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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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viernes, 27 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Cantera del Barrio, Ermita de la Virgen de la Peña, Ermita de San Antón, Ermita del Calvario, Ermita del Puerto, Muralla y Mirador, Museo Histórico-Etnológico, Plaza de Toros, Torre Batería de La Cala del Moral, Torre de Calaburras, Torre de Calahonda, y Torre Nueva de la Cala del Moral o Penta Pesetos) de la localidad de Mijas (y II), en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Cantera del Barrio, Ermita de la Virgen de la Peña, Ermita de San Antón, Ermita del Calvario, Ermita del Puerto, Muralla y Mirador, Museo Histórico-Etnológico, Plaza de Toros, Torre Batería de La Cala del Moral, Torre de Calaburras, Torre de Calahonda, y Torre Nueva de la Cala del Moral o Penta Pesetos) de la localidad de Mijas (y II), en la provincia de Málaga.


Cantera del Barrio
     Galería excavada, tipo qanat, que probablemente se realizó para conducir al exterior el agua que discurría por el interior de la Cueva del Agua, ya que la galería se conectó directamente con esta y posteriormente se fue ampliando en busca de nuevas betas de agua.
     Los materiales (mármoles) que se extrajeron de la galería para su construcción, se depositaron en el interior de la cueva natural hasta su colmatación (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El aprovechamiento minero para la producción de mármol de la Sierra de Mijas puede fecharse entre los ss. I y III d.C., coincidiendo con el auge generalizado de las ciudades y después de haber obtenido Malaca y Cartima su condición de municipios romanos (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de la Virgen de la Peña
     Fue excavada en la roca por el ermitaño Diego de Jesús entre 1656 y 1682 bajo los restos de un antiguo recinto fortificado. En 1730 y 1831 los Padres Carmelitas Descalzos construyen un convento aprovechando la ermita existente y los restos del recinto militar. Posteriormente entra en un largo período de abandono en el que sus piedras son mayoritariamente aprovechadas en la construcción de nuevas casas. 
     En la actualidad, en su espacio interior existe una pequeña capilla que alberga la imagen de la Patrona de Mijas (la Virgen de la Peña) y una sala museo o sacristía apreciándose muchos elementos de nueva arquitectura (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Fue excavada en roca viva por frailes mercedarios en 1548. En su interior alberga la imagen que le da nombre y que es la Patrona de Mijas. En el pueblo se dice que la imagen fue descubierta en 1586 en las murallas del viejo castillo, donde la habían ocultado para impedir que cayese en manos de los moros ocho siglos antes (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de San Antón

     Situada junto al camino de Málaga fue construida posteriormente a 1779, pues no aparece en una relación de iglesias y ermitas de Mijas realizada en esa fecha, pero según la información que proporciona el obispado de Málaga fue construida en el siglo XVIII. 
     Se trata de una construcción muy sencilla de una sola nave y en ella se celebra la romería de San Antón todos los 17 de enero (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En el siglo dieciocho se construyó esta ermita en el partido de Osunillas, en cumplimiento de un voto de unos unos marinos que tras estar a punto de naufragar, se salvaron de una tempestad en nuestras playas, expresando así su agradecimiento al santo. Esta capilla se reconstruyó e inauguró el 5 de julio de 1981. Al parecer, en sus primeros años estuvo al cuidado de una congregación de monjes benedictinos.
     Se trata de una ermita muy popular, destino de numerosas romerías y verbenas. En ella se celebran las fiestas en honor de San Antón (17 de Enero) con la tradicional bendición de los animales, el día de San Blas (3 de febrero) con la bendición de las “rosquillas”, la romería de San Isidro (en mayo) y la romería y verbena de Osunillas (el último domingo de junio) (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita del Calvario
     Construida en el siglo XVIII, consta de una sola nave y se sitúa en la falda de la sierra, accediéndose a ella a través de una senda entre los pinares marcada con cruces (vía crucis). Parece ser que antiguamente se utilizaba como retiro espiritual por los monjes carmelitas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Se construyó en 1710 y antiguamente se utilizaba como retiro espiritual de los monjes Carmelitas del convento que hubo donde hoy se levanta la ermita de la Patrona, la Virgen de la Peña.
     Hasta ella se llega por un camino a través del cual discurre en Semana Santa un vía crucis. La cercanía al pueblo y la belleza del camino la convierte en punto frecuente de paseos a pie (el sendero se encuentra marcado con cruces de hierro). Además, desde la Ermita las panorámicas de Mijas y de la costa son inmejorables.
     La Ermita se abre solamente los viernes de Cuaresma y el primer viernes de marzo, fiesta del Cristo de Medinaceli (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita del Puerto

     Se construyó en el año 1876. Fue una promesa que hizo una señora mayor si Dios le concedía un hijo. La petición fue alcanzada y ella cumplió su promesa. Los biznietos viven en Barcelona.
     Se encuentra frente a la gasolinera que lleva su nombre, donde comienza la carretera entre Mijas y Benalmádena (Diputación Provincial de Málaga).

Muralla y Mirador
     Los vestigios del Castillo se sitúan en la vertiente norte de un pequeño cerro localizado al sur del núcleo urbano. 
     Se conserva una pequeña parte de la muralla y una torre. Está realizada con mampostería, de aparejo irregular trabado con argamasa de cal. Han desaparecido todos los elementos internos del castillo.
     Parece ser que la fundación de Mijas se produjo en época romana y que durante época andalusí ejerció importancia como población fortificada por su situación estratégica. De ello solo quedan las ruinas de lo que debió ser una atalaya o castillo, en la plaza que hoy está la iglesia, y restos del recinto amurallado.
     El castillo se asentaba sobre una amplia meseta, eje de la vida del pueblo, donde hoy se encuentra la iglesia parroquial (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Los restos de la antigua fortaleza que rodeaba la ciudad se levantan ahora como uno de los grandes atractivos de Mijas Pueblo. Los jardines que lo rodean están diseñados para que el visitante vea la flora todo el año a través de una ruta de especies vegetales que se complementan con el mirador con vistas al mar, a Fuengirola y Benalmádena (Diputación Provincial de Málaga).

Museo Histórico-Etnológico
     Edificio del siglo XIX con patio interior, que fue sede del Ayuntamiento desde 1912 hasta 1987.
     La entrada del edificio está flanqueada por dos esculturas de Hércules, obra del escultor francés T. Sporrer, realizadas en 1916, que sujetan con sus hombros la parte superior de la puerta.
     Desde 1995 alberga el Museo Histórico-Etnológico de Mijas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Ubicado en el antiguo Ayuntamiento e inaugurado en 1995, el Museo Histórico-Etnológico de Mijas recrea el pasado etnográfico e histórico del municipio. En él se recogen los antiguos oficios y tradiciones de la villa. En su interior los visitantes pueden contemplar la recreación de dos molinos de aceite, una bodega de vino, panadería, casa tradicional y exposiciones de arte. Se muestran utensilios de labranza, de pesca, típica cocina mijeña, etc. También se exponen colecciones de arte itinerantes y artesanía local. En este museo también se encuentra la réplica del dormitorio donde estuvo escondido durante 30 años Manuel Cortés Quero, El Topo de Mijas.
     Entrar en la Casa supone que viajero navegue por el campo y la sierra mijeña, que huela a romero y tomillo, que conozca los secretos de la elaboración de la cal que le da color y protección a las casas de este pueblo, que sepa las utilidades del esparto, de las cualidades de su miel, de la importancia de sus canteras de mármol desde época romana, que toque las herramientas con las que los antepasados labraron la tierra, que descubra la perfección de las antiguas maquinarias utilizadas para la elaboración del vino y del aceite.
     El Ayuntamiento de Mijas, a través de su Delegación de Cultura, promovió durante los años 1994-1995 la creación de este museo, localizado en la Plaza de la Libertad. Desde entonces, se ha seguido trabajando no sólo en el mantenimiento de los fondos y las instalaciones sino también en el enriquecimiento de los contenidos.
     Programa Museológico
     El pueblo de Mijas, eminentemente agrícola en sus orígenes, sufre un gran cambio en la década de los años 60 debido al desarrollo turístico que se da en la Costa del Sol. A raíz de esta fecha cambian los modos de vida y de producción de gran parte de los vecinos, las labores agrícolas y artesanales van perdiendo protagonismo en beneficio de otras actividades encaminadas a cubrir las demandas que el boom turístico exige. Para conservar las raíces del municipio, se crea la Casa Museo de la Villa.
     Los contenidos están divididos en las siguientes salas:
            Sala Campo
            Sala Sierra
            Molinos de Aceite
            La Bodega
            La Panadería
            La Carpintería
            El Telar
            La Casa Tradicional de Campo
            Sala Manuel Cortés Quero
     Además de las Salas de carácter eminentemente etnográficas y con contenidos permanentes, existen otras dependencias como la Sala de Proyecciones, en la que se centran las actividades pedagógicas, de difusión y otras de carácter cultural; la Sala de Exposiciones, dedicada a muestras temporales de arte; y el Patio de la casa donde se organizan en verano ciclos de conciertos flamencos bajo el título ‘Damos el Cante’ con la participación de jóvenes guitarristas y cantaores así como otras figuras consagradas del flamenco (Diputación Provincial de Málaga).

Plaza de Toros
     Pequeña plaza de una planta, que puede parecer más un tentadero que una auténtica plaza de toros, fue inaugurada en 1900 adosada en uno de sus lados a uno de los lienzos de la antigua muralla. Solo presenta dos lados con gradas, uno a la sombra y otro al sol y un ruedo con forma ovalada. Su fábrica es casi entera de piedra y ladrillo.
     Tiene un aforo de 600 localidades (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Fue construida en el año 1900. Situada en la zona de La Muralla, enclavada sobre la roca, el ruedo es de forma ovalada, y cuenta con enfermería, capilla, y desolladero, entre otras dependencias. En sus paredes hay cerámicas que recuerdan las actuaciones de famosos matadores, como Miguel Camarita, Palomo Linares, El Niño de la Capea, Ángel Teruel o Paquirri. Fue propiedad de Antonio José Galán, torero fallecido en 2001 (Diputación Provincial de Málaga).

Torre Batería de La Cala del Moral
     Está situada en el barrio de la Cala del Moral en el centro de una plaza ajardinada en su entorno. Su visión es difícil salvo desde la playa.
     Fue construida en la segunda mitad del siglo XVIII y dispuesta para emplazar artillería.
     Es una torre de "forma de pezuña" (planta de herradura); planta de medio círculo prolongado con dos espolones oblicuos u hornabeques en el dorso. Su perímetro aproximado es de 35 metros y su altura es superior a los 10 metros. 
     Su interior presenta dos plantas aumentando la superficie de ellas conforme se asciende, a la par que disminuye el espesor de los muros exteriores. La planta exterior o sótano constituiría la "Santa Bárbara" (al nivel del suelo exterior). El piso superior o cámara principal se encuentra bien iluminado por dos ventanales y cubierto al igual que el sótano con bóveda de ladrillo; se alinean en el testero norte todos los servicios necesarios (alacena, chimenea..) Finalmente, una espaciosa azotea, rodeada de pretil y con hueco para la salida de humo. 
     En los dos espolones, en la azotea, se localizan dos torretas de 2,40 x 2,30 y 2, 40 de alto aspilleradas en sus frentes y cubiertas con tejas moriscas.
     Su fábrica es de mampostería complementada con uso de ladrillo en diversos elementos como; esquinales, jambas y dinteles, aspilleras, molduras del pretil y bóvedas y muros interiores.
     La Ordenanza de 1497 revela que ya junto a unas piedras se emplazaba una vigilancia de tres peones elegidos por la ciudad de Málaga con jornal de veinticinco maravedíes, satisfecho de la paga general de los moros. 
     Asimismo la Ordenanza disponía que en este lugar, llamado ahora de la Butibamba, había de construirse una atalaya a su costa, en consideración a la asignación que se lo otorgó el requeridor Fernán Rodríguez de Coca. Pero el requeridor debió ser remiso a la orden, o ampliarla de forma deleznable. Por lo que no será hasta el siglo XVIII cuando se realice su construcción (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Torre Batería, Torre Vieja o Torreón de la Cala del Moral, como se conoce también, fue construida en la segunda mitad del siglo XVIII. 
     Une a su interés histórico el de ser sede del Centro de Interpretación de las Torres Vigía del Museo Histórico y Etnológico de Mijas. Se trata de un fortín de tipo "Pezuña" por des-arrollarse a partir de planta de medio círculo prolongado con dos espolones oblicuos u hornabeques en el dorso. Su perímetro aproximado es de 35 metros y su altura es superior a los 10.
     Su fábrica de mampostería, "cal y canto" se complementa con uso de ladrillo en diversos elementos como esquinales, jambas y dinteles, aspilleras, molduras del pretil y bóvedas, así como muros interiores. Se eleva dos plantas donde se distribuyen estancias que van incrementándose a la par que disminuye el espesor de los muros hasta coronarse con una azotea.
     El ingreso se hacía a través de una escala de cuerda, por un hueco a 6 m. en lado oriental del espigón derecho. La sala principal, situada en la planta alta cubierta de bóveda de ladrillo, estaba iluminada por dos ventanas laterales, conteniendo además la chimenea para realizar las señales , escalera, alacena, hueco para elevar la munición, etc. Se alinean en el estero norte todos los servicios necesarios (alacena, chimenea, etc.)
     La estancia inferior (santabárbara), más reducida, no tiene hueco alguno por lo que su única luz penetra por el círculo de la bóveda. En el espigón oriental se localizan dos salitas para almacenar la pólvora, municiones, paja y materias inflamables.
     Finalmente, la azotea, esta rodeada de pretil y con hueco para la salida de humo. En los dos espolones de la misma, se localizan dos torretas de 2,40 x 2,30 y 2,40 de alto aspilleras en sus frentes y cubiertas con teja árabe.
     Actualmente está deshabitada y en muy buen estado de conservación. Además de la Torre Vigía, en este lugar existe un centro de Interpretación de las Torres Vigías de la Costa del Sol y un museo que muestra al visitante la historia del desembarco de Torrijos, el funcionamiento de las torres y las diferentes artes de pesca.
DETALLES
     Este lugar es a la vez la sede de la Oficina de Turismo de La Cala y del Centro de Interpretación de las torres vigías del litoral mijeño.
     El proyecto para la creación de un museo de carácter etnográfico-histórico dedicado al mar y a las torres vigías en la costa de Mijas viene motivado por un interés cultural y turístico de este Ayuntamiento en una zona eminentemente turística. Ello supone fuertes y grandes dependencias sociales y económicas de la población con respecto al sector turismo y entre otros objetivos se pretende dar utilidad a un edificio histórico y emblemático que actualmente está cerrado al público. La "rentabilidad social" supone logros positivos no sólo en el apartado cultural y turístico sino también desde el punto de vista educativo, económico y social de La Cala de Mijas.
     Con la creación de este Centro de Interpretación en la Torre Batería de La Cala se cumplen dos objetivos culturales de gran importancia y trascendencia en el municipio: En primer lugar sea le da vida a la Torre Batería de La Cala conocida popularmente como Torreón de La Cala, tras una cuidadosa y respetuosa intervención en ella para adaptarla a las necesidades de un Centro de estas características, cobrando el protagonismo que un edificio histórico merece y siendo punto de visita de interés cultural y turístico no sólo de los escolares y estudiantes mijeños sino de todos los sectores de la población y de los turistas de la Costa del Sol.
     En segundo lugar se ayuda a recuperar y difundir un patrimonio histórico de nuestro pueblo. Para ello, en el diseño museístico y expositivo de este Centro de Interpretación se han tenido en cuenta dos hechos históricos y uno etnográfico y conforme a estos se han diseñado tres espacios o salas expositivas
     a) Sala de las Torres
     En este espacio se presenta una muestra general sobre el origen de la vigilancia del litoral y en particular el caso de la costa mijeña, los recursos utilizados, entre otros, son las reproducciones a escala de las 4 torres que existen en el municipio, la reproducción de textos históricos, un documental sobre las características de este sistema de defensa y de las torres de Mijas y en un futuro la creación de un archivo informático.
     b) Sala Torrijos
     En esta sala se quiere rendir homenaje a la libertad y a la defensa del orden constitucional. El pretexto es el desembarco del General Torrijos en la Playa del Charcón y el propio personaje del General Torrijos.
     Por medio de textos y láminas originales se narra el desembarco de Torrijos en las playas de Mijas y el itinerario que siguieron él y sus hombres a través del término municipal de Mijas hasta llegar a la Alquería de Alhaurín de la Torre, donde son apresado y posteriormente fusilados sin juicio previo en la malagueña playa de San Andrés.
     c) Sala de la pesca tradicional
     El pasado pesquero de La Cala va a ser el protagonista de este espacio. Barcas de pesca como la traíña, la jábega, el sardinal y la patera junto a otros enseres tradicionales de pesca sirven de recursos para explicar las formas de vida y otros aspectos relacionados con esta actividad en La Cala (Diputación Provincial de Málaga).

Torre de Calaburras
     El cabo de Calaburras, también referido como Cala Burra o de Burras, es la punta más saliente del litoral malagueño, ubicada en una zona muy rocosa y dificultosa para la navegación, como lo atestiguan los numerosos barcos hundidos en sus aguas. Es por tanto un punto estratégico tanto en la defensa de la costa como en el apoyo a la navegación, por lo que esta torre ha estado vinculada con el cercano Faro de Calaburras. La difícil topografía de este tramo de acantilados, hace que la carretera discurra muy cerca del mar, quedando la torre y el faro sobre un promontorio en la zona norte de la carretera.
     Se encuentra en una zona elevada a corta distancia de la playa y dentro de una propiedad privada. Su entorno está ajardinado y presenta abundantes añadidos modernos; antena, escala metálica de acceso, entre otros.
     Se trata de una torre construida a partir del siglo XVI formando parte del sistema de vigilancia de la época.
     La torre tiene forma troncocónica con un perímetro aproximado de 24,80 metros, con 7,90 metros de diámetro en su base y 5,75 en su terrado, a 13,40 metros de altura, resultando un 8% de talud. Tuvo su acceso a 8,50 metros, aunque posteriormente se ha escalonado el grosor del muro externo y se situó a 6,70 metros de altitud. Presenta un cuerpo macizo inferior y una cámara interior conservada, cuya entrada se encuentra en el lado norte, a una altura del suelo de 6,70 metros. El terrado presenta un pretil que aparece rebajado en su lado sur. Asimismo quedan algunos elementos de los matacanes existentes en la torre.
     Su fábrica es de mampostería, conservando algunas zonas con restos de enlucido. 
     El estudio y análisis de esta torre se ve dificultado por su presencia en una propiedad privada y por las modificaciones, tanto de obra como de instalación de elementos ajenos a la misma.
     Está perfectamente conservada.
     Desde finales del siglo XV se utilizaba este óptimo punto de observación que custodiaban dos guardas; uno de los cuales había de vigilar de noche, a mitad del camino de la Cala del Moral. 
     Este lugar, llamado Peñuela o "punta de Fuengirola", es el antiguo "cabo Barbetium" que cita Avieno en el verso 425 de su Oda Marítima.
     Aquí la costa es áspera, rocosa y accidentada; el camino viejo se internaba para vadear el río Fuengirola, quedando sin tránsito el litoral.
     Junto al faro, en un montículo al norte de la actual carretera está la atalaya, que vigila una extensa bahía delimitada entre las torres de Benalmádena y la Nueva del Moral. Ya desde finales del siglo XV se utilizaba este óptimo punto de observación, que custodiaban dos guardas; uno de los cuales había de vigiar de noche, a mitad de camino de la Cala del Moral.
     La Torre de Calaburra corresponde a la serie construida hacia 1515 y cuyas características son similares entre sí, su forma es también troncocónica, labrada solo con mampostería, de piedra negra y conservando restos de su enlucido. 
     Dice el Diccionario de Madoz que la guarnición de estas torres, compuesta de un cabo y dos torreros, además del sueldo, disfrutaban de un trozo de tierra de labor. Se ha especulado que los torreros se ocupaban más de cuidar las tierras que se le habían señalado que en su deber de vigilar desde las torres (Alfonso Gamir, manuscrito núm. 20.064 de la Biblioteca Nacional).
     Juan Temboury y Álvarez (1975) indicó que fue construida hacia 1515, pero en 1571 Antonio de Berrio y Luis Machuca soló hacían referencia a la Cala y Estancia de las Burras. El 9-11-1574 el albañil Bartolomé Pérez recibió de Francisco de Córdoba, Capitán General del Reino de Granada, la cantidad de 75.000 maravedís a cuenta la edificación de la Torre de Cala de Burras, cuya construcción le había sido rematada. En informe de 1575 se anota que se había acabado la Torre de Cala de Burras, cuya fábrica había costado 550 ducados.
     En la visita realizada en 1726 por Bartolomé Amphoux indicó que la Torre Calaburras necesitaba cuatro caponeras y una porción de parapeto, presupuestándolo todo en 970 reales de vellón.
     El Marqués de Valdecañas relaciona la Torre de Cala Burra en la visita que realizó en 1739 sin destacar nada de la misma.
     Según informe redactado en 1749 por Jerónimo Amici la Torre de Cala Burra necesitaba 3 almudes de cal para sus reparos que presupuestó en 7 maravedís.
     En un informe sin firma de 1759 se indica que la Torre de Calaburra necesitaba algunos recalzos y repellos que fueron presupuestados en 70 reales de vellón.
     En la visita realizada en 1762 por Antonio María Bucarelli anotó que la Torre de Calaburras se hallaba en mediano estado y podía tener dos cañones de a 4 libras.
     En el estado de las torres realizado en Málaga el 15-11-1763 por Juan de Urbina la Torre de Calaburras tenía dos torreros y 6 fanegas de tierra de secano.
     En el Reglamento de 1764 figura la Torre de Cala de Burras, en el partido de Mijas, con un cabo y tres torreros de dotación.
     En la relación de 1765 Esteban Aymerick anotó que la Torre de Burras sólo tenía capacidad para un cañón de a 4 libras, pero necesitaba construirle sobrebóveda y ponerle puerta, cerradura y llave, presupuestando los reparos en 1720 reales de vellón.
     El Plan General de Obras redactado en 1767 por José Crame señaló que la Torre de Calaburras necesitaba refuerzo para admitir dos cañones de a 4 libras de su dotación y otros reparos que fueron presupuestados en 125 reales de vellón.
     En el informe redactado por Ramón de Nabas el 26-12-1773 se indicó que la Torre de Cala Burras se hallaba en buen estado.
     En la relación redactadas en Málaga el 18-8-1774 Francisco Gozar anotó que la Torre Calaburras había sido dotada con dos cañones de a 4 libras y se hallaba en buen estado.
     En el informe realizado en Málaga el 12-12-1781 por el mismo Gozar señaló que la Torre de Calaburras se hallaba en buen uso (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Fue construida en 1575 y es de planta troncocónica con 13,40 metros de altura y un diámetro de 7,90 metros en su base y de 5.75 en su terrado. Su acceso original se encontraba a 8,50 metros de altura, aunque en la actualidad se sitúa a 6,70.
     En 1774 contaba con dos cañones de 4 libras y en 1830 prestaban sus servicios en ella un cabo y tres torreros.
     Se encuentra cercana al Faro; corresponde a la serie construida en el s. XVI cuyas características son similares entre sí; la altura de su acceso cambió por un escalonado en el grosor del muro externo.
     En un documento de 1571 se menciona a la Cala y Estancia de las Burras, lo que ya indica la existencia de un pequeño asentamiento militar, pero no será hasta 1574 cuando Francisco de Córdoba, Capitán General del Reino de Granada, libró la cantidad de 75.000 maravedís para la edificación de la Torre, que se terminó de construir al año siguiente, aunque el coste final se elevó a más de 200.000 maravedís (550 ducados) (Diputación Provincial de Málaga).

Torre de Calahonda
     Esta torre está situada en un pequeño promontorio sobre la playa, totalmente rodeada de un complejo residencial turístico privada y en una zona ajardinada, no siendo visible desde la carretera. Su construcción data del siglo XVI, a raíz de la política de refuerzo de la red de torres vigías del litoral emprendido por los Reyes Católicos y que tienen su cénit durante el reinado de Felipe II.
     La defensa de la costa de Málaga presentaba unas características diferenciadoras del resto del litoral español. Al igual que en el resto de la costa sur española, se trataba de un territorio peligroso, dado su carácter fronterizo con el islam, y por tanto muy vulnerable a los ataques de turcos y berberiscos. A esto se añade una geografía marcada por una fuerte topografía, con un relieve laberíntico.
     La torre también ha sido referida como Cala Honda, Calaona, Calaonda, Calahorra y Lancón, en el partido de Málaga o mando de Mijas, hallándose en el término municipal de Mijas. Fue construida a partir del siglo XVI con modificaciones o arreglos en siglos posteriores.
     Es una torre de forma troncocónica y con un poco de éntasis. Posee un perímetro aproximado 23,16 metros y 7,35 metros de diámetro de la base y 5,85 metros a 10,20 de altura. Tiene un cuerpo inferior macizo y una cámara interior conservada cuyo acceso se encuentra en el lado norte a una altura próxima a los 6,10 metros, presentando el pretil interrumpido por matacanes. Tiene una pequeña abertura en el alzado sur (Temboury Álvarez, 1975).
     Una escalera interior lleva al terrado que se protege con un pretil hoy totalmente restaurado en el que se disponían los matacanes que se encuentran cegados en la actualidad.
     Su fábrica es de mampostería con las piedras dispuestas en hiladas horizontales y sin uso apreciable de ladrillo. Ha sido restaurada recientemente.
     En las Instrucciones de 1497 llamaban a esta zona Calahorra, siendo la última que vigilaba la caballería procedente de Marbella.
     Calahorra es palabra islámica, sinónima de albarrana, y significación de torre aislada. A estos torreones de vigilancia costera de Málaga dedica un entusiasta elogio Ibn Al-Jatib (1313-1374) al decir: "sus calahorras son como pequeñas ciudades, por su distribución y por sus puertas cubiertas de adornos, que atestiguan la pericia de sus constructores y la energía de sus gobernantes y príncipes".
     A esta atalaya debía cada mañana atajar uno de los peones encuadrados en la Cala del Moral. Se construyó a principios del siglo XVI, emplazada en un montículo de la playa, junto a un pozo. Está construida de mampostería oscura, colocada de hiladas horizontales y sin utilizar ladrillos.
     Sin embargo, Antonio de Berrio y Luis Machuca indicaron en 1571 que, a pesar de la importancia de aquel paraje del partido de Málaga, no tenía torre ni estancia, por lo que aconsejaron dotarla de torre.
     Está documentado que Hernando de Varela había entregado al albañil Bartolomé Pérez la cantidad de 88 750 maravedís para la misma antes de su conclusión en agosto de 1574. El mismo Bartolomé Pérez recibió de Francisco de Córdoba, Capitán General del Reino de Granada, en tres partidas fechadas entre el 13 de septiembre y el 9 de noviembre del citado año de 1574, la cantidad de 84 950 maravedís por la construcción de esta torre, sumando entre todas 173 700 maravedís.
     La edificación de esta torre costó 560 ducados y antes de acabar 1575 se encontraba concluida.
     En la visita realizada en 1726 por Bartolomé Amphoux indicó que la Torre Calaonda necesitaba hacerle una porción de parapeto, presupuestándolo todo en 1050 reales de vellón.
     En la visita realizada en 1739 por el Marqués de Valdecañas anotó la Torre Cala Honda, a Levante de Torre Ladrones y a Poniente de Torre Nueva.
     En el plan de 1740 Luis Fernández de Córdoba señaló que en la Torre de Calahonda sería conveniente situar un cañón de pequeño calibre y dos pedreros, dotándola de un cabo y seis soldados.
     En la relación sin firma de 1759 se anotó que la Torre de Calahonda, última del término de Málaga hacia Poniente, se hallaba en buen estado, aunque se presupuestaron 60 reales de vellón para diversos reparos.
     En la visita realizada en 1762 por Antonio María Bucarelli anotó que la Torre de Calahonda se hallaba en mediano estado y podía tener dos cañones de a 4 libras.
     En el Reglamento de 1764 figura la Torre de Calaonda, la más occidental del partido de Mijas, con un cabo y tres torreros de dotación.
     En la relación de 1765 Esteban Aymerick anotó que en la Torre de Calaonda, para instalar dos cañones de a 4 libras, era necesario reforzarle su bóveda, hacerle lugar común y otros reparos que fueron presupuestados en 1500 reales de vellón.
     El Plan General de Obras redactado en 1767 por José Crame señaló que la Torre de Calahonda, la más occidental del partido de Mijas, necesitaba reforzar su bóveda y rebajar el parapeto a la altura de su barbeta para admitir los dos cañones de a 4 libras de su dotación y otros reparos que fueron presupuestados en 500 reales de vellón.
     En el informe redactado por Ramón de Nabas el 26-12-1773 se indicó que la Torre de Cala Onda se hallaba en buen estado.
     En la relación redactada en Málaga el 18-8-1774 Francisco Gozar anotó que la Torre de Calahonda había sido dotada con dos cañones de a 4 libras y se hallaba de servicio.
En la memoria redactada en Málaga el 12-12-1781 el citado de Gozar señaló que la Torre de Lancón necesitaba 700 reales de vellón para sus reparos.
     En el informe redactado en 1783 por Joaquín de Villanova anotó que la Torre Lancón necesitaba 8 fanegas de cal, unos ladrillos y una cerradura para su reparo, presupuestándolos en 150 reales de vellón.
     El derrotero de 1787 anota la existencia de la Torre de Cala Honda o Calahonda próxima a una punta rasa, aunque en terreno alto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Esta Torre Almenara, fue construida en el siglo XVI emplazada en un montículo de la playa junto a un Pozo. También es conocida por el nombre de Lancón y Calahorra.
     Es una de las torres vigías que posee este municipio y data de principios del s. XVI. En las Instrucciones de 1497 la llamaban Calohorra, última que vigilaba la caballería procedente de Marbella. Esta palabra islámica significa torre aislada y está emplazada en un montículo de la playa junto a un pozo. Construida de mampostería oscura, colocada de hiladas horizontales y sin utilizar ladrillos. Su forma es troncocónica y con un poco de éntasis. Los diámetros de sus bases son 7,35 y 5,85, la altura de 10,20 y el umbral del ingreso a 6,10 m. El pretil se interrumpe con matacanes.
     En 1774 había instalados en ella 2 cañones de 4 libras y en 1830 estaba guarnecida por un cabo, tres torreros y cuatro soldados de infantería que se cobijaron en una barraca próxima (Diputación Provincial de Málaga).

Torre Nueva de la Cala del Moral o Penta Pesetos
     Se localiza en una zona elevada no lejos de la playa. Está en un terreno urbanizado y dentro de una zona ajardinada amplia que facilita su visión. Se encuentra recubierta, en su mayor parte, por hiedra lo que dificulta su estudio y el análisis de su conservación.
     Tiene forma troncocónica con un perímetro aproximado de 18,20 metros y con una altura de 10,65 metros y 5,65 metros de diámetro en la base. Tiene un cuerpo inferior macizo y una cámara interior cuyo acceso, por el lado norte, ve obstaculizada su visión por la vegetación existente (estaría próxima a los 6 metros del suelo). 
     A través de escalera interior se accede al terrado donde sobresale una garita, estando protegido por un pretil bastante bien conservado. La cámara interior presenta una ventana cuadrada en el lado sur. Su fábrica es de mampostería con disposición de las piedras en hiladas horizontales. Presenta una imposta de ladrillo a la altura del pretil.
     En la "Relación" elaborada por Bucareli se dice que se hallaba en mediano estado, por lo que tal vez se construyó a raíz del reconocimiento del litoral en 1739 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Es una de las torres vigías que posee este municipio y data de principios del s. XIX, siendo la más moderna de toda la costa malagueña, su uso fue destinado a la vigilancia aduanera. Otros autores la sitúan en el siglo XVI y su estado ruinoso propició la sustitución a finales del XVIII.
     Es de forma troncocónica con una imposta de ladrillo a la altura del pretil, tiene garita y una ventana cuadrada pequeña frente al mar, el ingreso está en el lado opuesto a 6,60 m. de altura.
     Está construida en hiladas horizontales de mampostería, con gruesas llagas de cal, tiene poco declive. Con una altura de 10,65 m. y la base un diámetro de 5,65. Su conservación es perfecta, tan solo hay una oquedad sobre el adintelado de la puerta (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Cantera del Barrio, Ermita de la Virgen de la Peña, Ermita de San Antón, Ermita del Calvario, Ermita del Puerto, Muralla y Mirador, Museo Histórico-Etnológico, Plaza de Toros, Torre Batería de La Cala del Moral, Torre de Calaburras, Torre de Calahonda, y Torre Nueva de la Cala del Moral o Penta Pesetos) de la localidad de Mijas (y II), en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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domingo, 22 de diciembre de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de San Sebastián, Ermita de San Pedro, y Ermita de la Virgen de la Peña) de la localidad de Añora, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Sebastián, Ermita de San Pedro, y Ermita de la Virgen de la Peña) de la localidad de Añora, en la provincia de Córdoba.
     Añora, noria antigua en sus raíces, ostenta orgullosa el viejo granito en los templos y en sus fachadas. Añora, noria antigua en sus raíces, ostenta orgullosa el viejo granito en los templos, en las fachadas -esos sillares con sus juntas cuidadosamente remarcadas con blanco, que aquí llaman tiras- y en la media docena de cruces callejeras que los noriegos adornan con primor cuando estalla la primavera en mayo.
     Villa situada en la zona central de Los Pedroches, cerca de la C-420.
     Distancia a Córdoba: 90 Km.
     Altitud: 623 m.
     Extensión: 111,8 Km2
     Habitantes: 1.534.
     Gentilicio: Noriegos.
     Mancomunidad: Los Pedroches.
Se cree que Añora surgió a fines del siglo XIV o principios del XV en torno a una noria árabe de la que tomaría el nombre. Vinculada jurisdiccionalmente en un principio a la vecina Torremilano, logró emanciparse en 1492, por carta de los Reyes Católicos. En 1553 alcanzó el título de villa y se integró en las Siete Villas de los Pedroches (Diputación Provincial de Córdoba).
     Sus comienzos están ligados a la villa de Torremilano, formando parte del señorío de Santa Eufemia al comienzo de la Modernidad, en el siglo XVIII, pasaría a jurisdicción real. Tiene dos ermitas, una la de San Pedro, que tiene fechada una reforma en 1694, y la otra, reconstruida en el el XVIII, dedicada a la Virgen de la Peña, patrona del lugar (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     A seis kilómetros de Pozoblanco, al norte, está Añora, la bella noria, como su nombre indica, cuya Fiesta de las Cruces*, en los primeros días de mayo, constituye un espectáculo único e inolvidable
(Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).
     Saliendo de Dos Torres por el sur, una carreterita estrecha, aunque en buen estado, conduce hasta Añora, pequeña población surgida durante el siglo XV al amparo de una noria árabe, máquina de la cual procede su nombre.
     En la plaza de la Iglesia, centro urbano al que van a morir la mayor parte de las calles, se localiza el Ayuntamiento y la parroquia de San Sebastián, sencillo templo del siglo XVI en el que sobresale su robusta torre campanario de granito. Famosas son sus cruces de mayo, verdaderos monumentos ornamentales que montan los vecinos tanto en el exterior como en el interior de sus casas, siendo precisamente éstas las más vistosas (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de San Sebastián.-
     Construida en el siglo XVI, ha sido reformada sucesivamente en los siglos XVII y XVIII. Es de tres naves separadas por arcos, cubriéndose al centro por una armadura con tirantes, el primero de los cuales lleva la fecha de 1630, que muestra decoración de lazos en el almizate. La capilla mayor se cubre también con armadura y ornamento de lazo.
     En la nave de la izquierda se ubica la capilla del Sagrario, de planta cuadrada, cubierta por una cúpula sobre pechinas que van decoradas con tondos modernos en relieve de los Evangelistas. En una de las hornacinas de la nave está la Virgen de los Dolores, de vestir, comprada a un escultor sevillano anónimo en la década de 1940. A los pies de la nave derecha está la capilla bautismal, con una pila gallonada de granito, del tipo frecuente en la comarca, de mediados del XVI. Tiene la iglesia de retablos de posguerra y diversas imágenes devocionales de serie (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).

Ermita de San Pedro.-

     Es una iglesia de arcos transversales, como todas las de la zona es de una edificación del siglo XV si bien está muy reformada, respondiendo su interior a una obra de principios del XVI. presenta una sola nave atravesada por arcos apuntados que soportan una cubierta de madera a dos aguas. al exterior presenta contrafuertes y la portada está formada por una arco carpanel con alfiz rodeado con una moldura gótica.
     En los siglos XVII y XVIII sufrió numerosas reformas y ampliaciones. a la primera fecha corresponde un ladrillo de la solería donde se lee la fecha 1694. Al siglo XVIII se deben las reformas más importantes como es el adosar un ábside en forma de capilla decorado con una pequeña bóveda elíptica con molduras barrocas sin interés.
     En la actualidad no tiene culto, destinándose para actividades culturales y sociales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El elemento patrimonial religioso noriego mas antiguo data del siglo XV, se trata de la Ermita de San Pedro, ubicada junto a la plaza y calle que lleva su nombre, donde se puede admirar una buena muestra de las fachadas típicas de tiras de la localidad (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de la Virgen de la Peña.-
     La ermita es de una sola nave cubierta con bóveda de cañón con lunetos y arcos fajones que apoyan en pilastras. Se debe a una construcción del siglo XVI si bien su interior responde a una reforma del siglo XVIII. Este presenta tres tramos más el presbiterio al que se accede a través de seis escalones y se cubre con casquete semiesférico y linterna.
     Es muy interesante por ser una obra poco común el empedrado de la explanada delantera del templo que representa un castillo flanqueado por leones y hojarasca, probablemente del siglo XVIII.
     La Virgen de la Peña, patrona de la población, celebra su fiesta el día 23 de agosto, día que es llevada la imagen en procesión hasta la iglesia parroquial donde permanece hasta el 8 de septiembre (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Al final de la calle Virgen, ya en las afueras, está la Ermita de la patrona la Virgen de la Peña -pequeña imagen de factura popular que no alcanza los 18 centímetros-, reedificada en el siglo XVIII, época a la que corresponde su aspecto barroco (Diputación Provincial de Córdoba).

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viernes, 12 de julio de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Convento de capuchinos de San Sebastián, Caminito del Rey, Basílica mozárabe y ruinas de Bobastro, Castillo Peña de Ardales, Castillo de Turón, y Ermita de Nuestra Señora de Villaverde) de la localidad de Ardales, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Convento de capuchinos de San Sebastián, Caminito del Rey, Basílica mozárabe y ruinas de Bobastro, Castillo Peña de Ardales, Castillo de Turón, y Ermita de Nuestra Señora de Villaverde) de la localidad de Ardales, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de Guadalteba
     Superficie: 106 km2
     Altitud: 445 m
     Latitud: 36º 52'  -  Longitud: -4º 50'
     Distancia a Málaga capital: 53'4 km
Datos demográficos
     Población: 2.522
     Gentilicio: Ardaleños
Ayuntamiento
     Plaza de la Constitución, 1, 29550
     952458087 - 952458169     www.ardales.es
     Ardales es un municipio de la comarca del Guadalteba, en la provincia de Málaga, localizado en la cara norte de la Sierra de las Nieves.
     Ardales aglutina un gran número de atractivos turísticos. A su patrimonio monumental e histórico hay que sumarle las maravillas naturales que nos ofrece, desde aquí podremos visitar el extraordinario Caminito del Rey y el Desfiladero de los Gaitanes.
     En Ardales no puedes perderte sus monumentos: 
     El pasado andalusí de Ardales lo podemos ver en las ruinas de Bobastro. Un vestigio del siglo IX formado por una construcción defensiva y un templo, que está excavado en la roca. De este momento histórico es también el Castillo de la Peña, un conjunto de dos recintos amurallados rematados con nueve torres. Ambos son la huella de los enfrentamientos que libró Omar Ben Hafsun contra el Emirato de Córdoba, hasta que éste conquistó Ardales.
     El Castillo de Turón, a 3 kilómetros siguiendo el cauce del río del mismo nombre, fue construido por Muhammad V en el siglo XIV para defenderse de las incursiones castellanas. También sobre el río Turón, en un bello paraje, podemos cruzar el Puente Romano de la Molina.
     En otro paraje, el Cerro de las Aguilillas, se encuentra una necrópolis prehistórica. Pero es la Cueva de Doña Trinidad Grund el yacimiento prehistórico más interesante de Ardales. Una cavidad natural repleta de estalactitas y estalagmitas, y con los grabados rupestres de la galería del Calvario. Merece la pena visitarla.
     En el núcleo urbano de Ardales destacan la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, originaria del siglo XV, y el Convento de los Capuchinos, fundado entre los siglos XVII y XVIII, con su interesante iglesia barroca y su espadaña con almenas. Cerca podemos visitar la ermita de la Encarnación.
     El Museo de la Historia y las Tradiciones y el Centro de Interpretación de la Prehistoria de Ardales son el mejor resumen para conocer el inmenso legado histórico, cultural y etnográfico que han dejado en este privilegiado enclave las sucesivas civilizaciones (Diputación Provincial de Málaga).
      Situado en la confluencia entre la Serranía de Ronda, la campiña de Antequera y el valle del Guadalhorce, en su término se hallan el espectacular desfiladero de los Gaitanes y el embalse del Conde de Guadalhorce. Los vestigios humanos más antiguos se remontan al Paleolítico Superior, destacando las pinturas rupestres de la Cueva de la Calinoria o de Doña Trinidad Grund, a 5 km del núcleo urbano, declarada B.I.C. en 1982, con figuras de animales del Solutrense (20.000 a.C.), y la necrópolis de Las Aguilillas (III-II milenio a.C., lindando con el término de Campillos). Varios de estos restos arqueológicos se exponen en el Museo Municipal y en la Sala de Interpretación de la Cueva de Ardales. De época celtíbera existen los restos de la ciudad bástula de Turobriga, citada por Plinio.
     Los orígenes de Ardales se sitúan en la época romana, conservándose el puente de la Molina, de tiempos de Augusto, s. I d.C. La auténtica entidad de villa la adquirió con la dominación musulmana, recibiendo el nombre de Ard-Allah. A finales del siglo IX, el caudillo Omar Ben Hafsun, convertido al cristianismo en 889, encabezó durante varias décadas una revuelta popular contra el Califato cordobés en Bobastro, identificado con el yacimiento de Mesas de Villaverde, a 4 km. de Ardales, comarca defendida por los castillos de Ardales, Turón, del s. XIII, cuyas ruinas también pertenecen al municipio, Teba y Álora. Entre los restos de Bobastro, declarados Monumento en 1931, que incluyen una fortaleza, viviendas y eremitorios, sobresale la iglesia rupestre mozárabe, de principios del siglo X. De planta basilical con tres naves separadas por arcos de herradura, la cabecera posee tres capillas: las dos laterales cuadradas, y la central de herradura.
     Aún hoy Ardales conserva su fisonomía de impronta musulmana, con un trazado orgánico bajo un cerro donde se sitúan las ruinas de la fortaleza (B.I.C.). Conocida ésta como el Castillo de la Peña, se remonta a finales del s. IX, en tiempos de Ben Hafsun, y conserva vestigios del doble recinto amurallado, uno exterior irregular y el interior cuadrado, además de nueve torres, si bien todos ellos ya de época nazarí y cristiana (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Al norte de Ronda, en la cuenca del Guadalteba, se encuentra Ardales, un pueblecito serrano al que se puede ir por la carretera de El Burgo, a través del puerto del Viento. Además de la iglesia de los Remedios y del castillo, en el término, a unos 3 km, se localiza la cueva de Doña Trinidad o de Ardales, impresionante enclave que guarda pinturas y otros elementos del Paleolítico. A unos 6 km, se encuentra el embalse del Chorro, a un paso del cual se sitúa la mítica ciudad de Bobastro, centro de operaciones del rebelde Ibn Hassun, que conserva las ruinas de una asombrosa iglesia rupestre mozárabe. Las orillas del pantano se han convertido en un excelente lugar de vacaciones, con hoteles, campings, restaurantes y la posibilidad de practicar todo tipo de deportes acuáticos (Rafael Arjona. Guía Total, Málaga. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005)
     Pintoresca ciudad cuyo casco urbano, enclavado en una seca altiplanicie, forma 1111 semicírculo alrededor de fa peña en fa que un día se alzó el hoy derruido castillo árabe.
Historia y visita
     De origen indeterminado, durante la dominación árabe perteneció en primer lugar a la cora de Archidona y posteriormente a la de Málaga. Enrique III de Castilla concedió el señorío de la población a su conquista­dor para la causa cristiana Juan Ramírez de Guzmán.
     Ciudad de calles onduladas y casitas blan­cas de una planta, cuenta con la iglesia de la Virgen de los Remedios, situada en la calle Iglesia, en las proximidades de la peña donde se encuentran las ruinas del castillo medieval. Se trata de un bello ejemplo de arquitectura mudéjar construida en el siglo XV, aunque reedificada en 1720. Conserva el artesonado y unas arcadas de sumo interés.
     La plaza de San Isidro, en la que se levanta el Ayuntamiento, sirve de zona de tránsito hacia la parte baja en la que se localiza lo más moderno del pueblo. Siempre muy concurrida, en ella se albergan los mejores bares y comercios de la localidad.
Fiestas
     El 15 de mayo, San Isidro, diversas bandas de tambores y cornetas recorren la ciudad durante todo el día. Del 4 al 8 de septiembre, celebraciones en honor de la Virgen de Villaverde, con romería a los Gaitanes el día 8.
Alrededores
     A unos 3 km del pueblo, tras un desvío de la carretera de Álora, se encuentra la cueva de Doña Trinidad o de Calinoria, descubierta tras el terremoto de 1821. Cuenta con 16 salas exploradas, algunas de grandiosas proporciones, en una de las cuales se han encontrado pinturas y grabados rupestres fechados hace más de veinte mil años, de incalculable valor. Se puede visitar concertando cita previa con el Ayuntamiento.
     A unos 6 km por la carretera provincial 444 se encuentran las ruinas de Bobastro, capi­tal del reino del famoso Ornar ben Hafsún, quien durante buena parte del siglo IX se enfrentó violentamente al centralismo del emi­rato de Córdoba. Aquí se conservan las ruinas de la ermita de la Virgen de Villaverde, iglesia mozárabe del siglo IX excavada en la roca de la que quedan vestigios de la planta basilical, las capillas de la cabecera y algunos de los arcos que separaban sus tres naves.
     A poco más de 8 km por este mismo camino se alza el espectacular desfiladero de los Gaitanes, más conocido como la garganta del Chorro, impresionante tajo de más de 400 m de profundidad y una anchura máxima de 10 m, formado por la erosión del río Guadalhorce (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios
     Situada en el cerro, junto a la fortaleza, fue edificada a finales del siglo XV sobre una mezquita, reedificándose en parte en 1720. El interior conserva los rasgos mudéjares de la construcción primitiva. Posee tres naves, divididas por gruesas columnas, que sostienen arcos apuntados. Otros elementos mudéjares son las cubiertas, muy reformadas en el año 2000: la nave central se cubre con ar­madura de par y nudillo con lazo, en tramos rectangulares, mientras que las naves laterales lo hacen con armaduras de colgadizo. Del XVIII son las tres capillas de la cabecera, la mayor cubierta con media naranja, y las de las naves laterales, dos en cada una, destacando la central del Evangelio, dedicada a la Virgen de los Dolores, de 1784 y decorada con yeserías y estípites. La portada, barroca, ha sido atribuida al maestro sevillano Diego Antonio Díaz. Es de ladrillo enfoscado y arco de medio punto entre pilastras que sostienen un entablamento con la fecha 1723; sobre él, un frontón curvo partido con hornacina coronada por frontón curvo con óculo; todo ello rematado por un frontón triangular con cruz. Adosada a la fachada por el lado del Evangelio, se sitúa la torre, en la línea de las sevillanas, probablemente edificada en torno a 1775 por Antonio Matías de Figueroa, maestro mayor del cabildo catedralicio hispalense, autor también de la portada de la parroquia de Campillos. De planta cuadrada, los sobrios cuerpos inferiores de ladrillo presentan óculos, mientras que los superiores concentran la decoración, consistente en pilastras cajeadas de cerámica vidriada; todo ello rematado por un chapitel octogonal con tejas vidriadas.
     En la capilla mayor se sitúan una diminuta imagen de la Virgen de Villaverde, patrona de Ardales, en madera dorada y policromada, y un pequeño Crucificado. En la nave del Evangelio se encuentran: un Cristo de la Sangre, compuesto en 1944 en Sevilla con los restos de imágenes mutiladas en la Guerra Civil, en el retablo junto al presbiterio; una Dolorosa sevillana, de hacia 1940, en el camarín de la capilla de su advocación; y un San Isidro de José Paz Campano, de 1963, en la capilla bautismal a los pies. En la nave de la Epístola hay una talla de San José, obra antequerana del XVIII, muy restaurada, en un retablo, y una Divina Pastora, de finales del XIX, procedente del convento capuchino, en la capilla de los pies (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     El inmueble se sitúa en el interior del pueblo, ocupando uno de los lugares de interacción social más destacados.
     El interior de la Iglesia, que es de una gran sencillez, conserva su impronta mudéjar correspondiente al siglo XV, aunque hubo una importante remodelación en 1720, en la que se rehízo la zona de la cabecera de la Iglesia (Capilla Mayor y las dos laterales), sin demasiadas pretensiones.
     Tiene tres naves separadas por gruesas columnas cilíndricas que apoyan en plintos cuadrados y coronan con capiteles de esquinas cóncavas; sobre estas columnas voltean arcos apuntados, siéndolo también el triunfal de la Capilla Mayor.
     Las naves laterales se cubren con armaduras de colgadizo, y la central -que es ochavada- de par y nudillo con lazo.
     La torre, de hacia 1755, de ladrillo y con azulejería, responde a un modelo muy difundido en la archidiócesis de Sevilla -a la que perteneció esta parroquia-, recordando particularmente al estilo de Antonio Matías de Figueroa; tiene estructura prismática, muy sencilla, concentrándose la articulación tectónica en el cuerpo de campanas, a base de pilastras dobles jalonando arco de medio punto en cada frente, pequeña balaustrada superior y chapitel piramidal de cerámica.
     La portada, esquemática y sencilla, reproduce un esquema muy similar al de la torre. Es de ladrillo enfoscado, y se construye por medio de pilastras toscanas dobles y entablamento taqueado, enmarcando el acceso con arco de medio punto, y cuerpo superior con hornacina.
     La actual fábrica de esta iglesia corresponde, en parte, a la reedificación del año 1.720, época a la que pertenece la interesante portada de ladrillo (1.723), obra atribuida a Diego Antonio Díaz (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La villa de Ardales es conquistada definitivamente por las tropas castellanas en 1453 ó 1454 y cedida, por el rey Juan Segundo, al señor de Teba, Don Juan Ramírez de Guzmán, quien promueve la edificación de una iglesia, construida a fines del siglo quince en estilo mudéjar.
     El edificio, de planta basilical, aprovechó la estructura medieval de la mezquita, edificando encima de la misma, por lo que se sigue conservando una parte del perímetro exterior y tres cuerpos de ladrillo del antiguo alminar. El templo cristiano primitivo, tras varias ampliaciones del siglo XVIII, desarrolladas en el altar mayor, el coro, las capillas situadas en las naves laterales, las escalinatas de acceso y el cuerpo de campanas, ha llegado a nosotros como un lugar de gran interés cultural.
     Lo mejor, sin duda alguna, es que todavía presenta un formato de templo pre barroco, con una gran nave sostenida con arcos ojivales y cubierta con un magnífico artesonado mudéjar. Las capillas laterales, fueron dañadas durante la Guerra Civil y casi todas sus imágenes originales desaparecieron. Actualmente sólo conserva una imagen original de San José; todas las demás fueron aportadas a posteriori por la Diócesis de Sevilla, a la que el templo perteneció hasta 1956.
     Mención especial merece la pequeña imagen de la Virgen de Villaverde, probablemente una restauración de lo que fue la talla de conquista traída a Ardales por las tropas castellanas. Una pequeña gran obra de arte cristiano que representa a la Virgen con el Niño en un claro estilo imaginero sevillano. Su pequeño tamaño la salvó de los destrozos durante las distintas guerras desde el siglo XV. Es la patrona de Ardales (romería 8 de septiembre)
     Otras imágenes de interés religioso son la del Cristo de la Sangre a cuyos pies se encuentra una lápida barroca de un náufrago que fue rescatado en pleno Océano Atlántico y la de la Virgen de los Dolores, cuya capilla es la mejor representación de los añadidos barrocos de este templo. El baptisterio está ocupado por la imagen de San Isidro, patrón de Ardales (romería 15 de mayo). En otra pequeña capilla hay una interesante imagen de la Divina Pastora, aportada al templo por los monjes capuchinos pertenecientes al Convento de San Sebastián de Ardales, situado en la Plaza principal del casco urbano.
     Al exterior, en la portada de ladrillo enfoscado se abre un arco de medio punto enmarcado por pilastras que sostienen un entablamento en cuyo friso hay una inscripción con la fecha de 1723. Sobre él se sitúa un frontón semicircular abierto con una hornacina entre pilastras, coronada por un frontón curvo en donde apoya un óculo. Remata con un frontón triangular que alberga una cruz. Esta portada es atribuida al arquitecto sevillano Diego Antonio Díaz que trabajó en la diócesis de Sevilla; algunas de sus obras, como la portada del Convento de Santa Rosalía en Sevilla, se relacionan con la de Ardales. Un nuevo cuerpo de campanas remata el antiguo alminar medieval,  obra de Antonio Matías de Figueroa, maestro mayor del Cabildo Eclesiástico sevillano y que trabajó en la portada de la iglesia de la cercana localidad de Campillos. Es de ladrillo cubierto con azulejos, ofreciendo un marcado carácter de templo sevillano a todo el conjunto.
     El pueblo de Ardales perteneció al reino de Sevilla hasta 1833, cuando en el reparto provincial pasó a la de Málaga, aunque, como se ha comentado, la parroquia siguió como diócesis de Sevilla hasta 1956.
CÓMO LLEGAR
     Utilizando cualquiera de las dos entradas que Ardales tienen en la carretera A-357 y cruzando el puente sobre el arroyo Cantarranas, se adentra en el casco urbano, debe aparcarse cuanto antes. El casco histórico mantiene calles estrechas y empinadas sin posibilidades de aparcar vehículos.
     La iglesia se sitúa en la parte más alta del pueblo, junto al Castillo de la Peña de Ardales. Desde la plaza hay varias calles que suben directamente a la Iglesia.
PRECIO Y HORARIO
     La visita a la iglesia no tiene un precio público fijo, es costumbre dejar alguna cantidad para su mantenimiento en el “cepillo”.
     El horario de apertura son viernes, sábados y domingos por las mañanas y, en algunas ocasiones, por la tarde. El aforo actual del edificio, hasta el fin de la crisis del COVID-19 es de 30 personas.
     Puede informarse y reservar en el teléfono 952458046 o en patrimonio@ardales.es (Diputación Provincial de Málaga).

Convento de capuchinos de San Sebastián
     Aunque fundado en 1635, su edificación actual data del XVIII. Además de la iglesia se conser­van la sala capitular, el refectorio y una pequeña celda monacal. En la actualidad el conjunto se encuentra en proceso de rehabilitación. La iglesia, de exterior muy sencillo, tiene planta de cruz latina de una nave con dos capillas en el lado del Evangelio. La nave se cubre con bóveda de medio cañón con lunetos, y el crucero con bóveda de media naranja muy rebajada. A los pies se sitúa el coro, elevado sobre un par de columnas toscanas. Las pinturas murales del XVIII, que decoraban el interior, se encuentran actualmente tapadas por el encalado, pudiendo apreciarse algunos restos en el coro alto. En su interior ha­bía dos esculturas, que mientras dura la rehabi­litación se custodian en la parroquia: un Nazareno de Sebastián Santos, de 1947, y una Virgen de la Esperanza, anónima. En cuanto a los lienzos, hay una Divina Pastora, de finales del XIX, y un retrato de fray Diego José de Cádiz, donado a principios del XX por fray Juan Bautista de Ardales (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     La iglesia, de exterior muy sencillo, desprovisto de ornamentación, tiene planta de cruz latina de una nave con dos capillas en el lado del Evangelio. La nave cubre con bóveda de medio cañón con lunetos, y el crucero con bóveda de media naranja muy rebajada. Los arcos de la nave apoyan sobre pilastras y en la cabecera en ménsulas. Ésta es planta y ante ella, en el crucero, hay una bóveda semiesférica apoyada en pechinas. A los pies se sitúa el coro, elevado sobre un par de columnas toscanas de mármol. El resto de dependencias corresponden a la antigua sacristía conventual y a los accesos a la planta superior del convento y coro. En los muros laterales se abren capillas entre contrafuertes. Las del lado del evangelio se cubren con bóvedas vaídas que se adaptan airosamente a la planta rectangular de la capilla; la última con una cupulita con decoración de palmas en la clave se comunica por medio de un arco carpanel abocinado. En el muro de la epístola solo queda una capilla pues las otras son retablos.
     Aunque fue fundado en 1635, su edificación actual data del siglo XVIII. Además la iglesia se conservan la sala capitular, el refectorio y una pequeña celda monacal. Se desamortiza en 1835, subsistiendo la iglesia con parte de las dependencias conventuales. El resto del edificio conventual, es propiedad hoy en día de un particular ubicado junto a la iglesia. 
     El proyecto de restauración, debido a la magnitud de las obras se dividió en dos fases. Una primera intervención en las cubiertas, estructuras y fachadas del edificio; y una segunda intervención en el interior del mismo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El antiguo convento de San Sebastián se encuentra situado en una de las esquinas de la Plaza de Ardales y el mismo albergó una comunidad de gran influencia durante los siglo diecisiete y dieciocho. A finales de 2009 abrió de nuevo sus puertas ya que tuvo que cerrarse tras ser declarado en ruinas. Del edificio original se conserva la iglesia barroca con espadaña exterior rematada por almenas y varias dependencias internas de los monjes franciscanos.
     Las nuevas dependencias disponen de un despacho parroquial, dos salones independientes, una sala multimedia, una sala de catequesis adaptable a reuniones de convivencia. Actualmente desempeña la doble función de ser lugar de uso social y de culto (el Obispo de Málaga, Jesús Catalá, celebró en él un acto litúrgico inaugural en el que consagró el nuevo altar en noviembre de 2009) (Diputación Provincial de Málaga).

Caminito del Rey
     Enclavado en el Paraje Natural Desfiladero de los Gaitanes, adosado a las paredes de la garganta abierta por el río Guadalhorce a su paso por la Sierra de Huma, en la provincia de Málaga, se encuentra situado el Caminito del Rey.
     En este cañón, de más de tres kilómetros de longitud, de paredes que alcanzan los 300 metros de altura y de escasa anchura no superior a diez metros, se encuentra el camino de servicio del salto hidroeléctrico de El Chorro que, durante más de 4 km de desarrollo, discurre de manera paralela al canal de agua y el trazado del ferrocarril. 
     Este camino, que pone en relación el salto del Gaitanejo (Benjumea y Werner, 1914), situado 2,5 kilómetros aguas arriba y el del Chorro (Benjumea y Werner, 1904) situado 1,8 kilómetros aguas abajo, cruza el gran desfiladero a través de un acueducto (Ribera, 1903) de 35 metros de luz sin cimbra situado a 100 metros de altura sobre el barranco de El Chorro, muy cerca del puente del ferrocarril. 
     El acueducto está formado por un cable principal que discurre entre las dos laderas y una ligera armadura compuesta de viguetas de doble T previamente encorvadas en arco de círculo rebajado al 1 por 10 cuyos extremos están empotrados con hormigón en cajas previamente abiertas en la peña. 
     Distintos maderos colgados también del cable arriostran las viguetas entre sí por medio de pasadores. Se obtiene así una serie de arcos metálicos que forman el alma férrea de la bóveda. Sobre la bóveda se sitúan unos tabiques, sobre éstos un tablero y sobre este último, las paredes del cajero. 
     Debe su nombre a la visita inaugural realizada en el año 1921 por el rey Alfonso XIII a la presa del Conde del Guadalhorce situada pocos kilómetros aguas arriba. 
     En 1903 se crea la compañía Hidroeléctrica de El Chorro para el suministro de energía eléctrica a la ciudad de Málaga.
     En mayo de 1921 el rey Alfonso XIII visitó El Chorro (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Caminito del Rey es un senda aérea construida en las paredes del Desfiladero de los Gaitanes en El Chorro. Es un camino adosado al citado desfiladero con una longitud de 3 kilómetros que cuenta con largos tramos y con una anchura de apenas 1 metro. Se inicia en el término municipal de Ardales, atraviesa terrenos de Antequera y concluye en El Chorro, perteneciente a Álora.
     Este camino está colgado en las paredes verticales del desfiladero y a una distancia media de 100 metros sobre el río.
     Este sendero se construyó porque la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro, propietaria del Salto del Gaitanejo y del Salto del Chorro, necesitaba un acceso entre ambos “saltos de agua“ para facilitar tanto el paso de los operarios de mantenimiento como el transporte de materiales y la vigilancia de los mismos.
     Las obras se iniciaron en 1901 y concluyeron en 1905. El camino comenzaba junto a las vías del tren de Renfe y recorría el Desfiladero de los Gaitanes, comunicando y facilitando el paso entre ambos lados. Para inaugurar esta gran obra,  el rey Alfonso XIII se desplazó en 1921 hasta el lugar en la presa del Conde del Guadalhorce cruzando para ello el camino previamente construido. Fue a partir de este momento cuando las gentes comenzaron a denominar a aquel camino como Caminito del Rey, nombre que se mantiene en la actualidad.
     El paso del tiempo, el abandono y la falta de mantenimiento ha llevado a esta importante y singular obra a deteriorarse de tal manera que se hace casi impracticable. De hecho en casi todo el recorrido, podemos comprobar que faltan barandillas y hay zonas en el pavimento que se han destruido y desaparecido, quedando a la vista sólo la viga de la base.
     Precisamente, su peligrosidad y el hecho de ser una de las zonas de escalada más importantes de Europa han contribuido a incrementar su fama, lo que ha ocasionado que numerosos excursionistas se hayan dirigido a El Chorro motivados por recorrer el Caminito. Esto ha propiciado numerosos accidentes (algunos mortales) a lo largo de los años y ha acrecentado su leyenda negra.
     En el año 1999 y 2000, se produjeron varios accidentes mortales que costaron la vida a cuatro excursionistas, por lo que la Junta de Andalucía, para evitar más desgracias, decidió cerrar los accesos al camino, demoliendo su sección inicial a fin de evitar el paso de los visitantes.
     El año 2014 supone un hito en la historia del Caminito, pues la Diputación de Málaga ha iniciado en febrero el proceso de restauración completa del mismo y que ha concluido con su inauguración el 28 de marzo de 2015.
     Este voladizo es perfectamente visible desde la vía férrea y todo aquel que lo contempla sale admirado de su arriesgada construcción y de los pintorescos paisajes que desde allí se vislumbran. Desde la carretera que une Álora con El Chorro, y a la entrada del desfiladero, se puede ver un pequeño y pintoresco puente que une la pasarela que discurre por ambas paredes. Desde el puente sigue el camino peatonal instalado en la roca vertical que termina en la línea férrea de Córdoba a Málaga.
     El Desfiladero de los Gaitanes está situado en la parte occidental de la Cordillera Bética y, en su conjunto, el cañón cuenta, en ciertos sectores, con paredes de más de 300 metros de altura y con anchuras menores a 10 metros. Está excavado básicamente en calizas y dolimias del Jurásico, existiendo también en la zona afloramientos rocosos del Mioceno. El aspecto morfológico más espectacular es la estratificación vertical de las calizas que el río ha ido taladrando y que ofrece un corte.
     En la zona del Desfiladero de los Gaitanes existen una veintena de cavidades, algunas de ellas colgadas varias decenas de metros por encima del curso del río, y cuya evolución se ha visto afectada por el progresivo encajamiento del río Guadalhorce, que ha ido profundizando el desfiladero en sucesivas etapas.
     De entre las diversas unidades presentes se encuentran una formación de conglomerados y calcarenitas, sedimentos miocenos que presentan bellas estructuras sedimentarias, algunos restos fósiles de ballenas y también unas formaciones areniscas de tipo "taffoni" y que consisten en unos promontorios redondeados de arenisca en los que la erosión ha excavado una cueva o abrigo.
     Toda la información referente al Caminito se encuentra en la nueva web del mismo. Pincha aquí para acceder a ella (Diputación Provincial de Málaga).

Basílica mozárabe y ruinas de Bobastro
     Se localiza al noroeste de la provincia de Málaga, en las estribaciones fnales de la cordillera Penibética, denominada Mesas de Villaverde, en la sierra de Abdalajis, vertiente meridional. 
     Los trabajos de excavación llavados a cabo en 1927 revelaron la existencia de una iglesia rupestre, algo aislada del centro principal de la población, pero defendida con gran interés como pieza de gran transcendencia, lo que revela su origen mozárabe del siglo IX.
     La masa de una de las peñas del centro de la terraza superior fue tallada, construyéndose la iglesia. La originalidad de este conjunto mozárabe reside en ser el resultado del vaciado de una meseta de arenisca, elegida por su capacidad para albergar las cavidades proyectadas. El perímetro externo es semejante a un rectángulo. La iglesia consta de tres cavidades, un crucero con tres compartimentos y tres naves. De los ábsides, el izquierdo es un cuadrado de 2'40 por 2'34 metros; el central presenta una planta en arco de herradura y el derecho es, como el izquierdo, un cuadrado mal ejecutado de 2'26 por 2'45 metros. Estos ábsides no están intercomunicados directamente.
     El crucero está constituido por tres compartimentos intercomunicados que se abren a sus respectivos ábsides y naves. 
     El izquierdo mide 3'29 por 2'61 metros y comunica además con el exterior. El central presenta planta trapezoidal, y el derecho con piso elevado respecto al central, mide 3'14 por 2'32 metros.
     En cuanto a las naves, la izquierda tiene incompleto su muro norte y carece del que la cerraría por el oeste. Su lado sur viene definido por tres pilares que determinan vanos de comunicación con la nave central 9'27 por 3'08 metros. En su lado sur dos cavidades destinadas a constituir arcos de herradura que coronarían otros vanos de comunicación entre esta nave y la derecha que presenta su piso elevado respecto a las otras y mide 9'85 por 2'23 metros. 
     Sobre el suelo de roca viva, en parte allanada por las excavaciones, aparece una sepultura abierta en la peña de forma trapezoidal con la base menor mirando a la iglesia, seguramente perteneciente a Omar y su hijo, ultrajada por los alfaquíes en el segundo viaje de Abderramán III a Bobastro tras su conquista.
     De origen romano las primeras transformaciones en el Castillo de Bobastro se realizaron en 880 por parte de Omar godo islamizado descendiente del conde Altfuns, que se refugió en las ruinas romanas tras su exilio en África por sublevarse contra los musulmanes. Tomó el castillo como capital del reino que se fundó en el sur de Andalucía, emprendiendo numerosas empresas dando lugar a uno de los ejemplos más formidables de toda la comarca andaluza. Tras su muerte le sucedieron en el siglo IX en su reinado sus hijos Chafar, Soleiman y Hafs. Posteriormente, fue conquistado en 928 por Abderramán III, quien había construido numerosas fortalezas y castilletes en su entorno para estrechar el cerco de la plaza y el castillo, siendo demolida seguidamente la fortaleza (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Es un sitio clave para entender los primeros siglos de formación de al-Ándalus. Se trata de la ciudad desde la que el rebelde Umar Ibn Hafsun lideró la revuelta contra el poder cordobés a finales del s. IX y principios del s. X, antes de que el estado islámico se impusiera por las armas, iniciando después el califato omeya con Abd al-Rahman III. El conjunto arqueológico lo integran, entre otros, una iglesia rupestre y una serie de viviendas excavadas en roca.
     Los mozárabes (cristianos en tierras musulmanas), mantuvieron una revuelta contra el estado cordobés desde el 880 hasta el 928, y en estas montañas del Desfiladero de los Gaitanes se conserva uno de los monumentos más impresionantes de la arquitectura alto medieval andaluza, la Iglesia rupestre Mozárabe de Bobastro.
     El paraje de las Mesas de Villaverde ha conservado los restos arqueológicos de Bobastro, la ciudad de los mozárabes durante los siglos IX y X. Este lugar fue un gran recinto amurallado, el refugio principal de Omar Ibn Hafsún y sus seguidores durante medio siglo, un lugar estratégico en la montaña malagueña y el cuartel general de la lucha rebelde contra el emirato cordobés.
     Omar Ibn Hafsún aglutina el descontento generalizado de numerosos rebeldes locales y desde estas sierras lanza una ofensiva desafiante contra el ejército Omeya, se inicia una larga etapa de convulsión (880-928 d.C.) que tuvo su cuartel general en esta montaña de Bobastro. Omar y sus militares establecerían un sistema de rentas a sus refugiados (Bobastro), a sus protegidos (población rural) y a sus aliados (otros pueblos y fortalezas).
     Omar Ibn Hafsún, con la ayuda de una importante red de aliados, se fortificó en Bobastro, construyendo un alcázar, numerosas murallas defensivas e iglesias. Los habitantes de esta ciudad rebelde se desparramaron por los acantilados, edificando y excavando casas y cuevas. En muchas de esas viviendas trogloditas se extraían sillares de areniscas que se incorporaban a las defensas militares. Las murallas de la fortaleza están construidas con estas aportaciones de los refugiados y residentes en Bobastro. La población pudo llegar a más de mil quinientos personas en los momentos de máxima tensión.
     En el entorno de Bobastro, Omar Ibn Hafsún construyó varias iglesias. Una de ellas estaba junto al alcázar, en la zona más alta de la ciudad, claramente vinculada al cuartel general de la revuelta. Otra, sin embargo, estaba en un entorno periurbano, extramuros de un potente recinto, en la cara oeste de la montaña, relacionada con la comunidad religiosa protegida por Umar. Se trata de una iglesia rupestre que formaba parte de un recinto cuadrangular que albergaba a los eremitas. Un convento ejecutado por y para la comunidad religiosa. No sería improbable que la ciudad de los mozárabes conservase alguna iglesia más. De hecho, junto al Desfiladero de los Gaitanes, se encuentra la Ermita de Villaverde, edificada sobre un recinto que incluía una necrópolis mozárabe. La futura investigación arqueológica en este importante yacimiento medieval aportará a la Historia datos fiables sobre este patrimonio mozárabe.
     La arquitectura de las iglesias de Bobastro tienen su antecedente en las basílicas paleocristianas e hispano visigodas. Es lógico que Omar Ibn Hafsún quisiera legitimar su decisión en la tradición, aprovechando una comunidad eremítica que formaría parte del sustrato poblacional de estas montañas. Sin embargo, la verdadera afrenta al estado cordobés está en el nombramiento como obispo de estas iglesias de Yafar Ibn Maqsim, algo que ocurre en 916, cuando ambas construcciones ya están funcionando. Se sabe que el emir Abderramán III, visitó el lugar cuando conquistó Bobastro a los hijos de Omar Ibn Hafsún en 928, desterrando a sus habitantes, destruyendo casas y, sobre todo, las iglesias que el rebelde había construido en contra de la ley.
     La iglesia es una gigantesca obra escultórica que los canteros afrontaron con un plano muy detallado que especificaba medidas, contrafuertes, y elementos decorativos. Donde faltó roca se completó con muros de ladrillo y mampostería, se cubrió con una armadura de vigas de madera que sostenía una cubierta de tejas a dos aguas.
     Esta ruta permitirá a los visitantes conocer el Trogloditismo medieval de Málaga, un tipo de arquitectura vinculada con la roca madre y con las cuevas que alcanzan en Bobastro un carácter de excepcionalidad patrimonial.
CÓMO LLEGAR
     El acceso desde Ardales (A-357) nos permite desviarnos con dirección al Caminito del Rey. Desde la rotonda situada a cinco km del casco urbano, se toma el desvío indicado como Acceso Sur que nos llevará al cruce, indicado como “Bobastro” y desde allí la carretera nos sube hasta la caseta de control donde los guías organizan las visitas.
     Un sendero peatonal de 700 m nos llevará hasta la Iglesia Rupestre Mozárabe, en el camino se contemplarán murallas, canteras y un aljibe.
PRECIOS Y HORARIOS
     Se realizan visitas guiadas de martes a viernes de 10 h a 15 h, los sábados de 10 h a 18 h y los domingos de 10 h a 16 h.
     Para más información sobre los horarios de las visitas y sobre las visitas guiadas, pueden llamar al 952 458046 / 609207239 o escribirnos a turismo@ardales.es (atención al público de martes a domingo de 8'30 h a 14'30 h).
Horario de verano:
     Del 15 de junio al 15 de septiembre de martes a domingo de 9 h a 14 h.
     Precios: 3 € adultos y 2 € niños entre 6 y 12 años, menores de 6 años gratis (Diputación Provincial de Málaga).

Castillo Peña de Ardales
     El castillo, situado sobre un promontorio rocoso a 496 metros de altitud, domina el núcleo de población asentado a sus pies y la ancha llanura que se extiende en dirección a la Sierra de Peñarrubia y que constituye una de las entradas naturales hacia Málaga. Tiene comunicación visual con la torre almenara de la Sierra de Peñarrubia y el castillo de Turón.
     Esta fortaleza se encuentra encaramada sobre una peña y conserva un doble recinto perfectamente definido. El primero de ellos en la parte superior, sostenido por dos grandes contrafuertes al sur, tiene forma rectangular y en su interior quedan restos de los habitáculos que existieron. El segundo bordea el contorno de la mesa rocosa adaptándose a las irregularidades del terreno, posee forma casi espiral. Ambos recintos son de mampuestos.
     Han desaparecido los elementos que formaban la única entrada a la fortaleza, así como la mayoría de las estructuras pertenecientes a las estancias del recinto principal. Algunos paños de muros se han desprendido sobre las viviendas próximas.
     Se pueden observar claramente dos etapas de construcción, una primera en la que los ángulos de torres y muros están formados por sillares rectangulares perfectamente tallados, una segunda en la que las terminaciones angulares están compuestas por verdugadas de ladrillo y mampostería de piedras irregulares.
     Según la página web de turismo de Málaga, en total se conservan nueve torres, cuadradas y de escaso saliente, que rodean el perímetro de la peña, aunque es probable que otras hayan desaparecido. Una de ellas, quizás la del homenaje, cierra el recinto superior por el noroeste.
     De la construcción original de época emiral no quedan restos visibles, pues los actuales lienzos y torres del castillo responden a dos momentos constructivos distintos, pero de época nazarí o cristiana. Se trata de muros de mampostería, unos con las esquinas reforzadas con sillares rectangulares y otros compuestos por verdugadas de ladrillos y mampostería.
     Aquí también se ubica el Museo de la Historia. Las dos plantas del museo se encuentran en el espacio central del conjunto patrimonial al que se accede mediante un previo recorrido urbano- arquitectónico de acceso a la zona del Castillo. Dispone, por tanto, de un espacio interpretativo de alto valor cultural.
     Se distribuye en cuatro salas en orden cronológico, desde la parte más antigua hasta la época en la que los ardaleños tuvieron que emigrar. Además, el Centro de Interpretación está dotado de distintos paneles que se han situado tanto en el interior del Centro como en el exterior.
     Se trata pues de un proyecto de conversión y musealización que complementa la dotación de la comarca (Museo de Teba, Cueva de Doña Trinidad Grund, Bobastro, Carratraca¿.) aprovechando las infraestructuras existentes en el municipio de Ardales (una de ellas su histórico Museo Municipal en el que se ubica el Centro de Interpretación de la Prehistoria).
     La peña en la que se encuentra enclavada, muestra una secuencia histórico-cultural, resumen de la historia secular de la villa de Ardales, abarcando desde el Calcolítico hasta la Edad Moderna. 
     Historiográficamente, la primera noticia sobre el enclave figura en la crónica de Ibn al-Quttiyya Ta"ri Iftah al-Andalus, donde se relata el encastillamiento en el lugar de al-Tatubi en el año 883, quien previamente había fortificado Bobastro como representante del estado cordobés. Por lo tanto, la primera construcción de un hisn se debe directamente a Ibn Hafsun. Más tarde, en época nazarí, el castillo figura como tal en varias crónicas. A este período debe corresponder buena parte de la alcazaba interior, así como el reforzamiento de la fábrica exterior de mampuestos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Promontorio rocoso que preside el casco urbano de Ardales. Su singular situación estratégica provocó un muy temprano interés de los grupos humanos, atraídos por el paso natural entre la Hoya de Málaga, la Serranía de Ronda y la Vega de Antequera. La gran roca ha sido fechada durante el periodo Ordovícico, perteneciente a la Era Primaria, constituyéndose en uno de los fragmentos geológicos más antiguos del Sistema Bético de Andalucía (según la Universidad de Granada).
     Arqueológicamente, la Peña de Ardales es uno de los yacimientos más interesantes sobre la ocupación humana de un espacio concreto, dado que se han podido rastrear vestigios desde los últimos neandertales hasta finales del siglo XX. Más de cincuenta mil años que representan un registro de dos mil setecientas piezas que demuestran que el casco urbano actual está implantado encima de de una primitiva aldea Neolítica de algo más de cuatro mil quinientos años de antigüedad y que esa primera población anclada en este espacio, viendo pasar el tiempo y a todas las culturas que poblaron el sur de la Península ibérica.
     Hasta aquí llegó la influencia tartésica en torno al año mil antes de Cristo, cambiando ese primer asentamiento prehistórico de cabañas por las primera casas cuadrangulares y el abandono al abrigo de las grandes rocas para desparramarse por la ladera en busca del río Turón. Durante el siglo Vº antes de Cristo los Iberos usaron la parte más alta de la roca como una auténtica acrópolis, ocupándola con un primer templo y convirtiendo esa costumbre de no usar la Peña como un lugar de hábitat en una norma hasta nuestros días. Desde entonces, en pleno siglo de Pericles, la gran roca sólo albergó edificios que representaban el poder (político, religioso o militar). Es un hecho que todas las construcciones conservadas mantienen ese carácter y eso ha llegado a nuestros días bajo una mentalidad social que convierte a la Peña en “el Castillo o la Iglesia” para toda la ciudadanía de Ardales.
     Realmente, lo que nos queda en pie son los restos de la fortaleza medieval, en uso desde el siglo IX al XIX, y el templo religioso cristiano, construido sobre una mezquita medieval en el siglo XV, que conserva un impresionante artesonado mudéjar, arcos ojivales y varias capillas interesantes.
     El gran promontorio mantiene visualmente una relación con el valle del río Turón y su conexión con los valles del Guadalteba y Guadalhorce (actualmente convertidos en los embalses), pero también con el arco montañoso de las estribaciones de la Sierra de las Nieves/Serranía de Ronda y con el puerto de montaña entre Carratraca y Ardales, ocupado por el camino de Málaga desde la época romana que fue, durante varios siglos, frontera entre el reino de Castilla y el de Granada, de ahí la gran importancia histórica de este lugar.
     Los restos de la fortaleza que hoy vemos pertenecen a una construcción político/militar de  finales del siglo noveno, momento de la revuelta de Omar Ibm Hafsún, formando parte de sus dominios hasta que los Omeyas cordobeses pusieron fin a la rebelión con la rendición y  conquista de Bobastro. A partir del siglo trece, tras la conquista del valle del Guadalquivir por las tropas castellanas, el castillo de Ardales cobrará nuevamente importancia, pues la zona se convertirá en frontera entre Castilla y el reino nazarí, siendo frecuentes las incursiones cristianas para conquistarlo. La primera conquista se produjo en 1362, durante el reinado de Pedro el Cruel, aunque seis años después será recuperada por los nazaríes.
     Los últimos años del siglo catorce se caracterizan por una relativa paz entre ambos reinos, pero a comienzos del siglo quince, aprovechando la debilidad del reino nazarí como consecuencia de sus luchas internas, los castellanos reanudan la conquista y ponen cerco a Ardales, que es nuevamente conquistada en 1433, junto con las plazas fronterizas de Turón e Iznájar, hasta que en 1447 pasa nuevamente a poder de los granadinos. En 1453 ó 1454 la fortaleza es definitivamente conquistada, tras la huida de sus habitantes, por el alcaide de Teba, Juan Ramírez de Guzmán, quien la incorporará más tarde a su señorío, origen del futuro condado de Teba/Ardales.
     La primera imagen histórica de la fortaleza de Ardales nos la proporciona un grabado de Hoefnagle, perteneciente a la obra Civitates Orbis Terrarum, fechado en 1564, donde se aprecian en la cima de la peña los recintos con sus correspondientes edificaciones y el caserío que se extiende por la ladera. También aparece una gran acequia construida entre los siglos quince o dieciséis, que traía el agua de la cercana sierra de Alcaparaín y llegaba hasta la base de la fortaleza. De esta construcción hoy se conservan parte de la doble muralla, su arranque y varios lienzos embutidos en algunas viviendas modernas.
     Del castillo también podemos diferenciar, en la actualidad, los dos recintos amurallados. El exterior se adapta al terreno, bordeando el contorno de la peña sobre la que se edificó, configurando una planta irregular. El acceso se realizaría mediante una puerta en recodo, localizada detrás del actual edificio museográfico. El recinto superior, probable alcázar o residencia señorial situado en la parte más elevada de la peña, es de planta cuadrangular, y tendría una torre en cada esquina; fue la zona ocupada por los castellanos tras la conquista de la fortaleza, convirtiéndose en la residencia del alcaide, hasta la destrucción de todo el complejo por parte de las tropas francesas tras su ocupación entre 1810 y 1813.
     Actualmente, la Peña de Ardales mantiene un recorrido abierto al público que permite una visita guiada de una hora que incluye la subida al magnífico mirador natural y patrimonial y el recorrido por el edificio de dos plantas que expone la Colección Museográfica de la Historia y las Tradiciones de Ardales. Un gran aliciente para el turista cultural que vivirá la experiencia de forma muy pedagógica.
CÓMO LLEGAR
     Cualquiera de las dos entradas a la Villa de Ardales desde la A-357 nos lleva al interior del casco urbano, lo mejor es aparcar el vehículo en la parte baja de la población y iniciar un recorrido desde la plaza a pie, por cualquiera de sus calles empinadas. La silueta del campanario de la Iglesia junto a la mole rocosa nos guiará. Bajo ese mismo campanario (el antiguo alminar medieval de la mezquita al que los castellanos añadieron el cuerpo de campanas) se encuentra la entrada señalizada al recinto.
PRECIO Y HORARIO
     El precio único de la visita guiada es de 3 euros por persona y se realizan a las 11 y a las 12,30, para un máximo de 10 personas cada hora. El cupo máximo cada día, por tanto, será de 20 personas. Los días de visitas previstos hasta 31 diciembre 2020 serán los viernes, sábados, domingo y festivos. Menor de 5 años, acompañado de un adulto, gratis.
     Pueden realizar su reserva en la Oficina Municipal de Turismo de Ardales todos los días por las mañanas de 9 a 14’30 horas, a través del teléfono 952458046 o mediante correo electrónico turismo@ardales.es (Diputación Provincial de Málaga).

Castillo de Turón
     Es la tercera de las fortalezas del término municipal de Ardales, ubicada al oeste del núcleo urbano, colgada sobre el cauce del río Turón. De planta alargada, presenta un frente que mira al nordeste con varias torres de flanqueo, entrada en recodo con rampa y barbacana. En el otro lado, el precipicio actúa como elemento disuasorio. Todos estos elementos hacen de este castillo una fortaleza avanzada en cuanto a la incorporación de avances poliorcéticos. Su cronología conduce al siglo XII, siendo uno de los tugur nazaríes de la línea fronteriza castellano-granadina. Por la Nufadat-alyirab de Ibn al Jatib, se sabe que a mediados del siglo XIV el lugar fue fortificado en una campaña de Muhammad V para recuperar el trono perdido.
     Su antigüedad de más de veinte siglos puede remontar sus orígenes a la defensa de la ciudad ibérica de Turobriga (Diego Vázquez Otero) ó Turó Briga (Emilio Serrano Díaz), citándola posteriormente Plinio con este nombre, siendo un apócope del mismo el nombre de Turón que se aplica al castillo. 
     En el año 713 pasa a ser de dominio mahometano. Más tarde, en el siglo IX formó parte del arco defensivo de la fortaleza de Bobastro sede de Omar ben Hafsum, relacionándose con los de Ardales, Teba y Alora, construyéndose nuevas murallas y torreones para luego ser arrasado por Abd ar Rhaman III.
     Como en Ardales, los Nazaríes granadinos último poder musulmán en la España medieval, lo remozarían, sufriendo ataques cristianos en 1333, por Alfonso XI, y cayendo en 1433 ante el Adelantado de Andalucía (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Una de las pocas fortalezas medievales que todavía en el siglo XXI conserva una imagen original, sin urbanismo parásito, sin restauraciones, sin accesos de cemento, ni aparcamientos asfaltados. Un castillo con la impronta del paso del tiempo, rodeado de un paisaje agrícola que se convierte en un  mirador al formidable valle del río Turón, con el casco urbano de Ardales y el pantano de El Chorro como colofón de la extensa panorámica.
     No está exento su entorno de antecedentes previos a lo medieval, en su ladera oeste se estudió un taller de sílex de la Edad del Cobre (cinco mil años de antigüedad), en su entorno se publicaron restos romanos y en el Museo de Málaga se expone un tesorillo medieval de dinares musulmanes que se encontraron a menos de dos kilómetros del castillo en el Llano del Retamar.
     Parece que la construcción militar, tal y como la conocemos actualmente, es consecuencia de la Guerra de Frontera provocada por el avance del rey castellano Alfonso XI en 1330, convirtiéndose en el cuartel general de las tropas granadinas durante más de un siglo.
     Desde este castillo se infringían continuos hostigamientos contras los ejércitos aliados cristianos, de hecho el General Beréber Ozmín, al mando de varios miles de caballeros granadinos, dio muerte, mediante el engaño conocido como el “torna fuga” (escaramuza de comandos), al caballero escocés James Douglas, que guardaba la aguada en la orilla del río Guadalteba durante la toma del Castillo de Teba, provocando un altercado diplomático entre el reino de Castilla y el entonces reino de Escocia. Douglas perdió el corazón de Robert Bruce durante esa batalla y todos los cadáveres tuvieron que repatriarse desde el Puerto de Sevilla. Aparte de esta historia, descrita por el propio rey castellano en la “Gran Crónica”, el Castillo de Turón y el de Ardales conformaron un cinturón defensivo que ha perdurado en el escudo de este municipio malagueño, donde la figura de dos fortalezas permanecen unidas por un puente (el puente romano de la Molina), que sigue uniendo ambos enclaves históricos, separados por sólo tres kilómetros.
     Arquitectónicamente, es un recinto adaptado a una cresta montañosa más larga que ancha, cuyo acceso este es imposible por la existencia de un gran cortado, por lo que no necesitó murallas, pero sí dos torres de flanqueo (una en cada extremo). El resto del perímetro fue potentemente fortificado con una decena de torres, lienzos de murallas y barbacanas.
     En su extremo norte se conserva parte de lo que fue la Torre del Homenaje, con una entrada en ángulo recto. A diferencia del resto de murallas, este imponente torreón se construyó en tapial encofrado, soportado por un gran zócalo de sillares.
     En 1433, Gómez de Ribera “El Adelantado” conquista Turón para Castilla y la fortaleza pierde peso político a favor de la Peña de Hardales.
     Desde 1985, el Ayuntamiento de Ardales inició la protección de la fortaleza y su entorno rural. Sin embargo, resulta evidente que se hace necesaria una intervención de conservación, ya que algunas especies vegetales han enraizado en sus paramentos y torres, provocando desprendimientos.
CÓMO LLEGAR:
     Desde el casco urbano de Ardales, bajando hasta el río Turón y atravesando el puente romano de La Molina, un amplio carril de tres kilómetros nos deja en la accesible, aunque pendiente, ladera oeste. El ascenso, de unos quince minutos, nos sitúa junto a la gran Torre del Homenaje. Lo ideal, una vez recorrido todo el perímetro es volver por el mismo lugar y no arriesgarse por las zonas de barrancos (Diputación Provincial de Málaga).

Ermita de Nuestra Señora de Villaverde
     La ermita se sitúa sobre una elevación de terreno cortada por el río Turón. A un nivel un poco más bajo que ésta, se ubican una venta, el yacimiento arqueológico, un almacén, un aparcamiento y la vivienda de los propietarios de la venta. 
     A la ermita se accede subiendo una escalinata de ladrillo. Desde una pequeña explanada enchinada se accede a la ermita, compuesta por un solo inmueble de tres naves, la principal y dos auxiliares que se emplean para guardar algunos enseres. 
     A las naves laterales se accede a través de dos vanos en la nave principal, cerrándose el de la nave izquierda con una puerta de madera y con una cortina el de la derecha. La cabecera se destaca en la planta elevándose unos centímetros del suelo; sobre esa elevación se sitúa el altar. En los muros se ha usado técnica de mampostería trabada con arenisca y tierra. La solería es de ladrillo en la nave principal, y de cemento en los laterales. Antecede a la entrada un enchinado.
     En la fachada se observa una puerta de acceso, de hierro; sobre ésta un óculo con reja de hierro. Se abren dos pequeños vanos en la nave lateral y uno en la nave derecha. Destaca un medallón de azulejo en la fachada con la imagen de la Virgen. Decoración a base de bandas de ladrillo. En el interior, en la cabecera, se recrea un arco de herradura con alfiz. 
     Es significativa la ilustración en el frontal del altar, con reproducción de la ermita antigua. Destaca asimismo la recreación del arco de herradura mozárabe en la entrada, que la hace tan distinta de la que se puede apreciar en las ilustraciones antiguas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Encajonada entre los Tajos de Almorchón y las paredes verticales de las Mesas de Villaverde, donde se situaba la ciudad mozárabe de Bobastro. Junto a la ermita actual, reformada durante los años sesenta del siglo pasado, se descubrió una necrópolis de tumbas excavadas en la roca, antropomorfas, de época mozárabe. Frente a la ermita, un promontorio conserva los restos de una torre de vigilancia, conocida como Peñón del Moro, que indican la gran importancia del enclave. Probablemente, la antigua ermita era otra de las iglesias extramuros de Bobastro, tal y como indican las fuentes.
     Hasta los años veinte del siglo pasado se celebraban fiestas de moros y cristianos. En la actualidad se sigue celebrando la misa romería de la Virgen de Villaverde, patrona de Ardales que, según la tradición, apareció tras la conquista cristiana en este paraje (Diputación Provincial de Málaga).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Convento de capuchinos de San Sebastián, Caminito del Rey, Basílica mozárabe y ruinas de Bobastro, Castillo Peña de Ardales, Castillo de Turón, y Ermita de Nuestra Señora de Villaverde) de la localidad de Ardales, en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

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