Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

jueves, 20 de agosto de 2026

Un paseo por la calle Viejos

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Viejos, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 20 de agosto, Memoria de San Bernardo, abad y doctor de la Iglesia, el cual, habiendo ingresado junto con treinta compañeros en el nuevo monasterio del Císter, fue después fundador y primer abad del monasterio de Clairvaux, donde dirigió sabiamente, con la vida, la doctrina y el ejemplo, a los monjes por el camino de los mandamientos del Señor. Recorrió una y otra vez Europa para restablecer la paz y unidad e iluminó a toda la Iglesia con sus escritos y sus sabias exhortaciones, hasta que descansó en el Señor cerca de Langres, en Francia (1153) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la calle Viejos, de Sevilla, dando un paseo por ella.  
     La calle Viejos es, en el Callejero Sevillano, una calle que se encuentra en el Barrio de la Encarnación-Regina, en el Distrito Casco Antiguo; y va de la confluencia de las calles Amparo, y Don Pedro Niño, a la calle Viriato.
     La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta.
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Las primeras referencias históricas a este espacio público pertenecen al s. XVIII. En el plano de Olavide (1771) se designa como calle de la Pava. Se llamó también Arquillo de los Viejos, por la presencia de uno de estos arcos, tan frecuente en la Sevilla histórica y que debía encontrarse hacia el cen­tro de la calle, entre el hospital y la frontera casa del administrador. Un azulejo del nomenclátor de Olavide, adosado a la fachada de la casa núm. 1, recuerda este topónimo. A comienzos del XVIII se llamó Dormitorio de los Viejos, y a lo largo del s. XIX Hospital de Viejos y también Viejos, por referencia al Hospital de San Bernardo ubi­cado en ella y conocido popularmente con ese calificativo. Todos los topónimos mencionados designaban en realidad al espacio en forma de Y formado por la actuales Viejos y Viriato conjuntamente, hasta que en 1868, por acuerdo municipal, se dio este último nombre al espacio que actualmente lo lleva y redujo el de Viejos al corto tramo entre Viriato y Amparo. F Montero Galvache, en una nota periodística, comenta irónicamente este hecho: ''Ayuntamiento hubo que, inflamado de ironía, la partió en dos, la cambió de nombres, y dejó a una mitad de los Viejos y plantó a la otra el de Viriato, con lo que cabe mayor escarnio, porque entre ancianos decrépitos y hercúleos capaces de ser coronados en una pira cívica, ya medía distancia" (Sevilla, 24-IX-1955).
     Es una calle corta y estrecha, pavimentada con asfalto y aceras de losetas, en no muy buen estado de conservación. Históricamente hay noticias de adoquinado en 1876 y en 1913, y de instalación del alumbrado eléctrico en 1943. Su función es exclusivamente residencial, aunque posee muy pocas viviendas. El edificio más significativo es, sin duda, el Hospital de San Bernardo o de Viejos, fundado en 1355 y destinado desde esa fecha a albergue y protección de ancianos desamparados, hasta su cierre y abandono hace pocos años. Posee dos plantas y patio con arquerías y ocupa toda la manzana triangular comprendida entre Viejos, Ampa­ro y Viriato. En la actualidad está muy descuidado, y paralizadas las obras de consolidación y reforma que se iniciaron años atrás. La iglesia, cuya portada da a la calle Amparo, es una construcción de finales del s. XVI o principios del XVII. Frente al hospital, en el núm. 1 de la calle, se encuentra una bella casa de finales del XVII, de tres plantas y torreón, en la esquina a Don Pedro Niño. Posee un patio porticado y una portada flanqueada por pilastras toscanas, con un balcón principal con yeserías del s. XVIII. Esta casa, construida para la familia Gómez de Barreda y hoy vacía y en mal estado, estaba próxima a la antigua casa del administrador del hospital, situada hacia el centro de la calle y unida al edificio hospitalario por el citado arquillo de los Viejos, demolido en la segunda mitad del siglo XIX. Entra ambos edificios discurría también una galería subterránea que aún se conserva [Rogelio Reyes Cano, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Viejos, 1. Casa que perteneció a la familia de los Gómez de Barreda, construida a finales del siglo XVII. Consta de tres plantas, cuya portada, flanqueada por pilastras toscanas, se decoró más tarde con yeserías, al igual que el balcón. El patio tiene columnas en tres de sus lados con arcos semicircu­lares en la planta inferior, y balcones, separados por pilastras, en la segunda. La escalera tiene en las contrahuellas azulejos de cuerda, del siglo XVIII.
Viejos, 2. HOSPITAL DE LOS VIEJOS. Este Hospi­tal de San Bernardo o de los Viejos nació en el siglo XIV, y es la única fundación de este tipo que ha llegado hasta nuestros días. El edificio, que apenas tiene interés, ocupa la manzana delimitada por las calles Amparo, Viriato y Viejos. Solamente la iglesia merece la atención. Es de una sola nave y el presbiterio se cubre con bóveda de nervadura. Su portada, en calle Amparo, es almohadillada, flanqueada por pilastras con sus correspondientes entablamentos, y remata en un frontón partido con pináculos que da paso a una ventana.
Viejos, 3 A. Esta casa también pertenece al Hospital, con el que se comunica a través de una galería que cruza por debajo de la calle.
Viejos, 5. Casa de dos plantas, la segunda avi­tolada, y ático con vanos de medio punto y adintelados, éstos ciegos, se­parados por pilastras toscanas [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Bernardo, abad y doctor de la Iglesia;
HISTORIA Y LEYENDA
   Monje borgoñón que en el siglo XII reformó la orden de los cistercienses. Su nombre de origen germánico (Bernhard) significa fuerte como un oso (Bär).
   Nacido en 1090 en Fontaine les Dijon, después de la muerte de su madre abandonó la casa paterna para entrar en la abadía del Cister (Citeaux). En 1115, arrastrando algunos monjes en la secesión, fundó el monasterio de Claraval (Clairvaux, Clara vallis: el valle claro), que gobernó hasta su muerte en 1153.
   Como los grandes abades de Cluny, fue uno de los más firmes apoyos del papado, a cuyo servicio puso toda su autoridad que era considerable en todo el mundo cristiano. Hizo campaña por el papa Inocencio II contra el antipapa Anacleto. En 1146 predicó la segunda cruzada sobre la acrópolis de Vézelay. Al año siguiente, en 1147, el papa Eugenio III asistió con él al capítulo general de Claraval.
   Era amigo del cisterciense inglés San Esteban Harding y del cisterciense irlandés San Malaquías quien murió en sus brazos en Claraval.
   Desde el punto de vista iconográfico, lo que debe recordarse de la acción que desarrolló, es sobre todo su devoción a la Virgen.
   San Bernardo fue uno de los más fervientes difusores del culto de María, de quien se llamaba el fiel capellán (Beatae Mariae capellanus) o el caballero sirviente. En su tratado De Laudibus Virginis celebra con efusión su maternidad virginal (gaudia matris habens cum virginitatis honore), aunque sin aceptar la doctrina de la Inmaculada Concepción, sin embargo. Se lo había motejado el citarista de la Virgen (citarista Mariae).
   Fue por su iniciativa que los cistercienses pusieron todas sus iglesias bajo la advocación de Nuestra Señora.
   En su sermón acerca de la Natividad de María, declaró que la Virgen es el acueducto por el que descienden hasta nosotros todas las aguas del cielo. La recomienda a los fieles como la mediadora más misericordiosa y la más poderosa. “Si la majestad divina os espanta, recurrid a María. El Hijo concederá a su Madre y el Padre concederá a su Hijo. Ella es la escala de los pecadores.”
   Durante toda la Edad Media, el nombre de San Bernardo permaneció indisolublemente unido al culto de la Virgen. Es por él que en la Divina Comedia (Paradiso, 31), Dante se hace introducir ante el trono de la Reina del Cielo. Si San Bernardo ha enriquecido de esa manera la iconografía de la Virgen, en cambio declaró la guerra al arte, especialmente a la escultura que consideraba como un lujo pernicioso que proscribió en las iglesias cistercienses. “Las obras de arte –decía- son ídolos que separan de Dios.” Desde este punto de vista la reforma de San Bernardo parece un anticipo de la reforma de Lutero y de Calvino, hostiles a las imágenes. Su Apología de Guillermo de San Teodoro, citada con tanta frecuencia, es una violenta invectiva contra el lujo insolente de los cluniacenses, que consideraba incompatible con la vida monástica.
   La leyenda que cristalizó muy pronto en torno a la brillante personalidad de San Bernardo, es rica en milagros que fueron popularizados por la Leyenda Dorada. Casi todos se reparten en dos series: las Tentaciones del demonio y las Apariciones de Cristo y de la Virgen.
   Se cuenta que había arrojado a su hermana al agua helada de un estanque para aplacar el ardor culpable de ésta, que le había inspirado deseos incestuosos.
   Según el Pèlerinage de la Vie humaine (Peregrinación de la Vida humana), compuesto hacia 1358 en imitación del Roman de la Rose por Guillaume de Guillerville, se habría cubierto con una armadura y guanteletes para imponerse la continencia y rechazar las tentaciones de una mujer “que estaba acostada en su cama, desnuda junto a él; no obstante cuando una vez hacía ella volvióse no sintió su tacto. Sus manos estaban tan enguantadas y armadas que ella creyó que él fuese hombre de hierro, del cual se alejó confusa, sin sobarlo.”
   La famosa Leyenda de los nueve versos de San Bernardo también se refiere a sus altercados con el demonio. Para conservar su ingenuo sabor, lo mejor es reproducir la versión original: “El diablo le dijo una vez que sabía nueve versos del Salterio y que aquel que los dijera una vez cada día no dejaría de conseguir la salvación. San Bernardo le preguntó cuáles eran esos nueve versos; pero el diablo no los quería decir. Entonces San Bernardo le respondió que el recitaría a diario del Salterio entero. A lo cual el diablo le dijo cuáles eran, para que no tuviese más mérito recitando todo el Salterio.”
   Las Apariciones de Cristo y de la Virgen son las que más inspiraron a los artistas.
   Un día en que San Bernardo estaba en adoración ante el crucifijo, Cristo, desclavando las manos, se inclinó sobre él y lo estrechó contra su pecho. Siguiendo la costumbre del plagio, tan frecuente en la literatura hagiográfica, los franciscanos atribuyen la misma visión mística a San Francisco de Asís (los dominicos han procedido exactamente de la misma manera con otro milagro de la leyenda de San Bernardo. Su madre habría soñado que paría un perro blanco que ladraba vigorosamente contra los enemigos de Dios. El mismo perro reaparece en el nacimiento de Santo Domingo, salvo que en vez de tener la túnica blanca de los cistercienses, la tenía con manchas blancas y negras, como los dominicos).
   Más ferviente aún era la devoción de San Bernardo hacia la Virgen. Por ello no resulta sorprendente que ella lo haya colmado de gracias. La Virgen no se limitó a aparecérsele, como a los otros santos, sino que habría humedecido sus labios con algunas gotas de la leche que alimentara al Niño Jesús. Es lo que se llama el milagro de la Lactancia.
   La escena había ocurrido en la iglesia de Saint Vorles, en Chatillon sur Seine, donde San Bernardo oraba ante una estatua de la Virgen amamantando al Niño Jesús. En el momento en que pronunciaba las palabras Monstra te esse matrem, la estatua se animó y la Virgen, apretándose un pecho, hizo saltar algunas gotas de leche sobre los labios de su adorador que estaban resecos a fuerza de haber cantado sus alabanzas. Según la tradición local de Chatillon, “Bernardo habría recibido leche no sólo encima de la boca sino sobre los ojos y la túnica, que se volvió blanca.”
   Esta leyenda mística, desconocida para el autor de la Leyenda Dorada, que se escribió por primera vez en un texto del siglo XIV, quizá sea, como tantas otras fábulas hagiográficas, la puesta en escena de una simple metáfora acerca de la elocuencia “dulce como la leche” de San Bernardo a quien habían motejado “Doctor melliflus”. La leche de la Virgen tiene aquí el papel de la miel depositada por las abejas sobre los labios de San Juan Crisóstomo y de San Ambrosio. San Bernardo era el caballero de la Virgen y se consideraba que su elocuencia tenía la dulzura de la leche. Combinando esos datos, un hagiógrafo ingenioso habría forjado el milagro de la Lactancia. El recuerdo de la Virgen mostrando a su Hijo los pechos que lo amamantaran, para interceder a favor de los pecadores en el Juicio Final, ha podido inspirar tanto a los hagiógrafos como a los artistas (el milagro de la Lactancia no permaneció mucho tiempo como el monopolio de San Bernardo. A causa de los plagios hagiográficos se volvió tan contagioso como la cefaloforia. Fueron gratificados con él San Agustín, San Fulberto de Chartres, Santo Domingo, San Alano de La Roche y Santa Catalina de Ricci).
   Como contrapartida, puede recordarse y consignarse aquí una leyenda que pusieron en circulación los adversarios de San Bernardo. Un monje del monasterio de Claraval lo habría visto aparecer en sueños con una mancha negra sobre el pecho, sobre la tetilla (ad mamillam pectoris). Dicha mancha era el castigo que se le había infligido por haber sostenido que la Virgen María no estaba exenta del pecado o de la mácula original.
   Entre las escenas de la vida de San Bernardo que presentan un carácter histórico, hay pocas que hayan llamado la atención de los artistas. Asombra, por ejemplo, que ni en la Edad Media ni en los tiempos modernos ni uno sólo se haya aplicado a evocar la predicación de la cruzada sobre la acrópolis de Vézelay.
   El episodio más popular es el papel que tuvo en Parthenay, en calidad de legado pontificio, para quebrar la rebelión de Guillermo de Aquitania, duque de Guyenne y conde del Poitou, que había tomado partido por el antipapa Anacleto, contra el papa Inocencio II.
   Después de haber celebrado la misa en la iglesia donde no podía entrar el duque excomulgado, San Bernardo habría avanzado hacia él presentándole la hostia consagrada: “He aquí el Hijo de la Virgen, el Jefe y el Señor de la Iglesia que viene a ti. He aquí a tu Juez, y tu alma estará pronto ante él.” Al oir esas palabras, el duque fue acometido por un terror tal que cayó al suelo soltando espuma por la boca como un loco furioso, sin poder articular ni una palabra. Sólo se pudo levantar cuando Bernardo lo hubo tocado con el pie. Entonces Guillermo de Aquitania, como duque de Guyenne y conde del Poitou, prometió reconocer a Inocencio II como auténtico y legítimo papa, y reinstalar a los obispos en la posesión de sus sedes episcopales y restituirles los bienes que les había confiscado.
   Después de esa sumisión, el duque se habría convertido en ermitaño para expiar sus pecados: habría llevado el resto de su vida un cilicio sobre el cual habría hecho remachar una armadura. Pero en este punto se vuelve a caer en la leyenda hagiográfica provocada por una confusión entre el duque Guillermo, padre de Leonor de Aquitania, y el ermitaño Guillermo de Maleval.
CULTO
   Canonizado en 1174, San Bernardo se convirtió naturalmente en uno de los patrones de Borgoña, su provincia natal.
   Su cuerpo fue colocado en 1178 en una magnífica tumba detrás del altar mayor de la iglesia  de Claraval. Una parte de su cabeza se conserva en el tesoro de la catedral de Troyes.
   Por la intermediación de la orden internacional  de los cistercienses, que enjambró en toda la cristiandad, su culto se difundió a gran distancia, sobre todo en Italia, en Chiaravalle, en España hasta Gibraltar y en Alemania, especialmente en las abadías cistercienses de Fürstfelfenbruck, en la Alta Baviera, y Altenberg, en Renania. Los cistercienses y las cistercienses, que en su honor se llamaron bernardinas no eran la única orden religiosa que se reclamaba de él, puesto que la orden de los templarios, monástica y militar a la vez, también había adoptado su regla.
   Además, era particularmente honrado por los apicultores y los fabricantes de cirios, a causa de su mote “Doctor melliflus”, que le había valido una colmena como atributo. Protege no sólo a los apicultores sino también a las abejas.
   En algunos pueblos de Borgoña era patrón de los viticultores. Sin embargo su figura no cuenta entre los santos populares.
ICONOGRAFÍA
   No existe ningún retrato natural del santo. Sus imágenes tardías no tienen valor documental alguno.
   Según sus contemporáneos, era delgado, espiritualizado por el ayuno y las austeridades. Era pelirrojo de cabellera y barba. Está representado como abad mitrado de la orden del Císter, envuelto en una cogulla blanca (alba cuculla) con el báculo abacial.
   Sus atributos son muy numerosos: un perro blanco en alusión a la visión de su madre, una colmena o un enjambre de abejas, que traduce su calificativo de Doctor melliflus, una mitra puesta en el suelo porque habría rechazado la dignidad episcopal por humildad (las tres mitras puestas en el suelo designan a San Bernardino de Siena), una hostia que le presenta al duque de Aquitania excomulgado, los Instrumentos de la Pasión que aprieta contra su corazón, porque decía que se había tejido un ramo con los sufrimientos de Cristo, una rueda porque forzó al diablo a reparar el eje roto de una carreta, y un demonio encadenado.
   A pesar de haber despreciado al arte “que aleja de Dios”, su iconografía es bastante rica (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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La calle Viejos, al detalle:
Edificio c/ Viejos, 1.
Edificio c/ Viejos, 3.
Edificio c/ Viejos, 5.

miércoles, 19 de agosto de 2026

El sitio arqueológico Cerro del Tesoro, en La Luisiana (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Cerro del Tesoro, en La Luisiana (Sevilla).     
     Se localizaron numerosos fragmentos de tegulae, ladrillos y ánforas. En el centro un caserío en ruinas que debió ser construido con materiales antiguos reaprovechados. Se localizaron además trozos de cuello de dolias, ladrillos, tegulae, cerámica ibérica a bandas, sigillata clara D y una moneda de época de Augusto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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Más sobre la localidad de La Luisiana (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

La necrópolis judía, en la calle Cano y Cueto

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Necrópolis Judía, en la calle Canto y Cueto, de Sevilla.
     La Necrópolis Judía, se encuentra (en planta -1 del Parking Cano y Cueto) a la altura de la calle Cano y Cueto, 2; en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo.
     En el extremo norte del Paseo Catalina de Ribera, en su confluencia con la calle Cano y Cueto de Sevilla, en un espacio de 2.600 m2, destinado por promoción pública a los  aparcamientos subterráneos hoy existentes, se llevó a cabo una intervención arqueológica de urgencia, cuya Fase I discurrió entre Mayo y Julio de 1996 y la Fase II en Marzo del año siguiente. 
     Entre los objetivos previstos se encontraba el analizar el tramo del sistema defensivo islámico que desde la Puerta de la Carne, se dirigía por este sector hacia el Alcázar; en efecto, se documentaron unos 33,00 m. lineales correspondientes a la barbacana de la muralla, a quien en el sondeo efectuado, se le constató su datación almohade y una altura conservada hasta la primera escarpa de 3,90 m.
     Por otra parte se trataba de documentar el cementerio de la Judería sevillana, que según todos los indicios se extendía por el sustrato del solar. No obstante, lo más interesante, no fue su detección, sino el grado de estratificación remanente, la cual nos posibilitó el analizar la evolución de las técnicas y formas funerarias a lo largo de cinco fases, así como recuperar casi dos centenares de individuos, los cuales permitirán en un futuro, gracias a la combinación del estudio arqueológico y antropológico, el poder analizar cuestiones vinculadas a factores sociales y genéticos, a lo largo de varios siglos.
     La intervención sin embargo nos deparó otra sorpresa, que fue la detección junto a la barbacana, de un reducido número de individuos que por sus singulares características deposicionales y antropológicas podemos relacionar con el fenómeno esclavista de la Sevilla moderna.
El cementerio hebreo.
     Al exterior de la Puerta de la Judería, también denominada de Minjoar y posteriormente hasta su demolición en 1868, Puerta de la Carne o del Muro de la Carne, se extendía el cementerio hebreo de Sevilla. De su existencia teníamos constatación arqueológica debido a hallazgos puntuales y a la intervención realizada en 1992 en el viejo Cuartel de Intendencia. 
     El inicio del cementerio debe coincidir con el establecimiento de la Aljama sevillana poco tiempo después de la conquista de la ciudad por Fernando III, tal vez hacia 1250. La existencia del fossar se prolongará -según la intervención que presentamos-, durante más de doscientos años, evolucionando a través de cuatro fases hasta su abandono tras la definitiva salida de los judíos de la ciudad en el verano de 1484, aunque constatamos como en momentos posteriores se documenta la inhumación de conversos siguiendo ritos judaizantes.
     El rito de enterramiento es siempre la inhumación en ataúd rectangular o ligeramente trapezoidal, que aparece siempre ya sea la tipología de la tumba en fosa o lucillo. El cadáver se coloca en posición decúbito supino, con los brazos extendidos a ambos lados del cuerpo, las palmas de las manos hacia abajo, con el cráneo (vertex) apuntando hacia el oeste-noroeste y la cara mirando al E., según la ley mosaica. Hay muy pocas variaciones respecto a esta norma (a veces las manos hacia arriba o a la cara mirando al sur).
     Del perímetro del cementerio solo hemos podido comprobar en esta intervención su límite W., el de la cerca islámica; al E. se estima en el arroyo Tagarete y al N. en el viejo camino que partía de la puerta de la Carne; quedando por definir sólo su límite S. Casi dos centenares de tumbas han sido excavadas en la intervención de Cano y Cueto, lo que junto a las ciento cuarenta y seis de 1992 supone un número más que suficiente para el estudio tipológico y antropológico de la necrópolis.
     La compleja estratificación del registro arqueológico y la alta densidad de tumbas, nos ha permitido constatar matizadas variaciones en los comportamientos funerarios hebreos a lo largo de una dilatada existencia que afectan no solo al tipo preferente de tumba según momentos, o a modificaciones en la técnica de los lucillos, sino a la concepción y organización de los cementerios; y lo que es más importante a apreciar y datar hechos demográficos de interés como los elevados índices de mortalidad infantil que se constatan en las últimas fases, o cuestiones de salud como la evolución de determinadas enfermedades congénitas -tubérculo de Carabelli-, o sociales -raquitismo-. 
     A continuación sintetizamos los datos esenciales de las cinco fases que hemos establecido desde el punto de vista tipológico y estratigráfico.
- Fase I. 
     Las tumbas de este momento, se asientan directamente sobre niveles de derrumbe o unidades estructurales correspondientes a la ocupación islámica previa. Estas se encontraban dispersas por todo el solar; lo que nos permite interpretar estos restos como pruebas de la existencia de un arrabal almohade.
     La estructura funeraria tipo es el denominado lucillo, dispuesto en orientación W-E; y normalmente agrupados en conjuntos de dos a cuatro tumbas unidas por un murete de cabecera: c. 231; no obstante hay algún caso individual: t. 783. 
     Técnicamente son estructuras muy cuidadas en su ejecución, con la sucesión de bóvedas, construidas con ladrillos completos colocados de canto, excepto en los pies, donde los ladrillos de la cubierta aparecen colocados en plano o sustituidos por sillarejos. Nunca disponen de lecho o suelo propios, ni se taponan o cierran los pies. En la cabecera una citara corrida sobre los arquillos, actúa de fachada del conjunto. En la tumba 806, un entrante marcado en este muro nos da lugar a pensar que este sería el lugar donde se dispondría la lápida sepulcral, elemento que en ningún caso se nos ha conservado. La cabecera suele aparecer con un taponamiento provisional de ladrillos y pequeñas piedras.
     Los conjuntos de esta fase, tienen la peculiaridad de llevar los muretes intermedios compartidos para las dos inhumaciones colaterales, lo que nos indica que estas agrupaciones -incluido el número de tumbas de las que constarían-, eran encargados ex profeso y realizados con antelación a las defunciones. Puede afirmarse además, que existió una ordenación espacial del cementerio, debido a la racionalidad de su trazado; puesto que los conjuntos, exentos, se alinean en calles con desarrollo N-S, dejando deambulatorios intermedios, de modo que era posible caminar entorno a ellas. No han subsistido restos de pavimentación asociados en la fase I. 
     La cronología de esta primera fase puede ser establecida mediante criterios históricos y estratigráficos, entre las últimas décadas del siglo XIII y los primeros años del XIV.
- Fase II. 
     La colmatación del espacio, hace que las tumbas comiencen a adquirir una cota más elevada, a veces superponiéndose parcialmente sobre las anteriores: t. 145 sobre t. 272; 509 sobre 545, etc.; es lo que denominamos fase II, entendida como un continuum de la anterior. La técnica constructiva es similar, aunque más compacta y sólida. Las tumbas pueden ser individuales, formar agrupaciones c.259-, o parejas -561-565 y 590-671-; construidas siempre de forma conjunta. En esta fase se detectan tramos de pavimentación de argamasa, que dejarían ver solo la parte superior de las cubiertas abovedadas, siendo el resto de la estructura funeraria soterrada.
     Esta fase debió ocupar todo el s. XIV, siendo amortizada a principios del XV como nos indica la unidad estratigráfica 188 que cubre casi totalmente estas estructuras.
- Fase III.  
     Prosiguen los conjuntos unificados por un murete de cabecera: c. 289, 1310, y proliferan las alineaciones simples: c. 166, 147, 255, 773, 1320, etc. No obstante se aprecian ahora cambios sustanciales en los procedimientos funerarios, que denotan un empobrecimiento técnico. 
     Los lucillos se construyen con ladrillos fragmentados, piedras calizas o guijarros y con llagas muy anchas, lo que les da un aspecto descuidado y de falta de consistencia. Las bóvedas, se solucionan casi siempre con una hilada de ladrillos planos, unidos por sus lados largos, que cierran el dorso de la estructura. A veces piedras grandes, trozos de azulejería -t. 94-, o fondos de tinajas -t. 702-, sirven para el mismo fin. 
     Un detalle relevante, es que los conjuntos funerarios no son construidos de una vez, sino que las tumbas son realizadas una a una, de forma que no hay muros laterales compartidos.
     Como detalles constructivos, se aprecian ahora restos de pavimentaciones asociadas a las tumbas; unas veces de argamasa enlucida en rojo a modo de dess y en otros de un compactado a base de gravilla y tierra alberiza. En unas pocas tumbas, el muro de cabecera - a excepción del taponamiento-, aparece encalado: tt. 74, 806.
     El panorama del cementerio es ahora abigarrado; en el sector más cercano a la cerca islámica, la alta densidad previa, hace que las tumbas de esta fase aparezcan más dispersas, alojándose en huecos o superpuestas directamente a las anteriores -a veces este deseo de proximidad a algún conjunto anterior, nos hace pensar en vinculaciones de tipo parental-. El sector sur -el excavado en 1997-, parece organizarse en esta fase; el modelo preferente es el de alineaciones paralelas, compuestas de hasta seis lucillos cada una; están tan próximas unas de otras que a veces los pies de un individuo se adentran en la tumba siguiente.
     La organización del cementerio ha variado; no se percibe ahora la previsión de antaño. Si bien hay unas pocas tumbas que se preparan con antelación -ya que se encuentran vacías-, la norma es que se vayan añadiendo tumbas a las alineaciones conforme va haciendo falta. No obstante el espacio parece estar distribuido con antelación, ya que en el caso de alineaciones de pocos individuos llama la atención la existencia de huecos libres en los extremos, hecho que contrasta con la alta densidad general. Esta argumentación estaría apoyada por la existencia de tumbas de infantiles o adultos jóvenes, a los que se les hace la tumba ex profeso, de dimensiones más pequeñas -tt. 1.351 y 1.374-.
     Esta fase parece ser posterior al pogrom de 1391 cuyas terribles consecuencias económicas y sociales podrían estar siendo reflejadas en los cambios técnicos y organizativos percibidos ante el hecho funerario. La cronología de esta fase se extiende desde principios del s. XV, hasta un momento indeterminado de la segunda mitad de la centuria.
- Fase IV.  
     Se produce ahora un fenómeno de origen natural que parece tras tocar no solo el panorama topográfico del cementerio, sino también las costumbres y pautas establecidas anteriormente. El hecho es que se anula visualmente el espacio funerario debido a una elevación de cotas; es decir una colmatación producida por la formación de la unidad deposicional 130.
     No obstante una nueva fase de inhumaciones se constata en todo el espacio excavado, aunque con un notable cambio: la desaparición de las estructuras tipo lucillo y la generalización de los enterramientos en fosas, previo amortajamiento del cadáver en ataúd. Las relaciones de diacronía son claras. En la mayoría de los casos, las inhumaciones en fosa se asientan sobre tumbas abovedadas totalmente cubiertas, con una colmatación que puede ir de 0,40 m. a tan solo un par de centímetros: fosa 103 sobre tumba 272; alineación 1.382 sobre conjunto 1.216; la fosa 1.112 orada las pavimentaciones de la fase II y III, mientras otras se acomodan a los huecos deja dos entre las bóvedas -fosas 610 y 621-. 
     Respecto de la ordenación general, se deduce aún un orden preestablecido, por lo que podemos seguir hablando de cementerio hebreo; es decir las fosas no se disponen de forma arbitraria, sino que como norma, forman alineaciones en donde se establecen agrupaciones de individuos por edades, siendo los de pocos meses, enterrados en alineaciones distintas a las de los adultos -con una sola excepción-.
     Este cambio evidente en el rito externo: la fosa; el predominio de inhumaciones infantiles (12) y el carácter sedimentológico de la u.d. 130, nos hace argumentar en relación a mortandades relacionadas con catástrofes naturales como las crecidas del río -proceso al que asociamos la formación de la u.d. 130-, cuyas aguas estancadas eran el cultivo idóneo para las infecciones y epidemias tan usuales y graves por estas fechas.
     Respecto de su datación, esta fase ocuparía los años finales del s. XV ya que aparece sellada en un amplio sector por un edificio cuadrangular de principios del XVI.
- Fase V.
     Tras la fase anterior se aprecian unas pocas estructuras cuadrangulares, de pequeñas dimensiones y función poco definida, que denotan un cambio de uso en el solar. Sobre ellas, una nueva colmatación de características similares a la u.d. 130, volverá a sellar el antiguo paisaje. 
     Sin embargo, en un momento posterior a todo ello, volvemos a tener estratificadas una serie de inhumaciones que mantienen las características del ritual hebreo -orientación W-E y extremidades superiores extendidas a ambos lados del cuerpo-; no obstante, se van a apreciar cambios sustanciales: en primer lugar la densidad decrece de forma drástica, ya que estamos hablando de tan solo unas pocas inhumaciones dispersas; y lo que es igualmente importante, la tipología funeraria es ahora arbitraria, con el uso indistinto de fosas simples o estructuras de cubierta plana y material de acarreo.
     Por su ubicación estratigráfica estamos en un momento subsiguiente a la fase IV y por tanto posterior a la expulsión de los judíos. Se sabe que a finales del s. XV la Inquisición había perseguido los enterramientos de judeoconversos por el rito hebreo en terrenos baldíos situados en el viejo camposanto judío. Las tumbas de esta fase son por tanto los primeros testimonios arqueológicos de dichas prácticas.
     Otros cementerios de conversos son mencionados en las fuentes, como el situado entre la ermita de San Bernardo y la Huerta del Rey, expropiado en 1482 por Orden Real por enterrar según ritos judaizantes y al parecer, donde en los últimos años del s. XV se fundó el Monasterio de Santo Domingo de Portacoeli. Un segundo lugar estaría ubicado cerca del Monasterio de San Agustín y por último el situado en las inmediaciones del Convento de la Trinidad.
- La minoría esclava. 
     En el extremo oeste del solar, en la franja de terreno inmediata al lienzo de antemuro islámico detectado en la intervención de Cano y Cueto -el que uniría la puerta de la Carne con el Alcázar sevillano, en un sector que nos llamaba la atención por la inexistencia de tumbas hebreas, se detectó un conjunto de individuos que por su ubicación topográfica, características deposicionales, diferencias de rito y la tipificación racial que ofrecían -con rasgos claramente negroides-, creemos poder relacionar con ejemplos de la población esclava de la Sevilla moderna.
     Si bien no se tenía constancia arqueológica de los aspectos funerarios de este grupo de población, ni siquiera si había normas establecidas al respecto, la presencia de esclavos negros en esta ciudad a partir de época bajomedieval es un hecho histórico conocido; y nuestra ciudad se convertirá junto con Lisboa y Génova, en uno de los principales mercados esclavistas de Europa. En Sevilla, el lugar destinado para este comercio eran las gradas de la Catedral, siendo alojados en las casas del entorno mientras se producía la venta. Si durante este tiempo se producían fallecimientos, eran enterrados en las propias casas de calle Bayona, Gradas, Plaza de San Francisco, etc., lo que provocó problemas de salubridad como consecuencia, el traslado de estos a barrios más periféricos como Triana, Cestería y Carretería.
     Hacia 1400 se funda un hospital y hermandad de negros en los alrededores de la Cruz del Campo bajo la advocación de Nuestra Señora de los Reyes (Magos); en 1550 se adquieren unos terrenos entre las puertas de Osario y Carmona, lugar donde se trasladará el hospital, que a partir de 1554 se denominará de Ntra. Sra. de los Ángeles, cuya capilla funcionará como parroquia hasta que a fines del s. XVI, se traslada el Santísimo a la iglesia de San Roque. En el cementerio de este último hospital y más tarde en el de San Roque, se autorizará el enterramiento de los hermanos de la cofradía. Estas instituciones vertebrarán el nuevo arrabal, donde hemos de mencionar también la Plaza de la Azuaica o de Santa María la Blanca, famoso lugar de reunión de esclavos y libertos.
     En la intervención de Cano y Cueto han sido detectados once individuos que podemos relacionar con este mundo y cuyas peculiaridades deposicionales, rituales y antropológicas pasamos a describir.
     El contexto edáfico en el que están inmersos se caracteriza por presentar unas arcillas muy finas, originadas mediante una lenta decantación y según análisis contrastado, de origen natural. En este medio, sumamente homogéneo, se encuentran las inhumaciones, sin diferenciación de interfacies correspondientes a fosas de enterramiento, ni de cualquiera otra alteración del registro que pudiera suponer una alteración postdeposicional. Además de ello, el alto grado de preservación de las conexiones anatómicas apuntan a un ambiente sedimentario muy pasivo, permeable, que produciría el sellado y fijación de las relaciones articulares.
     Este entorno, solo puede explicarse por la combinación de dos factores: el foso de la barbacana y los episodios aluvionales generados por las crecidas del Arroyo Tagarete. El primero, servía de desagüe al interior de la cerca, pues una aspillera detectada en el antemuro, continuaba hoy en día drenando agua hacia el foso. No obstante, en época moderna, las sucesivas riadas que se constatan en este sector, debieron no solo hacer impracticable esta área extramuros durante sucesivos periodos, sino arrastrar objetos y tierras que en un medio acuoso como el del foso, decantaría en un proceso más lento y homogéneo que en el resto de la llanura de influencia aluvial. Vertidos intencionados posteriores, terminarían de colmatar y cegar esta depresión.
     En este medio, se excavaron individuos estratificados -hasta un número de cuatro superposiciones-. Las posiciones anatómicas diversas detectadas, nos indican en primer lugar un grado diferente de desecación del sector; y en segundo lugar y como consecuencia de la anterior, un periodo de tiempo transcurrido desde la primera a la última inhumación.
     Así, en los individuos más profundos e iniciales, se encontraban morfologías bastante irregulares, con las partes más pesadas del cuerpo rehundidas respecto de las extremidades, en disposiciones arbitrarias. El lecho irregular sobre el que se detectan, y la ausencia de fosas de enterramiento, nos informan acerca de un medio permeable de carácter pantanoso. Es el caso del individuo 884.
     Los más superficiales sin embargo, algunos literalmente adosados a la estructura defensiva, se les aprecia una marcada horizontalidad del lecho sobre el que se depositan, debido a un terreno de carácter semipantanoso, pero más consolidado. Sería el caso de los individuos 53, 62, 501, etc.
     Una de las inhumaciones, la 697, volteada y boca abajo nos llevó a interpretar la ubicación del séquito fúnebre en el interior de la liza, depositándolos desde encima del antemuro.
     En tan solo dos casos -ambos muy alejados de la barbacana en comparación con los anteriores, concretamente a unos 9 metros-, se producen enterramientos en fosa simple, tan cerca el uno del otro, que el segundo seccionaba al precedente. Este cambio de actitud podría explicarse quizás por la total desecación del foso.
     Las disposiciones anatómicas detectadas, minimizan lo que habitualmente denominamos como aspectos del ritual, debido a la arbitrariedad en la colocación del difunto, con la cabeza orientada tanto al este como al oeste, las extremidades inferiores extendidas o flexionadas, las manos en ubicaciones diversas, etc.
     Podemos afirmar a modo de conclusión interpretativa, que se trata de inhumaciones individualizadas en el espacio y el tiempo, aunque en un medio común. Y a falta de otros rasgos de asociación, tienen como nexo la aleatoriedad en el ritual y la inexistencia de ataúd o mortaja. La carencia de connotaciones de tipo espiritual y simbólico, así como el sistema de enterramiento tan poco cuidado, nos informan acerca de la ínfima extracción social de estos individuos, cuya tipificación racial, y la media de edad detectada (entre 18 y 35 años), nos identifican estos casos con inhumaciones de esclavos negroides en el arco de edad más cotizada. Por el material arqueológico asociado, nos movemos en un espectro cronológico que abarcaría el siglo XVI e inicios del XVII (Ana Romo Salas, Enrique García Vargas, Juan Manuel Vargas Jiménez, y Juan Manuel Guijo Mauri. El Cementerio Hebreo de Sevilla y otros osarios. Excavación arqueológica en Cano y Cueto (Sevilla). 1997).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Necrópolis Judía, en la calle Cano y Cueto, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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martes, 18 de agosto de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de San Bartolomé, Palacio de Monroy, Ermita del Cristo de la Misericordia, Ermita del Rosario, Ermita de los Mártires, Ermita de San Antonio, Real Pósito, Cárcel Pública, Casa del Pueblo, y Ayuntamiento) de la localidad de Valverde de Leganés, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Bartolomé, Palacio de Monroy, Ermita del Cristo de la Misericordia, Ermita del Rosario, Ermita de los Mártires, Ermita de San Antonio, Real Pósito, Cárcel Pública, Casa del Pueblo, y Ayuntamiento) de la localidad de Valverde de Leganés, en la provincia de Badajoz.
     Valverde de Leganés se localiza entre Olivenza y Almendral, cerca del pantano de Piedra Aguda, en el ámbito más cercano a la influencia de la frontera. El siglo pasado aún aparece nombrada como Valverde de Badajoz, jurisdicción a la que perteneció inicialmente desde su fundación en el siglo XIII. Más tarde pasó a integrarse en las casas de Leganés y Altamira, teniendo a su vez como anejos, hasta su desaparición en el XVII, a las aldeas de Valdesevilla y Los Arcos.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 73 Km2
     Altitud: 295 m.
     Distancia Capital: 25 Km.
     Partido Judicial: Olivenza
     Comarca: Llanos de Olivenza
     Gentilicio: Valverdeño
Ayuntamiento de Valverde de Leganés
     plaza Constitución, 2
     06130 Valverde de Leganés (Badajoz)
     Teléfono: 924496011 - 924496050
     Fax: 924496402
     Correo-e: ayuntamiento@valverdedeleganes.es - secretario@valverdedeleganes.es
     Web: www.valverdedeleganes.es
Historia.-
     Valverde de Leganés se localiza entre Olivenza y Almendral, cerca del pantano de Piedra Aguda, en el ámbito más cercano a la influencia de la frontera. El siglo pasado aún aparece nombrada como Valverde de Badajoz, jurisdicción a la que perteneció inicialmente desde su fundación en el siglo XIII. Más tarde pasó a integrarse en las casas de Leganés y Altamira, teniendo a su vez como anejos, hasta su desaparición en el XVII, a las aldeas de Valdesevilla y Los Arcos.
     En el lugar correspondiente a esta última -más próximo a Almendral- perdura el castillo señorial de este mismo nombre. En la dirección opuesta, aunque muy maltrechos, también se observan restos del de La Jineta.
     La proximidad a la frontera hizo de Valverde escenario de numerosas acciones de guerra relacionadas con los conflictos hispano-portugueses en todas las épocas. En sus inmediaciones tuvo lugar en 1385 la batalla que remató el descalabro sufrido poco antes por los castellanos en Aljubarrota. El 13 de Septiembre de 1643 la localidad fue arrasada por los portugueses durante la guerra de la separación. En 1704, iniciada la de Sucesión, sus moradores la abandonaron, temerosos de nuevos ataques lusitanos, que efectivamente se produjeron con terribles resultados, hasta el punto de que el enclave quedó destruido por completo y despoblado, hasta que en 1712 se inició su reconstrucción.
     Valverde fue escenario también de la reunión mantenida el 14 de Mayo de 1811 por los generales aliados con Beresford, para preparar la batalla librada dos días después contra los franceses en los campos de La Albuera, y en la que parte de las tropas tuvieron aquí sus campamentos de partida (Diputación Provincial de Badajoz).

Monumentos.-
     El aspecto actual de la población data de época moderna, como consecuencia de las múltiples reconstrucciones experimentadas, presentando, por tal causa, estructura de vocación regular, con calles amplias y rectas.
     Su hito más destacado es la iglesia parroquial de San Bartolomé, realización ciertamente singular que no deja de llamar la atención por sus particulares características. La obra se inició en 1569 bajo planteamientos colosales, no concluyéndose hasta 200 años después de manera mucho más modesta que la inicialmente concebida.
     Del proyecto originario se levantaron tan sólo los enormes muros perimetrales de una gran nave y su ábside semicircular, que quedaron inconclusos. Atravesada sobre esta estructura de manera muy extraña, es decir, girada 90 grados, con la cabecera sobre su costado del Evangelio y los pies en el opuesto, teniendo como largo el ancho de la anterior, se encajó una nueva iglesia de proporciones mucho más reducidas.
     A las afueras del pueblo en dirección a Olivenza, ocupando un hermoso paraje correspondiente a la finca La China, por cuyo apelativo resulta conocido más comúnmente, se encuentra el antiguo convento franciscano de Madre de Dios, fundado en 1540 y hoy en ruinas. El complejo se articulaba en torno a un recoleto claustro al que se anejan la capilla, de cabecera cuadrangular con bóveda estrellada y cúpula contigua rematada en cimborrio, y otras dependencias. Por sus características y perfecta integración con el medio paisajístico, el viejo monasterio constituye un centro de interés sobresaliente que junto con los de Rocamador de Almendral, Moncarche, Loriana, San Onofre de La Lapa, Santa Elena y otros muchos, siempre ocupando enclaves de insuperable encanto natural, testimonian la importancia de estas realizaciones en la región.
     En el interior de Valverde se conservan las ermitas del Rosario y San Antonio. La primera, de acusado sabor popular, presenta atractivo atrio porticado delantero y cabecera cupulada sobre trompas. La segunda, originaria del siglo XVII, ofrece fachada con arco de medio punto y potentes estribos laterales con pináculos y espadaña de atractiva silueta (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia de San Bartolomé.-
     Se localiza en la Plaza de Luis Chamizo. Las primeras obras del edificio comienzan entre 1530-1535 cuando el Concejo de Valverde de Badajoz decide ampliar las dimensiones de su iglesia parroquial. La construcción queda paralizada durante casi 30 años a consecuencia de la construcción de la Catedral de Badajoz, ciudad de la quien dependía Valverde.  Transcurrido ese tiempo las obras se reanudan en 1575 tras la apelación del Concejo de Valverde de Badajoz al Consejo Real de Castilla quien reanuda la obra en colaboración con el Cabildo de la Catedral de Badajoz, quienes enviaron un grupo de arquitectos para que evaluaran lo iniciado 30 años antes y continuaran con el plan establecido. Sin embargo, la declaración de la bancarrota total del Reino a finales del siglo XVI y durante los primeros años del siglo XVII paralizó definitivamente su construcción. En una rápida lectura de los muros inacabados podemos observar una iglesia con planta de cruz latina, de estilo tardo-gótico con bóvedas de crucería. En 1766, aprovechando tales muros se decidió construir la iglesia actual. Para ello fue aprovechado el brazo derecho de la cruz latina de la primitiva iglesia, el cual fue transformado en cuerpo principal de la actual y al que se le adosó en el presbiterio una capilla lateral en cada lado. El presbiterio es un espacio absidiado con bóveda de crucería (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Palacio de Monroy.-
     Se trata de uno de los edificios más antiguos de la localidad aunque hoy solo se conserven dos muros. No se conoce documentación que permita situar cronológicamente la fundación del edificio aunque, según la tradición popular, en obras recientes apareció una piedra labrada con la fecha 1301, sin embargo tal documento se encuentra desaparecido por lo que no puede tomarse como fecha fundacional. El edificio actual se encuentra muy remodelado y presenta un gran número de fases constructivas. Algunos historiadores han establecido sus orígenes en la fundación de la Villa, sin embargo no hay pruebas fehacientes. Desde un punto de vista arquitectónico sabemos que el edificio fue remodelado durante la segunda mitad del siglo XVI y que correspondería a un palacio de amplias proporciones que ocuparía gran parte de la manzana donde se encuentra. En el Siglo XVII, el Conde de Monterrey le dio utilidad como Casa-Palacio y Cuartel General de sus tropas en sus continuos enfrentamientos con Portugal. Posteriormente fue arruinado (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Ermita del Cristo de la Misericordia.-
     Se encuentra próxima al Real Pósito y la Plaza de la Constitución. Su fábrica puede datarse en el siglo XVI y era capilla del desaparecido Hospital de Misericordia. La construcción es simple: una bóveda de cañón rematada con una cabecera cuadrangular. La fachada presenta un marco y cornisa en mármol de blanco de Estremoz. En el dintel se encuentra inscrito  “Ecce Oculi Domini Super timentes eum, et in eos qui sperant super misericordia eius” que puede traducirse como “He aquí, los ojos del Señor están sobre los que le temen y en los que esperan su misericordia”. La cita corresponde al versículo 18 del salmo 32 de la Biblia vulgata, el cual  alude a la Misericordia de Dios.  Sobre la cornisa fue clavada, recientemente y sin criterio histórico-arqueológico alguno, una losa que porta los atributos de San Pedro. Es probable que esta pieza procediera de la desaparecida Ermita de San Pedro o simplemente formaba parte de una dedicatoria sepulcral aparecida en la Ermita cuando fue renovado el pavimento (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Ermita del Rosario.-
     Se encuentra situada a las afueras del pueblo en las salidas a Badajoz y La Albuera. La construcción presenta un cuerpo de doble tramo, cabecera con cúpulas sobre trompas, y atractivo atrio porticado delantero, con escalinata al frente. En la cabecera se halla una hornacina donde se venera la Virgen del Rosario, una talla de madera policromada del siglo XVII-XVIII. La Ermita fue sede canónica de la desaparecida Cofradía del Rosario, la cual contaba con un gran número de hermanos e ingresos. Entre los años 1918 y 1944 fue situado en anexo el cementerio Parroquial hasta que fue trasladado a su emplazamiento actual. Este antiguo espacio es ocupado actualmente por un parque presidido por una gran Cruz a modo de memoria de este desaparecido campo santo (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Ermita de los Mártires.-
    Situada en la cima del cerro homónimo se encuentran los restos de esta construcción en estado de ruina desde la Desamortización de Mendizábal. Por la distribución de los muros, esta Ermita presentaría una bóveda de cañón y un pequeño ábside rematado seguramente por una cúpula semicircular. Los materiales utilizados para su construcción fueron pobres, lo que ha favorecido la rapidez de su deterioro. Posiblemente los muros se encontraban decorados a través de esgrafiados. Hasta mediados del siglo XX conservaba elementos de su fachada que fueron trasladados a la Ermita de San Antonio (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Ermita de San Antonio.-
     Situada en la calla que lleva su nombre, la Ermita pudo ser levantada entre los siglos XVI y XVII aunque no se dispone hasta hoy de documentación relativa a su fundación. De construcción sólida, consta de una nave de dos tramos con bóveda de crucería y una cabecera con una bóveda de ladrillos con nervaduras. La fachada no es la original ya que procede de la desaparecida Ermita de los Mártires. Esta  presenta arco de medio punto con potentes estribos laterales en avance, rematados con pináculos y espadaña de atractiva silueta sobre la cornisa (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Real Pósito.-
     Posiblemente construido en el siglo XVI, su fachada labrada en granito data del siglo XVIII por la inscripción que la remata: "ESTA OBRA MANDO HACER LOS SEÑORES PHELIPE ROD BALLESTERO EL CONCEJO DE ESTA CASA Y GONZALO FRS. BALDOVINO ALCALDES DELLA AÑO 1746". Se encuentra junto a la Plaza Principal y próximo a las Casas Consistoriales. Su estado de conservación es bueno. Jugó un papel decisivo en las Guerras con Portugal y durante toda la Edad Moderna prestado servicio de grano a los campesinos de la localidad. Durante el siglo XX ha sido utilizado como Escuelas Infantiles, Biblioteca Pública, Servicio de Correos y centro de Formación (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Cárcel Pública.-
     En la parte baja del edificio del Pósito se construyó la Carcel Pública. Esta consiste en dos salas con bóveda baja de ladrillo. Estuvo activa durante el siglo XX y fue reutilizada como Escuelas Primarias (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Casa del Pueblo.-
     Se encuentra en la plaza de Antonio Asensio y fue levantada a través de la fundación en 1902 de la Sociedad de Obreros La Redentora, en pleno auge del Movimiento Obrero Español a inicios del siglo XX. El edificio es un gran salón donde se reunían en asamblea los miembros de esta sociedad. En este mismo edificio fue convocado uno de los Congresos Obreros de Extremadura donde acudieron representantes de todas las asociaciones obreras de Extremadura (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

Ayuntamiento.-
     Casa señorial situada en la Plaza de la Constitución. Recientemente ampliado y rehabilitado cuenta con dos partes. La parte antigua se trata de un edificio de tres plantas con fachada simétrica y de corte clásico que sería remodelado por primera vez en 1868 como así muestra la inscripción del dintel en mármol de la puerta. En el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura de 1791, el edificio es definido en estado de ruina por lo que es probable que así se mantuviera hasta bien entrado el siglo XIX. En la fachada se aprecia un gran escudo nobiliario, recientemente estudiado, atribuido al Rey Fernando VII.
     La parte nueva, recientemente construida tras la adquisición de la vivienda contigua, es más moderna y accesible, donde se ubican los despachos y demás estancias para la atención ciudadana (Ayuntamiento de Valverde de Leganés).

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Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.

La imagen "Santa Elena", anónima, en la sillería del Coro, de la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Santa Elena", anónima, en la sillería del Coro, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla
     Hoy, 18 de agosto, en Roma, en la vía Labicana, Santa Elena, madre del emperador Constantino, que, entregada con singular empeño a ayudar a los pobres, acudía piadosamente a la iglesia mezclada entre los fieles, y habiendo peregrinado a Jerusalén para descubrir los lugares del nacimiento de Cristo, de su Pasión y Resurrección, honró el pesebre y la cruz del Señor con veneradas basílicas (c. 329) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte la imagen "Santa Elena", anónima, en la sillería del Coro, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
     La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, calle Cardenal Carlos Amigo, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     En la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar el Coro [nº 004 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede]; No ha cambiado de nombre, aunque las sillas han estado, al menos, en cuatro lugares diferentes; el actual, salvo las interrupciones debidas a obras o accidentes, es el que posee desde 1514. En el antiguo estaban sepultados los arzobispos don Remondo y don Pedro Gómez Barroso (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
   La Catedral de Santa María de la Sede; encontramos el coro, cerrado por una reja realizada por Francisco Salamanca (1518-23). Su sillería consta de 117 sitiales de madera, con esculturas de santos y relieves del Antiguo y Nuevo Testamento. Es un conjunto realizado por Nufro Sánchez, comenzado en 1478 y acabado en el siglo XVI (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
     Pues bien en uno de los sitiales encontramos la imagen de Santa Elena, obra anónima, de hacia 1470-1550, realizada en estilo gótico-renacentista, en madera tallada y con unas medidas de 0'36 x 0'13 x 0'08 mts. La imagen de la santa ha sido representada de pie vistiendo las ropas de las emperatrices romanas, pues se debe recordar que Santa Elena fue la esposa del emperador Constancio y madre de Constantino. Su cabeza esta cubierta por una corona real sobre la toca de viuda. En su mano izquierda porta una gran cruz, atributo personal que recuerda el hallazgo de la cruz en el Monte Calvario (Guía digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía, de Santa Elena;
LEYENDA
   Madre del primer emperador cristiano, Constantino, fundador de Constantinopla, debes su popularidad sobre todo a la Invención de la Vera Cruz.
   Nació en Bitinia hacia 250 y fue convertida por Luciano de Antioquía. Se casó con Constancio Cloro a quien había conocido en Asia Menor cuando sólo era tribuno militar. Acompañó a su marido en las campañas de Serbia, donde nació Constantino, y en la de Tréveris y York.
   Pero como Elena no era de origen romano, Constancio Cloro debió repudiarla cuando fue designado gobernador de las Galias por Diocleciano, en 293. No obstante, y aunque Cloro haya tenido tres hijos de su segundo matrimonio, fue al hijo de Elena, la repudiada, a quien nombró sucesor.
   En 312 Constancio, que combatió en Italia contra el emperador Majencio, vio en el crepúsculo una cruz luminosa que se elevaba por encima del horizonte, presagio de la victoria que le abriría las puertas del imperio romano.
   Elena se reunió con él en Roma, algún tiempo después de su triunfo sobre el puente Milvio. Ella hizo construir allí la basílica de la Santa Cruz después de haber sido recibida por el papa.
   En 324 Constantino conquistó el Oriente. Elena lo siguió a Asia Menor, luego fue a Palestina para buscar allí las reliquias de Cristo. Cuando llegó a Jerusalén, en 327, sobre el emplazamiento de la gruta de Belén hizo edificar la basílica de la Natividad y sobre el Santo Sepulcro el templo de la Anastasis o Resurrección.
   Acerca de la Invención de la Santa Cruz existen muchos relatos divergentes. Según San Ambrosio, que habla de ello en un discurso pronunciado en los funerales de Teodosio el Grande, en 395, Elena encontró las tres cruces del Gólgota o Calvario en una cisterna, y reconoció la de Cristo por la inscripción trilingüe del titulus. Además, encontró los clavos de la Crucifixión; con uno de ellos hizo fundir el freno del caballo del emperador (el santo bocado) y con el otro su diadema.
   El relato de Rufino de Aquilea ofrece una versión diferente, que en la traducción de Claude Seyssel (1567), se presenta de esta manera:
   "Cuando llegó al lugar que le fuera revelado en la visión, lo hizo purificar y limpiar. Luego ordenó que cavaran, y encontró tres cruces semejantes, que estaban enterradas juntas.
   Por ello no podía conocer ni discernir cuál de las tres era la de Nuestro Señor.
   Por esta causa, al ver que los sentidos humanos no podrían conocer la mencionada Cruz, se recurrió a la gracia divina. Ocurrió que en esa ciudad había una mujer atacada de una enfermedad tan grave que casi la había matado El obispo Macario, al ver perpleja a la reina y a quienes con ella estaban, les dijo: "Aportadme esas tres cruces, espero que Nuestro Señor nos revele cuál de las tres lo sostuvo y lo llevó".
   Fue a la casa de la mujer enferma... acercó primero una de las dos cruces de los ladrones, pero no ocurrió nada, y luego la otra, y todo siguió igual. Por último, al aplicarle la de Nuestro Señor, sin poder contenerse, ella abrió los ojos y se levantó súbitamente."
   Según una tercera versión, no fue una mujer enferma que curó sino un muerto que resucitó.
   Por último, de acuerdo con una cuarta versión, popularizada por la Leyenda Dorada, el emplazamiento de la Vera Cruz fue revelado por un judío llamado Judas: puesto que un Judas había entregado a Cristo, correspondía a otro Judas reparar el daño restituyendo la Cruz del Redentor. Como se negaba a revelar su secreto, la emperatriz Elena le impuso seis días de ayuno en el fondo de un pozo. Atormentado por la sed y el hambre, Judas se decidió a confesar.
   La emperatriz murió en Tracia en 329, dos años después de la Invención de la Vera Cruz.
CULTO
Lugares de culto
   Las reliquias de Santa Elena fueron transportadas a la basílica de San Pedro de Roma. Además, se la veneraba en una capilla subterránea de la basílica de la Santa Croce in Gerusalemme, en Ascoli Piceno y en Pesaro.
   En la Alemania renana era objeto de veneración, sobre todo en Colonia (iglesia de San Gereón), en Bonn, Tréveris y Xanten.
   En Francia ha dado su nombre a la antigua ciudad episcopal de Elne en el Rosellón, que llevaba en la época galoromana el nombre Castrum Helenae. En el siglo IX, en 842, un monje benedictino de la abadía de Hautvillers, en la diócesis de Reims, se habría llevado sus restos de Roma hacia su monasterio. De esa manera Santa Elena se convirtió en una Santa de Champaña, por ello en la catedral de Reims puede verse su estatua y un altorrelieve que representa la Invención de la Vera Cruz.
   Después de la Revolución, sus reliquias se transportaron a París, a la iglesia de Saint Leu, donde se encontraba la capilla de la cofradía de la Santa Cruz.
Patronazgos
   Patrona de los Caballeros del Santo Sepulcro, también lo era de la corporación de fabricantes y vendedores de clavos, porque al mismo tiempo que la madera de la Cruz encontró los clavos de la Crucifixión. Los fieles se dirigían a ella para encontrar los objetos perdidos, y como la Cruz tenía la virtud de expulsar los demonios, se la invocaba contra los maleficios y las enfermedades que éstos inoculables, tales como el cáncer y la epilepsia.
   En Rusia se siembra el lino el día de su fiesta, para que crezca tan largo como su cabellera.
ICONOGRAFÍA
   Sus atributos son la corona y el manto imperial, pero los más característicos son los instrumentos de la Pasión: la cruz que lleva en los brazos o ante la cual está de pie, formando pareja con el emperador Constantino que lleva la corona de espinas y los tres clavos.
   En las iglesias de Moldavia y de Bucovina se acostumbra representar a la derecha de la puerta a San Constantino y a Santa Elena, simétricamente de pie a cada lado de la cruz (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Santa Elena", anónima, en la sillería del Coro, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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