Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

Mostrando entradas con la etiqueta Palmera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Palmera. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de febrero de 2024

La Casa Luca de Tena, de Aníbal González (actual sede de PTV Telecom)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Casa Luca de Tena, de Aníbal González (actual sede de PTV Telecom), de Sevilla.  
     Hoy, 21 de febrero, es el aniversario del nacimiento de Torcuato Luca de de Tena y Álvarez-Ossorio (21 de febrero de 1861), promotor y personaje que da nombre al edificio reseñado, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la Casa Luca de Tena, de Sevilla.
     La Casa Luca de Tena, de Aníbal González (actual sede de PTV Telecom), se encuentra en la avenida de la Palmera, 48; en el Barrio Sector Sur-La Palmera-Reina Mercedes, del Distrito Bellavista-La Palmera.
     Casa construida para don Torcuato Luca de Tena por su primo el arquitecto Aníbal González. El proyecto es de 1923 y las obras con­cluyen en 1926.
     Se trata de una hábil concepción del objeto arquitectónico conseguida a partir de la utilización de todos los recursos formales que ya habían sido empleados en la Plaza de España, pero llevados con indudable maestría a la escala más doméstica de la casa, en la que la loggia se erige en protagonista fundamental de su composición.
     Ya desde 1915 los arquitectos sevillanos, que renunciaron a sus convicciones modernistas, se encuentran de pleno inmersos en los esquemas historicistas y revivalistas de la arquitectura del regionalismo, que habría de nacer de la conjunción entre el uso indiscriminado de las referencias históricas -aquí, claramente renacentista y el empleo de elementos constructivos originales surgidos de la espléndida colaboración entre los distintos oficios de la construcción: tallistas de ladrillo, ceramistas, forjadores, carpinteros, etc.
     Si este perfecto acuerdo en la utilización de los materiales de construcción con los de revestimiento ha estado siempre presente en la obra de Aníbal González, será en esta casa en la que sin duda alguna alcanzará una de sus cotas más brillantes. Ladrillo tallado de una calidad excepcional, azulejos con escenas diseñadas por el propio arquitecto en zócalos, enjutas de arcos, cajeado de pilastras -y, sobre todo, en la espléndida cornisa que remata el primer cuerpo de la construcción-, mármoles, rejas de hierro forjado, artesonados policromados, madera tallada, etc., componen el amplio repertorio de materiales tan queridos a las composiciones estilísticas de la producción arquitectónica sevillana de estos años.
     La planta de la casa se resuelve mediante la yuxtaposición de dos piezas de neta geometría: el rectángulo, al que se le adosa la loggia superpuesta y el cuadrado, que ocupará la parte trasera del edificio. En la unión de ambas piezas se situará la escalera. Las dependencias se organizan en base a un esquema de extrema simplicidad.
     Resulta interesante observar en la documentación del proyecto la distinta valoración dada por el arquitecto al tratamiento de las plantas -resueltas con un esquema convencional, simple y sin complicaciones- frente a lo prolijo y laborioso del dibujo de la fachada principal lo que hace presumir una bien distinta actitud de Aníbal González, más atenta a aspectos de la composición y tratamiento de las fachadas que a la resolución de los temas espaciales y de distribución.
     La parcela ocupa una extensión aproximada de 4.500 m2. La superficie total construida de la casa podría estimarse alrededor de los 1.100 m2. (Guillermo Vázquez Consuegra, Cien edificios de Sevilla: susceptibles de reutilización para usos institucionales. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla, 1988).
     La Casa Luca de Tena se sitúa en la Avenida de la Palmera. Fue construida para don Torcuato Luca de Tena por su primo el arquitecto Aníbal González. El proyecto es de 1923 y las obras se concluyen en 1926. En planta, el inmueble está constituido por dos figuras geométricas básicas: el rectángulo y el cuadrado. El primero se convierte en la parte más lúcida de la casa, a través de una loggia que se plantea en su lado mayor que mira hacia la Avenida. En el contrario, que funciona como trastero, se adosa el cuerpo cuadrangular. En la crujía de unión de éste se levanta un segundo piso, o altillo, que separa las azoteas de ambos cuerpos.
     La distribución interior ha cambiado considerablemente respecto al proyecto original. Sólo en la planta baja del cuerpo rectangular pueden reconocerse habitaciones y elementos coincidentes con los primitivos.
     La entrada principal se sitúa en el lado corto del lado norte del cuerpo rectangular. Está compuesta por sendas escalinatas enfrentadas de ladrillo, con contrahuellas de azulejos y zócalo de ladrillo tallado, que llevan hasta la puerta.
     Por ella se accede a un vestíbulo, que da paso a una amplia estancia o recibidor. Su elemento más destacado son un par de columnas de orden compuesto en mármol, sobre pedestal corrido, y que actúan como soporte central de una elegante cubrición de viguería de madera sobriamente decorada.
     Al fondo aparece una pieza rectangular, que fue originariamente el corredor de la casa, y que actualmente funciona como Sala de Juntas de la entidad bancaria que ocupa el inmueble. Se trata de una estancia muy interesante, con sus altos zócalos de azulejos de motivos neorrenacentistas, su artesonado plano de complejo entramado de lacerías con piñas de mocárabes y una magnífica fuente ornamental en su muro oeste.
     La escalera principal permite el acceso hasta el piso alto, muy modificado, y a las azoteas. Estas se extienden a ambos lados de un altillo de planta rectangular en lugar de unión de los módulos principales del edificio. Es una graciosa estructura ordenada por pilastras en ladrillo con los fustes decorados por azulejos; sobre ella aparecen frisos de azulejería con motivos de niños, a modo de los putti italianos, entre frondosa hojarasca. En el costado oeste de este altillo se sitúa una interesante escalera de caracol, de alto vuelo, que permite el acceso a la azotea antes comentada.
      Está realizada artísticamente en hierro forjado, con sus peldaños calados.
     En cuanto a las fachadas, sin duda la mejor es la correspondiente a la cara este, que da a la Avenida. En ella se encuentra la loggia o pórtico, tanto en planta baja como en alta, a base de arquerías de medio punto en ladrillo cortado y tallado, sobre columnas de mármol de orden compuesto. Lateralmente, encuadran la loggia machones formados por pilastras dobles toscanas sobre pedestales, asimismo en ladrillo. Las enjutas de los arcos y los fustes de estas pilastras se encuentran decorados por azulejos policromos. Las fachadas de los lados menores del cuerpo rectangular se resuelven por medio de pilastras toscanas en ladrillo, que encuadran arcos semicirculares con las roscas realizadas del mismo material. También las fachadas del cuerpo cuadrangular presentan idéntica decoración.
     Muy interesante es la ornamentación de los jardines alrededor de la casa, que se conservan con escasos cambios respecto al proyecto original. La zona más vistosa es la correspondiente a la loggia. Aquí se coloca, como elemento principal, una fuentecilla de planta estrellada, rodeada por bancos.
     Representa el perfecto acuerdo en la utilización de los materiales de construcción con los de revestimiento que siempre ha estado presente en la obra de Aníbal González, siendo en esta casa donde sin duda alguna alcanzará sus cotas más brillantes. Ladrillo tallado de una calidad excepcional, azulejos con escenas diseñadas por el propio arquitecto en zócalos, enjutas de arcos, cajeados de pilastras -y, sobre todo, en la espléndida cornisa que remata el primer cuerpo de la construcción-, mármoles, rejería de hierro forjado, artesonados policromados, madera tallada, etc., componen el amplio repertorio de materiales tan queridos a las composiciones estilísticas de la producción arquitectónica sevillana de estos años.
     Resulta interesante observar en la documentación del proyecto la distinta valoración dada por el arquitecto al tratamiento de las plantas -resueltas con un esquema convencional simple y sin complicaciones- frente a lo prolijo y laborioso del dibujo de la fachada principal, lo que hace presumir una bien distinta actitud de Aníbal González, más atenta a aspectos de la composición y tratamiento de las fachadas que a la resolución de los temas espaciales y de distribución.
     Casa construida para don Torcuato Luca de Tena por su primo el arquitecto Aníbal González. el proyecto es de 1923 y las obras se concluyen en 1926.
     Se trata de una hábil concepción del objeto arquitectónico conseguida a partir de la utilización de todos los recursos formales que ya habían sido empleados en la Plaza de España, pero llevados con indudable maestría a la escala más doméstica de la casa, en la que la loggia se erige en protagonista fundamental de su composición.
     Ya desde 1915 los arquitectos sevillanos, que renunciaron a sus convicciones modernistas, se encuentran de pleno inversos en los esquemas historicistas y revivalistas de la arquitectura del regionalismo, que habría de nacer de la conjunción entre el uso indiscriminado de las referencias históricas - aquí, claramente renacentistas- y el empleo de elementos constructivos originales surgidos de la espléndida colaboración entre los distintos oficios de la construcción: tallistas de ladrillo, ceramistas, forjadores, carpinteros, etc.
     El estado de conservación de la casa es excelente. Sin embargo han debido de realizarse obras para su adaptación a sede representativa de una entidad bancaria. Estas obras afectaron a la pieza cuadrada de la composición en planta del edificio, alterando su distribución interior y el tratamiento de los materiales originales de la construcción (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Biografía de Aníbal González, autor de la obra reseñada
   Aníbal González y Álvarez- Ossorio (10 de junio de 1876 - 31 de mayo de 1929), arquitecto.
     Fue el primero de los tres hijos del matrimonio formado por José González Espejo y Catalina Álvarez- Ossorio y Pizarro. Se tituló como arquitecto en 1902 en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, superando la reválida de sus estudios con el número uno de su promoción. Su formación respondió a los fundamentos tradicionales entonces imperantes, provenientes del origen académico de ese título, y que se puede constatar por la naturaleza de sus trabajos escolares que se han conservado. Figuras clave de esa formación fueron Ricardo Velázquez Bosco y Vicente Lampérez y Romea, arquitectos esenciales del panorama español de entonces.
   Su vocación arquitectónica se manifestó tempranamente y se vio acrecentada con los años. Daban prueba de ello tanto su biblioteca como sus viajes, siempre vinculados a los intereses disciplinares, y se aprecia con plena nitidez en el éxito de sus estudios y en su temprana actividad, aun cuando era estudiante, en el pabellón que llevó a cabo en la Exposición de Pequeñas Industrias que, en 1901, se celebró en el Retiro madrileño. Al siguiente año realizaría un anteproyecto para Palacio de Exposiciones de Bellas Artes en los sevillanos jardines del Cristina. También en ese año de 1902 redactó una Memoria acerca de la reorganización del servicio de incendios de Sevilla, que presentó al alcalde de la ciudad, siendo acompañado por Nicolás Luca de Tena, a cuya familia estaba ligado por lazos familiares, lo que resultaría ser decisivo para su vinculación tanto a la sociedad y las instituciones sevillanas como a los gobiernos del reinado de Alfonso XIII. Por otra parte, su matrimonio con Ana Gómez Millán, hija del constructor y maestro de obras José Gómez Otero, significaría su conexión con una de las sagas arquitectónicas más prolíficas de Sevilla. 
   Los arquitectos activos entonces eran pocos, y la disposición y cualidades que adornaban al joven González, le habilitaron, junto con las circunstancias referidas, para una pronta fortuna en el ejercicio de la arquitectura. De inmediato se le encargó llevar a término un proyecto de cárcel celular, y estuvo en disposición de iniciar sus primeros encargos privados de diverso tipo, especialmente viviendas, que le ocuparon ya durante la primera década del novecientos. Así, las casas de la calle Alfonso XII y Almirante Ulloa; la reforma del edificio de la calle Monsalves, la de Martín Villa esquina a Santa María de Gracia; la desaparecida central térmica del Prado de San Sebastián y la subcentral de la calle Feria, para la naciente Compañía Sevillana de Electricidad, o la fábrica de la calle Torneo, hoy rehabilitada como Instituto de Fomento de Andalucía; el grupo escolar Reina Victoria en Triana; panteones en el cementerio de San Fernando, o sus primeros proyectos en Aracena debidos a su vínculo con la familia Sánchez-Dalp, como el casino Arias Montano.
   En esa primera década no permaneció ajeno a las corrientes innovadoras que entonces afloraban en Europa, y que en España se reconocen en el modernismo catalán. Algunas de las obras citadas lo manifiestan, pero tal experimentación estilística se inscribía dentro de las habilidades que su formación y la cultura predominante configuraban bajo un eclecticismo historicista, en el que, como un estilo más, llevó a muchos de los arquitectos jóvenes de entonces a ensayar formas que pudieran identificarse con el espíritu de los tiempos nuevos. No obstante, el carácter conservador de las ideas subyacía, y la obra de Aníbal González estaba destinada a figurar destacadamente dentro del panorama nacional de la arquitectura de intención tradicional que, más allá del historicismo, contribuyó a procurar una salida a la crisis del noventa y ocho en el filón de las identidades diversas de los pueblos de España, dando lugar a lo que se conoce como regionalismo, teniendo en la arquitectura una de sus manifestaciones más notables, especialmente en la dualidad del norte y del sur de la Península, la arquitectura montañesa y vasca, por una parte, y por otra lo que vino en denominarse “estilo sevillano”, en el que Aníbal González se reconoció y fue reconocido en toda España, por más que otros arquitectos locales, como Juan Talavera o José Espiau, contribuyeran igualmente a fortalecerlo.
   Esa construcción cultural, si fuera de Sevilla produjo admiración, en la ciudad propició una rara identificación social con la arquitectura. Y para ello, el acontecimiento que lo canalizó fue la Exposición Iberoamericana, celebrada en 1929 pero iniciada como objetivo ciudadano veinte años antes, tras los festejos “España en Sevilla”, organizados en la primavera de 1909, y a cuya conclusión lanzaría la idea Luis Rodríguez Caso. El objetivo de una Exposición Hispano- Americana, como fue originalmente denominada, se traduciría en un concurso convocado en 1911, y del que resultaría ganador Aníbal González, bien es cierto que con una muy escasa participación, ausentes los demás arquitectos sevillanos.
   Su vida, que se vio truncada poco antes de que tuviera lugar la inauguración del certamen, el 31 de mayo de 1929, quedó vinculada al proyecto general y a las obras que resultarían más relevantes: la plaza de América y la plaza de España. Supo compaginar una amplísima actividad profesional, centrada en Sevilla, pero con ejemplos diseminados por distintas poblaciones, especialmente de la baja Andalucía, aunque también fuera de ella, como el edificio proyectado para ABC en la Castellana de Madrid, cuya fachada sobrevive como muestra definitiva de la admiración y apoyo que siempre encontró en la familia Luca de Tena.
   Su trayectoria en Sevilla es difícil de resumir: proyectos urbanísticos (como el del cortijo Maestrescuela, que originaría el barrio de Nervión); viviendas aisladas en áreas de crecimiento de la ciudad (en el Porvenir o en la Palmera); casas familiares urbanas (por ejemplo, en la calle de San José esquina a Conde de Ibarra, calle de Almansa esquina a Galera o calle de Monsalves esquina a Almirante Ulloa); numerosas casas de renta (paseo de Colón, cuesta del Rosario, calles Cuna, Cuesta del Rosario, Tetuán, Francos o actual avenida de la Constitución); “casas baratas” (Portaceli, Ramón y Cajal o avenida de Miraflores); edificios religiosos (para la Compañía de Jesús en la calle de Trajano, la capillita de la Virgen del Carmen en el Altozano o la basílica de la Inmaculada Milagrosa cuya construcción se interrumpió tras su fallecimiento); panteones (como los de los Luca de Tena, Peyré o González) y otros muchos proyectos y obras, que se pueden cerrar con la referencia a la reforma de la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería y su sede en el paseo de Colón. Una serie ingente que, junto a la de otros arquitectos regionalistas, cambió la fisonomía de Sevilla, en ocasiones mediante las alteraciones de aperturas interiores, desde la Campana a la Avenida, en incrementos de alturas y cambios de tipos formales del caserío que, en conjunto, significó una renovación intensa de la ciudad.
   Hay que volver a la Exposición Iberoamericana para comprender sintéticamente la evolución producida en la arquitectura de Aníbal González y completar la glosa de este sevillano. Basta comparar el proyecto premiado en 1911 con los desarrollados posteriormente, incluido el frustrado de la Universidad Hispano Americana, tercera de las grandes obras que se pretendió vincular a la Exposición. Sobre todo, basta comparar la arquitectura de la plaza de América (1911-1919: Pabellón de Arte Antiguo, Pabellón Real y Pabellón de Bellas Artes, con sus jardines) con la de la plaza de España (1914-1928), para apreciar la transición de una concepción pintoresca a otra más monumental; por más que en ambas se contengan las habilidades del dominio ecléctico de los estilos del pasado español y en ambas se desarrollen las aplicaciones múltiples de los oficios y artesanías tradicionales recuperados y potenciados al amparo de las prolongadas obras de la Exposición. De manera que si tuviésemos que elegir un desenlace de su evolución, quizá éste radicara en el virtuosismo con que se desenvolvieron las obras de Aníbal González, en especial las aplicaciones del ladrillo en limpio y su talla.
   La donación a la ciudad de la mayor parte de los jardines desarrollados por los duques de Montpensier y la acertadísima intervención de J. C. N. Forestier, renombrado jardinero y urbanista parisino, en la configuración del parque de María Luisa, constituyen el acontecimiento matriz para el desencadenamiento de la transformación urbana que comportó la Exposición Iberoamericana. Lo que finalmente fue el certamen, por el impulso final producido bajo la dictadura de Primo de Rivera, contravino la idea unitaria que Aníbal González había soñado completar. Pero, por más que aquella quiebra trajera la desilusión, la enfermedad y la muerte de nuestro arquitecto, al apreciar hoy el interés de muchas de las obras proyectadas por otros arquitectos (el casino de la Exposición y el teatro Lope de Vega, de Vicente Traver, o varios pabellones americanos, como los de Argentina de Noel, Chile de Martínez, Perú de Piqueras o México de Amábilis), ello no impide percibir la identidad sustancial que se reconoce a la Exposición de 1929 tres cuartos de siglo después.
   En años de fuerte convulsión social, el fallido atentado contra Aníbal González en 1920 debe ser leído en clave de su extraordinaria relevancia como figura pública. Lamentable en cualquier caso, ese acto respondía a la rara popularidad del arquitecto, intensificándose la identificación de la ciudad con él durante la década final de su vida. Poco antes de morir pronunciaba su conferencia, impresa entonces, sobre La Giralda; el máximo símbolo arquitectónico de Sevilla era descrito con su verbo comedido. La manifestación de duelo popular que le acompañó a su muerte, sólo comparable entonces con la de los ídolos de la tauromaquia, contribuyó a otorgarle la aureola de mito contemporáneo de la ciudad.
   Puede afirmarse que Aníbal González es el arquitecto más estimado en Sevilla a lo largo del siglo XX.
   La consideración popular por sus obras, especialmente las de la Exposición Iberoamericana de 1929, se manifiesta en el modo como se han integrado en el paisaje urbano comúnmente reconocido, y en la valoración que de ellas hacen tanto los sevillanos como los forasteros que visitan la ciudad (Víctor Pérez Escolano en Biografías de la Real Academia de la Historia).
Conozcamos mejor la Biografía de Torcuato Luca de Tena, promotor y personaje que da nombre a la obra reseñada;
     Torcuato Luca de Tena y Álvarez Ossorio, I Marqués de Luca de Tena (Sevilla, 21 de febrero de 1861 – Madrid, 15 de abril de 1929). Periodista.
     Hijo primogénito de Torcuato Luca de Tena y Reina (1838-1903) y de Dolores Álvarez-Ossorio y Pizarro.
     Torcuato Luca de Tena terminó sus estudios de Derecho en la Universidad Central de Madrid.
     Fue agregado diplomático en la embajada de España en Marruecos entre 1876 y 1878. Posteriormente, se dedicó durante diez años a negocios familiares y alta banca.
     Su primera creación periodística fue el semanario infantil La Educación, que realizó con doce años, junto con compañeros de estudios.
     Su rasgo más destacado fue la modernización e innovación en la prensa nacional. Realizó viajes por Suiza, Alemania y Francia, en los que investigó la tipografía, el periodismo y la aplicación de las Artes Gráficas.
     Fue uno de los precursores de la prensa ilustrada.
     Tras estudiar la organización de la revista alemana Fliengende Blätter, proyectó y editó, el 10 de mayo de 1891, el primer ejemplar de Blanco y Negro, del que se vendieron veinte mil ejemplares. Fue el fundador y primer director del diario ABC. El 1 de enero de 1903 se publicó el primer número de este periódico. A través de ABC, promovió campañas patrióticas, numerosos concursos y suscripciones benéficas.
     Fundó otras publicaciones como Gedeón (1895-1907), Gente menuda (1906-1910), Actualidades (1908-1910), El Teatro (1909-1910) y Ecos (1912).
     Fue diputado del partido liberal, por Martos en las legislaturas de 1893, 1898, 1899 y 1901. Senador por Jaén en 1903 y 1905, y por Sevilla en 1907. En 1909 fue nombrado senador vitalicio. Sus intervenciones propiciaron reformas en la libranza de prensa, franqueo concertado y modificaciones en el giro postal.
     Recibió la Cruz de Alfonso XII, la Gran Cruz de Isabel la Católica y la Legión de Honor francesa y fue agraciado por el rey Alfonso XIII con la merced de marqués de Luca de Tena.
     Torcuato Luca de Tena fue uno de los periodistas españoles más importantes entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX (Miguel Ángel Ramírez Carrasco, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
           Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Casa Luca de Tena, de Aníbal González (actual sede de PTV Telecom), de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la avenida de la Palmera, en ExplicArte Sevilla.

domingo, 22 de octubre de 2023

La Casa Moreno Calvo, de Gustavo Fernández Balbuena (actual sede del Colegio Mayor Alborán)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Casa Moreno Calvo, de Gustavo Fernández Balbuena (actual sede del Colegio Mayor Alborán), de Sevilla.  
     La Casa Moreno Calvo, de Gustavo Fernández Balbuena (actual sede del Colegio Mayor Alborán), se encuentra en la avenida de la Palmera, 46; en el Barrio Sector Sur-La Palmera-Reina Mercedes, del Distrito Bellavista-La Palmera.
     Esta importante edificación fue mandada construir por don Guillermo Moreno Calvo en 1917, que encarga la redacción del proyecto y dirección de las obras al conocido arquitecto madrileño Gustavo Fernández Balbuena, que junto con su hermano Ramón habrían de diseñar algunos años más tarde el puente de San Telmo de nuestra ciudad (1922-1930).
     Estilísticamente se integra en la corriente modernista, con la inclusión de un amplio repertorio de conceptos medievales, otros derivados de las culturas precolombinas, ciertas temáticas in­glesas, sin que tampoco sean ajenas algunas resonancias regionalistas. De cuidada elaboración en los detalles y en el empleo de los materiales, deviene una robusta construcción, con una nítida volumetría, acentuada por las cubiertas de los torreones y pabellones, que se resolverían de forma distinta a como se diseñaron previamente en  los planos del  proyecto.
     Consta de semisótano para uso de servicio y dos plantas, contando con una segunda en buena parte de la casa. La planta se organiza alrededor del hall central, con una crujía de habitaciones en torno a éste. En uno de sus extremos, el que hace esquina con la calle Torcuato Luca de Tena, se levanta un torreón poligonal (circular en el proyecto) de cuatro plantas, auténtico protagonista formal de su neta volumetría, destinando la baja a pórtico de acceso, al que se accede desde una doble escalinata semicircular que salva la cota del semisótano.
     La parcela cuenta con una superficie aproxi­mada de 6.400 m2., estimándose para la casa una superficie total construida de alrededor de los 1.800 m2. (Guillermo Vázquez Consuegra, Cien edificios de Sevilla: susceptibles de reutilización para usos institucionales. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla, 1988).
     Con el trazado del Paseo de las Delicias de Arjona y, fundamentalmente, con la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929, la expansión de la ciudad hacia el sur se organiza en torno a los actuales Paseo de las Delicias y Paseo de la Palmera. Los espacios no ocupados por los pabellones que se parcelaron fueron la base para la construcción de diversas casas-palacio proyectadas en su mayoría en base al eclecticismo y regionalismo dominantes de las primeras décadas del siglo XX. Con independencia de la diversa calidad arquitectónica que individualmente puedan tener, se trata de un conjunto urbano de extraordinaria calidad que se está viendo sensiblemente afectado por la inserción de nuevas construcciones en los últimos años.
     La casa que Guillermo Moreno Calvo, jefe del partido liberal en Huelva, es ejemplo singular de lo anterior. Es proyectada por el arquitecto Gustavo Fernández Balbuena, director de la revista "Arquitectura" desde la que abogaba por la sincera búsqueda de los valores de la arquitectura tradicional, lo que provoca en su obra un conflicto con el intento simultáneo de valorar la "nueva arquitectura" proveniente de Europa. Es así en esta casa, debatida entre su "concepción modernista y los
regionalismos norteños", que indica Villar Movellán.
     Concebida mediante una crujía que circunda un espacio central, destacan al exterior los torreones y cubiertas, enfatizados por su potente vuelo y sinuoso trazado, tanto como los imaginativos recercados de aristas y huecos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la biografía de Hernández Rubio, autor de la obra reseñada;
     Gustavo Fernández Balbuena, (Madrid, 5 de marzo de 1888 – 14 de noviembre de 1931). Arquitecto y urbanista.
     Hijo de militar, estudia el bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid e ingresa en 1906 en la Escuela Superior de Arquitectura de la capital, donde obtiene el título de arquitecto en 1914. Dos años más tarde se casa con Asunción Balbuena Alonso. De esta unión nacieron cinco hijos. El último, Leopoldo, recibió el nombre de su padrino, el arquitecto Leopoldo Torres Balbás. En 1931, cuando hacía un crucero a Palma de Mallorca, desapareció en el mar Mediterráneo frente a la Costa de Andraitx.
     Antes de titularse colabora como topógrafo con el Ayuntamiento de Madrid, y una vez licenciado trabaja de arquitecto municipal en Rivadavia, Orense (1914), así como en el Ministerio de la Gobernación en el mismo año. En 1917, mientras está de arquitecto interino de Hacienda en Lérida, le encarga el Ministerio de Instrucción Pública redactar el Catálogo Monumental y Artístico de Asturias, al que le dedica dos años. También fue arquitecto del Catastro en Zamora (1919). Simultáneamente, realiza trabajos de arquitectura en distintas ciudades, como León, Sevilla y Madrid, y participa en el concurso para el edificio del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Su labor más relevante le llega al acceder al puesto de arquitecto municipal del Ayuntamiento de Madrid en 1919, y por su colaboración en la Sociedad Central de Arquitectos (SCA), siendo en 1918 el fundador y primer director de la revista Arquitectura, órgano de la SCA. En esta doble vertiente se encarga de una serie de actividades entre las que destacan el proyecto de un gran Parque Lineal, a orillas del río Manzanares, y su participación, como asesor, en el Concurso de Anteproyectos para la urbanización del extrarradio madrileño (1929), o la organización, por encargo de la SCA, del X Congreso Nacional de Arquitectura y I de Urbanismo (1926).
     La faceta urbanística de Balbuena es la que más ha influido en la historia de Madrid. Su proyecto del Parque Lineal en la zona sur de Madrid ha sido una constante referencia en el urbanismo madrileño. El trabajo, que nace como parte del no aprobado Plan de Extensión de Madrid del año 1926, lo rescató después el Ayuntamiento con el fin de llevarlo a cabo.
     Su sentido de la planificación urbanística es recogido en muchas de las propuestas presentadas por los participantes en el Concurso Internacional de 1929 para la Extensión de Madrid, y vuelve a aparecer, prácticamente sin cambios, en el Plan General de Extensión de 1931. Antes y después de la República, incluso pasada la Guerra Civil, las actuaciones urbanísticas cercanas al Manzanares siguieron las directrices marcadas por Fernández Balbuena.
     Fruto de la aprobación en 1924 del Estatuto Municipal, organiza en 1926, y desde la SCA, el I Congreso Nacional de Urbanismo. El congreso, además de analizar el estatuto, se dedicó a estudiar su repercusión en la vida urbanística del país. Al tiempo y por empeño de su organizador, se examina, por vez primera en España, la realidad urbanística de sus municipios.
     Las conclusiones del congreso fueron recogidas por Balbuena en el libro Trazado de Ciudades, que contiene sus ideas sobre el urbanismo y cómo debe ser enseñado en las escuelas de Arquitectura, al tiempo que recoge las distintas normas extranjeras sobre la materia y un estudio de la realidad urbanística española. Publicado en 1931, de haber visto la luz en 1926 habría sido el primer libro de urbanismo en castellano.
     Dentro de su obra arquitectónica destacan el Casino de León (1919), que construye en la misma época que comienza los hoteles del Parque Urbanizado que linda con Serrano, la casa-vaquería de Francos Rodríguez (1925), el bloque de casas de Miguel Ángel, 18-24 (1925) y el edificio de Almagro (1928), terminado, como dos de sus mejores viviendas unifamiliares, las de Serrano 132 y la de Valdivia 4, por Sánchez Arcas y Luis Lacasa (Juana Sánchez González, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
           Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Casa Moreno Calvo, de Gustavo Fernández Balbuena (actual sede del Colegio Mayor Alborán), de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la avenida de la Palmera, en ExplicArte Sevilla.

sábado, 21 de octubre de 2023

La Casa Sundheim, de Hernández Rubio (actual sede de un organismo administrativo de la Consejería de Medio Ambiente, de la Junta de Andalucía)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Casa Sundheim, de Hernández Rubio (actual sede de un organismo administrativo de la Consejería de Medio Ambiente, de la Junta de Andalucía), de Sevilla.  
     La Casa Sundheim, de Hernández Rubio (actual sede de la Consejería de Medio Ambiente, de la Junta de Andalucía), se encuentra en la avenida de la Palmera, 41; en el Barrio Sector Sur-La Palmera-Reina Mercedes, del Distrito Bellavista-La Palmera.
     Construida en 1914-1916 por el arquitecto Francisco Hernández-Rubio para la familia Sundheim, constituye uno de los ejemplos más interesantes de las corrientes modernistas de esta ciudad.
     Se trata de una construcción de gran potencia figurativa, en la que el autor propone un amplio despliegue estilístico en el que destaca sobre­ manera el uso del lenguaje medievalista unido a la utilización de múltiples referencias históricas, como es una cierta influencia de las mansiones inglesas (reconocida básicamente en el cuidadoso manejo de los detalles de la construcción, así como en el empleo de los materiales: el la­drillo visto en muros, la pizarra en la cubierta y la piedra utilizada en zócalos, recercados, din­teles, esquinas, molduras. con eficaces criterios constructivos) o la utilización de elementos clásicos, como la balaustrada que circunda la edificación.
     Hernández-Rubio evolucionará, dentro de su eclecticismo, desde referencias a una temática afrancesada con un gusto decorativista de inspiración neomudéjar (Pasaje de Oriente) hasta po­siciones más avanzadas que conectan con el modernismo catalán, a la vez que participan de los criterios propios de la tradición vernácula revisados desde los esquemas regionalistas (Casa Puente, inexplicablemente demolida para ser sustituida por el Colegio Mayor Almonte, Casa Castillo o Casa Seras, ocupada hoy por el Co­lumbus International College).
     La casa Sundheim, probablemente la más se­gura de su producción, muestra analogías más próximas con las corrientes historicistas, representada por otros arquitectos españoles de la época y más concretamente por el bilbaíno Smith Ibarra, en cuyo palacio para el marqués de Triano (1915-17), en Artaza, propone todo un compendio de lenguajes historicistas marcado fuertemente por el medievalista, al que superpone con indudable buen hacer elementos románicos y góticos en una eficaz síntesis que hacen de este edificio uno de los episodios más interesantes del eclecticismo español de principios de siglo.
     La casa, que se desarrolla en tres plantas de altura, cuenta con una superficie total construida que podría aproximarse a los 1.500 m2. (Guillermo Vázquez Consuegra, Cien edificios de Sevilla: susceptibles de reutilización para usos institucionales. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla, 1988).
     Un singular ensayo dentro de la arquitectura doméstica sevillana lo constituye esta construcción de la Avenida de la Palmera nº 41, obra del jerezano Francisco Hernández- Rubio y Gómez (1857-1950), destaca por la elegante fragmentación de sus volúmenes, capaces de generar una interesante sucesión de planos, encuentros, elevaciones y salientes, resueltos estilísticamente con ciertos recuerdos a lo medieval en la línea que desarrolló el romanticismo inglés, en el que juega un singular papel el cromatismo de sus diferentes elementos, la formalización dispar de sus huecos y las blancas carpinterías de palillería.
     Con el predominio del inglés en la casa Sundheim y en el proyecto de la Comisaría de Marina en San Fernando abandona el modernismo que había dejado excelentes ejemplos en Huelva (Clínica Sanz de Frutos, casa de la viuda de Muñoz) o en el Pasaje de Oriente de Sevilla.
     Hernández-Rubio construye también entre 1914 y 1916 en esta sevillana Avenida de la Palmera las Casa Seras y San Ignacio (nº 43 y 45) (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la biografía de Hernández Rubio, autor de la obra reseñada;
     Francisco Hernández-Rubio Gómez, (Jerez de la Frontera, Cádiz, 29 de abril de 1859 – 27 de septiembre de 1950). Arquitecto.
     Nació en el seno de una familia sin tradición artística, lo que no impidió que desde pequeño mostrara su inclinación por la arquitectura. De ahí que, tras cursar en su ciudad natal estudios de Humanidades, su padre le enviara a estudiar en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, donde en 1889 se graduó con el número uno de su promoción. Recibió sus primeras influencias de los arquitectos Francisco de Cubas y, sobre todo, de Ricardo Velázquez Bosco, con los que trabajó como auxiliar. Sus primeras prácticas fueron para el Ministerio de Fomento, donde colaboró con Velázquez Bosco en trabajos como la Escuela de Ingenieros de Minas de Madrid o la restauración del monasterio de Santa María de la Rábida en Huelva.
     Pronto abrió un estudio en Jerez de la Frontera y realizó sus primeros proyectos para su ciudad natal, entre los que destacan la reconstrucción de la plaza de toros en 1894 y el Baldaquino para la iglesia colegial dos años más tarde. En 1898 fue nombrado arquitecto conservador de la cartuja de Jerez, cargo que desempeñó hasta 1941, año en el que el Gobierno devolvió aquélla a la Orden Cartujana. A lo largo de todo este tiempo trabajó y luchó con gran empeño y profesionalidad por el monumento jerezano, contribuyendo decisivamente a que éste se mantuviera en pie en unos años difíciles. En 1899 obtuvo el cargo de arquitecto auxiliar del Ayuntamiento de su ciudad natal, llevando a cabo importantes tareas urbanísticas, como la urbanización de la Feria de ganados, donde construyó una serie de casetas permanentes en las que empezó a poner en práctica el Modernismo. Su decidida adscripción a este estilo la adquirió tras viajar a la Exposición Universal de París de 1900, de donde trajo a Andalucía las nuevas ideas que postulaban los adictos al Art Nouveau. Gran parte de los trabajos de Hernández-Rubio en los siguientes años siguen claramente esta tendencia, destacando la desaparecida cafetería Pasaje de Oriente en Sevilla (1911), las casas para la viuda de Muñoz (1909) y Antonio Guijarro (1910), ambas en Huelva o la Farmacia Cafranga (1908) en la jerezana calle Larga. En otros proyectos realizados durante estos años utilizó elementos modernistas para decorar edificios de marcado gusto inglés, como el del Tiro de Pichón en El Puerto de Santa María (1903) y, sobre todo, el pabellón del Jockey Club de Jerez (1905). Este carácter anglicista está presente en la mayoría de los trabajos que realizó entre 1910 y 1920. En ellos utilizó rasgos derivados de diferentes estilos, como tejados muy inclinados, torres, porches o miradores, pero con el punto en común de la preocupación por el escenario natural. Buenos ejemplos son las casas para Carlos Sundheim (1912) y Francisco Castillo (1913) en la avenida de la Palmera de Sevilla, el proyecto de 1915 de una Comisaría de Marina para el puerto de Cádiz o el edificio de oficinas para la Sociedad Española de Construcción Naval en la localidad gaditana de San Fernando, obra de 1920.
     Trabajador incansable, junto a su cargo como arquitecto municipal, Hernández-Rubio desempeñó otros en distintas instituciones. Fue nombrado arquitecto al servicio de la Marina en 1912, arquitecto de las obras que se ejecutasen en Jerez en los edificios dependientes del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes en 1921 y arquitecto de la Compañía Telefónica Nacional de España en 1925. Tan abundantes responsabilidades no le impidieron seguir ejerciendo la práctica arquitectónica. Así, en 1911 estableció un estudio en Sevilla, desde el que proyectó numerosos trabajos, como varias casas señoriales en la avenida de la Palmera entre 1912 y 1914, algunas ya mencionadas anteriormente. Por otro lado, nunca dejó de trabajar para su ciudad natal, donde realizó entre 1920 y 1940, a pesar de su ya avanzada edad, el proyecto del teatro Villamarta (1924), de marcado carácter regionalista, el sanatorio de Santa Rosalía (1928-1929), que recuerda a sus obras de inspiración inglesa, una tribuna para el estadio Domecq (1934), de acusado funcionalismo, y numerosas reformas de casas particulares.
     En sus últimos años, a pesar de acercarse a los noventa de edad, Hernández-Rubio siguió trabajando sin desmayo, bien en sus proyectos, bien colaborando en los del segundo de sus tres hijos, Francisco, que fue también un gran arquitecto. No es de extrañar que, tras su muerte en septiembre de 1950 a causa de las heridas provocadas por el atropello de un coche frente a su casa, su entierro constituyera una auténtica manifestación de duelo en la que participaron un gran número de paisanos y las más altas autoridades de la ciudad de Jerez, pues este arquitecto, abierto a su tiempo, capaz de internarse en la cultura europea de fin de siglo y estudiar los sistemas constructivos más avanzados, había sido uno de los protagonistas fundamentales en Andalucía en la evolución de la arquitectura española en el tránsito del historicismo al racionalismo a través de las soluciones del eclecticismo, el Art Nouveau y el regionalismo, siendo considerado como uno de los más eficaces intérpretes del Modernismo en Andalucía (José Antonio Merino Calvo, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
           Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Casa Sundheim, de Hernández Rubio (actual sede de un organismo administrativo de la Consejería de Medio Ambiente, de la Junta de Andalucía), de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la avenida de la Palmera, en ExplicArte Sevilla.

viernes, 20 de octubre de 2023

La Casa Rosa, o Villa Eugenia (actual sede de la Consejería de Medio Ambiente, de la Junta de Andalucía)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Casa Rosa, o Villa Eugenia (actual sede de la Consejería de Medio Ambiente, de la Junta de Andalucía), de Sevilla.  
     La Casa Rosa, o Villa Eugenia (actual sede de la Consejería de Medio Ambiente, de la Junta de Andalucía), se encuentra en la avenida de la Palmera, 1; en el Barrio Sector Sur-La Palmera-Reina Mercedes, del Distrito Bellavista-La Palmera.
     Ocupa la manzana delimitada por las avenidas de Manuel Siurot, Guardia Civil, la Palmera, Cardenal Bueno Monreal. Se trata de una construcción aislada, situada en un ángulo de la manzana con un espléndido jardín, disponiendo de otras construcciones para el servicio, que ocupan, igualmente, dos de los tres ángulos restantes, permaneciendo franco el cuarto, en el que se sitúa el acceso principal a la villa. Fue mandada construir por Eugenia de la Rocha, marquesa de Angulo, en 1894, con proyecto del maestro de obras José Solares.
     En 1916, Ramón Balbuena y Huertas, reforma la fachada de la casa a la avenida Manuel Siurot, incorporando a la crujía de fachada, que se remataba con pretil almenado, una planta más. Acepta el ritmo apilastrado de la fachada existente, intercalando huecos y situando dos bal­cones en los extremos.
     En 1927, como consecuencia de la urbanización del sector, Vicente Traver construye la fachada a la avenida de la Guardia Civil, proponiendo de esta forma una condición más urbana al edificio primitivamente exento.
     La casa se ordena según un eje, que parte del zaguán de entrada (a la avenida de la Guardia Civil), construye el vestíbulo y el hall y se remata con una una pieza octogonal (el salón redondo). El hall, de gran tamaño, hará las veces del patio en la casa tradicional, al que se fía la organización de las piezas de la casa.
     Cuenta la vivienda con tres plantas y semisótano. A éste se accede desde el exterior por dos escaleras laterales desde el zaguán y desde el interior de la casa por otras dos situadas en la zona de servicio (fachada a M. Siurot). En las plantas baja y principal se sitúan las piezas más importantes de la casa, destinándose la segunda a dormitorios para el servicio y otras dependencias del mismo carácter.
     La escalera principal de la casa, de tres tramos, se sitúa en el hall, cubierto éste por un lucernario. Los dos frentes de la casa al jardín se cierran en planta baja con una galería acristalada, que se adapta a la forma del perímetro de los muros; sobre ella en planta alta se dispone una terraza abierta.
     De igual interés son las construcciones que ocupan los ángulos de la manzana, destacando el que construye la esquina Palmera-Cardenal Bueno Monreal, de trazas más modernas que las que caracterizan a la vivienda principal, en la que se advierte un claro acento francés tanto en la disposición de la planta como en los elementos  figurativos que componen sus fachadas.
     La superficie que ocupa la vivienda en plan­ta, incluido el jardín y las construcciones anexas, se aproxima a los 7.800 m2.
     La superficie total construida de la vivienda principal (incluido el sótano) podría estimarse en 2.200 m2. (Guillermo Vázquez Consuegra, Cien edificios de Sevilla: susceptibles de reutilización para usos institucionales. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla, 1988).
     Ocupa la manzana delimitada por las avenidas de Manuel Siurot, Eritaña, La Palmera y Cardenal Bueno Monreal. Se trata de una construcción aislada, situada en un ángulo de la manzana con un espléndido jardín, disponiendo de otras construcciones para el servicio, que ocupan, igualmente, dos de los tres ángulos restantes, permaneciendo franco el cuarto, en el que se sitúa el acceso principal a la villa.
     La casa se ordena según un eje, que parte del zaguán de entrada (a la avenida de la Guardia Civil), construye el vestíbulo y el hall y se remata con una pieza octogonal (el salón redondo). El halll ,de gran tamaño, hará las veces del patio en la casa tradicional, al que se fía la organización de las piezas de la casa.
     Cuenta la vivienda de tres plantas y semisótano. A éste se accede desde el exterior por dos escaleras laterales desde el zaguán y desde la casa por otras dos situadas en la zona de servicio (fachada a Manuel Siurot). En las plantas baja y principal se sitúan las piezas más importantes de la casa, destinándose la segunda a dormitorios para el servicio y otras dependencias del mismo carácter.
     La escalera principal de la casa, de tres tramos, se sitúa en el hall, cubierto éste por un lucernario. Los dos frentes de la casa al jardín se cierran en planta baja con una galería acristalada, que se adapta a la forma del perímetro de los muros; sobre ella en planta alta se dispone una terraza abierta.
     De igual interés son las construcciones que ocupan los ángulos de la manzana, destacando el que construye la esquina Palmera-Cardenal Bueno Monreal, de trazas más modernas que la caracterizan a la vivienda principal, en la que se advierten un claro acento francés tanto en la disposición de la planta como en los elementos figurativos que componen sus fachadas.
     Fue mandada construir por Eugenia de la Rocha, marquesa de Angulo, en 1894, con proyecto del maestro de obras José Solares.
     En 1916, Ramón Balbuena y Huertas reforma la fachada de la casa de la avenida Manuel Siurot, incorporando a la crujía de fachada, que se remataba con perfil almenado, una planta más. Acepta el ritmo apilastrado de la fachada existente, intercalando huecos y situando dos balcones en los extremos.
     En 1927, como consecuencia de la urbanización del sector, Vicente Traver construye la fachada a la avenida de la Guardia Civil, proponiendo de esta forma una condición más urbana al edificio primitivamente exento.
     Obras recientes de ampliación y rehabilitación para Agencia de medio Ambiente, por Enrique Cosano e Ignacio Garmendia, en 1986-1992 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
           Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Casa Rosa, o Villa Eugenia (actual sede de la Consejería de Medio Ambiente, de la Junta de Andalucía), de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la avenida de la Palmera, en ExplicArte Sevilla.

domingo, 11 de junio de 2023

La Hermandad Sacramental del Corpus Christi

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Hermandad Sacramental del Corpus Christi, de Sevilla.  
     Hoy, 11 de junio, Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, quien, con estos alimentos sagrados, ofrece el remedio de la inmortalidad y la prenda de la Resurrección [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy, para ExplicArte la Hermandad Sacramental del Corpus Christi.
     La Hermandad Sacramental del Corpus Christi, tiene su sede canónica en la Iglesia Parroquial del Corpus Christi, que se encuentra en la avenida de la Palmera, 39; en el Barrio del Sector Sur-La Palmera-Reina Mercedes, del Distrito Bellavista-La Palmera
     La Hermandad Sacramental del Santísimo Corpus Christi y Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción; es ésta una corporación fundada en 1933, con sede canónica en la Iglesia Parroquia del Corpus Christi, del sevillano barrio de la Palmera, siendo su principal patrimonio la Custodia Procesional; y la Inmaculada Concepción, obra anónima del siglo XVII.
     La Hermandad Sacramental se funda en la Parroquia del Corpus Christi en el año de la consagración del Templo, en la década de los treinta del pasado siglo, concretamente en 1933.
     Los fines de esta Hermandad son desde sus inicios el culto público al Santísimo Sacramento, el amor a la Santísima Virgen María, Sagrario de Cristo, en su dulcísima advocación de la Inmaculada Concepción y la caridad fraterna.
     Las primeras Reglas de la Corporación fueron aprobadas por el Cardenal Ilundáin en febrero de 1933. La Hermandad gozaba desde sus inicios con gran aceptación en la feligresía contando en su lista de hermanos fundadores a personajes de relevancia social como es el caso del Siervo de Dios Don Manuel Siurot.
     La imagen de la Inmaculada Concepción de esta hermandad es una obra anónima presumiblemente del siglo XVII realizada en madera de cedro. Es en los años cincuenta cuando se realiza el retablo dorado de la Capilla Sacramental, bendecido durante la festividad del Corpus Christi.
     En los años noventa la familia de D. Antonio Ruíz, antiguo párroco y colaborador de la fundación de
la Hermandad, donan la imagen de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción recibiendo desde entonces culto continuado en la capilla Sacramental. Es una imagen de candelero, tallada en madera de
cedro con ojos de vidrio de autor desconocido, data del siglo XVII.
     Se celebran de manera solemne triduos preparatorios y funciones en las festividades del Corpus Christi y de la Inmaculada Concepción de María y Exposición los jueves Eucarísticos. Durante la pascua florida se organiza Solemne Procesión de Enfermos e Impedidos. Atendiendo a las peticiones de feligreses y devotos, Ntra. Sra. de la Inmaculada Concepción realiza Procesión Gloriosa y Rosario Público. El retablo de la capilla sacramental dónde se sitúa la imagen es de la década de los cincuenta, es de madera dorada con elementos florales y frutales.
     Poseen un estandarte bordado en oro fino sobre seda blanca, ejecutado probablemente a comienzos del siglo XX en cuyo centro tiene una custodia rodeada por catorce estrellas bordadas en oro fino flanqueada por dos ángeles con incensarios en seda de colores y enmarcado todo el conjunto por elementos vegetales y florales.
     Varas plateadas con el antiguo escudo de la Hdad. de los años 30. El libro de Reglas fechado en 2013 presenta en su centro el escudo de la corporación con ángeles en relieve dorado y estofados con fondo de terciopelo burdeos. Disponen también de una custodia procesional fechada en el año 1944 (Guía oficial del Consejo de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia y Leyenda de la Solemnidad del Corpus Christi;
     Un milagro eucarístico del siglo XIII fue el origen de la Fiesta del Corpus Christi, que la Iglesia celebra el jueves siguiente a la Solemnidad de la Santísima Trinidad; aunque en algunos países las Iglesias locales deciden trasladarla para el domingo por una cuestión pastoral (en Sevilla se mantiene la festividad en el jueves). En esta solemnidad la Iglesia tributa a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, gratitud y amor, siendo la procesión del Corpus Christi una de las más importantes en toda la Iglesia Universal. A mediados del siglo XIII el P. Pedro de Praga dudaba sobre la presencia de Cristo en la Eucaristía y realizó una peregrinación a Roma para rogar sobre la tumba de San Pedro una gracia de fe. Al retornar, mientras celebraba la Santa Misa en Bolsena, en la Cripta de Santa Cristina, la Sagrada Hostia sangró manchando el corporal. 
      La noticia llegó rápidamente al Papa Urbano IV, que se encontraba muy cerca en Orvieto, y mandó que se le lleve el corporal. Más adelante el Pontífice publicó la bula “Transiturus”, con la que ordenó que se celebrara la Solemnidad del Corpus Christi en toda la Iglesia el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad. El Santo Padre encomendó a Santo Tomás de Aquino la preparación de un oficio litúrgico para la fiesta y la composición de himnos, que se entonan hasta el día de hoy: Tantum Ergo, Lauda Sion. El Papa Clemente V en el Concilio general de Viena (1311) ordenó una vez más esta fiesta y publicó un nuevo decreto en el que incorporó el de Urbano IV. Posteriormente Juan XII instó su observancia.
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Hermandad Sacramental del Corpus Christi, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre las Hermandades y Cofradías de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

Página web oficial de la Hermandad Sacramental del Corpus Christi: www.hdadcorpus.com

La Hermandad Sacramental del Corpus Christi, al detalle:
- Imágenes Titulares: Custodia Procesional de Asiento
                                      Inmaculada Concepción
- Día de Salida Procesional: Corpus Christi (Domingo posterior al Jueves del Corpus Christi).

jueves, 27 de octubre de 2022

El Pabellón de Cuba, de Evelio Govantes y Félix Cabarrocas, para la Exposición Iberoamericana de 1929 (actual sede de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Pabellón de Cuba, de Evelio Govantes y Félix Cabarrocas, para la Exposición Iberoamericana de 1929 (actual sede de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo), de Sevilla.
      Hoy, 27 de octubre, es el aniversario del descubrimiento de la isla de Cuba (27 de octubre de 1492), por parte de Cristóbal Colón, y la conquistó en nombre de España, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Pabellón de Cuba para la Exposición Iberoamericana de 1929, de Sevilla.
      El Pabellón de Cuba [nº 89 en el plano oficial de la Exposición Iberoamericana de 1929], de Evelio Govantes y Félix Cabarrocas, para la Exposición Iberoamericana de 1929 (actual sede de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo), se encuentra en la Avenida de la Palmera, 24; en el Barrio del Sector Sur-La Palmera-Reina Mercedes, del Distrito Bellavista-La Palmera.
   La Exposición Iberoamericana de 1.929 supone la transformación urbana más importante de la ciudad en época contemporánea hasta 1992. El recinto se desarrolla en un entorno ajardinado en el que se disponen arquitecturas singulares que lo monumentalizan: apoyado en el curso del río y en edificios existentes de la importancia de la Fábrica de Tabacos o del Palacio de San Telmo, da forma al deseo de crecimiento hacia el sur que la ciudad ya había manifestado en proyectos como el trazado del Salón de Cristina o El Jardín de las Delicias de Arjona.
   El escenario fundamental es el del sector segregado de los jardines del Palacio de los Montpensier y que constituyeron el Parque de María Luisa en honor de la cesión por la infanta María Luisa de Orleáns, prolongado en el Jardín de las Delicias y a lo largo de la Avenida Reina Victoria (hoy Paseo de las Delicias y de la Palmera) hasta el Sector Sur. Otros edificios dispersos se situaron en los jardines de San Telmo o, en el caso singular del Gran Hotel "Hotel Alfonso XIII- en el Jardín de Eslava.
   El trazado inicial surge como consecuencia del concurso de anteproyectos celebrado en 1911 y del que se eligió la propuesta de trazado unitario presentada por el arquitecto Aníbal González y que, en los que le siguieron (1913, 1924, 1925 y 1928), se fue desfigurando en aras de una implantación dispersa con la intervención de un número más amplio de profesionales. El arquitecto dimitió falleciendo poco antes de inaugurarse el certamen.
   El Pabellón de Cuba, situado en el extremo sur de la exposición y vinculado a la actual Avenida de la Palmera, pertenece al grupo de pabellones de participantes que elaboraron el proyecto en su país de origen. Careciendo de arquitectura autóctona que permitiera ser representada en el edificio, se opta por una muestra de arquitectura neocolonial, construyendo finalmente "una casa aristocrática del barrio habanero de Vedado" en palabras de Villar Movellán.
     Se organiza en tres cuerpos: central y más elevado con cubierta de pabellón, destacando sobre los dos laterales, de dos plantas, simétricos respecto al primero. La axialidad se refuerza con un porche, de tres arcos de medio punto al frente, avanzado para recibir a los visitantes.
     Destacan los balcones por sus barandas y columnas salomónicas soportando su tejado, al estar construidas con maderas nobles que resaltan sobre los colores claros de la fachada.
     Un volumen trasero, pabellón efímero destinado a exposiciones, fue demolido tras la exposición y, de alguna manera, recuperado tras la reforma de 1995, ahora destinado a tareas administrativas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
EL PABELLÓN DE CUBA
     La República de Cuba concurrió a la Exposición Iberoamericana con un pabellón realizado por Evelio Govantes y Félix Cabarrocas, que constaba de dos partes, un primer elemento definitivo y, tras éste, un claustro provisional de grandes proporciones que, finalizado el Certamen, fue desmontado. Hoy, una vez rehabilitado el edificio, se le ha adosado una construcción de nueva planta que no guarda relación alguna, estilística ni espacial, con la construcción efímera que se levantó para la Muestra.
Gestiones hacia la concurrencia
     A la primera invitación a la Exposición Hispanoamericana, el Gobierno respondió con una evasiva, comunicando que, antes de tomar una decisión al respecto, habría de conocer con más detalle el contenido del Certamen. Como señala Eduardo Rodríguez Bernal, en Cuba no había un ambiente favorable dada la proximidad del 98, la rivalidad existente entre el partido liberal y el conservador (este último con muchos adeptos hispanistas) y la llamada a los Estados Unidos por parte de los liberales en 1906.
     Los cambios habidos en el ambiente político motivaron que en septiembre de 1926 se obtuvieran las primeras respuestas favorables, aunque hasta marzo de 1927, el Gobierno de Cuba no anunció oficialmente su participación.
     Enseguida se nombró una Comisión para preparar la concurrencia que estuvo integrada por el Coronel Enrique Quiñones, como Delegado de la Exposición, Julián Martínez Castell, en calidad de Delegado Técnico, y Alberto Herrera, Jefe de Estado Mayor y del Ejército de Cuba, quien en abril de 1929 pasó a presidirla. La decisión de asistir se explicaba dentro de la política de fomento de las relaciones hispanocubanas que había promovido el Presidente del Gobierno, el General Machado; tengamos en cuenta que, meses más tarde, concretamente el 5 de noviembre de 1927, se pondría en vigor un tratado comercial con Cuba, con lo cual, esta nación pasaba a ser la primera en firmar con España un tratado comercial. El plan de concurrencia sería aprobado en octubre de 1927. En la participación de Cuba en Sevilla jugarían un papel fundamental las colonias de españoles y las sociedades españolas establecidas en el país, a las que el Gobierno se destinaría la planta alta del pabellón.
     La reelección del general tras las votaciones de agosto de 1928 trajo consigo el mantenimiento de esta política; por ejemplo, en estas fechas se inauguró la comunicación telefónica entre España y Cuba y se apoyó la fundación en Sevilla de un Instituto Hispanocubano por parte de Rafael González Abreu cuya sede se instaló en el antiguo Convento de los Remedios. En lo que respecta a la Iberoamericana, en 1928, por deseo expreso del Presidente, se intensificaron las gestiones referentes a la asistencia de Cuba a la Exposición, para lo que se enviaron a Sevilla dos comisiones, una del poder ejecutivo y otra del Congreso.
     La enfermedad del Embajador de Cuba en España, García Kholy, vino a retrasar la entrega de los terrenos hasta meses más tarde, el 9 de junio de 1928, cuando los trabajos estaban ya muy adelan­tados. La ocasión se aprovechó para dar el nombre del país a la actual Plaza de Cuba . Por último señalar que a poco de iniciarse la Iberoamericana, en febrero de 1929, El Liberal de Sevilla propuso que se erigiera en la ciudad un monumento a Cuba, correspondiendo al que, dedicado al soldado español levantaría en la isla, propuesta ésta que no fructificó.
Análisis arquitectónico: los dos proyectos presentados
     En octubre de 1927, el Senado cubano había votado 750.000 ptas., es decir 50.000 pesos para el pabellón de la República en Sevilla, que -en conjunto- tendría 40 x 40 m. de extensión superficial.
     Realizado en estilo neocolonial, constaría de dos partes, rodeadas por una zona ajardinada: la Casa de Cuba al frente, de 30 x 2 m., sería para alojamiento de pensionados y consulado, y contiguo a ésta, el pabellón de exhibiciones.
     En los jardines que circundarían el cuerpo central del edificio, se colocaría una fuente de piedra, réplica de la primera fuente pública de La Habana, la de Santa Clara, realizada en 1546, que aún hoy se encuentra en el convento, en el cual -en aquellas fechas- se encontraba la sede del Ministerio de Obras Públicas. El cuerpo central de dicha fuente asemeja en su base la proa de una carabela avanzando sobre las aguas, alzándose en el centro un pedestal coronado.
     El escaso presupuesto asignado, el edificio habría de ser provisional. Se construiría todo en maderas que, ornamentadas en fachadas e interiores, vendrían ya trabajadas desde Cuba para su inmediata colocación. Lo más destacado del conjunto sería su amplia puerta de entrada de cuatro metros. Este primer proyecto, del que conocemos más datos que los referidos, fue obra de dos jóvenes e ilustres ingenieros del Ejército Nacional, el Comandante Luis Hernández Savio, quien acababa de ser premiado con la medalla de oro para el edificio de los Veteranos de la Independencia de Cuba, y su auxiliar, el capitán Alfonso González del Real.
     Al margen de este pabellón oficial, en octubre de 1927, en una reunión en La Habana, los representantes de la industria tabaque­ra de Cuba acordaron construir un edificio, también provisional, que se llamaría Salón del Tabaco, que tendría una superficie de 300 m2. En él cada fabricante expondría sus pro­ductos en stands especialmente diseñados por reputados artistas cubanos; previamente, los proyectos habrían de ser aprobados por una Comisión de Ornamentación se construirían en Cuba. En su centro se representarían maquetas de una vega y una fábrica de tabaco, para mostrar el cultivo y la elaboración del producto.
* * *
     El incremento hasta 170.000 pesos en el crédito consignado por el Congreso cubano y el poder ejecutivo, del que en enero de 1928 ya se tiene constancia, posibilitó que el edificio adquiriera carác­ter permanente. Además los industriales cooperarían económicamente. La realización de un nuevo proyecto de pabellón fue encomendada a dos jóvenes arquitectos cubanos, Evelio Govantes y Félix Cabarrocas, quienes, como indica Gutiérrez Viñuales "llegaban respaldados por obras como la residencia del empresario azucarero Juan Pedro Baró en El Vedado, una de las primeras expresión es del Art Decó cubano, que data de 1926". Serían estos mismos autores quienes, influenciados por el pabellón mexicano de la Iberoamericana, realizarían en 1932 la construcción y ornamentación en Neomaya del Teatro Lutgardita en Rancho Boyeros, y años más tarde, en un estilo bien distinto, el Capitolio Nacional de Cuba. El proyecto del pabellón debe datar de 1927 pues está constatado que en diciembre los arquitectos llegan a Sevilla.
     El edificio, con una extensión de 2.000 m2., constaba de dos partes: una permanente, para recepciones, que tras la Muestra sería Consulado Nacional y centro de exposición de productos del país y, tras él, un pabellón provisional, desmontado al finalizar la Exposición, de igual altura que en el pórtico de la permanente, y en cuyas galerías, a modo de patio criollo, se exhibirían las distintas industrias (sobre todo alcoholes, perfumes, maderas,...). A él se accedía directamente desde el vestíbulo central del pabellón permanente. Ambas partes se complementaron con la fuente de Santa Clara, como se planteó en el proyecto inicial. El conjunto estaba rodeado por jardines con tropicales y diversos tipos de palmeras locales.
     La construcción del edificio fue dirigida por aquellos arquitectos a los cuales se había encomendado el anterior, es decir, el Comandante Luis Hernández Savio y el Capitán Alfonso González del Real. A su muerte, González del Real fue sustituido por José M. Heredia. Las obras se iniciaron en enero de 1928 y a principios de febrero se comenzó la cimentación.
     Aunque en febrero de 1929, a la llegada de Julián Martínez Castell, ya se habían acabado el pabellón provisional y las galerías de exhibiciones, los trabajos estaban bastante atrasados y se hizo necesario intensificar las obras. En marzo ya se había terminado el pórtico exterior; en abril el edificio ya estaba muy adelantado y entonces se construían los stands de la planta baja y todos los productos ya expuestos. En el pabellón permanente sólo faltaban pequeños detalles de construcción; en el tercer piso se estaba terminando la pintura y la colocación de las ventanas y cristales; en éste, faltaban los zócalos de madera de acana y también en los otros pisos. Ya estaban cimentadas las calles del jardín y se estaba abonando el terreno, pero la fuente aún no se había colocado. Finalmente, las obras concluyeron el 24 de abril, estando a punto para la inauguración de modo que en mayo se celebró en él la toma de posesión del General Machado como nuevo Presidente del Gobierno.
     En el edificio permanente, Evelio Govantes y Félix Cabarrocas sintetizaron elementos constantes y típicos de la arquitectura cubana: pórticos de piedra y ricas carpinterías exteriores e interiores. Este consta de dos pisos y un mirador.
     En origen la disposición de su planta era muy simple. Tenía un gran vestíbulo cuadrado, de unos 10 m. de lado, al que se accedía por un sobrio pórtico de entrada de tres arcos de medio punto. Realizado con piedra de la cantera de Jamanitas, tenía cubierta de azotea. A la derecha del vestíbulo había una sala; a la izquierda, tras una doble arcada, una monumental escalera daba acceso al piso alto. Bajo ésta y entre los muros que la sustenta, se dispusieron salas y dependencias auxiliares. En planta alta, todo el espacio estaba ocupado por un salón de conferencias y exposición de objetos de agrupaciones regionales de españoles en Cuba. Desde él, por una escalera secundaria, se pasaba al mirador.
     Como indicaron F. Torres Martínez y J. Pérez Torres, la distribución de su planta obedece a un trazado geométrico: "la planta del pabellón está formada por tres cuadrados yuxtapuestos a los que se superpone otro, central, cuyo lado es la mitad de la suma de los otros tres y que determina la dimensión del porche y la anchura del mirador".
     La cubierta de cada uno de estos elementos era independiente. La de la parte central, correspondiente al mirador, era una artesa invertida, formada por vigas en U, compuesta por tablas de caoba. Esta cubierta tenía en todo su perímetro un pronunciado alero, formado por ménsulas macizas de caoba cubana; en el ángulo Noreste del mirador, una pieza indica la fábrica cubana que lo realizó.
     Lo más sobresaliente del edificio es su rica carpintería exterior (fachadas y mirador) y, en el interior, la escalera principal y el revestido de las jácenas del vestíbulo. Los elementos de más in­terés fueron balcones y balconeras, artesonados, rejas, frisos y balaustradas. Estos se realizaron en maderas preciosas, entre otras dagame, sabicú, júcaro, sangre de doncella, yaba, roble, nogal, ocuje, majagua, ácana y jocuna. Según Torres Martínez y Pérez Torres, las maderas empleadas fueron: la caoba de Cuba para artesonados, balcones y balconeras, rejas de planta alta, alero de la cubierta, revestido de las jácenas del vestíbulo y mascarón de la escalera principal; cedro del Líbano en puertas y librillos de balcones y balconeras de planta primera y en ventanas de planta baja.
     En la fachada del pabellón permanente se combinaban elementos del repertorio local como las columnas y los vanos cuadrilobulados de la Catedral de La Habana y las ventanas de Camagüey, entre otros. El aspecto general del edificio era el de las casas del barrio habanero del Vedado.
     Aunque desconocernos en qué consistieron, el proyecto primitivo del claustro sufrió algunas modificaciones a fin de que ofreciera un aspecto más típico porque se consideró que no guardaba semejanza con la arquitectura tradicional.
Análisis decorativo y contenido expositivo
     Respecto a la realización de piezas para la ornamentación del edificio, no hay más referencia que la de un busto de Martí, que se colocó a la entrada del pabellón, en el cual aparecían grabadas las palabras del caudillo "Para mí la patria no será nunca triunfo, sino agonía y deber" y un gran mapa en relieve de Cuba (10 m. x 3'5 m.), realizado en la isla, con un presupuesto de 25.000 pesos.
     En el pabellón se prestó gran atención a la exhibición de artesanías populares, que corrió a cargo del Ministerio de Instrucción Pública. La exposición de obras de arte se encomendó al Ministerio de Bellas Artes. Concretamente, se encargó a un conocido artista de la época, José Hurtado Mendoza, quien también gestionó la decoración del edificio. Con objeto de seleccionar entre las numerosas obras contemporáneas presentadas, aquellas que habrían de exponerse en el pabellón cubano, en enero de 1929 se reunió en La Habana un jurado formado por miembros de la Academia de Bellas Artes del país, que habían sido elegidos por los expositores. A través de la prensa sevillana conocemos quienes fueron los artistas escogidos, aunque no cuáles sus piezas. Entre los pintores se mencionan los siguientes: Aguiar, Baxter, Blanco, Canal Ripoll, Crucet, María Capdevila, Rosario Cuervo, Caravia, Ferrant, Blanca González Simó, Legido, Hernández Giro, Loy, Mencier, Maribona, Olivera, Porro, Domingo Ramos, Rivero Merling, Rodríguez Morey, Rodríguez Valdés, Sánchez Araujo, Tejedor y Valderrama. Entre los escultores: Batancourt, Valderrama, Navarro, Paredes y Ramos Blanco.
* * * * * * * * * *
Conclusiones sobre el pabellón de Cuba
     Resulta evidente que el principal factor que retardó la decisión del Gobierno cubano de tomar parte en la Exposición fue la cercanía del desastre del 98. Por el contrario, ésta vino estimulada por las colonias de españoles en la isla y la existencia de sociedades españolas. Ello determinó que en el proyecto de 1927 el Gobierno designara la planta alta del pabellón a dichas empresas. No obstante, el principal impulso vino de manos de Machado, para quien la Exposición fue un eslabón más en la serie de medidas prohispanistas que emprendió.
     El pabellón permanente respondía a un estilo ecléctico de claro sabor local que incorporaba elementos de la arquitectura religiosa y civil de La Habana (Amparo Graciani García, La participación internacional y colonial en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Ayuntamiento de Sevilla, 2010).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Pabellón de Cuba para la Exposición Iberoamericana de 1929 (actual sede de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo), de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Exposición Iberoamericana de 1929, en ExplicArte Sevilla.