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jueves, 14 de agosto de 2025

El Edificio de Viviendas y Locales Comerciales Huerta del Rey, de Felipe Medina Benjumea, y Manuel Trillo de Leyva, en la avenida Eduardo Dato, 22

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Edificio de apartamentos Huerta del Rey, de Felipe Medina Benjumea, y Manuel Trillo de Leyva, en la avenida Eduardo Dato, 22; de Sevilla.  
     El Edificio de apartamentos Huerta del Rey, se encuentra en la avenida Eduardo Dato, 22; en el Barrio de La Buhaira, del Distrito Nervión.
     La antigua Huerta del Rey fue objeto de varios proyectos de ordenación a lo largo de los años sesenta abarcando una amplia extensión de terreno; desde Portacoeli hasta el actual Hospital San Juan de Dios y desde la avenida Eduardo Dato hasta el actual edificio de oficinas del Sevilla-2. Tras varias propuestas sin éxito, finalmente se procederá a la segregación en varias partes de todo este extenso sector, siendo uno de ellos el que corresponde al que ocupa hoy este inmueble. 
     Ajeno a las anteriores propuestas de ordenación, OTAISA, en este caso bajo la dirección del arquitecto Manuel Trillo será el encargado de la construcción del "Proyecto de edificio para viviendas en comunidad y locales comerciales en Huerta del Rey, Sevilla".
     La avenida Eduardo Dato, conecta el centro histórico de la ciudad y la Gran Plaza, espacio representativo a finales de los años sesenta del barrio de Nervión y cuya forma y dimensión definió Aníbal González cuando en el año 1911 procedió a la ordenación del Cortijo de Maestrescuela. Siguiendo el proyecto de ordenación diseñado para la Huerta del Rey, el terreno liberado entre la Avenida Eduardo Dato y la Avenida San Francisco Javier, fue ocupado por edificios residenciales en altura, de diferentes tipologías, próximas a la idea de ciudad abierta que alternaba en proporciones adecuadas las edificaciones con los espacios verdes. 
     Entre los edificios construidos destaca por encima de todos, el situado en la esquina que definen las avenidas Eduardo Dato y San Francisco Javier: un bloque lineal de nueve plantas de apartamentos.
     Actualmente esta parte de la ciudad es considerada como una de las zona más cotizadas, revalorizada por la recientes construcciones de uso comercial y de ocio (Centro Nervión Plaza) y de oficinas y hoteles, ocupando los terrenos recalificados con la operación urbanística que la municipalidad llevó a cabo con el Sevilla F.C. en el año 1982. Tras estos grandes edificios comerciales, la avenida Eduardo Dato recupera su imagen urbana de uso eminentemente residencial con las manzanas situadas frente al campo de fútbol. 
     El edificio de viviendas comunales y locales comerciales de Huerta del Rey, supone la aparición en Sevilla de un modelo de residencia hasta entonces desconocido: un sistema habitacional de apartamentos que incorpora a la vivienda importantes servicios colectivos incluidos el novedoso uso y disfrute de la planta primera: un espacio libre y continuo para servicios comunitarios y relaciones entre los comuneros en el que la piscina, con su posición exenta y en el extremo, aparece como el elemento más expresivo de esta idea. Es evidente la relación que tiene este espacio con la planta de servicios que Le Corbusier construyera en sus unidades de habitación y que el arquitecto Manuel Trillo, utiliza aquí, además para resolver cuestiones funcionales y constructivas, para separar físicamente los locales comerciales y viviendas. Con ello resulta que la primera planta del edificio destinada a apartamentos se sitúa a una altura de 5,60 metros sobre la rasante.
     El uso comercial de planta baja se completaba con una cafetería para servicio de las viviendas y en la planta del primer sótano se situaba una pequeña guardería o jardín de infancia que tenía salida directa al jardín de la urbanización. El edificio tiene dos plantas de sótano para satisfacer la demanda de vehículos de las 112 viviendas de las que consta este edificio.
     El edificio se proyectó con un ancho no habitual ya que duplica el que normalmente suelen presentar los bloque laminares construidos en doble crujía. Con los vuelos alcanza un total de 20,80 metros. Esta circunstancia obliga a una solución diferente en el sistema de distribución de las viviendas, resuelto mediante un corredor interior y la disposición periférica de los apartamentos que colonizan completamente la fachada, a excepción del espacio que ocupa la escalera, que orientada al norte, garantiza una iluminación constante al interior del corredor. Esta manera de organizar el edificio evita los habituales testeros ciegos de los bloques en doble crujía. La imagen del edificio no diferencia entre orientaciones y la fachada queda modulada por la estructura, por las carpinterías y el balcón corrido de piezas prefabricadas de hormigón. Reducir el número de elementos que controlan la imagen del bloque es aplicar los criterios de racionalización por los que apostaron las arquitecturas más emblemáticas del Movimiento Moderno; es también utilizar un sistema que garantiza una economía en la construcción de la obra. El uso del distribuidor y la uniformidad de la imagen a través de la construcción sigue pautas similares a las que aplicara Mies van der Rohe en su edificio de Lake Shore Drive en Chicago al final de los años cuarenta.
     Atendiendo a su estructura, el edificio resulta también muy propositivo, con cinco crujías incluyendo los vuelos perimetrales que hacen que la sección sea simétrica. La compensación de los esfuerzos en los vanos más extremos se consigue mediante un vano central de mayor rigidez que alcanza la luz de 7,80 metros. En sentido longitudinal, el edificio se moduló en vanos de 5,00 metros, mostrando el proyecto un ajuste preciso entre estructura, distribución de los apartamentos y su organización funcional y espacial. Con los vuelos de los balcones corridos, la parte del edificio destinado a viviendas tiene una longitud total de 64,00 metros.
     Toda la planta baja se destina al uso comercial, colonizando la esquina que definen las dos avenidas. Con las cristaleras que debían construirse para los escaparates de los comerciales, se buscaba poner en valor los espacios libres interiores de la ordenación, que podrían verse desde la avenida Eduardo Dato. En este mismo sentido ha de entenderse el diseño de las rampas exteriores de acceso al garaje, especialmente la situada en el testero oeste, donde se construye una serie de bancadas que son aprovechadas para ampliar los jardines traseros y generar un paso entre estos y la avenida Eduardo Dato.
     El vestíbulo de entrada es una pieza excepcional en el edificio: un doble espacio vestibular a dos niveles estudiado para llevar al usuario de una manera secuencial desde la calle a la planta primera, lugar a partir del cual se ofrecen todas las posibles relaciones que el usuario puede tener con este edificio. Entre planta baja y primera la escalera de dos tramos, tiene una suave inclinación que facilita el caminar por ella, cambiando la luz progresivamente y de manera radical: de un espacio en penumbra cualificado por un mobiliario selecto "sillas Barcelona- y un relieve diseñado por el arquitecto-pintor Gerardo Delgado, da paso al espacio luminoso abierto y continuo de planta primera. 
     El edificio es un ejemplo de buena construcción con numerosos detalles a reconocer: las puertas de entrada al vestíbulo, la de los ascensores, el muro cortina de la caja de escalera, la zanca quebrada de la escalera, los pasamanos, las puertas de entrada a la vivienda, diseñadas con una celosía para crear corrientes de ventilación con el corredor. Inicialmente el edificio iba a tener los cerramientos de fachada de ladrillo revestido de plaqueta de gres color claro. Finalmente la obra se concluyó con ladrillo visto lo que sin duda ha favorecido su mantenimiento, ratificando la idea expresada en la memoria en el que la buena construcción, junto a la fuerza de su volumen y a las texturas de los materiales, serían los argumentos que pusiesen en valor al edificio. Otros aspectos de interés que ofrece esta arquitectura, se encuentra en ser pionera en la proposición de nuevas alternativas en el uso residencial y en la apuesta decisiva de vincular el edificio de viviendas colectivas con una determinada forma de hacer ciudad que potenciase los espacios libres, cuestiones que hoy son desgraciadamente poco frecuentadas. A pesar de la importancia que tiene esta obra de arquitectura, relacionada inexorablemente al compromiso y actitud que durante toda su trayectoria profesional mostró su autor (Manuel Trillo de Leyva), ha sido poco valorado y reconocida más allá del ámbito profesional. Resulta elocuente observar después de cuarenta años las escasas transformaciones que ha tenido, algo que sin embargo suele ser habitual en los edificios de viviendas; sólo reseñar las ocurridas en los locales comerciales perdiéndose en parte la relación que el proyecto proponía entre la calle y los jardines traseros, aunque esto sería fácil de recuperar.
     Fecha del proyecto: 25 de enero de 1967. El proyecto está firmado por Manuel Trillo de Leyva y Felipe Medina Benjumea como arquitectos.
     Licencia de obras concedida el 9 de marzo de 1967.
     El 19 de febrero de 1968, se informa de modificaciones en viviendas, consistentes en la unión de los tipos C y B1, formando uno nuevo, el C+B1. Este documento está firmado por Manuel Trillo de Leyva como arquitecto y los peritos aparejadores Francisco Adolfo Delgado Reina y Alfonso Conrado Toro. Como propiedad figura SAIRU (Sociedad Anónima Inmobiliaria Rústica y Urbana). El edifico de Huerta del Rey se cerró con un presupuesto de ejecución material de 26.350.000 pesetas.
     La ordenación de Huerta del Rey estaba formada por cuatro edificios residenciales con planta en forma de "U"  (tipo A  con una superficie edificada de 23.400 m2) y otros dos de igual tipología (tipo B con 11.700 m2). El edificio objeto de este estudio se rotula en los planos como tipo C con una superficie construida de 10.300 m2. En total siete bloques para el uso residencial que suponían 45.400 m2 construidos. Esta ordenación fue aceptada por el Ayuntamiento el 5 de julio de 1963.
     La producción arquitectónica de calidad de estos años en la ciudad de Sevilla está en buena parte ligada al nombre de OTAISA (Oficinas Técnicas de Arquitectura e Ingeniería Sociedad Anónima). Un equipo formado por cuatro arquitectos sevillanos, compañeros de promoción formados en la Escuela de Arquitectura de Madrid: Felipe y Rodrigo Media Benjumea, Luís Gómez Estern y Alfonso Toro Buiza. La desaparición progresiva de tres de sus integrantes iniciales fue compensada por la entrada de jóvenes arquitectos, entre ellos Manuel Trillo de Leyva, número uno de la primera promoción de recién inaugurada Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla. La colaboración de Manuel Trillo de Leyva en OTAISA coincide con la realización de obras muy significativas que constataban el relevo generacional que se estaba produciendo en esta oficina en los años sesenta. Junto al edificio de viviendas Huerta del Rey habría que añadir la Sede Social de la Compañía Sevillana de Electricidad (1969, en colaboración con Felipe Medina, Ángel Orbe, Luís Fernando Gómez-Estern y Fernando Villanueva) y el Edificio de Oficinas Sevilla 1(1969-72, en colaboración con Luis Fernando Gómez-Estern y Fernando Villanueva).
     El edificio de viviendas de Huerta del Rey constata la preocupación de este arquitecto por incorporar a la arquitectura de la ciudad obras que se argumentaban en el conocimiento de la producción y el pensamiento de los grandes maestros del Movimiento Moderno, en especial Le Corbusier y Mies van der Rohe, de los que era un admirador. Su sentido de una arquitectura actual, moderna y comprometida no era excluyente con el conocimiento de la historia más reciente de la ciudad, como demostró en su tesis doctoral sobre la arquitectura de la Exposición Iberoamericana de 1929.
     El edificio de viviendas de Huerta del Rey ha quedado como un ejemplo dentro de las tipologías residenciales de Sevilla, al resolver la vivienda y los problemas de iluminación y ventilación, en un bloque de gran ancho sin recurrir a patios interiores; una alternativa válida a los tradicionales bloques en "H" que tanto han condicionado la imagen de las periferias de las ciudades a partir de los años sesenta. El edificio Huerta del Rey, junto con el conjunto residencial La Estrella también producido en las oficinas de OTAISA- pueden considerarse dos arquitecturas paradigmáticas en el campo de la vivienda colectiva, utopías construidas, que deberían ensayarse con más frecuencia (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Ubicado en una zona de gran crecimiento urbano residencial en las décadas de 1960 y 1970, de bloques en altura y amplias zonas libres y destinado a una burguesía media alta en el barrio de Nervión, en la confluencia de dos importantes avenidas (Eduardo Dato y San Francisco Javier), el edificio de apartamentos de Huerta del Rey es, sin duda, uno de los ejemplos de vivienda más novedosos de la ciudad de Sevilla de su época, en todos sus aspectos. Por un lado, tipológicamente, establece un modelo residencial que no es conocido hasta ahora en esta ciudad, con un interesante concepto de apartamentos y un programa de viviendas de uno, dos o tres “ambientes”, como define el texto comercial de la época, donde la importancia de las zonas comunitarias es especialmente relevante. En este sentido, toda la planta primera, separada formalmente de la planta baja con una rotunda bandeja de hormigón, genera una amplia serie de espacios colectivos de diferentes usos, desde salas de reuniones, despachos, salones, zonas de vestuarios y aseos, y una gran terraza en la que se ubica la piscina, elemento casi escultórico de gran impacto visual.
     Las viviendas desarrolladas en este edificio, que presenta una anchura total poco habitual por su gran dimensión, se distribuyen en torno a una galería central con apartamentos a ambos lados y, en los extremos este y oeste, con una referencia a los modelos de vivienda de Mies van de Rohe en Chicago (Lake Shore Drive Apartments). El esquema se repite en todas las plantas, desvelándose en el exterior mediante una serie de potentes bandejas, revestidas de hormigón prefabricado, que producen la imagen más característica del edificio, y balconadas corridas con la fachada de ladrillo visto rehundida en un segundo plano.
     En este sentido, indicar también los novedosos sistemas constructivos, con recursos estructurales y materiales, que han permitido además un estupendo mantenimiento y facilitado su durabilidad.
     Cabe destacar el cuidado en la concepción espacial del vestíbulo, así como el diseño integral de este y las zonas comunes (mobiliario, elementos artísticos, carpinterías exteriores e interiores, ascensores, barandillas, elementos decorativos) que reflejan un cuidado extremo y que se ha mantenido perfectamente hasta la actualidad gracias a una comunidad de propietarios con una poco frecuente sensibilización hacia el valor arquitectónico del edificio (Juan Manuel García Nieto, en DOCOMOMO).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Edificio de Viviendas y Locales Comerciales Huerta del Rey, de Felipe Medina Benjumea, y Manuel Trillo de Leyva, en la avenida Eduardo Dato, 22; de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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lunes, 14 de julio de 2025

La sede de la Compañía Sevillana de Electricidad (actual Endesa), de Ángel Orbe Cano, Felipe Medina Benjumea, Fernando Villanueva Sandino, Luís Gómez Estern, Manuel Trillo de Leyva, y OTAISA

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la sede de la Compañía Sevillana de Electricidad (actual Endesa), de Ángel Orbe Cano, Felipe Medina Benjumea, Fernando Villanueva Sandino, Luís Gómez Estern, Manuel Trillo de Leyva, y OTAISA, de Sevilla.  
     La sede de la Compañía Sevillana de Electricidad (actual Endesa), se encuentra en la avenida de la Borbolla, 5; en el Barrio Huerta de la Salud, del Distrito Sur.
      En el sector Sur de la ciudad de Sevilla, en una de las principales vías que la articulan, la Avenida de la Borbolla, en el entorno más próximo al antiguo Puente de la Enramadilla, junto a la gran mole del hotel Meliá, y constituyendo uno de sus elementos principales, se levanta la Sede Social de la Compañía Sevillana de Electricidad (hoy, Endesa), sobre el solar ocupado anteriormente por la Antigua Central Térmica del Prado de San Sebastián Solar, de forma aproximadamente rectangular y prácticamente horizontal alineando uno de sus lados paralelo a la avenida de la Borbolla.
     El proyecto contempla un edificio principal de 5 plantas y semisótano dedicado a sede social y otro secundario de una planta y sótano destinado a comedores y almacenes.
     El gran volumen, de una hermosa neutralidad lograda gracias a su geometría rotunda, de forma cuadrada, con 48 metros de lado, preside una amplia parcela, en la que queda exento y en posición centrada, con aspecto de cierta monumentalidad, jugando un significativo papel sus espacios libres con importante vegetación, cuidados jardines (que penetran en la circulación rodada hasta el edificio) y lograda relación con las calles adyacentes (de las que inicialmente no se encontraba aislada con el vallado actual) y el espacio urbano (Parque de María Luisa, barrio de El Porvenir) y con el interior del edificio, mediante un acceso central con una gran marquesina.
     El edificio construye un núcleo central de comunicaciones verticales (3 ascensores de 8 personas y uno independiente para jefes, además de un montapapeles), aseos, servicios, instalaciones y despachos, dejando el resto de la amplia planta como espacio libre, salas diáfanas exteriores donde se sitúan las zonas de trabajo, en las que la continuidad espacial contribuye a resolver la funcionalidad que se reclamaba al proyecto. El proyecto supuso por tanto un interesante estudio tipológico sobre la oficina de planta libre, para lo que se estudia con detenimiento la capacidad de la estructura de conformar espacios y de mostrarse potente al exterior: "Se ha buscado una solución de estructuralismo nacional. Una síntesis estructural al servicio de unas exigencias bien definidas que constituyen el programa a desarrollar, se manifiesta como un armazón de gran fuerza plástica.
     Conservar íntegramente este armazón, dándole una plena proyección exterior es dar auténtico sentido al carácter del edificio. Su presencia externa responderá con sencillez a un orden coordinado y pensado siempre desde dentro".
     En otros párrafos de esta memoria del proyecto que acabamos de reproducir se destaca que el edificio sigue el esquema "de oficinas abiertas en las que las secciones de trabajo no están absolutamente aisladas, sino por mamparas acústicas", resultando una cifra inicial de 19 m2 de superficie por empleado.
     El edificio considera preferible la comunicación horizontal a la vertical y tiene la "estimación de que no interesan las orientaciones, debiéndose disponer de un buen sistema de acondicionamiento de aire".
     El programa acogido en la pieza de cinco plantas es el siguiente: 
    Semisótano: aparcamientos e instalaciones
    Planta baja: contactos con el público, oficinas
    Planta primera: oficinas de dirección
    Plantas superiores: oficinas generales 
     En la parcela se levantan otras edificaciones: una pieza menor, de control de accesos, que fue construida con posterioridad al conjunto, y plantea una formalización cercana en su lenguaje al volumen principal; otra, de comedores y almacenes, que se sitúa al sur del edificio representativo, apuesta por la discreción como nota dominante de su forma, evitando competir con la pieza de verdadero interés del conjunto. 
     La estructura mixta utilizada permite construir la libertad interior buscada, que es trasladada a unas fachadas construidas con acero y vidrio, en una demostración de renovación tecnológica que se utilizaba por vez primera en nuestra ciudad, y que tan bien respondía a los criterios de modernización de una empresa tecnológica de importante y tradicional implantación en Sevilla.
     La cimentación del edificio es por pilotes a 15 m. de profundidad con 100 Tn. de carga cada uno, para dar respuesta al terreno arcilloso blando sobre el que se levanta..
     La estructura mixta de hormigón armado y metálica se componía en el Proyecto de vigas de hormigón en fachada, jácenas metálicas, pilares de hormigón del núcleo central, pilares metálicos de fachada y forjados de losas de hormigón armado sobre sistemas de vigas ortogonales metálicas.
     Como cerramientos, además de la propia estructura y el acristalamiento en el exterior, se recurre a cerramientos interiores de madera, acristalados en oficinas y de fábrica en servicios.
     Las carpinterías son metálicas en exteriores, y de madera con chapado de nogal en zonas nobles del interior.
     El Anteproyecto se redacta en agosto de 1967. El presupuesto de las obras en el Proyecto fue de 50.000.000 ptas (1 de marzo de 1968), y se visa el citado Proyecto con el nº 94566.
     El certificado Fin de Obra se emite el 30 de diciembre de 1970, y lo firman Manuel Trillo y Luis 
Fernando Gómez-Estern.
     OTAISA, las Oficinas Técnicas de Arquitectura e Ingeniería, es un referente obligado en la ciudad de Sevilla por haber proyectado algunos de los mejores ejemplos de su arquitectura racionalista. La asociación de Felipe y Rodrigo Benjumea, Luis Gómez Estern y Alfonso Toro tuvo como resultado la fundación de OTAISA a finales de la década de los cuarenta. En la Oficina destaca la capacidad de realizar proyectos en equipo, por parte de un grupo de profesionales que enlazaban varias generaciones, aportando los jóvenes de la segunda generación de OTAISA (Manuel Trillo, Luis Fernando Gómez Estern y Fernando Villanueva) la capacidad de renovación, formal e ideológica, a unos veteranos que bajo el control de Felipe Medina, las aceptaban, capaces como habían sido de proyectar edificios tan interesantes como la Estación de autobuses y viviendas de El Prado de San Sebastián (1938-44), la Casa Lasarte en la Palmera (1939-43), la Universidad Laboral o los bloques de La Estrella. Julio Tirado, Juan Luis Trillo, Gonzalo Díaz Recaséns, Francisco Barrionuevo, Víctor Pérez Escolano y Fernando Mendoza se incorporan más tarde como casi una tercera generación de arquitectos de la Oficina.
     En el entorno de la Sevillana se proyecta por parte de OTAISA el Sevilla 1 (en cuya última planta se instalan las Oficinas tras el traslado desde Diego de Riaño), la Facultad de Económicas y Empresariales, las viviendas de SAIRU que cierran El Prado de San Sebastián, los apartamentos Huerta del Rey y actuaciones en la Fábrica de Cruzcampo.
     El profesor Francisco Montero, en el artículo "Conversaciones sobre OTAISA, de los sesenta a los setenta" explica que el equipo del delineante proyectista Manuel Macías Migue se encargaba de los encargos industriales entre los que destacaban los proyectos para la Compañía Sevillana de Electricidad, de la que probablemente era accionista la Oficina, y que les permitía realizar cualquiera de las obras de Sevillana, como las oficinas de Granada, obra de Manuel Trillo, o las Subestaciones de La Cruz del Campo, de la Carretera de la Esclusa, la de calle Joaquín Morales Torres o la más tardía en Santiponce.
     Medina Benjumea, Felipe (1910- titulado 1934-1993)
     Trillo de Leyva, Manuel (1941- titulado 1966-2006)
     Villanueva Sandino, Fernando (1943- titulado 1968-1992)
     Gómez-Estern Sánchez, Luis Fernando (1942- titulado 1967)
     Orbe Cano, Ángel ("- titulado 1960-")  (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la sede de la Compañía Sevillana de Electricidad (actual Endesa), de Ángel Orbe Cano, Felipe Medina Benjumea, Fernando Villanueva Sandino, Luís Gómez Estern, Manuel Trillo de Leyva, y OTAISA, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la avenida de la Borbolla, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 9 de julio de 2025

El edificio de oficinas Sevilla I, de Felipe Medina Benjumea, Fernando Villanueva Sandino, Luis Gómez Estern, Manuel Trillo de Leyva, OTAISA (Oficinas Técnicas de Arquitectura e Ingeniería, SA)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Edificio de Oficinas Sevilla I, de Felipe Medina Benjumea, Fernando Villanueva Sandino, Luis Gómez Estern, Manuel Trillo de Leyva, OTAISA (Oficinas Técnicas de Arquitectura e Ingeniería, SA), de Sevilla.  
     El edificio de oficinas Sevilla I, se encuentra en la avenida San Francisco Javier, 24; en el Barrio de La Buhaira, del Distrito Nervión.
     Es probablemente el edificio de oficinas que más impacto causó en la Sevilla que despertaba al desarrollismo de la década de los setenta, por su inusual modernidad en la concepción estructural, tipológica y constructiva de la edificación. 
     Con una planta libre, en la que sus autores definían los lugares que ocupaban los espacios necesarios de circulaciones y los recorridos precisos para el trazado de las redes de infraestructuras que necesitaban estos edificios, el resto de la planta quedaba a la libre disposición de los futuros ocupantes del mismo (1000 empleados, con una superficie por empleado de 14,43 m2), que aprovechando la versatilidad del proyecto podían delimitar la superficie que precisaban a base de la ordenación del módulo. La propiedad solicitó a OTAISA luz natural Norte y Sur, y que la edificación se cerrase a Este y Oeste.
     La edificación que alcanza los 34,98 metros en su cubierta plana, con fachada principal a Ramón y Cajal de 55 metros de longitud, tiene 11 plantas de 3,18 metros de altura (2,75 metros libres), con una crujía de 21,60 metros de anchura, con oficinas orientadas Este-Oeste en planta diáfana con 7 metros de luz, y con un local en su fachada Sur de menos de 12 metros de ancho, que llega a unos cinco metros de la línea de fachada, siendo ciego a la misma según exigían las ordenanzas municipales. En este núcleo Sur se establecieron las comunicaciones verticales (tres ascensores de 10 personas y 1,5 m/sg, con un recorrido total de 38,40 m.) y los servicios sanitarios, así como los conductos verticales de instalaciones. La superficie total de oficinas es de 10.830,00 m2; la de espacios generales de 699,67 m2; de 1.871,00 m2 la superficie de espacios comunes y de 5.615,30 m2 la de aparcamientos.
     La planta baja se situó a 1,50 metros sobre la cota de la acera de la Avenida Ramón y Cajal, para resguardar cierta privacidad de vistas en dicha planta. Un semisótano y un sótano dedicado a zonas generales de la comunidad de oficinas y aparcamientos completan la superficie construida.
      El acceso público se realiza por la zona Sur, al nivel de la planta baja. El de vehículos se proyectó en semisótano por una calzada de servicio paralela a Ramón y Cajal. Entre semisótano y sótano hay 204 puestos de aparcamientos, junto a las 83 plazas en la urbanización (se buscó la proporción de una plaza por cada tres trabajadores).
     El espectacular juego rítmico que ofrece la fachada (con modulación de 1,75 metros), estudiada en Inglaterra por Manuel Trillo (por petición expresa de Felipe Medina) antes de decidirse a utilizarla en esta construcción, es sin duda el elemento más definitorio del éxito logrado en el edificio, con unos paneles prefabricados de hormigón, que sirven de encofrado a la propia estructura, cuya forma posibilitaba ubicar los elementos de instalaciones que precisaban los diferentes módulos de oficinas. El acristalamiento doble de los huecos disminuye el aporte calorífico de unas ventanas correderas de 3,5 metros con hojas de 1,75 alternadas con cuerpos fijos de 1,75 metros. 
     El edificio, con su imponente presencia en el cruce de las Avenidas de San Francisco Javier y Ramón y Cajal, sabe labrar el espacio de su amplia parcela con el acertado quiebro con el que da respuesta diferenciada a las zonas indefinidas de su planta que conforman el paralelepípedo perforado con respecto al cuerpo cerrado que aloja los elementos invariables de las circulaciones verticales.
     La liberación de la pieza de los límites de la parcela, la ligera elevación de su planta baja respecto a la rasante de las calles y la potencia de un bloque de once plantas de alturas, hablan del compromiso de sus autores por generar un edificio capaz de marcar distancias de una avenidas convertidas en principales ejes de la Sevilla terciaria que nacía en la expansión al Este de la ciudad. Los espacios libres de la parcela reconocen las diferencias de su entorno: se ajardinan hacia la avenida de San Francisco Javier y resuelven los aparcamientos en su lado opuesto.
     La estructura es un sistema reticular de placas aligeradas nervadas en dos direcciones ortogonales, cuyo aligeramiento se consigue mediante la inclusión de elementos prefabricados, prescindiéndose totalmente de la utilización de jácenas como elementos de apoyo. Los pilares son de hormigón armado. La cimentación se proyectó mediante zapatas armadas arriostradas sobre pilotaje y con muros de contención.
     Las delimitaciones entre oficinas se proyectaron para ser resueltas con prefabricados ensamblados de hormigón blanco con aislamiento acústico incorporado. La carpintería exterior, en módulo independiente de 175 cm, de correderas basculante-deslizantes en perfiles de aluminio anodizado en su color. La carpintería interior igualmente prefabricada, con tableros normalizados chapados de laminados plastificados de color liso y bastidor metálico.
     En el exterior los pavimentos se proyectaron de losas de hormigón prefabricado en los accesos de público, con pavimento de goma tipo industrial en las zonas comunes y de paso, y de adoquines de hormigón prefabricado en las zonas de rodadura; los techos, absorbentes acústicos en zonas de paso y comunes.
     El edificio es obra de Manuel Trillo bajo el control de Felipe Medina, aunque por motivos fiscales, en OTAISA firmaban los proyectos profesionales que no habían intervenido en su realización, por lo que aparecen citados.
     OTAISA, las Oficinas Técnicas de Arquitectura e Ingeniería, es un referente obligado en la ciudad de Sevilla por haber proyectado algunos de los mejores ejemplos de su arquitectura racionalista. La asociación de Felipe y Rodrigo Benjumea, Luis Gómez Estern y Alfonso Toro tuvo como resultado la fundación de OTAISA a finales de la década de los cuarenta. En la Oficina destacaba la capacidad de realizar proyectos en equipo, por parte de un grupo de profesionales que enlazaban varias generaciones, aportando los jóvenes de la segunda generación de OTAISA (Manuel Trillo, Luis Fernando Gómez Estern y Fernando Villanueva) la capacidad de renovación, formal e ideológica, a unos veteranos que bajo el control de Felipe Medina, las aceptaban, capaces como habían sido estos arquitectos de proyectar edificios tan interesantes como la Estación de autobuses y viviendas de El Prado de San Sebastián (1938-44), la Casa Lasarte en la Palmera (1939-43), la Universidad Laboral o los bloques de La Estrella. Julio Tirado, Juan Luis Trillo, Gonzalo Díaz Recaséns, Francisco Barrionuevo, Víctor Pérez Escolano y Fernando Mendoza se incorporan más tarde como casi una tercera generación de arquitectos de la Oficina.
     En el entorno del edificio Sevilla I, en cuya última planta se instalan las Oficinas tras el traslado desde su anterior ubicación en calle Diego de Riaño, se proyecta también por parte de OTAISA la sede social de la Compañía Sevillana de Electricidad, la Facultad de Económicas y Empresariales, las viviendas de SAIRU que cierran El Prado de San Sebastián, los apartamentos Huerta del Rey y diversas actuaciones en la Fábrica de Cruzcampo.
     El Anteproyecto se redacta en julio de 1969. El Presupuesto total del proyecto era de 46.379.396,05 ptas (noviembre de 1969). El Fin de obra se firma el 11 de septiembre de 1972.
     Medina Benjumea, Felipe (1910- titulado 1934-1993)
     Trillo de Leyva, Manuel (1941- titulado 1966-2006)
     Villanueva Sandino, Fernando (1943- titulado 1968-1992)
     Gómez-Estern Sánchez, Luis Fernando (1942- titulado 1967)
     Orbe Cano, Ángel ("- titulado 1960-") (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El edificio Sevilla 1 se constituye como un hito a varias escalas.
     Por un lado, como hito empresarial e inmobiliario, al tratarse de un modelo de oficinas inusual en la ciudad de Sevilla, basado en la posibilidad de disponer de espacios profesionales modulados de diferente tamaño, adaptados a las necesidades de cada empresa interesada, con zonas de servicio de uso común adecuadas al desarrollo de la actividad que contenía.
     Por otro lado, un hito urbano, una pieza reconocible como referente, con un nuevo concepto de barrio donde el sector terciario cogía fuerza frente a la predominancia del uso exclusivamente residencial, en torno a un nuevo e importante eje urbano, generador de una de las trasformaciones más importantes de la ciudad de la segunda mitad del siglo XX, donde se produce un nuevo modelo de ciudad.
     Por último, supone un hito desde el punto de vista de su diseño y construcción, ya que introduce modelos de ejecución importados desde Europa y los EE.UU. El edificio es un contundente volumen de once plantas, cuyo eje se orienta de norte a sur y sus fachadas principales a este y oeste. Su planta es diáfana, modulable y flexible, con un posible pasillo de distribución central y un núcleo de comunicaciones y servicios en su lado sur que, como elemento volumétrico diferenciado, configura la esquina de cruce de dos importantes vías y el acceso al edificio desde ese punto.
     El aspecto más reconocible del edificio es sin duda el sistema constructivo de las fachadas, realizadas con una pieza repetitiva de hormigón prefabricado que alberga el hueco tipo y que genera un juego rítmico modulado en todas las fachadas. Este módulo sirve, además, de encofrado para la estructura, realizada con un sistema de placas aligeradas nervadas en dos direcciones, sobre pilares de hormigón que se apoyan en zapatas arriostradas sobre pilotes y muros de sótano.
     En este sentido, la influencia de modelos basados en la prefabricación usados en los EE.UU., en especial por Marcel Breuer en algunos de sus edificios de oficinas, así como en arquitecturas brutalistas británicas, sirven para introducir un sistema de industrialización arquitectónica no conocido hasta ese momento en Sevilla y poco usado en España, salvo por Miguel Fisac o Moreno Barberá en algún edificio (Juan Manuel García Nieto, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Edificio de Oficinas Sevilla I, de Felipe Medina Benjumea, Fernando Villanueva Sandino, Luis Gómez Estern, Manuel Trillo de Leyva, OTAISA (Oficinas Técnicas de Arquitectura e Ingeniería, SA), de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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