Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

Mostrando entradas con la etiqueta San Diego. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Diego. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de abril de 2026

Un paseo por la calle General Castaños

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle General Castaños, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 22 de abril, es el aniversario del nacimiento (22 de abril de 1758) de Francisco Javier Castaños Aragorri, militar a quien está dedicada esta calle, de ahí que hoy sea el mejor día para ExplicArte la calle General Castaños, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La calle General Castaños es, en el Callejero Sevillano, una calle que se encuentra en el Barrio del Arenal, en el Distrito Casco Antiguo; y va de la calle San Diego, a la calle Velarde.
   La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta.
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Desde 1634 aparece el nombre de Tiro (o Tiros) relacionado con una calle del barrio de la Carretería. Según el plano de Olavide (1771) se llama San Diego hasta la actual Pavía, y el tramo siguiente Tiro. En 1845 posee los límites definitivos, y en 1859 se le cambia por el actual, en recuerdo de Francisco J. Castaños y  Aragoni (1756-1852), que venció a las tropas napoleónicas en Bai­lén. Antes de 1937 aparece transitoriamente como Currito Valera. Otro nombre que se vincula con el tramo final de esta calle es el de Tía Norica (Álvarez-Benavides). Casi al final, en la acera de los pares, existe una barreduela al menos desde mediados del s. XVIII, que en el plano de Poley (1910) se denomina de Venegas. Recorre longitudinalmente el barrio de la Carretería. La cruzan Pavía y Rodo; desembocan en ella Aurora, por la derecha, y Don Pelayo, por la izquierda. Se pueden distinguir dos tramos. El primero, hasta Aurora, era bastante estrecho, hasta que bien entrado el presente siglo se inicia un proceso de ensanche. El proyecto es de 1928, pero no se lleva a cabo sino varias décadas más tarde; las casas, de dos y tres plantas, pertenecen a la década de 1950. Sólo se conserva la casa de esquina a Aurora (siglos XVIII-XIX), que produce un estrechamiento de la calle en esta zona. Es peatonal y posee un entrante en la acera de los pares. El segundo tramo debe obedecer al proceso de ensanche que se proyecta en 1874. Más ancho y regular que el anterior, con edificios de dos y tres plantas, pero de gran altura, como los que corresponden a fi­nes del s. XIX, además de almacenes y talleres en las plantas bajas. En su parte final existe el estrecho callejón sin salida citado. En planos de 1911 el extremo de la calle se estrecha bruscamente formando un callejón, que quizás sea al que se refieren documentos de 1745 y 1752. Este segundo tramo permite la circulación de vehículos, pero ésta es casi nula, como en el resto del barrio. La pavimentación con adoquines se lleva a cabo en la década de 1910 y ha sido renovada recientemente. La instalación eléctrica corresponde a 1948 [Antonio Collantes de Terán Sánchez, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993]. 
Conozcamos mejor la Biografía del General Castaños, a quien está dedicada esta vía;
     Francisco Javier Castaños Aragorri, I Duque de Bailén. (Madrid, 22 de abril de 1758 – 24 de septiembre de 1852). General, vencedor de Bailén y caballero Gran Cruz de la Orden de San Fernando.
     Fue su padre Juan Felipe Castaños Urioste, cuyos servicios como intendente general del Ejército premió Carlos III concediendo a su hijo en 1768 el empleo de capitán de Infantería.
     Cursó sus estudios militares en el Real Seminario de Nobles de Madrid, en clase de oficial de menor edad, complementándolos en Barcelona, adonde se trasladó para acompañar a su padre, que se había quedado ciego, a cuyo lado permaneció hasta su fallecimiento en 1774, marchando entonces a Cádiz para incorporarse al Regimiento de Saboya, al que había sido destinado.
     Entre 1780 y 1783 participó en el sitio de Gibraltar y en la reconquista de Menorca, hallándose el 20 de octubre de 1782 en el combate naval mantenido entre las escuadras inglesa y combinada; su intervención mereció como recompensa el ascenso a sargento mayor.
     En marzo de 1774 fue ascendido a teniente coronel de su regimiento, con el que permaneció en Cádiz prestando servicio ordinario hasta que en 1786 marchó a guarnecer la plaza de Orán, de donde en abril de 1789 embarcó hacia Menorca, pero amenazada Orán por los marroquíes tuvo que regresar el Regimiento de Saboya, consiguiendo el 1 de junio de 1791 romper el cerco establecido por el enemigo y penetrar en la plaza, donde durante un mes resistió el asedio hasta que se firmó el tratado de paz.
     En el mes de septiembre siguiente tuvo que acudir con su regimiento en apoyo de la guarnición de la plaza de Ceuta, amenazada por los marroquíes, consiguiendo entrar en ella y realizar al mes siguiente un arriesgado reconocimiento del campamento enemigo que dio lugar a una violenta salida que desordenó completamente al contrario y en la que quedaron destruidos todos sus trabajos de zapa.
     Ascendido a coronel en abril de 1792, se le dio el mando del Regimiento de África, al que se incorporó en Pamplona y a cuyo frente combatió valientemente entre 1793 y 1795 a los ejércitos de la Convención francesa, a los que se enfrentó en el primero de dichos años en Urdax (Navarra) y Sare (Francia), recibiendo una herida de sable en la cabeza el 23 de junio en la acción del Calvario de Orruña, salvando la vida gracias a un contraataque de los granaderos del Regimiento de África, que consiguieron impedir que cayese en poder del contrario. En octubre recibió el empleo de brigadier en premio a su valeroso comportamiento, pero poco después, durante la defensa del monte de San Marcial, resultó de nuevo herido, esta vez de extrema gravedad, por una bala de fusil que le penetró en la cabeza, siendo evacuado a través de un terreno muy abrupto gracias al esfuerzo de sus granaderos, que le profesaban un gran afecto y respeto.
     Tras un largo restablecimiento pudo volver a la campaña, encomendándosele a finales de 1794 el mando de una brigada acantonada en los Alduides, con la que operó hasta la firma de la Paz de Basilea, el 22 de julio de 1795. En febrero de 1795 había dejado el mando del Regimiento de África al haber sido ascendido a mariscal de campo.
     Los siguientes años los pasó en Madrid en situación de cuartel, siendo desterrado por Godoy a Badajoz en 1799 y permitiéndosele regresar al año siguiente para hacerse cargo del mando de una división destinada a atacar las posesiones inglesas en Ultramar. Pero esta división no llegó a zarpar, pues los ingleses atacaron la Península desembarcando cerca de Ferrol, en cuya defensa intervino Castaños con gran éxito, frustrando los planes del enemigo. Disuelta la citada división, volvió de cuartel a Madrid, pero fue recompensado con el ascenso a teniente general en el mes de octubre de 1802.
     Nombrado comandante general del Campo de Gibraltar, desde este puesto se preocupó por la situación de los españoles caídos prisioneros de los ingleses en la batalla de Trafalgar.
     Al producirse el levantamiento del 2 de mayo, estableció contacto con el gobernador de Gibraltar, con quien firmó un tratado de ayuda por parte de los ingleses en tropas, armamento, víveres y dinero, tras lo cual se dispuso a organizar la defensa de Andalucía, para lo que reunió una división en Ronda. La actuación de Castaños hizo que Sevilla se levantase contra el invasor el 27 de mayo y que la Junta organizada al efecto le declarase la guerra el 6 de junio.
     Nombrado jefe del Ejército de Andalucía por la Junta de Sevilla, pasó a formar parte de la misma y se trasladó a esta ciudad con la división que había formado en Ronda.
     Mientras tanto, Dupont atravesaba Sierra Morena y, tras encontrar resistencia en el puente de Alcolea, ocupaba Córdoba, pero la noticia de la formación de un cuerpo de ejército en Sevilla le obligó a retirarse a Andújar.
     Castaños llevó su cuartel general a Utrera, desde donde procedió a organizar, armar y equipar a los numerosos batallones que se ponían en pie de guerra en toda Andalucía, consiguiendo que el 27 de junio se hubiese reunido un considerable ejército formado por tres divisiones. Dos días después se trasladó a Córdoba con su Estado Mayor, al objeto de reconocer las posiciones enemigas, y pasados otros dos días iniciaba el avance el ejército español, que en los días siguientes vería incrementados sus efectivos con la incorporación del Ejército de Granada, al mando del general Escalante, lo que hizo que las tropas quedasen formadas en cuatro divisiones, al mando de los generales Reding, Coupigny, Jones y De la Peña.
     El 19 de julio tenía lugar la batalla de Bailén, con la completa victoria de los ejércitos españoles, terminando así la fama de invencibles de los ejércitos napoleónicos.
     El 22 firmaron Castaños y Dupont las Capitulaciones de Andújar y el 30 se veía obligado el rey José a abandonar Madrid.
     El 1 de agosto regresó a Sevilla, donde su Junta le concedió el empleo de capitán general, preparándose a continuación para partir hacia Madrid, haciendo su entrada en la capital a mediados de dicho mes. Habiéndose creado una Junta militar destinada a dirigir las operaciones, fue nombrado presidente de ella, al tiempo que se hacía cargo del mando del Ejército del Centro, al que se incorporó el 17 de octubre en Tudela.
     El 23 de noviembre se enfrentaron los ejércitos del Centro y de Aragón a los franceses en Tudela, sufriendo una grave derrota debido a la falta de compenetración entre los generales que en ella intervinieron.
     Tras la batalla, Castaños se retiró hacia Somosierra con el fin de tratar de impedir el paso a Napoleón, que el día 4 había entrado en España y se dirigía a Madrid, pero antes de llegar fue privado del mando del Ejército del Centro, que entregó en Sigüenza, marchando a continuación a Sevilla, adonde se había trasladado la Junta Suprema, que le obligó a pasar a Algeciras a la espera de presentarse ante un Consejo de guerra que juzgase su comportamiento durante la campaña del Ebro.
     Acogida la Junta Central en el mes de enero de 1810 a la isla de León, allí se estableció el 31 de enero el Consejo de Regencia, uno de cuyos cinco miembros fue Castaños, que se trasladó desde Algeciras para asumir este cargo, que conservó hasta que en febrero de 1811 se le encomendó el mando del 5.º Ejército, al que encontró diezmado por las cuantiosas bajas sufridas durante la campaña de Extremadura.
     En abril, en unión de Beresford, tomó Olivenza, procediendo ambos a continuación a poner sitio a la plaza de Badajoz, a lo que contribuyó el cuerpo de ejército del general Blake, enfrentándose todas estas tropas a las del mariscal Soult en la batalla de La Albuera (Badajoz), el 16 de mayo, acción que, sin llegar a resultar decisiva, obligó a retirarse al general francés.
     La Regencia concedió a Castaños como recompensa la Gran Cruz de Carlos III.
     Seguidamente reunió en Valencia de Alcántara (Cáceres) al 5.º Ejército, una parte del cual, unido a fuerzas aliadas, derrotó a la División Girard en Arroyomolinos (Cáceres), el 28 de octubre. Puestos bajo su mando los ejércitos 6.º y 7.º, trasladó su cuartel general a Fuentes de Oñoro (Salamanca), donde organizó la partida de fuerzas hacia Hispanoamérica para combatir la insurrección.
     Tras intervenir parte de sus fuerzas en la reconquista de Badajoz, el 6 de abril de 1812, y ceder las divisiones de Morillo y Penne a Wellington para su participación en la batalla de Los Arapiles (Salamanca), el 22 de julio siguiente, apoyó a éste en su avance hasta la línea del Ebro, en la toma de Burgos y en su posterior repliegue a Ciudad Rodrigo (Salamanca).
     Fundidos los tres mencionados ejércitos en uno solo, el 4.º, quedó éste a sus órdenes y participó en la batalla de Vitoria, el 21 de junio de 1813, mientras él permanecía en su puesto de mando en Burgos y más tarde en Tolosa (Navarra), siendo éste, junto con la prohibición de que los consejeros de Estado pudieran ser empleados en otras comisiones, el motivo que alegó la Regencia para separarle del mando.
     Una vez entregado éste al general Freire, se encaminó a Madrid, donde recibió al Consejo de Regencia a su llegada a la capital, el 5 de enero de 1814.
     Al huir Napoleón de la isla de Elba, se le dio el mando del llamado Ejército de Observación de la Derecha, con el que se trasladó a la frontera de Cataluña con Francia, para penetrar seguidamente en el Rosellón. Derrotado Napoleón en Waterloo, volvió a España y se hizo cargo de la Capitanía General de Cataluña, donde el 5 de abril de 1817 tuvo que hacer frente al pronunciamiento de los generales Lacy y Milans del Bosch.
     En 1820 dimitió de su cargo al producirse el pronunciamiento de Riego y entregó el mando al general Villacampa, trasladándose a Guadalajara y posteriormente a Madrid para continuar desempeñando su cargo de consejero de Estado, hasta que al entrar en España el Ejército de Angulema, acompañó al Rey a Andalucía, pero habiéndose recrudecido en Bailén la enfermedad que padecía, tuvo que detenerse en esa población, en la que permaneció varios meses hasta su regreso a Madrid.
     Fernando VII, que le había concedido en 1815 las grandes cruces de San Fernando, San Hermenegildo e Isabel la Católica, le hizo en 1829 caballero de la Orden del Toisón de Oro, en 1832 le nombró capitán general de Castilla la Nueva y poco después, presidente del Consejo de Estado, concediéndole el 12 de julio de 1833 el título nobiliario de duque de Bailén, con Grandeza de España. En el mes de julio de 1843 fue nombrado comandante del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos, en el que cesó para pasar a ser tutor de la princesa Isabel y de su hermana la infanta María Luisa Fernanda, abandonando este cargo al cumplir aquélla la mayoría de edad y volviendo entonces a mandar el Cuerpo de Alabarderos, del que dimitió al poco tiempo. Volvió otra vez a recibir este nombramiento en 1847, y de nuevo dimitió a los pocos días.
     Falleció soltero y a la edad de noventa y cinco años.
     Isabel II acudió a sus exequias y el Rey acompañó al cadáver desde San Isidro el Real hasta Nuestra Señora de Atocha, donde fue enterrado.
     Tras su fallecimiento, el entonces ingeniero general, Antonio Remón Zarco del Valle, pidió a los familiares de Castaños la Gran Cruz de San Fernando ganada en Bailén, que, una vez recibida, se colocó en la Academia de Ingenieros de Guadalajara junto al cuadro de Esquivel que representaba el acto de imposición de la Corbata de San Fernando al Regimiento de Ingenieros, que había tenido lugar en 1850 (José Luis Isabel Sánchez, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle General Castaños, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

lunes, 19 de enero de 2026

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Convento Franciscano de San Diego, y Mirador Balcón de Extremadura) de la localidad de Lobón, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Convento Franciscano de San Diego, y Mirador Balcón de Extremadura) de la localidad de Lobón, en la provincia de Badajoz.
     Lobón se asienta a mitad de camino entre Badajoz y Mérida, en la orilla izquierda del Guadiana, enclavada sobre un emplazamiento elevado sobre el río. Las crónicas antiguas identifican el enclave con la antigua Lycón griega o romana en la que, según la tradición, los lusitanos destruyeron en el año 188 a.C. la legión del Cónsul Lucio Emilio.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 57,6 Km2
     Altitud: 245 m.
     Distancia Capital: 33 Km.
     Partido Judicial: Montijo
     Comarca: Tierra de Mérida - Vegas Bajas
     Otras Entidades: Guadajira, poblado de colonización de 560 habitantes, a 6 km. de Lobón y a 222 m. de altura
     Gentilicio: Lobonero
Ayuntamiento de Lobón
     Plaza de España, 1
     06498 Lobón (Badajoz)
     Teléfono: 924447500
     Fax: 924447627
     Web: www.lobon.es
Historia.-
    Como Torremayor, la localidad se asienta a mitad de camino entre Badajoz y Mérida, pero en la orilla contraria del Guadiana, enclavada sobre un emplazamiento elevado sobre el río. Las crónicas antiguas identifican el enclave con la antigua Lycón griega o romana en la que, según la tradición, los lusitanos destruyeron en el año 188 a. C. la legión del Cónsul Lucio Emilio.
     Tal localización no ha podido ser establecida, sin embargo, pese a que Madoz señale incluso como romanos los restos del castillo que aún se mantenían en pie en esta localidad a mediados del siglo pasado. Tampoco la presencia de un monasterio o población visigoda ha podido ser confirmada.
     Una fortaleza de época árabe que se identifica con la de Lobón es mencionada por el cronista El-Idrisi en el siglo XII. El bastión, primitivamente de adobe y más tarde reconstruido en piedra por los cristianos, cuyo origen parece conectarse con la rebelión de Ibn Marwan, el renegado emeritense fundador de Badajoz, desempeñó importante papel en esa época en las luchas entre Giraldo sem Pavore, llamado el Cid portugués, y los almohades del reino de Badajoz; en las campañas de Alfonso IX y los santiaguistas en el siglo XIII; en las hispanolusas del XIV, y en las de Isabel la Católica contra Juana la Beltraneja en el XV, tras cuya batalla de la Albuera de Mérida se estableció en este punto un hospital.
     Aunque muy maltrecho, el estratégico castillo aún se mantenía operativo durante la guerra con Portugal del siglo XVII. Después entró en fase de deterioro hasta desaparecer prácticamente por completo. A principios de la centuria actual tan sólo perduraban de la vieja fortificación algunas ruinas, sobre las que finalmente se levantaron otras construcciones, de manera que de la fortaleza no queda hoy sino la memoria de su existencia en el punto más elevado de la población, no lejos de la iglesia.
     También han desaparecido por completo las cuatro ermitas y el convento franciscano que todavía se mantenían el siglo pasado. Los restos de este último, con el cementerio del XIX en su entorno, resultaron visibles hasta hace escaso tiempo desde la carretera N-V, originando una peculiar silueta ante la población. En el convento se conservaba una imagen de la Inmaculada excepcionalmente hermosa según la tradición, que generó el siguiente dicho popular:
Santa Rosa, la de Hornachos;
San Diego, el de Fuentes,
y Concepción, la de Lobón.
     En lo que concierne a sus antecedentes documentados, tras su ocupación a los árabes por los cristianos en el siglo XIII y su posesión inicial por los templarios, el núcleo se integró en la Orden de Santiago dentro del Partido de Mérida, como cabeza de una Encomienda de la que dependían Montijo, La Alguijuela -Torremayor- y Puebla del Rubio -Puebla de la Calzada-. A mediados del siglo XVI Felipe II vendió la villa a doña Elvira de Figueroa, Condesa de Montijo, integrándose después en la casa de Medinaceli (Diputación Provincial de Badajoz).
Monumentos.-
     En la actualidad, el monumento más representativo del lugar es la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, a la que se considera de origen templario, y reputada desde la antigüedad "obra de admirable y peregrina arquitectura". Su fábrica es gótico mudéjar del siglo XV, con actuaciones posteriores, edificada en mampostería y ladrillo, con variada volumetría de atractiva composición, hoy encalada por completo, delante de la cual se abre una plaza de disposición moderna que hermosea su contemplación.
     En su interior destaca la capilla de San Juan Bautista, ejecutada con piedra de cantería de buena labra. A los pies presenta somera torre fachada con portada gótica de arco apuntado enmarcada en alfiz, hoy recubierta de cal. De acusado interés es la portada lateral, de rica composición mudéjar, semejante a la de la parroquial de Usagre, hoy también encalada con equivocado criterio.
     En las traseras del templo se abre sobre el Guadiana un espléndido mirador denominado "Balcón de Extremadura", desde cuya privilegiada situación se divisan inigualables panorámicas sobre el Guadiana. Aunque el trazado de la moderna autovía complica de modo incomprensible el acceso a la población que en la actualidad aparece prácticamente aislada por el nuevo itinerario, bien merece la pena superar tal dificultad y entrar en ella para disfrutar de las vistas panorámicas que se dominan desde el mencionado balcón, y de los restantes atractivos que ofrece el enclave (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.-

     Entre las calles Derecha y Madrid se encuentra la Plaza de España, en la que están ubicados hacia poniente y saliente los edificios del Ayuntamiento y la iglesia parroquial bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción.
     Los libros de visitas de la Orden de Santiago de finales del siglo XV hacen referencia a la iglesia bajo la advocación de Nuestra Señora Santa María. Su construcción, toda ella encalada, está hecha a base de mampostería y ladrillo. El interior presenta una sola nave con bóveda de cañón sobre pilastras toscanas. El espacio que acoge la capilla mayor ofrece en su factura aires de estilo gótico con ábside decorado de finas nervaduras. Destaca la capilla de San Juan Bautista hecha en piedra bien labrada, en la que el escultor de origen portugués Francisco Morato, considerado como una de las gubias maestras más pujante de la Baja Extremadura durante el primer tercio del siglo XVII, concertó en 1611 un retablo que hoy conserva, la portentosa imagen, recientemente restaurada, de San Juan Bautista y cuatro evangelistas, desaparecidos, labrados en piedra. Las pinturas del retablo se circunscriben a los talleres de Cristóbal Gutiérrez y Pedro Gutiérrez Bejarano, del círculo emeritense de la época. La obra de Morato guarda la impronta que figura en los cercanos retablos ejecutados por el artista para las iglesias de Montijo, Puebla de la Calzada y La Nava de Santiago.
     La iglesia de Lobón tuvo un retablo mayor, grande e bien labrado, hoy desaparecido, que ejecutó en 1552 el pintor Luis de Morales “El Divino Morales”, junto al maestro dorador Francisco de Hermosa. El programa pictórico contenía seis tablas hechas a pincel con pasajes de la vida de la Virgen, acompañadas de la imagen labrada de la Asunción, seis apóstoles y un calvario que remataba el ático. La causa de la desaparición de este retablo hay que buscarla en la confrontación de algún episodio bélico.
     Conserva la iglesia un cáliz labrado en 1575, en plata sobredorada, del obrador del maestro de orfebre segedano Francisco Gutiérrez. Asimismo destaca una custodia en plata sobredorada y piedras preciosas y semipreciosas atribuida al taller de los Corchero, orfebres emeritenses, hacia finales del siglo XVIII.
     La iglesia, en su exterior, presenta dos puertas, la de poniente, que es gótica, bajo el cuerpo de la torre, hecha de ladrillo de arco apuntalado con resaltes y enmarcada en alfiz, y la del mediodía, que se abre bajo arco de medio punto de rica composición al estilo mudéjar, con archivoltas y remate conopial, actualmente encalada equivocadamente. La fachada situada al norte se abre a un amplio espacio de zona de recreo, bautizado por la reina Isabel II con el nombre de “Balcón de Extremadura”, por las vistas que hay de la comarca.
     El edificio parroquial ha sufrido varias transformaciones, habiendo experimentado daños considerables a raíz del terremoto de Lisboa ocurrido el 1 de noviembre de 1755 y, tras las graves inundaciones y temporales en diciembre del 1876, quedando destruida por completo su techumbre, resentidas su bóvedas y en estado de ruina los muros de contención de su fachada norte.
     La viuda de don Manuel Tristancho Conejo, doña Clotilde Martínez Navarro, costeó obras de reparación en el templo, siendo párroco don Álvaro Martín Muñoz. Fueron bendecidas por el obispo de Badajoz, don Adolfo Pérez Muñoz, en visita pastoral, el 20 de febrero de 1915. En el año 2006, siendo alcalde don Juan Antonio Morales Álvarez, el templo sufrió importantes reformas interiores que fueron sufragadas en su totalidad por el Ayuntamiento (Ayuntamiento de Lobón).

Convento Franciscano de San Diego.-
     Doña Elvira de Figueroa, señora de Lobón, heredó de sus padres (II condes de Feria) la devoción a la Orden de los frailes menores, hijos de San Francisco de Asís. Al adquirir la villa mostró sus intenciones saludables para que los franciscanos observantes de la provincia de San Miguel abrieran casa en Lobón.
El lugar elegido fue una hondonada, pequeño valle en el que afloran varios manantiales alimentados por torrenteras, situada al mediodía de la población, con algunos restos arqueológicos de un remoto pasado. Los cronistas cuentan que en ese lugar hubo una ermita que tuvo adosado un hospital bajo la advocación al señor Santiago. Lugar que fue fundado por el comendador don Diego de Alvarado, siendo su nieto, del mismo nombre, el que lo cedió en 1562, con una huerta, para que allí se levantara el cenobio franciscano. La primera comunidad de franciscanos llegó a Lobón en 1564, permaneciendo en el convento hasta la exclaustración, en el contexto de la Revolución Liberal española (año 1835).
     El número de frailes varió en sus casi tres siglos de historia. A mediados del siglo XVII formaban la comunidad catorce frailes. En 1753 (Catastro del marqués de la Ensenada) habitaban en él trece sacerdotes, cinco legos, un corista y dos donados. Fue colegio de Artes de la provincia franciscana de San Miguel. Entre sus moradores distinguidos en las letras y en las ciencias figuraron fray Baltasar Pacheco, profesor de Artes, fray Juan Blanco, guardián y ministro provincial, y fray Juan Mateo Reyes Ortiz de Thovar, autor de los Partidos triunfantes de la Beturia Túrdula, obra en la que describe al convento: “Existe un convento de frailes franciscos, con la advocación de Santiago. Hay en este convento una imagen de María Santísima de la Concepción, muy hermosa y tanto que dicen las gentes este refrán: Santa Rosa la de Hornachos, San Diego el de Fuentes y Concepción la de Lobón”.
     A finales del siglo XVIII recibían culto en la iglesia del convento las imágenes de Nuestra Señora del Rosario, San Francisco y el Santísimo Cristo de los Desamparados. Por los libros sacramentales de la parroquia sabemos que desde 1806 hasta 1816, la comunidad de religiosos franciscanos regentó y administró la iglesia de Lobón. Un año después, en 1817 el padre Guardián informaba al Ayuntamiento que era imposible establecer en el convento una Escuela para instruir la doctrina cristiana por hallarse el edificio arruinado por los franceses.
     Hoy sólo son visibles ruinas de algún paredón y escasos restos de la iglesia, que con el tiempo siguen cayéndose en una lenta agonía de lo que fue un centro de espiritualidad, escuela de artes, ciencia y cultura (Ayuntamiento de Lobón).

Mirador Balcón de Extremadura.-

     Siguiendo el paseo de la fachada norte del templo parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, se abre sobre el Guadiana un espléndido mirador nominado “Balcón de Extremadura”, que así quiso llamarlo la reina Isabel II.
     Desde cuya privilegiada situación se divisan inigualables panorámicas sobre el Guadiana. Aunque el trazado de la moderna autovía complica de modo incomprensible el acceso a la población que en la actualidad aparece prácticamente aislada por el nuevo itinerario, bien merece la pena superar tal dificultad y entrar en ella para disfrutar de las vistas panorámicas que se dominan desde el mencionado balcón, y de los restantes atractivos que ofrece el enclave, desde el que se divisa gran parte de la amplia comarca de las Vegas Bajas (Ayuntamiento de Lobón).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Convento Franciscano de San Diego, y Mirador Balcón de Extremadura) de la localidad de Lobón, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.

domingo, 23 de noviembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, Museo-Casa de Francisco de Zurbarán, Convento de San Diego, antigua Fábrica Harinera, Yacimiento de Los Castillejos, Ermita de la Aurora, Ermita de San Juan de Letrán, Ermita de Nuestra Señora de la Hermosa, y Convento de las Carmelitas Descalzas) de la localidad de Fuente de Cantos, en la provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, Museo-Casa de Francisco de Zurbarán, Convento de San Diego, antigua Fábrica Harinera, Yacimiento de Los Castillejos, Ermita de la Aurora, Ermita de San Juan de Letrán, Ermita de Nuestra Señora de la Hermosa, y Convento de las Carmelitas Descalzas) de la localidad de Fuente de Cantos, en la provincia de Badajoz.
     Camino ya de Sevilla, en el eje de la Vía de la Plata, en la que constituye hito destacado, Fuente de Cantos se sitúa en el borde sudoriental del área de Zafra. El núcleo se asienta sobre una orografía ondulada con la que se inician las estribaciones de Sierra Morena. El paisaje se presenta cubierto de viñedos y olivares alternando con dehesa, trigales y terrenos yermos.
     Tipo de Entidad: Municipio
     Superficie Término: 251,8 Km2
     Altitud: 582 m.
     Distancia Capital: 101 Km.
     Partido Judicial: Zafra
     Comarca: Tentudía
     Gentilicio: Fuentecanteño
Ayuntamiento de Fuente de Cantos
     Plaza de la Constitución, s/n
     06240 Fuente de Cantos (Badajoz)
     Teléfono: 924500211 - 924500225
     Fax: 924500497
Historia.-
    Camino ya de Sevilla, en el eje de la Vía de la Plata, en la que constituye hito destacado, Fuente de Cantos se sitúa en el borde sudoriental del área de Zafra. El núcleo se asienta sobre una orografía ondulada con la que se inician las estribaciones de Sierra Morena. El paisaje se presenta cubierto de viñedos y olivares alternando con dehesa, trigales y terrenos yermos.
     En lo jurisdiccional la localidad perteneció a la Encomienda santiaguista de Montemolín, para convertirse después en Villa de realengo. En el siglo XIX adquirió el rango de Cabeza de Partido Judicial.
     Además de por su estratégica situación, su conjunto histórico tradicional, la abundante variedad y riqueza de sus fundaciones religiosas, y otros aspectos, Fuente de Cantos alcanza sobre todo su renombre universal por ser la cuna de Francisco de Zurbarán. El inmortal pintor, contemporáneo y émulo de Velázquez, nació en esta localidad, en cuya parroquia fue bautizado el 7 de Noviembre de 1598. Fueron sus padres Luis de Zurbarán, comerciante al que se supone de origen vasco, e Isabel Márquez. En 1613 marchó a Sevilla a completar su formación artística, regresando a Extremadura en 1617 para afincarse en Llerena. Debe señalarse que ni una de las más de 600 obras suyas catalogadas se conserva, sin embargo, en su pueblo natal (Diputación Provincial de Badajoz).
     Fuente de Cantos*, cuna del pintor Francisco de Zurbarán (1598-1664), del que se con­serva la casa natal transformada en museo (para visitarlo, preguntar en el Ayuntamiento), posee un notable conjunto artístico, a pesar de las pérdidas y destrucciones sufridas durante la invasión napoleónica.
     Situado sobre la Vía de la Plata, en sus proximidades se han localizado restos de un poblado calcolítico, en el paraje de Los Castillejos, donde prosiguen los trabajos arqueológicos.
     El casco urbano, de trazado irregular, posee interesantes ejemplos de arquitectura tradicional, principalmente casas de los siglos XVII al XIX. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Granada es edifico de base gótica (siglo XV), aunque la reconstrucción acometida en el siglo XVIII hace que predomine el aspecto barroco. En el interior son destacables la pila bautismal (siglo XVI) de mármol labrado, en la que fue bautizado Zurbarán, un magnífico retablo barroco, piezas escultóricas, orfebrería y algunos cantorales del siglo XVII. La ermita de la Virgen de la Hermosa (siglo XVIII), convertida por decisión popular en patrona de la localidad, alberga valiosas esculturas y pinturas, al igual que el convento de las Carmelitas Descalzas (siglo XVII), mientras que del antiguo convento de la Concepción sólo se conserva la iglesia, habilitada como Casa de Cultura.
     El último domingo de abril se celebra la fiesta de la chanfaina, con degustación de este popular plato extremeño, y, dos semanas después, la romería de San Isidro suspende durante unos días el normal discurrir de la vida del pueblo, que festivamente traslada su actividad a las casetas feriales instaladas en la pradera de San Isidro. Diversos artesanos locales trabajan el barro y el cuero con excelentes resultados, y recientemente se ha recuperado la vieja artesanía pastoril basada en el asta de carnero (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía Total, Extremadura. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005). 
Monumentos.-

     Foco de especial atractivo resulta la recoleta Plaza Central, de reducidas proporciones y cubierta de palmeras, en la que se sitúan el Ayuntamiento y la iglesia parroquial.
     Próxima se encuentra la casona solariega de los Panea, conocida a nivel local como la "Casa Perrete" por la figurilla que corona su ático.
     En la parte más elevada de la localidad encontramos la Plaza de Zurbarán, configurada por edificios modernistas, en cuyo centro se alza el popular monumento al Corazón de Jesús, al que flanquean vistosas farolas fernandinas.
     Rasgo característico de fuente de Cantos es la abundancia de fundaciones religiosas. Entre su variado repertorio sobresale en primer lugar la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Granada. Se trata de obra barroca del XVIII, remodelada sobre otra anterior de estructura almenada, a la que corresponde la "Torre Vieja" que se sitúa sobre la cabecera. Exteriormente presenta fachada de apariencia moderna, con galería sobre la portada, y torre a los pies. En el interior destaca el soberbio retablo mayor, obra de cascarón típicamente barroca, atribuida a González del Castillo, y que constituye una de las piezas de su especie más significadas del la región.
     Muy característica es la ermita de Ntra. Sra. de la Hermosa, patrona del pueblo, de arquitectura rehecha igualmente en el XVIII sobre otra precedente. Se enclava en el extremo más elevado del núcleo, próxima a la Vía de la Plata. Entre sus contenidos sobresale la imagen protogótica de la Virgen titular. También revisten interés las de San Juan, el Cristo y la Aurora, esta última rematada también por una ostentosa espadaña. Algunas sólo se conservan parcialmente.
     El convento de carmelitas fue fundado a mediados del XVII como colegio por juan Escobar del Corro, convirtiéndose a finales de la centuria en convento. De la estructura primitiva perduran la iglesia y el claustro. Entre sus ricos contenidos merece recordar una Piedad en piedra policromadas, obra de mérito ejecutada en 1803 por Antonio Calvo. Otros conventos existentes hasta las exclaustraciones del siglo pasado fueron el de la Concepción, originario del XVI, hoy muy transformado, y el franciscano de San Diego, levantado entre los siglos XVII y XVIII. De ambos se conservan únicamente las capillas. Más moderno, y muy relacionado con la localidad, es el Colegio de la Preciosa Sangre.
     En la típica calle Barrigas subsiste una modesta casa de modelo campesino en la que, según la tradición, vino al mundo Francisco de Zurbarán. Restaurada hace unos años y amueblada al estilo de la época, en ella se mantiene un pequeño museo dedicado al pintor (Diputación Provincial de Badajoz).

Iglesia de Nuestra Señora de la Granada.-
     Del edificio original del siglo XV subsiste el enorme cubo, hoy conocido como torre vieja, que envuelve a la capilla mayor. En el XVI se construye la sacristía, un siglo más tarde las portadas laterales y, ya en el XVIII, se organiza definitivamente el interior mediante una sola nave cubierta con bóveda de cañón dividida en seis tramos, disponiéndose capillas de poca profundidad entre los contrafuertes. También entonces se rehace la sacristía, se construye la balaustrada y la espadaña de tres cuerpos del cabecero, y se levanta con lentitud la torre, cuya acusada verticalidad armoniza con la longitud de la nave. Su riqueza mueble es muy variada. Destaca, ante todo, el monumental retablo mayor, ejecutado a mediados del Setecientos, aunque la imagen de la Virgen de la Granada, antigua patrona de la villa, instalada en el camarín, es obra del siglo XVI. Buena parte de los retablos laterales procede de otros templos, ofreciendo un rico muestrario de pintura y escultura barrocas. Son también de gran interés los lienzos y el Cristo de pasta de papel situados en la capilla del Sagrario.
     La pila bautismal, de mármol blanco con refinada decoración, es del siglo XVI. En ella hubo de ser bautizado Francisco de Zurbarán (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

Museo - Casa de Francisco de Zurbarán.-
     Aprovechando el 350 Aniversario de la muerte de Francisco de Zurbarán, Fuente de Cantos abre sus puertas nuevamente de su Casa Natal en Fuente de Cantos. Rehabilitada con fondos Europeos y del Gobex.
     La dotación ha sido llevada a cabo por el estudio de Diseño Gráfico y Comunicación Stac art Diseño cuyo propietario es Ángel Cabezón Luna, que ya ha realizado varios proyectos de musealización por otros pueblos de Extremadura.
     La vivienda ha sido rehabilitada y dispone de las más modernas tecnologías para trasladar al visitante a la época del genial pintor extremeño. Un nuevo producto turístico en Fuente de Cantos, municipio que cuenta con múltiples atractivos para el visitante y que forma parte de una de las rutas turísticas de referencia. Desde ahora, el público adulto, joven o infantil puede realizar su visita a nuestra Casa Museo en grupo, pareja o individualmente, de la manera más adecuada en cada caso.
     La Casa se encuentra distribuida originariamente en varias estancias, salas y habitaciones, que han sido restauradas de modo que exista un orden lógico de recorrido.
     La visita comienza en la Sala de Recepción, donde el visitante sentirá que forma parte del ambiente rural y místico que envuelve a Zurbarán, mediante un juego de luces y músicas que le trasladará de inmediato a aquella época. Se puede recorrer la casa de forma totalmente íntima o en grupo. Si desea visitar la casa en total privacidad, deberá solicitar sus auriculares a nuestro guía. A través de su tablet, teléfono o smartphone obtendrá una información detallada mediante un sistema de audios y videos que complementan los paneles informativos e imágenes del Centro. Si ha venido en grupo, será el guía quien le acompañe en la visita, con exhibición de audios y videos programados.
     La Sala I “Zurbarán”, representa la personalidad de nuestro ilustre pintor, reflejada fielmente en su obra y, en concreto, en el Bodegón de tazas y vasos. En esta misma sala tiene su espacio su hijo Juan de Zurbarán, desconocido para la mayor parte de la población, que trabajó junto a su padre y muere muy joven.
     La Sala II “Extremadura”, donde se da un repaso a su obra monástica. Zurbarán regresa de Sevilla, organiza su taller en Llerena y comienza a realizar pinturas religiosas. Especial mención a su Obra Cristo en la Cruz de 1627, que será decisivo para su futuro por los numerosos encargos que recibe de distintas ordenes religiosas tras su realización, gozando de un enorme reconocimiento y siendo nombrado Maestro Pintor.
     La Sala III “Sevilla”, denominada así por la gran cantidad de obras marianas, Inmaculadas y  escenas religiosas que realiza, haciendo uso de la pintura como medio de difusión del fervor sevillano de la época hacia la Virgen María.
     La Sala IV pasillo de “Las Santas”, una exposición en pequeño formato de las innumerables Santas que Zurbarán pintó, cuyo objetivo es que quien visualice estas obras las reconozca como obra del pintor en adelante.
     La Sala V “Madrid”, hace un repaso a sus estancias en Madrid, visitas a la Corte, realizando su pintura para el Salón de Reinos, última etapa y muerte.
     La Sala VI o Polivalente, donde conocemos Fuente de Cantos y se exponen trabajos y proyecciones sobre nuestro pueblo, la Vía de la Plata y otros temas. Dos pantallas táctiles de gran formato permiten acceder al resto de documentación y publicaciones sobre Zurbarán, redes sociales y web. Y para los más pequeños, programas de pintura que explican la técnica del claroscuro y les permiten recrear obras de Zurbarán con oleos u otras técnicas pictóricas.
     Por último, “El patio”, diseñado para relajarse tras la visita disfrutando de la música ambiental de este Siglo de Oro.
     Completado el itinerario marcado, una divertida sorpresa aguarda al visitante…
     La Vía de la Plata cada año es recorrida por miles de turistas, deseosos de descubrir nuestra región. La Casa de Zurbarán, la pila bautismal donde el pintor fue bautizado y esta nueva oferta turística convierten a Fuente de Cantos en parada y visita obligada (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

Convento de San Diego.-
     En 1594 el prior de la provincia santiaguista de León daba licencia para fundar un monasterio de franciscanos, y ya en 1624 el sevillano Francisco Daza había terminado de levantar la iglesia, el coro y otras dependencias monacales, operándose diversas reformas a mediados del siglo XVIII. El convento fue suprimido en 1835 y su contenido repartido entre la parroquia y el convento del Carmen. La constante reforma de sus dependencias, la última de ellas finalizada en 2002, ha borrado la casi totalidad de su estructura original, aunque se ha conservado la iglesia, que mantiene la nave de veinticinco metros de largo por siete, con cuatro tramos articulados por pilastras y bóveda de cañón.
     La cabecera, cuadrada, se cubre con media naranja sobre pechinas iluminada por linterna. Interesa destacar la capilla del Corazón de Jesús, con su decoración de yesos polícromos, que se abre al lado de la Epístola, y el coro, hecho también de nuevo en varias ocasiones, situado a los pies. Atractivo resulta el exterior, con un airoso juego de volúmenes correspondiente al cubo de la capilla del Corazón de Jesús, el camarín y la espadaña de un solo vano (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

antigua Fábrica Harinera.-
     En su interior alberga un delicado y exclusivo cuidado en la decoración, predominando la madera de roble en combinación con la piedra, logrando un cálido, rústico y confortable ambiente. Sus instalaciones se distribuyen en cuatro plantas, en la planta baja se encuentra el “Salón Zurbarán”, una zona acogedora para conferencias, congresos, reuniones de empresas. La planta Noble, acoge la recepción, cafetería y el restaurante. Además incluye 16 habitaciones distribuidas en dos plantas. Dispone de ascensor y un amplio aparcamiento interior dotado con cámaras de seguridad.
     La antigua fábrica data de principios de siglo XX. El edificio está protegido por patrimonio y actualmente se explota como hotel Rural. Tanto la estructura como sus delicados rincones han sido aderezados con todo tipo de comodidades conservando el encanto del edificio original.
     Domicilio………:   Real, 117
     Teléfono…………:   924-500 042
     Nº Plazas……….:  32 (12 Supl.)
     Nº Dormitorios:  16
     Pagina Web……:  www.hrlafabrica.com
     E-mail……………..: hotel@hrlafabrica.com (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

Yacimiento de Los Castillejos.-
     Este yacimiento se encuentra muy cerca de Fuente de Cantos, una bonita localidad del sur de Badajoz, en la comarca de Tentudía. En las excavaciones se han encontrado restos que parecen datar en el Neolítico los primeros asentamientos en este paraje. Pero lo que más llama la atención son los restos de la muralla y la trama urbana construida durante la Edad del Hierro.
     Si estamos en el centro de Fuente de Cantos podemos preguntar por el albergue, el Centro de Interpretación de Zurbarán (no la casa de Zurbarán) o el antiguo Convento de San Diego, son el mismo edificio pero en el pueblo lo conocen con diferentes nombres. Una vez allí hay que subir hacia la EX-202 y a pocos metros aparece un desvío a la derecha con un cartel indicando hacia los Castillejos.
     Otra opción es salir a la N630 y desde ahí seguir por la EX-202 hacia Fregenal. Aproximadamente a la altura de la Calle de los Mártires, a la izquierda, aparecerá el desvío.
     La carretera local es bastante estrecha, así que hay que tener cuidado con los vehículos con los que nos crucemos. Curiosamente discurre en paralelo de la Cañada Real Leonesa durante este tramo.
     A unos 5-6 kilómetros aparece señalizado un desvío a la izquierda por un camino que nos lleva a la entrada de la finca en la que se encuentra el centro de interpretación y los yacimientos.
     El lugar está formado por dos cerros, uno de los cuales está muy cerca del arroyo Bodión Menor. Es un buen lugar para un asentamiento por la elevación del terreno, que permite una mejor defensa y sirve como atalaya natural y por la proximidad del agua.
     A partir de los estudios realizados hasta el momento se deduce que los asentamientos fueron ocupados en diferentes épocas, desde el Neolítico hasta la época romana.
     En Los Castillejos I se ha encontrado una muralla circular, de unos 2.5 metros de espesor, que rodeaba el recinto, con una torre o bastión semicircular. Parece ser que el asentamiento en este cerro se produjo en el Calcolítico (Edad del Cobre) y después fue abandonado. Se han encontrado cenizas a lo largo de toda la muralla, en la cara interior, que pueden indicar que el fuego pudo destruirla.
     En este yacimiento se han encontrado también una serie de piezas conocidas como ídolos de cuernos.
El yacimiento de Los Castillejos II muestra una muralla defensiva mucho más elaborada, que data de los siglos IV a II a.C. Esta muralla, de planta pentagonal tiene un espesor de hasta 3 metros en algunos puntos y disponía además de torreones rectangulares.
     La muralla va subiendo desde la parte inferior del cerro, situada junto al arroyo, hacia la parte alta del cerro en el punto opuesto. Actualmente se puede ver la excavación de esta zona inferior y la excavación en la parte superior del cerro.
     En el interior del recinto se pueden ver las casas, adosadas unas a otras, a lo largo de al menos una calle principal. En la tipología de las casas se aprecian al menos dos épocas o fases de ocupación. Una primera fase en la Edad del Hierro y otra fase posterior a partir del siglo II a.C.
     La estructura en la parte superior del cerro parece ligeramente diferente. Los muros de las casas son más anchos y los recintos más grandes. Es posible que estas casas pertenecieran a las clases más altas de la población o que cumplieran otra función.
     En esta excavación de la zona superior del cerro se puede apreciar lo que parece un pozo de nieve, es decir una oquedad artificial que se utilizaba para almacenar nieve durante el invierno para conservar
     Estas dos fases de ocupación más recientes han borrado gran parte de los restos de fases de ocupación anteriores, documentadas a partir del Neolítico.
     Parece ser que los primeros asentamientos de época neolítica estaban localizados en el cerro más próximo al arroyo. Es probable que el lugar fuera abandonado y vuelto a utilizar por diferentes pobladores a lo largo del tiempo. El cerro de Castillejos I parece que fue utilizado sólo durante una época, en el Calcolítico, y abandonado definitivamente en épocas posteriores. Más adelante, en la Edad del Hierro, se construye el recinto defensivo de Castillejos II y la estructura urbana que se puede ver en la actualidad. Y posteriormente, a partir del siglo II a.C. llegan nuevos pobladores que reutilizan el asentamiento e introducen modificaciones.
     En Castillejos II se han encontrado, entre otros objetos, dos ruedas de carro muy bien conservadas. Si estamos en el centro de Fuente de Cantos podemos preguntar por el albergue, el Centro de Interpretación de Zurbarán (no la casa de Zurbarán) o el antiguo Convento de San Diego, son el mismo edificio pero en el pueblo lo conocen con diferentes nombres. Una vez allí hay que subir hacia la EX-202 y a pocos metros aparece un desvío a la derecha con un cartel indicando hacia los Castillejos.
     Otra opción es salir a la N630 y desde ahí seguir por la EX-202 hacia Fregenal. Aproximadamente a la altura de la Calle de los Mártires, a la izquierda, aparecerá el desvío.
     La carretera local es bastante estrecha, así que hay que tener cuidado con los vehículos con los que nos crucemos. Curiosamente discurre en paralelo de la Cañada Real Leonesa durante este tramo.
     A unos 5-6 kilómetros aparece señalizado un desvío a la izquierda por un camino que nos lleva a la entrada de la finca en la que se encuentra el centro de interpretación y los yacimientos.
     El lugar está formado por dos cerros, uno de los cuales está muy cerca del arroyo Bodión Menor. Es un buen lugar para un asentamiento por la elevación del terreno, que permite una mejor defensa y sirve como atalaya natural y por la proximidad del agua.
    A partir de los estudios realizados hasta el momento se deduce que los asentamientos fueron ocupados en diferentes épocas, desde el Neolítico hasta la época romana.
     En Los Castillejos I se ha encontrado una muralla circular, de unos 2.5 metros de espesor, que rodeaba el recinto, con una torre o bastión semicircular. Parece ser que el asentamiento en este cerro se produjo en el Calcolítico (Edad del Cobre) y después fue abandonado. Se han encontrado cenizas a lo largo de toda la muralla, en la cara interior, que pueden indicar que el fuego pudo destruirla.
     En este yacimiento se han encontrado también una serie de piezas conocidas como ídolos de cuernos.
     El yacimiento de Los Castillejos II muestra una muralla defensiva mucho más elaborada, que data de los siglos IV a II a,C. Esta muralla, de planta pentagonal tiene un espesor de hasta 3 metros en algunos puntos y disponía además de torreones rectangulares.
     La muralla va subiendo desde la parte inferior del cerro, situada junto al arroyo, hacia la parte alta del cerro en el punto opuesto. Actualmente se puede ver la excavación de esta zona inferior y la excavación en la parte superior del cerro.
    En el interior del recinto se pueden ver las casas, adosadas unas a otras, a lo largo de al menos una calle principal. En la tipología de las casas se aprecian al menos dos épocas o fases de ocupación. Una primera fase en la Edad del Hierro y otra fase posterior a partir del siglo II a.C.
     La estructura en la parte superior del cerro parece ligeramente diferente. Los muros de las casas son más anchos y los recintos más grandes. Es posible que estas casas pertenecieran a las clases más altas de la población o que cumplieran otra función.
     En esta excavación de la zona superior del cerro se puede apreciar lo que parece un pozo de nieve, es decir una oquedad artificial que se utilizaba para almacenar nieve durante el invierno para conservar.
     Estas dos fases de ocupación más recientes han borrado gran parte de los restos de fases de ocupación anteriores, documentadas a partir del Neolítico.
     Parece ser que los primeros asentamientos de época neolítica estaban localizados en el cerro más próximo al arroyo. Es probable que el lugar fuera abandonado y vuelto a utilizar por diferentes pobladores a lo largo del tiempo. El cerro de Castillejos I parece que fue utilizado sólo durante una época, en el Calcolítico, y abandonado definitivamente en épocas posteriores. Más adelante, en la Edad del Hierro, se construye el recinto defensivo de Castillejos II y la estructura urbana que se puede ver en la actualidad. Y posteriormente, a partir del siglo II a.C. llegan nuevos pobladores que reutilizan el asentamiento e introducen modificaciones.
     En Castillejos II se han encontrado, entre otros objetos, dos ruedas de carro muy bien conservadas (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

Ermita de la Aurora.-
     La ermita de la aurora está situada junto al Centro de Salud. Se tienen muy pocos datos de esta ermita, que tampoco hoy se halla dedicada al culto. Consta de una anómala nave, muy torcida en su desarrollo, de quince metros de largo por cuatro de ancho, con tres tramos, pilastras decoradas con placas recortadas y bóveda de cañón. La cabecera, cuadrada, se cubre con media naranja sobre pechinas, y de remate una linterna. Lo más atractivo, aunque también se halla demasiado “restaurada”, es la preciosa espadaña que se levanta a los pies sobre la puerta, de tres huecos y atractiva decoración barroca. El conjunto responde a la línea de otras edificaciones dieciochescas de la localidad (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

Ermita de San Juan de Letrán.-

     Sus orígenes se remontan a la fundación en 1515 del hospital de San Juan de Letrán, regentado por franciscanas concepcionistas, que establecieron aquí su convento. Tras el traslado de éste al centro de la población a finales del siglo XVI, quedó la iglesia como ermita solamente. La ermita actual, no obstante, no es sino la cabecera del edificio de una nave que, posiblemente, se planteó levantar en el siglo XVIII, pero del que sólo llegó a realizarse la capilla mayor. Es de planta cuadrangular, de ocho metros por siete en la base, cubierta con media naranja sobre trompas y dotada de un gran arco toral de donde hubiera arrancado la nave que no llegó a realizarse.
     Como obras de interés conserva una talla de San Juan Evangelista, del siglo XVIII, y un Crucificado contemporáneo de enormes dimensiones realizado por el tallista local Jesús González (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

Ermita de Nuestra Señora de la Hermosa.-
     El Santuario de la patrona de Fuente de Cantos es el resultado de las reformas operadas en el siglo XVIII sobre el edificio original, datado en el siglo XV. Se unificaron entonces las tres naves en una sola, cubriéndose con bóveda de cañón con fajones y lunetos; se dispusieron las ocho capillas laterales y se construyeron las cúpulas de la capilla mayor y del camarín. El juego de pilastrones, estípites y cornisas, en yesería, proporcionó una atractiva decoración al interior, repitiéndose el mismo modelo en la espadaña. De gran interés es el conjunto de pinturas que cuelga a ambos lados de la capilla mayor: los evangelistas, de la escuela sevillana del XVII, y los episodios de la vida de la Virgen; destacable, por su rareza, es también el lienzo americano del Cristo de la Encina. En cuanto a la imaginería, el retablo mayor, barroco, contiene excelentes tallas sobre su estructura; posee arco abierto al camarín, donde se ubica la imagen de Nuestra Señora de la Hermosa, de la segunda mitad del siglo XVIII. Otros retablos albergan a Nuestro Padre Jesús Nazareno, San José con el Niño -ambos asociados al círculo de Pedro Roldán- y la primitiva Virgen de la Hermosa, conocida como La Aparecida, talla gótica del siglo XIV (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

Convento de las Carmelitas Descalzas.-
     Tiene su origen en la fundación que en 1649 dispuso D. Juan de Escobar del Corro de un colegio – seminario para pobres y huérfanos, quedando poco después bajo el gobierno de la Orden del Carmelo Reformado. Lo esencial de la iglesia y la clausura se concluye en 1670. En 1722 se levanta la espadaña, muy transformada. Se conserva una rica colección de pinturas, algunas de las cuales, las que están junto al coro alto (San Elías, La aparición del monje de Soriano y la Inmaculada) se han asociado al círculo artístico de Zurbarán. El Retablo mayor fue encargado a Juan Martínez de Vargas en 1675, presidiéndola Nuestra Sra. del Carmen. Los retablos del lado del Evangelio portan las imágenes del Sagrado Corazón, San Antonio de Padua y Santa Teresa de Lisieux. En los de la Epístola están Santa Teresa de Jesús y dos excelentes imágenes: el Cristo de la Misericordia, procedente del convento de San Diego, del XVII, y la Virgen de las Angustias, obra de  Antonio Calbo, de 1803 (ambas procesionadas el Jueves Santo). De reciente adquisición son las efigies de Cristo Cautivo y Virgen de la Humildad, que procesionan el Domingo de Ramos.
     Hoy sólo resta la iglesia, la cual, si bien sometida a una discutible modificación hace unos años, se presenta como un equilibrado templo con una única y airosa nave de 22 metros de largo por 7 de ancho, articulada en cinco tramos marcados por pilastras toscanas, llegando a la cabecera cuadrada, cubierta con una gran media naranja, a través de un triple arco toral. Diversas molduras sugieren ilusoriamente los brazos del crucero y las capillas laterales. Se cubre la nave con bóveda de cañón con dobles fajones y lunetos de triple trazado, lo que proporciona a las superficies una atractiva animación. A los pies se ubica el coro, que ocupa el primer tramo de nave. Muestra el exterior la forma de un enorme cajón con cimborrio cuadrangular coronado por linternillo ciego. La, por desgracia, muy restaurada espadaña consta de tres huecos, dos cuerpos, siendo sus superficies muy quebradas por frisos, cornisillas y aletones (Ayuntamiento de Fuente de Cantos).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, Museo-Casa de Francisco de Zurbarán, Convento de San Diego, antigua Fábrica Harinera, Yacimiento de Los Castillejos, Ermita de la Aurora, Ermita de San Juan de Letrán, Ermita de Nuestra Señora de la Hermosa, y Convento de las Carmelitas Descalzas) de la localidad de Fuente de Cantos, en la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

Más sobre la provincia de Badajoz, en ExplicArte Sevilla.

miércoles, 12 de noviembre de 2025

El sitio arqueológico San Diego, en Gerena (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico San Diego, en Gerena (Sevilla)
     Hoy, 12 de noviembre, Memoria, en Alcalá de Henares, en España, de San Diego, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, que se distinguió tanto en las islas Canarias como en el cenobio de Santa María de Araceli, en Roma, por su humildad y caridad en el cuidado de los enfermos (1463) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy para Explicarte el sitio arqueológico San Diego, en Gerena (Sevilla).
     Restos de una villa y sus dependencias. En superficie numerosos fragmentos de tegulae, ladrillos, ánforas romanas, cerámica común, sigillata clara A y D, pilastras estriadas y revestimiento de suelo de opus spicatum. La villa estaría ocupada hasta el s. IV d. C. (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Leyenda, Historia, Culto e Iconografía de San Diego de Alcalá, religioso;
     Franciscano español nacido en Andalucía hacia finales del siglo XIV y muerto en 1463 en Alcalá de Henares. Su nombre de pila, muy común en España, es una variante de Santiago (Sant Iago, Jacobus).
     Simple hermano converso, era cocinero en  su monasterio. Se le atribuían numerosos milagros.
     Se contaba que en sus momentos de éxtasis, se elevaba en el aire de manera Inconsciente. Durante uno de sus trances místicos, los ángeles lo sustituyen en las faenas de la cocina. Es el tema del célebre cuadro de Murillo que se conserva en el Museo del Louvre: La cocina de los ángeles (The Angelkitchen, die Engelsküche).
     Los otros rasgos de su leyenda son tópicos hagiográficos.
     A pesar de la prohibición de su superior, distribuía el pan del convento entre los pobres. Intentaron sorprenderle in fraganti, pero el hermano portero que le revisó el delantal, sólo encontró rosas. Es la reedición del milagro de santa Isabel de Hungría.
     Además, habría extraído a un niño de un horno encendido y curado a un joven ciego con el aceite de la lámpara del altar.
     Fue canonizado por el papa Sixto V en 1588, por petición del rey Felipe II de España. En consecuencia, su iconografía data del siglo XVII.
     Está representado con sayal buriel entallado con el cordel de la orden, y un manojo de llaves en la cintura. En un pliego de su hábito muestra al portero del convento, que lo tenía por sospechoso de hurto, las rosas que milagrosamente reemplazaron al pan (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
San Diego de Alcalá, en la Historia de la Iglesia de Sevilla
   San Diego de Alcalá. Lego franciscano, nacido en San Nicolás del Puerto (Sevilla), aunque es conocido como san Diego de Alcalá, por ser en esta ciudad madrileña donde murió en 1463. Destinado a Fuerteventura, contribuyó a la evangelización de Canarias. Estuvo también en los conventos de Sevilla, Alcalá de Guadaira y Sanlúcar de Barrameda. Pasó por Roma para recalar definitivamente en la casa franciscana de Alcalá de Henares. Célebre por su humildad y sus milagros. Fue canonizado por Sixto V en 1588. Su fiesta se celebra el 14 de noviembre. (Carlos Ros, dir. Historia de la Iglesia de Sevilla. Editorial Castillejo. Sevilla, 1992).
Conozcamos mejor la Biografía de San Diego de Alcalá, religioso; 
     San Diego de Alcalá (San Nicolás del Puerto, Sevilla, 1370-1380 – Alcalá de Henares, Madrid, 12 de noviembre de 1463). Santo canonizado, religioso lego franciscano (OFM), venerado como gran taumaturgo.
     Se desconoce el año de su nacimiento, que pudo ser en el decenio 1370-1380. Asimismo, se ignora el nombre de sus padres, como también su categoría social, bien que se los supone de condición humilde, pero piadosos, en cuyo ambiente familiar cristiano Diego desarrolló su niñez, inclinando su espíritu a la devoción y a la piedad, por lo que, al parecer, muy pronto, llevado de ese espíritu, siendo aún muy joven, se retiró a la soledad en compañía de un sacerdote que vivía en una ermita dedicada a san Nicolás de Bari, sita en las montañas vecinas a su pueblo natal.
     No mucho después, Diego se dirige a la sierra de Córdoba y es admitido en el eremitorio de la Albaida, en las llamadas Las ermitas de Córdoba, donde se empapa del espíritu franciscano, ya que tanto el fundador como los ermitaños eran Terciarios Franciscanos que estaban bajo la dirección o jurisdicción del no lejano convento franciscano de la Arrizafa o Arruzafa.
     Pero aquel género de vida tampoco llenaba del todo las aspiraciones de Diego, por lo que solicitó ingresar como franciscano en el referido convento de Arrizafa, en el que la regla franciscana era observada en toda su rigidez, donde finalmente fue admitido. Se desconoce, no obstante, cuándo tuvo lugar esa admisión, su vestición del hábito franciscano y su profesión religiosa.
     Entre los conventos en los que fray Diego morara y realizara hechos portentosos, está el de San Francisco de Úbeda, en el que habría desempeñado, entre otros, el oficio de hortelano, y en el que, después de su partida, habría resucitado a un muerto con el simple contacto de un hábito suyo viejo y roto que abandonara al ser trasladado él a otro convento. El de San Francisco de Sevilla es otro de los conventos en los que ciertamente moró el santo Diego; aunque los documentos no detallan los oficios que desempeñó en él, parece ser que uno de los principales fue el de portero, ya que en todos se pone de manifiesto su caridad con los numerosos necesitados que se acercaban a la portería del convento y sobre todo con los innumerables enfermos a los que curaba con la simple unción del aceite de la lámpara que ardía ante la imagen de Nuestra Señora de la Antigua en la cercana iglesia catedral, curaciones que dieron gran fama a la dicha imagen, fama de la que anteriormente no gozaba.
     Pero además de estos hechos considerados como portentosos, ya casi rutinarios por lo frecuentes, los documentos narran uno según el cual, por intercesión de Diego de Alcalá, un niño de siete años, que, huyendo de la regañina de su madre, se había refugiado en un horno quedándose dormido entre la leña, se libró del fuego que su propia madre prendió sin saber esta circunstancia. También fue morador, aunque de paso, del convento de Sanlúcar de Barrameda, en cuyo camino habría proporcionado alimentos para él y su compañero en un despoblado de modo portentoso.
     En 1441 es enviado fray Diego, junto con el padre fray Juan de Santorcaz, a la vicaría de las Islas Canarias, pero en lugar de ser nombrado guardián (superior) del convento de Betancuria en la isla de Fuerteventura el padre Santorcaz, que era sacerdote, es designado por los superiores como tal fray Diego, que era lego. Allí desarrolló una admirable labor de apostolado entre los gentiles y entre los cristianos en medio de enormes problemas y dificultades para la comunidad. Pero, dado el ascendiente moral de fray Diego y las circunstancias harto difíciles por las que atravesaba algún tiempo después su provincia franciscana de Castilla, el ministro provincial de ella, fray Juan de Santa Ana, le ordena regresar a ésta, cosa que realiza entre los años 1445 y 1447, desarrollando aquí una labor, asimismo, admirable, aunque callada, entre sus hermanos los religiosos con el admirable y eficaz testimonio de su vida en los distintos conventos a donde lo destinó la obediencia.
     En 1450, además del jubileo del Año Santo, se celebraba también el Capítulo General de la Orden, y la canonización de san Bernardino de Siena; fray Diego, a petición propia, o más probablemente por deseo de su ministro provincial, fue designado compañero de fray Alonso de Castro, que iba como representante del ministro provincial. Con tal motivo se habían reunido en la Ciudad Eterna numerosos peregrinos y varios millares de frailes franciscanos de todas partes, lo que favoreció el desencadenamiento de una terrible epidemia, que afectó a muchos religiosos, incluido su compañero, fray Alonso de Castro, en cuya ocasión fray Diego demostró la grandeza de su alma atendiendo solícito y espontáneamente a cuantos enfermos podía, mereciendo su conducta y celo que el ministro general le encomendara la dirección de la enfermería, que organizó, atendiendo a todos indistintamente con verdadera caridad. Al cabo de un tiempo impreciso, desaparecida ya la peste, retornaron ambos a España a pie, tal y como habían hecho el camino de ida. Fray Diego parece que retornó a Sevilla, donde estuvo un tiempo también impreciso, hasta que, sin que se sepa cuándo, fue destinado al convento de La Salceda (Segovia). 
   En 1456 culminaba la fábrica del convento de Santa María de Jesús en Alcalá de Henares, levantado por el arzobispo de Toledo, Alfonso Carrillo, quien deseaba para su fundación moral el personal más selecto, modélico tanto en virtud como en letras, para formar la comunidad franciscana que había de gestionarlo; para ello obtuvo de las máximas autoridades de la Iglesia y de la Orden la facultad de seleccionar él mismo el personal adecuado. Uno de los primeros en ser seleccionados, por el arzobispo fue fray Diego, que a la voz de la obediencia acudió cuando se lo indicaron los superiores, siendo recibido personalmente por el arzobispo no sólo con deferencia, sino casi con devoción.
     Se le encomendó entonces el oficio de hortelano, pero en atención a su avanzada edad muy poco después los superiores le encomendaron la portería del convento, donde además el halo de santidad, de que venía precedido, podía ser más útil a cuantos acudían a la portería, especialmente los pobres, en los que volcaba su amor e interés. Aquí y con ellos tuvo lugar aquel episodio, que narran las crónicas y que forma parte, no sólo de su biografía, sino de su iconografía hagiográfica, según el cual cierto día en que iba el hermano Diego llevando, como de costumbre, casi a escondidas en el halda de su hábito una buena cantidad de mendrugos de pan para sus pobres, lo sorprendió el padre guardián y le recriminó el que se excediera en dar limosna a los extraños con perjuicio de los religiosos de casa, a lo que el santo replicó: “¡Pero si son rosas, P. Guardián!”, y efectivamente aquellos mendrugos de pan se transformaron en hermosas y frescas rosas ante la vista atónita del guardián.
     Pero no sólo rosas había cosechado el santo Diego durante su vida; para escalar las alturas de la santidad, tuvo también que cosechar espinas y caminar por senderos sembrados de abrojos y de dificultades, entre las cuales incomprensiones, persecuciones, enfermedades, especialmente la última, larga y dolorosísima, que le produjo la muerte, encontrándolo ésta abrazado a una cruz de madera, que a mano siempre tenía, y que por ello también forma parte de su iconografía.
     Era el 12 de noviembre de 1463, día en el que la Iglesia celebra su fiesta.
     Su cadáver durante más de seis meses insepulto, permaneció flexible y despidiendo un suave olor, sin haber sido embalsamado ni aplicado ningún ungüento, fenómeno que pudieron comprobar toda clase de personas, y no se sabe si hoy con los conocimientos y medios técnicos de que se dispone tendría alguna explicación racional.
     Entre los muchos prodigios y milagros posteriores a su muerte atribuidos a la intercesión de san Diego está la curación del príncipe Carlos, hijo único varón de Felipe II, quien jugando con otros compañeros se cayó por unas escaleras del palacio en Alcalá de Henares golpeándose en la cabeza, suceso que lo llevó al borde del sepulcro, al ser desahuciado por los médicos, pero habiendo sido llevado el cuerpo del santo y colocado junto al lecho del moribundo, éste al punto dio muestras de mejoría, cayó en un profundo sueño y recobró la salud. Este prodigio fue motivo para que se acelerara la causa de canonización del santo, que, no obstante, tardó todavía más de veinticinco años, teniendo lugar ésta el año 1588 (Hermenegildo Zamora Jambrina, OFM, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico San Diego, en Gerena (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Gerena (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.