Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Alcázar de los Duques de Feria, e Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria) de la localidad de Zafra I, en la provincia de Badajoz.
Situada en un llano, al pie de las escarpaduras rocosas de la Sierra de Castellar, en el corazón mismo de la Baja Extremadura, Zafra constituye una de las poblaciones más significadas de la región, y centro natural de articulación de los territorios circundantes, de cuyo conjunto resulta cabecera indiscutible.
Tipo de Entidad: Municipio
Superficie Término: 62,6 Km2
Altitud: 508 m.
Distancia Capital: 75 Km.
Partido Judicial: Zafra
Comarca: Zafra - Río Bidón
Otras Entidades: Buen Suceso, a 1 km. de Zafra y 440 m. de altitud; Cabrahiga, a 1 km. de Zafra y 500 m. de altitud; Huerta Plata, a 1 km. de Zafra y 520 m. de altitud; y Palomar Navas, a 2 km. de Zafra y 500 m. de altitud
Gentilicio: Segedano
Ayuntamiento de Zafra
Plaza de Pilar Redondo, s/n.
06300 Zafra (Badajoz)
Teléfono: 924554501 - 924554601
Fax: 924553755
Situada en un llano, al pie de las escarpaduras rocosas de la Sierra de Castellar, en el corazón mismo de la Baja Extremadura, Zafra constituye una de las poblaciones más significadas de la región, y centro natural de articulación de los territorios circundantes, de cuyo conjunto resulta cabecera indiscutible.
Tipo de Entidad: Municipio
Superficie Término: 62,6 Km2
Altitud: 508 m.
Distancia Capital: 75 Km.
Partido Judicial: Zafra
Comarca: Zafra - Río Bidón
Otras Entidades: Buen Suceso, a 1 km. de Zafra y 440 m. de altitud; Cabrahiga, a 1 km. de Zafra y 500 m. de altitud; Huerta Plata, a 1 km. de Zafra y 520 m. de altitud; y Palomar Navas, a 2 km. de Zafra y 500 m. de altitud
Gentilicio: Segedano
Ayuntamiento de Zafra
Plaza de Pilar Redondo, s/n.
06300 Zafra (Badajoz)
Teléfono: 924554501 - 924554601
Fax: 924553755
Correo: ayuntamiento@zafra.es - secretario@zafra.es
Web: www.zafra.es
Historia.-
La consolidación de la ciudad comienza gracias al estratégico punto de tránsito que fue la de "Vía de la Plata", la vía de comunicación más importante del occidente de la Hispania romana.
Web: www.zafra.es
Historia.-
La consolidación de la ciudad comienza gracias al estratégico punto de tránsito que fue la de "Vía de la Plata", la vía de comunicación más importante del occidente de la Hispania romana.
Asentada en un llano, al pie de las escarpaduras rocosas de la Sierra de Castellar, en el corazón mismo de la Baja Extremadura, Zafra constituye una de las poblaciones más significadas de la región, y centro natural de articulación de los territorios circundantes, de cuyo conjunto resulta cabecera indiscutible.
La población cuenta con 15.477 habitantes, distinguiéndose por su actividad mercantil e industrial, cuya tradición, conectada con una floreciente artesanía, se remonta a los siglos medievales.
Junto con la raigambre de su casco tradicional, Zafra ofrece, en afortunada combinación de lo pretérito con lo presente, las características de una moderna ciudad de servicios, floreciente y dinámica, lo que hace de ella foco de importancia sobresaliente en el conjunto de la región en los aspectos económicos, social, cultural, etc.
Formó parte del primer Señorío, después Condado y finalmente Ducado de Feria.
Así, Zafra es en la actualidad una ciudad excelentemente dotada de infraestructura comercial, industrial y hostelera, y en materia de equipamientos y servicios. Moderna, vital, emprendedora y hospitalaria; con hermosos parques y jardines, y amplias plazas y avenidas, todo ello en perfecta armonía y con notable respeto hacia los contenidos históricos. Quizá en ninguna otra localidad extremeña se dé en términos tan elocuentes esta feliz articulación de lo actual con el legado del pasado, como en esta bella población.
Sobre el origen de Zafra podemos decir que: El poblamiento del área zafrense es muy antiguo, se remonta a la Prehistoria: la sierra de El Castellar guarda el origen de la población en oquedades decoradas con pictogramas; la cercana ermita de Belén, la existencia de un castro de la Edad del Bronce; y en los bordes urbanos, varias villae romanas, que quizá rememoren aquella legendaria Segeda, a la que se quiere creer precedente inmediato de la ciudad.
Las primeras noticias fidedignas de Zafra son, sin embargo, medievales: una pequeña comunidad musulmana aparecía asentada en el valle, cuando en el año 1241, las tropas de Fernando III El Santo, en su avance reconquistador hacia Sevilla, tomaron el castillo de El Castellar que la protegía desde lo alto del crestón. El baluarte se corresponde, según ciertas interpretaciones, con el mismo Sajra-abi Hassam. De este controvertido Sajra, se trata también de hacer derivar el Zafra posterior.
Habrá que esperar, no obstante, al siglo XIV para ver como Zafra comienza a adquirir un papel cada vez más preponderante en el sur de Extremadura. El año de 1394 resulta ser un hito histórico importantísimo para la ciudad, ya que entonces fue donada por Enrique III a Gomes Suárez de Figueroa, un adolescente que era camarero de la Reina e hijo del Gran Maestre de la Orden de Santiago.
Igualmente discutida resulta la identificación del enclave con la supuesta Segeda túrdula, de la que, no obstante, deriva el gentilicio de segedanos con que se distingue a sus naturales. Sobre éste, se aplica familiarmente en la zona el de "Churretines", en alusión al carácter diferenciado de un vecindario no dedicado de manera preferente a la actividad agrícola, sino a la artesanal y mercantil.
El enclave, muy disputado por su estratégica localización, tras ser ocupado definitivamente por Fernando III en 1.241, quedó integrado en el alfoz de Badajoz, con categoría de aldea, hasta su donación en 1.394, junto con Zafra y La Parra, a Gómez Suárez de Figueroa.
A partir del siglo XIX, el desarrollo de Zafra fue enorme. Así, todavía a mediados de esa centuria, el lugar en que hoy aparece el magnífico Parque de la Paz, estaba ocupado por una charca o albuera de considerables proporciones, donde abrevaban los ganados que acudían a los mercados y rodeos.
Aspecto que no puede ser pasado por alto, y consustancial con la tradición mercantil de la ciudad, es su tradicional Feria de Ganado de San Miguel. El origen de este acontecimiento, inseparable de Zafra, data de 1453, siendo Juan II el que la concede, aunque previamente Zafra ya gozaba de dos mercados semanales, concedidos, uno en 1380 por parte de Juan I y otro por San Juan en 1395.
La Feria de San Miguel es confirmada sucesivamente, en 1490 por los Reyes Católicos; 1510 por la reina Juana, y 1709 por Felipe V, que la concedió a perpetuidad.
En la actualidad esta Feria multisecular ha hallado su continuación, con nueva dimensión, en la Regional del Campo Extremeño, acontecimiento de extraordinaria resonancia en el dominio no sólo ganadero, sino también industrial y comercial.
En 1882, Alfonso XII concedió a Zafra el título de Ciudad, con el apelativo de Muy Noble y Muy Ilustre. En consideración a sus contenidos, en 1.965 la población fue declarada Conjunto Histórico Artístico de Interés Nacional, tratamiento que ya detentaba el Alcázar desde 1931 (Diputación Provincial de Badajoz).
Al pie de la sierra de los Santos, Zafra es una ciudad activa, ferial y apacible que guarda el ambiente evocador de Al Andalus en sus casas enjalbegadas y en el trazado de plazas y calles salpicadas de palmeras.Historia
Los orígenes del núcleo actual, después de que las invasiones bárbaras, asolaran anteriores poblados, se fijan hacia el siglo XI con el establecimiento de grupos bereberes de artesanos y traficantes. La islámica Safar ("junio" en árabe), así llamada por las importantes ferias que tenían lugar en dicho mes, nació con una clara vocación comercial que ha mantenido en su desarrollo histórico. El avance de Fernando III por tierras de la Baja Extremadura la recuperó del dominio agareno (1241) y, tras cesiones y ventas a distintas familias de la nobleza, pasó a formar parte del señorío de Feria, posterior condado y ducado.
Una intensa actividad mercantil y la artesanía del curtido de pieles propiciaron su prosperidad en los siglos XVI y XVII. En 1883 obtuvo el título de ciudad. Ya en el presente siglo, la consolidación de su importancia como núcleo ferial y el desarrollo de industrias agroalimentarias y otras, como la fabricación de motores de riego, son la base de su influencia regional.
Entre sus hijos ilustres se cuentan Ruy Lope, genial ajedrecista creador de la famosa apertura española y primer campeón del mundo (1575), el poeta renacentista Cristóbal de Mesa y el dramaturgo neoclásico Vicente García de la Huerta, autor del drama histórico Raquel.
Gastronomía
Una buena infraestructura de servicios posibilita la degustación de gran variedad de platos regionales. La caldereta de cordero, el cocido extremeño y la prueba de matanza figuran entre las especialidades locales.
Existen bodegas con vinos de la comarca. El convento de las clarisas mantiene el prestigio de la pastelería artesanal.
Artesanía
Sobresale la elaboración de diferentes artículos de cuero (cinturones, bolsos, carteras) y en varios establecimientos puede adquirirse cerámica de diversa procedencia.
Entre las numerosas reuniones feriales que, además del mercado quincenal, se suceden a lo largo del año, destaca la feria de San Miguel, durante la primera semana de octubre, cuyos orígenes se remontan al siglo XV.
De gran importancia regional y de contenido agrícola y ganadero, a raíz de la celebración del V Centenario del Descubrimiento, en 1992, adquirió proyección internacional. En ella se desarrolla un programa de actos festivos y culturales.
Vida urbana
La plaza de España y las dos del casco antiguo, así como el espacio que media entre ambas zonas, dan cuenta del animado ambiente de Zafra, tanto desde el punto de vista comercial, cuyo epicentro es la calle Sevilla, como a la hora del aperitivo (especialmente en la Plaza Grande, que en verano se puebla de terrazas) o el ocio vespertino. La noche tiene su punto de cita juvenil en la Plaza Chica (La Tertulia, Alarife) y la plaza Grande (Aljibe, El Rey de Copas).
VISITA
Desde la plaza de España, que con el parque de la Paz configura una atractiva área ajardinada repleta de palmeras, se accede al antiguo casco urbano*, declarado conjunto histórico-artístico. Es un espacio singular conformado en torno al doble eje de dos plazas contiguas y hacia el que convergen las calles desde las antiguas puertas de la muralla, hoy desaparecida, aunque aún se conserva, al sur y próximo a la pintoresca calleja del Clavel, antigua calle de Ronda, la puerta de Jerez, una de las entradas.
La Plaza Chica, centro de la ciudad desde al menos el siglo XIV, es el recinto de fuerte inspiración mudéjar, rodeado por soportales con arcos de ladrillo sobre columnas de piedra, entre los que la fachada del Palacio de Justicia constituye una excepción neoclásica. En ella se desarrollaban, ya desde la época islámica, actividades artesanales y mercantiles, y en una de las columnas del Arquillo del Pan, pasaje que une las dos plazas, se conserva, tallado, el patrón que servía como medida de la vara medieval.
De la Plaza Chica arranca la calle Boticas, donde se encuentra el centro de interpretación Casa del Aljimez, llamado así por la ventana mudéjar enmarcada por azulejos y partida en dos por una columnita de mármol. En su interior acoge la exposición histórica las Voces de la Ciudad.
En el siglo XV, con la expansión comercial de la villa, se levantan los soportales de la llamada Plaza Grande, aunque los edificios que la rodean pertenecen a los siglos XVII y XVIII. De aires mudéjares como la anterior, su finalidad era más lúdica y de carácter señorial, tal como muestran los escudos heráldicos que adornan algunas fachadas.
En la calle Tetuán, una bocacalle que parte de la Plaza Grande, se alza la colegiata de la Candelaria*, de estilo gótico tardío (siglo XVI), que posee un retablo mayor barroco, capillas churriguerescas y lienzos de Zurbarán en su interior, de larguísima nave única, así como un rico museo, una pila bautismal mudéjar del siglo XIV y un órgano del siglo XVIII. A su espalda, en la plaza de Pilar Redondo, el Ayuntamiento, está instalado en el antiguo convento franciscano de la Cruz, cuyo claustro se conserva.
En el extremo contrario de la Plaza Grande, la calle de Santa Catalina conduce hacia el hospital de Santiago, del siglo XV, edificio gótico con bello patio mudéjar y portada de remates floreados, y al convento de Santa Catalina, construido durante el siglo XVI, con cubierta mudéjar en la iglesia y un capitel visigodo que hace las funciones de pila bautismal.
Mayor interés posee, en la calle Sevilla, el convento de Santa Clara*, fundado por el primer señor de Feria en el siglo XV y enriquecido con numerosas obras de arte, entre las que destaca el retablo mayor barroco con la imagen gótica de la Virgen del Valle con el Niño (siglo XV), tallada en alabastro, y los sepulcros de los fundadores, con tallas yacentes del mismo material.
Un poco más adelante, al otro lado de la calle, la llamada Casa Grande, es un palacio renacentista de principios del siglo XVII. No lejos de este punto se alza el palacio de los Duques de Feria*, la edificación más emblemática de Zafra y actual Parador Nacional. Su parte más antigua y destacada, el alcázar (s. XV), es una construcción defensiva gótica de planta cuadrada perfilada por ocho torreones y la torre del homenaje, con evidentes rasgos mudéjares como muestran en el interior los artesonados de la capilla, la sala baja y la Sala Dorada. En el siglo XVII sufre profundas reformas y se le imprime un aire más palaciego, dotándole de un patio central renacentista en mármol blanco, ampliando las dependencias a ambos lados de la puerta principal y construyendo la galería que une el alcázar con el convento de Santa Marina (XVII), templo que guarda en su interior la imagen de doña Margarita, atribuida a Simón de Peralta (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).
Monumentos.-
En el aspecto morfológico, la población se encuentra presidida por el Alcázar-Palacio construido entre 1437 y 1443 por el primer Conde de Feria, Lorenzo Suárez de Figueroa, cuyas armas, junto con las de su esposa, Doña María Manuel, presiden la portada del edificio.
Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Alcázar de los Duques de Feria, e Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria) de la localidad de Zafra I, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.
En el aspecto morfológico, la población se encuentra presidida por el Alcázar-Palacio construido entre 1437 y 1443 por el primer Conde de Feria, Lorenzo Suárez de Figueroa, cuyas armas, junto con las de su esposa, Doña María Manuel, presiden la portada del edificio.
En su entorno se articula la población medieval, compuesta por calles angostas de apretado caserío, que origina la peculiar trama urbanística de estructura ovalada, según el modelo de caparazón de tortuga.
Una fuerte muralla de piedra iniciada en 1426 y concluida en 1449, la perimetraba por completo. Esta cerca contaba con cuatro puertas y otros cuantos portillos, de las que se conservan las llamadas puerta del Cubo, de Palacio y de Jerez. Sobre la fachada interior de esta última se sitúa una capilla abierta de sabor popular, componiendo uno de los rincones más atractivos de la localidad.
El Alcázar-Palacio es una construcción almenada de planta cuadrangular edificada en piedra, con varios cubos cilíndricos adosados, entre los que destaca el posterior, o torre de homenaje. Si al exterior el edificio presenta aspecto predominantemente militar, al interior ofrece los rasgos de las más elegantes realizaciones palaciegas. En el mismo destaca el amplio patio central con su claustro, obra renacentista de equilibrada belleza, ejecutada según trazas de Francisco Montiel, maestro mayor de las obras ducales, y añadida al palacio originario, igual que los cuerpos aterrazados delanteros, en el siglo XVI.
Junto a sus galerías, escaleras, salones y demás dependencias, merecen particular atención el artesonado de la cúpula gótico-mudéjar que cubre la capilla, así como el de influencia mudéjar de la Sala Dorada, ambos de excelente factura y riqueza ornamental. En el interior del torreón mayor se conservan interesantes pinturas medievales. En la actualidad el palacio alberga el Parador Nacional de Turismo "Palacio de los Duques de Feria".
Otro de los hitos más representativos de Zafra es la suntuosa iglesia colegiata de La Candelaria, erigida en 1609 como Colegiata y construida en 1546, también bajo el impulso de los Suárez de Figueroa, en sustitución de otra anterior, ya arruinada, que se alzaba en la Plaza Grande.
La obra, de gran cuerpo, presenta estructura constructiva del gótico tardío, y portadas y otros detalles renacentistas, perteneciendo al barroco la torre y la configuración decorativa interior. Su planta es de cruz latina, con espaciosa nave única cubierta con afiligranadas bóvedas de crucería. La capilla mayor luce un espléndido retablo del siglo XVII, obra del ensamblador sevillano Blas de Escobar, con esculturas que se atribuyen a Juan de Arce. También se enriquece el templo con un retablo de XVIII, dedicado a la Virgen de Valvanera por los mercaderes riojanos afincados en Zafra.
Pieza de particular interés es el retablo de la capilla de los Remedios, en el que se integran nueve pinturas de Zurbarán.
Componentes fundamentales en la organización morfológica de Zafra, además de estos dos hitos constructivos son los espaciales representados por las plazas Grande y Chica, y la del Pilarito.
La Plaza Grande, situada en el centro mismo de la población, es amplia, conservando todo el aroma de su pasado histórico. Morfológicamente queda compuesta por un perímetro de arcos de ladrillo sobre columnas de escasa altura y variados capiteles, formando una secuencia completa de soportales con cubierta de madera, sobre la que se sitúan edificaciones de los siglos XV al XVIII. Una fuente tradicional y un conjunto de palmeras hermosean el ámbito, configurando un ambiente apacible y grato, repleto de veladores y terrazas que invitan al disfrute.
Conectándose con ella mediante el popular "Arquillo del Pan", se halla su hermana menor la Plaza Chica, también porticada, que si reducida de proporciones, no lo es, sino al contrario, de atractivo y encanto.
Este recoleto espacio fue escenario de uno de los más antiguos mercados de la población. Como muestra de ello, aún perdura grabada en una de sus columnas el patrón de la vara utilizada para la actividad comercial que allí tenía lugar.
En ambas plazas y su entorno se conservan edificaciones y detalles constructivos y ambientales de sabor mudéjar y medieval. En ellas confluyen las calles principales de la población, muchas de las cuales conservan sus evocadores apelativos tradicionales: Cerrajeros, Boticas, Pasteleros, Tinajeros, Frisa, Garrotera, de la Cera, etc.
En la calle Boticas, nos encontramos la Casa del Ajimez, actual centro de interpretación de Zafra, donde como su nombre indica, se encuentra una de las ventanas mudéjares (Ajimez) mas bonitas del sur de Extremadura.
Recorrer sus calles, percibiendo el aroma histórico que conserva cada uno de sus rincones, justifica por sí sólo la visita a Zafra.
Centro de insoslayable mención es el convento de Santa Clara, fundado en 1428 por el primer Señor de Feria, Gómez Suárez, y su esposa, Doña Elvira Laso de Mendoza, que se encuentra en el mismo corazón de la ciudad.
Entre sus múltiples contenidos artísticos se cuenta el monumento funerario, tallado en alabastro, perteneciente a los primeros Condes de Feria.
Otras realizaciones son la Iglesia de San José, la del Convento de Santa Marina, del siglo XVII, actualmente Centro Cultural, donde se encuentra, el monumento funerario de su fundadora, Margarita de Harrington, prima de la Duquesa de Feria. Y el convento de Santa Catalina, fundado en el año 1.500, de valioso artesonado y cúpula mudéjar. Actualmente cerrados para la visita.
El Convento de Encarnación y Mina, llamado popularmente del Rosario, fundación dominica originaria igualmente de inicios del XVI, y el de la Cruz, de religiosas franciscanas, actualmente ocupado por el Ayuntamiento.
Y el Hospital de Santiago, de rica portada gótica, fundado en el siglo XV, y único que resta de los cuatro que existieron en la localidad.
En el apartado de la arquitectura civil, además de las numerosas casonas hidalgas del XVI al XVIII, y las burguesas del XIX, algunas de atractiva factura modernista, merece cita particular la llamada "Casa Grande" de la calle Sevilla, palacio con claustro central, de inicios del XVII, recientemente restaurado; o el palacio del Marqués de Solanda, ejemplo significado de las realizaciones neoárabes en Extremadura; el Casino, y otras muchas.
Como marco de estas realizaciones individualizadas se cuenta con el inigualable paisaje urbanístico que configura el conjunto del blanco caserío, al que, quedando al margen sus peculiaridades regionales propias, se trata de identificar quizá en exceso con lo andaluz.
Fuera del recinto amurallado se cuenta también con creaciones de notable interés, como los pilares góticos de San Benito y el Duque. Ya en las afueras se erige la torre de San Francisco, único resto del antiguo convento allí existente. Digna de cita es asimismo la Plaza de Toros, que data de 1834 (Diputación Provincial de Badajoz).
En 1437, Lorenzo II Suárez de Figueroa, inició la construcción de un Alcázar en Zafra. Las obras, concluidas en 1443, dieron como fruto un edificio en el que se buscaba más que la fábrica de un baluarte, la consecución de una residencia señorial.
Su regularidad y precisión edificatoria concuerda con las construcciones palaciegas góticas del siglo XV, si bien en cuanto a la decoración responde al gusto mudéjar. Muy interesantes son las pinturas de la cámara de los esposos, situadas en la torre del Homenaje, así como los techos holladeros del salón principal de la planta baja.
En época del segundo conde de Feria se completó el edificio con las techumbres dispuestas en la sala Dorada y en la capilla. En torno a 1600, el viejo Alcázar medieval, obsoleto y limitado, fue sometido a una profunda remodelación.
Las reformas, encomendadas al Maestro Mayor de las obras ducales, Francisco de Montiel, consistieron en la construcción de un patio de mármol de líneas clasicistas, de dos nuevas alas con azoteas adosadas a ambos lados de la puerta principal y de otras tantas galerías abiertas a un nuevo jardín, que vendría a complementar a la vieja Huerta Honda como escenario de fiestas y juegos a imitación de la corte.
Entre los años 1605 y 1609, se construyó un pasadizo para unir el palacio a la vecina iglesia conventual de Santa Marina, que fue reedificada al tiempo, con la intención de que formase cuerpo con la residencia nobiliaria. La iglesia y el pasadizo fueron ejecutados por maestros alarifes madrileños y por canteros extremeños, que siguieron las directrices estéticas de Juana Dormer, primera duquesa de Feria. Completaba el conjunto un patio de armas (hoy convertido en plaza pública), al que se accedía por la puerta del Acebuche, acceso principal del palacio en la época.
En la actualidad se encuentra ubicado el Parador de Turismo de Zafra (Ayuntamiento de Zafra).
Levantada para sustituir a la vieja iglesia que se hallaba en la actual Plaza Grande, sufrió numerosos altibajos en su proceso constructivo que no mermaron, sin embargo, su unidad espacial y estética. Se iniciaron las obras en 1527, a iniciativa del tercer conde de Feria, y se abre al culto, aunque sin terminar, en 1546. La construcción prosiguió hasta su culminación allá por la última década del siglo XVI. Fueron Maestros Mayores de la fábrica Juan García de las Lieves y su yerno, Andrés de Maeda.
La planta, alzados y volúmenes de la iglesia derivan de los ensayados a caballo del cambio de siglo XV al XVI: una sola nave, con capillas entre los contrafuertes y coro alto a los pies, crucero de cortas alas y ábside ochavado. En 1609, la iglesia era erigida en Colegial Insigne debido al celo religioso del tercer Duque de Feria. Por entonces, se construyó una nueva sacristía y la sala del capítulo.
Entre las obras artísticas que guarda cabe destacar el retablo de la Virgen de los Remedios, cuyo ensamblaje clasicista enmarca nueve lienzos de Francisco de Zurbarán, pintados en 1644 para el mercader zafrense Alonso de Salas Parra.
Interesantes son también el órgano dieciochesco, los retablos de la Virgen del Carmen, obra de Blas de Escobar, y los funerarios de los mercaderes Juan Ramírez el Viejo y Alonso Sánchez el Viejo.
No debe dejar de verse la capilla barroca de la Virgen de la Valvanera, sufragada por comerciantes cameranos asentados en la villa. Ahora bien, la obra más espectacular, la que cierra el ciclo decorativo de la iglesia es el retablo mayor, realizado entre 1656 y 1683 por Blas de Escobar, José de Arce y otros artistas sevillanos del barroco.
Espléndida es también la colección de objetos litúrgicos conservada en la antigua sacristía, destacando el Cáliz Rico y la custodia procesional (Ayuntamiento de Zafra).
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