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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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miércoles, 14 de agosto de 2019

La Real Casa de la Moneda


       Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Real Casa de la Moneda de Sevilla.   
      La Real Casa de la Moneda, se encuentra en la calle Adolfo Rodríguez Jurado, 3 [nº 117 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla] en el Barrio de Santa Cruz, de Distrito Casco Antiguo.
     El conjunto arquitectónico conocido por la Casa de la Moneda de Sevilla está situado en el centro de la ciudad, en un lugar inmediato a la puerta de Jerez, delimitado por las calles Santander al Norte, Joaquín Azaña al Este y Almirante Lobo al Sur. Construida dentro del antiguo recinto del Alcázar en el siglo XVI, fue reformada en el siglo XVIII con arreglo a los cánones artísticos del barroco local imperante. El recinto se construyó aprovechando una parte importante de las murallas almohades de la ciudad que se conservan embutidas entre las construcciones. Hasta el siglo XVII estaba dentro de las murallas del Alcázar. En el siglo XVIII se separa de él formando un pequeño barrio aislado al que se entraba por medio de una gran portada abierta a la fachada principal. Dicha fachada es de ladrillo enfoscado, adornándose con ricas pilastras dóricas y severo frontón de corte neoclásico.
   La portada es de piedra enmarcada por pilastras decoradas con motivos geométricos y capiteles corintios, presentando el dintel decoración de rocalla. Sobre el entablamento, en el que consta una inscripción con el nombre, se halla un frontón partido por el balcón central adintelado, lo coronan dos florones sobre pequeñas basas enmarcadas por pilastras. El conjunto es de 1790.

   Dentro del edificio se distribuían talleres, almacenes, oficinas y viviendas, pero de ello sólo se conservan en buen estado la crujía de la fachada principal y el patio o plaza interior con arquería. Las trazas del complejo conjunto de fábricas, almacenes y viviendas fueron dadas por Juan de Mijares en 1585. Las reformas del siglo XVIII, concretamente de 1785-1790, afectaron al horno, antigua capilla y portada principal, dejando importantes elementos, como el horno construido sobre las hornazas, la Fundición Real y la portada de acceso por la calle Santander. Posteriormente, se realizaron reformas en 1819 a cargo de Manuel Cintora y José Echamorro. No obstante, la importancia del lugar no sólo radica en la estructura de la Casa de la Moneda sino en los precedentes a dicha construcción como son los lienzos de murallas almohades y los restos soterrados del palacio almohade de Abu-Hays. 

   El complejo actualmente se halla en muy diferente estado, habiéndose recuperado las partes de la Fundición Real y adyacentes que son propiedad del Ayuntamiento, mientras que existen zonas que se hallan en estado ruinoso al hallarse cerradas y ser de propiedad particular.
   El interior de este recinto estuvo ocupado en época islámica por el palacio de Abu-Hafs. Posteriormente el palacio sería destruido, pasando a convertirse en un espacio abandonado. El solar se transformaría después en terrenos para huertas, hasta su aprovechamiento durante el siglo XV y parte del siglo XVI como corral de vecinos, cárcel para caballeros, teatro de comedias y huerta, constituyendo un complejo urbano conocido como Atarazanas de los Caballeros.
   La Atarazana de los Caballeros atravesará diferentes fases constructivas en función de los diversos usos a los que estuvo destinada hasta convertirse, a finales del siglo XVI, en la sede de la Casa de la Moneda. La Casa de la Moneda surge asociada a las nuevas necesidades relacionadas con el comercio indiano, se construye la Lonja de Mercaderes en el lugar donde estaba ubicada la antigua Casa de la Moneda, con lo que se plantea la necesidad de construir otra nueva de mayor capacidad. En 1584 una Real Cédula ordena la construcción de una nueva Casa de la Moneda para Sevilla.

   El encargado de las obras de la Casa de la Moneda fue el arquitecto Juan de Minjares, quien aprovechó las edificaciones existentes en las Atarazanas de los Caballeros para la construcción de la nueva fábrica. A lo largo del siglo XVIII, la Casa de la Moneda de Sevilla experimentará una serie de reformas que irán operando un cambio en su fisonomía hasta convertirla en una factoría moderna.
   Este será el segundo gran momento histórico en el desarrollo de la fábrica sevillana, cuyo proceso de transformación sienta sus bases sobre el aumento de la producción propugnado por la Corona para satisfacer la creciente demanda. En 1718 la fabricación de moneda pasó a hacerse en exclusiva por la Real Hacienda, y en 1730 una R.O. reducía el privilegio de acuñar monedas a las fábricas de Madrid y Sevilla, por lo que se produce otra renovación arquitectónica en la Casa de la Moneda debido a la introducción de la maquinaria que las nuevas exigencias de la producción requerían. Esta renovación supuso además la ampliación de su superficie útil. A mediados del siglo XVIII, la Casa de la Moneda se encuentra en una situación lamentable. Esto hace que en 1761 se encargue a Sebastián Van der Borcht la dirección de las nuevas obras de reforma que duraron dos años. Ésta es la segunda gran intervención que se desarrolla sobre el edificio durante este siglo y es sin duda la de mayor importancia. A pesar de todo ello, la fábrica seguía acusando un deterioro galopante, lo que motivó una petición oficial de arreglo general para sus instalaciones en 1767. La situación límite se produjo con la sucesión de las riadas de 1777 y 1783, siendo en julio de este último año cuando el Superintendente solicite oficialmente el arreglo y ampliación de la Casa de la Moneda. 

   A finales del siglo XIX la fábrica de moneda de Sevilla abandonará sus funciones fabriles tras haberse centralizado la acuñación de monedas en la de Madrid, con lo que el Gobierno Provisional ordena su cierre definitivo en el año 1868. En torno a la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929, se produce la última gran fase de intervención sobre la manzana que se convertirá en un espacio privilegiado capaz de manifestar públicamente las aspiraciones de sus propietarios. Así manteniendo gran parte de los esquemas heredados, los edificios se recubren de un nuevo lenguaje formal vinculado a la burguesía.

   La intensa actividad constructiva en el recinto continuará hasta los años treinta del siglo XX, y a partir de entonces entrará en el abandono y la degradación que continuaría agravándose durante la posguerra y los años sesenta y setenta. En los ochenta la antigua fábrica está prácticamente en ruinas y las autoridades locales ponen en marcha el "Plan Especial de Rehabilitación de la Casa de la Moneda de Sevilla". Esto supone el inicio de la rehabilitación integral de sus dependencias y la implantación de nuevos usos que revitalicen el recinto (Guía digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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miércoles, 5 de junio de 2019

Un paseo por la calle Adolfo Rodríguez Jurado


      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Adolfo Rodríguez Jurado dando un paseo por ella.    
      La calle Adolfo Rodríguez Jurado es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en los Barrios del Arenal, y de Santa Cruz; en el Distrito Casco Antiguo, y va de la avenida de la Constitución y de la glorieta Organista Padre Ayarra a la plaza Ministro Indalecio Prieto y calles Santander y Tomás de Ibarra
     La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Ha recibido varios nombres que identificaban distintas partes de esta calle. En el s. XV su parte final se denomina ArcoArquillo de las Ataranzas, por el existente en la muralla y que daba acceso a las Atarazanas de los Caballeros, ubicadas en el solar que, a fines del s. XVI, se edificaba la Casa de la Moneda. En el s. XVI, al construirse ésta y la Aduana, se debió conocer por estos nombres. A lo largo del s. XIX se denomina plaza de la Aduana y esporádicamente de la Casa de la Moneda. La primera parte de la calle posee el nombre de Santo Tomás, a raíz de que, en 1517, se construyese en sus inmediaciones el Colegio Mayor de este nombre. En 1935 ambos espacios quedaron unificados bajo el nombre actual, en memoria de este abogado y erudito (1865-1933).
       Su forma irregular ha sido característica permanente. El lado de los impares debió estar definido por la muralla que desde el Arquillo de la Plata en la calle Miguel de Mañara iba hasta la Torre del Oro, y la general de la ciudad a la altura de la fachada actual de Hacienda; en dicha muralla se abrían dos arcos, uno en el arranque de Joaquín Hazañas y otro en el de Santander; a ella se fueron adosando casas en fechas indeterminadas, que dan una línea quebrada en el plano de Olavide (1771). La acera frontera presentaba el mismo aspecto, algo simplificada al derribarse el antiguo edificio del colegio de Santo Tomás en la década de 1920. Tras múltiples proyectos, que arrancan de la segunda mitad del s. XIX, se diseña la forma actual, producto de abrir una comunicación más directa entre la Catedral y la Puerta de Jerez, coincidiendo con las reformas urbanas vinculadas a la Exposición Iberoamericana. Así su forma actual es aproximadamente la de un embudo, con un arranque muy ancho, más bien plaza que calle, que se va estrechando por el lado de los pares, y luego un segundo tramo sensiblemente recto, en el que desembocan por la derecha la plaza Ministro Indalecio Prieto y, por la izquierda, Joaquín Hazañas.

       Durante siglos fue el lugar de paso más importante a la zona sur de la ciudad, primero a través de las citadas Atarazanas de los Caballeros y a fines del s. XVI, a través de la hoy denominada Joaquín Hazañas. Dicha importancia se acentúa en el s. XIX por la creciente vitalidad del sector, entre otras causas debido al establecimiento de los Montpensier en San Telmo y la creación de las Ferias de Abril y de Septiembre, en el Prado de San Sebastián. Por ello no es extraño que aparezca entre las calles empedradas en el s. XVI, sistema que fue sustituido por baldosas en 1851 y por adoquines y aceras de betún asfáltico en 1863; en la década de 1960 se le echó encima la capa asfáltica actual sustituida finalmente a comienzos del s. XXI por las losas actuales. En la segunda mitad del s. XIX se proyectó un jardín inglés (1884) y se la dotó de jardines, acacias y asientos diseñando un paseo. Según Galerín, hacia 1931 bajo un  gran álamo existía un aguaducho; hoy conserva una isleta acerada en torno a un gran plátano en la confluencia con la avenida de la Constitución, donde se ha instalado un quiosco de periódicos inspirado en modelos antiguos y bancos de fábrica. Farolas de fundición, tipo fernandino, y grandes robinias completan la dotación de esta calle.
      Aparte de su papel de lugar de tránsito, en ella se han instalado edificios notables y de variada función. La parte trasera de las Atarazanas; la Casa de la Moneda, cuya fachada actual es de fines del s. XVIII y está bastante abandonada y alterada en sus partes bajas, debido a los establecimientos abiertos en ella. Al comienzo de la calle, en el lado de los pares, se construyó un magnífico edificio para Colegio Mayor y luego Universidad de los dominicos, en el que tuvieron capilla propia, bajo la advocación de San Andrés, los comerciantes flamencos en el s. XVII. Tras la exclaustración del s. XIX el edificio se destinó a fábrica de fusiles y luego a Gobierno Militar. Hoy esta acera está ocupada por grandes edificios de pisos de estilos variados, ente ellos el núm. 6-8 racionalista, (Edificio José Ybarra y Lasso de la Vega) de Galnares Sagastizábal (1941), y otros historicistas; sus bajos están ocupados fundamentalmente por locales hosteleros. En la acera frontera se levanta el Teatro Coliseo España, inaugurado en 1931 como Teatro Reina Mercedes, luego cine Coliseo España, posteriormente Banco de Vizcaya, BBVA y hoy sede provincial de la Consejería de Hacienda de la Junta de Andalucía; en una de las obras más representativas del estilo regionalista, debido a José y Aurelio Gómez Millán. En los últimos años, un bar en los bajos de la Casa de la Moneda se ha convertido en lugar de cita y reunión de numerosos universtarios, que ocupan sus aceras, bastante anchas, hasta el cierre del mismo   [Antonio Collantes de Terán Sánchez en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993]

Adolfo Rodríguez Jurado, 1: COLISEO ESPAÑA. Este teatro es obra del arquitecto José Gómez Millán. Se encuadra dentro del llamado "estilo sevillano" y utiliza los materiales de la región, ladrillo en limpio y cerámica vidriada. El salón de fiestas de la planta principal está decorado con murales del pintor Hohenleiter, con temas costumbristas del primer tercio del siglo XX.
Adolfo Rodríguez Jurado, 3: CASA DE LA MONEDA. Los talleres de fabricación de moneda sufrieron varios traslados desde su creación; hasta el siglo XVII estuvieron dentro de los muros del Alcázar, pero ya en el siglo XVIII estaban separados y constituían un pequeño barrio aislado de la ciudad. La fachada monumental, que hoy se conserva, es de fines de dicho siglo.
      Es, precisamente, esta crujía de fachada la que, en la actualidad, está en mejor estado. Grandes pilastras, entablamento con friso de triglifos y metopas y frontón triangular decoran dicha fachada, en cuyo centro se encuentra la portada principal de piedra, enmarcada por pilastras toscanas, que sostienen un frontón partido con jarrones, los cuales flanquean el balcón central.
   Un tránsito cubierto con bóvedas de arista sirve de acceso al patio central, de planta rectangular, con arquerías sobre columnas en los frentes más pequeños. en uno de los frentes mayores se abre una de las calles que conducían a los diferentes talleres, algunos de los cuales conservan las linternas [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor a quien está dedicada esta vía del callejero sevillano, Adolfo Rodríguez Jurado:
      Adolfo Rodríguez Jurado (Sevilla, 26 de julio de 1865 - Sevilla, 12 de junio de 1933), Abogado, historiador y político.
      Nació en el seno de una distinguida familia sevillana: su padre, fue el ilustre notario don Adolfo Rodríguez de Palacios y su mujer, doña Josefa Jurado y Sarmiento. Dos días después de su nacimiento, se dispuso su bautizo en la Iglesia Parroquial de San Ildefonso y Santiago de Sevilla.
      Tras cursar sus estudios de Derecho en la Universidad de Sevilla, obtuvo la licenciatura en Derecho (24 de noviembre de 1882), recibiendo poco después su investidura de Doctor en Derecho (20 de noviembre de 1883), a pesar de ello, al contar con tan solo diez y ocho años de edad, no pudo incorporarse al Colegio de Abogados Hispalense hasta unos años después (26 de julio de 1886), colegiándose también en el de Madrid, e incorporándose a los juzgados de Carmona, Utrera, Lora del Río y Morón de la Frontera. Su carrera como letrado comenzó con un voluminoso pleito civil que sostuvo contra los conocidos letrados don Manuel Laraña y don Nicolás Gómez y Orozco sobre nulidad contractual.
      A lo largo de su carrera representó numerosas causas civiles y penales que supo defender de forma tan brillante avalándole su nombramiento como Abogado Fiscal sustituto de la Audiencia de Sevilla (7 de enero de 1888).

      Desde muy joven, formó parte activa del Partido Conservador de Sevilla, siendo elegido concejal del ayuntamiento de Sevilla (1891), designándosele el cargo municipal de regidor síndico. Recibió el nombramiento de catedrático Auxiliar de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla (24 de marzo de 1892) y algunos años más tarde, dispuso su matrimonio en la Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel de Morón de la Frontera con doña María Teresa de la Hera y Janer (30 de julio de 1898) con la que tuvo una amplia sucesión.
      Tras ser elegido diputado provincial de la ciudad de Sevilla, fue elegido al poco tiempo vicepresidente de la Diputación Hispalense. Su vertiginosa carrera como abogado y político le llevó a desempeñar los nombramientos de Decano del Colegio de Abogados, académico correspondiente de la Real Matritense de Jurisprudencia y Legislación, jefe honorario de la Administración Civil, diputado a Cortes y presidente de la Diputación Provincial de Sevilla. Así mismo recibió las distinciones civiles de Caballero Comendador de la Orden Civil de don Alfonso XII y la Gran Cruz de la Orden Americana de Isabel la Católica.
      De forma paralela al ejercicio del derecho y la política, don Adolfo mostró desde muy joven un gran interés por la cultura y el arte, que le llevaron al enriquecedor campo de la investigación histórica. Pronto, recibió numerosos reconocimientos como historiador, que, como tal, llegó a documentar el lugar y fecha de nacimiento del escultor Juan Martínez Montañés, así como la autoría de algunas de las imágenes más conocidas de la Semana Santa de Sevilla, como la de Jesús del Gran Poder. Su carrera como historiador le llevó a desempeñar los cargos de académico de número y consiliario de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla y de San Fernando. vice-director de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla y de la de Córdoba, vocal de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos o director honorario del Centro de Cultura Valenciano. Sus profundas creencias religiosas le llevaron a presidir la Junta de Beneficencia de la ciudad de Sevilla, ingresar como Hermano de la Santa Caridad y en la Hermandad de Jesús del Gran Poder (José de Contreras Saro, en Biografías de la Real Academia de la Historia).

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La calle Adolfo Rodríguez Jurado, al detalle:
La Glorieta Organista Padre Ayarra