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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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jueves, 8 de febrero de 2024

El Muelle de las Delicias

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Muelle de las Delicias, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla.
     El Muelle de las Delicias, se encuentra en la avenida Santiago Montoto, s/n; en el Barrio de El Prado-Parque de María Luisa, del Distrito Sur.
      La historia de Sevilla y su puerto está estrechamente vinculada a la realidad geográfica del Guadalquivir. El Guadalquivir es un río complicado, difícil de encauzar, navegar y controlar. Las acusadas diferencias de caudal de agua según las épocas, la escasa diferencia altimétrica con la desembocadura en el mar, la influencia mareal y el acarreo de áridos que arrastra el río son rasgos naturales que han condicionado su uso por la navegación y su relación con la ciudad. Se pueden destacar tres tipos de acciones que se han reproducido a lo largo del tiempo con la finalidad del control y el buen funcionamiento del puerto.
Mejorar la navegación hasta el puerto. Los cerrados meandros del cauce que al discurrir por una llanura aluvial sin pendiente ocasionan grandes remansos de agua y lentas corrientes que dificultan su navegación.
Acelerar el desagüe en las avenidas. Las avenidas a las que está sometido el río en épocas de fuertes lluvias han dado lugar a importantes inundaciones con las consecuentes pérdidas económicas para el puerto.
Facilitar la subida de las mareas. La influencia marítima en el río que origina corrientes de aguas dulces y saladas en zonas bastante amplias lo que constituye una situación peligrosa para la navegación.
     En la base del desarrollo del Puerto se encuentra la ejecución de este tipo de obras en un intento por controlar la dimensión de la lámina de agua, el calado y la corriente.
     El Puerto comercial con las Indias, entre los siglos XVI al XVIII, se localizaba en el Arenal que era el terreno comprendido entre las murallas y el río y entre la Puerta de Triana y la Torre del Oro. En este espacio se desarrollan todas las actividades portuarias y poco a poco surgen en sus inmediaciones barrios relacionados con los artesanos que efectúan sus trabajos en este ámbito. En 1717 se produce, finalmente, el  traslado de la Casa de la Contratación a Cádiz debido principalmente, a que las embarcaciones encontraban serias dificultades en su navegación por el río sevillano.
     Hasta mediados del siglo XIX el signo del puerto no cambiará. Apoyado por el comercio sevillano, Pedro Pastor y Landero en 1863 se hace cargo de las obras que supondrán la transformación radical del espacio portuario comprendido entre la Torre del Oro y el puente de Isabel II. Para la mejora de la navegación Pastor y Landero construye espigones de defensa frente a La Cartuja, Las Delicias, San Juan de Aznalfarache y Punta del Verde, así como estrechamientos y dragados en lugares conflictivos de la ría. Entre las obras de defensa contra las inundaciones se llevan a cabo la cubrición del Tagarete, demolición de los lienzos de muralla entre Puerta Real y Barqueta y muro de defensa en la margen izquierda del meandro de San Jerónimo.
     A pesar de estas obras de mejora, a finales del siglo XIX el puerto de Sevilla, que parece ser idóneo para establecer relaciones tanto con las costas ibéricas como con otros puntos del Mediterráneo no españoles por las magníficas condiciones de su localización geográfica, en infraestructura, equipamiento y prestaciones no satisface las necesidades presentadas por un tráfico cuyo volumen viene en aumento. Los muelles tienen defectos esenciales arrastrados desde la época de Pastor y Landero, son inestables y fácilmente inundables debido a su baja altura. Los atraque deben efectuarse con notable separación del muelle por la falta de calado al pie de éstos, dificultándose con ello las maniobras de carga y descarga.
     En estos momentos las instalaciones portuarias se extienden desde el puente de Triana hasta el palacio de San Telmo, localizándose la mayoría en la margen izquierda, mientras que la derecha queda reducida al movimiento del carbón y poco más para cuyas operaciones de carga y descarga no existe utillaje mecánico ninguno, debiéndose de realizar manualmente. Además dentro del puerto no existen boyas de señales ni de amarre; todos los barcos deben estar atracados al muelle.
     En 1902, Luis Moliní, entonces director de la Junta de Obras del Puerto, redacta un proyecto general de obras de mejora de la navegación de la ría del Guadalquivir y su desembocadura, y del puerto propiamente dicho. Tres son las directrices fundamenta­ les apuntadas en el proyecto:
Para la transformación de la ría se realizarán obras de ensanchamiento  y mejora del canal entre Sevilla y Bonanza.
En la desembocadura, dragados en el canal navegable.
En el puerto, la apertura de la Corta de Tablada, construcción del puente que se llamaría de Alfonso XIII y construcción de un muelle de atraque de Tablada en la margen izquierda e instalación de la zona de servicio de dicho muelle.
     La ejecución de estas obras permitirán mejorar el control sobre la navegabilidad del río y en consecuencia permite impulsar la actividad portuaria en la ciudad con la construcción de nuevos muelles, almacenes, ramales ferroviarios, tinglados y grúas.
     Entre 1909 y 1916 se construye la Corta de Tablada que evita los meandros de Los Gordales, Tablada y la Punta del Verde. Además del canal, Moliní proyecta la construcción de un muelle de atraque que es ampliado posteriormente, en 1916, por Delgado Brackenbury. Aprobado el proyecto definitivo en 1919, sobre la margen izquierda del canal comienza la construcción de los muelles destinados al servicio de mercancías generales con una zona de servicio, en la que, más tarde se levantarán varios tinglados, y una zona, detrás de la anterior, destinada al establecimiento de depósitos comerciales y almacenes algunos de los cuales existen actualmente en la avenida de la Raza. A partir de estos momentos el Arenal pierde su papel en la actividad marítima y se desplaza aguas abajo el grueso de las operaciones  comerciales.
     En la cabecera del nuevo puerto se plantea la construcción de un puente, de tramo central móvil, con el finde facilitar el paso de las embarcaciones hasta el puente de Triana. El proyecto se saca a concurso y es concedido a la empresa Maquinista Terrestre Marítima de Barcelona en 1919. El 6 de Abril de 1926 tiene lugar la inauguración del Canal y Puente de Alfonso XIII, cuya imagen singular de puente giratorio es añadida al paisaje urbano de la zona.
     Pero estas obras de ampliación y mejora del puerto sevillano llevadas a cabo en la primera mitad del siglo XX no se concentran sólo en esta zona de la ciudad sino que se extienden a otros espacios del frente portuario, situados entre el muelle de Tablada y el puente de Isabel 11. Así, en 1905 concluye la construcción de un muelle de entramado metálico de 136 metros de longitud, denominado de Nueva York. Muelle que, posteriormente, es demolido para ser reconstruido en hormigón armado y adoquinado a causa de los movimientos del terreno sobre el que se halla construido que se acusan especialmente en épocas de fuertes lluvias.
     Un hecho histórico importante reseñado anteriormente, y al que es necesario volver a referirse por su vinculación con las obras llevadas a cabo en el puerto, es la Exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla en 1929, cuya realización supuso un aumento de la actividad comercial, con el consiguiente incremento económico. La Corta de Tablada se asocia desde un principio a la organización de la Exposición. Los pabellones de la Exposición son construidos en un lugar con íntimas referencias al río y al puerto como vía de comunicación.
     El ideal americanista dela Exposición Iberoamericana encuentra una base física a su altura en el proyecto de modernización del puerto, y éste justifica sus cuantiosas inversiones ante la posibilidad de una mayor apertura de los mercados americanos al tráfico marítimo de Sevilla. Se pretende restablecer mediante la Exposición, unas relaciones económicas que lo vinculen de nuevo con las colonias americanas perdidas.
     Entre los pabellones que hoy en día se conservan y que se localizan próximos al muelle de Las Delicias, en terrenos propiedad del puerto, encontramos:
- El Pabellón de Comandancia de Marina, propiedad de la Armada Española y con actividades vinculadas al tráfico portuaria hasta prácticamente la actualidad.
- Pabellón de servicios aduaneros y carabineros para el reconocimiento de equipajes e inspección de las leyes de aduanas, edificio en el que actualmente reside un cuerpo de la Guardia Civil y de la Policía.
- Antiguo Pabellón de la Cruz Roja, que actualmente pertenece al Ministerio de Sanidad y Consumo con funciones relacionadas con el control e inspección de productos procedentes de países no comunitarios.
- Pequeño Pabellón de La Feria Iberoamericana destinado, posiblemente, como estanco y más tarde como vivienda del guarda de esta zona del puerto. Hoy en día, posee un uso administrativo de carácter provisional.
     A pesar del considerable incremento dela longitud dela línea de atraque del puerto y la superficie de servicio, ésta resulta insuficiente para las necesidades del tráfico portuario en los años anteriores a la Exposición. Se propone entonces la construcción de un muelle entre el de Nueva York y el puente de Alfonso XIII, conocido con el nombre de muelle de Las Delicias y ubicado próximo a los jardines de Las Delicias que datan de la primera mitad del siglo XIX. El proyecto con una longitud de tramo de 673 metros, encargado a la Sociedad Construcciones Hormaechea, se inicia sobre 1928 y las obras comprenden la construcción de las estructuras de hormigón armado, con sus escolleras, la pavimentación completa dela zona de servicio, las vías férreas, la construcción del muro del espaldón, que separa la zona de servicio del camino de circulación detrás de ella, con sus rampas de acceso, y la instalación de los servicios de agua y alumbrado, adquiriéndose diez grúas análogas a las instaladas en el muelle de Nueva York, de las que hoy en día, se conservan dos de ellas. Con esta obra, el puerto de Sevilla se transforma radicalmente, abarcando sin interrupción desde el puente de Isabel 11 hasta la Punta del Verde. Un nuevo puente construido entre 1925 y 1931, denominado de San Telmo, permite la comunicación entre Sevilla y los terrenos de la huerta de los Remedios que sufrirán un gran desarrollo urbano en los años siguientes. Dicho puente constaba de dos tramos fijos y uno central móvil que fue sustituido a principios de los años 60 por uno fijo, lo que motiva el definitivo traslado de la actividad portuaria hacia el sur.
     Entre 1930 y 1935 se aprecia un decaimiento en el movimiento portuario de Sevilla, debido especialmente a la onda expansiva dela crisis de 1929. El tráfico marítimo se resiente, y se llega a los mínimos similares de 1919 tras la guerra europea. El proyecto de la Exposición Universal se diluye, la ciudad entra en un proceso de atonía que se prolongará hasta la década de los sesenta y con ella la actividad portuaria.
     A mediados del siglo XX se dan por concluidas las obras del plan del 27 y casi al mismo tiempo, en 1945, se redacta un anteproyecto que incluye una ampliación para el puerto que le permitirá hacer frente a un tráfico diez veces superior al que hasta ahora se venía desenvolviendo. En 1950 se convertirá el cauce histórico en dársena cerrada. El tapón de Chapina al norte y la esclusa al sur aíslan la lámina de agua portuaria.
     En 1943, se lleva a cabo la ubicación de tinglados en el muelle de Las Delicias y más tarde, sobre 1959, el proyecto de pavimentación de dicho muelle, así como la construcción del puente del Generalísimo que data de 1968.
     A partir de los años setenta el Puerto plantea una nueva extensión hacia el sur, se construye la dársena del Batán (1973) y se inicia el canal Sevilla-Bonanza. Se prepara un nuevo acceso ferroviario desde el sur, se ejecutan los nuevos puentes de Delicias y el Centenario y se crean nuevos acceso viarios con conexiones con la red nacional. El conjunto de actuaciones realzadas pretende consolidar  el puerto como una gran infraestructura de transporte con conexiones intermodales, bien articulada en el sistema regional y nacional y con un funcionamiento en recinto cerrado al margen de los requerimientos urbanos.
     En paralelo al proceso de especialización funcional del puerto y su segregación respecto los usos urbanos del entorno, la ciudad crece hacia el sur presionando sobre las áreas portuarias. La extensión hacia el sur y la ampliación de las funciones urbanas centrales acabarán por rodear el puerto. El crecimiento urbano a ambos lados del canal portuario obliga a nuevos pasos sobre el río que acabarán dificultando la relación de esta instalación con el resto de los muelles. Las extensión urbana y  las nuevas rondas generan puntos de centralidad urbana que son aprovechados para localizar actividades administrativas y terciarias como ocurre en la intersección dela Avda.de La Raza. Y, por último, las áreas residenciales y turísticas que se desarrollan en el entorno no aceptan los tráficos portuarios de mercancías como los más adecuados para garantizar las condiciones de calidad de vida y atractivo ambiental consustanciales a estas áreas.
     El Muelle de las Delicias es un espacio vacío de enorme potencialidad paisajística en el que el contacto con la lámina de agua y su configuración espacial y de urbanización responden alas funciones portuarias que le dieron sentido. Las características principales son la homogeneidad del espacio conformado por una gran explanada pavimentada con adoquines de granito de la que sobresalen una serie de edificaciones complementarias la mayoría en desuso e inadecuadas para los objetivos de reurbanización y nuevas actividades que se pretenden implantar.
     La franja más próxima al contacto con el río concentra la mayor parte de instalaciones vinculadas a su uso pasado, elementos para el atraque de embarcaciones, raíles y tomas de corriente para el desplazamiento de las grúas y las propias grúas que han quedado en el lugar como testimonio de su historia.
     En paralelo a la avenida Santiago Montoto discurre la trinchera que albergaba el ferrocarril del puerto, que además de aislar aún más al muelle respecto del resto dela ciudad, genera un espacio ambientalmente degradado y ya sin sentido.
     Como elementos a valorar desde el punto de vista del paisaje urbano se pueden considerar la existencia de un espacio amplio y esencialmente libre junto al río,  las características de la pavimentación y las grúas antiguas (año 1933).
     Como elementos discordantes que podrían suprimirse en la nueva ordenación se consideran el foso ferroviario, los edificios de ladrillo auxiliares, las torres de iluminación y los armarios para la toma de electricidad de las grúas.
     El muelle de Las Delicias reduce notablemente su actividad a partir dela década de los ochenta. La construcción del Puente de las Delicias y la puesta en funcionamiento del muelle del Centenario relega el muele de las Delicias a tráficos singulares como visitas de barcos emblemáticos, cruceros, pantalanes para embarcaciones recreativas, etc. El plano del muelle ha servido para localización de actividades recreativas efímeras. Ninguna de las actividades desarrolladas en este espacio ha llegado a consolidarse y en la actualidad se encuentra parcialmente ocupado por los fragmentos desmontados del viejo puente de Alfonso XIII.
     Desde un punto de vista urbano el muelle de las Delicias es considerado un espacio vacío de uso. La escasa consolidación de las actividades ocasionales que ha tenido, la baja intensidad del uso implantado y la dificultad para acceder a él asocian el lugar a un espacio desocupado.
     A esta consideración ha contribuido el carácter de las áreas urbanas que rodean el muelle y que se caracterizan igualmente por una baja intensidad de uso. El Parque de María Luisa, los jardines de las Delicias, el muelle de Nueva York, el espacio de la feria y los clubes privados de la margen  izquierda se caracterizan por densidades de uso bajas. En su conjunto son espacios destinados a actividades lúdicas y de esparcimiento.
     Para observar con mayor detalle las funciones y usos urbanos que se desarrollan en la zona se analizarán dos cortes. Un corte se establece paralelo al río donde se observan el uso de la margen izquierda aguas arriba del muelle y ,otro, transversal al río que ponga en relación el muelle con los usos localizados a sus espaldas.
     La situación actual del muelle es de infrautilización tanto del es­pacio de tierra como de la línea de agua. Suprimidas sus primiti­vas funciones portuarias, se mantienen las infraestructuras ori­ginales (grúas, vías de ferrocarril, etc.) reduciéndose la utilización del muelle al atraque ocasional de cruceros.
Entre la avenida Santiago Montoto y el muelle se sitúan las anti­ guas vías del ferrocarril interno del puerto, ya en desuso, con un trazado paralelo a la avenida y una sección en trinchera, siendo la rasante de las vías algo menos de un metro inferior a la del muelle. La rasante del muelle a su vez está casi tres metros por debajo de la avenida.
     Las edificaciones antiguas que se mantienen en el muelle son de muy escaso interés y su estado actual es de deterioro general. Se trata de edificios de pequeña entidad destinados a con­ trol, báscula (ambos en desuso), transformadores y almacenes en los que en la actualidad se ubica un puesto de la Cruz Roja.
     En la zona próxima a la rampa de acceso al muelle se localiza una edificación de reciente implantación con estructura y cubierta metálica y paramentos acristalados que cumple funciones de apoyo a la terminal de cruceros, y que dado su carácter ligero es susceptible de traslado una vez que se produzca la reordenación de la zona.
     Finalmente el extremo sur del muelle actualmente está ocupado por el puente de Alfonso XIII, que una vez desmontado de su posición original espera su traslado a la ubicación definitiva (Puerto de Sevilla).
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miércoles, 10 de mayo de 2023

Los principales monumentos (antigua Estación de Zafra; Plaza 12 de Octubre. Jardines del Muelle; antiguo Conservatorio de Música; Colegio de Arquitectos; Iglesia de la Milagrosa; Muelle de Ríotinto. Cargadero de Mineral; Monumento a la Fe descubridora - Monumento a Colón; Muelle de las Carabelas; y Paseo de la Ría) de la localidad de Huelva (y VII), en la provincia de Huelva

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Huelva, déjame ExplicArte los principales monumentos (antigua Estación de Zafra; Plaza 12 de Octubre. Jardines del Muelle; antiguo Conservatorio de Música; Colegio de Arquitectos; Iglesia de la Milagrosa; Muelle de Ríotinto. Cargadero de Mineral; Monumento a la Fe descubridora - Monumento a Colón; Muelle de las Carabelas; y Paseo de la Ría) de la localidad de Huelva (y VII), en la provincia de Huelva.

antigua Estación de Zafra
     La estación, inicialmente propiedad de la Compañía del Ferrocarril de Zafra a Huelva,​ entró en servicio en 1886 y constituía la estación término de la línea férrea Zafra-Huelva. Además del edificio de viajeros, el complejo ferroviario contaba con una amplia playa de vías, un edificio de oficinas, talleres, depósito de locomotoras y una rotonda giratoria con vías cubieras.​ También disponía de una conexión ferroviaria con el puerto y con la estación de Huelva-Término, que servía a la línea Sevilla-Huelva. En 1941 la nacionalización del ferrocarril de ancho ibérico supuso la desaparición de todas las compañías existentes y la creación de RENFE, que pasó a hacerse cargo de las instalaciones. Se mantendría en servicio hasta su clausura el 23 de julio de 1976.​
     Tras su cierre las instalaciones fueron desmanteladas, lo que supuso la desaparición del histórico complejo de vías, talleres y silos mineros. El antiguo tráfico de mercancías fue asumido por la nueva estación de Huelva-Mercancías.​ El edificio de pasajeros y otras instalaciones fueron derruidos, si bien las antiguas oficinas fueron rehabilitadas y reconvertidas en dependencias de la Junta de Andalucía.​

Plaza 12 de Octubre. Jardines del Muelle
     
antiguo Conservatorio de Música     
     También conocido como Casa de Antonio Guijarro, es un edificio de dos plantas y cubierta abuhardillada en mansarda revestida de escamas de bronce, se organiza alrededor de un patio central cubierto por una montera en una planta de tres crujías, siendo proyectado en un depurado lenguaje modernista tanto en su interior como en su frente a la calle.
     La fachada tiene una composición simétrica y es construida principalmente de piedra, con detalles ornamentales, florales y geométricos de inspiración francesa y secesionista, a los que suma la intención que dichos elementos sirvan a la definición espacial y a la propia construcción del inmueble (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Colegio de Arquitectos
     Construido por Francisco Monís Morales con estilo Art-Decó, tiene ventanas forjadas por Thomas Morrison. El edificio, que se encuentra en la calle Vázquez López, fue restaurado en 2007 (Ayuntamiento de Huelva).

Iglesia de la Milagrosa
     El origen de la construcción de la iglesia de la Milagrosa hay que buscarlo en la necesidad que tenían las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, de la Casa Benéfica Municipal, de tener una capilla propia. Para ello habían comprado unas casas limítrofes con dicha institución. En 1922 el arquitecto municipal, José María Pérez Carasa, realizó el proyecto del templo, para cuya ejecución se contaría con fondos municipales. Se constituyó una Junta de señoras para acarrear fondos. Los terrenos de la iglesia, en la calle Rá­bida, fueron donados por Salvador Vázquez de Zafra. El 22 de noviembre de 1922 se bendijo y se puso la primera piedra del templo. Junto a la iglesia, el proyecto incluía las dependencias para la residencia de las religiosas, anexas también a la Cocina Económica.
     El 10 de octubre de 1929 el cardenal Ilundain bendijo la nueva iglesia. En 1936, a pesar de ser asaltada y recibir cuantiosos daños, no recibió sin embargo quebranto en su estructura, por lo que se estableció en ella, provisionalmente, la parroquia de la Concepción mientras se restauraba su templo. En 1938 esta iglesia fue puesta bajo la dirección de los Padres Paúles, que se establecieron en la ciudad. En 1958, por decreto del pri­mer obispo de Huelva, D. Pedro Cantero Cua­drado, se establece en este templo la parroquia de Ntra. Sra. Estrella del Mar, creada en 1955. En 1969, en el terremoto del 28 de febrero, el edificio sufrió grandes desperfectos en su estructura, declarándose en estado ruinoso. Subsanados los daños se reabrió al culto, pero en 1976 hubo de cerrarse definitivamente, debido, entre otras causas, al cambio en el nivel freático de la zona por construcciones de nueva planta, por lo que se produjeron agrietamientos de importancia en sus muros. En 1981, las Hijas de la Caridad donan el edificio a la Diócesis onubense. En 1991 comenzaron las obras de restauración, siguiendo el proyecto del arquitecto Francisco Vallejo. En esas obras se reforzó la cimentación del templo, consolidándose el edificio, y solucionándose así el principal problema para su posterior apertura que, tras una detallada labor restauradora, tuvo lugar el día 5 de octubre de 1995.
     El edificio, de estilo neogótico, consta de tres naves, más ancha y alta la central que las laterales. La nave central está compartimentada en cuatro tramos; en el primero se sitúa la tribuna del coro. Las bóvedas son de nervadura so­bre base rectangular. Los arcos formeros y torales son ojivales y los diagonales de medio punto. Las nervaduras apean sobre capiteles de pilares fasciculados. El ábside consta de cinco bóvedas nervadas con terceletes, con la finalidad de obtener la luz a través de las vidrieras de los arcos ojivales, consiguiéndose al tiempo una continuidad con la vidriera de la nave central, que igualmente inunda de luz al buque del templo. Las bóvedas, desde la última restauración, aparecen decoradas, al gusto gótico, con es­trellas sobre un intenso fondo azul, creando la sensación de un espacio celeste. Al exterior, los empujes de las bóvedas, siguiendo los cánones historicistas del neogótico, son contenidos por los arbotantes y contrafuertes. La cubierta del edificio es a dos aguas, con tejas árabes. La fa­chada consta de tres calles, separadas por hornacinas entre pilastras, situándose centralmente la torre-campanario, con tres puertas de acceso a la iglesia a través de tres vanos, mayor el del centro, con arcos ojivales. La torre-fachada cons­ta de caña con ornamentación neogótica a base de columnas que sustentan arcos trilobulares. El campanario, en tres de sus caras presenta altos ventanales de arco ojival, cerrados por columnas y ornamentación calada. Cuatro pináculos flan­quean el chapitel piramidal.
     Las obras de interés artístico que podemos mencionar en su interior son, entre otras, las vidrieras de la capilla mayor de la empresa zaragozana de la Veneciana, 1943, en las que se representan varias escenas  de la  devoción  a la Virgen de la Medalla Milagrosa. La capilla la preside la imagen sedente de Ntra. Sra. Estrella del Mar, escultura en madera policromada de Miguel Bejarano Moreno, gubiada en 1997. Sostiene en su derecha a Jesús Niño, y en la izquierda un pequeño barco de orfebrería. Está colocada en un doselete de madera tallada y dorada, obra de Luis Barrios en el mismo año 1997. En el coro alto se sitúa la imagen del Cris­to del Consuelo y del Perdón. Y a los pies de la nave central están las imágenes de Milagrosa y de San José, ambas seriadas (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     La Iglesia de Nuestra Señora de Estrella del Mar, posee una disposición interior que procura responder al concepto historicista, neogótico concretamente, que la inspira. Es un edificio entre medianeras, aunque se separa ligeramente de las edificaciones adyacentes dejando un pasillo de iluminación. Su planta es rectangular o de salón, con tres naves y cabecera poligonal.
     Presenta a sus pies tres accesos que dan paso a una especie de nártex que comunica en su parte central con el templo.
     Éste se divide en cuatro tramos por medio de arcos y se cubren con bóvedas de crucería. En el primer tramo se encuentran los accesos, a uno y otro lado, de diversas dependencias. La nave principal es de mucho mayor tamaño que las laterales y se separan entre ellas por medio de ocho pilares neogóticos fasciculados. La cabecera de planta poligonal se encuentra en alto y se cubre por medio de bóveda de nervadura. Tras ella se encuentran diversas dependencias.
     Al exterior, destaca la fachada principal, compuesta por una portada triple de arcos apuntados coronados por gabletes y torreón central. Éste, que sirve de cuerpo de campanas, presenta ricos motivos calados en piedra y se remata con chapitel piramidal de base cuadrada y pináculos en sus esquinas. El conjunto se completa con arbotantes, contrafuertes y pináculos neogóticos.
     En Andalucía, aunque el Historicismo acentúa otras visiones de la arquitectura tradicional como el neomudejarismo, existen algunos ejemplos neogóticos, como en el caso de la Iglesia de Nuestra Señora de la Milagrosa. Su autor, José María Pérez Carasa, se muestra aquí como un seguidor tardío de Violet- le-Duc, imitando, en la más pura tradición francesa, los templos góticos. Dos hechos ayudan a avalar esta idea. El primero de ellos es afirmar la importancia que adquirió Huelva a fines del siglo XIX y principios del XX, gracias a la industria minera, que dejó obras de cierto interés arquitectónico en la ciudad. El segundo es el empleo por parte de Carasa de nuevos materiales en su obra como es el caso del hormigón.
     Además, Carasa en la construcción de la Iglesia de la Milagrosa en 1923, responde a la idea, ya internacionalizada, de utilizar una forma concreta para un edificio con un uso determinado. En este caso, la lógica aconsejaba el uso del gótico para la construcción de templos. A pesar de ello, Pérez Carasa construye un edificio tardío y un poco fuera de época, ya que en los años 20 el neogótico era un estilo casi abandonado por otros de mayor auge.
     El origen del templo hay que buscarlo en la necesidad que tenían las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, de la Casa Benéfica Municipal, de tener una capilla propia. Para ello habían comprado unas casas limítrofes con dicha institución. En 1922 el arquitecto municipal, Pérez Carasa, realizó el proyecto, para cuya ejecución se contaría con fondos municipales. Se constituyó una Junta de señoras para acarrear fondos. Los terrenos de la iglesia, en la calle Rábida, fueron donados por Salvador Vázquez de Zafra. El 22 de noviembre de 1922 se bendijo y se puso la primera piedra del templo. Junto a la iglesia, el proyecto incluía las dependencias para la residencia de las religiosas, anexas también a la
Cocina Económica. El 10 de octubre de 1929 el cardenal Ilundain bendijo la nueva iglesia.
     En 1936, a pesar de ser asaltada y recibir cuantiosos daños, no recibió sin embargo quebranto en su estructura, por lo que se estableció en ella, provisionalmente, la parroquia de la Concepción mientras se restauraba su templo. En 1938 esta iglesia fue puesta bajo la dirección de los Padres Paules, que se establecieron en la ciudad. En 1958, por decreto del primer obispo de Huelva, D. Pedro Cantero Cuadrado, se establece en este templo la parroquia de Nuestra Señora Estrella del Mar, creada en 1955. En 1969, en el terremoto del 28 de febrero, el edificio sufrió grandes desperfectos en su estructura, declarándose en estado ruinoso.
     Subsanados los daños se reabrió al culto, pero en 1976 hubo de cerrarse definitivamente, debido, entre otras causas, al cambio en el nivel freático de la zona por construcciones de nueva planta, por lo que se produjeron agrietamientos de importancia en sus muros. En 1981, las Hijas de la Caridad donan el edificio a la Diócesis onubense.
     En 1991 comenzaron las obras de restauración, siguiendo el proyecto del arquitecto Francisco Vallejo. En estas obras se reforzó la cimentación del templo consolidándose el edificio, y solucionándose así el principal problema para su posterior apertura que, tras una detallada labor restauradora, tuvo lugar el día 5 de octubre de 1995 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Muelle de Ríotinto. Cargadero de Mineral
     El muelle embarcadero de mineral de Riotinto, que consta de un viaducto de madera y un embarcadero sobre el río Odiel. Fue construido en 1876 por Georges Bruce, siguiendo las pautas de la Torre Eiffel de París (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     El muelle o cargadero de mineral de la compañía Riotinto en Huelva es obra de los ingenieros George B. Bruce, Thomas Gibson y Martin Ridley (1874-1876). Se encuentra situado en el extremo Suroccidental de la ciudad, al sur del muelle de Levante, parte sobre el Odiel (unos 500 metros) y parte sobre tierra.
     Constituye el punto final del trazado del ferrocarril que desde las minas de Riotinto transportaba el mineral hasta Huelva, extremo, por tanto, del cinturón férreo que bordeaba el sudeste de la población. Se construyó sobre terrenos rellenados en la marisma por la compañía minera junto al estero de las Metas y sobre el río Odiel.
     Tipológicamente es un ejemplo de arquitectura industrial y, concretamente, un muelle ferroviario de usos múltiples. Su principal utilidad, que justificó su construcción, fue la de ser cargadero de mineral de cobre, y para ello adoptó el avanzado sistema de embarque por gravedad, pero además, fue muelle de mercancías, posibilitando la carga y descarga de las mismas mediante grúas.
     La planta del muelle de Riotinto en Huelva se desarrollaba a lo largo de más de 1000 metros de longitud, buena parte de los mismos sobre tierra y el resto sobre el río Odiel. Prolonga la línea férrea de Riotinto desde la estación de la Compañía en Huelva y enlaza con la estación de MZA, actual RENFE. Desde la primera estación partía un tramo de 283 metros sobre un terraplén de tierra con vía única cimentada sobre hormigón y ladrillo, a continuación y durante 225 metros se elevaba sobre un viaducto de madera sobre pórticos pareados, a partir de este punto se alza sobre grupos de dobles hileras de cuatro pilares de fundición (30 grupos o 60 hileras de cuatro pilares). Al adentrarse en el río se mantiene unos 200 metros en dirección ortogonal a la orilla para formar después una amplia curva de 200 metros de radio y culminar en un nuevo tramo recto orientado en el sentido de la corriente y las mareas (ca. 170 metros). En total este tramo metálico tenía 577,6 metros (en 1974 se destruyeron unos 50 metros del mismo). Sobre este tramo recto final se situaba hasta 1990 el embarcadero de madera con estructura separada de la metálica y una longitud aproximada de 200 metros.
     El muelle cuenta con diferentes secciones en su recorrido y una anchura máxima de 17 metros en las plataformas del embarcadero de madera de su extremo. Según el punto de su recorrido existía una, dos o tres vías férreas en sus distintos niveles.
     La primera parte elevada del muelle, aún en tierra, está realizada por completo en madera con pies derechos y vigas de gran sección arriostradas diagonalmente formando pórticos que se agrupan de dos en dos (veinte pares, siete de ellos de mayor anchura con tres vanos). Sobre las jácenas de estos pórticos descansan zapatas y durmientes que reciben la carga de las largas vigas longitudinales; sobre estas últimas apoyaban los raíles y se clavaba la tablazón del firme que a su vez se cubría con balasto. Existen numerosos ángulos y pletinas metálicos de unión de los diferentes elementos estructurales de madera y algunos tirantes, vigas y pilares metálicos añadidos en diferentes momentos para reparar y reforzar zonas de este tramo.
     La construcción del muelle se debe comprender en el amplio contexto de la explotación de los minerales no ferrosos andaluces por empresas de capital extranjero desde mediados del siglo XIX. Los británicos, impulsores de la Revolución Industrial, agotaron gran parte de sus recursos en materias primas a lo largo de la primera mitad del siglo XIX y desde entonces se lanzan a la búsqueda de nuevas explotaciones en otros países que permitiesen incrementar el ritmo productivo de sus industrias químicas y metalúrgicas.
     La constate investigación de nuevos métodos de extracción y aprovechamiento de los minerales favorecieron el auge de las piritas cupríferas sulfurosas, destacando las procedentes de la provincia de Huelva.
     En las minas onubenses donde el capital español y francés había fracasado, triunfaron los ingleses al poner grandes medios técnicos y recursos financieros que favorecieron la explotación sistemática y muy rentable de las piritas, en su doble papel de contenedoras de azufre y de cobre, los grandes beneficios así obtenidos por las empresas británicas repercuten principalmente en la metrópoli, si bien también afectarán a la provincia de Huelva donde se invierten parte de los mismos.
     El caso más emblemático de este proceso fue la venta de las minas de Riotinto por el estado español en 1873 a un consorcio internacional compuesto por varios financieros y empresarios ingleses y alemanes.
     Estos empresarios revendieron la propiedad a la Río Tinto Co, Ltd. replantearon los trabajos de extracción e iniciaron las obras del ferrocarril que unirá la mina con Huelva.
     Precisamente, como último complemento de este avanzado sistema de transporte ferroviario se vio la necesidad de construir un muelle en el Odiel para la descarga del mineral. El ferrocarril se realizó entre junio de 1873 (proyecto) y el 28 de julio de 1875. Los diseños fueron de George Barclay Bruce y la construcción corrió a cargo de la empresa Clark & Punchard Company.
     Al tiempo que se realizaba esta obra se presentó en febrero de 1874 el proyecto de Bruce para el muelle cargadero de minerales, en mayo del mismo año fue mostrado a la Junta de Obras del Puerto de Huelva y al Ministerio de Obras Públicas, siendo defendido su diseño por Martín Ridley.
     Ante las dificultades que presentaba la construcción de una obra de estas característica, la compañía Clark & Punchard renunció al contrato recayendo éste sobre la empresa John Dixon, que en septiembre de 1874 comenzó los trabajos bajo la dirección del ingeniero Thomás Gibson. A lo largo de la obra Gibson, como ingeniero a pie de obra, introdujo importantes modificaciones al inicial proyecto de Bruce.
     El muelle comenzó a funcionar en marzo de 1876. En 1882 Alfonso XII visita el muelle, y éste se engalana para la ocasión.
     En 1929, en los archivos de RTC, en Londres, consta la presentación de un proyecto de nuevo muelle. Entre 1934 y 1935 se realizan reparaciones. En 1939 se afirma que la obra sumergida no está en buen estado y se da corta vida al muelle.
     En 1949 la situación económica y las malas perspectivas de la Compañía en Huelva hacen desistir de la obra del nuevo muelle. En 1954, las minas de Riotinto pasan a control de capital español, creándose la compañía española de Minas de Riotinto. El 5 de abril de 1974 deja de funcionar, comenzando a demoler, en octubre, el tramo bajo el que pasaba la carretera hacia la Punta del Sebo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Monumento a la Fe descubridora - Monumento a Colón
    Pero el monumento público con el que se identifica a la ciudad, hasta el punto de que es uno de sus referentes icónicos, es el Monumento a la Fe Descubridora, vulgarmente conocido como Monumento a Colón, de impronta cubista. Está en las afueras de la ciudad, ubicado en la Punta del Sebo, a unos 4 Km. de Huelva. La idea de su construcción parte del abogado W.H. Page, en 1917, idea que fue acogida con entusiasmo por la escultora G. V Withney y los asistentes al banquete del Columbus Day, en Filadelfia, en 1926. Fue sufragado por los ciudadanos de Estados Unidos. En su construcción, realizada en piedra de las canteras de Niebla, trabajaron artistas y obreros americanos y europeos, bajo la dirección de M. Auliffe, que seguía los planos de Miss Withney. El resultado fue un monumento compuesto por una breve escalinata sobre la que se alza un gran pedestal hueco, en forma de prisma de sección cuadrangular. En sus esquinas superiores aparecen bajorrelieves de las civilizaciones precolombinas y de la civilización cristiana. So­bre el pedestal se levanta una gran escultura, en bloques de piedra, que se abraza a una cruz en forma de «tau». En el interior del basamento hay relieves de mapas y escudos, así como un grupo escultórico de los Reyes Católicos. Fue inaugurado en 1929 (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Se encuentra situado en la Punta del Sebo, lugar de encuentro de los ríos Odiel y Tinto, sitio próximo a la capital, 5 Km., en el lugar elegido por la escultora. La escultura se eleva 37 metros sobre una amplia plataforma horizontal ganada al mar que consta de un paseo de ingreso, jalonado a ambos lados por una doble fila de palmeras, que accede a la explanada, ya sobre la ría del Odiel, y en su centro se alza el pedestal y la figura de Colón que forman el monumento propiamente dicho.
     El pedestal está formado por una basa escalonada que soporta un prisma tronco piramidal de bases rectangulares que en su parte superior y en sus esquinas esculpe unos relieves representativos de las culturas de uno y otro lado del Atlántico. El pedestal contiene una sala de homenaje a los Reyes Católicos que alberga una estatua de ambos sentados, obra de Whitney, y en las paredes los nombres de las tripulaciones de las carabelas y los de los miembros de la Columbus Memorial Fundation que trabajaron en la idea, además de reproducciones de mapas de la época del viaje.
     La escultura propiamente dicha nace de la base como continuación de ella, como si se tratara de una única pieza de piedra esculpida en un solo gesto. La piedra utilizada es la piedra caliza formada por sedimentos calcáreos de origen marino de una cantera de la cercana Niebla. Se representa en ella una figura antropomórfica que abraza una cruz a modo de atril vestida con un manto que tapa su cabeza y llega a sus pies. Whitney evoca mediante una personificación la Fe Descubridora, aunque hay que decir que rápidamente el pueblo vio en ella la figura de Colón.
     La escultura se caracteriza por un ejercicio de simplificación y una economía del lenguaje donde los detalles presentan la estructura básica de construcción de la anatomía sin reparar en detalles puntuales. Dentro de este ejercicio de abstracción de la figura humana, sin que podamos situar la obra como cubista, si que podríamos reconocer dentro de la obra ciertos mecanismos cubistas como el hecho de que la cruz se presente en distintos planos siendo llamativo el hecho de que el brazo superior de la cruz se avanza en vez de hacia el cielo hacia el frente. También es de clara influencia cubista el rostro de la escultura. En ella podemos reconocer también cierta influencia de rostros propios de la obra de Picasso o Leger. Nos encontramos ante un interesante ejercicio donde Whitney es capaz de casar un monumento
representativo y un lenguaje propio del momento. El gran triunfo de ello es que el monumento a Colón ha sido adoptado por Huelva como símbolo de identidad sin la necesidad de ceder a lenguajes obsoletos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Muelle de las Carabelas
     Situado en La Rábida, término municipal de Palos de la Frontera (Huelva), este muelle es uno de los principales destinos turísticos de la provincia. En el Muelle de las Carabelas se encuentran las reproducciones de La Pinta, La Niña, y La Santa María que se construyeron en 1992 para celebrar el V Centenario del Descubrimiento de América. Son réplicas de las naves que en 1492 participaron en el primer viaje colombino.
     Sin duda, uno de los principales atractivo de la visita es poder subir a bordo de las tres carabelas para conocer su interior, bajar a sus bodegas o adentrarte en el camarote de Cristóbal Colón; el lugar donde el almirante trazó el rumbo para llegar por primera vez al Nuevo Mundo.
     Durante la visita al Muelle de las Carabelas, además de poder subir a bordo de las naves, el muelle cuenta con otros espacios con los que completar la visita; una sala de interpretación con instrumentos de navegación, enseres y otras curiosidades. La sala de audiovisuales donde conocerás los detalles de la historia del Descubrimiento. El barrio medieval, como representación de la vida cotidiana a este lado del Atlántico. Y la Isla del Encuentro, con la representación de la vida y cultura indígena (Turismo en Huelva).

Paseo de la Ría
     El Paseo de la Ría, situado en la margen izquierda del río Odiel, entre el muelle de Rio Tinto Company y el antiguo de Pertrechos, dispone de un espacio de más de 1.250 metros de longitud y 80 metros de anchura.
     Esta obra, que comenzó a construirse en febrero de 2009, ha supuesto una inversión superior a 23,1 millones de euros. El proyecto ha sido diseñado por el estudio José Antonio Martínez Lapeña- Elías Torres Arquitectos, quienes han estudiado cada detalle de este espacio para plasmar en el paseo distintos emblemas de los paisajes de la provincia como en el pavimento, integrado por 2,2 millones de adoquines, muestra en su variado colorido los tonos ocres y rojizos de la Cuenca minera, mientras que las ondulaciones de césped de los parterres evocan las dunas de la Costa.
     El Paseo de la Ría dispone de cuatro anfiteatros cubiertos de pérgolas para proporcionar sombra, así como un millar de pinos, característicos de las playas de la Costa de Huelva, que intentan ser el reflejo del paisaje que se observa en la otra orilla del Paseo, el Paraje Natural Marismas del Odiel.
     Este espacio cuenta con cinco aseos, además de diez quioscos para ocio y restauración. El mobiliario urbano dispone de 83 bancos, 125 sillas, 30 papeleras y cinco fuentes adaptadas para personas con movilidad reducida.
     El paseo dispone también de una amplia zona de aparcamientos, con 205 plazas, ocho de ellos para personas con minusvalía.
     El Paseo de la Ría forma parte de un gran proyecto del Puerto de Huelva de recuperación medioambiental de la marquen izquierda de la ría del Odiel, donde se han plantado especies vegetales autóctonas y se ha creado una senda peatonal a lo largo de cuatro kilómetros con paneles explicativos sobre la restauración realizada en la zona con el fin de propiciar el acercamiento de la ciudadanía al puerto, además de impulsar actividades saludables como el senderismo y el ciclismo.
     Este gran balcón hacia la ría completa este proyecto de recuperación de este espacio para la ciudad, desde el muelle cargadero de Río Tinto hasta el monumento a Colón o a la Fe Descubridora, un objetivo por el que ha apostado firmemente el Puerto de Huelva con el fin de estrechar lazos en el ámbito de las relaciones puerto-sociedad (Puerto de Huelva).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Huelva, déjame ExplicArte los principales monumentos (antigua Estación de Zafra; Plaza 12 de Octubre. Jardines del Muelle; antiguo Conservatorio de Música; Colegio de Arquitectos; Iglesia de la Milagrosa; Muelle de Ríotinto. Cargadero de Mineral; Monumento a la Fe descubridora - Monumento a Colón; Muelle de las Carabelas; y Paseo de la Ría) de la localidad de Huelva (y VII), en la provincia de Huelva. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia onubense.

Más sobre la provincia de Huelva, en ExplicArte Sevilla.

lunes, 8 de julio de 2019

El Acuario de Sevilla


     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Acuario de Sevilla.    
  El Acuario de Sevilla [nº 81 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla], se encuentra en el Muelle de las Delicias, s/n - avenida Santiago Montoto, s/n, en el Barrio de El Prado-Parque María Luisa, del Distrito Sur.
   Descubre todos los secretos de los más de 7.000 ejemplares (de unas 400 especies acuáticas diferentes) que habitan en el Acuario.
   Descubre junto a ellos las zonas temáticas en las que está dividido el Acuario (Guadalquivir, Atlántico, Amazonia, Pacífico e Indo-Pacífico) y que recrean el viaje que realizó Magallanes en 1519 alrededor del mundo. Imagina cruzar bajo sus aguas el mayor Oceanario de la Península Ibérica. Adéntrate en las profundidades del mar.
   Podrás observar a los tiburones en el tanque más profundo de la Península Ibérica con 9 metros de profundidad y dos millones de litros de agua. Un tanque llamado “Oceanario” en el que habitan los animales más grandes del acuario junto a la pareja de tortugas Caretta caretta, y otras especies representativas del Océano Atlántico.

   El fin de semana, al Acuario. Ven a descubrir un montón de secretos de los animales del Acuario en nuestros talleres gratuitos de fin de semana. Quizás te interese el taller "Lo que el ojo no ve", una actividad que permitirá conocer cosas que no se pueden ver a simple vista. Ayudados con lupas, podréis descubrir muchos secretos de los animales del Acuario. O quizás el taller "Huesos" en el que a través de la manipulación de una gran variedad de huesos de animales marinos, podréis conocer las diferentes adaptaciones de los animales acuáticos al mar.

 Quedarás fascinado por la magia de los tiburones. Parece un sueño, pero es real. ¿Te atreverías a pasar una noche rodeado de tiburones? Te invitamos a que descubras más sobre los animales más asombrosos del Océano en una vivencia única. Los verás de cerca, muy de cerca, y en el misterio de la noche. ¿Cómo son los tiburones en esas horas? Te invitamos a descubrirlo en una experiencias emblemática del Acuario de Sevilla. Hay que ser muy valiente para venir a con tiburones, pero merece la pena. Cerrar los ojos, abrirlos y contemplar sobre tu cabeza un tiburón de 3 metros. Una experiencia emblemática.

   Desde que comenzó su andadura el Acuario de Sevilla, la Noche con tiburones ha sido uno de nuestros contenidos que más han impactado en el público. Una experiencia con la que también intentamos concienciar sobre los peligros que acechan a estos animales, sus actuales dificultades para sobrevivir en el medio natural y cómo ayudar a preservarlos.
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Acuario de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Horario de apertura del Acuario de Sevilla:
             Todos los días: de 10:00 a 18:00

Página web oficial del Acuario de Sevilla: www.acuariosevilla.es