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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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sábado, 11 de octubre de 2025

Procesiones de hoy, sábado 11 de octubre

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, sábado 11 de octubre, en Sevilla.      
     Hoy, sábado 11 de octubre, continúa el ciclo de las Glorias de Sevilla procesionando la Hermandad de Montemayor.  

     Hdad. de Montemayor: La Real Hermandad Sevillana de Nuestra Señora de Montemayor; es ésta una corporación fundada en 1956, con sede canónica en la iglesia parroquial de San Juan Bautista (vulgo de "La Palma"), siendo su imagen titular Nuestra Señora de Montemayor, obra de Francisco Buiza en 1956.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de Montemayor: No tiene.

       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, sábado 14 de octubre, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

sábado, 12 de julio de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Castillo de Martín Alonso, Museo de Ulía, Ermita de Nuestro Padre Jesús, Ermita de San Sebastián, Ermita de San José, Ermita de la Vera Cruz, Manchón de los Navarros, Cerro de la Alcoba, y Castillo de Dos Hermanas) de la localidad de Montemayor, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Castillo de Martín Alonso, Museo de Ulía, Ermita de Nuestro Padre Jesús, Ermita de San Sebastián, Ermita de San José, Ermita de la Vera Cruz, Manchón de los Navarros, Cerro de la Alcoba, y Castillo de Dos Hermanas) de la localidad de Montalbán de Córdoba, en la provincia de Córdoba.
     Es Montemayor un típico pueblo fortaleza, cuyo caserío se escalona en las laderas del cerro cuya cúspide comparten en convivencia de siglos el castillo y la parroquia mayor, notables monumentos que a su interés artístico unen su buena conservación. Pero la actual población de origen medieval tiene raíces más remotas, ya que aquí se alzó la antigua Ulía romana, como se encargan de demostrar los hallazgos arqueológicos.
     Villa situada al sur de la provincia, en la carretera N-331.
     Distancia a Córdoba: 32 Km.
     Altitud: 392 m.
     Extensión: 57,3 Km2
     Habitantes: 3.936.
     Gentilicio: Montemayorenses.
     Mancomunidad: Campiña Sur
     La actual población de Montemayor surge a partir de 1340, al trasladar a este lugar Martín Alfonso de Córdoba a los pobladores del cercano castillo de Dos Hermanas, para así mejorar la defensa del territorio que había conquistado Fernando III un siglo antes. La fundación de Montemayor comenzó con la construcción del castillo, en cuyo entorno se fue formando la población. Durante la Edad Moderna, el señorío de Montemayor estuvo sometido al dominio de los condes de Alcaudete, y más tarde fue incorporado a la Casa de Oropesa (Diputación Provincial de Córdoba).
     Conquistada esta parte de la Campiña entre 1240 y 1241, el verdadero desarrollo de la villa de Montemayor va unido a la casa nobiliaria que le da nombre, del linaje de los Fernández de Córdoba, al que la Corona dará posesión de estos pagos en la persona de Alfonso Fernández de Córdoba. Estas tierras pasaron en 1327, en calidad de mayorazgo, a su segundo hijo, Martín Alfonso, quien fundará la villa en 1340. La vinculación de este señorío con el conde de Cabra significó la enemistad con la Casa de Aguilar. En 1529 se incorporó al señorío de Alcaudete y más tarde a la Casa de Oropesa y de Alba (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).

      
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.-

    La construcción original de esta iglesia se remonta al siglo XVI, si bien experimentó una gran transformación durante el siglo XVIII, al añadírsele algunas capillas. En la actualidad se encuentra cerrada por obras de restauración. El retablo mayor es obra de Pedro Freile de Guevara, realizado entre 1631 y 1651. Es un conjunto escultórico, cuya estructura se extiende también por los lados del presbiterio, con relieves de los Evangelistas y los Padres de la Iglesia. En el banco se disponen relieves de la Última Cena y la Oración en el huerto y los pedestales de las co­lumnas se adornan con figuras de apóstoles y arcángeles. Es reseñable el relieve de la Asunción de la Virgen que ocupa el ático. En el siglo XVIII se modificó el  manifestador, habiéndose relacionado esta intervención con el maestro Gaspar­ Lorenzo de los Cobos.
     Las bóvedas baídas del crucero y cabecera de las naves laterales, de diseño emparentado con Hernán Ruiz II, se terminaron a fines de la década de 1580. La cabecera de la izquierda es de los Duques de Frías y tiene un  retablo de madera, realizado en 1735 por Gaspar Lorenzo de los Cobos, enmarcado con decoración de yeserías. Las pinturas son aprovechadas de otra obra más antigua. A la izquierda se abre la capilla del Carmen, que guarda un tapiz del XVI con Cristo atado a la columna.
     De las capillas abiertas a este lado la más importante está dedicada a la Inmaculada, talla documentada de Bernardo de Mora, realizada en 1692. Tiene retablo del XVIII, profusamente ornado con figuras de ángeles, y camarín, decorado con relieves de los Padres de la Iglesia. A la derecha hay una reja reciente, que cierra una antigua capilla donde hoy está el tesoro. Del ajuar cabe destacar dos cruces parroquiales del XVI, un cáliz de Pedro Sánchez de Luque, del XVII, y varias piezas de Damián de Castro, de 1769 a 1777, en especial el frontal de plata con la Asunción. La capilla bautismal conserva la pila renacentista de 1529, de fino diseño y pieza única en la provincia.
     La cabecera de la nave derecha se prolongó en 1719 con la Capilla del Sagrario, debida a Gaspar Lorenzo de los Cobos. Se compone de dos espacios, decorados con yeserías polícromas que enmarcan angelotes y lienzos con la Imposición de la casulla a San Ildefonso y los cuatro arcángeles. En el primer ambiente hay un pequeño retablo con imagen de talla de la Virgen del Rosario, de hacia 1750. En el espacio principal está el retablo salomónico, con una imagen de Cristo Crucificado. A la derecha se ve una talla menor que el natural del Cristo de las Injurias, granadina del siglo XVIII. Hay otra capilla, dedicada al Santo Cristo de la Columna, con retablo fechado en 1758 e imaginería popular. De ésta se pasa a la de San José, habilitada como sacristía, con bóveda de casetones y retablo de estuco de hacia 1610. La imagen de San José es popular, del siglo XVIII (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción se localiza entre el Castillo de los duques de Frías y la Plaza de la Constitución. Su traza, de iglesia de tres naves, divididas en cuatro tramos más crucero y separadas por arcos apuntados sobre columnas de piedra con capiteles de acarreo de época romana, responde a las características de los estilos gótico mudéjar y renacentista de fines del siglo XVI, período al que responde este núcleo original y a la que se le añadirán nuevas capillas, fundamentalmente en el siglo XVIII. La nave central cubre cada uno de sus cuatro tramos con dos bóvedas de medio cañón con lunetos reforzada con arcos fajones. Esta cubierta se levanta sobre una cornisa dispuesta horizontalmente sobre la zona superior de los muros. Las naves laterales se cubren con bóvedas de arista entre dobles arcos fajones apoyados sobre pinjantes de formas geométricas. En la cabecera de la nave del Evangelio, se encuentra el retablo de los condes de Alcaudete y duques de Frías, señores de Montemayor. En él se combina la decoración de yeserías con la retablística, pintura y escultura. En la hornacina inferior se alberga la imagen de la Virgen de Gracia y en la zona superior, una tabla flamenca del siglo XV que representa a la Virgen con el Niño. Las capillas que se abren en esta nave son la de las Animas, en la cabecera y en el muro perimetral, la del Sagrado Corazón, la de la Plata, la de la Inmaculada Concepción y la Bautismal en el primer, tercer y cuarto tramo de la misma. En la nave de la Epístola se abre, en la cabecera, la capilla del Sagrario compuesta de dos espacios de planta cuadrada dispuestos en eje. El primero o antecámara se cubre con bóveda de arista y el segundo con bóveda semiesférica sobre pechinas, destacando en ellos la exuberante decoración de yeserías, en la que sobresalen los motivos vegetales, guirnaldas de rocalla y cabezas de ángeles entre otros. En el muro perimetral de la misma nave se abren la capilla de San Andrés, actual sacristía, de planta cuadrada cubierta de cúpula sobre pechinas, cuya fábrica responde a los postulados manieristas, y la de San Antonio, o del Cristo de la Columna, con planta cuadrada cubierta con media naranja sobre pechinas decoradas con yeserías. Bajo el coro se ubica el Museo Arqueológico de Ulía. Este ocupa una pequeña sala, que fue osario durante siglos, y un antiguo aljibe colateral. El acceso a su interior se realiza a través de un vano apuntado recercado de ladrillo visto, situado a los pies de la iglesia. El crucero está cubierto con tres bóvedas baídas muy planas, realizadas en sillería y decoradas con motivos platerescos que alternan con otros de rasgos manieristas. La bóveda central formada por cuatro anillos concéntricos, se remata con linterna de cupulín acasetonado y se apoya sobre cuatro arcos torales de medio punto que descansan sobre pilares fasciculados. El presbiterio es de planta rectangular y cabecera plana, se cubre con bóveda de medio cañón decorada con casetones de motivos florales. Los muros que conforman las fachadas están construidos de sillería y contrafuertes en los ángulos rematados por gárgolas góticas. El acceso al interior de la iglesia se realiza a través de dos portadas situadas a la altura del segundo tramo de las naves de la Epístola y del Evangelio. El acceso a la nave del Evangelio se realiza a través de una escalinata de mármol, de traza curva que salva el desnivel existente entre la plaza de la Constitución y la cota interior del templo. La portada está labrada en piedra y piezas de mármol rojo y negro. Presenta un vano de medio punto con ménsula de hojarasca en la clave y puntas de diamante en las enjutas, flanqueado por pilastras toscanas sobre pedestal que sustentan un friso de placas rectangulares, sobre el que se asienta un frontón curvo y partido rematado con pináculos, en cuyo centro se sitúa una hornacina avenerada que alberga en su interior la imagen policromada de la Inmaculada Concepción.  La portada que da acceso a través de la nave de la Epístola va precedida por un pequeño pórtico. Está formada por un vano de medio punto flanqueado por pilastras en los laterales. La torre se encuentra situada a los pies de la nave del Evangelio. Tiene planta cuadrada y un alzado de tres cuerpos con remate superior. Los dos primeros cuerpos están construidos en ladrillo visto siendo el tercero o cuerpo de campanas de sillería, en cuyos frentes se abren vanos de medio punto flanqueados por medallones con representaciones de los apóstoles y decorados con roleos. En la zona superior muestra una cornisa labrada en piedra caliza. El remate, también construido en ladrillo, se compone de un volumen octogonal con vanos de medio punto en cuatro de sus frentes y su composición ochavada se adapta al cuadrado del cuerpo de campanas mediante cuatro arbotantes colocados en diagonal. Termina con una cubierta bulbiforme con pilarillos y pináculos en los ángulos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Castillo de Martín Alonso.-
     Entre los puntos de interés cabe señalar también el Castillo de Martín Alonso, de primera mitad del XV, que pasó en el XIX a los duques de Frías (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     El castillo de Montemayor se eleva, rodeado de verdes y frondosas arboledas, en lo más alto de la villa del mismo nombre, en la provincia de Córdoba. Constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar de la provincia de Córdoba. 
     Tres grandes torres, conocidas como torre Mocha, carente de almenas, torre del Homenaje y torre de las Palomas, configuran un recinto triangular centrado por el patio de armas con sus cuerpos de arquerías. Estas tres torres se elevan con sus prismáticos volúmenes, aunque ninguna lo hace tanto como la del Homenaje, en cuya parte superior hay cuatro garitas, una en cada esquina. También a gran altura presenta pares de ventanas con arcos de herradura de bajo alfiz.
     Se encuentra en magnífico estado de conservación. Es de propiedad privada, de los duques de Frías.
     La población actual de Montemayor surgió cuando, a partir del año 1340, Martín Alonso de Córdoba trasladó a éste lugar a los pobladores del cercano castillo de Dos Hermanas, para mejorar así la defensa del territorio que un siglo antes conquistara Fernando III. Martín Alonso de Córdoba destruyó parcialmente la antigua fortaleza musulmana de Dos Hermanas para aprovechar sus materiales en la construcción de lo que posteriormente sería el castillo de Montemayor. 
     Así pues, la fundación de Montemayor comenzó con la construcción de su castillo, a cuyo alrededor se fue asentando la población.
     Durante la Edad Media fue señorío de Montemayor, y estuvo sometido al dominio de los condes de Alcaudete, y más tarde al de la Casa de Oropesa.
     Dicho castillo albergó entre sus muros uno de los mejores archivos históricos de la nobleza española, que trajo el último duque de Frías, don José Fernández de Velasco y Sforzza, fallecido en 1986. Tras su muerte, el legado documental fue trasladado al Archivo Histórico Nacional. Su viuda, también fallecida, doña María Silva de Azlor y Aragón, hizo mejoras en este recinto, muy logradas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En la parte alta de la villa, se encuentra el castillo residencia de los Duques de Frías, propiedad privada no visitable.
     Inició su construcción hacia 1340 Martín Alfonso de Córdoba, como núcleo fundacional de la nueva población, y fue objeto de sucesivas ampliaciones y reformas, que le dan su aspecto actual: consta de tres torres de disposición triangular en torno al patio de armas, que llevan por nombres Mocha, de las Palomas y del Homenaje, que es la mayor y más vistosa (Diputación provincial de Córdoba).

Museo de Ulía.-
     El Museo de Ulía, situado desde 1976 bajo el coro de la parroquia, que guarda notables restos romanos (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      En la actualidad este museo se encuentra en la Casa de Cultura de Montemayor, en su planta baja, un edificio construido a mediados del siglo XX, cuyos usos han variado a lo largo del tiempo. En este espacio se situaron anteriormente unas escuelas de primaria y más recientemente un Hogar del Pensionista.       
     En el museo se expone una importante colección arqueológica procedente, en su gran mayoría, de donaciones particulares. La mayoría de los restos han aparecido en el pueblo y su entorno más inmediato.       
     Montemayor se identifica tradicionalmente con la ciudad iberorromana de Vlia, un opidum ibérico que durante la ocupación romana juega un papel importante al convertirse en varias ocasiones en refugio inexpugnable en conflictos y enfrentamientos. De hecho Vlia es citada por numerosas fuentes de la antigüedad (Aulo Hircio, De Bellum Alexandrinum, De Bello Civile, Plinio o Estrabón) (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Las nuevas instalaciones del Museo Arqueológico de Ulía se ubican en la planta baja de la actual Casa de la Cultura de Montemayor, un edificio construido a mediados del siglo XX, cuyos usos han variado a lo largo del tiempo.
     En el espacio ocupado por el actual museo se situaron anteriormente unas escuelas de primaria y más recientemente un Hogar del Pensionista.
     En el museo se expone una importante colección arqueológica procedente, en su gran mayoría, de donaciones particulares desinteresadas. La mayoría de los restos han aparecido en el pueblo de Montemayor y su entorno más inmediato, por lo que son la muestra de la grandeza que este pueblo tuvo en la antigüedad.
     Montemayor se identifica tradicionalmente con la ciudad iberorromana de Ulía, una importante ciudad ibérica amurallada (opidum) que durante la ocupación romana juega un papel importante al convertirse en varias ocasiones enrefugio inexpugnable en conflictos y enfrentamientos. De hecho Ulíia es citada por numerosas fuentes de la antigüedad (Aulo Hircio, De Bellum Alexandrinum, De Bello Civile, Plinio o Estrabón).
     Entre los enfrentamientos destaca el episodio que tiene como escenario la Guerra Civil entre César y los hijos de Pompeyo, en el que César libera a Ulía, su fiel aliada, del férreo sitio al que la estaba sometiendo Cneo Pompeyo.
     El Museo cuenta con dos salas expositivas, dedicadas fundamentalmente a la Antigüedad.
     SALA I: En la Sala I se muestra una evolución histórica desde la Prehistoria hasta la fundación del municipio romano. Entre los restos prehistóricos encontramos una pequeña muestra de material lítico, desde los utensilios más antiguos, como cantos y lascas trabajadas, hasta otros más perfeccionados y recientes, como las puntas de flecha de sílex. También se exponen diversos materiales del Bronce Final, como hachas y puntas de flecha. De época ibérica encontramos una de las piezas más excepcionales, una cabeza de caballo de una gran belleza plástica. De esta época aparecen en las paredes del pueblo una gran cantidad de material cerámico, quizá prueba deese opidum que debía ubicarse debajo del actual municipio. Durante la República romana tienen lugar los enfrentamientos bélicos a las puertas de la propia ciudad y prueba de ello son los restos aparecidos, como bolaños de piedra, proyectiles de plomo que se lanzaban con hondas y algunos restos de armamento, como las puntas de hierro de las lanzas romanas opillum. Para facilitar la comprensión del acontecimiento bélico, concretamente el asedio que sufrió la ciudad, se ha elaborado una maqueta didáctica que muestra la variada maquinaria bélica empleada por los romanos para asediar una ciudad.
     Igualmente destacan los conjuntos escultóricos propios de las ciuades romanas, destacando el retrato de un personaje de la familia Julio-Claudia.
     SALA II: La sala II se centra en el mundo rural, dedicando un apartado especial a la economía y el mundo funerario. Los materiales recuperados proceden de dos yacimientos muy cercanos al pueblo: El Cañuelo y La Zargadilla, y evidencian lo que pudo ser la ubicación de villas suburbanas de propietarios muy ricos. La suntuosidad de estas villas se pone de manifiesto por la gran cantidad de mármoles, estucos, mosaicos y esculturas aparecidas en ellas en forma de hallazgo casual. Sus ricos materiales nos hablan de un esplendor inusitado, y de familias muy poderosas. Para recrear el ambiente de una villa de lujo, se ha decorado una de las paredes de la sala con una reproducción de la pintura de la Villa de los Misterios, de Pompeya (Nápoles). Y para ayudar a comprender que era realmente una villa se ha confeccionado una maqueta que representa una villa idealizada con sus distintas partes, basada en la Villa de Boscoreale de Pompeya (Nápoles). En la sala, podemos contemplar una buena representación de delicadas esculturas, como la Venus de Montemayor o el León de la Zargadilla, probablemente piezas de importación.
Horario de Visita: 
Lunes y Martes: de 09:00 a 14:00 horas.
Miércoles a Viernes: de 09:00 a 14:00 h. y de 17:00 a 20:00 horas.
Sábados: de 09:00 a 14:00 horas.
Información y contacto:
Teléfono: +34 957 384 582
museoulia@montemayor.es (Diputación provincial de Córdoba).

Ermita de Nuestro Padre Jesús.-
     La Ermita de Nuestro Padre Jesús tiene retablo de 1771, con imagen del titular, realizada en 1940 por Martínez Cerrillo (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      De una sola nave dividida en dos tramos más la cabecera, presenta planta rectangular con una amplia sacristía en el muro del Evangelio. La nave está decorada con una amplia cornisa decorada con ménsulas. Aquélla se prolonga hasta las pilastras que soportan el arco toral que da paso al presbiterio. Las cubiertas son de arista en la nave y una media naranja en el presbiterio que descansa sobre pechinas. Al exterior, la ermita aparece completamente encalada destacando su portada. Ésta es de arco rebajado enmarcada en una especie de alfiz resaltado que termina en una sencilla cornisa. Sobre ella aparece un azulejo que representa la titular del templo que se cubre con tejaroz. Remata todo el conjunto una especie de espadaña con un vano de medio punto que cobija a una campana y remata en frontón triangular. La cubierta del cuerpo de la iglesia es a dos aguas, mientras en el presbiterio es a cuatro.
     En la ermita radican dos hermandades penitenciales de Semana Santa: la Hermandad de Nuestro Padre Jesús y María Santísima de la Soledad y la del Santo Entierro, remontándose la primera a 1640 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de San Sebastián.-
     Inserta dentro del caserío, resalta la fachada encalada. La portada es de medio punto inscrito en un sencillo resalte formado por pilastras muy planas que descansan en un plinto. El conjunto se remata por una cornisa de poco vuelo. En el lado derecho del tejado a dos aguas, se levanta una sencilla espadaña de ladrillo que cobija a la campana y se remata por una cruz de cerrajería.
     Es una de las ermitas más antiguas de la población, si bien ha sido reformada totalmente, habiéndosele colocado un nuevo tejado recientemente. El día 20 de enero, festividad del patrón, se celebra misa solemne y a continuación delante de la ermita, en la pequeña plazuela que ésta forma, se celebra una candelaria con asistencia de los vecinos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de San José.-
     Presenta planta rectangular de tres tramos, los dos primeros presentan bóvedas de arista que apoyan en pinjantes a la altura de la cornisa. El tramo que ocupa el presbiterio se cubre con una bóveda de media naranja sobre pechinas, decoradas con pinturas murales que representan rocallas muy esquemáticas que albergan temas marianos y rodeadas con motivos vegetales. En el exterior, precede a la portada un pórtico formado por medo punto inscrito en un alfiz, su intradós se decora con pinjantes. En la parte superior se abre un óculo en el triángulo que forma el tejado a dos aguas.
     La ermita se levanta extramuros de la población. Es una de las más antiguas de la población, mandándola edificar en 1697 Don Pedro de la Mata y Luque. El 15 de mayo, festividad de San Isidro Labrador se celebra romería, llevando al Santo en procesión hasta la parroquia y de ahí al lugar conocido como los "eucaliptos" donde se preparan los típicos peroles (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de la Vera Cruz.-
     La Ermita de la Vera Cruz, con imágenes de la Virgen de la Candelaria, el Crucificado, Cristo atado a la columna y San José, cercanas a la estética barroca sevillana (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      Integrada en el casco urbano, es un sencillo edificio de una sola nave y presbiterio, separado de ella por un arco toral. 
     Rodea toda la nave una ancha cornisa que se abre en el lado de la epístola para albergar una hornacina. Las cubiertas han sido totalmente reformadas si bien el presbiterio conserva la media naranja sobre pechinas, decoradas con pinturas. 
     Al exterior destaca la fachada donde sobresale la portada formada por un vano de medio punto flanqueado por pilastras muy planas que soportan un entablamento con frontón. Éste se rompe en el vértice superior para albergar una hornacina. 
     En los ángulos del mismo aparecen unos pedestales a modo de pináculos.
     Recibe culto, además del Cristo de la Veracruz, conocido popularmente por "el amarrao", la Virgen de la Candelaria. Ésta procesiona junto a aquél vestida de pasión, el jueves santo. En los días que anteceden a la fiesta de la Candelaria se van recogiendo de las casas todo lo que se tenga sin servicio para alimentar el fuego. Los jóvenes recogen en el campo ramas y troncos de árboles y los depositan en la puerta de la ermita. La noche anterior a la fiesta se prende fuego a estas maderas, muebles y troncos formando una gran hoguera. El día siguiente sale en procesión la imagen acompañada de San José. En la ermita existe una Hermandad con más de 400 hermanos que se remonta al siglo XVI (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Manchón de los Navarros.-
     Situado a unos once kilómetros del municipio, este paraje se encuentra dentro de un entorno de la tipología de Monumento Natural de Carácter Biótico, ya que es un espacio cuya singularidad, valoración social, reconocimiento o interés más patente proviene de sus características biológicas, como árboles centenarios, históricos o monumentales, colonias de aves o zonas de refugio de determinadas especies (Diputación provincial de Córdoba).

Cerro de la Alcoba.-
     Espacio natural donde se localizó una necrópolis de época íbera. De aquí precisamente proceden fabulosos ejemplares de la época que hoy pueden encontrarse en el Museo de Ulia, como un hacha de bronce, fíbulas, la cabeza de caballo, trozos de cerámicas, así como trocitos de piedras de sílex. También se hallaron algunos restos humanos.
     En el pasado, este cerro se caracterizó por servir de cantera para la extracción de material para la construcción de caminos y carreteras.
     Hoy en día, el Cerro de la Alcoba ha sido reforestado con múltiples especies forestales y arbóreas, lo que ha hecho que devenga en un precioso paraje natural con gran valor geológico y paisajístico, siendo un entorno propicio para la práctica de senderismo, y otras actividades como motocross, bicicleta, atletismo o carreras de galgos.
     El Ayuntamiento de Montemayor organiza todos los años múltiples actividades en este paraje como la acampada nocturna (Diputación provincial de Córdoba).

Castillo de Dos Hermanas.-
       Antes de describir los restos hoy visibles de esta fortaleza es preciso considerar que entre los restos del Castillo de Dos Hermanas abundan las cerámicas protohistóricas y antiguas, ya que, además de una vasta fortificación medieval, fue éste un importante asentamiento orientalizante, ibérico y romano que también ha proporcionado restos numismáticos, fíbulas de la Edad de Hierro, una necrópolis visigoda y una inscripción votiva de varios ciudadanos del municipio romano de Ulía. Las cerámicas ibéricas, como en Ategua, se hallan empotradas en los muros, es decir, que los restos ibéricos sirvieron para la construcción de la obra medieval. Según Bernier et alii, tal vez existiese en época ibérica un recinto amurallado en el lugar, que habría sido transformado y servido de cabeza al gran latifundio medieval de Los Córdoba.
     A la vista de cimientos y torreones, este castillo probablemente fue, según algunos autores, de planta rectangular, con torres en las esquinas y patio de armas en el centro, como otros castillos de influjo musulmán. La excavación de 1999 puso en evidencia que la fortaleza contaba con tres grandes torreones, y en cada esquina otros cuatro salientes.
     Según M. Valverde y F. Toledo, este castillo es de planta cuadrangular de 42 por 40 metros, con una torre en el ángulo este, de base cuadrada y de 6 metros de lado, siendo maciza desde su base hasta el nivel del terreno, reduciéndose a continuación para formar la cavidad que alojaba las escaleras que conducirían a una cámara en la parte superior, hoy desmochada. Desde la base descubierta tiene una altura de 14 metros. En el extremo Suroeste debió de poseer otra torre de menores dimensiones, desde la cual, y junto a las saeteras de la torre del homenaje, batiría este flanco y apoyaría a la que existe a mitad del muro Suroeste.
     En la parte norte existen restos de una torre muy arruinada, como todo el castillo. Del muro este, incompleto, parte una cimentación que va a dividir en dos el castillo, uniéndose a un resto de fábrica que aún se eleva, en cuyo centro se ve un arco rebajado formado con dovelas desiguales en cuanto a su anchura; tiene una altura de 0"40 metros con una luz de 2 metros y ancho de 0"75, que sin duda sirvió de entrada a unas dependencias instaladas en la parte Noroeste, pudiendo tratarse de almacenes de víveres o de armas, o bien de ciertos alojamientos elementales, aunque para P. Moyano es el arco de entrada al castillo. En cualquier caso, como indica este autor, es un arco magnífico por lo bien construido, y hasta se puede distinguir el corte de alguna de las habitaciones laterales.
     En la intersección de estos dos muros descritos del lado Este debió existir una torre, gemela a la opuesta del muro Oeste, e igual obra en el ángulo norte, suposición fundada en la analogía de las construcciones árabes, como ocurre en el castillo de Bujalance, cuyas torres tienen medidas exactas o muy aproximadas.
     La fábrica de la torre del homenaje es de mampostería careada y los ripios rellenos con tejotes de barro, mientras que en los intersticios de los sillarejos se colocaron lajas a tizón. En la parte baja y en las esquinas hay sillares de grandes proporciones, posiblemente pertenecientes a los restos de una villa allí existente o a los de una construcción de época anterior. Por su parte, los restos del torreón que se ubica al norte están realizados con fábrica de sillería en su mayor parte, con sillarejos en las aristas y, a trechos, lajas para nivelación de la obra. Se observa, pues, una construcción diferencial en cuanto a los materiales empleados en la torre del homenaje, de más calidad, y las restantes, "más rudimentarios y deleznables" en palabras de P. Moyano. Igual ocurre con el material de los restos de obra divisoria, donde se conserva el arco, ya que es de mampostería y sillares intercalados y lajas sin orden, dando la impresión de que se trata de un material de acarreo que se iba colocando conforme llegaba. Eso explica la discordancia de sillares, sillarejos, mampuestos, lajas de piedra, tejolotes de barro y cerámica intercalados con el mortero de cal correspondiente.
     En el patio de la parte norte existen restos de dos muros formando ángulo, posiblemente pertenecientes a la cisterna o aljibe del recinto. La excavación del año 1999 puso en evidencia la existencia de desagües y, como se pudo comprobar, la curiosa salida de ranas por uno de los caños demuestra efectivamente la existencia de un aljibe central, bajo los escombros.
     En la zona de la entrada al castillo existe una gran y bella antigua fuente construida hacia 1810 por el XV Duque de Frías. 
     Quizás a la presencia de este importante surtidor de agua responda la antiquísima ocupación humana del enclave de Dos Hermanas, incluido el emplazamiento del propio castillo.
     Según el Abad de Rute, los materiales del castillo de Dos Hermanas se emplearon en la construcción del castillo de Montemayor, pero en opinión de P. Moyano eso no es cierto, ya que el castillo de Dos Hermanas siguió en pie y lo que le falta ha sido derruido por el paso del tiempo, estando las piezas que faltan en las orillas del arroyo de la Carchena. 
     También es importante el hecho de que en el yacimiento se encuentren cerámicas posteriores a los Reyes Católicos, pues eso demuestra que la fortaleza siguió estando habitada, posiblemente hasta la construcción del cortijo de Dos Hermanas, en el cual se engloba el castillo actualmente.
     La actual población de Montemayor, cuyos orígenes se remontan a la primera mitad del siglo XIV, estuvo vinculada desde su fundación a una de las ramas del linaje de los Fernández de Córdoba, que adoptará precisamente el nombre de esta localidad para su casa nobiliaria. Esta familia era la propietaria del castillo de Dos Hermanas "concedido por Fernando III a Fernán Núñez de Témez- y de su heredamiento y tierras colindantes "adquiridas por Alfonso Fernández de Córdoba, su tercer hijo y fundador de la Casa de Córdoba-, posesiones todas ellas que, al ser heredadas como mayorazgo en 1327 por Martín Alfonso, segundo hijo del anterior, constituirían el término de Montemayor, al fundarse esta población en 1340. 
     Según A. Franco, fueron causas puramente estratégicas (como la mejor defensa de la frontera y del territorio que rodeaba a Córdoba) las que motivaron el traslado de los pobladores de Dos Hermanas a un lugar próximo, un monte mayor, concedido por Alfonso XI en 1340 a Martín Alfonso dando así lugar al nacimiento del pueblo de Montemayor y de la fortaleza en el cerro que lo dominaba.
     Como indica el sacerdote y cronista del municipio P. Moyano, desde principios del siglo XIV hasta 1912, año en que la finca fue vendida al Conde de la Cortina "que por entonces la explotaba en régimen de arrendamiento- estaría el Castillo de Dos Hermanas en manos de los Fernández de Córdoba, más tarde condes de Alcaudete, condes de Oropesa y duques de Frías. Por Tomás Márquez de Castro sabemos que a finales de la Edad Moderna Dos Hermanas era uno de los diecinueve señoríos cordobeses que habían sido fundados sobre un cortijo. A partir de su traspaso al mencionado Conde de la Cortina y hasta llegar a la actualidad, la finca se disgregará, primero por herencia y después por venta, repartiéndose entre varios propietarios.
     El significado del topónimo Dos Hermanas, nombre castellano entre otros árabes de época inmediata a reconquista, pretende explicarse según las siguientes posibilidades: que existiesen dos cerros próximos de iguales características, que perteneciese a dos hermanas en una determinada época, o que existieran dos castillos próximos con nombres de significado igual o parecido.
      Sobre los orígenes anteriores a su surgimiento, se ha querido identificar a Dos Hermanas con la antigua ciudad romana de Soricaria, pero recientemente J. A. Morena López ha demostrado que esa identificación no es apropiada. Lo cierto es que, como ha demostrado bien este investigador, en la colina donde se asienta este castillo se registra una importante ocupación en el Calcolítico. Se han observado también fragmentos de cerámicas de la Edad del Bronce. Asimismo, es bien conocida la presencia de un asentamiento íbero-turdetano y de otro romano que abarca toda la época imperial (siglos I-IV) a juzgar por las cerámicas que se ven en superficie. Según algunos autores, el castillo de Dos Hermanas fue una de las veintisiete fortalezas entregadas por los musulmanes a Fernando III al reconquistar éste las tierras cordobesas, aunque lo cierto es que no se especifica la fuente. De ser cierto el hecho de que este castillo fue entregado por Fernando III, ello indicaría que ya podía existir en época islámica.
     Entre el 18 de julio y el 1 de agosto de 1999 se llevó a cabo la primera excavación científica en Dos Hermanas desde 1929 (año en que se hicieron algunos trabajos bajo el mecenazgo e interés del Conde de la Cortina). Esa excavación reciente se llevó a cabo en el marco de un campo de trabajo y fue dirigida por los arqueólogos Pedro Marfil y Carmen Romero (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Antigua fortaleza musulmana localizada en el término, a varios kilómetros de la población.
     Aparece, por el contrario, arruinado, entre otras razones por el hecho de que don Martín Alfonso de Córdoba lo destruyó parcialmente aprovechando material de él para la construcción del citado castillo de Montemayor.
     Pese a su ruina aún subsiste su trazado cuadrangular y torres en las esquinas. Recientemente se han realizado en él catas arqueológicas (Diputación provincial de Córdoba).
  
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Castillo de Martín Alonso, Museo de Ulía, Ermita de Nuestro Padre Jesús, Ermita de San Sebastián, Ermita de San José, Ermita de la Vera Cruz, Manchón de los Navarros, Cerro de la Alcoba, y Castillo de Dos Hermanas) de la localidad de Montemayor, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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martes, 23 de julio de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Castillo de Montemayor, Mina del Lápiz, Minas del Cardenillo, y Palacio de Benahavís) de la localidad de Benahavís, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Castillo de Montemayor, Mina del Lápiz, Minas del Cardenillo, y Palacio de Benahavís) de la localidad de Benahavís, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Costa del Sol Occidental
     Superficie: 145 km2
     Altitud: 150 m
     Latitud: 36º 31'  -  Longitud: -5º 02'
     Distancia a Málaga capital: 79'6 km
Datos demográficos
     Población: 9.244
     Gentilicio: Benahavileños
Ayuntamiento
     avenida de Andalucía, 34, 29679
     952855025 - 952855177     www.benahavis.es
     Benahavís es un típico pueblo andaluz de casas blancas y calles recoletas situado en el interior de la Costa del Sol Occidental. El aspecto apacible de la villa contrasta con el dinamismo del resto del municipio, que cuenta con una decena de campos de golf y un club hípico.
     Fundada por los árabes al amparo de una fortaleza del siglo X, Benahavís es hoy una perfecta combinación entre tradición y modernidad. Un pueblo con encanto que ofrece un sinfín de posibilidades como destino turístico de primer nivel.
     En Benahavís no te puedes perder sus monumentos:
     Por su estratégico emplazamiento, el Castillo de Montemayor se convirtió en un importante bastión durante las guerras entre los reinos de taifas de la antigua Al-Ándalus. La fortaleza fue construida en el siglo X y aún conserva parte de sus murallas y la Torre de la Reina, aposentos y un pozo. Este enclave ofrece además unas espléndidas vistas panorámicas de la costa.
     Benahavís también atesora de la época árabe varias torres vigías que formaban un completo sistema defensivo. La torre de la Leonera, que controlaba el acceso al valle del río Guadalmina, junto a las de Alcuzcuz, Tramores y Daidín son algunas de las que perduran en el municipio.
     Aunque se erigió en el siglo XVI, el Palacio de Benahavís presenta una clara inspiración nazarí. Se trata de un edificio con muros de piedra oscura, un hermoso patio porticado y una torre. En la actualidad, este inmueble alberga la sede del Ayuntamiento.
     De la arquitectura religiosa de la villa, la obra más representativa es la iglesia de la Virgen del Rosario. Fundada en el siglo XVIII, fue sometida a diversas reformas a lo largo de la historia. El templo actual es un sencillo edificio de estilo moderno con una única nave (Diputación Provincial de Málaga).
     Con difícil acceso desde la costa, a través de los acantilados y barrancos de las llamadas Angosturas del río Guadalmina, este pequeño pueblo, que combina el carácter típico de las poblaciones de la serra­ nía de Ronda con la moderna infraestructura turística, ha visto multiplicar por diez su población en los últimos años y diseminados por su término se encuentran obras de arquitectura contemporánea que responden a proyectos de gran calidad, así como instalaciones de golf.
     El origen de Benahavís, cuya etimología primitiva, Banu Babix, significa «hijos del Abisinio», se encuentra en el Castillo de Montemayor, levantado a principios del siglo X y protagonista de numerosas y sangrientas batallas. Hay restos de despoblados notables, como Daidín, que conserva su torre, o Tramares, cuya torre aún en ruinas permite conocer la sabia disposición de su cubierta, o la torre de las Campanillas y del Toril, todos ellos declarados Monumento por la Ley del Patrimonio Histórico Español, de 1985.
     En el acceso desde la costa otro núcleo del municipio es Alcuzcuz (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  

Iglesia de Nuestra Señora del Rosario
     Iglesia del siglo XVIII, de una nave con cubier­ta plana de yeso, remata su fachada con perfil cóncavo-convexo. En el interior no se conserva su primitivo patrimonio (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Se trata de una iglesia del siglo dieciocho con una sola nave cuya estructura ha sido sometida a numerosas restauraciones a lo largo de su historia. El edificio fue una de las escuela-capilla que fundó el cardenal Herrera Oria en Málaga.
     El edificio original fue modificado por el Arquitecto Don Antonio Herrezuelo, siendo inaugurado el 19 de junio de 2005. De estilo moderno y sencillo, la nueva iglesia está ubicada en el mismo lugar donde estaba la antigua, que era bastante más pequeña. En la actualidad tiene capacidad para 300 personas sentadas, varios salones parroquiales y una casa para el sacerdote (Diputación Provincial de Málaga).

Castillo de Montemayor

     Castillo de Montemayor se encuentra cerca de la Sierra Palmitera, una de las estribaciones de Sierra Bermeja, en el piedemonte costero de la Serranía de Ronda, con las cumbres del Encinetas (1473 metros sobre el nivel del mar) y el Castillejo de los Negros (1372 metros sobre el nivel del mar).
     Desde el casco urbano de esta localidad se puede llegar hasta la fortaleza, emplazada en su punto más alto a 579 metros sobre el nivel del mar, a través de una ruta señalizada. 
     El abrupto perfil de esta montaña, con una característica forma piramidal, es visible desde grandes distancias, lo cual indica el alto grado de protección del que gozó la fortificación y su emplazamiento preeminente para vigilar amplias extensiones a su alrededor. Se sitúa en la divisoria entre los ríos Guadalmansa al oeste y Guadalmina al Este.
     La ordenación espacial interna de Montemayor se asemeja a la fortaleza de Archidona. Por su proximidad geográfica debió relacionarse con el castillo del Nicio, Estepona y Marbella. Es uno de los castillos más fuertes de la provincia, su elevación y sus elementos defensivos lo hacen casi inexpugnable. Posee un doble recinto de gruesos muros de mampostería con cubos cuadrangulares. Tiene varios aljibes, sobresaliendo el que se encuentra en el interior de una torre dividido en dos compartimentos, rectangular y trapezoidal, uno más elevado que otro con una ventana intermedia que los comunica. Guarda cierta analogía con el del Castillejo del Río de la Miel. Los dos restantes son rectangulares y abovedados. No es frecuente encontrar fragmentos de cerámica, datables entre los siglos X y XIV. Los elementos conservados permiten una reconstrucción de la planta. El exterior está compuesto por lienzos de muro de mampostería reforzados por cubos cuadrangulares, en este conserva las dos puertas, una mayor orientada al este y la segunda al sur. 
     En el interior se aprecian restos de habitáculos. Hay que destacar la desaparición de algunos paños del muro en el recinto externo, así como los cubos que lo soportaban. En el recinto principal se han derrumbado algunos elementos que conectaban con el segundo recinto.
     El castillo tuvo hasta tres recintos amurallados concéntricos, siendo los dos más internos los que mejor se conservan. 
     Las murallas, construidas íntegramente en mampostería, están jalonadas por pequeñas torres prismáticas, a las que se añaden dos que fueron transformadas en semicilíndricas por añadidos posteriores y otra de planta trapezoidal.
     Destaca en su interior la presencia de tres aljibes, parcialmente conservados. Destaca en ellos su revestimiento hidráulico interior teñido de almagra, con refuerzos en los ángulos, y en uno de ellos el arranque de la bóveda de cañón que lo cubriría.
     Tenía comunicación visual directa con otros puntos de vigilancia y defensa en esta zona costera, como la atalaya andalusí del Castillejo de los Negros (en la Sierra Palmitera, que bordea la carretera de Ronda a San Pedro de Alcántara) o el Castillo del Nicio, en las cercanías de Estepona. Además, en días claros se ve perfectamente el Estrecho de Gibraltar con las costas norteafricanas.
     El Castillo de Montemayor funcionó como elemento defensivo y de vigilancia de todo este entorno de poblamiento rural andalusí desde los siglos VIII- XV, hasta su rendición a los castellanos, que se produjo en 1485 tras la caída de las ciudades de Ronda y. Desde entonces, se despobló definitivamente, si bien fue utilizado como refugio defensivo por los moriscos de la zona de Sierra Bermeja que se sublevaron en 1568. En el siglo XIX, durante la Guerra de la Independencia frente a las tropas napoleónicas, volvió a cobrar valor militar.
     Montemayor es una fortaleza muy nombrada por los autores árabes del siglo X, como Ibn Hayyan y al-Razi, y sobre todo porque en su primera etapa estuvo estrechamente vinculado a Bobastro, pasando a depender de Marbella a la caída de éste. En los siglos siguientes decae su importancia, ya que no vuelve a ser citado por los autores árabes hasta el período nazarí, ya asociado a Marbella.
     Las primeras referencias en fuentes escritas son las dadas por Ibn Hayyan en al-Muqtabis V (siglo X), quien lo describe como lugar donde Umar Ibn Hafsun tenía pertrechos y almacenes repletos. Habría sido por tanto un núcleo de resistencia mozárabe, lo cual vendría reforzado por su topónimo latino que aparece en los textos árabes de la época como Munt Mayur. Su existencia es posible ya desde el periodo emiral o incluso más antigua, dado que en el yacimiento se han encontrado monedas romanas de las cecas de Gades y Carteia. También en el siglo X, en la llamada Crónica del Moro Rasis (Ajbar Muluk al-Andalus) escrita por al-Razi, se afrma que es el "castillo más fuerte y más alto de cuantos hay en el término de Rayya", refriéndose a la cora (kura) que ocupó parte de la actual provincia de Málaga, excepto la zona de la Serranía de Ronda, que formaba el distrito de Takurunna, siendo esta fortaleza limítrofe entre ambas.
     La fortaleza también jugó un importante papel en las luchas entre las taifas idrisí de Málaga y hamudí de Algeciras, en el siglo XI. Ya en época nazarí, Ibn al-Jatib afrmó en su Al-Ihata f Ajbar Garnata que un importante poeta y visir hamudí fue enterrado en el "Hisn al-Ward (quizás la alquería de La Romera), que está junto a Hisn Munt Mayur".
     Según la fuente documental magrebí del siglo XIV constituida por el anónimo Dikr Bilad al-Andalus, "En Montemayor de la cora de Málaga se halla el rubí, aunque es de pequeño volumen (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En el s. XI estuvo a punto de constituirse en un pequeño micro-estado Taifa, funcionando a partir de entonces como un distrito castral con un papel de cierta relevancia en la defensa de la propia fortaleza y alquerías adyacentes hasta su capitulación en el s. XV.
     Es un distrito destacado en el periodo de formación de Al-Ándalus, entre los ss. VIII y X. En las referencias documentales más antiguas aparece denominado como Hisn Munt Mayor, hacia las primeras décadas del s. X, cuando desempeña un papel importante en la revuelta de Umar Ibn Hafsun. En el s. XI aparece como un pequeño reino de taifa que mantenía el dominio de las numerosas alquerías del entorno. Es entregado durante la capitulación de Marbella, en 1485.
     Erigido en el siglo X.  Del conjunto fortificado se conservan parte de sus murallas en buen estado y la Torre de la Reina, su parte más notable porque quedan vestigios de lo que fueron aposentos y un pozo.
     En el s. XI estuvo a punto de constituirse en un pequeño micro-estado Taifa, funcionando a partir de entonces como un distrito castral con un papel de cierta relevancia en la defensa de la propia fortaleza y alquerías adyacentes hasta su capitulación en el s. XV.
     Esta fortificación tuvo un importante protagonismo en las batallas sostenidas entre los distintos reinos de Taifas de Al-Ándalus por su valor estratégico, ya que se divisan más de 100 kilómetros de costa española y toda la de África.
     A lo largo y ancho del territorio de Beahavís se localizan varias torres vigías, que formaban en épocas anteriores una inteligente barrera defensiva, como las de Leonera, Alcuzcuz, Tramores o Daidín (Diputación Provincial de Málaga).

Mina del Lápiz
      A finales del s. XVIII, estas minas de grafito, un mineral con un gran valor comercial, eran de las pocas que se conocían en Europa. Se explotaron desde 1749 hasta 1853, entre otros, por Manuel Agustín Heredia, siendo estas minas la base del origen de su fortuna.
     De las diversas minas de grafito de Sierra Bermeja, la del Nicio, o Niscio, como aún se le llamaba en 1948 en el plano de demarcación del Distrito Minero de Granada-Málaga, procedía el mineral más puro. No obstante, la explotación más importante de Sierra Bermeja fue la mina Marbella o "Minas del Lápiz", en Benahavís, de donde se extrajo entre 1749 y 1854, 150.000 toneladas de grafito de alta calidad (Diputación Provincial de Málaga).

Minas del Cardenillo
     El lixiviado de los depósitos de cobre embellece sus paredes bajo la forma de flor de cobre o cardenillo. Las escaleras, el pozo o la claraboya que ilumina el interior, son indicios de su explotación en época romano-republicana, hacia el siglo II-I a.C. (Diputación Provincial de Málaga).

Palacio de Benahavís
    Palacio del siglo dieciséis, con un pequeño patio interior porticado, edificado bajo los cánones de la arquitectura nazarí.
     Estamos ante una construcción curiosa con muros de piedra muy oscuros en contraste con la blancura de los marcos que rodean a las ventanas. Es un edificio sencillo, en el que sobresale una torre cuadrada a la que se adosa un cuerpo rectangular construido de la misma manera. Los textos históricos dicen que se construyó al estilo nazarí y conociendo este dato es cierto que nos remite a esa época. El interior está ocupado en la actualidad por las dependencias del ayuntamiento benahavileño (Diputación Provincial de Málaga).

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sábado, 14 de octubre de 2023

Procesiones de hoy, sábado 14 de octubre

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, sábado 14 de octubre, en Sevilla.      
     Hoy, sábado 14 de octubre, continúa el ciclo de las Glorias de Sevilla procesionando la Hermandad de las Aguas (Virgen del Rosario), Mercedes de la Puerta Real, y Montemayor.  

     Hdad. de las Aguas (Virgen del Rosario): La Real, Ilustre, Antigua y Fervorosa Hermandad de la Santa Cruz y Nuestra Señora del Rosario y Archicofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de las Aguas, Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor y María Santísima de Guadalupe; es ésta una corporación fundada en 1750, con sede canónica en la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, siendo sus imágenes titulares el Santísimo Cristo de las Aguas, obra de Antonio Illanes en 1940; Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor, obra de José Romero Morillo en 1944; María Santísima de Guadalupe, obra de Luis Álvarez Duarte en 1967; y Nuestra Señora del Rosario, talla anónima cercana al taller de Pedro Duque Cornejo en el siglo XVIII.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de las Aguas: www.hermandaddelasaguas.org

     Hdad. de las Mercedes de la Puerta Real: La Real, Antigua, Venerable, Ilustre y Fervorosa Hermandad Mercedaria del Patrocinio de Nuestra Señora, Santo Cristo de la Redención, Nuestra Señora de las Mercedes Coronada, San Pedro Nolasco y San Fernando Rey; es ésta una corporación fundada en 1725, con sede canónica en su capilla propia de la Puerta Real, siendo sus imágenes titulares Nuestra Señora de las Mercedes Coronadas, talla anónima remodelada profundamente por Luis Álvarez Duarte en 1969; el Santo Cristo de la Redención, obra de Antonio Joaquín Dubé de Luque en 1987; San Pedro Nolasco, talla anónima del siglo XVIII; y San Fernando Rey, obra de Manuel Hernández León en 1987.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de las Mercedes de la Puerta Real: www.mercedespuertareal.com

     Hdad. de Montemayor: La Real Hermandad Sevillana de Nuestra Señora de Montemayor; es ésta una corporación fundada en 1956, con sede canónica en la iglesia parroquial de San Juan Bautista (vulgo de "La Palma"), siendo su imagen titular Nuestra Señora de Montemayor, obra de Francisco Buiza en 1956.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de Montemayor: No tiene.

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miércoles, 28 de junio de 2023

Los principales monumentos (Monumento a la Coronación; Monumento a los Hermanos Niño; Panteón Zenobia y Juan Ramón; Capilla de San Sebastián; Ermita de Montemayor; Oratorio de Santa Ángela de la Cruz; y Capillas de las Cruces) de la localidad de Moguer (y IV), en la provincia de Huelva


    Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Huelva, déjame ExplicArte los principales monumentos (Monumento a la Coronación; Monumento a los Hermanos Niño; Panteón Zenobia y Juan Ramón; Capilla de San Sebastián; Ermita de Montemayor; Oratorio de Santa Ángela de la Cruz; y Capillas de las Cruces) de la localidad de Moguer (y IV), en la provincia de Huelva.

Monumento a la Coronación
     El monumento de la Coronación canónica de la Virgen de Montemayor se alza en la plaza de su nombre. Es obra del escultor Valentín Sabiote, de 1996. Se trata de una fuente rematada por un templete con la efigie de la Patrona de Moguer, acompañada por un ángel y por un campesino moguereño, todo trabajado en mármol blanco de Macael (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).

Monumento a los Hermanos Niño
     A la entrada de la ciudad, junto a la ermita de San Sebastián, está el monumento a los hermanos Niño, navegantes moguereños que hicieron posible el descubrimiento del Nuevo Mundo. El diseño es del artista onubense Juan Carlos Castro Crespo, en 1992. Su audaz silueta, inmersa en un estanque circular, que confiere al conjunto un gran dinamismo, queda rodeado por un espacio ajardinado y sugiere, a base de curvas y líneas rectas, las tres carabelas descubridoras (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     
Panteón Zenobia y Juan Ramón
     En el cementerio nos encontramos con el Panteón de Zenobia y Juan Ramón, que merecen ser mencionados por su interés artístico. Se localizan en el patio de San Pedro a la izquierda del crucero. Esta obra, realizada en piedra de granito y piedra de Novelda, fue realizada por el marmolista onubense Francisco Fuertes Pérez, en 1959 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Capilla de San Sebastián
     Se construyó, durante la Baja Edad Media, sobre la loma situada al noroeste de la ciudad, al pie de la carretera Moguer-San Juan del Puerto, punto de partida del antiguo Camino Real. Su primitiva edificación, de pequeño formato, coincidiría con el actual camarín de Ntro. Padre Jesús Nazareno. En el siglo XVI se produjo una ampliación del inmueble, pues se comienza a dar culto a San Roque y a la Virgen de Gracia.
     En 1617, Diego de Orozco fundó una capellanía. La crisis económica y demográfica del siglo XVII provocó la ruina del edificio. Por ello, se acometieron grandes obras en 1670, gracias a D. Pedro Gupil de Herrera, clérigo de menores. Entonces se realizó la techumbre de madera de la ermita, pero se demoró la construcción de la capilla mayor sacristía y oficinas. Por eso, en 1675, la Hermandad del Nazareno obtuvo permiso del Ayuntamiento, como patrono de la misma, para concluir las obras. Pero, ante la oposición del Arzobispado, la reedificación fue rematada por el citado Gupil de Herrera.
     Durante la primera mitad del XVIII, su estado de conservación fue inmejorable. Superado el seísmo de 1755 siguió abierta al culto. En 1810, con la invasión francesa, se utilizó como cuerpo de guardia; y, más tarde, como hospital. En 1835, el Cabildo municipal cedió detrás de la ermita los terrenos para el cementerio público, que comenzó a utilizarse al año siguiente. Poco después, entre 1840 y 1841, se efectuaron im­portantes reformas: Se hizo el presbiterio, se abovedó la nave, se levantó la espadaña y se dispuso en el costado izquierdo una galería porticada, que luego se cerró para ser usada como al­macén. En el flanco opuesto, desde el siglo XVII, estaba la casa del ermitaño.
     En 1936, los revolucionarios destrozaron el re­tablo mayor del siglo XVIII y las imágenes titulares. En 1950 se construyó, junto a la puerta principal, en el lado de la epístola, la capilla del Yacente. Y en 1999 se finalizaron importan­tes obras de consolidación, restauración y redistribución espacial. Se abrió, para equilibrar la composición tripartita de la fachada, una tercera puerta; y en el recinto interior dos nuevas capillas. De esa misma fecha son los azulejos polí­cromos de los titulares que flanquean la portada central.
     En definitiva, esta ermita se compone de ca­pilla mayor, camarín, una sola nave con bóveda de cañón, dos capillas laterales, tres salas de exposición, sacristía, sala de juntas y secretaría. Su imafronte mantiene, gracias al ondulante oleaje de su perfil superior, el regusto del tardobarroco popular. La bóveda semiesférica del presbiterio sobre pechinas, decorada con rocallas propias de fines del Setecientos, logra sugestivos efectos en su encalada arquitectura.
     En el flanco del evangelio, conforme se entra por la  portada principal de la ermita, hay una puerta que accede a una sala donde se expone el magnífico paso procesional de Ntro. Padre Jesús Nazareno. La talla fue realizada a partir de 1986 por Julián Sánchez Medina, en madera de cedro. Y Antonio Díaz lo doró en oro fino, en los talleres sevillanos de Santa Clara. Los faroles fueron ejecutados en el taller de orfebrería de Hijos de Juan Fernández, en 1993. Los bajorrelieves son obra del moguereño Miguel Ollero Márquez, desde 1998. Y los angelotes volande­ros se deben a Manuel Escamilla.
     Acto seguido, sobre el paramento, existe una pequeña placa de piedra donde se hace constar la fecha de la última restauración del inmueble, ultimada el 3 de diciembre de 1999. A continuación, abre un arco rebajado que permite el acceso a la capilla lateral de la Virgen de los Dolores. Se trata de una imagen de candelero para vestir gubiada por Antonio León Ortega en 1944. Dicho escultor restauró la efigie en 1977. Y en 1994 la remodeló el imaginero hispalense Berlanga de Ávila. Esta Dolorosa, también llamada Ntra. Sra. de Gracia, está  flanqueada por el Stmo. Cristo de la Misericordia y por San Juan Evangelista. El Crucificado fue tallado, entre 1970 y 1971, por Rafael Barbero Medina en Sevilla. El Evangelista, imagen de vestir, está atribuida a León Ortega en 1972.
     En la capilla mayor, con retablo pintado por Miguel Ollero, se deja ver, desde su camarín, la elegante escultura del Nazareno, imagen de vestir, efigiada por León Ortega en 1946. En la hornacina superior del retablo se expone el simulacro de San Sebastián, cotitular de la ermita, obra del imaginero cordobés Luis Sergio Torres Romero en 2002. Por el lado del evangelio, a través de una solemne puerta, se ingresa en la sacristía y desde allí, por la izquierda, se accede a una gran sala de exposición donde se atesoran los enseres artísticos más interesante del patrimonio cofrade. El techo de palio y las bambalinas, bordadas en oro y sedas de colores; e importantes piezas de orfebrería (varales, respiraderos, candelería, jarras, etc.). También se conserva la fi­gura de Simón de Cirene, escultura en madera policromada de Francisco Berlanga, de 1995. Y, por la derecha se sube al camarín del Nazareno, pintado al óleo por Miguel Ollero en 2005.
     Por el costado de la epístola, desde el presbiterio, se pasa a la Sala de Juntas, donde se expone el manto procesional de la Virgen de los Dolores, bordado en oro por los propios cofrades. Y des­de allí se ingresa en la Secretaría.
     De nuevo en la única nave de la ermita, frente a la capilla de la Virgen de Gracia o de los Dolores, se dispone la de Ntra. Sra de la Encarna­ción, imagen de candelero para vestir del siglo XVII, adaptada a dolorosa por León Ortega en 1972. Desde 1996 procesiona como Virgen de la Soledad, por ello fue restaurada en 2001 por el citado Luis Sergio Torres Romero. A sus plantas, sobre la mesa de altar se expone el yacente. Este Cristo, advocado de la Paz Eterna, fue gubiado por Antonio León Ortega entre 1961 y 1962. En otro altar contiguo se sitúa el grupo de la Oración del Huerto. Tanto el Cristo como el ángel confortador fueron tallados y policromados por el citado escultor ayamontino León Ortega, entre 1974 y 1975.
     Por último, otra puerta comunica con el salón donde se conserva el paso neobarroco del Cristo yacente, cuya urna fue tallada en madera por Alfonso Yañez Colomer y dorada por Eugenio Farelo (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).

Ermita de Montemayor
     Se alza sobre un altozano, a 2 km. de la ciu­dad, en dirección sureste. Su primitiva fábrica mudéjar, ya documentada en 1431, experimentó una gran transformación en 1745. Los albañiles moguereños Antonio Ruiz Guerrero y Manuel José de Garfias reconstruyeron la capilla mayor. El conjunto se completó con un soportal de dos arcos, espadaña y otras dependencias. En el total despuntaba la cúpula barroca que subsistió hasta la década de los setenta del siglo XX. Por en­tonces, sustituyeron tan interesante edificación por otra de mayores proporciones. La actual, con planta de cruz latina, tiene una sola nave, pronunciado crucero y capilla mayor con ábside facetado. A derecha e izquierda del presbiterio se disponen la sacristía y otra sala auxiliar. La capilla sacramental, de reducidas proporciones, se sitúa en el flanco del evangelio. Ahora, el pórtico presenta tres arcos.
     Flanquean la puerta principal del templo dos azulejos polícromos. El primero, dedicado como promesa por Manuel Morales Medina en 1924, representa a la titular con su espléndido manto verde. El otro reproduce un óleo sobre lienzo realizado por Benegas en 1956, que inmortaliza la procesión de la Virgen en la romería de 1955. Fue ejecutado por A. Chaves en la Fábrica Ramos Rejano de Sevilla y está fechado el segundo domingo de mayo de 1961. Y por el costado izquierdo del edificio se desarrolla otra galería porticada. En el lado opuesto hay un patio con pozo, la casa del er­mitaño y otros salones auxiliares.
     En su interior se ha colocado un Vía-crucis de cerámica polícroma, cuyas escenas están firma­das indistintamente por Cueto y por Sánchez Palacios en 2000. En la nave, en el lateral izquierdo, se expone el Santo Cristo de los Milagros, escultura en madera policromada de mediados del siglo XVI. En el interior de la capilla sacramental se guarda, desmembrado y mutilado, el retablo barroco que presidió la ermita hasta el tercer cuarto del siglo pasado. Se trata de un retablo de estípites ejecutado por el ensamblador sevillano José Cano en 1736. Y en el paramento derecho se cuelga un óleo de San José, de factura popular del Ochocientos. En el brazo del crucero, ubicado al lado del evangelio, hay dos lienzos. El prime­ro, copia de la Anunciación de Murillo, es obra reciente del pintor moguereño Francisco Manuel Rodríguez. El segundo, que reproduce el sacrificio de Isaac, corresponde al círculo de Sebastián de Llanos Valdés, hacia 1660-1665.
     La capilla mayor está presidida por la Virgen de Montemayor, patrona de la ciudad, imagen de candelero para vestir, con el Niño Jesús sobre su brazo izquierdo. Está firmada en Sevilla por Sebastián Santos Rojas en 1937. Se expone bajo el palio de sus plateadas andas procesionales, sobre un hermoso pedestal de azulejería blanca y azul, decorada con temas marianos. El diseño es del pintor moguereño José Enrique Azcárate Flores. Y se realizó en la década de los ochenta, en la fábrica sevillana de Mensaque, por el ceramista M. Romero.
     En el otro brazo del crucero existen otros dos óleos sobre lienzo. Uno, el de San Jerónimo penitente, es obra anónima de marcado sabor tenebrista. Y el otro, también pintado por Francisco Manuel Rodríguez, es copia de la Coronación de la Virgen de Velázquez. De nuevo en la única nave de la ermita, en el flanco de la epístola, está el enterramiento del obispo Infante. Y sobre él, en el mismo muro, se expone un retrato de tan ilustre moguereño.
     Piezas notables de la orfebrería de este santua­rio son las coronas de oro del Niño y la Virgen de la coronación canónica y el cetro, realizados por Orfebrería Villarreal en 1991, así como un cáliz vinajeras y copón neobarrocos, de 1931 y 1996, y un cáliz de plata dorada de Seco Velasco, de mediados del siglo XX. Entre los bordados del ajuar de la imagen de la Virgen hay que señalar el manto de terciopelo verde, con bordados del siglo XIX, atribuido a Juan Manuel Rodríguez Ojeda; un manto de terciopelo rojo, bordado en oro por Ana Camacho Roca en los años cuarenta del siglo XX; el manto procesional bordado por Francisco Contioso Camacho en 1967; el manto de la Coronación, realizado por los Talleres de Carrasquilla en 1991; dos sayas del siglo XVIII, bordadas en oro; y la saya y vestido del Niño, de la Coronación, estos últimos de 1991, realizados por Francisco Contioso (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).
     Este edificio mudéjar del siglo XV debió ser reconstruido tras el terrible Terremoto de Lisboa de 1755, que asoló gran parte del suroeste andaluz. Era un edificio modesto y encalado, que se abría al exterior a través de un porche con dos arcos de medio punto, rematado por la espadaña que resguardaba la campana.
     En el siglo XX, y debido a las reducidas dimensiones del santuario, se decidió realizar una profunda remodelación del mismo, en la cual se levantan un nuevo porche de tres arcos, una espadaña más airosa que la anterior y un nuevo patio de estilo andaluz adosado a la iglesia. Además, se construye un crucero en la iglesia, que adquiere así planta de cruz latina. Así las cosas, el actual edificio debe fecharse en los siglos XVIII y XX.
     La ermita se alza sobre un altozano, en los pinares de Montemayor, a dos kilómetros del pueblo, en dirección sureste. Su primitiva fábrica mudéjar, ya documentada en 1431, experimentó una gran transformación en 1745. Los albañiles moguereños Antonio Ruiz Guerrero y Manuel José de Garfias reconstruyeron la capilla mayor. El conjunto se completó con un soportal de dos arcos, espadaña y otras pertenencias.
     En el total despuntaba la cúpula barroca que subsistió hasta la década de los setenta del siglo XX. Por entonces esta edificación fue sustituida por otra de mayores proporciones. La actual, con planta de cruz latina, tiene una sola nave, pronunciado crucero y capilla mayor con ábside facetado. A la derecha e izquierda del presbiterio se encuentran la sacristía y otra sala auxiliar.
     La capilla sacramental, de reducidas proporciones, se sitúa en el lado del Evangelio. El pórtico, actualmente presenta tres arcos.
     La ermita es el lugar de culto de la Virgen de Montemayor, patrona de Moguer. En sus inmediaciones se celebra una de las romerías más emblemáticas de la provincia.
     El primer dato históricamente documentado que nos habla de la existencia de esta ermita es del año 1380, momento en el que ya se encontraba levantado el templo y en él se rendía culto a "Santa María de Montemayor". Del primer tercio del siglo XV, más concretamente del año 1431, procede una donación testamentaria en favor de esta advocación por parte de un vecino de Moguer.
     La ermita se encuentra situada a dos kilómetros del núcleo urbano de la ciudad. Su construcción esta ligada a la aparición en el mismo lugar de la patrona moguereña la Virgen de Montemayor. Según cuenta la leyenda fue encontrada por el pastor Alonso Núñez en ese lugar, llamado Tamar o Tamaríz, donde fue escondida por el sacerdote moguereño Antonio Quinta Cabañas en el año 714.
     El segundo domingo del mes de mayo, se celebra la populosa Romería de Montemayor, que logra convocar a miles de personas cada año. La romería tiene lugar en los pinares donde se halla la ermita, que conforman un espacio natural público donde no existen casas privadas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Oratorio de Santa Ángela de la Cruz
     La devoción popular a Santa Ángela tiene su origen en la fundación de un convento de la Compañía de la Cruz, debida a doña María J. Piñar y Pickman, viuda de Flores, por lo que fue nombrada Hija Adoptiva de la ciudad en 1949. En la antigua calle de la Aceña, rotulada con el nombre de la Santa en 1997, se ubica dicho con­vento, frente al que se sitúa el actual oratorio. Esta pequeña edificación fue construida en 2004 por suscripción popular. Los planos de planta y alzado corresponden al artista moguereño José Enrique Azcárate Flores. Los maestros albañiles Manuel Domínguez Gómez y Antonio Romero Cumbreras realizaron  esta obra.
     La fachada principal presenta una puerta ad­intelada con sencillo enmarque de orejeras, sobre pilastras y traspilastras, con frontón triangular partido, en cuyo centro se dispone una hornacina con cruz de cerrajería. Sobre el alero del tejado despunta un castillete con almenas y merlones, resaltando en la cota más elevada una veleta de hierro. En su interior destaca un sobrio retablo, compuesto con elementos del siglo XVIII, es de madera dorada y policromada. En su hornacina se venera a Santa Ángela de la Cruz, escultura en madera policromada, obra de Juan Manuel Miñarro. Dicha efigie es una reproducción fidedigna de la realizada por este autor para la catedral de la Almudena de Madrid (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).

Capillas de las Cruces
     Desde finales del siglo XIX y a lo largo del si­glo XX se edifican las pequeñas capillas dedica­das a las Cruces. En 1906 poseía ya su oratorio la Cruz de la calle Olivos. Posteriores son las capillas de la Cruz de la calle Friseta, calle de Enmedio y calle Picos. Presentan en común su sencilla fachada con espadaña y campana y estructura interior de una sola nave (Manuel Jesús Carrasco Terriza, Juan Miguel González Gómez, Alberto Oliver Carlos, Alfonso Pleguezuelo Hernández, y José María Sánchez Sánchez. Guía artística de Huelva y su provincia. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Huelva, déjame ExplicArte los principales monumentos (Monumento a la Coronación; Monumento a los Hermanos Niño; Panteón Zenobia y Juan Ramón; Capilla de San Sebastián; Ermita de Montemayor; Oratorio de Santa Ángela de la Cruz; y Capillas de las Cruces) de la localidad de Moguer (y IV), en la provincia de Huelva. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia onubense.

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