Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

lunes, 12 de octubre de 2026

El desaparecido Pabellón de Guinea, de José Granados de la Vega, para la Exposición Iberoamericana de 1929

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido Pabellón de Guinea, de José Granados de la Vega, para la Exposición Iberoamericana de 1929, de Sevilla.
     Hoy, 12 de octubre, es el aniversario del Día de la Independencia (12 de octubre de 1968), de Guinea Ecuatorial, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el desaparecido Pabellón de Guinea, de José Granados de la Vega, para la Exposición Iberoamericana de 1929, de Sevilla.
     El desaparecido Pabellón de Guinea para la Exposición Iberoamericana de 1929 [nº 40 en el plano oficial de la Exposición Iberoamericana de 1929], se encontraba entre las avenidas XXIX (de Colombia), XXXII (de Moliní), y XXXIV (Puerta de la Corta); en el Barrio de El Prado-Parque de María Luisa, del Distrito Sur.
     Los orígenes del edificio representativo de la colonia española de Guinea Ecuatorial se remon­tan a mayo de 1926. En esa fecha, el Comité plantea la posibilidad de construir un pabellón, en el que -dando frente a la Avenida Luis Moliní- se estableciera un grupo de aborígenes, y además una instalación piscícola, quedando ambos elementos unidos por una pasarela exótica.
     Las instalaciones guineanas, con fachada a la Avenida Luis Moliní, se ubicarían en unos terrenos de los Jardines de las Delicias que la Dirección General de Marruecos había solicitado en mayo de 1926. El solar estaba comprendido entre el Puente de Alfonso XIII, la línea de ferrocarril y carretera del Puerto, es decir, quedaba a continuación de los cedidos al pabellón marroquí y hasta la calle de servicio de la Junta de Obras del Puerto. La parcela inicialmente solicitada era un cuadrilátero irregular, en el que el lado mayor (NO-SE), partiendo del límite del pabellón marroquí, separaba las instalaciones guineanas de los Jardines de las Delicias.
     No obstante, con posterioridad y posiblemente por la dificultad de encajar el proyecto definitivo en el solar, se produjeron ciertos cambios; en la parcela resultante, de 5.056 m2., se mantendría la misma fachada a la Avenida Luis Moliní, pero aumentaban las dimensiones del lado NE que con la nueva distribución, además de hacerlo con el pabellón marroquí, lindaba con los Jardines de las Delicias. Como señalaremos, al dar proporciones bastante más regulares al solar, el arquitecto -José Granados de la Vega- pudo modificar la ubicación de los elementos integrantes en el conjunto, logrando darle una distribución en apariencia desordenada, pero mucho más en la línea de los ver­daderos poblados indígenas.
     Aunque en principio se previó que dicha ocupación fuera temporal -sólo hasta que en 1928 finalizara la Muestra-, a raíz de los sucesivos retrasos en su inauguración, el plazo hubo de ser ampliado a 1930. Para dar al pabellón una apariencia de construcción selvática, se respetó la arboleda comprendida en el solar; una vez finalizadas las obras, se plantaron ejemplares de casi una docena de especies exóticas traídas de Femando Poo.
Proceso constructivo
     La idea básica para el proyecto de pabellón finalmente ejecutado se debió al ingeniero agrónomo Emilio Gómez Flores, concepción que distaba en mucho del proyecto de instalación piscícola con pasarela exótica de 1926.
     A raíz de la propuesta de Gómez Flores, en los primeros meses de 1927, la Dirección General de Marruecos y Colonias delegó la ejecución y dirección de la obra en el Comité Ejecutivo de la Exposición, organismo éste que remitió 10.000 ptas. para empezar los trabajos y lo encomendó a Granados de la Vega. El proyecto, realizado en mayo de 1927, fue aprobado por el Comité en junio de ese año.
     En septiembre de 1927, el concurso quedó adjudicado al industrial Manuel Casana, quien -con un presupuesto de 201.304'34 ptas.- ofrecía una baja menor. Las obras, de las que se encargó Manuel Ferrand, se iniciaron en diciembre de ese año.
     En un primer momento (mayo de 1927), el importe total del presupuesto era de 201.341 '34 ptas., distribuidas del modo siguiente: al pabellón de exposiciones se destinaban 156.448 '47 ptas.; a la chabola de degustación 8.619'59 ptas.; a las galerías de annoboneses y bubiss 12.734'98 ptas. y a las casas para coviscos y pamúes 23.538'30 ptas.
     Sin embargo, se contemplaba la posibilidad de modificar dicho presupuesto, siempre y cuando el aumento o la disminución no superase el 10% del ya aprobado y no se precisara uno adicional. A pesar de todo, tal cláusula no se cumplió; poco antes de la inauguración de la Iberoamericana, concretamente el 6 de abril, se confeccionó un proyecto de ampliación de obras que, por sobrepasar el 10 % aludido y faltar consignación, se suspendió hasta que la Dirección General de Marruecos y Colonias dio 75.000 ptas. para dicho proyecto.
     Aunque las primeras obras fueron de tan rápida ejecución que en octubre de 1928 ya estaban bastante adelantadas y parecía que acabarían a fines de ese año, al no entregarse la madera de los pavimentos, la terminación del edificio se vio retrasada hasta noviembre de 1928. De este modo, la decoración no pudo iniciarse hasta el mes siguiente por lo que, cuando ya se había inaugurado la Exposición, todavía quedaba por ornamentar parte de las instalaciones.
     Incluso había elementos del conjunto cuya construcción ni siquiera se había empezado. Ello se debió a que faltaba consignación con la que atender los gastos originados por la ampliación de las obras que, por valor de 70.239'35 ptas., habían sido solicitadas a sólo un mes del Certamen. Hubo que esperar a que la Dirección General de Marruecos y Colonias asignara nuevos fondos. Pero la subvención no llegó hasta octubre de 1929, por lo que ya avanzada la celebración de la Muestra, continuaron las obras en el pabellón.
     Es por eso que, en fotografías y planos de la época anteriores a octubre de 1929, aparece el pabellón inconcluso. El estado de las obras puede deducirse de uno de los últimos planos de la Exposición, realizado para Rudolf Mosse -de la Compañía alemana Iberia, encargada de la propaganda internacional de la Exposición-. El interés de este documento gráfico, fechado el 11 de junio ese año, es que en él se recogen las incorporaciones posteriores a la inauguración. Por ejemplo, en lo que respecta al pabellón de Guinea Ecuatorial, se observa cómo hasta ese momento sólo se habían realizado las galerías de los bubis y los annobonenses, la Sala de Degustación y las viviendas pamúes. Es decir, quedaban por construir las viviendas de los coviscos. En cualquier caso, dada su situación (en el ángulo NE del conjunto, el extremo más alejado del solar) su ausencia era poco perceptible.
     Dado que los documentos con que contamos son anteriores a la llegada del presupuesto adicional que permitió terminar las obras, no hay certeza alguna de que el conjunto quedase completado.
Análisis arquitectónico y constructivo
     Las instalaciones guineanas constaban de distintos elementos: un pabellón de exhibición, una chabola para degustación de café y tabaco, dos galerías para viviendas de annobonenses y bubiss y seis casas para coviscos o corisqueños y pamúes, tres por tribu. Todos ellos quedaban dispersos en el conjunto; sin aparente orden ni concierto se integraban con la vegetación de las Delicias.
     En realidad, estos elementos ya aparecían en el plano propuesto al Comité Ejecutivo por Emilio Gómez Flores en 1927. No obstante, cuando José Granados de la Vega realizó el plan definitivo, alteró la disposición de éstos e introdujo breves modificaciones. Recordemos que estos elementos tampoco respondían a la concepción inicial, ya que en un principio, además del pabellón colonial, que daría frente a la Avenida Luis Moliní y donde se establecería un grupo de aborígenes, se pensó realizar una instalación piscícola, quedando ambos elementos unidos por una pasarela exótica.
     Tampoco respondía exactamente al primer proyecto de Gómez Flores, puesto que este ingeniero proyectó galerías para annobonsenses y pamúes (no para annobonenses y bubis) y casas para coviscos y bubis. No obstante, José Granados mantuvo las proporciones que Gómez Flores había dado a las distintas instalaciones.
El proyecto inicial de Emilio Gómez Flores
     En el proyecto de Gómez Flores, el Bar de Degustación se ubicaba en el ángulo SE del solar, que­ dando su fachada principal paralela a este mismo lado del pabellón central. También alineados a éste, ubicó el poblado corisqueño. El resto de la instalaciones adicionales, las proyectó en el lado opuesto, Oeste del solar. En la esquina NO, en diagonal, estaría la Galería de los Pamúes; en línea y paralelos a este lado del cuerpo central, el poblado de los bubiss; por último, en la esquina SO, la galería de los annobonenses. Todos los elementos del conjunto tenían el pórtico de su fachada principal orientado hacia el pabellón central, a excepción de la Galería de los Pamúes, que -dada la extraña forma del solar- se giraba diagonalmente hacia el poblado de los bubiss.
     Evidentemente, la distribución tan comprimida que Gómez Flores había sugerido se debía a la irregularidad del predio solicitado al Comité por la Dirección General de Marruecos y Colonias en 1926. Mientras que el lado S. del solar era paralelo a la Avenida Luis Moliní, el Norte acusaba una fuerte diagonal posiblemente con objeto de no eliminar algunos ejemplares de interés existentes en los jardines de las Delicias. Recordemos lo problemática que fue, en la mayoría de los casos -por ejemplo el colombiano-, la asignación de solares en dichos jardines, en gran parte motivada por la negativa de ciertos miembros del Comité a que se construyera en ellos.
     A pesar de todo, Gómez Flores no pudo evitar que el ángulo NE del pabellón central quedara fuera del solar e incluso la escalinata princi­pal avanzara algo más de lo debido.
El proyecto definitivo de José Granados de la Vega
     Con la ampliación del solar José Granados cambió la localización de los edificios, manteniendo las proporciones originales. No obstante, según se desprende de las fotografías de la época, se rea­lizaron otras leves modificaciones sobre el proyecto de 1927. En este sentido, cabe señalar cómo en torno al pabellón central, en el ángulo NE -y en recodo- dispuso Granados las tres cabañas de coviscos o corisqueños; en el lado E., la galería de los annobonenses y la chabola para degustación de café y tabaco; en el ángulo SE, la galería de bubiss y, por último, en el lado O. las viviendas de los pamúes.
     El pabellón, inspirado en las construcciones indígenas, se realizó en madera, con revestimiento de corteza y nipa, sobre cimientos de hormigón. La preferencia por este material se debió a que, además de encajar así con el carácter que se le pretendía dar, su provisionalidad hacía necesario un fácil desmonte de la obra y el reaprovechamiento de los materiales empleados.
     Toda la madera era pino, de la Selva Negra para soportes y Flandes para las cubiertas. También se empleó la madera en los pavimentos. Estos, que en principio estaba pensado que fueran de en­tablado de pino tea, dada la tardanza de la materia prima, se realizaron finalmente con madera de Okumo. Como era frecuente en las construcciones aborígenes, el piso de todas las instalaciones que integraban el conjunto quedaba aislado del suelo.
     Sobre los cerramientos interiores se clavó cañizo, enluciendo después con yeso ambos paramentos. Con tablas se formaron los cierros altos y bajos de los huecos.
     También la madera se empleó con fines decorativos, como mostraba el mosaico que -realizado con ricas maderas- se colocó a la entrada del pabellón.
     Al pabellón de exhibiciones, principal y central del conjunto guineano, se accedía por unas escalinatas, bien desde la Avenida Moliní o desde las salas laterales que comunicaban directamente con las instalaciones adicionales. Tenía éste forma de amplio cuadrilátero, con unos 54 m. de N. a S. y 44 m. de E. a O., aproximadamente. En tomo a un patio central de 24 x 10 m. que por sus cuatro lados se rodeaba de corredores, se disponían tres salas para exposición de productos locales, flora y fauna del lugar, abiertas entre sí y al patio por numerosos vanos interiores de paso que en el proyecto inicial se indican de medio punto, aunque parece, según las fotografías de la época, que se sustituyeron por dinteles.
     Al fondo, en el lado opuesto al acceso principal, quedaba el Salón de Fiestas y Baile. Este pabellón, como también las casas del poblado indígena, llevaba una galería exterior, con un antepecho de listones de 4 x 4 cm. cruzados en diagonal. Sus cubiertas -que apoyaba en las de cada sala, eran a un agua salvo en el tramo de arranque de las escaleras que eran de dos.
     En los ángulos del pabellón se adosaban cuatro cuerpos: para secretaría los inmediatos a la entrada y para servicios higiénicos los restantes.
     En los alzados, destacaban sobre dichas dependencias cuatro torretas que arrancaban desde la planta. Parece que Granados introdujo en ella leves modificaciones respecto al proyecto inicial de Gómez Flores. El ingeniero las proyectó más airosas y, con arranques semipentagonales, adosándose a los ángulos de la construcción. Por el contrario, Granados las sustituyó por otras de superficie curva en el cuerpo bajo y cuadradas en el alto.
     Dichos torreones estaban soportados por pies derechos, convenientemente arriostrados. Tenían cubiertas a cuatro aguas. En la parte superior, a la altura del arriostramiento interior a aquel en el cual descansaba dicha cubierta y bajo ella, quedaba un piso de madera sobre carreras de tabla con una escalera corriente de mano para el acceso a éste.
     Por el exterior del edificio, las salas de exposición estaban iluminadas por ventanales, donde las vidrieras habían sido sustituidas por mallas de alambre recubiertas de talco. El único fin de estos vanos era dar claridad a las salas, puesto que las vidrieras eran fijas. Sin embargo, en las salas restantes, las destinadas a servicios sanitarios, así como las casas del poblado indígena, éstas sí podían abrirse.
     La cubierta del pabellón de exposición se realizó sobre entablado con pino de Flandes con sus carreras correspondientes, pares de batientes sobre los soportes generales y tornapuntas dobles. Todo ello se cubría con nipa manufacturada. En la parte central de cada sala, se elevaría un lucernario con sus costados cerrados por una celosía de pequeños cuadros que, formados por listones de 4 x 15 m., estarían clavados cada uno en su respectivo bastidor, independiente de la cubierta. Las partes ocupadas por oficinas y servicios llevaban cielos rasos.
     Las galerías para vivienda de annobonenses y bubiss eran de planta rectangular, de 10 m. de longitud y 5 de anchura. Las casas, también de esta forma, eran de 6 m. de longitud y 5 m. de anchura. Como sucedía con el pabellón central, todas estas edificaciones estaban construidas en alto; aisladas del suelo, se accedía a ellas por una escalinata, precediéndolas un pórtico con baranda de madera ligera, similar a la galería exterior de dicho pabellón central.
     Cerca del ala derecha de la instalación principal se ubicaba una Sala de Degustación de cacao y otras especialidades y, destacando sobre el follaje, la instalación de jaulas de fieras. La Sala de Degustación tenía en su frente principal 10 m. y 8 m. de profundidad. Su acceso, frontal a la Galería de los Annobonenses era también por amplia escalinata. Por la parte trasera, ocultando la disposición en U de su planta, una nueva galería actuaba como pantalla edificatoria que evitaba una visión demasiado directa desde la Avenida Luis Moliní.
     En las casas, la chabola de degustación y las galerías la cubierta estaba formada por parihuelas apoyados en el arriostramiento de los soportes centrales y en una pieza que descansaba en los exteriores.
Análisis decorativo
     De la decoración del pabellón se encargó al contratista Vicente Zubillagas. Los paramentos exteriores de las fachadas, el patio interior y las cuatro caras de las torres eran de corteza de árbol, pintada al óleo con coloristas motivos de gran tamaño: rostros humanos de someros rasgos y trazos, diagonales y en zigzag, que daban gran movilidad a las superficies ornamentadas.
     De la observación de fotografías y películas de época se desprende que los cuatro lados de las torres iban decorados al menos con dos motivos: uno, de significado impreciso, y otros rostros humanos de rasgos someros. En cualquier caso, aunque sí está documentado que las cuatro caras de las torres iban pintadas, parece que alguna de ellas no lo estaba en su totalidad. Posiblemente se tratase de la que lindaba con el pabellón marroquí, ya que a ser imposible -dada su ubicación- una visualización completa y, por las limitaciones presupuestarias, se prefirió evitar un gasto inútil.
     El zócalo interior de las salas se enlucía al temple con tonos lisos; según la importancia de cada sala, llevaba algunos motivos decorativos, también en esta técnica. Se pretendía "darles un ligero aspecto europeo en el que destacasen, sin embargo, algunas notas decorativas coloniales". Estos motivos, dispuestos en frisos con una altura no mayor a un metro, eran similares -aunque de menor tamaño- a los realizados en los paramentos exteriores. Algunas habitaciones se decoraron con telas.
     Aunque con motivos ornamentales a gran tamaño (igual que los exteriores), también para la decoración interior del hall, se recurrió al temple.
Contenido expositivo
     Julián Monis, Manuel Pitaluga y Ramón Montalbán, Delegados de Guinea en 1929, se ocupa­ron de la exposición de piezas y productos locales en el pabellón guineano. Las fuentes aluden a una maqueta que reproducía las viviendas indígenas rodeadas de plantaciones, ejemplares diversos de exóticas plantas y objetos muy variados: muestras de arte primitivo, pero sobre todo aquellos que contribuirían a dar al visitante una idea de las costumbres aborígenes como armas, útiles y herramientas empleadas por los indígenas en distintas faenas, piraguas, trozos gigantes de madera, muebles hechos con melongo, etc... También se exponían en las salas animales del lugar, por ejem­plo gorilas disecados. Todo ello fue escogido por una Delegación del Comité que, nombrada por el Gobernador, funcionaba en Fernando Poo. La mayor parte de la mercancía fue transportada en 1927 por la Compañía Transatlántica desde Fernando Poo a Cádiz, desde donde se reexpidieron a Sevilla (Amparo Graciani García, La participación internacional y colonial en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Ayuntamiento de Sevilla, 2010).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido Pabellón de Guinea, de José Granados de la Vega, para la Exposición Iberoamericana de 1929, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Exposición Iberoamericana de 1929, en ExplicArte Sevilla.

domingo, 11 de octubre de 2026

Experiencia Explicarte Sevilla, en la visita cultural a Medina Sidonia (Cádiz), con amigos

     Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de la visita que hice junto a mis amigos Antonio, y Fernando, y Elvi, a la ciudad de Medina Sidonia (Cádiz), porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     La capital de la conocida comarca de la Janda, se alza sobre el cerro del Castillo, un pequeño promontorio que mira a la bahía gaditana, en la hoy denominada ruta del Toro.
Historia
     Fenicios procedentes de Sidón fundaron la dudad, de ahí su nombre. Los roma­nos la convirtieron en una plaza importantísima, como lo demuestran los numerosos testimonios encontrados bajo su suelo en los últimos años, llamándola Assido Caesarina.
     Durante la dominación visigoda fue sede episcopal. Se tiene noticia de uno de sus obispos más destacados: Pimenio, durante el reinado de Suintila (621-631). Al añadirle el apelativo de medina, esto es, ciudad, los musulmanes le dieron el nombre definitivo que ha pervivido hasta hoy. En su tiempo llegó a ser capital de la cora de su nombre, momento de su mayor esplendor.
     Alfonso X la conquistó en 1264, pasando a depender sucesivamente de las órdenes militares de Santa María de España y de Santiago, hasta que en 1445 pasó a formar parte del señorío de don Juan Alonso de Guzmán, conde de Niebla y primer duque de Medina Sidonia, en cuya casa se mantuvo hasta el final del régimen de señoríos en el siglo XIX.
Gastronomía
     El cerdo, el cabrito, la liebre, el venado, el conejo, los caracoles, las tagarninas y los espárragos, junto con otros muchos productos del campo con los que se ela­boran sabrosos guisos, forman parte de la dieta diaria de los asidonenses.
     Ahora bien, la gran aportación de Medina a la mesa regional es la repostería, una dedicación por la que la ciudad se hizo famosa desde la época musul­mana.
     Son muchos los dulces que se realizan, tales como piñonates, tortas pardas, amarguillos y otros, pero la especialidad por antonomasia es el alfajor, también llamado alajú, un dulce considerado como navideño en muchos lugares, pero que aquí se produce y se consume durante todo el año.
Artesanía
     Toda la dulcería señalada en el apartado gastronómico es de carácter mayoritariamente artesanal, hecha sólo a base de« calidad, palo y fuego», como explican con orgullo los reposteros. Se trabajan además la caña, la palma, el mimbre y el cuero y se elaboran perfumes completa­mente naturales.
Fiestas
     El día de la Patrona, Nuestra Señora de la Paz, es el 24 de enero. En febrero, el carnaval es sumamente alegre y picarón. La Semana Santa resulta muy llamativa, tanto por el valor de las imágenes como por el recorrido que realizan por las calles del pueblo. En ella sobresale la procesión de Jesús Nazareno, el Jueves Santo. En junio, durante la feria, tiene lugar una exposición-concurso de ganado que es de las más importantes de cuantas se celebran en Andalucía, junto con una muestra de artesanía con productos de la localidad.
Visita
     Declarada Conjunto Histórico-Artístico, Medina Sidonia conserva prácticamente en su integridad la trama laberíntica que le dieron los musulmanes. Es una ciudad llena de encanto, con calles muy blancas y muy limpias, cuya tranquilidad viene siendo enturbiada en los últimos tiempos por el uso claramente abusivo, dadas las exiguas distancias que recorren, del auto­móvil y, más aún, de las motocicletas, un problema común en este tiempo de pri­sas inexplicables.
     El caserío actual se asienta sobre la antigua ciudad romana, circunstancia que se pone de manifiesto a la más mínima exca­vación y de la que, en la actualidad, existe un magnífico ejemplo en la calle Ortega, gran complejo arqueológico visitable del que forman parte unas cloacas, cimientos y arranques de muros de importantes edificios y, sobre todo, un gran trozo de calzada* perfectamente conservada, hecha a base de grandes lascas de piedra, con sus correspondientes aceras, en una de las cuales se han encontrado también un par de tableros de juego grabados.
     Por debajo de este conjunto, en la plaza de su nombre, se encuentra la iglesia de Santiago, curioso templo que tiene su origen en una ermita del siglo XIV. Tiene planta basilical, con tres naves separadas por arcos ojivales peraltados sobre columnas de piedra con pesados capiteles tardogóticos, las tres cubiertas con arma­dura de madera, siendo las laterales de colgadizo y la central de par y nudillo en la cabecera y ochavada en los pies. Son destacables las pinturas del retablo mayor, realizadas por el pintor flamenco Pablo Legote en el siglo XVII. A los pies del lado del evangelio está la imagen del Cristo de la Buena Muerte, excelente talla de factura manierista realizada en el siglo XVII para el antiguo convento de San Francisco. Interesante también es el altar de la cabecera del lado de la epístola, cuya composición fechada hacia la mitad del siglo XVII se atribuye a Felipe Ribas.
     Desde la plaza de Santiago, sube la calle La Loba, una de las más castigadas por el tráfico, a pesar de ser una de las más bellas de la ciudad, con sus hermosas casas del XVII y del XVIII, dotadas de bellas reje­rías en ventanas y balcones. A ésta sigue Varos, que desemboca en la espaciosa plaza de España, centro administrativo y social del pueblo, presidido por el Ayuntamiento, notable edificio de factura clásica construido en el siglo XVIII, aunque la última planta se le añadió en el XIX. En él se ubica el Archivo Histórico Municipal. Por debajo de esta plaza, en la calle San Juan, haciendo esquina con Hércu­les, se levanta el convento de San Cristóbal y Santa Rita, de monjas agustinas, cuya iglesia, una joyita barroca, data de 1651.
     Por encima de la plaza de España se sitúa la de la Libertad, a partir de la cual se asciende hacia la parte más monumental de Medina, conjunto que comienza en el Arco de Belén, un postigo del antiguo amurallamiento a la derecha del cual se sitúan hoy las caballerizas del Duque. Corresponden éstas a la construcción realizada por la casa ducal de Medina Sidonia en el siglo XVI, a partir de la cual se extiende un largo paseo por el antiguo adarve de la muralla, que, además de las excelentes vistas que desde él se obtienen, da idea, siquiera aproximada, de la magnitud de las fortificaciones que un día tuvo la villa, en cuya cumbre se encontraba el castillo.
     En esa cumbre, denominada hoy plaza de la Iglesia, un evocador espacio escalonado y ajardinado, se levanta la iglesia de Santa María La Coronada*, Monumento Histórico-Artístico, formidable y bellísima construcción del siglo XVI y estilo gótico renacentista. Al exterior, presenta dos fachadas a las que se llega por sendas escalinatas, una a los pies y otra lateral que, al dar sobre la plaza, se convirtió en la principal desde el momento de su construcción. Ésta es también bastante más importante que la primera. Es de estilo herreriano y su construcción data de fina­les del siglo XVI. Concebida como portada retablo, consta de dos cuerpos; el inferior alberga dos hornacinas con las imágenes de san Pedro y san Pablo y el superior otra con la Virgen de la Asunción. A la izquierda se sitúa la elevada torre, robusto vigía visitable que ofrece soberbias perspectivas que llegan hasta el mar. Al templo se entra ahora habitualmente por el claustro, cuya puerta se abre en un muro perpendicular a la torre. De planta cuadrada, lleva arcos de medio punto peraltados que sostienen bóvedas de arista. Fue construido en el siglo XV y el ladrillo utilizado constituye la prueba de su influencia mudéjar.
     El interior de la iglesia es majestuoso. Tiene tres naves separadas por arcos for­meros apuntados sobre pilares fasciculados, muy altas, las tres con bóvedas de nervios, siendo especialmente ricas, tanto en las nervaduras como en la decoración, la del crucero y la de la capilla mayor, ambas estrelladas. A primera vista, llama poderosamente la atención el retablo mayor, una auténtica joya renacentista, de las mejores de Andalucía. De planta poligonal, para adaptarse a la cabecera del templo, presenta cinco altísimas calles sobre predela, articuladas a base de colum­nas talladas, balaustres, doseletes y frontones, y en las que, a través de preciosas tallas, se desarrolla todo un programa ico­nográfico referido principalmente a las vidas de la Virgen y de su Hijo. En la cabecera de la nave izquierda está la capilla del Sagrario. Desde 1870, en que fue traída desde el convento de San Agustín, se venera aquí a la Virgen de la Paz, la patrona del pueblo. La imagen es del siglo XIII, aunque en 1737 se le hizo una profunda restauración, tan profunda que hasta se le cambió la cabeza por la que ahora tiene, habiéndose descubierto la original dentro del pecho durante una nueva restauración realizada a finales del siglo XX.
     Entre las muchas obras que esta iglesia guarda, hay que destacar la imagen del Cristo del Perdón, talla de Pedro Roldán, fechada en 1679, que se encuentra en el altar de las Ánimas, en el lado de la epístola; el altar de la Virgen de la Antigua, tanto por su composición como por sus pinturas, fechado en 1770; y la custodia que se guarda en la sacristía, magnífica pieza del taller sevillano del platero Juan Tercero, quien la labró en 1575.
     Por detrás de la iglesia, en la plaza de las Descalzas, está el convento de Jesús, María y José, construido a partir de 1688 gracias a las donaciones del vascongado Diego de Iparraguirre. Tiene una preciosa iglesia de planta octogonal cubierta con bóveda baída que presenta una intensa decoración rococó. El retablo mayor, una hermosa máquina barroca, data de 1692.
     Por debajo de este convento, al final de la calle Alarcón, se sitúa la puerta del Sol, una de la dos que se conservan del antiguo amurallamiento. La otra es el arco de la Pastora, en la plaza de su nombre, a la que se baja por Bohórquez y la larga callejuela Muro, que retrotrae al cami­nante a épocas pasadas. Declarado Monu­mento Histórico-Artístico, el arco, un vano de herradura, es un brillante ejemplo del arte califal, al que se conoce también como arco de la Salada, por el nombre de la fuente que mana en la plaza.
     A las afueras de la población, bajando por la calle Flora, se localiza la ermita de los Santos Mártires, levantada en el año 403 a partir de una antigua villa romana y reconstruida en tiempos del obispo Assido Pimenio, ya en el 630, manteniendo el culto cristiano durante la época musul­mana. Presidiendo el altar mayor se encuentra una imagen de la Virgen de Loreto, pero más interesante es el Vía Crucis dispuesto en los muros laterales, a base de azulejos trianeros del siglo XVIII
     Os dejamos una serie de fotografías de dicha experiencia, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.









Más Experiencias ExplicArte Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Castillo, y Ermita de Zamoreja) de la localidad de Zahínos, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Castillo, y Ermita de Zamoreja) de la localidad de Zahínos, en la provincia de Badajoz.
     Se localiza en el borde oriental de la Sierra, en el ámbito de Jerez de los Caballeros y Oliva de la Frontera, muy cerca del límite con Portugal. Los cercados de piedra con sus porteras, las piaras de cerdo ibérico, los chozos de los pastores, las carboneras, los antiguos molinos y puentes medievales, y otras expresiones genuinas de las formas de vida tradicionales de la región, salpican el terreno ofreciendo un evocador conjunto de extraordinaria riqueza paisajística y etnográfica. Acceder a Zahínos desde Jerez o desde Oliva, o a través de Villanueva del Fresno o Higuera de Vargas, constituye una de las rutas más sugestivas que cabe realizar en el partido judicial.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 45,3 Km2
     Altitud: 374 m.
     Distancia Capital: 71 Km.
     Partido Judicial: Jerez de los Caballeros
     Comarca: Sierra Suroeste
     Gentilicio: Zahinero
Ayuntamiento de Zahínos
     plaza de Extremadura, 1
     06129 Zahínos (Badajoz)
     Teléfono: 924738001
     Fax: 924738293
     Correo-e: ayuntamiento@zahinos.es - secretaria@zahinos.es
     Web: www.ayuntamientodezahinos.es
Historia.-
     Aunque no se tienen muchos datos sobre el origen de Zahínos, se le atribuye origen templario -como puede deducirse de los restos en una cercana ermita templaria, conocida como El Monasterio-. Probablemente, la población se asentara originariamente en la antigua calle Cantarranas, en la que se han hallado restos anteriores incluso a la construcción de la ermita templaria.
     Tras su inclusión en la Orden del Temple el núcleo perteneció sucesivamente al Señorío de Alconchel, a Jerez de los Caballeros, a la Casa de Mondéjar y a la Casa de San Juan y Piedras Albas.
     Después de los importantes daños recibidos durante las guerras con Portugal en el siglo XVII, la población resurgió en el lugar donde ahora aparece, por lo que ciertas fuentes la señalan como de construcción moderna, estimando esta época como su principio.
     En la época medieval, el poblado perteneció al señorío de Alconchel; el Castillo, que inicialmente fue una destacable fortaleza, paulatinamente fue destruida para construir en ese mismo lugar nuevas edificaciones para la creciente población. A mitad del s. XVIII son derruidos los lienzos de las murallas para levantar las Casas Capitulares. En la zona más elevada, se encontraba la iglesia parroquial y los restos del castillo tal y como actualmente podemos verlos.
     Además de las formas de vida tradicionales en la población que hemos mencionando anteriormente, Zahínos es famoso por sus numerosas carboneras, en las que se produce todavía el conocido picón con los mismos medios que hace siglos. Entre sus dehesas de alcornoques y encinas asoman las humaredas de las carboneras, prestando un cierto aire medieval al paisaje a ciertas horas del día, especialmente en invierno y primavera (Diputación Provincial de Badajoz).

Monumentos.-

     Asentada sobre una ladera, la morfología urbanística de esta población resulta variada y pintoresca, rica en rincones de atractiva configuración y tipismo, compuesta por edificaciones de tipo popular muy representativas de la arquitectura tradicional extremeña.
     Chimeneas de gran cuerpo cubiertas con molduras y esgrafiados decorativos; portadas de gran presencia, y otros detalles de interés, enriquecen el panorama edificatorio. Piezas de valor etnográfico resultan dos pozos: Pozo de la Caridad y Pozo Nuevo, así como los pilares de los Manantíos y los Cotos, y la gran chimenea cilíndrica que se halla junto al cementerio viejo.
     En otro tiempo contó con un castillo o fortificación del que en la actualidad únicamente se conserva el Torreón de la zona alta, al que se aneja, en actuación arquitectónica poco adecuada, el Ayuntamiento erigido hace unas décadas.
     Próxima al Torreón y Ayuntamiento, y presidiendo la bonita plaza alta de la localidad, se levanta la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Remedios, de modesta apariencia exterior e intrigante estructura interna que llama la atención por lo poco habitual de su disposición y la riqueza de sus componentes morfológicos y espaciales.
     En el interior de la iglesia, destaca El Cristo de la Salud, talla de madera policromada de 1773 y el Cristo de la Expiración, patrono de la Villa y símbolo del fervor religioso popular fechado en 1781. También el Retablo, Altar e imagen de la Virgen de los Remedios, patrona de la Parroquia; Retablo Barroco de la Capilla de San Antonio Abad de mediados del siglo XVIII, Retablo barroco de la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno e imagen del titular de la misma del siglo XVIII. La imagen de la Virgen de los Dolores y la Custodia de la Parroquia, hecha en Méjico en 1752, así como la Pila Bautismal que presenta esculpido en la piedra granítica un escudo heráldico, que se cree pertenezca a la familia González-Silva.
     Igualmente, son de interés para el visitante:
     Cruz del Calvario, -Las Cruces-, situada en la carretera de Valencia del Mombuey que representa la última Estación del Vía Crucis Penitencial.
     El Oratorio de San José, de carácter privado y situado en la finca "La Zorrera", y El Oratorio de Santa Teresa de Jesús, situado dentro de la población en la calle Guillermo Saenz de propiedad privada.
     La Ermita de San Sireno, en la finca "Las Carrascosas" propiedad de la "Sociedad Civil El Progreso" y la Ermita de Zamoreja, que siendo la más antigua de todas, se encuentra en la finca "Zamoreja", de propiedad privada.
     Escudo Heráldico situado en el frontispicio de una de las casas de la calle Guillermo Saenz. (Diputación Provincial de Badajoz).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Castillo, y Ermita de Zamoreja) de la localidad de Zahínos, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.

Un paseo por la calle Marqués del Nervión

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Marqués del Nervión, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 11 de octubre, es el aniversario de la creación (11 de octubre de 1864) del Marquesado del Nervión, título nobiliario, que ostentaba don Francisco Armero y Fernández de Peñaranda, que da nombre a la calle Marqués del Nervión, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle Marqués del Nervión, dando un paseo por ella.
     La calle Marqués del Nervión es, en el Callejero Sevillano, una calle que se encuentra en los Barrios de La Buhaira, Nervión, y Ciudad Jardín, en el Distrito Nervión; y va de la calle Luis Montoto, a la avenida de Ramón y Cajal.
   La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta.
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Figura así rotulada al menos desde 1918, con el título nobiliario del promotor de la urbanización de este sector periférico de la ciudad, al que también ha dado nombre. Presenta hoy el mismo trazado con el que fue diseñada a comienzos de esta centuria, cuando con motivo de la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929 se proyectó la construcción de este barrio sobre los terrenos agrícolas del Cortijo de Maestre Escuela y relativamente alejado de la ciudad histórica, de la que lo separaban otras huertas, particularmente la Huerta del Rey. Fue concebida, junto con Beatriz de Suabia, como uno de los ejes vertebradores en dirección norte-sur del barrio proyectado; es, pues, una de las calles más largas de Nervión y la de mayor anchura, excepción hecha del eje constituido por las avenidas de la Cruz del Campo y Ciudad Jardín. Presenta un trazado rectilíneo hasta la confluencia con Villegas y Marmolejo y Juan de Padilla, donde se forma la plaza de Antonio Aparicio Herrera; a partir de allí su trazado se quiebra y desemboca en ángulo recto en Ramón y Cajal. Está cruzada por Rico Cejudo, Alejandro Collantes, Cristo de la Sed, Eduardo Dato, Ceán Bermúdez y Fernández de Ribera; confluyen por la acera de los pares Rodríguez Bover, Antonio Solís, San Juan de Dios. Villegas y Marmolejo, Santa María Mazzarello, Federico García Lorca, Lebrija y Pintor Rosales, y por la de los impares Juan de Juanes y Juan de Padilla. Posee calzada de asfalto, aceras de losetas de cemento, aun­que en algunos tramos permanece terriza, farolas de báculo y árboles a lo largo de todo su recorrido de distintas especies: olmos, robinias, naranjos y palmeras, entre otras.
     La edificación de esta vía se inició en los año veinte con viviendas unifamiliares de dos y tres plantas y jardín delantero; en la década de 1940 se construyó el colegio de religiosas de la Sagrada Familia en la man­zana existente entre ésta y Alejandro Collantes, y el Sanatorio de Jesús del Gran Poder, con fachada principal a Eduardo Dato. A comienzos de la década de 1960 prácticamente se encontraba edificada en su totalidad hasta la confluencia con Villegas y Marmolejo y Juan de Padilla; en cambio la parte final de la calle, aunque trazada, continuaba formando parte de los terrenos de labor del Cortijo de Maestre Escuela. Actualmente se conservan, en parte, los chalets de la prime­ra época en desigual estado de conservación, algunos de ellos readaptados a otros usos (restaurante, guardería infantil, colegio privado); en otros han sido sustituidos por bloques entre medianeras de tres a cinco plantas; en la parte final de la calle, la que se ha edificado en último lugar, hay bloques exentos de hasta doce pisos. En conjunto predomina la función residencial, aunque también es importante la de tráfico, al conectar directamente los grandes ejes de este sector: Luis Montoto, Eduardo Dato y Ra­món y Cajal; asimismo se localizan en ella algunos centros escolares, ya mencionados, una delegación de la Compañía Telefónica, almacenes, bares y cierta atlividad comercial [Alida Carloni Franca, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Conozcamos mejor la Biografía del I Marqués de Nervión, que da nombre al Barrio:
      El Marquesado del Nervión es un título nobiliario español creado el 11 de octubre de 1864 por la reina Isabel II, a favor de Francisco Armero y Fernández de Peñaranda, Capitán General de la Armada, Senador, etc.
      Su denominación hace referencia al Río Nervión, en recuerdo de la intervención de Francisco Armero en el Sitio de Bilbao, durante la Primera Guerra Carlista.
     Francisco Armero, era el hijo primogénito de los doce hijos habidos del matrimonio de Antonio Armero y Almazán con María de los Dolores Fernández de Peñaranda y Sevilla.
     La familia Armero procedía de La Rioja, pero se afincó en Fuentes de Andalucía (Sevilla), de donde eran oriundos los Fernández de Peñaranda.
     Tanto el I marqués del Nervión, como sus sucesores estuvieron siempre muy vinculados con Andalucía, especialmente con la ciudad de Sevilla, donde tenían grandes extensiones de terrenos. En uno de estos terrenos sevillanos se construyó el Barrio de Nervión, así llamado por haber sido dichos terrenos propiedad del marqués del Nervión.
     Francisco Armero y Fernández de Peñaranda, I Marqués de Nervión. (Fuentes de Andalucía, Sevilla, 3 de mayo de 1804 – Sevilla, 1 de julio de 1866). Capitán general de la Armada y presidente del Consejo de Ministros.
     Con antecedentes familiares de ilustres militares, sus primeros años de juventud en la Marina lo sitúan desde guardiamarina en la corbeta Aretusa y en el navío Asia. Con él concurre en la defensa de Cádiz y operaciones del Trocadero contra los franceses del duque de Angulema. Restablecido Fernando VII, su buque es ahora el bergantín Aquiles de la división del capitán de navío Roque Guruceta, con el que realiza en enero de 1824 una comisión reservada a América quedando la división afecta al todavía virreinato del Perú, en donde muestra sus buenas disposiciones en el orden naval.
    La división en la que navega el joven Armero a la que se ha incorporado una corbeta y dos bergantines sostiene combates y escaramuzas con buques insurgentes y bloquea varios puertos para privar a los insurrectos de recursos. Su regreso a España en el Aquiles se hizo desde Filipinas y las Marianas y por el cabo de Buena Esperanza con recalada final en Cádiz. Las privaciones y tensiones acumuladas en esta campaña, ayudaron a formar su carácter revistiéndolo de las dotes de energía, prudencia, valor y serenidad constantes a lo largo de toda su vida.
     Ascendido a alférez de navío en 1828 presta sus servicios en los bergantines Manzanares y Guadalete. En su hoja de servicios se anota el heroico salvamento de un juanetero caído al agua en un violento temporal y la recompensa por esta acción de la Diadema Real.
     En la Guerra Civil desatada entre liberales y carlistas a la muerte de Fernando VII forma parte de la dotación de la goleta Nueva María dedicada a la persecución del tráfico de armas y después toma parte en el sitio de Bilbao donde aparece entre los distinguidos. Su primer mando es el cañonero Leopoldino en 1835 y con ese pequeño buque realiza una eficaz campaña solo o en combinación con fuerzas de tierra lo que le supone varias menciones honoríficas, la Cruz de San Fernando y el ascenso a teniente de navío y más tarde al de capitán de fragata así como al grado de coronel de Infantería de Marina concedido en el mismo campo de batalla por la acción de Luchana y propuesta para la Cruz Laureada de San Fernando, concedida tras el preceptivo juicio contradictorio.
     A principios de 1837 se creó el apostadero el Nervión para apoyo de las operaciones navales y se nombra a Armero para dirigirlo, sobresaliendo en su actividad y eficacia en el transporte de tropas y frecuentes encuentros en Algorta y Somorrostro ascendiendo a capitán de navío en 1838. Cuando sólo contaba treinta y cuatro años de edad, es elegido diputado a Cortes por Sevilla con lo que irrumpe en la vida política, pero vuelve a la costa cantábrica distinguiéndose en la toma de Bermeo. Todo ello le vale un nuevo ascenso a brigadier a comienzos de 1840.
     De Cantabria pasó a Cataluña en un nuevo escenario bélico levantando los sitios de Tortosa y Amposta, destruyendo baterías y asegurando el comercio del Ebro. La resistencia del general Cabrera se prolongó en Cataluña aun seis meses más después de la firma del convenio de Vergara, pero terminada la guerra civil comenzó para Armero la lucha en el campo político.
    Ascendido a jefe de escuadra fue ministro de Marina en una primera etapa y en diferentes gabinetes durante los años 1845, 1846 y 1847.
     La inestable situación de aquellos años con las luchas políticas durante la regencia del general Espartero y la abdicación de doña María Cristina, propician su procesamiento y prisión en el castillo de San Sebastián en Cádiz, por declararse defensor de la Reina, pero revisada la causa y sin que aparezcan pruebas inculpatorias fue puesto en libertad y sobreseído el proceso. Ello no levantó la caída de Espartero, ofreciendo entonces sus servicios al capitán general de Andalucía que los utilizó en el sitio de Sevilla en que tuvo a cargo la misión y reorganización de las tropas de Utrera.
     El Gobierno provisional le nombró en agosto de 1843 comandante general del Departamento de Cartagena, condecorándolo con la Gran Cruz de Isabel la Católica, pero no llegó a tomar posesión del destino por haber sido designado un mes más tarde capitán general de Andalucía, cargo que desempeñó tan a satisfacción del Gobierno que se le concedió el empleo de teniente general del Ejército, en febrero de 1844, reconociéndole a poco la Marina igual graduación en su propio.
     Nombrado ministro de Marina en 1844, el panorama que encontró Armero al hacerse cargo de la cartera era poco menos que desolador, sin material, sin arsenales y sin otros medios necesarios para subsistir; sin embargo, su labor reconstructora en este ámbito fue notable y al poco tiempo se notaron la eficacia de sus esfuerzos, el Colegio Naval que volvía a revitalizar la enseñanza superior y que fue inaugurado en 1845.
    Proyectó también otras leyes y disposiciones de claro matiz político, pero en el ámbito militar fue nombrado capitán general de Madrid con retención de los cargos anteriores.
    Nuevamente diputado a Cortes por Sevilla, al formarse el Senado de acuerdo con la nueva Constitución fue nombrado senador vitalicio, y al dimitir el Gobierno del que formaba parte se le destinó a la Junta de Dirección de la Armada recompensándose sus servicios con la Gran Cruz de Carlos III.
      Nombrado comandante general del Apostadero de La Habana, desde su llegada se ocupó firmemente de mejorar sus instalaciones, reforzando la artillería de los buques logrando poner operativos la mayor parte de ellos.
     Su eficacia tuvo respuesta al hacer fracasar la expedición filibustera de Narciso López al que persiguió personalmente a bordo del vapor Pizarro hasta Cayo Hueso, y logrando también el embargo del vapor Criollo utilizado por los expedicionarios.
    Su estancia en La Habana siguió siendo provechosa.
     A sus iniciativas se construyó el navío Isabel II con las maderas enviadas desde el apostadero a la Península, y aunque cumplido su mando, se intentó prorrogarlo, su estado de salud no lo permitió, regresando a España en 1851. Allí le esperaban nuevas pruebas, volviendo otra vez a ser ministro de Marina aunque con poco fruto, pues sus diferencias con algunos compañeros de Gabinete, forzaron su dimisión en mayo de 1825. Quedó en la llamada situación de cuartel, pero el impulso político se manifestó en su elección para primer vicepresidente del Senado en la legislatura 1852-1853.
    Promovido a capitán general de la Armada en 1856, sufrió la extinción del almirantazgo y fue nombrado director general de la Armada. Todavía quedaba para Armero otro cargo de singular importancia, como la presidencia del Consejo de Ministros y lo fue tras la caída del ministerio Narváez en octubre de 1857.
    Durante ese año sucede la matanza de misioneros en la Conchinchina, lo que provoca la intervención de Francia y España en tan lejano escenario. La campaña española fue decidida por Armero y se prolongó más allá de su cese al frente del Gobierno, pues a comienzos de 1856, Francisco Javier Isturiz asume la presidencia del Consejo de Ministros.
     Alejado de la política en los años que siguieron y residenciado en Sevilla en 1864 se le concedió el título de marqués de Nervión con Grandeza de España en atención a sus méritos y dilatados servicios, que no habrían de ser los últimos, ya que fue reclamado por quinta vez para el Ministerio de Marina en un llamado gabinete de notables. En esta última etapa de su mando el flamante marqués marino pudo desarrollar una acertada política de personal, mejorando los sistemas de formación y enseñanza, así como favorables disposiciones para el fomento de la pesca. En el ámbito exterior, los complicados asuntos del Pacífico parecían entrar en vías de solución, y fue a instancias de Armero la salida de la fragata Numancia para aquellos mares, en feliz navegación, salvando los recelos que había despertado la construcción del buque.
     En junio de 1865 cesó al frente del Ministerio con la satisfacción de ver ajustado el tratado de Perú, aunque no llegaría a ver sus efectos, pues, quebrantada seriamente su salud, consecuencia de una vida tan agitada, falleció en Sevilla el 2 de julio de 1866.
     La manifestación de duelo fue general y espontánea, concurriendo a su entierro las autoridades de Marina y fuerzas de San Fernando, políticos y una nutrida participación del pueblo sevillano por el que tanto había luchado durante su vida pública (José Cervera Pery, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Marqués del Nervión, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

sábado, 10 de octubre de 2026

La Feria de la Virgen del Rosario, en El Cuervo de Sevilla (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Feria de la Virgen del Rosario, en El Cuervo de Sevilla (Sevilla). 
     Hoy, sábado más cercano al 7 de octubre (Memoria de la Santísima Virgen María del Rosario), es cuando se celebra la Feria de la Virgen del Rosario en El Cuervo de Sevilla, así que hoy es el mejor día para Explicarte la Feria de la Virgen del Rosario, en El Cuervo de Sevilla (Sevilla).
     Tiene lugar el fin de semana más cercano al día 7 de octubre, en el que se celebra la onomástica de la Virgen del Rosario, aunque es en este día cuando se realiza la procesión en su honor.
     La devoción por la Virgen del Rosario en la localidad de El Cuervo de Sevilla se remonta al día 7 de octubre de 1920, cuando, según se la tradición oral, el marqués de Salobral y su familia, vecinos de Cádiz capital, viajaban de Jerez a Sevilla y, habiendo llegado a la altura de El Cuervo, el coche se salió de la carretera, dio varias vueltas sobre sí mismo, pero sin embargo sus ocupantes quedaron ilesos del aparatoso accidente. Se cuenta que la familia de Salobral iba rezando el rosario, pues es ésta la advocación patronal de la capital gaditana, por lo que pensaron que habían sido salvados por intercesión de la mismísima virgen. Así fue que pidieron permiso al dueño de la finca en la que había sucedido el mencionado "milagro" para construir en el mismo lugar una hornacina y colocar en ella una imagen de la Virgen del Rosario; y así lo hicieron, pero posteriormente en 1932, según reza una inscripción existente en dicho lugar, la imagen fue quemada y en su lugar se colocó un azulejo que se mantiene hoy día con la imagen de la virgen. A pesar de que en la mencionada inscripción se habla de la "brutal quema" de la imagen, los vecinos argumentan que el incendio fue provocado por las muchas velas que los fieles devotos solían colocar a ésta.
     Más tarde, alrededor del año 1943, una vecina del pueblo, Dª Rosario Pacheco Ruíz, compró una talla de la Virgen del Rosario, datada en el siglo XVIII, a las monjas de clausura de un convento de la cercana villa de Arcos de la Frontera, quienes habían decidido vender algunas de sus imágenes por motivos económicos ante los difíciles años de la posguerra española. La imagen traía en sus manos un Niño, que no era el original, sino uno bastante más antiguo y de mayor valor artístico, pues se cree que pertenece a la escuela de Roldán y, por lo tanto, al siglo XVII. Según algunos informantes, la advocación mariana que fue comprada al mencionado convento de clausura no era realmente la del Rosario sino la de Las Mercedes, pero que al llegar al pueblo volvió a ser consagrada bajo el título del Rosario; quizás esta explicación pudiera justificar el hecho de la distinta procedencia de ambas imágenes, aunque no existe constatación. Sea como fuere, consta el interés de dicha vecina por dotar a la iglesia de la localidad de una imagen de la advocación mariana, que el propio pueblo había elegido como patrona, aunque no lo fuese oficialmente a la que profesaba una gran devoción y de la cual lleva el nombre. La flamante imagen ocupó desde el mismo momento de su llegada un lugar en la iglesia de San José, la cual aún pertenecía a la parroquia de Lebrija, y en esos mismos años se creó un grupo parroquial en torno a la Virgen del Rosario, que no sería constituido legalmente como hermandad hasta 1973.
     Al pertenecer El Cuervo hasta 1956 a la parroquia de Lebrija no tenían por costumbre celebrar fiestas propias, sino que, por el contrario, iban a Lebrija a celebrar las suyas, principalmente la Feria de la Virgen del Castillo. Sin embargo, poco después de esa fecha, en 1958, el entonces alcalde pedáneo de El Cuervo decidió organizar una romería, junto con el cura y algunos vecinos a un cortijo vecino, y, dado que él era devoto de María Auxiliadora, por haber estudiado en los salesianos, pidió prestada una imagen de dicha advocación mariana que él mismo trajo desde Jerez. Así el 24 de mayo de ese año, onomástica de María Auxiliadora, tuvo lugar la primera romería de El Cuervo, pero no en honor de la Virgen del Rosario. Tuvo tanta aceptación, dado que era también la primera fiesta propiamente cuerveña que los vecinos festejaban, que al año siguiente decidieron llevar la imagen propia, en lugar de la de María Auxiliadora (que era prestada), aunque se respetó la fecha, que se ha mantenido hasta nuestros días.
     Se desconoce la fecha exacta de inicio de la actividad ritual, la feria local; de hecho, en los primeros años de celebración de la romería, a finales de los años cincuenta del siglo XX incluso se confunde en la memoria colectiva feria y romería. Sin embargo, sí que coinciden los vecinos en el hecho de que las primeras ferias se celebraban a lo largo de la carretera N-IV y en torno a la iglesia se comían buñuelos y se bebía vino; recuerdan también los vecinos las competiciones y concursos que se celebraban, como las carreras de cintas en moto y a caballo, las carreras de sacos, la cucaña y el concurso de "feos", entre otros. 
     Aparte del montaje de casetas que se inicia casi un mes antes del comienzo de la feria, y de la que se encargan los propios socios de cada una de ellas, así como ultimar la programación de actividades por parte del consistorio, en el plano litúrgico la feria cierra el ciclo festivo anual de los actos en honor a la Virgen del Rosario. 
     De manera resumida, el ciclo se abre con la primera salida procesional a lo largo del año de la virgen el Viernes Santo, realizando la estación de penitencia acompañando al Cristo del Amor y del Amparo, advocación perteneciente a la misma hermandad. El acto que precede es la romería que se celebra el último fin de semana del mes de mayo, celebración que goza de gran arraigo y participación, cuya salida tiene lugar el sábado por la mañana desde la parroquia de San José hasta la Ermita de la Virgen, situada en el Parque Rocío de La Cámara, donde la virgen sale en una carreta engalanada y acompañada de las tradicionales carrozas, caballistas y romeros, teniendo lugar a las doce del mediodía, durante el transcurrir del camino hacia la ermita, el rezo del Ángelus y a las doce de la noche el Solemne Rosario de Medianoche; ya el domingo por la mañana tiene lugar la ofrenda floral y la misa romera y en la tarde del domingo la Virgen regresa a la parroquia acompañada por sus fieles. 
     Tras la romería, la siguiente cita rosariana es en el último sábado de agosto, cuando tiene lugar la elección de la que será reina y de las damas juveniles e infantiles de las fiestas patronales que se festejan en octubre; de ese modo hay tiempo suficiente para la confección de los respectivos trajes.
     Aproximadamente una semana antes del 7 de octubre tiene lugar la bajada de la Virgen del Rosario desde su camarín hasta el paso procesional. El paso fue comprado a una Hermandad de Jerez y es el mismo que se utiliza para su salida penitencial del Viernes Santo, sólo que en esta ocasión va desprovisto del palio. El camarista de la Virgen es quien se encarga de prepararla para la fiesta y adornar el paso con flores. En 2010 lleva su saya más antigua, recién restaurada y el color de las flores ha sido el rosa.
     Desde hace unos años, prácticamente desde que la feria se ubica en el nuevo recinto ferial, en el que se da cabida a un mayor número de casetas, se ha tomado por costumbre que el domingo anterior al comienzo de la feria se celebre la que llaman la "comida del montaje", aprovechando que los tiempos de descanso en el montaje de las diferentes casetas. 
     Posteriormente, la noche anterior a la salida procesional de la patrona tiene lugar la cena de los socios, también llamada "Cena del Pescaito", un acto de comensalismo comunitario (de pescado frito) propio de celebraciones de referencia (como la Feria de Abril de Sevilla) que inauguran la actividad ritual y que ha sido importado a localidades de la comarca del Bajo Guadalquivir, entre otras, como es el caso de la Feria en Guadalema de los Quinteros.
     Durante la tarde de celebración de la actividad ritual varios cohetes avisan a los vecinos de la misma, acercándose algunos vecinos a la iglesia parroquial para ofrecer un ramo de flores a la Virgen, depositándolo a sus pies.
     En el interior de recinto sagrado se van reuniendo los costaleros, los miembros de la hermandad patronal y los representantes de las otras dos hermandades existentes en el pueblo, además del párroco y las autoridades civiles. Por su parte, la banda de música espera a las puertas de la iglesia, junto al resto de vecinos y con los compases del himno nacional da comienzo la salida procesional por la puerta lateral del templo, mientras las campanas repican desde entonces hasta realizar todo el recorrido.
     En primer lugar sale la cruz de guía y dos ciriales portado por tres niños, le siguen los miembros de la Asociación parroquial de la Virgen de la Laguna, tras ellos los representantes de la Hermandad de la Virgen del Rocío, las autoridades civiles y eclesiásticas, las reinas y damas del año anterior y del presente y los miembros de la Hermandad del Rosario, luego el paso de la Virgen (de plata y sin palio, que luce en su frontal ocho jarras, también de plata, adornadas con rosas de color rosa, tres jarrones más lucen en cada lateral y dos candelabros de brazos móviles en la parte trasera), siguiéndole un buen número de vecinas del pueblo, algunas de ellas ataviadas con el traje de flamenca, mientras cierra el cortejo la Banda de música de Nuestra Señora del Rosario. Los costaleros y costaleras cargan a costal, siguiendo el estilo sevillano, y visten los colores de la Hermandad, el blanco y morado. A lo largo del recorrido se van uniendo vecinos a la procesión, de manera que la comitiva termina con un número de participantes que triplica el inicial.
     La procesión patronal es el último acto oficial que llevan a cabo la reina y damas del año anterior y el primero de las del año en curso, aunque su coronación oficial no tiene lugar hasta la noche en la caseta municipal y no es hasta entonces cuando puedan lucir las bandas.
     Los días siguientes comienzan con dianas matutinas, llevadas a cabo por la Banda de música, y en las que se recorren las calles del pueblo. Por su parte, en la caseta municipal tienen lugar diferentes almuerzos y/u homenajes dedicados a diversos colectivos como el de mayores, el de mujeres, etc., además de un buen número de actuaciones musicales, siendo la asistencia de vecinos en el recinto ferial tanto de día como de noche.
     Tras su ubicación a lo largo de la carretera N-IV, la feria se trasladó a la Plaza de la Constitución, entonces llamada "la Plazoleta", a principios de la década de los años sesenta del siglo XX. En medio de dicha plaza existía un pozo de agua y, junto a él, se montaba la caseta municipal, la única existente, y algunas atracciones de feria, pero el "paseo" seguía siendo la carretera nacional. De esos años recuerdan los vecinos las que llamaban "burras cachondas", unos burritos a los que podían subir para dar una vuelta, pero con los que había que tener mucho cuidado, "porque te tiraban al suelo a poco que te descuidases". En esos años, el hermano mayor el día 7 de octubre salía a buscar entre los "parroquianos" del bar Sevilla-Betis a costaleros para sacar a la Virgen en procesión. 
     Posteriormente, la feria se ubicó en la que se denominó Calle Feria, donde estuvo unos años hasta que se volvió a trasladar a la Calle Fernando de la Cámara y de ahí pasó en los años noventa, poco después de la segregación de Lebrija, al actual recinto ferial ubicado en la parte alta del pueblo. 
     El nuevo recinto ferial ha dado lugar también a una serie de cambios en la celebración, pues por un lado ha favorecido el aumento de casetas, dado que el espacio es bastante grande, y por otro ha originado que se adopten ciertos elementos festivos que están presentes en la feria de la capital sevillana, como por ejemplo la "Cena del Pescaito".
     Desde hace unos años también se ha tomado la decisión de que la reina y las damas de las fiestas dispongan de una carroza durante la cabalgata de carnaval del pueblo, pues de ese modo hacen su primera aparición oficial en público tras la coronación, en lugar de esperar hasta la celebración de la romería.
     El recorrido procesional también ha cambiado en diversas ocasiones; en un primer momento se recorría la carretera nacional (en dirección a Jerez) hasta la entrada del pueblo, prácticamente hasta el azulejo que conmemora el milagro de la Virgen, y pasaba por delante de la casa del entonces alcalde como signo de deferencia y porque él mismo era muy devoto de la virgen. Posteriormente se fue aumentando, recorriendo un mayor numero de calles de la parte antigua del pueblo. Lo mismo ha ocurrido con el lugar de celebración y la duración de la romería, que se ha convertido en la fiesta grande del municipio.
     No ha sido hasta el año 2010 cuando la Virgen del Rosario ha sido consagrada oficialmente como patrona de El Cuervo, motivo por el cual también se le ha concedido el título de alcaldesa honorífica de la localidad.
     La Junta directiva de la Hermandad del Rosario se encarga de coordinar la salida procesional, con las demás asociaciones religiosas del pueblo, la Asociación parroquial de Nuestra Señora de la Laguna y la recién creada Hermandad del Rocío, así como con las autoridades municipales. El resto de actividades que conforman el programa de feria están a cargo del consistorio cuerveño.
     El Ayuntamiento se hace cargo de todos los gastos relativos a la feria patronal, incluidos los trajes de la reina y las damas.
     Los espacios en los que se llevan a cabo la actividad ritual, además de las calles y plazas del casco urbano que son recorridas en procesión, son la Iglesia parroquial de San José y el recinto ferial ubicado en la parte alta del pueblo.
     Con motivo de la Feria de la Virgen del Rosario del mes de octubre, la imagen es sacada en procesión por el casco urbano en su honor. Así, tras salir de la iglesia, la comitiva cruza la arteria principal del pueblo, la N- IV (o Avenida Jerez) para tomar las calles Olvera, José Caro Barragán, Manuela González, Servando López de Soria, Fernando de la Cámara, Conil y regreso por la Calle Olvera para volver a cruzar la Carretera Nacional y entrar en el templo.
     El Recinto ferial es un equipamiento municipal que, dada sus dimensiones, alberga la Feria de la Virgen del Rosario del mes de octubre. Tiene forma de "L" y está ubicado en la parte alta del pueblo. Se accede a él a través de la portada, que se sitúa al final de la Calle Arcos. A partir de ese punto se instalan toda clase de puestos ambulantes que venden artesanías, comida y bebida. A partir del cruce con la Avenida del Guadalquivir comienzan las casetas instaladas y ordenadas en dos filas a ambos lados del bulevar. La única caseta que es de obra es la municipal, mientras que el resto, casi una veintena, son de lona a rayas. La caseta particular más antigua se llama "Los Amigos" y le sigue "Los 25", ambas de los años setenta del siglo XX, y las demás son de los años ochenta, noventa y algunas del año 2000 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Feria de la Virgen del Rosario, en El Cuervo de Sevilla (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia.

Más sobre la localidad de El Cuervo de Sevilla (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.