Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

sábado, 5 de septiembre de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción) de la localidad de Villagonzalo, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción) de la localidad de Villagonzalo, en la provincia de Badajoz.
     Aparece al norte de La Zarza, próxima a la orilla izquierda del Guadiana, más conectada por tanto con el ámbito de influencia de Guareña que con el emeritense. Cuenta con estación de ferrocarril de la línea a Madrid.
     Situado el núcleo en lo más alto de una extensa llanura, cercada de sierras y en la margen izquierda del rio Guadiana. Entre las alturas destacan los Cerros de Los Cantos y Hospital. Bañan el territorio el rio Guadiana y los Arroyos Del Caballo y San Juan. El clima es de tipo mediterráneo subtropical, siendo la temperatura media anual de 16,7º.C. Los inviernos suelen ser suaves, con una temperatura media de 9º.C, alcanzando las mínimas absolutas valores de -2º.C. El verano es seco y caluroso con una temperatura media estacional de 25º.C y unas máximas absolutas que alcanzan los 40º.C. La precipitación media anual es de 502 mm.
     ACTIVIDAD ECONÓMICA .- En la distribución por sectores se aprecia un predominio del agrario, seguido por el de servicios y menos la industria y construcción. La mayor parte de las tierras están cultivadas, regándose del Canal del Zújar, estando reciente la Concentración Parcelaria. Los principales cultivos son el maíz, tomates, algodón, aceitunas etc.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 40,8 Km2
     Altitud: 237 m.
     Distancia Capital: 76 Km.
     Partido Judicial: Mérida
     Comarca: Tierra de Mérida - Vegas Bajas
     Gentilicio: Villgonzalense
Ayuntamiento de Villagonzalo
     plaza de España, 1
     06473 Villagonzalo (Badajoz)
     Teléfono: 924366711
     Fax: 924366501
     Correo-e: ayuntamiento@villagonzalo.es - secretario@villagonzalo.es
     Web: www.villagonzalo.es
Historia.-
     Su fundación como aldea dependiente de la Encomienda de Alange, se atribuye en el siglo XIV al Maestre santiaguista Gonzalo Mexía, de quien deriva su apelativo. En 1588 se independizó de este dominio mediante el pago de 7.000 ducados a Felipe II, quedando como Villa exenta sujeta al Partido de Mérida. En la actualidad constituye un centro de naturaleza rural en el que se mantiene poco alterada su fisonomía tradicional.
     Los naturales son conocidos familiarmente en el partido judicial por el apelativo de "galapagueros".
     Tradiciones antiguas mencionan la existencia en la localidad de una campana con la peculiaridad prodigiosa de que su tañido calmaba las tormentas y garantizaba partos felices (Diputación Provincial de Badajoz).

Monumentos.-

     En el aspecto monumental el hito más significado es la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Concepción, obra del XVI modificada sustancialmente en el XVIII; reconstruida casi por completo tras la Guerra Civil de 1936, y sometida todavía más recientemente a otras transformaciones.
     El edificio se presenta en la actualidad pulcramente encalado en tono ocre, tanto interior como exteriormente. Al frente ostenta torre fachada con remate de chapitel y sencilla portada. En el interior resulta de interés la puerta de la sacristía, de sencillo diseño clásico con frontón coronado por el escudo santiaguista. Entre los contenidos es de reseñar el Cristo Nazareno, obra temprana de Juan de Ávalos, y el retablo mayor, obra también moderna, de pequeñas proporciones y digna factura, realizada según los modelos barrocos. Pérdida irreparable fue la del magnífico relicario donado al templo por el Provisor de Lima, Juan Núñez, desaparecido durante los destrozos experimentados por la parroquia en 1936.
     Entre las construcciones civiles se distingue el edificio del Ayuntamiento, obra moderna de modesta presencia, pero de notable armonía dentro de su sencillez, y muy bien encajada con el entorno ambiental tradicional (Diputación Provincial de Badajoz).

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Las desaparecidas Atarazanas Almohades

      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las desaparecidas Atarazanas Almohades, de Sevilla.
     Las desaparecidas Atarazanas Almohades se encontraban en la manzana formada por las calles pasaje José María del Rey, Santander, Habana, y Almirante Lobo; del Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     Las Atarazanas Almohades de Sevilla, es un tema del que se han venido realizando diversas aportaciones desde hace décadas resultando una información dispersa de dificultoso acceso y comprensión. Por ello desarrollamos el primer estudio que se realiza sobre las mismas de manera monográfica recogiendo el proceso historiográfico al que añadimos nuevas ideas de carácter explicativo sobre el conjunto. 
     En relación a atarazanas islámicas en Isbiliya, Torres Balbás es el primer autor que las trató recogiendo unas primeras referencias documentales en las que el emir omeya Abd al-Rahman II ordena la construcción de barcos para defender la zona de los ataques normandos a mediados del s. IX. el mismo autor recoge la siguiente noticia, de 1184, cuando el califa almohade Abu Ya’qub Yusuf, 
     …mandó al gobernador Abu Dawud Yalul ben Yildasan que se ocupase durante su ausencia de construir una atarazana para los barcos, que llegara desde el muro de la alcazaba levantada a orillas del río, por la puerta de los barcos hasta la parte baja de la puerta del Alcohol.
     Torres Balbás supuso que estas atarazanas «debieron estar próximas» al lugar donde más tarde, en 1252, se construyeron las reales Atarazanas por Alfonso X, rey de Castilla y León. Al no disponer de evidencias materiales reconocibles de estas atarazanas almohades, González supuso que podrían haber sido destruidas en 1248 en los asedios previos a la conquista de la ciudad por los castellanos. Esta interpretación ha tenido fortuna en los autores posteriores indicando algunos su reconstrucción por Alfonso X. Tal opinión indicaría que ambas atarazanas, la almohade y la castellana habrían ocupado el mismo lugar en el área del Arenal. Este panorama interpretativo daría un vuelco a partir de las excavaciones realizadas en el recinto de las Reales Atarazanas castellanas entre 1992 y 1995 por el que suscribe y C. A. Quirós. Las excavaciones demostraron:
     – La existencia de la barbacana almohade en el tramo de muralla islámica que recorre el recinto. esta barbacana está datada por las fuentes en 1221/1222 y el edificio conservado de las atarazanas se superponía a aquella fortificación, anulándola funcionalmente, por lo que la construcción era posterior a 1222. Lógicamente, la existencia de la barbacana, similar en trazado y concepto al resto que rodeaba a la ciudad, exige un espacio delantero despejado, en este caso en el Arenal, sin opción para la existencia de una edificación de las características de unas atarazanas, que en este caso hasta anulan la muralla en toda su envergadura al adosarse a ella.
     – Que el edificio existente de las reales Atarazanas era de cronología cristiana en su totalidad, con características estructurales y constructivas homogéneas desde el frente del río hasta su apoyo en el fondo sobre la muralla islámica.
     – Que, como deducción lógica, en aquel lugar ocupado por las atarazanas cristianas en 1252 no podía haber existido la atarazana almohade de 1184.
     Las excavaciones realizadas en las reales Atarazanas incorporaban datos arqueológicos empíricos por vez primera en un panorama dominado hasta entonces tan sólo por la interpretación de las fuentes árabes y cristianas. Por otra parte, dejaba en el aire la ubicación de las atarazanas almohades, sin que hubiera alternativa o hipótesis alguna en aquellos momentos. El recinto de la Casa de la Moneda disponía de la tradición historiográfica de ubicar en su interior el palacio de Abu Hafs, hermano del califa Abu Ya’qub. Esta asociación del recinto con el palacio fue propuesto por A. Jiménez en un principio (1981), rechazado por el mismo autor años después, aunque mantenido por otros autores. Desde entonces quedaba vacío de funcionalidad asignada alguna el propio recinto en su fase islámica. Una prueba de ello es que los autores Valor y Tabales simplemente no tratan este ámbito en su trabajo general en 2005 sobre el urbanismo de la ciudad almohade, al que numeran como recinto XI, colocando ya en el plano la abertura del vano norte.
     Unos años más tarde, Domínguez Berengeno renueva el asunto puntualizando que la orden del califa Abu Ya’qub Yusuf de construir las atarazanas se hizo en 1184 «poco antes de su partida para la campaña de Santarem, en la que moriría», para continuar recordando que su sucesor, Abu Yusuf Ya’qub al-Mansur (1184-1199) modificó la política constructiva de su padre, paralizando algunas obras y retrasando otras, aunque no se citan de modo explícito las atarazanas. Según estas noticias, el autor entiende que no queda claro que se iniciasen las atarazanas o que se completaran antes de la conquista cristiana de 1248, pudiendo quedar inacabadas. Suponiendo que las atarazanas almohades hubieran comenzado a construirse en 1184, Domínguez Berengeno se fijó en el recinto de la Casa de la Moneda, de indudable cronología islámica anterior a la Torre del Oro, para ubicar aquellas posibles atarazanas. Este recinto amurallado trapezoidal se adelanta hacia el río desde la cerca de la ciudad y toma su nombre por haber instalado en su interior y junto al puerto la fábrica de moneda desde el s. XVI. El autor propone que la puerta de los barcos citada en el texto (bab al-Qatai), pudiera identificarse con la vieja puerta de acceso al recinto de la Casa de la Moneda reformada por Sebastián van der Borcht en el s. XVIII. En este recinto amurallado, restaurado en 1985-1989, se encuentra un arco mirando al río con achura de 7,3 m cuyo arranque debió estar más bajo que la rasante actual, que es 6,50 m s.n.m. este arco, cuya existencia y valor fue advertido al autor por el que suscribe en 2004, pudo formar parte del acceso a unas atarazanas por su anchura, altura original deducida y similitud formal con otro arco llamado «Puerta del Ojo del Muelle» que existió en Algeciras aunque ya destruido. El autor finaliza recordando la ausencia de paralelos de este tipo de construcciones en el marco regional como para poder asegurar con mayor propiedad la verosimilitud de su hipótesis. También comenta que ve anómalo el que la defensa de la puerta no se hiciera con torres asociadas –se supone que a ambos lados de aquella– sino desde torres alejadas en el propio recinto, como la Torre de la Plata, octogonal, y la cuadrangular de la esquina suroccidental. Finalmente, deduce un carácter inacabado para esta estructura de posibles atarazanas llamando la atención sobre «la inexistencia de abovedamiento característico de estas edificaciones».
     En este recinto de la Casa de la Moneda se había realizado con antelación una serie de campañas arqueológicas, en 1986 y 1991, con motivo de trabajos urbanísticos y de restauración, con resultados escasos. Los sondeos estratigráficos estuvieron ubicados en el patio de los capataces, el espacio de la fundición y otros lugares. La profundidad máxima conseguida fue de entre 2 y 3 m desde la rasante de entonces, que ha sido modificada con posterioridad por lo que no conocemos la profundidad en términos absolutos al no usarse ese método de medición por entonces. En los lugares donde se alcanzó mayor profundidad se llegaba a una solería del s. XVI a más de 1 m y por debajo niveles de limos, resaltándose que no se consiguieron niveles de ocupación islámicos en los que se esperaban documentar los esperados palacios de Abu Hafs.
     Otras obras de restauración de importancia fueron las llevadas a cabo desde 1985 a 1991 entre cuyos resultados se encuentra la liberación de construcciones adosadas del lienzo oeste y de la Torre de la Plata, situada en la esquina noroeste del recinto. Disponemos de noticias de aquellas obras según los técnicos, arquitecto y aparejador, ya que estos trabajos no contaron entonces con un análisis arqueológico de su arquitectura. Esta circunstancia impidió que se hubieran conocido con mayor precisión toda una suerte de datos y detalles que permanecen por ahora como incógnitas. Se afirmó el origen almohade del recinto y de la torre octogonal en la cual se llevaría a cabo una importante transformación en tiempos de Alfonso X, en el s. XIII. Esta modificación supondría una elevación de su altura total y la construcción de unas cámaras cubiertas con bóvedas de crucería góticas que suplantarían a unas cámaras abovedadas almohades. Aportan los autores el dibujo de una sección de la torre donde plasman su hipótesis que acompañan con una serie de comentarios sobre observaciones de elementos de la fábrica. Sobre el lienzo oeste del recinto anotan los técnicos, «este segundo lienzo se encontró perforado por dos arcos rebajados reforzados por sillares de piedra en sus mochetas, de época cristiana, sin duda muy posterior». De estos vanos –uno de los cuales es el citado por Domínguez Berengeno, vide supra– ofrecen los autores una fotografía del máximo interés en la segunda edición del texto. El hecho de que el vano rebajado norte –el más próximo a la Torre de la Plata– tuviera las esquinas de las jambas reforzadas con cadenas de sillares y la rosca del arco con sillares y gorroneras, les llevó a considerarlo original y restaurarlo, cegando por el contrario el vano sur al entenderlo no original medieval, siendo inapreciable en la actualidad. 
     En 2001 se efectuaron excavaciones extensivas y sondeos en otro lugar del recinto –en el llamado Corral de las Herrerías, explanada junto al lienzo oeste– con objeto de sustanciar las decisiones del Plan especial de protección de ese sector urbanístico que se estaba redactando en aquellos momentos. Las arqueólogas abrieron una zona amplísima y profundizaron hasta un máximo de 4,5 m (+2.85 m) sin encontrar estratos islámicos. No obstante, las autoras de los sondeos entendían que los estratos islámicos y romanos deberían estar aún más bajos, lo que no deja de ser extraño para los restos islámicos en Sevilla. De especial interés son los hallazgos que acompañaban a los estratos más profundos que hubo que abandonar por la aparición del nivel freático, cuestión que será tratada más adelante. Con respecto al gran vano rebajado del lienzo oeste, el que se mantuvo conservado, A. Romo señala:
     Nosotros, en una prospección directa, hemos podido observar que este segundo vano posee fábricas distintas (sillería, sillarejo, mampostería y ladrillos) que se superponen y adosan entre ellas también de formas distintas y que, a su vez, no parecen guardar una relación coetánea con la fábrica original de tapial, lo que nos habla, como mínimo, de un complejo proceso de reformas difícil de vislumbrar en la actualidad, pero que suponemos posterior a la construcción de esta muralla. Además, es significativo que la documentación histórica escrita nunca haga referencia a estos dos amplios vanos de una manera singularizada, teniendo que esperar a los años 1931-1933, en los que se fecha el proyecto de garaje de José Espiau Muñoz en la calle Santander, donde aparecen claramente delineados (ESPIAU 1991, 250-251).
     En 2009 G. Mora Vicente realizó unas excavaciones en la zona del acceso a la Casa de la Moneda incorporando con posterioridad las conclusiones de sus hallazgos a su tesis doctoral, dedicada a la historia de este singular recinto entre la edad media y la contemporánea. El autor documentó el hallazgo de una puerta islámica desconocida, aunque esperada, que daba acceso a la ciudad por el Sur en momentos pre-almohades. Este acceso se modificó en tiempos almohades, entre 1171 y 1173 según las fuentes, a causa de la construcción de una ampliación del recinto urbano hacia el Sur. El hallazgo de los restos de la puerta venía a satisfacer una vieja discusión acerca de la solución del acceso a la ciudad por el Sur y de esta al puerto, asociándola a la Bab al-Kuhl como ya propusiera Jiménez en su momento. El autor no observa que de esta puerta se accediera al recinto posterior almohade de la Casa de la Moneda que ahora tratamos. 
     A raíz de su estudio sobre la casa de la moneda, Mora defiende en 2011 la hipótesis del recinto como atarazanas almohades que ya apuntara inicialmente Domínguez Berengeno en 2007, aportando nuevos datos. Comprueba que las murallas del recinto de la Casa de la Moneda son posteriores y diferentes en detalles constructivos a las murallas pre-almohades de la ciudad. Este nuevo recinto adelantado al río sería claramente almohade pues sería posterior a 1173, fecha que se atribuye por las fuentes a los lienzos y puerta documentados y anterior a 1221, fecha documentada de la construcción del antemuro y Torre del Oro. Esta deducción, asumida con anterioridad por la historiografía por las características del recinto y por su anterioridad a la coracha y Torre del Oro, ha quedado en cualquier caso reforzada por más argumentos arqueológicos, por lo que podría fecharse perfectamente en 1184, momento en que las fuentes citan la orden de la construcción de las atarazanas. 
     El autor afirma el «aire defensivo» del recinto con torres en los tres lados, siendo las dos de las esquinas las que defenderían el frente oeste del río, más desprotegido. También indica el doble parapeto almenado que presentan los adarves, aunque no especifica cual sería su explicación. También incluye en el modelo de atarazana el ancho vano de acceso, superior a 7 m, suficiente para el paso de naves de la época, y que considera original al mantener elementos propios como las gorroneras para los batientes de las puertas, la cadena de sillares de las mochetas y el propio modelo de arco escarzano similar a otros edificios almohades, como la Torre del Oro. El autor añade la existencia de otro vano similar que se cegó en el mismo muro occidental en las obras de restauración y que valora en este sentido:
     Sin embargo la presencia de un único vano complicaba esta función, a juzgar por las características edilicias del tipo, entre las que sería necesaria más de una apertura para la entrada y salida de embarcaciones, como se presume para un puerto activo como debía ser el de Sevilla.
     Este comentario revela que el autor presume una actividad continua para el funcionamiento de unas atarazanas, como si fuera un puerto, cuando no es así. Las atarazanas se usan para construir barcos, para repararlos y sobre todo para guardarlos hasta que son necesarios en campañas bélicas, ocasionalmente. En tal caso se sacan las galeras para arbolarlas y armarlas fuera de la dársena pudiendo resolver su funcionalidad con un solo vano. mora dibuja la hipótesis del alzado del muro occidental, donde se localizan las grandes puertas y concluye:  
   Una planta trapezoidal pensada para la defensa, independiente de la ciudad, con dos vanos de 7 m de ancho y 4 de alto que miran al Guadalquivir protegidos por baluartes, quizás sean argumentos que validen la opción de las atarazanas. La dimensión de los accesos permite el paso de galeras, las naves de combate usadas en ese momento, que contaban con unas medidas generales de entre 30 m de eslora por 5 de manga», añadiendo «no sabemos si estas atarazanas llegaron a funcionar y si lo hicieron hasta cuándo. 
     La hipótesis de las atarazanas almohades en el recinto de la casa de la moneda, como vemos, se ha ido consolidando con diferentes aportaciones desde Domínguez Berengeno a Mora. El que suscribe ha ido trabajando sobre esta cuestión desde 2004, momento de arranque de las investigaciones propias hasta el momento actual. Estas investigaciones se suman a las que vamos desarrollando sobre las reales Atarazanas de Alfonso X (1252), sobre todo a partir de 1995 en que se halló la barbacana almohade. Domínguez Berengeno apuntó la hipótesis comentando acerca del recinto y la puerta pero dudaba de la finalización como atarazanas, quizás llevado por una dependencia filológica de la crónica almohade, aunque en ella no se hace mención explícita de que la construcción se abandonara. El autor también apuntaba la opción de estructura inacabada por «la inexistencia de abovedamiento característico de estas edificaciones» (vide supra), revelando con ello el modelo de atarazanas que presuponía, esto es, que la puerta abierta en el muro diera paso a una nave cubierta con bóveda; ésta habría dejado su huella de encastre si hubiese sido construida. Esta opción no existe en ninguno de los ejemplos medievales conocidos en la Península Ibérica, sean las nazaríes de Málaga, desde el dibujo conservado, sean en las cristianas de Sevilla, Barcelona o Valencia, todas ellas con cubiertas a dos aguas. El comentario del autor hace suponer que esperaría un muro como frente fluvial que en su diseño completo incluiría varias oquedades que darían paso a sus bóvedas internas correspondientes, que no es el caso como veremos.
     Mora también mantiene la duda acerca de la finalización de las atarazanas en momentos almohades cuando expone, «No sabemos si estas atarazanas llegaron a funcionar y si lo hicieron hasta cuándo». Incluye esta afirmación conclusiva luego de haber aportado más datos a favor en su trabajo, como haber reforzado la cronología almohade, la ubicación del recinto adelantado al río, su carácter defensivo rodeado de torres y murallas con doble parapeto, las dos puertas al río y la viabilidad del paso de barcos en anchura, etc. De todo ello se deduce que el análisis va en progreso pero que aún faltan otros elementos de juicio y matizar muchos otros que sólo pueden venir de un conocimiento más profundo del mundo de las atarazanas medievales, como describimos a continuación.
RECINTO GENERAL, ACCESOS Y MODELO DEFENSIVO
     Se trata de un recinto de planta trapezoidal que se adelanta a la línea de muralla de la ciudad hacia el río confiriéndole una funcionalidad específica relacionada con el mundo fluvial y marino por extensión. Este recinto se adapta en su flanco sur a la topografía del cauce del arroyo Tagarete mediante la línea de muralla escalonada con torres en los quiebros. Los lienzos del perímetro miden de longitud: norte, 96 m; este, 112 m; sur, 105 m y oeste, 51 m. También son diferentes los espesores del muro por cada lado del recinto. Por ejemplo, en el frente norte que da al Arenal es de 2 ,90 m; el muro este, medianero con el recinto de la alcazaba exterior es de 2,30 m; el cierre sur que da al Tagarete presenta anchura de 2,50, mientras que el muro oeste que forma el frente del río aumenta hasta 3,28 m. 
     Acceso desde la ciudad. Los accesos a este recinto desde la ciudad no están claros en la actualidad. La posibilidad de que la reforma de la vieja puerta de Bab al-Kuhl, documentada por Mora, pudiera conllevar un acceso a las atarazanas en el nuevo lienzo que quiebra en su frente es muy atractiva pero no lo ve así el autor. Parece lógico que hubiera una puerta a las atarazanas desde la ciudad y este punto parece el más lógico para abastecer de material a las instalaciones militares desde la ciudad. Es asunto que queda en reserva, aunque nosotros la hemos incluido en los dibujos, como hipótesis. 
     Acceso desde el río. Asumimos la relación directa de los dos vanos que se abren en el muro oeste con el momento almohade de las atarazanas. Se trata de dos vanos de 7,30 m de anchura con arcos escarzanos gemelos en forma y dimensiones que han de estar relacionados entre si. Bien es cierto que los dos muestran diferencias en los acabados, evidentes en las mochetas de sillería y el adovelado en cantería romana reaprovechada y arco exterior del vano norte restaurado frente a la desnudez del arco sur. A este respecto es obligado recordar que no se llevó a cabo un control arqueológico en su momento cuando se pudieron haber observado con detenimiento detalles constructivos y estratigráficos. Es muy probable que el vano norte pudiera haber registrado reformas en una vida más dilatada que el otro. Así, las gorroneras que presenta y que son asumidas por mora como originales almohades del sistema de cierre de la puerta no lo son en realidad. Es fácil observar que las piezas de gorronera están encastradas en un momento posterior a la bóveda de ladrillo rebajada que cubre el vano por lo que no sabemos si se trata de un cambio de piezas anteriores, cosa rara porque no trabajan, o de una modificación posterior como creemos nosotros relacionada con una reforma del sistema de acceso. En relación con las mochetas de sillería del vano norte, realizadas con piezas romanas reaprovechadas todas ellas, se puede comprobar en el análisis paramental que no existe correspondencia entre las llagas horizontales de las líneas de sillares y los cambios de cajones de tapial, indicando con ello que se trata de un encastramiento posterior. 
   El análisis paramental de este vano realizado por nosotros muestra una unidad de ladrillos –Ue05, en ambas jambas– que conforman una disposición en trazado diagonal desde el punto de las gorroneras Ue11 hasta la esquina contraria, donde conecta con el elemento Ue15, banda diagonal tallada en la mocheta de piedra y que quiebra en ángulo contrario. La Ue05 es en realidad un relleno de ladrillo –realizado en la restauración al no haberlo interpretado los técnicos en su momento de manera correcta– de una banda cajeada –Ue07– en el paramento de ladrillos Ue03. La caja tallada inferior Ue15 nos lleva a continuar su trazado hasta completar la jamba, dando como resultado una dimensión de altura del vano del máximo interés ya que llegaría a la cota de +2,42 m. el hecho de que la parte baja de las jambas actuales presente una fábrica de sillares –Ue 01– nos lleva a proponer la hipótesis, reflejada en el dibujo, de que se trate de una solución de forro de sillares para refuerzo de las jambas hacia abajo hasta su inclusión en el dominio del agua. esta huella completa –Ue07 y Ue15– nos indica que se trata de la caja para embutir una gran pletina de hierro que atirantaría por el interior una gran cancela de cierre de este vano. en la caja se embutiría el resalte que forma la pletina cuando se abriera la cancela quedando bien enrasada con las jambas. Incorporamos una imagen de cancela de la Aduana de Cádiz del s. XVIII donde se observa esta solución de atirantado para contrarrestar el peso de los barrotes y evitar el descuelgue; la anchura que muestra la pletina de la reja de las atarazanas está directamente relacionada con la dimensión de las hojas –unos 8 m de altura por 3,60 m de anchura cada hoja– y el grosor que hubieron de tener los barrotes de la misma lo que supondría un enorme peso.
     La cota conseguida desde el ejercicio gráfico para el límite de la huella inferior de la reja de cierre de la puerta –+2,42 m– es un poco más baja que la +2,85 m conseguida en el sondeo realizado en 1991. A este respecto, conviene indicar que las arqueólogas comentaron que al fondo de este sondeo, interrumpido por la aparición del agua del freático, los materiales eran del s. XVI, es decir, que nos encontramos con materiales de relleno de fechas muy avanzadas en una cota profunda que no es de uso urbano sino muy próxima o incluida en la secuencia de la fluctuación de la lámina de agua del río. En otras palabras, que en un momento del s. XVI se está procediendo a rellenar un vacío de dominio fluvial que existe en ese lugar, observación del máximo interés que no recogen los autores que se han dedicado a este recinto. La puerta norte, que nos sirve de guía topográfica, nos muestra unas dimensiones adecuadas para el paso de una galera desde el área del río hacia el interior, donde se encontraba un espacio abierto, una dársena fluvial como parte de las atarazanas. Parece que el vano sur no ofrece soluciones constructivas similares de refuerzo de mochetas y elementos de cierre como el vano norte tal y como se observa en las fotografías y comentarios, pero nos falta el análisis arqueológico directo de modo que sólo una liberación del cegamiento –incorrectamente realizado– y una excavación de partes más profundas de este vano proporcionarían más información al respecto.
     Desde los datos y apreciaciones acumulados hasta la actualidad, podemos defender la existencia de dos vanos originales en época almohade que pudieron ser reformados con posterioridad mediante el cegamiento de la puerta sur manteniendo tan sólo la norte, que sería modificada. El modelo inicial sería de puertas abiertas al río de modo libre, incorporando posteriormente una cancela de hierro en una de ellas. La estructura de estas puertas, y por ende de la muralla en la que se insertan, deben de disponer de una altura muy superior a la que hemos deducido –unos 8 m– ya que han de permitir el paso de una galera flotando cuando el nivel de la marea lo hiciera posible. La cota de la parte inferior de la huella de la reja si que es coherente con la altura media de la lámina del río. 
     Mayor altura y anchura del muro oeste del recinto. Un detalle de no menor importancia es la altura de las roscas de los arcos de las puertas, que están muy próximas a la cota del camino de ronda. Este detalle se debe a que es la altura necesaria para el paso de los barcos, que es el elemento que manda en esta instalación. Esa y no otra es la solución a la cuestión de la mayor altura que presenta el muro oeste, de frente al río, con respecto a los laterales que se le adosan. La altura de la coronación de los muros defensivos norte y sur se debe a la lógica topográfica de relación con el relieve descendiente del Arenal, al exterior. La altura del muro del frente fluvial está forzada por las dimensiones de los barcos y la altura de la lámina de agua presentando 1,20 m de mayor altura que las otras. No valen por tanto las apreciaciones que a este respecto proponían García Tapial y Cabeza Méndez. 
     Otro tanto hay que decir sobre la mayor anchura de este muro oeste con respecto a los demás del recinto. La razón es que se cimenta en el propio lecho del río (dominio del Tagarete y Guadalquivir) y funciona como muro frente a la corriente regular del mismo y frente a los embates de sus crecidas invernales por lo que ha de ser de especial espesor para mantener su solidez estructural. en este sentido hay que hacer constar que el muro no presenta ningún asiento, grieta o desplome después de una trayectoria multisecular y de infinidad de circunstancias históricas y naturales acaecidas desde entonces, de lo que se deduce su fortaleza constructiva.
     Defensa. Doble parapeto y torres
. Se ha aludido por parte de Domínguez Berengeno y de Mora al sentido militar del recinto pero las soluciones defensivas expuestas por los autores han sido limitadas para lo que ofrece la realidad del conjunto. Uno de los aspectos de mayor interés en el sentido defensivo es el doble parapeto almenado que presenta, que no paramento. en la actualidad el doble parapeto es visible en el muro sur con merlones, en el muro oeste aunque sin merlones y en un pequeño sector del muro norte, sin merlones conservados. El mismo modelo presenta el sector visible hasta la coronación de la coracha de la Torre del Oro, posterior, con algún merlón original. Valor lo menciona como un hecho, anotando que se trata del único sector amurallado de la ciudad que lo presenta, pero no ofrece explicación alguna. Mora, igualmente, lo asocia a los recursos defensivos pero no explica cual es su sentido. Tan sólo García Tapial y cabeza ofrecen una hipótesis explicativa asociándola a un momento medieval cristiano, siendo cárcel de caballeros, cuando sería construido para evitar agresiones exteriores y revueltas interiores.
     El doble parapeto implica que el enemigo puede asediar por ambos lados de la muralla. Si para la coracha de la Torre del Oro esta virtualidad es evidente ya que se trata de un muro aislado en el exterior de la cerca, para este recinto supone que el enemigo puede asediar tanto por fuera del recinto como por el interior del mismo. Ello implica que las puertas hacia el río estarían con libre acceso en el momento constructivo inicial, como proponemos, de modo que el enemigo podría incluso entrar por barco. Este doble parapeto con su merlatura logra desarrollar una defensa de las atarazanas en el lado del río desde arriba y con un paseo de ronda más ancho que permite mayor acopio de tropas en su caso, tanto contra posibles acercamientos de embarcaciones a las cortinas como a las puertas. 
     Domínguez Berengeno ve anómalo que la defensa de la única puerta que conoció para su trabajo se realizara desde dos torres lejanas ubicadas en las esquinas, la cuadrada de la esquina suroeste y la ochavada de la esquina noroeste. Este autor entendía que debía disponer de torres de flanqueo a ambos lados de la puerta pero no sabía que había otra puerta ni pensó en el modelo de defensa superior desde el paseo de ronda con doble parapeto. Mora mantiene este esquema explicativo al entender la defensa de las puertas desde las dos torres extremas aunque no comenta nada más al respecto. 
     La Torre de la Plata también se incorpora al esquema defensivo que estamos describiendo. Las torres ochavadas, típicas del mundo almohade y de momentos cristianos posteriores, se ubican usualmente como albarrana de una coracha, caso de la Torre del Oro, Tarifa, Badajoz o Cáceres, o como esquina en los recintos aunque en este caso ofreciendo todo el cuerpo fuera de los muros, como en Écija, Niebla, etc. La Torre de la Plata ofrece varias caras al exterior y otras sobre los muros norte, oeste y al interior, mostrando saeteras en todo su perímetro. Con ello se indica lo mismo que el doble parapeto, que el enemigo puede estar en todo su alrededor, tanto por fuera como por el interior del recinto. Otra cuestión que indica la ubicación de la torre es que este punto se consideraba de especial fragilidad en el momento, quizás por ser el que daba a tierra, en el Arenal. 
     Evidentemente, esta reflexión sobre los elementos y la lógica defensiva acompaña a la consideración de la existencia de la dársena fluvial interior. 
     Propuesta de reconstrucción estructural y fases de las atarazanas almohades de Isbiliya
     La cota de rasante actual en la casa de la moneda es de +7,40 m (+6,34 junto a la puerta norte), muy por encima de las cotas almohades, y las construcciones existentes no permiten desarrollar amplias excavaciones. Para la reconstrucción estructural del interior de las atarazanas proponemos una serie de argumentos que no están comprobados arqueológicamente hasta el momento actual sino de forma indirecta. A partir de las consideraciones expuestas aportamos unas imágenes comprensivas que acompañan al resumen explicativo de la hipótesis de estas atarazanas. 
     El recinto fundacional de 1184, de nueva construcción, tendría forma trapezoidal adelantado desde la cerca urbana hacia el río. este recinto contendría una dársena fluvial interior a la que se accedería por las dos puertas abiertas en el muro occidental; al fondo se dispondría, a una cota desconocida por ahora, pero en seco, un terraplén que daría acceso a un número indeterminado de naves dedicadas a la construcción, reparación y refugio de los navíos; estas naves estarían adosadas a la muralla como es usual en otros ejemplos de la Península Ibérica. La superficie total del recinto alcanza los 9.254 m2 y la distancia entre los muros paralelos este y oeste, entre el frente y el fondo, es de 105 m.
     Para determinar el número y dimensiones de las naves hemos observado otros ejemplos. No hay restos visibles de atarazanas islámicas en la Península Ibérica pero existe el ejemplo de las atarazanas del s. XIII conservadas en Alanya (Turquía) que tiene 5 naves de 7,5 m de anchura y de 31 a 40 m de longitud. Esas dimensiones parecen haber sido adecuadas para guardar galeras contemporáneas en el ámbito cristiano, como las galeras mandadas construir en 1275 por Carlos de Anjou, rey de Sicilia, que tenían 4.45 m de anchura y 39.3 de longitud. es por ello que pensamos que en el recinto de la moneda pudieron existir hasta 7 o 8 naves que suponen el máximo que garantiza una accesibilidad posible para las galeras en el espacio trapezoidal disponible con una anchura de 7,5 m cada una, aunque podrían ser algo más estrechas, medidas deducidas de la anchura de las puertas del muro. 
     La dimensión de fondo asignada a cada nave podría ser de unos 40 m, similar a las de otras atarazanas medievales. A ambos lados de las naves restarían dos amplios espacios de trabajo y almacenamiento de enseres necesarios para el trabajo y desarrollo de las actividades asociadas, pudiendo existir edificaciones anejas. La ubicación de estos espacios en los extremos norte y sur del área ocupada por las naves sugieren la ubicación lógica del acceso al arsenal desde la ciudad siendo el extremo norte el más apropiado para ello. 
     Desde la fachada de la edificación de las naves hasta el muro de acceso occidental restan 65 m. esta distancia y espacio son suficientes como para permitir la entrada de las galeras, maniobrar sobre el agua y subirlas por el terraplén o pendiente de acceso hasta el interior de las naves. Entendemos que el encaje de estas dimensiones y funcionalidades constituyen una prueba más de la viabilidad del modelo de estas atarazanas. La estructura de las naves que hemos dibujado es de hileras de arcadas sobre pilares de ladrillo y cubierta de madera con teja a dos aguas, similar al de las reales Atarazanas de Alfonso X, de mayores proporciones pero que presentan un indudable sabor y tecnología andalusí.
     Las atarazanas de Abu Ya’qub serían modificadas en 1221/1222 al añadirle la coracha, que dibuja un quiebro en ángulo para respetar las bocas de acceso a la dársena y rectificar su alineación con sentido transversal al cauce del río para rematar finalmente en la Torre del Oro. Esta obra tardía puede considerarse de defensa del área del puerto en el Arenal como ha sido interpretada hasta ahora pero también de defensa de las propias atarazanas adquiriendo su sentido completo tras la personalización de esta infraestructura militar en el recinto de la Casa de la Moneda.
     Las atarazanas almohades tras la conquista cristiana: las «atarazanas viejas»
     Nuestra intención es comentar algunas cuestiones relativas a este espacio en el bajo medievo cristiano, sólo sobre aspectos que incidan en aclarar detalles o elementos existentes en el monumento. El relato tradicional, por repetido y único, de la funcionalidad de este recinto en el bajo medievo cristiano es que fue usado como cárcel de los caballeros o Atarazana de los caballeros. De acuerdo con la documentación recogida, el aprovechamiento como cárcel de caballeros, corral de vecinos, teatro de comedias y huerta está atestiguado durante el siglo XV y parte del siglo XVI pero no antes. Para momentos anteriores se suele citar la fundación de esta cárcel de caballeros por Alfonso X, noticia que procede únicamente de Peraza:
     Una excelente obra que este prudentísimo rey (Alfonso X) hizo en este tiempo…desde una puerta, que está dentro de esta ciudad, por la qual entran al barrio, llamado corral de Xerez, hasta otra puerta que llaman de Xerez que es buena distancia, hizo una cárcel noble para los cavalleros, e hijos dalgo…que ya sean presos por la justicia, sean puestos en algún preeminente lugar, el qual es tal, que demás de ser fuerte, tiene muchos, y muy buenos aposentos, en que cada uno de los cavalleros presos, se ayan de aposentar, y en estos aposentos, entran muy gran parte de la muralla, y muchas Torres, hasta venir a la noble Torre llamada del Oro…tiene más este gran sitio llamado Atarazanas, una no pequeña Plaza dentro de sí, para que aunque estén presos los cavalleros executen sus Armas, y cavallos justando, jugando a las cañas, corriendo Sortija, y imponiendo cavallos, para que el uso de los cavalleros no se aya de entorpecer, y por que la humanidad de los hombres, demanda á las vezes otra manera de recreación, hay junto a esta Plaza de la que vengo hablando, una huerta llena de Arboles, con una calle de ellos, hecha á un lado, donde toman placer, jugando á los bolos, y barras, y sentándose á ver las flores, y los arbores frutos que les den placer, y para el consuelo de las Animas, tienen los Nobles que allí prenden una iglesia Noble, aunque pequeña, donde les digan misa, aunque ya esta con las inundaciones del rio, toda llena de lama, y ya no se dize misa allí.
     Peraza escribe el grueso de su obra hacia 1535-1536, y describe el lugar que aún está en uso como «atarazanas» pero nadie ha aportado documento alguno que avale la tradición que defiende este autor acerca de la fundación por Alfonso X de esta cárcel. De la época del rey Sabio existe una referencia indirecta a su nombre, que sería el de «atarazana vieja» citado por González, 
     Los castellanos llamaron después a esas atarazanas (las de Alfonso) como nuevas, no se si en comparación a las viejas desaparecidas o conservadas. en 1277, se deslinda una finca «cerca del adarazana nueva» y del pontoncillo morisco, tendido sobre un  desagüe de la ciudad.
     Las descripciones existentes dividen el uso del espacio en dos partes, una más próxima a la ciudad que se encontraría a una cota más elevada y otra más cercana al río, con función de huerta, que se encharcaba fácilmente por las crecidas del río. Esto ha sido verificado en parte por los sondeos practicados al documentar escombros del siglo XVI a una profundidad muy notable, inundable con claridad. Esta descripción coincide con la dualidad de espacios que asigno a las atarazanas almohades: el área construida de los refugios que se consolidará como espacio de más fácil aprovechamiento urbano y la dársena en la parte occidental cuyo aterramiento fue más lento. 
     Las observaciones de los elementos arquitectónicos ofrecen una profunda transformación de la Torre de la Plata con un recrecido general y la construcción de dos cámaras góticas superpuestas que anulan las saeteras almohades y construyen dos ventanas por cada lateral que no son otra cosa que huecos para ladroneras o matacanes, dispositivos de tiro vertical como los que se construyeron en la Torre del Oro. Este hecho permite afirmar diferentes cuestiones, como:
     – La reforma de ambas torres, del oro y de la Plata, con el refuerzo defensivo de nuevos dispositivos de tiro vertical, debió producirse al mismo tiempo, en las décadas posteriores a la conquista de la ciudad, cuando estaba activo el peligro benimerín.
     – Ese refuerzo de la Torre de la Plata en todos sus lados indicaría que seguía siendo válida para defender el recinto, por lo que se mantenía activo como atarazanas. 
     – Las atarazanas almohades, conquistadas, servirían con su misma funcionalidad al rey Sabio, sumando sus refugios para 7 o 8 galeras, según hemos propuesto, a los de las Reales Atarazanas construidas de inmediato, por lo que todo el Arenal devino en un área militarizada por la marina real.
     – La reforma del vano norte del muro oeste de la «Atarazana del Río» incluyendo la cancela de cierre y el arco exterior asociado para ocultar la parte alta de la reja, ha de estar relacionada con momentos del bajo medievo cristiano. La modificación que sufre el sistema de acceso supone una evolución en el modelo de defensa de las instalaciones, pasando del tradicional islámico de puertas abiertas defendidas desde el adarve al más reforzado al sumarle la reja que dificulta en mayor medida un posible acceso del enemigo. No sabemos si esta actuación estuvo acompañada con el cegamiento de la puerta sur, lo que resulta lógico, o si esta se cegó con anterioridad manteniendo un solo vano de acceso directo que después se reformaría.
     – No sabemos tampoco si las construcciones de las Atarazanas de los Caballeros reutilizaron en parte las estructuras almohades una vez abandonado el uso como infraestructura naval. Los sondeos arqueológicos realizados en esa parte no han ofrecido datos al respecto.
     – Los paramentos de mampostería que se observan en algunos laterales de la Torre de la Plata han de relacionarse de manera evidente con reparaciones en la Edad Media y sobre todo Moderna. La estructura original de la Torre, a base de centros de tapial con aristas de sillares encadenados de menor tamaño que los de la Torre del Oro se conservan visibles en la rasante actual, como indica Mora. No tienen fundamento, por tanto, las razones que exponía Domínguez Berengeno al defender una posible cronología cristiana inicial para esta torre basándose en que estaba construida en mampostería como otras cristianas.
     Con respecto al modelo de estas atarazanas almohades, estamos ante un ejemplo fluvial, las únicas de este tipo existentes en el mediterráneo junto con la Tersana de Pisa. el resto de atarazanas suelen abrir sus bocas de forma directa a la orilla del mar que fluctúa tan sólo entre 20 y 40 cm entre las mareas. El número de naves de las atarazanas mediterráneas medievales es variable, entre 3 y 7 por lo general salvo excepciones, con un fondo para los refugios de en torno a 40 m, una anchura entre 6 y 8 m y cubiertas variables, siendo muy comunes las abovedadas en el ámbito oriental. Las de Sevilla y Pisa, aparte de ser ambas fluviales, tienen en común el modelo estructural. El Arsenale Repubblicano de Pisa, la Tersana, se construye a mediados del s. XIII y consiste en un gran recinto amurallado cercano a las 6 has. con una sola boca de acceso hacia el río Arno. El agua penetraba desde el río hasta el interior donde se desarrollaría un canal en cuyos laterales había 80 naves o refugios, según las descripciones de la época. Redi piensa que quizás fuera una exageración esa noticia pero existe espacio como para 40 refugios, aunque no se dispone de excavaciones arqueológicas que hayan verificado los datos. Ambas atarazanas, Sevilla y Pisa, resguardan los barcos en diversos refugios paralelos que se encuentran en el interior de un recinto fortificado con dársena interior de agua que se abre al río por una o dos puertas. Todo el conjunto está defendido por la muralla exterior para evitar el acceso del enemigo del que defenderse desde sus adarves. Un conjunto similar de dársena interior y naves se puede observar en las atarazanas de Túnez según se representa en el tapiz nº 10 de la serie de la conquista de Túnez por Carlos I (1535), que se conserva en el Alcázar de Sevilla. El modelo repreenta un recinto en seco junto al mar al que se accede por una puerta monumental que da paso a un espacio aterrado y 6 naves abovedadas para guardar los barcos.
     La información arqueológica que disponemos en la actualidad es suficiente por sí misma para asegurar que se trata de un recinto propio para unas atarazanas y de cronología almohade, aunque no existieran fuentes árabes que las mencionaran. La ubicación, muros, dobles parapetos, vanos y torres que configuran el recinto y los datos estructurales, topográficos y arqueológicos ofrecidos por el análisis de la puerta, así como los resultados del sondeo arqueológico de 2001, constituyen elementos y datos empíricos que permiten defender la existencia de las atarazanas almohades en los términos que se han expuesto. 
     Este conjunto de Isbiliya constituye el ejemplo más antiguo de atarazanas medievales con importantes restos reconocibles de la Península Ibérica. De él subsisten visibles gran parte del recinto murado con los accesos y la Torre de la Plata. Los restos posiblemente reutilizados de las edificaciones de las naves y los de la Cárcel de los Caballeros permanecen bajo el actual conjunto edificado de la casa de la moneda sin conocimiento de su estado de conservación. También permanece expedita una porción amplia de la antigua dársena que en sí misma adquiere ahora un valor como espacio vacío, idóneo para desarrollar un proyecto de valorización adecuado a su importancia patrimonial desvelada. Esperamos que esta oportunidad pese de forma decisiva frente a las continuas propuestas que han existido por amortizarlo con edificaciones ajenas a esta realidad y de funcionalidades discutibles cuando menos (Fernando Amores Corredano, Las atarazanas almohades de Isbiliya (Sevilla). Archivo Hispalense. Núm. 306-308. Año 2018. Tomo CI. Córdoba, 2018). 
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viernes, 4 de septiembre de 2026

La Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, en Cazalla de la Sierra (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia de Nuestra Señora de Consolación, en Cazalla de la Sierra (Sevilla).   
   Hoy, 4 de septiembre, la Orden de San Agustín celebra la Solemnidad de Nuestra Señora de la Consolación, una semana después de la solemnidad de San Agustín, con el rango de solemnidad.
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la Iglesia de Nuestra Señora de Consolación, en Cazalla de la Sierra (Sevilla).   
     La Iglesia de Nuestra Señora de Consolación, se encuentra en la plaza Mayor, 2; en Cazalla de la Sierra (Sevilla).
   Adosado a una puerta de las antiguas murallas almohades, en las que se realizaron diversas obras y reformas en estilo mudéjar, se levanta este templo, uno de los más destacados de la arquitectura sevillana. Presenta tres momentos constructivos diferentes. El primero puede fecharse en los siglos XIV y XV, construyéndose entonces una iglesia mudéjar con tres naves, ábside poligonal y torre-fachada. A partir de 1538 se inicia una segunda etapa, que no llegó a finalizarse, en la que se derribó parte de la obra anterior, comenzándose la construcción de un nuevo templo de planta rectangular con tres naves cubiertas con bóvedas vaídas casetonadas, soportadas por grandes pilares con columnas adosadas. La tercera fase tuvo lugar en el segundo tercio del siglo XVIII, reformándose los tramos aún existentes de la primitiva iglesia mudéjar, que se cubrieron con bóvedas de cañón y lunetos, y levan­tándose la portada lateral. Elementos destacados del con­junto son, en primer lugar, la torre-fachada compuesta por dos núcleos claramente diferenciados y con una portada ojival, que conserva restos de pinturas murales, y en segundo término, el interior renacentista, cuyos pilares, rematados por dados de entablamento en los que se sitúan relieves con apóstoles y santos, son una copia bastante fiel de los soportes empleados en la Sacristía Mayor de la catedral de Sevilla. Con la obra renacentista se relaciona la inscripción situada en uno de los muros exteriores, que se fecha en 1538.
     El retablo mayor, compuesto por banco, dos cuerpos de tres calles separadas por columnas corintias y ático, procede del convento franciscano de San Sebastián de Carmona y puede fecharse en el primer tercio del siglo XVII. En él se han colocado diversas esculturas y relieves de diferentes épocas y estilos. Destacan las escenas de la Anunciación y Circuncisión, así como las imágenes de San Pedro y San Pablo, correspondientes al desaparecido retablo mayor, contratado por Juan de Oviedo y de la Bandera en 1592. En otros registros del retablo aparecen esculturas de San José, San Sebastián, San Miguel y San Rafael, fechables en el siglo XVIII. En la nave izquierda se sitúa un retablo constituido con elementos de altares desaparecidos, algunos de ellos pertenecientes al primitivo retablo mayor. La hornacina central está ocupada por una imagen moderna de candelero de la Virgen de la Soledad, situándose en las calles laterales esculturas de San Joaquín y Santa Clara, ambas del siglo XVIII. En el ático figura una pintura sobre tabla, que parece representar a Dios Padre, datable en el primer cuarto del siglo XVII, pero muy repintada.
     El retablo colateral derecho está formado con elementos de acarreo y en él destacan dos pequeños relieves, al parecer de los evangelistas, que pudieron formar parte de las puertas que el desaparecido retablo mayor presentaba en el lado izquierdo. En esta misma nave se encuentra un retablo recompuesto con elementos de los siglos XVII y XVIII, en cuyo ático figura un relieve de la Asunción, fechable a mediados del siglo XVII. La pila que se encuentra en la Capilla Bautismal es de estilo mudéjar.
     Por los muros de la iglesia se distribuye un abundante conjunto de pinturas barrocas. Entre otras, cabe citar un Apostolado de escuela sevillana de mediados del siglo XVII, dos lienzos de gran tamaño, que representan la Última Cena y la Comida en Casa de Simón, de recuerdo manierista, pero de la misma fecha, y las pinturas del Nacimiento y Presentación de la Virgen, correspondientes al siglo XVIII. De este mismo siglo son los lienzos de San Cristóbal, Cristo apareciéndose a Santo Domingo, el de San José y el de San Juan Bautista con el Niño Jesús. En las paredes del presbiterio están colocados dos lienzos, uno de ellos atribuido a Ignacio de Ríes representa la Anunciación y puede fecharse a mediados del siglo XVII; el otro, dedicado a la Inmaculada, pertenece al siglo XVIII.
     Diversas piezas de orfebrería conserva la parro­quia. Entre las más destacadas están una bandeja de plata, de forma decagonal, que lleva un escudo nobiliario en el centro y una orla de grutescos, presentando el punzón de Sevilla y de los plateros Gallego y Ortega, que puede fecharse en el segundo tercio del siglo XVI; un arca de plata decorada con motivos renacentistas y medallones en los que se representan los apóstoles, correspondiente al último cuarto del siglo XVI; una cruz parroquial con temas geométricos y relieves, fechable en el primer tercio del siglo XVII; un copón de plata decorado con rocallas, que lleva los punzones de Sevilla y del platero Cárdenas, datable en la segunda mitad del XVIII; cuatro blandones de plata con motivos de rocalla, punzonados por García y Gargallo, fechables en tomo a 1800; y dos cálices de plata lisa, de principios del siglo XIX, uno de ellos obra cordobesa, punzonada Vega y Herrera (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Consolación se asienta en la parte mas antigua, al sur de la población, contigua a los restos de la muralla Almohade, que con posterioridad fueron modificados en dentro de la época mudéjar.
     La iglesia se encuentra situada en lo más alto de la  en alto de la localidad, en uno de los laterales de la Plaza Mayor, adosado a un recinto de una antigua puerta de muralla y enmarcada parcialmente en un recinto murado en el que se entremezclan los restos de la muralla almohade, cercas mas modernas, el recinto del cementerio, el atrio ante la puerta de la epístola, y la casa parroquial.
     Desde el punto de vista constructivo sobresalen sus distintos volúmenes del resto del caserío, destacando el cuerpo de la iglesia, la torre-campanario, y otros módulos cubiertos por tejas a dos aguas que hacen de nexo entre los dos primeros. 
     Es una construcción sólida donde se da la utilización de distintos materiales como piedra, mampostería, ladrillo y tapial.
     Desde el punto de vista constructivo presenta tres momentos diferentes. El primero puede enmarcarse entre los siglos XIV y XV, construyéndose entonces una iglesia mudéjar con tres naves, ábside poligonal y torre-fachada. En 1538 se inicia la segunda etapa, que no llegó a concluirse, en la que se derribó parte de la obra anterior, comenzándose la edificación de un nuevo templo de tipo renacentista, de planta rectangular con tres naves cubiertas con bóvedas baídas acasetonadas y sustentadas por grandes pilares con medias columnas adosadas en sus cuatro frentes. La tercera fase tuvo lugar en el segundo tercio del siglo XVIII, reformándose los tramos aún existentes de la primitiva iglesia mudéjar, cubriéndolos con bóvedas de cañón y lunetos, y levantándose la portada lateral. 
     Los elementos más destacados del conjunto son, la torre-fachada, compuesta por dos núcleos claramente diferenciados y con una portada ojival; y en segundo término, el interior de la iglesia renacentista, cuyos pilares, rematados por dados de entablamento en los que se sitúan relieves con apóstoles y santos, son una copia bastante fiel de los soportes empleados en la Sacristía Mayor de la Catedral de Sevilla. Con la obra renacentista se relaciona la inscripción situada en uno de los muros exteriores que se fecha en 1538. Parece ser que fue Diego de Riaño el maestro que comenzó la obra de esta Iglesia parroquial dejándola inconclusa, teniendo que ser su discípulo-aparejador Martín de Gainza, quien la concluyera tras la muerte del maestro.
     El edificio cuenta con planta irregular, al fundirse en ella dos construcciones de diferente época. Presenta una planta rectangular dividida en dos cuerpos de distinta anchura con tres naves, siendo más estrechas las correspondientes a la parte de los pies, cubierta con bóvedas de cañón y lunetos. El primer tramo de los pies de la nave central está ocupado por el coro. El testero presenta una decoración de yeserías muy planas de tipo arquitectónico que sirven de enmarque al primitivo vano de ingreso al templo y que aparece decorado en el intradós con pinturas murales. Flanqueando al coro se sitúan, en la nave de la epístola, la capilla bautismal, de planta rectangular y, en el lado contrario, se han habilitado unos aseos. En el segundo tramo se abren los vanos de ingreso laterales y, el tercer tramo está ocupado en las naves laterales por dos pilares con potentes machones que dan paso al otro cuerpo del templo, dejando entre aquellos y los muros un estrecho pasillo de comunicación. A esta altura y adosada a la nave de la epístola se sitúa una pequeña capilla de planta cuadrada cubierta con media naranja, que comunica con la nave de la epístola.  
     A estas construcciones se encuentra adosado el segundo cuerpo, mucho más amplio y diáfano, de planta rectangular con tres naves y la misma orientación que las anteriores, pero de mayor altura y anchura. Las cubiertas de esta parte del edificio son bóvedas baídas, decoradas con casetones. Los tramos de la primera nave transversal lo hacen con los denominados de "crucero", mientras que los tramos de la segunda nave se disponen en diagonal o "enrejado". Las bóvedas están soportadas por arcos de medio punto que descansan en grandes pilares con medias columnas adosadas, acanaladas y entorchadas, con capiteles decorados con temas vegetales de tradición plateresca y caulículos con figuras angélicas. El entablamento que se coloca encima de los soportes a modo de dados brunelesquianos o cimacios, que se encuentra decorado con un friso con altos relieves, con imágenes de  apóstoles y profetas. 
     La cabecera, de planta poligonal, se cubre con bóveda acasetonada, y se encuentra elevada del resto del templo por medio de una grada. En ella se abre una pequeña puerta que comunica a través de una escalera con la sacristía. Esta última presenta planta rectangular, a la que se le adosa otra estancia de las mismas características, dispuesta en sentido transversal. Se cubren con artesonados planos de madera y la primera comunica, a su vez, con la cabecera de la nave de la Epístola. En la parte opuesta, en la cabecera de la nave del Evangelio, se abre otro pequeño vano, formado por una arco carpanel que da acceso a una escalera de caracol de subida a las cubiertas.
     El edificio ocupa toda una manzana, presentándose totalmente exento, por lo que cuenta con cuatro grandes fachadas. 
     La fachada principal, correspondiente a la nave del Evangelio, se abre a la Plaza Mayor, de la cual se separa por un gran desnivel que es salvado por una escalinata. Al se un edificio de irregularidad constructiva no cuenta con uniformidad en todo su paramento, pues en ella se observan tres zonas. En un extremo, adosado a los pies, se alza el volumen de la torre fachada y la torre del reloj, que se encuentra unida a los restos de muralla. La segunda zona, corresponde a los tramos de los pies, presenta  menor altura y se aprecia exteriormente la disposición de las tres naves, cubriéndose la central con tejado a dos aguas mientras que las laterales lo hacen a una sola. Este muro se encuentra dividido en la parte superior por una sencilla línea de imposta, formándose bajo el alero del tejado un estrecho friso decorado con esgrafiados. En esta zona de fachada se abre una de las portadas principales del templo. La última zona de la fachada del evangelio es la de mayor volumen, apareciendo compartimentada por tres grandes contrafuertes circulares rematados con pináculos cónicos. En la zona superior, se abren sendas ventanas formadas por arcos de medio punto abocinados que aportan luz al interior.
     La fachada de la cabecera muestra al exterior la disposición interna del templo en tres naves. El primer tramo está enmarcado por un baquetón con remate cónico y un contrafuerte ochavado que alberga en su interior una escalera de caracol, que queda iluminada con pequeñas saeteras. El único vano que presenta este muro es un rosetón formado con molduras concéntricas. La zona central, más elevada al corresponder a la nave central, se ilumina a través de dos vanos situados en la parte superior, tiene adosada la cabecera que presenta al exterior estrechos contrafuertes que marcan su forma poligonal y que en la parte inferior se encuentran rellenos formando un talud. En esta zona existe un pequeño arco en esviaje, protegido por un tejaroz, que alberga una pintura mural. 
     Al otro lado de la cabecera se sitúa el volumen de la sacristía, adosada a la cabecera de la nave del Evangelio. En ella se abren tres vanos de distinta tipología y está cubierta con un tejado a un sólo agua que presenta un alero decorado con canecillos. Esta construcción tiene adosado en sentido transversal una pequeña estancia que corresponde también a la sacristía, dividida en dos cuerpos por una sencilla cornisa. En la parte inferior presenta dos vanos rectangulares situados a distinta altura.
     La fachada correspondiente a la nave de la Epístola aparece bastante compartimentada. El primer tramo, desde la cabecera, es el más elevado, teniendo adosada una pequeña construcción que corresponde a una de las dependencias de la sacristía. El paramento está dividido por una estrecha moldura. En la parte inferior aparece un rosetón y un azulejo, mientras que en la superior se abren dos vanos rectangulares de distinto tamaño y situados a distinta altura. En el muro correspondiente a la nave lateral al que se adosa esta pequeña construcción, está compartimentado por tres baquetones terminados en remates cónicos, donde se abren sendas ventanas formadas por arcos de medio punto abocinados y enmarcados por alfiz. A continuación de este tramo se sitúa un patio al que se accede a través de un arco que aprovecha parte de la antigua muralla. En el ángulo de intersección entre los dos tramos de la iglesia, se adosa el cuerpo de la capilla del muro de la Epístola, presentando una pequeña cúpula ochavada, rematada por linterna. A continuación de esta se abre el vano de ingreso al templo.
     Por último, la fachada Suroeste se corresponde con los pies del templo, está presidida por una torre-fachada, y la torre del reloj. 
     En cuanto a las portadas internas cabe destacar la interior del coro, ubicada en el testero de los pies, en comunicación con la portada mudéjar de la iglesia, se localiza un vano de medio punto enmarcado por medio de yeserías planas, que simulan elementos arquitectónicos de tradición clasicista. En las jambas aparecen pilastras cajeadas y en las enjutas triángulos con rosetas inscritas. Se flanquea por medio de pilastras pareadas, presentando las exteriores temas decorativos de rosetas y las interiores fuste acanalado. Las correspondientes al lado del Evangelio se han perdido en su mayor parte al situarse una pequeña puerta que comunica con la torre. Se remata con un entablamento completo con friso decorado con triglifos, que culmina en una sencilla cornisa con pináculos y un edículo, que alberga un escudo entre motivos vegetales, rematado con frontón partido. 
     Así mismo, debe señalarse la portada de la cabecera del evangelio, que comunica con las cubiertas. Probablemente proceda del primitivo templo gótico- mudéjar y está formada por un arco conopial, con estilizados baquetones que marcan la línea de imposta y descansan en basas sobre un podio. 
     Por último, citaremos la portada de la sacristía, situada en el presbiterio, está formada por cuatro piezas labradas, dos sirven de jambas, una de dintel y otra, triangular, de remate. Se decora con temas de rosetas, elementos vegetales, apareciendo sobre el dintel un ángel. En el frontón, cartela central con roleos y cabeza de querubín con jarra. Se remata con una cruz. 
     El edificio cuenta con tres portadas de ingreso situadas respectivamente a los pies del templo y en el segundo tramo de las naves laterales.
     La portada principal desde la que se accede desde la Plaza Mayor es de proporciones sencillas. Parte de un vano central arquitrabado flanqueado por pilastras planas que soportan una cornisa rematada por frontón triangular partido, flanqueado por pináculos, en cuyo centro alberga una hornacina cuadrada flanqueada por pilastras coronada por un frontón triangular con remates y cruz al centro. Junto a  esta portada, y sobre un azulejo moderno de la titular del templo, se abre un vano, cegado en la actualidad, que presenta un arco polilobulado, enmarcado por alfiz.
     La portada del lado de la Epístola está formada por un sencillo arco de medio punto flanqueado por pilastras y precedido por un pequeño pórtico que presenta un arco rebajado, que descansa sobre medias columnas adosadas, con la línea de imposta muy marcada.
     La tercera portada se encuentra situada bajo la torre-fachada, concretamente bajo el módulo que hemos denominado de caja de escalera. De clara ascendencia gótica, consta de un vano abocinado, donde se van superponiendo los arcos apuntados apoyados en baquetones que hacen las veces de medias columnas.
     La torre se encuentra situada a los pies de la iglesia, distinguiéndose en ella dos partes claramente diferenciadas. La de menor elevación es la que cobija a la escalera. Se encuentra dividida en tres cuerpos, correspondiendo el inferior al vano de ingreso, formado por arcos concéntricos apuntados, decorándose el último con dientes de sierra. En el segundo cuerpo, y sobre la línea de imposta se sitúa un pequeño arco polilobulado, enmarcado con alfiz. Este se encuentra en la actualidad cegado, presentado una pequeña saetera. En el último cuerpo  se  abren los vanos, tres en el frontal y uno en el 
lateral con arcos de herradura polilobulados. El conjunto se remata con almenas escalonadas.
     Adosado a esta torre-fachada se encuentra otro gran volumen que corresponde a la torre propiamente dicha, más elevado y dividido en dos cuerpos por una sencilla moldura. Cada uno de ellos presenta dos vanos de medio punto enmarcados por alfiz en el frontal y uno sólo en el lateral, que sirven para albergar las campanas. Dicho volumen queda rematado por un pretil donde aparecen almenas escalonadas, entre diversas molduras que forman varias cornisas. 
     Adosado a este volumen de la torre existe otro más pequeño que sirve para albergar la maquinaria del reloj. Este está dividido en dos cuerpos, presentando en la parte inferior vanos cegados, siendo los que dan a la plaza pareados. En el superior, unas pilastras sustentan el entablamento y enmarcan la esfera del reloj. Este pequeño cuerpo aparece pintado, resaltando los elementos arquitectónicos y se cubre por un sencillo tejado sobre el que se sitúa una espadaña para la campana del reloj, formada por arco de medio punto y rematada por frontón triangular que se corona con una cruz de cerrajería.
     Pocas noticias históricas se conservan del templo que debió levantarse en torno a finales del siglo XIV y principios del XV. 
     El edificio fue construido junto a una de las puertas de la antigua muralla Almohade que circundaba la población. 
     Posteriormente, debido al auge económico que se produce en la población, se decide la construcción de un nuevo templo. Este, comenzado en 1538 por la cabecera, donde se respeta la estructura del presbiterio primitivo, no llega a concluirse. La importancia la fábrica parroquial queda patente en el número de sacerdotes que la atendían, que por estas fechas superaba el número de cuarenta capellanes. La obra renacentista se encuentra estrechamente relacionada con la inscripción situada en uno de los muros exteriores "1538". Parece ser que fue Diego de Riaño el maestro que comenzó la obra de esta Iglesia dejándola inconclusa, siendo su discípulo Martín de Gainza, el encargado de finalizar la obra tras el fallecimiento de su maestro.
     Otras noticias del edificio se refieren al siglo XVIII, y en concreto al 1734, año en que se cubre de nuevo la primitiva estructura mudéjar que presentaban los últimos tramos del edificio. También por estas fechas fue construida la portada de acceso lateral situada en la nave del Evangelio. A mediados del siglo XVIII, la importancia de la población había menguado considerablemente, decayendo el auge económico, hecho que repercutió en la iglesia parroquial fuese por un número bastante reducido de religiosos. 
     Las noticias que se tienen de fechas posteriores se refieren ya a las consecuencias del incendio acaecido en 1936, donde desaparecieron la mayoría de los retablos y cuadros que adornaban la iglesia. En el incendio se perdió el retablo mayor, el dedicado a la Virgen del Monte y el Sacramental entre otros. También, se vio afectada en la Guerra Civil la rica colección de orfebrería, y textiles como casullas y paños que habían sido expuestos en la Exposición Ibero-americana de 1929. En 1937 se inició la restauración del edificio, la reposición de mobiliario y enseres, terminándose en 1947, según testimonia la lápida existente en el pórtico de acceso al templo.
     Las últimas intervenciones realizadas en el edificio se debe a los proyectos de restauración ejecutados, a partir de 1989, bajo la dirección de los arquitectos José Mª Fernández de la Puente Irigoyen y Fernando Carrascal Calle, colocándose en 1993 dos placas alusivas a la conclusión de la misma (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
   Desde el punto de vista constructivo presenta tres momentos diferentes. El primero entre los siglos XIV y XV, construyéndose una iglesia mudéjar con tres naves, ábside poligonal y torre-fachada. En 1538 se inicia la segunda etapa, que no llegó a concluirse, en la que se derribó parte de la obra anterior, comenzándose la edificación de un nuevo templo de tipo renacentista. La tercera fase tuvo lugar en el segundo tercio del siglo XVIII, reformándose los tramos aún existentes de la primitiva iglesia mudéjar, cubriéndolos con bóvedas de cañón y lunetos y levantándose la portada lateral.
     Los elementos más destacados del conjunto son la torre fachada compuesta por dos núcleos claramente diferenciados, con una portada ojival, y, en segundo término, el interior de la iglesia renacentista. Sus pilares, rematados por dados de entablamento en los que se sitúan relieves con apóstoles y santos, son una copia bastante fiel de los soportes empleados en la sacristía mayor de la Catedral de Sevilla.
     El edificio cuenta con planta irregular, al fundirse en ella dos construcciones de diferente época. Presenta una planta rectangular dividida en dos cuerpos de distinta anchura con tres naves. El primer tramo de los pies de la nave central está ocupado por el coro. Flanqueando al coro en la nave de la epístola se sitúa la capilla bautismal, de planta rectangular. En el segundo tramo se abren los vanos de ingreso laterales y, el tercer tramo está ocupado en las naves laterales por dos pilares con potentes machones que dan paso al otro cuerpo del templo.
     En esta parroquia residen las hermandades de penitencia de la Borriquita, El Cautivo, La Esperanza y el Santo Entierro. Como curiosidad, a esta parroquia le faltó por hacerse en su interior una columna más para poder ser catedral.
Horario
     De Lunes a Viernes de 11:00 a 13:00. Sábados, domingos y festivos, visita a la iglesia sólo en horario de culto (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Festividad de Nuestra Señora de la Consolación;
   Esta advocación es muy antigua en el seno de la Orden agustina y fue declarada su Patrona. Según la leyenda, Santa Mónica derramaba muchas lágrimas ante Dios en favor de su hijo San Agustín, desviado de la fe que ella le transmitiera en su infancia, y la Virgen la consoló en su oración ferviente anunciándole la vuelta de su hijo a la Iglesia y le exhortó a expresar su penitencia vistiendo hábito negro y ciñéndose con una correa del mismo color.  Según los datos históricos, en su origen, ningún lazo especial relaciona a esta advocación con la Orden Agustiniana. Consta que a mediados del siglo XV los agustinos veneraban en el norte de Italia una imagen de María bajo este nombre.  En 1439 obtuvieron los agustinos la facultad de erigir para los laicos la Cofradía de la Cintura. En 1575 el Prior General Tadeo Guidelli unió la cofradía fundada en Bolonia para dar culto a la Virgen de Consolación, que había sido fundada en 1495, a la de los Cinturados de San Agustín, con la ratificación de Gregorio XIII Buoncompagni. La archicofradía adoptó entonces el título de Cinturados de San Agustín y de Santa Mónica bajo la advocación de Nuestra Señora de la Consolación.  Al año siguiente el mismo papa, boloñés de nacimiento, le otorgó numerosas indulgencias y el título de archicofradía con poder de agregar a otras cofradías, reservando la concesión de las patentes de agregación al General de la Orden. Se le concedió así mismo a la Orden fiesta de este título mariano con misa y Oficio propios. A partir de entonces la devoción y el culto a esta advocación se propagaron constantemente, favorecidos por los papas y por el celo de los agustinos, aún en lugares donde no había conventos de la Orden.
   La iconografía tradicional nos muestra a la Virgen con el Niño en brazos, ofreciendo la correa del hábito agustino a San Agustín y a su madre Santa Mónica, ambos arrodillados a sus pies.  La Orden de San Agustín en sus tres ramas celebra en su liturgia propia la festividad de la Virgen bajo su advocación de Nuestra Señora de la Consolación el día cuatro de septiembre, una semana después de la solemnidad de San Agustín, con el rango de solemnidad (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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