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martes, 28 de julio de 2026

El yacimiento arqueológico Ciudad romana de Celti, en Peñaflor (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Ciudad romana de Celti, en Peñaflor (Sevilla).
     Hoy, 28 de julio, es el día de la Arqueología, un evento internacional que se celebra desde 2011 con el objetivo de dar visibilidad al trabajo diario de las personas que desarrollan su labor entorno al estudio, conservación y difusión del Patrimonio Arqueológico, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la Ciudad romana de Celti, en Peñaflor (Sevilla).
     Los orígenes de Peñaflor son muy antiguos. Los testimonios de la Edad del Bronce son reveladores. Más evocadores son los restos fenicio-púnicos que fueron encontrados de manera abundante a los bordes mismos de la villa: tumbas, cerámica de barniz rojo de tipo fenicio, ibérica pintada, campaniense A y su imitación. La ciudad romana de Celti es mencionada por Plinio dentro del Convento Jurídico Hispalense, y en el Itinerario de Antonino está citada con la quinta mansión en la vía de Híspalis a Emérita por Astigi. Sabemos que emitió moneda propia con el epígrafe CELTITAN y en su reverso la representación de un jabalí.
     Su localización ha sido fuente de grandes controversias, y las tendencias sobre su ubicación son dos: aquellos que sitúan a Celti en Sierra Morena, en la zona de Constantina y Puebla de los Infantes, o los que la sitúan en el Guadalquivir, en la actual Peñaflor. Ésta última parece, sin duda, la más acertada dada la cantidad y calidad de los restos arqueológicos allí aparecidos.
     Celti es una de las ciudades de la ribera del Guadalquivir, al igual que Axati, Canama, Arva,..., y parece que tiene su origen en un Bronce Final más o menos reciente. Todo hace suponer que Peñaflor era en época romana, un cruce comercial y un municipio muy importante, un puerto donde los productos mineros de la sierra vecina eran reunidos antes de ser embarcados y exportados por el río. De ahí la convergencia de las rutas que venían de la sierra hacia Celti, un pueblo con papel de puerto minero. Los productos del campo contribuían también a la prosperidad de la villa: la industria de fábrica de ánforas denota un comercio importante de aceite y una agricultura floreciente sobre las tierras vecinas. Estas riquezas se traducen en Peñaflor en la abundancia de vestigios de los edificios públicos sepultados: inscripciones, estatuas, mosaicos y otros testimonios conservados por M. José Paria, Fernando Mallen, Francisco Cruz y Antonio Corba. En el siglo XVIII una gran parte se encontraba aún visible, pero hoy no queda más que al Este una loma cortada por la vía férrea, un amontonamiento de sillares y un edificio de tipo ciclópeo, El Higuerón, construido sobre el borde mismo del río y considerado por Bonsor como un puerto fluvial prerromano. El mismo investigador describe a su vez una tumba familiar en el lugar conocido como "El cortinal de las cruces", con cinco nichos para  depositar las urnas cinerarias. También menciona la existencia de un mosaico aparecido en la calle San Pedro, bastantes capiteles, basas de columnas, restos de edificios en un lugar denominado como Pared Blanca y restos de un acueducto que nacía de la Fuente de Almenara, a 35 kilómetros de Peñaflor, hacia el Norte, los cuales aún se pueden apreciar. Los fragmentos de cerámica son variados y numerosos, de ellos los más recientes son la terra sigillata clara D o las estampillas en rojo que confirman una ocupación romana hasta el siglo V d. C. Algunas inscripciones se han encontrado en el lugar, otras en los alrededores inmediatos, algunas han sido transportadas a la Ermita de Villadiego, a algunos kilómetros al Este del camino de Lora del Río. Se localizaron numerosas marcas de la producción de ánforas. Las campañas de excavación efectuadas en 1979 y 1980, en varios puntos del yacimiento, han documentado una sucesión de poblamiento con estructuras del Bronce Final, Época Turdetana e importantes restos de época romana, con construcciones de gruesos muros de sillares y ladrillos. La excavación realizada en 1986 documentó un horno cerámico junto al río y restos de un trazado urbano en la zona denominada Pared Blanca.
     Desde 1988, La Universidad de Southampton (Gran Bretaña) viene desarrollando un importante proyecto de investigación en el yacimiento, que ha puesto de manifiesto una larga secuencia de poblamiento desde el s. VIII a. C. hasta el III d. C., que se pueden dividir en cuatro grandes horizontes: 
     - Época Tartésica y momentos posteriores, del que se conoce la existencia de estructuras aún por excavar y que aportarán información sobre la fundación de Celti.
     - Época turdetana - romano republicana.
     - Época Alto Imperial romana.
     - Época Bajo Imperial romana.
     Desde época tartésica se observa una cierta continuidad cultural, aunque se produjo una remodelación en un momento impreciso de la República. La ruptura ideológica y cultural más clara con las tradiciones ibéricas se produjo durante el primer cuarto del siglo I d. C., patente por la construcción del foro. Durante la segunda mitad del siglo I y la mayor parte del II d. C., se aprecia un desarrollo y enriquecimiento del complejo monumental. En esta época se produce una paulatina romanización de la ciudad. El centro monumental sufrió una importante transformación hacia fines del siglo II d. C. Según los datos disponibles, el foro fue abandonado hacia la segunda mitad del siglo III d. C., momento en que la ciudad arrastra una larga decadencia hasta su desaparición. La no existencia en el yacimiento de restos de época medieval, hace pensar que la población se trasladó al Este, abandonando su emplazamiento primitivo. 
     De la ciudad también conocemos la ubicación de sus necrópolis, a ambos márgenes de la carretera Nacional 431, antigua vía romana, con especial concentración en el lugar denominado El Camello, donde han aparecido enterramientos de sarcófagos de plomo y numerosas tumbas con ajuar funerario.
     La ciudad de Celti es mencionada por Plinio dentro del Convento Jurídico Hispalense, y en el Itinerario de Antonino está citada con la quinta mansión en la vía de Híspalis a Emérita por Astigi. Sabemos que emitió moneda propia con el epígrafe de Celtitan y en reverso la representación de un jabalí. 
     Su localización ha sido fuente de grandes controversias, y las tendencias sobre su ubicación son dos: aquellos que sitúan a Celti en Sierra Morena, en la zona de Constantina y Puebla de los Infantes, o los que la sitúan en el Guadalquivir, en la actual Peñaflor. Esta última parece, sin duda, la más acertada dada la cantidad y calidad de los restos arqueológicos allí aparecidos.
     Celti es una de las ciudades de la ribera del Guadalquivir al igual que Axati, Canama, Arva,... y parece que tiene su origen en un Bronce Final más o menos reciente. A partir del influjo orientalizante, experimenta un gran desarrollo durante el Período Turdetano.
     Tras la conquista romana, y especialmente, en los siglo I y II d. C. la ciudad tiene su máximo desarrollo debido a la producción y comercialización del aceite y a la explotación de las minas ubicadas en la cercana sierra.
     Tras la crisis del siglo III d. C., la ciudad arrastró una larga decadencia hasta su desaparición. La no existencia en el yacimiento de restos de época medieval, hace pensar que la población se trasladó al este, abandonando su emplazamiento primitivo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El último tramo de la margen derecha del río Guadalquivir ha estado salpicado por multitud de asentamientos y ciudades desde antiguo, debido a que el río propiciaba recursos y constituía una vía de comunicación que posibilitaba las relaciones comerciales y permitía el contacto entre los habitantes del territorio.
     En este contexto se incluye Celti, antecedente de Peñaflor y localizado junto al actual núcleo urbano. Estuvo habitado desde el siglo VIII a.C. hasta el siglo V d.C.. Celti, localizada en una elevación topográfica y cruce de caminos, jugaba un papel destacado como punto intermedio de la vía Hispalis-Corduba (eje este-oeste) que discurría por la orilla derecha del Guadalquivir constituyendo una alternativa a la Vía Augusta situada al interior para alcanzar Carmo y Astigi, pero además éste era el lugar donde vadeaba el río la vía Astigi-Emerita (eje norte-sur), en una zona próxima a la desembocadura del Singlis (Genil).
     Celti cuenta con un espacio amurallado, urbanismo, arquitectura monumental e infraestructuras (viaria, saneamiento, industrial y funeraria). La ciudad obtuvo el estatuto de municipiumciviumromanorum en época flavia (a partir de 74 d.C.), lo que influirá en su desarrollo posterior. Desde mediados del siglo I y especialmente en el siglo II, se produce un auge tanto de la propia ciudad, como del territorio circundante, debido a gran parte al comercio del aceite y en relación al establecimiento de una óptima red de comunicaciones terrestres y fluviales, hecho atestiguado por restos de entidad como el puente sobre el río Retortillo y el dique ciclópeo de El Higuerón, que probablemente se adscriba a estos momentos.
     Actualmente son terrenos propiedad de la Junta de Andalucía y no existen visitas (Turismo de la Provincia de Sevilla).
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domingo, 26 de julio de 2026

El sitio arqueológico Hacienda de Piñera, o de Santa Ana de los Ángeles, en Alcalá de Guadaira (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Hacienda de Piñera, o de Santa Ana de los Ángeles, en Alcalá de Guadaira (Sevilla).
     Hoy, 26 de julio, Memoria de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, cuyos nombres se conservaron gracias a la tradición de los cristianos [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy, para ExplicArte el sitio arqueológico Hacienda de Piñera, o de Santa Ana de los Ángeles, en Alcalá de Guadaira (Sevilla).
     El yacimiento ocupa un promontorio y una loma junto al río Guadaíra, estando atravesado por un pequeño regajo o manantial. La zona está cubierta por un pastizal, destinada principalmente a la cría de ganado bravo, aunque existe una pequeña cuña de olivar al Oeste de la arroyada. 
     En superficie se pueden observar una amplia gama de materiales de construcción romanos, muchos de los cuales han sido arrojados al barranco del río. Hay sillares y piedra alcoriza para mampostería y cimiento, grandes trozos de opus signinum, fragmentos de mármol, tégulas, ímbrices y ladrillos de varios tamaños.
     Se han recogido también T.S. Sudgálica, Formas Drag. 15/17 y 24/25, 27 y marmorata Drag. 24/25, T.S. Hispánica Formas Drag. 15/17 y 27. T.S. Clara A Formas Hayes 9B y 181. T. S. Clara C, T.S. Clara D Formas Hayes 58, 59, 67, 68, 91 A y palmeta estilo A. Lucerna de Volutas. Cerámica Común Formas Vegas 1, 1A, 7, 14A, 15, 17 y 49. Monedas de bronce de Teodosio. Fragmento de inscripción funeraria en mármol y letra capital. Vidrio, aguja de hueso, clavos de hierro, huesos, conchas y piedra de molino de aceite.
     Se trata de una aglomeración rural romana en torno al río Guadaira con una larga vida que se inicia a principios del siglo I d.C. Parece que adquirió importancia durante el Bajo Imperio y desapareció a principios del siglo VI d.C.
     En la cima del promontorio y su ladera Oeste se localizaron fragmentos de cerámica turdetana (bordes de urnas) y sobre todo islámica (asas estriadas, bordes de grandes lebrillos y galbos de jarritas con decoración acanalada) (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).     
Conozcamos mejor el Ciclo de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios;
EL CICLO DE ANA Y JOAQUÍN
Las fuentes apócrifas

   Los Evangelios canónicos no nos dicen nada del nacimiento ni de los años de infancia y juventud de la Virgen María con anterioridad a la Anunciación, que es lo único que que les interesa. Ni siquiera registran el nombre de sus padres.
   Para satisfacer la curiosidad de los fieles, esas lagunas de la crónica oficial han sido colmadas por los Evangelios apócrifos. Los mejor informados acerca del tema son:
1. El Protoevangelio de Santiago.
2. El Evangelio del Seudo Mateo (Liber de ortu beatae Mariae Virginis et infantia Salvatoris).
3. El Evangelio de la Natividad de la Virgen.
   Estos relatos fueron popularizados en el siglo XIII por Vincent de Beauvais, en su Speculum  Historiae y por el arzobispo hagiógrafo Santiago de Vorágine en la Legenda aurea (Leyenda Dorada). Pero los que se refieren a los padres de la Virgen inspiraron a los artistas occidentales hacia las postrimerías  de la Edad Media, gracias al culto tardío de santa Ana.
La formación de la leyenda
   La piadosa novela de los Evangelios apócrifos puede resumirse así: Después de veinte años de matrimonio con Ana, Joaquín seguía sin descendencia. Ahora bien, la esterilidad entre los judíos se consideraba una maldición divina. Además, el sumo sacerdote se negó a aceptar la ofrenda que Joaquín quería dedicar al templo. Desesperado por esa afrenta, éste se retiró en soledad, junto  a sus pastores.
   Pero enseguida el arcángel Gabriel se le apareció, al igual que a su mujer que estaba sola en Jerusalén, para predecir a ambos el nacimiento de un niño.
   Los viejos esposos se encontraron en la Puerta Dorada y se abrazaron llenos de alegría: del beso que se dieron nacería la Virgen Inmaculada, madre del Redentor.
   La falta de historicidad de esta fábula se anuncia en numerosos indicios.
   En principio, los nombres Ana y Joaquín no designan, como ya lo observara Lenain de Tillemont en el siglo XVII, a personajes reales, se trata de denominaciones simbólicas: Ana significa Gracia en hebreo, y Joaquín, Preparación del Señor.
   Por otra parte, todos los elementos de esta historia de los Evangelios apócrifos fueron tomados del Antiguo Testamento. La leyenda de Ana no es más que una ampliación de la historia de su homónima Hanna, madre de Samuel, de los dos primeros capítulos del Libro de los Reyes. El tema de los viejos esposos que después de largos años de matrimonio estéril son gratificados con un niño por la gracia divina, reaparece muchas veces en la Biblia que a su vez lo ha tomado de la leyenda universal. Es la historia de Abraham y de Sara, padres tardíos de Isaac, de Manuc, padre de Sansón, de Zacarías e Isabel, padres de Juan Bautista. Los Evangelios apócrifos se limitaron a copiarlo aplicándolo a los padres simbólicos de la Virgen.
Iconografía

   En las representaciones de la leyenda pueden distinguirse los ciclos y los episodios aislados.
   1. La ofrenda de San Joaquín rechazada
   Protoevangelio de Santiago. El sumo sacerdote dijo a Joaquín: «No te está permitido ser el primero en depositar tus ofrendas, porque no has engendrado en Israel.»
   La ofrenda rechazada de Joaquín es, ya un cordero, ya una suma de dinero. A veces, el donante estéril es brutalmente expulsado por el sumo sacerdote que lo hace rodar por los peldaños de la escalera. Pero casi siempre se retira con una tristeza llena de dignidad, seguido por su criado que lleva el cordero.
   2. Joaquín entre los pastores
   3. Anunciación a San Joaquín

   Un ángel le anuncia que su mujer parirá una hija de la cual nacerá el Mesías. 
    Esta escena corre el riesgo de ser confundida con la Anunciación a los Pastores. Pero Joaquín está solo con su rebaño y se arrodilla frente al ángel que se le aparece.
   A causa de un error la Zarza ardiendo de Nicolas Froment ha sido interpretada como la Anunciación a Joaquín. En realidad se trata de Moisés, como lo prueba, la inscripción.
   4. Anunciación a Santa Ana
   Abandonada por su esposo, Ana entristece en su jardín donde está con su criada Judit. Envidia la fecundidad de una pareja de pájaros que ve en las ramas de un laurel y pide angustiosamente a Dios que le conceda un hijo como a Sara, la vieja esposa estéril del patriarca Abraham.
   Un ángel se le aparece súbitamente y le anuncia que el Señor satisfará su ruego: parirá una hija que se llamará María. Ana promete consagrarla a Dios.
   De acuerdo con otra versión, una paloma habría besado los labios de Ana y por ese beso del Espíritu Santo habría sido concebida la Santa Virgen. En el arte copto, la historia de Ana y de la paloma se confunde con la leyenda pagana de Leda y el cisne.
   La Anunciación a Ana no puede confundirse con la Anunciación a María, porque la primera ocurre al aire libre, bajo un laurel.
   5. El encuentro en la puerta dorada
   Los dos viejos esposos, avisados separadamente, se encuentran en la Puerta Dorada de Jerusalén y se abrazan tiernamente, «de mutua visione et de prole promissa laetati», dice la Leyenda Dorada.
   Esta escena es, con gran ventaja, la más popular del ciclo de Ana y de Joaquín, porque en la Edad Media se veía en ella no sólo el preludio del Nacimiento de la Virgen, sino, además, el símbolo de la Inmaculada Concepción. Los teólogos enseñaban que la Virgen «Concebida por un beso sin semen de hombre (ex osculo concepta, sine semine viri)» había nacido por ese beso compartido frente a la Puerta Dorada, asimilada a la Puerta cerrada de la visión de Ezequiel.
   Así interpretado, el Encuentro en la Puerta Dorada, coincidente con la concepción de la Virgen, aparece como la redención del Pecado original, la reparación de la falta de Eva. Este episodio adquiere por ello una importancia capital en el misterio de la Salvación.
   Por ello, el Encuentro de Ana y Joaquín en la Puerta Dorada frecuentemente se asocia con la Natividad de la Virgen, porque la concepción señala el principio del proceso que conduce al nacimiento o Natividad de la Virgen. Por eso en un fresco de Ghirlandaio en S. Maria Novella, se ve a los dos esposos abrazarse en lo alto de una escalera que desciende a la habitación de la parturienta donde santa Ana acaba de parir a la Virgen.
   La Puerta Dorada tiene en sí misma un significado simbólico. Según una Biblia en verso del siglo XIV, es el emblema de la Puerta del Paraíso.
          Cette porte qui fut dorée, 
          Sur les autres plus honorée, 
          Signifiait, si com je cuide,
          Que la filie qu 'engendreraient 
          Et que Marie nomeraient 
          Serait porte de Paradis
   (Esta puerta que fue dorada / Es de todas la más honrada / Significaba, como creo / Que la hija que engendrarían / Y que María llamarían / Sería la puerta del Paraíso.)
Iconografía
   El arte de la Edad media representa el Encuentro de Ana y Joaquín de acuerdo con el modelo de la Visitación de la Virgen. Como María y su prima Isabel, lo dos viejos esposos se arrojan cada uno en brazos del otro y se felicitan mutuamente por el feliz acontecimiento anunciado por el ángel Gabriel. A veces Ana cae de rodillas frente a Joaquín, como Isabel frente a María.
   En el dintel de la portada Santa Ana de Notre Dame de París, Joaquín llega a caballo a la Puerta Dorada de Jerusalén, que se asemeja a la puerta fortificada de una ciudad medieval. Se ha creído reconocer allí, erróneamente, a san José a quien jamás se ha representado a caballo. Ese rasgo vuelve a encontrarse en una miniatura alemana del siglo XII que ilustra la Vida de la Virgen de Wernher (Biblia de Berlín): en vez de abrazar a Ana, Joaquín se echa a sus pies.
   Un rasgo común es la presencia de un ángel alado que conduce a Joaquín hacia Ana, o bien planea por encima de los dos esposos a quienes convocó por separado, quienes acercan sus labios para el beso procreador. Ese detalle se encuentra en Italia, en Giottino, Nardo di Cione, y en Vivarini, y también en un cuadro de la Escuela provenzal del siglo XV (hacia 1499) del Museo de Carpentras. En la escuela española del siglo XVI este tema aún se trataba con frecuencia.
   Puede observarse que el beso en los labios no está representado casi en ninguna parte más, en el arte de la Edad Media; ni siquiera en el arte profano de los marfiles. Así, por ejemplo, en las valvas de espejos y cofrecillos, la ternura de los esposos se expresa más discretamente, mediante una caricia en el mentón o la coronación del amante. En el siglo XVI el beso adquirió derecho de ciudadanía en el arte. El beso de los dos viejos esposos, representado desde principios del siglo XIV por Giotto, es una anticipación que se volvió tan común que ya no asombra a nadie, salvo a quienes están familiarizados con la iconografía medieval.
   A partir de la Contrarreforma, la popularidad de este tema se arruinó por la competencia con el nuevo símbolo de la Inmaculada Concepción, evocada por la Virgen de las Letanías descendiendo del cielo.
La ofrenda aceptada
   6. Joaquín y Ana, rehabilitados entregan al sumo sacerdote un cofrecillo

   Esta escena de la Ofrenda aceptada, muy infrecuente, forma pareja con la Ofrenda rechazada. Santa Ana, de rodillas, ofrece al sumo sacerdote un cofrecillo lleno de oro y joyas (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Leyenda, Culto de Iconografía de San Joaquín padre de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios;
   Esposo de Santa Ana y padre de la Virgen María.
   Es el patrón del León X (Giocchino Pecci) quien elevó su fiesta al doble ri­tual de 11ª clase.
   Su atributo habitual es un cesto con dos palomas, la ofrenda ritual en el templo (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Leyenda, Culto e Iconografía de Santa Ana, madre de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios;
   Los Evangelios canónicos ni siquiera citan su nombre (en la Biblia sólo se habla de Ana, madre de Samuel y de Ana la profetisa que asiste al viejo Simeón a la Presentación del Niño en el templo). Sólo la mencionan los Apócrifos: el Protoevangelio de Santiago y el Evangelio o Tradiciones de Matías.
CULTO
   El culto de Santa Ana en Occidente ha sido tardío y efímero: se desarrolló a finales de la Edad Media, en relación con la creencia en la Inmaculada Concepción de la Virgen. Entró en decadencia y se extinguió, salvo en Bretaña y en Canadá, a partir del siglo XVI.
   Sus orígenes deben buscarse en Oriente. En Jerusalén se puso bajo la advocación de Santa Ana una iglesia edificada en el presunto lugar del nacimiento de la Virgen. Según Procopio, el emperador Justiniano le habría dedicado otra en Constantinopla, en el siglo IV.
   Pero Occidente la ha ignorado durante mucho tiempo. Ni San Agustín ni San Jerónimo mencionan a Santa Ana. En el siglo XII, Bernardo de Claraval, que tanto contribuyó a la expansión del culto de la Virgen, no habla de su madre.
   El culto de Santa Ana apareció en Occidente en la época de las cruzadas, gracias a las pretendidas reliquias traídas desde Tierra Santa o de Constantinopla. Una de las más célebres era el velo de Santa Ana del cual se enorgullecía la catedral de Apt, en las proximidades de Aviñón, que pretendía poseer el cuerpo de la madre de la Virgen llevado a Provenza por Magdalena y su hermano Lázaro. En verdad se trata, como lo prueban y atestiguan las inscripciones descifradas que se observan en la tela, de un tejido árabe de lino y seda fabricado en Egipto a finales del siglo XI, por encargo de un califa de la dinastía de los fatimitas.
   En Chartres, que después de Apt y antes de Sainte Anne d'Auray fue el principal centro de su culto en Francia, se veneraba la cabeza de Santa Ana traída por el conde Luis de Blois desde Constantinopla en 1204, después de la cuarta cruzada, y que se donó a la catedral de Notre Dame, "con el objeto de que la cabeza de la madre reposara en la casa de la hija".
   Si se creyese en las pretensiones de las diferentes iglesias de la cristiandad, la madre de la Virgen habría tenido tantas cabezas como la hidra de Lerna. Una segunda cabeza de Santa Ana se veneraba en Cluny, una tercera en la abadía de Ourscamp, cerca de Noyon, una cuarta entre los capuchinos de Colonia, una quinta en Düren, Renania, una sexta en Annaberg, Baja Austria.
   A falta de cabeza, se contentaban con los menores huesos, divididos en múltiples fragmentos. El rey Renato donó a la catedral de Angers una costilla de Santa Ana. Sus brazos estaban embutidos en relicarios conservados en Génova y Tréveris; su mano derecha había caído en suerte a la iglesia de Santa Ana en Viena, el pulgar, traído de Rodas, fue donado por el elector de Sajonia Federico el Sabio a la iglesia de Annaberg, en 1493.
   En el siglo XIV, Santa Brígida llevó reliquias de la abuela de Jesús a Suecia, desde Roma y el convento de Vadstena, casa matriz de las órdenes de santa Brígida, se convirtió en el centro escandinavo del culto de Santa Ana.
   La princesa Ana de Lituania fundó en Wilno una iglesia de Santa Ana.
   La devoción a Santa Ana que se desarrolló en esta época es un corolario de la Mariolatría: se basa en la doctrina de la Inmaculada Concepción de la Virgen, sostenida a partir del siglo XIII por la orden de los franciscanos y que, a pesar de la oposición de los dominicos, fue aprobada en 1439 por el concilio de Basilea, y ratificada más tarde, en 1483, por el papa Sixto IV.
   Los carmelitas han tenido un papel igualmente importante en la difusión del culto de Santa Ana.
   El más ardiente propagador de la devoción a Santa Ana a finales del siglo XV fue el humanista alemán Tritemio, es decir, de Trittenheim, cerca de Tréveris, donde naciera en 1462. Cuando se convirtió en abad del monasterio benedictino de Sponheim, publicó en Maguncia, en 1494, un tratado cuyo título es De laudibus sanctissimaes matris Annae tractatus (Tritemio sostiene que Santa Ana es tan inmaculada como su hija: concepit sine originali macula, peperit sine culpa ¿Por qué olvidar a la madre si honramos a la hija? Beatus venter qui Coeli domina portavit). A este libro, al cual se debe el impulso de un culto hasta entonces poco difundido (quasi novum), aludía Lutero cuando en 1523, en uno de sus sermones, declaraba: "Se ha comenzado a hablar de Santa Ana cuando yo era un muchacho de quince años, antes no se sabía nada de ella."
   Desde entonces, las cofradías de Santa Ana se multiplicaron. Un curioso indicio de su popularidad fue que Ana se convirtió, igual que María, en un nombre de pila masculino muy frecuente en el siglo XVI: basta recordar al condestable Ana de Montmorency. El nombre de María Ana, o Mariana, es una combinación del nombre de la Virgen con el de su madre.
   Dos reinas de Francia, Ana de Bretaña "bis regina" y Ana de Austria, favorecieron el culto de su patrona, al igual que la hija de Luis XI, Ana de Beaujeu, que se casó con el duque Pedro de Borbón.
   Después del concilio de Trento esta devoción entró en decadencia, aunque no se extinguió todavía, puesto que la famosa peregrinación de Sainte Anne d'Auray en Bretaña, se remonta al siglo XVII. En 1623 un campesino bretón desenterró en su campo una estatua pagana de la Bona Dea (la comparación entre la Bona Dea del Museo de Rennes y la Santa Ana de la puerta de Saint Malo en Dinan, demuestra que una deriva de la otra) amamantando dos niños que los carmelitas hicieron pasar por una imagen de Santa Ana con la Virgen y el Niño sobre las rodillas. El recuerdo de la buena duquesa Ana, última soberana de la Bretaña independiente, que se casó con Carlos VIII y luego con Luis XII, favoreció el nacimiento de esta devoción, localizada por las romerías populares en La Palud, cerca de Douarnenez, y sobre todo en Sainte Anne d'Auray, en la región de Morbihan. Un conocido refrán dice "Muerto o vivo, a Sainte Anne d'Auray todo bretón debe ir alguna vez".
   Los bretones se llevaron consigo a Canadá el culto de su patrona, en dicho país se organizó la peregrinación de Sainte Anne de Beaupré.
   Puede señalarse una última oleada de esta devoción a principios del siglo XVIII. Santa Ana fue adaptada en 1703 por los habitantes de Innsbruck, en el Tirol, porque la ciudad fue liberada de los bárbaros el día de su fiesta.
Patronazgos
   El número de patronazgos de Santa Ana es la mejor prueba de su popularidad.
   Algunos de estos patronazgos, de escasa justificación a primera vista, necesitan de una explicación.
   Era patrona de los carpinteros, ebanistas, torneros, que quizá veneraban en ella a la suegra de su colega San José, pero es más probable que se la haya considerado el tabernáculo vivo de la Virgen, concebida en su vientre.
   Cabe preguntarse por qué la reclamaban los mineros, y por qué tantos centros mineros de Alemania se bautizaron Annaberg (Mons divae Annae). Fue porque a Santa Ana se había aplicado este versículo del Evangelio de Mateo: "Es semejante al reino de los cielos a un tesoro escondido en un campo...". y al parir a la madre del Redentor, había dado a la humanidad su mayor tesoro, y como los mineros extraían los tesoros ocultos en el vientre de la tierra, se pusieron, al igual que los carpinteros, bajo la protección de Santa Ana.
   Se comprende con menor facilidad por qué se convirtió en la patrona de los caballerizos y palafreneros (la pequeña iglesia de Santa Ana, en Roma, próxima al Vaticano, se llama Santa Anna dei Palafrenieri), toneleros, tejedores, orfebres y fabricantes de escobas.
   En cambio resulta más comprensible que haya recibido el homenaje de las madres de familia preocupadas por la buena crianza de sus hijos ¿Acaso ella no había formado a la más perfecta de las hijas? Se la invocaba para tener niños, por ello Ana de Austria hizo una peregrinación a Sainte Anne d'Apt para tener un príncipe heredero. Se la creía capaz de facilitar los partos laboriosos. Como había enseñado a coser a la Virgen, era la patrona de las costureras, costureras de ropa blanca y encajeras. También es la patrona de los guanteros, porque según la leyenda, tejía guantes.
   Hombres y mujeres se dirigían a ella con tanta confianza como a San José, para obtener la gracia de una buena muerte, porque Santa Ana, en su lecho de agonizante, pudo contar con la asistencia de su nieto Jesús, que habría suavizado su deceso y evitado las angustias de la agonía. De ahí que la capilla funeraria de los ricos banqueros Fugger de Ausburgo estuviese dedicada a Santa Ana.
   En Bretaña se la invocaba para las cosechas de heno, a causa del color verde de su manto.
   El martes le estaba especialmente consagrado porque según la tradición ella habría nacido y muerto ese día.
ICONOGRAFÍA
   Tiene el aspecto de una matrona. Está representada con manto verde porque lleva en su vientre la esperanza del mundo, y el verde es el color de la esperanza.
   Es infrecuente que se la represente sola. Casi siempre suele vérsela asociada con la Virgen María (grupo de Santa Ana enseñando a leer a su hija), con la Virgen María y el Niño (grupo trinitario) e incluso con las tres Marías y toda su parentela (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Hacienda de Piñera, o de Santa Ana de los Ángeles, en Alcalá de Guadaira (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia de Sevilla.

Más sobre la localidad de Alcalá de Guadaira, en Explicarte Sevilla.

domingo, 7 de septiembre de 2025

El sitio arqueológico Arroyo del Águila, en Paradas (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Arroyo del Águila, en Paradas (Sevilla).
      Los restos arqueológicos se encuentran en la ladera sureste de una pequeña elevación que cae hacia el Arroyo del Águila.
     Se localizaron mampuestos, galbos de cerámica con decoración a bandas rojas de tradición turdetana, galbos de cerámica de contención bruñida al interior, galbos de cerámica común, galbos de ánforas, galbos de cerámica a mano bruñida y un fragmento de molino de mano naviforme. Se documenta material correspondiente a finales de la Edad del Hierro y principios del período romano. Entre los fragmentos identificados se registra algún elemento de tradición prerromana con restos de pintura a bandas de tonalidad rojiza que podría pertenecer a una urna; también bordes de plato/tapadera, en un caso de borde engrosado, que se identifican como producciones de funcionalidad doméstica y datación que podríamos asignar a fines del s. III a.C. y el I a.C.
     En función de los distintos restos documentados se puede interpretar el yacimiento como un posible asentamiento turdetano y una posible villa vinculada a la actividad agropecuaria de época romana (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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miércoles, 27 de agosto de 2025

Los sitios arqueológicos La Alcaparrosa, en El Palmar de Troya (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte los sitios arqueológicos La Alcaparrosa, en El Palmar de Troya (Sevilla).    
La Alcaparrosa I. El sitio arqueológico se halla en la cima e inicio de la ladera norte de una loma cuyas estribaciones occidentales dominan las zonas bajas de la laguna de la Alcaparrosilla. 
     Junto a afloramientos de margas blancas, se observa una escasa concentración de materiales. Sin embargo, la presencia de vasos de almacenamiento de época turdetana y romana indicaría el rol como punto de almacenamiento de productos agropecuarios del sitio, que se relacionaría con los numerosos asentamientos localizados en su entorno. 
     Los materiales encontrados se adscribirían cronológicamente con un momento turdetano y romano. De época turdetana se han encontrado fragmentos de cerámica a mano pertenecientes a grandes vasos de almacenamiento y algunos fragmentos de menor grosor, así como una lasca de sílex como material lítico. De época romana se han encontrado escasos materiales de difícil datación; materiales de almacenamiento como fragmentos de amorfos de ánforas y una base, presumiblemente de mortero. 
La Alcaparrosa II. El sitio arqueológico se emplaza sobre un pequeño abultamiento de una loma situada al sur de la Basílica de los Carmelitas de la Santa Faz. Al este se encuentra la Vereda de Zarracatín. En la cima, junto al sitio, tiene comienzo una vaguada de escorrentías. 
     Se trataría de una pequeña explotación agropecuaria de época romana cuya función sería el almacenamiento de productos agropecuarios. El sitio, situado en una zona de gran densidad de asentamientos romanos, dependería del municipium de Siarum (Torre del Águila). Los materiales arqueológicos encontrados pertenecen al Alto Imperio romano y a la Edad Moderna. De época altoimperial se ha encontrado algún fragmento de cerámica de mesa (base con repié anular de Terra Sigillata Hispánica), así como material de almacenamiento (fragmentos amorfos, asas de ánforas y jarras, y un borde de dolium). De época moderna se han hallado materiales melados de cocina y mesa, así como también se han hallado materiales contemporáneos (una taza, cristales, etc.).
La Alcaparrosa III. Se encuentra en una zona alomada con orientación este, donde discurre la Vereda de Zarracatín, paralela a un pequeño curso fluvial intermitente. Pocos metros al sur se halla el cortijo de la Alcaparrosa (con fecha en 1954), donde se aprecian afloraciones de piedras de carácter geológico. A tenor de los materiales observados no parece haber dudas sobre la implantación en el sitio de una villa romana, con perduración durante el momento tardorromano. La existencia de abundantes fragmentos de ánforas se puede relacionar con la cercanía de rutas de comunicación. 
     Entre los materiales que se observan en la superficie delimitada se encuentran fragmentos de cerámica de mesa (bordes, bases con repié anular y amorfos de Terra Sigillata Hispánica, amorfos de Terra Sigillata Africana) que proporcionan una cronología de Alto y Bajo Imperio (siglos I-IV d.C. aproximadamente); también se halla un borde de vidrio; como cerámica de cocina se encuentran fragmentos de cerámica común; como material de almacenamiento se hallan amorfos de ánforas, bases planas de jarras o ánforas, asas de ánforas y fragmentos amorfos de vasos de almacenamiento de factura tosca a mano; como material constructivo se hallan abundantes tégulas, laterculi y ladrillos. Por otra parte, se encuentra cerámica de mesa (presencia de Terra Sigillata Africana) que proporciona una cronología de Bajo Imperio (siglos III-IV d.C. aprox.); como material de cocina se encuentran fragmentos de ollas de borde ahumado; los materiales constructivos y algunos de los fragmentos de cerámica común adscritos a época imperial pueden pertenecer también a este momento.
La Alcaparrosa IV. Se encuentra en el extremo este de una loma con orientación hacia la laguna de Zarracatín, en cuya orilla se observan fragmentos dispersos de materiales arqueológicos, entre los que se encuentra un sillar. La ubicación del sitio tiene un desnivel de unos 4 ó 5 metros con respecto a la laguna, desde donde se tiene comunicación visual al sudeste con el cortijo de Zarracatín. Al este y oeste, el sitio se encuentra flanqueado por dos vaguadas que desaguan en la laguna, que forma parte del complejo endorreico de Utrera. 
     Excepcionalmente, y en la caída a la laguna, se observa parte de la estructura de un horno construido en ladrillos y tapial, concretamente el arco por donde se introduce el combustible. Esta estructura se relaciona con la presencia de escoria de cerámica en el entorno. De este modo, se puede pensar en un pequeño asentamiento altoimperial que contaría con un horno de producción cerámica y posiblemente vinculado a asentamientos de mayor entidad, como es el caso de los situados en el cortijo de Zarracatín en la orilla sur de la laguna. La existencia de hornos junto a zonas húmedas (como arroyos o lagunas) se explica por la presencia de abundante arcilla, elemento fundamental para la producción de cerámicas. 
     Entre los materiales que se observan en la superficie del espacio delimitado se encuentran fragmentos de cerámica de mesa (bordes, bases con repié anular y amorfos, uno con decoración floral, de Terra Sigillata Hispánica) y un borde de vaso cerámico de paredes finas que proporcionan una cronología de Alto Imperio (siglos I-III d.C. aproximadamente); como material de cocina se encuentra algún borde de olla; como material de almacenamiento se encuentran fragmentos amorfos de ánforas; se encuentra una pieza de escoria con oquedades circulares y distribución repetitiva que se relaciona con los restos de un horno, posiblemente cerámico, cuyas estructuras se han podido constatar; como elementos constructivos se hallan tégulas, ladrillos y un sillar.
La Alcaparrosa V
. Se emplaza en el extremo sudeste de una loma con buena visibilidad hacia el sur, donde domina el valle del arroyo de Las Pájaras, en su confluencia con el arroyo del Pato. El sitio se encuentra enmarcado dentro del complejo endorreico de Utrera y entre las lagunas de Zarracatín y Ranchones. 
     La concentración de materiales es abundante, encontrándose dispersos en una zona de accesibilidad difícil y lejos de las actuales rutas de comunicación. Se podría pensar en la implantación en este sitio de una villa altoimperial con perduración en época tardía, si atiende a la presencia de cerámicas de mesa, cocina, almacenamiento y elementos constructivos. Entre los materiales arqueológicos localizados en la superficie delimitada se observa la  presencia de Terra Sigillata Aretina que puede señalar una cronología tardorrepublicana (último tercio del siglo I. a.C.); se halla algún fragmento de cerámica a mano y un arranque y galbo de ánfora de cocción alterna que pueden pertenecer también a época republicana e incluso anterior; los materiales constructivos adscritos a época altoimperial pueden pertenecer también a este momento. Los materiales no permiten una clara definición cronológica.
     Además, se encuentran fragmentos de cerámica de mesa (amorfo de Terra Sigillata Aretina, bordes y bases con repié anular de Terra Sigillata Hispánica y amorfos de Terra Sigillata Africana) que proporcionan una cronología de República, Alto y Bajo Imperio (siglos I a.C..-IV d.C. aproximadamente); como material de cocina se encuentran bordes de ollas; como material de almacenamiento se hallan fragmentos amorfos y un asa de ánforas; como material constructivo se hallan tégulas, ladrillos y laterculi.
     Por otra parte, la presencia de Terra Sigillata Africana puede señalar una cronología de Bajo Imperio (siglos III-IV d.C. aproximadamente); los materiales constructivos y algunos de los fragmentos de cerámica común (cocina y almacenamiento) adscritos a época altoimperial pueden pertenecer también a este momento. Los materiales no permiten una clara definición cronológica.
La Alcaparrosa VI. Se emplaza sobre una loma aislada entre los cortijos de la Alcaparrosa, Zarracatín y el olivar de Marcegoso. Cuenta con buena visibilidad, fundamentalmente al este y al sur. Justo al oeste discurre la vereda de Zarracatín, que rodea al sitio por el sur. En la ladera este se encuentra un curso de aguas intermitente que desagua en la laguna de Zarracatín, al suroeste. 
     Se observan varias concentraciones de materiales arqueológicos que corresponden a distintos períodos históricos. La ocupación del sitio comienza en el momento orientalizante-tartésico y parece extenderse hasta época plenomedieval. De época protohistórica se pueden reconocer cerámicas de almacenamiento que podrían indicar actividades comerciales. 
     No obstante, se ha podido observar un casco de bronce corintio de pequeñas dimensiones en manos de un buscador furtivo y procedente de la loma. Con la romanización, la ocupación de la loma continúa con una explotación agropecuaria que perdurará en época tardía. 
     Por noticias orales se conoce del hallazgo de una conducción subterránea realizada con grandes tejas unidas. El asentamiento parece tener continuidad durante la Edad Media, produciéndose el abandono definitivo con la conquista cristiana.
     En cuanto a la tipología y cronología de los materiales que se encuentran en superficie, se observa del Hierro I  una base de plato de cerámica gris y algún fragmento de cerámica a mano que podrían proporcionar una cronología en torno al siglo VII a.C. para el inicio de la ocupación del lugar.
     De un momento posterior, el Hierro II, la mayor parte del material prerromano proporciona una cronología turdetana: se halla algún borde de plato con pintura roja al exterior y fragmentos amorfos de pithoi con decoración de líneas y trazos de pintura de color rojo vinoso, así como otros fragmentos amorfos sin decoración de piezas de almacenamiento, con y sin pasta de cocción alterna, entre ellos fragmentos de ánforas (amorfos y bordes de ánforas feniciopúnicas fechadas entre los siglos VII-IV a.C.); como elemento excepcional se encuentra una pieza de bronce de pequeño tamaño (4,5 x 3 centímetros) en forma de casco corintio; se encuentra alguna lasca de sílex.
     De la época romana se encuentra un fragmento de vaso de borde vuelto que se puede fechar en torno a mediados del siglo II a.C., aunque sin seguridad.
     Se encuentran fragmentos de cerámica de mesa (base con repié anular y amorfos de Terra Sigillata Hispánica y borde de Terra Sigillata Africana) que proporcionan una cronología de Alto y Bajo Imperio (siglos I.-IV d.C. aproximadamente); como material de cocina se encuentra algún fragmento de borde de olla; como material doméstico se halla un borde de lebrillo; como material de almacenamiento se halla un asa de ánfora de sección oval y grandes acanaladuras verticales; como material constructivo se hallan abundantes tégulas, ladrillos y laterculi.
     La presencia de Terra Sigillata Africana podría señalar una cronología de Bajo Imperio (siglos III-IV d.C. aproximadamente), aunque sin seguridad; los materiales constructivos y algunos de los fragmentos de cerámica común adscritos a época altoimperial pueden pertenecer también a este momento.
     Por otra parte se observan, de la edad media, fragmentos de cerámica de mesa: bordes de ataifor melados de tonalidad oscura, y otros fragmentos amorfos de similar apariencia; como material de almacenamiento se halla un fragmento de jarrita con trazo de engobe rojo y un asa de jarra de pasta clara (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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viernes, 4 de julio de 2025

El sitio arqueológico Casulillas I, en Arahal, y Los Molares (Sevilla)

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     Al suroeste del cortijo del mismo nombre, en una loma de suaves pendientes y forma alargada, asomada al Arroyo de las Aguaderillas o Guadairilla, se ubica el núcleo de mayor pervivencia del que tengamos constancia dentro del término. En la bibliografía se destaca su origen en el  Bronce Final, núcleo que estaría concentrado en una elevación apenas perceptible denominada Cerro de los Cuarenta y tres; entre los materiales: fragmentos de vasos de borde plano, vasos de tendencia semiesférica con carena alta y bruñido exterior y decoración de retícula bruñida. En época orientalizante, al parecer el núcleo ampliaba su perímetro presentando: cerámica gris de occidente y un plato de engobe rojo. Se detectaban igualmente restos cerámicos decorados característicos del periodo turdetano. 
     En la actualidad sin embargo, no se perciben mas que dos o tres fragmentos a mano que nos hagan intuir un origen protohistórico, lo que nos indica el fuerte deterioro sufrido por el yacimiento en los últimos años. En las prospecciones de 1999 solo es posible constatar su existencia en época romana e islámica. Respecto de la primera, el material constructivo se concentra en la cima, siendo abundante y de tamaños medios; no obstante existe una gran dispersión por la ladera norte y este, así como por la extensa llanura aluvial, donde los restos aparecen más fragmentados. Respecto de la cerámica, no es muy abundante, aunque se ven: amorfos de dolia, ánforas, y algunas formas de T.S.H., y T.S.Cl., comunes, etc. Por testimonios se sabe del hallazgo de restos de un molino y de varias inscripciones recogidas por Fidel Fita y Hübner. Este asentamiento va a perdurar a momentos islámicos, ya que se detectan formas meladas, galbos bizcochados, etc., aunque en escasa proporción. Uso actual: cultivo de secano (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).  
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lunes, 26 de mayo de 2025

Los sitios arqueológicos Angostillo, en Marchena (Sevilla)

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Angostillo I. Pequeña concentración de cerámica turdetana y romana: común, sigillata, paredes finas, en la parte más alta del cerro central del Angostillo.
Angostillo II. En la parte de la loma más cercana al Cortijo de la Cobatilla se concentran fragmentos de cerámica común a torno, algunos de ánfora, incluyendo un borde de ánfora púnica gaditana. Se encontró una "torta" de mineral de hierro con aspecto de escoria de fundición (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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sábado, 22 de febrero de 2025

El sitio arqueológico El Baldío, en Guillena (Sevilla)

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     Se trata de un asentamiento aterrazado con forma anular posiblemente debido a que lo ceñía alguna empalizada o muralla. 
     Los materiales apuntan a un poblado de tamaño intermedio con materiales adscribibles a la I Edad del Hierro y, con mayor certeza, al período turdetano. Se apreció también una consistente ocupación romana, aunque de menor importancia, que no superaría el reinado de Augusto o los primeros Julio-Claudio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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miércoles, 15 de enero de 2025

El sitio arqueológico Los Canterones, en Estepa (Sevilla)

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     Enclave turdetano y romano inicial que podría hundir sus orígenes en momentos más antiguos. Ha sido un yacimiento conocido en la bibliografía por sus materiales, incluyendo los dos relieves que hoy se hallan en el Museo Arqueológico de Sevilla. Actualmente es zona forestal, aunque se han practicado algunas labores superficiales y se han quitado piedras, plantado almendros, etc. La ladera norte, la más rica en materiales, es zona agrícola de cereal y actualmente la roturación está avanzando hacia la cima poniendo en peligro el yacimiento. En la zona Sur-Este, la erosión ha afectado bastante. Es poco lo que aparece hoy en superficie, tan solo en la cima, en el sector Noroeste parece haber bastante deposición remanente y se conservan in situ algunas alineaciones de sillares, aforamientos de roca tallados por una de sus caras, oquedades, etc. y hay referencias a un trozo de pavimento de fragmentos de cerámica apisonados que hoy no puede verse. Se aprecian fragmentos de cerámica a mano, pintadas turdetanas, de barniz negro, paredes finas, común romana y sigillata. Hay referencias acerca de láminas de sílex y de restos de estuco rojo.
     Por su extensión, variedad de materiales y hallazgos realizados es, sin lugar a dudas, uno de los yacimientos más importantes del término de Estepa (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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lunes, 2 de septiembre de 2024

El sitio arqueológico El Alto, en Arahal (Sevilla)

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     En el ángulo que forma la carretera de Arahal al Coronil con la Vereda Real de Espartero, paralela esta al Arroyo de la Alameda, se ubica un cerro de suaves pendientes que se eleva unos diez metros sobre el entorno circundante y que fue en su día sede de un pequeño núcleo turdetano. Los materiales cerámicos presentan una amplia dispersión por la cima y laderas: platos y urnas decorados con bandas rojas y negras, no obstante el material constructivo es inexistente, lo que nos da una idea de su poca conservación. Algunos fragmentos amorfos realizados a mano y un microlito de sílex podrían indicar un origen más antiguo para este yacimiento. Uso actual: Cultivo de olivar (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).  
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martes, 30 de julio de 2024

Los sitios arqueológicos "Aguadulce", en Aguadulce (Sevilla)

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Aguadulce I. Reducida dispersión de material cerámico y, en menor medida, constructivo. Son frecuentes los fragmentos de cerámica vidriada amarillas y marrones y comunes de época moderna; escasa Terra Sigillata y común romana. También se documentó un sillar de piedra caliza, desplazado.
Aguadulce II. Concentración de restos constructivos y cerámicos entre los que destacan fragmentos de ánforas prerromanas, lebrillos, gran número de bordes de urnas con decoración pintada monócroma y gálibos con cocción alterna de época orientalizante y turdetana. Varios fragmentos de Terra Sigillata, cerámica de paredes finas, dolias, un asa de Dressel 2-4, un pivote de Haltern 70 y un pondus. Esporádicamente aparecen cerámicas vidriadas marrones y verdes de filiación islámica o bajomedieval (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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domingo, 21 de abril de 2024

Los sitios arqueológicos de la Adelfa, en La Puebla de Cazalla (Sevilla)

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Adelfa I.- Sobre la cima aplanada de un cerro se concentran los materiales líticos de la prehistoria, sin poder afinar más la cronología, con una frecuencia baja en el extremo oeste del mismo. Tampoco se aprecian restos de estructuras emergentes.
Adelfa II.- Los materiales arqueológicos se distribuyen por la superficie de un terreno llano con una frecuencia media-alta; sobre todo en la mitad oeste del sitio arqueológico. No se aprecian restos de estructuras emergentes aunque si materiales constructivos y cerámicos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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martes, 9 de abril de 2024

Los sitios arqueológicos de "El Águila", en el Palmar de Troya (Sevilla)

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El Águila III.- Se emplaza sobre una pequeña loma en la que se distribuyen concentraciones de materiales iberorromanos. Al norte se aprecia la presencia de materiales constructivos romanos, que se separa de una concentración con materiales turdetanos a través de una vaguada. 
     El Águila III se sitúa en las cercanías del arroyo Salado -que discurre al oeste- y del cruce entre las cañadas de El Coronil y de Sevilla a Ubrique, lugar donde se ubica la ciudad iberorromana de Siarum. En el sitio, es perceptible la presencia de piedras -margas blancas- junto a algunos materiales constructivos. Se puede pensar en un asentamiento turdetano de época republicana de carácter agropecuario con continuidad durante el momento altoimperial. La cercanía con el oppidum turdetano y posterior municipum romano de Siarum lo convertiría en un hábitat dependiente de éste o incluido en su ámbito poblacional.
     En cuanto a los materiales que se encuentran en superficie, se localizan principalmente ítems de almacenamiento: un borde de ánfora de época tardorrepublicana (mediados del siglo I a.C.- siglo I d.C.) y otros amorfos sin decoración junto con algún fragmento amorfo de cerámica decorada con pintura de color rojo vinoso.
     Se encuentra material de mesa romano (bordes de cuenco, bases y fragmentos amorfos de Terra Sigillata Africana); como material de cocina se encuentra un borde de olla; el material de almacenamiento está representado por asas y galbos de ánforas y un posible borde de jarra; como material constructivo se hallan algunas tégulas y ladrillos. 
El Águila IV.-
El sitio se localiza en la prolongación al suroeste de la loma donde se encuentra el municipio romano de Siarum, y se orienta en dirección sur hacia la presa del pantano Torre del Águila. Hacia el norte se encuentra una vaguada que cae hacia el arroyo Salado, actualmente ocupado por el embalse. 
     El yacimiento cuenta con buena visibilidad hacia el norte y el sudeste. La concentración de materiales es escasa y no existen restos de materiales constructivos. El sitio se trataría de un pequeño asentamiento alto-imperial emplazado al exterior del recinto amurallado de Siarum, del que distaría unos 400 metros. Al encontrarse en las afueras de la ciudad y en la cercanía de unos de los caminos de entrada, no se descarta la existencia de tumbas en el sitio.
     Los materiales observados nos remontan a una cronología de Alto imperio romano. Se encuentran fragmentos de cerámica de mesa (bordes y bases con repié anular de Terra Sigillata Hispánica), y un borde de copa con molduras y engobe blanco. También se han hallado fragmentos amorfos de cerámica común. Como cerámica de cocina se identifica algún borde de olla; como material de almacenamiento se ha encontrado un asa de ánfora de sección circular.
El Águila V.-
El sitio arqueológico se localiza en la prolongación hacia el suroeste de la loma donde se ubica municipio romano de Siarum, y está orientado hacia la presa del pantano Torre del Águila, situado al sur. Al norte se encuentra una vaguada que cae hacia el arroyo Salado, hoy ocupado por el embalse. El yacimiento cuenta con buena visibilidad hacia el norte y el sudeste. 
     La concentración de materiales es escasa, aunque hay una importante presencia de materiales constructivos. El sitio se trataría de un pequeño asentamiento republicano emplazado a unos 500 metros de distancia del recinto amurallado de Siarum. La presencia de cerámica de almacenamiento indicaría la existencia de un centro de almacenaje de productos agropecuarios. Dada la situación del yacimiento, en las afueras de la ciudad y en las cercanías de uno de los caminos de acceso, no se descarta la existencia de tumbas en el sitio.
     Los materiales encontrados sitúan el sitio arqueológico en época romano-republicana. Se han encontrado fragmentos de cerámica de mesa de tipo Campaniense, datables en los siglos II-I a.C. Asimismo, como material doméstico se han hallado bordes de lebrillo (uno de ellos de tradición turdetana). También se han hallado materiales de almacenamiento (un borde de dolium y galbos de piezas de almacenamiento) y materiales constructivos (ladrillos, tégulas, piedras). De manera excepcional, se ha hallado un núcleo monofacial con extracciones de pequeñas lascas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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lunes, 1 de abril de 2024

El sitio arqueológico de la Aguaderilla II, en Morón de la Frontera (Sevilla)

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     En las fuentes se describía este yacimiento como un posible yacimiento calcolítico, debido a la identificación de material lítico, y de cerámica a mano como: cuencos de tendencia globular, platos con borde ligeramente engrosado al exterior, dos fragmentos de fuentes de borde engrosado al interior, etc., presentando algunos fragmentos restos de almagra. No obstante, las coordenadas que se ofrecían no coincidían con la descripción topográfica ofrecida sino con la abrupta pendiente norte del yacimiento de Pilares II. En base a estos datos se realizaron transectos tanto por esta barranca, como a ambos lados del Arroyo de Aguaderillas, sin que haya actualmente la menor evidencia de restos eneolíticos en el entorno. No obstante, a 700 metros al noreste del Rancho las Curadas y en el límite entre el término de Arahal y el de Morón, se detectaron los restos de un yacimiento muy deteriorado, que tenía coincidente con el descrito por Ruiz Delgado, la existencia de instrumentos líticos, ya que se detectaron restos de talla y una pequeña raedera con muesca de sílex. La cerámica sin embargo, no es a mano sino del tipo turdetano sin decorar y en una presencia mínima. En cualquier caso se trata de un yacimiento destruido. Uso actual: cultivo de secano (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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miércoles, 27 de diciembre de 2023

El sitio arqueológico de Las Aguaderillas, en Arahal (Sevilla)

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Las Aguaderillas I. A 1.500 metros al este del Cortijo de La Gironda y en lo alto de un amplio cerro que unido a otra serie de elevaciones asoma al Arroyo de las Aguaderillas, se ubica esta villa romana. En superficie, se distinguen abundantes elementos constructivos, fracturados en tamaños medios: ladrillos, tégulas, etc. Entre el material cerámico se puede señalar la presencia de T.S.SG, T.S.H., y T.S.Cl. D, así como dolias y comunes. En las fuentes se tiene constancia del hallazgo de monedas romanas y objetos metálicos en el lugar. Uso actual: cultivo de secano. 
Las Aguaderillas II. En las fuentes se describía este yacimiento como un posible yacimiento calcolítico, debido a la identificación de material lítico, y de cerámica a mano como: cuencos de tendencia globular, platos con borde ligeramente engrosado al exterior, dos fragmentos de fuentes de borde engrosado al interior, etc., presentando algunos fragmentos restos de almagra. No obstante, las coordenadas que se ofrecían no coincidían con la descripción topográfica ofrecida sino con la abrupta pendiente norte del yacimiento de Pilares II. En base a estos datos se realizaron transectos tanto por esta barranca, como a ambos lados del Arroyo de Aguaderillas, sin que haya actualmente la menor evidencia de restos eneolíticos en el entorno. No obstante, a 700 metros al noreste del Rancho las Curadas y en el límite entre el término de Arahal y el de Morón, se detectaron los restos de un yacimiento muy deteriorado, que tenía coincidente con el descrito por Ruiz Delgado, la existencia de instrumentos líticos, ya que se detectaron restos de talla y una pequeña raedera con muesca de sílex. La cerámica sin embargo, no es a mano sino del tipo turdetano sin decorar y en una presencia mínima. En cualquier caso se trata de un yacimiento destruido. Uso actual: cultivo de secano.
Las Aguaderillas III. En las fuentes, este yacimiento se describía como un asentamiento rural ibérico ubicado en llano. No obstante de él se decía que estaba ya destruido; y así debe ser, pues en las prospecciones del 99 ningún vestigio ha podido ser detectado en dicho lugar. No obstante, en la ladera cercana, a unos 200 metros al este del Rancho Las Curadas, asomando a la llanura aluvial del Arroyo la Aguaderilla, hemos detectado un enclave muy deteriorado, pero que pudo dar lugar por arrastre, al material que se describía en el 85 en el llano. Lo que se aprecia es lo siguiente: en la cima, debió haber una casilla rural, en funcionamiento al menos desde la segunda mitad del XVI (fragmentos azul sobre azul azul sobre blanco, etc.), hoy derribada y cuyos cascotes se dispersan ocultando evidencias más antiguas. A media ladera -aunque debe provenir de arriba-, se detecta un nódulo de sílex con huellas de extracción de láminas, una moleta y algunos fragmentos de cerámica a mano de pastas marronáceas. En la cima, una tégula y algún fragmento de cerámica común romana, nos indica la presencia de una villa romana apenas perceptible en la actualidad. Uso actual: cultivo de secano.
Las Aguaderillas IV. En la llanura aluvial del Arroyo la Aguaderilla, muy afectado por las escorrentías y depósitos de limos y justo donde este cruza la carretera hacia Morón, hay una pequeña superficie llana, donde se detectan fragmentos amorfos sin decorar de cerámica de tradición turdetana. En el mismo cauce del arroyo, al otro lado de la carretera, se aprecian entre acumulaciones de diversa naturaleza, algunos ladrillos romanos casi enteros, que debieron provenir en su día del yacimiento hoy destruido. Uso actual: cultivo de secano (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).  
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