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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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martes, 4 de febrero de 2025

Un paseo por la calle Troya

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Troya, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La calle Troya es, en el Callejero Sevillano, una calle que se encuentra en el Barrio de Triana Casco Antiguo, en el Distrito Triana; y va de la calle Pagés del Corro, a la calle Betis.
     La calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta.
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Durante el s. XVII se la conoce como Cruz, por la existente en el arquillo del cruce con la actual Fortaleza. En 1868 toma el nombre actual, sin que se conozca su justificación, aunque es posible que se relacione con la conocida ciudad de la antigüedad. Se trata de una calle estrecha que terminaba en una escalinata, sustituida en 1901 por una rampa. En el cruce con Fortaleza existió hasta 1977 un arco, espacio cuadrado de base y abovedado. Primitivamente estuvo empedrada y fue adoquinada a finales del s. XIX, conservándose así en la actualidad, con aceras anchas en su primer tramo y arbolado de naranjos en alcorques, y estrechas en su último tramo. Su caserío lo integran viviendas de finales del s. XIX junto a otras de reciente construcción, con zonas ajardinadas en fachada [María del Carmen Medina, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993]. 
Troya, 1 - esquina Betis, 59. Casa de gran interés, del siglo XVIII, de dos plantas y ático en la crujía de fachada. La portada está enmarcada por pilastras corintias y decorada con moldura quebrada. Sobre la cornisa se encuentra un balcón de forja sostenido por tornapuntas. El ático posee vanos de medio punto separados por pilastras con pinjantes, pareadas en los ángulos. Una puerta de madera de peinazo y una cancela dan paso al patio, con galerías en tres de sus frentes, con arcos de distinta luz que apean sobre columnas toscanas y cimacios; en la planta superior se abren balcones separados por pilastras. El cuarto frente del patio está cerrado por un muro rematado por una crestería barroca [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Historia de la ciudad de Troya;
     Troya es una antigua ciudad ubicada en la región de Anatolia, en lo que hoy es Turquía. Fue uno de los asentamientos más importantes de la Edad del Bronce y se cree que existió desde el tercer milenio a.C. hasta su destrucción en el siglo XII a.C. Esta ciudad es conocida principalmente por su papel en la famosa Guerra de Troya, descrita en la Ilíada de Homero.
     La Guerra de Troya fue un conflicto bélico legendario que tuvo lugar entre los griegos y los troyanos en el siglo XIII a.C. según la mitología griega. Según la leyenda, la guerra se desató cuando el príncipe troyano Paris secuestró a Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta. Los griegos, liderados por Agamenón, reunieron un gran ejército y sitiaron la ciudad de Troya durante diez años. Finalmente, lograron entrar mediante la astucia del famoso caballo de madera y saquearon y destruyeron la ciudad.
Origen de la ciudad
     La ciudad de Troya, también conocida como Ilión, fue una antigua ciudad ubicada en la región de Anatolia, en lo que ahora es Turquía. Su origen se remonta a la Edad del Bronce, alrededor del tercer milenio a.C.
Guerra de Troya
     La Guerra de Troya es uno de los episodios más famosos de la mitología griega y ha sido objeto de numerosas representaciones en la literatura y el arte a lo largo de los siglos. Esta guerra tuvo lugar en la antigua ciudad de Troya, también conocida como Ilión, que se ubicaba en lo que hoy es Turquía.
     Según la leyenda, la guerra fue desencadenada por el rapto de Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta, por parte de Paris, príncipe de Troya. Esto provocó la ira de los griegos, quienes se unieron bajo el liderazgo de Agamenón, rey de Micenas, para recuperar a Helena y vengar el insulto.
     La guerra duró aproximadamente diez años y estuvo marcada por numerosos episodios y personajes célebres, como Aquiles, Héctor, Ulises y Paris. Se narra que los griegos intentaron tomar la ciudad de Troya sin éxito durante muchos años, hasta que finalmente lograron entrar gracias a un ingenioso plan en el que utilizaron un caballo de madera como estratagema.
     La guerra de Troya ha sido tema de inspiración para muchos artistas y escritores a lo largo de los siglos, como Homero en su famoso poema épico "La Ilíada". Además, ha sido objeto de numerosas interpretaciones y debates históricos, ya que algunos consideran que se trata de un hecho real, mientras que otros lo ven como una leyenda o un mito.
     La Guerra de Troya es un episodio épico de la historia y la mitología griega que ha dejado una huella imborrable en la cultura occidental.
Caída de la ciudad
La caída de la ciudad de Troya es uno de los eventos más famosos en la historia antigua. Según la mitología griega, la guerra de Troya duró diez años y fue provocada por el rapto de Helena, esposa de Menelao, por parte de Paris, príncipe de Troya.
     La guerra tuvo lugar en el siglo XII a.C. y fue protagonizada por los griegos, liderados por Agamenón, contra los troyanos, liderados por Héctor y luego por su hermano Paris. Durante la guerra, los griegos intentaron en varias ocasiones tomar la ciudad de Troya, pero esta se defendió con éxito gracias a sus poderosos muros.
     Finalmente, los griegos idearon un plan para infiltrarse en la ciudad. Construyeron un enorme caballo de madera, conocido como el Caballo de Troya, en cuyo interior se ocultaron varios guerreros griegos. Los troyanos, pensando que el caballo era un regalo de los dioses, lo introdujeron en la ciudad.
     Por la noche, los guerreros griegos salieron del caballo y abrieron las puertas de la ciudad, permitiendo así la entrada del ejército griego. Los troyanos, sorprendidos y desorganizados, fueron derrotados y la ciudad fue saqueada y destruida. Este suceso marcó el fin de la guerra de Troya y el comienzo de numerosas leyendas y mitos.
Consecuencias de la caída de Troya
     La caída de Troya tuvo importantes consecuencias tanto para los griegos como para los troyanos. Para los griegos, significó la victoria en una guerra larga y costosa, y estableció su dominio en la región del mar Egeo. Además, permitió la expansión de la cultura griega y el desarrollo de nuevas colonias en el Mediterráneo.
     Para los troyanos, la caída de la ciudad fue una tragedia. Muchos troyanos murieron en la guerra y los sobrevivientes fueron esclavizados o dispersados. La leyenda cuenta que Eneas, uno de los príncipes troyanos, logró escapar y fundó una nueva ciudad, Roma, dando origen al Imperio Romano.
Importancia histórica de Troya
     Troya es considerada uno de los sitios arqueológicos más importantes del mundo. Las excavaciones en la antigua ciudad han revelado evidencias de su existencia y de la guerra que tuvo lugar allí. Además, la guerra de Troya ha dejado una profunda huella en la cultura occidental, siendo tema recurrente en la literatura, el arte y el cine.
     La caída de Troya marca un hito en la historia antigua y ha sido objeto de numerosas interpretaciones y leyendas a lo largo de los siglos. Este evento representa la lucha entre los dioses y los hombres, la traición y la destrucción, pero también la resistencia y la persistencia del espíritu humano.
Leyenda del caballo de madera
     La leyenda del caballo de madera es uno de los episodios más famosos de la historia de Troya. Según la mitología griega, fue el ardid que llevó a la caída de la ciudad.
     La historia comienza durante la guerra entre los griegos y los troyanos. Después de diez años de asedio, los griegos idearon un plan para entrar en la fortaleza de Troya. Construyeron un enorme caballo de madera hueco y lo dejaron abandonado frente a las puertas de la ciudad. Los troyanos, pensando que era un regalo de los dioses, decidieron introducirlo en su ciudad.
     En la oscuridad de la noche, los soldados griegos que se encontraban ocultos dentro del caballo salieron y abrieron las puertas de Troya, permitiendo así la entrada del ejército griego. La ciudad fue saqueada y destruida, poniendo fin a la guerra.
     Esta historia ha pasado a la posteridad como una muestra de la astucia y el engaño empleados en la guerra. Además, ha sido fuente de inspiración para numerosas obras de arte, literatura y cine.
Reconstrucción de la ciudad
     La ciudad de Troya ha sido objeto de fascinación y misterio a lo largo de la historia. Aunque durante mucho tiempo se creyó que era solo una leyenda, las excavaciones arqueológicas realizadas en el siglo XIX revelaron la existencia de una antigua ciudad en la región de Hisarlik, en Turquía, que se cree que corresponde a la Troya descrita en la Ilíada de Homero.
     La reconstrucción de la ciudad de Troya se ha llevado a cabo a partir de los hallazgos arqueológicos y de las descripciones proporcionadas en los textos antiguos. Se ha logrado determinar que la ciudad estaba rodeada por una imponente muralla fortificada, compuesta por varias puertas y torres defensivas.
     En el interior de la ciudad se encontraban diferentes tipos de edificios, como viviendas, templos y palacios. Uno de los hallazgos más importantes fue el conocido como "Tesoro de Príamo", un conjunto de objetos preciosos que se cree que pertenecieron al rey Príamo de Troya.
     La reconstrucción de la ciudad ha permitido entender mejor la vida en la antigua Troya y ha revelado detalles interesantes sobre su arquitectura, su organización social y su relación con otras civilizaciones de la época.
Las excavaciones arqueológicas
      Las excavaciones arqueológicas en Troya han sido llevadas a cabo por diferentes equipos internacionales a lo largo de los años. Uno de los arqueólogos más destacados en este campo fue Heinrich Schliemann, quien realizó importantes descubrimientos en el sitio de Hisarlik en la década de 1870.
      Estas excavaciones han permitido descubrir numerosos artefactos y estructuras que han proporcionado información valiosa sobre la historia de la ciudad. Entre los hallazgos más destacados se encuentran cerámicas, armas, joyas y restos de edificios.
La guerra de Troya
      La historia de Troya está estrechamente relacionada con la famosa guerra descrita en la Ilíada. Según la leyenda, la guerra de Troya fue desencadenada por el rapto de Helena, esposa de Menelao, por parte de Paris, príncipe de Troya. Los griegos formaron una coalición para recuperar a Helena y sitiaron la ciudad durante diez años.
     La guerra de Troya se convirtió en uno de los episodios más importantes de la mitología griega y ha sido objeto de numerosas representaciones artísticas a lo largo de los siglos.
Importancia arqueológica de Troya
     Troya es un sitio arqueológico ubicado en la actual Turquía, que ha sido objeto de gran interés y estudio debido a su importancia histórica.
     Esta antigua ciudad es famosa por ser el escenario de la legendaria Guerra de Troya, descrita por Homero en la Ilíada. Sin embargo, más allá de la mitología, Troya ha sido objeto de numerosas excavaciones y descubrimientos arqueológicos que han revelado valiosa información sobre la civilización que habitó la región durante la Edad del Bronce.
     Los primeros hallazgos en Troya se remontan al siglo XIX, cuando el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann realizó excavaciones en la zona. Schliemann descubrió las ruinas de varias ciudades superpuestas, correspondientes a diferentes periodos de la historia de Troya.
     Los hallazgos más significativos incluyen las murallas defensivas, los restos de viviendas, los templos, los objetos de cerámica y las joyas. Estos descubrimientos han permitido a los arqueólogos reconstruir la vida cotidiana de los antiguos habitantes de Troya, así como comprender aspectos importantes de su cultura, economía y sociedad.
     Además, los estudios arqueológicos en Troya han contribuido a confirmar la existencia de la Guerra de Troya y su importancia en la historia de la antigua Grecia. Aunque la historia descrita por Homero estaba envuelta en mitos y leyendas, los hallazgos arqueológicos han proporcionado evidencia de la existencia de un conflicto bélico en la región durante la Edad del Bronce.
     La importancia arqueológica de Troya radica en su capacidad para revelar valiosa información sobre la antigua civilización que habitó la región, así como confirmar la existencia de la legendaria Guerra de Troya. Los hallazgos arqueológicos en Troya continúan siendo objeto de estudio y fascinación para los expertos en historia y arqueología.
Turismo en la actualidad
     La ciudad de Troya, ubicada en la actual Turquía, es conocida por ser el escenario de la famosa guerra homérica que tuvo lugar en la antigüedad. Aunque los eventos que tuvieron lugar en Troya son ampliamente conocidos gracias a la Ilíada de Homero, hoy en día esta ciudad también es un destino turístico muy popular.
     Los visitantes pueden explorar las ruinas de Troya que han sido excavadas y preservadas a lo largo de los años. Entre los principales sitios de interés se encuentran:
     El yacimiento arqueológico de Troya: Aquí se pueden ver los restos de las antiguas murallas de la ciudad, así como los cimientos de los edificios que alguna vez estuvieron en pie.
     El Caballo de Troya: Aunque se trata de una reconstrucción moderna, el famoso caballo de madera es una de las atracciones más populares.
     El Museo de Troya: En este museo se exhiben numerosos artefactos descubiertos durante las excavaciones, como cerámicas, joyas y armas.
     Además de explorar las ruinas, los turistas también pueden disfrutar de paseos por los alrededores de Troya, donde se puede apreciar la belleza del paisaje y la historia que envuelve a esta antigua ciudad. Sin duda, visitar Troya es una experiencia única para aquellos interesados en la historia y la mitología griega (Historia Universal).
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La calle Troya, al detalle:
Edificio esquina a c/ Betis, 59.
Azulejo conmemorativo de la obra de Cervantes "Rinconete y Cortadillo"

miércoles, 11 de enero de 2023

La Torre y Cortijo de Troya, en El Palmar de Troya (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Torre y Cortijo de Troya, en El Palmar de Troya (Sevilla).  
       Se emplaza sobre la cima de un cerro al este de El Palmar de Troya. Cuenta con gran visibilidad, dominándose al oeste del Palmar de Troya; al norte el curso del arroyo Salado y el cerro de la torre de la Ventosilla; y al este la torre del Águila. En la ladera este de la cima se observa una cantera que ha generado un importante desnivel debido a la extracción de áridos.
     Sobre la cima se encuentra el cortijo de Troya. En la margen nordeste se encuentra la torre de Troya, anexa al cortijo.
     En superficie se aprecian diferentes restos, entre ellos, como material de cocina se halla un borde de cazuela y amorfos comunes; como material de almacenamiento se hallan amorfos de jarras de pasta naranja y fragmentos de grandes vasos de almacenamiento toscos de factura a mano. El material se encuentra fundamentalmente en la zona sur del sitio.
     Se localizan además, fragmentos melados y algún asa de jarra contemporánea, especialmente en la zona norte en torno al cortijo.
     La torre de Troya se emplaza sobre la cima de un cerro al este de El Palmar de Troya. Cuenta con gran visibilidad, dominándose al oeste el Palmar de Troya; al norte el curso del arroyo Salado y el cerro de la torre de la Ventosilla; y al este la torre del Águila. En la ladera este de la cima se observa una cantera que ha generado un importante desnivel debido a la extracción de áridos. Sobre la cima se encuentra el cortijo de Troya.
     En la margen nordeste se encuentra la torre de Troya, anexa al cortijo. Se trata de una torre de planta cuadrada (de unos 10 x 10 metros) y dos plantas. Tiene bóveda vaída con casetones en las esquinas. La entrada permite observar unos muros de importantes dimensiones (entre 3 y 4 metros). Dispone de remate y reforma, que se puede fechar por una campana con fecha 1792 dispuesta en una espadaña. Las almenas parecen haber sido reformadas en el mismo momento. La cúpula hacia el exterior presenta unas reformas con cemento y realizadas con muy mal criterio.
     Se trataría de una de las atalayas defensivas que conformarían la red vigía y de defensa de la Banda Morisca. Éstas, se suelen fechar en torno al siglo XIV, fundamentalmente en época de Alfonso XI. Probablemente sea contemporánea a otras torres como las del Águila o la Ventosilla, con la que tiene comunicación visual, o las de El Bollo o Lopera. Por lo general, las torres mantenían una pequeña guarnición que vivirían en el entorno. En los archivos municipales de Sevilla se puede leer que en 1386 fue mandado colocar dos atalayas en la torre de Troya (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La torre de Troya se emplaza sobre la cima de un cerro al este de El Palmar de Troya. Cuenta con gran visibilidad, dominándose al oeste el Palmar de Troya; al norte el curso del arroyo Salado y el cerro de la torre de la Ventosilla; y al este la torre del Águila.
     Inscrito como Bien de Interés Cultural desde 1985. Se trata de una torre de planta cuadrada (de unos 10 x 10 m) y dos plantas. Tiene bóveda vaída con casetones en las esquinas. La entrada permite observar unos muros de importantes dimensiones (entre 3 y 4 m). Dispone de remate y reforma, que se puede fechar por una campana con fecha 1792 dispuesta en una espadaña. Las almenas parecen haber sido reformadas en el mismo momento. La cúpula hacia el exterior presenta unas reformas con cemento y realizadas con muy mal criterio.
     Se trataría de una de las atalayas defensivas que conformarían la red vigía y de defensa de la Banda Morisca. Estas se suelen fechar en torno al siglo XIV, fundamentalmente en época de Alfonso XI. Probablemente sea contemporánea a otras torres como las del Águila o la Ventosilla, con la que tiene comunicación visual, o las de El Bollo o Lopera (Turismo de la provincia de Sevilla).
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Más sobre la localidad de El Palmar de Troya (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

lunes, 9 de agosto de 2021

La Fuente de Troya, en los Jardines, del Real Alcázar

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Fuente de Troya, en los Jardines, del Real Alcázar, de Sevilla.
     El Real Alcázar [nº 2 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 2 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la plaza del Triunfo, 5 (la salida se efectúa por la plaza Patio de Banderas, 10); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     En el Real Alcázar, en los Jardines, se encuentra la Fuente de Troya [nº 37 en el plano oficial del Real Alcázar]
    El jardín colindante con el de La Danza era conocido en los siglos XVI y XVII como Jardín del Laberinto o de Troya, posiblemen­te debido a las intrincadas calles que componían su solería. Posee una bella fuente central, ya moderna, y va flanqueado por sendos corredores de los que destacaremos el situado a la izquierda por la belleza de sus elementos y la utilización de sillares de piedra rústicamente labrada. Se lo atribuimos a Vermondo Resta, siendo posiblemente ejecutado en 1606 (Ana Marín Fidalgo, El Alcázar de Sevilla. Ed. Guadalquivir, 1992). 
     Sus principales elementos son su fuente central, cuya taza gallonada con caños de cabezas de leones se considera obra musulmana del siglo X, y su galería rústica, que realizó Vermondo Resta hacia 1606. 
     En ella se empleó, por vez primera en los jardines del alcázar sevillano, la labor rústica conforme a un ejercicio compositivo derivado de la tratadística de la época y de clara naturaleza manierista. El mismo origen tienen las cabezas situadas en los capiteles de las pilastras de dicha galería (Juan Carlos Hernández Núñez, Alfredo J. Morales. El Real Alcázar de Sevilla. Scala Publishers. Londres, 1999).
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Más sobre el Real Alcázar, en ExplicArte Sevilla.

viernes, 17 de abril de 2020

La pintura "El incendio de Troya", de Francisco Gutiérrez, en la sala VI del Museo de Bellas Artes


     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "El incendio de Troya", de Francisco Gutiérrez, en la sala VI, del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
    El Museo de Bellas Artes (antiguo Convento de la Merced Calzada) [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
    En la sala VI del Museo de Bellas Artes podemos contemplar la pintura "El incendio de Troya", obra de Francisco Gutiérrez (1616 - h. 1669-1670), siendo un óleo sobre lienzo en estilo barroco, pintado en 1657, con unas medidas de 1,07 x 1,62 m., y procedente de la Donación Villacieros (1981).

      Representación de la caída de Troya a manos de los griegos inspirada en los pasajes que narran la parte final del canto segundo de la Eneida de Virgilio. La escena está representada entre arquitecturas fantásticas en primer plano y el incendio de la ciudad al fondo (web oficial del Museo de Bellas Artes de Sevilla).
      Muy poco conocemos en nuestros días sobre la vida de este pintor (Francisco Gutiérrez) salvo que podemos situar su actividad en la Corte madrileña entre 1639 y 1668. Con cierta seguridad puede señalarse que en 1670 ya había muerto, pues ese año la que había sido su esposa se declaró viuda. Escasas referencias bibliográficas se encuentran sobre este artista en el pasado, las cuales además son muy escuetas. La primera de ellas la emitió Lázaro Díaz del Valle, contemporáneo del pintor que al referirse a él señala que "es vecino de esta villa de Madrid donde vive en este presente año de 1657; es admirable pintor de perspectivas". Posteriormente Ceán Bermúdez en 1800 repitió estos mismos datos.
      En el Museo de Bellas Artes de Sevilla se encuentran dos pinturas características de este artista, firmadas ambas al dorso con el monograma que habitualmente utiliza, añadiendo la fecha de 1657 y también la abreviatura de Madrid.
      Los temas de estas pinturas son José recibido en Heliópolis y la Caída de Troya. En ambas obras el pintor muestra su habitual preferencia por narrar episodios multitudinarios, que se ambientan dentro de aparatosas y fantásticas escenografías captadas en perspectiva. En estos escenarios se advierten reflejadas formas arquitectónicas eclécticas, que derivan de estampas y especialmente de imágenes recreadas por el pintor Hans Vredeman de Vries. La descripción de estas escenas muestra la habilidad de Francisco Gutiérrez para recrear imaginarios ambientes arquitectónicos y animarlos con profusión de figuras de pequeño tamaño, que se mueven bulliciosas en los amplios espacios que las albergan.
      La representación pictórico de La caída de Troya se inspira en los pasajes que narran la parte final del canto segundo de la Eneida de Virgilio. El episodio representado muestra el momento en que los griegos han logrado introducirse en la ciudad de Troya, escondidos en el interior de un gigantesco caballo y atacan a los troyanos, destruyendo en incendiando lo que encuentran a su paso. El artista, ha desarrollado, como exige el texto original, la escena durante la noche, iluminada por los resplandores de los incendios. La fidelidad al texto de la Eneida se subraya en la pintura con la aparición en su parte inferior derecha de tres personajes que se identifican perfectamente con Eneas llevando sobre sus hombros a su padre Anquises y con Iulio Ascanio el niño que va delante de ellos. Resulta interesante advertir en la pintura, dentro del imaginario repertorio de edificios, como Gutiérrez ha incluido una interpretación fantaseada del templete circular realizado por Bramante en San Pietro in Montorio de Roma (Enrique Valdivieso González, Pintura, en El Museo de Bellas Artes de Sevilla. Ed. Gever, Sevilla, 1991).
Conozcamos mejor la Historia y Leyenda de la Guerra de Troya, tema representado en esta pintura;    
     La guerra de Troya alude a un conflicto bélico en el que se enfrentaron los griegos contra los troyanos, acontecido entre los siglos XII y XIII a.C.
      A simple vista, el único motivo por el cual estalló la guerra consiste en el rapto de la reina Helena de Esparta por parte de París, príncipe de Troya. A partir de ello, el ejército griego cruzó los mares para llegar a Troya con el objetivo de recuperar a Helena y a su vez destruir la nación. 

      La guerra de Troya es desarrollada en los famosos poemas épicos griegos que se le atribuyen a Homero: La Ilíada y La Odisea. Los antiguos griegos creían que la historia planteada por Homero era cierta, y por tanto también confiaban en que la causa de la rivalidad entre persas y griegos se debía a dicha guerra.
      En la actualidad, tanto la ciudad de Troya como la guerra son consideradas mitológicas. Los textos de Homero representan unas de las más grandes obras literarias que existen y han originado cantidades de historias similares, libros, leyendas e incluso películas (www.enciclopediadehistoria.com).
Conozcamos mejor la Biografía de Francisco Gutiérrez, autor de la obra reseñada;
       Francisco Gutiérrez Cabello (Valle de Bárcena, Cantabria, 1616 – ¿Madrid?, c. 1669-1670). Pintor.
       Francisco Gutiérrez Cabello es sin duda uno de nuestros pintores barrocos más importantes en el género de las perspectivas arquitectónicas. No se conocen excesivos datos sobre su vida, aunque se sabe que nació en el valle de Bárcena (Cantabria) y que su sangre era hidalga, pues en ocasiones hace constar el “don” ennoblecedor junto a su nombre y los solares cántabros de su apellido. Se ignora cuándo y en qué circunstancias pasó a Madrid, pero su traslado debió de ser muy pronto, pues en 1630, cuando tenía catorce años, conoció a Velázquez en la Corte. Hecho que acaso pueda determinar su aprendizaje en la pintura con algún famoso maestro ligado a palacio.
       Como pintor aparece muy joven, en 1639, comprando diversos objetos en la almoneda de Vicente Carducho, entre ellos, dos figurillas de pasta, una Fortuna y un Mercurio en 12 reales. Parece lógico que una vez asentado como pintor en Madrid formalizase su matrimonio con Clara de Tobar, que con el tiempo habría de sobrevivirle.
       Su habilidad en el género de las perspectivas debió de darle muy pronto prestigio y enfocar un tanto su carrera profesional. Así, en 1649 ejecutó varios proyectos para las decoraciones callejeras que se hicieron a la entrada en Madrid de la reina Mariana de Austria, realizando junto a Juan Fernández de Gandía y Juan Lucio diversas demostraciones de la puerta de Alcalá y arcos triunfales que habrían de jalonar la comitiva real. Su éxito como pintor en Madrid debió de ser grande. Díaz del Valle, cronista de Felipe IV y cantor de la real capilla, consignó su prestigio en el Origen ilustración del nobilísimo y real arte de la pintura de 1657 considerando al artista como un “admirable pintor de perspectivas”. Un prestigio ratificado un año más tarde, en 1658, cuando se convocó al pintor para testificar a favor de la concesión del hábito de Santiago a Velázquez.
       Como tantos otros pintores de la época, Francisco Gutiérrez complementó su actividad pictórica con la de tasador de pinturas.
       Su obra es hoy relativamente abundante. Sus perspectivas con frecuencia se agrupan en series de varios lienzos desarrollando asuntos religiosos o mitológicos.
       En ellos el pintor representa a numerosos personajes de pequeño tamaño insertos en originales y fantásticas arquitecturas de gran efecto decorativo.
       Por regla general su fuente de inspiración se basa en estampas flamencas manieristas, especialmente en las de Vredeman de Vries. Destacan por su gran calidad artística los lienzos del Museo de Bellas Artes de Sevilla (1657): La caída de Troya y José recibido en Heliópolis; la serie conservada en la colegiata vallisoletana de Villagarcía de Campos (1662) con episodios bíblicos y evangélicos: José recibido en Heliópolis, El traslado del Arca de la Alianza, El juicio de Salomón, La visita de la reina de Saba a Salomón, Los desposorios de la Virgen con San José y La cena en casa del Fariseo; y los cuadros del convento cacereño del Cristo de la Victoria, en Serradilla (1667-1668) con El castigo de Heliodoro, La expulsión de los mercaderes, Los desposorios de la Virgen y La cena en casa del fariseo.
       Otras obras también características de su producción son: el Moisés salvado de las aguas del Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Juicio de Salomón del Museo del Prado, junto a su variante de la colección del Banco Hispanoamericano, y otras muchas obras en colecciones particulares (Triunfo de José, Destrucción de Jerusalén, Las bodas de Caná, Banquete de Esther y Asuero, etc.), donde muestra siempre su destreza técnica y decorativismo al estilo de Juan de la Corte.
       Como pintor religioso en el tradicional “cuadro de historia”, Gutiérrez está muy por debajo de su maestría anterior. Se conserva una modesta Inmaculada Concepción (1654, colección particular, La Rioja) que ratifica una vez más su enfoque hacia las perspectivas arquitectónicas.
       Francisco Gutiérrez debió de fallecer entre 1668, año en que fechó la serie del convento de Serradilla, y mayo de 1670, cuando su mujer se declaró ya viuda al gestionar unos asuntos dinerarios (Álvaro Piedra Adarves, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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