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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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sábado, 25 de abril de 2026

La Hermandad de la Pastora de Padre Pío

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Hermandad de la Pastora de Padre Pío, de Sevilla.  
     Hoy, 25 de abril (sábado anterior al IV Domingo de Pascua), es la Solemnidad Litúrgica de la Madre del Buen Pastor, fiesta instituida por S. S. Pio VI en 1795 gracias al empeño de los padres capuchinos, especialmente el Beato Diego José de Cádiz, que se celebra anualmente el sábado anterior a la dominica del Buen Pastor.
      Y qué mejor día que hoy, para ExplicArte la Hermandad de la Pastora de Padre Pío, de Sevilla.
    La Hermandad de la Pastora de Padre Pío, tiene su sede canónica en la Iglesia Parroquial del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, que se encuentra en la calle Ronda de la Doctora Oeste, 36; mientras que su Casa de Hermandad se encuentra en la calle Pañoleta, 3; ambas en el Barrio de Palmete, del Distrito Cerro-Amate.
     La Fervorosa Hermandad y Cofradía del Redil Eucarístico de la Divina Pastora de las Almas y San Pío de Pietrelcina; es ésta una corporación fundada en 1987, que reside canónicamente en la Parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, siendo su imagen titular la Divina Pastora de las Almas, obra de Francisco Berlanga, en 1989.
     Reunidos un grupo de personas devotas a la Santísima Virgen Divina Pastora de las Almas, acuerdan dar culto a una imagen de la Santísima Virgen en el año 1982, en la Barriada de Padre Pío de Sevilla, el matrimonio Don José González Villareal y Doña Dolores Gata Baños, comienzan esta labor junto a otras personas del barrio, consiguiendo ejecutar una imagen de la Santísima Virgen a la que muchos vecinos y devotos veneraban, construyéndose una pequeña ermita en el barrio. Años más tarde, el párroco de San Juan de la Cruz, Rvdo. Don Antonio Sayago García en el primer domingo de adviento del año 1993 tiene a bien celebrar cultos, especialmente la misa de los sábados ante la imagen de la Santísima Virgen. Después pasado el tiempo, cuando se construye la Parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, su párroco, tiene a bien disponer que la imagen de la Santísima Virgen se entronice en la Parroquia quedando en el altar del sagrario de la citada Parroquia desde el 30 de septiembre de 2001, donde el barrio y sus devotos sintiéndose profundamente identificados ante aquella maravillosa muestra de fe, acuerdan la creación de la Agrupación Parroquial de la Santísima Virgen de la Divina Pastora de las Almas en la Barriada de Padre Pío de Sevilla.
     El 30 de abril del año 2002, la Junta de Gobierno de esta Hermandad y el Párroco Don Antonio Sayago García, suscriben unos acuerdos para que en lo sucesivo pudiéramos estar inscritos por la autoridad eclesiástica como Agrupación Parroquial, certificando el mismo párroco que los acuerdos se habían cumplido.
     En ese mismo día el Sr. Cura Párroco Don Antonio Sayago García, pide a Don Manuel Soria, en ese momento Vicario de Hermandades y Cofradías del Arzobispado de Sevilla, sea nombrada Agrupación Parroquial.
     El día 1 de diciembre de 2006, en escrito dirigido al Sr. Delegado de Hermandades y Cofradías por parte de Don Antonio Sayago García, cura Párroco el Buen Pastor y San Juan de la Cruz, hace constar que la Pía unión de la Divina Pastora, participa en la vida parroquial, así como en las distintas actividades y grupos y con una participación desinteresada en la Caritas Parroquial.
     El 23 de marzo de 2009, se vuelve a solicitar la constitución como Agrupación Parroquial por parte del Párroco a la autoridad eclesiástica, certificando que la Imagen de la Santísima Virgen ya se encuentra recibiendo culto público en la Capilla del Sagrario de nuestra Parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, que los miembros de la Asociación han ido durante 6 años recibiendo formación, asimismo se envía por parte del Consejo Pastoral de la Parroquia un escrito de alabanza sobre las actividades en las que participa y realiza nuestra Agrupación.
     Con fecha de tres de febrero de dos mil diez, se recibe un Decreto de Vicario General de la Archidiócesis de Sevilla, Ilmo. y Rvdo. Francisco Ortiz Gómez, quien autoriza, la organización y funcionamiento del grupo de fieles que pedían su aprobación como Agrupación Parroquial del Redil Eucarístico de la Divina Pastora y San Pío de Pietrelcina con sede en la Parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, de Sevilla bajo la jurisdicción personal de la misma.
     Se nombra Junta presidida por el Sr. Cura Párroco Don Antonio Sayago García, integrada por miembros y cargos propuesto por él, y aprobados por la autoridad con el Protocolo Nº271/10. También con fecha de 22 de abril de 2010, es aprobada la primera Junta de Gobierno por la Vicaria General de la Diócesis presidida por el Rvdo. Don Antonio Sayago García y siendo vicepresidente 1º Don José González Villareal fundador de la Agrupación Parroquial con los demás cargos quedan recogidos en el documento enviado a esta Agrupación con Prot. Nº970/10.
     El 14 de mayo después de las elecciones celebradas para el efecto, se envía nueva Junta aprobada por la Vicaría General de la Diócesis, siendo presidente nuestro Párroco Don Antonio Sayago García y vicepresidente Don Arturo Pleguezuelo Torres con nº de protocolo 1253/14.
     A lo largo de todos estos años y con esfuerzo de esta Agrupación y las donaciones de sus devotos, hemos consolidado un pequeño  patrimonio, se cuenta con distintos útiles para el Culto, candelabros, insignias, estandartes, Simpecado, paso y carreta. Hubo una donación por parte del Camping de los Naranjos de un terreno de aproximadamente 2000 m2, donde se construyó una ermita para la Romería que durante unos años se ha ido celebrando en dicho lugar, asimismo junto a ese terreno una devota dejó en herencia una pequeña casita y terreno de unos 1000 m2, también se cuenta con la pequeña capilla donde antiguamente se encontraba la imagen.
     Muchos de los miembros de Junta participan activamente en la vida de la parroquia, especialmente en Cáritas Parroquial, catequesis, así como en el enaltecimiento del Culto, Santa Misa, Rosarios, Procesión del Corpus, exposición con el Santísimo, etc. Agradecimos a la Parroquia, y en modo especial a los sacerdotes de la misma el Sr. Cura Párroco Reverendo Don Juan Jimena Pato y Don Antonio Sayago García, sus desvelos y trabajos para con esta Hermandad.
     En octubre de 2019, por Decreto de Excelentísimo y Reverendísimo, Arzobispo de Sevilla Don Juan José Asenjo Pelegrina, fue erigida como Hermandad, teniendo como Título: Fervorosa Hermandad y Cofradía del Redil Eucarístico de la Divina Pastora de las Almas y San Pío de Pietrelcina.
     Los cultos a la Santísima Virgen son los siguientes:
            – MISA DE HERMANDAD: el primer fin de semana de mes.
            – TRÍDUO: segunda semana de mayo (durante todo el mes de mayo, nuestra amantísima Titular, preside el altar mayor con motivo de las Primeras Comuniones).
            – SALIDA PROCESIONAL: durante un fin de semana del mes de septiembre.
            – ROMERÍA: durante un fin de semana del mes de octubre.
            – BESAMANOS: Sábado y Domingo anterior a la festividad de la Sagrada Familia.
     La Hermandad tiene su sede Canónica en esta Parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, de la barriada de Padre Pío de Sevilla y su Casa Hermandad en la Calle Pañoleta, nº3, antigua capilla de la Virgen. Cuenta con un número de hermanos que superan los trescientos (Consejo General de Hermandades y Cofradías).
Conozcamos mejor la Solemnidad Litúrgica de la Madre del Buen Pastor; 
     El ocho de septiembre de 1703, en la Alameda de Hércules hispalense, el Venerable Padre Fray Isidoro de Sevilla, capuchino, presentó al pueblo sevillano una novedosa y consoladora advocación mariana que, desde la Ciudad del Betis, como el más precioso tesoro que esta ciudad ha hecho a la Iglesia, había de arraigar en todo el orbe católico: la Divina Pastora. Indisolublemente unido al origen de este venerado título mariano está el de su Primitiva y Real Hermandad, que habría de ser el cauce escogido por el capuchino fundador para consolidarlo y difundirlo: arzobispos, reyes, nobles, junto al pueblo de Sevilla, la honrarían y se honrarían desde entonces al inscribirse en sus filas. En un principio, el Padre Isidoro escogió la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María como la memoria litúrgica más apropiada para conmemorar a la Divina Pastora: María, plenamente glorificada y coronada, ejerce su pastorado sobre el cuerpo místico de su Hijo.  Consciente de la ventaja de tener una fiesta propia, en 1781 el Beato Diego José de Cádiz terminó un Oficio entero de la Divina Pastora, que envió al Ministro Provincial, José Félix de Sevilla, para que lo presentara en el Capítulo General de 1782 y se acordase pedir su aprobación y uso a la Sagrada Congregación de Ritos. Pero la gestión quedó infructuosa.
     Seis años después, en 1788, habiendo repasado sus textos eucológicos, que componen un segundo Oficio, decidió presentarlos a la Sagrada Congregación de Ritos para su aprobación, acompañados de un documento postulatorio razonando la oportunidad de la nueva fiesta, para lo que buscó el apoyo regio, pero la muerte primero del Confesor del Rey y a continuación la de este mismo frustró sus proyectos. Habiendo de celebrarse en Roma Capítulo General de la Orden Capuchino en mayo de 1789, por lo que les hace llegar a los vocales de su Provincia de Andalucía el expediente completo. El Padre Definidor de Lengua Española, Nicolás de Bustillo, se encargó de gestionarlo ante la Santa Sede, pero el asunto se quedó estancado. Intentó de nuevo el Beato Diego conseguir el apoyo regio, que se presentaba casi indispensable, presentando un memorial a la Reina María Luisa, fechado en Ronda, el siete de junio de 1793, en el que amplió su petición: no sólo a los capuchinos, sino a todo el clero secular y regular de España. La Reina debió consultar con el Rey Carlos IV, su marido, y remitieron el expediente a su primer ministro Manuel Godoy, que lo pasó al Inquisidor General, Manuel Abad y Lasierra, para que diera su parecer, que aconsejó desestimar la petición.
      La actitud regia debió cambiar a raíz de su Memorial a Carlos IV de 1794, sobre los medios espirituales necesarios en la guerra entablada contra la Francia revolucionaria en 1793, que resultó favorable a España. Fue finalmente Pío VI Braschi el que por el rescripto del uno de agosto de 1795, gracias al impulso del Beato Fray Diego José de Cádiz como vemos, el segundo gran apóstol de la Pastora, concedió a los capuchinos de España una fiesta con Oficio y Misa propios como Patrona de sus misiones para la Segunda Dominica de Pascua titulada Bienaventurada Virgen María, Madre del Buen Pastor Jesucristo con rito doble mayor, a los que se les dio rápidamente el regium exequátur. Este Oficio fue ampliado, a instancias del P. Nicolás de Bustillo, entonces General de la Orden, por rescripto de Pío VII Chiaramonti de once de enero de 1806 con las lecciones del primero y tercer nocturno de maitines como también la misa, si no obra del Beato Diego sí dependiente de su doctrina, todo revisado por el Prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos y por el Promotor de la Fe.  De los textos, sabemos que la oración colecta fue compuesta por el citado capuchino Nicolás de Bustillo, y las lecciones son de San Bernardo, y no de San Ildefonso o de San Antonino como en los textos del Beato Diego, y en 1817 se nos transmite una noticia de que los Oficios del Beato Diego están pendientes de aprobación en Roma desde 1796; quedan por lo tanto en el anonimato. 
    Por decreto de diez de enero de 1801 el mismo Pío VII citado concedió al episcopado del Gran Ducado de Toscana para el primer domingo de mayo con el rito de doble mayor que se pudiera rezar de la Bienaventurada Virgen María con el título de Madre del Pastor Divino. Esta devoción había arraigado la devoción gracias a uno de los oradores capuchinos italianos más importantes de su época, el P. Claudio de la Pieve, que la había adquirido en un viaje suyo a España.  La súplica al Papa había sido dirigida el uno de diciembre de 1800 por el Obispo de Colle di Val di Elsa, provincia de Siena y diócesis sufragánea de Florencia, en representación de los obispos del Estado de Toscana, en acción de gracias por haberse librado del traumático azote napoleónico. El Oficio y misa propios presentados por el episcopado toscano fueron revisados también por el Prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos y por el Promotor de la Fe, y se extendieron a casi todos los sitios que celebraban la fiesta, incluidos los capuchinos, que abandonaron los suyos. El Beato Pío IX Mastai Ferretti concedió la fiesta a muchas diócesis y congregaciones: a los alcantarinos de Nápoles por el Breve Omnibus de doce de junio de 1849, que fue extendida a petición de Fernando II Rey de las Dos Sicilias a todo su reino, fijándola en veintiuno de mayo; a las religiosas del Buen Pastor y a las benedictinas de Campo Marzio, en Roma, en 1859; al Obispado de Bagnoreggio, Italia, en 1860; a los de Linares y Guadalajara, Méjico, en 1861. Por decreto de ocho de enero de 1863 de la Sagrada Congregación de Ritos, con la anuencia del citado Beato Pío IX, tras petición firmada por diez cardenales, seis patriarcas, treinta arzobispos, noventa y cinco obispos, dieciocho generales de órdenes y congregaciones religiosas, nueve procuradores y tres comisarios apostólicos de otras tantas, fue establecido que se concediera esta fiesta con rito de doble mayor a todas las diócesis y familias religiosas que lo solicitaran, con los textos eucológicos toscanos. 
     Entre las concesiones a partir de entonces podemos citar las siguientes: a los monasterios cistercienses de Francia en 1863; a la Diócesis de Alatri, Italia, en 1866; a los Misioneros de la Preciosísima Sangre para el primer viernes de junio; a los Mínimos para el primer domingo de octubre; a los Redentoristas y a las Religiosas del Buen Pastor para el tres de septiembre, pero con el Oficio de los capuchinos españoles; a los Euditas, que lo habían pedido en 1874, en 1895. No habiéndose instaurado la fiesta todavía en Sevilla, la cuna de la devoción, el presbítero José de la Fuente y Zabalegui, comisionado por el cabildo de oficiales del veintidós de mayo de 1875 de la Primitiva Hermandad de la Divina Pastora, dirigió una petición al Cabildo Catedral el dos de febrero de 1876 para que instara al Arzobispo lo solicitara de Roma.  Tras haber sido examinada la petición por la Diputación de Ceremonias, acordó el Cabildo elevarla al Cardenal Arzobispo de la Lastra y Cuesta para el domingo segundo después de Pascua con rito de doble de segunda clase. El prelado expidió sus letras para ello al Papa el ocho de abril de 1876. Pero menos de un mes después, el cinco de mayo, murió dicho cardenal, por lo que hubo de esperarse al plácet de su sucesor. Habiendo tomado posesión su sucesor, Joaquín Lluch y Garriga, y obtenido de él el plácet, en este caso se extravió en Roma la petición citada, y fue preciso enviar un certificado de ella. El decreto fue expedido por fin el uno de febrero de 1878. Aunque se pidieron y fueron concedidos el Oficio y la misa de los capuchinos españoles aprobados en 1806, los textos que finalmente se instauraron fueron los toscanos. Por fin en 1882, se celebró el veintitrés de abril en Sevilla la Fiesta de la Madre del Divino Pastor, señalada en el II Domingo después de Pascua, con rito de segunda clase. 
   El veintinueve de octubre de 1885 el Procurador General de los Menores Capuchinos, Bruno de Vinay, a instancias del que hasta entonces había sido Comisario Apostólico de España, en nombre de sus súbditos, pidió al Papa la concesión a toda su Orden de la fiesta de la Madre del Pastor Divino para el segundo domingo después de Pascua con el rito mayor de segunda clase, con la misa y Oficio aprobados para los capuchinos españoles y de otras provincias. Fue aprobada la petición por rescripto de León XIII Pecci de diecinueve de noviembre de dicho año 1885, que el cuatro de diciembre de 1894 concedió a la Orden Capuchina, pero con el Oficio y misa de Toscana. En el actual Propio de la Diócesis de Sevilla, aprobado el diecisiete de junio de 1977 por la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino, está inserta como memoria libre para el sábado anterior al Domingo IV de Pascua, del Buen Pastor, La Bienaventurada Virgen María, Madre del Buen Pastor. Los textos eucológicos actuales se encuentran en el Misal Franciscano en español, aprobado por Decreto de la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino el 17 de junio de 1980 para uso de las familias franciscanas hispanas (Prot. N. CD 892/79). 
      Éste señala para el sábado anterior al Domingo IV de Pascua para la Orden Capuchina la Fiesta de la Divina Pastora, Madre del Buen Pastor (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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Más sobre las Hermandades y Cofradías de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

Página web oficial de la Hermandad de la Pastora de Padre Pío: No tiene.

La Hermandad de la Pastora de Padre Pío, al detalle:
- Sede Canónica: Iglesia Parroquial del Buen Pastor y San Juan de la Cruz
- Imágenes Titulares:    - Divina Pastora de las Almas 
                                        - San Pío de Pietrelcina                                      
- Día de Salida Procesional: III-IV sábado del mes de septiembre

sábado, 28 de marzo de 2026

Procesiones de hoy, Sábado de Pasión

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, Sábado de Pasión, en Sevilla.
     Hoy, sábado 28 de marzo, es Sábado de Pasión, que es la víspera del Domingo de Ramos, día en el que se inicia la Semana Santa. Es el sábado de la quinta semana de la Cuaresma, conocida como Semana de Pasión, y no debe ser confundido con el Sábado Santo, que se celebra una semana después, la víspera del Domingo de Resurrección, siendo el mejor día para ExplicArte las procesiones de hoy, Sábado de Pasión. Así en el día de hoy procesionan las hermandades siguientes:
     
     Hdad. de Padre Pío: La Hermandad Sacramental de la Santa Cruz en el Monte Calvario y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Clemencia, Santísima Virgen Madre de la Divina Gracia y San Juan de la Cruz, es una corporación fundada en 1986, con sede canónica en la Parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, en el sevillano barrio de Palmete, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Salud y Clemencia, obra de Fernando Murciano en 1996; y la Santísima Virgen Madre de la Divina Gracia, obra de Luis Álvarez Duarte, en 1987.     
Enlace a la web oficial de la Hermandad de Padre Pío: www.hermandadpadrepio.com 

     Hdad. de los Dolores de Torreblanca: La Humilde y Fervorosa Hermandad Sacramental del Santísimo Nombre de Jesús y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato, María Santísima de los Dolores y San Antonio de Padua, es una corporación fundada en 1961, con sede canónica en la iglesia parroquial de San Antonio de Padua, en el sevillano barrio de Torreblanca, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilatos, obra de Jesús Méndez Lastrucci en 1992; María Santísima de los Dolores, obra de José María Gamero Viñau en 1988, y San Antonio de Padua, obra asimismo de José María Gamero Viñau en 1992.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca: www.hermandaddelosdolores.org

     Hdad. del Divino Perdón: La Franciscana Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de María Santísima de la Purísima Concepción, Santo Cáliz de Ntro. Padre Jesús del Divino Perdón y Beata Ana María de Javouhey; es  ésta  una corporación  fundada  a  comienzos  de  los  años '90  del pasado  siglo XX, con sede canónica en la iglesia de la Beata Madre Ana María, en el sevillano barrio del Parque Alcosa, siendo sus  imágenes  titulares  Nuestro  Padre  Jesús  del Divino Perdón y María Santísima de la Purísima Concepción, obras ambas de José Antonio Navarro Arteaga  en  2002. 
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Divino Perdón: www.divinoperdon.es

     Hdad. de San José Obrero: La Humilde y Fervorosa Hermandad Sacramental y de Gloria de San José Obrero, San Francisco de Paula e Inmaculada Concepción y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Caridad y Nuestra Señora de los Dolores; es ésta una corporación fundada en 1960, con sede canónica en la iglesia parroquial de San José Obrero y San Francisco de Paula, en el sevillano barrio de San José Obrero, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Caridad, obra de Fernando Aguado Hernández en 2004; y Nuestra Señora de los Dolores, obra de Luis Álvarez Duarte en 1962, San José Obrero, obra anónima antigua; San Francisco de Paula, obra de Fernando Aguado Hernández en 2007.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de San José Obrero: www.hermandadsanjoseobrerosevilla.blogspot.com

     Hdad. de la Milagrosa: La Hermandad Sacramental de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Esperanza en el puente del Cedrón, María Santísima del Rosario y San Juan Evangelista; es ésta una corporación fundada en 1998, con sede canónica en la iglesia parroquial de la Milagrosa, siendo sus imágenes titulares Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, talla anónima del siglo XIX; Nuestro Padre Jesús de la Esperanza en el puente del Cedrón, obra de Navarro Arteaga en 2008; María Santísima del Rosario, obra de Francisco Buiza en 1963; y San Juan Evangelista, obra de Juan Antonio Blanco Ramos, en 2002
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Milagrosa: www.hermandaddelamilagrosa.es

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jueves, 8 de mayo de 2025

La imagen "Santísima Virgen Madre de la Divina Gracia", de Álvarez Duarte, titular de la Hermandad de Padre Pío, en la Iglesia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Santísima Virgen Madre de la Divina Gracia", de Álvarez Duarte, titular de la Hermandad de Padre Pío, en la Iglesia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, de Sevilla.  
     Hoy, 8 de mayo, es la Festividad de Bienaventurada Virgen María Madre y Mediadora de todas las Gracias, así que hoy es el mejor día, para ExplicArte la imagen "Santísima Virgen Madre de la Divina Gracia", de Álvarez Duarte, titular de la Hermandad de Padre Pío, en la Iglesia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, de Sevilla.
   La Hermandad de Padre Pío, tiene su sede canónica en la Iglesia Parroquial del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, que se encuentra en la calle Ronda de la Doctora Oeste, 36; en el Barrio de Palmete, del Distrito Cerro-Amate.
     La advocación de Madre de la Divina Gracia, se decidió por los años fundacionales de la Agrupación Parroquial. Fue por 1987 cuando la Agrupación, bajo recomendación de D. Juan Carrero Rodríguez, tuvo las primeras reuniones con el imaginero sevillano D. Luís Álvarez Duarte para la ejecución de una imagen que represente a la Santísima Virgen.
     La adquisición de la dolorosa por parte de la Agrupación tuvo un coste de 500.000 pesetas, diez meses de duró trabajo por el autor la imagen fue entrega el 7 de diciembre de 1987. El día 8 de diciembre de 1987 siendo festividad de la Inmaculada Concepción, y siendo el mismo día de la aprobación como Agrupación Parroquial por parte del Arzobispado, fue bendecida la imagen mariana por el Arzobispo de Sevilla de aquella época, Fray Carlos Amigo Vallejo, con la presencia de su autor, miembros de la Agrupación y numerosos vecinos del barrio.
     La sagrada imagen mariana titular de nuestra Hermandad es una representación de la Virgen Dolorosa que, a lo largo de los siglos, ha representado a la Madre de Dios doliente en los momentos de la Pasión de Nuestro Señor, bajo la advocación de Santísima Virgen Madre de la Divina Gracia. De 1,67 m., tiene tallada la cabeza, cuello, busto y manos; realizada en madera de cedro. La cabeza de la Virgen se inclina ligeramente hacia la derecha, mientras su boca, entreabierta, deja apreciar los dientes en un gesto de llanto desconsolado. Cuatro lágrimas, dos en el lado derecho y dos en el lado izquierdo, caen por su rostro.
     Sus rasgos más característicos son su rostro ovalado. Párpados ligeramente caídos por el dolor, cejas finas y nariz recta. Una imagen dulce, fina, esbelta, delicada, elegante y bella. Una imagen que te llena por completo, y que su bendito rostro esculpido está lleno de amor materno.
     La Dolorosa se encuentra en una de las capillas laterales de la Parroquia El Buen Pastor y San Juan de la Cruz del sevillano barrio de Padre Pío.
     La Santísima Virgen ha sido sometida a diversas restauraciones, fue en 1993 cuando el propio autor realizo una pequeña restauración de la encarnadura de la imagen. En el año 2009 la Hermandad debido al deterioro de la policromía de la Santísima Virgen acuerda la restauración de la misma realizada por su autor, D. Luis Álvarez Duarte (Hermandad de Padre Pío).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Virgen Dolorosa; 
LA VIRGEN DE LOS DOLORES
   El arte patético de finales de la Edad Media concedió un amplio espacio en su iconografía a la Virgen Dolorosa, representada ya con Cristo muerto sobre las rodillas después del Descendimiento de la cruz, ya sola después del Enterramiento de Cristo.
   Estos dos tipos iconográficos se designan con los nombres de Virgen de la Piedad y Virgen de los Siete Dolores. Aquí no hablamos de la Virgen de pie frente a la Cruz (Stabat Mater), o desvanecida  en los brazos de San Juan o de las Santas Mujeres, porque esos temas no han sido representados aisladamente y son inseparables de la Crucifixión.
1. La Virgen de la Piedad
   El grupo de la Virgen de la Piedad se compone, estrictamente, de dos personajes: María y su Hijo desclavado de la cruz, cuyo cuerpo inanimado ella sostiene sobre las rodillas.
   A veces ocurre que la Virgen esté rodeada o enmarcada por san Juan, Magdalena, las tres Marías e incluso por los donantes; pero casi siempre está sola con el cadáver de su Hijo, y esta concentración refuerza el poder emotivo del tema. Así es como se distingue de la escena de la Lamentación al pie de la Cruz (Beweinung Christi) que comporta numerosas figuraciones.
   Se ha querido ver en este grupo conmovedor un fragmento separado de la Lamentación, reducida a dos personajes esenciales por un procedimiento análogo que permitió extraer del grupo de la Cena el de Jesús con su discípulo preferido. Pero esa hipótesis no puede probarse, al menos en el arte alemán cuyos Vesperbilder son muy anteriores a los bajorrelieves de la Beweinung que se hizo popular en el siglo XVI. Según parece, la Virgen de la Piedad deriva más bien del tipo tradicional de la Virgen sentada, por simple sustitución del Niño Jesús por el Crucificado.
Fuentes místicas
   La Virgen de la Piedad, que en italiano se llama Pietà y en alemán Vesperbild, -porque la hora de vísperas, de cinco a siete de la tarde, corresponde en el Breviario al Descendimiento de la Cruz-, es la flor más delicada del misticismo de finales de la Edad Media, una flor de la Pasión, una pasionaria que hizo eclosión en los jardines de monjas.
   El tema ni siquiera está esbozado en los Evangelios ni procede tampoco del culto oficial: es una creación de la imaginación  mística que surgió a principios del siglo XIV, al mismo tiempo que los temas de la Virgen de Misericordia y del Varón de Dolores.
   Basta referirse a las Meditaciones franciscanas del Seudo Buenaventura, mejor aún a las Efusiones del beato Enrique de Berg y a las Revelaciones de Santa Brígida, para comprender en qué ambiente nació este tema realista y visionario a la vez. Las descripciones de Cristo muerto sobre las rodillas de su madre (in sinu matris) que se leen allí, donde parecía más cercano y accesible al corazón de los fieles que levantado sobre la madera de la cruz, concuerdan rasgo tras rasgo con las realizaciones plásticas de los artistas.
   El Minnebüchlein atribuido a Enrique de Berg, llamado Suso, también describe a Cristo muerto en una suerte de treno lírico: «Sus ojos, que brillaban como carbunclos, ahora están apagados. Sus labios, que parecían rosas rojas recién abiertas, están secos y su lengua pegada al paladar. Su cuerpo sangrante ha sido tan cruelmente estirado sobre la cruz que pueden contarse todos sus huesos.»
   Santa Brígida de Suecia atribuye a la propia Virgen esta descripción emotiva de su Hijo descendido de la Cruz: «Lo recibí sobre mis rodillas como un leproso, lívido y magullado, porque sus ojos estaban muertos y llenos de sangre, su boca fría como la nieve, su barba rígida como una cuerda.»
   La mayoría de los historiadores del arte no resistieron la tentación de establecer una relación no sólo de paralelismo sino de filiación entre dichos textos y las obras de arte que parecen derivar de ellos, sin preocuparse por la cronología. Pero las investigaciones recientes condujeron a una inversión del orden de los factores. En la actualidad se admite, en general, que las descripciones realistas de Enrique de Berg y de Santa Brígida, lejos de haber inspirado las obras de arte son sólo la transcripción poética de éstas. Esos textos son para  nosotros un muy precioso comentario de las Vírgenes de Piedad, y nos informan acerca del «clima» místico que les dio nacimiento; pero debe renunciarse a ver programas plásticos en ellos.
Orígenes en el arte alemán y francés del siglo XIV
   Lo que prueba esta teoría es que los primeros Vesperbilder alemanes se remontan a 1320, es decir, son muy anteriores a las Visiones del Seudo Buenaventura y de Santa Brígida.
   Nacido en los conventos de monjas místicas del valle del Rin, ese tema tan femenino y maternal de la Virgen de la Piedad, se difundió algo más tarde en Francia gracias a las numerosas cofradías de Nuestra Señora de la Piedad que encargaron grupos para la decoración de sus capillas, que en los libros de contabilidad se designa con los nombres La Compasión de la Virgen, Imagen de Nuestra Señora la cual sostiene abrazado a Nuestro Señor, Imagen de Nuestra Señora sosteniendo en su regazo otra Imagen de un Dios de Piedad, Dios estando en brazos de Nuestra Señora.
   En todo caso, aunque el nombre italiano de Pietà haya sustituido abusivamente a esas viejas expresiones francesas, es muy cierto que el tema es una creación del arte gótico germano francés y no del arte italiano. En las pinturas del Trecento que cita Mâle, la Virgen está sentada al lado del cadáver de Cristo: ella no lo sostiene sobre las rodillas, en su regazo. Ese tema penetró tardíamente en Italia, donde nunca gozó de la misma popularidad que en Alemania y en Francia. Es interesante recordar en tal sentido que la célebre Pietà de Miguel Ángel, esculpida en 1496 para una capilla de la antigua basílica de San Pedro de Roma, fue encargada por un cardenal francés.
Clasificación  y evolución de los tipos iconográficos
   La evolución de la iconografía de la Virgen de la Piedad prosiguió entre los siglos XIV y XVI.
   Tanto en Alemania como en Francia e Italia se encuentran dos tipos principales, el primero de los cuales comporta numerosas variantes: entre los siglos XIV y XV Cristo está acostado sobre las rodillas de su madre; en el siglo XVI, influenciado por el nuevo ideal del Renacimiento, más preocupado por la belleza formal, está extendido a sus pies, y sólo tiene apoyada la cabeza sobre las rodillas maternales.
A) Cristo sobre las rodillas de la Virgen
   En los monumentos más antiguos (Grupo de madera de Coburgo, hacia 1330; Vesperbild del convento de las ursulinas de Erfurt, hacia 1340), Cristo sentado sobre las rodillas de su madre tiene el torso echado hacia atrás y la cabeza inerte, caída.
   A veces está representado con la estatura de un niño, como la propia Virgen en los brazos de Santa Ana (Anna selbdritt). En ese caso, la Virgen que tiene la ilusión de acunar a su Hijo en brazos, como en los felices tiempos de la infancia, está representada más joven. Esta desproporción no se debe a la torpeza de los escultores, sino a una concepción de los místicos franciscanos. Según San Bernardino de Siena, la Virgen, extraviada por el dolor, sueña que tiene a su Hijo sobre las rodillas, y que lo acuna envuelto en la mortaja como antes en los pañales.
   En el siglo XV se volvió a la representación de Jesús adulto, en la edad en que murió en la cruz. El grupo se desarrolla en la dimensión horizontal, crece en ancho. A veces el cadáver de Cristo está dispuesto horizontalmente, como el cuerpo de un nadador que flota de espaldas, con la herida del costado bien visible; otras, por el contrario, se presenta oblicuamente, en diagonal, apoyando los pies magullados en el suelo.
   Es difícil determinar el lugar de origen de estas variantes. No obstante, parece que la escultura  alemana haya tomado el tipo de Cristo horizontal de la escuela de Bohemia y el Cristo en diagonal, del cual se ven numerosos ejemplos en Westfalia de la escuela de pintura de los Países Bajos, especialmente de Van der Weyden y de Dirk Bouts que habían, uno y otro, adoptado esta preceptiva. Es también el concepto que prima en la Pitié de Villeneuve de Aviñón (Louvre), la más monumental del arte de la Edad Media.
B) Cristo a los pies de la Virgen
   Este grupo de la madre y el hijo adulto que ella apenas puede sostener sobre sus rodillas, fue abandonada a partir del Renacimiento por un arte más preocupado por las proporciones y la lógica. A partir de ese momento casi siempre se ve el cuerpo de Cristo simplemente apoyado contra las rodillas de su madre. El grupo pierde así su profunda unidad, el acento de intimidad y ternura desgarradora, pero gana en verosimilitud y en armonía estructural.
   Esta preceptiva que reemplaza el esquema gótico no es -tal como lo creyera Mâle- una innovación introducida después del concilio de Trento por la iconografía revisada y corregida por la Contrarreforma. Pueden citarse ejemplos a partir del siglo XV, como el Vesperbild de la iglesia San Cristóbal, en Maguncia. Lo cierto es que esta fórmula ha sido adoptada por el arte barroco italiano (Correggio, Carracci) del cual pasó enseguida a España y a los Países Bajos.
   Aunque no pueda  servir como principio  de clasificación,  porque su actitud siempre la misma, el personaje de la Virgen no es menos importante que el de Cristo: la verdad de la expresión del dolor maternal la convierte en uno de los más bellos temas de estudio de la historia de la plástica.
   Es sobre todo el arte francés de los siglos XV y XVI el que ha sacado partido de este tema con una admirable delicadeza en la expresión de los sentimientos, que contrasta con las exageraciones germánicas.
   A veces María observa llorando el cuerpo inerte de su Hijo desfigurado, cuyos brazos rígidos no consigue cruzar; otras, lo abraza con todas sus fuerzas para impedir que los sepultureros se lo quiten.
   El arte español gótico y barroco introdujo en este tema vesperal un ardor más sombrío, y una suerte de voluptuosidad del dolor que está de acuerdo con el carácter de este pueblo.
   Muchas veces la Piedad suele combinarse con el motivo de la Dolorosa (Nuestra Señora de las Angustias) o Virgen de los cuchillos, que España tomó de los Países Bajos. Se encuentran ejemplos de esta amalgama en Sigüenza y en Calatayud (colegiata de Santa María).
   Subrayemos finalmente que en el arte de la Edad Media se encuentra una variante menos difundida de la Piedad de Nuestro Señor (Not Gottes): en vez de estar extendido sobre las rodillas de su Madre, Cristo muerto está sobre las rodillas de Dios Padre.
   A diferencia de numerosos temas religiosos de la Edad Media de los cuales se ha retirado la vida, éste, tan profundamente humano, ha conservado hasta nuestros días su conmovedora eficacia. Todavía se descubren bellos ejemplos en el arte francés de los tres últimos siglos.
2.  La Virgen de las siete Espadas
   Después del Enterramiento de Cristo, la Virgen queda sola con su dolor: por ello en España se la llama Virgen de la Soledad.
   Una iglesia de Roma está dedicada a S. Maria delle Sette Dolori.
   Se la representa con las manos juntas y gruesas lágrimas que corren por sus mejillas.
   Para volver más sensible el dolor de la Virgen se imaginó simbolizarla con una espada que le atraviesa el pecho. El origen de esta representación es la profecía del anciano Simeón (Luc 2: 35) que anuncia a la Virgen el día de la Presentación de Jesús en el Templo, que una espada de dolor le atravesará el alma: Tuam animam pertransibit doloris gladius.
   ¿Cómo se pasó de la Virgen con una espada a la Virgen de las siete espadas? Por la devoción a los Siete Dolores (Septem tristitiae) que se oponen simétricamente a los Siete Gozos de la Virgen (Septem Gaudia B.V. Mariae).
   A partir del siglo XIII se ve aparecer la devoción a los Siete Gozos de la Virgen, popularizada por la orden toscana de los servitas (Esclavos de la Virgen). La devoción a los Siete Dolores es más tardía: fue en 1423 cuando el sínodo de Colonia agregó a las fiestas de la Virgen «la fiesta de las angustias de Nuestra  Señora».
   Hasta el siglo XIV todavía se veneraban sólo Cinco Dolores de la Virgen. En el si­glo XV el número se llevó a siete, que se corresponde con las Siete Caídas de Cristo en el camino del Calvario. La lista no varía demasiado,  salvo en lo relativo al primer Dolor de Nuestra  Señora, que es tanto la Profecía de Simeón como la Circuncisión.
1. Profecía de Simeón (o la Circuncisión);
2. Huida a Egipto;
3. Pérdida del Niño Jesús que permanece en el Templo en medio de los doctores;
4. Cristo con la Cruz a Cuestas; 
5. La Crucifixión;
6. El Descendimiento de la Cruz;
7. El Entierro.
   Así, de los Siete Dolores de la Virgen, tres son relativos a la Infancia y cuatro a la Pasión de Cristo.
Iconografía
   H. Gaidoz hace derivar este tema de la Transfixión de la Virgen a un cilindro caldeo que representa a la diosa asiria Istar.
   Más recientemente, J. Baltrusaitis ha reconocido en el tema de la Virgen de los Siete Dolores la transposición o adaptación de un tema planetario del que se encuentran numerosos ejemplos en el arte de la alta Edad Media.
   Los círculos astrológicos de los siete Planetas habrían comenzado por engendrar el tema de los Siete Dones del Espíritu Santo irradiando alrededor del pecho de Cristo.
   De allí se habría pasado con toda naturalidad a la representación de los Siete Dolores de la Virgen. Para ello bastaba transformar los rayos de la Sabiduría Divina en haz de espadas, y reemplazar en el interior de los tondos las palomas del Espíritu Santo por  los Dolores  de Nuestra  Señora.
   Sea cual fuere el interés de estas remotas e hipotéticas filiaciones, lo más prudente es atenerse a los orígenes directos del tema que podemos situar en el tiempo y en el espacio con extrema precisión.
   La devoción y la iconografía de la Virgen de las siete espadas nacieron en Flandes a finales del siglo XV. Fue Juan de Coudenbergbe, cura de San Salvador de Brujas, quien organizó la primera cofradía de la Virgen de los siete Dolores; y fue Margarita de Austria, gobernante de los Países Bajos, quien fundó, también en Brujas, el primer convento consagrado a Nuestra Señora de los Siete Dolores, y quien ofreció a la iglesia de Brou-en-Bresse un cuadro votivo que la menciona. Finalmente, es en un grabado dedicado a Carlos V, publicado  en Amberes en 1509, donde se ven por primera vez las siete espadas dispuestas en abanico.
   Este tema correspondía demasiado bien a las tendencias generales del arte patético de finales de la Edad Media, como para volverse popular. De Flandes marítimo, que fue su cuna, pasó a Francia y a la Alemania renana. Pero no se mantuvo inmutable: experimentó una evolución en la que pueden detallarse las etapas sucesivas de esta manera:
   Los Siete Dolores de la Virgen en principio están representados simbólicamente por siete espadas. Luego, cada espada tuvo un pomo ornamentado con un tondo que representa uno de los Dolores. Pero al final las espadas desaparecieron y la Virgen apareció rodeada sólo por una aureola de siete tondos.
1. Las siete espadas
   La agrupación de las espadas comporta numerosas variantes. En la mayoría de los casos, las siete espadas reunidas en haz atraviesan el corazón de la Virgen. Están, ya dispuestas en círculo, ya agrupadas lateralmente con la punta hacia arriba, cuatro de un costado y tres del otro.
   En el siglo XVII Van Dyck imaginó renovar esta composición disponiendo las siete espadas alrededor de la cabeza de la Virgen, como los rayos de un nimbo. Pero esta innovación no tuvo éxito.
   A veces, Cristo en el lagar forma pareja con la Virgen de las siete espadas.
2. Los siete tondos
   Este ovillo de espadas erizando el corazón o la cabeza de la Virgen tenía el inconveniente de ser poco plástico y, además, insuficientemente explícito. Los fieles deseaban saber cuales eran los dolores que habían atormentado a Nuestra Señora durante su «Compasión». Para satisfacer este deseo no había otro medio que reeemplazar el haz de espadas simbólicas por tondos explicativos. En principio, se intentó combinar las espadas y los tondos; luego, la segunda versión, favorecida por el ejemplo del Rosario, acabó por eliminar a la primera.
   La Virgen está sentada al pie de la cruz, con las manos juntas o cruzadas sobre el pecho. A veces es una Virgen de la Piedad que tiene a Cristo muerto sobre las rodillas. Alrededor de ella los tondos historiados, dispuestos como las grandes cuentas de un rosario, evocan sus angustias.
   Es el arte flamenco del siglo XVI el que ofrece los ejemplos más numerosos de este tema y de sus aspectos sucesivos (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Historia de la Solemnidad de la Virgen de Gracia;
     La mediación universal de la Santísima Virgen María es una doctrina deducida de la enseñanza tradicional de la Iglesia, a partir de la solicitud maternal de María por todo el género humano en la misión redentora de su Hijo, que forma un todo con ella, y se extiende a todas las gracias que nos ha adquirido Cristo.  Aunque es una verdad no definida, viene siendo aceptada por el pueblo cristiano desde tiempo inmemorial: ya a San Germán de Constantinopla, en el siglo VII, se le llama el Doctor de la Mediación de María.
     Son múltiples las advocaciones marianas que reflejan la mediación de María: Amparo, Auxiliadora, Consolación, Gracias, Merced, Milagro, Misericordia, Patrocinio, Providencia, Refugio, Remedio, Socorro... En la Edad Media, el franciscano San Bernardino de Siena, insigne predicador, contribuyó ostensiblemente a extender la doctrina de la distribución de María de todas las gracias. En el mismo sentido, toda la himnología medieval occidental canta el papel de María como abogada y mediadora.  Así mismo la proclamamos intercesora en la segunda parte del avemaría, de composición eclesiástica, oración base, por otra parte, del Ángelus y del Rosario. En la Península Ibérica, el título de mediadora e intercesora se patentiza ya en su liturgia hispánica autóctona. A comienzos de la Edad Moderna, influyó mucho la predicación del agustino Santo Tomás de Villanueva, Arzobispo de Valencia, que entreteje su reflexión teológica en torno a imágenes y tipos bíblicos, recogiendo la herencia de la piedad medieval.  Incluso el Rey Felipe IV, a propuesta de la Real Junta de la Inmaculada, movida por el jesuita P. Nieremberg, estableció, como comentamos en otro apartado, la Fiesta del Patrocinio de la Santísima Virgen para España y sus dominios por carta del veinte y ocho de septiembre de 1655, confirmada por el Papa Alejandro VII Chigi por el Breve Praeclara charissimi del veinte y ocho de julio del año siguiente, para un domingo de noviembre. Un decreto real en 1664 la fijó el segundo. Se extendió por otros lugares en el siglo XVIII.  En la segunda mitad del XIX el Cardenal Mercier (+1926), Arzobispo de Malinas, Bélgica, promovió en la Iglesia un movimiento mariano mediacionista. En 1913 elevó a San Pío S Sarto una petición para que declarara dogma de fe la Mediación Universal de María en la dispensación de todas las gracias, firmada el episcopado belga, clero, fieles, universidades católicas, órdenes religiosas… 
     Ya en este siglo, el Papa Benedicto XV Della Chiesa, llama a la Virgen Omnipotencia suplicante, y afirma que la ha tomado por Patrona desde el comienzo de su pontificado. Este mismo pontífice, el veinte y uno de enero de 1918, a petición del Cardenal Mercier, concedió a toda la nación belga Oficio y Misa de Santa María Virgen Mediadora de Todas las Gracias, que es por tanto una fiesta que hace referencia a una verdad teológica y que la Sede Apostólica ha ido concediendo a muchas diócesis e Institutos Religiosos que lo han solicitado, habiéndose hecho casi memoria general. El propio Cardenal Mercier escribió para ello a todos los obispos católicos. Se celebraba el treinta y uno de mayo hasta 1954, en que pasó a la Octava de la Inmaculada. En el Vaticano II se califica expresamente a María Mediadora.
       El Concilio Vaticano II ha escrito sobre esta condición de mediadora de la Santísima Virgen: “María, asunta a los cielos, no ha dejado su misión salvadora, sino que con su múltiple intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna. Con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada. Por este motivo, la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. Lo cual, sin embargo, ha de entenderse de tal manera que no reste ni añada nada a la dignidad y eficacia de Cristo, único Mediador” (LG 62). Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres. Pero Él, no por necesidad sino por benevolencia, ha querido asociarse otros mediadores. Entre ellos, María.
     La mediación de María fluye de un doble hecho: primero, su maternidad espiritual. Ésta exige no sólo la transmisión de la vida sobrenatural, sino también su conservación. Y segundo: su corredención maternal, que requiere la aplicación de la redención a cada uno de los redimidos. En 1971 la Sagrada Congregación para el Culto Divino aprobó la Misa de la B.V.M. Madre de la Gracia y Mediadora, conjuntando el papel maternal de María con su mediación, cuyos textos eucológicos se encuentran en el Misal de la Virgen con el número 30.  La titulada La Virgen María en Caná, la número 9, última del Tiempo de Navidad, nos transmite la continuación de la labor mediadora de la Madre de Jesús en favor de la Iglesia en el cielo, donde reina Asunta y Gloriosa, que inició en las bodas de Caná, y de Su misión ejemplarizante y salvadora de conducir a Cristo en comunión con los fieles. Aunque no está en el calendario universal, se celebra en múltiples diócesis, así en las de Cuenca, Pamplona y Tudela como memoria libre, y congregaciones religiosas, entre las que contamos a los Monfortianos y Reparadores, como memoria obligatoria, y Servitas, como memoria libre. En la Diócesis de Sevilla se celebra en esta jornada por aprobación de la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino de cinco de agosto de 1980 (Prot. n. CD 1320/80), a petición del 30 de mayo de dicho año del Cardenal Arzobispo José María Bueno Monreal con el grado de memoria obligatoria.
     La advocación de Nuestra Señora de Gracia evoca el saludo del Arcángel Gabriel a María: "Dios te salve María, llena eres de gracia". Para los cristianos esta advocación no hace más que resaltar la cooperación excelente de María en el plan salvífico de Dios, para el que estaba predestinada. Esta advocación de Gracia, junto a la de Consolación y Correa, la del Buen Consejo y la del Socorro, centran la devoción mariana particular de la orden agustina, y aun podemos decir que es la más antigua de todas. Desde tiempo inmemorial el culto a la Virgen de Gracia floreció en los ámbitos agustinianos, pero desconocemos dónde y cómo surgió. El porqué de la elección de tal título y del culto particular que se empezó a tributar a la Virgen con él, las circunstancias históricas que lo envolvieron en los comienzos de la Orden y su origen espacio-temporal, se desconocen totalmente. Lo cierto es que, aunque con lentitud, pero progresivamente, la advocación fue cobrando resonancia en las devociones comunitarias y litúrgicas agustinas.
     Había sido norma generalizada que las órdenes religiosas aprovecharan devociones antiguas ya establecidas en el corazón de los cristianos y las acomodaran a su peculiar manera de pensar y carisma. No olvidemos que San Agustín, el padre espiritual de la orden, es llamado el Doctor de la Gracia. Como él pone de manifiesto, en nuestro camino de salvación es necesario el auxilio de la Gracia, que recibimos en el bautismo.   María venerada como Madre de la Gracia o de la Divina Gracia presenta la oportunidad de incardinar la mariología en la cristología. Probablemente sea ésta la explicación más verosímil de lo que aconteció respecto a la arraigada devoción agustiniana por Nuestra Señora de Gracia.
     Entre los agustinos la devoción a este prestigioso título se desarrolló encontrando adecuadas expresiones en algunas antífonas, plegarias e himnos recomendados u ordenados por las constituciones de la Orden y sus capítulos generales, como las antífonas Benedicta tu, llamada también Vigiliae B. M. V., porque se recitaba o cantaba por la tarde, el Ave Regina coelorum, Mater regis angelorum, que se canta en la primera mitad del día, normalmente después de mediodía, o el himno Maria Mater Gratiae, al término de las procesiones. Ya en el Capítulo General de Orvieto de 1284 se recomienda el rezo o canto diario de la citada antífona Benedicta tu en honor de la Virgen de Gracia. En el Capítulo General de 1327 fue decretado el rezo diario del versículo Maria Mater Gratiae después del himno Memento salutis auctor, lo que se recordó en 1385 y 1388. Otra noticia históricamente documentada del culto de la Orden a esta advocación es del año 1401 y se refiere a una cofradía homónima organizada en los conventos de San Agustín en Valencia (España) y Nuestra Señora de Gracia en Lisboa (Portugal).
     Aunque ya venía de antiguo la recitación del himno Ave Regina caelorum, Mater Regis angelorum también en honor de la Virgen de Gracia, se prescribió este uso en las Constituciones de 1551 tras la misa solemne, lo que el Capítulo General acordó que nunca debía ser suprimido en las iglesias de la Orden, y lo que se recordó en disposiciones posteriores. A partir del siglo XVI la devoción estaba consolidada en toda la Orden; se empezaron incluso a edificar conventos con este título, sobre todo en Italia e Hispanoamérica, y también se difundió la leyenda de que la Virgen de Gracia habría impedido que el Papa quitara a la Orden el hábito blanco que se vestía entonces en su honor. A partir del siglo XVII la advocación es considerada ya como propia de la Orden, aunque quedó en parte oscurecida por la de Consolación y Correa y la del Buen Consejo. 
     Si bien el culto general, como vemos, es antiguo, la liturgia específica no fue concedida hasta 1807. En esta fecha, el Papa Pío VII Chiaramonti, a instancias del Padre José Bartolomé Menocchio (+1823), sacristán pontificio y confesor del papa, y del Vicario General, concedió a la Orden de San Agustín facultad para incluir en su liturgia la festividad en honor de la Virgen Nuestra Señora de Gracia, con Misa y Oficio propios, a celebrar el uno de junio.  
     A partir de una reforma del calendario propio en 1965 se empezó a celebrar el veinticinco de marzo, en clara alusión a la escena de la anunciación del ángel a María, pero con ello se oscureció una significativa tradición agustiniana. A partir de la inclusión con el número 30 en el Misal de la Bienaventurada Virgen María de 1987 de la misa Madre de Gracia, Mediadora de Gracia, en el calendario de la Orden del 2002 se rescató esta memoria y se le señaló el ocho de mayo (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
Conozcamos mejor la biografía de Luis Álvarez Duarte, autor de la obra reseñada;
     Luis Álvarez Duarte (Sevilla, 22 de mayo de 1949 – 13 de septiembre de 2019). Escultor.
     Su primera obra la ejecutó este imaginero sevillano a los diecisiete años. Entre las realizadas para las cofradías de la ciudad se encuentran imágenes como la de Nuestra Señora de Guadalupe, 1967; el Cristo de la Sed, 1970; el misterio del Buen Fin (a excepción del Crucificado) 1972, la Virgen del Patrocinio, 1972; el soldado centurión para el grupo del Señor de la Sentencia, 1978; la Madre de la Divina Gracia, 1987; Jesús Cautivo del Polígono San Pablo, 1992, o el Cristo de las Cinco Llagas, 2002.
     Restauró, asimismo, varias imágenes destacando entre ellas, la que hizo en la Virgen de la Esperanza de Triana en 1989. Esculpió en bronce los monumentos dedicados a fray Serafín Madrid en la Gran Plaza, 1982; Juan M. Rodríguez Ojeda, situado junto al Arco de la Macarena en 2000 y el de Pastora Imperio elevado entre las calles de O’Donnell y de Velázquez en 2006.
     La Real Academia de Bellas Artes de Sevilla le nombró académico en 2006. También la tertulia Azahar le otorgó en 1990 el Azahar de Platino, y la del Museito su Jarrillo de Lata en 1999. El diario El Correo de Andalucía en su 95 aniversario le distinguió en 1994 con su premio. Igualmente, la tertulia La bambalina le concedió el galardón La Bambalina de Plata en 2003 (Juan Carrero Rodríguez, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Santísima Virgen Madre de la Divina Gracia", de Álvarez Duarte, titular de la Hermandad de Padre Pío, en la Iglesia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Hermandad de Padre Pío, en ExplicArte Sevilla.

sábado, 12 de abril de 2025

Procesiones de hoy, Sábado de Pasión

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, Sábado de Pasión, en Sevilla.
     Hoy, sábado 12 de abril, es Sábado de Pasión, que es la víspera del Domingo de Ramos, siendo el mejor día para ExplicArte las procesiones de hoy, Sábado de Pasión. Así en el día de hoy procesionan las hermandades siguientes:
     
     Hdad. de Padre Pío: La Hermandad Sacramental de la Santa Cruz en el Monte Calvario y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Clemencia, Santísima Virgen Madre de la Divina Gracia y San Juan de la Cruz, es una corporación fundada en 1986, con sede canónica en la Parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, en el sevillano barrio de Palmete, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Salud y Clemencia, obra de Fernando Murciano en 1996; y la Santísima Virgen Madre de la Divina Gracia, obra de Luis Álvarez Duarte, en 1987.     
Enlace a la web oficial de la Hermandad de Padre Pío: www.hermandadpadrepio.com 

     Hdad. de los Dolores de Torreblanca: La Humilde y Fervorosa Hermandad Sacramental del Santísimo Nombre de Jesús y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato, María Santísima de los Dolores y San Antonio de Padua, es una corporación fundada en 1961, con sede canónica en la iglesia parroquial de San Antonio de Padua, en el sevillano barrio de Torreblanca, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilatos, obra de Jesús Méndez Lastrucci en 1992; María Santísima de los Dolores, obra de José María Gamero Viñau en 1988, y San Antonio de Padua, obra asimismo de José María Gamero Viñau en 1992.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca: www.hermandaddelosdolores.org

     Hdad. del Divino Perdón: La Franciscana Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de María Santísima de la Purísima Concepción, Santo Cáliz de Ntro. Padre Jesús del Divino Perdón y Beata Ana María de Javouhey; es  ésta  una corporación  fundada  a  comienzos  de  los  años '90  del pasado  siglo XX, con sede canónica en la iglesia de la Beata Madre Ana María, en el sevillano barrio del Parque Alcosa, siendo sus  imágenes  titulares  Nuestro  Padre  Jesús  del Divino Perdón y María Santísima de la Purísima Concepción, obras ambas de José Antonio Navarro Arteaga  en  2002. 
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Divino Perdón: www.divinoperdon.es

     Hdad. de San José Obrero: La Humilde y Fervorosa Hermandad Sacramental y de Gloria de San José Obrero, San Francisco de Paula e Inmaculada Concepción y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Caridad y Nuestra Señora de los Dolores; es ésta una corporación fundada en 1960, con sede canónica en la iglesia parroquial de San José Obrero y San Francisco de Paula, en el sevillano barrio de San José Obrero, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Caridad, obra de Fernando Aguado Hernández en 2004; y Nuestra Señora de los Dolores, obra de Luis Álvarez Duarte en 1962, San José Obrero, obra anónima antigua; San Francisco de Paula, obra de Fernando Aguado Hernández en 2007.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de San José Obrero: www.hermandadsanjoseobrerosevilla.blogspot.com

     Hdad. de la Milagrosa: La Hermandad Sacramental de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Esperanza en el puente del Cedrón, María Santísima del Rosario y San Juan Evangelista; es ésta una corporación fundada en 1998, con sede canónica en la iglesia parroquial de la Milagrosa, siendo sus imágenes titulares Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, talla anónima del siglo XIX; Nuestro Padre Jesús de la Esperanza en el puente del Cedrón, obra de Navarro Arteaga en 2008; María Santísima del Rosario, obra de Francisco Buiza en 1963; y San Juan Evangelista, obra de Juan Antonio Blanco Ramos, en 2002
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Milagrosa: www.hermandaddelamilagrosa.es

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones del Sábado de Pasión, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

sábado, 23 de marzo de 2024

La imagen "Nuestro Padre Jesús de la Salud y Clemencia", de Fernando Murciano, titular de la Hermandad de Padre Pío

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Nuestro Padre Jesús de la Salud y Clemencia", de Fernando Murciano, titular de la Hermandad de Padre Pío, de Sevilla.  
     Hoy, sábado 23 de marzo, es Sábado de Pasión, que es la víspera del Domingo de Ramos, día en el que se inicia la Semana Santa. Es el sábado de la quinta semana de la Cuaresma, conocida como Semana de Pasión, y no debe ser confundido con el Sábado Santo, que se celebra una semana después, la víspera del Domingo de Resurrección.
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la imagen "Nuestro Padre Jesús de la Salud y Clemencia", de Fernando Murciano, titular de la Hermandad de Padre Pío, de Sevilla, que efectúa su estación de penitencia en la tarde del Sábado de Pasión.
   La Hermandad de Padre Pío, tiene su sede canónica en la Iglesia Parroquial del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, que se encuentra en la calle Ronda de la Doctora Oeste, 36; en el Barrio de Palmete, del Distrito Cerro-Amate.
     Una vez realizada la incorporación de la Stma. Virgen Madre de la Divina Gracia como titular de la Agrupación Parroquial en el año 1987, no es hasta el año 1993 cuando se tuvieron las primeras reuniones con el joven artista sevillano, Fernando Murciano Abad, para que llevara a cabo la ejecución de una talla con la imagen de Jesús Nazareno.
     La talla tardó en ejecutarse nueve meses, estando concluida en la cuaresma del año 1996. La bendita imagen de Ntro. Padre Jesús de la Salud y Clemencia fue bendecida por el párroco D. Antonio Sayago García. Siendo madrina de la misma la Ilustre y Fervorosa Hermandad de Ntro. Padre Jesús de la Salud y María Stma. de la Candelaria, Nuestra Señora del Subterráneo y San Nicolás de Bari (Hermandad de la Candelaria, Sevilla).
     La sagrada imagen titular de nuestra hermandad es una representación de Jesús con la cruz a cuesta camino del Calvario. La imagen de Ntro. Padre Jesús de la Salud y Clemencia es una talla para vestir con una altura de 1.82 m., posee una peana que alcanza la altura de 0.08 m. Realizada en madera de cedro (cabeza y manos), siendo el resto de madera de pino de Flandes de primera calidad y policromada al óleo con pulimento al corete animal. La articulación de sus brazos es por el sistema de bornes de madera (Hermandad de Padre Pío).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la escena representada: Cristo camino del Calvario
   De la misma manera que solía ordenarse a los condenados a muerte cavar su propia tumba antes de la ejecución, en la crucifixión debían llevar ellos mismos su cruz hasta el lugar del suplicio.
El tema según la Biblia
   Los Evangelios ofrecen dos versiones diferentes de El Camino del Calvario.
   Según los sinópticos  (Mateo, 27: 31; Marcos, 15: 21; Lucas, 23: 26),  un tal Simón de Cirene (África), fue requerido por los soldados romanos para ayudar a Jesús, agotado por la Flagelación, a llevar la cruz hasta la cima del Gólgota.
   De acuerdo con Juan (19: 16), que desconoce a Simón de Cirene, fue Cristo solo quien llevó la cruz hasta el final.
   Los exégetas, comenzando por Orígenes, han intentado conciliar la versión de Juan con los sinópticos. Jesús habría comenzado por llevar su cruz de la misma manera que Isaac había llevado la madera de su sacrificio. Luego, al verlo en el límite de sus fuerzas, los soldados habrían requerido la ayuda de alguien que pasaba. Jesús y Simón se habrían relevado.
   Los racionalistas cuestionan la realidad del episodio de Simón. Extraen un primer argumento del silencio de Juan. Agregan que en el derecho romano, los condenados al suplicio de la cruz debían llevar el patibulum ellos mismos, que el requerimiento a Simón de Cirene habría sido ilegal, y que no se conocen ejemplos de soldados que obligaran a un testigo ocasional a llevar la cruz de un condenado. 
   La escena habría sido imaginada para ilustrar la palabra de Jesús: «El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.» (Mateo, 16: 24; Marcos, 8: 34).
   Muchos de esos argumentos no se sostienen, puesto que es posible que después de la Flagelación Jesús haya estado físicamente imposibilitado de llevar el patibulum hasta el final, y una requisitoria ilegal no podía detener a Pilato.
   Los artistas optaron ya por la versión de los sinópticos, ya por la de Juan. El arte bizantino adoptó la primera: Simón lleva solo la cruz, adelante de Cristo que le sigue con la cuerda al cuello. El arte de Occidente, que tiene un sentido dramático más desarrollado, representa a Cristo sufriendo en solitario bajo el peso de la cruz o ayudado por Simón el cireneo.
Las prefiguraciones
   Los teólogos, naturalmente, han buscado -y encontrado- en el Antiguo Testamento las prefiguraciones que enmarcan a Cristo con la cruz a cuestas en las miniaturas y en las vidrieras. Son éstas:
   1. Isaac llevando sobre los hombros la madera del sacrificio.
   2. Aarón marcando con la tau cruciforme el dintel de las casas de los israel.
   3. El patriarca Jacob bendiciendo con las manos entrecruzadas a sus nietos Efraím y Manasés.
   4. La viuda de Sarepta que lleva al profeta Elías dos leños dispuestos en forma de cruz.
La iconografía primitiva
   En las realizaciones más antiguas, la iconografía de Cristo con la cruz a cuestas es muy simple.
   Cristo avanza, vestido con una túnica roja, la frente ceñida por la corona de espinas, a veces precedido por los dos ladrones. No padece por la carga de la cruz porque ella es pequeña, más emblemática que real. A finales de la Edad Media la cruz se vuelve desmesuradamente pesada, su carga es cada vez más aplastante, para apiadar a los fieles con los sufrimientos del Redentor.
El enriquecimiento del tema por los Evangelios apócrifos y el teatro religioso: la Virgen y santa Verónica
   Los artistas no se contentaron con la Biblia y los comentarios teológicos. Los Evangelios apócrifos y la puesta en escena del teatro de los Misterios les sugirieron numerosos agregados al tema inicial. Los más populares son el Desmayo de la Virgen y el Encuentro de santa Verónica.
El desmayo de la Virgen
   El Evangelio de Lucas indica que "Le seguía una gran muchedumbre del pueblo y de mujeres, que se herían y lamentaban por Él». Pero los Evangelios apócrifos están mejor informados: saben que la Virgen conducida y sostenida por el apóstol Juan, se detuvo ante el paso del cortejo y que al ver a su Hijo doblegado bajo la carga de la cruz, se desmayó.
   Esta escena accesoria, que tiene el inconveniente de crear un segundo centro de interés en detrimento de la escena principal, poco a poco fue adquiriendo tal importancia en la composición, que Cristo con la cruz a cuestas a veces se denomina Spassimo della Vergine o Pâmoison de la Vierge. Tal es el caso de un célebre cuadro de Rafael o de su escuela, procedente de un convento de olivetanos de Sicilia, que se llama Lo Spasimo di Sicilia. Un altorrelieve de Laurana en la iglesia de Saint Didier de Aviñón, se llamaba Notre-Dame du Spasme.
La Verónica 
   Por la influencia del teatro de los Misterios, hacia finales del siglo XV apareció una santa imaginaria, Verónica, que conmovida de piedad seca con un velo el sudor que corría por el rostro de Cristo: en recompensa por ese gesto piadoso, ella recogió en el sudario la impresión de la Santa Faz. De esta verdadera  imagen (vera icona)  procede el nombre Verónica.
   También a la puesta en escena de los Misterios deben atribuirse sin duda los detalles realistas que invadieron el arte de finales de la Edad Media. Cristo tiene un ronzal en el cuello, como una bestia conducida al matadero; niños despiadados le lanzan una lluvia de piedras. A veces va precedido por un heraldo que hace sonar una trompeta.
   En resumen, en Cristo con la cruz a cuestas pueden distinguirse tres episodios:
   l. Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la  cruz (Gesù aiutato da Simone il Cirineo).
   2. El Desmayo de la Virgen. (Il Spasimo della Virgine.)
   3. Verónica seca el sudor de su rostro (Gesù asciugato dalla Veronica).
El Camino del Calvario
   La transformación  más importante que se opera a finales de la Edad Media en la iconografía de Cristo con la cruz a cuestas se debe a la aparición de una nueva devoción instituida y difundida por los franciscanos que habían recibido la guarda o «custodia» de los Santos Lugares, es lo que se denomina el Camino del Calvario.
   Es fácil reconstruir la génesis de esta devoción. Por el hecho de que Simón de Cirene había sido requerido para ayudar a Jesús a llevar su cruz, se concluyó que Cristo debió caer bajo la carga que superaba sus fuerzas no una sino muchas veces, que había sido obligado a detenerse para recuperar el aliento. La dolorosa Ascensión del Calvario habría sido medida por Estaciones, que los místicos, como el Pseudo Buenaventura y santa Brígida, se esforzaron en reconstruir por medio de la imaginación, como si hubiesen sido testigos.
   Esos altos o estaciones fueron puestos en escena por los autos sacramentales del teatro de los Misterios. Los artistas fijaron finalmente esos «cuadros vivos» en innumerables Caminos del Calvario que jalonaron las naves de todas las iglesias, o en Calvarios (Sacro Monte, Kalvarienberg), dispuestos sobre la pendiente de una colina, que los peregrinos ascendían a veces de rodillas, como era el caso en la Scala Santa de Letrán, entonando sus oraciones en cada «Caída de Cristo».
   ¿Cuántas eran esas Estaciones? El Camino del Calvario comportaba, en su origen, siete Estaciones: siete es un número sagrado. Tal es el número de los bajorrelieves de Adam Kraft en el Camino del Calvario del cementerio de San Juan, en Nuremberg. De acuerdo con su temperamento, los artistas han representado esas Caídas de Cristo durante el ascenso al Calvario con un realismo más o menos brutal, más o menos patético.
   Ya Jesús cae de rodillas (Andrea Sacchi), ya se derrumba de cara en toda su estatura, con las manos hacia adelante.
   (Dominichino): ese es el momento que eligió Verónica para secarle el sudor que le corría por la frente.
   En el siglo XVII, por la iniciativa de los franciscanos, y especialmente la del predicador italiano Leonardo de Porto Maurizio, el número de las Estaciones se duplicó, para llegar a catorce. Aunque esa cifra sea completamente arbitraria, se la mantuvo.
   La devoción del Camino del Calvario, que es una de las creaciones más populares de la orden de los franciscanos, nació del deseo de multiplicar el beneficio espiritual y material de una peregrinación a la colina del Gólgota, enclavada en la igle­sia del Santo Sepulcro.
Representaciones de Cristo con la cruz a cuestas, caído
   Después del Renacimiento, los pintores de la Contrarreforma y de la época romántica renovaron este tema conmovedor. En su Cristo ascendiendo al Calvario (Museo de Metz), Delacroix se inspiró, evidentemente, en el Cristo con la cruz a cuestas de Rubens, que había visto en el Museo de Bruselas. Pero le dio un carácter del todo diferente. La ascensión triunfal imaginada por el maestro flamenco se convierte en un avance lento y doloroso del condenado, a punto de desfallecer a cada paso, que se arrastra penosamente hasta el lugar del suplicio.
   En el arte popular polaco cuyas tradiciones perduran en nuestros días, el motivo patético de Cristo caído, sucumbiendo bajo el peso de la cruz, resume con frecuencia la tragedia del Camino del Calvario.
Versiones alegóricas y colectivas de Cristo con la cruz a cuestas
   Cristo con la cruz a cuestas no siempre ha sido concebido y representado como una escena histórica. Hacia finales de la Edad Media se multiplicaron las versiones alegóricas.
   No es sólo la Virgen quien, siguiendo el ejemplo de Simón de Cirene, levanta uno de los brazos de la cruz para aliviar la carga de su Hijo. Es la Iglesia, a la cual simboliza, y hasta la cristiandad entera, quien acude en su auxilio. Papa, cardenales, sacerdotes, laicos, quieren su parte en la carga, con la esperanza de asegurarse la vida eterna a causa de esta asistencia simbólica.
   Hay frescos de los siglos XV y XVI que ilustran este Cristo con la cruz a cuestas co­lectivo. En un manuscrito franciscano de la Biblioteca de Perusa, Jesús va seguido por una procesión de hermanos menores, stauróforos, que llevan una selva de cruces sobre los hombros.
   Según parece, en Francia, al menos en la capilla del castillo de Montriu, en Saint Aubin des Ponts de Cé, en Lion de Angers, y en Notre Dame de Chavigny en Poitou, este tema fue tomado de una endecha del rey Renato, donde éste asocia la humanidad entera con la Pasión de Jesucristo, desarrollando estas palabras del Redentor: «Qui vult venire post me, tollat crucero suam et sequatur me.» Mendigos, ladrones, enfermos, presos, peregrinos, campesinos, viudas, huérfanos, mal casados..., en suma, todos los desheredados de la tierra, acuden a su hora para ayudar a Cristo a llevar su cruz, más pesada que las suyas (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Nuestro Padre Jesús de la Salud y Clemencia", de Fernando Murciano, titular de la Hermandad de Padre Pío, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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