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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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jueves, 27 de noviembre de 2025

El Pueblo de Cerro del Hierro, en San Nicolás del Puerto (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Pueblo de Cerro del Hierro, en San Nicolás del Puerto (Sevilla)
     Al noroeste de la mina, se localiza el pueblo de Cerro del Hierro formado por las viviendas de trabajadores, las de los técnicos y equipamientos como la iglesia, la escuela, el economato y el campo de fútbol.
      Construido a partir del año 1893 por la compañía minera escocesa William Baird Mining Co. Ltd. propietaria de las minas, para albergar a los trabajadores, los técnicos y sus familias, este pueblo sigue de manera clara el patrón de los poblados de colonización minera construidos desde mediados del siglo XIX hasta el primer tercio del siglo XX en España.
     Sujetos a las necesidades de la mina en cuanto a localización, organización y crecimiento, estos poblados se caracterizan por disponer de espacios públicos de grandes dimensiones, tipologías de viviendas estandarizadas, mezcla de la arquitectura popular local y las costumbres anglosajonas, la presencia de equipamientos sociales como la iglesia, el casino, la escuela y el economato, y una clara segregación social puesta en evidencia por la separación del poblado de trabajadores del barrio de los técnicos extranjeros y sus familias.
     Según catastro, las viviendas tienen una superficie construida de 86 metros cuadrados. 
     El pueblo minero de Cerro del Hierro, donde aún hoy viven algunos mineros jubilados que nacieron y trabajaron en la mina hasta su cierre, fue construido por la empresa escocesa William Baird Mining Co. Ltd. entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, para albergar tanto a los trabajadores como a sus familias. En origen, el poblado disponía de zonas comunes a todas las viviendas como lavaderos y letrinas. En la actualidad únicamente se conservan las dos hileras de casas más cercanas al acceso, apareciendo en ruinas solo parte de la tercera, dado que la ampliación de la explotación de la mina, en busca de nuevos filones de hierro, obligó a eliminar las casas últimas. Como dato histórico curioso, citar que en el año 1929, el poblado minero llegó a tener más población que el cercano pueblo de San Nicolás, éste último con 1.200 habitantes, frente a los 1.700 del poblado. 
     La mina de Cerro del Hierro ha sido aprovechada desde tiempos anteriores a la civilización romana, así lo atestiguan piezas halladas como candiles y otros útiles mineros. Su explotación industrializada se inició, principalmente, de la mano de la compañía escocesa "William Baird Mining and Company Limited" en el periodo 1893-1946, y continuó en activo hasta su cierre en los años ochenta del siglo XX. 
     La coyuntura histórica que permitió el inicio de la explotación industrial de la mina fue la liberalización de los recursos mineros provocada por la segunda Revolución Industrial en los países más avanzados. De ahí el interés de las compañías extranjeras, británicas y francesas principalmente, por explotar las riquezas del subsuelo español. 
     En la mina de Cerro del Hierro, la extracción de mineral de hierro se realizaba a través de los denominados "tajos", o galerías, abiertos mediante dispositivos de explosión. Tras ser picado y recogido el mineral por una cuadrilla de mineros, se almacenaba en los denominados depósitos o "winches", desde los cuales se elevaban a exterior mediante vagonetas tiradas por animales y en épocas más recientes por motores de gasoil. 
     El mineral se descargaba a la tolva de la machacadora. En la criba se separaba el mineral grueso y el fino, y se eliminaba la tierra. Luego pasaba a los trómeles que con su roturación y gran cantidad de agua facilitaba el lavado. A continuación, el mineral se depositaba en las cintas transportadoras. La roca de hierro siempre iba mezclada con otros minerales (caliza, barita, pizarra, etc.). En el lugar de limpieza, se encontraban los operarios que limpiaban estas impurezas manualmente. Una vez limpio, el mineral se apilaba, para después ser cargado con los camiones en el tren que esperaba junto al muelle de carga. Desde aquí, ponía rumbo al puerto de Sevilla para su enlace con distintos puntos internacionales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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Más sobre la localidad de San Nicolás del Puerto (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Ermita de Nuestra Señora del Ara, y Mina La Jayona) de la localidad de Fuente del Arco, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Ermita de Nuestra Señora del Ara, y Mina La Jayona) de la localidad de Fuente del Arco, en la provincia de Badajoz.
     Desde Reina y hacia el Sur, el paisaje de encinas y jaras apunta ya las primeras estribaciones de Sierra Morena. Fuente del Arco se oculta entre la Sierra del Viento. En la misma entrada del pueblo, en el arranque de las primeras casas, se encuentra el camino que nos conduce hasta la ermita de la Virgen de Ara.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 115,4 Km2
     Altitud: 703 m.
     Distancia Capital: 132 Km.
     Partido Judicial: Llerena
     Comarca: Campiña Sur
     Otras Entidades: Caserío de Valdecigüeñas -a 14 km. de Fuente del Arco y 507 m. de altitud-. Barrio Estación -a 2 Km. de Fuente del Arco y 703 m. de altitud-.
     Gentilicio: Fuentelarqueño
Ayuntamiento de Fuente del Arco
     Plaza de España, 1
     06980 Fuente del Arco (Badajoz)
     Teléfono: 924878001
     Fax: 924878151
Historia.-
    Fuente del Arco se enclava más adelante que Reina en dirección a Guadalcanal, sobre las estribaciones de la sierra de San Miguel, en el mismo medio natural agreste y pleno de paisajes de enorme grandiosidad y belleza. Su emplazamiento ocupa la ladera de un cerro, lo que da lugar a la característica organización urbanística de calles con acusada pendiente. La vía principal es la calle Real, que atraviesa el núcleo de parte a parte, sobre un antiguo camino (Diputación Provincial de Badajoz).
     Desde Llerena continuando por la carretera EX200 se llega a la población de Fuente del Arco, que conserva la ermita de la Virgen del Ara, mudéjar del siglo XV.
     Tomando en Fuente del Arco la carretera a Puebla del Maestre se llega a la mina de La Jayona, Declarada Monumento Natural, esta mina de hierro explotada ya por los romanos ha dejado, tras su abandono, un marco tomado por distintas formaciones geológicas, una profusa vegetación y una colonia de murciélagos (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005). 
Monumentos.-
     En el centro de la población, presidiendo la pequeña plaza, la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, se significa como la construcción más señalada. Su arquitectura está ejecutada con ladrillo y piedra sin encalar, presentando somera torre; y el interior, planta de tres naves con capillas adosadas a la cabecera.
     Una fuente con un arco de estructura moderna, ha sido erigido últimamente con intención simbólica, tratando de representar con ella el apelativo del pueblo.
     El monumento más atractivo y representativo de la localidad no se encuentra en el caserío, sino a sus afueras. Se trata de la Foto: Vídeo Ermita de Ntra. Sra. del Ara. El monumento se enclava en la sierra de la Jayona, sobre el valle del Ara, ocupando uno de los parajes de hermosura paisajística más destacada de todo el partido judicial, en un ámbito donde en otro tiempo proliferaron las explotaciones mineras desde época romana.
     Se trata de un conjunto constructivo perfectamente integrado en el paisaje, de arquitectura blanca, en el que destacan la arquería mudéjar; la cúpula ochavada del camarín barroco, el patio y atrio delantero y otros componentes. Una plaza de toros de acusado tipismo, las dependencias monacales y las numerosas piezas romanas afloradas en el entorno, completan los elementos volumétricos. Al interior, merece atención especial, por tratarse de obra sobresaliente en su especie, la decoración pictórica que cubre por completo los muros y bóvedas. En ella se desarrolla un variado repertorio de escenas bíblicas y otras, cuya estructura evoca la de San Pedro de Roma, por lo que la obra ha sido calificada como "La Capilla Sixtina extremeña".
     Una rica colección de objetos y cuadritos votivos completan los contenidos dignos de atención de esta sugestiva ermita. La visita a la misma resulta recomendable toda vez que, tanto su realidad artística y devocional, como el maravilloso paraje en que se enmarca, y el propio camino que conduce hasta el lugar, resultan de los más hermosos de la región. En Septiembre se celebra en esta ermita una popular romería a la que concurren numerosas gentes de todo el partido judicial (Diputación Provincial de Badajoz).
     En el centro de la población, presidiendo la pequeña plaza, la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, se significa como la construcción más señalada. Su arquitectura está ejecutada con ladrillo y piedra sin encalar, presentando somera torre; y el interior, planta de tres naves con capillas adosadas a la cabecera.
     El interior es diáfano, seccionado en tres amplias naves. La cabecera cuenta con algunas capillas adosadas.
     A principios de siglo XX se derrumbó la torre de la iglesia cayendo sobre una vivienda sin ocurrir ninguna desgracia.
     La torre y las bóvedas de la nave central son de construcción reciente. Las bóvedas son de yeso sobre un entramado metálico, madera y vigas de hierro que atraviesan todo el templo.
     Se supone que antiguamente serían mas altas, ya que en la bóveda existen restos del Retablo Mayor, el cual contenía varios retablos pequeños donde iban colocadas imágenes religiosas.
     Existían varios talles de madera, que fueron vendidos por algunos párrocos, algunas se encuentran en famosos Museos repartidos por la geografía española.
     Se ha recuperado un cuadro. Se trata de una copia de gran calidad que actualmente preside en el Altar Mayor. Representa a la Virgen María con el niño Jesús acompañados por Santa Ana y San Juan Bautista, de niño.
     El reloj de la torre fue adquirido el 7 de septiembre de 1942.
     Desde 1805 al 1884 existió la Cofradía del Santísimo. Se encuentra en la actualidad, un manuscrito con los estatutos, indulgencia plenaria para los hermanos, (con 3000 años de perdón), con bula pontifica y lista de hermanos, en la Parroquia de Ntra. Sra. De la Asunción de esta villa.
     Una fuente con un arco de estructura moderna, ha sido erigido últimamente con intención simbólica, tratando de representar con ella el apelativo del pueblo.
     El monumento más atractivo y representativo de la localidad no se encuentra en el caserío, sino a sus afueras. Se trata de la Ermita de Nuestra Señora del Ara. El monumento se enclava en la sierra de la Jayona, sobre el valle del Ara, ocupando uno de los parajes de hermosura paisajística más destacada de todo el partido judicial, en un ámbito donde en otro tiempo proliferaron las explotaciones mineras desde época romana.
     Se trata de un conjunto constructivo perfectamente integrado en el paisaje, de arquitectura blanca, en el que destacan la arquería mudéjar; la cúpula ochavada del camarín barroco, el patio y atrio delantero y otros componentes. Una plaza de toros de acusado tipismo, las dependencias monacales y las numerosas piezas romanas afloradas en el entorno, completan los elementos volumétricos. Al interior, merece atención especial, por tratarse de obra sobresaliente en su especie, la decoración pictórica que cubre por completo los muros y bóvedas. En ella se desarrolla un variado repertorio de escenas bíblicas y otras, cuya estructura evoca la de San Pedro de Roma, por lo que la obra ha sido calificada como «La Capilla Sixtina extremeña«.
     Una rica colección de objetos y cuadritos votivos completan los contenidos dignos de atención de esta sugestiva ermita. La visita a la misma resulta recomendable toda vez que, tanto su realidad artística y devocional, como el maravilloso paraje en que se enmarca, y el propio camino que conduce hasta el lugar, resultan de los más hermosos de la región. En Septiembre se celebra en esta ermita una popular romería a la que concurren numerosas gentes de todo el partido judicial (Ayuntamiento de Fuente del Arco).

Ermita Virgen del Ara.-
     Un tesoro se esconde en el interior de la Ermita de la Virgen del Ara: 26 piezas que retratan el libro Génesis de la Biblia aportan al edificio una belleza singular y sin parangón en otro rincón del país.
     Es la única ermita de España cuyas paredes están decoradas por pinturas en su totalidad. Las obras se atribuyen a la escuela que el reconocido pintor Zurbarán tenía en la vecina localidad de Llerena.
     El monumento, que fue declarado Bien de Interés Cultural en 2018, recibe miles de visitas al año, habiéndose convertido en uno de los principales atractivos turísticos de la región de Extremadura.
     La Ermita está situada en un entorno natural único y privilegiado, rodeada de olivos y a los pies de Sierra Morena. Esta ubicación, alejada del mundo exterior, no hace sino aumentar el misticismo y la belleza en torno al monumento.
     Está situada a 7 kilómetros de Fuente del Arco y a tan solo 3 de la frontera con Andalucía.
     A menos de 6 kilómetros de distancia está la Mina ‘La Jayona’, otro de los principales monumentos de Fuente del Arco y un lugar de obligada visita de paso por la localidad y la ermita.
     Es posible concertar visitas a la Ermita de la Virgen del Ara durante todo el año. La Hermandad de la Virgen del Ara está al cargo de las mismas, y destina el precio de la entrada al mantenimiento del monumento.
     Precio de entrada: 2€
     Teléfono informativo: 674 312 099
     Los cimientos de la Ermita fueron levantados a finales del siglo XIV o principios del siglo XV, probablemente sobre los restos de un templo anterior. Sin embargo, su origen es objeto de leyendas que forman parte de la tradición oral del municipio:
     Leyenda de la Virgen de Ara
     "Habitaban en esta zona la Princesa Erminda y su padre, el rey moro Jayón, que era ciego.
     Un buen día la Princesa se encontraba jugando junto a una fuente y se le apareció la Virgen María, en forma de una joven doncella, sobre la copa de una encina. Esta aparición se repitió y se hizo más frecuente, hasta que un día vio brillar sobre la cabeza de la jovencita una aureola destellante.
     Erminda le preguntó:
     - ¿Quién eres?
     - La Virgen María, -le contestó la jovencita-.
     - Pues entonces, si eres la Virgen. ¿Por qué no le devuelves la vista a mi padre?.
     - Lo haré, pero cuando os convirtáis al cristianismo.
     Al convertirse Erminda y Jayón, este recobró la vista.
     Entonces comenzó a levantarse una capilla en su honor en un lugar muy cercano, donde hoy figura una cruz de hierro; pero lo que construían durante el día, por la noche se derrumbaba. Así, el rey empezó a tener miedo y trató de huir del lugar, pero al intentar atravesar la Ribera del Ara, el agua se lo impidió.
     Habló con la Virgen y ésta le dijo que la ermita que estaba construyendo se le derrumbaba porque no la hacia en el lugar que ella deseaba. Es decir, en la encina donde se aparecía. Así pues, se levantó la ermita en el lugar en el que hoy existe, y se dice que la encina se cortaba y volvía a retoñecer.
     La construcción de la ermita la realizaron todos los convertidos. Uno de ellos abandonó renegando de su nueva fe cristiana. Los demás lo castigaron y lo pusieron preso de corma (una especie de cepo formado por dos tablas que lo ponían en los pies para que no pudiera moverse) y cadenas; aunque al tiempo se vería libre de este castigo por mediación de la Virgen".

Mina La Jayona.-
     La Mina La Jayona es uno de los 5 Monumentos Naturales de Extremadura y el único de la Campiña Sur. Se trata de una mina abandonada que ha sido recuperada para dar lugar a un espectáculo casi mágico.
     La actividad minera dejó en herencia andenes, galerías y plataformas que hoy son visitables en gran medida a través de los múltiples niveles que han sido rehabilitados para su recorrido.
     Alberga en su interior un ecosistema propio que, más allá de las impresionantes vistas, ha generado una riqueza de flora y fauna sin parangón en el resto de la región.
     La Mina La Jayona se encuentra en el corazón de Sierra Jayona, en la que el cultivo del olivar cubre toda la zona de umbría. Resulta especialmente curioso el contraste entre el clima y ecosistema existente en el interior y en el exterior de la mina.
     Está situada a 8 kilómetros de Fuente del Arco y a escasa distancia de la frontera de Extremadura con Andalucía.
     Muy cerca de la mina, y también en el término municipal de Fuente del Arco, se encuentra la Ermita Virgen de Ara, un espectacular monumento conocido como la ‘Capilla Sixtina de Extremadura’.
     La mina está abierta a visitas durante cualquier momento del año. Cada día se llevan a cabo dos turnos de visita guiada, siendo necesario concertar la reserva previamente a través del sistema de entradas online.
     Horario de visitas: martes a domingo, de 10:00h a 14:00h.
     Teléfono para información: 667 75 66 00
     Visita adaptada a personas con movilidad reducida bajo notificación previa.
     La Estadística Minera de España recoge este año el inicio de la actividad de las minas ‘Ya te lo decía’ y ‘El Monstruo’, sitas ambas en la Jayona, con una producción de 3.960 toneladas de hierro al año. El metal se conducía en burro hasta la estación de tren de Fuente del Arco, desde donde se enviaba hasta Peñarroya para su posterior fundición en hornos de plomo.
     1905. Años de Esplendor. La explotación llega a emplear a más de 400 mineros, produciendo en torno a las 18.000 toneladas de hierro anuales. Se instala un cableado para transportar el producto por vía aérea desde la mina hasta la estación y llegan a funcionar tres máquinas de vapor de forma simultánea. Las consecuencias de la Primera Guerra Mundial llevan al cierre a todas las explotaciones de Badajoz excepto la de La Jayona, que sigue teniendo un alto nivel productivo.
     1921. Decadencia y Cierre. La paralización de los trabajos en La Jayona, subsidiaria de Peñarroya, tiene lugar el 20 de febrero de 1921, con una producción de 2.054 toneladas de mineral de hierro. Finalizará así la explotación de la única mina de hierro de Badajoz, tras haber extraído, aproximadamente 270.000 toneladas de mineral y dejando, entre otros restos, una espectacular trinchera de 800 metros de longitud, 18 metros de ancho y 80 metros de profundidad media.
     1997. Reapertura Monumental. Durante años, el yacimiento se había convertido en lugar de ocio y aventura para los jóvenes de la zona. A finales de siglo se apuesta por la viabilidad del enclave y se acondiciona para permitir sus visitas, siendo declarado Monumento Natural en 1997. Desde entonces, el interés por la mina, sus galerías y su microclima no han hecho sino crecer cada año, llegando a alcanzar picos de 20.000 visitantes por año. (Ayuntamiento de Fuente del Arco).

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Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.

martes, 19 de agosto de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de San Antonio abad, Yacimiento de las Minas de Cobre de Cerro Muriano, Piedra Horadada, Museo del Cobre, Castillo de Ubal, y Ermita de San Benito) de la localidad de Obejo, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Antonio abad, Yacimiento de las Minas de Cobre de Cerro Muriano, Piedra Horadada, Museo del Cobre, Castillo de Ubal, y Ermita de San Benito) de la localidad de Obejo, en la provincia de Córdoba.
     Su blanco y pintoresco caserío se asienta, humilde y altivo, sobre una alargada loma, protegido por la verde serranía. Las umbrías del Guadalbarbo, con su profundo foso de rápidas pendientes, guardaron siempre este lugar de la curiosidad ajena, escribió el andariego Juan Bernier del "viejo Obejo". Y así es: el aislamiento preserva a Obejo de nocivas contaminaciones. Su blanco y pintoresco caserío se asienta, humilde y altivo, sobre una alargada loma, protegido por la verde serranía.
     Villa situada en Sierra Morena, a 17 Km. de la N-432 y a 45 de Córdoba.
     Altitud: 702 m.
     Extensión: 214,6 Km2
     Habitantes: 1.791.
     Gentilicio: Obejeños.
     Mancomunidad: Valle del Guadiato.
     Los historiadores identifican Obejo con la población árabe de Ubal -topónimo derivado de uballa, nombre mozárabe de una uva silvestre-, vigilante del antiguo camino de Córdoba a Toledo. Fernando III conquistó la villa en 1237, y seis años más tarde la donó a Córdoba, en cuya jurisdicción quedó integrada (Diputación Provincial de Córdoba).
     Enclavada en plena Sierra Morena, tuvo origen musulmán, siendo reconquistada según unos en 1237 y según otros en 1248. Por decisión real quedó adscrita al término de Córdoba y durante la época moderna permaneció siempre como villa de realengo. A las afueras se halla una ermita dedicada a San Benito, del XIX, decorada con pinturas de J. Montes Suárez, de 1981 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     
Iglesia de San Antonio abad.-

     Es un edificio sobrio y rústico de aspecto a causa del aparejo visto de sillarejo y ladrillo y de la total ausencia de ornamento  En  su origen  fue un templo mudéjar del siglo XIV, de tres naves con cubierta a dos aguas. Son notables algunos capiteles de acarreo empleados en la construcción. En el XVI se reformó la cabecera con arco de triunfo y bóveda sobre pechinas y se hizo la torre, de un cuerpo y campanario. En 1984 fue sometida a una fuerte reforma dirigida por Arturo Ramírez Laguna.
     Tiene imágenes devocionales del Cristo de la Confianza, Nuestra Señora de los Dolores y Jesús Nazareno, comprado en Olot en 1989. A la derecha se ve un cuadro de 1984 con la aparición de San Benito a un pastor, leyenda ligada a la tradición de Obejo, que dio origen a la ermita del  patrón. Nuestra Señora de la Esperanza es obra de Miguel Arjona Navarro, de 1991 (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
       El templo se encuentra situado en el punto más elevado y antiguo de la población, junto a los restos de lienzos y torres defensivas que pertenecieron al antiguo castillo. 
     A manera de hipótesis, se podría apuntar la posibilidad de que la propia cabecera del templo estuviese aprovechando una dependencia del castillo o al menos sus muros, pues sus dimensiones son desproporcionadamente grandes respecto al pequeño templo.
     Exteriormente la iglesia ofrece una superposición de volúmenes sencillos, destacando en altura la nave central, crucero, cabecera y el chapitel a cuatro aguas que remata la torre, todo ello realizado en sillarejo y ladrillo.
     El edificio que se encuentra orientado al noreste, consta de tres naves divididas en cuatro tramos, la central más ancha y alta, separadas entre sí por arcos de medio punto peraltados enmarcados por alfiz y sustentados por columnas con basas y capiteles de acarreo, de origen visigodo y califal. Los arcos de la cabecera terminan sobre pilastras de granito de molduraje clásico unidas por arcos transversales. Este primer tramo crea un espacio similar a un crucero, poniendo en comunicación directa las naves con el presbiterio de planta cuadrada.
     La nave central esta cubierta a dos aguas con armadura de madera de par e hilera con tirantas y las laterales en colgadizo. La prolongación de las naves o crucero se cubre con bóvedas de ladrillo baída entre arcos de desigual altura, hoy día se encuentran enlucidas. El presbiterio lo hace con cúpula de ladrillo sobre pechinas de sillares de granito.
     Delante de la puerta de entrada, situada en el muro de la Epístola, existe un espacio a modo de crujía paralela a las naves. 
     Este espacio pudo haber sido el atrio o pórtico de entrada. A la izquierda de este lugar de tránsito se sitúa la capilla bautismal a través de la cual se accede a la torre. Este espacio actualmente sirve  de zaguán al templo y ha sido compartimentado, relegando el espacio de la derecha para el uso de sacristía.
     La torre, situada a los pies de la iglesia, concretamente en el ángulo sureste, es de planta cuadrada en dos cuerpos, realizados en mampostería con fuertes refuerzos de ladrillo. El primer cuerpo es un alto prisma liso con troneras que alija en su interior la escalera de caracol realizada piedra. Éste se encuentra coronado pretil de piedra labrada de granito sobre canes y cornisa de nacela, donde se aprecian las formas de transición entre el gótico y el renacimiento, que aportan al conjunto cierto aire defensivo. El segundo cuerpo es un prisma de planta cuadrada rematado por cornisa y chapitel piramidal a cuarto aguas. Es de menor tamaño que el anterior, estructurado a modo de arco cuadrifonte, donde se ubican las campanas. 
     La fachada al sureste, donde se abre la entrada, da a una plazuela delimitada con baranda en su perímetro abierto se encuentra cerrada hacia el norte con la casa del párroco adosada al templo.
     La fortaleza de Obejo fue reconquistada por Fernando III El Santo en 1237, siendo donada seis años después a Córdoba, en cuya jurisdicción quedó integrada.
     Parece ser que la fábrica del templo pudo realizarse entre 1248 y 1251 durante el obispado de D. Pascual. Según el investigador local Eulogio Ricardo Quintanilla, en 1260 la Iglesia de Obejo contribuía con sus diezmos al obispado de Córdoba, constatando que se encontraba plenamente delimitada su feligresía en 1271. Esta primitiva iglesia debe corresponder a la estructura de tres naves que forma hoy la parte destinada a los fieles, siendo ampliada posteriormente, seguramente en el siglo XVI, con la construcción y añadido de un presbiterio de planta cuadrada, reformándose la antigua cabecera para conectar lo nuevo con lo antiguo. 
     La actual sacristía está alojada en lo que parece ser una torre del castillo cuyo lienzo limita con el presbiterio, lo que explica el giro de éste respecto a la estructura primitiva. Con el tiempo, la fábrica ha sido objeto de sucesivas transformaciones que han ido distorsionando y ocultando su primitiva estructura y organización.
     La primera mención documental que se tiene de la parroquia de de Obejo se realiza el 22 de enero de 1461 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En el punto más alto de la villa se alza la parroquia de San Antonio Abad.
     Data del siglo XIII y tiene tres recoletas naves separadas por arcos peraltados, cuyas columnas incorporan capiteles califales.
     Al exterior ostenta una torre de rojizo ladrillo, con balaustrada de piedra (Diputación Provincial de Córdoba).
 
Yacimiento de las Minas de Cobre de Cerro Muriano.-
      Ubicadas en la vertiente sur del Cerro de la Coja, estas tolvas del tipo todo-uno formaron  parte del complejo de las fundiciones y lavaderos de la Cordoba Coppeer Company Ltd. y debieron estar integradas en la planta de recepción y molienda de mineral.
     En la actualidad, de estas infraestructuras sólo quedan restos pertenecientes a las tolvas todo-uno que se comunicarían con las cintas transportadoras (hoy día inexistentes) y otras estructuras murarias próximas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
   Las Minas de Cobre de Cerro Muriano conforman un yacimiento, conocido desde la época del calcolítico.
     Se encuentra ubicado entre los términos municipales de Obejo y Córdoba, al noroeste de Cerro Muriano y al sureste de Obejo.
     El conjunto de restos de las fundiciones, de estas minas de cobras explotadas por compañías inglesas, son fiel testigo de uno de los principales conjuntos industriales de Córdoba de finales de s. XIX y principios del s. XX.
     En breve será nombrado Bien de Interés Cultural, con la categoría de Sitio Histórico (Diputación Provincial de Córdoba).

Piedra Horadada.-

     Ubicada en la falda de la vertiente meridional del Cerro de la Coja, se accede a ella a través del camino de Pañeros. 
     La Piedra Horadada es un crestón de cuarzo que pudo verse sometido a la explotación en la Prehistoria Reciente, ya que presenta sudoraciones de malaquita y azurita en su interior. No obstante, otros autores consideran que se trata de un elemento geológico, producto de procesos erosivos naturales. 
     En la actualidad, independientemente de su origen, la Piedra Horadada se ha convertido en un hito paisajístico de Cerro Muriano (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Piedra Horadada está situada a un lado del Camino de Pañeros, en las proximidades del municipio de Obejo.
     La Piedra Horadada de Cerro Muriano se ha erigido en el símbolo más emblemático de la localidad.
     En realidad, se trata de un crestón de cuarzo con restos de cobre, aún reconocibles mediante las típicas sudoraciones de azurita y malaquita que tanto abundaron en los yacimientos cupríferos de Cerro Muriano (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo del Cobre.-
     El Museo del Cobre tiene su sede en el edificio que fue sede de la Casa Cuartel de la Guardia Civil de la localidad, que ha sido rehabilitado y adaptado para su uso como museo.
     Este inmueble que, ya aparece en el Plano de 1918 y en la fotografía de la Colección Pearce, contaba en su origen con más dependencias de las actuales en su parte trasera. Se construyó con ladrillo y mampuesto: una obra mixta hoy bajo la pintura exterior. En él, también fueron empleados grandes sillares de calcarenita miocénica que originariamente formaron parte de las estructuras y edificaciones romanas del entorno. 
     El inmueble es de forma rectangular de 17,15 metros de fachada por 9,05 metros de fondo. Cuenta con dos plantas de altura: planta baja a nivel de la rasante de vial y una segunda, en semisótano, con fachada a la parte posterior y laterales de la parcela. La primera tiene una superficie de 155,20 metros cuadrados y el semisótano de 120,55 metros cuadrados. 
     Ambas poseen tres salas de exposición permanente que dan a conocer al visitante la historia de la metalurgia del cobre en Cerro Muriano desde la Prehistoria reciente, hasta el período de explotación inglés. 
     Además de las salas de exposición, el museo está dotado de una recepción, un punto de información, rampas de acceso para minusválidos, aseos y una dependencia de administración/dirección.
     En el lugar que hoy ocupa el Museo se han hallado partes de un yacimiento romano: un fondo de cabaña ovalada y un pilar cuadrangular del siglo I a.C., y restos de un muro opus cuadratum y tegulaes. 
     En estratos superiores y sobre éstos se hallan materiales de finales del XIX y principios del XX, pertenecientes a la explotación mineral inglesa (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Castillo de Ubal.-

      Se trata de una antigua fortaleza levantada con rocas del entorno y tapiales de origen hispanomusulmán, de la que se conservan emergentes restos de cuatro torreones en forma de muñón y en estado muy lamentable. Uno aún conserva el zócalo de piedra y parte del alzado del tapial. El interior de la fortaleza está muy enmascarada por las parcelaciones actuales, aunque se observan restos de elementos hidráulicos que en su día pertenecieron al castillo hispanomusulmán.
     La actual localidad de Obejo se asienta sobre una loma alargada que podría corresponderse con aquella que al-Udri y otros autores denominan como Ubal, situada en el camino de Córdoba a Toledo. Podría tratarse de un asentamiento de cierta importancia erigido para controlar la ruta que discurría por Mogávar y Pedroche hasta La Alcudia.
     Los testimonios arqueológicos localizados sugieren que este castillo debió existir desde época califal (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de San Benito.-
      La ermita de San Benito está  a unos 2 kilómetros del pueblo, en el fondo de un valle, donde se cree que apareció milagrosamente el santo, que es el patrón de la localidad. Es un santuario típico de la sierra, que data del siglo XVIII. 
     Su construcción presenta planta de una sola nave cubierta por bóveda de medios cañones, rematada en la cabecera con un tramo cubierto por bóveda vaída, que recibe su apoyo de un arco de sección cóncava. Por su parte baja, el edificio aparece rematado por un pórtico de tres arcos levantado sobre arcos prismáticos (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Antonio abad, Yacimiento de las Minas de Cobre de Cerro Muriano, Piedra Horadada, Museo del Cobre, Castillo de Ubal, y Ermita de San Benito) de la localidad de Obejo, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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martes, 22 de julio de 2025

El Pozo nº 4, o Magdalena, en Villanueva del Río y Minas (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Pozo nº 4, o Magdalena, en Villanueva del Río y Minas (Sevilla).  
     Hoy, 22 de julio, Memoria de Santa María Magdalena, que, liberada por el Señor de siete demonios, se convirtió en su discípula, siguiéndole hasta el monte Calvario, y en la mañana de Pascua mereció ser la primera en ver al Salvador retornando de la muerte y llevar a los otros discípulos el anuncio de la resurrección (s. I) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte el Pozo nº 4, o Magdalena, en Villanueva del Río y Minas (Sevilla).
     El pozo número 4 o Magdalena está situado a escasos metros al norte del pozo número 5. Caracterizado por la chimenea de ventilación y la base de hormigón que ciega la boca del pozo, está situado en la cota 55,95 y su diámetro es de 4,5 metros, siendo su profundidad de 52 metros hasta el estrato superior del carbón. Está dividido en tres compartimentos: dos para las jaulas y uno para tuberías de desagüe y cables eléctricos. Este pozo está en comunicación con el número 5 por una galería de piedra de 245 metros de longitud, estando preparado para la extracción de carbón en caso de inutilización del último.
     La instalaciones de explotación del pozo núm. 4 estaban formadas por una cabria o malacate (construida en madera al principio y metálica desde el año 1899), una casa de máquina (donde se encontraba instalada la máquina de vapor de la marca francesa Bietrix, de 200 HP), una chimenea de ventilación, la sala Dirección u Oficina Central de Dirección de Interior, un almacén, una lampistería, distintos graneros, y el edificio de duchas y vestuarios. 
     Desde el punto de vista de su arquitectura, este conjunto remite a la arquitectura racionalista, esencial, sin ornamentación en la que destacan como elementos compositivos los mismos elementos estructurales de armadura de muros y cubiertas. De finales del siglo XIX, estas construcciones eran de carácter más tradicional que la de los pozos números 5 y 7, con muros en mampostería encalados, cerchas de madera, teja curva y los vanos de puertas y ventanas de medio punto. Bajo el vuelo del tejado se remarcaba la cornisa así como las esquinas de los edificios, y en los frontones o hastiales laterales se abrían vanos circulares de ventilación e iluminación. 
     El pozo número 4 fue el principal pozo de extracción desde 1880 a 1908, quedando habilitado desde esta última fecha como principal pozo de entrada de personal, de abastecimiento al interior de la mina de maderas para la entibación, de pienso para los animales y de aparatos de arranque y recambios, sin olvidar la función primordial de entrada de aire para la ventilación. En el fondo de este pozo existía una sala con tres motobombas de desagüe, operación que se realizaba por bombeo escalonado desde los 400 metros del nivel más profundo. 
     Cabe destacar la existencia del denominado mapa "Thiery", del año 1886, un gran mural de 8,9 x 6,2 metros pintado sobre la pared que presidía la sala Dirección y en el que se recogía información geológica de las labores antiguas de esta cuenca minera y de las nuevas instalaciones de la MZA. Muy deteriorado permaneció entre las ruinas del edificio hasta la demolición del mismo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Santa María Magdalena, discípula del Señor;
LEYENDA

   La primera pregunta que se plantea a propósito de María de Magdala, la Magdalenense, que con el tiempo se convirtió en la Magdalena, es saber si se trata de la pecadora anónima de quien habla el Evangelio según san Lucas (7: 37), o si es María de Betania, hermana de Marta y de Lázaro. Es lo que se denomina el problema de las tres Marías.
   Los teólogos han publicado numerosas disertaciones acerca de este tema: De tribus aut unica Magdalena sin que llegaran a ponerse de acuerdo. Bossuet creía en tres Magdalenas, y efectivamente, parece que la Magdalena santificada por la Iglesia sea una amalgama de tres personalidades diferentes que la leyenda fundió en una sola.
   Lo que sí es seguro es que no pertenece a la casta legión de las vírgenes ni a la de las mártires. Un sermón del  siglo XIII habla de la doncella santa Magdalena, pero aclarando: quae non virgo, sed puella dici potest.
   Ya hemos hablado a propósito de la iconografía de Cristo, de las escenas en las que Magdalena (una o trina) se encuentra en relación con Jesús. Limitémonos a recordarlas brevemente.
   Aparece por primera vez en la Comida en casa de Simón el leproso (o el fariseo), donde unge con preciosos perfumes los pies de Cristo y los seca con sus cabellos.
   Desde entonces se apega al maestro que ha elegido y lo recibe junto a su hermana Marta en su casa de Betania. Ambas obtienen del taumaturgo la resurrección de su hermano Lázaro.
   Asiste a la Crucifixión y Jesús la favorece con su primera Aparición, pero conminándola a no tocarle (Noli me tangere), aunque algo más tarde invite a Santo Tomás a palpar la herida de su costado.
¿En qué se convierte ella después de la Ascensión de Cristo?
   Según la versión greco-oriental, se habría retirado con la Virgen y san Juan en Éfeso, donde murió, para que luego sus reliquias fueran transportadas a Constantinopla.
   De acuerdo con otra leyenda forjada en Borgoña en el transcurso del siglo XI y cuyo objeto era justificar la presencia y la autenticidad de las reliquias de santa Magdalena en la iglesia de peregrinación de Vézelay, María Magdalena se habría embarcado junto a su hermana Marta y su resucitado hermano Lázaro, en compañía del obispo Maximino y de las santas Marías, en una barca sin vela ni timón que llegó hasta las costas de Provenza, o al puerto de Marsella. Después de haber convertido a la fe cristiana al príncipe pagano del lugar, se retiró para hacer penitencia en las soledades de la Sainte Baume, es decir, la santa gruta, donde vivió aún treinta años más. En ese lugar se muestra una fuente alimentada por sus lágrimas. Todos los días los ángeles la arrebataban al Paraíso para hacerle oír un concierto ce­lestial. Cuando estuvo a punto  de morir, la transportaron hasta Aix en Provence, donde san Maxirnino le administró la última comunión.
   Todo ese suplemento provenzal de la penitencia de María Magdalena en Sainte Baume fue copiado de la leyenda de santa María Egipcíaca, de manera que Magdalena, que ya en los primeros tiempos del cristianismo estaba compuesta por tres personas diferentes, en la Edad Media se transformó en una amalgama de cuatro mujeres diferentes, puesto que la Magdalena provenzal sería una religiosa del siglo VIII, llamada sor santa Magdalena, quien, después de la destrucción de su convento por los sarracenos, habría vivido diecisiete años en la gruta de Sainte Baume y habría muerto en Saint Maximin.
   Los monjes borgoñones de Vézelay no forjaron esta novela en beneficio del santuario provenzal de Saint Maximin, como se puede imaginar, sino que, junto con ella, difundieron el rumor del traslado a Borgoña de las reliquias de santa Magdalena. Los provenzales protestaron contra ese rapto imaginario. En 1279 hicieron saber que el príncipe Carlos de Salerno, que además era conde de Provenza, había sido gratificado con una aparición de santa Magdalena, en cuyo transcurso ésta le reveló que su cuerpo nunca había abandonado Saint Maximin, y que por temor a los piratas sarracenos, se lo ha­bía sustituido en la tumba por los restos de san Cedonio de Lindisfarne, cuyas reliquias habían sido llevadas a Aix por los monjes irlandeses de Lérins; y que eran esos huesos, infinitamente menos preciosos, los que se habían llevado a su tierra los borgoñones.
   Después de esta revelación, Carlos de Salerno hizo abrir la tumba de la santa y allí encontró, como por azar, el nombre de Magdalena escrito por el propio san Maximino sobre un trozo de corteza. Todos los desvergonzados alegatos de los monjes de Vézelay se derrumbaron en el acto. Y los peregrinos, desengañados, abandonaron Vézelay para regresar a la gruta de la Sainte Baume, de nuevo centro de culto y veneración de la santa. Esta guerra de monjes a golpes de falsificación, que buscaba asegurarse la explotación de los huesos de una santa ficticia, oscurece las bases de la devoción medieval; pero pese a todo le debemos las admirables iglesias de Saint Maximin y de Vézelay, lo cual no es poco.
CULTO
   Aunque la historicidad de santa Magdalena sea tan indemostrable como la de Santa María Egipcíaca, Thais y Pelagia, es, con gran ventaja, la más po­pular de todas las pecadoras arrepentidas y santificadas. Dicha popularidad se debe a que se le atribuyó haber conocido, amado y servido a Jesús, quien habría tenido por ella la misma predilección que por san Juan.
   En la Edad Media se la llamaba la muy santa Señorita pecadora e incluso, la bienaventurada  amante de Cristo (beata Dilectrix Christi). Y se la veneraba como un modelo de penitencia.
Lugares de culto
   En Francia, los dos centros principales del culto de santa Magdalena eran Provenza y Borgoña, o más precisamente, la gruta de la Sainte Baume, cerca de Saint Maximin y la acrópolis cluniacense de Vézelay. Se contaba que las reliquias habían sido llevadas a Vézelay por Girard de Roussillon, cuñado de Carlomagno, en el siglo IX. Los acólitos del Tour de Francia siempre se detenían al pasar frente a la gruta de la Sainte Baume.
   Como centros secundarios pueden citarse Marsella, en Provenza, y Vernon y Vemecuil, en Normandía.
   La Iglesia de Sainte Madeleine, en París, pretendía poseer un fragmento de la piel de su frente retirado en el sitio donde la tocara Cristo resucitado. En el siglo XVIII se puso bajo su advocación otra iglesia en el barrio de LaVille l'Évèque, que Napoleón transformó en Templo de la Gloria y que Luis XVIII devolvió al culto católico y consagró a la memoria de Luis XVI. La pecadora arrepentida, en los tiempos de la Restauración se convirtió en el símbolo de Francia arrepentida del martirio de su rey.
   Desde Provenza, el culto de santa Magdalena pasó a Italia, gracias a los príncipes de la Casa de Anjou, que también eran condes de Provenza y reyes de Nápoles. Se la veneraba muy especialmente en Sinigaglia, cerca de Ancona. En Inglaterra hay  numerosas iglesias puestas bajo su advocación. Y en Alemania, hacia 1215 se creó la orden de las penitentes de Santa María Magdalena
Patronazgos
   Los patronazgos de santa Magdalena eran extremadamente numerosos.
   En memoria de los preciosos perfumes con que ungiera los pies de Cristo en casa de Simón el leproso, o el fariseo, es la patrona de los perfumeros. Raban Maur la llama la devota perfumadora de Jesucristo.
   Por la misma razón la reivindican los fabricantes de guantes, porque la gente elegante en la Edad Media, y hasta el siglo XVI, usaba guantes perfumados con benjuí o franchipán. A este título se la ha representado con guantes, incluso al pie de la Cruz.
   A causa de la forma del vaso de perfumes, que se asemeja a un aguamanil, en Chartres era la santa patrona de los aguadores, quienes le dedicaron una vidriera en la catedral.
   Sus cabellos rubios que enjugaron los pies de Jesucristo, la hicieron elegir como patrona por los peluqueros y los peinadores.
   Los hortelanos, porque no olvidaron que después de la Resurrección, Cristo se le apareció con el aspecto de un hortelano.
   Los presos recurrían a su intercesión. Una vez liberados, iban a colgar sus cadenas ante su tumba, a la manera de un exvoto.
   Pero sobre todo, ella era la patrona de las mujeres arrepentidas o prostituta confiadas a una orden de religiosas que en Italia se llamaban las Donne Convertite della Maddalena, y en Francia, con mayor brevedad y gentile­za, las Madelonnettes. Auténtico espejo de la penitencia (speculum poenitentiae), ella, como dijo santa Brígida, había lavado todas sus faltas en los «arroyos de sus lágrimas». Además, era el refugio de las pecadoras a quienes su ejemplo animaba a no perder la fe en la salvación. A las vírgenes ne­cias, que desgraciadamente ignoraban el latín, dirigía esta exhortación inscrita en una filacteria: «Ne desperetis vos,qui peccare soletis: exemploquc meo vos reparate Deo.»
   Un predicador,cuando se dirigía a sus parroquianas, las exhortaba a seguir el ejemplo de esta santa, quien se había redimido mediante la penitencia de sus pecados de juventud: «Mujeres mundanas, y acaso voluptuosas, apren­ded a volver de vuestros extravíos igual que la Magdalena.»
   En el Tirol, el nombre de pila Magdalena se daba a las hijas naturales, nacidas fuera del matrimonio.
   No era una santa curadora. No obstante, su almohada de piedra de la gruta de la Sainte Baume, que se conserva en la abadía de Saint Víctor de Marsella, se consideraba eficaz para curar la fiebre.
   A diferencia de muchas santas que se eclipsaron después de la Reforma, su persistente popularidad en el siglo XVII está probada por una abundante literatura magdalenense en prosa y en verso. Los poetas devotos rimaron Magdaleidas y Magdalíadas, según los modelos de la Ilíada o de la Francíada.
   Fue celebrada por el austero cardenal de Bérulle, fundador del Oratorio, como la amante mística  cuyo corazón fue a fundirse a los pies de Jesús como una bola de nieve al sol.
   No obstante, la Iglesia de París se dejó ganar por el escepticismo de los teólogos del Siglo de las Luces que ya no aceptaban la identidad de la pecadora de Magdala con la hermana de Marta y de Lázaro. El Breviario del cardenal de Noailles establece dos fechas diferentes, una el 19 de enero, para María de Betania, y la otra el 22 de julio para María Magdalena.
ICONOGRAFÍA
   Las características y los atributos de santa Magdalena permiten reconocer­la fácilmente, aunque a veces pueda confundírsela con santa María Egipcíaca, quien le ha copiado ciertos rasgos de su leyenda. Así, por ejemplo, la larga cabellera suelta que le sirve de vestido en la Sainte Baume, la tiene en común con la cortesana penitente de la Tebaida.
   Su atributo más antiguo, típico y constante es el vaso de perfumes de alabastro u orfebrería, cuyo contenido esparce sobre los pies de Jesucristo, o el que llevara al Santo Sepulcro con las otras dos Santas Mujeres. Dicho vaso está cerrado, pero a veces ella levanta la tapa.
   Su vestimenta varía naturalmente, según se la represente antes o después de la penitencia. En su período de vida mundana, se exhibe con ropas de cortesana (in habitu meretricio). En el rico atavío que le concediera la puesta en escena de los autos sacramentales o teatro de los Misterios, llevaba un peinado llamativo, pendientes en las orejas, mangas cuchilladas y guantes, que el Maestro de Colonia del retablo de san Bartolomé, le hace llevar incluso al pie de la Cruz.
   Retirada en la Sainte Baume, se la ve acostada  y semidesnuda o vestida sólo con el manto dorado de su largo pelo rubio, de manera que a pesar de la calavera ante la cual medita, generalmente resulta menos casta en penitencia que en sus extravíos. A partir del Renacimiento, la mayoría de los pintores encontraron en el tema de Magdalena, desprovisto de todo carácter religioso, un pretexto para excitar la hastiada sensualidad de los lectores de La Religiosa de Diderot, o las Memorias eróticas de Casanova (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).  
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miércoles, 9 de julio de 2025

El sitio arqueológico El Ayta, en Montellano (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico El Ayta, en Montellano (Sevilla).
     Hallazgos esporádicos y dispersos de material lítico, posiblemente correspondiente al período Calcolítico, recogido en las laderas del cerro. Explotación minera en las primeras alturas de la sierra de El Ayta, que ha sido aprovechada hasta el siglo XIX (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico El Ayta, en Montellano (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia.

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lunes, 27 de enero de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Iglesia de Santa Ana, Iglesia de San Marcos, Ermita de Nuestra Señora del Castillo, Minas del Cerro Moro y Calvario, Castillo de Algar, Monumento al Emigrante, Aljibe, Puente Califal de Piedra, Castillo, Museo Histórico, Fuente del Pilar, Templete de la Virgen de las Angustias, y Ermita del Calvario) de la localidad de Carcabuey, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Iglesia de Santa Ana, Iglesia de San Marcos, Ermita de Nuestra Señora del Castillo, Minas del Cerro Moro y Calvario, Castillo de Algar, Monumento al Emigrante, Aljibe, Puente Califal de Piedra, Castillo, Museo Histórico, Fuente del Pilar, Templete de la Virgen de las Angustias, y Ermita del Calvario) de la localidad de Carcabuey, en la provincia de Córdoba.
     Carcabuey nace en un asentamiento romano, según los restos encontrados, que después ocuparon los árabes. El corazón urbano de la plaza de España ordena las calles principales -Majadilla, Castillo, Pilar y Santa Ana-, entre las que se enredan quebrados dédalos; unas y otros deparan sorpresas como el altar callejero de las Angustias, el barroco Pilar con su fresca agua del Lobatejo, la escalonada calle Castillo o casas señoriales de labrados dinteles. Arriba, vigilando tanto prodigio, la Asunción y el castillo. Y en el entorno, un anillo de sierras.
     Villa situada al sureste de la provincia, en el corazón de las Sierras Subbéticas, junto a la carretera C-336.
     Distancia a Córdoba: 94 Km.
     Altitud: 642 m.
     Extensión: 80,7 Km2
     Habitantes: 2.775.
     Gentilicio: Alcobitenses.
     Mancomunidad: Subbética Cordobesa
     Las inscripciones halladas permiten situar aquí el municipio romano de Ipolco-bulcula, lugar que siglos más tarde conquistaron los árabes, cambiando su nombre por el de Karkabul. A fines del siglo IX Ben Mastana se sublevó contra el emir Abd Allah, que pactó su libertad a cambio de la destrucción del castillo en el que se había hecho fuerte. Su situación fronteriza hizo cambiar de manos varias veces a Carcabuey, que Martín Fernández de Portocarrero conquistó definitivamente en 1341. A finales de esta centuria perteneció como señorío a Ruy Díaz, y sus descendientes la vendieron más tarde a la Casa de Aguilar, cuyos titulares, los Fernández de Córdoba, controlaron la vida local en la Edad Moderna.
Oficina de Turismo de Carcabuey
     Teléfono: +34  661 86 40 16
     E-mail: turismo@carcabuey.es
     Horario: Lunes y Martes alternos cerrada, Lunes a Viernes de 9 a 15, Sábados de 10 a 14 y de 15 a 17, Domingos de 10 a 14
     https://www.carcabuey.es (Diputación Provincial de Córdoba).
     Llamada Karkabul en época musulmana, dependió unas veces de la cora de Elvira y otras de Priego, jugando un destacado papel durante la sublevación muladí de Ibn Mastana, en el siglo IX. Ganada por los cristianos el año 1246, pasó de nuevo a poder musulmán hasta su definitiva recuperación en 1341 por Alfonso XI. En 1385 Juan I entregó Carcabuey a Rui Díaz de Berrio, cuyos descendientes la vendieron en 1465 a don Alfonso de Aguilar. en el XVI la población experimenta un notable auge bajo el señorío de los marqueses de Priego. Después de abolido el régimen señorial permaneció sujeta a la jurisdicción eclesiástica de la Abadía de Alcalá la Real, hasta que en 1874 pasó a la diócesis de Córdoba (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Con su castillo en la cumbre, sus agrestes parajes y sus sierras en las que crecen el olivo, las alcaparras y también la flor de la peonía. El nombre le viene al pueblo de la romana Ipocobulcula, que los árabes transformaron en Karkabul o Karkabuliya, pero tanto la localidad como sus alrededores estuvieron habitados al menos desde el Epipaleolítico, es decir, desde hace unos 9.000 años. Hoy, sobre su blanco caserío, acunado entre las lomas, sobresalen la robusta silueta de la iglesia de la Asunción y la más alegre y clara de la de San Marcos, donde se venera el Cristo de Ánimas, un excelente crucificado de Alonso de Mena (Rafael Arjona. Guía Total, Córdoba. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2009).

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.-
     Este conjunto, que ha visto muy transformado su aspecto con el paso del tiempo, ofrece al interior planta de nave única en cruz latina con capillas laterales. Las obras comenzaron hacia 1545, pero no acabaron hasta 1664. Destaca la portada lateral, probable obra de Juan de Ávila, abad de Alcalá la Real. La torre y la capilla del sagrario se concluyeron en el XVIII; tras un incendio en 1908, el templo tuvo que ser restaurado, inaugurándose nuevamente en 1914.
     Los retablos son en su mayoría neobarrocos o neogóticos, adornados con imágenes de Olot. El mayor, con toda su imaginería, es obra de Pío Mollar, de 1935. Cabe destacar únicamente, en el frente del lado izquierdo del crucero, la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno que, aunque restaurada en 1998, es pieza de interés, de hacia 1650; por su diseño iconográfico ha figurado en Semana Santa también como Cristo atado a la Columna. En la pared frontera está un cuadro de hacia 1640 con la Aparición de la Virgen a San Felipe Neri, pintado con rasgos de verdadero retrato. En el frente del brazo derecho está la imagen de Jesús Cautivo, talla sevillana de Augusto Morilla, de 2002. El retablo del testero, de hacia 1750, procedente de la ermita de San José, tiene una Inmaculada de estilo barroco granadino, pero retocada al gusto valenciano de comienzos del XX.
     Al lado izquierdo de la nave destaca la capilla del Sagrario. El retablo neoclásico, de la primera mitad del XIX, se trajo hacia 1980 de Santa Marina de Córdoba y lo restauró en Priego Niceto Mateos. Al centro se colocaron las imágenes del Cristo de las Ánimas y el busto de la Dolorosa, obras ambas de Alonso de Mena, la primera de hacia 1627 y la segunda, procedente de San Marcos, de hacia 1624. A los lados están la Virgen María y San José, la primera del taller de Alonso de Mena de hacia 1615-20, procedentes de la ermita de San José y dolorosamente repintadas. El ático tiene un lienzo con Santa Marina intercesora de las Ánimas. En la pared izquierda se ve un retablo del XVIII con la Virgen del Rosario, de vestir, procedente de San José.
     De nuevo en la nave, en la primera capilla de la derecha se venera la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, de vestir, de fines del XIX. En el suelo está la imagen de vestir de San Juan Evangelista, realizado por el taller de Arjona en 2002.
     En la sacristía primera hay sobre la cajonera un retablito con doselete de rocalla del último tercio del XVIII, con una imagen más temprana del Crucificado, de estética próxima a Mora, pequeña pero de muy buena factura. A los pies hay una urna de la segunda mitad del Setecientos con terracota policromada de la Divina Pastora. La sacristía segunda tiene una cajonera del siglo XVIII y una imagen de San Martín firmada por Vicente de Arenas de la segunda mitad del XVIII, restaurada en 2005.
     Entre las piezas de platería destacan el ostensorio y un copón, del siglo XVII, y varias obras del XVIII, entre ellas un cáliz dorado de 1797, punzonado por Luque, el portaviático de Santacruz Zaldúa, de forma de pelícano, y el arca eucarística, de 1795, procedente de las clarisas de San Antonio de Padua de Priego. En el salón parroquial se encuentra la talla de San Miguel Arcángel venciendo al demonio, fuertemente restaurada, de segunda mitad del XVIII, procedente de la capilla del Sagrario (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es un templo de una sola nave dividida en cuatro tramos separados por arcos fajones sustentados por medias columnas. Cada tramo da lugar a un vano de medio punto que conforma cada una de las capillas laterales. El crucero está cubierto por una cúpula semiesférica asentada sobre pechinas y el resto de la nave por una bóveda de cañón con lunetos. La ornamentación es escasa y sobria, reducida, casi, a una cornisa que recorre todo el perímetro y a las medias columnas que, parece ser, sirvieron de sostén a la antigua techumbre de madera. 
     En el interior se guardan numerosas imágenes, algunas de ellas de gran valor y belleza, así como pinturas y valiosas piezas de arte suntuario. Es justo resaltar la presencia imponente del "Cristo de Ánimas", obra del escultor granadino Alonso de Mena, imagen de madera policromada, realizada en 1624 y estilísticamente enmarcada en el proceso de su autor del manierismo al realismo. 
     Al exterior, la fachada principal está compuesta por dos poderosos contrafuertes que sustentan un arco de medio punto rematado por un tejadillo o cubierta a dos aguas. La portada lateral, único elemento, junto a la nave, que se conserva de la construcción primitiva, es de estética renacentista plateresca, obra del arquitecto vasco Martín Bolívar, muy afamado en su época (S. XVI). Está formada por dos pilastras finísimas que enmarcan un arco de medio punto, rematado por diversos motivos ornamentales, entre ellos una corona de laurel con el escudo de Don Juan de Ávila, abad de Alcalá la Real, patrocinador de la obra. 
     La torre, de planta cuadrangular es en su base de piedra, (s. XVI) como el resto de la construcción, y acabada en ladrillo (S. XVIII). El campanario está formado por cuatro arcos de medio punto enmarcados por pilastras y coronando el conjunto un chapitel de cuatro aguas.
     Al pie del Cerro del Castillo, en un lugar divisado y desde el que se percibe todo el pueblo, se alza, con porte majestuoso, la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. 
     No se sabe con certeza el origen de esta construcción pero pudiera ser que la antigua Iglesia Mayor de Santa María, a la que hacía referencia en su testamento Ruy Díaz de Berrio, ya en 1.383, tal vez se correspondiera con el emplazamiento de la actual iglesia, que no con la construcción, modificada a lo largo de los siglos y de estética muy apartada de la que imperaba en aquellos tiempos. Pero esto no pasa de simple conjetura porque de la primitiva construcción nada queda. 
     Rafael Osuna Luque, en su "Historia de Carcabuey", nos dice que aquella estuvo finalizada hacia mediados del siglo XVI, sin embargo, de esos momentos sólo se conserva la portada lateral; el resto de la construcción actual corresponde a realizaciones llevadas a cabo a lo largo del siglo XVII y principios del XVIII. Esas obras posteriores son: la torre, concluida, como reza una inscripción que se halla al pie de la misma en 1780, y el retablo mayor, así como la capilla del Sagrario y las bóvedas de cañón con lunetos que cubren interiormente el edificio. 
     En 1.908 sufrió un incendio y muchas de las partes, sobre todo en las que predominaba la madera, como el coro o el retablo mayor, hubieron de ser reconstruidas. Se trata de una construcción de piedra, mampuesto y ladrillo, de planta de cruz latina, como es habitual, salvo excepciones, en todas las construcciones de índole religiosa (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Al pie del Cerro del Castillo, en un lugar divisado y desde el que se percibe todo el pueblo, se alza, con porte majestuoso, la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. No se sabe con certeza el origen de esta construcción pero pudiera ser que la antigua Iglesia Mayor de Santa María, a la que hacía referencia en su testamento Ruy Díaz de Berrio, ya en 1.383, tal vez se correspondiera con el emplazamiento de la actual iglesia, que no con la construcción, modificada a lo largo de los siglos y de estética muy apartada de la que imperaba en aquellos tiempos.
     Pero esto no pasa de simple conjetura porque de la primitiva construcción nada queda. Rafael Osuna Luque, en su ‘Historia de Carcabuey’, nos dice que aquella ‘estuvo finalizada hacia mediados del siglo XVI, sin embargo, de esos momentos sólo se conserva la portada lateral; el resto de la construcción actual corresponde a realizaciones llevadas a cabo a lo largo del siglo XVII y principios del XVIII’. Esas obras posteriores son: la torre, concluida, como reza una inscripción que se halla al pie de la misma en 1780, y el retablo mayor, así como la capilla del Sagrario y las bóvedas de cañón con lunetos que cubren interiormente el edificio (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de Santa Ana.-

     Dedicada a la antigua patrona de Carcabuey, es un pequeño edificio de carácter popular, construido en 1583 pero muy reformado hacia 1900. El interior es una sencilla nave cubierta por cañón rebajado, con testero plano. El retablo mayor es obra anónima de 1780, dorada en 1791. Preside la imagen de vestir de Santa Ana, del tiempo del retablo, y en las repisas laterales pequeñas tallas del XVIII de San Juan Bautista y San Joaquín. En el primer arco de la izquierda se ve un cuadro de la Inmaculada, de escuela granadina del último cuarto del siglo XVII. Sigue el retablo salomónico de San Francisco, de hacia 1720, con imagen de la misma fecha. Enfrente se destaca el retablo de Nuestra Señora de la Aurora, contratado por Francisco José Guerrero en el año 1757; la imagen de la titular con corona, cetro y estandarte, es talla de primer tercio del Setecientos, cercana al estilo de Diego de Mora (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Dedicada a la antigua patrona de Carcabuey, es un pequeño edificio de carácter popular, construido en 1583 pero muy reformado hacia 1900.
     Consta de una sencilla nave cubierta por cañón rebajado con testero plano. Tiene una pequeña sacristía en la cabecera.
     La imagen de la Virgen de la Aurora es talla del primer tercio del siglo XVI, cercana al estilo de Diego de Mora.
     Se celebra procesión el último domingo de septiembre o el primero de octubre (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Es una pequeña construcción de carácter popular, cuyo origen data, según Mª Ángeles Raya ‘de 1583, fecha en que se concede licencia para su fundación’. Está desde un principio dedicada a Santa Ana, que es copatrona de la villa junto a la Virgen del Castillo.
     Su única puerta está constituida por la portada en forma de arco rebajado y una pequeña espadaña fabricada de ladrillo en rosca de herradura. El interior es una pequeña nave de 6×4 mts. Cubierta por una bóveda de cañón rebajado. La cabecera nos presenta un retablo de madera, de autor desconocido, realizado en 1770, según reza en su banco una inscripción fechada, en el que se expone la imagen de Santa Ana, de la misma fecha que el retablo. En las calles laterales se encuentran San Joaquín y San Juan Bautista.
     En otro retablo interior de la ermita, lateral podemos ver una singular talla de San Francisco de Asís. Por último destacar la imagen de la Virgen de la Aurora, que cuenta con gran devoción en el pueblo, siendo procesionada cada año, como titular de unas fiestas (Diputación Provincial de Córdoba).

Iglesia de San Marcos.-
     Construida en el XVII, tuvo aquí su sede desde 1671 la Escuela de Cristo de la Congregación de San Felipe Neri. En el XVIII recibió notables mejoras, como la terminación de la torre. Tiene planta de cruz latina de brazos cortos y la nave aloja entre las pilastras pequeñas capillas cerradas por medio punto.
     El retablo mayor, tallado en yeso, fue mutilado para arriostrar el actual, procedente de Priego y labrado por Juan de Dios Santaella hacia 1750. La capilla mayor estuvo siempre presidida por el Cristo de San Marcos, de cuatro clavos, obra maestra de esta ermita. Fue realizado en 1616 por el granadino Alonso de Mena y restaurado en 2002 por Enrique Ortea y Rosa Cabello, gracias a los oficios del párroco Fernando Cruz-Conde. Desde la restauración se encuentra en la parroquia. En las hornacinas laterales figuran tallas pequeñas de San Felipe Neri y San Marcos Evangelista, de comienzos del XVIII.
     A los lados de la nave se ven seis capillas hornacina, algunas con resto de pintura mural. En el lado izquierdo, pueden mencionarse un San Antonio de Padua, talla popular del XVII inspirada en las formas de Pedro de Mena, y la Virgen de la Soledad. En el derecho, una imagen de talla, repintada, de Jesús a la Columna, de hacia 1600, un cuadro de la Virgen del Carmen, del XVII, con marco que fue el remate de un retablo y una cruz guión del siglo XVIII (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Situada en la calle de su nombre, se localiza al extremo de la población; a ella se accede a través de una suave pendiente que conduce a la puerta de la ermita.
     La ermita del siglo XVII debió ser muy reformada en el siglo XVIII, cuando se consolidó en ella la cofradía de San Felipe Neri, momento en que también se llevaría a cabo la torre, de planta cuadrangular, construida en sillería y fue restaurada en 1980, por el arquitecto diocesano Carlos Luca de Tena. 
     La torre recuerda la de la parroquial, pero su campanario es mucho más moldurado, como corresponde a una estética propia de la segunda mitad del XVIII. Se compone de un basamento rectangular liso, sobre el que se alza un alto prisma ciego y apilastrado rematado en cornisa sobre él, el cuerpo de campanas, también apilastrado, con cuatro huecos de medio punto en sus frentes. Como remate, un bonito juego de molduras y pináculos, terminado en chapitel a cuatro aguas. Sus perfiles quebrados y sus esbeltas formas, recuerdan las formas de trabajar de los maestros prieguenses, sobre todo a Juan de Dios Santaella. 
     En el interior presenta una sola nave, de cuatro tramos, cubierta con bóveda rebajada con lunetos. Los tramos están sostenidos por arcos fajones que apoyan en guardamalleta y cornisa corrida. Entre los tres primeros contrafuertes, hay capillas no muy profundas, cubiertas con bóvedas de cañón, el último tramo está ocupado por el coro alto. La cabecera es plana y va cubierta por una bóveda semiesférica con ocho fajas sobre pechinas y brazos muy cortos. 
     El frente principal, va cubierto por un retablo de madera policromando en verde y oro tallado por Juan de Dios Santaella hacia 1750. Está formado por banco, con sagrario y manifestador, cuerpo dividido en tres calles por medio de estípites y remate. La calle principal del retablo está adaptada a la imagen del Crucificado. Probablemente este retablo no pertenezca a esta ermita sino que fue trasladado a la ermita de San Marcos en el siglo XIX, ya que debajo de él, se conserva el retablo original. Es éste una pieza barroca realizada en yeso. 
     El retablo estaba presidido por un Crucificado de cuatro clavos realizado en 1616 por el granadino Alonso de Mena, como ha demostrado el profesor Villar Movellán; fue restaurado por Enrique Ortega en 2002, gracias al interés del párroco don Fernando Cruz Conde, con lo que la imagen ha recobrado toda su belleza. 
     El exterior de este oratorio es muy sobrio y sencillo, destaca la fachada principal, muy lisa, terminada en hastial, y perforada por un vano circular sobre la portada del siglo XIX, de medio punto, enmarcada por pilastras y coronada por el escudo de Diego Castell y Ros de Medrano, abad de Alcalá la Real, que debió colocar su escudo a comienzos del XVII.
     Debió construirse en los últimos años del siglo XVI ya que en el Primer Acta del Libro de Matrimonios aparece en 1594 un tal Juan López Rey, de San Marcos por lo cual, para esta fecha, ya debía estar construido San Marcos, revelando en su interior un esquema de constructivo muy sencillo propio de los años en que se lleva cabo. 
     En la ermita de San Marcos se creaba el 16 de octubre de 1671 la Escuela de Cristo bajo la protección de Nuestra Señora y San Felipe Neri, congregación creada por Andrés Peralbo, en unas casas cercanas a la ermita. 
     En 1834 la Congregación de San Felipe Neri fue exclaustrada, momento en que la ermita debió sufrir una fuerte intervención (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Situada en la calle de su nombre, se localiza al extremo de la población; a ella se accede a través de una suave pendiente que conduce a la puerta de la ermita. Debió construirse en los últimos años del siglo XVI ya que en el Primer Acta del Libro de Matrimonios aparece en 1594 un tal Juan López Rey, ‘de San Marcos’ por lo cual, para esta fecha, ya debía estar construido San Marcos, revelando en su interior un esquema de constructivo muy sencillo propio de los años en que se lleva cabo. En la ermita de San Marcos se creaba el 16 de octubre de 1671 la Escuela de Cristo bajo la protección de Nuestra Señora y San Felipe Neri, congregación creada por Andrés Peralbo, en unas casas cercanas a la ermita.
     En 1834 la Congregación de San Felipe Neri fue exclaustrada, momento en que la ermita debió sufrir una fuerte intervención. El exterior de este oratorio es muy sobrio y sencillo, destaca la fachada principal, muy lisa, terminada en hastial, y perforada por un vano circular sobre la portada del siglo XIX, de medio punto, enmarcada por pilastras y coronada por el escudo de Diego Castell y Ros de Medrano, abad de Alcalá la Real, que debió colocar su escudo a comienzos del XVIII (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de Nuestra Señora del Castillo.-
     Monumento característico de Carcabuey es su estratégico castillo, fechado entre los siglos XIII y XIV, y su interesante aljibe. En honor de la Virgen del Castillo se edificó en el interior de la fortaleza esta ermita popular barroca, que hubo de ser reconstruida en 1952 a causa de los daños sufridos por el terremoto de 1951.
     La planta es de cruz latina con nave única de cañón alargado con lunetos. El retablo mayor, de rocalla en verde y oro, lo talló hacia 1770 Francisco Javier Pedrajas y lo doró en 1773 Eusebio Jaramillo. En el camarín se venera Nuestra Señora del Castillo, vestida a la usanza del XVI, con rostrillo y corona dorados. Ha sido restaurada por Enrique Ortega en 2002. En las repisas laterales hay tallas de San Nicolás y San Blas y en el remate, un relieve de la Santísima Trinidad.
     En el crucero forman pareja los retablos de estípites de Santa Catalina y Santa Bárbara, anónimos de hacia 1770. La primera es talla popular de estética manierista, muy retocada; Santa Bárbara es de hacia 1750. A la izquierda de la nave hay un lienzo del XVII con el Martirio de San Lorenzo y a los pies, un retablo de rocalla, de fines del XVIII, con pequeñas imágenes, a los lados, de San Juan de Mata y San Juan Nepomuceno y un lienzo de escuela granadina que representa la Aparición de la Virgen a San Cayetano; está firmado "Jurado me fecit" y procede de la ermita de San José (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     La portada está situada en el lado derecho de la iglesia, es muy sencilla, está formada por un arco de medio punto de ladrillo, enmarcado por pilastras y entablamento coronado por pequeños pinjantes. Sobre el brazo derecho del crucero se alza la sencilla espadaña de un sólo vano. 
     El interior es una planta de cruz latina, formada por un cuerpo de dos tramos cubierto con bóveda de cañón con lunetos, crucero con bóveda semiesférica sobre pechinas y brazos del crucero ya cabecera, con bóveda de cañón con lunetos. La decoración a base de rocalla, se concentra en el crucero, con fajas radiales y lunetos en los cuatro paños con ventanas. 
     El retablo mayor, adaptado al medio punto, está formado por banco con sagrario, un cuerpo dividido en tres calles por medio de estípites y ático decorado con un relieve que representa a la Santísima Trinidad. En su interior luce la imagen de Nuestra Señora del Castillo, vestida a la usanza del siglo XVI, con rostrillo y corona dorados, que fue coronada como patrona de Carcabuey en 1982. 
     En el crucero, en el lado de la izquierda, sobre el muro hay un lienzo que representa a la Inmaculada rodeada de los símbolos marianos. Es obra de carácter popular del siglo XIX. En el testero hay un retablo con hornacina central enmarcada con estípites y penacho muy moldurado. 
     En el centro del crucero, colgando de la cúpula, gran lámpara de plata con decoración a base de hojarasca. 
     En el interior del castillo se alza un templo en honor de la Virgen, la cual tomó la advocación del Castillo por el lugar en que está situada. Probablemente esta iglesia, que se levanta durante los años del Medievo, fuera la primera parroquia de esta localidad. 
     El abandono de la fortaleza y la construcción de un nuevo templo fuera del Castillo, hizo que esta iglesia quedara reducida a ermita. En el siglo XVIII la ermita sufrió una fuerte intervención que le dio su impronta popular barroca. En 1952, a causa de los daños sufridos por el terremoto del 19 de mayo de 1951, fue renovada por el pueblo de Carcabuey.
     Se celebra romería el 8 de septiembre. El domingo anterior, la imagen de la Virgen, patrona del pueblo, se traslada a la iglesia parroquial (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     En el interior del castillo se alza un templo en honor de la Virgen, la cual tomó la advocación del Castillo por el lugar en que está situada. Probablemente esta iglesia, que se levanta durante los años del Medievo, fuera la primera parroquia de esta localidad. El abandono de la fortaleza y la construcción de un nuevo templo fuera del Castillo, hizo que esta iglesia quedara reducida a ermita.
     En el siglo XVIII la ermita sufrió una fuerte intervención que le dio su impronta popular barroca. En 1952, a causa de los daños sufridos por el terremoto del 19 de mayo de 1951, fue renovada por el pueblo de Carcabuey. La portada está situada en el lado derecho de la iglesia, es muy sencilla, está formada por un arco de medio punto de ladrillo, enmarcado por pilastras y entablamento coronado por pequeños pinjantes. Sobre el brazo derecho del crucero se alza la sencilla espadaña de un sólo vano.
     El interior es una planta de cruz latina, formada por un cuerpo de dos tramos cubierto con bóveda de cañón con lunetos, crucero con bóveda semiesférica sobre pechinas y brazos del crucero ya cabecera, con bóveda de cañón con lunetos. La decoración a base de rocalla, se concentra en el crucero, con fajas radiales y lunetos en los cuatro paños con ventanas (Diputación Provincial de Córdoba).

Minas del Cerro Moro y Calvario.-
     El Cerro Moro y el Calvario constituyen una zona de numerosos afloramientos mineros, relacionados con la riqueza geológica de la zona, que tendrían una repercusión especial a finales del s. XIX con la revolución industrial hasta principio del s. XX. Con el duro y peligroso trabajo de los mineros se abrieron varias minas como la de la Virgen del Tránsito, de hierro, o la de San Joaquín, de carbón (Diputación Provincial de Córdoba).

Castillo de Algar.-
     Este castillo está situado en la cota 740, al sur de la aldea de Algar, entre altas e imponentes rocas que lo circundan por el norte y este -una de las cuales se ha desprendido del conjunto y ha avanzado unos metros- y avisan del riesgo del ascenso bastante escarpado. Para Sarthou se trata de una fortificación romana, pero en su emplazamiento no se aprecian restos cerámicos o al menos se han agotado en su superficie; cree que se trataría de un Castella - montana, como tantos otros que abundan en las proximidades -Zambra, Carcabuey, Rute- o que han desaparecido, como Riberas, Tiñosa y Bella. Son castillos fundamentalmente árabes, de época nazarí y con reconstrucciones cristianas debido a las vicisitudes fronterizas tan prolongadas. Da frente a la sierra de la Horconera, donde se sitúa una fortificación, la conocida como Jardín del Moro, en la cota 1.200; más allá, en la misma dirección, la Tiñosa, al sureste Rute, al norte la sierra de Cabra y al oeste la sierra de Araceli, todos puntos de referencia con los que se puede contactar. Este castillo era vigilante del antiguo camino y del arroyo Algar. Según R. Carmona Ávila, Arqueólogo Municipal de Priego de Córdoba, la población de Algar estaría asentada en la ladera más suave (sur), a tenor de los restos que aún se observan en ella, ocupando el castillo la cota más alta del lugar.
     Lo que queda de esta fortificación de frontera es muy poco. Una torre rectangular, en gran parte abierta y derrumbada, de dos plantas, se continúa por un muro de casi 1,20 metros de espesor del que falta su parte intermedia y se completa con otra torre de iguales proporciones a la anterior, de la que sólo se adivinan los cimientos. Todo mide unos 39 metros de longitud y es de fábrica de mampostería, aunque la parte baja de la torre mejor conservada va reforzada con sillares y una piedra de molino recientemente sustraída. Es posible que esto fuese un zócalo de mampostería continuado por tapial a partir de determinada altura. El cuerpo de mampostería, como aún se puede apreciar, iba enlucido de mortero. Según Valverde y Toledo, da la impresión que esto es todo lo construido, quizás porque la altura de las rocas subyacentes fuera un impedimento para ascender por allí. Sin embargo, Corte y Ruano indicó en 1842 que el lado opuesto al conservado se había derrumbado hacia un profundo valle que dominaba y defendía, dejando ver los estribos de las otras dos torres que lo flanqueaban. De modo que sería un recinto completamente cerrado, como cualquier otra fortificación de la época.
     No hay noticias del origen de la población ni del sentido del topónimo. Tampoco la época de construcción del castillo está clara. No se han encontrado restos romanos en sus proximidades y, en opinión de R. Carmona Ávila, la torre del extremo oeste es una construcción típicamente nazarí, por lo que su origen más probable puede corresponder, como también indica R. Osuna Luque, a la época nazarí. No obstante, esto no excluye que se hayan producido posteriores reconstrucciones cristianas, ya que, como señala R. Carmona, el emplazamiento sería luego una villa cristiana. Los primeros datos históricos de que disponemos sobre Algar, recogidos por M. Nieto en el tomo I de su Corpus Mediaevale Cordubense, están referidos al 28 de marzo de 1253, día en que el maestre de Calatrava da a Arias Pérez, mientras viva, el castillo de Algarín, situado entre Pesquera y Priego, para que lo pueble y labre según el fuero de Priego, reservándose el diezmo que pagarían los pobladores. Se sospecha que tal Algarín puede corresponder a Algar, ya que no vuelve a aparecer este castillo en época medieval y la toponimia y situación coincide con Algar. Lo mismo ocurre con Pesquera, lugar próximo, del cual eran unos moros que fueron enviados por el rey de Granada, a petición de Alfonso X, para resolver una cuestión de límites entre Priego, Algar y Carcabuey con Tiñosa, contienda, de 1262, entre el cabildo de la catedral de Córdoba y la orden de Calatrava. Con este litigio la orden militar pretendía confirmar el término de su villa "Tiñosa - en relación con los colindantes. Para zanjar el pleito, Alfonso X ordena por carta fechada en la cerca de Niebla (Huelva), el domingo 12 de febrero de 1262, que los alcaides de Santaella y Écija, llamados Ordón Pérez y Aben Porcoz respectivamente, así como el moro de Écija llamado Alhaiari y otros moros enviados por el rey de Granada pero naturales de Rute, Iznájar, Pesquera y Cabra, como conocedores de los términos tal como estaban "en tiempos de los moros", amojonasen de nuevo los términos entre Priego y Tiñosa, Carcabuey y Tiñosa y Algar y Tiñosa. Este documento sería de gran utilidad para conocer algunos de los límites de Algar, en concreto, los límites suyos con Vichira (o Tiñosa, hoy Jardín del Moro) y Carcabuey, pero la difícil identificación de los topónimos mencionados hace complicada la tarea de fijar hoy sobre el papel esos límites. En el documento se dicen que éstos iban desde la Sierra llamada Cabras hasta la Sierra de Biscot, pasando por Besmece, la Cabeza de la Sierra, el lugar llamado Alquinez, Cudiat Espariel y el "otero de las encinas".
     Además del documento citado, la toponimia Algar, tal cual, aparece con anterioridad en un documento de 1256. Se trata, concretamente, de una carta fechada en Martos (Jaén) el día 6 de mayo de ese año por la que el obispo de Jaén, don Pascual, establece una concordia con el maestre de Calatrava don Pedro Iváñez sobre los derechos episcopales que dicha orden tenía en ciertos lugares del obispado de Jaén, entre los que se encontraba Algar (junto a Priego, Zambra, Zarga, Algar, Carcabuey, Albendín y otros más), pacto en virtud del cual los vecinos habrían de pagar los diezmos a la orden militar en vez de al obispado, como venían haciendo hasta ahora. La orden de Calatrava recibiría esos diezmos tanto en aceite como en ganado, corderos, lana, queso y minucias. También se acuerda que los freiles de la orden residentes en estos lugares no tendrían que entregar al obispo diezmos de sus tierras y ganados. En cuanto a los diezmos de los criados y vasallos de acostamiento de la orden, estarían obligados a entregar un tercio al obispo de Jaén, mientras que los otros dos tercios se entregarían al comendador de Calatrava. Éste se reservaba el derecho a percibir el diezmo a que estaban obligados los moros vecinos de estos lugares con el consentimiento del obispo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El Castillo de Algar se localiza entre las poblaciones de Carcabuey y Rute, en el Poblado de Algar.
La fortaleza se encuentra en lo alto de un cerro con restos arqueológicos, pues en su entorno se encuentran restos cerámicos tanto de la edad del Bronce, como de época romana.
     Se puede fechar el castillo actual en época nazarita, aunque reconstruido diversas veces por cristianos, tuvo cierta importancia defensiva según los materiales empleados, con grandes sillares de piedra unidos por argamasa, capaces de resistir los ataques enemigos.
     De esta primitiva construcción sólo queda la ruina abierta de una torre de dos plantas y un muro que se unía con otra torre y que guardaba una fuente interior que abastecía la fortaleza (Diputación Provincial de Córdoba).

Monumento al Emigrante.-
     Monumento dedicado al emigrante, que se encuentra al final de la Calle Arenal.
     Inaugurado en el año 2013, tiene de fondo las vistas del Castillo, junto se encuentra el Centro de Descendientes un mural con placas dónde aparecen los nombres de personas de Carcabuey que siglos atrás emigraron a Rafaela una ciudad de Argentina (Diputación Provincial de Córdoba).

Aljibe.-
     Este aljibe se encuentra al oeste del castillo, en la ladera que vierte al pueblo y lo más probable es que sirviera de abastecimiento a la población que habitaba las proximidades de la fortaleza.
     De planta rectangular, sus medidas internas son 10.5 m x 4m en sus lados y 6.60m en la altura superior de su bóveda de medio punto. Su capacidad máxima está calculada en 275 mts cúbicos (Diputación Provincial de Córdoba).

Puente Califal de Piedra.-

     El Puente Califal del Arroyo Palancar se ubica dentro del Parque Natural Sierras Subbéticas, sobre el que discurren, solapándose, las vías pecuarias «Vereda del camino de Cabra a Priego» y «Colada de las Palomas a los Mármoles». Este puente formaba parte de la infraestructura de la red viaria medieval, en concreto califal, que a su vez perpetuaba en esencia la de época alto imperial romana. Esta última se mantuvo con algunas reordenaciones, pero sin nuevos trazados en la comarca. 
     Se localiza en el camino que une Cabra y Priego, vía que empieza a tener importancia a partir de principios del siglo X, momento en el que se convierte en el eje primordial de la red comarcal debido a la necesidad de comunicar la cora Baguh (Priego) con la capital del califato, Qurtuba (Córdoba). Posteriormente, durante la Edad Moderna se convierte en la ruta alternativa hacia Granada por Alcalá la Real. Las fuentes indican que con el tiempo, en concreto en 1830, funcionaba como enlace de herradura para la posta de ruedas de Cabra a Alcalá la Real. 
     Los estudios realizados indican que el origen del puente se podría remontar a los años treinta del siglo X, debido a la técnica utilizada en su construcción, pero se detecta una gran reforma a mediados del siglo XVI, datada esta última por la fábrica utilizada y los paralelos que se han encontrado de ella. Este puente se caracteriza por tener un solo arco ligeramente peraltado, cabalgado sobre una imposta en voladizo, manteniendo un tablero de rasante plana sin pretiles. 
     Fundamentalmente de la obra original se conserva el estribo izquierdo completo, así como las hiladas de sillería del estribo derecho, y las impostas atizonadas de ambos. 
     Posteriormente se acometió una gran reforma en la que se reforzaron los estribos originales y se realizó un nuevo arco. 
     El estribo izquierdo se apoya sobre un lecho de cimentación formado por sillarejos regulares, mientras que el derecho se asienta directamente sobre el cauce, aprovechando en parte un aforamiento rocoso. Con el tiempo el pie de este estribo se sustituyó así como la primera hilada de sillarejo por un cimiento de mampostería. 
     Por encima de ambos estribos se localiza una imposta con sillares dispuestos a tizón, sobre la que se observa directamente el arranque del arco. El estudio de las dovelas de éste indica dos módulos distintos de piedra, así como dos lechos de colocación diferentes, cuyo fin era la estabilización de la estructura del puente. En este caso se ha usado arenisca de color amarillo, reutilizando material del puente original, mientras que en esta fase moderna de construcción se utiliza por lo general arenisca, pero de carácter ferruginoso. En cuanto a la parte superior del puente, en la actualidad se observa que el tablero tiende a la rasante plana, aunque con ligera pendiente en los extremos, conservando un empedrado de cantos.
     Saliendo de Carcabuey por la carretera que lleva a Priego, a unos 2 Km discurre plácidamente el rio Palancar, sobre él se levanta un puente, conocido como el Puente Piedra. Esta construcción, como otras de la villa, plantea problemas a la hora de su datación. Se encuentra emplazado en unos de los lugares estratégicos dentro de las vías de comunicación, en un sitio donde, probablemente, en época romana discurriera una vía, camino que sería aprovechando posteriormente por los árabes. 
     No sería muy aventurado pensar que pudo haber existido, con anterioridad al puente que ha llegado hasta nosotros, otro construido por los romanos y que sería reutilizado en época musulmana. Las características del puente, coinciden con las formas constructivas propias de los árabes, está formado por un solo ojo y se han utilizado grandes sillares, con la distribución alterante de soga y dos tizones, propia del siglo X (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Situado sobre el río Palancar, es la única construcción de la época califal que se conserva en el sur de la provincia de Córdoba. Paso obligado en la vía de comunicación entre Córdoba y Priego, este puente, con más de mil años, es una muestra del sistema viario empleado en la edad media.
     Video Nube de Puntos; https://www.youtube.com/watch?v=9n0f01qthz8 (Diputación Provincial de Córdoba).

Castillo de Carcabuey.-
     La planta del recinto es un polígono irregular de 12 lados, adaptada a la agreste orografía del lugar. La fortaleza cuenta con cinco torres distribuidas a lo largo de la muralla, de las que dos son cuadradas y tres circulares, en el interior del recinto amurallado aún se conserva la torre del homenaje. En la parte alta del patio de armas encontramos la ermita de la Virgen del Castillo, construcción del s. XVIII en la que alberga la imagen de la Virgen del Castillo, patrona de la localidad, que celebra su festividad el día 8 de Septiembre de cada año. 
     La puerta actual de acceso a la fortaleza está levantada sobre un muro de contención que podría estar construido con mampuestos reutilizados de la fortaleza, no es probablemente la original. Existe otra en el lienzo sur, que es más bien un portillo de acceso oculto, que ha estado cegada durante mucho tiempo y ha sido descubierta en su parte interior mediante una excavación efectuada recientemente. 
     Este Castillo por tanto, no es adscribible a un único periodo histórico; escenario de complejos avatares políticos y religiosos, de duras batallas y, también de leyendas singulares, los restos que hoy conocemos son el resultado de numerosas construcciones, demoliciones y reconstrucciones.
     El castillo de Carcabuey ha sido a lo largo de la historia lugar privilegiado desde el punto de vista estratégico y militar para el control de todas las vías de comunicación de la comarca de la Subbética, ya que en el confluían los caminos que servían de comunicación a cinco provincias andaluzas. 
     Se eleva sobre un promontorio rocoso que domina el pueblo y al que le da su nombre, el Cerro del Castillo, en el que se han encontrado restos y vestigios de ocupación humana en todos los periodos históricos, pudiendo remontarnos en el tiempo hasta, al menos, el Bronce Pleno como lo atestigua el hallazgo de una espada de bronce (1200 a C) conservada actualmente en el Museo Británico de Londres o una urna de cerámica del tipo Cruz del Negro (800 a C) que se halla en el Museo Histórico de Priego de Córdoba. 
     En época islámica fue objeto de incursiones de Ibn Hafsun, a finales del Emirato, siendo dominado y demolido por el emir Add-Allah en el 892. Conquistada la plaza por Fernando III, fue reedificado según modelos de otras fortificaciones, como las de Fuengirola o Iznájar. Desde mediados del siglo XIII perteneció a la Orden de Calatrava, hasta que en 1333 fue conquistado por Muhammad IV de Granada y reconquistado y modificado poco después por Alfonso XI, integrándose, tras múltiples donaciones en el Señorío de Aguilar (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El castillo de Carcabuey ha sido a lo largo de la historia lugar privilegiado desde el punto de vista estratégico y militar para el control de todas las vías de comunicación de la comarca de la Subbética, ya que en el confluían los caminos que servían de comunicación a cinco provincias andaluzas.
     Se eleva sobre un promontorio rocoso que domina el pueblo y al que le da su nombre, el Cerro del Castillo, en el que se han encontrado restos y vestigios de ocupación humana en todos los periodos históricos, pudiendo remontarnos en el tiempo hasta, al menos, el Bronce Final como lo atestigua el hallazgo de una espada de bronce (1200 a C) conservada actualmente en el Museo Británico de Londres o una urna de funeraria del tipo Cruz del Negro (800 a C) que se halla en el Museo Histórico de Priego de Córdoba.
     Vídeo Nube de Puntos; https://www.youtube.com/watch?v=KAe5-yoNieM&t=3s (Diputación Provincial de Córdoba).

Museo Histórico de Carcabuey.-

     Recorre sus salas y descubre la historia de un pueblo que hunde sus raíces en tiempos remotos.
     Dibuja en tu mente un paisaje que antaño fue un mar antiguo y graba en tu retina la imagen de animales petrificados.
     Presencia la evolución de los primeros grupos humanos que habitaron la zona y emprende junto a ellos el camino del desarrollo tecnológico.
     Contempla la llegada de pueblos precedentes del Mediterráneo y recibe de ellos la sabiduría atesorada durante siglos.
     Vive en primera persona nuestra historia y forma parte de ella, sólo de esta forma podrás conocer los modos de vida de las comunidades, que desde época prehistórica hasta la actualidad, han ido conformando nuestra identidad cultural.
     El museo está estructurado en 7 salas, diferenciadas por colores y por etapas históricas:
        • Sala 1: Sala del Medio Natural
     Formas karsticas y la riqueza geológica y paleontológicas. Los paisajes que nos rodean son el resultado de sorprendentes procesos geológicos que acontecieron hace millones de años. La secuencia de estas transformaciones ha quedado grabada en las rocas margas, yesos, calizas, dolomías persistiendo las improntas de amonites, erizos. El parque natural Sierras Subbéticas, desde 2006 pertenece a las redes europea y mundial de Geoparques, avaladas por la UNESCO.
        • Sala 2: Sala Prehistoria
     Se recogen en las vitrinas los restos de la Edad de Piedra- paleolítico y neolítico y Edad de los Metales, Cobre y Bronce. Las comunidades prehistóricas obtuvieron de la naturaleza las materias primas (hueso, madera, cobre, sílex,etc) con las que elaborar recipientes, vestidos y útiles para su vida diaria.
        • Sala 3: Sala de la Protohistoria
     Exhibe restos pertenecientes al periodo Tartésico e Ibérico. Hacemos referencia a la urna de cerámica del tipo “Cruz del Negro” del S. VII. (Periodo Orientalizante) Encontrada en el cerro del Castillo.
        • Sala 4: Sala Romana
     Se exponen restos de Época Romana, siendo muy interesante la epigrafía, que demuestra la importancia del municipio romano de Ipolcobúlcola (Carcabuey) así cómo pies de prensa de molinos aceiteros, contenedores cerámicos tipo dolium, materiales cerámicos, etc.
        • Sala 5: Sala Medieval
     Consta de dos apartados; el visigodo representado por material metálico y la época árabe-Andalusí y de época Cristiana. Se complementa con 2 maquetas del Castillo y de Puente Piedra.
        • Sala 6. Sala Moderna
     Se documenta especialmente con paneles informativos, complementándose con una visión de las construcciones del barroco y una maqueta de la Iglesia de la Asunción.
        • Sala 7: Sala Contemporánea:
     Sala correspondientes (XIX, XX, XXI ) dedicada no sólo a la historia y patrimonio cultural contemporáneo de Carcabuey sino también a su identidad y singularidad (campos de olivos, huertas, fiestas, tradiciones y gastronomía) y lo más importante sus gentes, entre las que destacan nuestros ilustres Carcabulenses.
     Visita Virtual; https://my.matterport.com/show/?m=Sa4eP7zvxpk (Diputación Provincial de Córdoba).

Fuente del Pilar.-
     Se trata de una fuente dieciochesca de cuatro caños y cuatro pilones. El material constructivo fundamental en toda la fuente es la piedra; tiene también hierro en los caños y en el remate. Los pilones se adornan con elementos mixtilíneos en bajo relieve. Tiene un remate esférico con elemento de hierro (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Al final de la Calle Pilar, frente a la calle de Las Parras, actual Obispo Pérez Muñoz, se encuentra emplazada una fuente llamada actualmente de El Pilar, antes fuente de los Caños, situada en una plazoleta que queda embellecida con su presencia. Construida en el siglo XVIII, como muchas de las casas más singulares de Carcabuey en un afán de aquella época, de cierto crecimiento demográfico y económico, de dar a la villa un aspecto de ciudad relevante.
     Se trata de una construcción de planta circular formando cuatro lóbulos labrada a mano sobre roca caliza en una sola pieza, cuatro pilones que se abastecen del agua de cuatro caños que manan desde una pilastra central de varios cuerpos diferenciados por su grosor y ornamentación.
     El conjunto, decorado de forma sencilla con placas geométricas recortadas en la piedra, está rematado por unas volutas que sustentan una esfera en la que se engarza un armazón de hierro cuya función, quizás fue, la de asegurar la sujeción de alguna imagen religiosa o posteriormente de alguna farola (Diputación Provincial de Córdoba).

Templete de la Virgen de las Angustias.-

     En la antigua calle de las Parras, hoy Obispo Pérez Muñoz, formando esquina en la Plazoleta de la Cruz de los Mozos, hay un altar bajo la advocación de Nuestra Señora de las Angustias, único en la provincia de Córdoba por su valor artístico y calidad de materiales, como por la peculiaridad de que carece de dueños al no pertenecer al ayuntamiento ni a la iglesia. Fue construido, según testimonios orales de los vecinos, por el antiguo dueño de la casa colindante, quien lo mandaría levantar por devoción a la imagen, en una fecha sin determinar.
     Tras el fallecimiento del propietario, fueron los vecinos quienes se encargaron del mantenimiento y las limpiezas periódicas, aunque el inmueble en sí carece de propietarios. En su interior alberga La imagen de la Virgen de las Angustias es una talla de madera policromada atribuida a la escuela granadina y fechable en torno al último tercio del siglo XVIII.
     La Virgen de las Angustias tiene gran fervor popular, no en vano era desde su plaza, La Cruz de los Mozos, donde se despedían los Mozos llamados a Quintas (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita del Calvario.-
      Se trata de un monte calvario excepcional, uno de los más hermosos de la provincia de Córdoba. En el encontramos uno de los mejores ejemplos de bosque mediterráneo existentes en Andalucía contando con encinas milenarias. 
     Coronando el Monte Calvario de Carcabuey, del siglo XVIII, está la Ermita del Santo Cristo del Calvario. Se trata de una nave de reducidas dimensiones con cabecera casi semicircular, seis metros de largo por tres de ancho, en la que sobresale el lugar en el que esta enclavada. No tiene un estilo neto y el pavimento era de ladrillo cocido. Se cubre con bóveda de medio cañón, trasdosándose en un tejado a dos aguas. en la cabecera presenta tres hornacinas, que en 1917 se enmascaran en madera con remate mixtilíneo.
     El único dato que conocemos sobre la fecha de su construcción es que en un testamento realizado a principios del siglo XVIII se deja una cantidad importante cantidad de dinero para este fin. 
     Se accede a ella por una ruta jalonada de cruces muy singulares. Las cruces combinan en su realización la piedra y el hierro en formas distintas unas de otras formando un conjunto de una gran y excepcional belleza. Se tratar de un vía crucis con las catorce cruces o estaciones de penitencia necesarias para realizar el recorrido.
     Actualmente la ermita se halla en abandono total (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Coronando el Monte Calvario de Carcabuey, del siglo XVIII, está la Ermita del Santo Cristo del Calvario.
     Se trata de una nave de reducidas dimensiones, seis metros de largo por tres de ancho, en la que sobresale el lugar en el que esta enclavada. No tiene un estilo neto y el pavimento era de ladrillo cocido. El único dato que conocemos sobre la fecha de su construcción es que en un testamento realizado a principios del siglo XVIII se deja una cantidad importante cantidad de dinero para este fin. Se accede a ella por una ruta jalonada de cruces muy singulares.
     Las cruces combinan en su realización la piedra y el hierro en formas distintas unas de otras formando un conjunto de una gran y excepcional belleza. Se tratar de un vía crucis con las catorce cruces o estaciones de penitencia necesarias para realizar el recorrido (Diputación Provincial de Córdoba).
     
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Iglesia de Santa Ana, Iglesia de San Marcos, Ermita de Nuestra Señora del Castillo, Minas del Cerro Moro y Calvario, Castillo de Algar, Monumento al Emigrante, Aljibe, Puente Califal de Piedra, Castillo, Museo Histórico, Fuente del Pilar, Templete de la Virgen de las Angustias, y Ermita del Calvario) de la localidad de Carcabuey, en la provincia de Córdoba. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia cordobesa.

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