Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

domingo, 15 de marzo de 2026

Experiencia Explicarte Sevilla, con los Talleres "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla" de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla

     Hoy, domingo 15 de marzo, finaliza la decimoséptima semana de otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de las visitas organizadas para los Talleres Socio-Culturales "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla", de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana, del Ayuntamiento de Sevilla, desarrollados de lunes a viernes por las mañanas y tardes, y que se iniciaron el pasado 28 de octubre de 2025, con la primera presentación de los mismos.
     Gracias a la empresa Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L., por contar con nosotros para mostrarles, mediante los Talleres Socio-Culturales del Ayuntamiento de Sevilla, parte de la ciudad hispalense, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Nos pusimos manos a la obra, y fuimos ofreciendo distintas rutas a lo largo y ancho de nuestra ciudad, desde el lunes 9 al viernes 13 de marzo.
 
     Los Talleres desarrollados fueron los siguientes:

- 14ª Sesión - Taller 20 "Conocer Sevilla - 6" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes 9, de 10 a 13 h.)
        - Iglesia Hospital de Nuestra Señora de la Paz
        - Iglesia Colegial del Divino Salvador
                                           
- 14ª Sesión - Taller 18 "Conocer Sevilla - 4" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes 9, de 17 a 20 h.)
        - Iglesia Colegial del Divino Salvador
        - Iglesia Hospital de Nuestra Señora de la Paz
        - Iglesia de San Ildefonso
                       
- 15ª Sesión - Taller 15 "Conocer Sevilla - 1" del Distrito Bellavista - La Palmera (martes 10, de 10 a 13 h.)
       - Hogar de la Virgen de los Reyes
       - Parlamento de Andalucía (antiguo Hospital de las Cinco Llagas)

- 16ª Sesión - Taller 49 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (martes 10, de 17 a 20 h.)
        - Ruta de la Judería II
                - Capilla de la Escuela de Cristo
                - Plaza de Santa Cruz
                - Plaza de Alfaro
                - Plaza de Doña Elvira
                - Hospital de los Venerables Sacerdotes
                - Iglesia de Santa Cruz
           
- 14ª Sesión - Taller 21 "Conocer Sevilla - 7" del Distrito Bellavista - La Palmera (miércoles 11, de 10 a 13 h.)
        - Convento de San Clemente
        - c/ Santa Clara
        - c/ San Vicente
               
- 13ª Sesión - Taller 32 "Conocer Sevilla" del Distrito Triana (miércoles 11, de 17 a 20 h.)
        - Convento de San Clemente
        - c/ Santa Clara
        - c/ San Vicente
        
- 17ª Sesión - Taller 16 "Conocer Sevilla - 2" del Distrito Bellavista - La Palmera (jueves 12, de 10 a 13 h.)
        - Ruta de la Judería I
        - Convento de las Salesas
        - Plaza de Santa Cruz
        - Plaza de Alfaro
        - Plaza de Doña Elvira         
                          
- 16ª Sesión - Taller 54 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (jueves 12, de 17 a 20 h.)
       - Ruta del Vía Crucis de la Cruz del Campo
       - Iglesia de San Roque
       - Caños de Carmona
                       
- 16ª Sesión - Taller 17 "Conocer Sevilla - 3" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes 13, de 10 a 13 h.)
        - Convento de San Clemente
        - c/ Santa Clara
                        
- 16ª Sesión - Taller 19 "Conocer Sevilla - 5" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes 13, de 17 a 20 h.)
        - Ruta de la Judería II
                - Capilla de la Escuela de Cristo
                - Plaza de Santa Cruz
                - Plaza de Alfaro
                - Plaza de Doña Elvira
                - Hospital de los Venerables Sacerdotes
                - Iglesia de Santa Cruz
                 
     Gracias a las empresas Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L, por contar con nosotros, a los coordinadores de los talleres de los Distritos de Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla, y como no podía ser de otra manera a todos y cada unos de los amigos que estoy conociendo gracias a estos talleres, de los que me estoy llevando una inmejorable impresión, puesto que está siendo una relación de amistad, más que de monitor-alumno, y de colaboración y aportación mutua, que sin duda está siendo enriquecedora para todas las partes, y que esperamos que sea duradera en el tiempo. 
     Deseando continuar con dichos talleres porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Os dejo unas fotografías, aportadas por los usuarios, de toda la Experiencia ExplicArte Sevilla, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.


















Más Experiencias ExplicArte Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

Experiencia Explicarte Sevilla, en la visita cultural a Lora del Río (Sevilla), organizado por el Excmo. Ayuntamiento de Burguillos (Sevilla)

     Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de la visita organizada para la Concejalía de Cultura del Excmo. Ayto. de Burguillos, con vecinos de la localidad, organizamos la visita a Lora del Río, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     La visita se inició en la Ermita de Nuestro Padre Jesús, donde contemplamos su impresionante arquitectura y decoración rococó a base de yeserías, desde la que nos adentramos en el casco histórico de Lora del Río, pasando sucesivamente por la Casa de las Columnas (Casa de la Virgen), Convento de la Inmaculada Concepción, Ermita de Santa Ana (Biblioteca), Ayuntamiento, Casa de los Leones, e Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, donde contemplamos asimismo su interior de raigambre mudéjar. 
     Se dio tiempo libre para la comida, que transcurrió en la Feria de la Tapa, y posteriormente poner rumbo de vuelta a Burguillos.
     Os dejamos una serie de fotografías de dicha experiencia, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.










Más Experiencias ExplicArte Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

El sitio arqueológico Arroyo del Cubo, en Castilblanco de los Arroyos (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Arroyo del Cubo, en Castilblanco de los Arroyos (Sevilla).
     En un pequeño espolón sobre el arroyo, frente a un antiguo molino, se encuentran restos de posibles tumbas: ladrillos, tégulas y cerámica de todo tipo, incluida Terra Sigillata Hispanica, paredes finas, morteros, y un fragmento de vidrio fino incoloro. Noticias orales informan sobre el hallazgo de un ungüentario de vidrio completo, un pendiente y monedas. 
     Unos 100 metros al sureste hay una pedriza con restos de ladrillo y tégulas que probablemente correspondan al asentamiento, en una zona que, a diferencia de la anterior, no ha sido removida por máquinas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Arroyo del Cubo, en Castilblanco de los Arroyos (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Castilblanco de los Arroyos (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

La pintura "Ecce Homo", de Esteban Márquez, en la sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "Ecce Homo", de Esteban Márquez, en la sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla
     Hoy, domingo 15 de marzo, como todos los domingos, ha de considerarse como el día festivo primordial para la Iglesia. Es el primer día de cada semana, llamado día del Señor o domingo, en el que la Iglesia, según una tradición apostólica que tiene sus orígenes en el mismo día de la Resurrección de Cristo, celebra el Misterio Pascual.
        Y que mejor día que hoy para ExplicArte la pintura "Ecce Homo", de Esteban Márquez, en la sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla.
     El Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses [nº 40 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 78 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle San Luis, 37; en el Barrio de la Feria, del Distrito Casco Antiguo.
     En la sala II del Conjunto Monumental podemos contemplar la pintura "Ecce Homo", de Esteban Márquez de Velasco (1652 - 1696), en óleo sobre lienzo, realizada en el último 1/4 del siglo XVII, con unas medidas de 2,08 x 1,16 mts., procedente del Hospital de Miraflores, donde llegó a su vez desde el Hospital de las Cinco Llagas.
     Aunque procede de la clausura de las Hijas de la Caridad de Miraflores desde donde fue trasladado a la casa de la Provincia en 2023, seguramente fue llevado al hospital psiquiátrico por sor Úrsula de Villabaso, priora de las Hijas de la Caridad de las Cinco Llagas y fundadora de Miraflores en 1890. Esta es otra de las pinturas más interesantes de la colección, tanto por ser obra inédita, como por su procedencia, ya que, si bien se inventarió en 1976 en Miraflores como obra de Esteban Márquez de notable interés artístico, su formato, las medidas casi idénticas, su figura aislada, el tipo facial y la manera de plegar y disponer la clámide, la relacionaban claramente con la estructura formal de la serie del apostolado del Hospital de las Cinco Llagas, como ya entonces se propuso, sin poder aportar dato documental alguno que lo certificara.
     Muestra, como toda la serie del apostolado, rasgos propios del artista, y se trata de una pintura clave en la obra de Márquez, al permitirnos estudiar el sistema de trabajo, en su obrador. Ha sintetizado en esta obra varias fuentes gráficas e iconográficas. Ha partido con seguridad del Ecce Homo de medio cuerpo de Murillo, cuya cabeza de serie es la del Museo de El Paso y que se repitió también en los ejemplares de Nueva York, Museo de Cádiz y en el del Duque de Sevilla, todos, incluido el de Murillo, inspirados en la estampa de Lucas Vorsterman a partir de una composición de Van Dyck, ca. 1630.
     Sin embargo, la figura completa de este Ecce Homo de cuerpo entero ha debido seguir la estampa Schelte Adamsz Bolswert grabada a partir de un original de Abraham Diempebeeck o una copia invertida, que se reflejaría también en el Ecce Homo de la Galería Nacional de Eslovaquia en Bratislava, atribuida a Murillo por Pavel Stepánek. El tipo humano es muy cercano al del Ecce Homo de Márquez del Hospital de la Caridad, aunque con más clara dependencia del ya citado de El Paso. Tampoco sería descabellado pensar que, podría responder a un prototipo de Ecce Homo de cuerpo entero del propio Murillo, aunque con los datos que poseemos resulta más improbable.
     Este cúmulo de referencias estilísticas no debe hacernos olvidar lo más atractivo de la obra, el valor emotivo que podía tener esta imagen en el ámbito hospitalario, cuyo precedente más excelso había sido el Varón de Dolores del Museo de Bellas Artes de Murcia, con sus variantes y derivaciones tanto de su mano como de su círculo. Nuestra obra tiene precisamente aquel mismo valor simbólico: la reflexión solitaria y solidaria ante el dolor de Cristo. Fray Luis de Granada invitaba a meditar así ante la imagen del Ecce Homo: "que, siendo Rey, está como siervo despreciado, no pienses esto como cosa ya pasada, sino como presente; no como dolor ajeno, sino como tuyo propio".
     Gracias a la intervención de ECRA la obra ha recuperado sus valores originales y nos permite observar sus cualidades, matices y su capacidad de persuadir y empatizar con el espectador. Tiene el mismo formato y marco que serie del apostolado y es posible que formase parte del mismo encargo (Juan Luis Ravé Prieto, en Patrimonio Histórico de la Diputación de Sevilla 1500-1900. Arte y Beneficencia. Diputación de Sevilla. Sevilla, 2025).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía del Ecce Homo o Cristo presentado al pueblo; 
     Juan, 19: 4.
     Después de la Coronación de espinas, Pilato presenta a Jesús ante la multitud que se había reunido frente al pretorio, diciendo: «Ahí tenéis al hombre." (Ecce Homo). Al verle, los sacerdotes y sus servidores gritaron: "¡Crucifícale, crucifícale!» (Tolle, crucifige). La multitud carnicera daba gritos de muerte.
     Este tema fue desconocido para el arte paleocristiano y bizantino: no se lo encuentra en los mosaicos ni en los iconos. Los italianos del Trecento, Duccio y Giotto, también lo ignoraron.
     Se difundió en el siglo XV, al final de la Edad Media (no obstante, los marfiles del siglo IX y las miniaturas otomanas del siglo XI ofrecen algunos ejemplos). Jesús es exhibido sobre un estrado en lo alto de una escalera exterior, con la corona de espinas, el manto (o clámide) púrpura y el cetro de caña en las manos atadas; lastimosa imagen de un rey carnavalesco. Su pecho desnudo tiene las huellas de la Flagelación. Una cuerda pende en torno a su cuello. Desde sus párpados enrojecidos fluyen las lágrimas que caen sobre sus mejillas.
     Este motivo ha engendrado los Cristo de Piedad y los Varón de dolores.
     La mujer de Pilato asiste a la escena. Se ve a Barrabás a través de los barrotes de la ventana de su celda (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos la Biografía de Esteban Márquez de Velasco, autor de la obra reseñada;
     Esteban Márquez de Velasco. (La Puebla de Guzmán, Huelva, 1652 – Sevilla, 1696). Pintor.
     En Sevilla realizó su aprendizaje al lado de su tío el pintor Fernando Márquez, con el cual permaneció hasta 1672, año en que éste falleció, coincidiendo con la finalización de su proceso formativo.
     A partir de esta fecha, se tituló como maestro pintor y regresó a su tierra natal, sabiéndose tan sólo que estuvo allí un tiempo indeterminado, que no sería excesivo. Después, regresó a Sevilla, donde abrió un obrador en el que trabajó ya el resto de su existencia.
     La actividad de Márquez en Sevilla debió de desarrollarse, por lo tanto, en el último cuarto del siglo XVII y hubo de ser muy intensa a juzgar por la cantidad de obras suyas que han llegado hasta la actualidad.
     Ciertamente se sabe que en su trabajo hubo de contar con la colaboración de una amplia nómina de ayudantes, los cuales intervendrían de forma intensa en sus pinturas; ello se evidencia por la desigualdad de calidad que se constata en obras firmadas por este artista. De todas formas, analizada la producción de Márquez, puede advertirse en ella la pervivencia del espíritu artístico de Murillo, vigente en Sevilla con gran intensidad en las últimas décadas del siglo XVII. Pero en este sentido hay que señalar que Márquez, dentro de su adscripción murillesca, poseyó una forma propia de expresión pictórica que le permitió crear un repertorio de tipos físicos totalmente personales que facilitan la identificación de sus obras con bastante seguridad aunque no estén firmadas.
     Dentro de la producción de este artista resulta difícil precisar la circunstancia de la evolución de su estilo, ya que no se conocen obras suyas ejecutadas en fechas juveniles, siendo su obra datada más temprana La Aparición de la Virgen a santo Domingo, firmada en 1693, seis años antes de su fallecimiento. Dicha pintura conservada en la parroquia de Santa María de la Nieves en Fuentes de Andalucía (Sevilla), describe el momento en que santo Domingo, arrodillado y rodeado de un cortejo de jóvenes y santas vírgenes, recibe la lactación del pecho de la Virgen María que aparece en la parte superior de la escena con el Niño en su regazo. Este episodio precedió a la muerte del santo, advirtiéndose que al fondo de la escena se describe, con figuras de pequeño tamaño, el momento en que es sepultado.
     También en 1693 aparece firmada por Márquez una pintura de gran formato que se conserva en el Paraninfo del Rectorado de la Universidad de Sevilla, en la que se representa a Cristo y la Virgen como protectores de la infancia. Procede esta obra del refectorio del colegio de San Telmo de Sevilla, donde se formaban muchachos jóvenes para ser futuros marinos de la flota española. En la parte inferior derecha de esta pintura, captados en figura de medio cuerpo, aparecen retratados san Telmo como patrón de los navegantes y san Francisco Javier como apóstol de la Indias Orientales. La escena principal de esta pintura muestra a un numeroso cortejo de niños que, guiados por la Virgen se presentan ante Cristo, el cual les acoge y bendice al tiempo que un grupo de apóstoles se encarga de auxiliarles materialmente. El mensaje de esta pintura parece estar señalando que, desde el Cielo los niños del colegio de San Telmo serían siempre amparados y protegidos, circunstancia que se refuerza con la aparición en la parte superior de la escena de un cortejo de pequeños ángeles que portan una gran cesta repleta de panes, mientras que otros arrojan flores sobre los protagonistas de la escena.
     Las dos obras anteriormente citadas son las únicas que se han conservado hasta la actualidad con la firma y la fecha de Esteban Márquez; sin embargo, el estilo de este artista es tan definido que puede reconocerse en obras que no están firmadas, como es el caso del amplio conjunto pictórico que procede del convento de la Trinidad de Sevilla y que se encuentra disperso en distintas colecciones particulares y museos extranjeros. La calidad de esta serie es tan alta que en 1810, cuando fue expoliada por los franceses durante la Guerra de la Independencia, se creía ejecutada por Murillo. En el mismo año de su sustracción, la serie fue trasladada a Londres y se vendió como original de dicho artista, aunque en nuestros días se ha podido evidenciar que sus pinturas son obras que presentan con claridad el estilo de Márquez.
     Los cuadros de los que se tiene noticia como integrantes de este conjunto son los siguientes: El Nacimiento de la Virgen, La Anunciación, Los desposorios, el Descendimiento, La Dormición de la Virgen, La Asunción y La Virgen con San Juan de Mata y San Félix de Valois.
     Otro importante conjunto pictórico de Esteban Márquez tuvo como destino el claustro del convento de San Agustín de Sevilla y en él se narraba la vida de este santo. De esta serie se han conservado dos obras en el Museo de Bellas Artes de Sevilla que representan a San Agustín y el misterio de la Trinidad y San Agustín ante Cristo y la Virgen. También de este convento procede La consagración de San Agustín que hoy se conserva en la casa de ejercicios de San Juan de Aznalfarache. Esta pintura probablemente procede del testero de la escalera de dicho convento y posee un formato marcadamente horizontal. En este caso, el artista para configurar la composición parece haber tenido en cuenta un grabado realizado por Schelte Adam Bolswerst, incluido en un libro que narra la vida de san Agustín que se editó en París en 1624. En este cuadro, aparece la particularidad de que el último personaje situado a la derecha de la escena y que mira fijamente al espectador, puede ser el autorretrato del artista. Otra pintura que puede proceder también del convento de San Agustín de Sevilla es La Virgen con el Niño y san Agustín, que se conserva en el Museo de Odessa con la equivocada atribución a Murillo.
     En distintas dependencias de la Diputación de Sevilla y la Caja de San Fernando de esta misma ciudad se encuentra repartido un Apostolado de cuerpo entero y de tamaño natural que muestra con evidencia el estilo de Márquez. Otro Apostolado de idéntico estilo, pero de medio cuerpo se encuentran en la catedral de Sevilla, Real Academia de Medicina y parroquia de San Bartolomé de esta ciudad, completándose este último citado con las figuras de Cristo y la Virgen.
     También identificable como obra de Márquez es un gran lienzo que representa La Santa Cena que se conserva en la Baylor University en Waco (Texas), obras que presenta con nitidez el estilo de Márquez, identificable en los gestos y actitudes de los apóstoles, repetidos en otras obras de este artista. También parecen obras de Márquez una Piedad que pertenece a la catedral de Valencia y un San Jerónimo que se conserva en una colección particular de Cádiz (Enrique Valdivieso González, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "Ecce Homo", de Esteban Márquez, en la sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Sala II del Conjunto Monumental de San Luis de los Franceses, en ExplicArte Sevilla.

sábado, 14 de marzo de 2026

Un paseo por la calle José Delgado "Pepe Hillo" en el Real de la Feria

     Por amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle José Delgado "Pepe Hillo", en el Recinto Ferial, de Sevilla, dando un paseo por ella
     Hoy, 14 de marzo, es el aniversario del nacimiento (14 de marzo de 1754) del torero José Delgado Guerra "Pepe Hillo", así que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle "Pepe Hillo", en el Recinto Ferial, de Sevilla, dando un paseo por ella.
      La calle José Delgado "Pepe Hillo" es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de Tablada, del Distrito Los Remedios; y va de la calle Gitanillo de Triana, a la calle Pascual Márquez, formando parte del Recinto Ferial.
      La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta.
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Es una calle que tiene un comentario muy sencillo, puesto que al pertenecer al Recinto Ferial, sólo tiene sentido en esa semana de la Feria de Abril, en la que cobra vida, al trasladarse a ella (como también ocurre con el resto del callejero de la Feria de Abril) toda la vida de la ciudad.
     La atraviesan las calles Joselito el Gallo, y Juan Belmonte.
     En ella se encuentran innumerables casetas que la conforman, destacando entre ellas las del Mercantil y la del Labradores, las dos más grandes del Recinto Ferial.
     En el reverso del rótulo de la propia calle podemos leer lo siguiente: 
"JOSÉ DELGADO GUERRA. "PEPE HILLO"
Nació en Sevilla, el 14 de Marzo de 1754
Alternativa: 1774, en Málaga de Manos de Juan Romero.
Murió el 11 de Mayo de 1801 en la plaza de toros de Madrid, como consecuencia de una
cornada mortal que le asestó el toro "Barbudo"
Conozcamos mejor la Biografía de Pepe Hillo, a quien está dedicada esta vía;
José Delgado Guerra, "Pepe-Hillo". (Sevilla, 14 de marzo de 1754 – Madrid, 11 de mayo de 1801). Torero.
     El apodo de José Delgado ha sido motivo de discrepancia, pues de él, aun siendo esencialmente el mismo, se ofrecen varias versiones: Pepe-Hillo, Pepe- Illo, Pepe-Yllo y Pepeíllo. También es frecuente que los distintos autores se refieran al torero sevillano eliminando el sustantivo (Pepe) y dejando cualquiera de las tres primeras posibilidades del diminutivo.
     Según Manuel Chaves Nogales, en los carteles de la época el nombre más usado, aunque no único, era Yillo. No obstante, conviene dejar constancia de que el torero siempre firmaba sus documentos personales (testamentos, contratos, etc.) como Joseph, Illo, y que cualquiera de los otros nombres, por mucho que hayan tenido fortuna y se den como definitivos, son distintos del que el propio diestro utilizó en su vida privada.
     También fue motivo de discusión entre los autores antiguos su fecha y lugar de nacimiento. La duda quedó totalmente despejada en el último tercio del siglo XIX, cuando —y así lo cuentan Don Ventura, Cossío, Rivas y Chaves Nogales, entre otros— el periodista Doctor Thebussem (seudónimo de Mariano Pardo de Figueroa) publicó en 1886 en la revista La Lidia un famoso artículo en el que, entre otros documentos de interés, reproducía su partida de bautismo.
     Con anterioridad se había especulado con que José Delgado vino al mundo en el pueblo de Espartinas, en la finca Villa-Albilla, del infante don Gabriel, en los años 1755 o 1768. En el artículo, luego recogido en el libro Un triste capeo, Doctor Thebussem se ocupa con detenimiento de este asunto, señalando y rebatiendo con documentos notariales las diferentes fechas ofrecidas por los distintos autores. Asimismo, aclara la confusión provocada por la existencia de otros José Delgado, contemporáneos de Pepe-Hillo pero distintos del torero, y alguno de ellos venido al mundo en Espartinas. En esta localidad, precisamente, acabó comprando tierras Hillo. En su momento fue un debate interesante, porque hacía referencia al origen de uno de los padres fundadores del toreo, pero que está superado desde hace muchos años. Hillo nació, pues, en Sevilla en 1754, el mismo año en que, en Ronda, vino al mundo Pedro Romero, su gran rival.
     “Es una de las más grandes figuras con que cuenta el toreo —escribió Don Ventura—; de cuanto se lee de él se saca en consecuencia haber sido uno de esos hombres que ejercen, al mismo tiempo, sobre las almas y sobre las cosas, una influencia innegable; impulsor y regulador de la fiesta, dominó sobre las multitudes por su valor y su alegría ante las reses, como dominó sobre los corazones por el secreto hechizo de su carácter, por una atracción personal indefinible que le permitió competir con su maestro Costillares y, después, en rivalidad más enconada, con Pedro Romero, no obstante superarle ambos. Disfrutó de una popularidad que ningún otro torero había alcanzado hasta entonces y habrían de pasar muchos años hasta que otros la obtuvieran en igual medida; la leyenda se mezcló con su historia y ha servido de fuente de inspiración a poetas, músicos, pintores y autores dramáticos; fue el prototipo del torero gallardo, siempre sediento de palmas, dechado de gracia y simpatía, rumboso y caritativo, y tras haberse visto elevado a la categoría de ídolo de las multitudes, su trágica muerte contribuyó no poco a que aumentara considerablemente el nimbo de celebridad que rodea su nombre.” Respecto al papel de Costillares como maestro de Pepe-Hillo conviene dejar constancia de que Luis Toro Buiza y Bruno del Amo Recortes rechazaron (aunque el segundo la había aceptado con anterioridad) la tradición que se expresa en este sentido, y señalan que ambos toreros coincidieron en los ruedos siendo ya los maestros del toreo.
     La cogida y muerte de Pepe-Hillo en 1801 en Madrid, fue recreada por Francisco de Goya en varias estampas de su Tauromaquia. Entre otros artistas, también Eugenio Lucas pintó el percance que acabó con la vida del diestro sevillano. Respecto a su faceta de “impulsor y regulador de la fiesta”, como la denomina Don Ventura, hay que resaltar que José Delgado inspiró (o quizá dictó, pero no escribió, pues apenas sabía poner su firma) la primera Tauromaquia de la historia, titulada Arte de torear, que vio la luz en Cádiz en 1796, en la imprenta de Manuel Ximénez Carreño. Siempre se ha dado por bueno que el autor material del texto fue José de la Tixera (que sólo figuró como autor de las correcciones en la edición madrileña de 1804), dirigido sin duda alguna por Pepe-Hillo. En palabras de Néstor Luján, “el libro fue el catecismo de los lidiadores hasta la aparición del tratado de Francisco Montes [la Tauromaquia de Paquiro], en 1836”.
     El Arte de torear de Hillo es, al mismo tiempo que un verdadero manual de uso del toreo, un tratado sobre tauromaquia. Dividido en dos partes, en la primera el autor pone todo su conocimiento y experiencia para explicar las suertes utilizadas en aquellos momentos (en realidad, sólo se empleaban las básicas y algunas de adorno, muy pocas en comparación con las que se emplean en el toreo moderno) y cómo debía comportarse el lidiador teniendo en cuenta la diferente condición de los toros (franco, revoltoso, bravucón, que se ciñe...); la segunda parte se ocupa de las suertes a caballo, tanto las de picar como las que más adelante se emplearon exclusivamente en las labores camperas.
     El libro de Illo, como toda buena Tauromaquia, no es una mera relación enumerativa o descriptiva de suertes del toreo, sino que hay un fondo de técnica y estética.
     José Delgado, que realizaba un toreo en el que primaba la estética, va más allá, y cuenta cómo es la técnica del toreo, por mucho que en aquella época no se emplease esta palabra. Su Tauromaquia, primordial en su momento, fue superada cuando los diestros comenzaron, más de un siglo después, a ligar (unir uno detrás de otro) los muletazos. A partir de la Tauromaquia de Guerrita, la ligazón se convirtió en un concepto fundamental del toreo contemporáneo, una idea que Hillo rechazó, pues la consideraba como una muestra de “miedo y poca destreza”.
     Escribe Cossío que la tradición señala que Pepe-Hillo era hijo de tratantes de vinos y aceites del Aljarafe.
     Asimismo señala que de niño le colocaron a trabajar en el obrador de un zapatero o maestro de obra prima. Según Velázquez y Sánchez, “su desaplicación rebelde, su inclinación tenaz al toreo, las reprensiones infructuosas de su padre, sus escapatorias al matadero, sus conexiones de discípulo con Joaquín Rodríguez (Costillares)” fueron frecuentes. Así pues, el matadero sevillano se sitúa, lo mismo que en otros toreros anteriores y posteriores a José Delgado, en el origen de su afición y primeras andanzas taurinas. Cossío reproduce una frase, recogida en un manuscrito conservado en la biblioteca de Ortiz Cañavate, que dice que en aquel centro “se le vio torear con su propia camisa, por no tener la capa que para hacerlo usaban los demás”. Costillares debió de conocer en el matadero a Pepe-Hillo y, antes de presentarle como medio espada en Córdoba en 1770, le llevó por diversas plazas con objeto de que fuera aprendiendo la profesión. Y añade Cossío: “Conquistaba por entonces la voluntad de los públicos su deseo de practicarlo todo: su valor, su ligereza de pies y, sobre todo, el simpático corte de su figura, la gracia y armonía de sus movimientos, que había de hacer exclamar a su rival, el hercúleo Pedro Romero: ‘Lo que Dios te ha quitado de fuerza, te lo ha dado de gracia’”. Hillo tenía en esos momentos dieciséis años. Recoge Cossío, pero no da por cierto, el dato que ofrece un autor anónimo, y que señala que el 3 de mayo de 1768, cuando contaba catorce años, lidió en Sevilla, por percance de otros toreros, más de veinte toros, en sesiones de mañana y tarde.
     Boto Arnau documenta sus años de formación: siendo un niño toreó en Cádiz en la cuadrilla de Cándido; en 1769 actuó en Madrid formando parte de la de Juan Romero; en 1770 toreó en Córdoba en la de Damián Gallo; en 1771 salió en Sevilla de nuevo con Cándido y en 1774 toreó en Madrid como banderillero de Costillares. En 1775, según Chaves Nogales, figura como “jefe de cuadrilla y primer espada en Sevilla”. Se sabe que en 1777 toreó en la localidad toledana de Talavera de la Reina (el contrato se conserva en el archivo municipal, y en él se comprometía a banderillear y matar, los días 11 y 12 de septiembre, dieciséis toros en la plaza de Nuestra Señora del Prado, cobrando 200 reales de vellón por toro, además de cebada para las mulas, un carnero y un pellejo de vino) y que en 1778 compitió por primera vez con Pedro Romero en Cádiz, con quien mantuvo una gran competencia profesional y de quien acabó siendo muy amigo. En este festejo, según Boto Arnau, “el espectáculo de un Pepe-Hillo tirando la muleta para matar, recibiendo al toro con su castoreño, después de desatar la pasión de los tendidos con su jugueteo ante el toro, sus quiebros, sus vistosas banderillas y la locura de su toreo de capa, debía ser inenarrable”.
     Y añade este autor: “John F. Peyron, viajero inglés que visitó Cádiz esos años, se asombra de la popularidad de Pepe-Hillo, a quien llama ‘toreador famoso’ y al que vio cómo le aplaudían en el teatro gaditano cuando acudió a una comedia, convaleciente de una cornada”.
     En los años siguientes toreó fundamentalmente en Andalucía. La primera vez que López Izquierdo documenta el nombre de Pepe-Hillo en Madrid es el 27 de agosto de 1781, si bien hay abundantes lagunas en la documentación de años anteriores e incluso de esa misma temporada. Ese día actuó junto a Costillares.
     A partir de ese momento, la presencia de Hillo en los carteles de Sevilla y Madrid es muy frecuente, si bien hay años en que su nombre no aparece. Tras la competencia vivida en 1778, Pedro Romero y Pepe-Hillo no se encontraron en la plaza de Madrid hasta 1789, con motivo de las funciones reales celebradas por la jura de Carlos IV, renovándose la rivalidad entre ambos toreros. “Competencia que —según Chaves Nogales— llegó poco después a su período más álgido y dio lugar a infinitas disputas y acaloradas discusiones, algunas de las cuales terminaron de la manera más estrepitosa”. Según este autor, en ese momento Delgado había alcanzado el cenit de su fama, como se desprende de este otro párrafo de esa misma biografía: “Continuó Pepe-Illo alentando aquellas rivalidades en algunas plazas de las provincias donde trabajaba, y cuando volvió a Madrid después de algunos meses de ausencia, se encontró festejado por el pueblo, distinguido por personas de elevadas clases y haciendo un papel que nunca pensó iba a representar. Las mujeres le dispensaban grandes favores y más de algunas riñeron por ser objeto de sus galanteos; si tenía alguna cogida, el pueblo se agrupaba a la puerta de su posada y las imágenes más devotas contaban con multitud de fieles que pidiesen por la salud del diestro; su frecuente trato con diversas personas de alta posición le hacían aparecer hasta como hombre influyente para muchos asuntos, y cuando en los alegres días de toros se dirigía por la mañana y tarde a la plaza vestido lujosamente, sentado en su ligero calesín que arrastraba airoso un potro adornado de borlas y cascabeles infinitos, los chisperos le jaleaban, siguiéndole corriendo los muchachos y las mozas de bronce nunca dejaban de pararse al encontrarle de camino”.
     Hasta la fecha de su muerte, Hillo mantuvo el prestigio como torero y la fama como personaje público.
     En 1796 se publicó su Tauromaquia o Arte de torear y en 1799 se retiró Pedro Romero, su gran competidor.
     Siendo Costillares ya un diestro mayor para ejercer con facultades su profesión (había nacido en 1748), José Delgado se quedó como el centro casi absoluto del toreo. Como en todos los personajes populares, su muerte estuvo envuelta en la leyenda. Se ha escrito, sin que nada pueda demostrar que sea cierto, que una gitana le leyó las rayas de la mano y le dijo que no matase toros negros, porque uno de éstos iba a causarle la muerte; también se ha escrito que la víspera de la corrida en que resultó mortalmente herido se acercó a ver los toros que iban a lidiarse, que pastaban apaciblemente en el Arroyo Abroñigal y, señalando uno negro zaíno que sobresalía de la manada, pidió que se lo reservaran para él... En fin, se han escrito leyendas que adornan la historia de un personaje popular, muy querido y admirado por el pueblo, y que supo codearse con las capas más altas de la sociedad.
     Lo que es seguro es que Hillo se anunció en Madrid el lunes 11 de mayo de 1801, en compañía de José Romero y Antonio de los Santos, en funciones de mañana y tarde, para lidiar dieciséis reses de José Gijón, Manuel García Briceño, José Gabriel Rodríguez, Díaz Hidalgo, Juan Antonio Hernán y Vicente Bello.
     El percance sobrevino por la tarde, y el toro que provocó la muerte de Hillo, séptimo de la corrida, se llamaba Barbudo y pertenecía a la ganadería de José Gabriel Rodríguez, de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca). Sobre el cartel del festejo, Cossío y don Ventura señalan, y lo corrobora López Izquierdo, que con Hillo torearon José Romero y Antonio de los Santos, si bien Manuel Chaves Nogales indica de manera errónea que actuó Juan Romero; además, señala, y esto sí es posible, que estaba anunciado Costillares, que finalmente no toreó. El pormenorizado relato de la cogida se reproduce de la Carta de José de la Tixera: “Barbudo sólo recibió tres o cuatro varas, a las que entró siempre huyendo de los caballos, por ser de estos demasiado cobarde. Después, con mucha maestría, le clavó un par de banderillas el aplaudido Antonio de los Santos, y seguidamente le clavaron otros tres pares Joaquín Díaz y Manuel Jaramillo. Luego se presentó a matarle José Delgado; le dio tres pases de muleta, dos por el orden común (o despidiéndole por su izquierda), y el restante de los que llaman al pecho; con el cual se liberó del apuro contra los tableros, en que le encerró la mucha prontitud con que se revolvió el toro, algo atravesado de resultas de haberle dado el segundo pase no hallándose puesto aquél en la mejor situación. Estando ya a la derecha del toril, a corta distancia de él y con la cabeza algo terciada a la barrera, se armó el matador para estoquearle; lo tanteó, citándole o llamándole la atención con la muleta (deteniéndose y sesgándole algo más de lo regular), se arrojó a darle la estocada a toro parado, y le introdujo superficialmente como media espada por el lado contrario o izquierdo. En este propio acto le enganchó con el pitón derecho por el cañón izquierdo de los calzones y le tiró por encima de la espaldilla al suelo, cayendo boca arriba. Bien porque el golpe le hizo perder el sentido, o por el mucho con que pudo estar para conocer que en aquel lance debió quedar sin movimiento, es lo cierto que, careciendo de él, se mantuvo en dicha forma ínterin le cargó el toro con la mayor velocidad, y ensartándole con el cuerno izquierdo por la boca del estómago, le suspendió en el aire y campaneándole en distintas posiciones, le tuvo más de un minuto, destrozándole en menudas partes cuanto contiene la cavidad del vientre y pecho (a más de diez costillas fracturadas), hasta que le soltó en tierra inmóvil y con sólo algunos espíritus de vida. Ésta la perdió enteramente en poco más de un cuarto de hora, en cuyo intermedio se le suministraron todos los socorros espirituales que son posibles a la piedad más religiosa”. Tras ser velado el cadáver en el Hospital General, y serle allí mismo practicada la autopsia, Pepe-Hillo fue enterrado en la mañana del 12 de mayo en la iglesia parroquial de San Ginés, en la madrileña calle del Arenal.
     Sobre la importancia y el significado de la figura de Pepe-Hillo, Néstor Luján escribió: “Todo lo quiso practicar y a todos ansió emular y, como delante de él tenía un torero de características totales como lo fue Pedro Romero, al que respondían todos los oscuros resortes que rigen el misterioso juego de la lidia de los toros, topó siempre a pecho abierto con las astas que le buscaron el alma hasta veinticinco veces en cogidas graves. La última fue mortal de necesidad. Cuantas suertes se conocían en los toros, quiso no sólo practicarlas, sino practicarlas mejor que nadie, con una palpitación sangrienta y a la vez alegre y propia. Así la navarra de Martincho y Leguregui, y el lance de la tijera típico de la escuela sevillana de los Palomos, y el galleo que inventó, con sus mil variantes ágiles y movidas, el Africano. Asimismo quiso torear mejor que Pedro Romero a la verónica, aunque no pudo vencerle en esta templada suerte a la que es tradición que el diestro rondeño imprimía una plateada majestad.
     Practicó, y en esto sí que no tuvo rival en sus días, los recortes, el quiebro y el cuarteo con el capote plegado al brazo en los quites, encuentros y regates. E inventó, por fin, el lance a la aragonesa o el capeo de espaldas [llamado de frente por detrás, antecedente de la gaonera]” (José Luis Ramón Carrión, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle José Delgado "Pepe Hillo", en el Recinto Ferial, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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viernes, 13 de marzo de 2026

El sitio arqueológico La Atalaya, en Casariche (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico del Alcaparral, en Casariche (Sevilla).  
     En este sitio arqueológico, se han localizado restos de ladrillos, tégulas, ímbrices, trozos de y cerámica de barro basto, al lado de fragmentos de terra sigillata y campaniense. Se puede afirmar que se trata de un asentamiento romano. 
     Existe una hipótesis mantenida por algunos autores de que se trata de Vestipo, por las noticias existentes sobre el término junto con dos restos epigráficos y algunas monedas que hacen alusión a la posible existencia de él, sin haber sido comprobado.
     En una prospección realizada en el año 2003 se describe el sitio arqueológico como sigue: 
     Concentración de restos constructivos y cerámicos de diferentes momentos: 
- Alto Imperio romano:
     El material constructivo se compone de fragmentos de ímbrices y tegulae. En cuanto a las tegulae, se presentan de dos tipos, de sección triangular y cuadrangular. La pestaña de sección triangular presenta unos 5 centímetros de altura, y el cuerpo posee un grosor de 1,5 centímetros, la pasta es de coloración ocre-anaranjada, pastas muy depuradas y de cocción oxidante. Pueden fecharse en los siglos I-II d. C.
     Este tipo de tegulae se empleaba para revestimientos y para cubiertas ligeras, y frecuentemente empleada en la cubrición de estructuras funerarias.
     En cuanto a la pestaña de sección cuadrangular, presenta una altura de 5,5 centímetros y el cuerpo posee un grosor de 2,5 centímetros. La pasta es de coloración anaranjada, su fractura es concoidal y la cocción oxidante. El cuerpo de estas tegulae es bastante pesado y macizo, con desgrasante muy grueso. Estas piezas, por su fabricación, parecen haber sido destinadas principalmente para estructuras constructivas de cierta envergadura que pudiera soportar el peso de una cubierta pesada.
     En cuanto a los imbrex (imbrices), se han identificado escasas piezas muy fragmentadas. Los ejemplares identificados presentan la cara externa acanalada, contando con un grosor medio de 1,2 centímetros. Su cocción es oxidante y la pasta es de color crema, muy depurada, con desgrasante fino y fracturas netas, limpias. 
     Se han localizado varios fragmentos de Terra Sigillata Hispánica, que se adscriben a diferentes tipos: 
     Formas lisas. La mayor parte de estos fragmentos son de extraordinaria calidad que presentan barniz compacto color tierra de Siena. La pasta es de color marrón rojizo, con desgrasante fino y escasamente concentrado, de tipo cálcico.
     Entre los diversos segmentos observados, pese a su alto grado de fragmentación, han podido ser identificados algunos claramente pertenecientes a la forma Drag. 24/25, con una cronología que va desde la segunda mitad del siglo I d.n.e., hasta finales del siglo II d.n.e. Esta forma presenta un cuerpo de tendencia semiesférica que apoya sobre un pie bajo de sección triangular. Fueron observados diversos fragmentos de este tipo de piezas en los que el cuerpo era dividido hacia la mitad superior de la pieza por un baquetón de sección semicircular. Bajo este baquetón, la superficie exterior es lisa, mientras que la parte superior, que acaba en un borde redondeado, posee decoración de líneas rectas verticales y paralelas en todo su recorrido.
     Formas decoradas. Se han identificado algunos fragmentos de formas decoradas de Terra Sigillata Hispánica. Presentan un barniz bastante más claro, de color canela, y que se desprende fácilmente de la superficie. Las pastas son más blandas, ferruginosas y con mayor concentración de desgrasante cálcico. Debido al alto grado de fragmentación de las piezas que se observó en superficie, ha sido imposible identificar las formas a simple vista. Sin embargo, se localizó un fragmento muy rodado, en el que la decoración consistía claramente en círculos sogueados simples con indicios de decoración figurativa en el interior de los rosetones, probablemente zoomorfa, aunque esto es muy difícil de precisar, ya que las posibles figuras se presentaban muy difuminadas y sin contraste.
     El hecho de que aparezca barniz sobre las figuras indica que ya eran defectuosas en origen, y no que hayan sido alteradas por procesos post-deposicionales. Este defecto en la fabricación es debido a que no se retiró del molde correctamente la escoria cerámica resultante de la fabricación de piezas anteriores.
     Cerámica de Paredes Finas: Este tipo de cerámica está asociado a contextos de tipo funerario, y aparece formando parte del ajuar del difunto. Se han identificado escasos restos de cerámica de paredes finas en estado altamente fragmentario. La pasta presenta cocción oxidante, de color marrón anaranjado y sus fracturas son netas. Los restos poseen un engobe interno y externo de color anaranjado, con decoración de pequeños mamelones y bordes ligeramente exvasados, pero que debido a su escaso número y alto grado de fragmentación; hacen muy difícil su identificación. Se tiene conocimiento de producciones locales en la Bética de este tipo de vajillas en torno a mediados del siglo I d.n.e.
     Cerámica Común Romana: Es la cerámica no constructiva que mayor abundancia presenta en superficie. Se distinguen  fragmentos pertenecientes a varios tipos de piezas:
     Orzas.- Vasija originalmente vinculada a ambientes domésticos de cocina y destinada al almacenamiento de productos alimenticios. Algunos tipos, en los que la vasija se presenta recubierta de engobe grisáceo, aparecen frecuentemente vinculados a ámbitos funerarios, formando parte del ajuar del difunto.
     Este tipo de recipiente suele tener entre 9 y 15 centímetros de diámetro. Se caracteriza por su cuerpo globular, la reducción de su base de apoyo, el estrangulamiento en el cuello y los bordes exvasados de forma acusada. La pasta es blanda, ferruginosa y de fractura concoidal. Presenta cocción oxidante de coloración anaranjada y desgrasante de tipo medio. Un engobe gris recubre la pieza totalmente. Ofrece una cronología que bascula en torno a la segunda mitad del siglo I d.n.e. y principios del siglo II d.n.e.
     Lebrillos.- Se han localizado varios fragmentos pertenecientes a lebrillos romanos, recipientes cerámicos de fondo plano. Paredes rectas divergentes, bordes redondeados vueltos hacia fuera y asas de sección circular con tendencia geminada. 
     Son recipientes multifuncionales de gran tamaño que pueden estar destinados al almacenamiento de grandes cantidades de sólidos o líquidos, u otras aplicaciones diversas en el ámbito de la higiene personal, la cocina o el servicio de mesa. 
     Estas formas se consideran una perduración de tipos iberorromanos. La pasta es de cocción oxidante y coloración anaranjada, con abundante desgrasante cálcico de tipo medio. No es frecuente hallarla en contextos de tipo funerario. La cronología de estas piezas es claramente altoimperial, en torno a los siglos I y II d.n.e.
     Cuencos.- Se han localizado escasos fragmentos que han sido identificados como pertenecientes a formas características de cuencos semiesféricos. Estos recipientes, originalmente destinados al ámbito doméstico de mesa, son muy frecuentes hallados en contextos de necrópolis, documentándose en estructuras funerarias formando parte del ajuar del difunto. Poseen un cuerpo semiesférico, con borde redondeados y que descansa sobre pie bajo apenas indicado. Su pasta es ferruginosa, de apariencia tosca y de cocción es oxidante, coloración anaranjada y desgrasante cálcico de tipo medio. Suelen presentar una cronología altoimperial, en torno a los siglos I y II d.n.e.
     Otras formas. Se ha observado en superfície algunos pequeños fragmentos de asas que, debido a su alto grado de deterioro, ha sido imposible su adscripción tipológica concreta. Lo mismo ocurre con algunas bases rehundidas muy fragmentadas que lo mismo podrían pertenecer a jarros, jarras, ollas de un solo asa o pequeñas vasijas de provisiones, pero por la técnica de cocción y el tipo de pasta empleados se podría afirmar que pertenecen cronológicamente al periodo altoimperial romano. 
- Edad Media islámica
     Se han localizado fragmentos cerámicos pertenecientes al ámbito agrícola. Cangilones (arcaduces). Recipientes cerámicos que, unidos a la rueda de la noria, están destinados a la extracción de agua. Las muestras observadas presentan alto grado de deterioro y fragmentación. Como regla general, poseen forma de tulipa con dos estrangulamientos, uno en la panza y otro a la altura del cuello, para pasar los amarres que lo sujetan a la estructura de la noria. Son de factura muy tosca y las paredes presentan acanaladuras horizontales debidas al torneado de la pieza y los bordes son generalmente exvasados, terminando en labios de formas variadas. Los fragmentos localizados se han modelado en pasta naranja, con desgrasante fino y denotan una cuidada elaboración. La cronología de las piezas es difícil de precisar, ya que por su carácter funcional perviven durante siglos.
- Edad Moderna y Contemporánea
     Han sido identificados diversos fragmentos de cerámica adscrita al ámbito funcional de almacenamiento y transporte, de época moderna o contemporánea. La pasta es compacta, depurada, de cocción oxidante y coloración anaranjada, y sus fracturas son netas. Algunos fragmentos presentan engobe crema externo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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