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sábado, 11 de enero de 2025

Los principales monumentos (Dolmen el Chopo o de la Giganta, Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, Red de Acequias, y ruinas de Acinipo - ciudad romana) de la localidad de Montecorto, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Dolmen el Chopo o de la Giganta, Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, Red de Acequias, y ruinas de Acinipo - ciudad romana) de la localidad de Montecorto, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Serranía de Ronda
     Superficie: 54 km2
     Altitud:  621 m
     Latitud: 36º 48'  -  Longitud: -5º 17'
     Distancia a Málaga capital: 122 km
Datos demográficos
     Población: 589
     Gentilicio: Montecorteños
Ayuntamiento
     plaza de Andalucía, 1, 29430
     952184149 - 616374330 - 952184149     www.montecorto.es
     De orígenes prehistóricos, Montecorto es un pequeño pueblo de la provincia de Málaga situado en la ladera del montañoso cerro Malaver, en la Serranía de Ronda. En tu visita por este municipio descubrirás huellas de todas las culturas que han poblado Andalucía a lo largo de los milenios. Una necrópolis romana, un espectacular teatro romano o un castillo árabe son algunos de los tesoros que guarda este municipio asentado junto al Parque Natural de la Sierra de Grazalema.
     En Montecorto son de visita obligada sus monumentos: 
     El entorno de Montecorto está lleno de agua, y éste es el motivo por el que uno de sus monumentos más importante es la Fuente del Dolmen. Construida en 2006 y ubicada en la plaza Pablo Ruiz Picasso, te recomendamos acercarte para conocer un poco más sobre la historia del pueblo. Y como de agua se trata, Montecorto cuenta con una acequia que suministra agua a las tierras de cultivo de la zona. Llamada la acequia Benito, este canal de piedra comienza en un espacio llamado "los doce pilares" y termina su recorrido en un molino de agua.
     Cerca de la Fuente del Dolmen encontramos la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, patrona de Montecorto. Tras varios derrumbes y reformas por motivos naturales, fue reconstruida por última vez en 2002.
     Montecorto te hará descubrir el pasado de la región a través de sus antiguos pobladores. Del Neolítico encontraremos la necrópolis conocida como el Dolmen del Chopo. Aunque uno de los restos más espectaculares pertenecen ya a la época romana. Se trata de las ruinas de Acinipo, situadas a 15 kilómetros del centro de Montecorto. Sólo se conserva parte del anfiteatro tallado en la roca, pero en el pasado llegó a tener un templo y varios edificios públicos. En sus alrededores se han hallado restos de monedas, inscripciones o capiteles, por los que nos da una idea de la importancia que tuvo esta urbe en la época romana.
     De la época árabe data el Castillo del Moral y la Torre de Audita, aunque apenas quedan restos de estas construcciones, ya que fueron destruidos por los Reyes Católicos en su conquista de Ronda. Para observar el Castillo te recomendamos hacerlo desde el famoso mirador de la frontera nazarí, situado a la altura del kilómetro 20 de la carretera A-2300. Además del Castillo, desde este lugar tendrás unas maravillosas vistas de la Sierra de Ronda, con su frondoso paisaje de pinos (Diputación Provincial de Málaga).
      Asentamiento urbano anejo de Ronda, conserva restos del Paleolítico, enterramientos prehistóricos de la edad del Bronce y, como restos de su pasado árabe, en sus proximidades se encuentra el castillo-fortaleza de Audita, que fue mandado destruir por los Reyes Católicos y hoy declarado Monumento por la Ley del Patrimonio Histórico Español (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006). 
     
Dolmen el Chopo o de la Giganta
     Los dólmenes de la comarca de Ronda, como el de la Giganta, son del tipo en galería, corredores que desde una entrada llevan hasta una cámara sepulcral, donde eran depositados los huesos. Están fechados entre finales del Neolítico e inicios de la Edad del Cobre.
     El dolmen el Chopo, conocido también por el Sepulcro del Gigante o de la Giganta, recibe su nombre por encontrarse situado en los terrenos del Cortijo El Chopo. Al mismo se llega por la carretera autonómica Ronda-Algodonales, cerca del cruce de Grazalema. El Dolmen del Chopo se halla también en el interior de una finca privada y cerrada, a 1 Km. de dicho cruce. Se encuentra protegido por la valla de la finca, pero es posible acercarse a un par de metros desde el exterior.
     Nos encontramos ante un gran dolmen de transición, de largo corredor y cámara alta y poco diferenciada. Los bloques de esta última son de tamaño muy considerable y su aspecto original debió recordar al dolmen de Menga, aunque sus dimensiones son más reducidas. El túmulo ha desaparecido por completo y muchos de los ortostatos se encuentran fragmentados. Como en Buendía o Gorafe, el dolmen se encuentra sobre una pequeña meseta, pero muy cerca del precipicio que desciende abruptamente hacia el valle colindante. Podemos imaginar el poblado, situado junto al río, muchos metros más abajo.
     Las tumbas se situaban sobre las laderas del valle, en lugares donde se harían inmediatamente visibles para cualquier visitante. Esta situación se da en la mayoría de los dólmenes andaluces.
     El dolmen es un sepulcro megalítico de galería con planta trapezoidal, que presenta los laterales rectilíneos (algo curvados en la zona de la entrada y convergentes hacia ésta) con 10 ortostatos (un ortostato es un bloque o losa vertical, adornada o no, que forma la hilada inferior de un muro) cada lateral y cabecera rectilínea con un ortostato perpendicular situado detrás de los laterales. Las dimensiones del sepulcro son: anchura máxima 1'2 m. (cabecera); anchura mínima 0'60 m. (entrada); longitud total 8'50 m.; altura máxima conservada 2'20 y altura mínima 0'80 m. Sólo se conserva una losa de cubierta, próxima a la cabecera, desplazada y vencida hacia el lateral izquierdo. El material de los ortostatos es la caliza jurásica de la zona.
     Una única cobija permanece en su lugar, permitiéndonos hacernos una idea del aspecto y dimensiones originales (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia Nuestra Señora del Carmen

     La primera capilla fue construida a principios del siglo XVI en la plaza Ermita. Tras varias reformas fue demolida en la década de los años 50 del siglo XX.
     Durante los años 1958 y 1959 en la Alameda García Lorca fue construida una nueva iglesia que duró tan solo hasta el año 1963, debido al los corrimientos de terreno provocados por las fuertes lluvias caídas en esas fechas.
     En el lugar que ahora ocupa, el obispado edificó una nueva iglesia que acabó demolida a causa de los importantes daños causados por el complicado terreno donde se asienta Montecorto. El actual templo se inauguró el 16 de julio de 2002, festividad de la Virgen del Carmen, patrona del pueblo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
     La primera capilla fue construida a principios del siglo XVI en la plaza Ermita. Tras varias reformas fue demolida en la década de los años 50 del siglo XX.
     Durante los años 1958 y 1959 en la alameda García Lorca fue construida una nueva iglesia que duró tan solo hasta el año 1963, debido al los corrimientos de terreno provocados por las fuertes lluvias caídas en esas fechas.
     En el lugar que ahora ocupa, el obispado edificó una nueva iglesia que acabó demolida a causa de los importantes daños causados por el complicado terreno donde se asienta Montecorto.
     El actual templo se inauguró el 16 de julio de 2002, festividad de la Virgen del Carmen, patrona del pueblo, siendo el párroco D. Gonzalo Huesa López (Diputación Provincial de Málaga).

Red de Acequias
     El agua y su canalización es, en sí mismo, un recurso turístico en Montecorto. Este municipio cuenta con una pequeña red de acequias en las que el agua y la vegetación son protagonistas logrando rincones muy llamativos.
     La Acequia Benito recorre el pueblo desde el extremo alto a la parte baja. Esta, es desde hace muchos años el medio por el que los hortelanos de la localidad riegan sus abundantes y fértiles huertas.
      Iniciamos el recorrido por el municipio en los 12 Pilares, situados en la parte mas alta del pueblo y rodeados de un verde pinar. Pronto llegamos a las primeras casas y nos encontraremos con el Lavadero Viejo que es donde antiguamente se lavaba la ropa, estando ahora reformado y sólo se observa el nacimiento de agua correr por la calle. Bajamos por una pendiente bastante pronunciada, donde dejamos de ver el discurrir del agua, pero empezamos a sentir los olores de la huerta montecorteña. A unos cien metros volvemos a encontrarnos con el agua, ya encauzada por la acequia. En esta zona del pueblo se celebra el tradicional Mercado Andalusí.
     Aquí podemos ver la zona llamada el Lavadero Nuevo. En éste aún se conserva la zona donde lavaban las mujeres y de donde coge el agua la huerta Carrero. A partir de aquí los dos nacimientos bajan juntos por la acequia llevando una gran cantidad de agua, donde metros mas abajo, se encuentra la zona de la cual el antiguo Molino de Trigo recogía el agua y la utilizaba para moverlo y generar la primera luz de Montecorto, gracias a la gran pendiente existente.
     Desde este punto el agua coge más velocidad deslizándose por la acequia entre casas y jardines, con el sonido del agua al pasar por las pequeñas cascadas y el olor de sus flores, creando un ambiente muy bonito y relajante, hasta llegar a la zona llamada el Cañillo.
     Pronto llegamos al Llano donde se encuentra La Fabrica, nombre que recibe el ya mencionado molino de trigo que aun se conserva, ahora casa particular. Desde aquí y durante unos doscientos metros la acequia discurre por medio de la calle Cine, que está protegida con rejillas para que puedan transitar los vehículos. Al finalizar esta calle sin salida, la acequia llega a un gran salto de agua que la lleva hacia la huerta de el Molino y huerta de Perico, pasa por la huerta Andrés, huerta Abajo, para terminar en el arroyo de Montecorto (Diputación Provincial de Málaga).

Ruinas de Acinipo, ciudad romana

     Acinipo se localiza en plena depresión de Ronda, en un lugar conocido como la mesa de Ronda la Vieja. Su situación le ha permitido jugar un papel estratégico en las rutas naturales que comunican la bahía de Málaga y el campo de Gibraltar con la depresión del Guadalquivir y el interior de Andalucía en general. 
     Presenta horizontes arqueológicos que se remontan a finales del Neolítico, en concreto al tercer milenio, sin descartar el IV ya avanzado. Se desarrolla en el II milenio, destacando los niveles adscritos al Bronce Final prefenicio, observándose su continuidad en época orientalizante. Posteriormente, tras un hiatus el asentamiento se vuelve a ocupar a partir del siglo V a.n.e., convirtiéndose en un oppidum de gran entidad, pero a fnales del siglo III a.n.e. entra en la órbita romana, con un auge espectacular en el primer siglo a.n.e. Esta ciudad se mantiene en funcionamiento por lo menos hasta el siglo IV, momento en el que cedió su importancia ante el vecino asentamiento de Arunda. La última fase detectada es ya a finales de la Edad Media, cuando en época nazarí se construye una torre de vigilancia sobre parte del teatro romano, al convertirse este territorio en frontera con el reino de Castilla. 
     Las estructuras antiguas más destacables son las viviendas protohistóricas, localizadas fundamentalmente en el espolón oriental, de planta circular o rectangular. Presentan zócalos realizados a base de hiladas de piedras irregulares, posiblemente con un recrecimiento posterior de barro. En su interior se observan suelos de tierra batida donde son frecuentes los hogares. 
     Del oppidum ibérico se conocen restos de construcciones de habitación realizados mediante zócalos rectilíneos de mampuestos con tabiques transversales que delimitan los espacios interiores. Se observan diversas remodelaciones hasta momentos anteriores a la conquista romana. 
     En cuanto a la ciudad romana el recinto amurallado se adapta al contorno de la mesa, excepto en el límite oeste donde la topografía es tan abrupta que es imposible el acceso. De la muralla se conservan algunos lienzos de cierta entidad donde se puede observar su fisonomía y fábrica. Se construye mediante tongadas de mampuestos de origen local, algunos de gran tamaño. 
     Las torres detectadas son de tendencia circular o cuadrada, mientras que las puertas todavía no han podido ser estudiadas por lo que se baraja la interpretación de dos posibles puertas, una al norte y la otra ubicada al sur. 
     El urbanismo de la ciudad se realiza mediante terrazas artificiales. Aún no ha sido excavada la mayor parte de los edificios privados, pero sí destaca por ejemplo en la parte oriental una domus de atrium que conserva aún en las paredes restos de pinturas murales de motivos geométricos y colores diversos. 
     En cuanto a los edificios públicos el más representativo es el teatro, considerado uno de los más antiguos y mejor conservados de Hispania. El graderío presenta catorce gradas corridas y frente a éste se ubica la orchestra conformada mediante calizas rosas locales. Destaca también de este edificio el gran frente de escena, el fronscaenium, como uno de los mejores conservados de la Península Ibérica. Siguiendo la tradición griega presentaba tres puertas, la central denominada valva regia, y las laterales hospitalis. 
     Por otro lado se ha podido documentar en varias campañas de excavación unas termas de gran extensión, posiblemente asociadas al foro de la ciudad y en un lugar privilegiado por la existencia de una fuente de agua. Este gran complejo cuenta con una palestra y un ambulacro, así como tres piscinas escalonadas. También se ha podido detectar parte del sistema de calefacción del tepidarium. En las intervenciones se han registrado además restos de pinturas polícromas que cubrían sus paramentos. La cronología de este edificio se centra en el siglo I d.n.e., mientras que posteriormente fue reutilizado en parte como taller de producción de vidrio. 
     Ya extramuros se han localizado dos necrópolis, al noreste y al sur del recinto. La segunda de ellas ha podido ser investigada con más detalle por lo que se sabe que se construyó mediante terrazas artificiales. Como viene siendo normal se han detectado tanto inhumaciones como cremaciones; así como el uso del ustrinum como del bustum. En cuanto a las urnas utilizadas son de cerámica o de piedra. 
     Destacan los ajuares de los enterramientos de inhumación, compuestos por espejo y pinzas de bronce, agujas de hueso, cuentas vítreas y recipientes cerámicos, así como ungüentarios, lucernas, platos cerámicos pintados y vasos de paredes finas. 
     Esta necrópolis arranca del siglo II a.n.e. alcanzando por lo menos el cambio de era. 
 También extramuros y mediante trabajos de prospección se ha registrado parte del sector industrial con la detección de varios hornos cerámicos. El hallazgo de determinadas cerámicas defectuosas ha permitido plantear a algunos investigadores la posibilidad de ubicar en este lugar una figlina de terra sigillata (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
     Entra en la órbita romana en el s. III a.C. y experimenta un gran desarrollo como ciudad entre los ss. I d.C. y IV, momento en que cede su importancia a la ciudad de Arunda (Ronda). Alberga uno de los teatros más antiguos y mejor conservados de España.
     El yacimiento arqueológico de Acinipo, se ubica en una gran mesa caliza de origen terciario, con una altitud media de 999 metros sobre el nivel del mar y está situado a 18 kilómetros del casco urbano de Ronda. Su prominencia en la Depresión de Ronda le confirió un claro valor estratégico, factor éste que fue tenido en cuenta en época prerromana y romana a la hora de emplazar el núcleo poblacional.
     Acinipo es uno de los asentamientos cuyo nombre aparece por primera vez en un texto clásico como el de Ptolomeo y Plinio. Este yacimiento ha sido objeto de atención por muchos investigadores; las primeras noticias aparecen en el siglo dieciséis con Lorenzo de Padilla, siendo Fariña del Corral, en 1650, quién identificó el teatro como de época romana.
     Aunque la mayoría de los restos visibles son romanos, no podemos olvidar los importantes restos prehistóricos de la ciudad. Los hallazgos más antiguos se remontan al Neolítico, teniendo continuidad en la Edad del Cobre y la del Bronce. Va a ser en la fase prehistórica, y con el impacto colonizador fenicio, cuando Acinipo tenga un auge importante, que se verá rematado en época romana, precedida de la fase ibérica.
     La factores que intervinieron en la ubicación de Acinipo en el espacio actual son múltiples. De una parte su prominencia en la depresión, como uno de los puntos más altos de ésta, le confirieron un claro valor estratégico y de dominio visual del territorio circundante. De otra, el enclave romano de Acinipo se encuentra en una zona de fácil comunicación con otras áreas de la provincia romana. Los accesos al Valle del Guadalquivir, a la costa gaditana y al rosario de depresiones del surco intrabético, son bien perceptibles, lo que le permitió fáciles contactos y relaciones comerciales con otras áreas, según se desprende de los hallazgos numismáticos (Acinipo gozó de la potestad de acuñar monedas).
     Otro factor que influyó en la ubicación de este núcleo fue la disponibilidad de tierras potencialmente fértiles para uso agrícola. Estas tierras explotadas desde el Neolítico, tuvieron una gran importancia en época romana, e incluso en nuestros días siguen siendo las más aptas para la agricultura de la Depresión de Ronda.
     Por otro lado, el municipio de Acinipo se benefició de recursos existentes en su espacio natural próximo, tales como mármol, piedra para la construcción, mineral de hierro y arcilla de excelente calidad para la producción alfarera.
     Dado el espacio excavado, la fase romana es la más importante. No obstante, existen estructuras asignables a la fase prehistórica reciente, como las cabañas circulares con porche empedrado.
     Desde finales del siglo primero antes de Cristo se observa una trama urbanística y de construcción típicamente romana, siendo su máxima expresión el teatro de la ciudad que por sus rasgos técnicos constructivos se encuadra cronológicamente a finales del siglo primero antes de Cristo. Del mismo modo, en la parte central de la Mesa podemos apreciar los restos de lo que pudo ser el foro o la plaza pública. Junto a este centro social, político, económico y religioso, en el área de esta ciudad amurallada, existían otros edificios de carácter público como las termas (baños públicos) de las que se conservan tres piscinas, el teatro, templos (uno de los cuales estuvo en pie hasta principio de siglo), etc. Esto nos demuestra el auge urbanístico que adquiere Acinipo en estos primeros siglos del Imperio y el fuerte desarrollo que alcanzó la ciudad, elocuente reflejo de un poder bien establecido.
     Todo lo contrario parece ocurrir a partir del siglo tercero después de Cristo en el que Acinipo decae, siendo en el cuarto después de Cristo cuando dicho núcleo urbano pierde su papel dominante en la zona pasando éste a la cercana Arunda (Ronda).
     Las investigaciones actuales determinan que Acinipo contó con tres espacios dedicados a los enterramientos. De las excavaciones del primero de ellos se han obtenido 42 urnas para cenizas y se ha inhumado un cuerpo. Esta necrópolis se sitúa fuera de los límites de la ciudad, formando una serie de terrazas, no siendo ésta una costumbre romana (depositar a los fallecidos a la entrada de la ciudad) sino que se adaptó de los pueblos íberos que habitaban la Península.
     La fundación de esta necrópolis, pues, se sitúa alrededor del siglo IV antes de Cristo y se empleó hasta los primeros siglos de la era cristiana. La forma de cremación en el mundo ibérico era la cremación que se realizaba en un lugar denominado "ustrinum" mientras que en torno a las cenizas era depositado el ajuar, que generalmente aparece quemado. Los arqueólogos han determinado que este crematorio localizado era familiar y que se usó durante siglos. También han localizado restos de madera de las cajas en la que los cuerpos eran trasladados a la pira funeraria. Todo esto ha permitido establecer, en una primera valoración, cual era el rito funerario aplicado en Acinipo. Así, posteriormente, se realizaba una criba de las cenizas y los huesos para depositarlos en las urnas funerarias. Han aparecido botones de hueso, pequeños broches metálicos (para cerrar la toga) y, en la sepultura localizada, un espejo de bronce, pinzas, un pequeño plato y restos de un lacrimal, lo cual asombra al ser, como decíamos, costumbre la incineración.
     El yacimiento arqueológico de Acinipo fue nombrado Patrimonio Cultural el día 3 de Junio de  1931. En él destaca su teatro, que presenta en superficie un aspecto árido debido a la acumulación de material pétreo, caído del conjunto edificatorio antiguo. Presenta también, diferencias de trazado a las normas establecidas en los Diez Libros de Arquitectura de Vitrubio, además de una singularidad especial.
     Los elementos más significativos del teatro son la caveo o gradería y la escena.
     La cavea o graderío se conserva en su totalidad. Es un espacio de forma semicircular, donde se situaba el público para ver las representaciones. También contiene un espacio vacío en medio que se llama Orchestra. La orchestra es de mármol y pudo recomponerse gracias a que se conservaba algunos testigos.
     La escena está compuesta por el púlpitum y los muros escénicos. El púlpitum es donde tiene lugar la representación. En éste teatro el púlpitum está perfectamente definido, y se demostró por los clavos que aparecieron en su excavación. De los muros escénicos, el externo se denomina hyposkenion, y el espacio contenido entre los dos muros se denomina Choragia.
     Más información:
     Oficina Municipal de Turismo de Ronda. Tfno 952 187119
     Consultar horarios apertura recinto (Diputación Provincial de Málaga).

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viernes, 16 de agosto de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Convento de Nuestra Señora de las Nieves, Acequia del Molino, Castillo de Miraflores, Ermita de San Sebastián, e Iglesia de San Agustín) de la localidad de El Burgo, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Convento de Nuestra Señora de las Nieves, Acequia del Molino, Castillo de Miraflores, Ermita de San Sebastián, e Iglesia de San Agustín) de la localidad de El Burgo, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Sierra de las Nieves
     Superficie: 118 km2
     Altitud: 591 m
     Latitud: 36º 47'  -  Longitud: -4º 56'
     Distancia a Málaga capital: 71'4 km
Datos demográficos
     Población: 1.780
     Gentilicio: Burgueños
Ayuntamiento
     c/ Real, 22, 29420
     952160002 - 952160180
     ayuntamiento@elburgo.es
     www.elburgo.es
     El Burgo es un municipio de origen celta que pertenece a la comarca de la Sierra de las Nieves. Adentrarse en el Parque Natural de la Sierra de la Nieves o descubrir el pasado bandolero de la Costa del Sol y a su famoso Pasos Largos son sólo algunos de los motivos para visitar este municipio en cualquier época del año. Siglos de historia han pasado por este pueblo que llegó incluso a tener el privilegio imperial romano, ya que era uno de los lugares de paso obligado de sus soldados.
     En El Burgo no puedes perderte sus monumentos;
     De la época andalusí se conservan algunos restos de las torres y muralla del Castillo de Miraflores. Destruido y reconstruido en varias ocasiones y que resultó muy dañado en el terremoto de 1755, esta fortificación sirvió de asentamiento a la artillería francesa durante la Guerra de Independencia.
     Pero el monumento de mayor interés patrimonial que encontrarás durante tu visita por El Burgo es la iglesia de la Encarnación, declarada Bien de Interés Cultural. Fue construida en el siglo XVI sobre una antigua mezquita árabe, de la que aún quedan algunos restos. De estilo gótico-mudéjar, su bóveda de medio cañón es de estilo renacentista.
     En la iglesia de San Agustín encontrarás imágenes del santo de Hipona, de la Inmaculada y del Sagrado Corazón. Este templo y sus tallas son muy veneradas en El Burgo ya que, gracias a la generosidad de los habitantes, pudo ser construida. Otra iglesia destacada es la iglesia del convento carmelita de la Virgen de las Nieves, aunque se encuentra a las afueras del casco urbano. Su construcción está fechada en el siglo XVI, pero fue abandonada por los carmelitas tras la desamortización de Mendizábal. Por último, te recomendamos visitar la ermita de San Sebastián, situada junto al cementerio. Data del siglo XV y tiene un estilo gótico tardío. La tradición dice que la consagración a San Sebastián se debe a que era el preferido de la reina Isabel la Católica.
     Para tener una excelente visión panorámica de El Burgo y su entorno no hay mejor lugar que el Monumento-Mirador al Guarda Forestal. A 900 metros sobre el nivel del mar, las vistas son sencillamente hipnóticas; con bosques de pinsapos, pinos y encinas de la Sierra de las Nieves y de la cabecera de la cuenca del río Turón como marco.
     Por último, y para rememorar el pasado romano de El Burgo, te recomendamos visitar el Puente de Málaga y la Acequia Medieval junto al río Turón. También te sorprenderán el salto de agua del Dique y el Molino de la Fuensanta, del siglo XVIII (Diputación Provincial de Málaga).
      Es la capital de la Sierra de las Nieves, declarada por la UNESCO en 1995 «Reserva de la Biosfera Sierra de las Nieves y su entorno».
La población de El Burgo, situada en las estribaciones de la Sierra Blanquilla, está bañada por el río Turón, que nace en su término, y sus arroyos. En sus alrededores se han encontrado enterramientos megalíticos, en el dolmen de galería del cerro de la Cruz Blanca y restos ibéricos en los A/tabacales, siendo probable que el origen de El Burgo sea una de las Torres de Aníbal, que señalan los textos roma­ nos. También hay vestigios de la calzada romana que comunicaba Acinipo con Málaga, en el Puerto de los Empedrados. En época islámica, su castillo fue un importante baluarte fronterizo. Conquistada por Pedro I en 1362, volvió a los nazaríes en 1366, quienes añadieron sus torres circulares y en 1485 fue conquistada por los Reyes Católicos. Durante la Guerra de la Independ encia volvió a adquirir importancia estratégica, siendo reforzado por losfranceses, quienes al abandonarlo lo destruyeron nue­ vamente. Desaparecido en un 70% es posible recomponer su planta (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  

Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación
     De estirpe gótico-mudéjar originaria del XVI, su estructura contempla tres naves separadas por pilares achaflanados, que sustentan arcos apuntados encuadrados con alfiz. La capilla mayor, de planta cuadrada, se cubre con una vistosa bóveda gótica de terceletes y ligaduras, respondiendo las restantes cubiertas al esquema de bóveda de sección carpanel con lunetos y fajones cajeados en la nave central y bóveda de medio cañón reticulada, alternada con colgadizos de madera en las laterales. Singular interés revelan las portadas exteriores, de las cuales la de los pies constituye un sugerente testigo de la estética gótico-mudéjar, en abierto contraste con la portada construida en 1773 en la nave del Evangelio, provista de arco de medio punto entre pilastras y frontón curvo sobre entablamento. Junto a esta última, se ubica la torre, de dos cuerpos y arcos de medio punto con alfiz en resalte.
     Del interior, llaman poderosamente la aten­ción del visitante los retablos de yesería dispuestos en la capilla mayor y nave de la Epístola, realizados en el primer tercio del XVII. Junto a ellos, las piezas más relevantes del templo son dos esculturas del siglo XX, que representan a Jesús Nazareno con la cruz a cuestas y la Virgen de los Dolores (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, en El Burgo (Málaga) es obra gótico-mudéjar del siglo XVI con algunas reformas o añadidos posteriores. Tiene planta rectangular, formada por tres naves, la central más ancha que las laterales, separadas por pilares achaflanados formando arcos apuntados enmarcados por alfiz, que sustentan una bóveda encamonada de sección carpanel con lunetos y arcos fajones cajeados en la nave central, conservándose bajo dicha bóveda la primitiva armadura mudéjar de madera. El testero sobresale al exterior y la torre queda ubicada junto a la cabecera en el lado del Evangelio. Las naves laterales presentan colgadizos de madera, exceptuando los dos primeros tramos de la nave de la Epístola, en la que están dispuestas bóvedas de medio cañón reticuladas, siendo su fábrica de mampostería.
     La cabecera y capilla mayor son de planta cuadrada cubierta por bóveda de terceletes y ligaduras. Se ha recuperado la policromía del retablo, destacando los recercados de yeso con cromatismos dorados y marronáceos, cuya composición está presidida por una hornacina con remate de venera donde se encuentra la imagen de Nuestra Señora de la Encarnación, rodeada de molduras que simulan el marco de un cuadro, que a su vez es adornado en los dos laterales con motivos vegetales y rematado por un entablamento de tipo clasicista que soporta un frontón curvo partido por volutas, que alberga en el centro un escudo con el anagrama mariano coronado. 
     La sacristía, en el lado de la Epístola junto a la capilla mayor, está compuesta de dos habitaciones comunicadas por un hueco abocinado, que perfora el grueso muro correspondiente a la antigua muralla. Desde el segundo recinto se accede a una pequeña terraza situada a los pies de un antiguo torreón. En el cuarto tramo de la nave de la Epístola se adosa la capilla de San Agustín, realizada en la primera mitad del siglo XVII. En el tercer tramo de la Epístola se encuentra el altar de la Virgen de la Encarnación, fechado en el primer tercio del siglo XVII. A los pies se sitúa el coro, realizado en el siglo XVIII, en el que aparecen dos arcos rebajados que descansan en el centro de un pilar común con desarrollo hacia las 
naves laterales.
     Exteriormente en el lado del Evangelio hay una portada lateral, construida en 1773, con arco de medio punto entre pilastras sencillas que sostienen un amplio entablamento y un frontón curvo en el centro con decoración interior de carácter vegetal y resaltes rematados por piñas en ambos lados. En el lado de la Epístola hay un acceso mediante arco de medio punto abocinado, que actualmente ha quedado cegado.
     El acceso principal a la iglesia se encuentra a los pies, correspondiendo con la portada de estilo gótico-mudéjar originaria, precedida de un atrio. Su fachada se compone de arco apuntado y abocinado, enmarcado por un alfiz, realizado en piedra, presentando a sendos lados dos óculos y sobre la portada se ubica una ventana alargada de arco rebajado.
     La torre es un antiguo alminar reformado, del que se conserva sólo la parte inferior. Es de planta rectangular y dos cuerpos, abriéndose en los lados más anchos parejas de arcos de medio punto peraltado enmarcado por alfiz con resalte, rematado con tejadillo a cuatro aguas.
     La iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, en El Burgo (Málaga), se encuentra situada dentro del antiguo recinto fortificado medieval de época árabe, en el emplazamiento que ocupó anteriormente una mezquita, siendo visible el encastramiento del inmueble en uno de los lienzos de la muralla árabe, cuya geometría llega a deformar las trazas de su planta y su adosamiento a una torre de la primitiva estructura defensiva, permitiendo una magnífica lectura del tejido urbanístico, irregular, abierto a una plaza, evocando la importancia estratégica y defensiva de esta zona.
     Por su valor histórico cabe señalar la importancia que cobra el edificio tras el asedio y toma de la ciudad en 1485, reaprovechando el antiguo alminar de la mezquita, afianzándose desde entonces la presencia cristiana en el territorio.
     Dentro de sus valores artísticos destaca el estilo gótico-mudéjar en el que fue iniciado el templo, mostrando una perfecta enseñanza de la hibridación de estos estilos tan característicos de la época, aprovechándose y reutilizándose el antiguo alminar como campanario.
     Es especialmente significativo el valor de imagen que posee el monumento, claramente perceptibles desde los dos accesos al pueblo, conformando una estampa de relevante singularidad (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Esta iglesia, construida en el siglo dieciséis sobre una antigua mezquita, ha sido reformada en diversas ocasiones. Es de estilo gótico mudéjar y consta de tres naves separadas por pilares achaflanados con arcos apuntados con alfiz, y armadura de madera en la parte central recubierta con bóveda de medio cañón renacentista (Diputación Provincial de Málaga).

Convento de Nuestra Señora de las Nieves
     En el término municipal de El Burgo, este con­junto monacal quedó emplazado sobre una anti­gua ermita dedicada a esta Virgen, donde habitaron ermitaños desde principios del s. XVI.
     La toma de posesión del lugar por los Carme­litas Descalzos se llevó a cabo el 26 de febrero de 1593, previo ofrecimiento de los terrenos por parte del obispo malagueño D. García de Haro. A partir de 1605, el monasterio se declaró oficialmente como Desierto de la Orden de la Provincia de Granada, construyéndose, asimismo, nueve ermitas en su amplio recinto que servían para la vida solitaria y penitencial de los religiosos. Tras la Desamortización, el convento sufrió numerosas transformaciones al pasar a manos privadas y convertirse en molino. La antigua Virgen de las Nieves, que presidía dicha iglesia conventual, se conserva actualmente en la iglesia de San Agustín, de 1952, de esta población, donde se ha restituido el culto a la advoca­ción que dio origen al convento (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Los orígenes del convento se remontan a 1550, cuando fue fundada una ermita consagrada a Nuestra Señora de las Nieves. A su alrededor se estableció una importante comunidad de ermitaños, que no obstante, experimentó una temprana decadencia. Ello motivó el establecimiento de una comunidad de Carmelitas Descalzos, que permaneció en el inmueble hasta la Desamortización de 1835.
     El conjunto presenta en la actualidad un aspecto muy complejo, el cual viene determinado por sucesivas intervenciones, tanto en su etapa eremítica y conventual como en la posterior, cuando fue destinado para uso residencial y agrícola. Los elementos principales del conjunto, que aparece rodeado por una cerca solo conservada parcialmente, son la iglesia del antiguo convento y las llamadas ermitas. Del resto de las edificaciones tan solo es reconocible el patio en cuya crujía norte se alza el templo, pues todos los demás elementos han sufrido importantes modificaciones.
     La iglesia, levantada en el siglo XVII, consta de una sola nave, y tiene cabecera plana y presbiterio en alto. Está dividida en cuatro tramos, marcados en los muros por pilastras toscanas cajeadas. La cubierta es de medio cañón con lunetos, y posee arcos fajones que arrancan de las mencionadas pilastras; en ellas se conservan aún restos de decoración pictórica. Tras el abandono del edificio, se instaló en su interior un molino de aceite, que aún hoy subsiste. En lo que se refiere al exterior, y a pesar del mal estado de conservación del inmueble, destaca aún la espadaña, con dos vanos de medio punto.
     Diseminadas por el recinto cercado aparecen doce edificaciones conocidas con el nombre genérico de "ermitas". Nueve de ellas son las correspondientes a las residencias de los monjes. Estas presentan una estructura muy sencilla. Poseen por lo general una pequeña capilla abovedada con una hornacina que sirve de altar; a este ámbito se une el dormitorio, el aljibe y un espacio para la higiene.
     También con idéntica denominación se conocen las tres construcciones restantes integradas en el conjunto: la primitiva ermita de la Virgen de las Nieves, la llamada "portería" y, por último, la "media luna", un espacio cóncavo excavado en la roca con una hornacina central.
     Este convento tuvo su origen en una pequeña ermita dedicada a Ntra. Sra. de las Nieves que en 1550 labraron varios ermitaños entre ellos Pedro Ugarte, según noticias de Fernando Lozano en su "Historia de Ronda". En 1587, habiendo decaído la vida religiosa de los ermitaños que la cuidaban, el obispo de Málaga D. García de Haro ofreció el cuidado de la ermita a los Carmelitas Descalzos, que en 1598 escogieron para empezar su convento un montecillo cercano a la ermita, se tomó posesión en 1599 y se mismo año se abrieron las zanjas para la nueva iglesia, quedando totalmente construido el convento y su cerca exterior en 1604.
     En 1756 el prior del convento expresó al Cabildo la necesidad de repararlo. En cuanto a la iglesia en 1761 comunicó el prior que llevaba arruinada más de un año muy quebrantada por los terremotos, solicitando licencias para la obra, que aunque el Cabildo, sin fondos, no pudo conceder debió realizarse como demuestra la decoración pictórica muy dentro del estilo dominante de la segunda mitad del siglo XVIII.
     El Molino es una almazara de empiedro de sangre. Aunque la edificación del convento se hizo en 1604, la remodelación e instalación del molino es posterior a 1835. Conserva la prensa de viga, aunque el estado general es regular. En la actualidad la nave del molino se utiliza como almacén (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Su iglesia fue construida a mitad del siglo XVI y posteriormente reconstruida a comienzos del siglo XVIII (Diputación Provincial de Málaga).

Acequia del Molino
     Mientras observamos la belleza del río Turón, arropados por el hermoso paisaje de la Sierra de la Cabrilla o Sierra Prieta, llegamos a esta acequia que abastecía de agua al antiguo molino hidráulico medieval denominado ‘La Fábrica de Harina’ y, más recientemente, ‘La Fábrica de Salvador’. Éste era uno de los cuatro molinos harineros que existieron en El Burgo; junto con los otros tres (molino de la Fuensanta y dos en Los Bujeos), ha sido testigo de la dependencia con que ha vivido el municipio a lo largo de su historia del río que ha aportado su agua y su fuerza para que floreciera la agricultura y la industria. Por esta razón los habitantes, haciéndolo suyo, a partir de su paso por el pueblo, lo denominan río de El Burgo. La Acequia del Molino se encuentra dentro del Parque Natural de la Sierra de las Nieves.
     La acequia y el sendero turístico que lo acompaña se sitúan entre el pueblo y la margen izquierda del río Turón. La entrada a la senda turística se hace a través de una cancela que se encuentra muy próxima al puente de la carretera A-366, aguas debajo de éste.
     La senda que discurre sobre el trazado de la acequia se encuentra en perfecto estado, acondicionada también para la movilidad reducida, por lo que es un excelente paseo en un espacio natural de rica vegetación ribereña.
     Esta antigua acequia medieval, que abastecía de agua a un molino de harina, hoy en ruinas, discurre a lo largo de la ribera del Rio Turón. Llamado Río de El Burgo desde su nacimiento hasta el pueblo, cambia su nombre una vez lo rebasa con sus limpias aguas y su exuberante ribera. No se puede imaginar la existencia de El Burgo sin el río, pues ha hecho posible que desde siempre sea un pueblo agrícola y que la única industria fuera la movida por la fuerza del agua, los molinos. Actualmente lo abastece de agua potable.
     De la acequia sólo se conservan algunos restos del viejo trazado, el cual conducía el agua hasta el antiguo molino hidráulico medieval denominado “La Fábrica de Harina” y, más recientemente, “La Fábrica de Salvador”. A título informativo, en el Burgo existieron cuatro molinos harineros (Molino de la Fuensanta, el Molino de Salvador y dos más en los Bujeos).
     Desde la ruta de la Acequia del Molino se pueden contemplar preciosas vistas del río Turón, sus peces y tortugas. También se puede recrear la vista en el hermoso paisaje con la llamada Sierra de la Cabrilla o Sierra Prieta al fondo (Diputación Provincial de Málaga).

Castillo de Miraflores

     Su nombre del municipio (El Burgo) pudo provenir del griego Purgos (torre), significando en la antigüedad fuerte o castillo de pequeña extensión, proponiendo otros autores su derivación del árabe Borg o Bords (torre o castillo) e incluso del godo "baurgs".
     El castillo está englobado en el casco urbano, entrelazándose sus muros y torres entre el caserío y la iglesia, ambos posteriores. Castillo y poblado están situados en la vertiente oriental de la Sierra de Lifa. En torno a mediados o principios del siglo XX el castillo aún ocupaba una gran extensión, si bien muchas de sus murallas se habían enlazado con las paredes de las viejas o nuevas casas, cediendo el recinto de sus torres para habitaciones y sus casi cegados aljibes para establos o pajares. Desde entonces, los restos del castillo cada vez van reduciéndose más.
     Sus muros fueron altísimos y muy sólidos, disponiendo en su recinto numerosos depósitos de agua y una galería subterránea que descendía hasta el río. Se mantiene una torre cuadrada y una cilíndrica que forma parte de una casa.
     No se sabe con certeza si empezaría como otros siendo castro céltico, aunque si parece cierto es que fuera un castillo medieval, dada su denominación visigótica. Ya en época bajomedieval, su fábrica e historia confirman que fue uno de las fortificaciones que defendían el reino nazarí de Granada. Tras un largo cerco, Pedro I de Castilla logró apoderarse de él en la primera mitad del siglo XV, cayendo después de nuevo en manos nazaríes. Sería definitivamente recuperado con la conquista de Ronda por parte de los Reyes Católicos, quienes ordenaron la reparación total del alcázar, convencidos de su importancia y valor estratégico, nombrando alcaide del mismo en 1485 a Don Pedro Barrionuevo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Durante el periodo islámico fue importante baluarte fronterizo. Tras la conquista cristiana fue destruido y reconstruido en varias ocasiones.
     El Castillo de Miraflores se encuentra en la parte más alta de la localidad, en las calles Escaloncitos, Calzada y Botica.
     La fortaleza sufrió bastante, sobre todo sus torres más altas, en el terremoto producido en 1755. En 1812 sirvió de asiento a la artillería francesa que antes de marcharse destruyó la parte habitable que quedaba en pie. Hoy en día sólo quedan hoy restos de las murallas y torres (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de San Sebastián
     Situada junto al cementerio, esta ermita fue construida a finales del siglo quince tras la conquista de los Reyes Católicos, al parecer por ser la reina Isabel la Católica muy devota de este santo. Su estilo es gótico tardío. En esta ermita se concentraban los vecinos cuando el toque de arrebato les anunciaban graves problemas (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia de San Agustín
     Esta iglesia, construida en el siglo dieciséis sobre una antigua mezquita, ha sido reformada en diversas ocasiones. Es de estilo gótico mudéjar y consta de tres naves separadas por pilares achaflanados con arcos apuntados con alfiz, y armadura de madera en la parte central recubierta con bóveda de medio cañón renacentista (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Convento de Nuestra Señora de las Nieves, Acequia del Molino, Castillo de Miraflores, Ermita de San Sebastián, e Iglesia de San Agustín) de la localidad de El Burgo, en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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