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martes, 7 de enero de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación, Ruta de la Vía Verde de La Maquinilla, Museo Histórico y del Territorio Minero, Castillo, Ermita de Nuestra Señora del Castillo, y Ermita de Nuestra Señora de los Remedios) de la localidad de Belmez, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte
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     Lo primero que se divisa de Belmez desde la lejanía es su castillo, cuyo azulado pedestal rocoso se eleva en el horizonte como un centinela guardián del Guadiato. De cerca, impresiona el abrupto peñasco que sirve de cimiento a la fortaleza. A sus pies se extiende mansamente un caserío de tejados rojizos, sobre los que emerge la torre parroquial, que ha de sentir complejo de inferioridad ante la abrumadora vecindad del castillo.
     Villa situada en el Valle del Guadiato junto a la carretera N-432.
     Distancia a Córdoba: 71 Km.
     Altitud: 532 m.
     Extensión: 211 Km2
     Habitantes: 2.921.
     Gentilicio: Belmezanos.
     Mancomunidad: Valle del Guadiato.
     Según el historiador R. Córdoba, Belmez pudo surgir en el siglo XII, en torno a una torre vigía dependiente de Zuheros (que no hay que confundir con el de las Subbéticas), la población más destacada de este territorio durante la dominación almohade, que se despobló tras la conquista cristiana. Belmez permaneció vinculada a Córdoba salvo algunos aislados periodos a raíz de esporádicas concesiones señoriales. El descubrimiento de los recursos carboníferos, a partir de 1770, abrirá una etapa de esplendor económico que iniciará su apogeo a mediados del siglo XIX.
     Vídeo promocional: https://youtu.be/_H4izpOgMzs
     Más Información: Ayuntamiento de Belmez | Corazón del Guadiato
     Oficina Municipal de Turismo / Museo Histórico de Belmez y del Territorio Minero
     Calle Córdoba, 3
     673101817
     museohistoricobelmez@hotmail.com (Diputación Provincial de Córdoba).
     Su importante castillo fue ganado a los almohades en 1235 por Fernando III. Se le menciona en 1245 como torre vigía dependiente de Zuheros, que por entonces pertenecía a la orden de Calatrava. Durante el siglo XV fue del conde de Belalcázar, Gutierre de Sotomayor, luego del Concejo de Córdoba y después de la orden de Calatrava. En 1597 la villa compró su independencia, quedando reducida la jurisdicción de la Orden a cuestiones propias. Se conservan las ermitas de Nuestra Señora del Castillo y de Nuestra Señora de los Remedios, ésta última construida en el siglo XVI pero muy reformada en el siglo XVIII (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Belmez, con su castillo encaramado en una roca, que domina la población y toda la llanura circundante. Al oeste se entraría muy pronto, apenas en 15 kilómetros, en el Parque Natural de Hornachuelos (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).
     El viejo castillo medieval, los diseminados cerros de carbón y, más recientemente, el pantano de Sierra Boyera, configuran la fisonomía de este pueblo serrano de la comarca del Alto Guadiato.
Historia
     El desarrollo y posterior decadencia de la ciudad está íntimamente ligado a la minería del carbón, cuyas ricas vetas, descubiertas a finales del siglo XVIII, se explotaron intensamente durante todo el XIX y principios del XX.
     Anteriormente, desde la Edad Media, fue cabeza de una extensa zona que abarcaba las poblaciones de El Hoyo, Doña Rama y Peñarroya, hasta que, con la aparición del carbón, esta última terminó constituyendo su propio término municipal.
Gastronomía
     El Belmez ganadero produce excelentes corderos y cerdos. Una de las recetas más suculentas que pueden degustarse es el pernil de cordero, asado al horno con ajo y brandy.
     Platos tradicionales son también el potaje de garbanzos con espinacas y las patatas rellenas con masa de albóndigas.
Fiestas
     Del 7 al 11 de septiembre se celebra la feria de la Virgen de los Remedios, con traslado de la patrona desde su ermita a la parroquia, renovación ante el Ayuntamiento de su condición de alcaldesa perpetua y desfile de gigantes y cabezudos.
VISITA
     El castillo domina todas las panorámica de la localidad. Se encuentra muy deteriorado pero es interesante su visita por las magníficas vistas que proporciona. En la plaza de la Iglesia, al final de la calle Córdoba, donde se levanta el edificio decimonónico del Ayuntamiento de ladrillo rojo y granito, está la parroquia de la Anunciación, que alza contra el azul del cielo su torre mudéjar de ladrillo serrano de color rojo. Conviene fijarse en las gárgolas que lanzan el agua de lluvia de los tejados de un buen número de casas; simulan con gracia bocas de animales (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación.-
     Se construyó en el siglo XVI con intervención de Hernán Ruiz en 1562, de Martín Ordóñez en 1589, siguiendo directrices de su hermano Herán Ruiz III, y de Blas de Masavel en el XVII. El retablo mayor es obra de Martín de la Torre y Francisco de Vera, de fines del XVI. Muestra interesantes columnas con el tercio inferior tallado con figuras alegóricas. Las pinturas se atribuyen a Felipe Poblete en 1633; hacia 1940 las restauró Rafael Díaz Peno, a quien se deben también las del banco y ático. Representan la Adoración de los Pastores, la Epifanía, María Magdalena y Santa Beatriz de Silva. Preside el retablo la Virgen del Pilar, que tiene encima una pintura de la Anunciación, de hacia 1640, procedente de la iglesia de la Compañía de Córdoba.
     En la segunda capilla de la izquierda se encuentra la urna con Cristo Yacente, atribuido al imaginero Antonio Castillo Lastrucci, de hacia 1950. La de San José tiene retablo barroco del XVIII, con imágenes de serie. Lo mismo la de la Virgen del Carmen, que luce en el ático del retablo una pintura de la Virgen de Villaviciosa. La última capilla guarda el Crucificado del Silencio, obra de Castillo Lastrucci de 1945, restaurado en 1998 por Antonio Bernal y Francisco Romero.
     Por el lado derecho se ve la capilla del Nazareno, con retablo del XVII que tiene en el ático una pintura de San Acisclo; el titular se atribuye a Castillo Lastrucci y fue restaurado por Miguel Arjona en 1996. La capilla de la Inmaculada presenta un retablo recompuesto con columnas talladas en el tercio inferior, iguales a las del retablo mayor. La de la Dolorosa tiene un retablo como el del Nazareno, y una pintura actual del Ecce Homo en el ático, con rasgos de retrato e iconografía poco ortodoxa. La titular se atribuye también a Castillo Lastrucci (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Templo con origen en el s. XIV, en la actualidad se encuentra muy transformado, presentando sobre todo en el interior un gusto barroco.
     El acceso se produce mediante una torre fachada realizada en mampostería y ladrillo. Presenta cuatro cuerpos decrecientes y de planta cuadrangular. Los dos inferiores parecen ser mudéjares con arcos ciegos, perteneciendo a la torre original. Los dos superiores toman la función de campanario, con vanos de medio punto. Se remata la torre con un cuerpo esférico dispuesto diagonalmente.
     Su interior de una sola nave presenta bóveda de cañón con lunetos y fajones que descansan sobre destacados pilares, entre los cuales se abren capillas de planta cuadrada y cubiertas por pequeñas cúpulas sobre pechinas.
     El presbiterio se cubre con bóveda de media naranja sobre pechinas, encontrando en el un bello retablo que se comenzó a tallar a finales del s. XV por Martín de la Torre y seguido por su yerno Francisco de Vera.
     Destacan asimismo los Retablos barrocos de San José y la Virgen del Carmen, las tallas del Crucificado, Nazareno, Dolorosa y Yacente, del sevillano Castillo Lastrucci, allá por 1945, y una amplia colección de orfebrería barroca (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Templo de origen medieval reformado en el barroco; el mejor testimonio de su antigüedad es la rojiza torre mudéjar que se levanta a los pies.
     En su interior destaca el retablo mayor de estirpe renacentista, que se enriquece con buenas pinturas de la escuela de Antonio del Castillo (Diputación Provincial de Córdoba).

Ruta de la Vía Verde de La Maquinilla.-
     La rivalidad entre las dos grandes compañías ferroviarias de M.Z.A. (Madrid-Zaragoza-Alicante) y Andaluces, por la producción y el transporte del carbón obligó a esta última a la construcción del ferrocarril minero de Cabeza de Vaca a Santa Elisa, en principio de sólo nueve kilómetros de longitud, pero que en las primeras décadas del siglo XX llegó a prolongarse hasta las minas de El Porvenir (ferrocarril de Cabeza de Vaca – El Porvenir), pasando por las más importantes explotaciones de la comarca: Antolín, Terrible, Montera, Santa Rosa, etc., convirtiéndose en la principal línea de distribución de productos en toda la cuenca y en el Cerco Industrial de Peñarroya, llegando a contar con más de 35 kilómetros de vías. Prestaba además un imprescindible servicio de transporte de viajeros entre Belmez y Pueblonuevo, utilizado gratuitamente a diario por miles de personas para acudir al trabajo en minas e industrias.
     Este ferrocarril, popularmente conocido como “LA MAQUINILLA”, se fue desmantelando a partir de los primeros años sesenta, hasta su clausura definitiva a mediados de los ochenta del pasado siglo.
LA RUTA
     Con una longitud de 8 kilómetros, la Vía Verde de la Maquinilla une las poblaciones de Belmez y Peñarroya-Pueblonuevo por la plataforma de La Maquinilla, el antiguo ferrocarril minero que desde Cabeza de Vaca llegaba hasta El Porvenir de la Industria. Su perfil es prácticamente llano, por lo que es ideal para ser transitada a pie o en bicicleta por personas de todas las edades.
     Hay que destacar desde el principio la variedad de paisajes que podemos percibir en esos ocho kilómetros: Primero urbano, después netamente agrícola, seguirá un territorio minero, el paisaje industrial del Cerco y acabaremos en el centro urbano de Peñarroya-Pueblonuevo.
     Nace esta Vía Verde en la caseta de paso a nivel de la actual carretera a Córdoba, en cuyas proximidades se encuentran los pozos Belmez, Aurora y San Antonio, antiguas minas de carbón que fueron el origen de la industrialización de esta comarca.
     Rodeando el casco urbano de Belmez durante casi un kilómetro llegamos hasta las proximidades de la ermita de la Virgen de los Remedios, un edificio que data del siglo XVI. Aquí confluye con el ferrocarril de vía estrecha (vía de ancho de un metro) de Peñarroya a Puertollano, cuya estación de Belmez-Ermita ha sido reconvertida en restaurante y piscina municipal.
     Tanto en el polígono industrial próximo al inicio de la vía, como en este punto, hay aparcamientos suficientes para quienes lleguen en automóvil. También se puede iniciar el recorrido desde el centro del pueblo, tras una visita a sus principales monumentos o al museo Histórico y del Territorio Minero, que nos introducirá en el pasado de la cuenca.
     Durante más de un kilómetro la vía de La Maquinilla y la del ferrocarril de vía estrecha a Puertollano, discurrían en paralelo la una junto a la otra, con espectaculares vistas del Castillo de Belmez. Este castillo, visible durante todo el trazado, se alza majestuoso sobre la cima de una elevada roca caliza desde la que domina al pueblo. Con antecedentes romanos, fue construido por los árabes y se tienen noticias de su existencia desde el año 1245, aunque la torre principal y la muralla datan del siglo XV, cuando se convirtió en un importante punto de control en la culminación de la Reconquista.
     En el kilómetro 2,5 llegamos a otra de las casetas de paso a nivel, un tanto huérfana desde que en 1924 se modificó el trazado de la carretera de Belmez a Pueblonuevo, que dejó el cruce algo alejado de ella.
     Pasado el kilómetro 4 llegamos al antiguo pozo de mina “Las Palomas”, cuyas instalaciones se utilizan ahora como explotación agraria; y seguidamente la escombrera de la mina El Antolín nos avisa de que estamos próximos a Peñarroya-Pueblonuevo. Esta explotación fue, durante décadas, un referente para la minería española. Funcionó entre 1910 y 1956, y llegó a tener 1375 trabajadores en el interior y 314 en el exterior. Con capacidad para extraer hasta 1000 toneladas diarias, su galería general de transporte estaba a una profundidad de 527 metros, y fue la única mina de carbón de la cuenca con galerías situadas por debajo del nivel del mar.
     Ya se divisan El Peñón y las grandes chimeneas del antiguo Cerco Industrial de Peñarroya. A partir de aquí, tras el paso por el actual polígono industrial, entramos en un nuevo territorio. Las antiguas explotaciones a cielo abierto de las mina Ana, Terrible y San Miguel dejaron un terreno sumamente degradado, “Las Gachas”, recuperado ahora como parque periurbano, lo que nos permite seguir un trazado muy aproximado al original, rodeados de lagunas y arbolado.
     Un mirador habilitado en el antiguo Pozo Nº 3 sirve para contemplar, desde lo alto, el embalse de Sierra Boyera, en el río Guadiato, y una vista general del Cerco Industrial. A no mucha distancia divisamos Fuente Obejuna, inmortalizada desde hace siglos por la pluma de Lope de Vega. También vemos la estación de Peñarroya y la vía del ferrocarril Almorchón-Belmez-Córdoba, utilizada ahora por los trenes carboneros en dirección a la central térmica de Puente Nuevo.
     Como un monumento a lo que fue la minería en esta comarca, pasamos junto al castillete del Pozo Nº 4, y entramos finalmente en el Cerco Industrial de Peñarroya. Destaca aquí el mayor grupo de chimeneas industriales del Sur de España, alguna de hasta 35 metros de altura, y el conjunto de edificios que se fueron creando desde finales del siglo XIX en torno a la Fundición de plomo de la SMMP, que data de 1891 y que en su día fue la mayor de Europa.
     Un recorrido por el Cerco nos permite contemplar este edificio, de ladrillo macizo, con anchos muros y enormes pilares, cuyos arcos de medio punto y galería abovedada de cañón nos retrotrae al estilo neorrománico del XIX. Destacan también otras construcciones tales como la Nave Nordon, la nave de Vagones, la antigua Central Térmica, y las restauradas naves de la Yutera y el Almacén Central.
     Este último, construido en 1910 con unas dimensiones gigantescas de 14000 metros  cuadrados, fue diseñado en el Gabinete Eiffel, con sus pilares y estructuras metálicas no soldadas, sino roblonadas. Será aquí donde acabe nuestra Vía Verde de la Maquinilla, junto a la Plaza de Santa Bárbara, en el centro de Pueblonuevo.
     También aquí dispondremos de un espacioso aparcamiento, no obstante, podremos continuar la ruta por los cuatro kilómetros del carril bici que, utilizando la plataforma de la vía estrecha de Peñarroya a Puertollano, rodean el Barrio Francés y el casco urbano de Pueblonuevo, pasando junto al soberbio edificio de la Dirección de la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya, el antiguo Hospital Minero, el Colegio Francés, la Fábrica de harinas y la Estación de vía estrecha de Pueblonuevo del Terrible.
FLORA Y FAUNA
     El paisaje va a ser muy variado: campos de cereal, olivar, encinar y dehesa, siempre rodeados por los montes que delimitan el Valle del Guadiato: Si en el comienzo divisábamos los montes de Espiel y Villanueva del Rey, la Sierra Palacios y Peña Ladrones, ahora el valle se va abriendo y tenemos delante la Sierra de los Santos, origen de la minería de la comarca, con su cima más alta en el Castillo de El Hoyo. El río discurre por las proximidades, aunque no lo podremos ver hasta los últimos kilómetros del trayecto.
     Mirando hacia el cielo no será extraño avistar, según la época, bandadas de grullas, cernícalos, cigüeñas, águilas perdiceras o buitres volando en círculo sobre nuestras cabezas.
     Más Información:
     Email: caniamaque32@gmail.com
     Teléfono: +34 637544156 / 957560089 (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo Histórico de Bélmez y del Territorio Minero.-
     El Museo divide sus coleccione en cuatro grandes áreas temáticas: Arqueología, Minería Histórica, los Usos y costumbres de la Cuenca del Guadiato y Museo del Territorio, a través de las Rutas, como la “Ruta del Carbón” y la “Ruta de los Dólmenes”.
     Más Información:
     Teléfono: +34 957 573 328
     https://museohistoricodebelmez.wordpress.com (Diputación Provincial de Córdoba).

Castillo de Belmez.-

     El castillo de Belmez, visible desde cualquier ángulo, se alza majestuoso sobre la cima de una elevada roca desde la que domina, a sus pies, la localidad del mismo nombre, en la provincia de Córdoba. Desde el guardián del Alto Guadiato se divisan también los municipios vecinos de Peñarroya-Pueblonuevo, Espiel y Fuente Obejuna.
     Belmez se encuentra a 70 kilómetros de Córdoba, en el noreste de la provincia, y se puede llegar a través de la carretera Nacional 432, que une Córdoba y Badajoz. El castillo se encuentra al noreste de la localidad, siendo la calle Rafael Canalejo Cantero, anteriormente llamada calle Empinada, el camino más directo para llegar a él. Desde esta calle parten unas escaleras que llegan hasta las mismas puertas de la fortaleza.
     El castillo de Belmez, al igual que otros que poblaron el norte de la provincia de Córdoba, custodiaba el camino viejo de Los Pedroches. A la fortaleza se llega por una empinada y zigzagueante escalera que parte desde la calle Rafael Canalejo Cantero. A lo largo de su recorrido se han dispuesto algunos descansillos y desde los que puede verse la cantera que, en el siglo XIX, a punto estuvo de arruinar este enclave. El acceso al recinto se realiza a través de una puerta acotada, situada en uno de los cubos. Al lado de ella había un torre albarrana, típico sistema defensivo árabe.
     De forma alargada, su planta se adapta al terreno sobre el que se asienta, una enorme roca infranqueable por el lado noroeste por un profundo acantilado. Seis torres semicilíndricas dispuestas a lo largo de una muralla, con tramos de distintos grosores, rodean el recinto interior, en cuyo patio de armas, hoy cubierto de vegetación, perdura un aljibe conocido popularmente como la pisada del caballo, y que, dadas las características del terreno, siempre contiene agua.
     La torre del Homenaje, de planta pentagonal y once metros de altura, está dividida en dos plantas rematadas en bóvedas de ladrillo. Su interior revela hoy día las desafortunadas y antiestéticas labores de reconstrucción que, sin tener en cuenta el pasado, se realizaron en el año 2.001. Estuvo rematada por matacanes y almenas, elementos claramente defensivos que han desaparecido con el paso del tiempo. De entre sus escasos vanos destaca una ventana con arco de medio punto. Desde sus balcones pueden verse Sierra Palacios, el pantano de Sierra Boyera y un lago artificial originado de una explotación minera. Desde la parte más alta de la torre se divisan también las localidades próximas, algunos pozos mineros y las vías férreas que antaño fueron de pasajeros entre Córdoba y Almorchón y que hoy sólo se usan para el transporte de mercancías.
     En la construcción de esta fortificación se empleó la piedra, aplicando las dos principales técnicas constructivas, la mampostería, o piedra escasamente labrada para la zona de los muros, y la sillería, para las esquinas de las torres, donde se cuida más el trabajo de la piedra.
     Los restos más antiguos de Belmez que se conocen hasta el momento pertenecen al Neolítico final, proceden del yacimiento de Sierra Palacios, y se trata de varios fragmentos de cerámica decorados a base de una capa de pigmento rojo (almagra) que recubre toda la superficie. La etapa mejor y mas representada en Belmez es la que sigue al Neolítico, el Calcolítico, de la que se cuentan además de poblados sepulturas de varios tipos y fases. De época romana se tiene constancia mediante inhumaciones con lapida funeraria, minas de cobre, minas de hierro,... Y al sur de la aldea de El Hoyo hay un hábitat que confirma también la presencia visigoda.
     Pero las primeras noticias de Belmez aparecen con la invasión musulmana y sus distintas etapas históricas, el emirato, el califato y los posteriores reinos taifas. En el año 1235, Belmez fue conquistada a los musulmanes por Fernando III el Santo.
     Se tienen noticias de su castillo desde el año 1245, aunque la torre principal y la muralla son posteriores, del siglo XV. 
     Perteneció a la Orden militar de Calatrava después de pasar por el Concejo de Córdoba.
     En el siglo XV Córdoba fue un punto importante en la culminación de la Reconquista. El castillo de Belmez se convirtió en una importante zona de control, pues en la guerra de Granada se pidió ayuda a ciertas ciudades castellanas para poder hacer frente al contingente nazarí.
     Uno de los episodios más relevantes de su historia tuvo lugar entre los años 1.810 y 1.812. Durante la Guerra de la Independencia las tropas francesas se adueñaron del castillo, ocupándolo durante largo tiempo. Tan importante fue para los invasores franceses esta plaza que repararon incluso parte de recinto. La dominación francesa dejó una huella tan profunda en Belmez que sus habitantes prefirieron deshacerse de ese bastión que tan atractivo resultaba para sus enemigos, e intentaron destruirlo.
     Este castillo fue también testigo de los enfrentamientos entre el general Riego y las tropas realistas.
     A lo largo de su historia, el castillo de Belmez ha pasado por momentos de auténtico olvido, aunque no han logrado destruir del todo su robusta figura.
     En el año 1961 el arquitecto Félix Hernández Jiménez restauró parte del castillo, y en 2.001 la Junta de Andalucía invirtió 279.080 euros en la consolidación de sus restos.
     Actualmente se está elaborando, en colaboración con la Delegación de Medio Ambiente, un proyecto para la mejora de los alrededores de la fortaleza.
     Por el momento el Ayuntamiento de Belmez no tiene intención de llevar a cabo ninguna nueva actuación sobre el edificio, aunque desde hace tiempo se habla de la construcción de un elevador para facilitar el acceso al mismo.
     En las piedras del camino hay una curiosa inscripción del año 1959, que pasará a la historia por su forma de pergamino y su contenido, que poético dista mucho del puro vandalismo de las pintadas de hoy día (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El castillo de Belmez, dada su elevación y el peñasco en el que se encuentra, regala la mejor panorámica del municipio de Belmez
     El visitante ágil de pies no debe dejar de subir al castillo; el inicio de la ascensión, a través de la calle Empinada, es cómodo, pero conforme uno se aproxima a la cumbre crecen las dificultades, que no deben desanimar, pues la recompensa, al llegar arriba, es doble: contemplar de cerca una fortaleza de los siglos XIII y XV con sus murallas jalonadas de torres cilíndricas sobre las que se eleva la majestuosa del homenaje, y disfrutar de una vista casi aérea del pueblo y del paisaje de su entorno (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Nuestra Señora del Castillo.-
     Posiblemente es el primer templo cristiano erigido en el pueblo de Belmez después de la Reconquista, al pie del Castillo.
     Es una Iglesia de arcos del tipo común en la sierra, con muros de mampostería con algunas hiladas de ladrillo.
     Los arcos y contrafuertes exteriores son de ladrillo, en su interior presenta cinco arcos apuntados que apean sobre pilares.
     La entrada se realiza a través de una puerta lateral con vestíbulo o nártex y presenta un arco mixtilíneo trasdosado con molduras en arco apuntado.
     Actualmente presenta bóveda de lunetas en fábrica de ladrillo hasta la clave de los arcos laterales y a partir de aquí el cañón está realizado con cañizo y yeso unidos a los rollizos que están colocados entre los arcos, la cubierta es de teja. 
     Los contrafuertes exteriores se corresponden con los arcos, siendo unos rectangulares y otros en forma de medio cilindro.
     El conjunto lo completa la vivienda del Santero, una zona de jardín y un almacén (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de Nuestra Señora de los Remedios.-
     Aunque se tienen noticias de ella desde 1583, pocos son los restos que se conservan de ésta fecha. La mayor parte de la fábrica se debe al s. XVIII.
     Tiene dos portadas con arco de medio punto, una a los pies y otra en el muro lateral derecho, cuyo exterior se articula con arcos ciegos.
     Presenta una sola nave rectangular que se cubre con cubierta de madera y capilla mayor cuadrada con cúpula sobre pechinas.
     Destaca el Retablo Mayor de mediados del s. XVIII, donde se alberga la imagen de vestir de Ntra. Sra. de los Remedios, patrona de la localidad y obra posterior a la Guerra Civil (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

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jueves, 15 de junio de 2023

Los principales monumentos (Arquitectura Inglesa; Iglesia de Santa Bárbara; y Necrópolis La Dehesa) de la localidad de Minas de Ríotinto, en la provincia de Huelva

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Huelva, déjame ExplicArte los principales monumentos (Arquitectura Inglesa; Iglesia de Santa Bárbara; y Necrópolis La Dehesa) de la localidad de Minas de Ríotinto, en la provincia de Huelva.
Ubicación
     Minas de Riotinto es un municipio de la provincia de Huelva situado en la Cuenca Minera de Riotinto, declarada Bien de Interés Cultural como Sitio Histórico por la Junta de Andalucía.
     Actualmente (2020) cuenta con 3.816 habitantes. Su extensión superficial es de 24 km² y tiene una densidad de 183,37 hab/km². Sus coordenadas geográficas son 37º 41' N, 6º 35' O. Se encuentra situada a una altitud de 416 metros y a 74 kilómetros de la capital de provincia.
     A pesar de su escasa extensión ha albergado históricamente las principales minas de oro, plata y cobre del país y guarda un impresionante patrimonio industrial que la convierten en uno de los puntos más singulares de Andalucía.
Breve reseña histórica
     Los primeros vestigios que denotan la presencia del hombre en Minas de Riotinto datan de la segunda mitad del IV milenio a.C., aunque los asentamientos humanos con carácter permanente se corresponden con el II milenio a.C. Durante el esplendor tartésico se vivió un auge de las extracciones mineras al amparo de las transacciones comerciales con las civilizaciones mediterráneas, que tendrá su momento álgido entre los siglos IX y VIII a.C.
     Con la llegada de la administración romana, Minas de Riotinto se convierte en un gran centro de febril actividad. Se explota cobre, plata, hierro y oro. Tras siglos de decadencia, en el XVIII las minas despiertan de nuevo interés. En 1724 el sueco L. Wolter reinicia las explotaciones de mineral de forma industrial. Desde 1783 las minas pasan al Estado, aunque con una actividad decadente.
     El 14 de febrero de 1873, tres días después de la proclamación de la I República, el presidente Figueras vendía la propiedad de las minas al consorcio de Matheson, de origen británico, por la cantidad de 92.756.592 Ptas. Nacía así la Riotinto Company Limited. Uno de los hitos fue la construcción del ferrocarril que unía las minas con el muelle embarcadero de Huelva. Sería el inicio de una etapa dorada que marcó para siempre la historia de estos parajes.
     Por esta presencia británica, Minas de Riotinto es pionera en España en deportes de origen británico como el fútbol, tenis, golf, squash, bádminton, etc.
Patrimonio cultural y artístico
     Corta Atalaya, la primera explotación minera a cielo abierto en el mundo y la más grande de Europa.
     Mirador de Cerro Colorado donde se pueden observar los trabajos de la actual empresa minera.
     Museo Minero Ernest Lluch.
     Barrio Inglés de Bella Vista, con una arquitectura típica victoriana  y todas las características de un barrio británico y donde destacan edificios emblemáticos como  la Casa Consejo, El Club Inglés, el memorial a los Caídos en la primera  Guerra Mundial y la Capilla Presbiteriana.
     Entre otros edificios singulares de arquitectura británica destacan el Edificio Dirección, el Mercado de Abastos, el Colegio Virgen del Rosario y la antigua casa de huéspedes.
     La Necrópolis Romana de La Dehesa.
Fiestas y tradiciones
     Son muchas las fiestas que se celebran durante todo el año en el municipio de Minas de Riotinto, pero entre ellas  destaca las Fiestas de la Virgen del Rosario a finales de Septiembre  y principios de Octubre.
     Estas fiestas cuentan con la tradicional "Esquila", que realiza su presentación a finales de Septiembre en la parroquia de Santa Bárbara, anunciando la festividad que Minas de Riotinto celebra en honor de la Patrona local "Ntra. Sra. del Rosario" y continúan con sus cánticos hasta el día siete de Octubre, día de la Virgen del Rosario.
     La Esquila es un grupo de personas, que durante nueve noches entonan sus cánticos y melodías, acompasadas al son de la " esquila- campana" y otros instrumentos musicales como violines, bandurrias, laúdes y guitarras, dedicando e interpretando canciones a la Virgen del Rosario (en forma de rezo minero); por las calles de la localidad, despertando a los vecinos y los recuerdos que afloran a la memoria de un pueblo, acompañados por el aroma característico de las calles que  deja la “manguara”, la cual se le ofrece a los campanilleros acompañada de los habituales dulces.
    El 16 de Agosto tenemos las Fiestas Patronales de Riotinto en honor a San Roque en la cual se celebran competiciones deportivas, desfiles de gigantes y cabezudos y bailes durante las noches.
     En Diciembre se realiza la Semana Cultural donde el Ayuntamiento de Minas de Riotinto junto con la colaboración de empresas y entidades locales, organizan a lo largo de toda esta semana la festividad de la Patrona de los mineros, Santa Bárbara, con numerosas actividades sociales, culturales y deportivas, como puede ser la tradicional “comida de los mineros” y procesión de la Virgen hasta las instalaciones mineras, culminando con un espectáculo de “barrenos” (pirotecnia) y procediendo al encendido de la cruz que preside el cerro San Dionisio y que alumbrará a este pueblo minero durante todas las noches hasta finalizar la Navidad.
Recursos económicos y sociales
     La minería ha sido y sigue siendo el recurso por excelencia, aunque el sector servicios y el turismo  están cobrando auge llegando Minas de Riotinto a ser el primer destino de turismo industrial en España.
Gastronomía
     La gastronomía nos muestra un rica variedad de platos como pueden ser: morcilla guisada, morcón, asadura, salchichas al vino, menudo casero,... Otras de las comidas típicas son las migas. Las sopas de ajo con huevos escalfados o revueltos; los cocidos de patatas viudas, de coles con hueso de jamón, son muestra de nuestra gastronomía que aún recuerda los años de la posguerra.
     También hay que mencionar la "habas enzapatás", el cocido de acelgas con arroz y la jibias con culantro. Nuestro dulces nos recuerdan las fiestas tradicionales de nuestro municipio como son: en Semana Santa las torrijas, rosas y melojas; en Navidad, los roscos, pestiños, gañotes, también presentes en la Virgen del Rosario. Otro postre característico son las “poleás” elaboradas con harina, leche, canela, taquitos de pan frito y matalauva, que calientan el cuerpo en el invierno.
     De nuestro pasado inglés nos queda una receta del siglo XIX que trajeron los británicos a su llegada a las Minas, pollo a la inglesa y el "pudín”, elaborado con pan duro o galletas, leche condesada, huevos y azúcar. Uno de los placeres cotidianos y tradicionales de nuestra comarca son las "manguaras", aguardiente que en el pasado daba calor para bajar a la mina.  Otros platos característicos de la zona son: Gurumelos en salsa o revueltos, gazpacho, la pimentada, la carne en salsa o con tomate, atún al ajillo, el conejo con arroz o en salsa,....etc.
     Los productos derivados del cerdo ibérico, la miel (de jara, romero…), la jibia con gurumelos con su característico sabor a culantro y los platos de caza son algunas de las exquisiteces gastronómicas de esta población minera (Diputación Provincial de Huelva).
   Ocupa esta población el centro de la cuenca minera que lleva su nombre, en un terreno montuoso caracterizado por las «Cortas», profundos socavones a cielo abierto labrados en terrazas para la obtención del mineral.
     El aprovechamiento de las minas de Riotinto se inició en el IV milenio a.C., aunque su explotación de manera sistemática y a gran escala se produjo a partir del periodo tartésico, entre los siglos IX y VIII a.C., y posterior romano, como queda atestiguado en la «Corta del Lago» donde se han hallado restos de edificios «industriales» de cierta envergadura desde el siglo I a.C. Durante el dominio musulmán decayó esta actividad, cuya recuperación se iniciará tímidamente a lo largo del siglo XVIII, alcanzan­do su mayor esplendor durante todo el siglo XIX hasta la primera mitad del XX.
     La población de Minas de Riotinto, surgió durante el citado siglo XVIII como un conjunto de casas de obreros edificadas en los alrededores de lo que posteriormente se denominaría «Filón sur». Este primer poblado, muy modesto en sus inicios, quedó jurídicamente vinculado a Zalamea la Real como su aldea. Entre 1810 y 1820, con el inicio de la explotación industrial de las minas a cargo del marqués de Remisa, la población fue creciendo, alcanzando en 1841 la condición de municipio. En 1873 la explotación de las minas fue cedida a una compañía británica, creándose la Riotinto Company Limited. Ello trajo consigo el empleo de gran cantidad de mano de obra, provocando en la zona una eclosión demográfica sin precedentes y una profunda transformación social y económica de toda la comarca. En estos momentos, con el inicio de las explotaciones a cielo abierto y el gran desmonte de terreno que con­llevaba, se advirtió la necesidad de trasladar el primitivo núcleo urbano a un nuevo emplazamiento. Así en 1883 surgió el poblado de «El Valle» -el que coincide con el actual- cuyo planeamiento original concluyó en 1917 con la inauguración de la iglesia. El aprovechamiento de las minas por la compañía británica duró hasta 1954, produciéndose, desde entonces, un paulatino decaimiento de la actividad y con ello de la economía de sus vecinos, situación que alcanza hasta la actualidad (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Minas de Riotinto es un pueblo que evidencia en su morfología la implacable servidumbre originada por la minería. El caserío andaluz que existía antes de la llegada de los ingleses desapareció devorado por la voracidad excavadora. Tal como se muestra en los paneles del museo, no se salvó ni la iglesia. Como consecuencia del urbanismo aplicado por los explotadores, Minas de Riotinto parece más un campamento minero que un enclave de casas blancas y apretadas. Viejas máquinas de extracción del mineral e instalaciones oxidadas aparecen como fantasmas nostálgicos que forman parte de la realidad actual y de las viejas fotografías que, en casas y restaurantes, reverdecen la memoria más reciente.
     Lo más espectacular de Minas de Riotinto es su paisaje. Mejor dicho: las huellas que la explotación minera ha dejado en el paisaje. Valles formando cráteres, cerros descarnados, laderas con senderos circulares. Y todo envuelto en el color de los metales que afloran a la superficie y tiñen de rojo y negro, blanco y azul, la piel violada de la tierra. Minas de Riotinto es sangre y arcoiris: esfuerzo inhumano de muchas generaciones, que dejaron la vida en este trágico escenario; y el arcoiris de belleza geológica que surge en todas partes.
     El Parque Minero de Riotinto abarca no sólo el pue­blo propiamente dicho, sino también los alrededores. Los elementos más destacados que lo integran son: el Museo Minero, el ferrocarril turístico, la mina Peña de Hierro, el Cerro Colorado y el barrio inglés de Bella Vista. El museo, que ocupa el que fue hospital inglés de la comarca, resume en sus salas la historia de la minería y la metalurgia de la zona. Llama la atención la presencia de las locomotoras utilizadas a comienzos del siglo XX y, sobre todo, el famoso vagón del Maharajá, que, construido en Birmingham para ser usado por la reina Victoria en un viaje que iba a realizar por la India, fue adquirido por la Riotinto Limited Company para desplazar a sus directivos. La suntuosidad interior refleja el lujo de la época, visible, sobre todo, en los cueros repujados y las maderas talladas. Otro elemento sobresaliente del museo lo constituye la reproducción de una mina romana. A lo largo de 200 metros de longitud, se recrean las modalidades de excavación empleadas en la minería de la época (galerías, cámaras y pozos) y su ambiente subterráneo (calor, humedad y filtraciones de agua). Además, se visualiza el funcionamiento de los ingenios mecánicos (norias y el tornillo de Arquímedes) que extraían el agua. Las piezas arqueológicas expuestas en las salas del museo certifican que las minas ya eran explotadas en la Edad del Cobre.
     El viaje por ferrocarril, que discurre de forma para­ lela al cauce del río Tinto por una vía cuya construcción se inició en 1873 y se terminó dos años más tarde, permite adentrarse en la historia minera de la zona y, al mismo tiempo, contemplar un paisaje único, fruto de múltiples devastaciones. Los objetos que integran el museo de arqueología industrial van apareciendo a lo largo de la excursión: instalaciones herrumbrosas, casetas agónicas, máquinas varadas en las vías. Y hasta la locomotora que arrastra los vagones y los propios vagones. La áspera belleza del paisaje descubre una desnudez geológica en estado puro, las entrañas descarnadas de la tierra abiertas en bancales. Un color rojizo, propio de una paleta mine­ral llena de sutilezas cromáticas, recubre gran parte del paraje. Acompaña a los vagones el lento discurrir del río, cuyas aguas, rojas de cobre y sangre, se arrastran por una herida que discurre entre los montes.
     Las minas Corta Atalaya y Peña de Hierro constituyen otros puntos de interés. La primera presenta un cráter espectacular que mide 1.200 m de largo y 335 de profundidad. Una sucesión de escalones semicirculares extiende un arcoiris geológico que va del rojo al negro, pasa por el azul y el blanco y, finalmente, se sumerge en el agua. La mina a cielo abierto Peña de Hierro, que fue explotada por los romanos, muestra un paisaje sobrecogedor. Se puede acceder a un mirador abierto en uno de los lados tras recorrer una galería subterránea excavada en la roca. El barrio inglés de Bella Vista fue levantado por la Riotinto Limited Company para acoger a los directivos y técnicos ingleses que llegaban a la cuenca minera. Contaba con club social, iglesia presbiteriana y cementerio. Se puede visitar la casa número 21, que forma parte de la sección etnográfica del Museo Minero. A pesar de las restauraciones, la vivienda trata de imitar el estilo arquitectónico de la burguesía, con una distribución de espacios típica de esta clase social. No falta el piano debajo de la escalera, frente a la entrada al comedor. La cocina parece más andaluza que británica.
     Desde el mirador sobre el Cerro Colorado, que se sitúa a unos 2,5 km del pueblo en la carretera que conduce a Campofrío, se rubrica el sistema de explotación de una mina a cielo abierto. A modo de laberínticas torres de Babel, se yerguen los cerros, desnudos de vegetación y heridos por una serie de mordeduras circulares, que mues­tran los colores más puros del esfuerzo y la geología. Al fondo de los sucesivos escalones polícromos se remansa una lámina de agua, quieta y misteriosa, densa y callada. Junto al mirador se ubica una necrópolis romana que una alambrada impide visitar (Pascual Izquierdo, Un corto viaje a Huelva. Guíarama compact. Anaya Touring. Madrid, 2012).
      El rojo paisaje de las explotaciones cupríferas, que se realizan a cielo abierto, rodea a esta vieja villa minera, cuna y cabeza de la amplia comarca del mismo nombre.
Historia y visita
     Las minas de hierro, plata y cobre se explotan desde hace unos cinco mil años. Tanto los tartessos como los fenicios basaron buena parte de su economía en la extracción y comercialización de los metales. Con la dominación romana, la explotación alcanza su máximo desarrollo en la antigüedad. Tras la caída del Imperio Romano y hasta el siglo XVII la actividad quedó prácticamente paral­izada, con algunos esporádicos intentos de revitalización que no llegaron a cuajar. En 1873 se hace cargo de las minas la empresa de capital inglés Riotinto Company Limited, produciéndose a continuación un extraordinario resurgimiento que llega, con algunos altibajos, prácticamente hasta nuestros días en que, desde 1954, la explotación ha pasado de nuevo a manos españolas.
     El paisaje minero es de una riqueza plástica y cromática indescriptible. La visita, que conviene concertar previamente, se realiza sobre un circuito organizado y tiene unas tres horas de duración.
     En ella se muestra el Cerro Colorado, la explotación a cielo abierto más antigua del mundo; la necrópolis romana de La Dehesa, punto de enorme interés arqueológico perteneciente a la población de Corta Lago, con tumbas de los siglos I y II d.C.; la Corta Atalaya, espectacular explotación a cielo abierto de pirita de hierro, con una longitud de 1.200 m, una anchura de 900 m y una profundidad de 345 m, y el barrio inglés de Bella Vista, prototipo de la arquitectura victoriana, que fue cons­truido para el personal inglés que trabajaba en la empresa, en el que destacan la iglesia presbiteriana, el club social y la Casa del Consejo. La visita finaliza en el interior.
Gastronomía
     Elementos tradicionales de su cocina son los productos salvajes del campo entre los que destacan las setas conocidas como Gurumelos (Amanita ponderosa), Tana (Amanita cesárea) y Tontullo (Boletus edulis), que se comen asados, en guisos y en tortillas. A ello habría que añadir la caza, tanto mayor como menor, con la presencia del conejo, el ciervo y el jabalí, cocinados de muy diferentes maneras.
Fiestas
     Del 12 al 16 de agosto tienen lugar las celebraciones patronales en honor de San Roque. El 7 de octubre es el día de la patrona, la Virgen del Rosario. Hay misa de alba y procesión de madrugada con la imagen de la Virgen (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Arquitectura inglesa
     Posiblemente, lo más interesante del conjunto urbano de Riotinto son los edificios construidos por la colonia inglesa durante el periodo en que Inglaterra disfrutó de la concesión de la explotación de las minas. Constituyen un exótico con­junto bastante homogéneo y lógicamente ajeno a las tradiciones constructivas de la comarca.
     En 1882, a instancias del director de la compañía Charles Prebble, se comenzó a construir el barrio residencial de Bellavista, núcleo cerrado y de uso exclusivo para la colonia británica de Riotinto, donde los directivos de la empresa vivían manteniendo sus usos y tradiciones. Separado del poblado minero por un muro de piedra con dos entradas custodiadas por guardianes, estuvo constituido, en su fase fundacional, por casas pa­readas de dos plantas y patios traseros con car­bonera y servicio. Sus fachadas, orientadas hacia el interior de la urbanización, estaban pintadas de ocre, en tanto que los canes de los aleros de los tejados, los cierres de ventanas y sus postigos estaban pintados de verde. La urbanización con­tó con club privado, pistas deportivas y amplios jardines; además de una capilla y un cementerio protestante. El barrio fue ampliado con una segunda fase construida entre 1927-34 proyectada por el arquitecto Alan Brace.
     En 1925, el arquitecto R. H. Morgan diseñó el Hospital de la Compañía, edificio formado por cinco pabellones paralelos, conectados por una galería acristalada dispuesta en sentido transversal al eje de los mismos. Los pabellones, de una planta, incluían  cubiertas inde­pendientes a dos aguas y ventanas rectangulares recercadas. El hospital contó con una peque­ña capilla, de una sola nave cubierta con bóveda de medio cañón, a cuyo lado izquierdo se adosaba la sacristía. Esta capilla es hoy una ermita católica, en cuyo interior encontramos un retablo cerámico neobarroco dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, realizado en la fábrica trianera de Manuel Ramos Rejano.
     En la actualidad, el Hospital está conver­tido en Museo Minero y en su interior, sensiblemente alterado, se puede visitar el centro de interpretación y difusión de la Historia de la Minería y de la Metalurgia de la Comarca. El origen de esta colección se sitúa en el año 1992 aunque  sus antecedentes se remontan a finales del siglo XIX cuando la Riotinto Company Limited organizó en el barrio de Bellavista una pequeña exposición con las piezas que aparecían en las minas, sobre todo, de época romana, aunque fueron entonces exhibidas de forma descontextualizada y sin ningún discurso expositivo. En la actua­lidad, sus fondos abarcan un amplio horizonte históri­co que arranca de época Calcolítica, continúa en época romana con nu­merosos vestigios de los procedimientos técnicos usados en las minas, junto a numerosas muestras de la cultura del momento (estatuas de togados, cerámicas, objetos ornamentales etc.), algunas piezas me­dievales y, sobre todo, la tecnología aportada por los ingleses con la explotación indus­trial de los yacimien­tos. Este recorrido cultural e histórico por las salas expositivas se complementa con información audiovisual que hace de la visita una experiencia muy amena, además de instructiva.
     Por otra parte, el Museo también funciona como centro de recepción del Parque Minero, un amplio espacio de 600 has. donde el visitante puede conocer las instalaciones industriales, los espectaculares paisajes de las «cortas», los grandes socavones en terraza de las minas a cielo abierto y el tren minero, antiguo ferrocarril construido entre 1873 y 1875 para transportar el mineral desde Riotinto hasta Huelva para su exportación por vía marítima.
     Entre 1927 y 1934 el arquitecto Alan Brace proyectó también algunos otros edificios como la denominada Casa de Huéspedes, construida entre 1927 y 1931 y destinada a alojar a los di­rectivos de la compañía en sus visitas periódicas a la mina, aunque también fue usada como sala de reuniones del consejo de administración; o la Posada, edificio para alojar a los viajeros, princi­palmente arrieros, que acudían a Riotinto para abastecer a la localidad de fruta y hortaliza. De 1932 data el proyecto de las Oficinas centrales de la Empresa y ligeramente posteriores son el mercado de abastos y las escuelas (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
Barrio de Bella Vista
. El barrio inglés de Bellavista fue construido a finales del siglo XIX por la "Riotinto Company Limited" para albergar a el personal dirigente de la empresa.
     El barrio conserva intactos los aires de arquitectura victoriana. Destacan entre sus construcciones la capilla anglicana, construida con el fin de ofrecer servicio a los fieles de la religión protestante, el club inglés, construido con el fin de servir de espació lúdico y como lugar de encuentro fuera de las horas de trabajo, en un principio tuvo un mini golf, que fue sustituido por la construcción de cuatro pistas de tenis. La casa consejo es, sin duda, la construcción que más llama la atención, en ella se celebraban las reuniones del comité directivo de la compañía y, además, fue lugar de hospedaje para el rey Alfonso XIII en su visita a Ríotinto. Dentro de las viviendas se pueden distinguir: una fila de casas altas de tres pisos, las casa bajas, de una sola planta y viviendas aisladas. Cada tipo de vivienda estaba ocupada por un directivo, dependiendo de su posición en la empresa.
     En la actualidad, el parque minero de Riotinto tiene abierta la casa 21 de este barrio victoriano, a la que se puede acceder con la misma entrada del museo minero y ferroviario.
     El barrio de Bellavista es fruto de una planificación única y, al contrario que ocurre en otros centros analizados, no es el resultado de un crecimiento orgánico a lo largo de los años. De esta forma, se ve un conjunto resultado de una idea que permanece constante en casi todo el discurso del mismo.
     Las viviendas se organizan, por lo general, en hileras de viviendas adosadas. Bellavista nace con la idea de constituirse como un conjunto cerrado en sí mismo, en el que pudiera realizarse la transposición de una auténtica colonia británica. El muro ejecutado en piedra que rodea la urbanización contaba con dos entradas con vigilantes en sus puertas.
     Las hileras de viviendas se disponen siempre apoyadas en espacios verdes o con uso de esparcimiento y deportivo y cuentan en todos los casos con un jardín delantero y con un patio trasero, lo cual vuelve a redundar en la idea básica de la integración de las viviendas con la naturaleza.
     Las dos calles principales formando escuadra encierran y dejan fuera de las vistas principales el conjunto formado por las zonas públicas del barrio, tales como el Club Social, las pistas de tenis, la piscina y la Capilla.
     Estas viviendas, por lo general, se desarrollan en tres plantas, o mejor dicho, en dos plantas más la buhardilla, y son una traslación al sur de España de las llamadas "Semidetached houses". Por lo general, son casas con un frente medio de siete metros, que presentan hastiales en fachada, predominando también en las plantas bajas y avanzando sobre el jardín delantero miradores de tres caras.
     Las viviendas se disponen de forma pareada, empleándose el muro medianero como de carga para las dos viviendas.
     Dichos muros de carga están resueltos en pie y medio de ladrillo macizo y mampostería. Los forjados se resuelven con vigas de madera y entarimado como material de solería.
      La cubierta se resuelve a dos aguas, terminada en teja plana sobre pared de madera. Del tejado principal emergen tanto a fachada como hacia el patio trasero ventanas abuhardilladas con cubiertas contrarias y hastiales a fachada. Cabe destacar la austeridad en el tratamiento interior y la decoración de las mismas. Destaca, entre otros elementos, la chimenea, que cuenta con cuatro tiros independientes ejecutados en material cerámico.
     De estas casas alineadas y en la segunda etapa, de alrededor de 1895, se construyeron unas variantes con tejado a dos aguas, a la calle y a patio, y sin el altillo o doblado en última planta.
     Entre las últimas construcciones realizadas en el barrio de Bellavista, se encuentran los llamados "Bungalows". Se trata, al contrario que las viviendas anteriormente descritas, de edificaciones de una planta de altura que cuentan con dos crujías paralelas a la calle y, a diferencia de las viviendas de tres plantas, con dos cuerpos alargados hacia la zona trasera que dejan un patio central.
     Se pueden distinguir cuatro formas de asentamientos en el Barrio de Bellavista que provocan de forma clara cuatro áreas morfológicas.
     La primera se podría definir como de asentamiento lineal adosado de uso residencial. Este tipo de asentamiento es el mayoritario en número de viviendas y superficie ocupada. Las viviendas ya analizadas con anterioridad conforman una "L" con lados en ángulo recto. La disposición de jardín delantero y patio trasero conforman un conjunto urbano asimilable a ciudad jardín lineal.
     En la zona suroeste del barrio y en lo que los datos históricos hacen pensar en que se trató de un añadido final al mismo, se encuentra un conjunto de viviendas pareadas donde se observa un menor orden que quizás provenga del corto número de las mismas. Se trata de ocho viviendas dispuestas alrededor del jardín principal de Bellavista; seis de ellas conforman un conjunto cerrado donde las dos viviendas centrales se distinguen de las cuatro laterales, que aparecen inflexionadas mostrando, por lo tanto, una disposición simétrica. Las dos viviendas restante aparecen giradas respecto a las seis anteriores, conservando en sus líneas esenciales los elementos básicos de la estructura original. A pesar de la distinta disposición se siguen manteniendo conceptos ya empleados en las viviendas en hileras, tales como el contacto directo con la naturaleza a través de los jardines y corrales de las mismas.
     Como remate norte de este conjunto y de forma aislada, en la zona nordeste se encuentra otro modelo de asentamiento.
     Se trata de viviendas dispuestas de forma aislada sobre parcelas acotadas independientemente. El ejemplo más característico de este modelo es la Casa del General Manager.
     Para finalizar, se localiza una última área morfológica que, a diferencia de las anteriormente mencionadas, no tiene uso residencial. Se trata de una zona con uso de equipamiento localizada en la cuña que forman los dos brazos de la "L" de viviendas adosadas. En esta zona se localizan edificios aislados de servicio al barrio tales como el Club Social y la Capilla. Entre los edificios, se localizan zonas de ocio, paseo, jardines, pistas de tenis y piscina.
     En 1.873, las minas "suelo y subsuelo" fueron vendidas a un consorcio inglés, creándose la Rio Tinto Company Limited. A partir de entonces empieza una etapa de esplendor para la zona, la cual pasa a tener una población de 20.000 habitantes.
     Ante este aumento poblacional, la Rio Tinto Company Limited se ve en la necesidad de construir viviendas para alojar a la población minera que llegaba de todas partes de España y Portugal; surgen entonces tipologías arquitectónicas como las del Alto de la Mesa, la trama urbana del Valle, o la colonia de Bellavista, donde se traslada la comunidad inglesa a finales del XIX para vivir según los cánones de la época victoriana, y es aquí donde radica la vital importancia de la aportación arquitectónica inglesa, no sólo en lo concerniente al barrio de Bellavista, sino a toda una serie de edificaciones de apoyo que contribuyeron de manera fundamental al desarrollo arquitectónico de la Cuenca minera de Riotinto.
     En 1.883, el director de las minas de Riotinto, Charles Prebble decidió construir una barriada independiente de la población primitiva, para albergar en ella al creciente staff inglés, que ya se aproximaba a cincuenta familias. Para la construcción del barrio de Bellavista se eligió una pequeña colina de escoriales antiguos al oeste del pueblo, desde donde se dominaban pequeños valles y planicies. En pocos años surgió una comunidad británica, rodeada por un muro de piedra con dos entradas y guardianes en sus puertas, que vivía aferrada a sus tradiciones y de espaldas al pueblo nativo del que se distanciaría poco a poco (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Casa de Dirección
. El inmueble de las antiguas oficinas de la Empresa Minera Riotinto Company Limited, es uno de los edificios de cierta singularidad que envuelve junto con otros, al nuevo poblado denominado "El Valle" en Minas de Riotinto. Se ubica por tanto en la entrada a dicha población por la zona oeste.
     Se construye alrededor de 1932 bajo el proyecto del arquitecto inglés Alan Brace. El valle era un poblado ortogonal con sus calles abiertas a los cuatro puntos cardinales. El planteamiento del arquitecto inglés consistió en envolver el entorno de estas monótonas hiladas de casa, con viviendas y edificios de cierta singularidad, de forma que ofreciesen un aspecto más urbanístico desde fuera, y ocultasen en lo posible las alineaciones de barracas que formaban la población. Estas edificaciones se ubicaron así en los puntos de entrada al pueblo, confiriendo a éste una estética más digna.
     Concretamente el edificio de las oficinas se ubicó presidiendo la entrada a la población por la zona Oeste.
     El edificio que estamos tratando se constituye así en uno de los más singulares dentro del paisaje urbano de la localidad, tanto por su magnitud como por su lenguaje arquitectónico. Presenta un volumen exento y de dos plantas aproximadamente de forma cuadrada con patio central y cubierta inclinada con teja plana a dos aguas. El ala frontal presenta dos crujías frente a las tres del ala posterior y laterales.
     El interior, en las dos plantas, se estructura mediante un pasillo central desde donde se accede a las diferentes habitaciones, y que según su situación dan al patio interior o hacia el exterior. Es de destacar la solución en arcos de medio punto en las fábricas, para atravesar un muro de carga. En planta baja se sitúan las oficinas generales, contabilidad, secretaría etc. En planta alta, dirección, dibujo, fotografía, biblioteca etc.
     La fachada principal presenta en su zona central un cuerpo más saliente, donde se establece el acceso al interior del inmueble mediante tres vanos de medio punto. En los extremos de dicha fachada, así como las fachadas laterales y posterior están estructuradas mediante vanos adintelados de forma rectangular cubiertos con pequeños acristalamientos.
     En un sector de la fachada posterior del edificio se ubica una marquesina, la cual se apoya sobre columnas de fundición presentando en sus ángulos superiores medios arcos rebajados terminados en roleos.
     Hasta el año 1920, las oficinas centrales de la Compañía Inglesa en Riotinto, se encontraban ubicadas en el original núcleo de población (el que fuese en principio la aldea de "La Mina). Como consecuencia de los continuos efectos de los trabajos mineros, se hizo necesario el traslado de viviendas y de los edificios más importantes al nuevo núcleo de "El Valle", donde ya se habían construido hileras de "casas campamento" para los obreros. Alan Brace será el arquitecto encargado de estos nuevos proyectos por la compañía a partir del año 1927: El edificio que nos ocupa parece que se basa en un proyecto de este arquitecto del año 1932, construyéndose a partir de este momento. Alan Brace proyectó en principio unas oficinas que fueron consideradas excesivamente grandiosas por la dirección de la empresa, por lo que el proyecto fue reformado por su autor, construyéndose el edificio de acuerdo con el segundo diseño. Posteriormente, en 1934 se le realizaron algunas reformas sin importancia que solo afectaron a la epidermis del edificio; enfoscados, pinturas etc.
     Su estilo arquitectónico se sitúa dentro de la corriente estética británica implantada en la provincia de Huelva por la compañía minera que reproduce la arquitectura doméstica británica de principios de este siglo, denominada "edwardian and neogeorgian style", y que basa su planificación urbanística en las teorías de la ciudad jardín, con diseños simétricos y apariencia sólida.
     El edificio fue la sede de la dirección y administración de la Rio Tinto Company Limited hasta 1954, año en que siguió concentrando estas funciones para las empresas españolas que trabajaron en las minas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Casa del Consejo
. El inmueble se encuentra en una amplia parcela ajardinada del barrio inglés de Bellavista, en Minas de Riotinto y es parte integrante del Bien de Interés Cultural en la categoría de Sitio Histórico del Cuenca Minera de Riotinto.
     Se encuentra actualmente en proceso de recuperación para su conversión en centro de investigación, mediante la actuación del Taller de Empleo "Casa Consejo", por la Universidad de Huelva.
     El edificio se adapta tipológicamente, aunque con matices, a la casa-patio mediterránea. Se trata de una edificación exenta y de planta rectangular que presenta dos alturas sobre la que se eleva en forma de torreón un cuerpo iluminado lateralmente. El patio y la galería superior distribuyen y organizan el funcionamiento del edificio que se conforma sobre una crujía perimetral donde se ubican la mayoría de estancias. Sobre este volumen contundente se aprecian fácilmente el cuerpo poligonal saliente en la fachada sureste y las ampliaciones más recientes realizadas sobre la fachada suroeste.
     Todos los volúmenes presentan una cubierta inclinada de teja cerámica plana, incluso los porches exteriores de madera y el torreón a cuatro aguas. Bajo rasante se sitúa un sótano. Dos escaleras definen las dos alas del edificio: zona noble y zona de servicio.
     Estructuralmente se resuelve mediante muros de carga de ladrillo y forjados de madera. En parte ampliada se utilizaron perfiles metálicos como vigas en el forjado y pilares de refuerzo en muros de carga. La cubierta se apoya sobre vigas y cerchas de madera.
     Es un edificio independiente, al contrario que el resto de las edificaciones del Barrio de Bellavista, de proporciones enormes y refleja el carácter que su propietario quería darle de "mansión del gobernador". La casa del General servía para albergar a los directores generales de la Riotinto Company Limited, detentadora de numerosas propiedades en la zona y explotadora de las minas riotinteñas desde el año 1873 hasta el 1954.
     El origen edilicio de tal vivienda debe retrotraerse al año 1880, fecha en la que la Riotinto Company Limited decidió desde que sus directores generales residirían próximos a las explotaciones y no en Huelva, siendo Charles Prebble el primer huésped que habitaría en la Casa Consejo, tras la dimisión de su antecesor, el también director general Mark Carr.
     No se han encontrado planos de la época, tan sólo unos de 1.928 relativos a la reforma que efectuó en ella Alan Brace.
     En la reforma de Alan Brace se restauraron todas las chimeneas que calentaban a cada una de las habitaciones, se forraron con duelas de madera las jambas de las puertas. Se colocaron nuevas solerías de mármol y se diseñó una barandilla de hierro forjado para la galería sobre el patio. Aunque se puede considerar que su adición fundamental consistió en derribar el muro exterior sustituyéndolo por dos vigas pareadas de madera y sacar una adición formada por un espacio exento rematado por un cierro a tres caras.
     El inmueble fue adquirido por la Universidad de Huelva en 2010 siendo propiedad de la compañía Endesa (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Museo Minero
. El proyecto es de 1.925 y consistente en un edificio de cinco cuerpos paralelos alargados, conectados por una galería acristalada que los atraviesa en su punto medio, creando un eje de simetría y comunicaciones. Es un edificio de única planta con cubiertas a dos o cuatro aguas individuales para cada ala. Presenta pequeños canecillos, tornapuntas en los voladizos de la cubierta. Las ventanas son rectangulares, respondiendo al tipismo arquitectónico inglés, encontrándose moduladas y recercadas, menos en los ventanales, donde encontramos amplias cristaleras y enmarcados por arcos de medio punto. Presenta un diseño tradicional inglés, con cierros con tres caras en ángulos de 120º, con distribuciones y circulaciones muy claras.
     De nuevo estamos hablando de un edificio construido en la etapa inglesa, entre 1924 y 1927, al parecer por el arquitecto inglés R.H. Morgan, con un coste incluyendo la Oficina de registro de personal de 779.743,70 ptas. (23.720 £).
     Actualmente se ha transformado en el Museo Minero de Riotinto.
     El hospital que se conserva y que hoy es sede del Museo Minero se inauguró en 1927 en la colina sur del El Valle, para la asistencia de obreros y familiares (camas de gracia). A cambio se le descontaba 1 peseta del salario, este sistema sanitario no era aceptado por los obreros ya que entendían que era una forma de control burocrático, un paternalismo impuesto para controlar el mercado de trabajo a conveniencia de la compañía. En las huelgas de 1888 se consiguió suprimir el canon de la peseta y en la de 1913 los obreros consiguieron establecer sus propios médicos a través del sindicato.
     No obstante durante mucho tiempo el hospital minero de Riotinto fue pionero en la introducción de prácticas e intervenciones quirúrgicas que practicó el doctor Russell Ross durante el tiempo que estuvo al servicio de la compañía desde 1889 hasta 1927. Se luchó lacónicamente contra las fiebres palúdicas, en este campo el doctor Macdonald fue investigador y especialista consumado. También se lucho contra la viruela, la difteria, diarrea infantil, etc. De la importancia que supuso el hospital de Riotinto en su día, da muestras suficiente, la visita del ya premio Nobel de medicina D. Ramón y Cajal, para impartir conferencias a los doctores de Riotinto.
     También introdujeron métodos paras controlar las enfermedades contagiosas creando lazaretos en 1902, así como sanatorios cerrado en 1932.
     En la actualidad después de numerosos trabajos de restauración y adecuación del edificio efectuado casi en su totalidad por programas de Escuelas Taller del Inem, se utiliza como Museo Minero, inaugurado en 1992, teniendo un total de visitas durante el año 2000 de 42.247 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Capilla Presbiteriana
. El edificio presenta las características típicas de las capillas presbiterianas escocesas, las "kirk". Consta de una sola nave con ventanas ojivales de influencias neogóticas, estando cubierta por una techumbre a dos aguas de elevada inclinación con teja plana. Está rematada en los dos extremos por dos pequeños cuerpos, la nave tiene tres pilastras escalonadas a cada lado, más gruesas por la parte inferior y rematadas en tejadillos a un agua. Las ventanas, cuatro a cada lado y dos en la fachada principal, son ojivales y su carpintería es asimismo de dos hojas con vidriera ojival de tracería, defendidas por contraventanas exteriores de lamas. La capilla es de fábrica de mampostería pintada de color claro, con recercados en las ventanas, esquinas y pilastras en ladrillo visto. La cubierta, de teja plana, se remata con un adorno presbiteriano muy delicado, de pequeños pináculos enlazados a lo largo de la cumbrera.
     El interior es realmente sorprendente, con cubierta de cerchas de madera esbeltas, de cartabones curvos, correas, cabios y tablazón barnizadas en color oscuro, tiene aspecto de artesonado ligero. Las cerchas arrancan de pequeñas ménsulas que salen de los muros laterales. En el centro del coro existe un pequeño órgano.
     Los ingleses, en principio carecían de un lugar donde celebrar sus actos religiosos, pues no contaban ni con iglesias ni capillas. Pero ya en 1.882 aparece el primer pastor, el reverendo Mc Donald, presbítero y escocés, que atendía sus parroquianos protestantes en las dependencias del primitivo club inglés en La Mina. Incluso en las celebraciones que se practicaban en el interior de esta capilla existía una diferencia de clase acuciante, pues la primera fila estaba reservada para el General Manager y su familia y todo el staff acudía a los servicios religiosos manteniendo la jerarquía en su colocación respectiva en la iglesia.
     Se convierte, por tanto, la capilla presbiteriana en un elemento fundamental dentro del Barrio de Bellavista, tanto por su carácter religioso como por su carácter social.
     La capilla es el edificio mejor conservado de todo el conjunto, poseyendo todavía el mobiliario primitivo que entona perfectamente con la arquitectura exterior.
     Existen planos de 1.891 y 1.893 donde se representan las plantas, alzados y secciones de la capilla, con detalles decorativos representados con suma exquisitez.
     El mobiliario que se conserva es el primitivo, y entona perfectamente con la arquitectura exterior. El proyecto no aparece firmado por ningún arquitecto, pues la compañía inglesa no tenía contratado ningún arquitecto en esa época (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Club Inglés
. El club inglés es uno de los edificios centrales de todo el barrio de Bellavista. Se construye en 1.903, mediante mampostería con cierres de ladrillo y ventanas clásicamente británicas, sustituyendo al antiguo club construido en madera. Está dotado de potentes chimeneas idénticas a las de las restantes casas del barrio, sufriendo diversas modificaciones a lo largo de las décadas siguientes.
     Aunque el club está hoy día sensiblemente alterado respecto a como se encontraba en su estado original, supuso un lugar de reunión de los hombres (sólo hombres) de la época, que ayudaba considerablemente a mantener un ambiente lo más cercano posible al que se podría encontrar en los barrios ingleses. Era centro de reunión de amigos, donde charlaban de diversos temas y ayudaba a mantener una fuerte vinculación con las tradiciones nativas de los asistentes.
     No sólo servía para fortalecer y estrechar los lazos de unión de las familias inglesas que vivían en el barrio, sino que se alzaba como un punto donde la élite de la sociedad inglesa podía reunirse.
     En 1.908 se añaden tres habitaciones pequeñas y en 1.949 se reforma el cuerpo central con una serie de amplios ventanales. No obstante, la edificación mantiene el estilo británico de todo el barrio, manteniendo entre sus dependencias la sala del "Men Only".
     El club o pub es algo tradicional e innato al carácter inglés y desde su llegada los ingleses tuvieron uno en La Mina que estuvo funcionando hasta 1.936. Asimismo en Naya hubo otro pub inglés, que posteriormente fue convertido en residencia. Pero el Club inglés por excelencia fue construido en Bellavista en 1.903 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Casa de Huéspedes
. Presenta dos plantas y cubierta a cuatro aguas de fuertes pendientes, con simetría y proporciones de solidez. El edificio se eleva sobre la calle para ofrecer una entrada lateral a cota exterior, y está defendido por una tapia frontal, de un metro de altura. Un acceso a la misma nos dirige a un amplio patio delantero, situado a un nivel elevado respecto de la calle, con dos puertas nobles que dan acceso al interior. Al mismo tiempo existe la entrada lateral anteriormente descrita y una entrada posterior de servicio.
     La planta baja consta de zona principal y zona de servicio. La primera compuesta por sala de estar, escritorio o gabinete, gran comedor y dos cuartos de baño, con compartimentos de lavabos, WC y baños separados. La zona de servicio está formada por un despacho de conserje, oficio, despensa, cocina y patio al que dan pequeñas dependencias como lavadero, bodega, carbonera y retretes.
     La planta alta a la que se accede por una hermosa escalera centrada en la planta, está formada por siete habitaciones, dos cuartos de baño sobre los de abajo y dos terrazas laterales. Cinco de las habitaciones tienen chimeneas que están colocadas en la vertical de algunas de las existentes debajo, de forma que los conductos de todas ellas asoman a la cubierta por tres grandes cañones rectangulares.
     Los alzados del edificio son simétricos detrás y delante. En todo momento se observa la adaptación del edificio al terreno. Las principales características estéticas de los alzados son las siguientes: huecos de ventanas tipo inglés, muy largos, con montante superior independiente, muy dividida la carpintería, defendidos los huecos con persianas exteriores de librillo; balcón central con molduras laterales de recercado y escudo de la compañía, defendido por reja de forja; las
chimeneas son potentes, de gran presencia, que destacan a los costados del edificio. Podemos destacar igualmente un porche de entrada lateral con tres arcos de medio punto muy utilizado por Brace en sus diseños en España.
     La estructura del edificio se realiza con muros de carga y forjados de hormigón con perfiles metálicos incluidos. Se construyen tres forjados, pues también se forja el techo de la planta alta. Se elevan los muros laterales y se construyen sobre ellos unas cerchas de madera, con teja plana. La escalera se resuelve por medio de una bóveda.
     Sus vanos, muy alargados, mantienen la simetría característica de esta arquitectura. Otros elementos de interés son las enormes chimeneas que destacan en el centro y en los costados del edificio, así como el balcón central, las molduras laterales, el frontón clásico partido y el escudo de la RTCL.
     En 1.927, Alan Brace realiza el proyecto de la Casa de Huéspedes, que no se levantó hasta 1.931 para servir de pequeño Hotel al Consejo de Administración de la RTCL, así como sala de reuniones y alojamiento de los miembros del Board en sus visitas periódicas desde Inglaterra. Por un tiempo fue llamada Casa Grande (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Posada
. Edificio levantado en 1.930 con el diseño de Alan Brace, con una composición en forma de U, con dos plantas, y con un estilo que recuerda la tipología regionalista andaluza de las alquerías y los cortijos, con un gran patio en el centro. La planta baja presenta un patio al que dan garajes y pajares, con las cuadras al fondo y la escalera centrada en planta. El cuerpo del fondo tiene dos plantas y los laterales una, cerrándose el cuarto lado con una tapia en la que se encuentra la cancela de entrada. La planta alta, con dos alas separadas por la escalera y una habitación con balcón al patio, consta de tres habitaciones reservadas a los ingleses, con cocina y estancia y otras seis habitaciones para los viajeros, así como una gran sala dormitorio en uno de los extremos.
     Los muros son de mampostería rematados por hiladas de ladrillo, enfoscados y blanqueados. Los forjados son los ya tradicionales de hormigón armado con perfiles metálicos. Las cerchas, sencillas en las cubiertas de garajes y más complicadas en el resto del edificio, se cubren con teja plana aunque en el proyecto primitivo se pensaron con tejas árabes. La solería del patio y de los garajes se realizó con hormigón sobre escorias y cascotes. Las demás eran solerías hidráulicas de composiciones cerradas para cada habitación.
     Incluso las tapias, de gran grosor, quedan cubiertas de tejas a dos aguas.
     El edificio se construyó para alojar a los viajeros o viandantes que acudían a Riotinto, principalmente arrieros que procedían de la Sierra y transportaban frutas y hortalizas. Se encuentra situado justo al lado del mercado, del que le separa una calle, lo que le conduce a situarlo en un enclave privilegiado dentro del municipio por su cercanía al centro de la ciudad y por su conexión directa con los accesos a los distintos municipios (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Ermita de Santa Bárbara
. El edificio presenta las características típicas de las ermitas presbiterianas escocesas. Consta de una sola nave con dos pequeñas capillas formando una cruz latina en su planta. Los huecos de ventanas son de reducidas dimensiones, destacando la verticalidad de estos elementos. Aunque son huecos de dimensiones rectangulares, exteriormente muestra recercados formando un medio punto de ladrillo visto. Se trata de una edificación exenta con la fachada realizada en mampostería vista, esquinas y pilastras en ladrillo visto, estando cubierta por una techumbre a dos aguas de elevada inclinación con teja plana.
     La fachada muestra una composición vertical, con una única puerta central de arco de medio punto, compuesta con una espadaña situada sobre su eje vertical con una pequeña hoquedad destinada a albergar la campana de la ermita.
     Fue construida a principios de siglo XX. Tras el traslado de los habitantes de La Mina a la nueva zona, se vieron en la necesidad de crear un refugio espiritual donde llevar a cabo las oraciones y plegarias para que Santa Bárbara les protegiera de los avatares del duro trabajo de la excavación (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Cementerio Protestante
. Aunque no dentro del recinto de Bellavista, pero sí muy cerca se levantó a imagen y semejanza de un camposanto británico. Presenta dos espacios diferenciados por gruesos muros de mampostería, realizada con piedra de gossam. Sus paredes están recubiertas de hiedra.
     El cementerio consta de dos espacios contiguos unidos por una abertura en el muro común. El primer espacio es el cementerio propiamente dicho, y parece ser el primitivo, mientras que el segundo espacio es posterior.
     Existía una pequeña capilla en el centro del primer espacio, que fue demolida en 1.955.
     En el plano de 1.878 ya aparece el cementerio en su emplazamiento actual. En sus sepulturas aparecen algunos epitafios de gran valor. La puerta de la necrópolis, realizada por Alan Brace en 1.929 formada por una reja de forja con puntas de lanza, da paso a un hermoso jardín victoriano (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Iglesia de Santa Bárbara
     Contó el primer núcleo urbano de Riotinto con una parroquia que fue construida entre los años 1787 y 1792 y que, a comienzos del siglo XX, fue derruida por encontrarse en «suelo de la explotación minera», tras haberse trasladado la población a un nuevo emplazamiento. En compensación, la Compañía inglesa de Minas de Riotinto, construyó a sus expensas el actual templo, edificio de estilo regionalista que fue proyectado en 1914 por el arquitecto diocesano Mariano González Rojas.
     Perdido el ajuar litúrgico del templo en el año 36, hoy de su interior sólo podemos destacar en el presbiterio, un Cristo crucificado, de Castillo Lastrucci; en la nave izquierda un retablo neobarroco de azulejos, realizado en la fábrica trianera de Manuel Ramos Rejano, presidido en su hornacina central por una escultura de la In­maculada Concepción, de madera policromada, tallada por Antonio León Ortega en 1954; en la nave derecha, una Virgen de los Dolores, de candelero, realizada en 1943 también por Antonio Castillo Lastrucci y, finalmente, una Virgen del Rosario, escultura en madera policromada, obra de José Rivera García, del año 1939 (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Este edificio, al igual que otros de las mismas características, presenta las características típicas de las iglesias parroquiales, aunque sus terminaciones no son las típicas tradicionales de la arquitectura andaluza de la zona de la sierra onubense. Consta de tres naves con ventanales pequeños de medio punto recercados de ladrillo y situados a lo largo de la nave central, estando cubierta por una techumbre a dos aguas de elevada inclinación con teja plana, presentando una altura más baja las dos naves laterales. La iglesia es de fábrica de mampostería quedando la misma vista, con recercados en las ventanas, esquinas y pilastras en ladrillo visto. La cubierta es de teja plana.
     La fachada principal presenta una composición singular, quedando unos huecos de arco de medio punto en las naves laterales en la fachada. La puerta de la entrada principal se enmarca con dos grandes pilastras que se desarrollan hasta la espadaña de la misma. Dicha espadaña recoge dos campanas en su parte baja y otra más en la zona de remate. Un reloj completa el conjunto.
     Es de destacar la verticalidad de los huecos de la fachada central, que se corresponden con los que albergan las campanas en la parte superior. Toda la fachada se encuentra sectorizada con molduras de desarrollo horizontal que distribuyen la misma en tres tramos diferenciados, aunque una de ellos queda roto por el reloj.
     La Iglesia existente en "La Mina", de rasgos parecidos a los de la la Iglesia de Zalamea La Real, que contaba con dos Torres, era un prototipo de las construidas en los siglos XVII y XVIII en los pueblos serranos onubenses. Tras su dinamitado en 1.918 la atención se centró en la iglesia construida en el nuevo poblado minero de Riotinto. Fue construida en 1.915 en El Valle e inaugurada en 1.917.
     Es una iglesia de estilo ecléctico, levantada casi a espaldas del pueblo y en un extremo de el mismo, lo que no concordaba con la línea seguida en tantos siglos anteriores en otros municipios, donde es la iglesia un hito y referencia para la población.
     La Parroquia de Santa Bárbara muestra en su interior un Crucificado de León Ortega y una Inmaculada y un Corazón de Jesús de Castillo Lastrucci (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Necrópolis La Dehesa
     Necrópolis romana enclavada en dos suaves cerros contiguos a la Aldea de La Dehesa, uno de ellos en el interior de las instalaciones de la actual empresa minera. Este cementerio, en origen de una gran extensión, ha sido cercenado y destruido por distintas acciones relacionadas con los trabajos de explotación minera y de inserción de distintas infraestructuras industriales.
     De esta gran necrópolis se han conservado dos pequeños espacios donde se enclavan agrupamientos de estructuras funerarias expoliadas. En el sector más occidental destacan varios tipos de construcciones: la presencia de restos arquitectónicos monumentales, como un mausoleo o torre funeraria de planta casi cuadrada que conserva parte de la obra de cimentación, constituida por hiladas de escorias intercaladas con planchas escuadradas de pizarras, parte de un lienzo murario de sillares escuadrados de gossan. En el interior del monumento se conserva parte de un pilar central y un banco corrido adosado a dos de sus laterales.
     Enclavado en la ladera suroeste y cercano a la cumbre del pequeño cerro, se conservan restos de un edificio arquitectónico de tipo monumental, de planta cuadrangular, edificado a base de sillares de gossan y que puede estar en relación con una cámara hipogea. Esta construcción se superpone a una asociación funeraria precedente, constituida por el agrupamiento de tumbas-fosas que han quedado seccionadas. Otra estructura funeraria similar está enclavada al sur, en sus inmediaciones.
     Otras tumbas son fosos excavados en la roca pizarrosa que responden a un tipo busta de ritual de cremación que contienen un foso menor donde se depositaron las cenizas y el ajuar de los difuntos tras su cremación in situ. Algunas de estas tumbas conservan una cubierta tipo cuppa canteadas en gossan transportado.
     Numerosos fosos simples y fosos con ustrinum se distribuyen por todo el sector conservado.
     Tras el abandono de este lugar como recinto funerario, fue utilizado como espacio de deposición de escorias, quedando totalmente cubierto y oculto hasta época moderna.
     La historiografía arqueológica no ha incidido con profusión en este yacimiento. Las primeras noticias de su presencia las recogemos con autores como Luzón y Ruiz Mata, que documentan una tumba de incineración en el año setenta. Con posterioridad, Jones hace un análisis del yacimiento en el que pone en relación la necrópolis con poblaciones de alto rango social. Price estudia algunos de los ungüentarios de estas tumbas y Flores Caballero da a conocer la presencia de edificios de tipo público como restos de un panteón o templo hoy desaparecido. A finales de los años ochenta, Pérez Macías reitera su relación con poblaciones de las capas sociales altas romanas y pone los enterramientos en relación con el poblado del Llano de los Tesoros. En los noventa, Martínez Rodríguez estudia alguno de los vasos de paredes finas procedentes de los expolios y destrucciones de las tumbas. Posteriormente, Aguilera Collado describe las estructuras funerarias constatando la presencia de agrupaciones funerarias que reflejan relaciones de tipo familiar-clientelar y que están en relación con poblaciones de adscripción social alta y grupos dependientes, relacionándola con la ciudad minera de Corta del Lago y constatando la presencia de distintos momentos cronológicos de ocupación de la necrópolis con la superposición de estructuras funerarias y la reutilización del espacio funerario como espacio de acumulación de los desechos productivos metalúrgicos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Huelva, déjame ExplicArte los principales monumentos (Arquitectura Inglesa; Iglesia de Santa Bárbara; y Necrópolis La Dehesa) de la localidad de Minas de Ríotinto, en la provincia de Huelva, en la provincia de Huelva. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia onubense.

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