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martes, 16 de junio de 2026

El Toro Osborne XX, de Manolo Prieto, en Castilleja del Campo (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Toro Osborne XX, de Manolo Prieto, en Castilleja del Campo (Sevilla).
     Hoy, 16 de junio, es el aniversario del nacimiento (16 de junio de 1912) de Manolo Prieto, diseñador del celebérrimo Toro de Osborne, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Toro Osborne XX, de Manolo Prieto, en Castilleja del Campo (Sevilla).
     El Toro Osborne XX, se encuentra en la carretera A-472, en el término municipal de Castilleja del Campo (Sevilla).
     Las 21 estructuras publicitarias conocidas como Toros de Osborne ubicadas en Andalucía no responden a un tipo único. Se trata de estructuras metálicas compuestas por un total de setenta chapas de 190 x 90 cm. que configuran una silueta de 150 metros cuadrados y 4.000 kilogramos de peso. la silueta se apoya en cuatro torretas metálicas con basamento de cuatro zapatas de seis metros cúbicos de hormigón cada una con un peso total de 50.000 kilogramos. Dos de ellos, los números II y III, ubicados en el término municipal de Alcalá de los Gazules, corresponden al tipo Toro Grande (6,5 m). Los 19 restantes responden al tipo Toro Gigante (13,13 m), no existiendo entre ellos diferencias significativas, a excepción de su tamaño, aunque si en su trazado.
     Su silueta responde a un trazado evolucionado a partir del dibujo original del diseñador Manuel Prieto, con cambios que persiguen su adecuación al sistema y proceso constructivo.
     Cada Toro Gigante posee una cimentación formada por cuatro zapatas de hormigón en masa 3 x 1 m de planta y una profundidad mínima de 2 m.
     La superficie de los Toros Gigantes se resuelve a partir de un conjunto de paños de chapa de acero galvanizado de 3 mm. de espesor y 2,00 x 1,00 metros de superficie unitaria.
     El conjunto final de la estructura y chapa alcanza un peso de unos 4.000 kg. en los Toros Gigantes y de 2.000 kg. en los Toros Grandes
     El "Toro Osborne" sintetiza de forma esquemática un mensaje simbólico y cultural que representa el toro de lidia como elemento identificativo de la cultura andaluza y española, incluso más allá de nuestras fronteras nacionales hasta el territorio francés. Símbolo polisémico, se ha convertido en auténtica comunicación universal, eficaz por la fuerza de sus infinitos sentidos, potentes asociaciones y sutiles escenificaciones. En definitiva se trata de un caso evidente de simbiosis ilimitada en el que concurren las siguientes funciones:
        - Marca-emblema.
        - Marca-signo.
        - Marca-símbolo.
        - Imagen-tótem.
        - Imagen artística.
        - Imagen universal.
        - Elemento constructivo del paisaje.
        - Marca-símbolo de Andalucía.
     La estética de su fascinante figura, integrada en el paisaje andaluz, es un permanente monumento a la publicidad inteligente y a la comunicación eficaz. En el se concentran imagen, soporte, medio y mensaje de forma armónica hasta el punto que la imagen del Toro negro ha devenido en elemento patrimonial tanto desde consideraciones estéticas como desde criterios comunicacionales.
     El soporte publicitario denominado "Toro Osborne" constituye un total de 21 ejemplares construidos entre 1957 y el final de la década de los años setenta. Los Toros, exactos y clónicos, responden al diseño del artista portuense Manuel Prieto Benítez (1912-1991), siendo construidos en los talleres de los hermanos José y Féliz Tejada Prieto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
LA VALLA PUBLICITARIA MÁS EMBLEMÁTICA: EL ORIGEN
ASÍ NACIÓ LA MARCA EN 1956
     Hace más de 60 años Osborne encargó a la agencia Azor una valla para publicitar en las carreteras su brandy Veterano. El diseñador Manolo Prieto creó entonces (1956) el diseño de un toro que se integrara en el paisaje.
     En los siguientes años, José Antonio Osborne y José Luis Gómez Bermúdez recorrieron las carreteras españolas buscando emplazamiento para los más de 200 Toros de Osborne que se colocaron. La primera valla publicitaria se colocó en 1957 en Cabanillas de la sierra (Madrid), medía 4 metros de altura y estaba fabricada en madera. Debido a su desgaste por la climatología, en 1961 se fabricó el primer toro en chapa metálica, con 7 metros de altura y desapareciendo los cuernos blancos del diseño inicial.
LA LEY DE CARRETERAS: CLAVE EN LA HISTORIA DE LA MARCA
EL PASO DE 7 A 14 METROS DE VALLA
     En 1962 se publica un decreto ley que delimita la publicidad en los márgenes de las carreteras. Este decreto obliga a retirar 20 metros toda la publicidad. A raíz de este decreto la valla de El Toro de Osborne pasa de medir 7 metros a medir 14 metros.
     Años más tarde, en 1974 se publica otro decreto que obliga a retirar la publicidad hasta 50 metros, por lo que los Toros de Osborne son reubicados.
MOVIMIENTO SOCIAL PARA SALVAR UNA VALLA PUBLICITARIA
LA PERMANENCIA DE EL TORO DE OSBORNE
     Finalmente, en 1988 y tras la aprobación del reglamento de carreteras, queda prohibido realizar publicidad en cualquier lugar visible desde carreteras y arcén. Estas son salvadas gracias a la presión social, ejercida por ciudadanos, artistas e intelectuales, y a una Sentencia dictada por el Tribunal Supremo en 1997 que “indulta” a El Toro de Osborne, entre otros motivos, por estar integrado en el paisaje español. El mapa actual de vallas de Toro de Osborne es de 92 vallas en España.
UNA MARCA NACIONAL E INTERNACIONAL REGISTRADA EN MÁS DE 176 PAÍSES
TORO DE OSBORNE, PRESENTE EN OTROS PAÍSES
     En España la imagen de El Toro de Osborne es ampliamente conocida, pero lo que pocos saben es que a nivel internacional, también lo es. En Japón recientemente se ha instalado una valla de El Toro de Osborne, e igualmente otras vallas decoran el paisaje de países como Dinamarca y México.
MUCHO MÁS QUE UNA VALLA
EL TORO DE OSBORNE ES CULTURA, ES DEPORTE Y ES SOLIDARIDAD
     Recientemente inaugurado, en Toro Gallery se recoge la historia de esta marca, vinculada no solo a las carreteras españolas e internacionales, sino que además, El Toro de Osborne ha aparecido en películas como “Jamón, Jamón”, en las zapatillas con las que Rafael Nadal ganó la Copa Davis en el año 2000 y muchos artistas de la talla de Alejandro Sanz, Juan Duyos, Miguel Palacios….han reinventado su percepción de El Toro de Osborne.
     Además, la Fundación Osborne trabaja en múltiples proyectos de carácter social, centrándose especialmente en la formación de jóvenes y el emprendimiento, además de en la conservación del patrimonio de Osborne.
     La bodega María Manuela, que data de 1841 y es uno de los cascos de la Bodega de Mora, alberga desde 2019 el espacio expositivo dedicado a los grandes hitos de Osborne desde su Fundación en 1772 y, especialmente la historia del Toro de Osborne; desde su creación en 1956 para la marca de Brandy Veterano hasta nuestros días, cuando cruzando todas las barreras, y pasando de ser un soporte publicitario a ser considerado bien interés cultural (BIC) en 1988.
     La exposición cuenta con documentos inéditos -como cartas de Washington Irving- , la misteriosa relación de la familia Osborne con Tolkien, quien escribió el famoso libro “El Hobbit” y obras de grandes autores del siglo XX inspiradas en el Toro de Osborne -piezas de Salvador Dalí, fotografías de Annie Lebovitz, Richard Avedon y Helmut Newton, diseños de Keith Haring, o un Toro de Osborne con cristales de Svarowski entre muchas otras piezas del mundo del deporte, del diseño y hasta de la música (Osborne).            
Conozcamos mejor la biografía de Manolo Prieto, diseñador de la obra reseñada;
     Manuel Prieto Benítez, Manolo Prieto. (El Puerto de Santa María, Cádiz, 16 de junio de 1912 – Madrid, 5 de mayo de 1991). Pintor, dibujante, cartelista, y medallista.
     Pese a su ingente obra, Manolo Prieto llegó a ser conocido y apreciado por ser el autor de esa emblemática obra, la silueta del toro de Osborne, que recrea el paisaje de las carreteras españolas, que en su día, y por aclamación popular, tuvo que ser “indultado” por las autoridades, por haberse convertido en un hito del arte contemporáneo, y formar “ya” parte del mismo paisaje.
     Desde muy joven se matriculó como alumno en la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia, de su ciudad natal, “donde me enseñaron a conocer los colores, porque otra cosa no podían enseñarme por su carácter particular...”. Hacia 1928 comenzó a colaborar en la Revista Portuense con una serie de caricaturas, motivado por otras que en el mismo diario hacía un artista local: Carlos García Gil. En El Puerto llegó a realizar dos exposiciones. Y el 22 de octubre de 1930 se marchó a Madrid, a la espera de una beca de la Diputación de Cádiz, que nunca llegó.
     En 1935 comienzan sus triunfos en el mundo del cartel, consiguiendo dos primeros premios en los Concursos de Carteles Turísticos Pro-Guipúzcoa. Cuando estalló la Guerra pasó a trabajar, como dibujante de propaganda, en el Altavoz del Frente. Gracias a un “pequeño enchufe” que le proporcionó su paisano Juan Guilloto —el general Modesto—, pudo presentarse voluntario con las tropas que defendían Madrid, y tener un trato especial, ingresando en el Comisariado del 5.º Cuerpo del Ejército como dibujante; más tarde fue nombrado director artístico de un periódico destinado a la tropa. También durante la contienda ingresó en la Delegación de Propaganda y Prensa del Ministerio de Turismo. Durante esta última etapa fue también dibujante político del periódico El Sol.
     Acabada la guerra trabajó para la Cámara de Comercio Alemana y, más tarde, y ya “con sueldo”, en la Embajada de los Estados Unidos, y de ahí pasó a la Sección de Prensa de la Casa Americana, donde ilustró infinidad de artículos, siempre con el seudónimo de Tete.
     Posteriormente trabajó para Publicidad Azor, donde llegó a ser director artístico y jefe de estudio durante diecisiete años. En esa agencia fue donde diseñó el actual logotipo de Osborne: el famoso toro que se ha hecho inconfundible en las carreteras españolas.
     Durante diecisiete años 1940-1957, estuvo colaborando ininterrumpidamente como dibujante de las célebres Novelas y Cuentos, donde llegó a realizar casi un millar de portadas de dicha publicación.
     La Asociación de Dibujantes le concedió en 1948 el Lápiz de Oro. En 1951 obtiene el Primer Premio en el Concurso Carteles de Toros de la Dirección General de Turismo. De 1952 es la Medalla de Oro de Renfe en el Concurso de Carteles de la CICE (Italia) así como el Primer Premio en el Concurso de Carteles de Aviación y Comercio (Aviaco) y el Primer Premio en el Concurso Internacional de Chritsmas Hallmark Art Award de New York. En 1953 realiza el cartel para anunciar la Feria de Primavera de El Puerto, su ciudad natal. Consiguió el Primer Premio del Concurso de Carteles anunciadores de Festivales de España 1956, que convocaba el Patronato de Información y Educación Popular del Ministerio de Información y Turismo. Consiguió cuatro primeros premios en carteles: 1952, 1958, 1963 y 1969, para anunciar la Corrida de la Beneficencia, de Madrid.
     Dos segundos premios en el mismo certamen de carteles, en los años 1956 y 1959. Y un tercer premio en la edición de 1953.
     Durante tres ediciones: 1964, 1967 y 1969, sus obras sirvieron para anunciar la corrida de La Prensa, de Madrid.
     También en 1969 obtiene el primer premio de carteles para anunciar las Fiestas de San Isidro.
     Y después de estos avatares decidió cambiar de profesión —sin abandonar el cartel—, y se hizo escultor de medallas, habiendo realizado centenares de ellas hasta los últimos días de su vida. Trabajó para la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, así como para el Instituto Numismático. Entre sus medallas más célebres destacan la de Juan XXIII (1963), que realizó para el Concilio Vaticano II; la del pintor Velázquez (1963); la Conmemorativa del Canal Isabel II (1967); la casada infiel (1974); Abelardo y Eloísa (1978); así como su importante colección sobre la tauromaquia.
     En 1979 obtiene el Premio Internacional de Medallas Isidro Cistaré y en 1983 fue premiado con el prestigioso Premio Tomás Francisco Prieto.
     En 1984 es nombrado académico de la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia, de El Puerto de Santa María, tomando posesión en 1987, con la lectura de un discurso de ingreso sobre El cartel, arte y ciencia y lo que sé de su historia.
     En los últimos años de su vida donó gran parte de su obra: bocetos, carteles, pinturas y medallas a su ciudad natal. Con posterioridad a su muerte se creó la Fundación Manolo Prieto, para velar por dichos bienes donados, e investigar y difundir su vida y su obra (Francisco M. Arniz Sanz, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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Más sobre la localidad de Castilleja del Campo (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

La pintura "Santa Escolástica y Santa Lutgarda", anónima, en el Retablo de San José, del Convento de San Clemente

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "Santa Escolástica y Santa Lutgarda", anónima, en el Retablo de San José, del Convento de San Clemente, de Sevilla.
     Hoy, 16 de junio, en el monasterio de monjas cistercienses de Aywières, en Brabante, territorio de la actual Bélgica, Santa Lutgarda, virgen, insigne por su devoción al Sagrado Corazón del Señor (1246) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
       Y que mejor día que hoy para ExplicArte la pintura "Santa Escolástica y Santa Lutgarda", anónima, en el Retablo de San José, del Convento de San Clemente, de Sevilla.
   El Convento de San Clemente [nº 55 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 66 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle Reposo, 9; en el Barrio de San Lorenzo, del Distrito Casco Antiguo.
   En una de las dependencias del Convento de San Clemente, podemos contemplar el Retablo de San José con el Niño; se trata de un retablo anónimo de mediados del siglo XVIII.
     La pieza muestra una estructura principal que consta de cuerpo principal y ático. En el cuerpo principal figura una hornacina central que alberga una escultura de San José con el Niño Jesús - aunque en la actualidad no está presente esta última imagen; a ambos lados del cuerpo principal se disponen cuatro óvalos que contienen representaciones pictóricas de Santa Escolástica y Santa Lutgarda, Santa Matilde y Santa Humbelina, Santa Ana y la Virgen y San Joaquín. en el ático se muestra una pintura de perfil mixtilíneo que representa a la Virgen del Carmen con el Niño.
     Toda la superficie del retablo está decorada con policromía en tonalidades pasteles -rosas, amarillos, azules y verdes- que imitan mármoles jaspeados; igualmente, los elementos estructurales como arcos, pilastras, perfiles de óvalos, y motivos ornamentales -florones- están policromados en dorado, ofreciendo una imagen suntuosa y exuberante del conjunto. 
     La pintura en cuestión, anónima de mediados del siglo XVIII y con unas medidas de 0'65 x 0'31 m., muestra una representación de las santas Escolástica y Lutgarda. En la zona de la izquierda se encuentra Santa Escolástica, quien fuera la hermana gemela de San Benito, nacida en 480 y fallecida en 547. Como es habitual en su iconografía, está representada como abadesa benedictina, ataviada con hábito negro, portando en su mano derecha el báculo que la identifica como abadesa y llevando su mano izquierda hacia su corazón. Su rostro es el de una mujer madura, de tez pálida y pequeños rasgos faciales. Sobre su cabeza una halo dorado alude a su santidad. En la derecha se encuentra Santa Lutgarda, mística cisterciense en el monasterio de Ayvières (Brabante), nacida en 1182 y fallecida en 1246, quien está ataviada con el hábito blanco de la orden del Císter, sobre el que destaca una cruz roja. Porta en su mano izquierda un báculo y en su mano derecha un libro cerrado. 
     Las santas se encuentran dispuestas en una escenografía arquitectónica que remata, en la zona superior, con un arco de medio punto, adaptándose al formato tetralobulado del soporte pictórico.
     En la zona inferior, debajo de cada figura, aparece una inscripción con sus respectivos nombres. (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Santa Lutgarda, virgen;
     Mística cisterciense nacida en 1182, religiosa de Saint Trond. Murió en 1246 en el monasterio de Ayvières, en Brabante, dependiente de la abadía de Aulne. En 1235 Santa Lutgarda quedó ciega.
     Mientras estaba en éxtasis, Santa Osanna de Jouarre le habría revelado su nombre y su historia.
     Durante el acceso febril que precedió a su muerte, creyó ver a Cristo en la cruz, quien desclavaba una de sus manos para atraerla hacia él y hacerle besar la herida de su costado.
     Esta leyenda repite la visión análoga de San Francisco de Asís.
     El intercambio de corazones es otro tópico de la hagiografía mística.
     En el siglo XVIII esta mística de Brabante se hizo popular en Bohemia.
     Sus atributos son el crucifijo y un rosario. Mientras ella estaba arrodillada ante el crucifijo, un chorro de sangre que brotó de la herida de Cristo le humedeció los labios. La escena forma pareja con la lactancia mariana de San Bernardo  de Claraval (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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Más sobre el Convento de San Clemente, en ExplicArte Sevilla.

lunes, 15 de junio de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario y San Patricio, Torres Vigías de Huarea, de La Rábita, y de Punta Negra, y Castillo de La Rábita) de la localidad de Albuñol, en la provincia de Granada

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario y San Patricio, Torres Vigías de Huarea, de La Rábita, y de Punta Negra, y Castillo de La Rábita) de la localidad de Albuñol, en la provincia de Granada.
     Municipio de interior y agrícola y a la vez costero y marino. Se puede disfrutar del turismo de sol y playa en la población de La Rábita, en el Mediterráneo, o practicar senderismo en parajes como la Majada de los Campos. Dar un paseo por las laberínticas calles del casco antiguo es impregnarse de historia. Se pueden contemplar edificios como la Casa de las Margaritas, donde se alojó el escritor granadino Pedro Antonio de Alarcón para escribir parte de su obra.
     La Iglesia Parroquial de la Virgen del Rosario (también conocida como de San Patricio) es el monumento más emblemático de Albuñol. Su origen data de 1616 por el convento de San Gregorio e Iglesia Parroquial de la Virgen del Rosario, que se encontraban ubicados en el mismo lugar que ocupa hoy la Iglesia.
     Albuñol destaca también por su belleza natural. Pasar unos días en esta localidad significa además tranquilidad y descanso. Muy especial es la playa Naturista del Ruso, cuyas limpias y cálidas aguas darán siempre una excelente acogida al visitante. En Albuñol existen también parajes montañosos, así como senderos, cuevas y otros atractivos ideales para el turismo rural y activo. Destaca la Cueva de los Murciélagos, yacimiento arqueológico del Neolítico. Ubicado en tan abrupto paraje que la senda que lleva hasta ella se conoce como la Ruta de las Angosturas.
     El 17 de marzo Albuñol celebra, en honor de San Patricio, sus fiestas populares y patronales. El 25 de julio El Pozuelo celebra a Santiago Apóstol y La Rábita lo hace el 15 de mayo, en honor de San Isidro Labrador, y después el 8 de septiembre en honor a la Virgen del Mar. A finales del mes de octubre se celebra la Feria del Vino y la Tapa, donde visitantes y autóctonos se reúnen en torno a la tradición vinícola y gastronómica de la comarca.
     Región: Costa Tropical
     Código Postal: 18700
     Distancia desde Granada: 101 Km
     Gentilicio: Albuñolenses
     Acceder a su website: www.albunol.es (Diputación Provincial de Granada).
     Este municipio es la puerta de la Baja Alpujarra y capital de la comarca formada por la fachada litoral de la Contraviesa. Al término de Albuñol pertenece el yacimiento neolítico de la Cueva de los Murciélagos, donde en 1831 se descubrieron 66 esqueletos humanos con su ajuar perfectamente conservado: trajes, cestos y calzados de esparto, cuchillos, vasijas de cerámica cardial y una diadema de oro; objetos de gran valor custodiados en los Museos Arqueológico Nacional y Provincial de Granada, y cuya antigüedad, según las últimas pruebas científicas, se remonta a los inicios del V milenio a.C. Por su parte, en la Rambla de Huarea y en la cortijada de la Ermita del Palomar, han aparecido restos calcolíticos y romanos. La alquería nazarí de Hisn al-Bonyul -Castillo Bonito- formó parte de la tahá o distrito nazarí de Sahil, Céjel Grande o Gran Costa, que agrupaba prácticamente toda la Contraviesa. Tras la conquista castellana se integró en el señorío de los Céjeles, con capital en Torvizcón. Dicho señorío, al que pertenecieron las tahas de Sahil y Suhayl, fue vendido en 1505 por la reina Juana a don Luis Zapata Portocarrero, y pasó a mediados del siglo XVII al condado de Cifuentes.
     El urbanismo de Albuñol, al pie de la rambla homónima, presenta un caserío diferente al de los núcleos alpujarreños, con casas de tres plantas de porte urbano, sobre todo en la calle Real, debido al auge de la población en el siglo XIX, alentado por la producción vinícola -llegó a ser cabeza de partido judicial en 1834-, hasta la crisis de la filoxera de 1883, que sumió a la ciudad en un largo ocaso. Cuenta con dos ermitas dedicadas a San Marcos y San Antonio de Padua, reconstruidas modernamente, y con un convento de Hijas de Cristo Rey, que guarda recuerdos de la cofundadora de la orden, con don José Gras Granollers, sor Inés de Jesús, natural de Albuñol. Posee también algunos altares urbanos, como la hornacina barroca del Ecce Homo (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Albuñol, con categoría de ciudad por concesión de la Corona, se sitúa entre dos ramblas, la de Ahijón y Aldáyar, que forman un amplio anfiteatro al pie del cerro de Las Yeseras, derivación secundaria y poco elevada de la sierra de la Contraviesa. Distribuye su población en varias cortijadas, aldeas y diseminados como son Los Chaulines, La Ermita, La Rábita, El Pozuelo y Los Castillos, estos tres últimos situados en la costa.
     El castillo de la Rábita, la cueva de los Murciélagos o la Casería forman parte del patrimonio cultural de Albuñol.
     El municipio de Albuñol pertenece a la Demarcación Paisajística de Costa Granadina (Guía Digital del Patrimonio Cultural).
Historia.-
     La historia de esta población se remonta al Neolítico, como lo atestiguan los restos arqueológicos encontrados en la Cueva de los Murciélagos. Se trata de varios esqueletos con su ajuar funerario y restos de la indumentaria con la que estaban amortajados. Estos restos se conservaron durante un tiempo en el Museo Arqueológico Nacional y posteriormente se cedieron en parte al Museo Arqueológico de Granada. En cualquier caso, sólo se conoce documentación escrita de Albuñol a partir del siglo XV.
     Este municipio es de probable origen romano y alcanzó su máximo esplendor en la época árabe-andalusí gracias a sus recursos agrícolas. Albuñol se convirtió en la capital del Gran Cehel o Gran Costa y estaba defendida por la fortaleza de La Rábita, hoy desaparecida. En el año 1505 don Luis Zapata adquiere el Señorío de Albuñol a doña Juana, hija de los Reyes Católicos, recibiendo así el título de ciudad. En los primeros años del siglo XVII sufrió una gran despoblación con la expulsión de los moriscos, a raíz de la sublevación de Aben Humeya, siendo repoblado más tarde con castellanos, gallegos y leoneses, pasando a pertenecer al Señorío del conde de Cifuentes. A finales del siglo XIX y principios del XX, también fue muy nombrada esta localidad, debido a un destacado político llamado Natalio Rivas, que fue varias veces ministro, además de hijo ilustre de la villa y diputado a Cortes (Diputación Provincial de Granada).

Iglesia de San Patricio, y de Nuestra Señora del Rosario.-
     La primitiva iglesia de Albuñol se consagró en 1616, aunque su actual aspecto clasicista deriva de su ampliación o reedificación en el año 1803, bajo la dirección del arquitecto Juan de Mata Velasco. Destaca de su exterior la fachada entre dos esbeltas torres cuadradas con dobles apilastrados en las aristas, derivación, como en el caso de Órgiva, del empaque urbano del santuario de las Angustias de Granada. En ella se abre la portada de medio punto, buena obra de cantería en­tre pilastras con capitel de mutilos, siendo muy semejante la portada del lado del Evangelio, flanqueada por pilastras toscanas. El interior presenta coro alto en el hastial y tres naves se­ paradas por arcos de medio punto, con apilastrados que rematan en molduras salientes sobre cornisas corridas. Se cubre la central mediante bóveda de cañón con fajones y lunetos, mientras las laterales presentan cinco tramos de aristas. El crucero se cierra mediante cúpula sobre pechinas, empleándose bóvedas de cañón en sus brazos y en la capilla mayor.
     El testero de la capilla mayor se adorna con cuadros devocionales del XVIII relativos a San Francisco y Santa Clara, Santa María Magdalena, el Buen Pastor y San Francisco. Ostenta en su centro un tabernáculo de mármol rojo con cúpu­la gallonada sobre columnas, uno de los pocos elementos que se salvaron de las destrucciones de 1936, junto con los dos altares toscanos del crucero, del mismo material, todos ellos obras de diseño neoclásico trazadas en 1801 por Fran­cisco Aguado. En el centro del tabernáculo se exhibe una custodia u ostensorio, labrada en plata en el siglo XIX, que presenta diez medallones con efigies de los Apóstoles en la base y los Evangelistas en la parte inferior del astil. Completan el ornato del templo tres lienzos barrocos dedicados a San Antonio de Padua, el Crucificado y Santa Mónica (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La Iglesia Parroquial de San Patricio es el monumento más emblemático del Albuñol, cuyo origen se encuentra en el Convento de San Gregorio e Iglesia Parroquial de la Virgen del Rosario, ubicada en el mismo lugar, y cuyo cambio de nombre se debió a la aparición de San Patricio.
     Fue construida en 1616 por el párroco Pedro Mercado. Posteriormente fue reconstruida en 1803 por el arquitecto Juan de Mata Velasco, configurando su aspecto actual.
     Estructuralmente, su planta es de cruz latina que se divide en tres naves, 12 altares, dos torres y una bóveda en el presbiterio.
     Cuenta la tradición popular que unos pescadores en la Playa de Melicena, hoy día conocido como Peñón de San Patricio, sacaron de sus redes la imagen de un santo que resultaba ser la de San Patricio, procedente del hundimiento de un barco irlandés. Hubo disputa entre los pescadores por quedarse con la imagen y decidieron subirla a un mulo, que tomara una dirección y que en el pueblo donde se parase allí quedaría como Patrón y fue en Albuñol. Desde entonces, cada 17 de marzo, Albuñol rinde honores a su Santo Patrón de origen irlandés único en la Costa de Granada y muy arraigado en la población, pues entre sus gentes, se encuentra muchos Patricios y Patricias.
     Albuñol es una bonita localidad de la Alpujarra baja granadina recostada en la vertiente suroeste de la sierra de la Contraviesa, en un valle al pie del monte de Las Yeseras, muy cerca ya de la costa mediterránea. La fundación de este municipio hay que buscarla en tiempo de los árabes, que dividieron la Alpujarra en una docena de distritos denominados "tahas" formando Albuñol y La Rábita parte de "Taha de Cehel" (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Fue construida en 1616 por el párroco Pedro Mercado. Posteriormente fue reconstruida en 1803 por el arquitécto Juan de Mata Velasco. Tiene tres naves en cruz latina, 12 altares, dos torres y una bóveda en el presbiterio.
En ella se encuentra San Patricio, santo irlandés, sobre el que cuenta la leyenda que apareció su imagen en las redes de unos pescadores en el paraje conocido como "Peñón de San Patricio", cerca de Melicena, procedente de un naufragio de fieles irlandeses que escapaban de la persecución inglesa. Los pescadores decidieron montar la imagen en un mulo y que donde se detuviera quedase el santo como patrón, y fue en Albuñol (Diputación Provincial de Granada).

Torres Vigía.-
     Situadas dentro del término municipal de Albuñol tenemos que citar, en primer lugar, la si­tuada más a levante y que se denomina torre de Huarea, cerca de la aldea de Castillo de Huarea, ejemplar de planta cilíndrica, semirruinoso, edificado a finales del siglo XVI.
     La Torre de La Rábita, en un cerro sobre el pueblo homónimo del que hablaremos a continuación, es de las mejor conservadas de la costa granadina, de planta circular y alzado troncocó­nico, con bodega inferior, estancia en alto y plataforma superior. Se edificó en 1768. A la misma fecha y estructura corresponde, en fin, la Torre de Punta Negra, sobre la cala de Chilches, a poniente, agrietada e inclinada por defectos de cimentación o efectos de algún seísmo (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Torre de Huarea.- Torre Atalaya costera, edificada en el siglo XVI, de figura ligeramente tronco-cónica y planta circular, de 8 metros de diámetro. Está construida con mampostería de lajas de pequeño tamaño, conservando parte del enfoscado exterior de mortero de cal. Conserva una altura de 8.40 metros.
     No tiene restos del hueco de acceso ya que la parte norte se encuentra caída. Sí tiene, en cambio, restos del pavimento de  la habitación, situado a 6 metros de altura y partes del enlucido interior de mortero y cal.
     El espesor del muro de la estancia es de 2 metros, presentando un diámetro interior de 4 metros. También se observan restos del apoyo de la bóveda de mampostería que la cubría.
     En la época de Carlos III ya estaba abandonada, y prácticamente en estado de ruina, por lo que sus torreros y sus tres soldados se mantenían en una choza y no en la torre. Se construyó en 1765, y en 1849 se dice que está casi enterrada (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).     
     Torre de La Rábita.- Al noroeste del Castillo se encuentra la Torre de la Rábita, a la que se accede mediante escaleras de piedra caliza  con barandilla de hierro. Forma parte de las torres costeras que fueron edificadas en el siglo XVIII. Tiene forma troncocónica y planta circular, de 8.35 metros de diámetro, siendo su altura de 10.50 metros. Se levanta sobre una plataforma de nivelación de 1 metro de altura, con zarpa aparente.
     Está construida con mampostería de piedras planas de mediano tamaño, formando hiladas y, de tramo en tramo, verdugadas de ladrillo. Tiene la moldura del remate del talud y el vierte aguas del peto de la terraza ejecutadas con ladrillo aplantillado. Al parecer no estaba enfoscada exteriormente de mortero de cal ya que no se aprecian restos.
     El hueco de acceso al interior de la planta alta se encuentra al norte, a 6.70 metros de altura. Está construido con jambas y arco de ladrillo, al igual que la bóveda rebajada que la cubre. Conserva completa la puerta de madera de la entrada. La parte baja mide de circunferencia 32 metros. Una cornisa de ladrillos da paso a un parapeto, coronado por otra cornisa de ladrillos. Además, tiene las cuatro troneras habituales y se comunica con la superior por un agujero central practicado en el forjado plano que las separa (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Torre de Punta Negra.- Torre atalaya costera, edificada en el siglo XVIII. Tiene forma tronco-cónica y planta circular, de 8.35 metros de diámetro. 
     Se levanta sobre una plataforma de nivelación que presenta doble zarpa aparente. Está construida con mampostería de piedras de tamaño mediano y lajas, formando hiladas y con verdugadas de ladrillo. Tiene enlucido exterior de mortero de cal y moldura de ladrillo aplantillado sobre el talud, donde monta el peto de la terraza. Su altura es de 10.50 metros.
     El Hueco de acceso al interior de la habitación superior se sitúa al norte. Tanto la puerta, jambas y arco, como la bóveda rebajada con que se cubre, son de ladrillo. Tiene dos plantas separadas por un forjado plano de 20 centímetros de espesor y acceso central. La planta alta tiene 3.50 metros de diámetro. La baja tiene una altura de 2.50 metros y un diámetro de 3.35 metros, disponiendo de las cuatro troneras habituales de este tipo de torres. Tiene intacta la garita de salida a la terraza y parte del peto de la misma.
     Según la "Relación del estado de todos los puertos fortificados de los ocho Partidos de la costa del Reino de Granada, dividido en Mandos, desde Calatarage, que da principio en el Reino de Andalucía, hasta San Juan de los Terreros, que confina con el de Murcia", elaborada por el mariscal de campo Antonio María Bucareli, "no podía disponer de artillería" (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

La población de La Rábita.-
     Población costera del municipio de Albuñol, asentada sobre una antigua pesquería nazarí, aunque es localidad moderna, de principios del siglo XIX. La iglesia parroquial de la Rábita, proyectada por Juan Monserrat en 1880, es obra del año 1920, presentando su nave rectangular un buen exponente de armadura neomudéjar historicista.
     Hay que señalar el importante Castillo aquí conservado. La historia de este edificio, una de las plazas fuertes de la frontera marítima de Gra­nada, parece remontarse a finales del siglo XII y principios del siglo XIII, si bien su fábrica árabe, como «ribat», rábida o guarnición religioso­ militar que dio nombre a la localidad, sufriría grandes remodelaciones en época posterior a la conquista castellana, para su adaptación a las novedades de la artillería. La torre rectangular del lado norte, con dos plantas abovedadas y terraza con alto parapeto, al igual que el pequeño patio a sus pies, cerrado por muralla trapezoidal, fue­ron reedificados durante el reinado de los Reyes Católicos. A finales del siglo XVI, se añadió a mediodía una plataforma u hornabeque para artillería, compuesto por dos medios baluarte unidos por una cortina (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El Castillo de La Rábita está situado en la costa de Granada, en su límite con el término municipal de Adra, Almería. El núcleo de La Rábita pertenece actualmente al municipio de Albuñol, municipio ubicado en la ladera sur de Sierra Nevada, en la Sierra de la Contraviesa, de la que forma parte geográficamente. El castillo se localiza en el borde sureste de un cerro que delimita la rambla de Albuñol y el barranco de la Mochila, al oeste. 
     Se pueden diferenciar claramente tres espacios que son fruto de las sucesivas remodelaciones que ha sufrido el edificio a lo largo del tiempo. Originalmente fue un ribat y torre defensiva de época nazarí que posteriormente fue convertido en castillo cristiano con la conquista de los Reyes Católicos, adecuando un recinto intermedio anexo a la torre, en el siglo XVI; en el siglo XVIII se amplió, añadiéndole un hornabeque, elemento propio de la arquitectura militar del siglo XVIII, a la vez que fue reedificado el patio de armas. 
     Este gran baluarte, de planta sensiblemente cuadrada con las esquinas redondeadas, por su altura debe disponer de tres plantas, accediéndose a él por la intermedia a través de un puente levadizo, ahora inexistente, pero del que quedan los agujeros de los mecanismos de elevación y el rehundido en el paramento de la fachada para el acople del tablero. Son visitables sólo la primera y la segunda, estando ambas formadas por una habitación cubierta por bóveda de cañón, una chimenea y la caja de la escalera para subir a la planta siguiente. La baja, posiblemente corresponde con un aljibe, si bien no se ha podido comprobar. Sobre la torre hay una terraza, con peto muy alto en la zona norte.
     Tanto las murallas del cuerpo destinado a viviendas como la torre, están construidas con gruesos muros de mampostería y enfoscadas con mortero de cal. Sólo el muro orientado al Oeste, aunque también de mampostería, tiene características distintas, ya que parece que fue reconstruido en el siglo XVIII.
     La parte del baluarte sur, corresponde a los conocidos como de herradura, construidos en el siglo XVIII, en época de Carlos III. Está construido con muros ataluzados de mampostería, teniendo las esquinas reforzadas con sillería. Sobre ella hay una terraza, cuyo peto apoya en una moldura de piedra. Al noroeste del fuerte se encuentra la torre vigía, a la que se accede mediante escaleras de piedra caliza, con barandilla de hierro.
     Un camino en rampa, situado al Este, lleva a la puerta de acceso por la que se pasa al patio del recinto trapezoidal. Desde este patio, estrecho, alargado y en forma de L, se entra a las naves laterales destinadas a vivienda que se sitúan adosadas a las murallas, teniendo en su extremo norte, las escaleras de subida al adarve, desde el que se accede a la torre.
     Se tienen noticias de la existencia de la alquería de Albuñol al menos desde época nazarí, denominándola Ibn al-Jatib como al-Baynul, siendo probablemente la más importante de la taha de Sahil. Esta tenía varias mezquitas y rábitas, una de las cuales da lugar a la barriada costera de La Rábita.
Se sabe que fue ribat y así ha quedado reflejado en la toponimia, puesto que estos emplazamientos reutilizados pasaron al castellano con el nombre de rábitas. Los ribats constituían una institución en el mundo musulmán dedicadas a la vigilancia y defensa de la comunidad islámica, existiendo muchos en todo al- Andalus sobre todo en la costa mediterránea. 
     Según la "Relación del estado de todos los puertos fortificados de los ocho Partidos de la costa del Reino de Granada, dividido en Mandos, desde Calatarage, que da principio en el Reino de Andalucía, hasta San Juan de los Terreros, que confina con el de Murcia", elaborada por el mariscal de campo Antonio María Bucareli, "estaba dotada de dos torreros y tres soldados de infantería" (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario y San Patricio, Torres Vigías de Huarea, de La Rábita, y de Punta Negra, y Castillo de La Rábita) de la localidad de Albuñol, en la provincia de Granada. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia granadina.

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Un paseo por la calle Enladrillada

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Enladrillada, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La calle Enladrillada es, en el Callejero Sevillano, una calle que se encuentra en los Barrios de Santa Catalina, y San Julián; en el Distrito Casco Antiguo; y va de la plaza de San Román, a la calle San Hermenegildo.
   La calle, desde el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     El largo tramo que va hasta la plaza del Pelícano era conocido como Campanario, por el de San Román, en la Baja Edad Media y desde finales del s. XVI (1586) ya como Enladrillada (o Ladrillada). Comúnmente se suele decir que conserva este nombre por ser la última que estuvo enladrillada en la ciudad; sin embargo constan referencias documentales de que fue empedrada ya en 1609. El último tramo recibe a finales del s. XVII el nombre de Sitio de Matarnillos, de donde se deduce que aún debería estar escasamente urbanizado, y también calle Mata Asnillos (1665) o Mata Arnillos, que se mantiene a lo largo de todo el s. XVIII; también fue conocido este tramo hasta 1845 por calle del Huerto de las Beatas, fecha en la que pasa a denominarse del Perro. En 1868 ambas quedan unificadas bajo la denominación de Enladrillada, desapareciendo el topónimo Perro. En 1937 Falange Española pidió que se le cambiara por el de Eduardo Rivas, pero el Ayuntamiento "por su popularidad y significación" prefirió mantenerlo y darle ese nombre a otra. Según Santiago Montoto, que cita un padrón de 1533 en esa fecha se llamaba de los Moros.
     Es una calle estrecha y larga que ha sido objeto de varios proyectos de alineación (1868, 1880, 1921) sólo parcialmente ejecutados, de ahí la presencia de entrantes y salientes a lo largo de la vía. En tiempos históricos, una de las principales cloacas de la ciudad seguía el mismo trazado de Enladrillada, hasta desembocar en la muralla, por lo que son reiteradas las alusiones a su reparación, vertidos y malos olores. La falta de limpieza periódica de los husillos provocaba con frecuencia la inundación de la calle, y en 1855 los vecinos se quejaban en la prensa de que el mal estado del pavimento había ocasionado la comunicación de baches y cloacas, con las consiguientes molestias para los que por allí transitaban. La calle que, como queda dicho, llegaba práctica­mente hasta la muralla, perdió su tramo final en la remodelación urbanística que sufrió este sector del barrio de San Julián a partir de 1962 y al construirse el colegio nacional Sor Angela de la Cruz. Confluyen por la acera de los pares Espada, Marteles y Santa Lucía, y por la de los impares Sánchez de Castro, Santa Paula y la plaza del Pelícano.
     A pesar de la unificación toponímica de 1868, se mantiene una diferenciación morfológica acusada entre las primitivas Enladrillada y Matarnillos. La primera posee calzada de adoquín de gran tamaño y buen estado, pues ha sido pavimentada en fecha reciente; asimismo se ha reconstruido un acerado que parece querer rememorar el pri­mitivo enladrillado de la calle, con ladrillos colocados a sardinel. Se ilumina mediante farolas con brazos de fundición adosados a las fachadas. La circulación rodada está prohibida. En la edificación es de destacar, por el extenso solar que ocupa, la fachada trasera del convento de Santa Paula, sobre la que hay un azulejo de la santa fechado en 1739; es probable que en la confluencia con la calle Santa Paula existiera una plazuela, a juz­gar por las reiteradas peticiones del convento para ocuparla, denegadas en unos casos, pero concedidas en otros. Interesante resulta la explicación dada en 1591 a este respecto: "... que donde está esta plazuela que piden las monjas es en la calle que va del campanario de San Román a Santa Lucía, que se dise la calle Ladrillada, la qual como es notorio, y por tal lo alega, no tiene más de diez o onse pies de ancho por lo más, y en muchas parte della no tiene ocho, y si va por allí un coche ninguna persona puede pasar el un lado ni por el otro, y que si un coche va y otro viene no pueden rebolber por ser tan angosta la calle, y para esto es tan necesario esta plaçuela, que para dar paso los unos a los otros en ninguna manera ay don­ de para esto pueda aver lugar si no es en esta plaçuela, la cual si no la oviera forçosa y necesariamente la avía de comprar para el bien público..." (Sec, 10, 1591, fol. 116-7). 
     Un buen número de las viviendas tradicionales, de una y dos plantas, se encuentran muy deterioradas, cuando no en ruinas o reducidas a solar, pero también se conservan habitadas algunas casas de vecinos, en las que todavía se ve a las mujeres encender el brasero de picón en el patio común. Por otra parte, nuevos bloques de pisos de tres plan­tas alternan con la edificación primitiva. El tramo que va de la plaza del Pelícano hasta San Hermenegildo es algo más ancho, com­pletamente rectilíneo, con calzada de asfal­to y aceras de losetas de cemento, y registra tráfico rodado. La edificación es toda ella de reciente construcción, con bloques de vi­viendas de tres y cuatro plantas. A finales del XIX existía un colegio para niñas huérfanas. Hoy, junto a la función predominantemente residencial, se localizan en Enladrillada algunos locales comerciales y de negocios dedicados a actividades muy diversas: algunos comercios de base diaria, pero también un pequeño taller de electricidad, una imprenta, un hostal, y la Asociación Profesional de Comerciantes Detallistas de Pescado de la provincia [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Enladrillada, 21. Casa de dos plantas, con portada de piedra, adintelada, que se abre en un extremo de la fachada. A través de ella se pasa a un amplio zaguán o apeadero dividido por doble arcada. Patio con arquerías en tres de los frentes; en el cuarto se abre la caja de escalera, que se compone de dos tramos.
Enladrillada, 26. Esta casa, esquina a Espada, se en­cuentra en muy mal estado. Es interesante el patio con arquerías en am­bas plantas [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Enladrillada, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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La calle Enladrillada, al detalle:
Edificio calle Enladrillada, 21
Edificio calle Enladrillada, 26
Huerto del Rey Moro

domingo, 14 de junio de 2026

Experiencia Explicarte Sevilla, con los Talleres "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla" de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla

     Hoy, domingo 14 de junio, finaliza la vigésimo novena y última semana de otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de las visitas organizadas para los Talleres Socio-Culturales "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla", de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana, del Ayuntamiento de Sevilla, desarrollados de lunes a viernes por las mañanas y tardes, y que se iniciaron el pasado 28 de octubre de 2025, con la primera presentación de los mismos.
     Gracias a la empresa Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L., por contar con nosotros para mostrarles, mediante los Talleres Socio-Culturales del Ayuntamiento de Sevilla, parte de la ciudad hispalense, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Nos pusimos manos a la obra, y fuimos ofreciendo distintas rutas a lo largo y ancho de nuestra ciudad, desde el lunes 8 al viernes 12 de junio.
 
     Los Talleres desarrollados fueron los siguientes:

- Taller 20 "Conocer Sevilla - 6" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes 8, de 10 a 13 h.)
       - Taller finalizado el lunes 25 de mayo
                                                                           
- Taller 18 "Conocer Sevilla - 4" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes 8, de 17 a 20 h.)
        - Taller finalizado el lunes 1 de junio
                                       
- Taller 15 "Conocer Sevilla - 1" del Distrito Bellavista - La Palmera (martes 9, de 10 a 13 h.)
        - Taller finalizado el martes 26 de mayo
        
- Taller 49 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (martes 9, de 17 a 20 h.)
       - Taller finalizado el martes 19 de mayo
                           
- Taller 21 "Conocer Sevilla - 7" del Distrito Bellavista - La Palmera (miércoles 10, de 10 a 13 h.)
        - Taller finalizado el miércoles 3 de junio
       
- 24ª Sesión - Taller 32 "Conocer Sevilla" del Distrito Triana (miércoles 10, de 17 a 20 h.)
        - Iglesia de Santa Ana
                - Camarín de la Esperanza de Triana
        
- Taller 16 "Conocer Sevilla - 2" del Distrito Bellavista - La Palmera (jueves 11, de 10 a 13 h.)
       - Taller finalizado el jueves 14 de mayo  
                                                   
- Taller 54 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (jueves 11, de 17 a 20 h.)
       - Taller finalizado el jueves 21 de mayo
                                       
- Taller 17 "Conocer Sevilla - 3" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes 12, de 10 a 13 h.)
       - Taller finalizado el viernes 29 de mayo
                      
- Taller 19 "Conocer Sevilla - 5" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes 12, de 17 a 20 h.)
        - Taller finalizado el viernes 5 de junio
                 
     Gracias a las empresas Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L, por contar con nosotros, a los coordinadores de los talleres de los Distritos de Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla, y como no podía ser de otra manera a todos y cada unos de los amigos que estoy conociendo gracias a estos talleres, de los que me estoy llevando una inmejorable impresión, puesto que está siendo una relación de amistad, más que de monitor-alumno, y de colaboración y aportación mutua, que sin duda está siendo enriquecedora para todas las partes, y que esperamos que sea duradera en el tiempo. 
     Deseando continuar con dichos talleres porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Os dejo unas fotografías, aportadas por los usuarios, de toda la Experiencia ExplicArte Sevilla, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.





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Un paseo por la calle Descalzos

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Descalzos, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La calle Descalzos es, en el Callejero Sevillano, una calle que se encuentra en los Barrios de la Alfalfa, y San Bartolomé; en el Distrito Casco Antiguo; y va de la plaza del Cristo de Burgos, a la plaza de San Ildefonso.
     La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta.
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
      El tramo comprendido entre la plaza del Cristo de Burgos y Alhóndiga era conocido al menos desde mediados del s. XVII, por Sopa, pues los frailes del convento de los Trinitarios Descalzos acostumbraban a re­partirla entre los necesitados que se acercaban; desde mediados de la siguiente centuria recibe la denominación de Campanas o Campanas de los Descalzos, por la torre de la iglesia del convento que todavía se conserva. El segundo tramo es conocido, al me­nos desde 1575, como Sucia, nombre que compartía con otras de Sevilla, por razones que serían obvias. En 1845 ambas calles se unifican bajo la denominación que hoy conserva. Santiago Montoto recoge también las denominaciones de Zapatería Vieja y Morería, pero no ha podido ser comprobado documentalmente. La calle es estrecha y posee un irregular trazado, con frecuentes entrantes y salientes. Por su angostura generalmen­te ha estado cerrada al tráfico, pero en 1882 se eliminaron los marmolillos y se abrió al tránsito de carruajes, lo que inmediatamente suscitó la quejas del vecindario, ya que rozaban y destrozaban las fachadas. Su pavimentación es de cemento extendido directamente, carece de aceras, está cerrada al tráfico rodado por medio de marmolillos de hierro colocados a la entrada de Alhóndiga y San Ildefonso. Cuenta con farolas de brazos de fundición adosadas a las fachadas. En el primer tramo se ha procedido en buena parte a la renovación del caserío primitivo por casas de pisos de cuatro plantas, a costa de la demolición de algunas de cierto interés; en cambio, en el segundo tramo predominan las viviendas tradicionales de patio de dos y tres plantas. Al principio de la calle se conservan restos de la antigua iglesia de los Descalzos y el campanario, oculto por una construcción reciente y de difícil perspectiva debido a la estrechez de la vía. En conjunto es una calle tranquila, que cuenta incluso con poco tránsito peatonal y que no cumple otra función que la residencial [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993]. 
Descalzos, 1 acc. y 3
. En estos números se conservan restos de la antigua iglesia del convento de los Descalzos, destacando la torre.
Descalzos, 4 (derribada). En esta casa existe una cancela fe­chada en 1846.
Descalzos, 6 (derribada). Esta casa posee un patio de colum­nas en planta baja, y balcones separados por pilastras en la superior.
Descalzos, 10. Casa de dos plantas y ático, de tipo popular [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
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La calle Descalzos, al detalle:

sábado, 13 de junio de 2026

El sitio arqueológico Cortijo de San Antonio, en Estepa (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Cortijo de San Antonio, en Estepa (Sevilla).  
     Hoy, 13 de junio, Memoria de San Antonio, presbítero y doctor de la Iglesia, que, nacido en Portugal, primero fue canónigo regular y después entró en la Orden recién fundada de los Hermanos Menores, para propagar la fe entre los pueblos de África, pero se dedicó a predicar por Italia y Francia, donde atrajo a muchos a la verdadera fe. Escribió sermones notables por su doctrina y estilo, y por mandato de san Francisco enseñó teología a los hermanos, hasta que en Padua descansó en el Señor (1231) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte el sitio arqueológico Cortijo de San Antonio, en Estepa (Sevilla)
     Unos 150 metros al Sureste del cortijo hoy arruinado, se encuentra este yacimiento en la ladera Noroeste de un cerro con cultivo de secano. Según recoge Collantes, existían restos de muros de derretido que fueron destruidos al realizar labores agrícolas, igualmente fueron aprovechados en construcciones modernas los materiales que aparecieron por el terreno. 
     En este lugar situaba Bonsor la Carruca o Marruca de los episodios finales del Bellum Hispaniense, sin embargo tal afirmación parece del todo improbable. Actualmente en superficie tan solo se aprecia material muy fragmentado y disperso entre los que destaca un hacha pulimentada y algunas paredes finas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).     
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Antonio de Padua, presbítero y doctor de la Iglesia:
HISTORIA Y LEYENDA
   San Antonio de Padua que es, después de San Francisco de Asís, el más popular de los santos franciscanos, más bien debería llamarse San Antonio de Lisboa, puesto que nació en dicha ciudad en 1195 y sólo pasó en Padua los dos últimos años de su vida. Aunque de origen portugués, fue acaparado por Italia.
   Después de haber estudiado en el convento de Santa Cruz de Coimbra, en 1220 ingresó en la orden de los hermanos menores, donde cambió su nombre de pila, Fernando, por el de Antonio. Buscó el martirio en Marruecos donde cinco franciscanos acababan de ser asesinados, pero derrotado por la fiebre se lo obligó a reembarcar. La tempestad lo arrojó a las costas de Sicilia y se dirigió a Asís, cuna de su orden.
   A partir de entonces se dedicó a la predicación. Después de haber enseñado teología en Bolonia, recorrió el sur y el centro de Francia, predicó en Arles, Montpellier, Puy, Limoges y Bourges.
   En 1227 participó en el capítulo general de Asís. En 1230 se ocupó de la traslación de los restos de San Francisco. Predicó en Padua y allí murió a los 36 años, en 1231.
     Durante el siglo XIII permaneció en la sombra de San Francisco. Su leyenda se formó y difundió en el siglo XV, gracias a los sermones de San Bernardino de Siena. Por otra parte, su vida legendaria es un calco de la atribuida a San Francisco de Asís, quien se le habría aparecido mientras predicaba en un convento de los franciscanos de Arles.
   Tal es el caso de la Predicación a los peces. Un día, en Rímini, sobre la costa del Adriático, San Antonio predicaba sin éxito ante una asamblea de heréticos. Como su audiencia hacia oídos sordos, se dirigió a la playa y comenzó a predicar a los peces. Apenas hubo comenzado, cuando innumerables peces de todos los tamaños llegaron aprisa, apretujándose unos contra otros y disponiéndose según sus tamaños, de manera que sus cabezas salían del agua. El santo les habló de la bondad del Creador hacia ellos; luego los despidió, como en la misa (ite, missa est) dándoles su bendición. 
     Es evidente que esta pintoresca fábula ha sido inventada para formar pareja con la Predicación de San Francisco a los pájaros.
     Otro tanto ocurre con el motivo de la Virgen entregando el Niño Jesús a San Antonio de Padua, que forma pareja con la Aparición de Cristo Serafín a San Francisco en la escena de la Estigmatización.
     San Antonio de Padua es esencialmente un taumaturgo. En Italia se lo llama Il Taumaturgo, en España, El Milagrero.
     Pero los milagros que se le atribuyen al santo no son nada originales: la mula que se arrodilla ante la hostia, el recién nacido que nombra a su padre, la pierna cortada que vuelve a pegarse… son tópicos  de la literatura hagiográfica. El milagro de la mula, hermana de la borrica del profeta Balaam y del asno del pesebre de Belén, habría ocurrido en la localidad de Bourges.
     Un judío llamado Guillard (es aquel que, después de su conversión, habría fundado la iglesia de Saint Pierre le Guillard) se negaba a admitir la presencia real de Cristo en el sacramento de la Eucaristía. Prometió creer en ello si una mula situada, como el asno de Buridán, entre una ración de avena y una hostia, se inclinaba ante el Santo Sacramento. Con sus plegarias y oraciones San  Antonio consiguió la genuflexión de la mula y de inmediato el incrédulo abjuró de su error.
     El niño recién nacido que habló está copiado de las leyendas de San Ambrosio y de San Briccio. Un marido que sospechaba la infidelidad de su mujer no quería reconocer al niño que creía nacido de una relación adúltera. San Antonio tomó el recién nacido en brazos y le ordenó que dijese el nombre de su padre. El niño, fajado y envuelto en pañales, respondió con la voz de otro de diez años: “He aquí a mi padre”.
     El milagro de la pierna cortada es una copia de la leyenda de los santos médicos Cosme y Damián, o de San Eloy, y los dominicos la atribuyen a San Pedro Mártir. Un joven de Padua confiesa haber dado una patada a su madre en un momento de cólera. San Antonio le dice: “El pie que ha golpeado a un padre o a una madre debería ser cortado.”  De inmediato, el joven que se toma la reprimenda al pie de la letra, se corta el pie. El santo, conmovido por su arrepentimiento, lo curó haciendo la señal de la cruz.
   La lista de estos milagros, que durante mucho tiempo alimentaron el repertorio de la pintura italiana, está lejos de agotarse. Citemos además el descubrimiento del corazón del avaro, que se encuentra en su arquilla o caja de caudales, simple ilustración de un sermón acerca de la avaricia, falsamente atribuido a San Buenaventura (Este sermón es rechazado como apócrifo por los editores de las Obras Completas de San Buenaventura [S. Bonaventurae Opera omnia], publicadas por los franciscanos en Quaracchi, cerca de Florencia), la resurrección de un niño que su madre había dejado caer en un caldero de agua hirviente creyendo que lo acostaba en la cuna, el milagro del vaso de vidrio que un caballero deja caer al suelo desde un balcón sin que se rompa, el sermón oído a distancia por una mujer que no había podido acudir a la iglesia, ejemplo de teleaudición.
CULTO
    Fue canonizado sólo un año después de su muerte, en 1232.
   Hasta finales del siglo XV, el culto de San Antonio permaneció localizado en Padua, que le edificó una magnífica basílica de cúpulas, denominada Il Santo, el santo por excelencia. A partir del siglo siguiente se convirtió, en principio, en el santo nacional de los portugueses, que ponen bajo su advocación las iglesias que edifican en el extranjero; y luego en un santo universal. Tiene dos iglesias bajo su advocación en Madrid: la de San Antonio de la Florida y la de San Antonio de los Alemanes.
   La devoción del pan de San Antonio es de origen relativamente reciente.
   Se lo invocaba para el salvamento de los náufragos y la liberación de los prisioneros. En la actualidad se lo invoca sobre todo para recuperar los objetos perdidos.
   La imaginería popular lo califica de abogado de los objetos perdidos.
   No obstante ¡curioso fenómeno! No existe la menor huella de ese patronazgo antes del siglo XVII. Se ha preguntado con frecuencia por qué misteriosas razones la devoción popular lo había elegido para ese oficio, puesto que son otros los santos a quienes la tradición les atribuye el milagro del anillo, de la bolsa o de la llave encontrados en el vientre de un pez. Según Guy Coquille, que escribiera en 1612, habría que ver en ese fenómeno el efecto de un mal juego de palabras con su nombre: antiguamente se lo llamaba Antonio de Pade o de Pave, abreviatura de Padua (Padova). De ahí, a atribuirle el don de recuperar los épaves (En francés, pecios, bienes mastrencos, objetos perdidos. La palabra epave [del latín expavidus, austado] se aplicaba primitivamente a los animales extraviados), es decir, los bienes perdidos, extraviados, cuyo propietario se ignora, no había más que un paso que dio la etimología popular, que cuenta en su activo con muchos otros chistes del mismo género.
     Según otra explicación, un novicio le habría robado el salterio y él pudo conseguir hacérselo devolver.
   Los fabricantes de porcelana de la localidad de Nevers lo habían adoptado como patrón porque convirtió a un herético impidiendo que un vaso arrojado al suelo se rompiese.
   Los marinos portugueses lo invocaban para tener buenos vientos en las velas. Y para mayor seguridad, fijaban su imagen en el mástil del barco hasta que sus ruegos fueran satisfechos.
ICONOGRAFÍA
   No poseemos ningún retrato auténtico de San Antonio de Padua. Según un cronista paduano, no tenía nada de la ascética delgadez de San Francisco. Por el contrario, era de talla inferior a la media y muy corpulento, con una cabeza redonda y un vientre de hidrópico. Pero el arte no ha tenido en cuenta esos testimonios y le concedió el mismo aspecto demacrado de San Francisco. El dominico Santo Tomás de Aquino, que también era obeso, fue idealizado de la misma manera.
   Está representado con hábito de franciscano, ceñido a la cintura por un cíngulo.
   Los atributos muy numerosos que se le asignan son en su mayoría tardíos y casi todos copiados, igual que sus milagros, de otros santos.
   Las llamas que brotan de su mano proceden de una confusión iconográfica con su homónimo, San Antonio Abad, el anacoreta de Egipto que curaba el fuego de San Antón (el ejemplo más antiguo se encuentra en un fresco de Agnolo Gaddi en la iglesia de S. Croce de Florencia). El corazón inflamado que sustituyó luego a las llamas, viene de San Agustín.
   La rama de lirio, símbolo de pureza, parece ser un esqueje tomado de su panegirista, San Bernardino de Siena. En todo caso puede comprobarse que el lirio abierto no se le concedió como atributo antes de 1450, fecha de la canonización de San Bernardino.
   El Niño Jesús, sentado o de pie sobre un libro, en alusión a la Aparición que tuvo en su habitación, se convirtió en su atributo más popular, pero solo a partir del siglo XVI. Y el arte barroco de la Contrarreforma lo puso de moda. Representado así, con el Niño a quien adora o acaricia, recibe de sus devotos alemanes el nombre familiar de Kindtoni.
   A esos atributos se suman el crucifijo florido, los peces escuchando el sermón y la mula arrodillada ante la hostia.
   Por último, a veces se lo ve colgado como un estilita en las ramas de un nogal que había plantado en su celda, y desde el cual conversa con fray León y San Buenaventura, sentados a los pies del árbol (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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