flanqueada por dos escudos nobiliarios.
     La Casa de la Inquisición es un edificio de estilo gótico isabelino con influencias platerescas, del Siglo XVI. Ocupa los números 3 y 7 de la calle Baja Iglesia. Funcionó como Tribunal Comarcal Subsidiario del Santo Oficio de Granada. Desde hace muchos años es propiedad particular. Ha sufrido reformas sucesivas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     De estilo gótico flamígero fue construida en el siglo XV. Es contemporánea de la Iglesia Mayor y fue sede del Tribunal Comarcal de la Inquisición. Cabe destacar la fachada a mitad de camino entre el gótico tardío y el primer renacimiento, con una fachada de cantería rematada por una ventana geminada. Se encuentra dentro del casco histórico y en la actualidad no se puede visitar el interior porque es de propiedad privada (Diputación Provincial de Granada).

Hospital de la Reina.-
     Organizado en torno a un patio al que se abren las distintas dependencias, se trata de la primera construcción asistencial que se levanta en el Reino de Granada, propiciado por los Reyes Católicos. Se distinguen en él dos partes; la principal, que coincide con la desarrollada en torno al patio anteriormente mencionado, construida entre 1485 y 1510; y un segundo sector, ubicado a las espaldas de este primer bloque, y edificado en 1540 por los maestros de cantería y carpin­tería Juan de Ajofrín y Juan Sánchez. Sobresale al exterior su fachada con una sencilla portada organizada con un arco de medio punto y una ventana rectangular sobre él, enmarcada por un alfiz de cantería. Son de reseñar las cubiertas de madera de las distintas dependencias, sobresaliendo la armadura de seis paños de la caja de escalera y la armadura rectangular de lima bordón de la sala norte del piso alto, así como el alfarje de la sala baja (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Es una bella obra renacentista, aunque con cierto primitivismo en algunos de sus elementos. El edificio se organiza en torno a un patio al que se abren las distintas dependencias. Se distinguen en él dos partes; la principal, que coincide con la desarrollada en torno al patio construida entre 1485 y 1510 y un segundo sector edificado en 1540. 
     Los materiales que predominan en su construcción son sillares en gran parte de la obra, pero también tapial, encontrándose parte del muro esgrafiado imitando sillares. La portada principal está enmarcada por sendas pilastras rematadas por arco de medio punto que sostiene una deteriorada cornisa renacentista y en la clave de dicho arco una corona. Sobre esta portada se levanta una gran ventana adintelada, decorada también por sendas pilastras y cornisa. El resto de la fachada presenta trabajos de rejería tradicional en balcones y ventanas. Una elegante cornisa renacentista recorre parte del monumento.
     En el interior es de destacar el bello patio, si bien sucesivamente transformado, de columnas toscanas sobre podium con zapatas y armaduras de madera y en la galería superior pie derecho y zapatas con elementos góticos mudéjares de animales y pequeños monstruos. En una de sus salas aún se conserva un buen artesonado de lacería mudéjar, si bien muy deteriorado.
     Se trata del primer Hospital de Sangre que se levanta en el Reino de Granada, propiciado por los Reyes Católicos. 
     Formaba parte del primer programa de reforma urbanística y arquitectónica cristiana tras la Reconquista. Sus obras comenzaron en 1485 en el lugar donde existieron algunos palacios de la nobleza musulmana y su construcción llegó hasta 1510, aunque desde los primeros años de su erección sufre distintas remodelaciones.
     Tenía como función atender en la batalla. También fue hospital de caminantes y peregrinos, residencia de nobles y hospital  y residencia de las Hermanas de la Caridad.
     Perteneció siempre al ayuntamiento y fue utilizado como colegio de las Mercedarias hasta 1960, año en el que se clausuró definitivamente, derruyéndose progresivamente gran parte de sus patios y salones. 
     En 1995 se le hizo una rehabilitación integral para ser destinado a Biblioteca Municipal y Oficina de Turismo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Las influencias mudéjares, góticas y renacentistas son las combinaciones arquitectónicas del hospital. Fue iniciado en 1485 como primer hospital de sangre del Reino de Granada por los Reyes Católicos. Se encuentra en el centro histórico, sobre el solar de un palacio del cadí de la ciudad y es de estilo renacentista con armaduras mudéjares (Diputación Provincial de Granada).

Pósito.-

     Emplazado en la plaza de los Presos, se data en la primera mitad del siglo XVI. Su interior se organiza a partir de dos grandes naves separadas por una arcada central, mientras que se abre al exterior por medio de una portada con arco de medio punto y grandes dovelas (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Emplazado en la Plaza de los Presos, se data en la primera mitad del siglo XVI. Su interior se organiza a partir de dos grandes naves separadas por una arcada central, mientras que se abre al exterior por medio de una portada con arco de medio punto y grandes dovelas.
     Es un edificio en forma trapezoidal, con dos plantas y semisótano, construido en sillería, con calcarenita de santa Pudia. 
     La estructura se compone de muros perimetrales y columnas de alineación central, que disminuyen según suben de planta siendo sus dimensiones 1,10 m en el semisótano, 0.80 m en planta baja, y 0,60 m en planta alta, siendo estos últimos cuadrados, y cilíndricos los anteriores con cimacio y arco rebajado soportando los forjados, formados por vigas de sección cuadrada, habiendo sido sustituidas una parte de ellas por rollizos, y tablazón de madera, con pellada de barro fijando la solería.
     La cubierta, reforzada hacia 1917, tiene la hilera apoyada sobre pilares de ladrillo macizo, siendo el resto de la estructura de madera.
     Las importantes modificaciones que ha sufrido a lo largo de los siglos hacen que se pierda su estructura original.
     El Pósito de Alhama de Granada, está situado en el centro histórico de la ciudad, concretamente en la Plaza de los Presos, según se dice el Pósito se situó en el edificio de la antigua sinagoga judía del siglo XIII.
     Actualmente el edificio es de propiedad privada, por lo que no se puede visitar su interior (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Antigua sinagoga del siglo XIII, se convirtió en el XVI en pósito, granero comunal de la población. Situado en la plaza de Los Presos, es hoy uno de los edificios más emblemáticos de la Alhama medieval. Es de propiedad privada y sólo puede contemplarse su fachada (Diputación Provincial de Granada).

Cárcel Real.-
     Fue construida en el siglo XVII, tal y como se señala en una inscripción que aparece en su fachada, habiendo sufrido importantes modifica­ciones a lo largo del tiempo que han alterado su imagen primitiva (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La cárcel real fue construida en el siglo XVII, tal y como se señala en una inscripción que aparece en su fachada. A lo largo del tiempo ha sufrido  importantes modificaciones que han alterado su imagen primitiva.                      
     Este edificio formó parte de las antiguas casas consistoriales. Es un edificio en forma de L con dos plantas más una entrecubierta y una bodega con bóveda de sillería. Estructura con muros de mampostería con doble crujía y cubierta de madera a par e hilera, actualmente con tirantes. Se conserva una celda de castigo en la planta baja. Tiene un jardín en la parte de atrás que hoy se encuentra abandonado (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Cárcel es un edificio público situado en las inmediaciones de la Plaza Real o de los Presos. Una inscripción, de 1674, en su fachada renacentista mudéjar recuerda su construcción durante el reinado de Carlos II (Diputación Provincial de Granada).

Carnicerías Reales.-
     Apenas si nos han llegado unos mínimos elementos arquitectónicos repartidos por las viviendas de los vecinos que en la actualidad ocupan su solar, siendo la portada el ejemplo más destacado del manierismo alhameño. Se trata de un vano adintelado, flanqueado por pilastras toscanas cajeadas y almohadilladas, al igual que el dintel. Sobre él, un friso curvo sobre decorado con chórcholas y un frontón triangular partido que debió albergar un escudo. Su estructura originaria se desarrollaba en torno a un patio rectangular con una fuente en el centro y dependencias alrededor. Comenzó su construcción en 1566, participando en ella el maestro de cantería Juan Fernández, el aparejador Juan de Maeda, su ayudante Juan Ruiz de los Santos y el cantero Diego de la Carrera (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
 
Barrio de la Hoya del Egido.-
     Más conocido como La Joya, es un interesante ejemplo del urbanismo proyectado en 1885 tras el terremoto de 1884 que asoló gran parte de Alhama. Su trazado es regular, con calles que se cruzan en ángulo recto, viviendas unifamiliares, y plaza central a la que se abren la iglesia y escuela, y en la que se ubica la figura del rey, obra del escultor Molinelli.
     La iglesia, cuyos materiales constructivos son ladrillo, yeso y madera, es ecléctica, con elementos de carácter neogótico, neorrománico y neoá­rabe; bóvedas de crucería que se mezclan con arcos de medio punto y herradura, vidrieras de colores y capiteles vegetales.
     La portada se estructura en dos cuerpos, el inferior con arco de medio punto bajo cubierta a dos aguas rematada por una cruz, y un segundo cuerpo con óculo y pequeño campanario con cubierta a dos aguas (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
 
Caño Wamba.-

     De este importante capítulo del ornato público, ha llegado hasta nosotros este pilar, que pre­senta su frontis organizado como un pequeño re­tablo rematado por una estructura adintelada. El programa decorativo se centra en el escudo de Carlos V con las columnas de Hércules y en los extremos los emblemas de los Reyes Católicos, todo fechado en 1533 (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La fuente se ubica en una calle con el mismo nombre, adosada a la pared de una vivienda. A este respecto transcribimos la descripción que hace Raya Retamer, en su libro referido a la Historia de Alhama y sus monumentos: "es de estilo renacentista, de bello porte y con algunas adiciones barrocas. Consta de dos cuerpos de alzada sobre una pila rectangular de 2,97 metros de larga, 1,8 de ancha y 87/70 de alta. El primero de estos parece haberse perdido. El segundo se divide en tres casetones, estando ocupado el central por el escudo de Carlos V,  muy deteriorado; en el de la izquierda el yugo de los RR.CC. y una columna a su derecha; en el derecho, las flechas de los citados monarcas sobre una leyenda en la que figura el año de su construcción, existiendo a su izquierda otra columna. (...). Sobre estas tres casetas pasa una ancha cornisa recta o guardapolvo que se quiebra y comba en la central.
     En cuanto a los materiales, está realizado con piedra de cantería, tanto en su frontal como en el pilón; las piedras que lo forman se unen con lañas de hierro.  El suelo que hay en torno es de losas de piedras.
     Esta fuente junto con el Pilar de la Torre, el Caño de San Diego y el Pilar de la Carrera forman parte de una misma red de distribución del agua de dos manantiales que nacen en una sierra próxima. En la actualidad ambos nacimientos van al depósito de agua, desde ahí a las fuentes, pero ya clorada (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Fuente pública del siglo XVI, donde aparecen las armas de los Reyes Católicos y el escudo de Carlos V. Esta ubicada en el casco antiguo (Diputación Provincial de Granada).

Baños Árabes.-
     Se trata de una construcción árabe conformada por una dependencia rectangular, dividida en tres ámbitos.
     El central es de dimensiones cuadradas, cubier­to por una bóveda de ocho paños sobre trompas circulares, siendo los laterales, a los que se acceden por medio de arcos túmidos, rectangulares y cubiertos con una bóveda de espejo con tres lucernarios. Toda la obra es de mampostería, recubierta al exterior por losetas para impermeabilizarla (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Estos baños no se estructuran a partir de las tres estancias típicas de los baños en Al-Andalus (fría, templada y caliente) sino que al tratarse de un manantial de agua natural o Al-hamman se compone de una gran sala dividida en tres tramos, cuadrado el  del centro y rectangulares los laterales.
     La zona central se cubre con una bóveda de espejo de ocho paños de ladrillo a tizón, apoyada sobre arcos de herradura apuntados y de medio punto.
     Los extremos están cubiertos por bóveda esquifadas de planta rectangular con tragaluces con forma de estrella y separadas de la zona central por arcos de herradura y medio punto apoyados en soportes de ladrillo con revestimiento de yeso pulido.
     En el lado derecho de la sala se encuentra un pequeño arco que albergó una pequeña fuente. Al lado izquierdo hay una pequeña habitación rectangular cubierta por una cúpula de medio cañón que pudo servir de vestuario o de estancia para alguna persona.
     Su obra es de sillería de arenisca con un aparejo bastante perfecto. Su basamento es romano aunque los arcos, cúpulas y bóveda son árabes.
     Toda la estancia está cubierta de agua excepto una extrema por la que se accede.
     El edificio se puede fechar en torno a los siglos XIII y XIV, al final de la etapa almohade y comienzos de la nazarí, debido a la utilización de ciertos elementos tipológicos como los arcos de herradura apuntados, típicos del arte almohade.
     Los baños son citados por autores de la época como Ibn Batuta (1350), además se conoce que fue lugar de descanso para políticos y personajes importantes de la corte nazarí (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El balneario de Alhama de Granada es de gran interés monumental, ya que se encuentran perfectamente conservados los baños del siglo XII construidos por los árabes.
     Está situado al final de una pintoresca garganta rodeado de un paisaje de riscos, aguas y vegetación exuberante. El aprovechamiento de sus aguas termales, indicadas para afecciones traumatológicas (reuma, artrosis, artritis…) y vías respiratorias, se remonta a los romanos. En su sala central surge el manantial entre arcos de herradura apuntados y bóvedas esquifadas (Diputación Provincial de Granada).

Puente Romano.-

     Por lo que se refiere al capítulo de la arquitectura pública, Alhama cuenta con notables ejemplos desde la época romana, como el puente, cerca del balneario. Se trata de una construcción realizada con piedra de la Malahá, sobre el río Marchán, de un solo ojo formado por un arco de medio punto adovelado (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Situado a dos kilómetros del casco urbano de Alhama sobre el cauce del río Alhama. Está formado por un solo arco construido con sillares de piedra de pequeñas dimensiones a excepción de la clave del arco. De la barandilla solo queda una parte constituida por cuatro grandes piedras alargadas.
     Su uso debió ser únicamente peatonal ya que según puede apreciarse, a pesar del mal estado en que se encuentra, su forma primitiva era escalonada construida con piedras redondeadas unidas con mortero.
El resto de la construcción es de piedras de distintas formas y dimensiones unidas con mortero.
     Según el catálogo del PGOU de 2011, un análisis estratigráfico de los muros, indicaría que este puente presenta de forma nítida dos fases constructivas. Con respecto a la mas antigua, parece que hay algunas dudas sobre su adscripción a época romana, algunos investigadores lo vinculan más a un momento más tardío, siglos VIII o IX. La fase más claramente medieval supuso una reparación de la mampostería de la estructura (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Construido en época de Octavio Augusto, en el siglo I a.C. Se ubica a la entrada del pueblo, sobre el río Alhama, en la bifurcación del Baño. Presenta un solo arco y en los vértices dos rampas ascendentes que conforman la calzada. Daba acceso a la ciudad y forma parte de una ruta histórica milenaria (Diputación Provincial de Granada).

Pilar de la Carrera.-
     Se fecha en 1851 y fue costeado por la Sociedad Económica de Amigos del País. Está formado por dos grandes senos unidos por un pilarete de varios pisos decrecientes en altura y rematado por un florón neoclásico (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Esta fuente se ubica en la actualidad a la izquierda de la iglesia del Carmen, muy próxima al tajo y a un camino que baja hasta el mismo. Esta fuente, al igual que las restantes, recibían directamente el agua del manantial llamado Nacimiento (en la sierra de Játar), aunque en la actualidad ya clorada. 
     La fuente se estructura con un pilar central, de forma cúbica y rematado por un adorno en forma de piña. En la base del mismo se ubican dos caños, uno por la parte delantera y otro por la trasera. El agua de los caños cae en una estructura de piedra que tiene la finalidad de servir de base para el llenado de los recipientes y, por otra, recibir el agua y dirigirla hacia los dos pilones circulares que se ubican a derecha e izquierda de esta estructura central. 
     Para acceder mejor a estas estructuras (que se encuentran en ambos lados de la fuente -anterior y posterior-) hay un pequeño escalón a sus pies, entre los dos pilones. Estos dos pilones, de gran tamaño, tienen un rebosadero por su parte frontal, con una hendidura en el borde, cayendo el agua a unos huecos en el suelo que la dirigen hasta el desagüe.  
     La fuente está construida toda ella en piedra bien labrada. Todo el entorno de la fuente se encuentra empedrado. Un vástago o pináculo central de forma cúbica, rematado por un adorno  en forma de piña (según describe el autor Raya Retamero). En la mitad de esta estructura hay una cartela en la que se puede leer: "La Sociedad Económica de Amigos del País de esta ciudad / a la memoria de su primer director Don Francisco de Toledo y Muñoz. Año de 1851". 
     Toda la fuente en sí es digna de significación, por lo poco habitual de sus elementos, especialmente el hecho de que los pilones no reciban el agua directamente del caño, sino que tienen un elemento intermedio de piedra que, a su vez, servía de forma muy cómoda para apoyar los cántaros u otros recipientes para su llenado. Así mismo la forma de los pilones, completamente redondos y de gran tamaño (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Castillo.-
     La Alcazaba, conquistada en 1482 por Rodrigo Ponce de León en un ataque por sorpresa, ocupaba la parte más elevada del actual casco antiguo de Alhama. 
     Prácticamente no queda nada de ella, al menos aparentemente, ya que al encontrarse completamente edificado su interior, podrían existir restos entre las casas. Debido a la red viaria existente en la actualidad puede intuirse cual sería el trazado de su perímetro.
     Sólo se aprecian restos de lo que podría ser un torreón al Noroeste, construido con sillares, con la esquina reforzada y doble zarpa en su base de mampostería concertada. Su longitud es de 8,50 metros, siendo su altura de dimensiones parecidas. En la parte baja de su base, con una altura de 1,50 metros, existe una especie de recalce de mampostería de pequeñas piedras, construido al parecer en época posterior, sin que se pueda saber si fue ejecutado debido a su mal estado o al bajar la calle a su rasante actual.
     Al Sureste, dando a la actual plaza, se ve como la roca ha sido cortada en vertical, hasta una altura de un metro, habiéndose montado en su borde el actual cerramiento del palacete que sustituyó a la antigua fortaleza alhameña.
     Es poco lo que queda de esta importante alcazaba para poder indicar su estado de conservación. El torreón tiene sobre él la terraza de una vivienda, atravesándola en sentido horizontal dos gruesas mangueras de instalaciones. El estado de su paramento no es del todo malo, si bien serían necesarias una limpieza y la anulación de la vegetación que ha crecido en la junta de los sillares.
     Los árabes construyeron aquí una buena fortaleza que costó gran esfuerzo conquistar a los Reyes Católicos y que, luego, recuperaron los moros granadinos, hasta que se les arrojó definitivamente en febrero de 1482 y la defendieron los cristianos con tesón contra las nuevas acometidas moras. Su importancia estriba en que su historia va aparejada a la de la reconquista de Granada. Por lo demás, es ya una ruina que se muestra en la falda de un monte sobre bancos inclinados de piedra dominados por las torres y cadena de fortines. Daban acceso dos puertas extremas. Aunque de origen romano, el nombre actual es islámico. 
     En el siglo XV acrece su importancia por ser llave esta fortaleza de la conquista granadina y cesaron los distintos empeños de recuperar Alhama con la conquista de la Alhambra (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Erigido sobre la antigua alcazaba árabe. De piedra irregular, fue remodelado a principios del siglo pasado. Se ubica en el centro del pueblo. Es de propiedad privada y no se puede visitar el interior (Diputación Provincial de Granada).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de las Angustias, Convento del Carmen, Convento de San Diego, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Casa de la Inquisición, Hospital de la Reina, Pósito, Cárcel Real, Carnicerías Reales, Barrio de la Joya, Caño Wamba, Baños Árabes, Puente Romano, Pilar de la Carrera, y Castillo) de la localidad de Alhama de Granada II, en la provincia de Granada. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia granadina.

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