Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

Mostrando entradas con la etiqueta Prioral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Prioral. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de enero de 2026

Los principales monumentos (Casa Maestral, Complejo Cultural de la Merced, Convento e Iglesia de Santa Clara, Casas Mudéjares, Iglesia de Santiago, Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, Hospital e Iglesia de San Juan de Dios -Biblioteca Arturo Gazul-, Palacio Consistorial, Palacio Episcopal o Casa Prioral -Museo de Llerena-, Plaza de España, Plaza de la Fuente Pellejera, Recinto Amurallado, y Palacio de los Zapata) de la localidad de Llerena, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Casa Maestral, Complejo Cultural de la Merced, Convento e Iglesia de Santa Clara, Casas Mudéjares, Iglesia de Santiago, Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, Hospital e Iglesia de San Juan de Dios -Biblioteca Arturo Gazul-, Palacio Consistorial, Palacio Episcopal o Casa Prioral -Museo de Llerena-, Plaza de España, Plaza de la Fuente Pellejera, Recinto Amurallado, y Palacio de los Zapata) de la localidad de Llerena, en la provincia de Badajoz.
     Llerena se sitúa en el centro del Partido Judicial, articulando el territorio en el aspecto geográfico, y sobre todo, en el histórico.
     Si para muchas poblaciones extremeñas la relación con las Órdenes Militares revisten importancia muy destacada, para Llerena la conexión con la Orden de Santiago constituye la entraña misma de su ser. Porque Llerena fue el corazón mismo de esta Institución en Extremadura, al igual que la Orden fue el alma de la ciudad.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 162,7 Km2
     Altitud: 641 m.
     Distancia Capital: 117 Km.
     Partido Judicial: Llerena
     Comarca: Campiña Sur
     Gentilicio: Llerenense
Ayuntamiento de Llerena
     Plaza de España, 1
     06900 Llerena (Badajoz)
     Teléfono: 924870068
     Fax: 924871240
     Web: www.llerena.org
Historia.-
    Si para muchas poblaciones extremeñas la relación con las Órdenes Militares revisten importancia muy destacada, para Llerena la conexión con la Orden de Santiago constituye la entraña misma de su ser. Porque Llerena fue el corazón mismo de esta Institución en Extremadura, al igual que la Orden fue el alma de la ciudad.
     De tal modo, la identificación entre ambas entidades, Llerena y Orden de Santiago, alcanzó tal grado, que bien puede afirmarse que ninguna de las dos resulta concebible separada de la otra. Así lo proclama con ajustada veracidad la vieja copla popular:
Llerena con ser Ciudad
vale más que Badajoz;
Llerena tiene la Orden
de San Marcos de León
     Los primeros antecedentes documentados sobre la población se encuentran en un asentamiento árabe denominado Ellerina o Ellerena, nucleado ya en el siglo XI en torno a la Fuente Pellejera. El enclave, muy disputado por musulmanes y cristianos debido a su estratégica situación, resultó ocupado definitivamente por Pelay Pérez Correa en 1.243.
     Con ocasión de esta conquista es cuando tuvo lugar el milagro con el que se conecta la más emblemática de las realizaciones de la ciudad: la iglesia de Ntra. Sra. de la Granada.
     Ante la resistencia de los moros frente al ataque de los cristianos, la entrada de éstos en la plaza se hacía cada vez más difícil. Cuando la empresa parecía imposible y los santiaguistas comenzaban a retirarse, cuenta la hermosa leyenda que se les apareció la Virgen María mostrando en la mano una granada como símbolo de la unidad. La visión enardeció su espíritu, haciéndoles culminar la victoria.
     Para conmemorarla erigieron sobre la mezquita musulmana una iglesia dedicada a la advocación de la Granada, sobre la que más tarde se levantaría la que, bajo las ampliaciones impulsadas por los Reyes Católicos y otras, es la que hoy conocemos.
     Tras su ocupación por la Orden de Santiago, Llerena se consolidó como el centro más importante del territorio, asumiendo el papel de cabeza del mismo anteriormente desempeñado por Reina. En 1.640, considerando la importancia de la población y su auge, así como sus múltiples servicios a la Corona, Felipe IV le otorgó el título de Ciudad (Diputación Provincial de Badajoz).
     Esta luminosa ciudad del sureste de Badajoz, cabecera comarcal de la Campiña Sur y puerta meridional de Extremadura, posee un armonioso conjunto monumental barroco de marcada inspiración mudéjar.
Historia
     Denominada Ellerina en la época del Cali­fato de Córdoba, es a raíz de la conquista y ocupación de la Baja Extremadura cuando Llerena emerge en la historia.
     Tras el fuero concedido en 1297, su desarrollo se vio favorecido al convertirse en residencia habitual de algunos maestres de la Orden de Santiago y, ya en el siglo XV, en capital del priorato de San Marcos de León. Así fue enriqueciendo su patrimo­nio monumental con numerosas edificaciones y a finales del siglo XVI, época de mayor esplendor, llegó a contar con siete conventos y con un activo ambiente cultural del que surgieron figuras de la talla de Cieza de León, cronista de Indias, o Luis Zapata, consejero de los Reyes Católicos. En contrapartida, las acciones del Tribunal de la Inquisición de Extremadura, instalado en Llerena desde 1508, desplegaron sobre la ciudad un aura de terrores e intolerancia.
Gastronomía
     Junto a algunos platos típicos extremeños, como las migas o la caldereta, y los habituales productos derivados del cerdo, sobresale la repostería del convento de Santa Clara, donde pueden adquirirse dulces como los llamados corazones de monja, a base de almendras.
Fiestas
     En la segunda semana de agosto se celebran las fiestas patronales de la Virgen de la Granada, con procesiones, conciertos y actos culturales. La feria de San Miguel, a finales de septiembre, se remonta al s. XV y aún mantiene cierta finalidad comercial y ganadera, si bien predomina ahora la vertiente festiva, que incluye desfiles a caballo y verbenas populares.
Vida local
     Además de concentrar la actividad comercial, junto con la peatonal calle de Las Armas, la plaza de España cuenta con bares de buen tapeo. Ambiente juvenil en la calle Aurora. A principios de agosto, antes de las fiestas patronales, se celebra una semana cultural.
VISITA
     La plaza de España es un espacio armó­nico en el que la tradición mudéjar del ladrillo, en este caso blanqueado, combina con los pilares de piedra que sustentan los elegantes soportales, como los del portal de Morales y el portal de La Casineta. En su lado oriental hay una fuente (1619) proyectada por el pintor Zurbarán. Uno de los laterales queda cerrado por la peculiar galería de dos pisos de la fachada norte de la iglesia de Nuestra Señora de la Granada*. Este original templo, iniciado en el siglo XIII, aúna estilos que van del gótico mudéjar al barroco. En el siglo XVI, además de la galería citada, se construyó una nueva sacristía, varias capillas privadas y la magnífica torre* de ladrillo, cuyos barrocos remates son ya del siglo XVIII. En esta misma época fue realizado el camarín rococó de la Virgen y se llevó a cabo una profunda restauración de todo el conjunto.
     En la calle Corredera, que arranca de la plaza, está el convento de Santa Clara (siglo XVI), fundado por un comendador de la Orden de Santiago y único que se mantiene vigente. En su fachada destaca el mirador de planta poligonal con celosía de piedra y el campanario en forma de doble espadaña. La iglesia, en cuyas bóvedas perdura la pintura mural, alberga una talla de San Jerónimo, de Martínez Montañés. Más adelante, a la altura de la plaza de la Libertad, se encuentra el palacio de los Zapata, ocasional sede del Santo Oficio y hoy destinado a funciones judiciales. Conserva un pórtico de entrada renacentista compuesto por doble arquería de arcos de medio punto, que descansan en bellas columnas entorchadas de clara influencia manuelina (gótico portugués).
     De retorno hacia el centro, la arterial calle de Santiago, que exhibe algunos interesantes ejemplos de arquitectura popular, conduce a la iglesia y hospital Juan de Dios, de fachada clasicista, y a la iglesia de Santiago, templo gótico de finales del siglo XV donde se custodian los sepulcros del fundador, Alonso de Cárdenas, y su esposa. El llamado Palacio Episcopal (siglo XV), sede del priorato de San Marcos de León y ocasionalmente también de la Inquisición, abre su blasonada portada gótica en la calle Zapatería, mientras que en la calle Bodegones puede verse una ventana mudéjar.
     Las iglesias de la Compañía, actual Casa de Cultura, y de la Concepción, que conserva una portada plateresca, son otras obras interesantes, sin olvidar los lienzos de la muralla medieval (siglo XIV), con la puerta de Montemolín o la de Villagarcía, recientemente recuperada (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005). 
Monumentos.-
     En el aspecto morfológico la población se estructuró en torno a la Fuente Pellejera, originando un entramado de callejas de evocadores nombres -Bodegones, Curtidores, Simona, del Cristo, Zapatería, Tenería, Cárcel... - sobre el que se configuraría el núcleo definitivo. Esto presenta la característica estructura medieval de diseño ovalado con trama de caparazón de tortuga, rodeándose con una cerca de piedra de la que perduran diferentes lienzos, muchos rescatados y puestos en valor últimamente. De las antiguas puertas se conserva la de Montemolín, remodelada en su actual estructura de ladrillo en tiempos de Felipe II.
     Si Llerena es el corazón de la Orden de Santiago, el corazón de Llerena es su plaza barroca y la iglesia de Ntra. Sra. de la Granada que la preside. Su conjunto constituye sin duda el elemento más representativo de la ciudad.
     La iglesia de Ntra. Sra. de la Granada es obra de singular interés por su resolución formal, contenidos artísticos y significación histórica, tratándose de una de las realizaciones más conocidas de toda Extremadura. Entre sus componentes destacan las naves interiores, de variada riqueza morfológica y espacial; la suntuosa capilla gótico-renacentista erigida en el siglo XVI por Luis de Zapata; la elegante torre barroca de ladrillo; o el conjunto de sus capillas y tesoros muebles. Con todo, ninguna de sus partes puede compararse con la inigualable fachada repleta de arquerías que preside la plaza que se abre por delante, como marco donde se celebraban los Autos de Fe de la Inquisición y otros acontecimientos públicos.
     Esta plaza constituye el modelo más representativo quizá del recinto barroco de espectáculos existente en la región. Su espacio queda perimetrado en los restantes costados por soportales que originan una realidad compositiva de enorme virtualidad y plasticismo, con zonas bien diferenciadas dentro de su unidad, como el tramo de la popular Casineta.
     En la plaza se integran también el Ayuntamiento, la Cárcel vieja y otros edificios donde se continúa la secuencia de soportales y arcadas, así como el pasadizo del Camarín, en el que se inicia la Corredera, la fuente de Zurbarán, la inmediata Plaza del Pasquín y otros rincones de insuperable atractivo y valor ambiental.
     En contraste con la impecable blancura de la Plaza Mayor, la iglesia de la Granada, y el caserío que las enmarca, no lejos se alza la iglesia de Santiago, creación gótica erigida a finales del siglo XV por el último Maestre Santiaguista, Rodrigo de Cárdenas.
     Su severa estructura de sillares calizos de tonos dorados, resalta sobre los tejidos encalados que la rodean, ofreciendo al exterior composición del recio aspecto, rico en volúmenes. En el interior encierra contenidos de notable riqueza, como la sepultura del impulsor de la obra y su esposa, si bien sus cuerpos nunca llegaron a descansar en tal monumento.
     La iglesia preside la calle que de ella toma el nombra, y que, dividiendo a la ciudad en dos sectores, resulta una de sus vías más características. En sus distintos tramos se sitúan el ya desaparecido convento de Santa Isabel, el Hospital de San Juan de Dios y algunas de las más significadas instituciones y casas solariegas de la ciudad, cuyas elegantes fachadas blasonadas denotan su abolengo. En el extremo de poniente de la misma se sitúa la que fue Puerta de Villagarcía.
     Cercanos también a la Plaza Mayor, aunque enclavados en direcciones opuestas, se hallan otros dos hitos importantes de la población histórica. En la calle Zapatería, el Palacio Episcopal, sede de la Diócesis del Priorato de San Marcos de León. Y en la Plaza del Botón, la que fuera mansión de Luis de Zapata.
     El primero conserva su estructura originaria del siglo XVI, con hermosa portada gótica y claustro mudéjar con pinturas murales. El segundo, hoy remodelado como Palacio de Justicia, mantiene el bellísimo atrio porticado plateresco de doble arcada, que por si sólo demuestra la razón de su dueño cuando afirmaba que su casa, era "la mejor que tuvo caballero". En otro tiempo, el edificio sirvió de sede también al Santo Oficio.
     Muy destacado resulta igualmente el conjunto de ermitas, conventos, hospitales y demás centros religiosos que, en número muy elevado, se concentraban en la ciudad, y entre las que, además de las ya mencionadas, se contaban las iglesias del Rosario, Espíritu Santo y la Merced, esta última fundación jesuítica hoy magníficamente restaurada como centro cultura. Y ocho conventos cuatro de frailes: Dominicos, Observantes, Franciscanos Descalzos y San Juan de Dios; y otros tantos de monjas: Concepción, Santa Isabel, Santa Ana y Santa Clara.
     De todos, el convento de Santa Clara es el único que se conserva. Situado en la Corredera, presenta fachada de mampostería y ladrillo recientemente restaurada. Entre sus ricos contenidos cabe citar su magnífico retablo barroco; la cúpula decorada al fresco y una hermosa talla en madera de San Jerónimo, obra de Martínez Montañés. En este convento se producen los típicos "Corazones de Monja", exquisita variedad de la repostería tradicional, únicas por su elaboración, que no deben dejar de probarse.
     Tales monumentos y los muchos más que proliferan en la localidad, se enmarcan en un atractivo paisaje urbanístico, compuesto por las casonas solariegas y mansiones hidalgas de los antiguos linajes de la ciudad, cuyos señeros blasones -Cárdenas, Luna, Zapata, Portocarrero, Figueroa, Ramírez de Guzmán, Monroy, Cieza de León, etc.- lucen sobre las fachadas. Junto a ellas abundan también las edificaciones populares de tipo tradicional y otras que, como evidencia de su antigüedad, conservan ventanas y otros componentes de tradición mudéjar.
     El conjunto urbanístico de Llerena, bien conservado en general, no obstante el exceso de transformaciones que está experimentado últimamente en sus edificaciones seculares, se presenta pulcro e impecablemente enjalbegado, ofreciendo un marco de insuperable atractivo para ser recorrido en sosegado paseo, recreándose en la contemplación de cada uno de los mil rincones de sorprendente encanto e insólito plasticismo que la población ofrece, encerrando cada uno toda una carga de evocaciones históricas.
     Por su significación y contenidos, Llerena fue declarada Conjunto de Interés Histórico Artístico Nacional en 1.966. (Diputación Provincial de Badajoz).

Casa Maestral.-
     La Casa Maestral fue construida para residencia de los Maestres de la Orden de Santiago en la ciudad, siendo su promotor el maestre don Lorenzo Suárez de Figueroa.
     Este edificio ha desempeñado diferentes funciones y fue ampliado y remodelado numerosas veces a lo largo de la historia. En el año 1515 el edificio fue donado al Tribunal de la Santa Inquisición por el rey Fernando el Católico para que se ubicase en él la sede permanente del Santo Oficio en Llerena. Esta decisión fue acatada por la orden Militar de Santiago, aunque no lo aceptaron, lo cual originó numerosos conflictos entre ambas instituciones.
     El emplazamiento de la Inquisición en este edificio hizo necesaria obras de acondicionamiento para la construcción de cárceles y calabozos que modificaron su estructura inicial. Fue sede inquisitorial hasta el año 1576, año en el que el Santo Oficio se traslada a su sede definitiva, el Palacio de los Zapata; parte de la Casa Maestral quedó destinada a cárcel de los sentenciados por la Inquisición y el resto de las dependencias fueron arrendadas al contador de la Mesa Maestral Juan Portillo y al alcalde de los presos y reconciliados por el Santo Oficio, Luis Diego Sánchez.
     En el s. XIX las desamortizaciones y la pérdida de funcionalidad del edificio ocasionaron su abandono y reparto en varias parcelas.
     El inmueble ocupado actualmente por la Casa Maestral fue adquirido en el año 2004 por el Excmo. Ayuntamiento de Llerena, acometiéndose obras de restauración entre 2007 y 2008 e inaugurándose en 2009.
     Del primitivo edificio se conserva el patio principal de estilo mudéjar de ladrillo con pilares y arcos de medio punto en el nivel inferior y arcos escarzanos en el superior, todos enmarcados en alfiz. La antigua sala de audiencias, cubierta por un hermoso artesonado de madera de tipo alfarje con zapatas finamente labradas con forma de grutesco, se conserva en el edificio anexo a éste, propiedad de la Iglesia. Es muy interesante la portada de acceso a esta sala conformada por un gran arco de herradura sobre ménsulas de piedra.
     En la restauración del edificio aparecieron unos grafitos realizada por presos del Tribunal. Actualmente se puede observar en el patio una reproducción de dichos grafitos los cuales siguen una estructura en cuatro tiras de secuencias, compuesta de viñetas abiertas, colocadas unas sobre otras, cuya lectura se realiza de abajo arriba y de derecha a izquierda.
     Es en este edificio donde se localiza la Sala de Promoción de la Artesanía lugar en el cual se pueden adquirir productos artesanos realizados en diferentes talleres extremeños (Ayuntamiento de Llerena).

Complejo Cultural de la Merced.-
     El actual complejo Cultural “La Merced” se conforma por dos edificios independientes de distintos orígenes, usos y cronologías: El convento e iglesia de la Merced y la antigua Casa Palacio de Recaudación de Impuestos de la Mesa Maestral.
     El primero de ellos, y el más monumental, es la capilla del antiguo colegio de los Jesuitas, cuyo diseño se ha atribuido al hermano Francisco Bautista, finalizándose su construcción en 1715. Es un edificio jesuítico, que construyó la Compañía de Jesús para ubicar su centro de enseñanza. Sigue el modelo de la iglesia del Gesú en Roma, y cuenta con planta de cruz latina con transepto poco marcado, nave única con bóveda de medio cañón con lunetos, capillas entre contrafuertes, y cúpula sostenida por pechinas sobre el crucero, que se traduce al exterior en un monumental cimborrio.
     También al exterior, destacan sus dos portadas, así como la decoración de obeliscos o pirámides y bolas, característica de la arquitectura herreriana. Las portadas clasicistas se resuelven con gran maestría mediante un cuerpo rectangular rematado por frontón poco destacado, cuyo lado inferior aparece roto por el vano. Se enmarcan por pilastras y bocel presentando también sendos escudos correspondientes al reinado de Felipe V que fueron dispuestos en estas portadas con posterioridad. La portada del transepto presenta también el escudo de la orden mercedaria que es quien se hizo cargo del edificio y el colegio tras la expulsión de los Jesuitas.
     El segundo edificio se trata de una construcción de la Orden de Santiago con origen en el siglo XVI que sirvió para recaudar los impuestos de la Mesa Maestral. Se trata de un edificio mudéjar que se organiza en torno a un patio porticado, con aljibe, conformado por arcos de medio punto peraltados enmarcados por alfiz sobre pilares poligonales de ladrillo en la planta inferior y arcos escarzanos, también enmarcados por alfiz y sobre pilares de igual tipología en la superior. En la actualidad, como consecuencia del derrumbe de uno de los corredores y su posterior restauración, la mitad del patio aparece enjalbegado y el resto en ladrillo visto.
     Al exterior presenta una sobria fachada con cajones de tapial y mampuesto entre verdugadas de ladrillo y cornisa en voladizo de modillones de rollo (Ayuntamiento de Llerena).

Convento e Iglesia de Santa Clara.-
     El Convento de Santa Clara fue fundado a principios del s. XVI por Doña Isabel Delgado, viuda de D. Rodrigo Porrado, comendador de la Orden de Santiago.  Este es el único convento que se conserva como tal, en la actualidad, de los ocho con los que contaba la ciudad, y desde su fundación está ocupado por religiosas de la Orden de San Francisco y Santa Clara.
     La iglesia del convento data de finales del siglo XVI; presenta una fachada de estilo clasicista donde destacan sus  dos portadas gemelas con arcos carpaneles; sobre ellas se pueden contemplar hornacinas y en la parte superior de la fachada, por cada una de las portadas, se localizan los escudos de los fundadores en mármol blanco.
     El interior es de una sola nave rectangular con capillas hornacina y la cubierta se resuelve con cuatro bóvedas baídas, incluyendo la zona del coro cerrada por una reja por pertenecer a la clausura. Todas las bóvedas están  decoradas con pinturas al fresco, más el tramo del coro, de autoría desconocida pero encuadrables en la escuela sevillana. En ellas predomina una temática mariana y otros temas y devociones propias de la orden franciscana, orden a la que pertenece el convento. En la bóveda del ábside se representa un rompimiento de gloria con la coronación de la Virgen; las pinturas de la bóveda del presbiterio presenta una composición de casetones con decoración vegetal con la representación del tetramorfo en las pechinas; en el tramo central la decoración de bóveda y pechinas es un esquema geométrico claramente serliano; la bóveda de los pies, también de casetones, representa una jerarquía angélica con San Francisco estigmatizado en la clave de la bóveda y otros santos y devociones de la orden, mientras que en las pechinas se representa a los santos padres de la iglesia latina.
     En el convento se conserva un interesante claustro; se trata de un patio cuadrangular enjabelgado que cuenta con dos pisos con corredores sobre arcos de medio punto enmarcados por alfiz.
     El templo atesora multitud de obras de arte mueble, la mayor parte del siglo XVII entre las que destaca la talla de San Jerónimo Penitente de Martínez Montañés, que data de 1603; actualmente esta talla se localiza en el coro bajo del templo, espacio que se ha rehabilitado como museo. Además de esta talla, en este espacio museístico, sobresale un Cristo Yacente que alberga en su pecho un tabernáculo que hace las veces de sagrario, así como objetos litúrgicos, libros de canto, objetos personales de algunas de las religiosas que han vivido en el convento, etc.
     El convento de clausura sigue alojando a monjas franciscanas de la orden de Santa Clara que han adquirido merecida popularidad por su labor en la repostería; destacan los denominados “corazones de monjas” el dulce típico de este convento de Santa Clara de Llerena (Ayuntamiento de Llerena).

Casas Mudéjares.-
     Dispersas por el casco histórico de la localidad encontramos un considerable número de viviendas de estilo mudéjar, en las que se pueden admirar sus espléndidas fachadas de ladrillos con cornisas de modillones, portadas enmarcadas por alfiz, monumentales dinteles, ajimez y otros elementos decorativos característicos de este estilo (Ayuntamiento de Llerena).

Iglesia de Santiago.-
     La iglesia de Santiago es un edificio de estilo gótico tardío hispano-flamenco. El templo fue fundado por D. Alonso de Cárdenas, último maestre de la Orden de Santiago, para su enterramiento. La construcción comenzó por el ábside, reforzado por cinco sólidos contrafuertes de sillería rematados en gárgolas zoomorfas y bellos pináculos florenzados; es aquí donde campea un hermoso blasón de los fundadores, en mármol blanco, y bajo este escudo se puede leer una estela.
     La prematura muerte del Maestre en 1493 trunca el proyecto inicial; se trataba de una iglesia de tres naves con una gran torre a los pies, sin embargo sus herederos modificaron su trazado proyectando este templo con una sola nave; también se reduce en materiales de construcción, no se utiliza sillar de piedra, se utiliza mampuesto, de menor coste económico. La obra la finaliza a principios del siglo XVI D. Alonso de Cárdenas, primer Conde de la Puebla del Maestre, nieto del fundador.
     La iglesia de Santiago cuenta con tres portadas de estilo hispano flamenco de cantería siendo la más hermosa la principal, en la cual se puede admirar, en mármol, los escudos de su fundadores, el de Don Alonso, con yelmo y dos lobos y con una media luna el de doña Leonor. Las otras dos portadas son similares, aunque de ornamentación más simple, la portada de la fachada meridional, en la plazuela de Cervantes, y una tercera portada sobre la que se eleva una torre rematada por una espadaña barroca, único añadido al templo primitivo, y que sustituyó su torre gótica original.
     El interior es de una sola nave cubierta con una bóveda de crucería y con tres tramos; en el tramo inferior se ubica el coro sobre un arco rebajado; en el lado opuesto se levanta la cabecera del templo cubierta también por bóvedas de crucería, separada de la nave por un gran arco toral apuntado; aquí se localiza la capilla principal y dos capillas laterales, la del evangelio bajo la advocación de la virgen de la Soledad y la de la epístola utilizada actualmente como sacristía.
     A este templo se le practica una reforma en 1919 decorando el interior de la iglesia con una pintura grisácea, simulando sillares de piedra, que enmascara la decoración inicial del templo.
     Actualmente en el altar mayor se pueden admirar las efigies de Don Alonso de Cárdenas y Doña Leonor de Luna, ejemplos de la escultura gótica internacional y que formaban parte de sus enterramientos, situados en el centro de la capilla mayor, protegidos por una verja, y decorados con interesantes bajorrelieves de tenantes de los blasones de los fundadores y alegorías de las virtudes atribuidas al Maestre así como santos de su devoción. A Don Alonso se le representa abrazado a la espada a modo de cruz y cubierto con la capa de la Orden de Santiago y a Doña Leonor, orante, con un rosario en sus manos y con el libro de horas a sus pies.
     Otro elemento admirable en este templo es el retablo del altar mayor, de estilo barroco del siglo XVI, con dos cuerpos y cinco calles, y que sustituyó al original retablo gótico del cual solo se ha conservado una talla de Santiago Peregrino, del primer tercio del siglo XVI y que actualmente se puede admirar en este retablo.
     El templo es, en conjunto, un buen ejemplo de la arquitectura gótica tardía de finales del siglo XV y de la huella que la Orden de Santiago dejó en la Baja Extremadura (Ayuntamiento de Llerena).

Iglesia de Nuestra Señora de la Granada.-
     Fundada por el maestre de la Orden de Santiago, Garci Fernández de Villagarcía entre 1385 y 1387, este templo se define principalmente por la combinación de estilos artísticos, mudéjar, gótico, renacimiento, barroco y rococó.
     La fachada principal está formada por dos niveles, un primer nivel de estilo barroco donde se localiza la portada de acceso; en el tímpano de entrada campea un escudo que muestra una granada alusiva a la advocación del templo; sobre el frontón curvo se localizan tres grandes escudos heráldicos, el Papal, el de España y el de Llerena. El segundo nivel es de estilo mudéjar y está formado por dos cuerpos de galerías de arcos de medio punto enmarcados por alfiz sobre pilares octogonales, que dota a esta fachada de gran originalidad; este lugar era utilizado como lugar de asiento y palco, durante siglos, para contemplar los actos públicos que se celebraban en la Plaza.
     La torre se localiza a los pies del templo y está formada por cinco cuerpos con dos estructuras diferentes. Los dos primeros pertenecen a la primitiva torre mudéjar del siglo XIV y están realizados en cantería; en el primero se localiza la Puerta del Perdón y en el segundo se localiza una ventana geminada, ventana típica del estilo mudéjar; en el último cuarto de siglo XVI se levantan los tres cuerpos restantes, de ladrillo, que participan ya del estilo renacentista; la torre queda rematada por una artística giralda.
     La portada trasera de acceso al templo data de la restauración del siglo XVIII y aquí también campea el escudo que muestra una granada; contrasta con esta portada el exterior de la capilla de los Zapata, fabricada con sillares de piedra, de estilo gótico florido con incorporación de elementos renacentistas; en el segundo cuerpo de la espadaña de torre de esta capilla aparecen los bustos de sus fundadores inscritos en medallones.
     El interior del templo contó originalmente con un bello artesonado de madera sustituido por bóvedas de arista sencilla en la importante reforma que se le practica al templo en el siglo XVIII; el proyecto de restauración es redactado por José de Hermosilla y Sandoval, arquitecto llerenense afincado en Madrid.
     En el interior, en la nave de la Epístola, destaca la capilla de la familia Zapata o de San Juan, de estilo gótico con elementos renacentistas; está delimitada del resto del templo por una verja de hierro gótica. Es en esta capilla donde se localiza la pintura “Cristo muerto en la cruz” de Francisco de Zurbarán, actualmente restaurado, y que formó parte del primitivo retablo de este templo.
     La capilla del Prior, a los pies del templo, fue fundada por el Prior Don Gonzalo de la Fuente en 1580.
     El retablo mayor, al igual que la actual imagen de la Virgen de la Granada, son obras contemporáneas realizadas a partir de 1936, debido al incendio que sufrió la iglesia; en el retablo hay que resaltar que las esculturas de S. Ignacio de Loyola y San Francisco Javier son barrocas y proceden del antiguo colegio jesuita, y posterior convento de la Merced.
     El camarín de la Virgen data de 1700 y en su interior se observa una decoración rococó con yeso blanco.
     Hay que destacar del interior de este templo la azulejería, tanto de la capilla de los Zapata como la que se localiza en la capilla del Prior. Un zócalo de azulejos compuesto de piezas de cuenca o arista se puede admirar en la de los Zapata y la del Prior cuenta con una muestra de azulejería pintada que representa una escena de la Reconquista y se atribuye al artista sevillano Cristóbal de Augusta (Ayuntamiento de Llerena).

Hospital e Iglesia de San Juan de Dios (Biblioteca Pública Municipal Arturo Gazul).-
     Estos dos edificios se corresponden con el antiguo hospital y la Iglesia de San Juan de Dios. Esta orden hospitalaria, que tiene su origen en la ciudad de Granada, remite al cabildo municipal de Llerena su deseo de instalarse en esta ciudad en el año 1671 para asistir a los pobres de la ciudad y desde entonces, y hasta el s. XVIII, se convirtió en el hospital más importante de la comarca.
     El hospital, el edificio cuya portada es de piedra de cantería, data del último tercio del siglo XVII. El vano de entrada se enmarca con molduras planas y un entablamento liso superior con adornos de pirámides y bolas; a ambos lados se levantan columnas acanaladas con capiteles diferentes; en el cuerpo superior se abre una hermosa ventana enmarcada por pilastras y rematada con una cornisa. En el interior se conserva un patio porticado con cuatro galerías de tres arcos de medio punto sobre esbeltas columnas de mármol con capitel de castañuelas.
     Actualmente este edificio es de propiedad municipal y acoge los Pisos Tutelados de la ciudad.
     La iglesia se construye para el hospital a mediados del siglo XVIII. En su fachada, de estilo barroco dieciochesco, se distinguen tres niveles, un primer nivel de ladrillo donde se localiza la portada de entrada y la granada emblemática de la Orden de San Juan de Dios; a ambos lados dos hornacinas con pilastras de ladrillo; en el segundo nivel hay dos vanos superpuestos y el último nivel se constituye con un par de torres elevadas en cada uno de los extremos. El interior se configura con una sola nave, decorada con un gran friso barroco, con capillas hornacinas entre pilastras; la cubierta se resuelve con una bóveda de medio cañón con lunetos y en el crucero una gran cúpula con cimborrio y linterna.
     Actualmente este edificio, también de propiedad municipal, acoge la Biblioteca Pública “Arturo Gazul”. Destacan, por su dimensión, las estanterías, realizadas en madera, ubicadas simulando antiguos retablos.
     A finales del 2007 es cuando comenzaron las obras de adecuación de esta iglesia para usos culturales mediante un convenio de colaboración entre el Ministerio de Fomento y el Ayuntamiento de Llerena. Desde el año 2010 la Biblioteca Municipal, que en los años 70 adopta el nombre de “Arturo Gazul”, va a ocupar este emplazamiento, sin embargo Llerena cuenta con  Biblioteca Municipal  desde 1928 y fue fundada como un patronato entre el Ateneo Llerenense y el Excmo. Ayuntamiento.
     Actualmente esta biblioteca está catalogada como una de las más singulares de España (Ayuntamiento de Llerena).

Palacio Consistorial.-
     La historia de este edificio atraviesa tres etapas que remiten a las diversas fases que constituyen el desarrollo de esta institución pública.
     El hecho de que en la Edad Media el gobierno municipal no tuviera bien definidas sus funciones se refleja en la falta de construcciones exclusivamente destinadas al cabildo. Por esta razón desde un principio éste se alberga en un edificio que va a recibir también otros usos con un carácter muy diferente.
     El concejo llerenense ocupó siempre el mismo emplazamiento en la Plaza Mayor. Su primera  fábrica, levantada en la Baja Edad Media incluía la carnicería en la planta inferior y el ayuntamiento en la superior, con dimensiones reducidas, ya que consistía únicamente en una sala con capilla; ofrecía poca consistencia, por lo que con frecuencia se hacían intervenciones para asegurar su estructura. Todas estas deficiencias desencadenan una serie de obras de reforma, realizadas entre 1601 y 1604, para disponer un nuevo local por lo que se adquirieron algunas viviendas contiguas. Tras esta reforma en la fachada principal del edificio se levantaban tres pórticos de sillares de piedra que daban paso al ayuntamiento y a la carnicería; en la fachada lateral se disponía otro pórtico de cantería para acceder a la alhóndiga.
     En el último tercio del siglo XIX se vuelven a realizar obras y son éstas las responsables del aspecto que presenta actualmente. Se trata de una fachada clasicista con balcones decorados con frontones que se alternan rectos y curvos y en los que se mantienen algunos elementos de la fachada primitiva como el pórtico de entrada, hoy cegado.
     La fachada de la calle Alhóndiga, actualmente calle Aurora, fue reedificada también, aunque aquí se respeta el pórtico de piedra existente. Cabe destacar en esta fachada en umbral de la puerta de acceso al edificio en el que se ha empleado una pieza arqueológica de origen romano, probablemente procedente de la antigua y cercana ciudad romana de Regina, en el que se puede leer la inscripción latina FVTVRAM YNQVIRMUS “Buscamos la futura…”
     El único elemento que hoy se conserva del cabildo antiguo es el patio porticado central que distribuye el conjunto de estancias del consistorio. Es una construcción clasicista de principios del siglo XVII que presenta planta trapezoidal y cuatro corredores, cada uno con tres arcos de medio punto sobre doce columnas de piedra de orden toscano. En las enjutas de los arcos, también labrados en piedra, se representan alternándose los escudos de Llerena y el escudo de armas del gobernador de la provincia de León, Diego Girón. En origen el patio también presentaba corredores en la planta superior, en los que presumiblemente los arcos de medio punto se sostendrían por columnas similares a las de la planta baja, pero a una escala menor. Aunque hoy en día esos corredores aparecen cegados, se conservan las columnas situadas en distintas estancias de la planta alta.
     Desde un punto de vista estilístico el ayuntamiento llerenense se encuadra dentro del eclecticismo, estilo arquitectónico más significativo del último tercio del siglo XIX (Ayuntamiento de Llerena).

Palacio Episcopal o Casa Prioral. Museo de Llerena.-
     El Palacio Episcopal o Casa Prioral fue la residencia de los priores y vicarios de San Marcos de León al ser Llerena capital de la diócesis priorato de San Marcos de León.
     La construcción actual data del último tercio del siglo XV, construcción que se inicia a instancias del Prior Garci Ramírez de Villaescusa, quien comprueba el mal estado del palacio y decide emprender la construcción de uno nuevo.
     Es aquí donde el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición tuvo su primera sede y se mantuvo en él hasta el año 1515 que se trasladó a la Casa Maestral.
     Cuando la Casa Prioral vuelve al poder de la Orden comienza la segunda fase constructiva, año 1549, afectando dichas obras sobre todo al patio central y estancias que lo rodean.
     La planta adopta la tipología de palacio renacentista organizado en torno a un patio central; la portada de la fachada principal de este mismo estilo es del siglo XV; el patio es una obra de estilo mudéjar en ladrillo visto, configurándose con arcos de medio punto peraltados en el  piso inferior y escarzanos en el superior, todos ellos enmarcados con alfiz y apoyados sobre pilares octogonales con sus respectivas basas y capiteles.
     La planta baja del Palacio se concibió como espacio público con la ubicación en la misma del salón de audiencias, la capilla, además de la zona de servicios y caballerizas; la planta alta del edificio es de un carácter más privado.
     A juzgar por los restos de pintura mural encontrados, el palacio debió estar en su mayor parte decorado por las mismas y en menor medida por esgrafiados en yeso.
     El salón de audiencias era un espacio de grandes dimensiones, comunicado por cuatro grandes arcos de medio punto con el jardín. La capilla, de reducidas dimensiones, se comunica con el salón mediante un arco ojival, y presenta en su frente un mural a modo de trampantojo que simula un retablo de estilo gótico, en el que se representa la escena de la contemplación del cuerpo muerto de Cristo en la calle central y a Santiago Peregrino y A San Agustín en las laterales, rematándose a modo de ático por una deesis.
     En la planta alta, en el siglo XVIII, se construyó un salón con bóveda encamonada en el que se ha conservado un mural con la representación del escudo del priorato superpuesto el escudo real y que conmemora la declaración de perpetuo del priorato.
     Merece especial mención la denominada como alcoba de la planta alta, que es una estancia de planta cuadrangular comunicada con los dos salones anexos mediante cuatro pequeñas puertas con arcos conopiales, y abierta a la calle por un interesante ajimez mudéjar de ladrillo con arcos de herradura apuntados y decoración de alfiz al exterior. En los zócalos de esta estancia las placas caladas enmarcan otras cuadrangulares con escenas pobladas de animales fantásticos como dragones, y otros humanos mezclados con una abigarrada decoración de cardina, así como temas heráldicos y epigrafitos entre los que se encuentra el escudo del prior Ramírez de Villaescusa (Ayuntamiento de Llerena).

Plaza de España.-
     La plaza mayor de Llerena, llamada oficialmente plaza de España, es el espacio público más importante y destacable de la localidad.
     La actual configuración  de la plaza es el resultado de una continua evolución llena de cambios y mejoras que respondían a las necesidades que la población iba teniendo con el paso del tiempo; aunque surge junto a la Iglesia de la Granada en la Edad Media, es en el siglo XVI cuando se realiza una importante reforma, anterior a estas obras este espacio no ofrecía la amplitud ni la apariencia de hoy en día.
     A principios del siglo XVI, y por mediación del licenciado Don Luis Zapata, la reina Doña Juana (la Loca) otorga permiso a la villa para celebrar mercado franco el martes, que comienza celebrándose en la plaza del Espíritu Santo, pero pronto se trasladaría a la Plaza Mayor. La necesidad de reformar la plaza para acoger convenientemente este creciente mercado fue la principal causa que esgrimió el cabildo para acometer a principios del siglo XVI la primera de las reformas; el objetivo fue la mejora y el ensanche del portal de la Cárcel. A finales de este mismo siglo se acomete la construcción del portal de la Fuente o de Morales.
     Estilísticamente la Plaza Mayor de Llerena resulta ser una admirable muestra de la arquitectura mudéjar. Los portales están cubiertos con madera, y están formados por arcos de medio punto de ladrillo con alfiz sobre pilares octogonales de piedra. Algunos de los pilares han sido sustituidos posteriormente por otras piezas de granito o piedra caliza, debido principalmente al desgaste sufrido por la erosión.
     El portal occidental está formado por 12 arcos de medio punto, de ladrillo encalado y columnas de cantería; es denominado popularmente de la Casineta, pero en el siglo XVI fue llamado portal de las Tiendas porque en él se localizaban diversos establecimientos comerciales; también se conoció como portal de la Cárcel, pues justo al lado se encontraba la Prisión de la Gobernación.
     En el portal de Morales, edificio similar al Portal de la Casineta, la sucesión es de 9 arcos también de medio punto. En ese portal se ha localizado la casa que probablemente habitara Francisco de Zurbarán con su segunda esposa Doña Beatriz de Morales, natural de Llerena.
     La fuente data del año 1618 y su diseño fue de Francisco de Zurbarán.
     La plaza era el escenario de todo tipo de actividades públicas y religiosas: mercados, autos de fe de la Santa Inquisición, procesiones y actos lúdico-festivos, como la fiesta de toros. Para todos estos actos y celebraciones era muy característico el repartimiento de balcones, realizado según la importancia y dignidad de la persona que las ocupaban (Ayuntamiento de Llerena).

Plaza de la Fuente Pellejera.-
     La Fuente Pellejera se sitúa en el extremo norte de la plaza del mismo nombre. El origen de la fuente es incierto, al menos la fuente tal y como se conoce hoy en día, ya que se cree que la ciudad se crea en torno a esta fuente y que precisamente es este el motivo de que la fuente aparezca en el escudo de la misma. La fuente que tras la restauración ha llegado a nuestros días, es una fuente escalonada, en sentido descendente a la cota del suelo, con gradas rectilíneas que conforman un cuadrado formadas por grandes sillares isódomos de arenisca. En el espacio central aparece un hexágono donde vierten las aguas de unos caños situados de modo alterno en los lados un grueso pilar también hexagonal, que se cierra en su parte superior de forma piramidal y se remataría en origen con una cruz de forja.
     Es especialmente interesante, el entorno de la fuente, con numerosas casas con fachadas que van desde el estilo gótico mudéjar del siglo XV, pasando por el renacentista del XVI, hasta el estilo barroco de los siglos XVII y XVIII. Destacan el conjunto de tres portadas del lado sur de la plaza. La primera de ellas cuenta como elemento más destacado, con un ajimez de doble arco de medio punto peraltado, enmarcado por alfiz con parteluz compuesto por una esbelta columnilla con capitel de castañuelas. La segunda, se trata de una portada blasonada del XVI, de estilo renacentista con un interesante blasón en el que combina la utilización de la piedra con el hierro. La tercera de ellas, conserva en su primera planta, una ventana con arco conopial típicamente del siglo XV. Algunos historiadores consideran esta plaza como parte de la antigua judería por su proximidad con la ermita de Santa Catalina, antigua sinagoga de la ciudad (Ayuntamiento de Llerena).

Recinto Amurallado.-
     En la época medieval el casco urbano de Llerena estuvo rodeado por una cerca amurallada, testimonio de la importancia que la ciudad medieval tuvo en su entorno.
     El origen del recinto amurallado es incierto; es posible que D. Lorenzo Suárez de Figueroa, maestre de la Orden de Santiago, ordenara su construcción entre 1387 y 1404, aunque también hay indicios de que  podría ser de principios del s. XIV. Los sucesivos maestrazgos de la orden santiaguista impulsaron mejoras en dicha muralla; la mayor parte del cerco amurallado fue reconstruido por el maestre don Fadrique a mediados del siglo XIV, de cuya época datan numerosos lienzos de muralla.
     La construcción es de argamasa, mampostería y ladrillo, usado de forma parcial en arcos, almenas, cubiertas y esquinas, todos, materiales habitualmente empleados por los árabes en este tipo de edificación; los lienzos se coronan con almenas sin remates o terminadas en formas piramidales y se refuerzan con torreones, en la mayoría de los casos de planta rectangular. También se han conservado algunos tramos construidos con tapial.
     La comunicación del recinto urbano con el exterior se efectuaba a través de cuatro puertas principales que se orientaban según los puntos cardinales; al norte la de Villagarcía, al Sur la de Reina, al Este la de Valencia y al Oeste la de Montemolín; actualmente se encuentran restauradas la puerta de Villagarcía y la Puerta de Montemolín, sobre la cual se levanta un original templete que alberga una hornacina decorada por pinturas al fresco con el tema de la Inmaculada y la paloma del Espíritu Santo, pinturas que habría que poner en relación con el voto o juramento del dogma de la Inmaculada para la entrada en la ciudad, como sucedía en otras localidades del sur de España.
     También existían un buen número de puertas menores o portillos que servían para acceder a la ciudad en zonas intermedias entre las puertas; se conserva perfectamente el que se localiza en este lugar, denominado “Portillo del Sol”.
     La cerca amurallada cerraba totalmente la ciudad y desempeñaba una misión defensiva; las puertas tenían una función fiscal, cobrándose impuestos por casi todas las mercancías que entraban en la ciudad para su posterior venta; además en caso de epidemias la función de esta muralla era la de aislamiento.
     El cerco íntegro se mantuvo en su totalidad hasta mediados del siglo XIX. Precisamente es en torno a este acceso, donde podemos contemplar uno de los mayores fragmentos del lienzo amurallado que ha llegado hasta nuestros días. Frente a él se ha dispuesto un espacio ajardinado que se conoce como plaza o parque Cieza de León en honor a Pedro Cieza de León, uno de los personajes ilustres llerenenses más renombrado, y considerado como uno de los principales cronistas de Indias. Con  tan sólo 15 años partió a América, continente en el que participó en diversas expediciones; aunque emigró como soldado; su curiosidad natural e inquietudes humanísticas le impulsaron a dedicar buena parte de su tiempo libre a la redacción de sus crónicas. Fue llamado “El príncipe de los cronistas de Indias” y es el autor de las “Crónicas del Perú”, conjunto de libros fundamentales e imprescindible para el conocimiento de la América precolombina. En su memoria, en este lugar, se ha erigido un monumento conformado por una escultura en la que se representa al personaje, recostado sobre un lecho de rocas en la acción de escribir, quizás llegada ya la noche, tal y como él mismo nos relata en sus crónicas “cuando otros descansaban, cansábame yo escribiendo” (Ayuntamiento de Llerena).

Palacio de los Zapata.-
     El Palacio de los Zapata fue construido en los inicios del siglo XVI por el que fuera consejero de los Reyes Católicos, Luis Zapata, y es sin duda uno de los edificios civiles más emblemáticos de Llerena. Este palacio pasó en 1570 a ser sede del Tribunal de la Inquisición siendo ésta la tercera y última residencia del Santo Oficio en Llerena. La sede inquisitorial de Llerena tenía jurisdicción sobre 527 villas y lugares, incluidos los obispados de Plasencia, Coria, Badajoz y Ciudad Rodrigo, así como los Prioratos de Santiago y Alcántara.
     Desde 1974 este edificio es el Palacio de Justicia albergando el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción del Partido Judicial de Llerena.
     La portada principal de acceso al Palacio de Justicia era la denominada Portada del Jardín del palacio de los Zapata; es de mediados del siglo XVI, de estilo renacentista y se organiza como un corredor con dos series de arquerías, cada una de éstas se compone de cinco arcos de medio punto peraltado sobre columnas ligeramente entorchadas que descansan sobre basas poligonales y se rematan con capiteles decorados con motivos vegetales y geométricos. La cornisa de la fachada está recorrida en toda su longitud por bolas de tipo isabelino. Además destaca la ventana esquinada de cantería que adorna una de las  esquinas de esta fachada.
     La estructura original del palacio quedó en gran parte destruida tras utilizarse como cuartel de las tropas francesas en la Guerra de Independencia. En este momento histórico desapareció la mayor parte de la zona más noble del palacio, como su patio principal de estilo plateresco o la capilla y los salones que según las descripciones que se conservan estaban ricamente decorados y cubiertos por artísticos artesonados labrados y dorados. También en esta fecha se destruyeron las dos antiguas fortalezas medievales anexas al palacio, el fortín y la denominada torre del airado. En el interior se conserva el patio central, un patio mudéjar del siglo XVI, de planta rectangular, que cuenta con dos pisos con 12 arcos de medio punto peraltados, encuadrados en alfiz sobre pilares octogonales, en planta baja, y 14 arcos de carpanel en la primera planta.
     El palacio de Los Zapata fue la mejor casa que tuvo caballero en España, según las crónicas de la época.
     La fachada principal de este palacio se denominó de la Inquisición y actualmente su portada está cegada. Esta portada es una muestra interesante del Plateresco construida con sillares de cantería; el vano dibuja un arco de medio punto rebajado; es probable que este primer arco estuviera cobijado por otro mayor de tipo conopial, pues se ve su arranque; toda la portada está enmarcada por un alfiz. La parte superior se encuentra hoy incompleta, hay un panel central con el escudo real flanqueado por los típicos salvajes en altorrelieve de perfil y de pie sobre repisas. Sobre esta portada se levanta una torre mirador de planta cuadrada (Ayuntamiento de Llerena).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Casa Maestral, Complejo Cultural de la Merced, Convento e Iglesia de Santa Clara, Casas Mudéjares, Iglesia de Santiago, Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, Hospital e Iglesia de San Juan de Dios -Biblioteca Arturo Gazul-, Palacio Consistorial, Palacio Episcopal o Casa Prioral -Museo de Llerena-, Plaza de España, Plaza de la Fuente Pellejera, Recinto Amurallado, y Palacio de los Zapata) de la localidad de Llerena, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.

viernes, 15 de agosto de 2025

La Iglesia Prioral de Santa María de la Asunción, en Carmona (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia Prioral de Santa María de la Asunción, en Carmona (Sevilla).
     Hoy, 15 de agosto, Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, Madre de Nuestro Dios y Señor Jesucristo, que, consumado el curso de su vida en la tierra, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria de los cielos. Esta verdad de fe, recibida de la tradición de la Iglesia, fue definida solemnemente por el papa Pío XII (1950) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Iglesia Prioral de Santa María de la Asunción, en Carmona (Sevilla).
     La Iglesia Prioral de Santa María de la Asunción, se encuentra en la plaza Marqués de las Torres, s/n; en Carmona (Sevilla).
     El sector más antiguo del templo está constituido por el Patio de los Naranjos, que se encuentra adosado a su muro izquierdo. Al parecer formó parte del patio de las abluciones de la antigua mezquita almohade derri­bada en 1424 para construir el templo cristiano. Presenta una galería porticada en dos de sus frentes, soportada por columnas de mármol o granito rematadas por cimacios, una de las cuales tiene una inscripción de época visigoda. En el lado norte del patio aparecen siete arcos, el central más amplio y peraltado y los laterales con forma de herradura apuntada. También son peraltados los arcos del flanco este que van encuadrados por un alfiz. La tipología de estos últimos y el despiece de los anteriores señalan que si pertenecieron a la obra islámica, fueron retocados en el siglo XV. A esta misma época corresponde la Capilla de los Apóstoles, situada en el lado norte, que se cubre con una bóveda de ocho paños sobre trompas angulares. Aunque tipológica­mente parece más antigua hay que fechar en el mismo siglo la portada del muro del este, que exteriormente presenta una sencilla arquivolta apuntada, encuadrada por alfiz y rematada por un alero de modillones. En el muro contrario se eleva la torre, constituida por cuatro cuerpos decrecientes y rematada por un chapitel piramidal. Fue construida entre el siglo XVI y el XIX, conociéndose la intervención del maestro cantero Francisco Gómez en 1702.
     El enorme templo gótico presenta planta de salón constituida por tres naves, con capillas entre los contrafuertes. Los soportes son pilares de sección poligonal o casi circular, según estén situados en las proxi­midades de los pies o de la cabecera del templo. Estos últimos presentan multitud de baquetones, que arrancan a distintas alturas, mientras los primeros ofrecen un esquema más simple. Esta misma diferencia muestran las bóvedas de nervaduras de las tres naves, que son sex­partitas en la zona de los pies y estrelladas en el sector de la cabecera. Especialmente complejo es el diseño de las nervaduras del cimborrio, levantado en el cuarto tramo de la nave central, que presenta en las claves y en los muros que lo soportan medallones de ángeles, santos y personajes legendarios. También aparecen bóvedas de nervaduras con forma estrellada en algunas capillas laterales, mientras en otras el abovedamiento es casetonado. Este mismo sistema se emplea en la sacristía. La capilla colateral izquierda, que presenta planta ochavada, se cubre con una cúpula rematada en linterna.
     La iglesia presenta tres portadas. La situada en el muro de los pies es neogótica; la del lateral izquierdo, abierta al Patio de los Naranjos, no está terminada; y la del muro derecho fue construida en 1775, y conjuntamente con el pórtico que la precede, denominado Lonja del Sol, por Antonio Chamorro con trazas de Antonio Matías de Figueroa o José Álvarez.
     La construcción del templo se inició en 1424, concluyéndose la primera fase en 1518. Durante estos años intervinieron en la obra Rodrigo Gibaja, el maestro mayor de la catedral de Sevilla, Alonso Rodríguez y Antón Gallego. Posteriormente trabajó en la iglesia el maestro Juan de Matienzo y en 1525 se inició la segunda etapa. En ella ocupó un papel destacado el arquitecto Diego de Riaño, a quien debe corresponder el abovedamiento del cimborrio. En 1542 figura al frente de las obras el maestro Juan de Escalona, quien diseñó la capilla de la Virgen de Gracia. Por una serie de problemas, al parecer de tipo laboral, se solicitó la presencia del maestro mayor de la catedral sevillana Hernán Ruiz para que tasase lo construido. Esta visita, fechada en 1566, dio nuevo impulso a la obra, que fue finalizada en 1578 por el arquitecto Pedro Díaz de Palacios. Por estos mismos años debió de edificarse el coro, situado exento en el tercer tramo de la nave central, que presenta elementos de estilo manierista. Diversas obras de reformas se ejecutaron en los siglos XVII y XVIII. Las últimas obras dignas de mención corresponden al siglo XIX, en el que se ejecutaron la portada de los pies, las dos de la capilla mayor y sus ventanales.
     El retablo mayor consta de banco, cuatro cuerpos de cinco calles y ático. Iniciado en el segundo cuarto del siglo XVI, su ejecución corrió a cargo sucesivamente de Nufro de Ortega y de Juan Bautista Vázquez. Finalizado en 1564, la policromía se realizó entre esa fecha y 1670. En los laterales del banco figuran relieves con los Padres de la Iglesia; en los cuerpos superiores se representan diversas escenas de la vida de Jesucristo y en el ático se sitúan la Coronación de la Virgen y el Calvario. El altar presenta un frontal de azulejos de superficie lisa y de cuenca fechable en el último tercio del siglo XVI. Dos leones lampareros de madera policromada de la misma fecha que el retablo se sitúan a ambos lados del presbiterio, donde asimismo figuran dos grandes lámparas de plata de principios del siglo XIX que presentan los punzones de los plateros sevillanos Palomino y Sánchez. El cancel de hierro que cierra el presbiterio y el púlpito del mismo material que allí aparece son obras de Pedro Fernández, quien los ejecutó en 1664.
     En la capilla de cabecera de la nave izquierda figura un templete neoclásico en el que recibe culto la Virgen de Gracia, escultura fechable a principios del siglo XIV, que lleva en sus manos un Niño Jesús del XV. Delante de este altar cuelgan cuatro lámparas de plata: una está fechada en 1698; dos son de principios del siglo XIX y presentan los punzones de Sevilla y del platero Palomino y la última es del siglo XVIII. Una vez en el muro de la nave, en primer lugar se halla un retablo del último cuarto del siglo XVIIII en el que figuran esculturas de santos de esa misma fecha y un Niño Jesús del XIX. Colgado en el muro se halla un lienzo de la Asunción de la Virgen firmado y fechado al dorso en 1665 por el pintor granadino Pedro Atanasio Bocanegra. A continuación se encuentra la capilla del Cristo de los Martirios, cerrada por medio de una reja fechada en 1537 y en cuyo interior aparece un retablo que se ha datado hacia 1550 y se atribuye a Roque Balduque. En el banco figuran relieves de santos y escenas de la Pasión; en el cuerpo central aparecen las imágenes del Calvario y los relieves del Descendimiento y la Calle de la Amargura; en el intradós se hallan relieves con temas de la Pasión y en el ático se encuentra la imagen de Dios Padre. En uno de los muros de esta capilla se halla un lienzo de la Huida a Egipto de finales del siglo XVII firmado por el pintor José García, y colocada delante del altar se sitúa una lámpara de plata fechada en 1797 que presenta el punzón del platero Guzmán. Una vez pasada la puerta de ingreso al templo se encuentra la capilla de la Virgen de Belén, cerrada por medio de una reja de finales del siglo XVI. En ella se sitúa un retablo de hacia 1770 que se ha atribuido a Miguel de Gálvez, en el que figuran una imagen de candelero de la Virgen con el Niño y esculturas de santas y santos de esa misma época. Completa el conjunto una serie de pequeñas pinturas. La capilla contigua es la sacramental, figurando en ella un retablo realizado en 1724 por Tomás Guisado. En la horna­cina central se encuentra una escultura de la Inmaculada ejecutada en 1719 por Pedro Duque Cornejo y en la superior figura una escultura de Santa Bárbara de la misma fecha que el retablo. En esta capilla se hallan cuatro lámparas de plata: una de ellas es de principios del siglo XVII; otra está fechada en 1800 y presenta los punzones de Sevilla y de los plateros Gargallo y García y las dos restantes son del XIX. La capilla siguiente tiene una reja fechada en 1841. Al fondo se encuentra un tríptico pintado hacia 1510 en el que figuran Santa Marina, San Andrés y San Bartolomé y en uno de los muros se sitúa una escultura de la Virgen con el Niño de mediados del XVII. A los pies de la nave se halla una gran pintura mural de San Cristóbal fechable a mediados del siglo XVIII, cronología que asimismo hay que fijar para el retablo que la enmarca. Sobre el banco se sitúa una escultura de San Antonio Abad del último tercio del siglo XVI.
     En la cabecera de la nave derecha se sitúa un retablo de dos cuerpos y ático, fechado en 1711 y obra de Juan de Gatica. En el centro figura una pintura sobre tabla de la Virgen de la Antigua de finales del siglo XV y en los laterales y en el segundo cuerpo aparecen esculturas de santos del momento del retablo. El frontal del altar es de azulejos de cuenca de finales del siglo XVI. En la capilla que sirve de tránsito a la sacristía se encuentra un grupo escultórico del Calvario fechable hacia 1500; un lienzo del Crucificado de finales del XVII de escuela granadina y una lám­para de plata fechada en 1724. A continuación se halla la capilla de San José, cuya reja realizó en 1540, y siguiendo un diseño de Martín de Gaínza, el rejero Pedro Ramírez. A Martín de Gaínza hay que vincular asimismo las trazas del retablo, cuyas pinturas sobre tabla ejecutó hacia 1540 Pedro de Campaña. En el banco aparecen representados San Jerónimo y San Atanasio, La Piedad y Santa Catalina y Santa Marta; en el primer cuer­po figuran San Bartolomé y el Martirio de este Santo; en el segundo cuerpo se hallan San Andrés, la Asunción de la Virgen y San Juan Bautista y en el ático se sitúa la Trinidad. En la hornacina central se halla una escultura de San José con el Niño del siglo XVIII. En esta misma capilla se encuentran un políptico pintado hacia 1500 en el que figuran siete pinturas sobre tabla con escenas de la Vida de Santo Tomás y cuatro lámparas de plata. Una de ellas está fechada en 1800 y presenta el punzón del platero sevillano Palomino y las otras tres son de finales del siglo XVIII. A continuación se encuentra la capilla del Sagrado Corazón, en la que figuran tres retablos. Dos son neoclásicos, apareciendo en ellos las imágenes de la Virgen del Carmen, imagen de candelero de mediados del siglo XVIII y de la Dolorosa, moderna. También es moderna la del Sagrado Corazón, que preside un retablo de hacia 1740 que se ha relacionado con José Maestre y Tomás Guisado. La capilla contigua presenta un retablo de finales del siglo XVIII en el que se sitúan las esculturas de esa misma época de la Virgen con el Niño, San Juan Bautista y San Buenaventura. En uno de los muros de esta capilla se encuentra una pintura del Cristo del Cachorro firmada en 1942 por Arpa y en el suelo aparece una lápida sepulcral de 1517. Una reja del último tercio del siglo XVI cierra la capilla contigua. En el testero se encuentra un retablo cuya arquitectura contrató Gaspar del Águila en 1580. Transformado y ampliado en el primer tercio del siglo XVII, las pinturas sobre tabla que lo integran corresponden a esa segunda etapa, pudiéndose vincular estilísticamente a Juan del Castillo. En esta misma capilla figuran dos reta­blos neoclásicos. En uno aparece un grupo escultórico de finales del XVIII que representa a Santa Lutgarda abrazando a Cristo y en otro se sitúa una escultura del beato Juan Grande de mediados del mismo siglo. En el muro de los pies de la nave se halla un retablo, obra que realizó Juan de Gatica entre 1710 y 1713, en el que figuran escul­turas de esa misma época de santos jesuitas y de San Sebastián y San Lorenzo.
     El coro se sitúa a los pies de la nave central. En su interior se localiza una sillería fechada en 1706 y que aparece decorada con relieves de santos y santas. En el lado exterior derecho aparece una pequeña capilla cerrada por  medio de una reja de finales del XVI en cuyo interior figura un lienzo de la Virgen con el Niño del último cuarto del XVII. El frontal del altar es de azulejos y está fechado en 1598, apareciendo en él la imagen de San Bartolomé. La capilla del lado opuesto está cerrada por medio de una reja fechada en 1601. En el interior aparece un retablo, de­dicado a la Inmaculada e integrado por pinturas sobre tablas, firmado y fechado en 1601 por Juan Bautista de Amiens. El frontal del altar es de azulejos de la misma fecha que el retablo, figurando en el centro un medallón con la Inmaculada. En el trascoro se sitúa un políptico pintado sobre tabla en el que se representan diversas escenas de la vida de San Pedro. Fechado en 1598, su ejecución se vincula a Juan Bautista de Amiens.
     En la sacristía son de destacar un aguamanil de mármol de finales del siglo XVI que está enmarcado por un panel de azulejos de cuenca de esa misma época; una cajonera de la primera mitad del siglo XVII; dos espejos con marcos de madera negra de esa misma fecha; una sacra fechada en 1755 y dos Crucificados, uno de finales del siglo XVI y otro del primer cuarto del XVIII. Entre las pinturas que allí se conservan sobresalen una Última Cena pintada sobre tabla del primer tercio del XVI y dos lienzos de mediados del XVII que representan a San Francisco de Asís y a San Juan Bautista. En una de las dependencias ane­jas a la sacristía se hallan tres Crucificados de marfil del XVII; otros tres de igual material del siglo XVIII de origen hispano-filipino y las imágenes en barro policromado de la Virgen y San José firmadas y fechadas en 1795 por Bonilla, que formaron parte de un Nacimiento.
     La parroquia de Santa María conserva uno de los tesoros de orfebrería más ricos de toda la provincia. Sobresalen unas cubiertas de plata dorada de un Evangelio de finales del siglo XIV que presentan medallones de esmaltes con el Calvario y los símbolos de los Evangelistas en uno de los lados y en el otro con el Pantocrátor, la Virgen, San Juan y ángeles; un portapaz de plata sobredorada de tracería gótica con incrustaciones de esmaltes de principios del XVI en cuyo centro figura Cristo atado a la columna y San Sebastián; un relicario de plata dorada de estilo gótico de igual cronología; una cruz parroquial de plata sobredorada con la manzana de traza gótica del primer tercio del siglo XVI y la cruz de principios del XVII; la gran custodia en forma de templete ejecutada entre 1579 y 1584 por Francisco Alfaro; un ostensorio del mismo maestro ejecutado en 1580 cuya manzana y resplandores son del primer cuarto del XVII; cuatro candelabros del mismo platero realizados en 1584; una naveta del último cuarto del XVI que presenta asimismo el punzón de Alfaro; dos ciriales de la misma época atribuibles a este mismo orfebre; unas crismeras del tercer cuarto del siglo XVI y un portapaz de plata sobredorada con el relieve de la Asunción en el centro de la misma fecha. Entre las piezas del siglo XVII destacan un cáliz de plata dorada con incrustaciones de esmaltes fechado en 1623; una cruz parroquial de metal dorado de la primera mitad del XVII que presenta, en el centro, medallones de la Virgen con el Niño y, en los extremos, relieves de santos; dos portapaces de finales de esta centuria con las imágenes de la Inmaculada y santos entre columnas salomónicas; un relicario de Santa Teresa fechado en 1687 y una bandeja petitoria de plata fechada en 1691. Entre las piezas del siglo XVIII hay que destacar, entre otras muchas, dos atriles de plata fechados en 1730, obras del platero de Carmona Antonio de Luna; un portaviático fechado en 1756; una cruz parroquial de plata dorada ejecutada en 1772 que pre­senta los punzones de Sevilla y de los plateros Cárdenas y Alexandre; un copón fechado en 1781; un relicario del Lignum Crucis fechado en 1788, que presenta el punzón del platero Camacho;  una palmatoria fechada en 1798 punzonada por el platero Juan Ruiz; dos portapaces decorados con rocallas que presentan los punzo­nes de Sevilla y de los orfebres Juan Ruiz y García; un guión de plata con los medallones de la Asunción y el Cordero místico del tercer cuarto del XVIII que presenta el punzón del maestro platero Cárdenas; un portaviático y un portapaz de finales del XVIII que presentan los punzones del platero Camacho; un relicario de San Juan Nepomuceno del tercer tercio del XVIII que presentan los punzones de Córdoba y del platero Aranda; unas sacras de igual fecha obra del platero José Alexandre; un portaviático de finales de esa centuria que ostenta el punzón del platero Gámiz y una bandeja de plata de finales del XVIII que presenta los punzones de los orfebres Cárdenas y Azada (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     Se encuentra situada en el centro del casco histórico de la ciudad de Carmona, formando un conjunto urbanístico muy destacado por su cercanía con la plaza mayor y proximidad al Convento de Agustinas Descalzas, a la antigua iglesia de San Teodomiro hoy del Salvador, a la Casa de los Aguilar y a los palacios de los Rueda y del Marqués de las Torres. 
     Desde el punto de vista arquitectónico nos encontramos ante el inmueble religioso más grande de la población, que ocupa la totalidad de una de las manzanas más céntricas e importantes del entramado urbano. En altura destaca la superposición de volúmenes de la construcción gótica del conjunto en la que destacan el cimborrio cubierto por un tejado a cuatro aguas, los contrafuertes externos, arbotantes, pináculos y terrazas planas de las bóvedas, así como la torre rematada por un chapitel piramidal. Los materiales utilizados en su construcción son fundamentalmente la piedra para construcción gótica-renacentista, alternada con el ladrillo y el tapial en los elementos mudéjares y barrocos.
     El sector más antiguo del templo está formado por el Patio de los Naranjos, que se encuentra adosado a su muro izquierdo. Al parecer formó parte del patio de las abluciones de la antigua mezquita almohade derribada en 1424 para construir la iglesia cristiana. El patio presenta una galería porticada en dos des sus frentes soportada por columnas de mármol o granito rematadas por cimacios, una de las cuales porta una inscripción de época visigoda, considerada como elemento reutilizada por la construcción árabe. El lado norte del patio consta de siete arcos, siendo el central el más amplio y peraltado y los laterales con forma de herradura apuntada. También son peraltados los arcos del lado Este, todos ellos enmarcados por su correspondiente alfiz. La tipología de estos últimos y el despiece de los anteriores señalan que aunque su pertenencia se adscribe a la construcción islámica sufrieron remodelaciones durante las obras llevadas a cabo en el siglo XV.
 A esta misma época corresponde la capilla de los Apóstoles, situada en el lado Norte, cubierta por bóveda octogonal sobre trompas angulares. Aunque tipológicamente más antigua hay que fechar en el mismo siglo la portada del muro Este, que exteriormente presenta una sencilla arquivolta apuntada, encuadrada por alfiz y rematada por un alero de modillones de rollo, situándose en el muro contrario la torre.
     El templo gótico, de grandes dimensiones, presenta planta de salón, en la que se inscribe el crucero, constituida por tres naves, divididas en cinco tramos, cabecera plana con dos tramos y capillas adosadas en las naves laterales situadas entre los contrafuertes. Las naves se separan por arcos apuntados que apoyan en pilares de sección poligonal o casi circular, según estén situados en las proximidades de los pies o de la cabecera del templo. Estos últimos presentan multitud de baquetones de distinta altura y grosor, a diferencia de los primeros que presentan una estructura más simple. 
     El segundo cuerpo de la nave central presenta ventanales apuntados góticos con vidrieras que aportan iluminación al interior del edificio.
     Igualmente encontramos gran diferencia decorativa entre las bóvedas de nervaduras de las tres naves, que son sexpartitas en la zona de los pies y estrelladas en el sector de la cabecera. En el centro del crucero se sitúa el cimborrio, más alto que el conjunto de los tramos de las bóvedas de la nave central, cuyo diseño de nervaduras es especialmente complejo, con pequeños vanos apuntados en sus laterales cerrados por vidrieras aumentando la sensación de claroscuro en el entramado de nervios que decoran el conjunto. Se encuentra ubicado en el cuarto tramo de la nave central, y presenta en las claves y en los muros que lo soportan medallones de ángeles, santos y personajes relacionados con la mitología.
     También aparecen bóvedas de nervadura gótica con forma estrellada en algunas de las capillas laterales, mientras que en otras la bóveda presenta baquetones entrecruzados que forman casetones, típico de la época de transición al Renacimiento, sistema que se repite también en las bóvedas de la sacristía.
     La iglesia cuenta con una serie de capillas adosadas a las naves laterales. Comenzando por los pies de la nave del Evangelio y en sentido de las agujas del reloj encontramos: capilla Bautismal, Capilla del Sagrario, puerta de acceso desde el Patio de los Naranjos, capilla del Cristo de los Milagros y capilla de la Virgen de Gracia de planta ochavada con cúpula rematada en linterna. En la cabecera de la nave central se sitúa la capilla mayor, seguida en la nave de la Epístola por la sacristía mayor de planta rectangular y cubierta por bóveda de casetones. A continuación encontramos la capilla de la Virgen de la Antigua unida a la del Calvario, le sigue la de San José, puerta de ingreso de la nave de la Epístola, capilla de la Virgen del Rosario, Capilla de la Virgen de la Paz y Capilla de los Barreda o de la Encarnación.
     El coro se encuentra ubicado en el penúltimo tramo de la nace central, cerrado en tres de sus frentes por muros perimetrales con elementos renacentistas y manieristas y reja al frente. Éste se une mediante la crujía o vía sacra con el presbiterio de la iglesia.
     El conjunto edilicio cuenta con tres puertas de ingreso distribuidas una en el cuarto tramo de la nave del Evangelio, otra a los pies de la nave central y la tercera en el cuarto tramo de la nave de la Epístola. Desde la calle se accede al Patio de los Naranjos mediante una portada que conjuga elementos renacentistas y barrocos. Parte de de un gran vano adintelado enmarcado por una moldura ancha con pequeñas orejeras en sus ángulos superiores. En la parte superior dos pilares rematados con copetes piramidales flanquean una hornacina de medio punto sobre la cual campea un frontón triangular apoyado en mensuras. Existe una portada que comunica este patio con la iglesia pero no está terminada, presentándose en ladrillo enmarca un vano adintelado coronado por un arco escarzado. La de los pies de la iglesia es neogótica, parte de un vano central adintelado rematado en arco conopial flanqueado por pináculos con cardinas. La de acceso a la nave de la Epístola fue construida en 1775 con el pórtico que la precede, denominado Lonja del Sol. Consta de dos cuerpos, el inferior es un paramento carente de decoración con de tres vanos rectangulares, el central de ingreso y los laterales ventanas, sobre el central un óculo circundado por una moldura ondulante. En el segundo cuerpo se centra toda la decoración del conjunto, sobre la cornisa del arquitrabe se dispone una hornacina de medio punto flanqueada por medias columnas sobre las que apoya un entablamento rematado por un frontón curvo coronado por copetes. Este cuerpo se presenta enmarcado por pares de grandes ménsulas sobre las que apoyan copetes.
     La torre, se encuentra situada a los pies de la iglesia, ocupando un espacio entre el Patio de los Naranjos y la capilla bautismal situada en el lado del Evangelio, por lo que se presenta integrada en el conjunto de la fachada principal. Consta de cuatro cuerpos, los tres primeros de planta rectangular y el restante cuadrado. El primer cuerpo o fuste presenta un aspecto macizo, careciendo de vanos de iluminación al interior, éste se presenta rematado por un entablamento sobre el que se asienta un antepecho con pilares en los ángulos sobre los que se asientan remates piramidales. Del centro emerge el segundo cuerpo, de menores dimensiones que el primero. Consta de cinco vanos de medio punto, enmarcados por alfiz y decoración de azulejos en las enjutas, distribuidos tres hacia el lado del Patio de los naranjos, dos hacia el lado opuesto y uno en el lado que da a la iglesia. El tercer cuerpo se encuentra rodeado de un antepecho calado en forma romboidal repitiendo el esquema decorativo del existente en el cuerpo inferior. Del centro emerge una estructura rectangular que presenta un vano adintelado con una esfera del reloj flanqueado por pares de pilastras en su lado mayor y pilastras simples en el lado menor, sobre las que se asienta el entablamento que sirve de soporte al cuerpo superior. La última planta es cuadrada a modo de arco cuadrifonte con un arco de medio punto peraltado en cada uno de sus frentes flanqueado por pilastras condecoración de azulejos. Este cuerpo se remata por un chapitel piramidal, recubierto por azulejos de color banzo y azul, coronando el conjunto una veleta con cruz de forja.
     La antigua mezquita almohade fue derribada en 1424 para edificar el templo cristiano, cuya primera fase fue finalizada en 1518. Durante este periodo intervinieron en la obra maestros de la talla de Rodrigo Gibaja, y los maestros mayores de la Catedral de Sevilla, Alonso Rodríguez y Antón Gallego. Posteriormente trabajó en la iglesia el maestro Juan de Matienzo, iniciándose a partir de 1525, la segunda etapa constructiva. En ella ocupó un papel destacado  el arquitecto Diego de Riaño, a quien debe corresponder el abovedamiento del cimborrio. En 1542 figura al frente de las obras el maestro Juan de Escalona, quien diseñó la capilla de la Virgen de Gracia. Por una serie de problemas relacionados con aspectos económicos y laborales, se solicitó en 1566 la presencia de Hernán Ruiz para que efectuase la tasación de lo que se había construido hasta el momento en estafase. Esta visita dio nuevo impulso a la obra, que fue finalizada en 1578 por el arquitecto Pedro Díaz de Palacios. Por estas fechas se debió de llevar a cabo el asentamiento del coro actual, en el penúltimo tramo de la nave central, ya que en sus elementos constructivos presenta aires manieristas. 
     A lo largo de los siglos XVII y XVIII se realizaron una serie de reformas, encuadrándose las últimas  en el siglo XIX, en el que se ejecutaron la portada de los pies, las dos de la capilla mayor y sus ventanales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
      Máximo exponente de la arquitectura religiosa carmonense, se levantó sobre el solar de la antigua mezquita mayor, de la que se conserva todavía el patio de las abluciones.
     La verdadera importancia de este conjunto arquitectónico radica en el templo cristiano, concebido según los patrones formales y constructivos del gótico catedralicio sevillano.
     El templo presenta planta de salón, con tres naves y capillas situadas entre los contrafuertes laterales. La construcción se realizó en dos fases durante los siglos XV y XVI. En la primera se levantaron los tramos que van de los pies hasta el coro, usando un lenguaje y estéticas góticos; en la segunda fase desempeñó un papel importante Diego de Riaño, imprimiendo ya una estética claramente renacentista a los tramos que llegan hasta la cabecera.
     Del periodo barroco se conservan la Puerta del Sol y la capilla Sacramental. A fines del siglo XIX se llevan a cabo una serie de reformas que le dan la imagen actual a la iglesia.
     Las obras de la torre se iniciaron en el S. XVI y concluyeron en el S. XIX. El capitel y el reloj se deben a una donación de Carlota Quintanilla.
Interés
     El calendario litúrgico visigótico grabado en uno de los fustes de las columnas del patio.
     El retablo mayor, realizado en 1563 por Juan Bautista Vázquez, presenta relieves alusivos a la vida de Jesús, intercalados con escenas marianas.
     La sacristía mayor no sólo es interesante por su arquitectura sino también por el tesoro artístico que encierra.
     Entre las piezas de orfebrería, destaca la custodia procesional, realizada por Francisco Alfaro entre 1579 y 1584.
     La talla gótica de la Virgen de Gracia, patrona de la ciudad.
     En la antesacristía hay una Inmaculada tallada por Pedro Duque Cornejo en 1724.
     La bóveda estrellada del cimborrio, situado en el cuarto tramo de la nave central y además la Capilla del Cristo de Los Martirios de estilo flamenco.
     Desde 1997 la Prioral cuenta con una sala de exposición permanente con las piezas de orfebrería, ornamentos y pinturas de Zurbarán y Bocanegra.
     La comunidad de Santa María, el Divino Salvador y Santiago le da la bienvenida al templo prioral de Carmona. Un espacio de Fe declarado Bien de Interés Cultural que alberga entre sus paredes uno de los más importantes y antiguos conjuntos religiosos de Andalucía, fruto de la devoción local.
1. Origen
     Desde el exterior no se intuye la carga de historia que sostienen los muros de esta iglesia. Solo al acceder al Patio de los Naran­jos podemos hacernos a la idea del ingente legado cultural que vamos a contemplar.
     Este jardín recoge 2.000 años de cultura religiosa de un vistazo. Las arcadas que hoy son recepción del templo se levantaron afines del siglo XII para el patio de abluciones de la mezquita alhama con piezas reaprovechadas de construcciones templarias anteriores. La imponente obra almohade combina arcadas de herradura sobre pilares de ladrillo con columnas y capiteles romanos, uno de los cuales es utilizado en la etapa visigoda para grabar un calendario litúrgico, constituyendo el documento más antiguo de la cristiandad en la Diócesis de Sevilla.
2. Construcción
          En 1424 se inicia la construcción del edificio actual por la ruina que presentaba la mezquita. Su elevación comienza por los pies y en ella participan maestros canteros relacionados con la obra de la Catedral de Sevilla.
     El templo, de estilo gótico tardío, es de planta basilical con tres naves y crucero, totalmente realizado en piedra, menos en las capillas adosadas con posterioridad. Tiene dos etapas constructivas. La primera, de líneas básicas y puras, termina en 1518 y llega hasta la reja del coro, estando marcada por una pequeña lápida en el suelo que dispone el nombre del maestro cantero Antón Gallego. Nombre que se repite en la cercana Cueva de la Batida de donde se toma la piedra del edificio.
     El resto del inmueble es constructiva y decorativamente más complejo. Sus trazas corresponden a los maestros Diego de Riaño, Juan de Escalona y Hernán Ruiz II -diseñador del remate de la Giralda-, que son los causantes de que el crucero se eleve sin miedo, los pilares se hagan poligonales, las bóvedas se llenen de nervaduras, los ventanales se abran con mayor luz.
3. Bóveda celeste.
     Las bóvedas de Santa María simbolizan el cielo eterno. En ellas se muestran los ejemplos más propicios para que los fieles carmonenses del siglo XVI lleguen a la santidad.
     Esta narración tiene su punto álgido en el el crucero. En sus tramos laterales se disponen los signos de María y en el más cercano al presbiterio los instrumentos de la Pasión de Cristo. Pero es en el cimborrio -el centro del templo, el lugar más elevado e iluminado- donde la carga simbólica es mayor. Jalonando los ventanales se disponen los profetas mayores, como pilares de la Iglesia. Ya en la bóveda se suceden los escudos de Carlos V, el Concejo de Carmona, el papa y el arzobispo gobernante. Y en el círculo central, los Apóstoles y la Asunción de María.
4. Biblia de los pobres.
     El coro exento y los retablos son espacios exclusivos del arte hispánico. El primero es un espacio de oración y representación para la jerarquía eclesiástica. Y el segundo un instrumento didáctico y simbólico que intenta suplir el analfabetismo de la comunidad.
     El retablo mayor se eleva sobre el Altar, lugar donde se lleva a cabo la Eucaristía. Es una obra capital del estilo plateresco realizada en madera tallada, dorada y policromada, bajo las trazas de Nufro Ortega (1559) y la escultura de Juan Bautista Vázquez el Viejo y su obrador (finalizado en 1565). Este aparato es una ventana a la Gloria y en él se recogen escenas de la vida de Cristo. Estando el tramo central dedicado a la titular de la iglesia. Su lectura se hace de la siguiente manera:
     1 San Jerónimo / 2 San Agustín / 3 San Pedro / 4 San Pablo / 5 San Gregorio / 6 San Ambrosio / 7 Anunciación / 8 Visitación / 9 Nacimiento / 10 Epifanía / 11 Circuncisión / 12 Huida a Egipto / 13 Jesús entre los doctores / 14 Sagrada Cena / 15 Oración en el huerto / 16 Prendimiento / 17 Flagelación / 18 Calle de la amargura / 19 Piedad / 20 Santo entierro / 21 Resurrección / 22 Ascensión / 23 Pentecostés / 24 Buen Pastor / 25 Virgen de la Sede / 26 Asunción / 27 Coronación de la Virgen / 28 Crucifixión.
5. Devoción.
     La Virgen de Gracia es la patrona de Carmona. Según la leyenda fue hallada en 1290 por un pastor dentro de una gruta. Al conocerse la noticia los carmonenses la trasladaron a la ciudad pero a la mañana siguiente volvió a aparecer en la misma cueva, hecho que se inter­pretó como milagro edificándose una ermita en el lugar, a fin de darle cobijo, rendirle culto y mantener a cubierto la cueva y su agua curativa.
     En su configuración original esta imagen es una talla románica sedente del siglo XIII, pero fue adaptada en el Renacimiento para poderse vestir al modo en que lo hacían las reinas contemporáneas. Mantiene uno de los mayores ajuares marianos que existen en la Península Durante todo el año los vecinos se acercan con flores y velas a pedir su intercesión, pero es durante la Novena, a comienzos del mes de septiembre, cuando la ciudad se vuelca con romerías, oraciones, misas en su honor.
6 y 7. Tesoro.
     La visita a Santa María de la Asunción no estaría completa sin visitar el museo que custodia el tesoro de la parroquia.
     La planta baja, ubicada en la capilla de los Apóstoles, está dedicada al culto del santísimo Sacramento, destacando la custodia de plata de Francisco de Alfaro, obra renacentista que procesiona en el Corpus Christi, así como la estrella y la corona barrocas del retablo efímero de la misma festividad.
     Mientras en los cuartos superiores, antiguas dependencias de la Universidad de Beneficiados, se conservan los objetos destinados al culto divino. Cruces, cálices, copones, vieras, crismeras, portapaces, relica­rios... góticos, renacentistas, barrocos... junto a obras de arte maestras como el Cristo tardogótico de la Clemencia, el ajuar de la virgen de los Reyes o el conjunto de óleos de la escuela de Francisco de Zurbarán (Ayuntamiento de Carmona).
     Máximo exponente de la arquitectura religiosa carmonense y su inmueble más grande.
     La antigua mezquita almohade fue derribada en 1424 para edificar el templo cristiano, cuya primera fase fue finalizada en 1518. De ella se conserva el patio de las abluciones.
     El sector más antiguo del templo está formado por el Patio de los Naranjos, que se encuentra adosado a su muro izquierdo. El patio presenta una galería porticada en dos de sus frentes. 
     La verdadera importancia de este conjunto arquitectónico radica en el templo cristiano, concebido según la estética tardogótica andaluza. El templo, de grandes dimensiones, presenta planta de salón, con tres naves y capillas situadas entre los contrafuertes laterales. La construcción se realizó en dos fases durante los siglos XV y XVI. En la primera se realizó hasta el coro y, en la segunda, desempeñó un papel importante Diego de Riaño. Del periodo barroco se conservan la Puerta del Sol y la capilla Sacramental. Las obras de la torre se iniciaron en el siglo XVI y concluyeron en el XIX. El segundo cuerpo de la nave central presenta ventanales apuntados góticos con vidrieras que aportan iluminación al interior del edificio. El capitel y el reloj se deben a una donación de Carlota Quintana.
     La torre se encuentra situada a los pies de la iglesia, ocupando un espacio entre el Patio de los Naranjos y la capilla bautismal situada en el lado del Evangelio.
     La visita a la colección permanente se realiza conjuntamente con la visita a la iglesia prioral de Santa María. Esta exposición recoge más de 150 piezas de orfebrería, bordado, literatura, pintura y escultura de diferentes épocas y estilos que fueron dejando su huella en la parroquia de Santa María a lo largo de ocho siglos.
     Declarado Bien de Interés Cultural desde 1931.
Horario
     Mañanas: de martes a sábado de 9:30 a 14:00.
     Tardes: martes y miércoles de 17:00 a 19:00 y jueves y viernes de 17:00 a 18:30.
     Lunes, cerrado todo el día (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María;
La creencia y el dogma
   Hacia finales del siglo XIII desapareció el tema de la Resurrección de la Virgen, que fue reemplazado por la Asunción.
   En el Evangelio no se habla de la Asunción de la Virgen. Se trata de una leyenda tardía, copiada en el siglo VI del Arrebatamiento del profeta Elías y de la Ascensión de Cristo. En el siglo VIII, la Iglesia de Roma todavía consideraba la Asunción cor­poral de la Virgen una opinión piadosa y no un dogma. Los bizantinos se niegan a admitirlo y prefieren  atenerse a la Dormición (Koimesis).
   Fue en ocasión del Año santo de 1950, cuando el papa Pío XII proclamó el dogma de la Asunción.
La evolución del tema
   La expresión Asunción es significativa: se opone a la Ascensión, como lo pasivo a lo activo. Es decir, la Virgen no asciende al cielo por sus propios medios, como Cristo, sino que es elevada al Paraíso sobre las alas de los ángeles.
1. Desde la Asunción del alma a la del cuerpo
   El arte bizantino representa la Asunción del alma de la Virgen, recogida por Cristo en su lecho de muerte; y el arte de Occidente, su Asunción corporal fuera de la tumba donde los apóstoles la habían sepultado.
   Por lo tanto debe distinguirse en iconografía la Asunción del alma de la Virgen en forma de niña y la Asunción de su cuerpo glorioso. Es lo que se denomina Assumptio animae (Seelenaufnahme) y Assumptio corporis (Himmelfahrt des wiederbeseelten Leibes).
   Cristo regresó trayendo su alma que se unió nuevamente con su cuerpo. La Virgen, en actitud de orante, eleva las manos unidas, en una mandorla llevada por ángeles, encima de la tumba abierta alrededor de la cual están reunidos los apóstoles. La tumba está, ya vacía, ya llena, como un macetero fúnebre, de lirios y rosas blancas que, según San Juan Damasceno, exhalaban un delicioso perfume.
   Ciertas fórmulas usuales en el siglo XII son particularmente originales. En una miniatura de un manuscrito de Glasgow, se ve a la Virgen subir al cielo en forma de momia envuelta en fajas, como un vapor blanco asciende por una chimenea cuyas paredes fuesen ángeles.
   Un bajorrelieve de Autun representa a la Virgen agujereando la bóveda del arca fúnebre igual que Cristo atraviesa la puerta del sepulcro sellado sin romper los sellos.
   Para estar protegida de eventuales ataques de demonios durante el trayecto, a veces la Virgen resucitada está escoltada por los arcángeles Miguel y Gabriel, que la protegen contra los poderes del Infierno.
   De manera excepcional, María está sentada en un bajorrelieve esculpido por Donatello para la tumba del cardenal Brancacci, en Nápoles.
   Aunque la Asunción representa la Subida de la Virgen al cielo y la Inmaculada Concepción su Descenso hacia la tierra, era inevitable que se produjese una contaminación entre ambos temas. Por la influencia de las Letanías de Loreto, la Virgen de la Asunción generalmente está representada de pie, sobre un creciente de la luna, con la frente ceñida por doce estrellas, como la mujer del Apocalipsis. De esa manera la Assunta tiende a confundirse con la Immaculata.
   El Speculum Humanae Salvationis explica detalladamente esta representación de la Virgen copiada de la mujer del Apocalipsis, con los pies sobre un creciente de la luna y la cabeza coronada de estrellas.
   La Mujer apocalíptica que escapa al dragón es la imagen de la Virgen elevada al cielo. La luna que ella pisa es el símbolo de las cosas cambiantes del bajo mundo terrenal. Las doce estrellas que iluminan su cabeza recuerdan a los doce apóstoles reunidos en torno a su lecho, en el momento de su muerte.
2. Transformación de la Asunción en Ascensión
   A causa de otra confusión iconográfica, la Asunción pierde su carácter original para convertirse en Ascensión. En vez de ser elevada al cielo por ángeles, la Virgen vuela sola, con los brazos extendidos, ante el asombro de los apóstoles; los ángeles que la rodean se limitan a formarle cortejo.
   A veces hasta aparece provista de grandes alas de águila, como las que el Apocalipsis atribuye a la mujer perseguida por el dragón. 
   Esta transformación se consumó en el arte italiano del siglo XVI. El ejemplo más célebre de esta Ascensión de la Virgen, que ya no justifica el nombre de Asunción, es el gran cuadro de altar pintado por Tiziano en 1518 para la iglesia de los Frari de Venecia.
   Sin embargo, esta nueva fórmula no eliminó completamente a la antigua. En el siglo XVII, Guido Reni y Poussin hacen elevar a la Virgen mediante grandes ángeles.
Temas anexos
El milagro de las flores en la tumba vacía

   Los apóstoles comprueban que el sarcófago que usaron para sepultar a la Virgen está vacío y lleno de flores. 
 Este episodio se inventó para formar pareja con la visita de las Santas Mujeres al Sepulcro, que encuentran vacía la tumba de Cristo, y sobre la tapa volcada del sarcófago, un ángel que les anuncia que Cristo ha resucitado.
El sacro cinturón
   Otra innovación del arte italiano es la añadidura al tema de la Asunción de la leyenda que cuenta que Tomás, el apóstol incrédulo, habría recibido el cinturón de la Virgen, que ésta dejó caer para convencerle de la realización del milagro. Pero al tiempo que la transformación de la Asunción en Ascensión se difundió en todo el arte cristiano, la iconografía de El Sacro Cinturón de la Virgen se mantuvo casi exclusivamente toscana.
   Esta devoción estaba localizada en Prato, cerca de Florencia, donde se venera­ba la Sacra Cintola desde el siglo XII. Eso explica que se trate de un motivo tan frecuente en la escuela florentina: es por ese signo que se reconocen las Asunciones toscanas.
   La fuente de esta leyenda, inventada para formar pareja con la Aparición de Cristo resucitado al apóstol Tomás, es el Arrebatamiento del profeta Elías, quien, desde lo alto de su carro de fuego, lanza su manto mágico a su discípulo Eliseo. Se ha supuesto, ingeniosamente, que el estrecho cinturón con forma de cordón cogido por Tomás, materializado por la imaginación popular, era el vínculo místico que unía a la Virgen con los apóstoles; pero el origen bíblico es más verosímil que un despropósito iconográfico.
   Según la versión más difundida, el apóstol Tomás, que se encontraba solo en el monte de los Olivos, vio ángeles que elevaban al cielo el cuerpo de la Virgen. Suplicó a ésta que le dejase una señal, y la Virgen dejó caer su cinturón. Después, se reunió con los apóstoles y les aseguró que el cadáver de la Virgen ya no estaba en su tumba. La abrieron, y así era: estaba vacía. Tomás contó entonces que vio a la Virgen elevarse al cielo, y mostró como prueba el cinturón que tenía en las manos.
   De acuerdo con otra tradición, Santo Tomás llegó retrasado una vez más, aunque regresaba de La India, lo cual constituye una circunstancia atenuante. Para contemplar de nuevo el rostro de la Madre del Redentor, hizo abrir la tumba. El cuerpo había desaparecido, y en el sarcófago sólo quedaba la mortaja que exhalaba un perfume celestial. Los apóstoles concluyeron que la Virgen había resucitado; pero Tomás permanecía escéptico. Fue entonces cuando la Virgen, para convencerlo, dejó caer su cinturón desde lo alto del cielo.
   De manera que en el primer caso, Tomás recibe el cinturón sin testigos, y en el segundo, en presencia de los apóstoles.
   La Madonna della Cintola se diferencia de la Assunta porque la primera mira hacia abajo donde se encuentra Santo Tomás, en vez de dirigir la mirada al cielo (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, Madre de Nuestro Dios y Señor Jesucristo;
   En Oriente, donde surge, se la denomina Dormición o Tránsito de María. Se la cree fiesta de origen jerosolimitano, surgida como memoria de la dedicación de la iglesia que hizo construir la Emperatriz Eudoxia (+404) en el lugar de la Tumba de la Virgen en Getsemaní3, que se debió extender progresivamente, dedicada, con el apoyo de los apócrifos asuncionistas, a la glorificación de María.  No olvidemos que esta fiesta corresponde al dies natalis de otro santo pero con una completa glorificación por la radicalidad de su redención, pues es inmaculada, y su íntima unión a su Hijo en la Obra de la Redención, por su maternidad divina y su corredención. Se celebraba ya en el siglo V en Palestina, en Siria y en sus áreas de influencia. Hacia la mitad del siglo VI estaba difundida con la dedicación a este misterio de la Asunción por todo Oriente, al asumir tal carácter la fiesta mariana del siglo IV, hasta convertirse en una fiesta muy popular y de precepto.  El Emperador Mauricio (+602) la extendió a todo el Imperio Bizantino en la fecha del quince de agosto. Juan de Tesalónica, a principios del siglo VII, en su sermón sobre la dormición de la Virgen, afirma que se celebraba en casi todas las Iglesias orientales.  Fue introducida en Occidente en el siglo VII, seguramente por la influencia de los monjes orientales, pero en enero. El día uno en Roma y el dieciocho en otras partes, como consta en el Martirologio Jeronimiano, en el Calendario de Luca, en el de Corbia y en otros. De la Galia conservamos la más antigua mención a esta fecha, quizá importada de Antioquía, donde se celebraba la Memoria de la Santa Madre de Dios, por obra de Casiano y los monjes lirinenses, como lo atestigua ya San Gregorio de Tours (+594). Fue ratificada por el Papa Sergio I (687-701), de origen sirio, que, como ya hemos comentado, prescribió en esta fiesta una procesión como en las de la Anunciación, la Purificación y la Natividad de la Virgen, que se estuvo celebrando hasta 1566, y fue quien la dotó seguro de solemne vigilia con ayuno.  Inglaterra la adoptó de manera oficial en el Concilio de Cloverhoe del 747, presidido por Cutberto, Arzobispo de Canterbury, y en Francia, en el Concilio de Maguncia del 813, en su canon 36, la declara de precepto. Hacia fines del siglo VIII se cambió en Occidente el título de Dormición por el de Asunción, como consta en el sacramentario que el Papa Adriano I (+795) envió a Carlomagno. León IV en el 847 revigorizó su solemne vigilia y le añadió octava. En Francia, aunque se adoptó la fiesta, hubo cierta oposición a la entonces creencia de la asunción corporal de María, que no fue suficientemente fuerte para rechazar el término Asunción.  De su introducción en la Península Ibérica no hay nada seguro antes del siglo VII, en que dan testimonio de ella San Isidoro de Sevilla y, más claramente, San Ildefonso de Toledo. Durante el periodo carolingio la fiesta sufre un cierto eclipse en Occidente por la difusión de un tratado en contra de la creencia asuncionista escrito por Pascasio Radberto bajo el pseudónimo de San Jerónimo. Un segundo tratado anónimo de finales del siglo IX, atribuido a San Agustín, que aceptaba las críticas de los apócrifos y se basaba en bases teológicas sólidas, relanza de nuevo el tema. Consumada la separación de las Iglesias orientales, la fiesta siguió tomando auge en ellas. El Emperador Manuel Commeno prescribió para ella el descanso festivo en 1166. Más tarde, en el siglo XIV, el Emperador Andrónico II emitió un decreto por el que consagraba a la Asunción el mes de agosto. En la Baja Edad Media se fue perfilando con precisión el contenido de fe de la fiesta y se fue popularizando. En el Breviario de San Pío V Ghislieri se suprimieron las dudas o imprecisiones de los textos de la fiesta.  
   Finalmente, en 1950, con motivo de la proclamación dogmática de este misterio, se redactaron unos nuevos formularios en que se exponía más claramente la verdad dogmática, recogidos en la Misa Signum magnum publicada al año siguiente. En el Misal actual del uso ordinario se han enriquecido de nuevo los textos y se le añadido una misa de vigilia. En el área alemana se practica en esta fiesta la bendición de hierbas, que no está originariamente vinculada a ella. Se remonta a orígenes paganos, y se ubica en esta fecha por ser verano avanzado, en que aquéllas esparcen su más fuerte aroma. Las hierbas que se bendicen varían según las comarcas, para la que encontramos un Ordo en el siglo X. Se guardan estas plantas como protección contra el fuego y contra el rayo. Posteriormente estas plantas se vinculan simbólicamente a María, flor de las flores. 
   En la Iglesia Bizantina es la fiesta mariana por excelencia y se prolonga por todo el mes de agosto, que es en Oriente, por eso, el mes de María: catorce días de preparación (cuaresma de la Virgen) y octava. Así el año litúrgico oriental adquiere un marcado carácter mariano, pues desarrollándose entre el uno de septiembre y el treinta y uno de agosto, comienza con la fiesta de la Natividad de María y termina con la de su Asunción (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia Prioral de Santa María de la Asunción, en Carmona (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia.

Más sobre la localidad de Carmona (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.