Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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lunes, 29 de diciembre de 2025

Los sitios arqueológicos El Águila, en Utrera (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico de las Aguardienteras, en Utrera (Sevilla).
El Águila I. Se localiza sobre un enclave privilegiado en la prolongación occidental donde se sitúa el yacimiento de Torre del Águila (municipium romano de Siarum). Cuenta con gran dominio visual hacia el oeste, donde discurre el arroyo Salado en dirección norte. 
     Se observan varias concentraciones de material, siendo la más importante la situada al sur. Al norte, se hallan materiales contemporáneos que podrían indicar la presencia de un rancho contemporáneo, hoy desaparecido. Junto a los materiales arqueológicos se hallan restos de algunas piedras de forma irregular. Se podría pensar en una pequeña explotación agropecuaria romana, en relación directa con Siarum, y situada extramuros. 
     En superficie se pueden observar fragmentos de cerámica de mesa (bases con repié anular de Terra Sigillata Hispánica y sobre todo bordes y amorfos de Terra Sigillata Africana) que proporcionan una cronología de Alto y Bajo Imperio (siglos II- IV d.C. aprox.); como material de cocina se encuentran fragmentos de cerámica común; como material de almacenamiento se hallan fragmentos amorfos de ánforas y jarras (también algún asa); como material constructivo se hallan tégulas y ladrillos.
     De época bajo imperial se encuentra cerámica de mesa (relativa abundancia de Terra Sigillata Africana, en proporción mayor que la Terra Sigillata Hispánica altoimperial) que proporciona una cronología de Bajo Imperio (siglos III-IV d.C. aprox.); como material de cocina se encuentra algún fragmento de olla y cuenco de borde ahumado; los materiales constructivos y algunos de los fragmentos de ánforas y de cerámica común adscritos a época imperial pueden pertenecer también a este momento.
El Águila II.
Se encuentra en una loma con una importante pendiente hacia el oeste. Se encuentra  separado del yacimiento de Torre del Águila por tres nacimientos de agua, uno que nace en la cañada y otros dos en las cercanías del cortijo. 
     Se emplaza junto a un cruce de cañadas: la Cañada Real de Sevilla a Ubrique al este y la Cañada Real de El Coronil o de las Mantecas al sur. 
     Se observan dos concentraciones principales, siendo la más importante al sur, en torno a un pozo y los cursos de agua, y una segunda en el extremo noroeste de menor entidad. Cuenta con buena visibilidad al oeste, dominando la llanura del Salado, teniendo comunicación visual directa con Torre del Águila, del que dista apenas unos metros. 
     Se podría pensar  que se trata de un asentamiento de amplio espectro cronológico, relacionado directamente con Torre del Águila. En época romana el sitio se emplazaría extramuros del municipio de Siarum, constituyendo una villa con antecedentes en un momento republicano y perduración en época tardía. En época plenomedieval se emplazaría en el sitio una explotación rural almohade. No se descarta la posibilidad de precedentes calcolíticos, en función de la cerámica a mano observada, aunque es dudoso. La zona es de una gran densidad de población desde la prehistoria hasta un momento bajomedieval, siendo la cercana Siarum, las distintas cañadas y vías de comunicación y el arroyo Salado importantes vertebradores del territorio. 
     En cuanto a los materiales localizados en superficie, de época calcolítica se observa un fragmento de molino de aspecto barquiforme y algún fragmento de cerámica a mano que podrían datarse en ésta época; como material lítico se observan varias lascas, un diente de hoz y una lamina de aspecto punzante.
     De época romana republicana, se encuentra un fragmento de pithoi con decoración a líneas y bandas rojas y un fragmento de borde de cuenco.
     También se observan fragmentos de cerámica de mesa (bordes y amorfos de Terra Sigillata Gálica, Terra Sigillata Marmorata y Terra Sigillata Hispánica); como cerámica de cocina se aprecian bordes y amorfos de ollas; como material constructivo se hallan tégulas, ladrillos y un sillar. Se conoce del hallazgo de esculturas romanas en uno de los pozos situados en el yacimiento, todo ello de época alto imperial.
     Del bajo imperio se encuentra un fragmento de cuenco carenado de Terra Sigillata Clara decorado; como cerámica de cocina se halla un fragmento de Terra Sigillata Africana de cocina; como material de almacenamiento se encuentran fragmentos de cerámica tosca de grandes vasos; como elementos constructivos se halla alguna tégula.
     De plena edad media se localiza cerámica de mesa (bordes y amorfos de ataifor con decoración de manganeso bajo cubierta); como cerámica de cocina se observa un borde de olla; como cerámica doméstica se encuentran bordes redondeados con espatulado interior de lebrillo; como cerámica de almacenamiento se hallan algunas asas y amorfos con acanaladuras de jarras (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).     
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Más sobre la localidad de Utrera (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

domingo, 20 de abril de 2025

El sitio arqueológico La Huerta del Hospital de la Resurrección, en Utrera (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico la Huerta del Hospital de la Resurrección, en Utrera (Sevilla).  
     Hoy, 20 de abril, es Domingo de Resurrección. Este es el día en que actuó el Señor, la solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua: La Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo según la carne.
     En este día Dios nos ha abierto las puertas de la eternidad por medio de su Unigénito, vencedor de la muerte, y pedimos ser renovados por el Espíritu Santo para resucitar a la luz de la vida (cf. 1.ª orac.). Hoy es el día en que actuó el Señor. La piedra que desecharon los arquitectos —Cristo en su pasión— es ahora la piedra angular una vez que ha resucitado (cf. sal. resp.). Y creemos en este misterio gracias al testimonio de los apóstoles que comieron y bebieron con él después de su resurrección (1 lect.) y vieron el sepulcro vacío (Ev.). A partir de ahí, una vez que por el bautismo hemos resucitado con Cristo, busquemos los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios (2 lec.) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II]. 
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte el sitio arqueológico la Huerta del Hospital de la Resurrección, en Utrera (Sevilla).
     Se emplaza al este del núcleo urbano de Utrera, en las traseras del Colegio Salesiano y en la margen oeste de la A-364. La Huerta del Hospital de la Resurrección es una de las múltiples propiedades pertenecientes originalmente al Patronato del Hospital citado.
     Esta explotación agrícola conserva derruidos los restos de la construcción agrícola y la alberca. En el entorno de esta construcción se han hallado materiales de época moderna (melados, lebrillo, cazuelas, escudillas, platos de blanca lisa, etc.) y algunos dudosos de época romana (borde de cerámica común y posibles amorfos de ánfora) o anterior (cerámica a mano; fragmento de pared, pasta rojiza de interior negruzco, desgrasante fino, cocción irregular). 
     Durante la Edad Moderna fue frecuente la implantación de huertas en el extrarradio de los núcleos urbanos. En esta ocasión, la huerta se vería favorecida por la presencia de cursos de aguas cercanos. Es el caso del arroyo Calzas-Anchas, situado a unos metros al sur (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor las Tradiciones evangélicas canónicas y apócrifas, explicaciones racionalistas, y la Iconografía de la Fiesta de La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo;
      La Resurrección de Cristo, que garantiza la de los muertos gracias a la ecuación Christianus alter Christus, es el dogma esencial de la religión cristiana. Según san Agustín, si se retira la fe en la resurrección, toda la doctrina cristiana se derrumba. Pero la fe en un dios que muere y resucita no es en absoluto exclusiva y específicamente cristiana. Se trata de una creencia universal que se encuentra en la mayoría de las religiones antiguas: entre los egipcios, en el culto de Osiris; entre los sirios, en el de Adonis. Ha sido inspirada por la alternancia de las estaciones, el renacimiento de la vegetación después de la muerte aparente del invierno. Debe señalarse que, efectivamente, las fiestas de la Resurrección divina: las de Adonis, y la Pascua cristiana, por ejemplo, coinciden con el despertar de la primavera.
Tradiciones evangélicas y explicaciones racionalistas
    Ninguno de los discípulos de Cristo pretende haber presenciado su Resurrección, que ocurrió sin testigos. Los Evangelios narran simplemente que cuando, tres días después de la Crucifixión en el Gólgota, las Santas Mujeres fueron al sepulcro a llevar perfumes, lo encontraron vacío. Un ángel estaba sentado sobre la piedra de la puerta de la tumba, corrida, y les anunció que Cristo había resucitado.
     La primera descripción detallada del milagro se encuentra en los escritos de Efrén el Sirio. De acuerdo con dicho autor, Cristo salió de la tumba para ascender al cielo inmediatamente.
     Para explicar la misteriosa desaparición del cuerpo del Crucificado, los judíos insinuaron que se trataba de una impostura de sus discípulos que habían sacado el cuerpo de su maestro de noche, en secreto, para dar crédito a la Resurrección. Los cristianos habrían inventado la leyenda de la tapa sellada y de la guardia apostada en el Santo Sepulcro.
     Los críticos racionalistas no descartan del todo la acusación judía de fraude, pero además proponen otras dos hipótesis. 
   lª. La muerte de Jesús sólo habría sido, como la de Lázaro, muerte aparente (Scheintod). En la cruz sólo habría perdido el conocimiento después de la lanzada, y lo habría recuperado en la gruta del sepulcro.
     2ª. Las Apariciones invocadas en apoyo del milagro, serían un fenómeno de autosugestión colectiva. Al no poder resignarse a la muerte de su maestro, los discípulos habrían creído verlo con los ojos, cuando en verdad él sólo habitaba en sus corazones.
     ¿Por qué la Resurrección ocurrió el tercer día después de la muerte? Ese triduum mortis se explica por la prefiguración bíblica de Jonás, que pasó el mismo tiempo en el vientre de la ballena, y también por la creencia popular que aseguraba que el alma y el cuerpo del difunto sólo se separaban definitivamente tres días después de la defunción.
El desacuerdo entre los evangelios canónicos y apócrifos
     Los Evangelios no concuerdan acerca del número de Santas Mujeres portadoras de perfumes, o Marías, cuyos testimonios constituyen, sin embargo, el fundamento de la creencia en la Resurrección.
     En el Evangelio de Juan (20: 1), sólo se habla de una Santa Mujer: María de Magdala. Mateo (28: 1 - 7), nombrados: María Magdalena y María Cleofás; Marcos (16: 1) cuenta tres: María Magdalena, María, madre de Santiago, es decir, María Cleofás, y María Salomé. Finalmente Lucas (24: 10), suma a las dos Marías un número indeterminado de Santas Mujeres («Juana y las demás que estaban con ellas»).
     Existen las mismas divergencias acerca del número de ángeles anunciadores. Juan no menciona ninguno, Mateo y Marcos hablan de un solo ángel sentado sobre la piedra del sepulcro. Lucas cree saber, por el contrario, que las Santas Mujeres se encontraron en presencia de «dos hombres vestidos de vestiduras deslumbran­tes».
   A pesar de estas diferencias de detalle, los cuatro evangelistas coinciden en un punto: para ellos, la Resurrección de Cristo es un retorno momentáneo de Jesús a la vida terrestre, porque hizo numerosas apariciones en Judea y en Galilea antes de Ascender al cielo cuarenta días más tarde. En los Evangelios apócrifos, por el contrario, la Resurrección se confunde con la Ascensión. Cristo resucita para ascender al reino de los cielos de inmediato.
Iconografía
     Esas diferencias en los textos evangélicos y en la tradición explican la falta de fijeza de la iconografía.
     En la evolución de este tema pueden distinguirse tres fases:
   1. La Resurrección simbólica .
   2. La Visita de las Santas Mujeres al Sepulcro.
   3. Cristo saliendo del sarcófago.
   4. Cristo planeando encima de su tumba.
1. La Resurrección simbólica
     La Resurrección comenzó por ser representada simbólicamente, igual que la Crucifixión, mediante una cruz desnuda (crux nuda), rematada en el monograma de Cristo. En el sarcófago de la Pasión del Museo de Letrán, el crisma está inscrito en una corona que picotean dos pájaros posados sobre el travesaño de la cruz. Abajo de ésta hay dos guardianes sentados, uno despierto y otro dormido; lo cual prueba muy bien que se trata de un símbolo de la Resurrección y no, como se ha pretendido, de la  Crucifixión.
     Más tarde, el arte prefigurativo inspirado por los teólogos recurrirá a tipos tomados del Antiguo Testamento o de los Bestiarios.
     La Biblia moralizada no enumera menos de cinco prefiguraciones de la Resurrección:
     l. José liberado de la prisión es invitado a comparecer ante el faraón, como Jesús salido de la tumba ante Dios Padre.
     2. Sansón mata mil filisteos con una quijada de asno, así como Cristo resucitado pone en fuga a sus enemigos.
     3. David huye de la casa de Saúl con la complicidad de su mujer, Micol que pone un maniquí en su cama; los soldados sólo encuentran un simulacro. Los guardianes del Santo Sepulcro ven la tumba vacía.
     4. Tobías captura el pez del Tigris que se disponía a devorarlo.
     5. Jeremías es extraído de la cisterna donde había sido sepultado.
     Las dos prefiguraciones bíblicas más usuales son Jonás saliendo tres días después de ser tragado del vientre de la ballena y Sansón arrancando las puertas de Gaza con sus hombros. Esos dos símbolos son los que más armonizan con la Bajada al Infierno de los justos, que en la Iglesia griega es la imagen de la Resurrección propiamente dicha, puesto que el monstruo que vomita a Jonás es asimilado a Leviatán, y las puertas de la ciudad de Gaza prefiguran las puertas del Infierno derribadas por Cristo. El Speculum Humanae Salvationis suma a Sansón y a Jonás numerosos símbolos tomados de los Bestiarios. Los más populares son el león que resucita a sus cachorros mediante su rugido, el fénix que renace de sus cenizas, el pelícano que reanima a sus polluelos con la sangre de su pecho abierto. Pero también allí la asimilación deja mucho que desear, puesto que no es el león o el pelícano quienes se pueden comparar con Cristo resucitado, sino los hijos de éstos.
     Los ejemplos más bellos son el púlpito recubierto de esmaltes champlevé de Klosterneuburg, ejecutado en 1181 por Nicola de Verdun, y una vidriera prefigurativa de la catedral de Bourges.
     Estas representaciones prefigurativas, popularizadas por la Biblia moralizada, la Biblia Pauperum (de los Pobres) y el Speculum Humanae Salvationis, persistieron hasta finales de la Edad Media.
2. Las tres Marías en el Santo Sepulcro
     Hasta el siglo XIII el arte cristiano de Occidente evocó la Resurrección de Cristo en la forma indirecta de Las Santas Mujeres en el Sepulcro. Por otra parte, esta es la única representación que está de acuerdo con el relato de los Evangelios.
     Pero en ciertos ciclos, antes de Las Santas Mujeres en el Sepulcro se sitúa una escena pictórica popularizada por el teatro de los autos sacramentales: La compra de los perfumes.
     1. Las santas mujeres y los vendedores de perfumes
     Antes de dirigirse hacia el Sepulcro, las Santas Mujeres compran perfumes para embalsamar el cuerpo de Jesús y preservarlo de «la mordedura del gusano» .
     La idea de embalsamar un cadáver sepultado dos días antes resulta poco verosímil, pero se necesitaba un motivo que condujese a las mujeres a la tumba. Así se explica la leyenda de las Santas Mujeres.
     Este episodio fue popularizado por los Misterios de Pascua, en los cuales la escena del comerciante de perfumes (unguentarius, apothecarius, mercator) fue desarrollado con complacencia e inspiración cómica. Las compradoras se dirigen sucesivamente a dos comerciantes, uno joven y otro viejo, para quedarse con la mejor oferta, de pie frente al mostrador, las Santas Mujeres hacen pesar los perfumes en una balanza.
     Esta escena mercantil, que divertía a los espectadores del teatro de los Misterios, parece haber sido especialmente  popular en Provenza a causa del culto de la Magdalena del Santo Bálsamo (Madeleine a la Sainte-Baume) y del culto de las Santas Marías en Camargue. En cualquier caso, es allí donde la escultura románica nos ofrece los ejemplos más antiguos y numerosos. Ese tema pasó desde Provenza al norte de Italia, a Cataluña y al sur de Alemania.
     2. La visita de las santas mujeres al sepulcro
     En el arte bizantino, el Santo Sepulcro tiene forma de «tugurium», es decir, de capilla sepulcral con apariencia de cabaña, edificada en la rotonda de la iglesia de la Resurrección de Jerusalén. Los artistas  de Occidente, menos familiarizados con los monumentos de Tierra Santa, la reemplazan con un sarcófago.
     Las Santas Mujeres son ya tres, ya dos, según los artistas se inspiren en el Evangelio de Marcos o en el de Mateo. La primera balancea un incensario.
     Sobre la piedra retirada del sarcófago está sentado «el joven vestido de una túnica blanca», asimilado a un ángel alado. Señala con el dedo la tumba vacía o a veces, como en Orvieto, el cielo a donde ha ascendido Cristo.
     Con frecuencia las Santas Mujeres son acogidas en la entrada del Sepulcro por dos ángeles luminosos.
     Sobre una cara de un capitel de Módena se representa una escena procedente del teatro litúrgico que no se encuentra en otros sitios: María Magdalena se desmaya sobre la tumba de Cristo al tiempo que María «la de Santiago» y María Salomé intentan levantarla.
     A veces el tema de la visita de las Santas Mujeres y el de la Resurrección están asociados en una misma composición. En la arquivolta de la portada de Trogir (Trau), en Dalmacia, que data del siglo XIII, se ve a Cristo de pie ante su sarcófago, que acoge por sí mismo a las Santas Mujeres. En la pintura del siglo XIV pueden citarse numerosos ejemplos de esta amalgama en la escuela de Giotto (Taddeo Gaddi), en la escuela de Bohemia (Maestro de Hohenfurt, miniatura de L. de Klettau (Biblioteca Municipal de Zittau) y en el arte alemán (Miniatura del Perikopenbuch del arzobispo Kuno von Falkenstein (1380, Biblioteca de Tréveris). Las tres Santas Mujeres ya no son advertidas por el ángel, pero se prosternan ante Cristo resucitado que se les aparece in corpore.
3. Cristo saliendo de la tumba
     Fue a partir del siglo XI cuando se vio la Resurrección representada ya no bajo el velo del símbolo, sino como un hecho. El punto de partida sería una miniatura del Evangeliario de Munich procedente del scriptorium de Reichenau.
     Esta representación no se apoya en texto evangélico alguno, pero respondía a una necesidad de la fe popular.
     Se comenzó por representar a Cristo saliendo del sarcófago; fue en el siglo XIV cuando, a consecuencia de una contaminación con el tema de la Ascensión, se lo representó planeando encima de su tumba.
El origen del tema
     Cómo explicar este cambio, de fundamental importancia en la iconografía de la Resurrección, de la representación simbólica por la representación real; es decir, de Las Santas Mujeres en el Sepulcro por la Resurrección.
     Se han invocado influencias de la puesta en escena de los autos sacramentales de la Pasión. Pero en el Auto de Pascua, donde las Santas Mujeres estaban representadas por tres diáconos, sólo se anuncia la Resurrección. Entre los ángeles y las tres Marías se establece un diálogo:
          Quem quaeritis in sepulchro, christicolae? 
          Jesum Nazarenum crucifixum, o coelicolae. 
          Non est hic; surrexit, sicut praedixerat.
          Ite, nuntiate quia surrexit de sepulchre.
     De manera que Cristo resucitado no aparece personalmente en la escena. Por ello no puede atribuirse a la influencia de los autos sacramentales la idea de representar a Cristo saliendo de la tumba.
     Según Efrén el Sirio, que asimila la Resurrección con un segundo Nacimiento de Cristo, éste habría salido sin fractura de su tumba sellada (sepulcro clauso),  de la misma manera que en su nacimiento había salido del vientre intacto (utero clauso) de la Virgen, sin romper el sello de su virginidad.
     Desde el punto de vista iconográfico es muy interesante ver la variedad de soluciones que el arte de la Edad Media ha dado a un problema particularmente difícil de resolver.
     No existen menos de cinco, sin contar las variantes secundarias.
     1. Cristo se incorpora en su sarcófago (Christus in sepulcro).
     2. Apoya un pie sobre el borde.
     3. Pasa la pierna fuera del sarcófago (Christus uno pede extra sepulcrum).
     4. Está de pie ante el sarcófago (Christus extra sepulcrum).
     5. Se mantiene de pie sobre la tapa (Christus supra sepulcrum).
     Sea cual fuere el partido adoptado, Cristo resucitado siempre está caracterizado por una cruz estandarte que es el símbolo de su victoria sobre la muerte.
     A pesar de este emblema, la mayoría de estas actitudes nada tienen de triunfal. El arte de finales de la Edad Media con frecuencia resulta indecoroso, y por amor a lo pictórico, cae en la trivialidad. Así es como un artista primitivo alemán de la escuela hanseática, el Maestro Francke, en un retablo de 1424 (Museo Hamburgo), en lugar de representar a Cristo pasando la pierna por el borde del sarcófago de frente, lo muestra esquivándolo por detrás, como un ladrón furtivo que temiese despertar a los guardianes dormidos. Esta evasión clandestina, de la cual pueden encontrarse otros ejemplos en las miniaturas alemanas, tiene algo que resulta chocante. Con el mismo espíritu, el arte germánico representa a Cristo poniendo cuidadosamente en su sitio la tapa de su sarcófago, para hacer creer que ha salido de él milagrosamente. 
   Otra particularidad del arte alemán consiste en representar a Cristo resucitado saliendo de un sarcófago sellado, sin romper y ni siquiera levantar la tapa. (Das Durchsteigen des geschlossenen Sargs, Der Aufstieg aus dem geschlossenen Grabe).
     Puede imaginarse con facilidad que esta manera un tanto familiar de reprsentar el misterio de la Resurrección no debía contar con universal aprobación. El pie sacado de la tumba no duró mucho en Alemania. En Italia y Francia se prefirió mostrar a Cristo apoyando el pie sobre el borde de su sarcófago, como un vencedor que holla la cerviz de su enemigo; y también erguido sobre la tapa como sobre un pedestal (vidriera de Bourges, miniatura de Jean Colombe en las Muy Ricas Horas de Chantilly, Perugino, Bissolo).
     El Cristo resucitado, sentado sobre su tumba en la actitud de un juez, que se ve en una miniatura alemana del siglo XV, es sólo una curiosidad iconográfica.
4. Cristo planeando encima de su tumba
     Con Cristo de pie sobre la tapa de su sarcófago como sobre un trampolín que lo impulsará hasta el cielo, la iconografía se encamina hacia una cuarta fórmula de la Resurrección: Cristo transfigurado flotando en una mandorla. Esta Resurrección ascensional se confunde con la Transfiguración y la Ascensión.
     Aparece en el arte italiano a principios del siglo XIV. El honor de esta innovación corresponde a Giotto y a su escuela. En la capilla de los Españoles, Andrea da Firenza hace planear a Cristo resucitado encima de tres Santas Mujeres. Con Fra Angélico y Perugino, este tema se independiza de sus vínculos con el motivo arcaico de las Santas Mujeres en la gruta sepulcral, y elimina las otras fórmulas.
     Alcanza su apogeo en la Resurrección pintada en 1580 por Tintoretto, para la Escuela de San Rocco. Unos ángeles hercúleos derriban la piedra que tapa la entrada de la tumba, y Cristo sale de allí como un cohete vivo. Ya no planea, sale literalmente disparado, como un proyectil. Es la más dinámica de todas las Resurrecciones.
     Otra originalidad de la escuela italiana es, a veces, el reemplazo de los vigilantes que montan guardia alrededor de la gruta sepulcral por apóstoles o santos. Por eso, en un grabado de Mantegna, Cristo resucitado está acompañado por san Andrés y san Longinos, patrones de Mantua. El cuadro del Museo de Berlín, atribuido a Leonardo da Vinci, muestra a los pies de Cristo que toma impulso, a san Leonardo, patrón de los presos, y a santa Lucía, que presenta sus ojos sobre una bandeja: esos dos santos en adoración simbolizan el desapego a la vida terrenal.
     Por un singular fenómeno de retraso, el motivo de Cristo planeando fue exclusivamente italiano desde comienzos del siglo XIV hasta finales del siglo XV. A principios del siglo XVI fue adoptado por las escuelas alemanas: por Durero, en un xilografía de la Pasión Grande, y por Mathis Nithart, en un postigo del retablo de Isenheim. Pero este tipo de Resurrección triunfal nunca se adaptó bien al norte de Europa, y contradice el espíritu de la Reforma. En su cuadro de la Pinacoteca de Munich (1639), Rembrandt retorna a una concepción completamente diferente. Un ángel levanta la piedra de la tumba y Cristo, aún envuelto en fajas, se pone de pie penosamente, como un nuevo Lázaro. Es exactamente lo contrario del Cristo bólido de Tintoretto, lanzado hacia el cielo como un proyectil.
Correcciones de la iglesia católica después de la Contrarreforma
     Los teólogos de la Contrarreforma sometieron a severas críticas la iconografía de la Crucifixión, que en 1730 formuló Juan de Ayala en su Pictor Christus eruditus. Según dicho autor, es un grosero error representar a Cristo saliendo de la tumba abierta, con un pie fuera del sarcófago (uno pecte extra sepulcrum, altero autem cum crure jamjam prodeunte). Tampoco aprueba la representación de Cristo planeando (sublevatus in aere), que se parece demasiado a una Ascensión. Lo mejor es representarlo ante o sobre la tumba cerrada (extra vel supra sepulcrum). Su cuerpo resplandeciente, inmaterial (sine mole et pondere), revestido con un lienzo rojo, debe mostrar las llagas.
     Juan de Ayala considera que al representar a los soldados dormidos se injuria la disciplina del ejército romano (sic). Y cree imposible que todo el cuerpo de guardia se haya dormido; por lo menos uno de los guardianes debe permanecer despierto.
     En cuanto a la asistencia, deben ser eliminados todos sin excepción, puesto que según los Evangelios, ninguna criatura mortal asistió al milagro de la Resurrección (a nullo prorsus mortalium visum). La Virgen tampoco debe estar presente. En la escena no caben ni soldados precipitándose sobre sus armas ni un perro que ladre.
Los guardianes
     Como ya hemos señalado, la presencia de guardianes alrededor del Sepulcro es completamente ignorada por Marcos, Lucas y Juan. Fueron introducidos posteriormente en la leyenda y en la iconografía por razones apologéticas, con el objeto de refutar la acusación de los judíos, que insinuaban que el cadáver de Cristo había sido retirado clandestinamente por sus discípulos.
     Acuclillados alrededor de la tumba, parecen dormir, a veces hasta roncan con la boca abierta, pero es sólo falsa apariencia o al menos no todos duermen. El sueño de los guardianes habría provisto argumentos a los judíos y habría parecido dar la razón a sus insinuaciones. Por ello es cierto que la intención de los artistas, y la de los teólogos que los guiaban, era representar a los guardianes no dormidos sino deslumbrados, paralizados y «como muertos», según la expresión de san Mateo (28: 4), al ver al divino resucitado.
     El número de guardianes es variable: a veces son tres o cuatro, pero en ciertas ocasiones se cuentan en tan gran número que rodean el sepulcro por todas partes como para hacer imposible toda tentativa de retirar el cuerpo, o de evasión (Jean Colombe, Muy Ricas Horas).
     En el teatro de los Misterios, Pilato los sitúa en los cuatro ángulos del Santo Sepulcro. Pero su agrupación presentaba grandes dificultades en los capiteles historiados. En Mozat, parecen dormir de pie, con la cabeza inclinada. En un capitel de Issoire, los tres guardianes están superpuestos.
     Lo más habitual es que estén acostados al pie de la tumba, pero a veces observan como vigías en lo alto de la torre sepulcral, detrás de las almenas (Libro de Perícopes de Salzburgo, Biblioteca Munich).
     Su indumentaria y armas son anacrónicos. No están vestidos como legionarios romanos sino como militares del tiempo de las cruzadas, con la cota de malla y el casco cónico provisto de nasal; llevan los escudos sujetos en la coronilla, como si estuvieran al pie de la muralla de un castillo. Sus ropas varían de acuerdo con la moda: en el Renacimiento usan los farsetos de los lansquenetes.
     Sus reacciones son muy expresivas, y a veces, hasta caricaturescas. Deslumbrados por la aparición, intentan taparse los ojos con una mano o el escudo. Los más valientes desenvainan la espada para partir al espectro; los otros consideran más prudente darse a la fuga. A veces uno de ellos se arrodilla en actitud de adoración: Longinos, el lancero, cuyos ojos se habían abierto a causa del milagro (Predela de Mantegna en el Museo de Tours).
     A veces Cristo apoya el pie sobre la cabeza o el pecho de uno de los guardianes que no parece advertirlo.
     No hay más espectadores que los guardianes. Los apóstoles están ausentes, la Virgen también. Sólo en la escuela catalana del siglo XV puede encontrarse excepcionalmente -simples curiosidades iconográficas- a la Virgen asistiendo a la Resurrección de su Hijo (Jaume Serra, Retablo de Huesca, Museo Barcelona). 
   Para explicar la ausencia de la Virgen, algunos comentaristas ingeniosos supusieron que ella pudo asistir al milagro, pero que los evangelistas juzgaron preferible no hacerla intervenir porque el testimonio de una madre habría resultado sospechoso y sin valor probatorio.
Los príncipes de los sacerdotes corrompen a los guardianes
Mateo, 28: 11 - 15.
     Para desacreditar los testimonios de los judíos que pretendían que el cadáver de Jesús había sido robado durante la noche por los discípulos, Mateo agrega que los guardianes informaron a los «príncipes de los sacerdotes" acerca de la desaparición de su prisionero, y que éstos, después de deliberar, les dieron «bastante dinero» a condición de decir que los discípulos de Jesús habían aprovechado que ellos dormían para hacer desaparecer el cuerpo.
     A pesar de su carácter apologético, este episodio ha sido escasamente ilustrado por el arte cristiano (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico la Huerta del Hospital de la Resurrección, en Utrera (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Utrera (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

domingo, 8 de diciembre de 2024

Procesiones de hoy, domingo 8 de diciembre

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, sábado 8 de diciembre, en Sevilla
     Hoy, sábado 8 de diciembre, tienen lugar las procesiones de traslado, y de clausura, con motivo del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, desde sus sedes canónicas hacia la Catedral de Santa María de la Sede, y desde esta al recorrido oficial, y posterior regreso a los templos de las Hermandades siguientes: 

TRASLADOS:

     Hdad. de La Macarena (María Santísima de la Esperanza): La Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora del Santo Rosario, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza Macarena; es ésta una corporación fundada en 1595 y con residencia canónica en la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena, del sevillano barrio de San Gil, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, obra de Felipe de Morales en 1654; María Santísima de la Esperanza, es una obra anónima del siglo XVII; y Nuestra Señora del Santo Rosario, obra atribuida a Roque de Balduque en 1556 aunque muy reformada en el siglo XVIII.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Macarena: www.hermandaddelamacarena.es

     Hdad. del Gran Poder (Nuestro Padre Jesús del Gran Poder): La Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso; es ésta una corporación fundada en 1431 y con residencia canónica en la Basílica Menor de Jesús del Gran Poder, del sevillano barrio de San Lorenzo, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, obra de Juan de Mesa en 1620; María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso, obra anónima tallada en 1798, acompañada de San Juan Evangelista, obra de Juan de Mesa en 1620; Beato Diego José de Cádiz, talla de Antonio Castillo Lastrucci en 1967; Beato Marcelo Spínola y Maestre, obra de José Antonio Navarro Arteaga en 2003; busto de Dolorosa, talla anónima granadina del siglo XVIII; y Niño Jesús, obra de Antonio Castillo Lastrucci en 1967. 
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Gran Poder: www.gran-poder.es
 

PROCESIÓN DE CLAUSURA

     El Cabildo de la Catedral y la Asoc. de la Virgen de los Reyes: La Asociación de Fieles de Nuestra Señora de los Reyes y San Fernando; es ésta una corporación fundada en 1905, con sede canónica en la capilla real de la Santa, Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Santa María de la Sede, siendo la encargada de velar por la magnificencia de los cultos en honor de la Virgen de los Reyes.
Enlace a la web oficial de la Asociación de fieles de la Virgen de los Reyes: www.virgendelosreyesysanfernando.com

     Hdad. del Gran Poder (Nuestro Padre Jesús del Gran Poder): La Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso; es ésta una corporación fundada en 1431 y con residencia canónica en la Basílica Menor de Jesús del Gran Poder, del sevillano barrio de San Lorenzo, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, obra de Juan de Mesa en 1620; María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso, obra anónima tallada en 1798, acompañada de San Juan Evangelista, obra de Juan de Mesa en 1620; Beato Diego José de Cádiz, talla de Antonio Castillo Lastrucci en 1967; Beato Marcelo Spínola y Maestre, obra de José Antonio Navarro Arteaga en 2003; busto de Dolorosa, talla anónima granadina del siglo XVIII; y Niño Jesús, obra de Antonio Castillo Lastrucci en 1967. 
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Gran Poder: www.gran-poder.es
     
     Hdad. de Setefilla, Lora del Río (Sevilla): La Hermandad Mayor de Nuestra Señora de Setefilla; es ésta una corporación cuyos datos más antiguos se remontan a mediados del siglo XVI, con sede canónica en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, así como en el Santuario de la Virgen de Setefilla, en Lora del Río (Sevilla), siendo su imagen titular Nuestra Señora de Setefilla, talla de Sánchez Cid, en 1938, replicando la original gótica, perdida en los sucesos de 1936.
Enlace a la página web oficial de la Hermandad de Setefilla: www.virgendesetefilla.com


     Hdad. de Valme, Dos Hermanas (Sevilla): La Pontificia, Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de Valme Coronada y San Fernando; es ésta una corporación cuyos datos más antiguos se remontan a 1628, con sede canónica en la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, en Dos Hermanas (Sevilla), siendo sus imágenes titulares Nuestra Señora de Valme, talla anónima góticas, de las denominadas "fernandinas", por su vinculación al rey Fernando III; y San Fernando, talla de Vicente Tena, en 1895.
Enlace a la página web oficial de la Hermandad de Valme: www.hermandaddevalme.es

     
     Hdad. de Consolación, Utrera (Sevilla): La Hermandad de Nuestra Señora de Consolación Coronada; es ésta una corporación fundada en 1649, con sede canónica en el Santuario de Nuestra Señora de Consolación, en Utrera (Sevilla), siendo su imagen titulares Nuestra Señora de Consolación, talla sedente tardobizantina, de finales del siglo XV.
Enlace a la página web oficial de la Hermandad de Consolación: www.consolaciondeutrera.org


     Hdad. del Cachorro (Santísimo Cristo de la Expiración): La Pontificia, Real e Ilustre Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Madre y Señora del Patrocinio en su Dolor y Gloria; es ésta una corporación fundada en 1689 y  con  sede  canónica  en  la  Basílica  del  Santísimo  Cristo  de  la  Expiración, del sevillano barrio de Triana, siendo sus imágenes titulares el Santísimo Cristo de la Expiración, realizado por Francisco Antonio Gijón en 1682; Nuestra Madre y Señora del Patrocinio Dolorosa, obra de Luis Álvarez Duarte en 1973, y Nuestra Madre y Señora del Patrocinio Gloriosa, talla anónima del siglo XVII.
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Cachorro: www.hermandaddelcachorro.org 

    

     Hdad. de La Esperanza de Triana (Nuestra Señora de la Esperanza): La Pontificia, Real e Ilustre Hermandad y Archicofradía de Nazarenos del Santísimo Sacramento, de la Pura y Limpia Concepción de la Santísima Virgen María, Santísimo Cristo de las Tres Caídas, Nuestra Señora de la Esperanza y San Juan Evangelista; es ésta una corporación fundada en 1418, con sede canónica en la Capilla de Los Marineros y la Real parroquial de Señora Santa Ana, del sevillano barrio de Triana, siendo sus imágenes titulares el Santísimo Cristo de las Tres Caídas, obra atribuida a Marcos Cabrera en torno a 1607; Nuestra Señora de la Esperanza, obra anónima del siglo XVII, remodelada por Juan de Astorga y posteriormente por Antonio Castillo Lastrucci en 1929, la Pura y Limpia Concepción de la Santísima Virgen María, obra de Miguel Franco en 1710; San Juan Evangelista, obra de Luis Álvarez Duarte en 1967; y la Sagrada Custodia, obra de Andrés y Antonio Osorio en 1726.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Esperanza de Triana: www.esperanza-de-triana.es

     Hdad. de La Macarena (María Santísima de la Esperanza): La Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora del Santo Rosario, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza Macarena; es ésta una corporación fundada en 1595 y con residencia canónica en la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena, del sevillano barrio de San Gil, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, obra de Felipe de Morales en 1654; María Santísima de la Esperanza, es una obra anónima del siglo XVII; y Nuestra Señora del Santo Rosario, obra atribuida a Roque de Balduque en 1556 aunque muy reformada en el siglo XVIII.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Macarena: www.hermandaddelamacarena.es

       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, domingo 8 de diciembre, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

sábado, 7 de septiembre de 2024

Los principales monumentos (Castillo, Iglesia de San Sebastián, Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Ermita de la Veracruz, Baños de la Hedionda, Acueducto, Balneario de los Baños del Duque, Cantera de piedras de molino de la Sierra de la Utrera, Casa Museo de Blas Infante, Cementerio, Ciudad romana de Lacipo, Ermita de la Virgen del Rosario, Fuente de Carlos III, Los Realillos, Molinos Harineros, Monumento de Blas Infante, Museo de Etnohistoria, Puente Acueducto de los Baños, Restos arqueológicos de la Sierra de la Utrera, y Torre de la Sal) de la localidad de Casares, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Castillo, Iglesia de San Sebastián, Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, Ermita de la Veracruz, Baños de la Hedionda, Acueducto, Balneario de los Baños del Duque, Cantera de piedras de molino de la Sierra de la Utrera, Casa Museo de Blas Infante, Cementerio, Ciudad romana de Lacipo, Ermita de la Virgen del Rosario, Fuente de Carlos III, Los Realillos, Molinos Harineros, Monumento de Blas Infante, Museo de Etnohistoria, Puente Acueducto de los Baños, Restos arqueológicos de la Sierra de la Utrera, y Torre de la Sal) de la localidad de Casares, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Costa del Sol Occidental
     Superficie: 162 km2
     Altitud: 435 m
     Latitud: 36º 26'  -  Longitud: -5º 16'
     Distancia a Málaga capital: 103 km
Datos demográficos
     Población: 8.111
     Gentilicio: Casareños
Ayuntamiento
     c/ Villa, 29, 29690
     952894150 - 952894017     www.casares.es
     ¿Quieres pisar los adoquines que construyeron hace siglos íberos, fenicios y romanos? ¿Y conocer al mismo tiempo a Blas Infante, considerado padre de la patria andaluza? Coge el coche y dirígete a Casares, un municipio de la Costa del Sol Occidental que te recibirá con todos los encantos de un pueblo blanco tradicional y mucho más.
     Declarado Conjunto Histórico-Artístico, Casares conserva lo mejor de todas las civilizaciones que se han posado entre sus límites. El mejor ejemplo es el Castillo de Casares, de origen árabe, que aporta al municipio un paisaje impecable entre el Campo de Gibraltar y la Serranía de Ronda.
     Además, en Casares hay espacio para un par de kilómetros de costa y tres campos de golf del más alto nivel.
     En Casares no puedes perderte sus monumentos: 
     Muchos turistas comienzan su visita a Casares por la Casa Natal Blas Infante, que permite adentrarse en la vida del considerado oficialmente el padre de la patria andaluza gracias a los fragmentos de vida y obras que aún se conservan en su interior. Además, sus salones albergan exposiciones temporales con trabajos de artistas de la zona. El edificio también es una de las oficinas de turismo del municipio.
     El Castillo de Casares es otra de las paradas obligatorias de este municipio malagueño. Está situado en la parte más alta del pueblo y los árabes que lo erigieron aprovecharon el abrupto macizo de roca caliza sobre el que se construyó para completar la defensa de la edificación. Desde el punto más alto del castillo se dominan los valles, colinas y llanuras costeras que se extienden desde la Serranía de Ronda hasta la bahía de Algeciras. Aún se conservan algunas torres, tramos de murallas y dos puertas conocidas como los arcos del Arrabal y de la Villa, que alberga el Museo de Etnohistoria.
     La iglesia de la Encarnación, de finales del siglo XVI, merece otra visita por su torre-campanario de influencia mudéjar y su patio trasero que pertenecía al antiguo convento. La ermita de San Sebastián, construida en el siglo XVII, aloja la imagen de Nuestra Señora del Rosario del Campo, patrona de Casares (Diputación Provincial de Málaga).
      Enclavado en las estribaciones meridionales de la Serranía de Ronda y próximo a la costa, Casares conserva el trazado urbano musulmán, con las blancas casas ubicadas en calles escarpadas, casi imposibles, y restos de su antigua fortificación, en la parte alta del pueblo e interesantes monumentos, además de una magia especial, que permite considerarlo uno de los pueblos más bellos y mejor conservados de la provincia de Málaga. En su término, en una cima del cortijo de Alechipe, que domina la confluencia de los ríos Guadiaro y Genal, se encuentra la fortaleza romana de Lacipo, declarada Zona arqueológica en 1996, que se superpone a un asentamiento púnico-ibérico; fue una de las ciudades romanas más importantes del sur de Andalucía, destruida por los visigodos, que utilizaron su recinto como cementerio. En la costa, encontramos la torre de la Sal o Salto de la Mora, del siglo XVI cubierta con bóvedas octogonales.
     Casares es el lugar de nacimiento de Blas Infante, padre del nacionalismo andaluz y, en cierta manera y a través de su ideario, de la Andalucía moderna. Se conserva su casa natal, convertida en un pequeño museo monográfico y lugar de peregrinación para todos los seguidores de este político, que fue fusilado en 1936. En la plaza hay un monumento a su memoria, obra del escultor Antonio Leiva (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     El centro histórico de Casares está situado en el extremo occidental de la provincia de Málaga. Se asienta sobre los últimos contrafuertes meridionales de la Serranía de Ronda, cuando esta va a caer en el extremo oriental del Campo de Gibraltar. Ocupa unas peñas en las estribaciones de la Sierra Crestellina, entre los Arroyos de Hortezuela y Albarrán. El núcleo urbano se sitúa en una ladera de fuerte pendiente, dominada por el Castillo y la Iglesia, ubicados en el punto más alto. El caserío remonta la ladera opuesta, quedando en la vaguada la vía de penetración al pueblo. Sus altitudes más significativas son: la Plaza del Castillo, 427 m.; el Barrio Alto, 410 m.; y el Barrio de Camachas, en la zona baja, 350 m.
     Producto de sus características topográficas su estructura urbana se ha configurado mediante la adaptación de su caserío a las barrancas que produce el terreno, extendiéndose tentacularmente por sus vaguadas. Las calles se desarrollan paralelas a las curvas de nivel, recorriendo el pueblo de un extremo al otro. Sus características responden a un trazado de corte hispano-musulmán y de origen defensivo, por lo que sus calles son tortuosas, no faltando cortes, recodos y adarves, que forman agrupaciones pintorescas.
     Sus manzanas son irregulares en forma y superficie. Generalmente alargadas y de poco fondo, y con fuertes desniveles entre ambas fachadas.
     Las viviendas tradicionales se desarrollan en altura con gran esbeltez. Ello viene condicionado por la acusada topografía, presentando dos ó tres plantas a una calle, y tres ó cuatro a la calle paralela; llegando a veces hasta cinco y seis plantas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
       Este pequeño pueblo, enclavado en una ladera de la Sierra Crestenilla, se caracteriza por ser el lugar de nacimiento de Blas Infante, padre del nacionalismo andaluz.
Historia
     Poblado de origen ibero, colonizado más tarde por los fenicios, los romanos hicieron de él una importante ciudadela. En el año 61 a.C., Julio César, de quien procede su nombre, curó una afección hepática en los baños de La Hedionda, de aguas sulfu­rosas. A partir de entonces, las propiedades curativas de estas aguas se hicieron famosas en Roma. En 1361, Pedro el Cruel y Mohamed V de Granada se reunieron aquí para iniciar la campaña que había de devolver a este último el trono granadino. Esta acción se conoce como Pacto de Casares. Durante la invasión napoleónica fue el único pueblo de la serranía de Ronda que resistió los ataques del ejército francés.
Gastronomía
     La cocina de Casares es fuerte y briosa, nutrida de los sanos elementos del campo y de los de la matanza. Entre sus platos más tradicionales figuran el guiso de patatas con cabrito y el cocido, hecho con patatas, coles, tagarninas, espárragos, etc. El lomo en manteca, el chorizo, la morcilla, tanto de cerdo como de chivo, son productos artesanales que figuran en todas las mesas, lo mismo que, a los postres, las tortas fritas regadas con miel de abeja.
Artesanía
     Los trabajos de esparto, la pleita y los bordados, la cerámica y el vidrio son labores artesanas que no han perdido vigencia, a pesar de los avances de la vida moderna.
Fiestas
     En mayo se celebra una romería de ámbito comarcal en la ermita de la patrona, la Vir­gen del Rosario, cuya fiesta tiene lugar el primer sábado de septiembre. En la primera semana de agosto se celebra la feria.
VISITA
     La ciudad, que fue declarada Conjunto His­tórico Artístico en 1978, derrama su blanco caserío por la ladera de la montaña, simulando desde la lejanía un paisaje cubista. La amplia plaza de España, a la que se asoma un buen número de bares, constituye el centro y el corazón del pueblo. En ella se alza la iglesia de San Sebastián, templo barroco del siglo XVIII del que sobresale la poderosa torre. De ella parte la calle Carrera, en cuyo número 51 se localiza la casa natal de Blas Infante. Arriba, en lo más alto, se encuentra el conjunto formado por los restos del castillo árabe del siglo XIII y la iglesia de la Encarnación, construida en el siglo XVI merced a la bula concedida en 1505 por el papa Julio II. Un buen recorrido es el que sube por la calle Villa y baja por Arrabal. En él se encuentran algunos de los rincones más bellos de la localidad, como pueden ser el callejón del Rey y la calle Mazmorrilla.
ALREDEDORES
     En las sierras Bermeja, Crestellina y Utrera, declaradas Parajes Naturales, cuenta el municipio con bellísimos lugares de gran riqueza ecológica. En ellos abunda la caza (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

antigua Parroquia y Castillo
     Dominando Casares, desde lo más alto del municipio, la fortaleza árabe puede tener su origen en una atalaya de época romana. Los restos actuales datan del período nazarí, conservándose tres torres defensivas y dos puertas, pero, y a pesar de estar declarado BIC, su estado de conservación es deficiente.
     En su recinto se encuentran varias construcciones cristianas, como el cementerio, la ermita de la Vera Cruz y, sobre todo, la antigua parroquia de la Encarnación, del siglo XVI, de tres naves separadas por arco de medio punto y torre campanario de estilo mudéjar (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     El castillo y ciudadela formaban un conjunto que se enclavaba en una peña elevada.
     Nada queda de los restos romanos y sólo restan unas ruinas árabes en lo que fue fortaleza. El conjunto constituye un bastión defensivo natural hacia el sur y suroeste, con una altitud de 435 metros sobre el nivel del mar. En esa parte no quedan restos, aunque no hubiera sido importante, ya que el macizo rocoso cortado a cuchillo constituye de por sí suficiente protección. Si resulta más interesante la fortificación en el sector norte y noreste, zona más vulnerable, sobre la que se extiende el pueblo. Se aprecia una puerta con arco de medio punto y torreón defensivo adosado a la roca en primera línea, y dos torres más y lienzos de muralla en segunda instancia. Del resto de lienzo de muralla apenas queda nada, sucesivas destrucciones y reparaciones, así como aprovechamiento posteriores la han modificado. 
     El recinto cuenta con una extensión aproximada de 10.000 metros cuadrados, con dos accesos desde la Plaza de Blas Infante: la calle de la Villa y calle del Arrabal, que conducen respectivamente a la Puerta de la Villa y la Puerta del Arrabal. 
     En su interior, está situado el cementerio, aunque como conjunto independiente al estar murado. En el centro se encuentra la Iglesia Mayor de la Encarnación.
     La única referencia histórica sobre la fortaleza de Casares anterior a la conquista la proporciona Simonet, recogida de Ibn al-Jatib, como uno de los pueblos que existían en el reino de Granada. Surgiría como bastión defensivo del reino Nazarí en su frontera suroeste. La toma de Ronda hace posible la capitulación de Casares en la campaña de mayo de 1485, entregado a Sancho de Saravia. Posteriormente y ante la necesidad de dinero para la Corona, es cedida a cambio de un préstamo a Rodrigo Ponce de León, Duque de Cádiz, en 1491. Paralelamente se produce el fenómeno de repoblación de la zona costera por cristianos viejos, mientras que la población morisca se ve relegada a la serranía. A finales del siglo XVI se ve afectada por la sublevación de los moriscos cuya principal consecuencia será la expulsión de los mismos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Aunque se han encontrado evidencias de los ss. IX-X, las primeras referencias escritas sitúan su existencia en el s. XIII, ocupando un lugar estratégico en el paso hacia el interior de la Serranía y como frontera de los meriníes con los reinos cristianos.
     El castillo de Casares se encuentra en el casco urbano de la localidad malagueña de Casares. En la parte alta del pueblo, en el llamado Recinto del Castillo que se correspondía con la antigua Fortaleza Musulmana. Su arquitectura es irregular, adaptada al relieve, con dos entradas originales en codo, con puertas de arco, por las calles Villa y Arrabal.
     Situada en el Recinto del Castillo, la Ermita de la Vera Cruz, junto a las ruinas del Alcázar, su construcción data del siglo dieciséis. Hoy, aunque se conoce su ubicación original, sólo se conserva parte de una de sus naves (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia de San Sebastián
     En la plaza de España, en el corazón del pueblo, es una pequeña ermita del siglo XVII, de nave única con cabecera plana, que alberga la imagen del Nuestra Señora del Rosario, patrona de Casares (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Pequeña ermita del s. XVII, situada en la Plaza de España, en el centro del pueblo.
     De planta basilical, con una sola nave y cabecera plana. Destaca por albergar en su interior la imagen de de Ntra. Sra. del Rosario del Campo, patrona de Casares; imagen que en el mes de mayo es trasladada a su Ermita, junto al cruce de los ríos Genal y Guadiaro, para celebrar su Romería.
     Recientemente ha sido objeto de una importante rehabilitación que ha mejorado notablemente su aspecto interior (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Templo barroco del siglo XVII, reformado tras la Guerra Civil, es de una sola nave. En su interior alberga la imagen de Ntra. Sra. del Campo, patrona de Casares. La talla primitiva, destruida en parte por la contienda civil, era de madera color caoba oscura, cuyos brazos y el niño estaban esculpidos en el mismo trozo de madera. Posiblemente fue hallada en el siglo XI y XII (Diputación Provincial de Málaga).

Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación

     La actual iglesia parroquial  tuvo un origen en un convento, franciscano, situado en el caserío bajo y sustituyó a la antigua parroquia, en estado ruinoso. De planta de cruz, con bóveda de me­dio cañón y cúpula en el crucero, sobre el atrio se levanta el coro alto. Data de 1630, aunque con importantes transformaciones  posteriores;  su fachada acoge diversos vanos, que se distribuyen sin aparente orden por el blanco enjalbegado del muro y del que destaca la torre mudéjar (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
      Se trata de una iglesia de origen conventual situada en el Llano de la Fuente, de donde procede su denominación popular como "Iglesia del Llano".
     Tiene una sola nave que se cubre al igual que los brazos del crucero y el presbiterio con bóvedas de medio cañón con lunetos y fajones, levantándose en el crucero bóveda semiesférica sobre pechinas. Sobre el atrio que se dispone transversalmente al eje de la iglesia, se levanta un coro alto.
     La fachada presenta tres arcos de ladrillo, peraltado el central y de medio punto los laterales que están cegados, sobre los que se superponen tres hornacinas, guarnecida la central de pilastras y frontón partido muy desarrollado; se remata la fachada con un falso alero y el perfil triangular de la cubierta centrado por un óculo. 
     La torre, situada a los pies del lado de la Epístola, es cuadrada y tiene dos cuerpos rehechos en época relativamente reciente.
     Esta iglesia data de 1.630, pero ha sido muy transformada recientemente.
     La actual iglesia parroquial tuvo su origen en un convento franciscano, situado en el caserío bajo y sustituyó a la antigua parroquia, en estado ruinoso.  
     Recientemente se han llevado a cabo obras de rehabilitación destinadas principalmente a consolidar estructuras, sobre todo en las cubiertas (en estado de bastante deterioro) y en las estancias en torno a la sacristía y el campanario (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Sobre las ruinas del castillo, datado en el siglo trece, se encuentra la primitiva parroquia de la Encarnación del siglo dieciséis, construida por la bula del Papa Julio Segundo, con tres naves con arcos de medio punto y sus correspondientes bóvedas que se hundieron.
     Se trata de una iglesia de origen conventual (franciscano-capuchino) situada en el Llano de la Fuente, de donde procede su denominación popular como Iglesia del Llano. Presenta una sola nave que se ensancha en el crucero, dando lugar a la habitual planta en cruz.
     Cabe destacar la torre-campanario de influencia mudéjar, originaria del siglo dieciséis, así como el patio trasero, que pertenecía al antiguo convento, y que tiene un jardín rodeado de pequeñas fuentes.
     Recientemente se han llevado a cabo obras de rehabilitación destinadas principalmente a consolidar estructuras, sobre todo en las cubiertas (en estado de bastante deterioro) y en las estancias en torno a la sacristía y el campanario (Diputación Provincial de Málaga).

Baños de la Hedionda

     De época romana -se cuenta que el propio Julio César se benefició de sus aguas sulfurosas en el siglo I a.C.-, su existencia se recoge en nume­rosos tratados geográficos latinos. El recinto balneario romano fue modificado en época islámica y, más tarde, en el siglo XVII. La edificación posee una planta casi cuadrada, de 5 por 6 metros sobre la que se alza una bóveda y a partir de ésta, dos más pequeñas de medio cañón (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Baños romano-árabes de aguas sulfurosas. Estructura abovedada y cuadrada, de unos 6 metros de lado con 3 metros de galerías de arcos rebajados, 2 en su lado Sur y uno en  el Norte, desaguando por el Este en el arroyo del Albarrán. Los materiales empleados en la construcción son junto con el hormigón, cal, piedras y dobles o triples hileras de ladrillos macizos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El 14 de junio de 2021 se inician los servicios de vigilancia para control de aforos en los baños. Un servicio que tiene como objeto proteger estos baños del alto valor patrimonial,  teniendo en cuenta el gran número de visitas que recibe el recinto en temporada alta.
     Ya puedes realizar la reserva de forma gratuita en Eventbrite, para julio, agosto y septiembre. 
     Finalizados los trabajos de pintura, desbroce y señalización, los Baños de la Hedionda ya están preparados para la temporada estival, que este año 2021 han comenzado el 14 de junio con la puesta en marcha del control de acceso y vigilancia.
     Unas medidas con las que el Ayuntamiento de Casares pretende controlar el aforo para preservar las instalaciones, de gran valor patrimonial, y su entorno natural. Teniendo en cuenta el gran número de visitas que recibe el recinto en temporada alta.
     Además de controlar el acceso a los baños y limitar la entrada de vehículos a la zona, durante el periodo estival  el Ayuntamiento de Casares también pone en marcha un servicio de socorrismo y vigilancia, e intensifica las labores de mantenimiento y limpieza de la zona.
     Aunque el acceso es gratuito, será obligatorio realizar una reserva para acceder en temporada alta, desde el 14 de junio al 12 de septiembre, en horario de 12.00 a 19.00 horas.
     Las reservas pueden realizarse desde la web de Eventbrite donde ya se puede acceder a los eventos creados para los meses de julio, agosto y septiembre.
     Mes recomendado para visitarlo: Junio a Septiembre.
Dicen que aquí el diablo exhaló su último aliento cuando fue expulsado por Santiago. Esta es una de las leyendas que el imaginario popular guarda para justificar el olor a azufre de las aguas. Los conocidos como Baños de la Hedionda, Bien de Interés Cultural, constituyen uno de los hitos históricos del macizo de la Utrera y en general de toda Casares.
     Se trata de unos Baños Sulfurosos Ferruginosos, situados en un hermoso y ventajoso paraje, que el hombre ha sabido aprovechar desde tiempos de los romanos. El recinto del balneario, cuadrado, con una bóveda esférica de pechinas y dos bóvedas de cañón, se encuentra en el margen derecho del arroyo Albarrán y muy cerca del límite con el municipio de Manilva.
     En el cauce del río Manilva, siguiendo el camino de los baños desde la población de Manilva. Pasamos por debajo del viaducto de la autovía AP-7 y continuamos la senda de tierra que nos lleva hasta los mismos baños.
     En la actualidad las aguas de los Baños siguen siendo de uso público, y bastante generalizado, aunque el estado de las instalaciones se deteriora periódicamente debido a los frecuentes actos vandálicos cometidos por desaprensivos.
     Baños sulfurosos ferruginosos de origen romano y remodelación árabe. Consisten en un recinto balneario de forma cuadrada, de aproximadamente 6 metros de lado, con bóveda esférica de pechinas y dos bóvedas de cañón, a levante del mismo, todo bajo las aguas.
     Remodelaciones posteriores, fruto de distintos niveles de caudal del venero, hacen que los árabes retoquen su estructura y la amplíen con muros y canalizaciones sacadas a la luz. Los baños se sitúan en el margen derecho del arroyo Albarrán. Los materiales empleados en su construcción son: hormigón de cal, piedras y dobles o triples hileras de ladrillos macizos.
     Las leyendas atribuyen su origen al propio Julio César, cuando era pretor, que aliviando una enfermedad hérpetica en sus aguas mandó construirlos. Lo que sí es seguro es que en sus aguas se bañaron sus tropas a la espera de la confrontación con Pompeyo y encontraron alivio a las enfermedades de la piel. La zona de los baños está declarada como Bien de Interés Cultural (Diputación Provincial de Málaga).

Acueducto romano de Lacipo

     La captación se encuentra en la Fuente Grande, a unos 4 Km de Lacipo. Solo se conservan algunos restos de arquerías en el recorrido hacia la población. En el interior de la ciudad se identificaron los restos de tres depósitos.
     El acueducto romano debió contar con:
- trazado de 4 km en tramos de arquería y apoyado sobre el terreno
- Captación de agua en Fuente Grande
- Tres cisternas de recepción de agua en la villa de Lacipo. Capacidad de cada cisterna 8 m3.
     Como ya hemos comentado, los restos del acueducto son escasos, resultando muy interesantes las cisternas que se conservan en el asentamiento de Lacipo y los restos de pilas de las arquatio de la sierra Crestellina.
     El acueducto se ha venido datando en el siglo II d. C. ya que fue el momento de mayor expansión de la antigua ciudad de Lacipo. A partir del siglo V la urbe cae en decadencia y poco a poco en el olvido (Diputación Provincial de Málaga).

Balneario de los Baños del Duque
     Se encuentra situado en la falda norte de Sierra Bermeja, en un lugar bastante recóndito del Monte del Duque. Se llega a través de un camino conocido como el Camino de los Baños del Duque al que se accede saliendo de Casares por un camino comarcal en la parte norte del pueblo dirección Majada Madrid.
     Hoy el edificio se encuentra en ruinas aunque es posible reconocer su estructura completa. La fuente sigue manando agua con sus características minerales.
     La hospedería-balneario contaba en 1857 con una fuente, dos albercas, una ermita, una casa-hospedería y una caballeriza.
     Cuando la temporada de baños estaba en su punto álgido se establecía carnicería en la que se vendía chivo o macho castrado, así como leche y queso fresco. De Genalguacil o de Casares llegaban vendedores, mujeres en su mayoría, que ofrecían pollos, gallinas, huevos, caza menor, pescado fresco, legumbres y frutas, y a quienes se les podían encargar artículos que conseguían en Casares y llevaban al día siguiente. Se amasaba y horneaba pan en el mismo balneario, pero el resto de productos de primera necesidad debía ser traído y llevado desde Casares o alguno de los pueblos cercanos (Diputación Provincial de Málaga).

Cantera de piedras de molino de la Sierra de la Utrera

     La geología del torcal casareño facilita la extracción de piedras de molino, actividad que ya aparece documentada en el siglo XVIII, aunque los indicios evidencian una industria de cierta envergadura que debió funcionar, al menos, desde el siglo XVI.
     El Canuto de la Utrera es una réplica espectacular del Torcal de Antequera, lugar emergido de las profundidades del océano formado por un laberinto de relieve kárstico en el que habita una de las especies mas amenazadas del mediterráneo.
     La Sierra de la Utrera, es un pequeño e interesante conjunto kárstico, situado en el municipio de Casares (Málaga), al Oeste de la provincia malagueña, atravesado por 3 valles encajados y paralelos a la costa, llamados canutos, de gran belleza paisajística y un cuarto más abierto. A la vez que su formación geológica está constituida por rocas cálcicas (calizas nodulosas y calizas oolíticas, principalmente) del tipo de margas y calizas adjudicadas a unidades del penibético (Béticas Externas) con génesis en el Jurásico (Dogger-Malm). Supone pues una ventana tectónica rodeada de unidades geológicas correspondientes a las Béticas Internas y al Complejo del Campo de Gibraltar.
     Este espacio consta de unas 500 Has. y está limitado por los siguientes hitos: Oeste, por la carretera comarcal A-377. Este, por el camino de Baeza a Manilva y por el límite del T.M. de Casares. Sur, por el limite del T.M. de Casares y la carretera comarcal A-377. Norte, por el Camino de Los Molinos y del río Manilva a Baeza.
     La Sierra de la Utrera guarda excelentes valores ambientales que se manifiestan por la presencia de hábitats exclusivos y prioritarios para la Comunidad Europea y fauna. Estos motivos hicieron que la federación Ecologistas en Acción propusiera su inclusión como Lugar de Interés Comunitario de la Red Natura 2000. A ello se suma la espectacularidad geomorfológica que motivará a la próxima declaración del Canuto de la Utrera como “Monumento Natural” por parte de la Junta de Andalucía. Además sus estratégicas condiciones como refugio y atalaya de vigilancia la han hecho ser habitada desde época paleolítica y en distintos momentos de la prehistoria e historia (poblamiento discontinuo). Este hecho se pone de manifiesto por la gran cantidad de restos y yacimientos arqueológicos que se han hallado en este pequeño torcal (Diputación Provincial de Málaga).

Casa Museo de Blas Infante
          Situada en el nº 51 de la Calle Carrera se encuentra la casa en la que el 5 de julio de 1885 nacía en Casares Blas Infante, Padre de la Patria Andaluza. 
     En la actualidad, además de ser un punto de información turística, la casa alberga una exposición permanente con fragmentos de la vida y obras de este ilustre casareño, que nos acercan a un mejor conocimiento de su pensamiento y de su propia persona. 
      Además, la casa posee una pequeña sala de exposiciones temporales, que suele albergar muestras de artistas locales y comarcales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En el número 51 de la calle Carrera, en el municipio malagueño de Casares, nació el 5 de julio de 1885 Blas Infante Pérez de Vargas, el abogado y político que ha sido considerado por el Parlamento andaluz como Padre de la Patria Andaluza. Su casa natal, actualmente en proceso de ampliación y reconversión en museo, tiene como objeto la divulgación de la vida y la obra de este ilustre malagueño. El edificio original tiene dos plantes, dispone de una sala de exposiciones, otra de consulta de los fondos documentales, una sala de archivo y un salón de conferencias.
     En sus instalaciones, se atesora toda la bibliografía de Blas Infante. Dispone de copias y originales de las revistas de la época más estrechamente vinculadas a Blas Infante, publicaciones relacionadas con su carrera profesional, como el Reglamento del Centro Andaluz de Sevilla, que él presidió, copias de la documentación del Centro Andaluz de Casares, el expediente académico de Blas Infante, entre otras. Además, dispone de una colección de fotografías de lugares y momentos relacionados con Blas Infante. Así, se pueden contemplar desde imágenes de la Asamblea de Ronda de 1918 hasta del izado de la bandera andaluza en Sevilla durante la Segunda República (Diputación Provincial de Málaga).

Cementerio

          El cementerio se encuentra situado en el promontorio que corona el pueblo con los restos de la fortaleza, ocupa el espolón orientado al sur. Su situación le confiere un importante interés paisajístico, se recorta como remate de la cortada que cierra el conjunto al sur. Lo rodea un cerramiento vario, de fábrica mixta, siguiendo las pendientes, tiene partes enjabelgadas y otras zonas descuidadas, debido a la dificultosa accesibilidad. La portada, muy discreta, es un arco de medio punto abierto en la cerca y coronado con una hornacina. Contiene uno de los conjuntos más interesantes de la zona de bóvedas trasdosadas. No se conocen datos históricos, en el Ayuntamiento consta únicamente la reforma de 1901. La lápida más antigua, hoy fracturada y repuesta es de 1851. El Ayuntamiento manifiesta su interés en conservar las constantes compositivas y de ordenación, aunque ya hay ejemplos de distonías con incorporación de modos y materiales inconvenientes a ese propósito (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Situado junto al castillo. Peculiar por su construcción circular y por la costumbre casareña de encalar los nichos, que hace de este lugar una muestra de nuestra cultura y costumbres populares (Diputación Provincial de Málaga).

Ciudad romana de Lacipo
          Situada en el término municipal de Casares, en la zona conocida como El Torreón, es prácticamente una atalaya sobre una vía de penetración importante, desde la costa al interior, en época romana.
     Las campañas de excavaciones arqueológicas han demostrado la existencia de un recinto amurallado, en cuyo interior se han localizado restos de diversas estancias que parecen estar en función de la muralla, adosadas o yuxtapuestas unas a otras, sin que se evidencie un trazado ortogonal. Se ha constatado la existencia de dos aljibes, lo que demuestra carencia de agua en esta zona. Asimismo, se han hallado restos de un gran edificio de carácter público y se ha podido constatar un nivel de enterramiento hispano-visigodo.
     Los resultados de las investigaciones arqueológicas nos permiten concluir que nos hallamos ante un recinto colectivo de marcado carácter militar, cuya cronología se establecería entre los siglos I a. C. al I d. C., pudiéndose prolongar hasta el s. II d. C. Asentándose la necrópolis hispano-visigoda una vez que las edificaciones estaban en desuso (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Importantísimo enclave estratégico para controlar los valles de los ríos Guadiaro y Genal entre los siglos III a.C. al II d.C.. Atalaya de control de origen íbero, su importancia se acrecentó en época romana, llegando a acuñar moneda propia. Situada a 4 kilómetros del pueblo, en el cortijo de Alechipe (finca privada), todavía conserva murallas, en su mayoría destruidas.
     El contorno de la ciudad está perfectamente delimitado, siendo la segunda ciudad fenicia que mejor se conserva en España. Dentro de la población se eleva un ara a la juventud y otro a la fortuna Augusta. En la parte norte se observan dos pequeños torreones de unos 8 m. de diámetro. Presenta 4 puestos de vigilancia en la cara norte, dos a los lados y dos en la parte sur.
     Lacipo gozó de gran importancia durante el período romano como ciudad, por su estratégico enclave en la península y proximidad al continente africano. Con el tiempo los visigodos utilizaron el entorno como lugar de enterramiento, habiéndose encontrado en la actualidad restos del mismo (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de la Virgen del Rosario

          La ermita de la Virgen del Rosario se encuentra en el término municipal de Casares, a unos 11 kilómetros del núcleo poblacional, entre los ríos Genal y Guadiaro. Con la crecida del río Genal en invierno, hay veces que se queda incomunicada. 
     A esta ermita acuden en romería los casareños acompañando a la virgen durante el mes de mayo, concretamente el último sábado del mes de mayo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Entre los ríos Genal y Guadiaro se encuentra esta Ermita donde acuden en romería los casareños acompañando a la Virgen durante el mes de mayo. Con la crecida del río Genal en invierno, hay veces que se queda incomunicada (Diputación Provincial de Málaga).

Fuente de Carlos III
      Perteneciente a las reformas hidráulicas del siglo XVIII, la Fuente de la Plaza se acabó de construir en el año 1785, bajo el reinado de Carlos III.
     Se trata del remate de una obra que, a lo largo del siglo XVIII se realiza para encauzar el agua del manantial y pozos situados en el Puerto de las Viñas, y llevarla al centro del pueblo; obra a la que pertenece también la conocida como Fuente de La Arquita, centro de distribución del agua a lo largo de dos kilómetros hasta la plaza de España.
     Junto a la construcción de esta obra, Casares inicia a finales del XVIII y principios del XIX una serie de mejoras en la red pública, tanto de abastecimiento como de cloacas de aguas residuales, que aún hoy en día se conservan. 
     La fuente de la Plaza, de estilo neoclásico, se compone de tres cuerpos, y en su interior se conserva el odre de cerámica que distribuye el agua a los cuatro caños, cuya salida al exterior se hace por cuatro grifos que dan a cuatro piletas del mismo material que toda la obra.
     El cuerpo bajo y el central están compuestos por piedras labradas de arenisca que forman cuatro volutas y cuatro toros. 
     La parte última la componen cuatro lajas de la misma piedra rematadas por cuatro piñas sobre molduras y un casquete esférico rematado por un castillo del mismo material. 
     Hoy, y aunque ha sufrido varias reformas, la fuente conserva su aspecto y estructura originales, y de ella sigue brotando el agua fresca de la sierra (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Situada en el centro de la Plaza de España fue construida en 1785 bajo el reinado de Carlos Tercero. La fuente posee cuatro caños de los que brotan agua fresca de la sierra.
     Se trata del remate de una obra que, a lo largo del siglo dieciocho se realiza para encauzar el agua del manantial y pozos situados en el Puerto de las Viñas, y llevarla al centro del pueblo; obra a la que pertenece también la conocida como Fuente de La Arquita, centro de distribución del agua a lo largo de dos kilómetros hasta la plaza de España.
     La fuente de la Plaza, de estilo neoclásico, se compone de tres cuerpos, y en su interior se conserva el odre de cerámica que distribuye el agua a los cuatro caños, cuya salida al exterior se hace por cuatro grifos que dan a cuatro piletas del mismo material que toda la obra (Diputación Provincial de Málaga).

Los Realillos
     Aunque data del s. IX, en 1501 es el escenario de la revuelta mudéjar que aparece en las crónicas como el Calaluz o Calalui, en la que las tropas castellanas fueron vencidas por la población sublevada, descontenta con la vulneración de las capitulaciones (Diputación Provincial de Málaga).

Molinos Harineros
     Los molinos de Casares componen una ruta de gran belleza por las orillas del río Manilva o arroyo de Albarrá al que se accede desde el camino de los molinos, saliendo de Casares hacia el sur. También se puede recorrer en sentido contrario, continuando la vereda desde los baños de la Hedionda.
     La ruta está perfectamente señalizada desde Casares.
     Se conservan desde Casares, por la senda hacia el sur: El molino de Arriba, La Fábrica de San Pablo, El molino de la Americana, El molino del Madrileño, El molino de Cancón, El molino de la Chica, y El molino de Gómez.
     Los molinos en la actualidad se encuentran en su mayor parte en proceso de ruina por el abandono de la actividad a la que estuvieron dedicados durante siglos. Uno de ellos ha sido rehabilitado como residencia o alojamiento rural, conservando parte de los elementos hidráulicos del molino. La ruta desde el punto de vista paisajístico es de gran riqueza ya que engloba en pocos kilómetros una gran variedad de vegetación y fauna.
     Si realizamos el recorrido desde los baños de la Hedionda, remontando el río nos encontramos con el primer molino que está en ruinas. Es el molino de Gómez, fechado en el siglo XVI. 
     A 300 metros aguas arriba y en la orilla izquierda del río se encuentra el molino de la Chica, también en ruinas.
     Si continuamos hacia el pueblo por el camino de los molinos llegaremos al molino de Cancón, restaurado completamente como alojamiento rural.
     Cuando de nuevo nos acercamos al cauce del río se divisa otro molino con una chimenea redonda. Es el molino del Madrileño.
     Cruzando el río nos situamos de nuevo en la orilla izquierda y siguiendo una senda cómoda llegaremos hasta el molino del Americano o molino Rojo en el cortijo de los Molinos.
     Volviendo a la senda los últimos molinos con los que nos encontraremos, ambos en la orilla izquierda del río son la Fábrica de San Pablo y el molino de Arriba (Diputación Provincial de Málaga).

Monumento de Blas Infante

     El 15 de Julio de 1885 nacía en Casares Blas Infante Pérez. Autor del Ideal Andaluz, libro pragmático sobre su proyecto para Andalucía.
     Fue notario y político, considerado oficialmente por el Congreso de los Diputados y el Parlamento de Andalucía como el Padre de la Patria Andaluza, por ser el máximo ideólogo del andalucismo político en todas sus vertientes, regionalista, federalista y nacionalista. Infante alternó las tareas de notario, historiador, antropólogo, musicólogo, escritor y periodista, además de ser un lector voraz y gran conferenciante (Diputación Provincial de Málaga).

Museo de Etnohistoria
     Para dar a conocer la historia la forma de vida de los antiguos pobladores de Casares, este Museo muestra vestigios arqueológicos y utensilios de la vida cotidiana, pública y familiar desde el neolítico hasta el siglo veinte. En él se ubica la Oficina de Turismo de Casares (Diputación Provincial de Málaga).

Puente Acueducto de los Baños
          Cercano a los Baños de la Hedionda, y sobre el Arroyo Albarrá aparece el puente de los Baños.
     Construido en el siglo XVI y restaurado en el XVIII, está relacionado con la acequia de riego y el paso de personas entre ambos márgenes, especialmente entre los Baños y el Camino del Vallecillo, sirviendo al mismo tiempo de acueducto para la acequia de agua general. 
     La construcción en piedra caliza de la próxima Sierra de la Utrera, está efectuada con dos ojos sobre el río y una longitud de 45 metros, con una altura sobre el nivel normal del río de 2 metros.
     De airosa estructura, presenta sin embargo una notoria robustez en sus basamentos que lo ha hecho mantenerse hasta nuestros días (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Cercano a los Baños de la Hedionda, y sobre el Arroyo Albarrán, aparece el puente de los Baños. Construido en el siglo dieciséis y restaurado en el dieciocho, está relacionado con la acequia de riego y el paso de personas entre ambos márgenes, especialmente entre los Baños y el Camino del Vallecillo, sirviendo al mismo tiempo de acueducto para la acequia de agua general.
     La construcción en piedra caliza de la próxima Sierra de la Utrera, está efectuada con dos ojos sobre el río y una longitud de 45 metros, con una altura sobre el nivel normal del río de 2 metros. Presenta una notoria robustez en sus basamentos que lo ha hecho mantenerse hasta nuestros días (Diputación Provincial de Málaga).

Restos arqueológicos de la Sierra de la Utrera

     Pese a ser un torcal relativamente pequeño, presenta evidencias arqueológicas de una ocupación prolongada en el tiempo, como una industria lítica de transición del Achelense al Musteriense o las muestras cerámicas localizadas más antiguas del Neolítico Andaluz.
     Desde el punto de vista histórico, este cercano conjunto calizo, situado en Casares, concentra un buen número de elementos de interés patrimonial resultantes de sus condiciones como singular entorno natural y del uso que tradicionalmente el hombre ha hecho del lugar desde el Paleolítico hasta la actualidad.
     Aunque hoy día está despoblado, fue refugio de diversos grupos humanos que explotaron sus variados recursos naturales, tanto para la obtención de materias primas (areniscas, calizas, mármoles) como para el desarrollo de actividades agro-ganaderas. Junto a ello, la geología del karst, su orografía y preponderancia en el territorio conllevaron el aprovechamiento prehistórico de sus cavidades (con carácter habitacional, funerario y simbólico). Destacan sitios de hábitat como la Cueva de Gran Duque o el uso funerario de la sima Hedionda IV, que se remonta a inicios del Neolítico.
     Del mismo modo, su amplia visibilidad y fácil defensa natural posibilitaron la creación de un asentamiento de la Edad del Bronce. En la Sierra de la Utrera también hay evidencia de un asentamiento de tiempos de la fitna hafsuní (finales del siglo IX-X) (Diputación Provincial de Málaga).

Torre de la Sal
           La Torre del Salto de la Mora presenta un aspecto de pequeña fortaleza. Se encuentra situada sobre un avanzado promontorio rocoso de la costa casareña entre el río Manilva y el Arroyo Camarate, junto a la playa, y a pocos metros de una antigua casilla de los carabineros. Dado su volumen y su localización en la costa no presenta obstáculos que impidan su visión. 
     Se trata de un elemento muy destacado del sistema de defensa y vigilancia de la costa malagueña y al mismo tiempo es otra muestra más de la industrialización histórica de la zona en torno a la sal. Su posición avanzada sobre el mar permite su fácil visibilidad, situándose entre las torres de Chullera y la del arroyo Vaquero. Está situada entre el río Manilva y el Arroyo de Camarate. Se conoce al menos desde el siglo XVI donde aparece integrada en el sistema oficial de torres de la marina. Desde ella se divisa la Torre de la Chullera y sus horizontes alcanzan una lejanía total de 9 km.
     Su obra es de mampostería con una utilización de ladrillo en huecos, troneras, garita, pretiles, bóvedas interiores, entre otros elementos. La construcción está enlucida en el exterior.
     Esta torre cuenta con dos alturas y es de planta cuadrada, contando con bóvedas octogonales en su interior. Sus lados, en la base, tienen 9,20 metros y cuenta con una altura de 10,6 metros. Al norte presenta ventana de ingreso primitivo a 5,40 metros de altura. Los muros tienen un grosor de 1,35 metros; el cuerpo bajo, posteriormente se ha recrecido en 30 cm, seguramente para contrarrestar el empuje de la bóveda interior, acrecentado con el peso de los sacos de sal; a esta reforma pertenece el hueco de ingreso actual y también dos delfines grabados en el mortero fresco, en el lado alto izquierdo de la fachada principal. Internamente se divide en dos cámaras cuadradas de 6,5 metros de lado que se cubren de bóveda octogonal vaída, sobre trompas y dos roscas voladas de ladrillos en la cimbra, o coronación, de los muros de apeo. 
     En la cámara inferior (antiguo almacén o depósito en la época más antigua) se aprecian modificaciones más modernas como el recrecimiento de los muros o el acceso, a ras del suelo abierto en el lado norte. 
     La sala principal (primer piso) presenta huecos de medio punto en los muros norte y sur; así como una abertura de mayor dimensión en el lado norte (antigua entrada a la torre) y aspilleras de vigilancia en los otros dos testeros. El del lado oeste conserva la chimenea para producir las ahumadas de alarma, cuya composición rectilínea revela su ascendencia neoclásica de finales del XVIII. La azotea mide 8 x 8 metros, sus pretiles aspillerados de 1,10 metros de alto y 0,62 metros de grosor han sufrido transformación (pretil no uniforme rebajado en el lado sur), ya que originariamente debió de ser almenada. Posteriormente tuvo una organización con matacanes, ahora cegados, en los centros de los muros, de los que se han conservado las ménsulas de apoyo; también se conserva al oeste, el hueco de salida del humo de la chimenea. En el ángulo sudoeste y con huecos de vigilancia en estas orientaciones, existe un garito cuadrado de 1,80 metros de lado, cubierto por una bóveda esférica de ladrillos. Internamente la comunicación es a través de diversos tramos de escalera embebidos en el muro; el primero de 22 peldaños entre ésta y la sala inferior y un segundo que conduce a la azotea, de 19 peldaños. 
     El cuerpo inferior es más ancho que el superior, probablemente como solución arquitectónica a los empujes del edificio. 
     Ambos pisos están cubiertos por bóvedas octogonales vaídas sobre trompas.
     Hoy en día no se conserva la puerta levadiza que ordenara construir el emperador Carlos I, que daba entrada al monumento, y que viene protegida por la ladronera del terrado. Tampoco se conserva la ventana abierta en la parte superior, que ahondan en su defensa, ya que se trataba de la parte más vulnerable de la edificación. La conocemos desde el siglo XVI donde aparece integrada en el sistema oficial de torres de la marina. Junto a la torre se encontraba una salina, empleándose para su almacenamiento. 
     Parece que se trata de obra andalusí y más concretamente, por su tipología, nazarí. Habría formado parte del sistema defensivo del Reino de Granada frente a los cristianos de Algeciras. A partir del siglo XVI se integró en el sistema oficial de torre de la marina para la vigilancia y defensa costera frente a los piratas berberiscos. Lo cierto es que en 1575 estaba aún por terminar, recibiendo modificaciones en los siglos posteriores. En 1567 aparece mencionada como "Castillo adonde el Duque de Arcos quiso poblar un lugar", de acuerdo con una orden dada por Carlos I en 1528. El Duque construiría igualmente unas salinas en sus inmediaciones de donde derivaría su nombre actual.
     A finales del siglo XVIII se le llamaba «Torre de la Sal», probablemente por ser depósito de este producto, intervenido por el Estado y sumamente utilizado en esta zona, tan industrializada en salazones.
     La Torre de la Sal ha sido restaurada con anterioridad a 2009 y se ha adecentado su entorno con vistas a un posible uso turístico y cultural del monumento.
     Según la "Relación del estado de todos los puertos fortificados de los ocho Partidos de la costa del Reino de Granada, dividido en Mandos, desde Calatarage, que da principio en el Reino de Andalucía, hasta San Juan de los Terreros, que confina con el de Murcia", elaborada por el mariscal de campo Antonio María Bucareli, "la Torre del Salto de la Mora pertenecía al mando de Estepona, y era propiedad del Duque de Arcos". Su denominación parece que deriva de una leyenda popular según la cual, una andalusí acosada por una nube de disparos saltó a un falucho, tratando de huir a Berbería. Se la refiere también como de la Sal, porque en sus inmediaciones había localizado un alfolí de tal producto.
     La Torre de la Mora se trata de un raro bastión de defensa con ascendencia andalusí en su aspecto exterior las proporciones de su mole y la falta de huecos exteriores, pero sobre todo la traza de sus bóvedas octogonales, sobre planta cuadrada con trompas angulares. De tal tipo existen en la Alhambra, el Castillo de Gibraltar y un pequeño aljibe en el de Gibralfaro; también las hay en presuntos alminares como el del Castillo de Álora y las de Santa María en Vélez y Ronda (Tembory Álvarez, 1975).
     Se le denominaba también de la Sal, porque como dice en su Relación Bucareli "al pie hay un alfolí de sal". En el informe de 1761 dice que se hallaba en buen estado (Falcón Marqués, 1989: 32).
     En la visita realizada en 1571 por Antonio de Berrio y Luis Machuca señalaban que en dicho lugar se encontraba una torre a medio hacer de muy buena fábrica, que ya alcanzaba 24 pies de altura, faltado para concluirla otros 18 pies; era del Duque de Arcos, aconsejando que se acabara por la defensa que proporcionaría a las calas, pescadores y haciendas inmediatas.
     En informe de 1575 se apremia para concluir la torre que estaba comenzada en este paraje por el Duque de Arcos, abuelo del que había en aquel momento; la obra realizada tenía 6 tapias de alto y una bóveda muy buena, quedando pendiente poco trabajo para completar el conjunto.
     En la visita realizada en 1739 por el Marqués de Valdecañas, halló la Torre del Salto de la Mora con capacidad para tener dos cañones de a 4 libras, que indicó sería conveniente dotar para la defensa de las calas inmediatas, proponiendo la construcción de una batería rasa, cerrada y guarnecida; era mantenida por el Duque de Arcos.
     En el plan de 1740 Luis Fernández de Córdoba señaló que en la Torre del Salto de la Mora sería conveniente situar dos cañones de pequeño calibre y dos pedreros, dotándola de un sargento, un cabo y siete soldados.
     Según informe redactado en 1749 por Jerónimo Amici la Torre Salto de la Mora necesitaba dos fanegas de cal, hojas de lata y clavazón para sus reparos que presupuestó en 95 reales 22 maravedís que habría de sufragar el Duque de Arcos. 
     También se habrían de reparar por cuenta del monarca las brechas ocasionadas en la misma por el cañoneo británico que había sufrido.
     En la relación sin firma de 1759 se anotó que la Torre del Salto de la Mora se hallaba en buen estado y podía tener dos cañones de a 4 libras, que sería conveniente ponerlos, pues sólo tenía dos torreros; aconsejó construir en dicho paraje una batería para cuatro cañones de diversos calibres, cerrada por la gola con los alojamientos necesarios para la tropa, que fue presupuestada en 50.000 reales de vellón.
     En la visita realizada en 1762 por Antonio María Bucarelli halló la Torre del Salto de la Mora en buen estado y con capacidad para dos cañones de a 4 libras, pertenecía al Duque de Arcos que pagaba sus torreros. Además del alfolí de sal tenía a su pie una barraca en mal estado, que servía de cuerpo de guardia.
     En el estado de las torres realizado en Málaga el 15-11-1763 por Juan de Urbina la Torre de la Sal tenía dos torreros.
     En el Reglamento de 1764 figura la Torre del Salto de la Mora, del partido de Estepona, con un cabo y tres torreros de dotación (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Junto a la torre se encontraba una salina, empleándose para su almacenamiento. Formaba parte del sistema defensivo del Reino de Granda frente a los cristianos de Algeciras. A partir del s. XVI se integró en el sistema oficial de torre de la marina para la vigilancia y defensa costera frente a los piratas berberiscos.
     Situada sobre un promontorio de la costa casareña entre el río Manilva y el Arroyo Camarate, se encuentra la Torre de la Sal o Torre del Salto de la Mora, como también es conocida, probablemente por ser depósito de este producto, intervenido por el estado y sumamente utilizado en esta zona, tan industrializada en salazones.
     Cuenta con dos alturas, y además tiene la peculiaridad de poseer una planta cuadrada, lo que la diferencia del resto de torres que nos encontramos a lo largo de la costa. Y es que, a diferencia de éstas, la Torre de la Sal no sería una torre de vigilancia propiamente dicha.
     Su cuerpo inferior es más amplio que el superior, probablemente como solución arquitectónica motivada por los empujes del edificio, y ambos están cubiertos con bóvedas octogonales vaídas sobre trompas. Hoy en día no se conserva la puerta levadiza que ordenara construir el emperador Carlos I, que daba entrada al monumento, y que viene protegida por la ladronera del terrado y la ventana abierta en la parte superior, que ahondan en su defensa, ya que se trataba de la parte más vulnerable de la edificación.
     La conocemos desde el s. XVI donde aparece integrada en el sistema oficial de torres de la marina. Parece que se trata de obra islámica y más concretamente, por su tipología, nazarí. Lo cierto es que en 1575 estaba aún por terminar. En 1567 viene mencionada como "...Castillo adonde el Duque de Arcos quiso poblar un lugar..." de acuerdo a orden dada por Carlos I en 1528. El Duque construiría igualmente unas salinas en sus inmediaciones de donde derivaría su nombre actual; no obstante, en 1571 aún no estaba terminada (Diputación Provincial de Málaga).

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