Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Valle, Santuario de Nuestra Señora de la Coronada, Colegio San José, y Casa de Cultura) de la localidad de Villafranca de los Barros, en la provincia de Badajoz.
Villafranca de los Barros se sitúa en las proximidades de Almendralejo, también sobre la Vía de la Plata, constituyendo después de aquél con sus casi 15.000 habitantes, el segundo núcleo de el partido judicial.
Los hallazgos arqueológicos aparecidos en los parajes de Los Cortinales y Las Palomas denotan la presencia de pobladores en este ámbito desde la época calcolítica. Más tarde, el asentamiento romano de Perceiana se cree correspondiente también a este punto.
Tipo de Entidad: Municipio
Superficie Término: 104,4 Km2
Altitud: 410 m.
Distancia Capital: 73 Km.
Partido Judicial: Villafranca de los Barros
Comarca: Tierra de Barros
Gentilicio: Villafranqueño
Ayuntamiento de Villafranca de los Barros
Plaza de España, 11
06220 Villafranca de los Barros (Badajoz)
Teléfono: 924527822
Fax: 924527978
Historia.-
Villafranca de los Barros se encuentra enclavada en el centro de la provincia de Badajoz, corazón del Partido Judicial de Tierra de Barros, y punto clave de comunicación en la Ruta de la Plata (C.N. 630, Gijón-Sevilla), futura autovía Ruta de la Plata, básica para su desarrollo económico y socio-cultural.
Las primeras investigaciones históricas conocidas y publicadas de la ciudad de Villafranca de los Barros se las debemos a José Cascales Muñoz que en 1.904 nos daba a conocer sus "Apuntes para la historia de Villafranca de los Barros". También en 1982 Antonio de Solís y Sánchez Arjona publica "Villafranca en la Historia", libro de investigación histórica que viene a completar lo ya existente.
Enclavada en terrenos arcillosos sembrados de viñedos y olivares, y donde en un principio estaba ubicado el lago Augustano se encuentra esta ciudad que, desde tiempos romanos, ha sido una localidad de fácil acceso, siendo en aquella época un pequeño núcleo de posadas en un cruce de caminos perceiana: la vía principal, Ruta de la Plata y el comienzo de una calzada hasta Astigi (Écija).
La cerámica recogida en los distintos asentamientos romanos encontrados en el término nos pone de manifiesto una dependencia comercial y posiblemente administrativa de Mérida, dependencia que se mantendrá en época visigoda hasta la dominación musulmana. El nombre de Villafranca le fue concedido a mediados del siglo XIV a un lugar dentro del territorio emeritense llamado "Moncovil", y cambiado por este nombre de Villafranca tras haberle sido concedido el título de villa.
Siglos más tarde se añadirá "de los Barros", completando así su nombre actual.
En sus orígenes la villa se reducía a la Plaza Vieja y algunos tramos de las calles colindantes. La iglesia, ubicada en la actual Parroquia del Valle, quedaba algo retirada del casco urbano y también allí se encontraba el cementerio.
A partir de la época de los Reyes Católicos y sus descendientes, Villafranca crece ostensiblemente. Se edifican las calles de Macías, Carvajales, Mártires y El Villar, donde se encontraba la judería en tiempos de Dª Juana y su hijo Carlos I.
La economía se basa en la agricultura y la ganadería. La verdadera transformación de villa ganadera en villa agrícola se materializa en el s. XVIII.
Ya en 1885 el conde del Álamo, natural de Villafranca, siendo diputado a Cortes, consigue para el pueblo el título de ciudad.
Al amparo del Romanticismo se inicia en Villafranca un movimiento cultural que se resume en la "Tertulia literaria", fundada por Cascales Muñoz. Aparecen varios periódicos locales de distintos signos políticos.
El siglo XX supone para Villafranca el inicio de su industrialización. Se construyen numerosas bodegas de vino y molinos de aceite, se establecen entidades bancarias, se abren dos fábricas de caramelos, talleres de bordados, etc. A finales de los años 50 se instala la industria de Forjas y Aceros del Guadiana, y es el momento definitivo del despegue industrial de Villafranca.
Actualmente su base económica es el sector primario: la Vid (67.000 hectáreas), que posibilita la producción y comercialización de vinos con la denominación de origen Ribera del Guadiana; además, cabe citar la producción del Olivo y la Cebada. Villafranca cuenta con dos importantes Cooperativas vinícolas: la de San José y San Isidro.
En 1996 se instala la empresa "Productos Tartáricos Internacional", y en 1998 nace Barbosa & Almeida, empresa de capital portugués dedicada a la producción de vidrios (Diputación Provincial de Badajoz).
Destacado centro mercantil de la comarca que se extiende por la fértil llanura de Tierra de Barros, un territorio arcilloso plagado de viñedos y olivos.
Historia
Ya desde sus orígenes, a mediados del siglo XIII, bajo la Orden de Santiago, la ciudad se configura como una villa franca, abierta a la libre circulación de mercancías y personas a través de la antigua Vía de la Plata.
La instalación del ferrocarril, a finales del siglo XIX, acentúa el desarrollo de la industria agroalimentaria a partir de una fábrica de harinas a la que suministraba energía la central eléctrica diseñada por Isaac Peral (1895). El edificio, transformado en Casa de Cultura, constituye un interesante ejemplo de arquitectura industrial de la época.
Gastronomía
Como aportaciones locales a la cocina regional figuran las setas en caldereta, con pimentón y almendras; el bacalao de los borrachos, macerado con ajo, laurel, clavo y guindilla; y los dulces caseros de la pastelería Falces. Los excelentes vinos de la Tierra de Barros, elaborados en las numerosas bodegas villafranquinas, completan adecuadamente la oferta gastronómica.
Fiestas
La principal cita son las fiestas de la Virgen del Carmen, a mediados de julio. Tienen arraigo también la romería de San Isidro (15 de mayo), la celebración de la Virgen de Agosto (día 15), en la barriada de Peñitas, y las fiestas patronales de la Virgen de la Coronada (8 de septiembre).
Vida urbana
Diversas instituciones locales (Ayuntamiento, Universidad Popular, Escuela de Música) son las responsables de la actividad cultural que se mantiene a lo largo del año, y que, entre otras convocatorias, incluye conciertos corales y de la banda municipal de música, una Semana de cine, en agosto, y, ocasionalmente, unas Jornadas de jazz en otoño.
En otro orden de cosas, la Calle Larga es la que concentra el comercio tradicional, mientras que tiendas más modernas se agrupan en la Carrera Grande, en la que también abren sus puertas los establecimientos de ocio preferidos por la juventud de Villafranca.
Como zona característica para el tapeo destaca la del Altozano, en el entorno de la plaza del Corazón de Jesús.
La Iglesia de Nuestra Señora del Valle, en el centro de la población, es la obra arquitectónica más destacada.
Su construcción se dilató a lo largo del tiempo, de ahí que presente elementos de diversos estilos. Consta de tres naves cubiertas por bóvedas de crucería del siglo XVI, crucero coronado por por cúpula barroca del siglo XIX, y destacada portada del gótico flamígero de 1574. En el interior puede verse un retablo renacentista (siglo XVI), obra de Juan de Valencia.
Cercana a la iglesia de Nuestra Señora del Valle se encuentra la ermita de la Coronada, erigida por los caballeros santiaguistas en el siglo XV, aunque su actual estructura barroca responde a la reconstrucción realizada durante el siglo XVIII.
Sobre una suave elevación inmediata a la ermita se halla el colegio de San José, fundación jesuítica de finales del siglo XIX que, dentro de su línea eclecticista, reúne una capilla neogótica y una pequeña mezquita construida para uso de las tropas marroquíes durante la Guerra Civil, en la que el centro desempeñó funciones de hospital de campaña (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).
Monumentos.-
Morfológicamente constituye un gran centro de llano típicamente agrícola, de calles amplias y casas blancas de tipo campesino, entre las que proliferan las de construcción más elaborada correspondientes a la nobleza local, que se significan por sus elaboradas fachadas de preciosas portadas y añejos blasones. Muestras destacadas de esta especie son, entre otras, las de Pedro Gutiérrez y Hernán Salguero, ambas del XVI, en la calle Alzada; la del Marqués de Fuente Santa, y otras muchas.
Elemento de acusada importancia a efectos urbanísticos es el Arroyo Tripero, que hasta época no lejana limitaba la localidad por el oeste. Sus desbordamientos originaban periódicas inundaciones con el caserío, como la catastrófica de 1952, por lo que fue canalizado, incorporándose desde entonces a la trama urbana, entre cuyo tejido discurre en el presente.
En las áreas de desarrollo actual se levantan grandes bloques de construcciones modernas y numerosas instalaciones y de servicio, entre las que abundan las bodegas y otras relacionadas con el vino y el aceite que constituyen la base de la floreciente economía local.
En el aspecto monumental la realización más notable es la iglesia parroquial de Ntra. Sra. del Valle, levantaba sobre otra anterior entre 1.533 y 1.574, a impulsos de Carlos I, por el arquitecto Juan de Maeda. Su estilo es gótico, con planta de tres naves de gran espaciosidad sobre robustas columnas y cubiertas de crucería. Más tarde experimentó numerosas transformaciones, como el añadido de un cuerpo de capillas, la disposición de una cúpula sobre la cabecera y otras, entre los siglos XVIII y XIX, alguna con grave riesgo para la estructura del edificio.
Su componente más significativo es la torre fachada delantera, en cuyo cuerpo bajo de sillares se abre una preciosa portada gótica de elaborada traza, que junto con la parroquial de Azuaga constituye la realización más interesante, quizá de su especie, en la región. La parte superior de la torre es del siglo pasado y el chapitel que la remata de 1912.
En 1953 la iglesia fue objeto de una importante restauración, y de otra en fecha reciente. Entre sus contenidos sobresale el magnífico retablo mayor, concluido en 1.586, en cuya elaboración participaron Juan de Valencia, Luis Hernández, Antonio Florentín y Pedro de Torres. Lo preside una hermosa talla policromada del XVII de la Virgen del Valle, antes de la Concepción. Los murales de la capilla mayor fueron realizados en 1954 por el pintor santeño Ramón Fernández Moreno.
Otra parroquia es la de Ntra. Sra. del Carmen, instalada en la antigua ermita de esta advocación. Fue creada en 1956 aunque no abierta al culto hasta 1967. Consta de nave única, cabecera cupulada y torre delantera con atrio en el cuerpo bajo, erigida en 1865 con la aportación de los fieles. Exteriormente se presenta encalada.
La segunda realización destacada de Villafranca, y uno de sus hitos más representativos, es la Ermita de La Coronada. Se trata de obra originaria del siglo XV y remodelada en el XVIII, de variada morfología, hoy impecablemente encalada. En ella destacan por su pintoresquismo los estribos cilíndricos y la atractiva torre fachada de peculiar remate bulboso. De pequeñas dimensiones es la antigua ermita de la Aurora, utilizada un tiempo como escuela y reabierta en época moderna bajo la advocación de la Milagrosa. De fundación actual son las ermitas de San Isidro y el Pilar.
Hasta tiempo reciente se mantuvo frente a la parroquia del Valle el convento de las clarisas de la Encarnación, derribado hace pocos años, en el que durante casi un siglo se albergó un centro de enseñanza.
Inseparable de Villafranca es el Colegio Jesuita San José. Su edificio se comenzó a levantar, sufragado por el pueblo, sobre planos del arquitecto Francisco Rabanal, inaugurándose las primeras instalaciones en 1895. En 1908 y según proyecto de José M. Pagasartundía y S. Ford se erigió la capilla; entre 1920 y 1924 el ala norte, colocándose la azulejería y el artesanado de la escalera en 1932, el mismo año en el que los jesuitas fueron expulsados de España por segunda vez. Tras ser convertido en Instituto estatal durante un tiempo, en 1936 volvió a ser ocupada por la Orden, aunque sirviendo en parte como hospital. Constructivamente se trata de un gran complejo con tres alturas realizado en ladrillo, que se articula en torno a dos amplios patios unidos entre sí por un espacioso pasillo. Su componente formal más destacado es el severo frontón de la fachada principal, de armoniosa composición rematada por un airoso cuerpo superior.
Otro gran edificio de arquitectura igualmente severa es el Colegio de Ntra. Sra. del Carmen, en la calle alzada, levantado de nueva planta en 1958.
De realización actual es la Casa de la Cultura, instalada en la antigua Fábrica de Harinas, excelentemente rehabilitada por el arquitecto Vicente López Bernal. Un magnífico Auditorio / Plaza de Toros también reciente se suma a las valientes actuaciones contemporáneas que últimamente se están llevando a cabo en la ciudad para conferirle el aspecto acusadamente evolucionado que hoy presenta. (Diputación Provincial de Badajoz).
La iglesia parroquial de Santa María del Valle, declarada Bien de Interés Cultural, está ubicada en el centro urbano de Villafranca de los Barros. Fue construida a lo largo del siglo XVI a instancia de la Orden de Santiago y sufragada por el concejo de la Villa. Hasta el siglo XIX perteneció a la diócesis prioral de san Marcos de León, y desde entonces pasó a estar regida por el obispo de Badajoz y posteriormente por el arzobispo de Mérida-Badajoz.
El actual templo parroquial se proyectó sobre la iglesia primitiva construida poco después de la fundación de la villa por don Fadrique de Castilla a mediados del siglo XIV. Las primeras trazas del nuevo templo fueron elaboradas por Juan García de las Lieves, maestro alarife muy presente en todas las construcciones de los territorios santiaguistas de Tierra de Barros. Aun así, las obras se prolongarán durante todo el siglo XVI y será finalmente Andrés de Maeda el encargado de dirigir las obras.
Es una construcción de estilo gótico, de planta rectangular con tres naves cubiertas con bóveda de crucería que reposan sobre columnas robustas. A pesar de ser una construcción del siglo XVI, en épocas posteriores siguió cambiando su imagen debido a la sustitución de diversas naves por el mal estado que presentaban y la construcción sucesiva de otras nuevas y la ampliación de la altura de la torre. Incluso entrado el siglo XX se acometen nuevas construcciones y recientemente, en 2014, ha sido restaurado el chapitel que corona la torre-campanario.
De todo el conjunto, destaca la Puerta del Perdón, uno de los mejores ejemplos del gótico flamígero tardío en la provincia de Badajoz; la bóveda del sotocoro; y el retablo de la Capilla Mayor, muestra clara del renacimiento sevillano en Extremadura.
Constructivamente la fachada es un retablo pétreo, muy decorativo. Sin embargo, las imágenes de bulto redondo son escasas, limitándose a tres figuras, toscamente talladas en piedra blanca. La portada está compuesta por una serie de arcos superpuestos. El primero de ellos, un arco carpanel sobre el cual se sitúa un tímpano que alberga la imagen de la Virgen del Valle. Sobre este, un arco mixtilíneo decorado con elementos vegetales, animales y seres mitológicos. En la parte superior, y separado por una pequeña cornisa se abre un óculo que sirve para iluminar el coro. Por último, un arco conopial redondea todo el conjunto. A sus lados podemos observar cinco medallones, ejemplo de la influencia renacentista en la obra. En estos medallones aparecen representados los cuatro evangelistas y Cristo. En el ático, aparece el escudo real de Carlos I y un Calvario.
La bóveda del sotocoro fue construida a la par que la Puerta del Perdón. Es además una de las pocas bóvedas de la iglesia parroquial que conserva su aspecto original. Es una bóveda estrellada de cinco claves decorada con granadas por sus nervios.
Sin embargo, en el interior del templo el gótico queda relegado a un segundo plano gracias a la atención que despierta el retablo de la Capilla Mayor. Encargado al artista llerenense Juan de Valencia en la década de los ochenta del siglo XVI, es una de las mejores representaciones del renacimiento romanista en Tierra de Barros. Su elaboración se desarrolló durante varios años, y no se instaló definitivamente hasta comienzos del siglo XVII. La temática del retablo es cristífero, relatando varios pasajes de la vida de Jesús en bajorrelieves. Además, en los intercolumnios aparecen esculturas exentas de los apóstoles y algunos santos. En la calle central aparecen san Marcos, antiguo titular de la diócesis prioral extinta; Santa María del Valle, titular de la parroquia; el Calvario y por último el Padre Eterno.
En el presbiterio, los muros están decorados con pinturas de mediados del siglo XX del pintor Ramón Fernández Moreno, natural de Los Santos de Maimona.
En el interior del templo destacan también los retablos de las capillas laterales como el renacentista de la Virgen del Rosario o los barrocos de la Sagrada Familia y la Dolorosa, este último procedente del desaparecido convento de clarisas de la localidad.
Asimismo, destacan algunas imágenes como la propia imagen de Santa María del Valle, finales del siglo XVI; santa Catalina, mediados del siglo XVI; San Antonio, santa Bárbara, san Blas y san Roque, de finales del siglo XVII; la Virgen de los Dolores, atribuida a Gabriel de Astorga de mediados del siglo XIX; y por último, el Cristo de la Misericordia, realizado en telas encoladas, llegado a la parroquia en la segunda mitad del siglo XVI. En cuanto a la platería, sobresale el templete y custodia del Corpus Christi, del siglo XVIII, realizadas en Badajoz (Ayuntamiento de Villafranca de los Barros).
El Santuario Patronal de Nuestra Señora de la Coronada es uno de los primeros edificios religiosos que se construyó una vez fundada la villa de Villafranca. La tradición popular establece su origen en la aparición milagrosa de una talla de la Virgen María a un campesino de Villafranca. A raíz de esa aparición se construiría una pequeña capilla para albergar la imagen y rendirle culto. Sin embargo, las primeras referencias documentales datan de finales del siglo XV. Según los libros de visita de la Orden de Santiago, en 1484 existía extramuros de la villa una pequeña capilla dedicada a Nuestra Señora de la Coronada. Debido al estado de conservación en el que se encontraba, el prior de San Marcos de León, don García Ramírez, ordena su derribo y la construcción de una iglesia de nueva planta.
El edificio actual es el heredero de este segundo templo dedicado a la Virgen de la Coronada. Inicialmente contaba con un cuerpo central dividido en tres naves y cubierto con artesonado; una capilla mayor cubierta con bóveda de crucería, sacristía y la torre campanario. Con el paso de los siglos la devoción a la Virgen fue en aumento y motivó un amplio programa de reformas en su templo durante el siglo XVIII que cambió la fisonomía tardomedieval original. El cuerpo principal fue sustituido por una sola nave cubierta con bóveda de cañón, se construyó el camarín de la Virgen, se reformó la sacristía, se amplió el cuerpo superior de la torre y se construyó el coro alto. Junto a estas reformas arquitectónicas también se dotó al templo de nuevos ornamentos.
En la segunda mitad del siglo XVIII se instala el actual retablo rococó que cobija la imagen original de Nuestra Señora de la Coronada, del siglo XVI. Se encargan nuevos retablos para las capillas laterales como el de Santa Lucía, imagen anónima del siglo XVI y el de San Francisco de Paula, tallada por el escultor sevillano Blas Molner, y se incorporan otros retablos y enseres procedentes del desaparecido convento de monjas clarisas de Villafranca, como son los retablos de la Encarnación y de la Amargura, ambos de estilo barroco.
Durante el siglo XIX también se dieron importantes cambios: se instala la reja de la capilla mayor; se adquiere de la exclaustrada iglesia jesuita de Higuera la Real el órgano barroco de estilo portugués ubicado en el coro alto; y la iglesia pasa a estar decorada por un ciclo de pinturas con pasajes de la vida de la Virgen que actualmente se conservan en la sacristía. Durante el siglo XX se instalan nuevas capillas, la de Santa Teresa de Jesús, la de Nuestro Padre Jesús Nazareno y la del Cristo del Amor Misericordioso.
La Virgen de la Coronada ha ostentado desde tiempo inmemorial el patronazgo sobre Villafranca. Prueba de ello fueron los múltiples reconocimientos que se le otorgaron hasta fecha muy temprana: es alcaldesa honoraria de Villafranca; fue coronada canónicamente por el obispo de Badajoz en 1951; y fue nombrada patrona de los viñedos (Ayuntamiento de Villafranca de los Barros).
Centro educativo de la Compañía de Jesús, fundado en 1893 y que llega a nuestros días manteniendo una residencia internado masculino y femenino de carácter internacional.
Integrado en la Fundación Loyola, junto a otros colegios jesuitas de Andalucía, Canarias y Extremadura, es un colegio concertado en Primaria y ESO, y privado en Bachillerato.
Recibió en 2017 la Medalla de Extremadura como reconocimiento a su trayectoria y labor educativa, coincidiendo con la celebración de su 125 aniversario.
En cuanto a su estructura, se trata de un gran edificio dispuesto en tres plantas, con unos impresionantes jardines en la parte delantera y unas amplias instalaciones para la práctica de múltiples disciplinas deportivas en la zona trasera. El complejo ocupa una superficie de once hectáreas en su conjunto.
El edificio que ocupa el Colegio San José fue realizado en piedra. A ambos lados de la galería central hay dos cuerpos de edificios simétricos, articulados en torno a un patio ajardinado. La primera fase de su construcción presentaba solamente el ala derecha del edificio y así comenzó a utilizarse en 1897.
En 1902 se construyó lo que actualmente son las aulas de primaria, estos locales tuvieron diferentes usos a lo largo de los años.
El colegio consta de una galería que arranca en el vestíbulo y acaba en la capilla neogótica. La Capilla se construyó entre 1905 y 1908, siguiendo el proyecto del arquitecto Enrique Fort. La planta es de cruz latina, con nave central, crucero y coro. En el exterior llaman la atención los pináculos, los altos contrafuertes y las elevadas y bellísimas vidrieras ojivales.
Será a partir de 1915 cuando el colegio se encamine a su finalización. En la fachada principal destaca el frontón, rematado con un airoso cuerpo superior. El edificio está presidido por una escultura de bulto redondo en mármol de Carrara con la figura de San José, patrón del colegio, con el Niño Jesús en sus brazos. Esta figura se coloca en 1924.
Es entre 1920 y 1924 cuando se levanta el ala norte. Se construyó la escalera principal del edificio con mármol de Alconera, colocándose entre 1924 y 1926 la azulejería con cerámica de Mensaque. La escalera recibe iluminación directa a través de tres vidrieras policromadas, obra de Maumejean, dedicadas a Santa Eulalia, Pizarro y Hernán Cortés.
En las paredes se pueden ver cuadros de cerámica pintada, como el de “Jesús del Gran Poder”, de cerámica sevillana, y la “Virgen de Guadalupe”, de cerámica talaverana. Existen además otros siete cuadros de cerámica pintada y temática costumbrista. En 1932 se colocó el artesonado de madera de nogal en los techos de la escalera. En ese mismo año los Jesuitas son expulsados por segunda vez de España, como consecuencia de un decreto de la II República Española, que declaró disuelta la Compañía de Jesús en nuestro país. Por aquel entonces los jesuitas tuvieron que continuar las clases en Estremoz (Portugal). El colegio fue convertido en instituto estatal durante un tiempo hasta que, en 1936, volvió a ser ocupado por la Compañía de Jesús. Debido a las circunstancias específicas vividas en el colegio durante la guerra civil española, algunas de sus instalaciones sirvieron como hospital militar, posteriormente se convirtió en hospital marroquí. De ahí que resulte curioso encontrar una mezquita dentro de sus instalaciones para el culto de los musulmanes que se encontraban en el colegio en aquellos años.
Llama también la atención el magnífico Teatro-salón de actos, de 1949, obra de Martín Corral. Su estilo es neoclásico, con una excelente acústica y un aforo de 1.000 personas (Ayuntamiento de Villafranca de los Barros).
La Casa de Cultura de Villafranca de los Barros ocupa una antigua fábrica de harinas, construida en los años finales del siglo XIX y declarada Bien de Interés Cultural en 1994, el mismo año en que fue inaugurada y actualmente ha cumplido 25 años como centro cultural.
La antigua Electro-Harinera de San Antonio, constituye un buen ejemplo de arquitectura industrial. En ella se elaboraban productos panificados y durante años proporcionó electricidad a la población. Precisamente, una de las referencias más antiguas del edificio es el contrato firmado en 1895, entre los propietarios e Isaac Peral, para la instalación de la central eléctrica. Hasta ese momento la fábrica había funcionado gracias a la máquina de vapor.
En 1920, era la principal industria de la localidad. Hay noticias de que producía harinas, sémolas y unos 9000 panes diarios, que se vendían en Villafranca y los pueblos de la comarca.
Estuvo casi noventa años en funcionamiento, hasta su cierre en 1979. La rehabilitación se inició en 1986 por el arquitecto municipal Vicente López Bernal, respetando la estructura originaria, los materiales y conservando buena parte de la maquinaria interior. Algunas cubiertas y otras piezas interiores son de madera de pino pinsapo.
Se trata de un edificio construido en mampostería de piedra y mortero, con remates en ladrillo. Consta de cinco cuerpos de diferentes alturas, distribuidos en una planta rectangular, alrededor de un amplio patio. Destacan el edificio principal de tres plantas, ático y cubiertas a dos aguas, así como cinco chimeneas de ladrillo. La principal mide 24 metros y daba salida a los humos de la máquina de vapor. Las otras cuatro pertenecen a los hornos de cocción del pan.
La Casa de Cultura dispone de: salón de actos, salas de exposición, biblioteca, escuela de música, estudios de radio, sala y biblioteca infantil, cafetería… Cada uno de estos espacios conserva restos de lo que fue su contenido originario.
El salón de actos, en la planta baja, ocupa el lugar del antiguo molino de piedra. Junto a él la cafetería era el almacén de harinas. En el semisótano está la barra, donde estuvo el eje motriz de la fábrica. En esta planta se localiza también la sala infantil, donde en su día hubo silos y tolvas, y la magnífica biblioteca, espacio con dos alturas y donde encontramos restos de la panadería, como los cuatro hornos.
Junto al patio, dos salas de usos múltiples ocupan el espacio que alojaba la máquina de vapor y se encuentran también algunas salas de la escuela de música.
En los pisos altos del edificio principal hay varias salas de exposiciones, con la maquinaría original de la fábrica. Especialmente interesante, es el espacio de la buhardilla bajo el tejado a dos aguas del edificio, utilizado como almacén de envases (Ayuntamiento de Villafranca de los Barros).
Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Valle, Santuario de Nuestra Señora de la Coronada, Colegio San José, y Casa de Cultura) de la localidad de Villafranca de los Barros, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.
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