Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

Mostrando entradas con la etiqueta Hernán Ruiz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hernán Ruiz. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de marzo de 2022

El Arca Real del Agua, en Écija (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Arca Real del Agua, en Écija (Sevilla)
     Hoy, 22 de marzo, se celebra el Día Mundial del Agua, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Arca Real del Agua, en Écija (Sevilla).
     El Arca Real del Agua, se encuentra en la calle Doctrina, 5; en Écija (Sevilla).
     Constituye este inmueble otro de los edificios públicos singulares de Écija. Su construcción se enmarca en un ambicioso plan constructivo, del último tercio del siglo XVI, para el abastecimiento de aguas a la localidad. En la redacción del proyecto se encuentra el arquitecto Hernán Ruíz, pero problemas surgidos con el Concejo ecijano, hacia 1584, hace que se le releve de sus funciones en favor de Francisco Fernández de Medellín y de Martín Zorrilla. Consta, igualmente, la intervención de los arquitectos Martín Infante y Lorenzo de Oviedo.
     De los restos que se conservan del inmueble, escasos y en deficiente estado de conservación, destacamos la portada, de diseño manierista y con arco de acceso dovelado rematado por un friso sobre el que campean las armas reales flanqueadas por el escudo de Écija y una cartela (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor el Día Mundial del Agua
     El Día Mundial del Agua se celebra cada 22 de marzo para recordar la relevancia de este líquido esencial. A pesar de que todas las actividades sociales y económicas dependen en gran medida del abastecimiento de agua dulce y de su calidad, 2 200 millones de personas viven sin acceso a agua potable. Esta celebración tiene por objetivo concienciar acerca de la crisis mundial del agua y la necesidad de buscar medidas para abordarla de manera que alcancemos el Objetivo de Desarrollo Sostenible nº 6: Agua y saneamiento para todos antes de 2030. 
   La idea de celebrar este día internacional se remonta a 1992, año en el que tuvo lugar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de Río de Janeiro y en la que emanó la propuesta. Ese mismo año, la Asamblea General adoptó la resolución por la que el 22 de marzo de cada año fue declarado Día Mundial del Agua, siendo 1993 el primer año de celebración.
     A esta celebración del Día se añadirían posteriormente eventos anuales específicos en torno al agua (por ejemplo, el Año Internacional de Cooperación en la Esfera del Agua 2013) e incluso decenios de acción (como es el caso del actual Decenio "Agua para el Desarrollo Sostenible", 2018-2028). Todo ello no hace sino reafirmar que las medidas hídricas y de saneamiento son clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental (ONU).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Arca Real del Agua, en Écija (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia.

Más sobre la localidad de Écija (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

lunes, 2 de noviembre de 2020

La Capilla Real, de la Catedral de Santa María de la Sede

   Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Capilla Real de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.      
    Hoy, 2 de noviembre, Conmemoración de todos los Fieles Difuntos. La Santa Madre Iglesia, después de su solicitud en celebrar con las debidas alabanzas la dicha de todos sus hijos bienaventurados en el cielo, se interesa ante el Señor en favor de las almas de cuantos nos precedieron con el signo de la fe y duermen en la esperanza de la resurrección, y por todos los difuntos desde el principio del mundo, cuya fe sólo Dios conoce, para que, purificados de toda mancha del pecado y asociados a los ciudadanos celestes, puedan gozar de la visión de la felicidad eterna [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
    Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Capilla Real (puesto que ésta fue construida con la idea de ser panteón de la familia real castellana), de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
    La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, calle Cardenal Carlos Amigo, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     La Catedral de Santa María de la Sede está centrada su cabecera por la Capilla Real [nº 054 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la SedeEsta "Capilla de los Reyes", llamada así tradicionalmente por su carácter de panteón regio, se denomina en la actualidad "de la Virgen de los Reyes", por la imagen que la preside (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
     Se encuentra situada en la cabecera de la catedral ocupando el lugar correspondiente al ábside gótico. Su planta es un cuadrado con testero semicircular al que se adosan lateralmente dos capillas y sendas sacristías, todas ellas de propor­ciones rectangulares. El espacio central se cubre con cúpula sobre pechinas, apareciendo una gran venera sobre el presbiterio y bóvedas casi planas con decoración floral en las capillas laterales. Los muros interiores se articulan por medio de ocho pilastras con balaustres adosados y decorados con figuras de virtudes y apóstoles. El acceso al recinto se efectúa a través de un gran arco de medio punto que lleva una serie de hornacinas con figuras de Reyes de Judá diseñados por Pedro de Campaña, cerrándose por una solemne reja, diseñada por Sebastián van der Borcht en 1766; las esculturas del remate son obra de Jerónimo Roldán. A ambos lados se encuentran los sepulcros de Alfonso X el Sabio y de Beatriz de Suabia, realizados modernamente aprovechando dos hornacinas de la fábrica primitiva; son obras de Antonio Cano y Juan Luis Vasallo respectivamente. Estas hornacinas se decoran con trofeos militares, figuras de virtudes y el escudo de Castilla y León, rematándose con representaciones de la Fama. Bustos de reyes y discos decoran los casetones de la cúpula y una serie de angelitos, el friso.
     En el presbiterio, en hornacinas situadas  a dos niveles, figuran esculturas de los evangelistas y San Isidoro, San Leandro y las santas Justa y Rufina.
     La capilla fue diseñada en 1551 por Martín de Gaínza, quien a su muerte dejó el recinto a falta de la cúpula central. La construcción de la misma fue llevada a cabo por Hernán Ruiz II, que había sido elegido maestro mayor en 1557, interviniendo a continuación Pedro Díaz de Palacios y Juan y Asensio de Maeda. A partir de 1754 el ingeniero Van der Borcht rehízo total­mente la linterna que remata la cúpula, que se había hundido.
     En la ornamentación del conjunto intervinieron los entalladores Pedro de Campos y Lorenzo de Bao, quienes realizaron las figuras de reyes del arco de entrada y el relieve con la Visión de Isaías, situado sobre el altar mayor, que había diseñado el pintor Pedro de Campaña, así como los ángeles de la venera. El escultor Diego de Pesquera fue el autor de las imágenes de las santas Justa y Rufina y el flamenco Vicente Menardo realizó las vidrie­ras laterales decoradas con escudos reales.
     El recinto lo preside el altar ejecutado entre 1643 y 1649 por Luis Ortiz, dedicado a la Virgen de los Reyes. Las imágenes de la Virgen y el Niño son góticas, del siglo XIII, relacionables con la producción de los talleres franceses de ese momento. Se trata de esculturas de candelero con cabezas y brazos articulados que poseían movimiento merced a un mecanismo interno. Completan el altar las figuras de San Joaquín y Santa Ana, San José y las santas Justa y Rufina. Ante el altar se sitúa la urna de plata que contiene el cuerpo incorrupto de San Femando, en la que trabajó el platero Juan Laureano de Pina a partir de 1665, sin que fuese concluida hasta 1719. Obras de plata dignas de destacarse son igualmente los frontales de altar: el principal fue obra del orfebre Villaviciosa y los laterales de Domínguez. Los candelabros en forma de águila bicéfala que están sobre las mesas laterales son obras peruanas del siglo XVIII. En las capillas laterales se sitúan los retablos del Cristo, diseñados en 1648 por Juan de Torres y presididos por un Ecce Homo firmado por Francisco Terrilli. El retablo de San Antonio fue contratado en 1638 por Luis de Figueroa. Desde estas capillas se accede a la Sala de Juntas y a la Sacristía.
     En la Sala de Juntas se expone un grupo de reliquias de San Fernando y un conjunto de orfebrería de alta calidad, perteneciente a la Virgen de los Reyes, además de una importante serie de joyas. En las paredes figuran un San Fernando y una Dolorosa, buenas copias de Murillo, así como una guirnalda de flores en torno a San José y una Virgen de los Reyes, pinturas ambas de fines del siglo XVII.
     En la Sacristía se conserva un estimable conjunto de pinturas de fines del siglo XVII y principios del XVIII, además de un San Sebastián atendido por Santa Irene, copia de Francesco Barbieri el Guercino.
     Bajo el altar mayor de la capilla existe una cripta donde se conservan los restos de Pedro I de Castilla, de su mujer María de Padilla, y de otros miembros de la familia real. Preside el interior una magnífica  escultura de marfil de la Virgen con el Niño, obra del siglo XIII, que posee la advocación de la Virgen de las Batallas (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo I. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     Adjudicada por el procedimiento de subasta a la baja, a Martín de Gainza. No deja de ser curioso este hecho, teniendo en cuenta que dicho arquitecto ocupaba el cargo de maestro mayor, pues de no habérselo rematado la puja podría haberse dado la circunstancia de que otro arquitecto dirigiese la construcción de la Capilla. Esto podría haber sido un descrédito para Gainza, quien lógicamente se hubiere sentido molesto por tener un competidor tan próximo. Asimismo, habría originado entre ambos maestros numerosas desavenencias y enfrentamientos por cuestiones de competencias. El procedimiento empleado para adjudicar la obra de la Capilla Real demuestra que no eran precisamente las cuestiones artísticas las que prevalecían.
   Hay que considerar la incidencia de la portada de la Sacristía Mayor (obra de Diego de Riaño) en las obras de Martín de Gainza, especialmente en la Capilla Real. El esquema de aquella pudo ser tenido en cuenta a la hora de diseñar las hornacinas en que hoy se encuentran los sepulcros de Alfonso X y Beatriz de Suabia. De la misma manera, la presencia de los apóstoles cubriendo el intradós pudo dar lugar a los Reyes de Judá del arco de ingreso a la Capilla. Como idea general pudo servir, asimismo, de base para una de las credencias que figuran en las capillas laterales del mismo recinto. Pasando ya a analizar individualmente los elementos pueden establecerse conexiones entre los capiteles de esta portada y los de las hornacinas antes citadas; entre las ménsulas en que descansan los apóstoles del intradós y las que sirven de apoyo a los arcos de las tribunas altas de la Capilla; entre las veneras que cubren a los apóstoles y las que coronan a las figuras situadas en los grandes balaustres que articulan el interior de la misma.
   La mejor prueba de la actuación de Gainza como proyectista es la Capilla Real. Esta se inició de manera definitiva, tras la subasta del 4 de abril de 1551, en que se adjudicó en 21.800 ducados a Martín de Gainza. La rapidez con que se trabajó permitió que a fines del año siguiente se alcanzase la altura de la cornisa, como lo prueban los pagos a diversos entalladores por la realización de los escudos que rematan las tumbas de Alfonso X y Beatriz de Suabia. A partir de octubre de 1553 se actuó en el arco de ingreso a la Capilla que se concluyó, en sus aspectos decorativos, en 1556. A fines de 1555 se había cerrado la bóveda en forma de venera que cubre el presbiterio y empezaron a detectarse fallos en la construcción. Tras la muerte de Gainza, ocurrida el 6 de junio de 1556, los arquitectos Andrés de Vandelvira, Hernán Ruiz II, Pedro de Campos, Diego de Vergara, Francisco del Castillo, Juan de Orea y Luis Machuca y el aparejador Miguel de Gainza visitaron las obras y presentaron informes sobre las posibles soluciones a los defectos detectados. Todos coincidieron en que se debía a un problema de cimientos, por haberse acomodado la construcción a la fábrica antigua. Se propuso paralizar la obra dos o tres años, reforzar la cimentación, levantar un arco entre los estribos, sobre el que recayese el peso de la cúpula, y eliminar, en la medida de lo posible, el número de vanos. Los consejos fueron seguidos por el Cabildo, quien, por otra parte, eligió a Hernán Ruiz II para ocupar el puesto de maestro mayor. Tras unos años de interrupción, se reiniciaron los trabajos en 1562, si bien no definitivamente, pues el secuestro de las rentas eclesiásticas ocasionó una nueva paralización. Superadas las dificultades económicas y a pesar de la "falta y fealdad" de la obra se decidió a concluirla. Esto, sin embargo, no se produjo de manera inmediata, pues si bien los principales aspectos constructivos quedaron resueltos por Hernán Ruiz -especialmente el problema de la cúpula, cuyo diseño y construcción le corresponden-, aún se siguió trabajando en tiempos de sus sucesores, Pedro Díaz de Palacios y Juan de Maeda. Fueron precisamente estas tareas de carácter secundario, tales como construcción de puertas, vidrieras, rejas, etc., las que obligaron a retrasar la comunicación al rey sobre la finalización de la obra hasta enero de 1576. Sin embargo, hasta junio de 1579 en que se trasladaron a ella los restos de Fernando III, Beatriz de Suabia, Alfonso X y de otros miembros de la realeza, no cumplió la capilla la función de panteón real para la que había sido levantada.
   Precisamente de su condición de panteón regio deriva el esquema de la Capilla Real. Su planta no debió ser propuesta por Martín de Gainza, sino impuesta por el Cabildo catedral, conociendo sus valores simbólicos. Por un lado se intentaba repetir el esquema del Santo Sepulcro de Jerusalén, por otro se recurría a uno de los grandes mitos arquitectónicos del renacimiento, el Panteón de Roma. Se pretendía con ello lograr una perfecta síntesis entre un edificio cristiano, adecuado al enterramiento de un monarca a quien se consideraba santo, y otro pagano que se tenía como ideal de la nueva arquitectura. La operación contaba con otras implicaciones a las que no eran ajenas la personalidad heroica de Fernando III, conquistador de la ciudad y fundador de la propia capilla; la nueva imagen que de sí misma quería dar la ciudad, que se veía como Nueva Roma; el hecho de levantarse la nueva capilla sobre el solar antes ocupado por la obra almohade, con lo que ello suponía de superación de la etapa medieval.
   El edificio proyectado por Gainza recogía estas connotaciones -las cuales se incrementaron tras la intervención de Hernán Ruiz trazando la cúpula, cuya relación con el Panteón es evidente-, pero resultó fallido en los aspectos constructivos. Se debió este hecho a la inexperiencia del arquitecto, pues acomodó la obra a la cimentación antigua. Su falta de preparación se advierte, asimismo, al analizar los elementos estructurales de la capilla. Una parte de ellos son el resultado de simplificar los utilizados por Diego de Riaño. Otros poseen un magnífico origen libresco. Un tercer grupo corresponde a diseños de pintores ajenos a la obra y a escultores que si intervinieron en el edificio. Tan dispar origen del vocabulario arquitectónico produjo un resultado no muy feliz.
   Exteriormente los muros se han articulado mediante la superposición de órdenes. Para el inferior empleó Gainza el esquema compositivo ideado por Riaño para el muro de fachada de las sacristías y demás dependencias. Este origen tiene las pilastras cajeadas, los capiteles, la organización y ornamentación del entablamento. También parece proceder de Riaño -de las parejas de ménsulas en que apoyan las hornacinas de los muros laterales de la Sacristía Mayor-, la idea de suspender el orden arquitectónico sobre tres ménsulas. Con esta recurrencia intentaba Gainza establecer una continuidad entre el muro diseñado por Riaño y su propia obra. Pero el intento resultó vano. En la fachada de la Capilla Real falta el basamento y el plinto, de solidez casi romana, que caracterizan al mencionado muro. Tampoco tiene el orden de pilastras la prestancia y el volumen necesario para asimilarse al de aquel. De igual forma, la reiteración de ménsulas en el friso, monótona e insulsa, carece del sentido rítmico que caracteriza la obra anterior. Todo ello unido a la diferencia de alturas entre los órdenes de una y otra, empequeñece, aún más, la obra de Gainza y hace resaltar su planismo y sequedad. Aquella está compuesta pausada y ritmicamente, esta provoca una visión acelerada de un extremo a otro, reforzando su horizontalidad.
    El segundo cuerpo de la fachada se organizó mediante un orden de columnas. Estas carecen de basa y presentan unos capiteles jónicos desproporcionados al tamaño del fuste. Es, asimismo, desafortunada la importancia dada al entablamento, porque contribuye a acentuar el horizontalismo del edificio. Tal vez lo más novedoso de este cuerpo sea la ornamentación y ni siquiera esta es original de Gainza. El tema de ondas que aparece en el friso está extraído del Libro Cuarto de Serlio, y los escudos imperiales y reales que ocupan los intercolumnios parecen proceder de grabados. Con respecto a la balaustrada que corona la fachada está claro que se intentó simplificar la del muro envolvente de las sacristías. Esta transformación no fue afortunada, especialmente en los remates situados sobre el barandal, pues visualmente parecen repetición de los balaustres, lo que origina cierta vibración.
   Por encima de estos dos cuerpos sobresale el volumen cúbico que encierra la cúpula. En sus ángulos destacan los contrafuertes que soportan el peso de esta última. Las balaustradas y edículos que les sirven de remate, al igual que los antepechos superiores, se diferencian notablemente de los elementos anteriormente comentados. De hecho nos encontramos ante la obra de Hernán Ruiz. La vinculación de estos elementos con el gran arquitecto cordobés es evidente. Los edículos sobre los contrafuertes se relacionan con los que figuran en los folios 55 y 57 de su manuscrito de arquitectura, los remates esféricos terminados en pirámides, recuerdan las eolípilas de los cuerpos superiores de la Giralda y las balaustradas se parecen a los balcones de la misma torre.
   Pasando al interior de la Capilla Real puede confirmarse hasta que punto el estilo de Gainza deriva de  el de Riaño. Son muchos los elementos que recuerdan el trabajo de este último. En algunos casos la trasposición es directa, en otros ha existido una mayor libertad interpretativa. Esta dependencia se aprecia en el podio corrido que soporta el orden de los balaustres; en las hornacinas suspendidas que alojan las imágenes de San Isidoro, San Leandro, Santa Justa y Santa Rufina; en las bóvedas de las capillas laterales y tribunas; en el tipo de los capiteles; en la organización del entablamento; en las ménsulas de la rosca del arco de ingreso y en otros muchos elementos y detalles decorativos. La fuente de inspiración para todo ello fue la Sacristía Mayor que Gainza conocía perfectamente por sus años de trabajo en ella. Junto a estos elementos y ornamentos derivados de Riaño hay que considerar la posible recurrencia a fuentes grabadas para el diseño de otros. Este es el caso de los remates de las hornacinas en que actualmente se encuentran los enterramientos de Alfonso X y Beatriz de Suabia cuya relación con las portadas de libros es evidente. De igual manera, la disposición avenerada de la bóveda del presbiterio y sobre todo la presencia de ángeles en los gallones pudiera basarse en grabado que reprodujese la Disputa del Sacramento de Rafael. Grabados o dibujos sirvieron, asimismo, para el diseño de buena parte de la imaginería. Así, el San Pedro que figura en el presbiterio es la cristianización del Hércules Farnesio clásico y cómo seis reyes del arco de ingreso y la Visión de Isaías del remate del altar mayor se realizaron sobre diseños de Pedro de Campaña. Por ello hay que considerar que otros muchos elementos figurativos de la Capilla Real pudieran tener el mismo origen. 
 Se confirma con lo expuesto anteriormente el dispar origen de los componentes estilísticos de Martín de Gainza, quien no supo dotarlos de uniformidad ni fue capaz de hacerlos derivar hacia una formulación más personal. Tal vez esta falta de armonía, unida a la mala iluminación del recinto puedan explicar esa "fealdad" a que se hacía referencia anteriormente.
   La incorporación de Hernán Ruiz II a las obras de la catedral sevillana supuso un cambio estilístico en las mismas. Como ya se ha visto, uno de sus principales trabajos fue poner fin a la Capilla Real, construyendo la potente cúpula que la cubre. Tanto en ella como en los remates y demás elementos de la superestructura es bien notorio este giro. Sobre la sequedad de lo realizado por Martín de Gainza, con su tradicionalismo, destaca la fantasía innovadora de Hernán Ruiz. Es este una de las personalidades más destacadas de la arquitectura española del XVI, dándose en su vida profesional la doble faceta de teórico y práctico (Alfredo J. Morales, La Arquitectura de la Catedral de Sevilla en los siglos XVI, XVII y XVIII, en La Catedral de Sevilla. Ediciones Guadalquivir, Sevilla. 1991).
   La Capilla Real es la más importante y espaciosa del templo metropolitano, ocupando el ábside del mismo.
   Está presidida por la Virgen de los Reyes, imagen gótica del siglo XIII, (que se estudiará en entrada aparte), en el retablo mayor. A derecha e izquierda del trono mariano, sendos tabernáculos de exquisita traza y ante ellos los Santos Joaquín y Ana, de tamaño académico y en figuras de bulto redondo; en los áticos bustos de las Santas Justa y Rutina y en la peana, otro de San José, también en relieve. Repartidos por la composición, ángeles con cartelas y símbolos letánicos y otros como pequeños atlantes. El Padre Eterno remata el conjunto.
   Todo ello, de gran interés y en función y culto de la Titular, fue ejecutado por el eximio artista Luis Ortiz de Vargas de 1643 al 49, con la características propias de la escuela sevillana del momento.
   En el coro, el retablo de San Antonio, enmarcado en un arco, compuesto de cuerpo y ático. En la caja central del cuerpo, la hermosa imagen del Santo de Padua, flanqueada por dos columnas acanaladas verticalmente y a derecha e izquierda, seis tondos ricamente ornamentados con bustos, representados en alto relieve, que efigian a los Santos Juanes, Francisco de Paula?, Francisco de Asís, Domingo de Guzmán? y Francisco Javier? En el ático el Crucificado.
   El retablo es pieza interesante contratada por Luis de Figueroa en 1638 y la imaginería, de indudable importancia artística, se asigna al referido maestro Luis Ortíz de Vargas, dentro del ambiente de la escuela. 
 En la antesala Capitular, el retablo del Ecce Homo (Varón de Dolores), enmarcado también en un arco, y se compone de cuerpo y ático. En la caja central, la figura de Jesús, centrada por dos columnas salomónicas, revestidas de pámpanos y racimos y seis cartelas hexagonales o cuadrangulares muy decoradas en altorrelieve con bustos relicarios no fáciles de identificar por carecer de símbolos parlantes. Sólo se podrían reconocer a San Sebastián y San Fernando?. En el ático el Padre Eterno.
   El retablo, de cierto interés, fue contratado por Juan de Torres en 1648. La estatua del Ecce Homo tiene una inscripción que lo identifica «Franciscus Terrilli, exculpsit, Jacobus curianus pinxit», es decir, del escultor F. Terilli activo en Venecia, con obras fechadas en 1610 y 1616.
   Las Pilas de Agua Bendita son dos y están colocadas en la Capilla Real. Están ricamente entalladas en piedra, con dinámica composición, cuya morfología recuerda las utilizadas en el barroquismo propio del siglo XVIII.
   La rica y variada serie escultórica en piedra que en­ joya esta Capilla, obedece a un extenso y profundo ordenamiento iconográfico, trazado con sentido litúrgico y en función del destino, como panteón real, con todo lo que ello comporta en la estética y en el arte.
   El conjunto iconográfico más importante y numeroso se halla en el amplísimo ábside, presidido por el Padre Eterno, sobre la imagen titular. A derecha e izquierda del retablo e inmediatos a él dos grandes figuras, representando a los Santos Pedro y Pablo, inspiradas en el clasicismo helenístico; en hornacinas parea­das, en uno y otro lado, y dentro de composiciones clásicas rematadas por frontones triangulares, los Evangelistas Santos Juan, Lucas, Mateo y Marcos, con sus símbolos parlantes; bajo ellos, en ordenación constituida por arcos también pareados, los Santos Leandro e Isidoro y las Santas Justa y Rufina, todas en hornacinas aveneradas. En los soportes abalaustrados, inscritos en pilastras cajeadas, distribuidos por el recinto, numerosos motivos ornamentales y entre los iconográficos, figuras de Apóstoles y las Virtudes, Fe, Caridad, Esperanza, Fortaleza , Templanza y Prudencia, destacando las dos primeras y todas en cuidados relieves.
   En el intradós de la gran venera que cierra el ábside, dos zonas de esculturas mayores que el natural, en propias hornacinas, muy numerosas y aún sin identificar en sus diversos asuntos. En el friso, niños con lanzas y alabardas. En el interior del cascarón de la cúpula, nutrido repertorio de cabezas de reyes, inscritas en los casetones.
   A derecha e izquierda del recinto, cercanos a  la verja de entrada, los sepulcros reales de Alfonso X el Sabio y Dª Beatriz de Suabia. Son dos grandes arcadas semicirculares, casetonadas en sus intradoses, rema­tando en colosales escudos cuartelados con  las armas de Castilla y León, sostenidos por fuertes guerreros. Los sepulcros  de  Alfonso  X  y  de  Dª  Beatriz  de  Suabia se hallan en la Capilla Real, situados en grandes hornacinas renacentistas , que contienen los restos de ambos personajes.
   Sobre los catafalcos, se sitúan las figuras pétreas, con mascarillas y manos de alabastro, ambos arrodillados ante sus reclinatorios, las manos puestas oracionalmente. Son algo mayor que el natural.
   La efigie del Monarca es obra de los escultores Antonio Cano Correa y de su esposa Carmen Jiménez Serrano y la de la reina del también escultor Juan Luis Vasallo Parodi, catedráticos todos ellos de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla y Madrid.
   Fueron ejecutadas en 1.948, con motivo de las conmemoraciones del séptimo centenario de la reconquis­ta de Sevilla.
   Son magníficas de dibujo, modelado, talla y composición, están justamente ambientadas con la época a que pertenecieron los reyes y son muy dignas del lugar de honor que ocupan. Además se adecuan perfectamente con la estética y el arte de la Capilla.
   En el gran arco de entrada a la Capilla las figuras de doce Reyes de Judá, de los cuales son identificables por sus símbolos parlantes, David, Salomón, Jessé, Josafat, Josías y Ezequiel.
   Sobre los arcos de acceso al coro y Sala Capitular dos tondos con los bustos de Garci Pérez de Vargas y Diego Pérez de Vargas, únicos personajes efigiados en este lugar, que no pertenecen a la santidad ni a la realeza.
   Y, en fin, muy diversas esculturas, motivos ornamentales y decorativos, repartidos en arcos, enjutas, fustes, etc., es decir, amorcillos, angelitos, grutescos, etc. salpicados por doquier con verdadero sentido de horror vacui.
   Tan complejo panorama, si responde ciertamente a una ordenación iconográfica, también la hay desde el punto de vista artístico, por unos maestros con quienes colaboran escultores, entalladores, oficiales de imagi­nería, etc. agrupados y componentes de talleres.
   En efecto, los Reyes de Judá fueron labrados por Pedro Campos, Lorenzo del Bao y otros, según proyectos del pintor flamenco Pedro de Campaña (1552-54).
   Mas el gran director de la  restante iconografía fue sin duda Diego de Pesquera, participando en el quehacer Juan Marín, los citados Campos y Bao (éste finalizó en 1552 la Visión de Isaías que remata el altar mayor), mas Juan Picardo, Anjares, Astiaso, Aulestia, Caron, Garabito, Cornielis de Holanda, Vázquez, Becerril, y otros, cuya actuación es difícil de puntualizar hasta ahora (1571-74).
   Las Santas Justa y Rufina (sobre todo ésta), son las más cuidadas y de superior calidad, del referido conjunto, de riguroso empaque clásico y morfología manierística, en sus composiciones, ropajes, símbolos parlantes de las patronas alfareras y auténtica garra expresiva. Son obras de Pesquera, fechables en 1571-72. El San Pedro, por su fuerza y contraposto, rememora cosas lisipeas. Los Santos Arzobispos son  más  endebles y recuerdan análogos temas de Roque de Balduque. Los Evangelistas, muy bien  compuestos, con notorios responsiones. En torno a todos ellos se nombra la autoría de Juan Marín, como maestro y figura principal del taller, atribución discutible, en general, si los comparamos con su labor documentada del facistol.
   En líneas generales se aprecia la dirección de Pes­quera, quien daría dibujos, bocetos, apretones, etc. para ejecutar por los partícipes del taller (José Hernández Díaz, Retablos y Esculturas, en La Catedral de Sevilla. Ediciones Guadalquivir, Sevilla, 1991).
   La reja que cierra la Capilla Real, sin duda la más monumental de la catedral y la que posee más claro sentido arquitectónico. Hubo anteriormente una de madera, debiéndose la actual al diseño del ingeniero Sebastián Vander Borcht. La reja fue regalada por Carlos III, como señala una inscripción del friso en su lado exterior: "Se hizo por mandado de Ntro. rey el Señor Don Carlos III y a expensas de su real erario. Año de 1773". 
     La reja presenta la estructura de una fachada, articulándose en su dos cuer­pos por medio de pilastras. Balaústres de variado diseño se albergan entre aquéllas, empleándose los roleos vegetales y la heráldica como motivos ornamentales. Entre estos últimos destacan el escudo real, flanqueado por rocallas, banderas y trofeos militares, del frontón curvo del cuerpo superior. El coronamiento ofrece una representación de la entrega de las llaves de Sevilla a San Fernando por el rey Axataf, imágenes que al parecer hizo Jerónimo  Roldán. A la escena antes citada alude la inscripción del friso superior, por su cara interna: "Liberto Dios a Sevilla del mahometano por medio del Justo y Santo Rey don Fernando 3°. Año de 1248" (Alfredo J. Morales, Artes aplicadas e industriales en la Catedral de Sevilla, en La Catedral de Sevilla. Ediciones Guadalquivir, Sevilla, 1991).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Capilla Real de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Catedral de Santa María de la Sede, en ExplicArte Sevilla.

La Capilla Real de la Catedral de Santa María de la Sede, al detalle:

miércoles, 8 de julio de 2020

El Antecabildo, de Hernán Ruiz y Asencio de Maeda, en la Catedral de Santa María de la Sede


      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Antecabildo, de Hernán Ruiz y Asencio de Maeda, en la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. 
   La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.  
   En la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar el Antecabildo [nº 102 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede]; en alguna ocasión se le ha denominado "Recibimiento de la Sala Capitular" (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
   En el muro de la epístola de la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar tras la Capilla del Mariscal y junto a la Sala Capitular, y ante el Patio del Cabildo, el Antecabildo.
   La construcción de los cimientos se realizó a lo largo de 1559, a la vez que se preparaba un nuevo taller para los canteros. La obra se hacía con rapidez y aunque la cimentación de la Sala Capitular aún se proseguía un año más tarde, ya se pensaba en la manera de dar acceso a las futuras dependencias. Para ello, en la reunión del Cabildo de 12 de julio de 1560 se trató de la conveniencia de abrir un postigo en la Capilla del Mariscal Diego Caballero. El lugar elegido para hacerlo era el ocupado por el retablo, lo que obligó a desmontarlo para su traslado. Con la apertura de la puerta, al no disponerse de más espacio que el de la propia capilla se adoptó, para ubicar la sacristía, la misma solución utilizada años atrás en la Capilla de las Doncellas. Así, el retablo se levantó sobre una tribuna, que en realidad no es otra cosa que la cubierta de la sacristía.

   Lo realizado por Hernán Ruiz II es bien reconocible desde el punto de vista estilístico. Está claro, incluso documentalmente, que es suyo el planteamiento y la organización del conjunto, así como buena parte de los alzados y cubiertas. Por lo que respecta al Antecabildo le corresponde el vestíbulo, cuyas ventanas laterales se construyeron en 1562, en donde numerosos temas compositivos son similares a los empleados por el maestro en otras obras y a las ilustraciones de su manuscrito de arquitectura. Este es el caso del arco interior del ingreso, del tema de la cubierta y del casetonado de los dinteles de las puertas que llevan al Antecabildo. También es suya la organización, en base al vano serliano, del muro de separación entre el vestíbulo y la sala, en el que se han incorporado medallas e inscripciones así como piezas de mármol negro. La misma combinación cromática se empleó en los muros del Antecabildo, decorados con esculturas y relieves de gran calidad y acusado italianismo que se atribuyen a Diego de Pesquera. El modo de articular los muros de la sala y muchos de sus elementos estructurales coinciden con el estilo del arquitecto, especialmente las pilastras jónicas que flanquean los relieves y el friso de triglifos y metopas con rosetas en que estos descansan. 

   Lamentablemente Hernán Ruiz no pudo concluir sus proyectos de cubierta para el Antecabildo. Desconocemos, por lo tanto, que solución tenía para ellas, aunque sospecho que no sería muy distinta de la que se llevó a cabo. De hecho, la construcción de los muros perimetrales determinaba, en buena medida, el tipo de cubierta y aquellos debían haber alcanzado la altura de las cornisas cuando se produjo su fallecimiento.
   A partir de 1575, toma el mando de las obras Juan de Maeda. Pienso que debió ser en este momento cuando Diego de Pesquera realizase la decoración escultórica del Antecabildo. Me baso para ello en dos autos capitulares de 14 de febrero y 18 de abril que se refieren al escultor. En el primero se ordena pagarle "desdeldia que començo a trabajar a respetto de seis reales cada dia de lo que oviere trabajado... y queno gane el dicho salario sino el dia que trabajase". Por el segundo se manda al canónigo Hernán Pérez que diese "aposento en Sant Miguel a Pesquera scultor". Este súbito interés por el maestro, después de que llevaba varios años trabajando para el Cabildo, quizás sean prueba de que efectuaba alguna tarea escultórica importante. No hay duda que en aquellos momentos la de mayor trascendencia era la del Antecabildo, puesto que la de la Sala Capitular no se efectuaría hasta algún tiempo después. Es más, posiblemente sirviera para realizar algunos de los relieves de aquella dependencia "la biblia de estampas para historias para la iglesia" que vendió al Cabildo Asencio de Maeda en el mes de septiembre. Incluso puede que se contratase a Marcos Cabrera en mayo del mismo año con objeto de que ayudase a Pesquera en su trabajo.

   La correspondiente al Antecabildo casi se concluyó en 1584, pues para su linterna realizó Juan Barba cuatro marcos de hierro. El mismo artista concluyó las rejas del testero de la misma sala, mientras el también rejero Diego de Corvella reparaba una reja de la Casa de Cuentas. Que la obra del Antecabildo estaba finalizada a mediados de 1585 se demuestra por los pago efectuados por las cuatro vidrieras de la linterna, por un libramiento realizado al pintor Vasco Pereira por dorar los letreros de la sala y por un auto capitular de 3 de julio en que se ordenó no poner "ninguna colgadura enlasala nueva hasta queel Cabildo mande otra cosa". No obstante, hay que señalar que con posterioridad se construyó la portada que comunica esta sala con la Capilla del Mariscal. Esta obra, efectuada a comienzos de 1587, reavivó el viejo pleito que con el Cabildo tenían los herederos de don Diego Caballero, patrono de la capilla, pues se hizo, como ocurrió diecisiete años antes con la entrada a la Contaduría, sin permiso de ellos. En esta portada, de carácter manierista, destaca la importancia otorgada al ático para albergar la claraboya.

   Manierista es asimismo el Antecabildo, contribuyendo a ello de manera especial la alteración lógica del orden, al situar el entablamento por debajo del orden de pilastras jónicas que articulan lo muros laterales. Esto determina que el propio arquitrabe se apoye en un recuadro extremadamente frágil, produciendo una clara sensación de inestabilidad. Los efectos se acrecientan por la insistencia en combinar los colores negro y blanco, incluso en la bóveda. La forma de esta tiende a crear un espacio estático aunque vibrante, efecto que se repite en los muros perimetrales. La recurrencia a motivos estructurales y ornamentales extraídos de Serlio, acrecienta el estilo manierista de la sala. Esta ofrece en sus muros un programa iconográfico de carácter culto, destinado a los canónigos a los que se advierte sobre la necesidad de obrar recta y virtuosamente (Alfredo J. Morales, La Arquitectura de la Catedral de Sevilla en los siglos XVI, XVII y XVIII, en La Catedral de Sevilla, Ed. Guadalquivir, 1991).

   La Sala Antecabildo, tras la Sala Capitular, es la más importante en cuanto a su conjunto de la Catedral de Santa María de la Sede, en estilo renacentista, con un programa de Pacheco y estatuaria de Diego de Pesquera, que hizo alarde de su maestría en relieves y figuras y de su conocimiento de la iconografía clásica.
   Se penetra en esta estancia (12 x 6 mts.) a través de la Capilla del Mariscal. Es paredaña de la Sala Capitular y da acceso a un patio.
   En el vestíbulo se hallan los siguientes relieves pétreos: dos rectangulares con las medias figuras del Salvador (palma de martirio, esfera terráquea) y de la Virgen María (lirio? en la mano); debajo dos tondos con las representaciones de Salomón y David. En las enjutas del arco, dos ángeles sosteniendo una cartela con la inscripción, Pax Vobis.
   En el interior, hay un extenso programa iconográfico, redactado ciertamente por Francisco Pacheco, en inscripciones latinas, situadas bajo algunas de las escenas, que copia González de León.
   Ocho figuras se hallan en sendas hornacinas, que son a la derecha, la Justicia, la Prudencia, la Fortaleza, y la Providencia; y a la izquierda, la Caridad, la Esperanza, la Templanza y la Piedad, es decir, las cuatro Virtudes Cardinales, más las tres Teologales y la Prudencia.

   Y todo ello, cimentado en la Verdad Revelada, representada por los cuatro Evangelistas, situados en hornacinas con medios puntos, sobre los vanos del local: San Juan, San Marcos, San Mateo y San Lucas. ¡Buena preparación para los capitulares en la ante-sala de los Cabildos!
   Por si todo ello fuera poco, diez relieves rectangulares, pétreos como los demás, relatando los siguientes asuntos del Antiguo y Nuevo Testamento: Moisés conduciendo el pueblo escogido, Castigo de Aman, el pueblo ante el Faraón, adoración de la Bestia, Torre de Babel, la Justicia expulsando los vicios, ¿concilio de los vicios?, Jesús entre los Doctores, la Sabiduría en su trono con su séquito de las ciencias y las artes, Pentecostés.
   En los muros de cabecera y pies, dos tondos con relieves también pétreos, representando a Noé entrando a los animales en el arca, y Noé ofreciendo un sacrificio gratulatorio, tras el diluvio.
   Feliz idea del Cabildo de estatuar este espacioso salón, cuya cronología cabe fijar con posterioridad a 1560 y hasta 1584.

   Aunque faltan fotografías de estudio de varias de estas obras, (por dificultades de espacio, debido a las antiguas instalaciones de las vitrinas con los libros corales [afortunadamente retiradas]), se puede pensar en un gran maestro, un gran taller y diversas manos. Se cita ordinariamente en torno a este conjunto, el nombre del gran escultor Diego de Pesquera y también se ha pensado en la posible intervención de Marcos Cabrera.
   Gómez Moreno, con su indiscutible autoridad, asigna a Pesquera las figuras de los Evangelistas San Juan y San Marcos, más los relieves de la Sabiduría, Moisés, Adoración de la Bestia e Ignorancia (sic).
   De las figuras de las Virtudes destacan la Providencia, la Justicia, la Piedad y la Caridad. Estas y las otras cuatro, son modelos arrancados de la estatuaria romana, y tanto en ropajes como en expresión, están muy logradas, creyendo, por su clasicismo, que puedan adscribirse a Pesquera.
   De los Evangelistas sobresalen San Marcos, con sugerencias miguelangelescas; San Lucas, con amplísimo ropaje y muy dinámico; el San Juan es muy fino y delicado de composición. También pueden clasificarse entre la producción de Pesquera, por su italianismo.
   De los relieves pueden ser suyos Jesús entre los Doctores, Pentecostés, la Justicia, la Torre de Babel, la Sabiduría y adoración de la Bestia; el de Moisés recuerda algunos de la Sala Capitular, obra de Marcos de Cabrera.
   Las esculturas del vestíbulo, son otra cosa, muy italianizantes y de manos distintas a lo demás.
   Es de acusar, el manierismo de todo el conjunto, los altibajos estilísticos, reveladores de colaboraciones, las diversas fórmulas de composición, ordinariamente equilibradas y con responsiones; todo ello propio de una visión estética de totalidad de la Sala Ante Cabildo.
   Recordemos con relación a Pesquera la afirmación de Pacheco de que tanto él como Bautista Vázquez labraron algunas historias de piedra, inspiradas en estampas de Tadeo y Federico Zuccaro ¡Buena tarea para la investigación!
   El bellísimo patio del ante Cabildo (llamado del Mariscal), es una ordenación manierista de análoga época a la Sala anterior y tiene algunas cabecitas escultóricas (José Hernández Díaz, Retablos y esculturas, en La Catedral de Sevilla, Ed. Guadalquivir, 1991).
          Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Antecabildo, de Hernán Ruiz y Asencio de Maeda, en la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Catedral de Santa María de la Sede, en ExplicArte Sevilla.

viernes, 28 de febrero de 2020

El Parlamento de Andalucía (antiguo Hospital de las Cinco Llagas)


     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Parlamento de Andalucía (antiguo Hospital de las Cinco Llagas), de Sevilla.
     Hoy, 28 de febrero, Día de Andalucía, así que hoy es el mejor día para Explicarte la sede del Parlamento de Andalucía (antiguo Hospital de las Cinco Llagas), de Sevilla
     El Parlamento de Andalucía (antiguo Hospital de las Cinco Llagas) [nº 53 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 69 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle Andueza, 1; en el Barrio del Doctor Barraquer-Grupo Renfe-Policlínico, del Distrito Macarena.
     El primitivo hospital de la Sangre, o de las Cinco Llagas, fue fundado en 1500 por Dª Catalina de Ribera, en unas casas de la calle Santiago. En 1540, por decisión testamentaria de D. Fadrique Enríquez de Ribera, se procedió a celebrar un concurso entre arquitectos para la construcción de un nuevo edificio cerca de la Puerta de la Macarena. La obra se encargó a Martín de Gaínza, quien la inició seis años más tarde. A su muerte se designó a Hernán Ruiz para continuar la construcción, sucediendo a éste, en 1570, Benvenuto Tortello. Dos años después Asensio de Maeda figura como supervisor de las obras.
     El edificio sigue en planta la disposición habitual de las construcciones hospitalarias del momento, con dos largas naves que al cruzarse determinan cuatro patios, inscribiéndose el conjunto en un gran rectángulo. Interesante innovación es el situar la capilla exenta en uno de los patios y no en el centro de la cruz como era habitual. Las fachadas exteriores presen­ tan dos plantas, articuladas por pilastras y columnas de los órdenes toscano y jónico. En el piso bajo se distribuyen pequeñas ventanitas rematadas en frontón, mientras en el alto los vanos son amplios, flanqueados por balaustres y coronados por frontones con pináculos. En los cuatro ángulos del recinto se proyectaron otras tantas torres, pero sólo se construyeron las del flanco oeste, habiéndose levantado la del ángulo sureste durante la transformación del edificio en sede del Parlamento de Andalucía. El diseño de las fachadas se debe a Martín de Gaínza. La portada principal fue realizada por Miguel de Zumárraga en 1617. Está hecha en mármol blanco y presenta dos cuerpos, el bajo con columnas sobre pedestales, y el alto con balcón central y frontón curvo entre escudos. La iglesia fue diseñada por Hernán Ruiz en 1558, siendo una de las obras más destacadas de la arquitectura española del siglo XVI. Presenta planta rectangular de una sola nave, capillas con tribunas entre los contrafuertes y crucero, alojándose la sacristía tras el altar mayor. Bóvedas vaídas cubren los tres tramos de la nave y un cuarto de esfera la capilla mayor. Los soportes de las bóvedas son monumentales columnas jónicas suspendidas sobre capiteles-péndolas. Dos portadas se abren en los brazos de la cruz y otra, la principal, en el muro de los pies. En el exterior las fachadas presentan tres órdenes superpuestos de pilastras y un podio corrido. Las puertas del crucero tienen arcos de medio punto, flanqueados por colum­nas y rematados con hornacina central, entre jarrones. La portada de los pies presenta mayor desarrollo y un diseño más cuidado. En su primer cuerpo van cuatro columnas dóricas, que enmarcan un vano de medio punto y soportan un entablamento con triglifos. En las enjutas y sobre la clave del arco, se sitúan tres relieves de las virtudes teologales Fe, Esperanza y Caridad, ejecutados por Juan Bautista Vázquez en 1564. En el segundo cuerpo hay dos parejas de columnas, con hornacinas entre ellas, que soportan un frontón recto rematado en jarrones.
     El retablo mayor está compuesto por un banco, tres cuerpos, distribuidos en cinco calles, y un ático; fue diseñado por Asensio de Maeda en 1601 y ejecutado por Diego López Bueno. Su hornacina central la ocupa la escultura de la Virgen con el Niño fechable en el segundo tercio del siglo XVI, y el resto de los registros llevan pinturas realizadas por Alonso Vázquez. En el banco se sitúan los padres de la Iglesia y los Evangelistas, figurando en las calles, San Sebastián, San Roque, San Francisco, la Incredulidad de Santo Tomás, San Antonio de Padua, San Juan Bautista, San José y el Calvario. En el ático aparece un escudo con las Cinco Llagas y dos pinturas de virtudes.
     En la actualidad el templo sirve de Sala de Plenos del Parlamento de Andalucía, institución que ha ocupado el resto de las dependencias hospitalarias tras finalizarse en 2003 la rehabili­tación del conjunto. El proceso de las obras estuvo dirigido en su fase inicial por los arquitectos Alfonso Jiménez y Pedro Rodríguez, habiéndose encargado de la fase final los también arquitec­tos Francisco Torres y Ricardo Aroca (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo I. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
      El Hospital de las Cinco Llagas o de la Sangre fue fundado por doña Catalina de Ribera. Su primer establecimiento fueron unas casas propias situadas en la calle Santiago, obteniendo para ello, del Papa Alejandro VI, Bula fechada el 13 de mayo de 1500. Será el primer Marqués de Tarifa, quien de el impulso definitivo a la fundación hospitalaria. Tras su muerte, acaecida en 1539, dispuso que se realizara un nuevo hospital con mayor prestancia. Concretamente fue en el entonces arrabal de la Macarena donde se empezó a construir el que iba a ser uno de los edificios más significativos de la arquitectura española del siglo XVI. El Hospital fue dedicado a la curación de mujeres, denominándose de las Cinco Llagas.
     Para elegir la traza que debía seguirse en el nuevo inmueble, los patronos enviaron al arquitecto de la Iglesia y Obispado de Cádiz, Francisco Rodríguez Cumplido, a Toledo, Santiago y Lisboa, con el fin de estudiar y copiar las plantas de sus hospitales. A la vez que dicho maestro presentaba sus diseños, lo hacían los arquitectos Luis de Villafranca, Luis de Vega y Martín de Gainza. No lo suficientemente satisfechos con los proyectos presentados, llamaron también a otros ilustres maestros como Pedro Machuca, Hernán Ruiz el Joven y Gaspar de Vega, además de los sevillanos Diego Hernández, Benito de Mora y Juan Sánchez.
   Definitivamente fue Gainza quien ganó el concurso. Se comenzaron a abrir las zanjas el día 25 de marzo de 1546, colocándose la primera piedra el 12 de mayo. Bajo la dirección de Martín de Gainza, autor del proyecto, se ejecutaron las fachadas sur y oeste, ésta última hasta la altura de las cornisas, con algunas de las naves y patios situadas tras ellas, la torre del ángulo suroeste y el arranque de la torre noroeste. Estas labores fueron realizadas entre 1545 y 1556.
      El 17 de junio de 1558, es nombrado maestro mayor, Hernán Ruiz el Joven, quién permanecerá al frente de las obras hasta 1569. Se encarga entonces de completar el ala de poniente del hospital, sobre todo, en lo que se refiere a cubiertas, así como la culminación de la torre noroeste. Pero, sin lugar a dudas, su labor más significativa será la traza y ejecución de la iglesia, diseñada en 1558, debiéndose a él su disposición exenta.
     Entre 1569 y 1584, fue el hermano de Hernán Ruiz, Francisco Sánchez, el director de la obra, atribuyéndosele los sectores más septentrionales del inmueble.
     En 1590, se requirió a varios arquitectos a fin de tratar sobre el modo más conveniente de cubrir la iglesia, cuestión que fue resuelta acometiéndose su labor, si bien se adoptó el sistema abovedado en detrimento del artesonado en principio proyectado. Entre 1615 y 1617, se acometió la construcción de la portada principal del edificio, con las trazas dadas por Miguel de Zumárraga, así como las buhardillas y dependencias de la fachada principal.
      Ya en el siglo XIX, concretamente en 1808, el hospital fue ocupado por los militares. En 1837, tras la centralización de los hospitales, sirvió como almacén de obras de arte que iba aglutinando la Junta Municipal de Beneficencia, creada por R.O. de 13 de Octubre de 1836.
      Desde marzo de 1972, el inmueble pasó a depender de la Excma. Diputación Provincial de Sevilla, iniciándose en octubre de 1982, el expediente de cesión gratuita a la Junta de Andalucía. Actualmente, la parte del edificio rehabilitada, es sede del Parlamento de Andalucía.
      El Hospital de las Cinco Llagas responde originalmente al estilo renacentista. En planta, sigue la disposición de los centros hospitalarios del momento, si bien mantiene una estrecha relación y dependencia respecto al Hospital Mayor de Milán. Pero quizás sea la iglesia, considerada como una de las obras maestras del manierismo español, la estructura que mayor innovación ofrece en el inmueble. Su particularidad reside en situarla el arquitecto exenta del resto del edificio.
     El antiguo Hospital de las Cinco Llagas o de la Sangre se encuentra situado extramuros de la ciudad, en el extremo norte, frente a la puerta y murallas de la Macarena. Forma parte de una gran manzana flanqueada por las calles Don Fabrique, San Juan de Ribera y la calle Parlamento al frente, esta última llamada anteriormente Andueza.
      Nos encontramos ante uno de los mayores hospitales construidos en el siglo XVI en Europa. Es un edificio que siguiendo las características del Renacimiento tiende a la horizontalidad formando, en origen, un cuadrado con simetría perfecta y con subdivisiones internas en torno a patios, dejando la iglesia en el patio central.
      El proyecto original del hospital planteaba la construcción de cuatro fachadas y sus respectivas torres en los ángulos. Sin embargo no pudo culminarse el edificio y sólo se terminaron las fachadas Oeste y del mediodía, y se remataron las torres Noroeste y Suroeste.
      Recientemente se ha concluido la torre Sureste y parte de la fachada de levante, además de colocarse en el atrio dos fuentes de mármol que con anterioridad se encontraban en los patios interiores. 
    El edificio presenta dos pisos en altura, articuladas las fachadas por medio de pilastras y columnas. En el piso bajo, sobre un plinto corrido, se alzan pilastras toscanas cajeadas, entre las que se abren pequeñas ventanas rematadas por frontones triangulares. En el cuerpo superior aparecen columnas jónicas, surgiendo entre ellas interesantísimos balcones flanqueados por balaustres de orden jónico, rematados en frontones triangulares coronados con acróteras. Estos balcones se pueden considerar como ventanas ya que el nivel del suelo en el interior, es más bajo, y no se corresponde al del exterior. Los distintos módulos culminan en gárgolas y sobre la portada principal se abren dos buhardillas con vano adintelado con orejetas, flanqueado por pilastras rematadas en ménsulas y un frontón curvo que contiene en su interior otro recto, quedando rotos ambos por una especie de ménsulas.
      Al exterior el edificio presenta una sola portada que se abre en la fachada Sur que da a la antigua calle Andueza hoy Parlamento. Construida en mármol blanco, ofrece dos cuerpos en altura. El primero se estructura en torno a un vano adintelado, flanqueado por columnas toscanas pareadas con fuste estriado, que apoyan sobre pedestales. Entre aquellas figura una hornacina y sobre el dintel una lápida con la una inscripción en latín, que traducida dice "Doña Catalina de Ribera, y don Fadrique Henríquez de Ribera, Marqués de Tarifa, Adelantado del Andalucía, con no menor gusto que piedad mandaron hacer este amplísimo Hospital para curar pobres, intitulado de las Cinco Llagas de JesuChristo; y los Reverendísimos Patronos y Administradores de su hacienda, para más perfecta memoria de tan grandes Príncipes, hicieron esta puerta en el año de 1617". Sobre una cornisa volada, se alza el segundo cuerpo, el cual presenta balcón abalaustrado con vano adintelado entre columnas jónicas, flanqueadas por pilastras rematadas en ménsulas y dos escudos laterales. Sirve de remate un frontón, en cuyo centro presenta volutas y el escudo de armas de la casa de los fundadores entre ángeles tenantes. Culmina la portada en una cruz de cerrajería.
     En cuanto a las torres, la del ángulo Suroeste ofrece tres cuerpos en altura. Los dos primeros similares al resto de la fachada, presentando el último un vano geminado de medio punto, en el que se aprecian motivos ornamentales de filiación serliana, flanqueado por balaustres y rematado por chapitel piramidal con aplique de azulejos polícromos recientemente renovados. En la torre Noroeste, la compartimentación es la misma con registros cuadrados y rectangulares a ambos lados del balcón. Aquí el chapitel aún presenta los azulejos polícromos originales. En ambas torres aparece una balaustrada en alto relieve, que parece demostrar que originalmente el hospital presentaba dicho elemento en sus fachadas. En la restauración efectuada en 1991, se incorporó de nuevo dicha balaustrada.
      El hospital fue concebido como un gran rectángulo con cuatro torres cuadradas en los ángulos, distinguiéndose en el conjunto dos partes esenciales: la crujía de fachada con sus patios anexos y las salas de enfermos que al cruzarse determinaban la presencia de seis patios, en uno de los cuales, en conexión con el patio abierto tras la galería de acceso, se incluyó la iglesia. Actualmente subsisten las salas de enfermos, rectangulares y muy alargadas, y los siguientes patios. Adosados a la crujía de fachada se localizan, en el ala oeste, dos patios, uno de planta rectangular y tres galerías (patio A) y un segundo de planta cuadrada (patio B). En el ala Este se ubican otros dos patios, uno cuadrado con fuente al centro (patio C) y otro con disposición rectangular y sólo tres galerías (patio D). Estos espacios abiertos poseen como elementos de soporte, columnas de mármol portugués que sostienen galerías de arcos de medio punto, en planta baja, y rebajados en la planta alta. Los arcos quedan enmarcados por alfices. Las cubiertas son de sencilla viguería de ladrillo por tabla. Tras la galería de acceso al hospital, se abre un espacio porticado que al incorporar la iglesia, adopta una planta irregular en la que se yuxtaponen dos rectángulos (patio E). En él, las galerías son de arcos de medio punto sobre columnas toscanas pareadas que en sus ángulos apoyan en ménsulas con elementos figurativos. Los arcos quedan enmarcados por alfices. Este mismo tipo de soporte se repite en el piso alto, como acceso a los salones principales del inmueble, siendo los arcos rebajados. Las cubiertas de estas galerías son de viguería con ladrillo por tabla. Como acceso a la segunda planta, se localiza en el lado Oeste de este patio, la escalera, la cual se cubre con un alfarje de madera ochavado.
     A izquierda y derecha de la iglesia, se localizan dos patios (patios F y G) con disposición cuadrada, si bien el segundo tan solo posee dos galerías. Al patio occidental se accede a través de una portada de ladrillo, con vano rebajado, sobre la que aparece un crucifijo y los escudos de los fundadores del edificio. En el ángulo Noroeste del edificio existe otro patio de planta cuadrada (patio H) y tras la iglesia, una vez cruzado el espacio de las dependencias de la biblioteca, se ubica el último patio conservado de planta rectangular (patio I). Estos patios presentan como soportes pilares de ladrillo, sobre los que voltean arcos de medio punto, tanto en planta alta como baja. Sus cubiertas, al igual que el resto de los patios son sencillas viguerías de ladrillo por tabla.
      Alrededor de los distintos patios del inmueble se distribuyen las distintas dependencias. Las correspondientes a las crujías de fachadas, tanto en el piso alto como bajo, presentan plantas cuadradas y rectangulares, habiendo sido habilitadas para oficinas administrativas y sedes de los distintos partidos políticos, careciendo estos espacios de interés artístico. Respecto a las salas de enfermos, éstas conservan su disposición original, a modo de grandes naves alargadas y rectangulares, con cubierta de viguería de ladrillo por tabla, que en los cruces determinan dos espacios cuadrados. Actualmente se usa como biblioteca y unida a ella se localizan los despachos administrativos del servicio bibliotecario que ofrece como cubrición bóveda de cañón con lunetos.
     En los cruces de las antiguas salas de enfermos existen dos interesantes bóvedas, la oriental con yeserías planas de tipo geométrico o cartones recortados, y la occidental sobre arcos escarzanos, de cantería y círculos concéntricos. Sobre estas naves se localizan tres espadañas. Calderón Quijano analiza la situada en la nave oriental, que denomina como Clínica de la Esperanza, la cual presenta un arco de medio punto que remata en frontón ondulado, en cuyo centro aparece un círculo, culminando en una veleta y cruz de hierro forjado. Conserva cuatro mechinales que inducen a pensar en la posible existencia de una celosía. Similar a esta espadaña es la de la nave occidental, aunque no remata en cruz y veleta. Existe otra que da al patio F, que el citado autor denomina como patio del Cardenal. Es de un solo cuerpo y ofrece una triple arquería de vanos de medio punto. Sobre ella, un frontón curvo ondulado, roto al centro, de donde emerge un piñón con la fecha en un círculo de "1912", probablemente la de una de sus restauraciones.
      Como ya se indicó, en el patio ubicado tras la galería de acceso al hospital, se ubica la iglesia, la cual rompe con la tradición constructiva hospitalaria, al disponerse exenta del resto del edificio. Su planta es de cruz latina, con una sola nave de dos tramos y pequeñas capillas laterales rectangulares. El crucero posee brazos poco desarrollados, siendo la capilla mayor de planta semicircular. La sacristía ubicada tras el altar mayor presenta planta rectangular. Entre la iglesia y la sacristía, se ubica una escalera de caracol que sirve de acceso a la azotea del edificio y comunica con la cripta. Respecto a los soportes del templo, aparte de sus propios muros, es importante señalar los capiteles-péndolas, sobre los que se asientan potentes columnas jónicas adosadas que sirven de soporte a los arcos fajones y formeros que sostienen las distintas bóvedas. En cuanto a las cubiertas interiores, presenta bóvedas vaídas en la nave y crucero, y bóveda de horno o cuarto de esfera en el presbiterio. La sacristía, por su parte, ofrece bóvedas de arista, con casetones y motivos geométricos.
     La iglesia presenta tres portadas: la principal y dos laterales, en el lado del Evangelio y la Epístola, respectivamente. La portada principal, situada a los pies de la iglesia, está concebida a modo de arco triunfal, con dos cuerpos y frontón triangular como remate. El cuerpo inferior es dórico, presentando arco de medio punto con ménsula en la clave, flanqueado por dobles columnas dóricas que se elevan sobre podium y sustentan un entablamento con triglifos. En las enjutas y clave del arco, se sitúan tres relieves con la representación de las virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad, realizados en 1564 por Juan Bautista Vázquez el Viejo. El segundo cuerpo, ofrece hornacinas entre columnas jónicas pareadas, que flanquean un arco de medio punto con ménsula en la clave, sobre el que se sitúan los escudos de los patronos y la inscripción alusiva a Santo Tomás y al título del Hospital: "QVIA VIDISTI ME THOMA/ CREDIDISTI BEATI QVI NON/ VIDERUNT ET CREDIDERVNT". En las enjutas puede leerse la inscripción "AÑO 1567". Un entablamento abombado de filiación serliana da paso a un frontón triangular que culmina en acróteras en forma de jarrón. Destaca en la portada, el cuidado diseño, así como la ornamentación geométrica de los intercolumnios y jambas.
      Las portadas laterales, abiertas en el crucero, ofrecen un esquema similar a la principal aunque su diseño es más sencillo. Presentan arcos de medio punto con ménsula en la clave, flanqueado por columnas jónicas sobre pedestales, con hornacina central entre registros ovalados. Sobre el arco de ingreso presentan un friso decorativo con jarrones sobre las columnas y una hornacina avenerada como remate. En cuanto a las fachadas del templo hospitalario, hay que decir que la fachada de los pies presenta a ambos lados de la portada, dos módulos salientes articulados por pilastras dóricas, jónicas y corintias, entre las que se abren varias ventanas y óculos, ofreciendo el último cuerpo sillares almohadillados, y sobre la portada una ventana de iluminación a la iglesia. Las fachadas laterales ofrecen la misma articulación, rematando en ventanas termales palladianas. La fachada de la cabecera remata en una espadaña de piedra, con arco adovelado de medio punto, pilastras adosadas en las jambas y frontón recto como remate. En su interior existe una campana con la inscripción, no legible totalmente: "SOLANO ME FECIT. AÑO 1714". Remata la fachada de la iglesia en especie de pirámides rematadas en bolas.
     El retablo mayor está compuesto por un banco, tres cuerpos, distribuidos en cinco calles, y un ático; fue diseñado por Asencio de Maeda en 1691, y ejecutado por Diego López Bueno. Su hornacina central la ocupa la escultura de la Virgen con el Niño fechable en el segundo tercio del siglo XVI, y el resto de los registros llevan pinturas realizadas por Alonso Vázquez. En el banco se sitúan los padres de la Iglesia y los Evangelistas, figurando en las calles, San Sebastián, San Roque, San Francisco, la Incredulidad de Santo Tomás, San Antonio de Padua, San Juan Bautista, San José y el Calvario. En el ático aparece un escudo con las Cinco Llagas y dos pinturas de virtudes.
      En la actualidad el templo sirve de Sala de Plenos del Parlamento de Andalucía, institución que ha ocupado el resto de las dependencias hospitalarias tras finalizarse en 2003 la rehabilitación del conjunto. El proceso de las obras estuvo dirigido en su fase inicial por los arquitectos Alfonso Jiménez y Pedro Rodríguez, habiéndose encargado de la fase final los también arquitectos Francisco Torres y Ricardo Aroca
      Respecto a las cubiertas exteriores, todas son de tejas a dos aguas, exceptuando la de la iglesia que es de terraza. El inmueble cuenta con un atrio rectangular, que se desarrolla delante de la fachada principal recorrido en su perímetro y delimitado por rejas de hierro y pilares, en el que se ubican dos fuentes de mármol entre zonas ajardinadas.
      El cierre del hospital se produce en febrero de 1972 debido a su pésimo estado de conservación, aunque se siguen manteniendo algunos servicios sanitarios. El declive fue resultado natural del paso del tiempo y de los avatares históricos y políticos, que lo sumergen en una aguda crisis ya en el siglo XIX, continuada en el siglo XX, donde a pesar de desarrollarse en él los mejores años de la Medicina en Sevilla, la lucha por sus recursos y espacios dejan de lado la necesaria conservación.
     Diez años después de su desalojo, y sin haber sido ajeno a distintos expolios, se inician los pasos para la generosa cesión del edificio a las instituciones autonómicas por parte de la Diputación de Sevilla, su propietaria desde su desamortización en el s. XIX, y en el que realizó una importante asistencia benéfica. En 1986 se elaboran los primeros proyectos y un año más tarde se inician las obras, que concluyen en 1992. El 28 de febrero de ese año el Parlamento de Andalucía estrenó su sede. En esta primera fase se restauraron los patios de Farmacia, de San Carlos, del Recibimiento, del Alcohol y de Cobalto, situados tras la fachada principal. Fue adaptada la iglesia como salón de plenos y las salas de enfermería que la rodean como biblioteca, sala de usos múltiples y salas de comisiones. En total se recuperaron para el Parlamento de Andalucía 48.648 m2 de superficie.
      Durante la V legislatura se ejecutaron diversos trabajos para la rehabilitación de los patios del Cardenal, de la Fuente y de las Flores, que conformaban la superficie del antiguo hospital aún sin restaurar. La intervención arqueológica previa se reveló fundamental para conocer datos históricos y fases de construcción y dejó al descubierto unos interesantes hornos romanos datados hacia la mitad del siglo I d. C., así como elementos de la cultura islámica de gran interés.
     Las obras continuaron a lo largo de la VI legislatura con dos objetivos generales: la ampliación de la superficie del Parlamento de Andalucía y el traslado de la Cámara de Cuentas. Tras el salón de plenos se ubicó la sala de pasos perdidos, dispuesta como centro desde el que establecer las nuevas relaciones del conjunto. Se definieron también los accesos por el lado norte, adecuándolo al urbanismo de este sector de la ciudad.
     Después de tres años de intervenciones y la recuperación de 18.590 m2, la nueva superficie rehabilitada fue inaugurada por sus majestades los reyes el día 20 de febrero de 2003 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Enfrente del arco de la Macarena, al otro lado de la calle Resolana, en la esquina con Don Fadrique, hay un puesto de calentitos que alegra el aire de la mañana con su poderoso aroma. Desde esta acera, en la que tienen parada los autobuses, por lo que se encuentra muy frecuentada, se pasa a los jardines abiertos y muy franceses que anteceden a este gran edificio del hospital de las Cinco Llagas, ocupado en la actualidad por el Parlamento de Andalucía. El primer hospital de la Sangre, también llamado de las Cinco Llagas, por las de Cristo en la Cruz, tiene su origen en la fundación llevada a cabo en 1500 por doña Catalina de Ribera, esposa del adelantado Pedro Enríquez, en unas casas de su propiedad situadas en la calle Santiago. Poco después, en 1540, cumpliendo las directrices testamentarias de su hijo, el primer marqués de Tarifa, se convocó un concurso para la construcción del actual edificio, concurso que ganó el arquitecto Martín Gainza. Tras la muerte de éste, prosiguió la obra Hernán Ruiz II, al que seguiría en 1570, Benvenuto Tortello. El edificio, de grandes proporciones, tiene planta rectangular en la que se inscriben dos naves en cruz cuyos brazos dan lugar a cuatro patios, en uno de los cuales se sitúa la capilla. Al exterior muestra cuatro fachadas de cantería con dos cuerpos; el inferior, con ventanas diminutas con pequeños frontones, se organiza mediante pilastras toscanas sobre basamentos, mientras el superior lo hace con pilastras jónicas. Éste lleva además ventanas de buen tamaño, flanqueadas por pilastras igualmente jónicas, coronadas por frontones triangulares adornados con balaustres. Gárgolas de piedra asoman por la cornisa sobre la que apoya la balaustrada que oculta el tejado. En tres de las esquinas figuran sendas torres. Las del lado de poniente son originales. La de levante se ha levantado durante la adaptación del edificio para el Parlamento de Andalucía. La portada principal responde al proyecto de Miguel Zumárraga. Es de mármol blanco y se articula en dos cuerpos. El inferior consiste en un dintel flanqueado por dos pares de columnas toscanas estriadas sobre altos basamen­tos. Estas columnas sostienen el entablamento del que parte el cuerpo superior, una gran balconada entre escudos y coronada por un frontón con roleos que abrazan otro escudo. Her­nán Ruiz diseñó la capilla en 1558. Tiene tres portadas; la principal, a los pies, ofrece un vano de medio punto, en cuyas clave y enjutas aparecen los relieves de la Fe, la Esperanza y la Caridad, realizados en 1564 por Juan Bautista Vázquez. Dos parejas de columnas toscanas estriadas sobre basamentos soportan un entablamento con triglifos, sobre el que se alza un segundo cuerpo formado por una bocina de medio punto flanqueada por sendos pares de columnas jónicas que soportan un frontón triangular coronado con jarrones. El interior tiene una sola nave rectangular, con un amplio cru­cero y capilla mayor de planta circular cubierta con bóveda de horno, detrás de la cual se encuentra la sacristía. La nave, entre cuyos contrafuertes se sitúan capillas con tribunas, se divide en tres vanos, incluido el del crucero, con bóvedas vaídas que apean sobre columnas jónicas apoyadas en capiteles tipo péndola. Esta capilla es actualmente el salón de plenos del Parlamento (Rafael Arjona, Lola Walls. Guía Total, Sevilla. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2006).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Parlamento de Andalucía (antiguo Hospital de las Cinco Llagas), de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Maqueta del Parlamento de Andalucía (antiguo Hospital de las Cinco Llagas), en ExplicArte Sevilla.

Horario de apertura del Parlamento de Andalucía (antiguo Hospital de las Cinco Llagas):
            Temporalmente no hay visitas.

Página web oficial del Parlamento de Andalucía (antiguo Hospital de las Cinco Llagas): www.parlamentodeandalucia.es