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domingo, 8 de marzo de 2026

Los principales monumentos (Ciudadela, Castillo, Ayuntamiento, Iglesia de la Magdalena, Iglesia de la Misericordia, Convento de San Juan de Dios, Iglesia de Santa María del Castillo, Baluartes, y Cuarteles) de la localidad de Olivenza, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Ciudadela, Castillo, Ayuntamiento, Iglesia de la Magdalena, Iglesia de la Misericordia, Convento de San Juan de Dios, Iglesia de Santa María del Castillo, Baluartes, y Cuarteles) de la localidad de Olivenza, en la provincia de Badajoz.
     Olivenza está situada a 24 Km. al sur de Badajoz capital. Dista de Madrid 428 Km. por la N-V (E-90) y de Lisboa 274 Km. por Badajoz-Elvas. Desde Sevilla a Olivenza, subiendo por las carreteras nacional 630 y 432, hay 215 Km.
     La ciudad de Olivenza, está situada junto al cruce de las carreteras comarcales 436 Badajoz-Villanueva y 423 Olivenza-Don Benito.
     Se encuentra construido un puente sobre el río Guadiana, junto al derruido Puente de Ajuda, que permite prolongar el partido judicial 423 hasta la frontera portuguesa. Este paso conecta Portugal y España 40 Km. por debajo de la frontera de Caia, haciendo innecesario el rodeo por Badajoz.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 430,1 Km2
     Altitud: 269 m.
     Distancia Capital: 25 Km.
     Partido Judicial: Olivenza
     Comarca: Llanos de Olivenza
    Otras Entidades: San Benito de la Contienda (aldea); San Jorge de Alor (aldea); Santo Domingo de Guzmán (aldea); Villarreal (aldea); San Rafael de Olivenza (poblado de colonización); y San Francisco de Olivenza (poblado de colonización)
     Gentilicio: Oliventino
Ayuntamiento de Mérida
     Plaza de la Constitución, 1
     06100 Olivenza (Badajoz)
     Teléfono: 924492934
     Fax: 924490209
     Correo-e: ayuntamiento@olivenza.es - secretario@olivenza.es
     Web: www.ayuntamientodeolivenza.com
Historia.-
    El origen de Olivenza está ligado a la definitiva reconquista de Badajoz por el rey de León, Alfonso IX, la primavera del año 1230. Para recompensar la participación que los Templarios a su servicio tuvieron en esa campaña, Alfonso IX les concedió los enclaves de Burguillos y Alconchel. Desde ese punto la Orden creó la encomienda de Oliventia, erigiendo un templo a Santa María y levantando un castillo. Alfonso X el Sabio desalojó a los Templarios de aquella valiosa posición en la frontera y entregó el lugar al Concejo y Obispado de Badajoz. Más tarde, Olivenza sería cedida por Fernando IV de Castilla al Rey D. Dinís de Portugal -Tratado de Alcañices, 1297-.
     D. Dinís elevó la antigua aldea castellana a la categoría de villa, reconstruyó la fortificación templaria e impulsó la colonización del término con portugueses. 
     Sus sucesores reforzaron con diversas medidas la posición estratégica de Olivenza, concediendo privilegios y regalías al vecindario y realizando importantes obras defensivas. En 1488 D. João II levanta un impresionante torreón de 40 m de altura.
     Hacia 1509 D. Manuel inicia la construcción de un soberbio puente fortificado sobre el Guadiana, con 19 arcos y 450 m de tablero. Del reinado de D. Manuel datan también otras notables construcciones como la Iglesia de la Magdalena, la Santa Casa de la Misericordia o la portada de las Casas Consistoriales. Tras el esplendor del siglo XVI, Olivenza se verá envuelta de forma muy directa en la Guerra de Restauración (1640) siendo conquistada en 1657 por el Duque de San Germán y devuelta a Portugal al firmarse las Paces de Lisboa (1668). De este período data el diseño de sus fortificaciones abaluartadas, cuya construcción se dilataría durante la siguiente centuria.
     El siglo XVIII se inicia con un nuevo conflicto bélico -la Guerra de Sucesión española-, en cuyo transcurso es destruido el Puente de Ajuda (1709). La posición de Olivenza se torna así especialmente vulnerable, rindiéndose sin resistencia a las tropas españolas que la cercan en 1801 -Guerra de las Naranjas-. Por el tratado de Badajoz de 6 de junio, Manuel Godoy la incorpora formalmente a la soberanía española.
     Aunque las potencias vencedoras de Napoleón se obligaron en el Artº 105 del Congreso de Viena a dedicar sus mejores esfuerzos conciliatorios para que Olivenza fuese devuelta a Portugal, las negociaciones nunca se llevaron a efecto. Teniendo en cuenta que la frontera estipulada en un tratado sólo puede alterarse en función de otro tratado de igual naturaleza, subsiste integro el Tratado de Badajoz de 1801 como fundamento jurídico de la soberanía española sobre Olivenza.
     Olivenza es en la actualidad una ciudad plenamente española por el sentir de sus habitantes pero sin renunciar a la tradición lusa. Con respeto y cariño, todos los monumentos del pasado portugués - tesoro artístico recibido en herencia por los oliventinos - han sido recuperados y restaurados gracias a la iniciativa municipal. Olivenza, así, es hoy símbolo de convivencia y diálogo de culturas, ciudad abierta al futuro que no renuncia a un pasado que singulariza. Cabecera de una importante comarca, ofrece sus servicios educativos, sanitarios, deportivos, culturales y administrativos a los pueblos y aldeas cercanas, proyectándose con personalidad propia en el conjunto regional como la mejor embajadora de Portugal en Extremadura (Diputación Provincial de Badajoz).
     La influencia derivada del largo periodo que estuvo bajo dominio portugués está patente en el rico patrimonio monumental de esta ciudad fronteriza 
Historia
     Los primeros documentos la señalan como aldea del Concejo y Obispado de Badajoz, a mediados del siglo XIII. El tratado de Alcañices (1297) la puso en manos de Portu­gal. Repoblada y amurallada, los sucesivos monarcas lusos favorecieron su desarrollo, especialmente don Manuel I, bajo cuyo reinado (1495-1521) se levantaron algunos de los monumentos más importantes. La prosperidad económica basada en su con­dición de puerto comercial o aduana entre los dos países se vio rota por las guerras fronterizas del siglo XVII.
     Tras sucesivos asedios y un breve período bajo dominio español, la paz de Lisboa, en 1668, la reintegró a Portugal. En 1801, en el transcurso de la Guerra de las Naranjas, fue conquistada por las tropas de Godoy y pasó a soberanía española por el tratado de Badajoz.
Gastronomía
     Muy original es la repostería oliventina, que combina influencias árabes y lusas en especialidades como la popular técula-mécula (una torta a base de tocino de cerdo, harina, yemas y almendras), el piñonate, las asubías y diversos tipos de bollos elaborados artesanalmente en Casa Fuentes (calle Moreno Nieto). 
Fiestas y tradiciones
     Los cinco siglos de presencia portuguesa han dejado también su huella en las numerosas manifestaciones festivas. Tras la celebración del carnaval, o entrudu, el desfile procesional de Nuestro Padre Jesús de los Pasos anticipa, en el llamado «Domingo de Pasos» (el anterior al de Ramos), la peculiar Semana Santa de la localidad. Las muñecas de San Juan, así llamadas por las que los vecinos colocan a las puertas de sus casas el 23 de junio, tienen un marcado sentido satírico. El primer fin de semana de marzo tiene lugar la Feria Taurina de Olivenza, uno de los principales eventos taurinos de España.
Vida urbana
     La plaza de España y la avenida de Portugal son, a todos los efectos (administrativo, comercial y lúdico), el punto de referencia principal de la vida ciudadana. Mientras que la plaza de Santa María es el epicentro histórico de la ciudad.
VISITA
     Punto idóneo para iniciar el recorrido de la ciudad es la plaza de Santa María, en pleno centro de la antigua ciudadela que levantara el rey don Dinís, donde se alza la iglesia de Santa María del Castillo. De la obra primitiva, atribuida a los templarios, no quedan restos en este templo posrenacentista, comenzado en 1584 por Andrés de Are­nas e inaugurado en 1627, que marca el final del renacimiento portugués. La sobriedad del exterior contrasta con la luminosidad y la riqueza artística de su interior, dispuesto en planta de tipo salón con tres naves de igual altura cerradas por bóvedas cuadradas que descansan sobre finas columnas con capiteles jónicos. El retablo barroco de la Capilla Mayor y el original árbol de Jessé, con figu­ras policromadas, situado en una de las capillas absidales, son obras destacadas.
     Próximo a la iglesia se halla el castillo (siglo XIV), construido en el reinado de Alfonso IV de Portugal, con la sobria mole de la torre del Homenaje*, de 38 m de altura, flanqueada por tres torreones de menor elevación.
     En el interior de la fortaleza medieval, alcázar y Panadería del Rey (ésta del siglo XVIII) acogen el Museo Municipal González­ Santana, con una interesantísima colección etnográfica, compuesta principalmente por objetos de principios de siglo, y algunas piezas arqueológicas.
     De las cuatro puertas de la antigua ciuda­dela se conservan las de Alconchel y la de los Ángeles. Frente a esta última se encuentra la Casa de Misericordia de cuya iglesia (ss. XVI-XVIII) destaca la azulejería* portuguesa con escenas de misericordia que cubre los muros de la única nave. Debida a Manuel dos Santos (1723), contiene algunos deliciosos e ingenuos detalles, entre ellos la representación de Adán y Eva en el trance de ser expulsados del Paraíso mientras el Padre Dios les ofrece como vestido sendas casacas portuguesas de la época. 
     En la plaza de la Constitución se halla el Palacio Duques de Cadaval, con es­pléndida portada manuelina (siglo XVI). Próxima a él, la iglesia de Santa María Mag­dalena*, de la misma época, constituye uno de los mejores ejemplos de la original plasmación que el gótico tardío y los inicios renacentistas tuvieron en tierras portuguesas, es decir, lo que se conoce como estilo manuelino. Con una magnífica torre de tres cuerpos separados por molduras entorchadas, al pie de ésta se abre la magnífica portada* principal realizada en mármol de Estremoz, atribuida a Nicolau de Chanterenne, y en cuyo frontón figura el escudo de la Hermandad de las Llagas, que la costeó. En el interior, de tres naves cubiertas por bóvedas de tercelete y crucería sustentadas por originales columnas torsas, destacan la extraordinaria azulejería y los diferentes retablos, en especial el de la Capilla Mayor.
     Un paseo por la plaza de España, som­breada por palmeras y con suelo empedrado al estilo portugués, permite contemplar algu­nas de las casas-palacio oliventinas, entre ellas la pombalina de los Marzales. Asimismo, repartidas por el entramado urbano pueden verse abundantes muestras de arquitectura popular, rematadas por originales chimeneas de gran cuerpo, y los llamados pasos, pequeños vía crucis ubicados en diferentes rincones. Especial mención merecen, por último, los baluartes defensivos que hasta el siglo XIX marcaban los límites de la ciudad y de los que aún se conservan importantes tramos. Fueron diseñados por el jesuita holandés Cosmander en 1640. La puerta del Calvario es la única que perdura del recinto fortificado, junto al baluarte en el que se enclava el convento de San Juan de Dios (siglo XVI), recientemente restaurado por la escuela­ taller, mientras que el convento de San Francisco, de la misma época, ocupa otro baluarte aún en pie frente a la plaza del Callao. El antiguo cuartel del regimiento de caba­llería Dragoes de Olivença, del siglo XVIII, está próximo a la fortaleza medieval.
ALREDEDORES
Entre magníficos parajes serranos, la aldea de San Jorge de Alor, a sólo 5 km de distancia, mantiene en su caserío la arqui­tectura tradicional de influencia portuguesa, con altas chimeneas que exhiben vistosos esgrafiados (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005). 

Monumentos.-

Ciudadela Medieval y Alcázar.-
     El Casco antiguo de Olivenza reproduce la estructura original de las bastides, un cuadrilátero con cuatro puertas cortado por dos calles perpendiculares que se cruzan en el centro. Todo el conjunto, en sentido E/O, se proyecta emblemáticamente contra la frontera.
     La primera piedra la puso Pero Lourenço de Rego en 1306. A partir de 1309 la Orden de Avis dio a las obras el impulso definitivo con las rentas de la iglesia de Santa María. Con muros de 3 m. de ancho y 12 de altura, el conjunto tenía un total de 14 torres, albarrana la del ángulo más expuesto. En cada cortina se abría una puerta, fortificada con torreones macizos. Se conservan dos de ellas: Alconchel y Los Ángeles.
     En 1334 el rey D. Alfonso IV inicia la construcción de ese elemento característico del urbanismo musulmán que es la alcazaba, recinto amurallado dentro de las murallas. El ángulo E de la ciudadela se cerró interiormente con dos cortinas. En la intersección de las mismas se levantó una torre.
     Pero será D. João II, en 1488, quien otorgue una nueva fisonomía al conjunto. A pesar de los pactos de desarme suscritos con los Reyes Católicos, el Príncipe Perfeito alza en Olivenza la más alta torre de toda la frontera: 37 m. de altura. Construida en mampostería reforzada por sillares en los ángulos, se accede a la terraza del Homenaje a través de 17 rampas. Una barbacana, a cuyo pie se abría un foso inundable, rodeaba por completo la alcazaba oliventina. De ella nos dejó en 1509 cumplido testimonio gráfico el tracista Duarte d'Armas en su famoso Livro das Fortalezas.
     En el interior del alcázar, y en la anexa Panadería del rey (s. XVIII) se encuentra el Museo Etnográfico.

Plaza de la Constitución.-
     La torre del reloj es de finales del siglo XV. En la fachada de las Casas Consistoriales destaca el portal Manuelino. Reposición moderna es el "pelouriño" (rollo, picota).

La Magdalena.-
     Impulsó su construcción a principios del XVI el primer Obispo de Ceuta con residencia en Olivenza, Fray Henrique de Coimbra, compañero de Cabral en el descubrimiento del Brasil. El templo, auténtica obra prima del estilo manuelino, supera en belleza y monumentalidad a los modelos en que se inspiró: el Convento de Jesús de Setúbal y la Seo de Elvas.
     En su exterior destacan las falsas almenas, pináculos, gárgolas, puertas laterales y la principal -un añadido renacentista-, atribuida a N. Canterenne.
     Pero lo que más sobrecoge al visitante es su vasto interior, a un tiempo robusto y sensual, dividido en tres naves por ocho formidables columnas torsas que parecen evocar el cardamen de un navío. El francés Boytac, tal vez Diego o Francisco de Arruda, fueron los creadores de este espacio mágico donde el espíritu se siente envuelto por un movimiento que es también reposo.
HORARIO: Toda la semana, de 9 a 14 horas.

La Misericordia.-
     La Hermandad se creó el 20 de noviembre de 1501. Diez años después recibía la cuantiosa herencia del Padre Fernando Alffonso, quien dispuso en testamento la creación de un hospital para "dar de comer a los pobres y huérmanos y viudas, y administrar a los dolientes y enfermos las cosas de su necesidad". A partir de esta fechas, las donaciones se sucedieron sin interrupción. La Misericordia se convirtió en la primera propietaria de fincas, tanto rústicas como urbanas, del término.
     La Hermandad al principio no tuvo local propio. En 1520 el Rey ordenó su traslado a la Ermita del Espíritu Santo, frente a la puerta de Los Ángeles. Aunque las primeras obras se inician en 1548, y continúan a lo largo del mismo siglo, la iglesia alcanza su fisonomía actual sólo en 1732. La capilla, de una sola nave, está toda ella recubierta en su interior por azulejos barrocos de Manuel dos Santos, representando las obras de Misericordia.
     Importantes obras de reforma afectaron a las dependencias propiamente hospitalarias en el siglo XIX y nuestros días. En la actualidad, la Misericordia se mantiene como asilo de ancianos atendido por las Hijas de San Vicente de Paúl.
HORARIO: Todos los días, salvo jueves, de 8 a 13 horas.

Convento de Clarisas o San Juan de Dios.-
     El convento de clarisas se situó al NO. Su construcción demoró casi un siglo (1556-1631). Con motivo de la Guerra de Restauración, las monjas abandonaron el monasterio, destinado entonces a Hospital Militar atendido por los Hermanos de San Juan de Dios (1641-1801). Los carabineros y la Guardia Civil ocuparon el edificio hasta nuestros días, en que ha sido rehabilitado como centro cultural y Escuela de Teatro y Danza.

Santa María del Castillo.-
     En la capilla del Evangelio, puede admirarse el más sorprendente retablo de Olivenza, de los pocos conservados en su género. En madera tallada y policromada se representa un árbol con 15 m. de altura. Bajo sus raíces descansa Jessé, el padre de David. De él, parte un tronco robusto con seis ramas sobre las que aparecen las figuras de los doce reyes de su Casa. El árbol se remata con una mandorla que encierra la imagen de María y el Niño.
HORARIO: Toda la semana, de 9 a 13 y de 17 a 20 horas.

Fortificaciones Abaluartas.-
     Con la Guerra de Restauración como agitado telón de fondo (1640-1668), fue su construcción lenta e intermitente. Aunque M. de Alburquerque trazó el ambicioso diseño de su línea magistral -con nueve baluartes y dos puertas- participaron también en otras fases Nicolau de Langres, Jean Gillot y el jesuita Jan Ciermans (Cosmander). En líneas generales, las fortificaciones oliventinas se corresponden con el primero de los sistemas formulados por Vauban.
     En el siglo XVIII, ingenieros portugueses introducen una serie de reformas y mejoras, como el desaparecido fuerte de San Juan, al SE, un baluarte a caballero sobre el del Calvario, la ornamentación de aquellas puertas con mármoles almohadillados y apertura de las llamadas Nuevas al NE, construcción de revellines y plazas de armas, etc. A finales de siglo, sin embargo, la situación era de franco abandono, propiciando la rendición incondicional de 1801. Muy damnificadas por los sitios sufridos durante la Guerra de la Independencia (1811), murallas y fosos fueron enajenados en subasta pública en 1869. A partir de ese momento entraron en un proceso de abandono y ruina que sólo las intervenciones actuales han logrado parcialmente frenar.

Cuarteles.-
     Obras complementarias y obligadas de las fortificaciones abaluartas fueron el polvorín de Santa Bárbara, cuerpos de guardia de las puertas y los cuarteles.
     El de independencia o Asiento, llamado también Panadería del Rey, disponía de todo lo necesario para fabricar 10.000 panes diarios. Las chimeneas cilíndricas de sus cuatro tahonas sobresalen todavía airosas. El inmediato Cuartel del Poxo, muy alterado por los usos posteriores, albergaba a 200 hombres de infantería alrededor de un gran patio central.
     En la gola del baluarte del Príncipe nos encontraremos con el Cuartel de Caballería, sede del Regimiento Dragões de Olivença, para 12 compañías con 40 caballos cada una. Ventanas simétricas enmarcadas en mármol armonizan una extensa fachada donde predomina la horizontalidad. Justo enfrente se encuentra el llamado Cuartel de San Carlos, otrora almacén de paja para las caballerías cuya pesadez de volúmenes acentúan sus contrafuertes. Todos estos edificios militares, de líneas sobrias y gusto neoclásico, han sido rehabilitados en los últimos años por iniciativa municipal para albergar diversos servicios públicos: Museo, Biblioteca, Centro de Salud, Universidad Popular y Hogar del Pensionista (Diputación Provincial de Badajoz).

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