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martes, 22 de septiembre de 2026

El Relicario de San Mauricio, en el Altar de las Reliquias, del Convento de San José del Carmen, "Las Teresas"

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Relicario de San Mauricio, anónimo, en el Altar de las Reliquias, de la Iglesia del Convento de San José del Carmen, "Las Teresas", de Sevilla.
     Hoy, 22 de septiembre, en Agauno (hoy Saint Maurice d´Agaune), en la región de Valais, en el país de los helvecios, Santos mártires Mauricio, Exuperio, Cándido, que siendo soldados, al decir de san Euquerio de Lyon, fueron sacrificados por su fe en Cristo, en tiempo del emperador Maximiano, juntamente con sus compañeros de la misma legión Tebea y el veterano Víctor, ilustrando así a la Iglesia con su gloriosa pasión (c. 302) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte el Relicario de San Mauricio, anónimo, en el Altar de las Reliquias, de la Iglesia del Convento de San José del Carmen, "Las Teresas", de Sevilla.
     El Convento de San José del Carmen (Las Teresas), se encuentra en la calle Santa Teresa, 5; en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     En el Convento de San José del Carmen "Las Teresas" podemos contemplar el Altar de las Reliquias, del que forma parte el Relicario de San Mauricio, de tela pintada y bordada, obra anónima barroca, realizada entre 1600 y 1631, tiene unas medidas de 32 x 33 x 3 cms.
   En un formato polilobulado decorado con rosetas de pasamanería, el botón central muestra, sobre fondo paisajístico, a san Mauricio, de medio cuerpo, vestida con la clámide romana sobre el peto portando una espada que reposa sobre su hombro izquierdo. La cabeza muestra los rasgos de un hombre joven de rizada cabellera y barba poco poblada cubierto con casco romano, que dirige la mirad al frente, figurando en primer plano un yunque y un martillo como símbolos iconográficos.
     Pese a la cartela en la que figura el nombre del santo, puede pensarse por la presencia del yunque y la similar indumentaria utilizada en la iconografía que la imagen pueda referirse a san Adriano (Guía Digital de Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Mauricio, mártir
     Santo militar cuyo nombre, que sería una corrupción de Moisés, por etimología popular se asimiló a Maurus (Mauro o Moro), lo cual explica que se lo haya representado de raza negra.
     Según la Leyenda Dorada era el jefe (primicier) de la Legión tebana que se había reclutado en la Tebaida, Egipto. Enviada a combatir al norte de Los Alpes, la legión se acantonó en Agaune en Valais. Como san Mauricio y sus soldados se negaron a ofrecer sacrificios a los ídolos, el emperador Maximiano ordenó cercar a los rebeldes que se dejaron matar sin ofrecer resistencia. Oficiales y soldados abandonaron las armas y ofrecieron sus cuellos a las hachas imperiales. La Legión en principio fue diezmada, y luego completamente exterminada, en 285 o en 302.
     El relato de este martirio colectivo de objetores de conciencia nos ha sido transmitido por la Passio Agaunensium martyrum redactada en el siglo V por Euquerio (fr.: Eucher), obispo de Lyon. Sin duda debe tenerse en cuenta la exageración hagiográfica y reducir la Legión al número de efectivos de una cohorte, así como las Once mil vírgenes deben reducirse a once.
     Además, numerosos compañeros de san Mauricio consiguieron escapar a la matanza de Agaune. Y de hecho, san Urso, que fue decapitado en Soleure, san Gereón que llegó hasta Colonia y san Víctor que alcanzó Xanten, se consideraron miembros de la Legión tebana.
     El san Mauricio de Egipto sin duda es una duplicación de otro san Mauricio griego, que fue martirizado en las mismas circunstancias en Siria, en Apamea.
CULTO
Lugares de culto
     La cuna del culto del mártir es la abadía de Agaune, en la región de Valais, que adoptó el nombre de Saint Maurice. Sobre la tumba del santo, el rey Segismundo de Borgoña edificó una iglesia que conserva sus reliquias en un arcosolio del siglo V y que se convirtió en un gran centro de peregrinación. Este santo copto del Egipto cristiano se convirtió así en el santo nacional helvético. La cruz blanca sobre fondo rojo que está en las armas de Suiza fue, originalmente, la insignia de san Mauricio y de la Legión tebana. Guarda semejanza con la cruz roja de san Jorge, otro santo militar de origen oriental que perdura en la bandera (Union Jack) de Inglaterra.
     Desde Suiza, que es una encrucijada de caminos, el culto de san Mauricio irradió hacia Francia, Alemania e Italia.
     En Francia se lo veneraba sobre todo en el valle del Ródano. La catedral de Vienne del Delfinado poseía su cabeza y escudo. En la región de Tarentais, Bourg Saint Maurice y la iglesia de Salins que dependía de la abadía de Agaune están puestos bajo su advocación.
     En el valle del Loira, la catedral de Angers también está puesta bajo su advocación, porque san Martín donó un frasco de sangre de los mártires de la Legión tebana. La catedral de Tours estaba dedicada a él antes de ponerse bajo la advocación de san Gaciano. Por último, citemos en los alrededores de París el municipio de Saint Maurice, separado de Charenton, donde se editaba una revista titulada la Thébaine. También se lo veneraba en Los Vosgos, en Épinal.
     Alemania lo había acogido en Magdeburgo y sobre todo en Halle, Sajonia. El palacio episcopal de dicha ciudad llevaba el nombre Moritzburg y el tesoro más preciado de la colegiata que estaba dedicada al santo, era su estatua relicario de plata. En Colonia había una iglesia puesta bajo su advocación. 
     En Italia se había convertido en el patrón del Piamonte, próximo a la región suiza de Valais y también en el de la Casa de Saboya que en 1430 creó la orden militar de san Mauricio. El culto del santo se extendió por todo el norte de Italia, hasta Milán y Mantua, cada una de las cuales dedicó una iglesia a san Maurizio.
     La ciudad polaca de Cracovia pretendía poseer la lanza y el hacha del santo. En Riga, Letonia, a causa del color de su piel era el patrón de la Casa corporativa de los Cabezas Negras.
Patronazgos
     Sus patronazgos no eran muy numerosos. No obstante era el patrón de los caballeros, de los cruzados, de los soldados y sobre todo el de la Guardia suiza del papa. Entre los santos guerreros, se diferencia de san Jorge, patrón de los jinetes, en el hecho de ser patrón de los soldados de infantería.
     Los tintoreros lo adoptaron a causa del color de su piel teñida de un negro indeleble. En París, en el barrio Saint Marceau, la antigua iglesia de Saint Hippolyte, parroquia de la Manufactura Real de los Gobelinos que tenía un taller de tintorería para tratar los tapices, era también la sede de una cofradía de san Mauricio.
     En Venezuela se lo invoca contra la plaga de langostas.
ICONOGRAFÍA
     En alusión a su origen africano, pero sobre todo a causa de una asociación de ideas entre Mauricio y Moro, suele representárselo, sobre todo en el arte alemán, con los rasgos de un negro africano: pelo rizado, nariz aplastada y la­bios gruesos. Por un mecanismo semejante de etimología popular, el veneciano Cristóforo Moro se convirtió en el Otelo de Shakespeare, el Moro de Venecia.
     Junto al rey negro de la Adoración de los Reyes Magos, el eunuco etíope bau­tizado por san Felipe y san Gregorio el Moro, es uno de los escasos «hombres de color» de la iconografía cristiana.
     En su calidad de jefe de una legión romana, está representado con armadura de caballero. Es el tipo del caballero negro en oposición a san Jorge, el caba­llero blanco. Lleva espada y lanza con pendón o gonfalón y se apoya en un escudo. A veces, a causa de un despropósito con la palabra latina dux (lat.: jefe), se ha reemplazado el casco de soldado con una corona ducal.
     Sobre el gran sello del capítulo de la abadía de Saint Maurice se lo ve montado a caballo, como san Jorge; pero lo más frecuente es que vaya a pie. Es un santo militar más pedestre que ecuestre (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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domingo, 20 de septiembre de 2026

La imagen de San Eustaquio, en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de San Eustaquio, en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.  
     Hoy, 20 de septiembre, en Roma, Conmemoración de San Eustaquio, mártir, cuyo nombre se venera en una antigua iglesia diaconal de la Urbe (s. inc.) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte la imagen de San Eustaquio, en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
     La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, calle Cardenal Carlos Amigo, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     En la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar el Coro [nº 004 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede] No ha cambiado de nombre, aunque las sillas han estado, al menos, en cuatro lugares diferentes; el actual, salvo las interrupciones debidas a obras o accidentes, es el que posee desde 1514. En el antiguo estaban sepultados los arzobispos don Remondo y don Pedro Gómez Barroso (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
   La Catedral de Santa María de la Sede; encontramos el coro, cerrado por una reja realizada por Francisco Salamanca (1518-23). Su sillería consta de 117 sitiales de madera, con esculturas de santos y relieves del Antiguo y Nuevo Testamento. Es un conjunto realizado por Nufro Sánchez, comenzado en 1478 y acabado en el siglo XVI (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
     Entre ellos se encuentra San Eustaquio, mártir, talla anónima renacentista de hacia 1470-1550, con unas medidas de 34 x 14 x 7'5 cms. La imagen representa a una figura masculina de pie con su mirada dirigida al frente. Su rostro barbilampiño presenta su cabello recogido en bandas en la nuca. Las vestiduras del personaje están formadas por la casulla que levanta con sus brazos y la túnica que se ve bajo la primera. En su mano derecha porta un objeto que parece ser una llave, mientras que en la izquierda se apoya un ave que pudiera ser un halcón como atributo de san Eustaquio (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Eustaquio; 
LEYENDA
     Según una fábula novelesca popularizada por la Leyenda Dorada, Placidas (o Plácidos), general del emperador Trajano, un día vio aparecer el crucifijo resplandeciente como un sol «entre los cuernos» de un ciervo que perseguía en la caza.
     Convertido por el milagro, se hizo bautizar con su mujer y dos hijos y adop­tó el nombre de "Eustaquio", traducción griega de Plácido.
     Entonces comenzaron las pruebas. En su Vita, que fue versificada por P. de Beauvais, Dios lo previene acerca de lo que le espera: De ti haré otro Job. Degradado y despojado de sus bienes, se embarcó hacia Egipto. Como no te­nía con qué pagar el precio del viaje, el dueño del barco lo arrojó al mar y se quedó con su mujer, Teóspita, como prenda.
     A pesar de todo, Eustaquio consiguió llegar a Alejandría con sus dos hijos. A orillas del Nilo, cruzó al mayor de ellos a la orilla opuesta; luego fue a buscar al menor. Pero cuando estaba en mitad de la corriente, en una de las riberas apareció un lobo y en la otra un león, que se llevaron a los dos niños al mismo tiempo.
     Después de haberlos llorado muchos años, los recuperó milagrosamente, al igual que a su madre.
     Pero su felicidad duró poco. El emperador Adriano, al saber que Eustaquio se había convertido al cristianismo, le prometió la gracia si a cambio ofrendaba sacrificios a los ídolos. Como el santo se negó, lo hizo quemar vivo junto a su mujer y sus dos hijos en el interior de un toro de bronce colocado encima de un brasero. Al tercer día los sacaron sin huella alguna de quemadura.
     Las fuentes de esta novela hagiográfica son fáciles de descubrir: sus diversos elementos se copiaron de la Biblia, los relatos populares y el teatro latino. La aparición de la cruz radiante recuerda la conversión de san Pablo desmontado en el camino de Damasco.
     Las tribulaciones de Eustaquio son la réplica de las Pruebas de Job, quien después de haber perdido sus bienes e hijos acaba recuperándolos.
     En cuanto al ciervo cruciforme, es un tema muy difundido de la tradición popular, que se retomó en las leyendas de san Huberto y de san Menulfo. El reconocimiento de su mujer e hijos recuerda las comedias de Plauto y de Terencio, donde dicho procedimiento dramático es el recurso habitual para resolver el nudo de la intriga.
     La cocción en el toro de bronce es el suplicio practicado por Falaris, tirano de Agrigento. San Eustaquio y su familia habrían salido de su interior sin quemadura alguna, igual que los tres jóvenes hebreos del horno (Daniel) y que san Eusicio de su horno de panadero.
CULTO
     El culto de san Eustaquio se difundió en Francia en el siglo XIII, a causa de la traslación de fragmentos de sus reliquias a la abadía de Saint Denis, y luego, en 1190, a París donde se puso bajo su advocación la iglesia parroquial del barrio des Halles.
     Es patrón de los cazadores, de los guardamontes, de los guardas forestales, de los peleteros, de los pañeros y de los fabricantes de calcetines. El patronazgo de los peleteros se explica porque su leyenda comienza con un relato de caza.
     En Alemania se cuenta entre los Catorce Intercesores, lo cual ha contribuido mucho a su popularidad.
     Pero a partir de finales de la Edad Media, la competencia con san Huberto, cuya leyenda es una copia de la suya, lo relegó al olvido.
ICONOGRAFÍA
     San Eustaquio, con frecuencia confundido con san Huberto, tiene como atributo una cabeza de ciervo cruciforme: un crucifijo luminoso se yergue entre las dos puntas de la cornamenta del animal. Con frecuencia está representado a caballo.
     Como patrón de los monteros, los artistas le atribuyen un cuerno de caza (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de San Eustaquio, en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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martes, 15 de septiembre de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Monasterio de San Benito, o Palacio Prioral, Iglesia de San Francisco, Ermita de Santiago y San Ildefonso, Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, Iglesia de la Santa Cruz, Capilla de Santa Isabel, Casa de la Tercia, Casa Consistorial, Plaza de España, Casa de los Bolos, La Jabonera, Castillo de la Encomienda, y Casa Tradicional Villanovense) de la localidad de Villanueva de la Serena, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Monasterio de San Benito, o Palacio Prioral, Iglesia de San Francisco, Ermita de Santiago y San Ildefonso, Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, Iglesia de la Santa Cruz, Capilla de Santa Isabel, Casa de la Tercia, Casa Consistorial, Plaza de España, Casa de los Bolos, La Jabonera, Castillo de la Encomienda, y Casa Tradicional Villanovense) de la localidad de Villanueva de la Serena, en la provincia de Badajoz.
     La población se sitúa en el borde occidental del Partido Judicial, en el ámbito donde se solapan las vegas del Guadiana y las llanuras de terreno seco y duro que se extienden hacia levante.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 152 Km2
     Altitud: 254 m.
     Distancia Capital: 118 Km.
     Partido Judicial: Villanueva de la Serena
     Comarca: Vegas Altas
     Otras Entidades: Casas del Castillo (Barriada), Encomienda (Cortijo), Entrerríos (E.L.M.), Valdivia (E.L.M.), Zurbarán (E.L.M.)
     Gentilicio: Villanovense
Ayuntamiento de Villanueva de la Serena
     Plaza de España, 1
     06700 Villanueva de la Serena (Badajoz)
     Teléfono: 924846010
     Fax: 924843529
     Web: www.villanuevadelaserena.es
Historia.-
    La presencia de pobladores desde los tiempos más remotos, queda testimoniada por los hallazgos ,de época prehistórica, aparecidos en el asentamiento celta de "Los Ranchos", situado a orillas del Guadiana.
     El núcleo ostentó sucesivamente los nombres de Aldea de los Freyres, Aldeanueva de Magaela, Villanueva de Lares y, ya en el siglo XVI, el definitivo de Villanueva de la Serena.
     A finales del siglo XVI y comienzos del XVII, cuando , con una población aproximada de 3.500 habitantes, se convirtió en el pueblo más importante de la comunidad de Villa y Tierra de Magacela; y en la cabeza de los 18 pueblos enclavados en el territorio de la Real Dehesa de la Serena.
     La población se sitúa en el borde occidental del Partido Judicial, en el ámbito donde se solapan las vegas del Guadiana y las llanuras de terreno seco y duro que se extienden hacia levante.
     Villanueva ha experimentado en los últimos tiempos un extraordinario desarrollo, habiéndose convertido en pocas décadas en una ciudad moderna, abierta y dinámica, muy pujante en el terreno económico, social y cultural, constituyendo, junto con Don Benito, un poderoso centro de servicios, cuya influencia se proyecta con fuerza sobre todo el territorio circundante.
     Sus centros e instalaciones comerciales, mercantiles, educativas o deportivas, y sus equipamientos, nada tienen que envidiar en la actualidad a los centros de mayor entidad.
     Los naturales continúan siendo conocidos en el partido judicial por el apelativo popular de "serones".
     Con antecedentes aún no bien establecidos en los enclaves romanos de Portículus y Vesci, el asentamiento surgió en la Edad Media con categoría de aldea, al amparo de la vecina fortaleza musulmana de Mojáfar. En 1303 el núcleo fue cedido por Fernando IV a la Orden de Alcántara para su repoblación, bajo el nombre de Aldeanueva. En 1423 alcanzó el rango de Villa, contando entonces con una cerca amurallada de la que no se conserva ningún vestigio, pero cuyo trazado resulta bien conocido. En 1.504 se instalaba en ella el Priorato de la Orden trasladado desde Magacela.
     Villanueva de la Serena adquiere en 1856 la categoría de Ciudad, por un Real Decreto de Isabel II.
     Sucesivamente y según la jurisdicción en que se integraba, ostentó los apelativos de Villanueva de los Freyres, de Lares y de Magacela, hasta alcanzar el definitivo de la serena en el siglo XVI.
     Desde esa época la población luce en su escudo el lema que la señala como "Puerta de la Serena". Junto con Siruela, fue la sede de las reuniones de la Mesta, distinguiéndose a partir del siglo XVII como uno de los centros más florecientes de la región. En el XIX recibió de Isabel II el título de Ciudad.
     Villanueva es cuna de extremeños ilustres, como el conquistador de Chile Pedro de Valdivia y, en el apartado de las letras, el autor de "Jarrapellejos", Felipe Trigo (el premio literario que lleva su nombre, instituido por el Ayuntamiento, acrecienta su renombre de año en año) (Diputación Provincial de Badajoz).
     Uno de los más importantes núcleos de la Baja Extremadura, a caballo entre las Vegas Altas del Guadiana y la parte más occidental de La Serena, siendo difícil determinar dónde comienza una comarca y dónde concluye la otra, Villanueva pasa por ser la puerta de La Serena.
Historia
     Su primitivo nombre de Aldeanueva alude a las repoblaciones llevadas a cabo en el siglo XIII, origen de la villa. Dentro de los dominios dela Orden de Alcántara, se constituye en cabeza de la Real Dehesa de la Serena en el siglo XVI, preeminencia que tuvo en épocas posteriores merced a una modesta pero intensa actividad industrial y mercantil. Aquí nació, en 1864, el escritor Felipe Trigo, que alcanzó gran difusión con sus novelas naturalistas de acentuado erotismo. El término municipal acoge uno de los más destacados centros de agricultura biológica de España.
Gastronomía
     Además de los platos habituales de la comarca, tales como las migas o la caldereta, son específicos de la localidad el ajo de peces y las bogas asadas. Buenos vinos de las Vegas Altas del Guadiana y quesos de La Serena.
Artesanía
     La mayoría de los viejos oficios artesanos ha desaparecido pero todavía perdura la fabricación de romanas, el tradicional instrumento de peso ya en desuso.
Fiestas
     El Domingo de Resurrección tiene lugar la procesión de encuentro o carrerita de la Virgen de la Aurora. El barrio de Cruz del Río celebra las mayas con cruces engalanadas. Del 24 al 16 de julio se desarrollan las fiestas patronales en honor de Santiago y Santa Ana, y un mes después las de San Bartolomé, en la barriada de ese nombre.
Vida urbana
     Los alrededores de la plaza de Maura, con la calle Pasadera y la peatonal de Ramón y Cajal, configuran la principal zona de comercio y brindan también algunos lugares para el tapeo. A las afueras, en torno a la plaza del Corazón de Jesús, numerosos bares y pubs acogen el ambiente joven.
     A lo largo de todo el año son muy nume­rosas las actividades culturales (teatro, cine, conferencias), entre las que destacan, tras el Festival Internacional de Danza (en junio), el Festival Folclórico de las Comunidades (en julio), que cuenta con la participación de grupos de las diferentes autonomías, y el Festival de Teatro en la Calle (14-17 de Julio), que se viene celebrando año tras año con mucho éxito.
VISITA
     El desarrollo urbano ha afectado a la conservación del patrimonio artístico y, al igual que ocurre con la vecina población de Don Benito, más que como un objetivo turístico en sí misma, la ciudad, bien dotada de servicios y con una activa vida urbana, constituye un idóneo punto de estancia y partida para visitar la región.
     El espacio neurálgico es la plaza de España, provista de soportales en uno de sus lados y presidida por la estatua de Pedro de Valdivia, el conquistador de Chile, nacido en la villa. En ella se encuentran el Ayuntamiento (siglo XVI, reformado en el XVIII), con un atrio porticado y el llamativo escudo de la villa, en el que figura una sirena, y la iglesia de la Asunción (siglo XVII), templo de marcada horizontalidad herreriana. Son destacables sus tres portadas clasicistas y, en el interior, una talla de la Virgen de los Dolores, obra de M. Benlliure, y una tabla de Luis de Morales.
     La antigua casa de los Priores, trans formada en convento de monjas concepcio­nistas, data de finales del siglo XV, aunque fue reconstruida durante el año 1627. Muy cercana se encuentra la ermita del Cristo del Santo Sepulcro, con el escudo del águila bicéfala de los Austrias.
     De las casonas solariegas merecen citarse, en la calle Zurbarán, la popularmente conocida como casa de los Bolos y la contigua casa de González-Haba, donde existe un pequeño museo etnográfico.
     También tienen interés la ruinosa casa de la Tercia, antigua sede de La Mesta, en la calle Pizarro, y el conjunto de casas de la calle de la Carrera (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005). 

Monumentos.-
     Su importancia histórica y su abolengo quedan de manifiesto en las numerosas realizaciones monumentales y religiosas, casas solariegas, etc., que la ennoblecen. Entre ellas cabe recordar el convento franciscano de San Bartolomé, fundado en 1575 a las afueras del núcleo, junto a la vieja ermita de Santa Ana.
     El Ayuntamiento fue concluido en su estructura principal en 1583 y ampliado en 1.595 con la adición de la Cárcel del Partido. Se trata de uno de los edificios de su especie más señalados de la región. En su fachada luce airoso pórtico y balconada, coronándose con el escudo de la población, en el que luce la emblemática sirena. La obra fue rehecha en 1701.
     También del XVI es la casa de la Tercia, situada en la calle Judería, hoy en ruinas, y que durante algún tiempo sirvió como Ayuntamiento y como sede para las reuniones de las Órdenes Militares y la Mesta.
     De 1.604 databa el convento de la Concepción, que se erigía en el lugar donde hoy se abre el Parque de la Constitución. Resultó demolido en 1.926 para construir en su lugar la plaza, trasladándose entonces la comunidad al edificio que actualmente ocupa. Este había sido en el siglo XV monasterio de los Freyres o de San Benito, y poco después sede del Priorato de Alcántara, tras su traslado desde magacela. En 1.626 el palacio fue reconstruido, siendo reedificado de nuevo en 1.788, en tiempos de Carlos III, datando de esa época su actual aspecto. En el interior se conserva una excelente tabla de Luis de Morales representando una Virgen con el Niño Jesús y San Juanito.
     Adyacente al convento se halla la pequeña ermita del Cristo del Santo Sepulcro. Otras fundaciones religiosas de interés son las ermitas de Santiago y Jesús Nazareno, hoy conectada a una vivienda particular.
     Numerosas casonas solariegas de los siglos XVI al XVIII correspondientes a los linajes históricos más significados proliferaban en la ciudad, luciendo en sus fachadas los blasones de sus armas. Muy significativos del crecimiento experimentado por la localidad en el siglo XIX, son los palacetes de estilo ecléctico y modernista que aparecen en el entorno de la Plaza de la Constitución, entre los que resaltan el llamado "de los Bolos", o el de los González-Haba, hoy sede de un interesante museo.
     En la Plaza de España, ámbito de gran sabor perimetrado por arquerías porticadas, se sitúa el Ayuntamiento en unos de sus costados. En ella se alza el monumento de Pedro de Valdivia, obra en bronce realizada en 1927 por Gabino Amaya.
     Preside la plaza la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, obra de grandes proporciones y suntuosa arquitectura de severo estilo herreriano, ejecutada con sillares, es sin duda la realización arquitectónica más significada de la ciudad. Fue erigida en el siglo XVI sobre otra anterior del XIV, y en ella destacan su hermosa torre, levantada en el XVII por Pedro Sánchez de Estrada, y las tres magníficas portadas de elegante diseño clasicista.
     El interior presenta planta de salón con tres naves de igual altura sobre columnas toscanas. Entre sus contenidos llama la atención una excelente talla de la Virgen de los Dolores, obra de Mariano Benlliure; la réplica realizada por Gabino Amaya del Cristo de la Pobreza, perdido con todos los demás componentes del templo durante su incendio en 1936, y las bellísimas imágenes de la Virgen de la Soledad y Jesús Nazareno, obras del artista local Eduardo Pino.
     A unos 8 km. por la carretera de Valdivia se encuentra el Castillo de Castelnovo o de La Encomienda. Construido sobre las ruinas del castillo musulmán de Mojáfar, fue residencia de los Comendadores de la Orden de Alcántara y resulta impresionante por las dimensiones del recinto, el estado de conservación, así como la perfecta armonía que guarda con el río Guadiana (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.-
     Edificio declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de monumento en 2021.
     Construido en granito con arquitectura de estilo herreriano. Sobre su planta existió una iglesia primitiva, antecesora de la actual que databa de 1265, levantándose el cuerpo principal en 1325 y en 1575 la capilla mayor. La obra fue reedificada de nuevo, según su aspecto presente en 1608, concluyéndose la torre en 1634.
     De planta rectangular, el interior consta de cabecera y tres naves, la primera con cúpula que se eleva a 33 metros del suelo y bóveda de arista, las laterales, de 25 metros, están sostenidas por ocho soberbias columnas. La torre se halla a la derecha de la portada principal, cuadrada y de notables dimensiones, es una construcción de piedra sillar dividida en tres cuerpos separados por sencillas cornisas.
     El retablo que preside el Altar Mayor es obra de Antonio Martín Martínez de Zafra. En el segundo cuerpo se encuentra la hornacina de la Virgen de la Asunción, titular de la parroquia, obra del escultor Sebastián Santos. Las pinturas fueron realizadas por los artistas sevillanos Rafael de Blas Rodríguez y su hijo, Juan Antonio de Blas.
     Junto a los valores históricos -artísticos del templo, existen bienes muebles en el interior que igualmente están protegidos. Entre ellos destacan la excelente talla de la Virgen Nuestra Señora de los Dolores, obra del escultor Mariano Benlliure, así como una réplica realizada en 1948 por Gabino Amaya del Cristo de la Pobreza; además de las rejas de las capillas de Nuestra Señora de los Dolores y Nuestra Señora del Carmen. Bienes igualmente protegidos en el interior del templo son la Custodia, la pila bautismal, El Retablo Mayor y la obra de Luis de Morales “La Virgen con su Hijo y San Juan niños”.
     Las verjas y cerrajería artística, fueron diseñadas, forjadas y repujadas por los artistas villanovenses Alfonso Pineda e Hijos. La verja del baptisterio se debe a José Roldán, artesano de la localidad (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Monasterio de San Benito, o Palacio Prioral.-
     Construido por el Maestre de la Orden de Alcántara, Juan de Zúñiga y Pimentel en 1494; reconstruido durante el reinado de Carlos III. En el Siglo XVIII  tras el saqueo e incendio provocado por las tropas francesas, se reedificó de nuevo.
     La Capilla del Santo Sepulcro, anexa a la iglesia de San Benito, fue construida por el Concejo de la Mesta y en 1673 el Prior de Magacela Don Luis Velázquez de Zúñiga fundó en este edificio la Capilla. En el exterior tiene un impresionante escudo de granito (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Iglesia de San Francisco.-
     En 1575 se autorizó por Real Cédula la fundación de un convento en lo que actualmente es la avenida de San Francisco y en ese momento eran las inmediaciones de la Puerta de la Villa. Un convento atendido por franciscanos.
     El templo, es una edificación de una sola nave con presbiterio, cuerpo general y una capilla de forma octogonal adosada al lado norte. Con techo de bóveda y cúpula en el crucero.
     La iglesia fue construida en 1595, al final de la etapa Renacentista y principios del Barroco. Está hecha en ladrillo, empleando el granito solo para las partes más nobles: columnas, pilares y puertas.
     En la actualidad, se conservan el claustro y la Iglesia, han desaparecido la extensa huerta y el enterramiento que primitivamente existía. Anexo al templo, existe una edificación posterior que es un hospital (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Ermita de Santiago y San Ildefonso.-
     Fue fundada en 1552 bajo ambas advocaciones por el villanovense Don Gonzalo Vázquez de Ecija en el mismo sitio donde ha sido edificado el templo actual.
     Con el transcurso del tiempo sólo se conservó en la ermita la imagen del Apóstol. San Ildefonso pasó a un altar de la Parroquia a la derecha del altar mayor. Se trata de una ermita pequeña de nave única, planta rectangular y entrada principal en uno de los laterales.
     En la Guerra Civil fue destruida la antigua imagen de madera, reemplazándose por una nueva. La ermita actual es fruto de una remodelación total que finalizó en 1980 (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Iglesia de Nuestra Señora del Pilar.-
     La edificación de este templo se llevó a cabo según proyecto redactado por el arquitecto Don Luis Rodríguez Hernández en marzo de 1969. No quedó abierto al culto hasta el 12 de octubre de 1974.
     Su configuración, de líneas sencillas, consta de un solo volumen con planta rectangular y cubierta de techos planos.
     Preside junto al crucifijo, una imagen de la Virgen del Pilar en trono de cerrajerías artísticas con adornos de metal repujado (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Iglesia de la Santa Cruz.-
     Antes denominada de San Miguel. Las obras de este templo, con 775 metros cuadrados de superficie construida, corresponden al proyecto de junio de 1970 de los arquitectos Don. Manuel Briñas Coronado y Don. Daniel Calero González. Los autores del diseño tuvieron en cuenta las conclusiones de teólogos y técnicos, emanadas del Concilio Vaticano II. Fue inaugurada el 17 de diciembre de 1973.
     El edificio consta de unos porches cubiertos, atrio de iglesia, cuatro naves o volúmenes principales para fieles, y tres cuerpos laterales que constituyen la capilla del sagrario, confesionario y sacristía.
     Cuatro entradas a las naves agilizan el acceso de asistentes a los actos religiosos (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Capilla de Santa Isabel.-
     Situada en el mismo lugar donde estuvo el anterior cementerio parroquial, ya desaparecido. Su fundación data del año 1893, fue promovida por el matrimonio villanovense Don Julián Escribano Sánchez y Doña Ana Montero González, que la hicieron construir en memoria de su hija Isabel, fallecida en plena juventud.
     La Capilla con amplio vestíbulo, verjas de hierro forjado, frontón triangular rematado por espadaña con campana, tuvo en el altar una imagen del crucificado y en hornacina superior, otra de Santa Isabel.
     Los fundadores pretendieron que pudiera servir para el culto público, dando mayor solemnidad a los oficios de los sepelios que se desarrollaban en el portal de entrada al cementerio.
     Durante años, la edificación ha estado en desuso y fue deteriorándose con el paso del tiempo. Esta capilla ha sido sometida a un completo proceso de rehabilitación y recuperación del edificio, gracias al convenio firmado entre el Ayuntamiento y el Arzobispado de Mérida-Badajoz.
     Actualmente, el edificio está destinado a uso social y lleva por nombre Centro Social Joaquina Ruiz. Maestra (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Casa de la Tercia.-
     Su nombre es debido a su función de almacén de granos recaudados de los tributos que abonaban todos los vecinos a la Orden.
     Edificio de gran importancia histórica ubicado en la calle Pizarro (antigua Judería). Construido en 1310, era el domicilio de algunas personalidades de la Orden de Alcántara. Se instaló en ella la Mesa Maestral. “De Villanueva de la Serena salió la voz qué había de contribuir eficazmente a la pacificación de Castilla“. El día 17 de marzo de 1313 se reunieron los Comendadores y Maestres de las diferentes Órdenes, acordaron unirse para defender los derechos de Alfonso XI.
     Se trata de un edificio de dos pisos con fábrica de mampostería encalada y piedra, con portada granítica adintelada en el bajo y tres ventanas con sus rejas en el alto. En la actualidad se encuentra en estado de rehabilitación.
     Durante el siglo XVII la contaduría corrió a cargo de los banqueros Fugger (conocidos como Fúcares), se les concedió el asiento del Maestrazgo a cambio de las sumas proporcionadas a las arcas reales, exhaustas con los gastos de la elección imperial y las guerras (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Casa Consistorial.-
     El Concejo, Justicia y Regidores de Villanueva solicitaron y obtuvieron del rey Felipe II, con fecha 25 de agosto de 1575, licencia para construir el Ayuntamiento y los edificios necesarios al Concejo. Obtuvieron asimismo licencia para tomar del censo a cantidad de 250.000 maravedís, para edificar la Casa, incluyendo “pósito para el trigo, cárcel y Audiencia, por no haber en dicha villa, lo que debía haber”
     La obra fue concluida parcialmente en 1583, según reza en el escudo de entrada de la Casa de Austria. Sin duda es el edificio más representativo de la ciudad, y una de las Casas Consistoriales de mejor traza de la región.
     En la zona baja se abren tres amplios arcos de medio punto, sobre columnas jónicas, configurando un atrio porticado. En el piso superior se dispone de una balconada corrida, con cinco ventanas adinteladas de sobrio enmarque granítico. En el coronamiento en forma de frontón se aloja el escudo de la Villa y una inscripción señalando el año de 1583 “siendo gobernador el señor licenciado Duarte de Laguna“ (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Plaza de España.-
     Era un ensanchamiento del camino ganadero de la trashumancia a su paso por la población. Los soportales, construidos para protección de vecinos y de los antiguos puestos del mercado, no aparecen hasta 1781 con la decadencia de la Mesta. Las miles de cabezas de ganado, que componían los rebaños de la Mesta, atravesaban la población entrando por la Puerta de la Villa y saliendo por la otra puerta de la muralla.
     La plaza de Villanueva recibió su actual denominación de Plaza de España el 2 de noviembre de 1938.
     En 1896 concluía la edificación de portales en el lateral que va desde el Ayuntamiento hasta la calle de Santa María de Guadalupe y finalmente se terminaron los que aparecen frente a la Casa Consistorial en su último tramo al iniciarse la década de los años cincuenta (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Casa de los Bolos.-
     Con esta denominación se conoce en Villanueva un edificio situado en la calle Zurbarán junto al parque central. Su terminación coincidió con el primer cuarto de nuestro siglo. Consta de dos plantas y torreón; mirador de madera con decoraciones de azulejos, al igual que la cornisa, y en el torreón, un ajimez cuyo alfiz enmarca el blasón de los Reyes Católicos en cerámica policromada. Zócalo de sillares de cantería almohadillados.
     Distribuidos por la fachada de la planta alta destacan los bolos esféricos de granito que dan nombre a la mansión. Sobre al arco de la puerta principal, las armas de la Casa Mendoza. Las artísticas rejas de hierro se forjaron en Villanueva y las maderas, antiguas, fueron traídas ex profeso de diversas procedencias.
     El palacio fue construido por el maestro de obras villanovense Don Juan Santos Sánchez, por iniciativa y siguiendo las directrices de su propietario Don Ricardo Guisado Casillas (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

La Jabonera.-
     Denominación popular de la Fábrica de Jabones propiedad de Don José Gallardo, único exponente en la ciudad de la arquitectura industrial del siglo XIX. Esta impresionante casa de estilo ecléctico, además de ser la más floreciente industria del entorno, dando empleo a casi un centenar de personas, fue la primera vivienda particular que contó con ascensor y calefacción en la localidad.
     Posee también claras influencias de la arquitectura del hierro, tan característica del arte industrial decimonónico. El edificio se compone de casa de tres plantas, sótano y azotea, y un conjunto de naves industriales. Al exterior, una valla de hierro rodea el perímetro. La fachada se presenta adintelada y surcada de vanos enmarcados por un friso de motivos vegetales.
     Las ventanas de la primera planta se protegen con rica rejería forjada. En la segunda destaca un mirador con visera. Para romper la horizontalidad del edificio, la fachada se remata con un gran rectángulo con decoración de angelitos en relieve, flanqueado por dos rectángulos más pequeños a los lados (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Castillo de la Encomienda.-
     Tras la conquista de Trujillo en 1232 por Fernando III, el monarca, acompañado por los caballeros de Alcántara y por el obispo de Plasencia, penetra en la comarca de La Serena reconquistando algunas fortalezas islámicas. Don Arias Pérez rendiría y echaría por tierra el castillo musulmán de Mojáfar, construyéndose después este nuevo castillo, sobre el mismo emplazamiento o en un lugar próximo, el cual ha conservado hasta nuestros días el nombre de Castilnovo que define sus orígenes.
     Lo más antiguo de la fortaleza parece datar del siglo XIV. Emplazada sobre un cerro al norte del río Guadiana. Se constituye con un cuerpo principal en cuyo flanco meridional sobresalen una torre prismática y otra cilíndrica, comunicadas entre sí y con los adarves mediante un sistema de andenes y escaleras que potencia y garantiza su seguridad y permite una fácil defensa; circundándose todo con una barbacana reforzada también con algunos cubos.
     En los últimos años del siglo XV se añadió otro cuerpo a modo de barbacana en el lado meridional, como continuación de la primera barrera, configurado en forma de recinto rectangular con cubos cilíndricos en sus dos esquinas. Quedó entonces en el interior el baluarte citado, permitiendo la creación de un patio de armas en cuyos flancos se construirán varias dependencias residenciales y pecuarias durante la segunda mitad del siglo XVI (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Casa Tradicional Villanovense.-
     El patrimonio civil se complementa con la vivienda tradicional de principios del siglo XX. Predominaban dos tipos de construcciones: medias casas y casas enteras, diferenciándose por la ubicación de dependencias a uno o ambos lados del pasillo.
     El adobe secado al sol o en hornos era el material constructivo para paredes y suelo. Para la techumbre se empleaban palos y cañizos.
     La estructura de la viviendas se configuraba en dos alturas. La parte inferior de dos, tres o cuatro naves, contaba con un pasillo realizado con chinatos, denominado vereda o caño de casa. En la primera nave se situaban sala y dormitorio, en la segunda cocina y dormitorio y en la última la bodega. El fondo de la vivienda lo ocupaban el patio y las cuadras. La segunda altura se destinaba a “doblao“ (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Monasterio de San Benito, o Palacio Prioral, Iglesia de San Francisco, Ermita de Santiago y San Ildefonso, Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, Iglesia de la Santa Cruz, Capilla de Santa Isabel, Casa de la Tercia, Casa Consistorial, Plaza de España, Casa de los Bolos, La Jabonera, Castillo de la Encomienda, y Casa Tradicional Villanovense) de la localidad de Villanueva de la Serena, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

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lunes, 14 de septiembre de 2026

Las Fiestas en honor a la Exaltación de la Santa Cruz y Nuestra Madre y Señora de la Piedad, en Albaida del Aljarafe (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte las Fiestas en honor a la Exaltación de la Santa Cruz y Nuestra Madre y Señora de la Piedad, en Albaida del Aljarafe (Sevilla).
     Hoy, 14 de septiembre, Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, que al día siguiente de la dedicación de la basílica de la Resurrección, erigida sobre el Sepulcro de Cristo, es ensalzada y venerada como trofeo pascual de su victoria y signo que aparecerá en el cielo, anunciando a todos la segunda Venida [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
    Y qué mejor día que hoy, para Explicarte las Fiestas en honor a la Exaltación de la Santa Cruz y Nuestra Madre y Señora de la Piedad, en Albaida del Aljarafe (Sevilla).
     Del 14 al 18 de septiembre. La fecha de celebración es variable, siendo el catorce de septiembre el día principal. 
     Cuando este día coincide en sábado se conoce entre los vecinos como "La Gorda".
     El fin de semana mas cercano al catorce de septiembre, se celebran en Albaida del Aljarafe las fiestas de la Exaltación de la Santa Cruz. Conocidos como "Cruceros" y representados por el color verde, la celebración se enmarca, en un contexto, común en los pueblos del Aljarafe, donde la población se divide entre dos hermandades. Esta división se evidencia en una rivalidad simbólica que tiene como punto álgido la celebración de septiembre. 
     Dentro de los actos relacionados con esta festividad, el catorce de septiembre, día de la exaltación de la Cruz, es el más importante. Normalmente la celebración empieza el jueves por la tarde cuando la orquesta de la hermandad realiza un pasacalles para ir recogiendo a las autoridades de la hermandad, las reinas salientes, las entrantes y sus damas de honor. Una vez se ha recogido a la reina entrante (es la última que se recoge) la comitiva se dirige a la Capilla donde esta la imagen de la virgen de la Piedad en las andas. Cada una de las reinas y damas realiza la ofrenda floral y termina el acto con la coronación de reinas y damas.
     El viernes a las cinco de la tarde da comienzo la romería con la llegada de la banda de música al pueblo. La romería parte de la capilla donde se coloca el Simpecado en la carreta que va tirada por un mulo. A continuación irán pasando las carrozas con la reina y sus damas y la reina infantil y sus damas. Cada una subirá a la carroza, para recorrer toda la romería sentadas en ella, saludando y cantando sevillanas.
     En este caso, la romería no tiene un espacio de estancia determinado y "el camino" es el lugar de la celebración. Como ocurre en romerías con espacios determinados de estancia, se reproduce la visita a los otros remolques donde se convida de forma reciproca a una bebida o a comer. Al llegar al pueblo la comitiva entra por las calles adornadas y se dirige a la capilla donde el simpecado es retirado de la carreta y se realiza una ofrenda floral.
     Al día siguiente comienzan los actos a las siete de la mañana con una diana que ofrece la banda de música. Después, sobre las doce del mediodía tiene lugar la Solemne Función Principal y por la tarde la procesión de Nuestra Madre y Señora de la Piedad. Antes de la procesión, la banda de música recoge a las Damas y Reina de la fiesta. A lo largo del recorrido, y como ofrenda, se queman bengalas y desde los balcones se tiran pétalos. La procesión termina con la imagen en la Capilla. 
     Finalmente el domingo se llevan a cabo actos de diferente índole que también organiza la hermandad, y que terminan con el rezo del Rosario por la tarde (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Santa Cruz;
La Leyenda de la cruz

   La historia de la Santa Cruz, antes y después de la Crucifixión, dio nacimiento a un ciclo legendario que fue popularizado por Santiago de Vorágine en la Leyenda Dorada.
   Los héroes principales de esta novela piadosa que abarca varios siglos, son Adán, Salomón, la reina de Saba, el emperador Constantino, Santa Helena y finalmente Heraclio, que devuelve la Santa Cruz a Jerusalén.
La madera de la Cruz antes de la Crucifixión
   La idea central de la leyenda es la intención de vincular la Redención con el pecado Original. Se imaginó que la cruz del Gólgota se había construido con madera procedente del árbol de la Ciencia. Por ello, en los himnos litúrgicos, la cruz se invoca con el nombre de Arbor.
   ¿Qué sucesión de vicisitudes y metamorfosis permitió que la madera del árbol de la Ciencia se convirtiera en la cruz de Jesús? Se supuso que Adán había arrancado una rama antes de ser expulsado del Paraíso. Según otra versión, es el tercer hijo de Set quien habría recibido ese brote de manos del arcángel Miguel, y lo habría plantado sobre su tumba.
   Mucho tiempo después, la reina de Saba, que fue a Jerusalén para visitar a Salomón, al encontrarse frente a una viga echada sobre un arroyo a manera de puente, vio en espíritu que el Redentor sería fijado alguna vez a esa madera. Por ello se negó a pisar esa tabla sagrada y se arrodilló para adorarla.
   Salomón hizo clavar esa pieza de madera en el suelo con el objeto de que no fuese pisoteada. Por un misterioso fenómeno, apareció en la Piscina probática donde flotaba y curaba milagrosamente a los enfermos y tullidos. Los verdugos la retiraron de esa piscina y construyeron con ella la cruz de Jesús.
   Esta leyenda novelesca ha sido representada muchas veces por los pintores italianos del Trecento y del Quattrocento, sobre todo en las iglesias de los franciscanos, guardianes del Santo Sepulcro, muchas de las cuales estaban bajo la advocación de la Santa Cruz (Santa Croce).
   La escena más popular de este ciclo es el gesto de la reina de Saba al arrodillarse frente a la madera de la Santa Cruz cuando aún servía de puente sobre un arroyo.
La reina de Saba adora la madera de la Cruz
   En la vidriera de Saint Pantaléon, en Troyes, se lee esta ingenua inscripción:
          La royne de Sabba ne voulut marcher sur la dicte planche
          Pour ce qu'elle fut inspirée que sur icelle planche
          Serai crucifiçe le Rédempteur des humains.
   (La reina de Saba no quiso caminar sobre esta tabla / Porque recibió la inspiración que sobre esa misma tabla / Sería crucificado el Redentor de la humanidad.)
   De acuerdo con una leyenda popular que asimila la reina de Saba a la reina Pedauca, al retroceder para vadear el arroyo, ella mostró una pata de oca.
   Existe otra versión de esta leyenda que también reposa en la idea de la continuidad de los dos Testamentos, pero que es totalmente diferente.
   Adán, expulsado del Edén, como recuerdo del Paraíso perdido se lleva una rama del Árbol de la Ciencia que le sirvió de bastón hasta su muerte.
   Dicho bastón, que los patriarcas se transmitieron de generación en generación, fue encontrado por Jetró, el suegro de Moisés. De ese bastón colgó Moisés la serpiente de bronce, prefiguración de Cristo crucificado. Por la intermediación del traidor Judas, llegó a las manos de los verdugos de Cristo que lo utilizaron para construir la cruz.
La Invención y la Adoración de la Vera Cruz
   La historia de la Santa Cruz no se detiene en la Crucifixión. A falta de huesos de Cristo, cuyo cuerpo había subido al cielo, la devoción popular se volcó sobre el instrumento del suplicio que ocupó el primer lugar en el catálogo de las reliquias.
   Las tradiciones creadas en torno a este símbolo de la fe cristiana fueron difundidas en el siglo XIII por la Leyenda Dorada que narra detalladamente la maravillosa historia de la Búsqueda, el Descubrimiento y la Exaltación de la Santa Cruz.
1. La Invención de la Vera Cruz por santa Helena
   Después de la muerte de Cristo la cruz no se mantuvo plantada  en el Gólgota, puesto que erigían una nueva para cada ejecución. Fue enterrada con los «patibula» de los dos ladrones en una fosa común que cayó en el olvido. Ninguno de los apóstoles y evangelistas se preocupó por ello, según parece.
   Algunos siglos más tarde, Cristo se aparece en sueños al emperador Constantino y le promete que vencerá bajo el signo de la cruz. Constantino sale de Roma al encuentro del ejército de Majencio, y gracias a la cruz que resplandece en su lábaro, consigue la victoria.
   Santa Helena, su madre, decide entonces viajar a Jerusalén para encontrar la madera de la Vera Cruz. Reúne a los ancianos para indagar acerca del lugar donde está enterrada, y le informan sobre un tal Judas como único depositario del secreto.
   Éste, interrogado, finge no saber nada. Helena ordena que lo echen en una cisterna seca: después de seis días de ayuno, Judas pide que se lo perdone y promete decirlo todo. Cuando cavan en el sitio que él señala, se descubren las tres cruces del Calvario.
   La identificación de la Vera Cruz
   Desgraciadamente, las tres cruces se parecían entre sí ¿Cómo distinguir entonces la Santa Cruz, la de Jesús, de las correspondientes a los Ladrones? Su autenticidad fue revelada por el milagro de un muerto que resucitó a su contacto, o bien de acuerdo con otra leyenda, por la inscripción (titulus) que permanecía fijada a la madera de la Vera Cruz.
    En medio de la alegría general, Judas se convirtió, y en su bautismo cambió su nombre malsonante por el de Ciriaco (Dominicus); y hasta llegó a ser elegido obispo de Jerusalén.
   Por pedido de Santa Helena, emprendió búsquedas complementarias en el Gólgota para encontrar los Santos Clavos, que aparecieron en la superficie tan brillantes como si fueran de oro.
   Toda esta historia ha sido inventada. No hay texto alguno que haga alusión al descubrimiento de la Vera Cruz antes de 347; ahora bien, Santa Helena murió en Nicomedia  en 327.
2. La reconquista de la Santa Cruz por el emperador Heraclio
   Las aventuras de la Santa Cruz no habían terminado.
   La preciosa reliquia, que Constantino y Helena habían enriquecido con gemas (crux gemmata), fue pillada por el rey de los persas, Cosroes II. El emperador Heraclio la reconquistó en 628 y la devolvió a Jerusalén, sólo en parte, porque uno de los brazos habría quedado en Constantinopla.
   Ese retorno de la Vera Cruz está narrado de dos maneras diferentes.
   Según la primera versión, Heraclio se había propuesto llevar personalmente sobre sus hombros la Cruz reconquistada a la cima del Calvario, y para honrarla creyó que lo mejor era vestirse con sus ornamentos imperiales. Pero cuando quiso levantar la Cruz le resultó imposible conseguirlo. El patriarca Zacarías le explicó la causa de ese prodigio: puesto que Cristo había transportado su cruz con humildad, era conveniente que un emperador cristiano hiciese otro tanto. Una vez despojado de sus ornamentos, en camisa y con los pies descalzos, pudo subir la Cruz hasta el Gólgota.
   La Leyenda Dorada introdujo una variante en esta anécdota. Heraclio quería hacer una entrada triunfal en Jerusalén; pero al llegar a Jerusalén a caballo, seguido por un brillante cortejo, debió detenerse ante la Puerta Dorada, pues la encontró cerrada. Un ángel le advirtió que debía devolver la Cruz imitando la humildad del Rey Celestial que había entrado por esa puerta montado en un asno.
   Entonces el emperador comenzó a llorar, se descalzó, se quitó sus ropas, e incluso la camisa, y tomando la Cruz del Señor llamó humildemente a la puerta que se abrió y le permitió el paso.
3. La Exaltación de la Santa Cruz
   Estos dos grandes acontecimientos de la Búsqueda y de la Reconquista de la Santa Cruz fueron conmemorados en la liturgia griega y romana.
   La fiesta de la Inventio S. Crucis recuerda el descubrimiento de la Vera Cruz por la emperatriz Helena. En cuanto a la fiesta de la Exaltatio, que tiene el sentido de elevación, de ostención ante los peregrinos, celebraba en su origen la advocación de la basílica constantiniana del Santo Sepulcro, donde se encontraba la Cruz desenterrada por la emperatriz Helena; pero más tarde se aplicó a su devolución por Heraclio, después de su victoria sobre Cosroes.
   Fue el papa Sergio, oriundo de Siria, quien introdujo en Roma a finales del siglo VII esta fiesta jerosolimitana. En el oficio de ese día, el sacerdote hace cuatro elevaciones de la cruz.
   Todos los santuarios de la cristiandad tenían como suprema ambición poseer un trozo de la Vera Cruz que los emperadores de Constantinopla  no dejaron de acuñar. Esas reliquias insignes se guardaban en las staurotecas (del griego stauros: cruz) que generalmente tienen la forma de una cruz de doble travesaño.
   Las más célebres son la del monasterio de la Sainte Croix de Poitiers, donada en 570 a Santa Radegunda por la emperatriz Sofía; las de Monza, en Lombardía y, en Hungría. La más preciosa desde el punto de vista artístico es la stauroteca de Limbourg del Lahn, adornada con magníficos esmaltes alveolados que proceden del botín robado por un caballero alemán en Constantinopla en ocasión de la cuarta Cruzada, en 1204.
Iconografía
   Hemos insistido largamente en el tema de la leyenda y el culto de la Santa Cruz, porque una y otro dieron nacimiento a numerosas realizaciones artísticas del mayor interés, algunas de las cuales, como los frescos de Piero della Francesca en Arezzo, son incomparables obras maestras.
   La mayoría de dichos ciclos, que se inspiran en la Leyenda Dorada, han sido ejecutados para iglesias de la orden de los franciscanos, con frecuencia puestas bajo la advocación de la Santa Cruz (Santa Croce).
          1. Invención e identificación de la Vera Cruz por santa Helena
          2. El emperador Heraclio, en camisa y descalzo, devuelve la Cruz a Jerusalén

   Heraclio generalmente lleva el asta o poste de la Cruz, sin el travesaño.
El culto de la Santa Cruz
   Numerosas Iglesias o abadías de toda la cristiandad estaban bajo la advocación de la Santa Cruz. En Francia, el monasterio fundado por santa Radegunda, en Poitiers. En España y Austria las abadías cistercienses de Santes Creus y de Heiligenkreuz.
Los instrumentos de la Pasión
   La Cruz no es el único objeto de veneración. La devoción de la Edad Media incluyó en el mismo culto a todos los instrumentos de la Pasión que agrupó en una especie de trofeo llamado las Armas de Cristo. Se le atribuía un poder mágico, como a la señal de la cruz.
   Este tema esencialmente popular a pesar de su carácter heráldico, suele acompañar el Cristo de la Piedad o a la Misa de san Gregorio, imágenes a las que se vinculaban numerosas indulgencias.
   Los elementos que forman parte de su composición se multiplicaron poco a poco. En el siglo XIII estaban reducidos a seis: la corona de espinas, la columna y las varas de la Flagelación, la cruz, los clavos, la esponja y la lanza de la transfixión.
   En el siglo XV el jeroglífico se complicó. Se agregaron las treinta monedas de Judas alineadas o cayendo en cascada de una bolsa invertida, la linterna de Malco y su oreja pegada al machete de San Pedro, el gallo de la Negación (gallus cantans), una cabeza que escupe (sputum infacie Christi), la mano que abofeteó a Cristo, la columna de la Flagelación, el aguamanil y la jofaina  del Lavatorio, las manos de Pilato, el velo de la Verónica, la túnica sin costuras y los dados que tuvieron para echarla a suertes, el martillo que hundió los clavos, la escalera del Descendimiento de la cruz.
   Cuando estos «Instrumentos» no están ordenados en una panoplia son transportados por ángeles que tienen el papel de tenantes de escudo de armas. En Solesmes, el ángel que lleva la bolsa de Judas, enjuga una lágrima en la comisura del ojo.
   Los ángeles presentando los Instrumentos de la Pasión suelen estar representados en los timpanos de las portadas de las catedrales, en la escena del Juicio Final.
Las cinco llagas
   Otra devoción también vinculada con la Crucifixión es la de las cinco Llagas o heridas. Se desarrolló en el siglo XV a causa de las indulgencias que atribuyó el papado a las oraciones en memoria de las cinco Llagas de Cristo que protegían contra la «muerte ruin», es decir, la muerte súbita, sin confesión, particularmente temida en tiempos de peste.
   Las procesiones expiatorias de los flagelantes se acompañaban con este refrán:
          Jhesus, par tes cinq rouges playes 
          De mort soudaine nous delayes.
          (Jesús, por tus cinco rojas llagas / Nos sustraes de la muerte súbita.)
   Esta devoción concordaría mejor con la antigua iconografía del Crucifijo, donde los pies de Cristo están separados, que con la nueva, donde los pies están superpuestos y agujereados con un solo clavo.
   En las xilografías coloreadas del siglo XV se encuentran tres formas de representar este motivo que pertenece casi exclusivamente a la imaginería popular.
     Las cinco Llagas tienen la forma de cortes horizontales de los que caen gotas de sangre y de donde emanan rayos de luz.
     Un corazón atravesado por una lanza y aplicado sobre una cruz está flanqueada por cuatro miembros cortados: dos manos y dos pies agujereados por clavos. El conjunto forma un trofeo de la Crucifixión.
     Las cinco Llagas están simbolizadas por cinco cruces sobre la mesa del altar, imagen del cuerpo de Cristo de acuerdo con la fórmula ritual del Pontifical.
   Con frecuencia los artistas se limitan a representar la herida del costado en tamaño real, que llevan dos ángeles en un cáliz.
   Además, la devoción a las cinco llagas se expresa alegóricamente mediante la representación de la Fuente de Vida, llena con la sangre de Cristo, que purifica las almas y cura los cuerpos. Esta Fuente de Remisión, asimilada a la Piscina probática de la Biblia, tiene cinco orificios que corresponden a las cinco Llagas del Redentor Crucificado.
   En la época de la Contrarreforma, un carmelita descalzo, José de Santa Bárbara, publicó en Amberes, en 1666, un tratado místico titulado Het Gheestelijk Kaertspel (El juego de cartas espiritual), donde el cinco de corazones está representado por cinco corazones dispuestos en tresbolillo alrededor de la Cruz, y en los cuales se inscriben las llagas de las manos, el costado y los pies (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte las Fiestas en honor a la Exaltación de la Santa Cruz y Nuestra Madre y Señora de la Piedad, en Albaida del Aljarafe (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Albaida del Aljarafe (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

jueves, 10 de septiembre de 2026

La pintura "San Nicolás de Tolentino", anónima, en el Convento de San José del Carmen "Las Teresas"

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "San Nicolás de Tolentino", anónima, en el Convento de San José del Carmen "Las Teresas", de Sevilla.   
     Hoy, 10 de septiembre, en Tolentino, lugar del Piceno, actual región de Las Marcas, también, en Italia, San Nicolás, presbítero, religioso de la Orden de Ermitaños de San Agustín, el cual, fraile de rigurosa penitencia y oración asidua, severo consigo y comprensivo con los demás, se autoimponía muchas veces la penitencia de otros (1305) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte la pintura "San Nicolás de Tolentino", anónima, en el Convento de San José del Carmen "Las Teresas", de Sevilla.
    El Convento de San José del Carmen (Las Teresas), se encuentra en la calle Santa Teresa, 5; en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
      En el Convento de Madre de Dios encontramos esta pintura al óleo anónima sevillana de 0,25 x 0,21 mts., realizada en la segunda mitad del siglo XVIII, en estilo barroco, en la que el santo con el hábito de los agustinos se representa de pie recortado sobre un fondo de paisaje, con la mano derecha bendiciendo y llevando en su mano izquierda la bandeja con la perdiz, alusiva a la leyenda que se le atribuye donde se cuenta que estando enfermo le ofrecieron para comer unas perdices. El santo que nunca comía carne las bendijo y éstas alzaron el vuelo.
     El marco es de formato rectangular, rodeado por una especie de cordón retorcido que se abre mostrando un contario. Alrededor de este una profusa decoración formada por roleos vegetales y mazos de flores a ambos lados y en el copete superior, mientras que en la parte inferior se decora con una venera de la que cuelgan flores (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Nicolás de Tolentino, presbítero;
LEYENDA
   Predicador y taumaturgo de la orden de los ermitaños de san Agustín, nació en Las Marcas, cerca de Ancona, en 1249 y falleció en 1305.
   En su bautismo recibió el nombre «Nicolás» porque sus parientes habían im­plorado su nacimiento ante la tumba de san Nicolás, en Bari.
   Cuando iba a la iglesia por las noches lo guiaba una estrella, de ahí que se lo represente con una estrella que brilla sobre su pecho. 
     Mientras estaba enfermo habría recibido un pan milagroso de manos de la Virgen. Él, a su vez, curaba a los enfermos con panes que él mismo bendecía. Y metamorfoseó pan en rosas.
   Su milagro más popular es la resurrección de tres perdices asadas. Nunca comía carne, como estaba debilitado por la enfermedad, los monjes de su convento quisieron reconfortarlo con un paté de perdigones, y éstos, asados y todo, escaparon volando.
   Una noche se le apareció un fantasma que le pidió que dijera misa por los muertos; como el santo vacilaba, le mostró las almas gemebundas que imploraban su compasión. Dijo la misa solicitada, y a la noche siguiente las al­mas liberadas entraron en su celda para darle las gracias.
   En España se contaba que durante la peste de 1602 Cristo se había des­prendido de un crucifijo para abrazar la imagen de san Nicolás.
CULTO
   Canonizado en 1445, en 1505 fue elegido por Margarita de Austria, quien lo prefirió a san Filiberto, como patrón de la capilla funeral de Brou les Bourg en Bresse, porque su marido, Filiberto el Bello, duque de Saboya, inhumado en dicha iglesia, había muerto el día de su fiesta.
   Como san Sebastián y san Roque, pertenecía a la categoría de los santos antipestosos. Se lo invocaba contra la peste y también contra la fiebre.
   Para curar a los enfermos o aliviar a las mujeres en trabajo de parto, en los conventos se distribuía el Pan de san Nicolás que había que comer mojado en un vaso de agua.
   Hundido en el mar, dicho pan calmaba las tempestades; arrojado al fuego, apagaba los incendios.
   San Nicolás también era el patrón de los agonizantes y de las almas del Purgatorio.
ICONOGRAFÍA
   Está vestido con un hábito negro de la orden agustina, constelado de estrellas, que ajusta con un cinturón de cuero. Una estrella brilla sobre su pecho y en la mano tiene un crucifijo florecido de lirios.
   Está caracterizado, además, por un cesto de pequeños panes que lleva un ángel en una bandeja, de la cual escapan perdigones asados que acaban de resucitar.
   En el cielo, aparece un cometa entre su lugar de nacimiento y Tolentino. Como san Judas, también tiene como atributo las almas del Purgatorio que le ruegan entre las llamas (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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