lunes, 30 de septiembre de 2019

El Antiguo Monasterio de San Jerónimo de Buenavista

   Déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Antiguo Monasterio de San Jerónimo de Buenavista de Sevilla.        
Torre del antiguo Mon. de San
Jerónimo de Buenavista.
   Hoy, 30 de septiembre, Memoria de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia, el cual, nacido en Dalmacia, estudió en Roma, ciudad en la que cultivó con esmero todos los saberes y recibió el bautismo cristiano. Después, seducido por el valor de la vida contemplativa, se entregó a la existencia ascética al ir a Oriente, donde se ordenó de presbítero. Vuelto a Roma, fue secretario del papa Dámaso, hasta que, tras fijar su residencia en Belén de Judea, vivió una vida monástica dedicado a traducir y explicar las Sagradas Escrituras, revelándose como insigne doctor. De modo admirable fue partícipe en muchas necesidades de la Iglesia y, finalmente, llegado a una edad provecta, descansó en la paz del Señor (420) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
HISTORIA Y LEYENDA
   Uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia latina.
   Nació en Estridón, cerca de Aquilea, en Venecia (y no en Dalmacia o en Panonia) en 347; y en Roma fue alumno del famoso gramático Donato.
   Retórico consumado, como San Agustín, además era políglota. Como había aprendido el griego y el hebreo, se jactaba de ser trilingüe.
   Bautizado a los diecinueve años de edad, en 373 partió en peregrinación hacia Tierra Santa. Entre los años 375 y 378 se retiró en el desierto de Siria para llevar una existencia de anacoreta. Fue allí donde escribió la Vida de San Pablo ermitaño.
Dos de las pandas inferiores del claustro
del antiguo Mon. de San Jerónimo de Buenavista.
   De vuelta en Roma en 382, después de residir en Antioquía, se convirtió en el colaborador del papa Dámaso quien le encargó revisar la traducción latina de la Biblia según el original hebreo y la versión griega de los Setenta. Después de la muerte del papa, prefirió regresar a Palestina y en 386 se radicó en Belén, donde terminó la traducción de la llamada Vulgata. Allí murió, en el año 420.
   Sobre este cañamazo, la Leyenda Dorada bordó una novela que proveyó a los artistas un material menos ingrato que la historia: los temas más populares son la Flagelación de San Jerónimo por los ángeles, sus Tentaciones en el desierto y sobre todo la fábula del león domesticado.
1. Durante un acceso de fiebre, soñó que era conducido ante el tribunal de Cristo que le preguntó si era cristiano o ciceroniano y lo condenó a ser azotado por los ángeles. Jerónimo despertó con contracturas, y jurando que no volvería a leer libros profanos.
2. Durante su retiro en el desierto, su piel se volvió negra como la de de un africano. A pesar de sus ayunos y mortificaciones, estaba obsesionado por sueños lascivos de danzas de muchachas desnudas. Para hacer penitencia se mortificaba el pecho día y noche.
3. Un día, cuando explicaba la Biblia a los monjes de su convento, vio llegar hacia él un león que cojeaba. Le extrajo una espina de la pata herida y lo mantuvo a su servicio encargándole que cuidara a su asno mientras éste pacía. Un grupo de caravaneros, aprovechándose de su sueño robaron el asno. Algún tiempo después el león encontró la caravana de mercaderes que volvía por el mismo camino con el asno robado, que usaban, según la costumbre, para guiar a los camellos cargados de mercancías. Con sus rugidos, el león puso a los ladrones en fuga y devolvió triunfalmente el asno al monasterio, y por añadidura, entregó los camellos.
   San Gerásimo, cuyo nombre pudo fácilmente confundirse con el de San Jerónimo.
Otra vista de una de las pandas del claustro
del antiguo Mon. de San Jerónimo de Buenavista.
Los hagiógrafos copiaron estas leyendas de las vidas de otros santos. Las Tentaciones de San Jerónimo en el desierto de Siria son réplicas de las de San Antonio en el desierto de Egipto. En cuanto a la leyenda del león, se tomó de la historia de un anacoreta de Palestina,
   He aquí como puede explicarse el génesis de esta fábula. Los cuatro doctores de la Iglesia se pusieron en paralelo con los cuatro evangelistas. Ahora bien, San Jerónimo formó pareja con San Marcos quien tiene como atributo un león. Un hagiógrafo, que no comprendía el sentido de dicho atributo, y que recordaba que San Jerónimo había pasado muchos años en el desierto, le habría aplicado la leyenda del león herido, y curado por un santo ermitaño, que había encontrado en la vida de San Gerásimo.
CULTO
Lugares de culto
   San Jerónimo es el patrón de Dalmacia, su pretendida patria, y en consecuencia, de los habitantes de Esclavonia o Schiavoni, como se los llamaba en Venecia, que lo habían adoptado a causa de su atributo, el león, que es también el de San Marcos. Las ciudades de Lyon, Pesaro y la universidad de Salamanca difundieron el culto al santo en Francia, Italia y España.
   Doctor de la Iglesia, además, como San Agustín, es un fundador de órdenes monásticas. Su culto se ha extendido sobre todo gracias a los jerónimos y más tarde a los jesuatos (Gesuati) que adoptaron su regla.
   La orden de los jeronimianos o jerónimos es de origen español. La casa matriz de los jerónimos, como se les llama en España, es Nuestra Señora de Guadalupe, en Extremadura. Los otros monasterios de la orden eran Yuste donde se retiró Carlos V después de la abdicación, el Escorial, creación de Felipe II, El Parral cerca de Segovia, Guisando en Castilla y Santiponce en Andalucía, cerca de Sevilla.
   El establecimiento más célebre de los jerónimos en Portugal era el monasterio de Belem fundado en 1497 a orillas del Tajo por el rey Dom Emmanuel. Fue en conmemoración de la estadía de San Jerónimo en Belén, que los jerónimos de Lisboa dieron tal nombre a su monasterio.
   La orden se había asentado en Italia donde existían conventos jerónimos en Milán y en Roma, cerca de la iglesiade San Onofre, sobre la colina del Janículo. Además, Roma conservaba sus reliquias en la capilla del Pesebre, en Santa María la Mayor, y puso bajo su advocación la iglesia de San Girolamo degli Schiavoni.
Patronazgos
Parte del claustro y torre del antiguo
Mon. de San Jerónimo de Buenavista.
   En toda la cristiandad se lo veneraba con el título de gemma clericorum, stella doctorum, que le aplicaban todos los clérigos, teólogos, eruditos, sobre todos aquellos que tenían la vista fatigada, porque San Jerónimo está representado en su despacho con quevedos. En el Renacimiento se convirtió en el patrón de los humanistas. Es el santo favorito de Erasmo, quien publicó sus obras.
   En nuestros días, a causa de su versión latina de la Biblia, se convirtió en el santo patrón de los traductores, y Valéry Larbaud, en 1946, tituló su colección de ensayos acerca del arte de la traducción, Bajo la invocación de San Jerónimo (Sour l'invocation de Saint Jérome).
ICONOGRAFÍA
   La iconografía de San Jerónimo no tiene en cuenta los datos históricos, tal como sucede con la de San Pablo. En su carta a Eustoquia cuenta que había perdido un ojo: e duobus oculis unum perdidi. No obstante, jamás un artista tuvo la idea de representarlo tuerto.
   La fuente principal de su iconografía es la compilación de un jurisconsulto de Bolonia en 1348. Giovanni d'Andrea (Johannes Andreas), que en su Hiéronymianus, impreso en Basilea en 1516, reunió todos los textos relativos al ilustre doctor de la Iglesia.
   La piedra que el santo emplea para golpearse el pecho y la calavera sobre la cual medita en el desierto, son los símbolos de su penitencia en el desierto. Con San Gregorio Magno, otro doctor de la Iglesia latina, comparte el atributo de la paloma inspiradora. Pero sus emblemas más descriptivos son el capelo cardenalicio y el león domesticado, aunque en realidad no tenga derecho ni a uno ni a otro.
   Nunca fue cardenal, simplemente ejerció funciones de secretario del papa Dámaso. El capelo cardenalicio se le concedió como atributo a partir del siglo XIV, después de la publicación de Hiéronymianus por Giovanni d'Andrea, y además, el capelo cardenalicio no era rojo en sus tiempos, lo fue a partir de 1245. Por otra parte, el león domesticado (leo mansuetus), a quien retira una espina de la pata, está copiado de su casi homónimo San Gerásimo.
   Para indicar que es un estudioso, a partir del siglo XV, con frecuencia se lo representó con quevedos sobre la nariz. El anacronismo es flagrante, puesto que las lentes correctoras fueron inventadas por R. Bacon hacia 1280, más de ocho siglos después de su muerte (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
   Y que mejor día que hoy, para ExplicArte el Antiguo Monasterio de San Jerónimo de Buenavista de Sevilla
Ángulo del claustro del antiguo Mon.
de San Jerónimo de Buenavista.
   El Monasterio de San Jerónimo de Buenavista fue fundado en 1414 por Juan Esteban, Jurado de la ciudad de Sevilla, con el auxilio de Nicolás Martínez, tesorero y contador del Rey, y de su mujer e hijo, Diego Martínez de Medina. El embrión del primitivo convento lo constituyen las propias edificaciones de la hacienda, a las que se le fueron añadiendo otras dependencias a lo largo de varias fases. La primera fase de construcción corresponde a la primera mitad del siglo XV, la segunda fase al primer tercio del siglo XVI, y la tercera a finales del siglo XVI hasta los primeros años del XVII.
En la primera fase se edifica la iglesia, entre 1414 y 1450, y uno de los claustros, en la segunda se amplía la iglesia hacia poniente, y se construye el claustro de levante, contiguo al claustro existente y separado del lado oriental de éste por el refectorio, a la tercera fase de la construcción pertenecen el resto de dependencias. Las obras de la planta baja se prolongan hasta 1581, año en el que se inician las obras de la planta alta, encargadas a Miguel de Zumárraga.
   Fundación monacal jerónima del siglo XV, levantada en su tiempo extramuros de la ciudad de Sevilla, a 2 kilómetros al Norte de la puerta de la Macarena y muy próximo al río Guadalquivir. El monasterio se enclavó al Norte de la ciudad, alejado de ésta, en un paraje próximo a un recodo del río, con hermosas vistas y junto al camino real hacia la Corte. En el proceso edificatorio de San Jerónimo de Buenavista, se levantó primero la iglesia, eje vertebrador de la comunidad, y orientada en sentido este- oeste con los pies a poniente, aprovechando el muro maestro sur se delimitó un claustro cuadrado, al que posteriormente se le fueron adosando otras edificaciones para satisfacer las necesidades de la comunidad. Entre estas edificaciones estaban, otro claustro situado al este del primitivo y separado de aquel por el refectorio, la sala capitular en el ala sur, un nuevo refectorio al oeste, la sacristía nueva y las celdas en los lados norte y sur, respectivamente, del segundo claustro y frontera con este por el norte la imprenta de Indias con sus dependencias y su espacio libre central configurando un tercer patio. Muchas de las dependencias del monasterio han desaparecido, y no han llegado hasta nosotros ni tan siquiera sus trazas. Entre los restos conservados destacan dos capillas del lado de la Epístola de la iglesia y el muro del mimo lado, que es a su vez el testero norte del claustro herreriano que también permanece, la torre, el patio y parte de las edificaciones de la Imprenta de Indias, escalera al coro, anterefectorio, mirador, y restos de la escalera de subida a éste.
Otra visión del claustro y torre del antiguo
Mon. de San Jerónimo de Buenavista.
   La iglesia era de estilo gótico flamígero, contaba con tres naves, ábside poligonal, portada a los pies, bajo el coro, y capillas laterales de planta cuadrada en los muros del Evangelio y la Epístola. De éstas, las dos que se conservan cuentan con una anchura libre de 4,90 m. y una altura de 8,40 m. El templo se comunicaba con mediante puertas con los dos claustros. El más antiguo de ellos aún se conserva hoy, se inscribe en un recinto casi cuadrado de unos 160 pies de lado (46,30 x 45,40 m), siendo algo mayores los lados perpendiculares a la iglesia. Cada uno de los alzados al patio, de dos plantas, están formados por siete módulos iguales, compuestos por una doble arcada, la inferior de medio punto y la superior de arcos carpaneles. Los pilares son de planta cuadrada y a ellos se adosan semicolumnas con pedestal, siendo éstas de mayores dimensiones en los laterales, y menores en los frontales, sobre las que apoyan los arcos. El orden empleado es el toscano en planta baja y el jónico en la primera. Se remata la composición con un antepecho de lacería morisca en piedra martelilla. Las galerías contaron con balaustradas de mármol blanco que se han perdido Los arcos transversales del deambulatorio, al igual que los frontales, son de medio punto en la planta baja y carpaneles en la primera y se apoyan en ménsulas con decoración diversa. Las galerías perimetrales se cubren con bóvedas vaídas, y de ellas sólo se conservan las de la planta baja y algunas del costado norte de la alta.
Planta del antiguo Monasterio de San
Jerónimo de Buenavista, en un plano
de la ciudad de Sevilla.
   Al gran espacio claustral abren diez portadas, ocho de ellas en el piso bajo, distribuidas en todos sus costados, y dos en el piso alto. Las más antiguas son tres de estilo plateresco, ubicadas en el ala norte del deambulatorio. Dos en la planta baja idénticas, en los extremos este y oeste. La portada al este comunica con la escalera principal y la del oeste saldría en un principio al compás y portería, y posteriormente a la cocina. La otra se encuentra en la planta superior y da paso a una estancia inmediata a la torre, con bóveda elíptica, a través de la cual se accede al coro alto. Inmediatamente posteriores son otras dos portadas del piso bajo, una al norte, junto a los pies de la iglesia, y otra al sur, por donde ahora se accede a la escalera suroeste. Les siguen en el tiempo dos nuevas portadas, también iguales y enfrentadas, en los laterales extremos del costado sur y simétricas de las platerescas primitivas. Fechadas hacia 1600, daban acceso, la una al anterefectorio de poniente y la otra, a la que fue cocina del claustro de levante. De la misma época, aunque más sencillas de diseño, son las también iguales entre sí y enfrentadas, que se ubican, una dando acceso a la escalera norte y otra a la nueva sala capitular al sur. La última de las puertas es claramente barroca, se encuentra en el piso alto y da paso a un cuerpo de edificación hoy desaparecido, que se adosó durante el XVI a los pies de la iglesia y al testero norte del claustro mayor ya través del cual se accedía a éste desde el compás. 
Bóveda de una de las pandas del clasutro
del antiguo Mon. de San Jerónimo de
Buenavista.
   De todas las dependencias que rodearon tan espléndido claustro sólo se conserva en pie la escalera que conducía al coro. Ocupa una estancia rectangular de 15 x 4,35 m a continuación de las últimas capillas de la Epístola, a los pies de la iglesia. Se accede a ella desde una de las portadas anteriormente descritas, a través de un vestíbulo cubierto por una bóveda vaída casetonada. La doble altura del espacio de subida se cubre por una cúpula con casetones de media naranja sobre pechinas. El vestíbulo superior, que da paso hacia el coro, la torre y el claustro alto, se cubre con una bóveda muy rebajada en óvalo sobre pechinas, y decoración de nervios concéntricos.
   La torre, de formas góticas en su primer cuerpo, se abría a la nave central de la iglesia como tribuna. En la segunda mitad del XVI se prolonga la torre, dotándola del cuerpo de campanas que hoy es una de las señas de identidad del convento. Ésta prolongación arranca de un basamento ancho, decorado con motivos geométricos de azulejos, sobre el que se dispone un cuerpo en el que se abren tres vanos en cada cara. En el centro se dispone el hueco mayor, un arco de medio punto al que flanquean dos pilastras, una a cada lado, entre éstas y las esquinas de la torre donde aparecen pilastras pareadas, se abren los otros dos huecos de menores dimensiones. Rematando este cuerpo se dispone un entablamento muy elaborado con triglifos y metopas de azulejo azul cobalto. Sobre el entablamento y a eje del hueco mayor, se sitúa un arco de triple inflexión, rematando la composición una pequeña balaustrada de motivos geométricos. La coronación de la torre se hace mediante un chapitel apiramidado, que se levanta sobre una bóveda cónica de ladrillo, recubierto por azulejos de dibujos estrellados azules y blancos. Durante su utilización como fábrica de cristales, la torre se vació interiormente para emplearse como secadero de las piezas recién elaboradas, sustituyendo la escalera original por otra estrecha y empinada, que es la que vemos hoy.
Puerta en el claustro del antiguo Mon.
de San Jerónimo de Buenavista.
   Como ya dijimos, otros de los restos conservados pertenecen a la Imprenta de Indias que se levantaba al nordeste del claustro de levante y contigua al ábside de la iglesia. La edificación de la imprenta de Indias estaba compuesta por dos alas en «L» que rodeaban a un patio, cuyos otros dos lados cerraban el ábside y uno de los lados del claustro de levante, y que hoy sólo se conserva parcialmente. De los dos cuerpos que la componían, el del norte ha permanecido en pie en planta baja, y el otro, ha desaparecido (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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domingo, 29 de septiembre de 2019

Procesiones y Romería de hoy, domingo 29 de septiembre

   Déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, domingo 29 de septiembre en Sevilla.      
Hdad. del Inmaculado Corazón  de María.
   Hoy, domingo 29 de septiembre, continúa el ciclo de las Glorias de Sevilla procesionando las Hermandades del Inmaculado Corazón de María (Torreblanca), en su anual Romería y la de Santa Lucía.   
   Hdad. del Inmaculado Corazón de María (Torreblanca): La Hermandad del Inmaculado Corazón de María; es ésta una corporación fundada en 1958, con sede canónica en la iglesia parroquial del Inmaculado Corazón de María, siendo su imagen titular el Inmaculado Corazón de María, obra anónima contemporánea probablemente de los talleres de Olot, o bien de Antonio Castillo Lastrucci.
Hdad. de Sta. Lucía
   Hdad. de Sta. Lucía: La Hermandad de Santa Lucía, Virgen y Mártir; es ésta una corporación fundada en 1931, con sede canónica en la iglesia de Santa Catalina de Alejandría, siendo su imagen titular Santa Lucía, talla anónima barroca del siglo XVIII.   
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La antigua Iglesia de San Miguel

   Déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la antigua Iglesia de San Miguel, de Sevilla.   
Cabecera de la parroquia de San Miguel
antes de su demolición.
Noviembre de 1868. 
   Hoy, 29 de septiembre, Fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. En el día de la dedicación de la basílica bajo el título de San Miguel, en la via Salaria, a seis millas de Roma, se celebran juntamente los tres arcángeles, de quienes la Sagrada Escritura revela misiones singulares, y que sirviendo a Dios día y noche, y contemplando su rostro, a Él glorifican sin cesar [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la antigua Iglesia de San Miguel, de Sevilla.
   La antigua parroquia de San Miguel ocupaba la manzana hoy delimitada por las calles Jesús del Gran Poder (antes Palmas), Aponte (hasta 1845 San Miguel), Trajano (antes Puerco) y plaza del Duque. Aunque su fundación se remonta a época fernandina (Anales de Ortiz de Zúñiga), será tras el terremoto de 1356, durante el reinado de Pedro I de Castilla "el Cruel" o "el Justiciero" y a instancia del Arzobispo don Nuño, cuando la levanten de nuevo, desde los cimientos, el celo y la hacienda de don Martín Yánez de Aponte, señor de Chillas, alcaide de las atarazanas y tesorero mayor de Andalucía.
Interior de la parroquia de San Miguel
 tras su clausura. Francisco Peralta.
Sevilla, 1868.
   Don Félix González de León, cristianado en su pila bautismal, describe el templo de una forma bastante minuciosa en su Noticia Artística de Sevilla (1844) . Resalta que es "edificio de hermosa construcción, de arquitectura gótica, todo de piedra de robustos pilares y cercado de fuertes bóvedas, sobre las que hay espaciosas azoteas. Consta de tres naves, la del medio con la capilla mayor es magnífica, ancha y dilatada: las laterales son más cortas, y la del lado del Evangelio, aún lo es más porque a sus pies está la torre." Don José Amador de los Ríos, en Sevilla pintoresca (1844) se muestra más crítico con el edificio: "ha sufrido grandes e importantes alteraciones que han contribuido a desfigurarlo de todo punto. Tiene cortados los pilares, que debieron darle en otro tiempo más suntuosidad y gallardía, y apenas ha quedado vestigio alguno de las palmas que servían a aquellos de ornamento."
   En la profunda reforma de la parroquia de San Miguel que llevó a cabo en 1827 el "cura Vega", muy criticada por González de León, se construyó una capilla para la Soledad en la cabecera de la nave del Evangelio "derribando lo que era sacristía se formó una nueva capilla bastante capaz, abriéndose dos grandes arcos que se cerraron con puertas de rejas, uno a la capilla mayor, y otro a la cabeza de la nave." También se restauró la imagen de la Soledad "simulacro muy antiguo y respetable que fue estofado de nuevo, de lo que no tenía necesidad, con lo que perdió el carácter respetable de antigüedad y mérito" y se vistió más al gusto de la época "quitándole una túnica o sobrevesta blanca que antes le ponían sobre la túnica negra." 
Cabecera de la parroquia de San Miguel.
Detalle de la procesión del Santo
Entirro grande de 1854.
Aguada anónima, c. 1854
   Un inventario parroquial de 1834 nos describe puntualmente la capilla: "Un altar de madera estofado y en el la Stma. Virgen de vestir, la cual tiene un manto de terciopelo negro con forro de tafetán blanco, saya de lo mismo, un almohadón sre. que está de rodillas, de terciopelo negro bordado todo de plata con las insignias de la Pasión, corona hermosa de plata y corona de espinas de lo mismo en las manos de la Sra. y un cíngulo de tisú, ocho candeleros, los seis grandes y otros dos más pequeños, cruz, todo de madera y plateado, dos atriles y tres sacras con marcos dorados. Dicha Sta. Imagen está con unas puertas cristales hermosas, y el altar tiene dos cortinas desde la bóveda hasta abajo, de olandilla morada, para la Semana Santa. Toda la Capilla, como la mayor está colgada de damasco, y en una ventana una cortina grande de tafetán carmesí."
   En la lista de Hermandades de la parroquia de San Miguel, realizada en 1842 con carácter general en toda la Archidiócesis por orden del Gobernador del Arzobispado, sólo figuran en activo en el templo de la plaza del Duque las del Amor (que había llegado a la parroquia en 1811 procedente de la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, vulgo "Los Terceros"), la Sacramental (fusionada con la de Nuestra Señora del Rosario y Animas), y Pasión (cuyo titular arribó en junio 1841 procedente de una casa particular tras haber sido cerrado un año antes el convento de la Merced, hoy Museo de Bellas Artes). Con las Reglas en paradero desconocido se citan en la lista las Hermandades de la Soledad, Santa Bárbara, Santa Ana y Vera Cruz.
   El 6 de abril de 1860, Viernes Santo, la Soledad efectuó su primera salida procesional desde la parroquia de San Miguel en un paso cedido por la Hermandad trianera de la Expiración. El 10 de abril de 1868 salió por última vez la Soledad de San Miguel.
Interior de la parroquia de San Miguel
 durante un sermón. Francisco
 Cabral Bejarano. Sevilla, 1857.
   La revolución de "La Gloriosa", la más romántica de todas las revoluciones españolas en palabras recientes del profesor Álvarez Santaló, principió Cádiz el 18 de septiembre de 1868 con el pronunciamiento de Prim y Topete, y al día siguiente triunfó en Sevilla. La Junta Revolucionaria de la Ciudad, en la que estaban entre otros don Manuel de la Puente y Pellón, don Federico Rubio, don Antonio Machado, don Federico de Castro y el Marqués de la Motilla, acordó el 6 de octubre la supresión de doce parroquias -entre las que estaba San Miguel- y veintitrés templos que no poseían tal rango. A pesar de las inútiles quejas del canónigo don Francisco Mateos Gago, vocal de la Comisión Provincial de Monumentos Artísticos, la piqueta especuladora y anticlerical surgida de "La Gloriosa" derribó San Miguel en noviembre de ese año, si bien aún en 1871 quedaban restos de la vieja parroquial en el solar donde poco más tarde se levantó el Teatro del Duque.
   De su interior, la actual reja que cierra la capilla de la Hermandad de la Soledad, en la parroquia de San Lorenzo, procede de San Miguel.
   Los pocos restos que se rescataron se encuentran esparcidos principalmente entre las iglesias de San Antonio Abad y La Magdalena (www.conocersevilla.org)
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sábado, 28 de septiembre de 2019

Procesiones de hoy, sábado 28 de septiembre

   Déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, sábado 28 de septiembre en Sevilla.     
   Hoy, sábado 28 de septiembre, sigue el ciclo de las Glorias de Sevilla procesionando las Hermandades de Valvanera, Pasión y Muerte (Virgen del Buen Aire), Mercedes de la Puerta Real y los Sastres, y la extraordinaria de la Hdad. de la Sed por su L aniversario fundacional.   
Hdad. de las Mercedes - Pta. Real.
   Hdad. de las Mercedes - Pta. Real: La Real, Antigua, Venerable, Ilustre y Fervorosa Hermandad Mercedaria del Patrocinio de Nuestra Señora, Santo Cristo de la Redención, Nuestra Señora de las Mercedes Coronada, San Pedro Nolasco y San Fernando Rey; es ésta una corporación fundada en 1725, con sede canónica en su capilla propia de la Puerta Real, siendo sus imágenes titulares Nuestra Señora de las Mercedes Coronadas, talla anónima remodelada profundamente por Luis Álvarez Duarte en 1969; el Santo Cristo de la Redención, obra de Antonio Joaquín Dubé de Luque en 1987; San Pedro Nolasco, talla anónima del siglo XVIII; y San Fernando Rey, obra de Manuel Hernández León en 1987.
Hdad. de Pasión y Muerte.
   Hdad. de Pasión y Muerte: La Hermandad de Santa María del Buen Aire y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de Pasión y Muerte, Resurrección de Nuestro Señor y Nuestra Señora del Desconsuelo y Visitación; es ésta una corporación fundada en 1991, con sede canónica en la parroquia de Nuestra Señora del Buen Aire, siendo sus imágenes titulares Santa María del Buen Aire, talla anónima del siglo XVIII, el Santísimo Cristo de Pasión y Muerte, obra de José Antonio Navarro Arteaga en 1996, y Nuestra Señora del Desconsuelo y Visitación, talla también de José Antonio Navarro Arteaga en 2001.   
Hdad. de los Sastres.
Hdad. de los Sastres: La Primitiva, Real, Muy Antigua y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora de los Reyes, Patrona de los Sastres, San Mateo Apóstol y Evangelista, y San Fernando Rey; es ésta una corporación fundada en 1248, con sede canónica en la parroquia de San Ildefonso, siendo su imagen titular Nuestra Señora de los Reyes, talla anónima gótica, aunque reformada en el siglo XVI y el Niño Jesús es ya barroco.
Hdad. de Valvanera.
   Hdad. de Valvanera: La Hermandad de Nuestra Señora de Valvanera, Patrona del Barrio de la Calzada, San Benito Abad y San Fernando Rey; es ésta una corporación fundada en 1725, con sede canónica en la parroquia de San Benito Abad, siendo sus imágenes titulares Nuestra Señora de Valvanera, talla anónima barroca.   
Hdad. de la Sed.
Hdad. de la Sed: La Hospitalaria Hermandad Sacramental de Congregantes de la Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen María y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Sed, Santa María de Consolación Madre de la Iglesia, San Juan Evangelista y San Juan de Dios; es ésta una corporación fundada en 1969, con sede canónica en la parroquia de la Concepción Inmaculada, siendo sus imágenes titulares el Santísimo Cristo de la Sed, obra de Luis Álvarez Duarte en 1970;  y Santa María de Consolación Madre de la Iglesia, talla de Antonio Joaquín Dubé de Luque en 1969. 
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El Azulejo Conmemorativo de la obra de Cervantes en la calle Adriano

   Déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el azulejo conmemorativo de la obra de Cervantes en la calle Adriano, de Sevilla.   
Panel cerámico dedicado a Cervantes,
en la fachada de la vivienda de la
c/ Adriano, 23.
   En el barrio del Arenal, tomando la acera derecha, bordeando la plaza de toros de la Real Maestranza por su parte menos visible, llegaremos al número 23 de esta calle dedicada al sevillano que fuera Emperador de Roma, para encontrarnos en la fachada con la segunda cita cervantina, en este caso dedicada a recordar que esa zona, citada en la novela Rinconete y Cortadillo, se conocía como el lugar del “Malbaratillo”, en referencia a un lugar donde además de acumularse muchas basuras e inmundicias se hacía comercio, a modo de mercadillo, de baratijas, objetos y alimentos robados. También se conoció la zona como Monte del Malbaratillo o simplemente el Baratillo, tal como hoy se sigue denominando. Estos Paneles conmemorativos se colocaron con ocasión del III Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes (1616-1916), siendo realizados por José Recio del Rivero y operarios de la Fábrica José Mensaque y Vera, mediante la técnica mixta de azulejo plano pintado y cuerda seca. (www.retabloceramico.net).
Situación de la c/ Adriano en un plano
de la ciudad de Sevilla.
   Los paneles de azulejos conmemorativos que se instalaron en 1916 (en la parte inferior de la cenefa encontramos la inscripción MCMXVI) en diversos puntos de la ciudad y que evocan los lugares en los que se inspiró el escritor para sus «Novelas ejemplares». La iniciativa partió de una figura relevante de la historia sevillana como es José Gestoso, ateneísta experto en cerámica que se encargó de diseñar los azulejos, realizados por la Fábrica de Mensaque, constando de 32 piezas, y por el también ateneísta y cronista de la ciudad Luis Montoto Rautenstraucht. El texto, según indica la recién editada guía «Cervantes en Sevilla y su provincia» (Turismo de la Provincia), corrió a cargo del escritor Rodríguez Marín. 
Fachada de la vivienda de
la c/ Adriano, 23.
   Estos paneles cerámicos fueron de los primeros ejemplos de azulejos conmemorativos de lugares sevillanos, iniciando una costumbre que aún hoy pervive. Todos los azulejos cervantinos aparecen encabezados de la misma manera: «El príncipe de los ingenios españoles Miguel de Cervantes Saavedra...» y en ellos se hace referencia al espacio donde se ubicaba la placa y a la obra en la que aparece recogido. Están enmarcados por una cenefa con motivos vegetales y presentan en la parte superior el escudo del Ayuntamiento Hispalense y un retrato de Cervantes.
   El texto completo dice así:
EL PRÍNCIPE DE LOS INGENIOS ESPAÑOLES
MIGVEL DE CERVANTES SAAVEDRA
MENCIONA ESTE LVGAR "DONDE EN VN TIEMPO SE
HACÍA MALBARATILLO"
EN LA NOVELA EJEMPLAR
RINCONETE Y CORTADILLO
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viernes, 27 de septiembre de 2019

La Iglesia de la Consolación, vulgo de "Los Terceros"

   Déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la iglesia de la Consolación, vulgo de "Los Terceros", de Sevilla.    
Fachada de la Igl. de la Consolación,
vulgo de "Los Terceros".
   Hoy, 27 de septiembre, en París, en Francia, San Elzearo de Sabran, conde de Arian, que vivió la virginidad y todas las virtudes con su esposa, la beata Delfina, y murió en la flor de la edad (1323) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   Santo provenzal nacido cerca de Aviñón en 1295. Esposo de Santa Delfina (los nombres de pila Eleázaro y Delfina en el siglo XVIII todavía eran hereditarios en Sabrán. Con ellos bautizó a su hijo e hija la condesa de Sabrán, amiga del caballero de Boufflers y del príncipe Enrique de Prusia, cuyo busto modelara Houdon). Ingresó como terciario en la orden franciscana. Fue nombrado embajador de Nápoles en la corte de Francia y murió en París en 1325.
   La leyenda le atribuye numerosos milagros, entre ellos el salvamento de un ahogado y la curación de un leproso.
CULTO
   Fue canonizado en 1369 por su ahijado, el papa Urbano V. Su culto se localizó en Provenza, sobre todo en Apt y Digne.
   En la iglesia de Notre Dame de Bourg, antigua catedral de Digne, Eleázaro (Elzéar) de Villeneuve, obispo de Digne, puso una capilla bajo su advocación hacia 1335.
Interior de la Igl. de la Consolación,
vulgo de "Los Terceros".
   El solemne traslado de sus reliquias a una tumba monumental en forma de pirámide, que hiciera construir el cardenal Grimoard, hermano del papa Urbano V, en la iglesia de los padres franciscanos de Apt, tuvo lugar en 1381.
ICONOGRAFÍA
   Sus atributos son un estandarte crucífero y un lirio, símbolo de pureza. Había hecho voto de castidad.
   Los fragmentos de sus reliquias se han repartido entre la catedral de Apt y dos museos norteamericanos, el Museo Metropolitano de Nueva York y la Galería Walters de Baltimore (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
   Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la Iglesia de la Consolación, vulgo de "Los Terceros", de Sevilla, ya que fueron San Elzearo de Sabran junto a su esposa Beata Delfina quienes recibieron el dodumento fundacional de la Orden Tercera, de manos de San Francisco
Retablo mayor de la igl.
de la Consolación,
vulgo de "Los Terceros".
   Un aire hispanoamericano parece soplar por la calle Sol en torno a la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, popularmente conocida como Los Terceros en recuerdo de su pertenencia a la Orden Tercera de San Francisco, asentada en la collación de Santa Catalina desde 1602 y proveniente de Bollullos del Condado. El nuevo templo y conjunto conventual se comenzó a construir en 1648. Sufrió la invasión francesa en 1810 y el expolio de las pinturas de su claustro por las tropas del mariscal Soult, llegando a residir en el conjunto las monjas agustinas expulsadas del convento de la Encarnación. Volverían los terciarios, pero la desamortización del templo los exclaustró definitivamente. Desde 1887 fue colegio de los padres escolapios hasta el traslado de sus instalaciones a Montequinto en 1975. El conjunto conventual sufrió un derribo parcial en aquellos años, salvándose los patios, algunas dependencias y la monumental escalera interior, al transformarse en un inmueble protegido en el que se instalarían las dependencias de EMASESA. En 1973 fue cedida la iglesia, por decreto del cardenal Bueno Monreal, a la hermandad de la Sagrada Cena. En el año 2002 la Consejería de la Junta de Andalucía catalogó el templo como Bien de Interés Cultural.
   Su original portada, se suele atribuir a fray Manuel Ramos, aunque no haya documento que lo prueba. Se estructura como un gran retablo de tres calles, con gran profusión de una imaginativa decoración estructurada mediante estípites realizados en ladrillo y barro cocido, con unas formas que se suelen comparar con las del barroco hispanoamericano. Iconográficamente  acoge las imágenes de San Francisco, Santa Isabel de Hungría, Santa Rosa de Viterbo y San Elseario, presidiendo desde el ático superior la imagen de la Virgen de Consolación.
Bóveda sobre el crucero de la igl.
de la Consolación, vulgo de "Los Terceros".
   El interior se presenta como una gran nave cubierta con un reciente techo plano, levantándose una airosa bóveda semiesférica en la zona de crucero. En los laterales se abren diversas capillas, situándose a los pies un coro alto cuyo sotocoro se adorna de originales yeserías con emblemas marianos, ángeles, flores, frutas y guirnaldas; un auténtico compendio del Barroco sevillano de la segunda mitad del siglo XVII.
   Domina la iglesia el espectacular retablo mayor, considerado como uno de los mejores de la arquitectura retablística del siglo XVII, siendo el punto focal más importante del interior, a la altura de la grandeza de espacio del presbiterio. Fue realizado por Francisco Dionisio de Ribas en 1669 y se hizo por Baltasar de Barahona hacia 1700, momento en el que se añadió el camarín barroco donde se alojó a la titular del edificio, Nuestra Señora de Consolación. En la historia de la obra habría que anotar el añadido, a finales del siglo XX, de una gran plataforma en la que se colocaría el gran conjunto escultórico de los apóstoles que participan en la Cena, grupo que fue la obra póstuma de Luis Ortega Brú. El retablo mayor se configura como un gran cuerpo central enmarcado por potentes columnas salomónicas que lo ordenan en tres calles, coronando el conjunto un ático de grandes dimensiones. La iconografía de las calles laterales presenta diversos santos relacionados con la Orden Tercera: San Conrado de Piacenza (con una bandeja de peces en sus manos), San Ivo (famoso abogado francés del siglo XIII que aparece togado), San Luis de los Franceses (que sigue la iconografía de San Fernando) y San Elseario (noble francés del siglo XIV que porta el pan). La gran hornacina central la ocupa en la actualidad el conjunto del misterio de la hermandad de la Cena, siendo el Cristo obra de Sebastián Santos y el apostolado obra de Luis Ortega Bru. En la pequeña hornacina superior del primer cuerpo se sitúa la pequeña imagen de la Virgen de Consolación, interesante talla en la que se funden el rostro de la Virgen y el del Niño, un conjunto de posible procedencia onubense y que se fecha en época bajomedieval. Ya en el segundo cuerpo se sitúan las tallas de Santa Isabel de Hungría y de Santa Isabel de Portugal, que enmarcan un grandioso altorrelieve que representa la fundación de la Orden Tercera, San Elseario y Santa Delfina que, arrodillados, toman de San Francisco el documento fundacional. 
"San Elzearo y Sta. Delfina recogiendo de San Francisco
el documento fundacional de la Orden Tercera"
Detalle del retablo mayor de la igl. de la Consolación,
vulgo de "Los Terceros".
   En el brazo izquierdo del crucero se sitúa un retablo de principios del siglo XVIII con la imagen de Nuestra Señora del Subterráneo, obra de Juan de Astorga (hacia 1815) titular de la hermandad penitencial de la Cena. El retablo perteneció a la hermandad del Amor, que residió antaño en este templo, conservando su estructura en forma de cruz donde se cobijaba al crucificado del Amor y un altorrelieve con el tema de la Sagrada Entrada en Jerusalén. En el mismo testero aparece otro retablo barroco de finales del siglo XVII, con una escultura de San Miguel Arcángel de 1727. Destaca también en esta zona el retablo dedicado a Nuestra Señora de la Encarnación, imagen del siglo XVII procedente de la llamada Esclavitud de Nuestra Señora de la Encarnación, que llegó a contar con capilla propia. En el brazo derecho del crucero se sitúa un retablo similar que acoge al Arcángel San Rafael, talla pareja del frontero, siendo ambas realizadas por el escultor José Fernando de Medinilla, autor del retablo contiguo. Lo preside la imagen del Cristo de la Humildad y Paciencia, titular de la hermandad penitencial de la Cena, devota imagen del siglo XVI cuya iconografía se inspira en los misterios teatrales de origen medieval , mostrando a Cristo pensativo antes de ser crucificado. Fue una escena que representó Alberto Durero en una de las estampas de “La Pasión”, lo que ayudó a su difusión por toda Europa. La imagen, que procesiona en un paso de caoba en la tarde del Domingo de Ramos, tiene la particularidad de estar realizada en pasta de madera. Fue el origen de una hermandad penitencial en la parroquia de Omnium Sanctorum, con reglas conocidas ya en 1580, institución que luego se fusionaría con la hermandad del Subterráneo. Destaca también en este testero un retablo de columnas salomónicas, con talla anónima de un Nazareno de comienzos del siglo XVIII.
Vista del interior, hacia los pies,
de la igl. de la Consolación,
vulgo de "Los Terceros".
   En el muro del Evangelio destaca la Capilla Sacramental, de planta rectangular y profusamente decorada con pinturas murales de comienzos del siglo XVIII. Está presidido por la imagen de una Inmaculada del siglo XVIII, en un retablo neoclásico que también cobija tallas de Santa María Egipciaca y San Antonio de Padua, ambas de comienzos del siglo XIX. En la misma capilla se sitúa una imagen de San Francisco de Asís del siglo XVII, vestida con ropajes naturales. Ya en el muro de la nave se puede observar también un deteriorado lienzo de la Virgen de los Reyes (siglo XVIII) y, ya junto a la puerta de entrada, el Crucificado de la Buena Muerte, interesante talla anónima de comienzos del siglo XVIII que ha sido en alguna ocasión pretendida por diferentes hermandades penitenciales. Proviene de un encargo de la Confraternidad de la Pía Unión y fue proyectada para un retablo, lo que motiva la sumaria terminación de su parte posterior.   
Planta de la Igl. de la Consolación - Los
Terceros, en un plano de la ciudad de
Sevilla.
   En el muro de la Epístola permanece cerrada la capilla de la Encarnación, distribuyéndose por sus muros un discreto grupo de Santa Justa y Rufina, un moderno San José con el Niño y un San Francisco del siglo XVII.
   Además de la Hermandad del Amor, radicaron en el templo la hermandad de la Entrada en Jerusalén (su fusión se produjo en este templo) y la hermandad de la Columna y Azotes, conocida como las Cigarreras, habiendo acogido temporalmente a otras corporaciones como la de los Gitanos o la Exaltación (Manuel Jesús Roldán,  Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
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jueves, 26 de septiembre de 2019

Las imágenes de los Santos Cosme y Damián en la Iglesia de la Anunciación

Déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las imágenes de los Santos Cosme y Damián en la Iglesia de la Anunciación, de Sevilla.       
San Damián, c. 1657.
Igl. de la Anunciación.
   Hoy, 26 de septiembre, San Cosme y San Damián, mártires, que, según la tradición, ejercieron la medicina en Ciro, ciudad de Augusta Eufratense, en la actual Siria, sin pedir nunca recompensa y sanando a muchos con sus servicios gratuitos (c. s. III) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
LEYENDA
   Hermanos gemelos (gemelli, gemini) de origen árabe que ejercían gratuitamente la medicina en una ciudad de Cilicia para convertir a sus pacientes a la fe cristiana. De ahí el mote griego de anargiros (que no aceptan dinero), en oposición a sus colegas filargiros, que se hacían pagar las consultas. "En la Edad Media se los llamaba los dos socorristas gratuitos. Ello no les impidió -observa el caústico bolandista Peeters- ser elegidos como patrones de la profesión médica (Paul Peeters, Le tréfonds oriental de l'hagiographie byzantine, Bruselas, 1951. No obstante, la leyenda informa que Damián despreciaba menos el dinero que su hermano Cosme. Aquél habría aceptado honorarios de la familia de una paciente después de una cura. Por esa razón Cosme, que desaprobaba esa debilidad, habría expresado el deseo de ser enterrado aparte. Pero un camello dotado de voz humana declaró que los cinco hermanos debían ser enterrados juntos. Anargiro, que es un epíteto, se confundió con el nombre propio de un santo. En Delfos había una capilla dedicada a San Anargiro)." Habrían muerto en 287, durante el reinado de Diocleciano.
   Los hagiógrafos los convirtieron en médicos mártires (martyri medici). Se les atribuía poder curar con igual éxito a humanos y animales. Así como liberaban a un segador de una serpiente que se le introdujera en la boca mientras dormía, curaban la pata de un camello herido.
   La Pasión de este dúo es del todo legendaria, una trama de tópicos hagiográficos. Denunciados como cristianos, los gemelos se negaron a ofrecer sacrificios a los ídolos. Por ello el procónsul Lisias ordenó que se les azotara con vergajos. Como ese primer suplicio no tuvo efecto alguno, los arrojaron al mar encadenados, pero un ángel rompió sus ligaduras y los condujo sanos y salvos a la orilla. Lisias no se dio por vencido. Los hizo atar a postes junto a sus otros tres hermanos y quemar vivos. Los mártires oraron en medio de las llamas, y éstas se volvieron contra los verdugos. Acusados de magia, fueron condenados a lapidación y luego acribillados a flechazos. Las piedras se volvían contra quienes las arrojaban, los arqueros fueron heridos por sus propias flechas que se curvaban y cambiaban de dirección antes de alcanzar los blancos. Como último recurso, al no saber cómo terminar con sus víctimas, recalcitrantes, el juez ordenó que los decapitasen, al igual que a sus tres hermanos.
   Además, se atribuían a los gemelos milagros póstumos, sobre todo el del reemplazo de una pierna enferma. El sacristán de la iglesia de los Santos Cosme y Damián, en Roma, tenía una pierna afectada de gangrena. Los dos santos cortaron la pierna sana de un negro que acababa de ser enterrado, y la sustituyeron por la pierna podrida del enfermo, quien, después del trasplante, recuperó la salud sin otra consecuencia que el tener una pierna negra y otra blanca. Este milagro se asemeja al de San Eloy que cortó la pata de un caballo para herrarlo.
San Cosme, c. 1657.
Igl. de la Anunciación.
CULTO
   Los mitologistas alemanes (Lucius, Deubner) sostienen que los santos gemelos Cosme y Damián no son sólo los equivalentes, sino las duplicaciones cristianas de los Dióscuros Cástor y Pólux. Aunque esta identificación sea discutible, en cualquier caso lo cierto es que la Iglesia se ha servido de ellos como sustitutos, para rechazar y suplantar a los héroes curadores del paganismo. Las iglesias que se han puesto bajo su advocación reemplazaron a los templos de Esculapio.
1. Lugares de culto
La basílica puesta bajo su advocación en Constantinopla estaba día y noche rodeada de enfermos que practicaban el rito de la incubatio, igual que en los templos de Esculapio.
   El culto de estos santos, nacido en Oriente y patrocinado por el emperador Justiniano, quien les dedicó numerosos santuarios, pasó a Occidente en el siglo VI, sobre todo a Roma, donde un templo junto al Foro se convirtió en iglesia de los Santos Cosme y Damián.
   En Toscana, los santos médicos fueron adoptados como patrones por la ilustre familia Médicis de Florencia, que antes de enriquecerse en la banca pertenecía a la corporación (Arte) de los médicos y boticarios. Resulta muy curioso, por no decir paradójico, que unos banqueros se pongan bajo la protección de dos santos "anargiros" que despreciaban el dinero hasta el punto de atender gratis a todos sus numerosos pacientes. Sea como fuere, el nombre de pila Cosme, patrón de los médicos, se convirtió en hereditario en la dinastía de los Médicis.
   En Francia eran igualmente populares. Juan de Beaumont, señor de Luzarches, trajo en 1170 las reliquias de ambos santos desde Jerusalén, en cuyo honor fundó una colegiata y una iglesia parroquial en Luzaarches, dedicadas una a San Cosme y la otra a San Damián. En la calle de L'École de Médecine, en París, había una iglesia de los Santos Cosme y Damián (Saints Côme et Damien), que fue demolida en 1836. Y había iglesias puestas bajo su advocación en Montpellier, Ambert y Vézelise. Cerca de Tours existía un priorato de Saint Côme, que Ronsard hizo célebre, y el Hospital de Issoudun los había adoptado como patrones. Su culto se había implantado hasta en Loctudy, Bretaña (Finisterre). La iglesia romana de Brageac en Auvernia, habría recibido sus cabezas traídas de la primera cruzada. En Saint Nic, Cornualles, hay una capilla de peregrinación dedicada a los santos Cosme y Damián, y en la misma región, el nombre de la colina mirador de Menez Ham (antiguamente Menez Kom) se interpreta desde la filología celta como Montaña de San Cosme.
   En España, en el siglo IX, se fundó un monasterio de los Santos Cosme y Damián en León, y tenían también iglesias consagradas en Oviedo, Burgos y Valencia.
   Bremen y Bamberg, en Alemania, pretendían poseer las reliquias de ambos santos, que fueron reunidas en la iglesia de San Miguel de Munich. En Colonia hay un monasterio fundado en el siglo IX que se puso bajo la advocación de tres santos médicos: Cosme, Damián y Pantaleón. Eran particularmente venerados en las abadías de Essen, Renania; Liesborn, Westfalia y Kaufbeuren, Suabia.
   Su culto se propagó hasta en los países eslavos. En la iglesia de Nuestra Señora de Cravovia tenían una capilla dedicada.
   A causa de una etimología popular, San Cosme, cuyo nombre en ruso Kuzma se parece a la palabra herrero (kusnets), se volvió en Rusia patrón de los herreros y herradores.
   Por último, señalemos los frescos del siglo XIV en Mistra, en el Peloponeso.
Planta de la Igl. de la Anunciación, en
un plano de la ciudad de Sevilla.
2. Patronazgos
   La popularidad de los Santos Cosme y Damián, probada por el número y la dispersión de sus lugares de culto, estaba basada en su fama de santos curadores. Patrones de los médicos, de los cirujanos, de los boticarios y barberos, se los invocaba contra la peste, junto a los santos antipestosos Sebastián y Roque; y más especialmente contra el muermo, la inflamación de las glándulas, la tiña, las afecciones renales, los cálculos, las inflamaciones de vientre y la incontinencia urinaria infantil. La Cofradía de San Cosme era para los médicos lo que la Cofradía de San Lucas para los pintores.
   Por su condición de santos curadores protegían no sólo a los médicos sino también a sus clientes, a veces sus víctimas. Por ello se convirtieron en patronos de los hospitales.
   Las Charités (Caridades), cofradías piadosas y caritativas muy difundidas en Normandía, contribuyeron mucho a la difusión del culto de los santos médicos Cosme y Damián.
ICONOGRAFÍA
   En su calidad de patrones de los médicos y boticarios, están representados en túnica forrada, tocados con caperuza o gorro cilíndrico de doctor, para impresionar a los pacientes. En la mano tienen los instrumentos de su profesión: un maletín de cirugía, un mortero de farmacia, una caja de ungüentos, una lanceta, una espátula para untar las pomadas o bálsamos, un orinal (la uroscopia o examen de la orina tenía un importante papel en la medicina medieval).
   A título de patrones de los barberos y peinadores se les da como atributos un peine y una tijera (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
   Y que mejor día que hoy, para ExplicArte las imágenes de los Santos Cosme y Damián en la iglesia de la Anunciación, de Sevilla.
   Estas dos imágenes, junto a una serie de cuatro pinturas sobre lienzo (éstas se encuentran en la Capilla de la Universidad, junto a la Antigua Fábrica de Tabacos), todas de autor desconocido, formaron parte de un antiguo retablo dedicado a los Santos Cosme y Damián; altar que estuvo situado en el muro del Evangelio de la nave central de la iglesia de la Anunciación, desde que en 1657 lo financiara el cirujano Tiberio Damián hasta su desmembramiento como consecuencia de la reforma que, a partir de 1838, se hizo del templo bajo la dirección de don Manuel López Cepero, y hoy se encuentran sobre repisas en el muro del Evangelio, flanqueando el retablo de Nuestra Señora de Belén.
Los Stos. Cosme y Damián, flanqueando
el retablo de Ntra. Sra. de Belén.
Igl. de la Anunciación.
   La imagen de San Cosme de pie, en actitud frontal, llevándose la mano izquierda al pecho mientras extiende la contraria. Aparece representado no como un mártir de época romana (vivió en el siglo III d.C.), sino como un hombre del siglo XVII, contemporáneo al artista que realizó esta obra. Pudo perder esta imagen algún atributo iconográfico identificativo de su profesión de médico (suele llevar un tarro de medicina o algún utensilio médico), o bien la palma que le señala como mártir de la Iglesia. Viste ropajes ricamente estofados con motivos vegetales: túnica verde, manto rojizo y muceta amarilla, que señala su condición de doctor. El manto cruza diagonalmente la figura, describiendo amplios pliegues que confieren dinamismo a la imagen, tratada con cierta rigidez. Sus cabellos han sido tratados en luengos mechones; lleva bigote y perilla. El tratamiento de la cabeza del santo recuerda a obras del círculo de Pedro Roldán.
   Esta figura, junto a su compañera (San Damián), procede de un desaparecido retablo que fue donado, en 1657, por un médico italiano llamado Tiberio Damián, cirujano mayor del Hospital del Cardenal de Sevilla. Las pinturas de dicho conjunto, con escenas alusivas a la vida de ambos santos, se conservan en la capilla de la Antigua Fábrica de Tabacos. La advocación de este conjunto, dedicado a los hermanos y médicos Cosme y Damián se explica por ser ambos santos considerados patronos de médicos y cirujanos, profesión del comitente de este retablo. Su estructura arquitectónica desapareció en las reformas realizadas en la iglesia en el siglo XIX por el deán López Cepero.
Los Stos. Cosme y Damián en el Belén
de la Hdad. del Valle como Reyes Magos.
   La imagen de San Damián de pie, en actitud frontal y con los brazos extendidos. Aparece representado no como un mártir de época romana (vivió en el siglo III d.C.), sino como un hombre del siglo XVII, contemporáneo al artista que realizó esta obra. Pudo perder esta imagen algún atributo iconográfico identificativo de su profesión de médico (suele llevar un tarro de medicina o algún utensilio médico), o bien la palma que le señala como mártir de la Iglesia. Viste ropajes ricamente estofados con motivos vegetales: túnica rojiza, manto marrón con el forro verdoso y muceta amarilla, que revela su condición de doctor. El manto cruza diagonalmente la figura, describiendo amplios pliegues que confieren dinamismo a la imagen, tratada con cierta rigidez e inexpresividad. Sus cabellos han sido tratados en luengos mechones; lleva bigote y perilla. El tratamiento de la cabeza del santo recuerda a obras del círculo de Pedro Roldán (www.patrimonio.us.es).
   Finalmente reseñar que la Hermandad del Valle utiliza a estas imágnes como Reyes Magos para el Belén que monta en el presbiterio de la iglesia de la Anunciación cada Navidad.
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miércoles, 25 de septiembre de 2019

El azulejo publicitario de la antigua Pescadería del Prado, en la calle Abogada Aurora León.

   Déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el azulejo publicitario de la antigua Pescadería del Prado, en la calle Abogada Aurora León, de Sevilla..   
Panel de azulejos publicitarios.
Antigua Pescadería del Prado.
c/ Abogada Aurora León, 1.
   En la fachada del número 1 de la calle Abogada Aurora León (antigua Pescadería del Prado) encontramos un azulejo publicitario que forma un conjunto con otros tres más que se encuentran en la avenida de Málaga.
   El azulejo publicitario, realizado a finales de la década de los años '40 del siglo XX en la fábrica de Ramos Rejano, mediante la técnica mixta de cuerda seca y azulejo plano pintado, estando formado por 44 piezas, sobre fondo amarillo y con cenefa vegetal, con tipografía azul añil, que dice así:
"PESCADERÍA
DEL
PRADO
ESPECIALIDAD 
EN 
CRUDO Y FRITO
TLFNO. 32917"
Situación de la c/ Abogada Aurora León,
en un plano de la ciudad de Sevilla.
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martes, 24 de septiembre de 2019

El Museo de Bellas Artes (Antiguo Convento de la Merced Calzada)

   Déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Museo de Bellas Artes - (Antiguo Convento de la Merced Calzada), de Sevilla. 
Portada del Museo de Bellas Artes.
Miguel de Quintana, 1729.
   Cada 24 de septiembre se celebra a la Virgen de la Merced que significa “misericordia”, advocación que se remonta al siglo XIII cuando la Virgen se le aparece a San Pedro Nolasco y lo anima a seguir liberando a los cristianos esclavos. Ante este deseo, se funda la orden de los Mercedarios el 10 de agosto de 1218 en Barcelona, España, y San Pedro Nolasco fue nombrado por el Papa Gregorio IX como Superior General. Más adelante, en el año 1696, el Papa Inocencio XII fijó el 24 de septiembre como la Fiesta de la Virgen de la Merced en toda la Iglesia.
   La Virgen de la Merced o Nuestra Señora de las Mercedes es una advocación, que deriva del latín merces, que significa: dádiva, gracia, por lo que puede entenderse como Nuestra Señora de la Misericordia. San Pedro Nolasco, un joven mercader de telas de Barcelona, empezó a actuar en la compra y rescate de cautivos, vendiendo cuanto tenía en 1203. Se dice que el uno de agosto de 1218, fiesta de San Pietro ad Vincula, tuvo una visita de la Santísima Virgen, dándose a conocer como La Merced, que lo exhortaba a fundar una Orden religiosa con ese fin principal de redimir a cristianos cautivos de los musulmanes y piratas sarracenos. San Pedro Nolasco consumó la creación de la Orden de la Merced en la Catedral de Barcelona con el apoyo del rey Jaime I el Conquistador y el asesoramiento del dominico canonista San Raimundo de Peñafort, el diez de agosto de ese mismo año 1218: recibieron la institución canónica del obispo de Barcelona y la investidura militar del rey Jaime I el Conquistador. El Papa Gregorio IX de Segni, quien aprobó la orden el diecisiete de enero de 1235, con la Regla de San Agustín. En 1245, muere el fundador.  Se tienen testimonios de esta advocación mariana en medallas desde mediados del siglo XIII. En las primeras Constituciones de la Orden, de 1272, redactadas en Capítulo General, la Orden recibe ya el título de Orden de la Virgen de la Merced de la Redención de los cristianos cautivos de Santa Eulalia de Barcelona. La devoción a la Virgen de la Merced se difundió a partir de la fundación de la Orden como un reguero de pólvora por Cataluña y por toda España, incluida Cerdeña, por Francia y por Italia, con la labor de redención de estos religiosos y sus cofrades.  Con la evangelización de América, en la que la Orden de la Merced participó desde sus mismos inicios, la devoción se extendió y arraigó profundamente en todo el territorio americano. La fiesta dedicada a su patrona fue instituida a instancias de los mercedarios como acción de gracias por la fundación de la Orden. La primera concesión a los mercedarios de un Oficio para esta fiesta se hizo el cuatro de abril de 1615.  Inocencio XI Odescalchi la extendió a la Iglesia española en 1680 e Inocencio XII Pignatelli a toda la Iglesia Latina el doce de febrero de 1696. Reducida en 1960 a simple conmemoración en la reforma del Beato Juan XXIII, fue suprimida del calendario universal e incluso nacional de España en el del uso ordinario de 1969 (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
Planta del Museo de Bellas Artes, en
un plano de la ciudad de Sevilla.
   Y que mejor día que hoy para ExplicArte el Museo de Bellas Artes, de Sevilla instalado en el antiguo Convento de la Merced Calzada.
   El Museo de Bellas Artes de Sevilla, constituido a raiz de la Desamortización de 1835, ocupa desde 1839 el antiguo convento de la Merced Calzada. aunque parcialmente transformado, la configuración actual del edificio responde en líneas generales a la renovación del convento medieval que el arquitecto Juan de Oviedo y de la Bandera emprendió a partir de 1602. El edificio se ordena en torno a tres grandes patios con la iglesia situada en uno de los extremos del convento. El claustro grande consta de dos cuerpos. El inferior lo forman arcos de medio punto que apean sobre columnas pareadas de mármol y el superior, reformado por Leonardo de Figueroa, lo configuran balcones enmarcados por pilastras jónicas. El claustro pequeño, o de los bojs, diseñado por Juan de Oviedo, conserva su estructura original. En el primer cuerpo figuran arcos peraltados que apean sobre columnas de mármol blanco de orden toscano y en el segundo aparecen ventanas que alternan con paramentos lisos. El tercer patio, por el que en la actualidad se ingresa al Museo, es más pequeño y de planta irregular, articulándose en dos cuerpos. Los tres patios se comunican a través de una gran escalera situada en el centro trazada por Juan de Oviedo, que se cubre por medio de una bóveda semiesférica sobre trompas, y se decora con yeserías doradas y policromadas en forma de tarjas, gallones, hornacinas y angelotes, que fueron contratadas con el maestro escultor Alonso Álvarez en 1624.
Vestíbulo del Museo de Bellas Artes.
   La iglesia la trazó asimismo Juan de Oviedo, y se levantó entre 1603 y 1612. Presenta planta de cruz latina, cubriéndose el cuerpo de la nave y los brazos del crucero con bóvedas de medio cañón con arcos fajones y lunetos, y el crucero, con una bóveda semiesférica sobre pechinas. Las pinturas murales que la adornan son posteriores, habiéndolas ejecutado Domingo Martínez en 1727. La portada de la iglesia se encuentra en el muro izquierdo de la nave. Atribuida a José Álvarez, es obra del último tercio del siglo XVIII.
   El ingreso al Museo se hace a través de la primitiva portada del convento, que situada con anterioridad a su conversión en Museo en el otro extremo del edificio, es obra de Miguel de Quintana, y está datada en 1729. Consta de dos cuerpos, el primero formado por un arco de medio punto flanqueado por columnas pareadas de orden compuesto que descansan sobre altos pedestales y el segundo constituido por una gran hornacina, encuadrada por columnas salomónicas, en la que figuran las esculturas de la Virgen de la Merced, San Pedro Nolasco y Jaime I. Remata la hornacina un frontón curvo y roto en cuyo centro se sitúa el escudo de la Orden de la Merced. 
Patio del Aljibe. Museo de Bellas Artes.
   En el zaguán y en los claustros del que fue convento mercedario se encuentran numerosos paneles de azulejos sevillanos de los siglos XVI, XVII y XVIII que proceden en su mayoría de edificios religiosos sevillanos desaparecidos. Gran parte de los frisos de azulejos que adornan el vestíbulo y el patio de entrada proceden del desaparecido convento de San Pablo, fechándose algunos en 1576. En el frente del patio de ingreso se conservan cinco pequeños paneles que representan a Dios Padre y a los Evangelistas que son obra del taller de Francisco Niculoso Pisano. Sobre ellos se halla un gran panel firmado y fechado en 1577 por Cristóbal de Augusta, que representa a la Virgen y el Niño con religiosos y religiosas dominicos.
Escalera Monumental, Juan de Oviedo.
Museo de Bellas Artes.
   El Museo comienza en un pequeño Vestíbulo en el que se exhiben obras pertenecientes a la época medieval. Son dos pinturas de la Virgen con el Niño acompañado de ángeles músicos, y la Ascención del Señor, que pertenecen respectivamente al Maestro de Almonacid y a Bernardo Martorell. También figuran en este recinto una escultura de la Virgen con el Niño, del siglo XV, y otra de un Cristo crucificado del XIV.
   Sala I. Se muestran aquí obras del siglo XV destacando entre ellas un grupo de esculturas pertenecientes a Pedro Millán que representan a Cristo atado a la columna, a Cristo Varón de los Dolores y el Llanto por Cristo muerto. Otra escultura expuesta es la Virgen con el Niño perteneciente a Mercadante de Bretaña. Importante es el conjunto de ocho tablas pictóricas con representaciones de santos que corresponden a un anónimo seguidor de Juan Sánchez de Castro. De gran interés es el Retablo de la Pasión de Cristo y la representación del Sueño de Jacob. Al maestro de Coteta se le atribuye un tríptico con el Ecce Homo y a Bartolomé Bermejo un San Juan Bautista. Finalmente, la representación de San Miguel Arcángel se ha puesto en relación con el estilo del pintor Juan Hispalense.
  Sala II. Esta sala es el antiguo refectorio del Convento de la Merced y en ella se expone un amplio conjunto de obras, todas ellas del siglo XVI. A la escuela flamenca corresponden algunas obras importantes como el gran tríptico de Frans Franken I con la Crucifixión en el centro y el Camino del Calvario y el Descendimiento en los laterales. También de escuela flamenca es el retablo del Juicio Final pintado por Martín de Vos, en cuyos laterales figuran San Francisco y San Agustín, del mismo artista. Importante es también la Asunción de la Virgen, obra de Pieter Aertsen, lo mismo que el Santo Entierro realizado por Vicente Sellaert. Al maestro del Papagayo corresponde una bella Sagrada Familia y al maestro de las Medias Figuras, una Virgen con el Niño.
Patio de los Bojs.
Museo de Bellas Artes.
   Un amplio grupo de pinturas pertenecientes a maestros menores flamencos completa el repertorio de obras de esta escuela. Son el Bautismo de Cristo de Pieter Portbous, La Virgen con el Niño de Guillaume Benson, El Calvario de Pieter Coecke y La Asunción, La Visitación y La Virgen con el Niño de Marcello Cofferman. Copia de buena calidad de Gerard David es La Virgen de la Sopa. Obra interesante de escuela alemana es El Calvario que pertenece al pintor Lucas Cranach.
   Varias pinturas de escuela sevillana figuran en esta sala como una Virgen de la Antigua de autor anónimo, una Anunciación de Alejo Fernández, un Santo Entierro de Cristóbal de Morales y La Presentación de Luis de Vargas. Al portugués sevillanizado Vasco Pereira corresponden dos pinturas que representan a Santa Ana, la Virgen y a San Juan Bautista.
   Importante por su gran calidad es el retrato de Jorge Manuel que es obra de Domenikos Theotocopuli, El Greco. Igualmente destacan por su importancia en esta sala dos esculturas de Pietro Torrigiano: La Virgen con el Niño y San Jerónimo.
   Sala III. Se dedica esta sala a la escultura y pintura sevillana de finales del siglo XVI y principios del XVII. La obra escultórica más amplia es el conjunto de relieves que aparecen en el retablo de la Redención, realizado en 1562. A Andrés de Ocampo le corresponden los relieves del Retablo de las Dueñas de hacia 1585 y a Miguel de Adán los del Retablo de San Juan Bautista.
Cúpula sobre el crucero de la antigua iglesia.
Museo de Bellas Artes.
   Importante es el conjunto de pinturas que pertenecen a Francisco Pacheco como la pareja de retratos de una dama y un caballero, Los Desposorios de Santa Catalina y la gran tabla del Calvario, donde la Virgen y San Juan flanquean un crucifijo de talla. Las pequeñas pinturas que enmarcan este retablo, son también de Pacheco, al igual que los lienzos de Santo Domingo y San Francisco. A Alonso Cano pertenece el magnífico San Francisco de Borja, realizado en 1624, y a Velázquez el interesante Retrato de don Cristóbal Suárez de Rivera, pintado en 1620. Flanqueando un relieve de San Juan Evangelista, obra de Martínez Montañés, se encuentran dos pinturas de San Cristóbal y San Agustín obras de Francisco Varela.
   En el tránsito hacia la Sala IV se encuentran pinturas de San Juan niño servido por los ángeles, obra de Juan del Castillo y Las Ánimas del Purgatorio de Alonso Cano.
   Sala IV. Destaca en esta sala una interesante colección de cuatro esculturas del Niño Jesús del siglo XVII, entre las cuales sobresale una de ellas atribuida a Pedro de Mena. A Gaspar Núñez Delgado corresponde otra escultura de la Cabeza de San Juan Bautista, obra realizada en 1591.
Claustro grande del Museo de Bellas Artes.
   Las pinturas de esta sala pertenecen, en parte, a las que antiguamente decoraron el claustro de este edificio cuando era Convento de la Merced. Datadas las más antiguas en 1600, La aparición de la Virgen a San Ramón Nonato y San Pedro Nolasco embarcando para redimir cautivos son obras de Francisco Pacheco, mientras que la que representa a San Pedro Nolasco despidiéndose de Jaime I El Conquistador es obra de Alonso Vázquez, a quien corresponde también la gran Sagrada Cena que figura en la cabecera de esta sala.
   En el tránsito que conduce al claustro, se expone una escultura de la Asunción que pertenece a Juan de Oviedo el Mozo. Ya en el claustro, puede admirarse un relieve de Antonio Susillo relativo a La presentación de Colón ante los Reyes Católicos.
   Sala V. La antigua iglesia del Convento de la Merced constituye el espléndido marco de esta sala en la que se expone una amplia colección de pintura sevillana del siglo XVII. A los pies de la misma se encuentra una reconstrucción del monumental retablo de la iglesia del antiguo convento de Montesión, cuyas pinturas realizó Juan del Castillo. Sigue un grupo de obras de Juan de Roelas compuesto por Santa Ana enseñando a leer a la Virgen, El martirio de San Andrés y La venida del Espíritu Santo. Especial interés posee la Apoteosis de Santo Tomás de Aquino, obra máxima de Zurbarán, realizada en 1631.
Vista general de la sala I.
Museo de Bellas Artes.
   En el espacio izquierdo del crucero figuran pinturas de Murillo como La estigmatización de San Francisco, San Antonio con el Niño, La Anunciación, San Félix de Cantalicio con el Niño y la Dolorosa.
   En el frente de la iglesia se reproduce el Retablo de los Capuchinos, pintado por Murillo, con representaciones de San Antonio, San Félix Cantalicio, San José con el Niño, San Juan Bautista, Las santas Justa y Rufina, San Buenaventura con San Leandro y La Piedad. Preside todo el conjunto la gran Inmaculada que procede del Convento de San Francisco, también de Murillo.
   En el lateral derecho del crucero continúa la exposición de obras de Murillo, figurando allí la llamada Inmaculada del Coro, San Francisco abrazado a Cristo crucificado, Santo Tomás de Villanueva dando limosna, La adoración de los pastores, La Virgen de la servilleta y San Jerónimo.
Vista general de la sala II.
Museo de Bellas Artes.
   Otro conjunto de pinturas sevillanas del siglo XVII se encuentra dispuesto en el muro derecho de la iglesia, donde están situadas La apoteosis de San Hermenegildo de Francisco Herrera El Viejo y La Sagrada Familia de Juan de Uceda, autor también, en colaboración con Alonso Vázquez, de El tránsito de San Hermenegildo. En el centro de la iglesia se encuentra una magnífica escultura de San Ramón Nonato realizada por Juan de Mesa.
   Sala VI. Con esta sala comienza el recorrido de la parte alta del Museo, a la que se accede a través de la magnífica y solemne escalera conventual. Aprovecha esta sala la segunda planta del claustro principal y en ella se disponen pinturas pertenecientes a la escuela sevillana del siglo XVII y otras pinturas foráneas de notorio interés. Comienza el recorrido con dos obras de Matías de Arteaga que representan Las bodas de Caná y La Circunsición, seguidas por un Santo Tomás de Aquino que pertenece a Francisco Herrera el Joven. A Francisco Antolínez  corresponde la representación de Jacob con los rebaños de Labán y a Juan Simón Gutiérrez, sendas pinturas de San Joaquín y Santa Ana.
Vista general de la sala III.
Museo de Bellas Artes.
   La serie de santas es un conjunto de calidad dispar que pertenece a un pintor anónimo seguidor de Zurbarán. Pero al propio Zurbarán pertenece una Virgen del Rosario, una escena de Jesús entre los doctores y un Cristo crucificado. El Retrato de Fray Domingo de Bruselas es obra de Cornelio Schut, lo mismo que una Inmaculada, mientras que un Apostolado es obra que se atribuye a Miguel Polanco. Dos curiosos trampantojos con representación de la Virgen con el Niño y San Nicolás de Bari pertenecen a Juan José Carpio.
   Fuera de la escuela sevillana hay que mencionar un Santiago apóstol y una Santa Teresa, adscritas a Ribera. Al pintor madrileño Francisco Gutiérrez pertenecen una Caída de Troya y José en Heliópolis. Las cuatro pinturas de Las estaciones del año son bodegones del también madrileño Francisco Barrera. A la misma escuela pertenece José Antolínez, autor de una magnífica representación de Santa María Magdalena.
Sala VII. Una selección de obras pertenecientes a Murillo y a los pintores que siguieron su estilo se encuentran en esta sala. De Murillo son San Agustín y la Trinidad, San Agustín con la Virgen y el Niño y Santo Tomás de Villanueva ante el crucifijo. De Francisco Meneses Osorio es la Aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco y San Cirilo en el Concilio de Éfeso. A Pedro Núñez de Villavicencio corresponde la escena de El aguador niño, y a Sebastián Gómez una Inmaculada. La gran representación de La muerte de Santo Domingo es obra de Juan Simón Gutiérrez.
Vista general de la sala ÍV.
Museo de Bellas Artes.
   Sala VIII. Está dedicada esta sala por completo a la obra de Juan Valdés Leal y en ella figuran obras importantes dentro de su producción. Destacan aquí las dos pinturas que pertenecieron al Convento de San Agustín de esta ciudad y que presiden las paredes frontales de la sala: La Asunción de la Virgen y la Inmaculada. De la sacristía del Convento de San Jerónimo proceden las escenas de la vida de dicho santo que representan El bautismo, Las tentaciones y La flagelación de San Jerónimo. A la misma corresponden también seis retratos de jerónimos ilustres. Importantes son igualmente las pinturas de Valdés Leal qeue narran la vida de San Ignacio de Loyola y que proceden de la antigua Casa Profesa de los jesuitas de Sevilla. Otras obras de este artista en esta sala son Los desposorios de Santa Catalina, El ángel entregando la ampolla de agua a San Francisco y La Virgen con las Marías y San Juan camino del Calvario.
Vista parcial de la sala V.
Museo de Bellas Artes
   Sala IX. Un interesante conjunto de pintura barroca europea del siglo XVII se alberga en esta sala, donde figuran principalmente obras de escuela italiana y flamenca. Entre las italianas ha de señalarse la representación de Jonás predicando en Nínive, obra de Andrea Vaccaro, La degollación del Bautista de Caracciolo, La aparición de Cristo resucitado en el Cenáculo de Matia Preti, un Florero de Margarita Caffi y un Bodegón de Giambattista Ruoppolo.
   A la escuela flamenca pertenece La adoración de los pastores, obra de Peter van Lint; La adoración de los reyes y el Retrato de una dama, obras de Cornelis de Vos; Jardín de una villa, de Jean Wildens; y Una batalla de Sebastian Vrank. A la escuela de Jean Brueghel de Velours pertenecen un Paisaje con animales y un Paraiso terrenal, mientras que a un pintor menor de la escuela holandesa, Jean Joseph Horemmans el Viejo, corresponde una escena de interior.
  Sala X. Se dedica esta sala a recoger pinturas de Zurbarán junto con dos conjuntos de esculturas procedentes de la Cartuja de las Cuevas: el primero formado por La templanza y La justicia, obras de Juan de Solís que flanquean una Virgen de las Cuevas de Juan de Mesa; el segundo compuesto por alegorías de La fortaleza y La prudencia, también de Juan de Solís, situadas a los lados de un San Juan Bautista perteneciente a Juan de Mesa.
Vista general de parte de la sala X.
Museo de Bellas Artes.
   De gran interés son las pinturas de San Luis Beltrán y el Beato Enrique Susón, obras de Zurbarán entre las que figura una escultura de Santo Domingo realizada por Juan Martínez Montañés; estas tres obras proceden de la desaparecida iglesia del Convento dominico de Portacoeli. Las tres representaciones pictóricas de Padres de la Iglesia, San Ambrosio, San Gregorio y San Jerónimo, las pintó Zurbarán para la sacristía del Convento de San Pablo de Sevilla; mientras que el gran Cristo crucificado procede de la iglesia de los Capuchinos. Muy importante es el conjunto de tres pinturas realizadas por este artista hacia 1655 para la sacristía del monasterio de la Cartuja de las Cuevas, donde se encontraban dispuestas de la misma manera que aquí se exponen: La Virgen de los Cartujos, en el frente, San Hugo en el refectorio y La visita de San Bruno al Papa Urbano III, en los laterales.
La otra zona de la sala X.
Museo de Bellas Artes.
   Sala XI. Ocupa esta sala la parte alta del patio principal del Museo y en ella se expone fundamentalmente un conjunto de pinturas sevillanas del siglo XVIII. El recorrido comienza con dos obras de Clemente de Torres que representan a San Dionisio Aeropagita y a San Nicolás de Bari, seguidas de dos episodios de la Vida de San Francisco de Paula realizados por Lucas Valdés. Muy importante es la serie de ocho cuadros pintados por Domingo Martínez por encargo de la Real Fábrica de Tabacos para conmemorar la llegada al trono de España del rey don Fernando VI, que representan los carros que desfilaron por Sevilla en 1747. Al propio Domingo Martínez corresponden una Virgen con el Niño y una Apoteosis de la Inmaculada, mientras que a Juan de Espinal pertenecen dos episodios de la Vida de San Jerónimo y un San Miguel Arcángel. De Pedro de Acosta son dos bodegones realizados a la manera de trampantojo.
   Del siglo XIX es un magnífico Retrato del canónigo Duaso, realizado por Goya; mientras que los Retratos de Alfonso XIII, uno de ellos con su madre la reina María Cristina, son de Gonzalo Bilbao y Fernando Tirado, respectivamente.
   Sala XII. Se albergan aquí pinturas correspondientes al realismo e historicismo dentro del siglo XIX sevillano y también de otros pintores españoles de esta época. Obras como La samaritana de Francisco Narbona, un fraile con la cabeza de don Álvaro de Luna de Eduardo Cano y un Paisaje de Alcalá de José Laffita dan idea de los distintos estilos pictóricos de la segunda mitad de esta centuria en Sevilla. Siguen La portada del convento de Santa Paula, obra de Rosendo Fernández y una Emboscada mora de Francisco Tirado, como ejemplos de la pintura de realismo urbano y orientalista respectivamente.
Vista general de la sala XII.
Museo de Bellas Artes.
   Dos vistas de Venecia pertenecen a Rafel Senet y cuatro escenas costumbristas corresponden al popular José García Ramos. Un Autorretrato de José Jiménez Aranda, otro retrato de su hija Irene y otro más que efigia a doña Casilda López de Haro, de Ricardo López Cabrera, dan idea de la retratística sevillana de este momento. De José Arpa son unas Chumberas y una vista del Gran Cañón del Colorado, buenas muestras del paisaje a fines del siglo XIX. Obras de Andrés Parladé son el Retrato de una mujer con un perro blanco y de Nicolás Alpériz es su popular Cuento de brujas. A Gonzalo Bilbao pertenece un grupo de siete pinturas, entre las cuales destaca su gran cuadro de Las cigarreras, obra culminante de su producción. También es importante el grupo de seis pinturas de José Villegas compuesto, fundamentalmente, por magníficos retratos.
   Fuera de la escuela sevillana están representados en esta sala José Moreno Carbonero con el Encuentro de Sancho Panza con el Rucio y Raimundo de Madrazo con el retrato de don José Domingo Irureta Goyena.
Vista general de la sala XIII.
Museo de Bellas Artes.
   Sala XIII. El interesante proceso evolutivo del romanticismo sevillano se encuentra representado en esta sala en la que figuran cuatro retratos de Antonio María Esquivel, dos de ellos infantiles, de gran calidad. Pieza fundamental de esta época es el Retrato de Gustavo Adolfo Bécquer realizado por su hermano Valeriano, a quien corresponde también el Interior de una casa en Aragón. Siguen otros retratos realizados por José Gutiérrez de la Vega y por José María Romero junto con dos escenas costumbristas que pertenecen a Manuel Cabral Bejarano; a Joaquín Domínguez Bécquer  corresponde un Retrato de don Manuel Moreno López. Esn esta sala se abre un pequeño compartimento donde se expone un grupo de seis paisajes románticos realizados por Manuel Barrón entre los que destaca su célebre Cueva del gato.
   Sala XIV. Finaliza el recorrido del Museo en esta sala, en la que figura un amplio muestrario de pinturas sevillanas de la primera mitad del siglo XX, en el que se incluyen también obras de artistas españoles de esta misma época. Entre los sevillanos se encuentra representado Juan Miguel Sánchez con el Retrato de su esposa, Alfonso Grosso con su célebre Monaguillo, Diego López con Unas sevillanas en el patio, Manuel González Santos con La santera y Santiago Martínez con un Paisaje de Ávila. De José Rico Cejudo son Las floristas en el parque de María Luisa, mientras que a Miguel Ángel del Pino corresponde el Retratro de Javier de Winthuysen. La principal obra de Gustavo Bacarisas, Sevilla en Fiestas, preside esta sala, y cierra la nómina de pintores de esta ciudad. 
Vista general de la sala XIV.
Museo de Bellas Artes.
   Artistas españoles del siglo XX representados en esta sala son Guillermo Gómez Gil a quien corresponde una Marina. Francisco Soria Aedo autor de Una joven con mantilla y Unos toreros, mientras que a José María Rodríguez Acosta pertenece un Interior con gitanos del Sacromonte. Un pintor importante como el vasco Ignacio Zuloaga está representado aquí con un Retrato de la señora Malinowska y otro del Pintor Uranga. También el extremeño Eugenio Hermoso tiene en esta sala una obra relevante como es La campesina Ana María, al igual que Eduardo Martínez Vázquez tiene su Paisaje de las huertas de Segovia. A Martínez Díaz pertenece una Escena de familia y a Antonio ruiz Echague un Interior holandés; finalmente, Mariano Benlliure lo es de un Patio árabe [Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia I. Diputación de Sevilla y Fundación José Manuel Lara, 2004].
   Si quieres, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Museo de Bellas Artes - (Antiguo Convento de la Merced Calzada), de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Horario de apertura del Museo de Bellas Artes:
     Lunes cerrado   
     De Martes a sábado de 09:00 a 20:00
     Domingos y festivos de 09:00 a 15:00
     Cerrado: 1 y 6 de enero, 1 de mayo y 24, 25 y 31 de diciembre

Enlace a la web oficial del Museo de Bellas Artes 

El Museo de Bellas Artes en detalle:
     Sala I
          Virgen con el Niño, de Francisco Niculoso Pisano
          Cristo Varón de Dolores, de Pedro Millán
          El Retablo de la Pasión, anónimo del círculo de Juan Sánchez de Castro
     
     Sala II
          Tríptico del Calvario, de Frans Francken I
          Retrato de su hijo Jorge Manuel, de El Greco
   
     Sala III
          Santo Tomás de Aquino y Santa Catalina de Siena, de Pedro Villegas Marmolejo
          Santa Catalina de Siena y Santa Lucía, de Francisco Varela
          San Pedro Nolasco redimiendo cautivos, de Alonso Vázquez
     
     Sala IV
     
     Sala V
          La Visión de San Basilio, de Francisco Herrera el Viejo
          San Félix Cantalicio con la Virgen y el Niño, de Bartolomé Esteban Murillo
          Santo Tomás de Villanueva dando limosna, de Bartolomé Esteban Murillo
     
     Sala VI
          El incendio de Troya, de Francisco Gutiérrez
          José recibido en Heliópolis, de Francisco Gutiérrez
          Primavera, de Francisco Barrera
          Santa Matilde, del taller de Zurbarán 
          Santa Engracia, del taller de Zurbarán
          Santiago el Menor, de Francisco Polanco
          Bodegón, Naturaleza muerta, de Pedro de Camprobín
          El vendedor de bebidas, de Pedro Núñez de Villavicencio
               
     Sala VII
     
     Sala VIII
          La Virgen con San Juan Juan y las Marías, camino del Calvario, de Juan de Valdés Leal
     
     Sala IX
     
     Sala X
          Santo Domingo de Guzmán penitente, de Juan Martínez Montañés 
     
     Sala XI
          Abrahám y Melquisedec, rey de Jerusalém, de Andrés Pérez
     
     Sala XII
          Vista de Sevilla, de Manuel García Rodríguez
           Las Cigarreras, de Gonzalo Bilbao

     Sala XIII
     
     Sala XIV

     Almacén
          San Bernardino de Siena, atribuido a Luis Tristán

La Torre de Don Fadrique

Torre de Don Fadrique.    Déjame ExplicArte Sevilla , déjame ExplicArte la Torre de Don Fadrique , de Sevilla     Hoy, 3 de junio, es...