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martes, 15 de septiembre de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Monasterio de San Benito, o Palacio Prioral, Iglesia de San Francisco, Ermita de Santiago y San Ildefonso, Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, Iglesia de la Santa Cruz, Capilla de Santa Isabel, Casa de la Tercia, Casa Consistorial, Plaza de España, Casa de los Bolos, La Jabonera, Castillo de la Encomienda, y Casa Tradicional Villanovense) de la localidad de Villanueva de la Serena, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Monasterio de San Benito, o Palacio Prioral, Iglesia de San Francisco, Ermita de Santiago y San Ildefonso, Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, Iglesia de la Santa Cruz, Capilla de Santa Isabel, Casa de la Tercia, Casa Consistorial, Plaza de España, Casa de los Bolos, La Jabonera, Castillo de la Encomienda, y Casa Tradicional Villanovense) de la localidad de Villanueva de la Serena, en la provincia de Badajoz.
     La población se sitúa en el borde occidental del Partido Judicial, en el ámbito donde se solapan las vegas del Guadiana y las llanuras de terreno seco y duro que se extienden hacia levante.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 152 Km2
     Altitud: 254 m.
     Distancia Capital: 118 Km.
     Partido Judicial: Villanueva de la Serena
     Comarca: Vegas Altas
     Otras Entidades: Casas del Castillo (Barriada), Encomienda (Cortijo), Entrerríos (E.L.M.), Valdivia (E.L.M.), Zurbarán (E.L.M.)
     Gentilicio: Villanovense
Ayuntamiento de Villanueva de la Serena
     Plaza de España, 1
     06700 Villanueva de la Serena (Badajoz)
     Teléfono: 924846010
     Fax: 924843529
     Web: www.villanuevadelaserena.es
Historia.-
    La presencia de pobladores desde los tiempos más remotos, queda testimoniada por los hallazgos ,de época prehistórica, aparecidos en el asentamiento celta de "Los Ranchos", situado a orillas del Guadiana.
     El núcleo ostentó sucesivamente los nombres de Aldea de los Freyres, Aldeanueva de Magaela, Villanueva de Lares y, ya en el siglo XVI, el definitivo de Villanueva de la Serena.
     A finales del siglo XVI y comienzos del XVII, cuando , con una población aproximada de 3.500 habitantes, se convirtió en el pueblo más importante de la comunidad de Villa y Tierra de Magacela; y en la cabeza de los 18 pueblos enclavados en el territorio de la Real Dehesa de la Serena.
     La población se sitúa en el borde occidental del Partido Judicial, en el ámbito donde se solapan las vegas del Guadiana y las llanuras de terreno seco y duro que se extienden hacia levante.
     Villanueva ha experimentado en los últimos tiempos un extraordinario desarrollo, habiéndose convertido en pocas décadas en una ciudad moderna, abierta y dinámica, muy pujante en el terreno económico, social y cultural, constituyendo, junto con Don Benito, un poderoso centro de servicios, cuya influencia se proyecta con fuerza sobre todo el territorio circundante.
     Sus centros e instalaciones comerciales, mercantiles, educativas o deportivas, y sus equipamientos, nada tienen que envidiar en la actualidad a los centros de mayor entidad.
     Los naturales continúan siendo conocidos en el partido judicial por el apelativo popular de "serones".
     Con antecedentes aún no bien establecidos en los enclaves romanos de Portículus y Vesci, el asentamiento surgió en la Edad Media con categoría de aldea, al amparo de la vecina fortaleza musulmana de Mojáfar. En 1303 el núcleo fue cedido por Fernando IV a la Orden de Alcántara para su repoblación, bajo el nombre de Aldeanueva. En 1423 alcanzó el rango de Villa, contando entonces con una cerca amurallada de la que no se conserva ningún vestigio, pero cuyo trazado resulta bien conocido. En 1.504 se instalaba en ella el Priorato de la Orden trasladado desde Magacela.
     Villanueva de la Serena adquiere en 1856 la categoría de Ciudad, por un Real Decreto de Isabel II.
     Sucesivamente y según la jurisdicción en que se integraba, ostentó los apelativos de Villanueva de los Freyres, de Lares y de Magacela, hasta alcanzar el definitivo de la serena en el siglo XVI.
     Desde esa época la población luce en su escudo el lema que la señala como "Puerta de la Serena". Junto con Siruela, fue la sede de las reuniones de la Mesta, distinguiéndose a partir del siglo XVII como uno de los centros más florecientes de la región. En el XIX recibió de Isabel II el título de Ciudad.
     Villanueva es cuna de extremeños ilustres, como el conquistador de Chile Pedro de Valdivia y, en el apartado de las letras, el autor de "Jarrapellejos", Felipe Trigo (el premio literario que lleva su nombre, instituido por el Ayuntamiento, acrecienta su renombre de año en año) (Diputación Provincial de Badajoz).
     Uno de los más importantes núcleos de la Baja Extremadura, a caballo entre las Vegas Altas del Guadiana y la parte más occidental de La Serena, siendo difícil determinar dónde comienza una comarca y dónde concluye la otra, Villanueva pasa por ser la puerta de La Serena.
Historia
     Su primitivo nombre de Aldeanueva alude a las repoblaciones llevadas a cabo en el siglo XIII, origen de la villa. Dentro de los dominios dela Orden de Alcántara, se constituye en cabeza de la Real Dehesa de la Serena en el siglo XVI, preeminencia que tuvo en épocas posteriores merced a una modesta pero intensa actividad industrial y mercantil. Aquí nació, en 1864, el escritor Felipe Trigo, que alcanzó gran difusión con sus novelas naturalistas de acentuado erotismo. El término municipal acoge uno de los más destacados centros de agricultura biológica de España.
Gastronomía
     Además de los platos habituales de la comarca, tales como las migas o la caldereta, son específicos de la localidad el ajo de peces y las bogas asadas. Buenos vinos de las Vegas Altas del Guadiana y quesos de La Serena.
Artesanía
     La mayoría de los viejos oficios artesanos ha desaparecido pero todavía perdura la fabricación de romanas, el tradicional instrumento de peso ya en desuso.
Fiestas
     El Domingo de Resurrección tiene lugar la procesión de encuentro o carrerita de la Virgen de la Aurora. El barrio de Cruz del Río celebra las mayas con cruces engalanadas. Del 24 al 16 de julio se desarrollan las fiestas patronales en honor de Santiago y Santa Ana, y un mes después las de San Bartolomé, en la barriada de ese nombre.
Vida urbana
     Los alrededores de la plaza de Maura, con la calle Pasadera y la peatonal de Ramón y Cajal, configuran la principal zona de comercio y brindan también algunos lugares para el tapeo. A las afueras, en torno a la plaza del Corazón de Jesús, numerosos bares y pubs acogen el ambiente joven.
     A lo largo de todo el año son muy nume­rosas las actividades culturales (teatro, cine, conferencias), entre las que destacan, tras el Festival Internacional de Danza (en junio), el Festival Folclórico de las Comunidades (en julio), que cuenta con la participación de grupos de las diferentes autonomías, y el Festival de Teatro en la Calle (14-17 de Julio), que se viene celebrando año tras año con mucho éxito.
VISITA
     El desarrollo urbano ha afectado a la conservación del patrimonio artístico y, al igual que ocurre con la vecina población de Don Benito, más que como un objetivo turístico en sí misma, la ciudad, bien dotada de servicios y con una activa vida urbana, constituye un idóneo punto de estancia y partida para visitar la región.
     El espacio neurálgico es la plaza de España, provista de soportales en uno de sus lados y presidida por la estatua de Pedro de Valdivia, el conquistador de Chile, nacido en la villa. En ella se encuentran el Ayuntamiento (siglo XVI, reformado en el XVIII), con un atrio porticado y el llamativo escudo de la villa, en el que figura una sirena, y la iglesia de la Asunción (siglo XVII), templo de marcada horizontalidad herreriana. Son destacables sus tres portadas clasicistas y, en el interior, una talla de la Virgen de los Dolores, obra de M. Benlliure, y una tabla de Luis de Morales.
     La antigua casa de los Priores, trans formada en convento de monjas concepcio­nistas, data de finales del siglo XV, aunque fue reconstruida durante el año 1627. Muy cercana se encuentra la ermita del Cristo del Santo Sepulcro, con el escudo del águila bicéfala de los Austrias.
     De las casonas solariegas merecen citarse, en la calle Zurbarán, la popularmente conocida como casa de los Bolos y la contigua casa de González-Haba, donde existe un pequeño museo etnográfico.
     También tienen interés la ruinosa casa de la Tercia, antigua sede de La Mesta, en la calle Pizarro, y el conjunto de casas de la calle de la Carrera (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005). 

Monumentos.-
     Su importancia histórica y su abolengo quedan de manifiesto en las numerosas realizaciones monumentales y religiosas, casas solariegas, etc., que la ennoblecen. Entre ellas cabe recordar el convento franciscano de San Bartolomé, fundado en 1575 a las afueras del núcleo, junto a la vieja ermita de Santa Ana.
     El Ayuntamiento fue concluido en su estructura principal en 1583 y ampliado en 1.595 con la adición de la Cárcel del Partido. Se trata de uno de los edificios de su especie más señalados de la región. En su fachada luce airoso pórtico y balconada, coronándose con el escudo de la población, en el que luce la emblemática sirena. La obra fue rehecha en 1701.
     También del XVI es la casa de la Tercia, situada en la calle Judería, hoy en ruinas, y que durante algún tiempo sirvió como Ayuntamiento y como sede para las reuniones de las Órdenes Militares y la Mesta.
     De 1.604 databa el convento de la Concepción, que se erigía en el lugar donde hoy se abre el Parque de la Constitución. Resultó demolido en 1.926 para construir en su lugar la plaza, trasladándose entonces la comunidad al edificio que actualmente ocupa. Este había sido en el siglo XV monasterio de los Freyres o de San Benito, y poco después sede del Priorato de Alcántara, tras su traslado desde magacela. En 1.626 el palacio fue reconstruido, siendo reedificado de nuevo en 1.788, en tiempos de Carlos III, datando de esa época su actual aspecto. En el interior se conserva una excelente tabla de Luis de Morales representando una Virgen con el Niño Jesús y San Juanito.
     Adyacente al convento se halla la pequeña ermita del Cristo del Santo Sepulcro. Otras fundaciones religiosas de interés son las ermitas de Santiago y Jesús Nazareno, hoy conectada a una vivienda particular.
     Numerosas casonas solariegas de los siglos XVI al XVIII correspondientes a los linajes históricos más significados proliferaban en la ciudad, luciendo en sus fachadas los blasones de sus armas. Muy significativos del crecimiento experimentado por la localidad en el siglo XIX, son los palacetes de estilo ecléctico y modernista que aparecen en el entorno de la Plaza de la Constitución, entre los que resaltan el llamado "de los Bolos", o el de los González-Haba, hoy sede de un interesante museo.
     En la Plaza de España, ámbito de gran sabor perimetrado por arquerías porticadas, se sitúa el Ayuntamiento en unos de sus costados. En ella se alza el monumento de Pedro de Valdivia, obra en bronce realizada en 1927 por Gabino Amaya.
     Preside la plaza la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, obra de grandes proporciones y suntuosa arquitectura de severo estilo herreriano, ejecutada con sillares, es sin duda la realización arquitectónica más significada de la ciudad. Fue erigida en el siglo XVI sobre otra anterior del XIV, y en ella destacan su hermosa torre, levantada en el XVII por Pedro Sánchez de Estrada, y las tres magníficas portadas de elegante diseño clasicista.
     El interior presenta planta de salón con tres naves de igual altura sobre columnas toscanas. Entre sus contenidos llama la atención una excelente talla de la Virgen de los Dolores, obra de Mariano Benlliure; la réplica realizada por Gabino Amaya del Cristo de la Pobreza, perdido con todos los demás componentes del templo durante su incendio en 1936, y las bellísimas imágenes de la Virgen de la Soledad y Jesús Nazareno, obras del artista local Eduardo Pino.
     A unos 8 km. por la carretera de Valdivia se encuentra el Castillo de Castelnovo o de La Encomienda. Construido sobre las ruinas del castillo musulmán de Mojáfar, fue residencia de los Comendadores de la Orden de Alcántara y resulta impresionante por las dimensiones del recinto, el estado de conservación, así como la perfecta armonía que guarda con el río Guadiana (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.-
     Edificio declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de monumento en 2021.
     Construido en granito con arquitectura de estilo herreriano. Sobre su planta existió una iglesia primitiva, antecesora de la actual que databa de 1265, levantándose el cuerpo principal en 1325 y en 1575 la capilla mayor. La obra fue reedificada de nuevo, según su aspecto presente en 1608, concluyéndose la torre en 1634.
     De planta rectangular, el interior consta de cabecera y tres naves, la primera con cúpula que se eleva a 33 metros del suelo y bóveda de arista, las laterales, de 25 metros, están sostenidas por ocho soberbias columnas. La torre se halla a la derecha de la portada principal, cuadrada y de notables dimensiones, es una construcción de piedra sillar dividida en tres cuerpos separados por sencillas cornisas.
     El retablo que preside el Altar Mayor es obra de Antonio Martín Martínez de Zafra. En el segundo cuerpo se encuentra la hornacina de la Virgen de la Asunción, titular de la parroquia, obra del escultor Sebastián Santos. Las pinturas fueron realizadas por los artistas sevillanos Rafael de Blas Rodríguez y su hijo, Juan Antonio de Blas.
     Junto a los valores históricos -artísticos del templo, existen bienes muebles en el interior que igualmente están protegidos. Entre ellos destacan la excelente talla de la Virgen Nuestra Señora de los Dolores, obra del escultor Mariano Benlliure, así como una réplica realizada en 1948 por Gabino Amaya del Cristo de la Pobreza; además de las rejas de las capillas de Nuestra Señora de los Dolores y Nuestra Señora del Carmen. Bienes igualmente protegidos en el interior del templo son la Custodia, la pila bautismal, El Retablo Mayor y la obra de Luis de Morales “La Virgen con su Hijo y San Juan niños”.
     Las verjas y cerrajería artística, fueron diseñadas, forjadas y repujadas por los artistas villanovenses Alfonso Pineda e Hijos. La verja del baptisterio se debe a José Roldán, artesano de la localidad (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Monasterio de San Benito, o Palacio Prioral.-
     Construido por el Maestre de la Orden de Alcántara, Juan de Zúñiga y Pimentel en 1494; reconstruido durante el reinado de Carlos III. En el Siglo XVIII  tras el saqueo e incendio provocado por las tropas francesas, se reedificó de nuevo.
     La Capilla del Santo Sepulcro, anexa a la iglesia de San Benito, fue construida por el Concejo de la Mesta y en 1673 el Prior de Magacela Don Luis Velázquez de Zúñiga fundó en este edificio la Capilla. En el exterior tiene un impresionante escudo de granito (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Iglesia de San Francisco.-
     En 1575 se autorizó por Real Cédula la fundación de un convento en lo que actualmente es la avenida de San Francisco y en ese momento eran las inmediaciones de la Puerta de la Villa. Un convento atendido por franciscanos.
     El templo, es una edificación de una sola nave con presbiterio, cuerpo general y una capilla de forma octogonal adosada al lado norte. Con techo de bóveda y cúpula en el crucero.
     La iglesia fue construida en 1595, al final de la etapa Renacentista y principios del Barroco. Está hecha en ladrillo, empleando el granito solo para las partes más nobles: columnas, pilares y puertas.
     En la actualidad, se conservan el claustro y la Iglesia, han desaparecido la extensa huerta y el enterramiento que primitivamente existía. Anexo al templo, existe una edificación posterior que es un hospital (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Ermita de Santiago y San Ildefonso.-
     Fue fundada en 1552 bajo ambas advocaciones por el villanovense Don Gonzalo Vázquez de Ecija en el mismo sitio donde ha sido edificado el templo actual.
     Con el transcurso del tiempo sólo se conservó en la ermita la imagen del Apóstol. San Ildefonso pasó a un altar de la Parroquia a la derecha del altar mayor. Se trata de una ermita pequeña de nave única, planta rectangular y entrada principal en uno de los laterales.
     En la Guerra Civil fue destruida la antigua imagen de madera, reemplazándose por una nueva. La ermita actual es fruto de una remodelación total que finalizó en 1980 (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Iglesia de Nuestra Señora del Pilar.-
     La edificación de este templo se llevó a cabo según proyecto redactado por el arquitecto Don Luis Rodríguez Hernández en marzo de 1969. No quedó abierto al culto hasta el 12 de octubre de 1974.
     Su configuración, de líneas sencillas, consta de un solo volumen con planta rectangular y cubierta de techos planos.
     Preside junto al crucifijo, una imagen de la Virgen del Pilar en trono de cerrajerías artísticas con adornos de metal repujado (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Iglesia de la Santa Cruz.-
     Antes denominada de San Miguel. Las obras de este templo, con 775 metros cuadrados de superficie construida, corresponden al proyecto de junio de 1970 de los arquitectos Don. Manuel Briñas Coronado y Don. Daniel Calero González. Los autores del diseño tuvieron en cuenta las conclusiones de teólogos y técnicos, emanadas del Concilio Vaticano II. Fue inaugurada el 17 de diciembre de 1973.
     El edificio consta de unos porches cubiertos, atrio de iglesia, cuatro naves o volúmenes principales para fieles, y tres cuerpos laterales que constituyen la capilla del sagrario, confesionario y sacristía.
     Cuatro entradas a las naves agilizan el acceso de asistentes a los actos religiosos (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Capilla de Santa Isabel.-
     Situada en el mismo lugar donde estuvo el anterior cementerio parroquial, ya desaparecido. Su fundación data del año 1893, fue promovida por el matrimonio villanovense Don Julián Escribano Sánchez y Doña Ana Montero González, que la hicieron construir en memoria de su hija Isabel, fallecida en plena juventud.
     La Capilla con amplio vestíbulo, verjas de hierro forjado, frontón triangular rematado por espadaña con campana, tuvo en el altar una imagen del crucificado y en hornacina superior, otra de Santa Isabel.
     Los fundadores pretendieron que pudiera servir para el culto público, dando mayor solemnidad a los oficios de los sepelios que se desarrollaban en el portal de entrada al cementerio.
     Durante años, la edificación ha estado en desuso y fue deteriorándose con el paso del tiempo. Esta capilla ha sido sometida a un completo proceso de rehabilitación y recuperación del edificio, gracias al convenio firmado entre el Ayuntamiento y el Arzobispado de Mérida-Badajoz.
     Actualmente, el edificio está destinado a uso social y lleva por nombre Centro Social Joaquina Ruiz. Maestra (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Casa de la Tercia.-
     Su nombre es debido a su función de almacén de granos recaudados de los tributos que abonaban todos los vecinos a la Orden.
     Edificio de gran importancia histórica ubicado en la calle Pizarro (antigua Judería). Construido en 1310, era el domicilio de algunas personalidades de la Orden de Alcántara. Se instaló en ella la Mesa Maestral. “De Villanueva de la Serena salió la voz qué había de contribuir eficazmente a la pacificación de Castilla“. El día 17 de marzo de 1313 se reunieron los Comendadores y Maestres de las diferentes Órdenes, acordaron unirse para defender los derechos de Alfonso XI.
     Se trata de un edificio de dos pisos con fábrica de mampostería encalada y piedra, con portada granítica adintelada en el bajo y tres ventanas con sus rejas en el alto. En la actualidad se encuentra en estado de rehabilitación.
     Durante el siglo XVII la contaduría corrió a cargo de los banqueros Fugger (conocidos como Fúcares), se les concedió el asiento del Maestrazgo a cambio de las sumas proporcionadas a las arcas reales, exhaustas con los gastos de la elección imperial y las guerras (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Casa Consistorial.-
     El Concejo, Justicia y Regidores de Villanueva solicitaron y obtuvieron del rey Felipe II, con fecha 25 de agosto de 1575, licencia para construir el Ayuntamiento y los edificios necesarios al Concejo. Obtuvieron asimismo licencia para tomar del censo a cantidad de 250.000 maravedís, para edificar la Casa, incluyendo “pósito para el trigo, cárcel y Audiencia, por no haber en dicha villa, lo que debía haber”
     La obra fue concluida parcialmente en 1583, según reza en el escudo de entrada de la Casa de Austria. Sin duda es el edificio más representativo de la ciudad, y una de las Casas Consistoriales de mejor traza de la región.
     En la zona baja se abren tres amplios arcos de medio punto, sobre columnas jónicas, configurando un atrio porticado. En el piso superior se dispone de una balconada corrida, con cinco ventanas adinteladas de sobrio enmarque granítico. En el coronamiento en forma de frontón se aloja el escudo de la Villa y una inscripción señalando el año de 1583 “siendo gobernador el señor licenciado Duarte de Laguna“ (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Plaza de España.-
     Era un ensanchamiento del camino ganadero de la trashumancia a su paso por la población. Los soportales, construidos para protección de vecinos y de los antiguos puestos del mercado, no aparecen hasta 1781 con la decadencia de la Mesta. Las miles de cabezas de ganado, que componían los rebaños de la Mesta, atravesaban la población entrando por la Puerta de la Villa y saliendo por la otra puerta de la muralla.
     La plaza de Villanueva recibió su actual denominación de Plaza de España el 2 de noviembre de 1938.
     En 1896 concluía la edificación de portales en el lateral que va desde el Ayuntamiento hasta la calle de Santa María de Guadalupe y finalmente se terminaron los que aparecen frente a la Casa Consistorial en su último tramo al iniciarse la década de los años cincuenta (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Casa de los Bolos.-
     Con esta denominación se conoce en Villanueva un edificio situado en la calle Zurbarán junto al parque central. Su terminación coincidió con el primer cuarto de nuestro siglo. Consta de dos plantas y torreón; mirador de madera con decoraciones de azulejos, al igual que la cornisa, y en el torreón, un ajimez cuyo alfiz enmarca el blasón de los Reyes Católicos en cerámica policromada. Zócalo de sillares de cantería almohadillados.
     Distribuidos por la fachada de la planta alta destacan los bolos esféricos de granito que dan nombre a la mansión. Sobre al arco de la puerta principal, las armas de la Casa Mendoza. Las artísticas rejas de hierro se forjaron en Villanueva y las maderas, antiguas, fueron traídas ex profeso de diversas procedencias.
     El palacio fue construido por el maestro de obras villanovense Don Juan Santos Sánchez, por iniciativa y siguiendo las directrices de su propietario Don Ricardo Guisado Casillas (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

La Jabonera.-
     Denominación popular de la Fábrica de Jabones propiedad de Don José Gallardo, único exponente en la ciudad de la arquitectura industrial del siglo XIX. Esta impresionante casa de estilo ecléctico, además de ser la más floreciente industria del entorno, dando empleo a casi un centenar de personas, fue la primera vivienda particular que contó con ascensor y calefacción en la localidad.
     Posee también claras influencias de la arquitectura del hierro, tan característica del arte industrial decimonónico. El edificio se compone de casa de tres plantas, sótano y azotea, y un conjunto de naves industriales. Al exterior, una valla de hierro rodea el perímetro. La fachada se presenta adintelada y surcada de vanos enmarcados por un friso de motivos vegetales.
     Las ventanas de la primera planta se protegen con rica rejería forjada. En la segunda destaca un mirador con visera. Para romper la horizontalidad del edificio, la fachada se remata con un gran rectángulo con decoración de angelitos en relieve, flanqueado por dos rectángulos más pequeños a los lados (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Castillo de la Encomienda.-
     Tras la conquista de Trujillo en 1232 por Fernando III, el monarca, acompañado por los caballeros de Alcántara y por el obispo de Plasencia, penetra en la comarca de La Serena reconquistando algunas fortalezas islámicas. Don Arias Pérez rendiría y echaría por tierra el castillo musulmán de Mojáfar, construyéndose después este nuevo castillo, sobre el mismo emplazamiento o en un lugar próximo, el cual ha conservado hasta nuestros días el nombre de Castilnovo que define sus orígenes.
     Lo más antiguo de la fortaleza parece datar del siglo XIV. Emplazada sobre un cerro al norte del río Guadiana. Se constituye con un cuerpo principal en cuyo flanco meridional sobresalen una torre prismática y otra cilíndrica, comunicadas entre sí y con los adarves mediante un sistema de andenes y escaleras que potencia y garantiza su seguridad y permite una fácil defensa; circundándose todo con una barbacana reforzada también con algunos cubos.
     En los últimos años del siglo XV se añadió otro cuerpo a modo de barbacana en el lado meridional, como continuación de la primera barrera, configurado en forma de recinto rectangular con cubos cilíndricos en sus dos esquinas. Quedó entonces en el interior el baluarte citado, permitiendo la creación de un patio de armas en cuyos flancos se construirán varias dependencias residenciales y pecuarias durante la segunda mitad del siglo XVI (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

Casa Tradicional Villanovense.-
     El patrimonio civil se complementa con la vivienda tradicional de principios del siglo XX. Predominaban dos tipos de construcciones: medias casas y casas enteras, diferenciándose por la ubicación de dependencias a uno o ambos lados del pasillo.
     El adobe secado al sol o en hornos era el material constructivo para paredes y suelo. Para la techumbre se empleaban palos y cañizos.
     La estructura de la viviendas se configuraba en dos alturas. La parte inferior de dos, tres o cuatro naves, contaba con un pasillo realizado con chinatos, denominado vereda o caño de casa. En la primera nave se situaban sala y dormitorio, en la segunda cocina y dormitorio y en la última la bodega. El fondo de la vivienda lo ocupaban el patio y las cuadras. La segunda altura se destinaba a “doblao“ (Ayuntamiento de Villanueva de la Serena).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Monasterio de San Benito, o Palacio Prioral, Iglesia de San Francisco, Ermita de Santiago y San Ildefonso, Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, Iglesia de la Santa Cruz, Capilla de Santa Isabel, Casa de la Tercia, Casa Consistorial, Plaza de España, Casa de los Bolos, La Jabonera, Castillo de la Encomienda, y Casa Tradicional Villanovense) de la localidad de Villanueva de la Serena, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.

martes, 9 de diciembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de San José, Ermita de Nuestra Señora de Villaviciosa, Casa de la Tercia, Puente sobre el río Guadanuño, Puente sobre el río Guadiato, Casa de Costumbres, y Castillo del Névalo) de la localidad de Villaviciosa de Córdoba, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San José, Ermita de Nuestra Señora de Villaviciosa, Casa de la Tercia, Puente sobre el río Guadanuño, Puente sobre el río Guadiato, Casa de Costumbres, y Castillo del Névalo) de la localidad de Villaviciosa de Córdoba, en la provincia de Córdoba.
     El caserío tapiza de volúmenes blancos y rojos las faldas de los cerros del Molino de Viento y del Almendro, mientras a los pies serpentea el arroyo Tapón, que fertiliza una veguilla ajedrezada de verdes huertecillos. El dédalo de quebradas callejas se arremolina en torno a la blanca mole de la parroquia, mientras que el repicar de sus campanas resuena con eco limpio en cerrejones y vaguadas.
     Villa situada en Sierra Morena, junto al valle del Guadiato y a pocos kilómetros de la N-432.
     Distancia a Córdoba: 43 Km.
     Altitud: 693 m.
     Extensión: 468,02 Km2
     Habitantes: 3.601.
     Gentilicio: Villaviciosanos.
     Mancomunidad: Valle del Guadiato.
     El origen de la población esta vinculado al culto de la Virgen de Villaviciosa, imagen procedente de la villa homónima portuguesa que trajo a estas tierras un pastor lusitano de nombre Hernando hacia finales del siglo XV. La devoción mariana dio lugar a la erección de una ermita, que aglutinó en su entorno, a lo largo de la Edad Moderna, a los habitantes de cortijos circundantes y poblaciones vecinas. A raíz del privilegio de villazgo concedido por Carlos III a la nueva población, esta dejo de ser aldea de Espiel para convertirse en villa autónoma.
     Vídeo promocional: https://youtu.be/EFY6Lt-2EDI (Diputación Provincial de Córdoba).
     Su fundación se remonta a fines del siglo XV, en torno a la primitiva ermita de la Virgen de Villaviciosa, que se supone construida alrededor de 1490, manteniéndose bajo jurisdicción de Espiel. En 1775 el monarca Carlos III le concedió el estatuto de villa, quedando un año después legalmente segregada de Espiel (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).

Iglesia de San José.-

     La bella fábrica de la parroquial se concluyó en 1824, bajo la dirección de Sebastián de Torres. Luce fachada en hastial con pilastras a los lados y frontón; la torre se sitúa en la cabecera. La portada es de pilastras toscanas y frontón partido. La puerta y el cancel interior, de madera labrada, son de 1992. La iglesia de una nave con testero plano. Éste, privado de retablo, se adorna con pinturas realizadas entre 1988 y 2005 por Fidel Nevado, M. García Reyes, Francisco Giménez y Juan Manuel Ayala. Preside el Crucificado del Amor que fue titular de su cofradía hasta 1995. Los ángeles lampareros, obra de Enrique Ruiz Flores de 2001, han sustituido la lámpara por filacterias con mensaje religioso.
     A la izquierda de la cabecera se ha acondicionado la capilla del Sagrario, que tiene una Inmaculada valenciana de primer tercio del siglo XX. En los altares de ese lado de la nave son reseñables el Corazón de Jesús, talla granadina realizada por Eduardo Espinosa en 1954, y la de Nuestra Señora de los Dolores, de hacia 1950, que se ha atribuido a Juan Martínez Cerrillo. El Cristo del Amor se compró en 1995 al taller Belloso de Zaragoza. A los pies está la capilla del Nazareno, labrada en 1998 aprovechando el sitio de la antigua subida al coro. La imagen de Jesús es sevillana de hacia 1953, con cuerpo nuevo, realizado por Miguel Arjona en 1987. Las pinturas sobre tabla con símbolos de la Pasión son de Fidel Nevado.
     A la derecha de la cabecera hay una vitrina en la que se expone la interesante colección de ajuar litúrgico. Destacan, entre otras piezas, la cruz parroquial de plata, obra de la segunda mitad del XVIII, con punzones de Sánchez Taramas, y Damián de Castro, la custodia de nudo del XVIII, firmada por Castro y Aranda, seis candelabros de rocalla, punzonados por Sánchez y Martínez en l780 y una cruz de altar de los mismos autores; igualmente, el portapaz de San Jerónimo, de hacia 181l.
     En el mismo lado de la nave, a los pies, está la antigua capilla bautismal, hoy de la Virgen de Belén, con la titular, tallada por Martínez Cerri­llo hacia 1950. Las pinturas sobre tabla con la Vida de la Virgen, que repiten obras conocidas, son de José Jurado.
     En la sacristía se guarda una talla policromada de mediano tamaño venerada como San Judas Tadeo, obra granadina de hacia 1600, con pintura del XVIII, restaurada en 2005 por Enrique Ruiz Flores y Ángel María Varo (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
        La Iglesia parroquial de San José se encuentra situada en pleno centro del casco histórico de Villaviciosa de Córdoba, en uno de los laterales de la Plaza de España, rodeada de las calles más importantes y aledaña al Ayuntamiento de la localidad.
     La fábrica parroquial se concluyó en 1824 bajo la dirección de Sebastián de Torres. Exteriormente sobresalen sus volúmenes del resto del caserío, un gran prisma cubierto a dos aguas con la torre adosada a la cabecera plana y dos portadas de ingreso, una en el lateral derecho y la otra a los pies.
     La iglesia es de una sola nave de planta rectangular, dividida en cinco tramos, los dos extremos para presbiterio y coro -sobre arco rebajado-, donde se produce una reducción de anchura para alojar a modo de tres naves un espacio central abovedado y dos capillas anexas, separadas por arcos. Los paramentos de la nave están rodeados por nichos en arco de medio punto, inscritos entre pilastras y coronados por un entablamento desnudo con una cornisa que corre por toda la superficie interior del edificio y que sirve de base para los arcos que, a modo de costillas, definen las bóvedas del templo. 
     La nave se cubre con bóveda de cañón escarzado con lunetos, reforzados por arcos fajones en el espacio central y bóvedas de menos amplitud en los frentes.
     Al presbiterio se adosa la capilla sacramental, finalizada en 1992. Su orientación es contraria al resto de la iglesia. Consta de un sencillo oratorio de planta rectangular con techo plano. A los pies se encuentra la vieja capilla bautismal, hoy llamada de Nuestra Señora de Belén.
     El templo cuenta con dos puertas, una principal, a los pies de la iglesia a través de la cual se accede al coro bajo. Es muy sobria, parte de un vano central rectangular, alzado sobre unas escaleras de varios peldaños, flanqueado por pilastras toscanas en las que apoya un entablamento moldurado carente de decoración sobre el que reposa un frontón triangular partido con remates laterales piramidales coronados por bolas. Sobre el tímpano se abre un vano rectangular. El conjunto de la fachada queda rematado por un frontón triangular. La segunda puerta se encuentra situada en el lateral derecho, en el centro de la fachada a la plaza, enmarcada por pilastras rematadas por frontón curvo.
     Tras el presbiterio se encuentra la sacristía de planta rectangular con dos plantas y la torre, de gran simplicidad, de planta rectangular dividida en altura en tres cuerpos y escalera central de cuatro idas. Los dos primeros pisos, que se corresponden con el fuste, son lisos separados por fajas de imposta. El más elevado es el cuerpo de campanas, a modo de cuadrifonte, presenta en cada frente un vano de medio punto inscrito rectángulos rehundidos. Se corona la torre con un techo moldurado en pirámide escalonada chata con remate central. Los paramentos exteriores están enfoscados y pintados.
     Hay que mencionar que el conjunto de volúmenes queda realzado con la bicromía entre el blanco de la cal para los paramentos lisis y el gris oscuro para las molduras y elementos decorativos.
     La fundación de la iglesia parroquial de San José se remonta a finales del siglo XV, en torno a la primitiva ermita de la Virgen de Villaviciosa, que se supone fue construida alrededor de 1490, manteniéndose bajo la jurisdicción de Espiel. En 1775 el monarca Carlos III le concedió el estatuto de Villa, quedando legalmente un año después segregada de Espiel. 
     La fábrica actual fue construida en el mismo lugar en el que se encontraba el antiguo templo a principios del siglo XIX (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La plaza de España de Villaviciosa de Córdoba, el Paseo, está dominada por la parroquia de San José, templo neoclásico terminado en 1824.
     Constituye el principal monumento de la villa, de especial grandeza y monumentalidad, presentando una gran nave central con nichales en los muros laterales.
     La cabeza y el tramo de los pies son más estrechos que la nave, dando lugar a una interesante composición simétrica.
     La torre destaca por su severidad y macicez neoclásicas (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Nuestra Señora de Villaviciosa.-

     La ermita actual se construyó en 1776 para dar culto a la réplica de la imagen medieval de la Virgen de Villaviciosa, que en 1698 había sido trasladada a la Catedral.
     El retablo, neobarroco, fue realizado en Pozoblanco en 1950. En el camarín se halla Nuestra Señora de Villaviciosa, obra de 1763, donada por el canónigo Pedro Antonio de León y Savariego, según consta en la inscripción. La media luna de plata sobredorada, está marcada por Sánchez y Martínez en 1797 y la ráfaga es de Díaz Roncero, de 1988. La lámpara votiva, punzonada por Sánchez, fue dedicada por Pedro Antonio de León en 1779 y ampliada hacia 1990 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
        La ermita de Nuestra Señora de Villaviciosa se encuentra situada en el frente principal de la Plaza de Andalucía, en la que confluye una de las calles más importantes de la localidad como es la calle Córdoba, que conduce directamente al centro urbano. Se trata de un edificio exento de medianas proporciones. 
     La ermita actual es fruto de los oficios del canónigo racionero don Pedro Antonio de León y Savariego, encargado por el Cabildo de contentar al pueblo de Villaviciosa al ver que pasaban los años y la Virgen continuaba en la ciudad de Córdoba. El edificio fue construido en 1776 para dar culto a la réplica donada al pueblo por el propio racionero en 1763.
     Es un edificio exento de planta rectangular con fachada en hastial rematada por una espadaña. Interiormente cuenta con una sola nave cubierta por bóveda de cañón separada en dos tramos por arcos fajones que descansan sobre pilastras. 
     En el testero de la nave se sitúa el camarín de planta circular cubierto por bóveda semiesférica, de gran sobriedad decorativa. Cuenta con un pequeño coro a los pies.
     La fachada principal cuenta con una portada barroca elevada sobre una serie de escalones. Consta de un vano de medio punto enmarcado por alfiz que sobresale del muro coronado por un entablamento en el que apoya un frontón triangular partido en cuyo centro se ubica una hornacina de medio punto, que alberga un azulejo cerámico de la Virgen de Villaviciosa, flanqueada por pilastras y coronada por frontón curvo. La portada a su vez queda enmarcada por dos esbeltas pilastras que sustentan un frontón triangular en cuyo centro se dispone un óculo. El imafronte queda rematado por una espadaña de dos cuerpos y tres vanos de líneas sencillas, con molduras que imitan un frontón partido entre el primer y segundo cuerpo y uno curvo coronando el conjunto, sobre el que emerge una cruz y veleta de forja. 
     Es muy característica la bicromía del edificio que ofrece juegos entre los paramentos lisos de color blanco y las molduras y elementos decorativos de amarillo albero, a ello hay que añadir los remates vidriados que escalonan los distintos cuerpos del conjunto.
     El poblamiento de Villaviciosa de Córdoba fue tomando cuerpo en torno al Santuario de Nuestra Señora de Villaviciosa.
     La imagen de la Virgen de Villaviciosa era una talla medieval que fue trasladada desde la localidad portuguesa del mismo nombre, según es tradición, por un pastor llamado Hernando, que sufrió persecución por ello. 
     En el siglo XVI ya gozaba de sólida devoción, promovida por el Cabildo Catedral de Córdoba, que no dudaba en traer a la imagen a la ciudad de Córdoba en épocas de calamidades como sequías y epidemias.
     En el siglo XVII la devoción de la Virgen de Villaviciosa estaba consolidada de ahí que el Cabildo de la catedral de Córdoba, decidiese en 1698 instalar definitivamente la imagen en la vieja capilla mayor de la catedral cordobesa, construida a finales del siglo XV por Íñigo Manrique. 
     La construcción de la actual ermita data de 1776. Ésta fue realizada para dar culto a una réplica donada por el canónigo racionero don Pedro Antonio de León y Savariego, encargado por el Cabildo de la catedral de contentar al pueblo de Villaviciosa a cambio de mantener la Virgen en el templo catedral (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Bajando la calle Córdoba, que conduce al centro urbano, surge en primer lugar la ermita de la patrona, la Virgen de Villaviciosa, que luce una portadita barroca rematada por espadaña.
     En su interior recibe culto una copia de la Virgen primitiva, costeada por los canónigos en el siglo XVIII para reemplazar a la auténtica, que se halla en la Catedral de Córdoba (Diputación Provincial de Córdoba).

Casa de la Tercia.-
        La Casa de la Tercia se encuentra situada en la periferia del casco urbano, cerca de una de las salidas de la población, en una zona donde abundaban las bodegas, hecho motivado por la existencia de numerosos viñedos en el entorno, además del cultivo de cereales. La calle conserva la antigua denominación de La Erilla, porque cerca se encontraba la era donde se aventaba el grano y se desarrollaban otras actividades propias antes de su almacenamiento. 
     El modelo que se siguió para la construcción de la tercia se basa en un edificio de planta en retícula al que se le anexiona un gran patio de labor en el costado contrario al de fachada. En el presente caso, se constata que el gran patio, de unos 800 metros cuadrados, se encuentra entre el edificio de la tercia y la escribana, que se ha identificado con el pósito y el lugar donde el escribano llevaba la anotación diaria del movimiento de estos almacenes. No sería extraño, por tanto, que ambos compartieran este espacio libre, tan necesario para manejo de las cabalgaduras que trasladaban los portes y para preparación de la mercancía.
     La tercia consta de dos plantas, aunque no se acusan en fachada. Ésta, orientada al Noroeste, es de gran longitud y muy sencilla. Cuenta con una puerta adintelada, situada justo en el extremo derecho, con jambas y dintel resaltados. Esta puerta está alineada con la que da al patio en el muro opuesto. En época contemporánea se abrió una puerta más pequeña a la izquierda, para dar entrada a la zona de bodega al independizar ésta del resto mediante un tabique, y otra puerta a la derecha para cochera. Las ventanas, abiertas en los dos muros laterales de la tercia "siete a cada lado-, son pequeñas y cuadradas, con recercado sobresaliente, y aparecen equidistantes entre sí y prácticamente por debajo de la cornisa del tejado. Dicha cornisa está moldurada y por encima de ella sobresale la cubierta de teja árabe, cuya cumbrera corre paralela a la fachada. La gran longitud y anchura del tejado acusa el desarrollo interno del edificio, estructurado en tres naves, separadas entre sí por arcos de medio punto apeados sobre recios pilares de sección cuadrangular, originando un total de ocho crujías. En tanto que la nave central es corrida de testero a testero de la tercia y se cubre con una sucesión de bóvedas de arista, las dos laterales se hallan compartimentadas por arcos fajones que están cumpliendo la función de crear la estructura de retícula, característica del tipo de tercia al que obedece la de Villaviciosa, sirviendo al mismo tiempo de arcos de entibo, que quedan cortados en altura, sin llegar a la cubierta de esta planta baja. 
     Las naves laterales se cubren con semi-bóvedas de arista rampantes.
     Nada más entrar por la puerta original se halla una primera crujía, con una habitación inmediata a la puerta que pudiera haber servido para la administración de la tercia. A la derecha, adosada al muro testero y a la altura de la nave central, se encuentra el arranque de la escalera que sube a la segunda planta. Es la original. En la última nave, más próxima al patio, a la derecha está el hogar o gran chimenea, en estado original y muy propia de la sierra cordobesa; es decir, con planta rectangular y tiro que va estrechando progresivamente en altura y da al exterior una imagen muy característica en forma de tronco de pirámide, de base rectangular.
     La escalera dibuja un recodo y enlaza con la segunda planta, también estructurada en tres naves, sólo que las dos laterales son impracticables, por su escasa altura, al servir únicamente para sostener el tejado. Efectivamente, sólo la nave central servía como almacén. Es impresionante su vista, ya que no hay elemento constructivo alguno que rompa la continuidad de su visión hasta el testero del fondo, único lugar donde se abre una ventana, además de la correspondiente al muro de la escalera. Toda la nave se cubre con una bóveda de cañón corrida y descarga con continuidad sobre los muros, donde oportunamente se dispusieron unos arquillos ciegos de medio punto, de rosca resaltada y escasa flecha, que sirven para aliviar la carga recayente a los pilares y arcos formeros de la planta baja. Estructura, por tanto, original y sencilla a un tiempo que revela el encargo del proyecto a un cualificado maestro. El conjunto resulta así de proporciones realmente armoniosas, causando asombro que tras una fachada tan simple se esconda una solución arquitectónica de tan magníficas hechuras. 
     En cuanto a los materiales de construcción, se empleó el ladrillo plano y alineado para la solería, ladrillo de canto para pilares y, supuestamente, también para las bóvedas, ya que aparecen encaladas; y para los muros se utilizó un aparejo de mampostería con verdugadas de ladrillo. Los mampuestos están ligados entre sí con mortero que viene a igualar las uniones, probablemente porque estaba pensado este aparejo para ir encalado, tal y como hoy se ve. 
     Una de las ventajas del edificio es que su uso hasta época contemporánea como almacén de productos agrícolas lo ha beneficiado, en el sentido de que su estructura primigenia no se ha visto alterada de forma irreversible.
     La propiedad ha venido manteniendo la tercia en uso y para ello ha invertido en obras de mantenimiento, especialmente en reparación de cubiertas, goteras, limpieza, encalado, desbrozado del patio y otros menesteres. Sin embargo, el progresivo desuso como almacén agrícola y su falta de rentabilidad ha ido mermando el interés por su conservación, por lo que se ha ido abandonando y hoy  presenta alguna gotera en la bóveda de la nave central del piso superior, aparición de grietas, desprendimiento del enlucido en algunas zonas y de tejas en la cubierta.
     Aunque el autor es desconocido podría datarse en la segunda mitad del siglo XVIII, al carecer de fuentes documentales que ayuden a concretar la fecha de construcción. Tampoco hay elementos decorativos que contribuyan a ello y en cuanto a las soluciones constructivas, éstas se adoptaron de forma generalizada en numerosas tercias y pósitos, aunque, ciertamente, es apreciable la consolidación de un sistema de retícula, que aparece aquí muy perfeccionado. Si se buscan paralelismos, la tercia de Montoro, concluida en 1785, tiene una estructura bastante similar en planta alta y baja. También podría haber parecido con la tercia de Cañete de las Torres, aunque la imposibilidad de entrar en ella no permite por el momento llevar más allá esta afirmación. Otro paralelismo se da en el alhorí de Montilla, especialmente en la disposición de los arcos para constituir la retícula.
     Se ha estimado la posibilidad de que el vecino edificio conocido desde tiempo inmemorial como la Escribana, donde hoy está el Instituto de Secundaria, tuviera relación con la tercia, lo cual, como ya se apuntó, no sería extraño, pudiendo incluso compartir el patio, pues se comunicaban a través de él. Es posible, también, que la Escribana fuera el edificio de carácter administrativo, como parece evidenciar su nombre, lo cual tampoco sería improbable, ya que llama la atención que la tercia sólo tuviera una habitación, no muy grande, o incluso toda la primera crujía para tal menester, en relación con el tamaño que tenía la propia tercia (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Puente sobre el río Guadanuño.-

        El Puente sobre el río Guadanuño es de época musulmana y por sus características se puede encuadrar como perteneciente al califato omeya de córdoba concretamente a Abd al-Rahman III. 
     Está formado por cuatro ojos de sillería, los dos centrales de medio punto y apuntados los dos laterales, apoyados en pilas con tajamares triangulares aguas arriba. El perfil de la rasante es de lomo de asno. La longitud total del puente es de 45 metros, siendo la altura máxima del rasante de 7,50 metros y el espesor de las pilas 3,50 metros. La luz libre 2 por 7 metros, 2 por 3.5 metros, con una anchura de tablero de 3,70 metros.
     El puente está realizado en sillería con aparejo en la que alterna, en las pilas y en las enjutas de los arcos, una pieza dispuesta a soga con un par de sillares que atizonan.
     Las pilas tienen en su base unos salientes, acabados en pico, a manera de contrafuertes, para romper la corriente de agua del río. 
     Tiene pretil en sus dos lados, faltándole en ambos su coronación o remate. La calzada es una pista de tierra, conservando en un extremo un empedrado irregular. Son interesantes las dos curvas que tiene en su conexión con el camino, dotándolo de un curioso y bello aspecto.
     Fue utilizado hasta finales del siglo XIX como infraestructura del camino usual que unía Córdoba a Villaviciosa.
     El Puente sobre el río Guadanuño es de época musulmana y por sus características se puede encuadrar como perteneciente al califato omeya de córdoba concretamente a Abd al-Rahman III. 
     Este puente ha sido objeto de varias restauraciones a lo largo del tiempo.
     Fue utilizado hasta finales del siglo XIX como infraestructura del camino usual que unía Córdoba a Villaviciosa. En la actualidad se encuentra fuera de uso, siendo su estado de conservación ruinoso, presentando los tajamares rotos, pretil perdido en alguna de sus partes, vegetación en el lecho. Por último solo se conserva en un extremo parte de la calzada (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Puente sobre el río Guadiato.-
        Es de época musulmana y el segundo en longitud de la provincia de Córdoba. Estuvo formado por 9 ojos ultra semicirculares, con despiezo convergente, en cada caso, a un punto situado por debajo del respectivo centro de aquellos, sobre los que corría un tablero horizontal. Es obra de sillería con aparejo en el que alterna, en las pilas como en las enjutas de los arcos, una pieza dispuesta a soga con un par de sillares que atizonan. Por la longitud de las dovelas de los arcos, crecientes desde la zona de arranque a la clave, es estimable esta obra como no anterior a Abd al Rahman III.
     Los arcos del puente eran el central escarzano, dos de medio punto y de herradura los tres de cada extremo.
     Su estado actual es muy grave y corre el peligro de derrumbamiento total, teniendo una pila volcada, con dos arcos perdidos. Ha comenzado su ruina por el extremo norte y existen pilas con cavernas en su base.
     Fue utilizado hasta finales del siglo XIX como infraestructura del camino usual entre Córdoba y Villaviciosa. Al retirarlo del servicio ha ido progresivamente deteriorándose y junto con él sus accesos, siendo los existentes un camino vecinal y una vereda, lo cual ha contribuido a su deterioro por el olvido de que ha sido objeto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Este puente construido en el siglo IX ,formaba parte del camino que unía Córdoba con Extremadura.
     Está declarado como Monumento Nacional, Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 1931 y también está inscrito en el Registro General de Bienes de Interés Cultural del Patrimonio Histórico Español.
     Estuvo formado por 9 ojos ultra semicirculares y es el segundo en longitud de la provincia de Córdoba.
     Esta construcción es conocida popularmente como puente de la Tejera o puente Roto.
     El 11 de marzo de 1916 y a causa de un temporal, se derrumba una parte del puente que lo hace intransitable. Posteriormente se vino abajo otro de los ojos llegando así hasta nuestros días y que el Guadiato sigue devorando poco a poco (Diputación Provincial de Córdoba).

Casa de Costumbres.-
     La casa de Costumbres de Villaviciosa se encuentra alojada en una antigua bodega vitivinícola típica de la zona, situada frente al mercado de abastos de la localidad.
     En la actualidad se utiliza para diversas actividades entre las que se pueden destacar la ceremonia de bodas civiles, la realización del pregón de feria y fiestas, y exposiciones fotográficas o reuniones de vecinos. Todas estas actividades son posibles gracias a la disposición abierta del edificio en su interior.
     Como tipología constructiva, la bodega cuenta con dos estancias diferenciadas por un arco rebajado en ladrillo, ambas con pavimento empedrado. Característica del edificio es la poca iluminación de este, históricamente necesaria para conservar mejor la calidad de los vinos que se albergaban en su interior. Tras esto se abre un patio decorado con naranjos y flores, con un pozo central.
     En la actualidad se puede visitar en su interior una pequeña exposición permanente de aperos y enseres de labranza típicos de la localidad, donados casi en su totalidad por vecinos de Villaviciosa de Córdoba (Diputación Provincial de Córdoba).

Castillo del Névalo.-
     El castillo de Névalo se alza en una espectacular cumbre aislada- de 811 metros de altitud - de la Sierra de Casas Rubias, dentro de la cordillera que se extiende desde Villaviciosa de Córdoba y Villanueva del Rey hasta Posadas, entre los ríos Guadiato y Névalo. Desde él, como bien indicaba Casas - Deza, se divisan los castillos de El Vacar (Espiel), Belmez y Almodóvar del Río. Asimismo, desde su dominadora altura se contemplan las tierras de provincias como Badajoz, Sevilla, Granada, Ciudad Real y la propia Córdoba.
     El Castillo de Névalo no es un castillo de grandes dimensiones. Su planta, aunque no es totalmente geométrica, tiene más de ello que de adaptada al terreno en que se emplaza, aunque sí se aprovecha en parte esta disposición, e incluso se realizan barbacanas probablemente de época más anterior. El zócalo inferior de los lienzos es de mampostería, de algo más de 1 metro de altura, sobre el que asienta el tapial de las cortinas y de las torres, de carácter islámico. Destacan hoy dos torres: una más elevada, aislada del muro, y otra, como de 1 metro de altura, ocupando el centro del patio de armas y, sobre ella, se ha construido un observatorio para vigilar posibles incendios dada la gran visibilidad que se tiene desde el lugar. Hay un aljibe en el patio de armas al que se puede acceder, pero el abandono del lugar no permite desplazarse fácilmente, dada la vegetación que espontáneamente crece con vigor.
     Probablemente existiría caserío y minas nacidos al amparo de este castillo, como lo testifican los vestigios y escorias de mineral, justificando así la información o rápida visita que al-Idrisi tuvo de este castillo y del carácter minero de la zona.
     Según M. Valverde Candil y F. Toledo Ortiz, existieron otros castillos o torres, ya desaparecidos o muy arruinados, con los que el Castillo de Névalo tuvo que estar en conexión, como el de Cabeza de Vaca, el castillejo de los Robles o de la Montesina, el de Posada Nueva, el de la Peña, el de Jesús en La Tejera, el de la Torre al sur de la casa de Fuente Vieja, el del Pino y el castillo de Valdefuentes, cerca del itinerario de las Palomas o Alcornocosas, a los que habría que sumar otro castillejo al este del puerto de los Morenos y al sur del camino de Alcornocosas, además del de la Calera.
     La toponimia de este castillo, su origen, su historia y su significado son hoy oscuros, dadas las escasas referencias que de él poseemos. Aunque bastantes de ellas han llevado a diferentes interpretaciones, fundamentalmente por los eruditos del siglo XIX o por las interpretaciones geográfico-históricas de D. Félix Hernández. Quienes lo han visitado han cantado con nostalgia y admiración su emplazamiento. Es más conocido por cazadores, por ser su acceso relativamente difícil, aunque el carril que conduce a su entrada natural permite el paso a vehículos. Próximos a él están la casa y cerro de Don Rodrigo, posiblemente en relación con algún hecho histórico que desconocemos. Otro cerro al frente, con elevada plataforma, recibe el nombre de "Plaza de Armas", lo que puede interpretarse como una analogía o como restos de otro castillo.
     Sería fácil su toponimia si Névalo tuviera un origen castellano con significado de niebla o nieve, e incluso daría lugar a un apellido que se repite en la población, Nevado, de donde éste derivaría. Las raíces del topónimo Névalo hay que buscarlas en el vocablo árabes H"is"n Abal, que al-Idrisi refería estar a una jornada de Córdoba, pero que confundió con Almadén, distante tres o cuatro jornadas, ya que situó en él las minas del mercurio que se exportaba a todo el mundo; castillo que para dicho lugar corresponde a Chillón (el Shillum de la época musulmana). Otros autores transcriben Abal por Obel (Saavedra), y así lo identifican con Obejo, a siete leguas de Córdoba. Pero en el Libro de las Tablas de la Catedral de Córdoba aparece, en los límites de la iglesia de Espiel, en su linde meridional, un castillo de Evallo, lo que puede demostrar un tránsito hacia la actual forma de Névalo, por sinalefa entre la n final de la voz precedente (hisn: castillo) y la e siguiente. Otra acepción para dicho vocablo parte del topónimo Melbal, descrito por al-Idrisi en el camino de Córdoba a Sevilla por la margen derecha del Guadalquivir, nombre que define por igual al fuerte y al río, probablemente identificando al Névalo con el Bembézar, por entender que el río principal era el que venía del norte (Saavedra). La tercera acepción procede de Andévalo (mencionado por Pascual Madoz, p. 32), que daría por contracción Névalo. Destacando así el nombre de un cerro que se repite en la sierra de Huelva y que fonéticamente se relaciona con el dios de origen céltico Endovelico, que ha dejado huellas de adeptos (en inscripciones romanas) en la orilla portuguesa de Talena, a unos 10 km al sur de Alendroal y otro tanto al oeste del Guadiana, culto que debió de existir igualmente en la sierra de Huelva, en Paymogo, y difundido hasta Sierra Morena en Córdoba. M. Valverde y F. Toledo se pregunta si será esta relación con Portugal la misma que va a dar nombre y significado a Nuestra Señora de Villaviciosa, ermita origen del pueblo cordobés que sigue la devoción originaria de la Villa-Viçosa portuguesa. En cualquier caso, según Antonio Arjona, sea cual sea el nombre original del Castillo de Névalo, en él se aprecia una terminación en valón que significa muralla o barrera, de carácter céltico. Y, según Arjona, no debemos olvidar que el citado castillo está en la zona límite de las tribus célticas con los túrdulos del sur, según indicaba Plinio (N. H., III, 13). En opinión de Arjona, el nombre de Evallo puede provenir de los vocablos Wayu o Wabuh, nombre de dos iqlims o distritos de la Cora de Córdoba.
El Castillo de Névalo está a una jornada larga de Córdoba, al que se llega por caminos y veredas, hoy una zona repoblada de pinos y bastante aislada de población. Tuvo su época de esplendor cuando era fácilmente franqueable uno de los caminos de Córdoba a Badajoz, aquél que desde Fuente Obejuna por El Hoyo de Viandar sigue a Doña Rama y El Entredicho y, por el sur, de Sierra Boyera a Villanueva del Rey, a Villaviciosa, hacia el puente de La Tejera (de edificación romana y árabe) hasta su hundimiento en el Guadiato (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Castillo del Névalo se yergue sobre una espectacular cumbre aislada en la Sierra de las Casas, de 811 metros de altitud y es uno de los mejores miradores existentes en la provincia de Córdoba.
     Este Castillo, del que hoy sólo se conservan sus ruinas, es de época califal y está declarado Bien de Interés Cultural. En sus inicios no llegó a tener grandes dimensiones, llegando hasta nuestros días dos de sus torres, una más elevada, aislada del muro, y otra, como de 1 metro de altura, ocupando el centro del patio de armas, sobre la que se ha construido un observatorio para vigilar posibles incendios dada la gran visibilidad que se tiene desde el lugar.
     Desde esta atalaya, como bien indicaba el historiador Casas-Deza, se pueden contemplar los castillos de El Vacar en Espiel, el castillo de Belmez y el de Almodóvar del Río, además de tierras de las provincias de Badajoz, Ciudad Real, Granada o Sevilla (Diputación Provincial de Córdoba).
   
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San José, Ermita de Nuestra Señora de Villaviciosa, Casa de la Tercia, Puente sobre el río Guadanuño, Puente sobre el río Guadiato, Casa de Costumbres, y Castillo del Névalo) de la localidad de Villaviciosa de Córdoba, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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domingo, 16 de noviembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, Santuario de Nuestra Señora de la Estrella, Castillo - Iglesia de San Pedro - Ayuntamiento, Ermita de San Roque, Museo Matías Prats, Casa Museo Manolete, Museo Histórico Municipal "Casa de las Cadenas", Casa de la Tercia, Puente Romano sobre el río Salado, y Puente del Diablo) de la localidad de Villa del Río, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, Santuario de Nuestra Señora de la Estrella, Castillo - Iglesia de San Pedro - Ayuntamiento, Ermita de San Roque, Museo Matías Prats, Casa Museo Manolete, Museo Histórico Municipal "Casa de las Cadenas", Casa de la Tercia, Puente Romano sobre el río Salado, y Puente del Diablo) de la localidad de Villa del Río, en la provincia de Córdoba.
     Villa del Río, primer pueblo cordobés que se encuentra quien baja a Andalucía desde Madrid es, por tanto, recibidor de la provincia.
     La carretera y el ferrocarril aprisionan el alargado casco, vigilado por la rojiza torre de la parroquia que emerge entre tejados. Desde una cercana colina lo ilumina su Virgen de la Estrella, mientras que la voz de Matías Prats, su hijo predilecto, lo pregonaba desde los micrófonos.
     Villa situada al este de la provincia, junto a la autovía de Andalucía.
     Distancia a Córdoba: 52 Km.
     Altitud: 168 m.
     Extensión: 21,7 Km2
     Habitantes: 7.433.
     Gentilicio: Villarenses.
     Mancomunidad: Alto Guadalquivir
     Tras su conquista por Fernando III, poco antes de 1236, esta población recibió el nombre de Aldea de Orabuena y pasó a depender del concejo de Córdoba, que llevó a cabo su repoblación. A mediados del siglo XVI cambiaría su nombre por el de Aldea del Río, que en 1635 volvió a modificar por el ya definitivo de Villa del Río, tras obtener de Felipe IV este rango. Algunos historiadores sitúan aquí la población romana de Ripa, que no está documentada (Diputación Provincial de Córdoba).
     Aunque se ha identificado con el recinto fortificado de Ripa, su origen se documenta en época musulmana. Reconquistada por Fernando III en el siglo XIII, aparece ya en el XIV como Aldea del Río. En el XV dependió un tiempo de la Casa de Montemayor, pero fue siempre del cabildo de Córdoba. Felipe IV le otorgó la categoría de Villa en 1635 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     En Villa del Río, última localidad de la provincia de Córdoba en dirección a Madrid, además de encontrar buenos muebles, puede verse la iglesia de la Inmaculada Concepción (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).

Iglesia de la Inmaculada Concepción.-

     Es un edificio ecléctico, construido en 1907 por Adolfo Castiñeyra y Boloix, con tres naves y cabecera plana. El patrimonio parroquial sufrió destrucción casi completa en los sucesos del año 1936. El testero se decora con un mosaico de Pentecostés y seis ángeles mancebos, obra de Antonio Povedano y Rufino Martos, de hacia 1970. Preside una talla moderna de la Inmaculada Concepción.
     La cabecera izquierda tiene un retablo de primer tercio del siglo XVIII que procede de la vieja iglesia. La Virgen del Carmen, que sigue la estética de comienzos del XIX, tiene corona de plata fechada en 1704. En la nave se pueden ver dos imágenes de 1940, el Resucitado, de Martínez Cerrillo, y el Yacente, de Juan Cristóbal.
     La nave derecha empieza con el retablo de la Virgen de la Cabeza, del artesano local Manuel Campoo el Pintorcillo. La Virgen de la Soledad, es de Martínez Cerrillo, de 1953. Siguen dos murales neocubistas de Blas Moyano y el grupo de la Oración del Huerto, de Manuel Luque Bonillo, de 1997. Pasada la puerta se hallan el Cristo de los Estudiantes, de serie, y Nuestra Señora de los Dolores, obra de Sebastián Montes de 2005. La Magdalena es de Campoo, de 1945. También puede verse un retablo pequeño que enmarca un lienzo de la Virgen del Carmen con las Ánimas, obra de Martínez Cerrillo. A los pies de la nave se ha dispuesto un altar en 1993 con la Virgen de la Paz y Esperanza, obra de Miguel Ángel González Jurado en 1996.
     Entre la orfebrería conservada merecen recordarse varias piezas de Damián de Castro, especialmente la custodia procesional del Corpus, de 1785, con el viril entre nubes, sostenido por un ángel, figuras de los evangelistas y relieves eucarísticos (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
       Poco más arriba del Ayuntamiento se asoma a la calle principal la Parroquia de la Inmaculada Concepción, que refleja en su arquitectura el eclecticismo propio de la época de su construcción, 1907.
     Consta de tres naves separadas por arcos de medio punto, sustentados por pilares; en la cabecera de la del evangelio conserva un retablo barroco que procede probablemente de la antigua parroquia.
     Al exterior muestra el templo una rojiza fachada de molinaza, centrada por la torre (Diputación Provincial de Córdoba).

Santuario de Nuestra Señora de la Estrella.-
     La actual iglesia se construyó entre 1738 y 1749, y se reedificó en la década de 1840. Es de nave única, cubierta por cañón con lunetos y bóveda de media naranja sobre pechinas en el presbiterio. El camarín es de fines del XVIII y el retablo, de hacia 1800, imitando jaspes, se recompuso tras los destrozos de 1936. La imagen titular es de Martínez Cerrillo. A sus pies, hay una urna con San Juanito, de hacia 1800, donado por el pintor Pedro Bueno; a su legado pertenecen también la pequeña Maternidad, firmada en 1978, y la bella Santa Ana con la Vir­gen Niña. Ésta última, junto con una Virgen Dolorosa con ángeles, del XVIII, se custodian actualmente en la parroquia. Hay también obras de Blas Moyano, como la Asunción, errónea­mente calificada de Ascensión, y un bajorrelieve de San Francisco (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
       Ubicada a las afueras del núcleo urbano junto al colegio del mismo nombre y dedicada a la patrona de la villa. El edificio es de una sola nave con planta rectangular, dividida en cuatro tramos con testero plano. Tras el altar mayor se encuentra la sacristía de planta rectangular y bóveda de aristas. La cubierta de la nave es de medio cañón con lunetos. El camarín es de planta rectangular y se cubre con casquete semiesférico, decorado con aplicaciones de yesería. En cada tramo de la nave existen pequeñas hornacinas. A los pies en alto se sitúa el coro.                
     A la ermita se accede mediante dos puertas, una lateral con portada y otra situada a los pies sin ningún valor que comunica con un pórtico actualmente cerrado por cristales, junto a esta existe una placa de piedra con inscripción ilegible. La portada lateral se encuentra flanqueada por dos pilastras rematadas por pináculos y unidas por un frontón partido que alberga una hornacina con la imagen de la Virgen. La espadaña es de ladrillo, presenta dos cuerpos, el inferior de dos vanos y el superior de uno, está fechada  en 1899.                                                                                                        
     El 8 de septiembre tiene lugar la fiesta patronal, con actos culturales y religiosos, la Virgen baja a la parroquia regresando el segundo domingo de octubre.                                                                                        El 25 y 26 de julio tiene lugar la velada de Santiago y Santa Ana.
     A finales del siglo XV, en un lugar llamado Monte Real existía una fuente donde aseguran que unos segadores vieron brillar una estrella, allí encontraron una imagen de la Virgen entre los matorrales, edificándose en el lugar la ermita.                 
     Actualmente la ermita que se conserva data de 1738, siendo reedificada en 1841. Durante la guerra civil el edificio sufrió algunos desperfectos. El retablo fue destruido completamente, del antiguo sólo se conservaron algunos elementos decorativos que se han reaprovechado (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Ermita de la Virgen de la Estrella es el Templo dedicado a la patrona de Villa del Río.
     Se encuentra en las afueras de la localidad, donde según la tradición se produjo la aparición de la Virgen.
     La iglesia actual presenta rasgos principalmente barrocos (Diputación Provincial de Córdoba).

Castillo - Iglesia de San Pedro - Ayuntamiento.-

     El castillo medieval, fue cedido por Carlos I para que sirviera como parroquia de San Pedro.
     La transformación corrió a cargo de Hernán Ruiz el Viejo, entre l531 y l537. Conserva la bella portada gótico humanista, con las armas del obispo fray Juan Álvarez de Toledo. En 1988 el arquitecto José Luis Lope y López de Rego adaptó el edificio para Casa Consistorial (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
       Torreón del antiguo castillo árabe del siglo XIII, con reformas en los siglos XIV y XV.
      Portada de antigua Iglesia de San Pedro de estilo gótico manuelino. Conjunto mudéjar.
      Habilitado y restaurado para nuevo Ayuntamiento.
      De la antigua Iglesia sólo se conserva la portada, algunos muros y trazas de aras y bóvedas en la fachada posterior del nuevo Ayuntamiento (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En la céntrica plaza de la Constitución se alza el interesante edificio del nuevo Ayuntamiento, que fue antes castillo e iglesia.
     La fortaleza primitiva, existente ya en época musulmana, fue ampliada en el siglo XV por Fernán Pérez de Montemayor, y en el siglo XVI se insertó en ella la parroquia de San Pedro, cuyas obras dirigió Hernán Ruiz I, a quien se atribuye la bella portada gótica que hoy pervive como puerta principal de las Casas Consistoriales, en las que también se integran dos torreones laterales de la antigua fortaleza.
    Poco más arriba del Ayuntamiento se asoma a la calle principal la parroquia de la Inmaculada Concepción, que refleja en su arquitectura el eclecticismo propio de la época de su construcción, 1907.
     Consta de tres naves separadas por arcos de medio punto, sustentados por pilares; en la cabecera de la del evangelio conserva un retablo barroco que procede probablemente de la antigua parroquia.
     Al exterior muestra el templo una rojiza fachada de molinaza, centrada por torre (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de San Roque.-
     Los restos de la ermita de San Roque fueron reedificados en 1824, agregándosele en 1874 el Hospital de Jesús Nazareno. En esta capilla se venera la bella imagen de Jesús Nazareno, obra firmada por Amadeo Ruiz Olmos en 194l (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).

Museo Matías Prats.-
     De titularidad municipal. Está dedicado a un genio de la comunicación, el periodista y locutor de radio y televisión, natural de Villa del Río, Matías Prats (1913-2004).
     Cuenta con dos salas de exposiciones, distribuidas en 200 metros, que nos invitan a descubrir la trayectoria profesional del personaje.
     Sala 1, dedicada a archivo fotográfico, ilustrado con fotos particulares, familiares y con figuras destacadas de la época, todo ello se complementa con grabaciones y vídeos que toman aquí protagonismo, y nos ilustran sobre momentos estelares de la comunicación, sobre la importancia de la radio y la televisión en la historia de la comunicación de masas.
     Sala 2, se exponen objetos personales donados por él, además de las distinciones y premios que fue recopilando a través de su brillante y dilatada carrera profesional, destacando los premios Ondas obtenidos (Diputación Provincial de Sevilla).

Casa Museo Manolete.-
     El Museo de Manolete, de Paco Laguna, ubicado en la calle Federico García Lorca, 3 de Villa del Río, es uno de los archivos más importantes que hay en el mundo de la figura de Manuel Rodríguez “Manolete”.
     Independientemente de dichos archivos, la casa de Paco Laguna expone grandes fondos, de los que han salido unas quince obras literarias. Se trata de cien años de la historia de España a través de las corridas de toros.
     Paco Laguna es la única persona en el mundo que ha salido conservar con celo cualquier mínimo detalle de la figura de Manolete y el mundo de los toros en España, siendo su casa despierta al visitante una sensación especial, como si el propio Manolete estuviera presente y compartiendo esa experiencia de su historia con su propio espíritu.
     Es algo sublime lo que el visitante puede sentir en este Museo Vivo de Manolete, que guarda la esencia de esta figura del toreo, con la que Paco Laguna se siente entusiasmado por el resultado final. Con orgullo nos muestra el pantalón de Guillermo, que se empapó de sangre de Manolete cuando fue cogido mortalmente en Linares. Su capote de paseo, sus zapatos, su mechero, el corbatín, su traje de luces, y decenas y decenas de recuerdos que, para un buen amante de la cultura debe ser una visita obligada.
     Paco Laguna, que lleva toda su vida coleccionando detalles de Manolete, abre las puertas de su casa, que, en sus tres plantas, se ha quedado minúscula, aunque todo está encajado perfectamente en el espacio. Merece la pena descubrir este museo, que está ubicado en Villa del Río, el pueblo que “abre la puerta grande de Córdoba”. Aún hay más secretos que contar, pero es mejor verlo porque no hay palabras para expresar lo que el visitante se encuentra en un recorrido por esta vivienda. (Diputación Provincial de Sevilla).

Museo Histórico Municipal «Casa de las Cadenas».-
     Denominada así por tener concedido, por el rey Felipe V, el privilegio de cadenas.
     Situado en la calle Blas Infante nº 17, es un edificio de traza barroca, reconstruido en el siglo XVIII. Cuenta con dos zonas, una dedicada a exposiciones temporales, planta baja, en donde la oferta siempre cambiante nos puede sorprender por su calidad artística y humana. Otra dedicada a exposiciones permanentes, planta 1ª, dividida a la vez en dos secciones: una con piezas de Paleontología y Arqueología, en donde encontramos fósiles animales y vegetales, y útiles que abarcan desde el Paleolítico a la Edad Media. Y la otra sección dedicada a Bellas Artes, pintura contemporánea de diversos artistas: Blas Moyano (Villa del Río 1913-2001), -sobresalen sus óleos sobre paisajes-. Beppo (Inglaterra 1899-1989) y Abdul Wahad (Túnez 1889-1962).
     Estos últimos dos importantes artistas contemporáneos integrantes de la Escuela de París y unidos a Villa del Río por una estrecha relación. Destacan sus acuarelas y serigrafías, cargadas de color y armonía, además de sus dibujos. Modigliani (Livorno 1884-1920), el museo cuenta con un dibujo del mismo (Diputación Provincial de Sevilla).

Casa de la Tercia.-
      Edificio de planta rectangular en lo que hoy se podría interpretar como el núcleo original de la tercia. Este edificio presenta una crujía perpendicular a fachada y un patio posterior, más otras dependencias que conforman en conjunto una planta ciertamente irregular y de las cuales no se sabe si alguna pudo formar parte de la tercia original o si son fruto de compras y añadidos a lo largo del tiempo. 
     Al no haber sido posible pasar al interior, nos hacemos eco de las referencias que ha sido factible recoger. Por un lado, testigos oculares afirman que tras la portada principal se encuentra una nave perpendicular a fachada, cubierta con una bóveda de cañón reforzada mediante arcos fajones de medio punto. Esta nave desemboca en el patio y carece de elementos ornamentales. Esta referencia viene a ser completada con la que se da en el libro "Pósitos, Cillas y Tercias de Andalucía" (p. 246), en el  que se dice que el interior está estructurado en "triple crujía, con separaciones por arcos", lo cual concuerda con esa bóveda de cañón que debe estar dividida por tres fajones para descarga de los empujes. Por encima de esta planta existen dos entreplantas: una, el sobrado, que se acusa en fachada por una ventana con dintel ligeramente curvo; y otra, el doblado, de vano recto. Ambas ventanas carecen de cerramiento, lo cual hace posible comprobar desde la calle que, efectivamente, se trata de cámaras para secadero de productos agrícolas y parece que aún tienen esta función. 
     La fachada es bastante sencilla. Tiene un zócalo corrido, sobresaliente y realizado en piedra, aunque hoy está pintado en marrón oscuro. El único vano de la planta baja es la portada, que fue ensanchada en tiempos bastante recientes para permitir la entrada de vehículos y utilizar esta parte de la tercia como cochera. Eso hizo que se perdieran las jambas originales, que, según testigos, eran de piedra monolítica. También contaba con dintel pétreo y juntos ennoblecerían la portada que hoy tiene una apariencia desguarnecida al quedar el frontón sin nexo con la puerta. El frontón es partido y se halla decorado con remates piramidales y bolas. A ambos lados y en sendas lápidas se encuentran grabadas las siguientes inscripciones:
     En la izquierda: "TERCIA DECIMAL DE GRANO I ACEITE".
      En la derecha: "SE HIZO POR EL MAESTRO PEDRO AGUDO. AÑO DE 1802".
     Toda la fachada aparece encalada y no es posible distinguir el material empleado. Como curiosidad, aún conserva una arandela que cuelga a la derecha para atar las caballerías. Corona la fachada con una cornisa muy característica en este tipo de construcciones: la de cuello de paloma o talón. Por encima, se encuentra la cubierta de teja árabe, cuya cumbrera es paralela a la línea de fachada.
     Las lápidas con inscripciones más arriba transcritas- fechan su construcción en 1802 e identifican a su autor como Pedro Agudo. 
     Hasta ahora no se sabe si se trataba de una tercia señorial o eclesiástica, en cualquier caso queda claro su uso para recoger el pago del diezmo con grano o con aceite. En el centro de la parte horizontal del frontón queda huella de haber existido con anterioridad lo que suponemos que sería un escudo o un emblema. Muchas veces, las tercias señoriales tienen en esta parte visible de la portada el blasón del propietario; no hay que olvidar que Villa del Río aún conserva bastantes casas con fachadas de entidad, en las que luce uno o incluso dos escudos. Pero esto no es óbice para considerar la otra posibilidad y es que fuera tercia de la iglesia. En tal caso, era común que figurara una cruz o algún emblema cristológico.
     Además de la tercia, existieron dos pósitos en la localidad: uno en la calle Hierro, paralela a la de la tercia, y otro en la calle Real, junto a las Casas Capitulares. En 1777, cuando se hizo el nuevo ayuntamiento (hoy Bar la Estrella), se incorporó el solar del pósito colindante y el concejo adquirió una casa en la calle de las Aguas para albergar el pósito desplazado. Todavía seguía funcionando el pósito en 1824 y, aunque no se sabe con exactitud la fecha en que dejó de hacerlo, en 1866 ya estaba en ruinas. En el Registro de la Propiedad de Montoro consta:
      "Solar de casa situado en la calle de Las Aguas de villa del Río sin número. Linda su fachada principal, por la parte de Poniente, con Plazuela que da a la repetida calle; por Levante con corrales de Don José Obrero Arellano y Don Juan Madueño Fernández; por el Sur con casa de Don Esteban Rueda Laynez y por el Norte con otra de Don Diego Molina Peral".
      Ocupaba una superficie de 245,83 m2, a lo que se añadía 37,15 m2, correspondientes a una lonja o cerca de piedra unida al edificio, sumando un total de 282, 98 m2.
     Constaba de tres naves y sus techos llegaron a estar arruinados. En 1866 fue adquirido para edificar en el solar la Casa Teatro de Villa del Río, finalidad para la que estuvo sirviendo hasta 1959 en que se convirtió en cine. En 1993 se encontraba en estado ruinoso y fue adquirido con la intención de restaurarlo para devolverle su función como teatro (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Puente romano sobre el río Salado.-
     Se trata de un puente cuya fábrica está realizada en piedra molinaza, una arenisca roja muy común de esta zona. Los sillares romanos se encuentran almohadillados, indicativo de la alta calidad y lujo de esta construcción. Aquellos pertenecientes a reconstrucciones son de caras planas, por lo que es de fácil diferenciación.
     Consta de 4 ojos: uno central, dos medianos a ambos lados y otro pequeño en el lado oriental, por lo que hablamos de un puente asimétrico. El arco faltante, documentado por varios indicios, fue destruido en algún momento de la historia y ese espacio quedó cerrado. Entre el arco central y los medianos se sitúan dos pequeños aliviaderos. 
     Este puente presenta 3 recursos arquitectónicos poco usuales en la historia de la construcción de puentes: 
     - El engatillado de las dovelas. El dovelaje presenta una pequeña muesca que evita cualquier posible movimiento de las piezas del arco.
     - El apoyo de los arcos medianos en el trasdós de los aliviaderos. Los arcos medianos carecen de salmer en su lado interno, siento este ocupado por dovelas de los arquillos de aligeramiento.
     - Invasión del arco central en los pilares internos de los arquillos de aligeramiento. Debido al que el espacio del pilar es insuficiente para las dos pilas del puente, los pilares internos de los aliviaderos se estrechan a medida que apoyan en la base para dejar espacio a la rosca del arco central. 
     El Puente Romano de Villa del Río es un curioso ejemplo de arquitectura civil romana, datado actualmente en el mandato del emperador Augusto (27 a. C.-14 d. C), aunque algunos estudiosos lo sitúan en época republicana. Salva el arroyo Salado de Porcuna a pocos kilómetros de su desembocadura en el Río Guadalquivir. Se trata del monumento más antiguo de la localidad. 
     Desde su construcción, dio continuidad a la Vía Augusta a su paso por la antigua ciudad de Ripa, situada en los alrededores de Villa del Río.
     Sobre él se perciben reparaciones medievales, modernas y del siglo XX. Aún así, y gracias a que estas reparaciones no han afectado a la fisionomía original, el puente fue clasificado como el puente romano mejor conservado del sur de España (Thouvenot, 1940).
      Actualmente el puente se encuentra en riesgo de ruina por avenida, habiendo avanzado su degradación considerablemente desde los años 60. Desde entonces, diversas acciones humanas han ido perjudicando directa e indirectamente el monumento:
     - Desvío del arroyo Las Cañas en 1986, desembocando a escasos metros aguas arriba del puente, aumentando las inundaciones en periodos de lluvia.
     - Construcción del puente de la Autovía en 1992, lo que elevó el cauce del arroyo al actuar este puente de presa.
     - Desbordamiento del arroyo de 1997: esta inundación fue especialmente perjudicial, pues derribó más de sesenta pretiles de encima del tablero del puente, no habiendo sido repuestos en ningún momento. 
     - Intervención en 1999, que coloca losas de hormigón en las pilas del puente, disminuyendo su capacidad de desagüe (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Puente del Diablo sobre el arroyo Cañetejo.-
      Construcción militar de estilo neoclásico del siglo XVIII. Consta de dos arcos rebajados en piedra molinaza con intradós de ladrillo.
     El estado general de conservación es aceptable, aun requiriendo reparaciones y reposiciones puntuales de piedras. La sedimentación de tierras y vertidos de escombros en el entorno inmediato del puente hace que este quede parcialmente enterrado (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de la Inmaculada Concepción, Santuario de Nuestra Señora de la Estrella, Castillo - Iglesia de San Pedro - Ayuntamiento, Ermita de San Roque, Museo Matías Prats, Casa Museo Manolete, Museo Histórico Municipal "Casa de las Cadenas", Casa de la Tercia, Puente Romano sobre el río Salado, y Puente del Diablo) de la localidad de Villa del Río, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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