Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

Mostrando entradas con la etiqueta San Diego. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Diego. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de julio de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de las Angustias, Convento del Carmen, Convento de San Diego, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Casa de la Inquisición, Hospital de la Reina, Pósito, Cárcel Real, Carnicerías Reales, Barrio de la Joya, Caño Wamba, Baños Árabes, Puente Romano, Pilar de la Carrera, y Castillo) de la localidad de Alhama de Granada II, en la provincia de Granada

      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de las Angustias, Convento del Carmen, Convento de San Diego, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Casa de la Inquisición, Hospital de la Reina, Pósito, Cárcel Real, Carnicerías Reales, Barrio de la Joya, Caño Wamba, Baños Árabes, Puente Romano, Pilar de la Carrera, y Castillo) de la localidad de Alhama de Granada II, en la provincia de Granada.


Iglesia de las Angustias.-
     Templo barroco con planta de cruz latina al que se adosan la sacristía y otras dependencias, conformado a lo largo del siglo XVII. Está reali­zado con mampostería y yeso, a excepción de las portadas que utilizaron sillares. Su grado de deterioro es muy elevado, destacando en él los emblemas heráldicos de las pechinas, la cúpula del crucero y el camarín que data del siglo XVIII. El saqueo y quema del templo en la guerra civil lo dejó en un estado deplorable, hasta el punto de ser clausurado en la posguerra, lo que ha ido provocando un grave abandono, con el consiguiente deterioro que ello conlleva (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Raya Retamero indica que poco se sabe de este templo, como poco es conocido el conjunto de monumentos de Alhama. 
     Se podría afirmar que el edificio se fue perfeccionando y acabando a lo largo del siglo XVII. Los materiales constructivos corresponden a los de la arquitectura popular de la época, poco variados: mampostería y yesos, a excepción de los sillares empleados en las portadas. Está encalada en su fachada exterior. 
     En cuanto a su decoración, poco es lo que subsiste: las pechinas decoradas con emblemas heráldicos, la cúpula, el crucero y el camarín, que parece ser la parte más reciente de la iglesia según una inscripción en el mismo 1762. 
     Es de una sola nave y presenta, como se ha dicho, cúpula sobre pechinas en el crucero. A su planta, de cruz latina, se le adosan la sacristía y otras dependencias eclesiásticas. 
     El camarín se hizo en 1762. El resto de la iglesia sufrió la quema de retablos e imágenes, lienzos y altares durante la Guerra Civil. Solamente se salvo una modesta cajonería, fechada en 1679, que se conserva en la sacristía de la iglesia de la Encarnación y algunos lienzos de escaso valor. 
     El templo fue clausurado en la posguerra y progresivamente se fue destruyendo hasta convertirse prácticamente en un montón de escombros, sobre todo desde finales de los sesenta, en que una fuerte nevada hizo que se desplomara toda la cubierta.
     El edificio se encuentra actualmente en estado de ruina total. El saqueo y la quema del templo en la Guerra Civil lo dejó en un estado deplorable, hasta el punto de ser clausurado en la posguerra, y progresivamente se fue destruyendo hasta convertirse prácticamente en un montón de escombros, sobre todo desde finales de los sesenta, en que una fuerte nevada hizo que se desplomara toda la cubierta (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Convento - Iglesia del Carmen.-
     Edificio originariamente conformado por igle­sia y claustro adyacente. Sobre los restos de este último está instalado, actualmente, el Ayunta­miento de la ciudad, quedando el templo como vestigio de las funciones religiosas originales del conjunto.
     La Iglesia tiene planta de cruz latina, con capi­llas laterales, camarín en la cabecera y coro a los pies. Todo el espacio se cubre con una armadura de par y nudillo con tirantes de acero, cúpula sobre pechinas en el crucero, siendo baídas en sus brazos y de arista en la capilla mayor, y bó­vedas de medio punto en las capillas. Constituye en conjunto un edificio que espacial y decorativamente anuncia al barroco, a pesar de las intervenciones que han desvirtuado su concepción original, como la nave de la Epístola, que altera el esquema original. Su construcción se inicia por los pies en 1589, y no es hasta comienzos del siglo XVII cuando se construye la cabecera, gra­cias al mecenazgo de D. Rodrigo de Bazán y Maldonado, participando arquitectos de la propia Orden Carmelita, aunque no se descarta la participación de Ambrosio de Vico, estando acabada para 1619. Los materiales utilizados en esta primera etapa son pobres, tal como correspondería a los votos de la Orden. Las clases más poderosas de Alhama con el tiempo irían haciendo importantes aportaciones económicas que con­tribuirían al engrandecimiento de la Comunidad, cuestión que favorecería el enterramiento de familias alhameñas, tal como lo recuerdan los escudos que hay en los muros laterales de la igle­sia, y que comunican con las capillas que sirvieron para tales enterramientos. La desamortización del XIX, propició que el Ayuntamiento de Alhama, como ya se ha indicado, se instalara en el claustro y dependencias del monasterio.
     Al exterior se abre con una portada a los pies, que destaca por su esquema carmelitano muy sencillo, desarrollado mediante un rectángulo vertical rematado por frontón y centrado por el escudo de la Orden. La portada combina sillería en el cuerpo inferior y yeso en el superior. Junto a ésta hay un pequeño campanario de ladrillo rojizo, cuyos vanos pequeños y de medio punto, hoy vacíos, estaban ocupados en su origen por campanas. Contaba con una torre situada a la derecha de la cabecera, que tuvo que ser demoli­da a consecuencia del terremoto de 1884.
     Volviendo al interior, la capilla mayor, de escasa profundidad, contaba originariamente con un retablo realizado por Pedro de Raxis y Alonso de Mena, que fue sustituido en 1733 por el de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Granada, el cual, finalmente, fue destruido en 1936. En sus laterales se abren capillas de planta cuadrada, permitiendo, la de la derecha, el acceso al camarín de la Virgen del Carmen, realizado en el siglo XVIII. Este destaca por su complejidad decorativa e iconográfica. De planta cuadrada, está totalmente cubierto de yeserías, en las que se han reinterpretado temas clásicos. Todo en la línea del artista cordobés Hurtado Izquierdo y sus seguidores.
     El crucero se cubre con una cúpula de media naranja muy rebajada sobre pechinas, con fres­cos barrocos fechados en 1737; unas cintas de repertorio vegetal dividen el espacio, en ocho gallones decorados con medallones ovales con santos de la orden carmelita: San Andrés Cor­sini de Florencia, San Cirilo del Monte Carme­lo, San Ángelo de Sicilia, entre otros. Destaca la heráldica, como los escudos de D. Rodrigo de Bazán y Maldonado y el de los Pérez del Pulgar. En uno de los brazos de crucero se conserva un retablo de estuco dedicado al Sagrado Corazón, estructurado en banco, tres calles, un solo piso y hornacina central que remata el conjunto. Com­pletan la decoración de la cabecera un cuadro de la Piedad, de la escuela granadina de mediados del siglo XVII, y dos esculturas de candelero, un San Pedro Nolasco de la escuela de los Mena, y una Virgen del Carmen, ya del siglo XVIII.
     En el muro del Evangelio, se abre la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en la actualidad de la Virgen de las Angustias. Organizada en dos cámaras, la primera con planta hexagonal en el primer cuerpo, y altares con hornacinas dispuestos en su perímetro, separados por pilastras corintias que enmarcan arcos de medio punto. Este espacio da paso a una segunda cámara con doble altura. En su sótano se encuentra una cripta de enterramientos con una cubierta pétrea del siglo XVIII. Sobre ésta se ubica el camarín, al que se puede acceder por unas escaleras realizadas con jaspe, al igual que el pequeño altar situado en el centro. Este espacio tiene un cerramiento de cúpula de media naranja de pequeño tamaño con nervios y abundante decoración a base de cabezas de angelitos y hojarasca, apreciándose aún restos de policromía y dorado. El camarín se completa con un programa deco­rativo barroco a base de columnas salomónicas adornadas en su fuste con hojas de acanto, y de­ talles dorados como los nervios de los tallos y los capiteles corintios. También son doradas las ins­cripciones que aparecen en la recargada cúpula y que muestran la profusión del estuco en este tipo de espacios. El camarín aloja actualmente a la Virgen de las Angustias, patrona de Alhama, obra del escultor granadino Espinosa Cuadros, que vino a reemplazar al Nazareno, la Soledad y San Juan, que desaparecieron en la guerra civil. El lado de la Epístola está ocupado por cinco capillas funerarias que presentan un esquema si­milar. Se abren con un arco de medio punto sobre pilastras toscanas, entablamento y un ático, que dependiendo de la familia propietaria tendrá mayor o menor complejidad, siendo la norma un rectángulo que cobijaba un cuadro, un relieve o un escudo del patrono, todo ello complementado por aletones de raigambre escurialense (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Edificio originariamente conformado por iglesia y claustro adyacente. Sobre los restos de este último está instalado actualmente el Ayuntamiento de la ciudad, quedando el templo como vestigio de las funciones religiosas originales del conjunto.
     La iglesia tiene planta de cruz latina, con capillas laterales, camarín en la cabecera y coro a los pies. Todo el espacio se cubre con una armadura de par y nudillo con tirantes de acero, cúpula sobre pechinas en el crucero y bóveda de medio punto en las capillas. El crucero posee una cúpula decorada  con ricos frescos, hoy deteriorados, que descansa sobre cuatro arcos de medio punto. Tras uno de ellos se sitúa el altar mayor. Carece de retablo, aunque hay restos de un manto en piedra que originariamente lo enmarcaría. Posterior al altar existe un camarín, muy deteriorado, decorado con un barroco similar al de la Sacristía de Granada.
     Constituye en conjunto un edificio que espacial y decorativamente anuncia el barroco. Su construcción se inicia por los pies en 1589, y no es hasta comienzos del siglo XVII cuando se construye la cabecera, estando acabada en 1619.
     Al exterior se abre con una portada a los pies, que destaca por su esquema carmelitano muy sencillo,  desarrollado mediante un rectángulo vertical rematado por frontón y centrado por el escudo de la Orden. La portada combina sillería en el cuerpo inferior y yeso en el superior. Contaba con una torre situada a la derecha de la cabecera, que tuvo que ser demolida a consecuencia del terremoto de 1884 (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Construido entre los siglos XVI y XVII en una mezcla de estilos que van del sobrio clasicismo manierista al barroco más recargado.
Fue un antiguo convento de las Carmelitas Descalzas y sus capillas fueron lugar de enterramiento de las familias de la aristocracia alhameña. El templo es de planta rectangular, con techo de armadura de madera, capillas laterales y cúpula sobre el crucero decorada con pinturas al fresco. Sobre sus portadas campean los escudos de la nobleza de Alhama. Particular interés revisten el camarín de la Virgen, detrás del altar mayor, y la capilla de Jesús Nazareno, típicas realizaciones del barroco churrigueresco granadino del siglo XVIII (Diputación Provincial de Granada).

Convento de San Diego.-

     Convento de clausura para religiosas francis­canas clarisas. La iglesia tiene planta de cruz latina, con tres naves y cubiertas abovedadas; todo el conjunto fue restaurado después de la guerra civil. Construido en el emplazamiento que ocupó la Ermita de la Virgen de la Cabeza, en el siglo XVI, las obras de la iglesia estaban muy avanzadas en 1693. Tras la desamortización de Mendizábal, se utilizó como cuartel y hospeda­je de peregrinos, para convertirse en cárcel en 1839. A causa del conflicto de 1936, sólo quedan algunas piezas de orfebrería de lo que albergó este organismo religioso durante los siglos XVI al XIX. Dentro del escaso patrimonio mueble existente, destaca en la capilla mayor una escultura que representa a la Inmaculada Concep­ción, atribuida a Alonso de Mena, que preside el moderno retablo (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Convento de franciscanos del siglo XVII, de estilo barroco, que en la actualidad está habitado por una comunidad de monjas clarisas (Diputación Provincial de Granada).

Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios.-
     Construida entre los siglos XVI y XVIII, se trata de una construcción de una sola nave y capilla mayor, la primera cubierta con una bóveda de medio cañón rebajada con falsos lunetos y el presbiterio con una cúpula rebajada. A esta es­tructura se añade la sacristía y el camarín de la titular del templo, cubierto con una cúpula lobulada construida en el tercer cuarto del siglo XVIII, concretamente 1766, tal y como reza una inscripción en el muro exterior.
     El lamentable estado de conservación del edificio apenas si deja apreciar el exterior, donde se significa la portada con arco de medio pun­to rematada por una espadaña cubierta a modo de hornacina. En la puerta hay, también, que reseñar el aldabón con iniciales marianas y heráldica. En su interior sobresale el conjunto de yeserías que decoran las bóvedas y la cúpula del crucero, con programas de motivos vegetales y geométricos, así como las pinturas del Camarín de la Virgen de los Remedios (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La ermita de Nuestra Señora de los Remedios se encuentra ubicada, desde el siglo XVI,  extramuros de la ciudad sobre un promontorio dominando el antiguo camino que se dirige a Granada.
     Consta de una sola nave rectangular, cubierta con bóveda de cañón y falsas lunetas, el presbítero está cubierto por una cúpula con original decoración geométrica de yeserías. En 1766 se construye, tras el presbiterio, un camarín de excepcional calidad, decorado con una cúpula lobulada y pinturas al fresco referentes a temas marianos y decoraciones vegetales. Adosada a la derecha de la ermita, se encuentra la sacristía y la vivienda del ermitaño.
     La fachada principal, a los pies del templo, se corona con una espadaña construida entre el siglo XVII y XVIII, bajo ella, se abre la puerta de acceso. Esta puerta, consta de un doble arco. El primero es el más exterior, y se presenta en un gran arco de medio punto, realizado con grandes dovelas de piedra. En su clave se encuentra el escudo de armas de los Padilla, y justo encima se abre un vano circular que da luz al templo. Mas al interior se encuentra otro arco mucho más pequeño, realizado igualmente en medio punto y con dovelas que descansan en pilastras de base cuadrada. En la clave de este arco se encuentra una guirnalda circular, formada por elementos vegetales.
     La ermita contó con un pórtico, de planta cuadrangular, con un tejado que servía de protección tanto para la puerta, como de antesala de los fieles que se acercaban a la ermita. Todavía son apreciables las huellas de las vigas de este pórtico sobre la portada.
     Frente a la fachada se levantaba una cruz de piedra que al igual que el pórtico fue destruido durante la Guerra Civil.
     Este templo contó con altar mayor, presidido por sencillo retablo de madera sobredorada, que incluía cuatro cuadros y una cruz en lo alto. Encima del altar se disponían dos cuadros más, uno que representaba a San José y el otro el Bautismo de Jesús por parte de San Juan Bautista. Además se podían ver las imágenes de Nuestra Señora de los Remedios, San Roque y San Sebastián, colocadas en sendas hornacinas.
     Las paredes de la ermita estuvieron decoradas con pinturas murales, de las que apenas han llegado unos exiguos trazos, datados en los finales del siglo XVI. Entre las figuras se aprecia la imagen de San Andrés, y lo que pudo ser un San Pablo. 
     Estas figuras están separadas entre sí por columnillas que soportan un arco y enmarcadas con la leyenda del Padre Nuestro.
     A finales del siglo XVII y comienzos del XVIII se comenzó una renovación de la ermita. Se levantaron muros interiores que taparon las pinturas primitivas y se decoraron con yeserías la nave, la capilla mayor y los arcos fajones que separan las capillas laterales. 
     La capilla mayor se encuentra en la cabecera del templo. Es de planta cuadrada, está cubierta con una cúpula rebajada apoyada sobre pechinas y decorada con yeserías de motivos vegetales y geométricos.
     El templo tuvo importantes mecenas en esta época, contó con el beneplácito de Don Luis Venegas Carrillo, quien aportó una buena suma de dinero para realizar un retablo en el nuevo altar mayor. Este altar se construyó a principios del siglo XVIII, sería dorado y policromado por Juan Jiménez y Cárdenas en 1725.
     El retablo encargado por Luis Venegas, debió contener tres hornacinas. En la central se encontraba la imagen de Nuestra Señora de los Remedios, mientras que en las  hornacinas laterales debieron estar ocupadas por los santos protectores de la peste y otras epidemias, como son San Sebastián y San Roque. 
     A ambos lados del retablo se disponen dos puertas, una es un trampantojo, mientras que la otra es real y por ella se  accede al camarín de la Virgen de los Remedios. El camarín, fue construido durante el siglo XVIII, y presenta una peculiar cúpula lobulada.
     Durante el terremoto de 1884, que asoló gran parte de la comarca, la Ermita de los Remedios sirvió de templo parroquial y refugio de las familias gitanas del pueblo, que tras ver que sus casas no habían sufrido daños montaron una gran fiesta en torno a la ermita. 
     Durante la Guerra Civil la ermita de los Remedios fue saqueada, y su patrimonio destrozado. Después el templo fue ocupado como vivienda, almacén de aperos de labranza, gallinero y cuadra de animales (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Arquitectura Civil. Casa de la Inquisición.-

     Alhama cuenta con un importante capítulo de edificios de carácter civil, tanto privado como público, que conforman uno de los conjuntos más importantes de la provincia de Granada. Destacan por los desarrollos espaciales y volumétricos, en los que las fachadas adquieren un papel destacado como elementos de propaganda de sus propietarios, a través del empleo de materiales nobles en las portadas, y elementos de cierre dispuestos en los vanos distribuidos si­métricamente en sus frentes.
     Sin duda, el ejemplo mas significativo es la denominada Casa de la Inquisición, situada junto a la iglesia de la Encarnación. En su fachada se unen elementos del gótico final, mudéjares y del primer renacimiento, con la utilización de refe­rentes iconográficos, como el escudo pontificio y las llaves de San Pedro.
     Otras edificaciones que tenemos que reseñar son la casa número 2 de la Callejuela de las Parras, en la que encontramos una portada con vano escarzano soportado por delicados boceles y enmarcado por pilares góticos y un alfiz con las típicas bolas ornamentales. En la calle Llana, paralela a la anterior valoramos las arquitecturas de los números 6, 8 y 36, siendo la casa de los Toledo uno de los referentes, en la que destacan las delicadas y rehundidas pilastras que flanquean la puerta, en la que aparece como ele­mento decorativo la Cruz de Calatrava. Junto a ella, la casa de los Aguilera, presenta vanos adintelados, frontón triangular en el segundo piso y un cierre conformado por un alero, ambas del siglo XVIII. De la segunda mitad de este siglo son los ejemplos de las casas de las calles Enciso y Peñas, con portadas de piedra, balcones y elementos decorativos (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La Casa de la Inquisición está situada junto a la Iglesia de la Encarnación.
     En su fachada se unen elementos del gótico final, mudéjares y del primer renacimiento, con la utilización de referentes iconográficos, como el escudo pontificio y las llaves de San Pedro.
     El edificio conserva dos portadas. La principal con tres cuerpos, los dos inferiores labrados en piedra y rematados por una cornisa decorada con bolas al estilo Juan Guas; el tercero está encalado. La puerta tiene arco mixtilíneo con encuadre de arco carpanel; encima se abre una ventana geminada con balaustre y arcos conopiales que apoyan en una doble columna central con collarín. Decoran los dos cuerpos motivos del último gótico español así como plateresco.
     Existe otro acceso trasero que da a un zaguán con vigas de madera y arco de medio punto con ménsulas en la clave e impostas labradas. El patio tiene galerías adinteladas con columnas de piedra sobre pedestales cúbicos y capiteles toscanos. es un patio sencillo con clara influencia mudéjar. Un alero de canes remata los cuatro frentes.
     Un arco frontero al del zaguán da paso a la escalera de subida. Los peldaños de la escalera son de piedra. Dos arcos rebajados de estilo gótico sobre columnas toscanas sirven de entrada al piso superior.
     Conserva algunas puertas con cuarterones. La puerta trasera es adintelada con pilastras laterales y entablamento alto; sobre ella ventana flanqueada por dos escudos nobiliarios.
     La Casa de la Inquisición es un edificio de estilo gótico isabelino con influencias platerescas, del Siglo XVI. Ocupa los números 3 y 7 de la calle Baja Iglesia. Funcionó como Tribunal Comarcal Subsidiario del Santo Oficio de Granada. Desde hace muchos años es propiedad particular. Ha sufrido reformas sucesivas (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     De estilo gótico flamígero fue construida en el siglo XV. Es contemporánea de la Iglesia Mayor y fue sede del Tribunal Comarcal de la Inquisición. Cabe destacar la fachada a mitad de camino entre el gótico tardío y el primer renacimiento, con una fachada de cantería rematada por una ventana geminada. Se encuentra dentro del casco histórico y en la actualidad no se puede visitar el interior porque es de propiedad privada (Diputación Provincial de Granada).

Hospital de la Reina.-
     Organizado en torno a un patio al que se abren las distintas dependencias, se trata de la primera construcción asistencial que se levanta en el Reino de Granada, propiciado por los Reyes Católicos. Se distinguen en él dos partes; la principal, que coincide con la desarrollada en torno al patio anteriormente mencionado, construida entre 1485 y 1510; y un segundo sector, ubicado a las espaldas de este primer bloque, y edificado en 1540 por los maestros de cantería y carpin­tería Juan de Ajofrín y Juan Sánchez. Sobresale al exterior su fachada con una sencilla portada organizada con un arco de medio punto y una ventana rectangular sobre él, enmarcada por un alfiz de cantería. Son de reseñar las cubiertas de madera de las distintas dependencias, sobresaliendo la armadura de seis paños de la caja de escalera y la armadura rectangular de lima bordón de la sala norte del piso alto, así como el alfarje de la sala baja (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Es una bella obra renacentista, aunque con cierto primitivismo en algunos de sus elementos. El edificio se organiza en torno a un patio al que se abren las distintas dependencias. Se distinguen en él dos partes; la principal, que coincide con la desarrollada en torno al patio construida entre 1485 y 1510 y un segundo sector edificado en 1540. 
     Los materiales que predominan en su construcción son sillares en gran parte de la obra, pero también tapial, encontrándose parte del muro esgrafiado imitando sillares. La portada principal está enmarcada por sendas pilastras rematadas por arco de medio punto que sostiene una deteriorada cornisa renacentista y en la clave de dicho arco una corona. Sobre esta portada se levanta una gran ventana adintelada, decorada también por sendas pilastras y cornisa. El resto de la fachada presenta trabajos de rejería tradicional en balcones y ventanas. Una elegante cornisa renacentista recorre parte del monumento.
     En el interior es de destacar el bello patio, si bien sucesivamente transformado, de columnas toscanas sobre podium con zapatas y armaduras de madera y en la galería superior pie derecho y zapatas con elementos góticos mudéjares de animales y pequeños monstruos. En una de sus salas aún se conserva un buen artesonado de lacería mudéjar, si bien muy deteriorado.
     Se trata del primer Hospital de Sangre que se levanta en el Reino de Granada, propiciado por los Reyes Católicos. 
     Formaba parte del primer programa de reforma urbanística y arquitectónica cristiana tras la Reconquista. Sus obras comenzaron en 1485 en el lugar donde existieron algunos palacios de la nobleza musulmana y su construcción llegó hasta 1510, aunque desde los primeros años de su erección sufre distintas remodelaciones.
     Tenía como función atender en la batalla. También fue hospital de caminantes y peregrinos, residencia de nobles y hospital  y residencia de las Hermanas de la Caridad.
     Perteneció siempre al ayuntamiento y fue utilizado como colegio de las Mercedarias hasta 1960, año en el que se clausuró definitivamente, derruyéndose progresivamente gran parte de sus patios y salones. 
     En 1995 se le hizo una rehabilitación integral para ser destinado a Biblioteca Municipal y Oficina de Turismo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Las influencias mudéjares, góticas y renacentistas son las combinaciones arquitectónicas del hospital. Fue iniciado en 1485 como primer hospital de sangre del Reino de Granada por los Reyes Católicos. Se encuentra en el centro histórico, sobre el solar de un palacio del cadí de la ciudad y es de estilo renacentista con armaduras mudéjares (Diputación Provincial de Granada).

Pósito.-

     Emplazado en la plaza de los Presos, se data en la primera mitad del siglo XVI. Su interior se organiza a partir de dos grandes naves separadas por una arcada central, mientras que se abre al exterior por medio de una portada con arco de medio punto y grandes dovelas (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Emplazado en la Plaza de los Presos, se data en la primera mitad del siglo XVI. Su interior se organiza a partir de dos grandes naves separadas por una arcada central, mientras que se abre al exterior por medio de una portada con arco de medio punto y grandes dovelas.
     Es un edificio en forma trapezoidal, con dos plantas y semisótano, construido en sillería, con calcarenita de santa Pudia. 
     La estructura se compone de muros perimetrales y columnas de alineación central, que disminuyen según suben de planta siendo sus dimensiones 1,10 m en el semisótano, 0.80 m en planta baja, y 0,60 m en planta alta, siendo estos últimos cuadrados, y cilíndricos los anteriores con cimacio y arco rebajado soportando los forjados, formados por vigas de sección cuadrada, habiendo sido sustituidas una parte de ellas por rollizos, y tablazón de madera, con pellada de barro fijando la solería.
     La cubierta, reforzada hacia 1917, tiene la hilera apoyada sobre pilares de ladrillo macizo, siendo el resto de la estructura de madera.
     Las importantes modificaciones que ha sufrido a lo largo de los siglos hacen que se pierda su estructura original.
     El Pósito de Alhama de Granada, está situado en el centro histórico de la ciudad, concretamente en la Plaza de los Presos, según se dice el Pósito se situó en el edificio de la antigua sinagoga judía del siglo XIII.
     Actualmente el edificio es de propiedad privada, por lo que no se puede visitar su interior (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Antigua sinagoga del siglo XIII, se convirtió en el XVI en pósito, granero comunal de la población. Situado en la plaza de Los Presos, es hoy uno de los edificios más emblemáticos de la Alhama medieval. Es de propiedad privada y sólo puede contemplarse su fachada (Diputación Provincial de Granada).

Cárcel Real.-
     Fue construida en el siglo XVII, tal y como se señala en una inscripción que aparece en su fachada, habiendo sufrido importantes modifica­ciones a lo largo del tiempo que han alterado su imagen primitiva (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La cárcel real fue construida en el siglo XVII, tal y como se señala en una inscripción que aparece en su fachada. A lo largo del tiempo ha sufrido  importantes modificaciones que han alterado su imagen primitiva.                      
     Este edificio formó parte de las antiguas casas consistoriales. Es un edificio en forma de L con dos plantas más una entrecubierta y una bodega con bóveda de sillería. Estructura con muros de mampostería con doble crujía y cubierta de madera a par e hilera, actualmente con tirantes. Se conserva una celda de castigo en la planta baja. Tiene un jardín en la parte de atrás que hoy se encuentra abandonado (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Cárcel es un edificio público situado en las inmediaciones de la Plaza Real o de los Presos. Una inscripción, de 1674, en su fachada renacentista mudéjar recuerda su construcción durante el reinado de Carlos II (Diputación Provincial de Granada).

Carnicerías Reales.-
     Apenas si nos han llegado unos mínimos elementos arquitectónicos repartidos por las viviendas de los vecinos que en la actualidad ocupan su solar, siendo la portada el ejemplo más destacado del manierismo alhameño. Se trata de un vano adintelado, flanqueado por pilastras toscanas cajeadas y almohadilladas, al igual que el dintel. Sobre él, un friso curvo sobre decorado con chórcholas y un frontón triangular partido que debió albergar un escudo. Su estructura originaria se desarrollaba en torno a un patio rectangular con una fuente en el centro y dependencias alrededor. Comenzó su construcción en 1566, participando en ella el maestro de cantería Juan Fernández, el aparejador Juan de Maeda, su ayudante Juan Ruiz de los Santos y el cantero Diego de la Carrera (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
 
Barrio de la Hoya del Egido.-
     Más conocido como La Joya, es un interesante ejemplo del urbanismo proyectado en 1885 tras el terremoto de 1884 que asoló gran parte de Alhama. Su trazado es regular, con calles que se cruzan en ángulo recto, viviendas unifamiliares, y plaza central a la que se abren la iglesia y escuela, y en la que se ubica la figura del rey, obra del escultor Molinelli.
     La iglesia, cuyos materiales constructivos son ladrillo, yeso y madera, es ecléctica, con elementos de carácter neogótico, neorrománico y neoá­rabe; bóvedas de crucería que se mezclan con arcos de medio punto y herradura, vidrieras de colores y capiteles vegetales.
     La portada se estructura en dos cuerpos, el inferior con arco de medio punto bajo cubierta a dos aguas rematada por una cruz, y un segundo cuerpo con óculo y pequeño campanario con cubierta a dos aguas (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
 
Caño Wamba.-

     De este importante capítulo del ornato público, ha llegado hasta nosotros este pilar, que pre­senta su frontis organizado como un pequeño re­tablo rematado por una estructura adintelada. El programa decorativo se centra en el escudo de Carlos V con las columnas de Hércules y en los extremos los emblemas de los Reyes Católicos, todo fechado en 1533 (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     La fuente se ubica en una calle con el mismo nombre, adosada a la pared de una vivienda. A este respecto transcribimos la descripción que hace Raya Retamer, en su libro referido a la Historia de Alhama y sus monumentos: "es de estilo renacentista, de bello porte y con algunas adiciones barrocas. Consta de dos cuerpos de alzada sobre una pila rectangular de 2,97 metros de larga, 1,8 de ancha y 87/70 de alta. El primero de estos parece haberse perdido. El segundo se divide en tres casetones, estando ocupado el central por el escudo de Carlos V,  muy deteriorado; en el de la izquierda el yugo de los RR.CC. y una columna a su derecha; en el derecho, las flechas de los citados monarcas sobre una leyenda en la que figura el año de su construcción, existiendo a su izquierda otra columna. (...). Sobre estas tres casetas pasa una ancha cornisa recta o guardapolvo que se quiebra y comba en la central.
     En cuanto a los materiales, está realizado con piedra de cantería, tanto en su frontal como en el pilón; las piedras que lo forman se unen con lañas de hierro.  El suelo que hay en torno es de losas de piedras.
     Esta fuente junto con el Pilar de la Torre, el Caño de San Diego y el Pilar de la Carrera forman parte de una misma red de distribución del agua de dos manantiales que nacen en una sierra próxima. En la actualidad ambos nacimientos van al depósito de agua, desde ahí a las fuentes, pero ya clorada (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Fuente pública del siglo XVI, donde aparecen las armas de los Reyes Católicos y el escudo de Carlos V. Esta ubicada en el casco antiguo (Diputación Provincial de Granada).

Baños Árabes.-
     Se trata de una construcción árabe conformada por una dependencia rectangular, dividida en tres ámbitos.
     El central es de dimensiones cuadradas, cubier­to por una bóveda de ocho paños sobre trompas circulares, siendo los laterales, a los que se acceden por medio de arcos túmidos, rectangulares y cubiertos con una bóveda de espejo con tres lucernarios. Toda la obra es de mampostería, recubierta al exterior por losetas para impermeabilizarla (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Estos baños no se estructuran a partir de las tres estancias típicas de los baños en Al-Andalus (fría, templada y caliente) sino que al tratarse de un manantial de agua natural o Al-hamman se compone de una gran sala dividida en tres tramos, cuadrado el  del centro y rectangulares los laterales.
     La zona central se cubre con una bóveda de espejo de ocho paños de ladrillo a tizón, apoyada sobre arcos de herradura apuntados y de medio punto.
     Los extremos están cubiertos por bóveda esquifadas de planta rectangular con tragaluces con forma de estrella y separadas de la zona central por arcos de herradura y medio punto apoyados en soportes de ladrillo con revestimiento de yeso pulido.
     En el lado derecho de la sala se encuentra un pequeño arco que albergó una pequeña fuente. Al lado izquierdo hay una pequeña habitación rectangular cubierta por una cúpula de medio cañón que pudo servir de vestuario o de estancia para alguna persona.
     Su obra es de sillería de arenisca con un aparejo bastante perfecto. Su basamento es romano aunque los arcos, cúpulas y bóveda son árabes.
     Toda la estancia está cubierta de agua excepto una extrema por la que se accede.
     El edificio se puede fechar en torno a los siglos XIII y XIV, al final de la etapa almohade y comienzos de la nazarí, debido a la utilización de ciertos elementos tipológicos como los arcos de herradura apuntados, típicos del arte almohade.
     Los baños son citados por autores de la época como Ibn Batuta (1350), además se conoce que fue lugar de descanso para políticos y personajes importantes de la corte nazarí (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     El balneario de Alhama de Granada es de gran interés monumental, ya que se encuentran perfectamente conservados los baños del siglo XII construidos por los árabes.
     Está situado al final de una pintoresca garganta rodeado de un paisaje de riscos, aguas y vegetación exuberante. El aprovechamiento de sus aguas termales, indicadas para afecciones traumatológicas (reuma, artrosis, artritis…) y vías respiratorias, se remonta a los romanos. En su sala central surge el manantial entre arcos de herradura apuntados y bóvedas esquifadas (Diputación Provincial de Granada).

Puente Romano.-

     Por lo que se refiere al capítulo de la arquitectura pública, Alhama cuenta con notables ejemplos desde la época romana, como el puente, cerca del balneario. Se trata de una construcción realizada con piedra de la Malahá, sobre el río Marchán, de un solo ojo formado por un arco de medio punto adovelado (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Situado a dos kilómetros del casco urbano de Alhama sobre el cauce del río Alhama. Está formado por un solo arco construido con sillares de piedra de pequeñas dimensiones a excepción de la clave del arco. De la barandilla solo queda una parte constituida por cuatro grandes piedras alargadas.
     Su uso debió ser únicamente peatonal ya que según puede apreciarse, a pesar del mal estado en que se encuentra, su forma primitiva era escalonada construida con piedras redondeadas unidas con mortero.
El resto de la construcción es de piedras de distintas formas y dimensiones unidas con mortero.
     Según el catálogo del PGOU de 2011, un análisis estratigráfico de los muros, indicaría que este puente presenta de forma nítida dos fases constructivas. Con respecto a la mas antigua, parece que hay algunas dudas sobre su adscripción a época romana, algunos investigadores lo vinculan más a un momento más tardío, siglos VIII o IX. La fase más claramente medieval supuso una reparación de la mampostería de la estructura (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Construido en época de Octavio Augusto, en el siglo I a.C. Se ubica a la entrada del pueblo, sobre el río Alhama, en la bifurcación del Baño. Presenta un solo arco y en los vértices dos rampas ascendentes que conforman la calzada. Daba acceso a la ciudad y forma parte de una ruta histórica milenaria (Diputación Provincial de Granada).

Pilar de la Carrera.-
     Se fecha en 1851 y fue costeado por la Sociedad Económica de Amigos del País. Está formado por dos grandes senos unidos por un pilarete de varios pisos decrecientes en altura y rematado por un florón neoclásico (Rafael López Guzmán, María Luisa Hernández Ríos, José Policarpo Cruz Cabrera, Esther Galera Mendoza, Ana María Gómez Román, José Manuel Gómez-Moreno Calera, Esperanza Guillén Marcos, María Luisa Hernández Ríos, Rafael López Guzmán, José Manuel Rodríguez Domingo, Jesús Rubio Lapaz, Ana Ruiz Gutiérrez, y Miguel Ángel Sorroche Cuerva. Guía artística de Granada y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005). 
     Esta fuente se ubica en la actualidad a la izquierda de la iglesia del Carmen, muy próxima al tajo y a un camino que baja hasta el mismo. Esta fuente, al igual que las restantes, recibían directamente el agua del manantial llamado Nacimiento (en la sierra de Játar), aunque en la actualidad ya clorada. 
     La fuente se estructura con un pilar central, de forma cúbica y rematado por un adorno en forma de piña. En la base del mismo se ubican dos caños, uno por la parte delantera y otro por la trasera. El agua de los caños cae en una estructura de piedra que tiene la finalidad de servir de base para el llenado de los recipientes y, por otra, recibir el agua y dirigirla hacia los dos pilones circulares que se ubican a derecha e izquierda de esta estructura central. 
     Para acceder mejor a estas estructuras (que se encuentran en ambos lados de la fuente -anterior y posterior-) hay un pequeño escalón a sus pies, entre los dos pilones. Estos dos pilones, de gran tamaño, tienen un rebosadero por su parte frontal, con una hendidura en el borde, cayendo el agua a unos huecos en el suelo que la dirigen hasta el desagüe.  
     La fuente está construida toda ella en piedra bien labrada. Todo el entorno de la fuente se encuentra empedrado. Un vástago o pináculo central de forma cúbica, rematado por un adorno  en forma de piña (según describe el autor Raya Retamero). En la mitad de esta estructura hay una cartela en la que se puede leer: "La Sociedad Económica de Amigos del País de esta ciudad / a la memoria de su primer director Don Francisco de Toledo y Muñoz. Año de 1851". 
     Toda la fuente en sí es digna de significación, por lo poco habitual de sus elementos, especialmente el hecho de que los pilones no reciban el agua directamente del caño, sino que tienen un elemento intermedio de piedra que, a su vez, servía de forma muy cómoda para apoyar los cántaros u otros recipientes para su llenado. Así mismo la forma de los pilones, completamente redondos y de gran tamaño (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Castillo.-
     La Alcazaba, conquistada en 1482 por Rodrigo Ponce de León en un ataque por sorpresa, ocupaba la parte más elevada del actual casco antiguo de Alhama. 
     Prácticamente no queda nada de ella, al menos aparentemente, ya que al encontrarse completamente edificado su interior, podrían existir restos entre las casas. Debido a la red viaria existente en la actualidad puede intuirse cual sería el trazado de su perímetro.
     Sólo se aprecian restos de lo que podría ser un torreón al Noroeste, construido con sillares, con la esquina reforzada y doble zarpa en su base de mampostería concertada. Su longitud es de 8,50 metros, siendo su altura de dimensiones parecidas. En la parte baja de su base, con una altura de 1,50 metros, existe una especie de recalce de mampostería de pequeñas piedras, construido al parecer en época posterior, sin que se pueda saber si fue ejecutado debido a su mal estado o al bajar la calle a su rasante actual.
     Al Sureste, dando a la actual plaza, se ve como la roca ha sido cortada en vertical, hasta una altura de un metro, habiéndose montado en su borde el actual cerramiento del palacete que sustituyó a la antigua fortaleza alhameña.
     Es poco lo que queda de esta importante alcazaba para poder indicar su estado de conservación. El torreón tiene sobre él la terraza de una vivienda, atravesándola en sentido horizontal dos gruesas mangueras de instalaciones. El estado de su paramento no es del todo malo, si bien serían necesarias una limpieza y la anulación de la vegetación que ha crecido en la junta de los sillares.
     Los árabes construyeron aquí una buena fortaleza que costó gran esfuerzo conquistar a los Reyes Católicos y que, luego, recuperaron los moros granadinos, hasta que se les arrojó definitivamente en febrero de 1482 y la defendieron los cristianos con tesón contra las nuevas acometidas moras. Su importancia estriba en que su historia va aparejada a la de la reconquista de Granada. Por lo demás, es ya una ruina que se muestra en la falda de un monte sobre bancos inclinados de piedra dominados por las torres y cadena de fortines. Daban acceso dos puertas extremas. Aunque de origen romano, el nombre actual es islámico. 
     En el siglo XV acrece su importancia por ser llave esta fortaleza de la conquista granadina y cesaron los distintos empeños de recuperar Alhama con la conquista de la Alhambra (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Erigido sobre la antigua alcazaba árabe. De piedra irregular, fue remodelado a principios del siglo pasado. Se ubica en el centro del pueblo. Es de propiedad privada y no se puede visitar el interior (Diputación Provincial de Granada).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Granada, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de las Angustias, Convento del Carmen, Convento de San Diego, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Casa de la Inquisición, Hospital de la Reina, Pósito, Cárcel Real, Carnicerías Reales, Barrio de la Joya, Caño Wamba, Baños Árabes, Puente Romano, Pilar de la Carrera, y Castillo) de la localidad de Alhama de Granada II, en la provincia de Granada. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia granadina.

Más sobre la provincia de Granada, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 22 de abril de 2026

Un paseo por la calle General Castaños

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle General Castaños, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 22 de abril, es el aniversario del nacimiento (22 de abril de 1758) de Francisco Javier Castaños Aragorri, militar a quien está dedicada esta calle, de ahí que hoy sea el mejor día para ExplicArte la calle General Castaños, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La calle General Castaños es, en el Callejero Sevillano, una calle que se encuentra en el Barrio del Arenal, en el Distrito Casco Antiguo; y va de la calle San Diego, a la calle Velarde.
   La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta.
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Desde 1634 aparece el nombre de Tiro (o Tiros) relacionado con una calle del barrio de la Carretería. Según el plano de Olavide (1771) se llama San Diego hasta la actual Pavía, y el tramo siguiente Tiro. En 1845 posee los límites definitivos, y en 1859 se le cambia por el actual, en recuerdo de Francisco J. Castaños y  Aragoni (1756-1852), que venció a las tropas napoleónicas en Bai­lén. Antes de 1937 aparece transitoriamente como Currito Valera. Otro nombre que se vincula con el tramo final de esta calle es el de Tía Norica (Álvarez-Benavides). Casi al final, en la acera de los pares, existe una barreduela al menos desde mediados del s. XVIII, que en el plano de Poley (1910) se denomina de Venegas. Recorre longitudinalmente el barrio de la Carretería. La cruzan Pavía y Rodo; desembocan en ella Aurora, por la derecha, y Don Pelayo, por la izquierda. Se pueden distinguir dos tramos. El primero, hasta Aurora, era bastante estrecho, hasta que bien entrado el presente siglo se inicia un proceso de ensanche. El proyecto es de 1928, pero no se lleva a cabo sino varias décadas más tarde; las casas, de dos y tres plantas, pertenecen a la década de 1950. Sólo se conserva la casa de esquina a Aurora (siglos XVIII-XIX), que produce un estrechamiento de la calle en esta zona. Es peatonal y posee un entrante en la acera de los pares. El segundo tramo debe obedecer al proceso de ensanche que se proyecta en 1874. Más ancho y regular que el anterior, con edificios de dos y tres plantas, pero de gran altura, como los que corresponden a fi­nes del s. XIX, además de almacenes y talleres en las plantas bajas. En su parte final existe el estrecho callejón sin salida citado. En planos de 1911 el extremo de la calle se estrecha bruscamente formando un callejón, que quizás sea al que se refieren documentos de 1745 y 1752. Este segundo tramo permite la circulación de vehículos, pero ésta es casi nula, como en el resto del barrio. La pavimentación con adoquines se lleva a cabo en la década de 1910 y ha sido renovada recientemente. La instalación eléctrica corresponde a 1948 [Antonio Collantes de Terán Sánchez, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993]. 
Conozcamos mejor la Biografía del General Castaños, a quien está dedicada esta vía;
     Francisco Javier Castaños Aragorri, I Duque de Bailén. (Madrid, 22 de abril de 1758 – 24 de septiembre de 1852). General, vencedor de Bailén y caballero Gran Cruz de la Orden de San Fernando.
     Fue su padre Juan Felipe Castaños Urioste, cuyos servicios como intendente general del Ejército premió Carlos III concediendo a su hijo en 1768 el empleo de capitán de Infantería.
     Cursó sus estudios militares en el Real Seminario de Nobles de Madrid, en clase de oficial de menor edad, complementándolos en Barcelona, adonde se trasladó para acompañar a su padre, que se había quedado ciego, a cuyo lado permaneció hasta su fallecimiento en 1774, marchando entonces a Cádiz para incorporarse al Regimiento de Saboya, al que había sido destinado.
     Entre 1780 y 1783 participó en el sitio de Gibraltar y en la reconquista de Menorca, hallándose el 20 de octubre de 1782 en el combate naval mantenido entre las escuadras inglesa y combinada; su intervención mereció como recompensa el ascenso a sargento mayor.
     En marzo de 1774 fue ascendido a teniente coronel de su regimiento, con el que permaneció en Cádiz prestando servicio ordinario hasta que en 1786 marchó a guarnecer la plaza de Orán, de donde en abril de 1789 embarcó hacia Menorca, pero amenazada Orán por los marroquíes tuvo que regresar el Regimiento de Saboya, consiguiendo el 1 de junio de 1791 romper el cerco establecido por el enemigo y penetrar en la plaza, donde durante un mes resistió el asedio hasta que se firmó el tratado de paz.
     En el mes de septiembre siguiente tuvo que acudir con su regimiento en apoyo de la guarnición de la plaza de Ceuta, amenazada por los marroquíes, consiguiendo entrar en ella y realizar al mes siguiente un arriesgado reconocimiento del campamento enemigo que dio lugar a una violenta salida que desordenó completamente al contrario y en la que quedaron destruidos todos sus trabajos de zapa.
     Ascendido a coronel en abril de 1792, se le dio el mando del Regimiento de África, al que se incorporó en Pamplona y a cuyo frente combatió valientemente entre 1793 y 1795 a los ejércitos de la Convención francesa, a los que se enfrentó en el primero de dichos años en Urdax (Navarra) y Sare (Francia), recibiendo una herida de sable en la cabeza el 23 de junio en la acción del Calvario de Orruña, salvando la vida gracias a un contraataque de los granaderos del Regimiento de África, que consiguieron impedir que cayese en poder del contrario. En octubre recibió el empleo de brigadier en premio a su valeroso comportamiento, pero poco después, durante la defensa del monte de San Marcial, resultó de nuevo herido, esta vez de extrema gravedad, por una bala de fusil que le penetró en la cabeza, siendo evacuado a través de un terreno muy abrupto gracias al esfuerzo de sus granaderos, que le profesaban un gran afecto y respeto.
     Tras un largo restablecimiento pudo volver a la campaña, encomendándosele a finales de 1794 el mando de una brigada acantonada en los Alduides, con la que operó hasta la firma de la Paz de Basilea, el 22 de julio de 1795. En febrero de 1795 había dejado el mando del Regimiento de África al haber sido ascendido a mariscal de campo.
     Los siguientes años los pasó en Madrid en situación de cuartel, siendo desterrado por Godoy a Badajoz en 1799 y permitiéndosele regresar al año siguiente para hacerse cargo del mando de una división destinada a atacar las posesiones inglesas en Ultramar. Pero esta división no llegó a zarpar, pues los ingleses atacaron la Península desembarcando cerca de Ferrol, en cuya defensa intervino Castaños con gran éxito, frustrando los planes del enemigo. Disuelta la citada división, volvió de cuartel a Madrid, pero fue recompensado con el ascenso a teniente general en el mes de octubre de 1802.
     Nombrado comandante general del Campo de Gibraltar, desde este puesto se preocupó por la situación de los españoles caídos prisioneros de los ingleses en la batalla de Trafalgar.
     Al producirse el levantamiento del 2 de mayo, estableció contacto con el gobernador de Gibraltar, con quien firmó un tratado de ayuda por parte de los ingleses en tropas, armamento, víveres y dinero, tras lo cual se dispuso a organizar la defensa de Andalucía, para lo que reunió una división en Ronda. La actuación de Castaños hizo que Sevilla se levantase contra el invasor el 27 de mayo y que la Junta organizada al efecto le declarase la guerra el 6 de junio.
     Nombrado jefe del Ejército de Andalucía por la Junta de Sevilla, pasó a formar parte de la misma y se trasladó a esta ciudad con la división que había formado en Ronda.
     Mientras tanto, Dupont atravesaba Sierra Morena y, tras encontrar resistencia en el puente de Alcolea, ocupaba Córdoba, pero la noticia de la formación de un cuerpo de ejército en Sevilla le obligó a retirarse a Andújar.
     Castaños llevó su cuartel general a Utrera, desde donde procedió a organizar, armar y equipar a los numerosos batallones que se ponían en pie de guerra en toda Andalucía, consiguiendo que el 27 de junio se hubiese reunido un considerable ejército formado por tres divisiones. Dos días después se trasladó a Córdoba con su Estado Mayor, al objeto de reconocer las posiciones enemigas, y pasados otros dos días iniciaba el avance el ejército español, que en los días siguientes vería incrementados sus efectivos con la incorporación del Ejército de Granada, al mando del general Escalante, lo que hizo que las tropas quedasen formadas en cuatro divisiones, al mando de los generales Reding, Coupigny, Jones y De la Peña.
     El 19 de julio tenía lugar la batalla de Bailén, con la completa victoria de los ejércitos españoles, terminando así la fama de invencibles de los ejércitos napoleónicos.
     El 22 firmaron Castaños y Dupont las Capitulaciones de Andújar y el 30 se veía obligado el rey José a abandonar Madrid.
     El 1 de agosto regresó a Sevilla, donde su Junta le concedió el empleo de capitán general, preparándose a continuación para partir hacia Madrid, haciendo su entrada en la capital a mediados de dicho mes. Habiéndose creado una Junta militar destinada a dirigir las operaciones, fue nombrado presidente de ella, al tiempo que se hacía cargo del mando del Ejército del Centro, al que se incorporó el 17 de octubre en Tudela.
     El 23 de noviembre se enfrentaron los ejércitos del Centro y de Aragón a los franceses en Tudela, sufriendo una grave derrota debido a la falta de compenetración entre los generales que en ella intervinieron.
     Tras la batalla, Castaños se retiró hacia Somosierra con el fin de tratar de impedir el paso a Napoleón, que el día 4 había entrado en España y se dirigía a Madrid, pero antes de llegar fue privado del mando del Ejército del Centro, que entregó en Sigüenza, marchando a continuación a Sevilla, adonde se había trasladado la Junta Suprema, que le obligó a pasar a Algeciras a la espera de presentarse ante un Consejo de guerra que juzgase su comportamiento durante la campaña del Ebro.
     Acogida la Junta Central en el mes de enero de 1810 a la isla de León, allí se estableció el 31 de enero el Consejo de Regencia, uno de cuyos cinco miembros fue Castaños, que se trasladó desde Algeciras para asumir este cargo, que conservó hasta que en febrero de 1811 se le encomendó el mando del 5.º Ejército, al que encontró diezmado por las cuantiosas bajas sufridas durante la campaña de Extremadura.
     En abril, en unión de Beresford, tomó Olivenza, procediendo ambos a continuación a poner sitio a la plaza de Badajoz, a lo que contribuyó el cuerpo de ejército del general Blake, enfrentándose todas estas tropas a las del mariscal Soult en la batalla de La Albuera (Badajoz), el 16 de mayo, acción que, sin llegar a resultar decisiva, obligó a retirarse al general francés.
     La Regencia concedió a Castaños como recompensa la Gran Cruz de Carlos III.
     Seguidamente reunió en Valencia de Alcántara (Cáceres) al 5.º Ejército, una parte del cual, unido a fuerzas aliadas, derrotó a la División Girard en Arroyomolinos (Cáceres), el 28 de octubre. Puestos bajo su mando los ejércitos 6.º y 7.º, trasladó su cuartel general a Fuentes de Oñoro (Salamanca), donde organizó la partida de fuerzas hacia Hispanoamérica para combatir la insurrección.
     Tras intervenir parte de sus fuerzas en la reconquista de Badajoz, el 6 de abril de 1812, y ceder las divisiones de Morillo y Penne a Wellington para su participación en la batalla de Los Arapiles (Salamanca), el 22 de julio siguiente, apoyó a éste en su avance hasta la línea del Ebro, en la toma de Burgos y en su posterior repliegue a Ciudad Rodrigo (Salamanca).
     Fundidos los tres mencionados ejércitos en uno solo, el 4.º, quedó éste a sus órdenes y participó en la batalla de Vitoria, el 21 de junio de 1813, mientras él permanecía en su puesto de mando en Burgos y más tarde en Tolosa (Navarra), siendo éste, junto con la prohibición de que los consejeros de Estado pudieran ser empleados en otras comisiones, el motivo que alegó la Regencia para separarle del mando.
     Una vez entregado éste al general Freire, se encaminó a Madrid, donde recibió al Consejo de Regencia a su llegada a la capital, el 5 de enero de 1814.
     Al huir Napoleón de la isla de Elba, se le dio el mando del llamado Ejército de Observación de la Derecha, con el que se trasladó a la frontera de Cataluña con Francia, para penetrar seguidamente en el Rosellón. Derrotado Napoleón en Waterloo, volvió a España y se hizo cargo de la Capitanía General de Cataluña, donde el 5 de abril de 1817 tuvo que hacer frente al pronunciamiento de los generales Lacy y Milans del Bosch.
     En 1820 dimitió de su cargo al producirse el pronunciamiento de Riego y entregó el mando al general Villacampa, trasladándose a Guadalajara y posteriormente a Madrid para continuar desempeñando su cargo de consejero de Estado, hasta que al entrar en España el Ejército de Angulema, acompañó al Rey a Andalucía, pero habiéndose recrudecido en Bailén la enfermedad que padecía, tuvo que detenerse en esa población, en la que permaneció varios meses hasta su regreso a Madrid.
     Fernando VII, que le había concedido en 1815 las grandes cruces de San Fernando, San Hermenegildo e Isabel la Católica, le hizo en 1829 caballero de la Orden del Toisón de Oro, en 1832 le nombró capitán general de Castilla la Nueva y poco después, presidente del Consejo de Estado, concediéndole el 12 de julio de 1833 el título nobiliario de duque de Bailén, con Grandeza de España. En el mes de julio de 1843 fue nombrado comandante del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos, en el que cesó para pasar a ser tutor de la princesa Isabel y de su hermana la infanta María Luisa Fernanda, abandonando este cargo al cumplir aquélla la mayoría de edad y volviendo entonces a mandar el Cuerpo de Alabarderos, del que dimitió al poco tiempo. Volvió otra vez a recibir este nombramiento en 1847, y de nuevo dimitió a los pocos días.
     Falleció soltero y a la edad de noventa y cinco años.
     Isabel II acudió a sus exequias y el Rey acompañó al cadáver desde San Isidro el Real hasta Nuestra Señora de Atocha, donde fue enterrado.
     Tras su fallecimiento, el entonces ingeniero general, Antonio Remón Zarco del Valle, pidió a los familiares de Castaños la Gran Cruz de San Fernando ganada en Bailén, que, una vez recibida, se colocó en la Academia de Ingenieros de Guadalajara junto al cuadro de Esquivel que representaba el acto de imposición de la Corbata de San Fernando al Regimiento de Ingenieros, que había tenido lugar en 1850 (José Luis Isabel Sánchez, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle General Castaños, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

lunes, 19 de enero de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Convento Franciscano de San Diego, y Mirador Balcón de Extremadura) de la localidad de Lobón, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Convento Franciscano de San Diego, y Mirador Balcón de Extremadura) de la localidad de Lobón, en la provincia de Badajoz.
     Lobón se asienta a mitad de camino entre Badajoz y Mérida, en la orilla izquierda del Guadiana, enclavada sobre un emplazamiento elevado sobre el río. Las crónicas antiguas identifican el enclave con la antigua Lycón griega o romana en la que, según la tradición, los lusitanos destruyeron en el año 188 a.C. la legión del Cónsul Lucio Emilio.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 57,6 Km2
     Altitud: 245 m.
     Distancia Capital: 33 Km.
     Partido Judicial: Montijo
     Comarca: Tierra de Mérida - Vegas Bajas
     Otras Entidades: Guadajira, poblado de colonización de 560 habitantes, a 6 km. de Lobón y a 222 m. de altura
     Gentilicio: Lobonero
Ayuntamiento de Lobón
     Plaza de España, 1
     06498 Lobón (Badajoz)
     Teléfono: 924447500
     Fax: 924447627
     Web: www.lobon.es
Historia.-
    Como Torremayor, la localidad se asienta a mitad de camino entre Badajoz y Mérida, pero en la orilla contraria del Guadiana, enclavada sobre un emplazamiento elevado sobre el río. Las crónicas antiguas identifican el enclave con la antigua Lycón griega o romana en la que, según la tradición, los lusitanos destruyeron en el año 188 a. C. la legión del Cónsul Lucio Emilio.
     Tal localización no ha podido ser establecida, sin embargo, pese a que Madoz señale incluso como romanos los restos del castillo que aún se mantenían en pie en esta localidad a mediados del siglo pasado. Tampoco la presencia de un monasterio o población visigoda ha podido ser confirmada.
     Una fortaleza de época árabe que se identifica con la de Lobón es mencionada por el cronista El-Idrisi en el siglo XII. El bastión, primitivamente de adobe y más tarde reconstruido en piedra por los cristianos, cuyo origen parece conectarse con la rebelión de Ibn Marwan, el renegado emeritense fundador de Badajoz, desempeñó importante papel en esa época en las luchas entre Giraldo sem Pavore, llamado el Cid portugués, y los almohades del reino de Badajoz; en las campañas de Alfonso IX y los santiaguistas en el siglo XIII; en las hispanolusas del XIV, y en las de Isabel la Católica contra Juana la Beltraneja en el XV, tras cuya batalla de la Albuera de Mérida se estableció en este punto un hospital.
     Aunque muy maltrecho, el estratégico castillo aún se mantenía operativo durante la guerra con Portugal del siglo XVII. Después entró en fase de deterioro hasta desaparecer prácticamente por completo. A principios de la centuria actual tan sólo perduraban de la vieja fortificación algunas ruinas, sobre las que finalmente se levantaron otras construcciones, de manera que de la fortaleza no queda hoy sino la memoria de su existencia en el punto más elevado de la población, no lejos de la iglesia.
     También han desaparecido por completo las cuatro ermitas y el convento franciscano que todavía se mantenían el siglo pasado. Los restos de este último, con el cementerio del XIX en su entorno, resultaron visibles hasta hace escaso tiempo desde la carretera N-V, originando una peculiar silueta ante la población. En el convento se conservaba una imagen de la Inmaculada excepcionalmente hermosa según la tradición, que generó el siguiente dicho popular:
Santa Rosa, la de Hornachos;
San Diego, el de Fuentes,
y Concepción, la de Lobón.
     En lo que concierne a sus antecedentes documentados, tras su ocupación a los árabes por los cristianos en el siglo XIII y su posesión inicial por los templarios, el núcleo se integró en la Orden de Santiago dentro del Partido de Mérida, como cabeza de una Encomienda de la que dependían Montijo, La Alguijuela -Torremayor- y Puebla del Rubio -Puebla de la Calzada-. A mediados del siglo XVI Felipe II vendió la villa a doña Elvira de Figueroa, Condesa de Montijo, integrándose después en la casa de Medinaceli (Diputación Provincial de Badajoz).
Monumentos.-
     En la actualidad, el monumento más representativo del lugar es la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, a la que se considera de origen templario, y reputada desde la antigüedad "obra de admirable y peregrina arquitectura". Su fábrica es gótico mudéjar del siglo XV, con actuaciones posteriores, edificada en mampostería y ladrillo, con variada volumetría de atractiva composición, hoy encalada por completo, delante de la cual se abre una plaza de disposición moderna que hermosea su contemplación.
     En su interior destaca la capilla de San Juan Bautista, ejecutada con piedra de cantería de buena labra. A los pies presenta somera torre fachada con portada gótica de arco apuntado enmarcada en alfiz, hoy recubierta de cal. De acusado interés es la portada lateral, de rica composición mudéjar, semejante a la de la parroquial de Usagre, hoy también encalada con equivocado criterio.
     En las traseras del templo se abre sobre el Guadiana un espléndido mirador denominado "Balcón de Extremadura", desde cuya privilegiada situación se divisan inigualables panorámicas sobre el Guadiana. Aunque el trazado de la moderna autovía complica de modo incomprensible el acceso a la población que en la actualidad aparece prácticamente aislada por el nuevo itinerario, bien merece la pena superar tal dificultad y entrar en ella para disfrutar de las vistas panorámicas que se dominan desde el mencionado balcón, y de los restantes atractivos que ofrece el enclave (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.-

     Entre las calles Derecha y Madrid se encuentra la Plaza de España, en la que están ubicados hacia poniente y saliente los edificios del Ayuntamiento y la iglesia parroquial bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción.
     Los libros de visitas de la Orden de Santiago de finales del siglo XV hacen referencia a la iglesia bajo la advocación de Nuestra Señora Santa María. Su construcción, toda ella encalada, está hecha a base de mampostería y ladrillo. El interior presenta una sola nave con bóveda de cañón sobre pilastras toscanas. El espacio que acoge la capilla mayor ofrece en su factura aires de estilo gótico con ábside decorado de finas nervaduras. Destaca la capilla de San Juan Bautista hecha en piedra bien labrada, en la que el escultor de origen portugués Francisco Morato, considerado como una de las gubias maestras más pujante de la Baja Extremadura durante el primer tercio del siglo XVII, concertó en 1611 un retablo que hoy conserva, la portentosa imagen, recientemente restaurada, de San Juan Bautista y cuatro evangelistas, desaparecidos, labrados en piedra. Las pinturas del retablo se circunscriben a los talleres de Cristóbal Gutiérrez y Pedro Gutiérrez Bejarano, del círculo emeritense de la época. La obra de Morato guarda la impronta que figura en los cercanos retablos ejecutados por el artista para las iglesias de Montijo, Puebla de la Calzada y La Nava de Santiago.
     La iglesia de Lobón tuvo un retablo mayor, grande e bien labrado, hoy desaparecido, que ejecutó en 1552 el pintor Luis de Morales “El Divino Morales”, junto al maestro dorador Francisco de Hermosa. El programa pictórico contenía seis tablas hechas a pincel con pasajes de la vida de la Virgen, acompañadas de la imagen labrada de la Asunción, seis apóstoles y un calvario que remataba el ático. La causa de la desaparición de este retablo hay que buscarla en la confrontación de algún episodio bélico.
     Conserva la iglesia un cáliz labrado en 1575, en plata sobredorada, del obrador del maestro de orfebre segedano Francisco Gutiérrez. Asimismo destaca una custodia en plata sobredorada y piedras preciosas y semipreciosas atribuida al taller de los Corchero, orfebres emeritenses, hacia finales del siglo XVIII.
     La iglesia, en su exterior, presenta dos puertas, la de poniente, que es gótica, bajo el cuerpo de la torre, hecha de ladrillo de arco apuntalado con resaltes y enmarcada en alfiz, y la del mediodía, que se abre bajo arco de medio punto de rica composición al estilo mudéjar, con archivoltas y remate conopial, actualmente encalada equivocadamente. La fachada situada al norte se abre a un amplio espacio de zona de recreo, bautizado por la reina Isabel II con el nombre de “Balcón de Extremadura”, por las vistas que hay de la comarca.
     El edificio parroquial ha sufrido varias transformaciones, habiendo experimentado daños considerables a raíz del terremoto de Lisboa ocurrido el 1 de noviembre de 1755 y, tras las graves inundaciones y temporales en diciembre del 1876, quedando destruida por completo su techumbre, resentidas su bóvedas y en estado de ruina los muros de contención de su fachada norte.
     La viuda de don Manuel Tristancho Conejo, doña Clotilde Martínez Navarro, costeó obras de reparación en el templo, siendo párroco don Álvaro Martín Muñoz. Fueron bendecidas por el obispo de Badajoz, don Adolfo Pérez Muñoz, en visita pastoral, el 20 de febrero de 1915. En el año 2006, siendo alcalde don Juan Antonio Morales Álvarez, el templo sufrió importantes reformas interiores que fueron sufragadas en su totalidad por el Ayuntamiento (Ayuntamiento de Lobón).

Convento Franciscano de San Diego.-
     Doña Elvira de Figueroa, señora de Lobón, heredó de sus padres (II condes de Feria) la devoción a la Orden de los frailes menores, hijos de San Francisco de Asís. Al adquirir la villa mostró sus intenciones saludables para que los franciscanos observantes de la provincia de San Miguel abrieran casa en Lobón.
El lugar elegido fue una hondonada, pequeño valle en el que afloran varios manantiales alimentados por torrenteras, situada al mediodía de la población, con algunos restos arqueológicos de un remoto pasado. Los cronistas cuentan que en ese lugar hubo una ermita que tuvo adosado un hospital bajo la advocación al señor Santiago. Lugar que fue fundado por el comendador don Diego de Alvarado, siendo su nieto, del mismo nombre, el que lo cedió en 1562, con una huerta, para que allí se levantara el cenobio franciscano. La primera comunidad de franciscanos llegó a Lobón en 1564, permaneciendo en el convento hasta la exclaustración, en el contexto de la Revolución Liberal española (año 1835).
     El número de frailes varió en sus casi tres siglos de historia. A mediados del siglo XVII formaban la comunidad catorce frailes. En 1753 (Catastro del marqués de la Ensenada) habitaban en él trece sacerdotes, cinco legos, un corista y dos donados. Fue colegio de Artes de la provincia franciscana de San Miguel. Entre sus moradores distinguidos en las letras y en las ciencias figuraron fray Baltasar Pacheco, profesor de Artes, fray Juan Blanco, guardián y ministro provincial, y fray Juan Mateo Reyes Ortiz de Thovar, autor de los Partidos triunfantes de la Beturia Túrdula, obra en la que describe al convento: “Existe un convento de frailes franciscos, con la advocación de Santiago. Hay en este convento una imagen de María Santísima de la Concepción, muy hermosa y tanto que dicen las gentes este refrán: Santa Rosa la de Hornachos, San Diego el de Fuentes y Concepción la de Lobón”.
     A finales del siglo XVIII recibían culto en la iglesia del convento las imágenes de Nuestra Señora del Rosario, San Francisco y el Santísimo Cristo de los Desamparados. Por los libros sacramentales de la parroquia sabemos que desde 1806 hasta 1816, la comunidad de religiosos franciscanos regentó y administró la iglesia de Lobón. Un año después, en 1817 el padre Guardián informaba al Ayuntamiento que era imposible establecer en el convento una Escuela para instruir la doctrina cristiana por hallarse el edificio arruinado por los franceses.
     Hoy sólo son visibles ruinas de algún paredón y escasos restos de la iglesia, que con el tiempo siguen cayéndose en una lenta agonía de lo que fue un centro de espiritualidad, escuela de artes, ciencia y cultura (Ayuntamiento de Lobón).

Mirador Balcón de Extremadura.-

     Siguiendo el paseo de la fachada norte del templo parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, se abre sobre el Guadiana un espléndido mirador nominado “Balcón de Extremadura”, que así quiso llamarlo la reina Isabel II.
     Desde cuya privilegiada situación se divisan inigualables panorámicas sobre el Guadiana. Aunque el trazado de la moderna autovía complica de modo incomprensible el acceso a la población que en la actualidad aparece prácticamente aislada por el nuevo itinerario, bien merece la pena superar tal dificultad y entrar en ella para disfrutar de las vistas panorámicas que se dominan desde el mencionado balcón, y de los restantes atractivos que ofrece el enclave, desde el que se divisa gran parte de la amplia comarca de las Vegas Bajas (Ayuntamiento de Lobón).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Convento Franciscano de San Diego, y Mirador Balcón de Extremadura) de la localidad de Lobón, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.