Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

Mostrando entradas con la etiqueta Cabildo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cabildo. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de noviembre de 2025

La placa conmemorativa del Terremoto de Lisboa, en la plaza del Cabildo

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la placa conmemorativa del Terremoto de Lisboa, en la plaza del Cabildo, de Sevilla.
     Hoy, 1 de noviembre, es el aniversario (1 de noviembre de 1755) del famoso Terremoto de Lisboa, que sólo causó el hundimiento de algunas naves de la Catedral y que no causó víctimas, de ahí que se erigiese esta placa conmemorativa en agradecimiento a aquel "milagro", así que hoy es el mejor día para ExplicArte la placa conmemorativa del Terremoto de Lisboa, en la plaza del Cabildo.
    La plaza del Cabildo es, en el Callejero Sevillano, una plaza que se encuentra en el Barrio del Arenal, del Distrito Casco Antiguo, entre la avenida de la Constitución, y las calles Almirantazgo, y Arfe.
     En una de las fachadas de la plaza del Cabildo podemos contemplar una placa marmórea, y dedicada al Terremoto de Lisboa y los efectos originados en la Catedral, que obligó durante cuatro meses a celebrar los oficios en este lugar, ornamentándose con sencillas incisiones de motivos vegetales y veneras, y con el siguiente texto:
 
SÁBADO PRIMERO D NOVIEMBRE
D 1755 A LAS DIEZ DE LA MAÑANA
SE PADECIO VN TERREMOTO GENERAL
QVE EN CERCA DE VN QVARTO DE HORA
MALTRATÓ MVCHOS EDIFICIOS,
Y ENTRE ELLOS, NTRA. SANTA YGLESIA
Y EL CAVILDO SE PASO A CELEBRAR
LOS DIVINOS OFICIOS A ESTE SV COLEGIO
SIRVIENDOLE DE TEMPLO ESTA GALERÍA
HASTA EL SÁBADO 28 D FEBRERO
DE 1756 AÑOS
      
    Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la placa conmemorativa del Terremoto de Lisboa, en la plaza del Cabildo, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la plaza del Cabildo, en ExplicArte Sevilla.

viernes, 15 de agosto de 2025

Procesiones de hoy, viernes 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, viernes 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, en Sevilla.    
     Hoy, viernes 15 de agosto, Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, sigue el ciclo de las Glorias de Sevilla procesionando la Virgen de los Reyes, patrona de la Archidiócesis de Sevilla:   

      El Cabildo de la Catedral y la Asoc. de la Virgen de los Reyes: La Asociación de Fieles de Nuestra Señora de los Reyes y San Fernando; es ésta una corporación fundada en 1905, con sede canónica en la capilla real de la Santa, Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Santa María de la Sede, siendo la encargada de velar por la magnificencia de los cultos en honor de la Virgen de los Reyes.

       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de la mañana del viernes 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

jueves, 19 de junio de 2025

Procesiones de hoy, jueves 19 de junio, Solemnidad del Corpus Christi

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el traslado del Señor de la Sagrada Cena, de la Hermandad de La Cena para presidir el altar efímero para la procesión del Corpus Christi, la propia procesión del Corpus Christi de la Catedral, y las procesiones de vuelta a sus templos del Señor de la Sagrada Cena de la Hermandad de La Cena, de Santa Teresa de la Hermandad del Carmen del Santo Ángel, y de la Virgen de la Hiniesta Gloriosa de la Hermandad de La Hiniesta, en Sevilla.      
     Hoy, jueves 19 de junio, la Iglesia celebra la Solemnidad del Corpus Christi. Un milagro eucarístico del siglo XIII fue el origen de la Fiesta del Corpus Christi, que la Iglesia celebra el jueves siguiente a la Solemnidad de la Santísima Trinidad, celebrándose en Sevilla la gran procesión del Corpus Christi, junto a otras procesiones: 

     Hdad. de La Cena (Corpus Christi): La Antigua, Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad Sacramental Esclavitud de Nuestra Señora de la Encarnación y Cofradía de Nazarenos de la Sagrada Cena, Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora del Subterráneo; es ésta una corporación fundada en el siglo XVI, con sede canónica en la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación (vulgo de "Los Terceros"), siendo sus imágenes titulares el Señor de la Sagrada Cena, obra de Sebastián Santos Rojas en 1955; el Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia, obra anónima del siglo XVI; Nuestra Señora del Subterráneo, obra atribuida Juan de Astorga en el siglo XIX; y Nuestra Señora de la Encarnación, obra anónima atribuida a Juan de Mesa en el siglo XVII.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Cena: www.sagradacenadesevilla.org

    Cabildo Catedral - Hdad. Sacramental del Sagrario: La Pontificia e Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento del Sagrario de la Santa Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Sevilla; es ésta una corporación fundada en 1511, con sede canónica en la Iglesia parroquial del Sagrario, siendo su imagen titular el Niño Jesús, obra de Juan Martínez Montañés en 1606.
     En la procesión oficial del Corpus Christi participan las siguientes imágenes y custodias de asiento  de la Catedral de Santa María de la Sede, sobre andas: Santa Ángela de la Cruz, obra de José Antonio Navarro Arteaga en 2010; Santas Justa y Rufina, obra de Pedro Duque Cornejo en 1728; San Isidoro, obra de Pedro Duque Cornejo en 1741; San Leandro, obra de Pedro Duque Cornejo en 1741; San Fernando, obra de Pedro Roldán en 1671; Inmaculada Concepción, obra de Alonso Martínez de mediados del siglo XVII; Niño Jesús (de la Hdad. Sctal. del Sagrario), obra de Martínez Montañés en 1606; Custodia de la Santa Espina, obra de Francisco de Alfaro en 1593, y la Sagrada Custodia, obra de Juan de Arfe entre 1580 y 1587.   
Enlace a la web oficial de la Hermandad Sacramental del Sagrario: No tiene.

     Hdad. del Carmen - Santo Ángel (Santa Teresa de Jesús): La Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen, Milagroso Niño Jesús de Praga, Esclavitud del Glorioso Patriarca San José y Santa Teresa de Jesús; es ésta una corporación fundada en 1588, con sede canónica en la iglesia conventual del Santo Ángel, siendo sus imágenes titulares Nuestra Señora del Carmen, obra anónima del siglo XVIII (probablemente de 1748); el Milagroso Niño Jesús de Praga es obra de Fernando Aguado en 2007; la imagen del Patriarca San José es talla anónima de 1806; y Santa Teresa de Jesús junto con el Ángel (representando el misterio de la Transverberación), son obra de Francisco Romero Zafra en 2007.
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Carmen del Santo Ángel: www.carmensantoangel.com

     Hdad. de La Hiniesta (Hiniesta Gloriosa - Corpus): La Real e Ilustre Hermandad Sacramental de la Inmaculada Concepción y Primitiva y Franciscana Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, Santa  María Magdalena y María Santísima de la Hiniesta Dolorosa y Gloriosa Coronada; es ésta una corporación fundada en 1412, con sede canónica en la iglesia parroquial  de  San Julián,  siendo  sus imágenes titulares el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, obra de Antonio Castillo Lastrucci en 1938; Santa María Magdalena, obra de Antonio Castillo Lastrucci en 1944; María Santísima de la Hiniesta Dolorosa, obra de Antonio Castillo Lastrucci en 1937; María Santísima de la Hiniesta Gloriosa, obra de Antonio Castillo Lastrucci en 1945; la Inmaculada Concepción, atribuida a Juan Martínez Montañés y a Alonso Cano en el primer tercio del siglo XVII; y la Piedad de Nuestra Señora, obra de Antonio Castillo Lastrucci en 1949.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Hiniesta: www.hermandaddelahiniesta.es
 
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el traslado del Señor de la Sagrada Cena de la Hermandad de La Cena para presidir el altar efímero para la procesión del Corpus Christi, la propia procesión del Corpus Christi de la Catedral, y las procesiones de vuelta a sus templos del Señor de la Sagrada Cena de la Hermandad de La Cena, de Santa Teresa de la Hermandad del Carmen del Santo Ángel, y de la Virgen de la Hiniesta Gloriosa de la Hermandad de La Hiniesta, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

martes, 17 de junio de 2025

El azulejo conmemorativo a Juan de Arfe, en el pasaje de los Seises (plaza del Cabildo)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el azulejo conmemorativo a Juan de Arfe, en el pasaje de los Seises (plaza del Cabildo), de Sevilla.
     Hoy, 17 de junio, es el aniversario (17 de junio de 1987) de la colocación del azulejo conmemorativo a Juan de Arfe, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el azulejo conmemorativo a Juan de Arfe, en el pasaje de los Seises (plaza del Cabildo), de Sevilla.
    El pasaje de los Seises (plaza del Cabildo) es, en el Callejero Sevillano, una plaza que se encuentra en el Barrio del Arenal, del Distrito Casco Antiguo, entre la avenida de la Constitución, y las calles Almirantazgo, y Arfe.
     En la entrada al pasaje de los Seises desde la avenida de la Constitución, podemos contemplar un azulejo de 12 piezas (4 x 3), dedicado a Juan de Arfe por la Tertulia "El Candelero", decorado con el busto del orfebre y la Custodia del Corpus, entre decoración vegetal, todo ello en la parte superior, y en la inferior en la zona izquierda, un candelero, símbolo de la tertulia, todo ello centrado por un texto, al que lamentablemente le faltan dos piezas, por lo que está incompleto:
 
EN ESTAS CASAS [...]
COLEGIO DE SAN M [...]
DE SEVILLA ENTRE [...]
ARFE Y VILLAFAÑE, ESCULTOR DE ORO Y PLATA
La Tertulia Cofrade "EL CANDELERO" Conmemora
el acontecimiento en el IV Centenario de su realización.
17 de junio de 1.987 Víspera del Corpus Christi.

Conozcamos mejor a Juan de Arfe, personaje homenajeado en la obra reseñada;
     Juan de Arfe y Villafañe, (León, 1535 – Madrid, 1603). Orfebre, tratadista y escultor.
     La figura de Juan de Arfe es un referente inexcusable en la historia del Renacimiento español. Este orfebre y escultor, o bien “escultor de plata y oro”, como él se llamaba a sí mismo, ocupa un lugar clave en la segunda mitad del siglo XVI. Se trata de un orfebre de primer orden, pero también de un escultor de plata y bronce, y de un conocedor de los principios de la arquitectura clásica, como lo demuestran sus grandes custodias arquitectónicas, las imágenes que habitan en ellas, y también las esculturas en bronce, de tamaño natural, que hizo para el duque de Lerma.
     Aunque había nacido en León, su abuelo, Enrique de Arfe, era de origen alemán, probablemente formado en Colonia o en alguna ciudad importante del entorno, como Aquisgrán. Vino a España quizá acompañando a otros alemanes que trabajaron en la catedral de Burgos. Enrique de Arfe fue el más famoso platero de su tiempo, pues introdujo en España las custodias de torre, dentro del último estilo gótico, siendo sus obras clave las custodias de Córdoba y Toledo.
     Su hijo, Antonio de Arfe, nacido en León, pero asentado primero en León y luego en Valladolid, siguió la carrera de su padre, realizando las custodias de Medina de Rioseco (Valladolid) y de Santiago de Compostela, aunque su estilo corresponde ya al pleno Renacimiento. En esta tradición de grandes orfebres con referencias arquitectónicas y escultóricas se forma Juan de Arfe, hijo de Antonio y nieto de Enrique, que recibirá una mayor formación humanística que sus antecesores, y ello le permitirá escribir sobre los modelos y teorías artísticas reinantes en España durante la segunda mitad del siglo XVI, relacionadas con la escultura, la arquitectura y la orfebrería.
     Había nacido en León, hijo de Antonio de Arfe y María de Betanzos y Villafañe, pero unos diez o doce años después, según distintos investigadores, se traslada a Valladolid, ciudad que será su residencia habitual. No obstante, como casi todos los artistas del Renacimiento, se verá obligado a trasladarse y vivir, por razones de los encargos, en otras ciudades españolas, en las que conocerá nuevos modos de trabajo, nuevos estilos, y sobre todo encontrará oportunidades para ampliar sus conocimientos, e incluso publicar sus libros.
     Sus años de juventud, correspondientes a su primera formación, los pasó en Valladolid, donde su padre había instalado su taller de platería. Este traslado probablemente se debiera a que esta ciudad estaba en una etapa emergente. En estos primeros años debió aprender con su padre los principios del dibujo y las proporciones del cuerpo humano, según sus acreditados biógrafos, y probablemente interviniera en la custodia de Medina de Rioseco (Valladolid), que en esas fechas realizaba su padre, aunque no hay documentación sobre ello. Su afán por los conocimientos humanistas, y la buena posición económica de sus padres, le permitió ir a Salamanca, hacia 1555, para estudiar anatomía con el catedrático de medicina Cosme de Medina, que era también médico del Hospital del Estudio. Menos seguras sus estancias en Toledo, ciudad en la que conocería las obras de Bigarny y Berruguete, y en Madrid, donde vería las de Becerra. De todas formas hay que tener en cuenta que sus conocimientos de la arquitectura y de la escultura tenían que haber sido aprendidos en algún lugar de mayor complejidad que la del taller paterno. La perfección de los dibujos que plasmó en la Varia Commensuración, tanto en los referidos a la arquitectura, como a la anatomía del cuerpo humano, el conocimiento de los animales, de los relojes, y por supuesto de las piezas de plata, denotan una gran formación humanística y científica que naturalmente aplicaría en sus obras.
     De vuelta a Valladolid, después de sus años de estudio, contrajo matrimonio con Ana María Martínez de Carrión, de familia de plateros de oro, cuyo abuelo había sido marcador de la ciudad de Valladolid, y por este matrimonio recibió una dote de mil ducados. De esta unión nació una sola hija, Germana, que se casó también con un platero, Lesmes Fernández del Moral, burgalés, colaborador de su suegro y continuador de su obra.
     Su independencia del taller paterno debió coincidir con la vuelta de sus viajes, o quizá con su matrimonio en 1562, ya que en esas fechas, con veintisiete años, tenía edad más que suficiente para abrir su propio taller. Éste estaba dentro del área donde ejercían los plateros, en la calle de la Costanilla.
     Seguramente en estos primeros años, en los que todavía no era un platero conocido, debió hacer piezas de poca envergadura, de las que no tenemos noticias. Se le ha atribuido una cruz que hizo para la catedral de Valladolid, que hoy se encontraría en el Museo de Barcelona, pero, aunque está firmada y fechada, se duda de su autenticidad.
     No obstante, la fama de sus antecesores, sus relaciones con plateros de importancia, y probablemente alguna pieza desconocida de rara perfección debieron proporcionarle, en 1564, el contrato de su primera gran obra conocida, la custodia de la catedral de Ávila. La pieza, realizada en su taller de Valladolid, cuya marca de ciudad lleva, se terminó en 1570, pero se entregó al año siguiente, fecha que aparece en la custodia, junto con la firma del autor.
     Para este trabajo tuvo que presentar, ante el cabildo catedralicio, una maqueta de madera, y un dibujo, seguramente de tamaño natural, en pergamino. Estas condiciones eran las habituales en todas las custodias que se construían, ya que los contratantes, ante la gran envergadura de las obras necesitaba tener modelos lo más parecidos posibles a la obra final. De todos estos proyectos de la época sólo se conserva la maqueta de la custodia de la catedral de Sevilla.
     En la custodia de Ávila Arfe intenta demostrar todos sus conocimientos sobre la arquitectura y sobre la escultura que se hacían en su tiempo, edificando una pirámide calada de un metro y sesenta y cinco centímetros de altura por la que Arfe cobró casi dos millones de maravedís. Se trata de una obra de seis cuerpos decrecientes, en los que alternan las plantas circulares con las hexagonales, en las que coloca como soportes columnas y pilastras de los órdenes jónico, corintio y compuesto. En el tamaño y altura de estos cuerpos utiliza la proporción dupla-sexquilátera, es decir, que dentro de estas proporciones han de estar la altura y la base de cada uno de los cuerpos en relación con los demás. Esta proporción la utilizará en sus demás custodias. El proyecto y la realización de la arquitectura se deben enteramente a Juan de Arfe, mientras que la parte escultórica, aunque evidentemente fue realizada por el artista, su programa iconográfico fue dado por las autoridades eclesiásticas que encargaron la obra.
     El programa iconográfico de ésta y las demás custodias de su mano es bastante complicado por la gran cantidad de figuras que contiene, tanto en bulto redondo como en relieve. En realidad se trata de la expresión de las doctrinas del Concilio de Trento, en el que la exaltación de la Eucaristía fue uno de los puntos de importancia, precisamente por la negación que los Luteranos hacían de ella. Así, todas las figuras y relieves tratan de relacionar los dos Testamentos en lo relativo al origen de la Eucaristía. También estas custodias son toda una lección para los fieles, donde se les muestran las principales escenas del Antiguo Testamento, y del Nuevo, sin la Pasión de Cristo, ya que Juan de Arfe en su obra teórica dice que no ha de representarse en las custodias la Pasión, ya que la festividad del Corpus, cuando procesiona la custodia, es un día de alegría y no de tristeza.
     La obra, que aún muestra algunas reminiscencias del estilo anterior, es decir, del primer Renacimiento, es, sin embargo, plenamente de su época. Está marcada por el contraste de Valladolid de Alonso Gutiérrez Villoldo, y firmada por el autor con la siguiente leyenda: “Ioannes de Arphe legionense Faciebat hoc opus An 1571”.
     A través de la documentación conocemos algunas de sus actividades profesionales, como, por ejemplo, que fue mayordomo de la Hermandad de los Plateros de Valladolid, llamada Nuestra Señora del Val y San Eloy, en 1567. Sin embargo, lo más importante de este período es la publicación de su primera obra teórica Quilatador de oro, plata y piedras, impreso en Valladolid en 1572, y con ediciones posteriores en 1598 y 1678. Cuando Arfe publica este libro, con treinta y siete años, es todavía un hombre humilde, no se denomina todavía “escultor de oro y plata y ensayador mayor de la Casa de la Moneda de Segovia”, como hará en la segunda edición de este libro, sobre todo porque este cargo de ensayador aún no lo tenía. El libro era eminentemente técnico dirigido a los orfebres en la primera edición y, en la segunda, de 1598, se añadieron resúmenes de las leyes vigentes al respecto, así como informaciones para los ensayadores mayores de las Casas de la Moneda en España.
     Desde Valladolid se trasladó a Sevilla en 1579, para concursar a la obra de la gran custodia de la catedral de Sevilla, estableciéndose en la calle de Las Gradas, junto al colegio de San Miguel y frente a la catedral. Estas casas se las había proporcionado el cabildo catedralicio, no sólo para que viviese sino también y principalmente para que trabajase en la custodia, pagándole la mitad de la renta, que eran 120 ducados al año. No obstante, la custodia no se comenzó hasta 1580, teniendo que competir por su adjudicación con plateros de la categoría de Francisco Merino, proveniente de Toledo.
     La custodia de la catedral de Sevilla, que se terminó en 1587, supone la magna obra de Juan de Arfe, porque en ella se muestran todos los principios teológicos del Concilio de Trento, que se plasmaron por los conocimientos del humanista de Francisco Pacheco, y que realizó Juan de Arfe con la máxima perfección. No hay que olvidar que, aunque Arfe venía ya formado de Valladolid, sin embargo, el ambiente humanista de la ciudad de Sevilla se expresaba en los grandes cenáculos de la ciudad. Ésta, la más rica de España en estos momentos, alojaba a una gran cantidad de artistas de calidad, entre los que se encontraban arquitectos, pintores, escultores y orfebres, y que tuvieron que influirle favorablemente. De hecho es muy posible que su relación con los círculos humanísticos le animara a publicar su principal obra teórica De Varia Commensuración para esculptura y la architectura, publicada en Sevilla, incompleta en 1585, y completa dos años después. Ésta es una obra clave en la teoría del Renacimiento en España, pues, como se aprecia por su título, abarca todos los aspectos de las artes, que se contienen en la segunda edición completa, en la que se ocupa también de la Orfebrería, en un capítulo que él llama De la Architectura y piezas de Iglesia. En este texto, ampliamente ilustrado en todos sus capítulos se presentan dibujos que demuestran los conocimientos del autor, y precisamente un grabado de la custodia de Sevilla en la que estaba trabajando.
     La custodia, de tres metros y ochenta centímetros de altura, cuya maqueta en madera se conserva, tiene cinco cuerpos de planta circular, en los que se emplean los órdenes jónico, corintio y compuesto, y una amplísima representación escultórica. Está firmada en español con la siguiente leyenda “Joan de Arphe y Villafañe Natural de León hizo esta obra Año 1587”. Tan orgulloso debía de estar de su obra que así lo expresó en sus escritos, en los que dice “mi mayor y mejor obra”. Pero la custodia con su gran cantidad de imágenes tanto en relieve como en bulto redondo resultaba bastante incomprensible para el pueblo llano, que la contemplaba durante la procesión del Corpus, y por eso Juan de Arfe escribió un folleto con la explicación de las imágenes y de los textos que las acompañaban. Este libro se llama Descripción de la traça y ornato de la custodia de plata de la Sancta Yglesia de Sevilla, y fue publicado en la misma fecha de la terminación de la custodia. 
   Esta custodia fue reformada en 1668, y de esta reforma se conserva un grabado de Valdés Leal, que permite apreciar los cambios con respecto a la primitiva imagen, que de ella plasmó Juan de Arfe en la Varia Commensuración.
     Estando todavía en Sevilla, y sin haber terminado la custodia, se compromete a hacer una custodia para la catedral de Valladolid, pues aunque ya era un artista de prestigio en su ciudad natal, su trabajo en la catedral de Sevilla había aumentado su consideración. La custodia fue contratada en Valladolid en 1587 por el platero José de Madrid, obligándose a terminarla para antes del Corpus de 1590. La obra mide un metro y sesenta y siete centímetros de altura, tiene cuatro cuerpos en los que alternan las plantas hexagonales y circulares, y utiliza los mismos órdenes que en las otras custodias. En cuanto a la representación escultórica muestra en los relieves una influencia de la custodia sevillana, pues algunos de ellos se repiten exactamente. Va firmada “Joan de Arphe i Villafañe. MDXC”. Aunque su tamaño es semejante a la de Ávila, sin embargo el estilo es más avanzado, pues ya habían pasado veinte años desde que realizó la abulense.
     Durante su estancia en Valladolid el cabildo catedralicio de Burgos le encargó una custodia, para lo que tuvo que vivir durante algún tiempo en esta ciudad, teniendo algunos problemas con el gremio de plateros local. La custodia, que debía estar terminada en 1592, debió acabarse algo después, ya que Arfe residía aún en Burgos en 1595. Esta pieza se perdió durante la invasión francesa.
     Como se ha visto, Arfe firma sus grandes obras, además de fecharlas, y en algún caso incluso incluye su origen. Para las obras que él considera menores utiliza un anagrama que se aprecia en los bustos de El Escorial, y también en algunos de sus textos. No se le conocen marcas de platero, hecho que resulta extraño, ya que era obligatorio por ley marcar todas las obras realizadas con la marca propia de cada uno. Quizá su consideración de artista y lo orgulloso que se hallaba de sus grandes obras hizo que firmara en lugar de marcar.
     Después de la realización de las tres grandes custodias, y alternando con los trabajos de la Corte, realizó otras de menor tamaño, algunas de ellas perdidas durante la invasión francesa, como la del Burgo de Osma (Soria), otra en paradero desconocido, como la de San Sebastián de los Reyes (Madrid), y otra recuperada, como la del convento del Carmen de Valladolid, existente en la actualidad en el Museo de Santa Cruz de Toledo.
     En 1595 es nombrado ensayador mayor de la Casa de la Moneda de Segovia, y a raíz de este cargo parece ser que entra en contacto con la realeza, trasladándose a vivir a Madrid en 1596. El motivo del traslado fue la llamada de Felipe II para que retocase las tumbas reales de El Escorial, comenzadas por los Leoni unos años antes. Para la Corte realiza otras obras, como los sesenta y cuatro bustos-relicarios en chapa de cobre, que no pudo terminar, haciéndolo su yerno Lesmes Fernández del Moral, algunos de los cuales se conservan en el monasterio de El Escorial. La última obra para el Rey fue una fuente y aguamanil de plata dorada y esmaltada en 1598, piezas que no se conservan.
     Sin embargo, las obras clave de este período son las esculturas funerarias de tamaño natural que le encargó el duque de Lerma para él, para su mujer y para sus dos tíos, los arzobispos de Toledo y Sevilla. Estas tumbas, que estaban inspiradas en las de El Escorial, irían en el monasterio de San Pablo de Valladolid. Las obras se comenzaron en 1601, y Arfe realizó en Valladolid los modelos en yeso y se mandaron a Madrid para fundirlos en bronce, en el taller de Jacome Trezzo. Según documentación publicada, Arfe ya tenía hecho en cera las figuras de los dos arzobispos, pero no las de los duques; sin embargo, él probablemente no llegó a realizar más que la figura del arzobispo de Sevilla, Cristóbal de Rojas, que se halla en la colegiata de Lerma. Las figuras de los duques fueron terminadas por Lesmes Fernández del Moral, y se hallan en la ubicación para la que se pensaron, el monasterio de San Pablo en Valladolid, y la del arzobispo de Toledo no fue terminada por ellos. En 1603 moría Juan de Arfe en Madrid dejando una importante obra tanto teórica como práctica, por lo que se consideró como la primera figura de la platería española del Renacimiento (María Jesús Sanz Serrano, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
    Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el azulejo conmemorativo a Juan de Arfe, en el pasaje de los Seises (plaza del Cabildo), de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la plaza del Cabildo, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 23 de abril de 2025

La imagen de San Jorge, en la sala baja de cabildos del Hospital de la Caridad

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de San Jorge, en la sala baja de cabildos del Hospital de la Caridad, de Sevilla.     
     Hoy, 23 de abril, Memoria de San Jorge, mártir, cuyo glorioso combate, que tuvo lugar en Dióspolis o Lidda, en Palestina, actual Israel, celebran desde muy antiguo todas las Iglesias, desde Oriente hasta Occidente (s. IV) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   Y que mejor día que hoy para Explicarte la imagen de San Jorge, en la sala baja de cabildos del Hospital de la Caridad, de Sevilla.
   El Hospital de la Caridad [nº 9 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 16 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle Temprado, 3; en el Barrio del Arenal, del Distrito Casco Antiguo.
         En el patio principal está situada la sala baja de cabildos que actualmente se destina a museo. En una vitrina se conserva la mascarilla mortuoria de don Miguel de Mañara, junto con diversos objetos que le pertenecieron en vida. Las paredes aparecen revestidas por un importante conjunto de pinturas, siendo la más notable de ellas el retrato de Mañara realizado por Valdés Leal. Figura también un pequeño Cristo Crucificado de Francisco de Zurbarán, un San Francisco Javier copia de Murillo, y una batalla bíblica, obra del pintor sevillano del siglo XVII Miguel Luna. Interesantes por su iconografía son dos pinturas que narran episodios relacionados con don Miguel de Mañara. Una de ellas, obra de Eduardo Cano fechada en 1879, lo representa ayudando en un entierro. La otra pintura está firmada por José Arpa y representa la muerte de don Miguel de Mañara. Figuran también en esta sala tres episodios de la vida de Santa Rosa de Lima, y una Adoración de los Pastores, obras de finales del siglo XVII, anónimas (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo I. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     Esta imagen, anónima protobarroca sevillana del 1º 1/4 del siglo XVI, con unas medidas de 1,37 x 1,04 x 0,45 mts., nos muestra la iconografía habitual del santo, que aparece joven e imberbe, siguiendo el ideal caballeresco del medievo. 
     Monta a caballo con lujoso arnés. Sobre su armadura militar, en el pecho, luce la cruz roja que le entregó un ángel. Su cabeza, de rizada cabellera, se protege con un casco provisto de penacho de plumas y como atributo específico muestra una lanza ,que sujeta con su mano derecha, clavada en la cabeza de un dragón, que brama a los pies del equino. De esta forma, marca una clara diagonal barroca, aunque la composición es estática y desproporcionada anatómicamente. Destaca por el uso de la policromía, dando un aspecto dorado a toda la obra.
     Esta imagen fue donada en 1920 por el hermano de esta entidad, el Conde de Aguiar. Se conserva dentro de una urna de metacrilato (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Jorge, mártir;
LEYENDA

     Santo fabuloso a quien se considera oriundo de Capadocia, a causa de una confusión con otro san Jorge, obispo arriano de Alejandría.
     Su leyenda, que fue rechazada por el concilio del siglo V como apócrifa, según el presbítero Delehaye, es sólo un cuento de Las Mil y una Noches. Oficial de una legión romana, atravesó una ciudad aterrorizada por un dragón que devoraba hombres y animales. Para calmar el hambre del monstruo, los pobladores le entregaban dos ovejas diarias, y luego, cuando todo el ganado ovino fue sacrificado, le entregaban dos jóvenes elegidas por sorteo.
     Un día la suerte recayó en la hija del rey. Cuando la joven estaba a punto de ser devorada, apareció san Jorge, quien espoleó el caballo y cargó sobre el dragón al que a travesó con su lanza.
     Según la Leyenda Dorada, sólo lo habría herido, después de lo cual, habría pedido a la princesa que anudara su cinturón alrededor del cuello del monstruo que la seguía como un perro llevado por la correa. El santo distribuyó entre los pobres el dinero que le diera el rey como recompensa.
     Después de su victoria sobre el dragón, viene su Pasión. Habría sido martirizado en 303. El hagiógrafo enumera con complacencia los espantosos suplicios que debió padecer por haberse negado a ofrecer sacrificios a los ídolos durante la persecución de Diocleciano.
     Para comenzar, fue estirado en un potro de tormento, desgarrado con garfios de hierro, sometido a la tortura de los borceguíes de hierro calentados al rojo y guarnecidos de clavos puntiagudos, suspendido cabeza  abajo encima de un brasero... Resistió  milagrosamente todas estas pruebas.
     Entonces un mago preparó veneno para darle muerte. En principio molió una serpiente venenosa en una copa, pero la dosis demostró ser insuficiente; luego reunió numerosas víboras en un mortero; pero Jorge se tragó la mezcla volviéndola inofensiva con una señal de la cruz, y no experimentó daño alguno.
     Como santa Catalina, fue atado a una rueda erizada de espadas, pero el instrumento de tortura fue partido por los ángeles que descendieron del cielo. Sumergido en un caldero lleno de plomo fundido, bastó que hiciera una señal de la cruz para que experimentara los efectos de un baño refrescante. En un templo pagano al que le condujeran por la fuerza, invocó a Dios y éste derribó a todos los ídolos. Luego fue atado a la grupa de un caballo y arrastrado desnudo sobre las calles empedradas. Cansados de tantos esfuerzos, sus verdugos acabaron decapitándole. Sus miembros, serrados por uno de los sayones, fueron arrojados a un pozo del cual un ángel retiró la cabeza.
¿Cuál es el origen de estas fábulas?
     El tema de la lucha contra el dragón y de la liberación de la princesa ya se encontraba en la leyenda griega de Perseo y Andrómeda y el Perseo de los griegos es a su vez una variante del dios egipcio Horus a quien se representa a caballo y atravesando con su lanza a un cocodrilo.
     Por tanto, san Jorge sería la réplica cristiana de Horus, vencedor de Set. Los cristianos de Siria hicieron de su lucha contra el dragón el símbolo de la conversión de Capadocia. Más tarde, la princesa salvada del dragón se interpretó como el símbolo de la Iglesia cristiana entera arrancada a sus perseguidores por el emperador Constantino.
     El dragón parece haber sido en su origen una personificación del mar y del guardián de las fuentes. Es por eso que san Jorge, al igual que Apolo, Hércules y Perseo lo matan a orillas del mar, de un río o de una marisma. Entre los cristianos se convirtió en el símbolo del paganismo.
     Los cristianos de Oriente, en principio aplicaron esta leyenda de origen egipcio y griego a san Teodoro, otro santo militar que fue suplantado por san Jorge a partir del siglo XI.
     Por otra parte, es posible que en el origen del tema haya un error de interpretación de las imágenes del emperador Constantino.
CULTO
     Nacido en Oriente, el culto de san Jorge permaneció localizado durante mucho tiempo en Palestina, en Lidia y entre los coptos de Egipto, cuya ciudad de Gergeh está consagrada a él. Desde allí pasó a Constantinopla que en la Punta del Serrallo puso bajo la advocación de San Jorge de Manganes un gran monasterio.
     Pero es falso que se haya introducido en Occidente en la época de las cruzadas. Dicho aserto está desmentido por el estudio de los patronazgos datados. Numerosas iglesias estaban puestas bajo su advocación con anterioridad al siglo XII, por ejemplo, la de Lirnburgo an der Lahn, en Praga. Lo cierto es que fue adoptado por los cruzados en Tierra  Santa, tal como sucedió con el Apóstol Santiago de Compostela en la Cruzada de España. Corrían las mismas leyendas acerca de uno y otro santo. Después de la toma de Antioquía, san Jorge, montado sobre un caballo blanco, habría acudido en socorro de los cruzados junto a los santos militares Demetrio y Mercurio, y habrían con­seguido poner a los sarracenos en fuga. Desde entonces, se lo considera el tipo ideal del paladín, el parangón y el modelo de todas las virtudes caballerescas. 
     De ahí su popularidad en las novelas de caballería. San Jorge y la princesa liberada reaparecen en el Orlando furioso de Ariosto, con los nombres de Rogelio y Angélica, y a pesar de la deformación caricaturesca de la novela satírica de Cervantes, aún se lo reconoce en la pareja de Don Quijote y Dulcinea. En Italia fue elegido patrón por las Repúblicas de Génova y de Venecia que no le dedicaron menos de tres iglesias: San Giorgio Maggiore, S. Giorgio Dei Greci y San Giorgio degli Schiavoni. En Cataluña lo adoptó Barcelona, de manera que tres de los mayores puertos del Mediterráneo acordaban en rendirle homenaje. Además, tiene otras iglesias puestas bajo su advocación en Verona y en Roma (San Giorgio in Velabro).
     En Alemania,  su culto fue patrocinado a principios del siglo XI por el emperador san Enrique II que le dedicó una iglesia en Bamberg. Más tarde se convirtió en patrón de los caballeros de la orden Teutónica y se incluyó en el grupo de los Catorce Intercesores. En el siglo XV, el teatro de los Misterios puso en escena el auto de fe Ludus draconi o Juego del dragón, que en alemán se llamó Drachenstich, y en el cual un ángel entregaba su escudo a san Jorge. El emperador Maximiliano profesaba una devoción particular por el santo caballero a quien está dedicada la iglesia benedictina de Weltenburg, a orillas del Danubio.
     Pero sólo en Inglaterra  llegó a convertirse en un santo nacional a partir de 1222, año del sínodo de Oxford. Se contaba que había desembarcado en Gran Bretaña, como el apóstol Santiago en Galicia, y que llegó por el estrecho del mar de Irlanda, que lleva su nombre. Su popularidad data del reinado de Ricardo I quien, durante la cruzada, se puso con su ejército bajo la protección particular de san Jorge. Además, el santo fue elegido patrón de la orden de la Jarretera, instituida en 1349 por Eduardo III. En Inglaterra hay más de ciento sesenta iglesias puestas bajo su advocación. Sustituyó a san Eduardo el Confesor, quien era venerado desde el siglo IX como patrón de Gran Bretaña. Santo esencialmente militar a causa de su heroico combate contra el dragón, es el patrón de los caballeros y de los jinetes (patronus equitum, christianorum militum propugnator); de los arqueros y de los ballesteros, así como de las dos corporaciones de artesanos que proveen suministros a los combatientes: los armeros y los plumajeros o fabricantes de los grandes penachos de plumas para los morriones o cascos de guerra o de torneo, como el que lleva san Jorge en su cimera y de los guarnicioneros, puesto que el santo se mantenía bien en la silla.
     En griego, su nombre, que significa trabajador de la tierra, le ha valido el patronazgo de los labriegos.
     Se recurría a su protección para los caballos, porque es un santo jinete, y también se lo invocaba contra las serpientes venenosas porque mató un dragón. Además, se recurría a su protección contra la lepra, la peste y la sífilis.
     A partir del siglo XVI el culto de san Jorge, quien personificaba el ideal caballeresco de la Edad Media, perdió su razón de ser cuando la artillería reemplazó los combates singulares con lanza y espada. Y la Reforma le asestó el tiro de gracia.
ICONOGRAFÍA
     Está representado joven e imberbe, en armadura de caballero, ya a pie, ya en caballo. Su pelo rizado desciende muy abajo de la frente, a diferencia de san Demetrio que lleva el cabello corto.
     Además del dragón bramando a sus pies, tiene como atributos una lanza partida (lo que lo diferencia de san Longinos en la Madonna  della Vittoria de Mantegna), una espada desenvainada, un escudo con una cruz estampada y una bandera blanca con una cruz roja (en términos de heráldica: una cruz de gules sobre campo de plata)  que le había sido entregada por un ángel.
     La bandera de san Jorge se convirtió en la enseña nacional de Inglaterra. Cuando está representado como patrón de la orden de la Jarretera (como en el cuadrito de Rafael), tiene una jarretera anudada alrededor de la rodilla, sobre la cual se lee la divisa: Honni soit qui mal y pense.
     El caballo blanco que monta es quizá un recuerdo de muy antiguas tradiciones, puesto que entre los mazdeístas el blanco era el color de los caballos sagrados (Herodoto, VII, 40) y Capadocia estaba impregnada de influencias persas (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de San Jorge, en la sala baja de cabildos del Hospital de la Caridad, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Hospital de la Caridad, en ExplicArte Sevilla.

sábado, 28 de diciembre de 2024

La placa conmemorativa del "Estudio e Escuelas Generales de Latino e Aravigo", en la plaza del Cabildo

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la placa conmemorativa del "Estudio e Escuelas Generales de Lativo e Aravigo", en la plaza del Cabildo, de Sevilla.
     Hoy, 28 de diciembre, es el aniversario (28 de diciembre de 1254) de la erección del Estudio e Escuelas Generales de Latino e Aravigo, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la placa conmemorativa del "Estudio e Escuelas Generales de Lativo e Aravigo", en la plaza del Cabildo.
    La plaza del Cabildo es, en el Callejero Sevillano, una plaza que se encuentra en el Barrio del Arenal, del Distrito Casco Antiguo, entre la avenida de la Constitución, y las calles Almirantazgo, y Arfe.
     En una de las fachadas de la plaza del Cabildo podemos contemplar una placa marmórea, y dedicada a lo que podemos considerar los orígenes de la actual Universidad de Sevilla, ornamentada con una línea exterior a modo de marco, y con el siguiente texto:
 
XXVIII DIAS ANDADOS DEL MES DE
DEZIEMBRE DEL AÑO 1254, EL REY DON
ALONSO EL SABIO OTORGÓ A SEVILLA
ESTUDIO E ESCUELAS GENERALES DE
LATINO E ARAVIGO, GERMEN DE NUESTRA
UNIVERSIDAD, UNA DE SUS PRIMERAS
SEDES FUE ESTE COLEGIO DE SAN
MIGUEL.    28 DE DICIEMBRE DE 1995.
      
Conozcamos mejor los orígenes de la Universidad de Sevilla, en el siglo XIII;
     En el año 1248 Sevilla (Išbiliyya) deja de ser musulmana y se incorpora a los dominios de la cristiandad tras un largo asedio de dieciséis meses que concluía con la capitulación y la entrega de las llaves de la ciudad al rey Fernando III el Santo, quien haría ondear el pendón real de la Corona de Castilla desde los muros del alcázar, el día 23 de noviembre del mencionado año, marcando de tal modo el surgimiento de la Sevilla cristiana, conformada a lo largo de los siglos en los derroteros de un devenir histórico que ha dado lugar a la ciudad que conocemos en la actualidad.
     Entre la génesis de la ciudad de Sevilla como urbe castellana y el surgimiento de las primeras instituciones docentes que dieran comienzo al estudio del árabe dentro de sus muros no transcurrió ni una década. Los primeros atisbos del estudio de la lengua así como el establecimiento de la que puede considerarse la primera institución de enseñanza dedicada a su conocimiento se derivan de la ingente labor intelectual llevada a cabo por el rey Alfonso X el Sabio, hijo y heredero del conquistador de la ciudad.
     Eloy Benito Ruano (2000, Tópicos: 100) señala que ya desde el siglo X existía un interés en los diferentes reinos cristianos peninsulares por el estudio de manuscritos árabes de diversa temática, circunstancia que trajo aparejada la producción de un importante volumen de traducciones de obras de matemáticas, medicina y astronomía al latín. De igual modo, se concedió especial relevancia al conocimiento de la lengua árabe y de la cultura islámica, con el fin de lograr la conversión de la población musulmana que residía en tierras cristianas. No obstante, fue durante el reinado de Alfonso X 
cuando el interés por las ciencias y la literatura andalusíes alcanzaron su apogeo. Diversos centros de enseñanza vieron la luz en distintas ciudades españolas bajo los auspicios del rey sabio, como la Escuela de Murcia (fundada durante su reinado y dirigida por el filósofo al-Riquti) o el Studium salmantino, cuyo funcionamiento reguló en su libro de Las Siete Partidas, y al cual dotó de refrendo real en 1248, tres décadas después de su establecimiento.
     El día 28 de diciembre de 1254, tan solo seis años después de la conquista de Sevilla a los musulmanes, Alfonso X, que por aquel entonces llevaba tres años ocupando el trono de Castilla, otorga a la ciudad un privilegio rodado, el más solemne de los documentos emitidos por la cancillería real castellana, mediante el cual establece su voluntad de fundar una institución que llegase a operar como un estudio e escuelas generales de latino e de arávigo. Este centro, que contaba con categoría de Estudio General, fue la primera institución que incluyó estudios sobre la lengua árabe en Sevilla, e incluso podría haberse instituido como el embrión de la Universidad actual, de no haber sido por su efímera existencia y su pronto relegamiento a la categoría de Estudio Particular, circunstancia que aceleró su desaparición.
     La escasa trascendencia del Estudio General de Latino y Arábigo en el conjunto de la historia de la los estudios árabes sevillanos y lo efímero de su duración pueden entenderse como las causas que expliquen la escasa bibliografía que se ha dedicado a describir su funcionamiento o a aportar cualquier otra clase de dato que permita esclarecer las circunstancias justificadoras de su incapacidad para seguir en activo con el paso del tiempo. Varios investigadores aducen las razones que probablemente motivaran al rey sabio a fundar la institución, en las que se aprecia un claro interés social. Así pues, J. A. Carrillo Salcedo (2005: 10) señala que la concesión de tal privilegio ennoblecía e incrementaba el prestigio de una ciudad que ya gozaba de una cierta trascendencia (había sido tanto la capital de la taifa de Sevilla como la de los dominios almorávide y almohade en la península ibérica). Además, se hacía necesario contar con eclesiásticos e intérpretes que pudieran hacer de mediadores entre esta nueva comunidad cristiana y los grupos mudéjares que continuaban residiendo en la ciudad y en el campo de la zona recién conquistada. Igualmente, M. González Jiménez (1998: 52) también apunta la idoneidad de la institución para el desarrollo del programa de traducciones que auspiciaba el monarca castellano a través de sus famosos trabajos en la Escuela de Traductores de Toledo. Por su parte, J. Sánchez Herrero (1984: 876), basándose en las reflexiones del padre Denifle y de Cándido M. Ajo González de Rapariegos, opina que este estudio no tenía finalidad religiosa, sino científica y que, pese a recogerse en su carta fundacional las lenguas latina y árabe como único objeto de estudio, no se limitó a ellas, sino que albergó también a estudiantes de medicina, que se hospedaban en un edificio cercano habilitado a tal efecto, pues, como señala M. I. González Ferrín (1999: 264), al estudio pueden acudir escolares de todo el reino sin necesidad de pagar portazgo por los libros y cosas personales que trajesen. Esta idea también es respaldada por E. Benito Ruano (2000, Tópicos: 100), quien afirma que Alfonso X se trasladaría a Sevilla para crear un Estudio General de latín y árabe con maestros musulmanes para enseñar medicina y otras ciencias.
     El Estudio de Sevilla fue elevado a la categoría de Estudio General en 1260 de forma oficial, a través de una bula papal emitida por Alejandro IV el 30 de junio, que permitía a los docentes y estudiantes de la institución mientras permanezcan ocupados en sus estudios, [percibir] los frutos de sus prebendas y beneficios no curados, como los perciben los residentes en los demás estudios generales (Sánchez Herrero 1984: 876), satisfaciendo de ese modo las pretensiones con las que Alfonso X emprendió su fundación. No obstante, el rey castellano no le asignó nunca dotación alguna, hecho que, sumado al escaso apoyo brindado por Sancho IV, desembocó en la pérdida de su estatus, siendo relegado, a efectos prácticos, al nivel de Estudio Particular (instituciones de menor rango que no eran creadas por el rey ni por el Papa, sino por un particular o un ayuntamiento), y eventualmente a su desaparición [Ana María Cabo González, y Álvaro Suárez Ortiz, en Los estudios árabes en la ciudad de Sevilla y en su Universidad: Una aproximación a su larga historia (siglos XIII-XXI)].
    Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la placa conmemorativa del "Estudio e Escuelas Generales de Lativo e Aravigo", en la plaza del Cabildo, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la plaza del Cabildo, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 6 de noviembre de 2024

La antigua Cilla del Cabildo, atribuida a Pedro de Silva (actual sub-sede del Archivo General de Indias)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la antigua Cilla del Cabildo, atribuida a Pedro de Silva (actual sub-sede del Archivo General de Indias).
     La antigua Cilla del Cabildo (actual sub-sede del Archivo General de Indias), se encuentra en la calle Santo Tomás, 5; en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
   Edificio de planta rectangular con dos plantas, la fachada reproduce la disposición frontera del Archivo de Indias con zócalo, pilastra y entablamento de piedra sobre ladrillo avitolado.
     El interior se divide en dos naves con bóvedas vaídas sobre pilares cuadrangulares y columnas de mármol. Portada adintelada rematada con escudos eclesiástico. Se atribuye a Pedro de Silva su construcción se inició en 1770. Al ser adaptado el edificio a Museo se añadió un piso con buhardillas y se amplió la zona trasera.
     Se construyó como cilla o graneros para almacenamiento de los diezmo del Cabildo Eclesiástico; distribuidos en dos plantas, aumentando una planta más con la reforma (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
       La Cilla del Cabildo actualmente es una de las dos sedes con las que cuenta el Archivo General de Indias para desarrollar sus funciones como Archivo. Se trata de un edificio de amplia historia y que ha tenido varios usos hasta formar parte de nuestra institución cultural.
     Se trata de un edificio que fue construido en 1770 con el objeto de ser el almacén de grano de las rentas de fincas pagadas en especie al Cabildo de la Catedral de Sevilla, ya que las casas que entonces servían como granero en esa zona habían sido muy dañadas por el terremoto de Lisboa de 1755, según lo indicado por el escritor e historiador Justino Matute y Gaviria. Este autor atribuye la obra al arquitecto sevillano Pedro de Silva, maestro mayor de la Archidiócesis de Sevilla en el momento, pero otros la atribuyen a Lucas Cintora, autor de la que sería la reforma para la instalación del Archivo General de Indias, tras su creación, en la Casa Lonja.
     La Cilla se levantó aprovechando uno de los lienzos de la muralla interna de Sevilla y, de hecho, a uno de los lados está adosada una de las torres que formaban parte de esta. Se trata de un edificio de planta rectangular de dos plantas, las cuales cuentan con bóvedas vaídas sobre pilares rectangulares y columnas de mármol. A las plantas originales se le han añadido dos más en sus posteriores reformas: una bajo la cubierta y otra en plano de sótano. Su fachada repite el esquema compositivo de la Casa Lonja, situada justo enfrente, con zócalo, pilastras y entablamento de piedra sobre paramentos de ladrillo avitolado. Además, sobre su portada adintelada encontramos el escudo del Cabildo Catedral de Sevilla: dos jarrones de azucenas a ambos lados de una escultura de la Giralda.
     La Cilla durante algunos años del siglo XX fue sede de la Real Compañía Asturiana de Minas y en 1972 pasó a ser el Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla, iniciándose en 1974 la intervención por parte del arquitecto Rafael Manzano Martos para que pudiera acoger dicho museo. En 1985 fue catalogada como Bien de Interés Cultural. Entre los años 2000 y 2005 se rehabilitó (junto con la Casa Lonja) y pasó a formar parte del Archivo General de Indias. Su apertura al público fue en 2002, aunque las obras de adaptación continuaran tres años más. En la actualidad es sede del Departamento de Referencias, la Biblioteca del Archivo, una sala de conferencia, la sala de investigación y otros servicios (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Consta de dos plantas y en su fachada reproduce la disposición de la frontera del Archivo de Indias, con zócalos, pilastras y entablamentos de piedra sobre paramentos de ladrillo avitolado. El interior está dividido en dos naves por una arquería en las dos plantas. En la actualidad ha sido adaptada para Mu­seo de Arte Contemporáneo, y posteriormente como subsede del Archivo General de Indias [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Biografía de Pedro de Silva, arquitecto a quien se atribuye la obra reseñada
;
     Pedro de Silva González, (Sevilla, 1712 – 14 de agosto de 1784). Arquitecto, maestro mayor de obras del arzobispado de Sevilla.
     Fueron sus padres el maestro de obras Andrés de Silva y Francisca González. Silva se inició en el oficio con su progenitor; aparecía ya como aprendiz en las obras que su padre llevaba a cabo en 1724 en la iglesia parroquial de la localidad onubense de Chucena. Junto a él trabajó en contratos como maestro asentista de varias obras durante la década de 1740, como en las obras para las iglesias parroquiales de Jabugo o Higuera, en la sierra de Huelva. En 1755 se examinó ante el gremio sevillano, y desde esa fecha a 1757 interviene, titulándose como aparejador, en la gran construcción de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, dirigida por ingenieros militares y que lo puso en contacto con las innovaciones arquitectónicas, de carácter cosmopolita y funcional, existentes en tal proyecto arquitectónico. En 1756 fue nombrado maestro de obras de fábricas del arzobispado, de modo que protagonizó junto a otros arquitectos, como el propio Ambrosio de Figueroa, la reconstrucción edilicia obligada por la coyuntura catastrófica del terremoto de Lisboa de 1755, que asoló buena parte de la Andalucía occidental. Entre sus obras, cabe destacar la construcción, prácticamente en su totalidad, de la iglesia de San Juan Bautista de La Palma del Condado en Huelva (1758-1776), importante ejemplo del Barroco andaluz. Dos años más tarde inicia la reconstrucción del templo parroquial de San Roque de Sevilla (1760-1764). Se le atribuye la edificación del convento de la Merced de Huelva. Otras intervenciones de importancia son las condiciones para levantar la nueva iglesia parroquial de Valdelarco, en Huelva (1761-1768); la obra de la parroquia de Castilleja del Campo, Sevilla (1761); las condiciones para la construcción de las capillas sagrarios de la iglesia de San Vicente, Sevilla (1761) y de la iglesia de Santiago, Écija (1761), y la edificación de campanarios sobresalientes entre los de los templos del arzobispado sevillano, como la torre de la iglesia parroquial de Moguer, Huelva (1758-1760), y la torre del templo de Lebrija en Sevilla, finalizada en 1777.
     La obra de Pedro de Silva marca el desarrollo de la arquitectura sevillana en la segunda mitad del setecientos, y la paulatina eliminación del ornato barroco, que se concentra en portadas y torres, y que según las características regionales se basa en las posibilidades expresivas del ladrillo limpio o enfoscado. El uso de las bóvedas vaídas o de los diseños casi seriados de templos de una o tres naves de perímetro rectangular constata el influjo de la arquitectura industrial y militar del XVIII sobre su arquitectura.
     Pedro de Silva estuvo casado con Agustina Díaz, de la que enviudó en 1775, y con la que tuvo cuatro hijos que murieron en edad temprana. Falleció el 14 de agosto de 1784 y fue enterrado en la iglesia de San Román (Francisco Ollero Lobato, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la antigua Cilla del Cabildo, atribuida a Pedro de Silva (actual sub-sede del Archivo General de Indias), de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la calle Santo Tomás, en ExplicArte Sevilla.

lunes, 11 de marzo de 2024

El Patio del Cabildo, de Hernán Ruiz II, en la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Patio del Cabildo, de Hernán Ruiz II, en la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
     Hoy, 11 de marzo, es el aniversario de la dedicación de la Catedral de Santa María de la Sede, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Patio del Cabildo, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
     La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.  
   En la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar el Patio del Cabildo [nº 100 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede]; Por su relativa cercanía a la capilla del mismo nombre ha sido denominado "del Mariscal"; sin embargo, su nombre tradicional ha sido "Claustro o Patio" "del Antecabildo" o "del Cabildo" (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
     Elemento fundamental en la cons­trucción era el muro de cerramiento exterior, casi finalizado desde tiempos de Riaño. A él tuvo que someter Hernán Ruiz II a la hora de elaborar sus proyectos, de la misma forma que debió asumir algunos de los principios rectores de los planes del mencionado arquitecto. Entre otros, el más destacado es el mantenimiento del esquema sala-patio para flanquear el costado oriental de la Sacristía Mayor. A partir de estos planes forzados el arquitecto actuó con gran libertad, distribuyendo el espacio según su criterio y las necesidades del Cabildo. Emplazado el Antecabildo y su patio anejo, ocupó la superficie restante con la Casa de Cuentas, la Sala Capitular y otra estancia abierta al patio, junto a la que se sitúa la escalera de acceso al piso alto. La necesidad de levantar al mismo tiempo todas estas dependencias hizo que el programa constructivo se dilatase y que su creador no llegase a verlo completo.
     Se reconocen en el Patio del Cabildo los elementos típico de Hernán Ruiz II, como es el caso de los temas geométricos que orlan el mismo y del friso de espirales del remate, iguales a los existentes en los vanos fingidos del Patio del Cabildo. Muy interesante es el remate del ático, por lo que tiene de manierista al romper su frontón para intercalar un nuevo coronamiento. La misma solución se repetirá más tarde en las ventanas superiores de la propia Contaduría, si bien Maeda acentuó en ellas el sentido heterodoxo al debilitar el elemento de soporte y potenciar el frontón de remate. 
     El modo de articular los muros de la sala y muchos de sus elementos estructurales coinciden con el estilo del arquitecto, especialmente las pilastras jónicas que flanquean los relieves y el friso de triglifos y metopas con rosetas en que estos descansan. Los mismos se emplearon en  las portadas reales y simuladas que se sitúan en el Patio del Cabildo. Este es enteramente obra de Hernán Ruiz y sorprende por su fantasía. Sus frentes se han organizado dos a dos me­diante una serie de vanos auténticos y fingidos. En los flancos oriental y occidental se emplean dos esquemas de portadas y otros tantos de ventanas. Estas son rectangulares y romboidales, semejantes las primeras a las ventanas del vestíbulo del Antecabildo y parecidas las últimas, sobre todo en su ornamentación, a las de la fachada de la iglesia del Hospital de las Cinco Llagas. Las puertas centrales repiten el esquema de las de ingreso a las sacristías de la Capilla Real, mientras las laterales recuerdan en su zona baja a la de la Casa de Cuentas, relacionándose su remate con la figura del folio 110 del  manuscrito de arquitectura. En el muro oriental son reales el vano central y el del ángulo sur, pues allí se ubica la escalera de acceso al piso superior. Los frentes norte y sur insisten en la utilización de vanos reales y simulados, habiéndose desplazado su composición hacia el flanco oriental por no estar situado el patio a eje con el Antecabildo. La ubicación de las dos puertas que comunican ambas dependencias obligó a repetir en el muro contrario la misma disposición en vanos fingidos, para mantener la simetría. Tanto en estos como en los reales se utilizan de remate figuras infantiles y medallas entre volutas y contravolutas, parecidas a las que figuran en el dibujo del folio 110 antes citado. El sentido lúdico de la composición, los efectos contrastados y el carácter ilusorio, en general, hacen de este patio uno de los recintos más manieristas de la arquitectura española. 
     Una de las primeras tareas realizadas bajo la dirección de Juan de Maeda fue la colocación de la fuente del Patio del Cabildo.
     Cuando se concluían las labores de la Sala Capitular se acordó abrir cuatro ventanas en el muro de cerramiento exterior. Corresponden estas a las situadas en el Patio del Cabildo y en la escalera de subida a la planta alta, que dan frente al Alcázar. Su diseño correspondió a Asensio de Maeda, quien repitió el es­quema de las correspondientes a la planta baja de la Casa de Cuentas, si bien aumentó sus proporciones. La labor de cantería fue efectuada por los maestros Manuel Fernández y Diego Caravallo, construyendo Rodrigo de Segovia las rejas correspondientes. Con estas operaciones se puso punto final a las obras del volumen agregado a la catedral en el ángulo sureste (Alfredo J. Morales, La Arquitectura de la Catedral de Sevilla en los siglos XVI, XVII y XVIII, en La Catedral de Sevilla, Ed. Guadalquivir, 1991).
Lauda sepulcral de Dº Íñigo de Mendoza.
     Se halla en el patio del ante cabildo, llamado también del Mariscal, casi oculta por diversos trastos y enseres.
    En este monumento pétreo aparece en medio relieve el cadáver revestido de ornamentos presbiterales, inscrito en un arco, entre pilastrillas estriadas, con escu­dos en las enjutas. Una inscripción perimetral identifica la laude y señala el óbito de D. Iñigo en 1497. Fue Canónigo de la Catedral y Capellán de los Reyes Cató­licos.
     Anotemos como curiosidad, que la pieza fue invertida, colocándose otras inscripciones necrológicas en su reverso y casi milagrosamente fue salvada de su desaparición u olvido.
     Figuró en el vestíbulo de la biblioteca colombina, luego en los almacenes catedralicios y, al fin, en el si­tio actual, aunque poco decorosamente tratada.
     Cean atribuyó esta obra a Miguel Florentin, opinión que recoge González de León; Gestoso lo cita, copia dicha inscripción pero no formula ninguna autoría; Gómez Moreno afirma que es italiana, correcta, sencilla, fina y elegante, como un eco de Mino da Fiésole.
     Sin poseer valores extraordinarios, es bueno el dibu­jo, modelado, talla y composición; algo duro el plegar de la casulla, sin atenerse estrictamente al natural.
     Puede ser obra de algún florentino y se fecharía en el primer cuarto del siglo XVI.
     El bellísimo patio del ante Cabildo (llamado del Mariscal), es una ordenación manierista de análoga época a la Sala anterior y tiene algunas cabecitas escultóricas (José Hernández Díaz, Retablos y esculturas, en La Catedral de Sevilla, Ed. Guadalquivir, 1991).
     También se utilizaron azulejos en otras obras emprendidas por Hernán Ruiz II en la catedral. Este es el caso del llamado Patio del Mariscal, situado a continuación del Antecabildo, auténtico alarde de arquitectura manierista. Se emplea la azulejería en el pavimento, constituido por olambrillas vidriadas y losas rectangulares de barro, y en los aliceres que marcan el rehundimiento central del patio y los andenes de los cuatro frentes. 
     Obra también importante fue el pasamanos construido por Francisco Ruiz entre 1593 y 1594 para el Patio del Cabildo y, asimismo, las cuatro rejas para las ventanas que, diseñadas por Asensio de Maeda, se abrieron en 1592 en el ángulo sureste del muro de ce­rramiento de las sacristías y el cabildo. La labor de cantería efectuada por Manuel Fernández y Diego Caravallo, se vio parcialmente oculta por las gruesas rejas construidas por Rodrigo de Segovia entre 1594 y 1596. Lo más destacado de ellas es que presen­tan vuelo, lo que obligó a situar en la solera unos potentes tornapuntas. Sus elementos estructurales son balaústres, dispuestos en dos órdenes, de los cuales el inferior es de mayores proporciones. Con toda proba­bilidad el diseño de estas rejas correspondió a Asensio de Maeda (Alfredo J. Morales, Artes aplicadas e industriales en la Catedral de Sevilla, en La Catedral de Sevilla. Ediciones Guadalquivir, Sevilla. 1991].
        Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Patio del Cabildo, de Hernán Ruiz II, en la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Catedral de Santa María de la Sede, en ExplicArte Sevilla.