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martes, 28 de octubre de 2025

La Estación del Ferrocarril Santa Justa, de Cruz y Ortiz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Estación del Ferrocarril Santa Justa, de Cruz y Ortiz, de Sevilla.
     Hoy, 28 de octubre, es el "Día del Tren" en España, una efeméride en la que se conmemora la puesta en marcha de la primera línea férrea peninsular, entre Barcelona y Mataró, un 28 de octubre de 1848, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la Estación del Ferrocarril Santa Justa, de Cruz y Ortiz, de Sevilla.
     La Estación del Ferrocarril Santa Justa, se encuentra en la avenida José Laguillo, s/n; en los Barrios de San José Obrero, y Huerta de Santa Teresa del Distrito San Pablo-Santa Justa.
      El edificio de la estación está construido sobre el haz de vías, cobrando la apariencia de una estación término. El mejor esquema funcional que este tipo de estaciones proporciona justifica esta decisión, a partir de la cual, una cierta metáfora o analogía del movimiento y la llegada, se hace patente.
     Las seis naves bien diferenciadas que albergan los andenes se unen en un sólo espacio transversal desde el que se produce la comunicación con el vestíbulo y la marquesina de entrada. Para reforzar esta secuencia espacial, la luz se hace llegar de formas diversas, apoyándose en un sistema de cubiertas diferenciadas que nunca revelan su solución estructural.
     Se trata, por tanto, de un edificio compuesto de zonas de carácter muy diverso -bóvedas sobre los andenes, cubierta inclinada o el techo plano del vestíbulo, que define un ámbito prismático en el interior de un edificio tan expresivo del movimiento- al que se dota de un carácter unitario por medio del tratamiento de la luz, la elección de materiales o la disposición de los espacios en sentido transversal a los recorridos de los viajeros (Cruz y Ortiz Arquitectos).
     En el más celebrado de los edificios de la Sevilla de finales del XX, sus autores consiguen construir en una sección, aquella que acompaña el movimiento del usuario del transporte ferroviario, todo un cúmulo de aconteceres que dotan al edificio del innegable atractivo de lo cambiante, auxiliado por una maestra utilización de la escala de los espacios y la luz precisa para cada uno de los recintos.
     Desde un exterior marcado de forma definitiva por la más elegante de las marquesinas de la ciudad, en la que el espacio se achica para acoger sin abrumar al visitante, se accede tras un espacio de transición al gran recibidor en el que la actividad se hace obvia por la sencillez y rotundidad del recinto que favorece su inmediata comprensión. 
     Tras él, la sección no deja descanso a la calidad espacial que logra en los lugares de acceso y bajada a las vías y en las cubiertas curvas de las mismas, con un prodigioso juego de niveles, de comunicaciones, escaleras y rampas entre los mismos, de espacios que dominan visiones siempre diferentes de un lugar con voluntad de unidad y que invita a prolongar las vías, mucho más allá de lo perceptible, con la imaginación, hasta la Atocha de Moneo (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de Santas Justa y Rufina, vírgenes y mártires
   Eran dos hermanas andaluzas, hijas de un alfarero de Sevilla, que se ganaban la vida vendiendo cacharros de cerámica en el mercado.
   Como se negaban a entregarse a los paganos en la fiesta de Adonis, y tam­bién a  ofrecer sacrificios a Venus, sus mercaderías fueron destruidas. Justa murió en la calle y Rufina fue estrangulada.
   Patronas de Sevilla y también de Burgos, en cuyo monasterio de Las Huelgas se conservaban sus reliquias.
   En Francia fueron elegidas como patronas por los alfareros de Montauban. La iglesia de Prats de Molló, en el Rosellón, está puesta bajo su advocación.
ICONOGRAFÍA
   Están caracterizadas por alcarrazas, cacharros de alfarería que llevan en las manos, trozos de ídolos esparcidos en el suelo, un león que les lame los pies. Las santas enmarcan a la Giralda, antiguo alminar de Sevilla, que ellas habrían protegido del rayo en 1504 (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Santas Justa y Rufina, en la Historia de la Iglesia de Sevilla
   Santas Justa y Rufina, vírgenes y mártires, patronas de la ciudad de Sevilla. Por no querer adorar a los ídolos, por orden del presidente Diogeniano, padecieron martirio. Justa murió en la cárcel y Rufina fue degollada poco después. Ocurrió hacia el 285. La Iglesia de Sevilla celebra su fiesta el 17 de julio.
   Las pintaron Hernando de Esturmio, Miguel de Esquivel, Ignacio de Ríes, Murillo y Goya, entre otros muchos artistas. La Giralda en medio de ellas, como sostenida y abrazada para que no sufriera daño cuando el terremoto de 1504, según cuentan viejas leyendas. Y a sus plantas los cacharros de loza, símbolo del gremio que patrocinan. Las esculpió Duque Cornejo. Les han cantado himnos desde san Isidoro de Sevilla hasta el divino Herrera y Rodrigo Caro. Las celebran por patronas, junto a Sevilla, otras ciudades como Manises, Orihuela, Talavera de la Reina... Toledo conserva una parroquia con su advoca­ción de resonancia histórica medieval. Las veneran no sólo en España, sino también en Portugal, Francia, Italia y Alemania. Y son la primera página histórica, y gloriosa, de la Iglesia de Sevilla.
   Ellas son santas Justa y Rufina, patronas de Sevilla. Modernamente, un gran poeta sevillano, Antonio Machado, las cantó así:
          Que por mucho que se diga 
          nadie aventajó en el arte 
          cerámico y de alfarería
          cual las Patronas del «barro» 
          las Santas Justa y Rufina.
          Su oficio es noble y bizarro 
          y entre todos el primero,
          pues para gloria del «barro»,
          Dios fue el primer alfarero
          y el hombre el primer cacharro.
   Los albores de la Iglesia de Sevilla están regados por la sangre generosa y joven de dos alfareras hermanas. Su martirio es el primer dato histórico de la Iglesia hispalense recogido en una Passio muy antigua con visos de autenticidad. Su estilo sobrio, la descripción de las adonías, fiesta en honor de la diosa siria Salambó, y la cita del obispo Sabino, que aparece segundo en el catálogo de los obispos de Sevilla del códice emilianense, son indicios suficientes de su autenticidad histórica.
   Así son descritas en el Pasionario hispánico:
   «Justa y Rufina, como mujeres que eran y muy sencillas por su relativa pobreza, llevaban adelante su casa con paciencia, casta y religiosamente, como necesitadas que todo lo poseen.
   Solían vender vasijas de barro. Con la venta ayudaban a los pobres, y guardaban para sí solamente lo suficiente para cubrir sus gastos cotidianos de comida y vestido. Se ocupaban también de hacer oración cada día...
   Un día, cuando estaban vendiendo sus vasijas, se les presenta no sé qué monstruo inmenso, al que la turba de los gentiles llaman Salambó, pidiéndoles que le den un donativo. Ellas resisten y se niegan a dar nada, diciendo: «Nosotras damos culto a Dios, no a este ídolo fabricado, que no tiene ojos, ni manos, ni vida alguna propia. A no ser que necesite una limosna o padezca necesidad, nosotras no le damos».
   El que, vestido de Zábulo, llevaba sobre sus hombros al ídolo, arremetió tan ferozmente, que rompió y destrozó totalmente todos los cacharros que tenían para vender las santísimas mujeres Justa y Rufina. Entonces estas religiosas y nobles mujeres, no por el daño de la pobreza, sino para destruir el mal de tan gran inde­cencia, empujaron el ídolo, y éste cayó por tierra, haciéndose pedazos. Se tomó esto como un sacrilegio, y corría en boca de los gentiles y proclamaban que eran reas de un gran crimen y dignas de muerte.
   En aquel tiempo era presidente Diogeniano, practicante de los ritos y observan­cias gentiles. Llegó enseguida a sus oídos la noticia de lo sucedido; rápidamente mandó que encerrasen a las piadosas mujeres en la oscuridad de la cárcel y que las condujesen a Sevilla bien custodiadas. Una vez llegadas a dicha ciudad, manda que las sometan a suplicios bajo el miedo de las torturas. Comparecen, pues, las devotas mujeres consagradas a Dios ante el crudelísimo juez Diogeniano. Como el leño penal de los reos no había llegado todavía, manda que traigan unos telares para que no se enfriase con la espera la crueldad de aquel gran furor. Enseguida son colgadas, no para pena, sino para gloria; y manda que las desgarren con uñas. Se humedecían sus entrañas con la sangre purpúrea, pero prometían el martirio. El interrogatorio del juez proclamaba el sacrilegio cometido, pero la confesión de las santas mártires no invocaba nada más que a Cristo, Señor de todas las cosas.
   Viéndolas Diogeniano con cara risueña y exultantes, llenas de alegría como si no sintiesen ningún dolor, dice: «Atormentadlas todavía con mayor oscuridad, encierro de cárcel y hambre».
   Después de algunos días, Diogeniano dispuso que se fuese a los montes Marianos y mandó que las santas mujeres les acompañasen a pie y descalzas por aquellos parajes ásperos y pedregosos.
   Se acercaba ya el tiempo de merecer la victoria. No podía demorarse la digna y debida corona de Dios a tantos padecimientos. La santísima Justa, encomendando a Dios su puro espíritu consagrado, entregó su alma en la cárcel. El guardián de la cárcel comunicó la noticia al presidente Diogeniano, y éste ordenó que arrojasen el cuerpo en un profundísimo pozo. Se enteró de esto el que era entonces religioso varón y obispo Sabino, y mandó que se sacase del pozo el cuerpo de santa Justa y se colocase honoríficamente en el cementerio hispalense.
   A la bienaventurada Rufina, que seguía en la cárcel, le cortaron la cabeza por orden del presidente Diogeniano y entregó a Dios su devoto espíritu. Mandó que llevasen el cuerpo al anfiteatro, donde fue entregado a atroces llamas. Pero el cuerpo, aunque quemado, como consagrado a Dios que estaba, fue sepultado con el mismo honor...»
   ¿Cuándo ocurrieron estos martirios? Un antiguo breviario hispalense señala el año 287, lo que supondría un hecho aislado en período de no persecución. Pero tal vez habría que situar estos martirios unos años después, a principios del siglo IV, durante la persecución general dictada por Diocleciano.
   Prudencia, que vivió cercano a estos sucesos, no refiere en su Peristéphanon a las santas Justa y Rufina. Tampoco hace referencias de otros mártires hispanos, comprobados históricamente. Ni Prudencia quiso agotar el tema ni se puede dudar de la existencia de estas santas, confirmadas por una tradición secular y unas actas que, aunque escritas hacia los siglos VI-VII, están inspiradas en documentos contemporáneos al martirio. Además, el obispo Sabino, que dio cristiana sepultura a sus cuerpos, está confirmado históricamente por su presencia en el concilio de Elvira. Sabino firmó segundo en las actas, lo que indica la antigüedad de su pontificado. «Del culto extraordinario a estas santas a partir del siglo VI dan fe las inscripciones con mención de sus reliquias, los numerosos exvotos en oro encontrados recientemente en Torredonjimeno, procedentes de un santuario, y los oficios de los libros litúrgicos y calendarios mozárabes. La Passio de las santas, de un gran valor histórico, se inspira en fuentes contemporáneas» (J. Vives).
   Tal vez su culto tardío puede justificar que no sean conocidas, ni nombradas, por Prudencio. ¿Y por qué su culto tardío? Discuten los autores si ello fue debido al canon 60 del concilio de Elvira: «Si alguno rompiere los ídolos de los gentiles y fuere allí muerto por eso, no sea recibido en el número de los mártires; porque ni hallamos aquello en el Evangelio ni en las Actas de los Apóstoles», en posible alusión a la actitud que tomaron las santas sevillanas. Los padres conciliares debían tener muy presente y vivo por lo reciente de las circunstancias en que murieron estas santas y debieron redactar este canon para moderar imprudencias que podrían provocar la ira de los paganos y la muerte consiguiente a manos de ellos.
   Es posible que esto fuera así y que el martirio de Justa y Rufina pasara durante unos años como en sordina. Tampoco son nombradas, ya pasado el tiempo, por san Isidoro, a quien se atribuye sin embargo el himno «Assunt punicca floscula virginum», a ellas dedicado.­ Pero una cosa es cierta y bien patente: en la época visigoda recibían culto, como se demuestra por las inscripciones y santuarios referidos a estas santas. Han aparecido inscripciones, con deposición de reliquias, en Salpensa (648), Alcalá de los Gazules (662), Vejer de la Miel (674?), y Guadix (652). En Torredonjimeno (antigua Ossaria, junto a Tucci, Martos) hubo en época visigoda un santuario dedicado a ellas. Y en época árabe, Toledo contaba con la iglesia mozárabe de Santas Justa y Rufina, que posiblemente exis­tiera ya en el período visigodo. Sevilla tenía una basílica o santuario a sus afueras, cuando fue invadida por los árabes. Hacia 720, en una mezquita construida junto a este santuario, fue asesinado Abd al-Aziz, según cuenta el historiador árabe Ibn al-Kuthiya.
   El Hieronimiano hace mención el 19 de julio de santa Justa: «In Spanis Iustae». Pero los calendarios hispanos colocan la fiesta de estas santas el 17 de julio, día en que las conmemora la Iglesia de Sevilla. Tampoco hay contradicción en ambas fechas, ya que las Adonías, como ha probado Cumont, se celebraban en Siria del 17 al 19 de julio.
    En el antiguo convento de trinitarios calzados de Sevilla, actual colegio de los salesianos de la Trinidad, se encuentra un calabozo subterráneo, que la piedad secular sevillana­ ha señalado como la cárcel en la que fueron encerradas las Santas Patronas de Sevilla, como así se las llama. Precisamente con este nombre tienen dedicada una calle en el antiguo barrio de la Cestería, junto a la Puerta de Triana, por creer que probablemente vivían en aquella zona. Extramuros de la ciudad, por la parte oriental, se halla el prado de Santa Justa, en el lugar llamado Campo de los Mártires, donde se cree que en la época romana se hallaba el cementerio (Carlos Ros, Sevilla Romana, Visigoda y Musulmana, en Historia de la Iglesia de Sevilla. Editorial Castillejo. Sevilla, 1992).
Conozcamos mejor la Biografía de las Santas Justa y Rufina, vírgenes y mártires
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     Santas Justa y Rufina, (¿Sevilla?, s. III – Sevilla, 17 de julio principios del s. IV). Vírgenes, mártires y santas.
     Los datos sobre la vida de estas dos santas (Justa y Rufina) son antiguos, e inscripciones de los siglos vi y vii recuerdan sus reliquias; el Martyriologium Hieronymianum menciona sólo a santa Justa, pero el Acta Sanctorum recoge numerosos documentos relativos a las dos hermanas, tanto de martirologios antiguos cuanto de escritores más recientes, como Ambrosio de Morales, Francisco de Padilla y Antonio de Quintadueñas, entre otros.
     Justa y Rufina, según la tradición, eran hermanas y se ganaban la vida como alfareras en Híspalis (Sevilla).
     En cierta ocasión, en la fiesta pagana de las Adonías, una procesión de gentes que llevaban en andas el ídolo de la diosa de origen babilónico, Salambó, pasó ante su mercado y requirieron de las mujeres algunas vasijas como ofrenda a la diosa; la negativa de éstas condujo a la ruptura de varias piezas y a la destrucción del ídolo. Acusadas de sacrílegas ante el gobernador Diogeniano, fueron encarceladas y sometidas a torturas como la de ir caminando descalzas por Sierra Morena. Justa murió de hambre y tormento en la cárcel y su cuerpo fue arrojado a un pozo, y Rufina, tras amansar a un león que iba a devorarla en el anfiteatro, murió degollada allí y su cuerpo fue quemado. El obispo Sabino unió las reliquias de las dos hermanas y probablemente la hagiografía de las santas ya estaba compuesta en los siglos VI-VII. El culto fue acrecentándose, sobre todo por la Bética, como atestiguan las inscripciones, los oficios de los libros litúrgicos, los calendarios mozárabes; y la cantidad de templos y altares que se les fueron dedicando a lo largo de los tiempos, entre los que destacan el templo mozárabe de santa Justa en Toledo y la iglesia y monasterio levantados sobre las cárceles de su martirio por el rey Fernando III el Santo.
     Iconográficamente se las representa juntas, vistiendo, por lo general, túnica talar al modo de las mujeres romanas, aunque sus vestimentas se han adaptado a los tiempos, como es el caso del magnífico lienzo de Goya, encargado en 1817 por el Cabildo de la catedral de Sevilla, en el que las santas aparecen ataviadas al modo de las mujeres del pueblo de la época; Sus atributos personales son los cacharros de barro rotos, a veces también un ídolo pagano mutilado y, en menos ocasiones, los símbolos de su martirio, la espada y los rastrillos de púas y un león que les lame los pies. Muchas veces, en la representación, aparece la Giralda haciendo alusión a la leyenda según la cual las santas bajaron del cielo y, apoyándose en ella, la salvaron de un violento terremoto que azotó Sevilla en el siglo XVI.
     Las santas Justa y Rufina son patronas de los alfareros y también de Sevilla, Orihuela, Huete y otras muchas localidades, y a ellas están dedicados numerosos templos; su fiesta se celebra el 17 de julio (Elena Sainz Magaña, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Estación del Ferrocarril Santa Justa, de Cruz y Ortiz, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la avenida José Laguillo, en ExplicArte Sevilla.

La Estación del Ferrocarril Santa Justa, al detalle:

miércoles, 13 de agosto de 2025

La Casa Riñón, edificio de viviendas de la calle Doña María Coronel, 26, de Cruz y Ortiz

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Casa Riñón, edificio de viviendas de la calle Doña María Coronel, 26; de Cruz y Ortiz, de Sevilla.
     La Casa Riñón, edificio de viviendas de la calle Doña María Coronel, 26; en el Barrio de la Encarnación-Regina, del Distrito Casco Antiguo.
     Sobre un solar de forma muy irregular en el centro histórico de Sevilla, debía construirse un edificio de 12 apartamentos. Toda la superficie libre se concentró en un patio cuya forma arriñonada resolvía las difíciles condiciones geométricas del perímetro, y que al tiempo constituía una figura fuertemente unitaria, capaz de hacer olvidar las múltiples directrices que se ocultan tras ella. El patio obvia los conflictos que lo rodean, introduciendo al espectador en un mundo aparte. El vacío resuelve así la organización del edificio, delimitando las zonas a ocupar por las viviendas, facilitando la situación de las escaleras e incluyendo, en planta baja, el acceso de los vehículos al sótano y el de los vecinos a los portales.
     La construcción y el uso de materiales tradicionales de la ciudad contribuyen en buena medida al carácter final del edificio, dotándole de una relativa intemporalidad que le permite instalarse confortablemente en un entorno históricamente muy denso (Cruz y Ortiz Arquitectos).
   El edificio se sitúa en el centro histórico de Sevilla, en una manzana de grandes dimensiones, ocupando una parcela de planta irregular, con dos brazos a norte y sur. El edificio tiene una altura total de cuatro plantas sobre rasante y una planta de sótano, destinada a garaje, al que se accede a través de una rampa desde el patio.
     El proyecto recurre a un patio de planta arriñonada para organizar las viviendas, que en cada planta quedan dispuestas bien en fachada, bien en cada uno de los dos brazos norte y sur iluminadas por patios de luces. En cada planta, las viviendas situadas al norte y con fachada a la calle comparten un núcleo de escaleras con ascensor, mientras que los apartamentos al sur cuentan con una escalera de un solo tramo.
     La forma del patio ofrece una imagen contundente y unitaria, a modo de fachada interior del edificio, actualizando las tipologías de la casa patio sevillana y de los corrales de viviendas de alquiler, siempre organizados alrededor de un espacio abierto central que adquiere condición de lugar de encuentro comunitario. El patio se reviste de ladrillo visto, en aparejo con estrías sobresalientes en la planta baja, y liso en las superiores. Queda, además, cubierto por un toldo de tela en verano, que forma parte de la imagen característica del proyecto.
     La fachada exterior del edificio cuenta con un zócalo del mismo ladrillo en las plantas baja y primera, mientras que las dos plantas superiores se revisten con enfoscado blanco. Gracias a esta composición material y a las dimensiones de los huecos de fachada, el proyecto facilita la integración del edificio en el entorno. Además de visual, esta integración es fundamentalmente tipológica, gracias a la reinterpretación de elementos culturales como el patio y el zaguán de acceso, que separa lo rodado y lo peatonal (Plácido González Martínez, en DOCOMOMO Ibérico).
      Edificación sobre una parcela irregular de unos 480 metros cuadrados en el caso histórico de Sevilla, en el barrio de Santa Catalina, con fachada a la calle Doña María Coronel, promovido por PANUR, S.A.
     Se localiza a 130 metros aproximadamente de la Plaza y de la Parroquia de San Pedro y calle Imagen, o a unos 190 metros de la Iglesia de Santa Catalina y de la Plaza Ponce de León.
     Su entorno urbano, de grandes manzanas de parcelas irregulares, queda caracterizado por la proximidad de importantes conventos (Convento de la Hermanas de la Cruz, Real Monasterio de Santa Inés), por el Palacio de Dueñas perteneciente a la Casa de Alba y por las iglesias mencionadas.
     El caserío tradicional y más en concreto la casa-patio, mantiene una clara presencia como tipología residencial dominante del sector, siendo apreciable su unidad morfológica aún a pesar del proceso de sustitución tipológico sufrido durante las décadas centrales del siglo XX.
     El edificio se construyó estando vigente el Plan de Reforma Interior del Casco Antiguo de 25 de abril de 1968, que fijaba el número de plantas y la ocupación máxima de la parcela en un 75% de su superficie. Se construyó como promoción libre sin bonificaciones fiscales. Consta de un total de cinco plantas, una de ellas bajo rasante.
     En planta baja se localizan la portería, la sala de servicios generales de la finca, una accesoria destinada a oficinas y dos viviendas. Hay tres viviendas por planta en plantas primera, segunda y tercera, quedando en la planta ático un local para la comunidad de propietarios. La planta bajo rasante está destinada al aparcamiento de vehículos.
     El edificio se caracteriza por la forma de su patio, arriñonado, que racionaliza la ocupación de la difícil parcela retomando la manera tradicional de construir la ciudad mediante espacios construidos en torno al patio entendido como estancia. En la misma línea, el patio establece una relación con la calle siendo su espacio más representativo.
    El acceso peatonal y de vehículos coinciden comunicando ambos con el patio, que facilita por su geometría el giro para la bajada al sótano y desde el que se accede a dos viviendas, A y B. Un núcleo de comunicaciones verticales, de escalera y ascensor que discurren de sótano a ático, da paso a las viviendas A y B de cada planta, mientras que una segunda escalera, de baja a tercera, sirve a la vivienda C.
     Las viviendas A y B presentan fachada a la calle Doña María Coronel y al patio, mientras que la vivienda C sólo lo hace al espacio libre interior. Dos patios menores, de luces, completan la descripción en planta del edificio.
     La fachada a la calle dispone de un zócalo que abarca las plantas baja y primera, de ladrillo visto macizo que será también protagonista en el interior del patio. Las dos plantas superiores se componen con huecos rectangulares que mantienen una adecuada relación con la calle.
     Es, como se ha indicado, el espacio interior el que asume el protagonismo espacial del edificio. El patio se reviste con el mismo ladrillo macizo del zócalo de fachada, introduciendo en el zócalo de una planta, la baja, rehundidos en diversas hiladas de ladrillo o cambiando el aparejo a la altura del primer forjado, para dibujar insistentemente el trazado curvo interior que se refuerza con el vaciamiento de la entrada o el recorte de la coronación del edificio contra el cielo. El patio permite mediante una estructura metálica cubrirse en verano con toldos que matizan su luz y temperatura.
     El edificio es un destacado paradigma que contribuyó a fijar un modelo de intervención en el caso histórico de la ciudad, convirtiéndose en cita reiterada de la arquitectura, no sólo local.
     Pero además de la solidez teórica que demuestra y que lo relaciona con los planteamientos de la Tendenza italiana, se trata de un excelente ejercicio de arquitectura que se demuestra en su entendimiento de la ciudad, en las relaciones espaciales entre la calle y el espacio interior, en su coherencia entre el proyecto y su construcción y en la sutil belleza de su espacio interior.
     El edificio se encuentra en muy buen estado de conservación, no apreciándose diferencias significativas entre el proyecto, su construcción y el estado actual.
     Fecha de proyecto: Noviembre de 1.973.
     Fecha de inicio de obras: julio de 1.974.
     Fecha de fin de obra: junio de 1.976.
     Cruz y Ortiz Arquitectos fue fundado en 1.971 al titularse por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid Antonio Cruz (Sevilla, 1.948). Esto sitúa la obra del edificio de viviendas en calle Doña María Coronel como la primera obra del estudio junto a las viviendas en calle Medina (1.972-75), ambas proyectadas incluso antes de la titulación en la misma Escuela en 1.974 de Antonio Ortiz (Sevilla, 1.947).
     Desde sus inicios desarrollan una cuidada actividad profesional, encadenando obras meditadas que manifiestan un continuo proceso de reflexión y coherencia.
     El modelo de intervención en el tejido residencial de la ciudad histórica que proponen las Viviendas de Doña María Coronel se ve refrendado con las Viviendas en Calle Lumbreras (1.978-1.980, Premio Ciudad de Sevilla en 1.982), las Viviendas en Calle Hombre de Piedra (1.983-85) o las Viviendas en Plaza de los Marteles (1.983-87), todas ellas en Sevilla. En todas se une a la dignidad obtenida en el diseño de las viviendas sociales -con lo que ello significa en cuanto a escasez de medios y de dimensiones- el acierto en la apuesta por el proyecto del espacio colectivo que se convierte en necesaria prolongación de las viviendas.
     Pensar la ciudad usando su arquitectura como instrumento de proyecto caracterizó a las principales intervenciones de viviendas en el parcelario histórico que en aquellos años se desarrollaron implicando a sus arquitectos más prestigiosos (algunos de ellos vinculados a arquitectos italianos como Aldo Rossi, Carlo Aymonino, Danielle Vitale, etc.) y promovidas muchas de ellas a instancias de la propia administración municipal con importantes competencias y creciente compromiso en la rehabilitación urbana.
     La participación con éxito de Cruz y Ortiz Arquitectos en numerosos concursos extiende el ámbito geográfico de su trabajo (Ceuta, Madrid, Cádiz) a la par que obtiene el respaldo de la crítica especializada y que culmina, entre otros, con el Premio Nacional de Arquitectura Española por la Estación de Ferrocarriles de Santa Justa en Sevilla (1.987-1.991), un hito en su trayectoria profesional por el que obtienen un reconocimiento internacional traducido no sólo en su participación en importantes proyectos fuera de España (Remodelación de la Estación de Basilea, Pabellón de España en la Exposición Universal de Hannover 2000, The New Rijksmuseum en Ámsterdam), sino también en su actividad docente como profesores de proyectos invitados en diversas Escuelas de Arquitectura (Zurich, Harvard, Cornell, Lausanne, Navarra, Columbia) alcanzando el mérito de Profesores Honorarios de la Universidad de Sevilla en 2.004. El conjunto de su obra ha sido objeto de numerosas publicaciones y exposiciones monográficas.
     Además de los premios obtenidos por sus concursos y obras, en 1.997 se les concedió la Medalla de Oro de Andalucía otorgada por la Junta de Andalucía y el Parlamento de Andalucía por el conjunto de su obra (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
    Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Casa Riñón, edificio de viviendas de la calle Doña María Coronel, 26; de Cruz y Ortiz, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la calle Doña María Coronel, en ExplicArte Sevilla.

domingo, 24 de octubre de 2021

La Biblioteca Pública Provincial "Infanta Elena", de Cruz y Ortiz

     Por Amor al Arte
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     Hoy, 24 de octubre, es el Día Internacional de las Bibliotecas, que se celebra cada año con el objetivo de dedicar un día a resaltar la importancia que tiene este tipo de edificaciones para la historia humana como resguardo de su cultura, de sus escritos, de sus creencias, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la Biblioteca Pública Provincial "Infanta Elena", de Cruz y Ortiz, de Sevilla
     La Biblioteca Pública Provincial "Infanta Elena", de Cruz y Ortiz, se encuentra en la avenida de María Luisa, 8; en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     El edificio, realizado en 1999 por Cruz y Ortiz Arquitectos, se construye en la zona de los Jardines de San Telmo en la que se sitúan los pabellones de Chile, Uruguay Perú y Estados Unidos para la Exposición Iberoamericana de 1929, también ocupados en su momento por otras construcciones efímeras definitivamente desalojadas de este lugar. Es un lugar complejo y marginal frente a los cualificados ámbitos urbanos de su entorno: Paseo de las Delicias y Parque de María Luisa, con una urbanización pendiente de ejecutar y que fuera capaz de integrar el lugar y sus edificios en la estructura de la ciudad.
     La Biblioteca proyectada consigue, desde su escala y configuración, incorporarse al lugar como un nuevo pabellón de dos plantas. Busca la luz y la relación con su entorno insistentemente a través de grandes aperturas que caracterizan y cualifican el edificio. Aprovechando la irregularidad de la parcela, se concibe en planta en torno a un espacio central, fragmento exterior del que se apodera y que acentúa desde el interior la continuidad con el jardín. Sus fachadas se construyen con ladrillo visto, habitual en sus obras, en el que las carpinterías, ya se ha indicado, junto con la cubierta, adquieren protagonismo.
     El proyecto, además de la claridad con la que trabaja los espacios interiores, privilegiando las salas de lectura, los espacios de ingreso y los de relación con el exterior, propone el diálogo con los edificios y espacios de su entorno ayudando a una mejor comprensión del conjunto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Biblioteca Pública de Sevilla está situada en el Parque de María Luisa, dentro de lo que fue el recinto de la Exposición Iberoamericana de 1929, que constituye un entorno especialmente comprometido. La nueva biblioteca mantiene el carácter de edificación aislada y singular que caracteriza a los edificios próximos, proporcionando respuestas parciales a las distintas situaciones urbanas de su perímetro, sin renunciar por ello a mantener una cierta unidad.
     Con dos plantas de altura, el edificio se genera a partir de una amplia crujía que se quiebra a lo largo del perímetro del solar para definir un patio que dota de doble iluminación a las salas de estudio.     
    Este espacio inesperado -un patio dentro de un parque- permitirá la lectura al aire libre durante buena parte del año, aislado del intenso ruido del tráfico de las calles perimetrales. Tanto la cubierta de zinc como el propio tratamiento de la jardinería, subrayan el carácter centrípeto descrito, mientras las fachadas exteriores no dejan adivinar la existencia del patio interior, el hallazgo o la sorpresa que el edificio reserva al visitante (Cruz y Ortiz Arquitectos).
     El edificio se construye en la zona de los Jardines de San Telmo en la que se sitúan los pabellones de Chile, Uruguay Perú y Estados Unidos para la Exposición Iberoamericana de 1929, también ocupados en su momento por otras construcciones efímeras definitivamente desalojadas de este lugar. Es un lugar complejo y marginal frente a los cualificados ámbitos urbanos de su entorno: Paseo de las Delicias y Parque de María Luisa, con una urbanización pendiente de ejecutar y que fuera capaz de integrar el lugar y sus edificios en la estructura de la ciudad.
     La Biblioteca proyectada consigue, desde su escala y configuración, incorporarse al lugar como un nuevo pabellón de dos plantas. Busca la luz y la relación con su entorno insistentemente a través de grandes aperturas que caracterizan y cualifican el edificio. Aprovechando la irregularidad de la parcela, se concibe en planta en torno a un espacio central, fragmento exterior del que se apodera y que acentúa desde el interior la continuidad con el jardín. Sus fachadas se construyen con ladrillo visto, habitual en sus obras, en el que las carpinterías, ya se ha indicado, junto con la cubierta, adquieren protagonismo.
     El proyecto, además de la claridad con la que trabaja los espacios interiores, privilegiando las salas de lectura, los espacios de ingreso y los de relación con el exterior, propone el diálogo con los edificios y espacios de su entorno ayudando a una mejor comprensión del conjunto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia del Día Internacional de las Bibliotecas;
     En 1992, la Biblioteca Nacional de Sarajevo quedó totalmente en ruinas debido al conflicto bélico de los Balcanes. La imagen que quedó grabada en la mente del mundo fue la del músico Vedran Smailovic, tocando su violonchelo entre los escombros del hermoso edificio, que también había realizado la función de Casa de Gobierno en el siglo XIX.
     Pero, ¿Por qué atacar una biblioteca? Más allá de que a lo largo de la historia, muchos tiranos como Hitler, viesen en los libros una fuente de franca oposición y los mandasen a quemar en grandes hogueras, la realidad es que lo que detonó la destrucción de la Biblioteca de Sarajevo, fue su arquitectura que incorporaba elementos de tradición árabe y oriental, recordando a todos los que pasaban por delante de ella que ya no formaban parte del Imperio Otomano (Turco).
     Para los nacionalistas radicales que querían volver a fundar el imperio persa, aquella edificación y muchas otras de estilo oriental, resultaban ser un insulto a sus creencias, por esta razón decidieron destruirlos completamente.
     A pesar de que irónicamente muchos de estos hombres eran fieles visitantes de la biblioteca, es más, el hombre que dio la orden para su destrucción era profesor de literatura de la Universidad de Sarajevo y amaba los poemas de Shakespeare.
     El memoricidio es la palabra que se utiliza para describir la destrucción del acervo cultural de un pueblo. El médico e historiador croata Mirko D. Grmek, utilizó por primera vez este término en un discurso que diera ante las Naciones Unidas, dando origen no solo a la palabra sino al propósito de este organismo de evitar a toda costa que este tipo de crímenes de guerra siguiesen ocurriendo en el mundo.
     Uno de los mayores exponentes de la terrible repercusión que puede tener el memoricidio en la historia humana se explica en la película Operación Monumento, donde un grupo de historiadores y curadores de arte, conforman un grupo de salvamento militar para proteger las obras de artes de Europa durante el conflicto de la Segunda Guerra Mundial.
¿Cómo celebrar el Día Internacional de las Bibliotecas?
     La respuesta es sencillísima, simplemente visita una biblioteca ese día, que seguro que tendrán varias actividades pensadas para celebrar su día.
     Otra manera es compartiendo una reseña sobre alguno de tus libros favoritas e inspirando a otros a que habrán su mente para visitar nuevos mundo en papel.
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Biblioteca Pública Provincial "Infanta Elena", de Cruz y Ortiz, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

viernes, 29 de noviembre de 2019

La sede de la Diputación Provincial


      Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la sede de la Diputación, de Sevilla.   
    La sede de la Diputación Provincial [nº 94 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida Menéndez Pelayo, 30; en el Barrio de San Bernardo, del Distrito Nervión.
   Este edificio, que fuera cuartel de Ingenieros  -y, finalmente, cuartel de Intendencia-, levantado a finales del siglo XVIII se encontraba desocupado desde hacía varios años, cuando en 1993  lo adquiere la Diputación. Se iniciaron las obras de adaptación del viejo cuartel, y se levantaron dos edificios de nueva planta en lo que fue patio de cocheras del acuartelamiento. Fue, precisamente, en este espacio donde se encontró una necrópolis judía de la Edad Media, junto con restos que atestiguaban la ocupación del lugar ya en época romana. Sobre la excavación arqueológica que se llevó a cabo, la Diputación editó un libro que llevaba por título De la Muerte en Sefarad, obra de varios autores, coordinados por Isabel Santana.
   El proyecto de la nueva sede se encargó a los arquitectos Antonio Ortiz y Antonio Cruz; finalizadas las obras en 1994, ese mismo año se efectuó el cambio de sede, y se centralizaron en ella todos los servicios de la Diputación. Los servicios administrativos ocuparon el edificio del antiguo cuartel, renombrado como edificio A, y uno de los edificios de nueva planta -el llamado edificio B.  El tercero de ellos -el edificio C-, no tenía ese carácter administrativo, sino más bien político por cuanto acogía  los despachos de los distintos grupos políticos y la sala de Plenos. También la Presidencia de la Corporación se ubicó en él: Antiguo Cuartel de Caballería llamado de La Carne de Sevilla.

   El edificio que nos ocupa es el primero y único en Sevilla destinado al alojamiento de tropas desde mediados del siglo XVIII. Muestra del prototipo de los modelos de cuarteles que imperan en España a lo largo de gran parte de los siglos XVIII y XIX. Asimismo es una de las primeras obras de las levantadas en Sevilla dentro de la estética tardo-academicista y/o del entonces incipiente Neoclasicismo. Desde la creación de los Ejércitos permanentes con motivo del advenimiento a España de la Casa de Borbón, se construyen edificios exclusivamente para servir de acuartelamiento de tropas. Dentro de esta línea se levantó el Cuartel llamado de La Carne.
   Proceso de Construcción: la petición fue formulada al Rey por el Intendente de Andalucía en 1783. El proyecto primitivo era mucho más completo. Aparte del Cuartel que nos ocupa contemplaba también la construcción de otro para las tropas de Infantería. El sitio elegido para levantar el nuevo Cuartel de Caballería , fue un espacio situado entre las Puertas de La Carne y la de Carmona, en un sitio ocupando terrenos municipales y por las llamadas Huertas Grande y Chica de Espantaperros. Estos terrenos se eligieron siguiendo una política de saneamiento de los aledaños a las puertas.
   El lugar quedaba rodeado en gran parte por el Arroyo Tagarete. Las obras fueron comenzadas ese mismo año de 1785, siendo paralizadas al poco tiempo por llenarse los cimientos de agua , por lo que se decidió buscar otro emplazamiento. Finalmente en 1788 el sitio elegido para ubicar el nuevo edificio se situó a unos escasos cincuenta metros de las nombradas Huertas de Espantaperros, en el mismo de la Puerta de la Carne, de donde el Cuartel tomaría su nombre, un espacio que en los planos de la época se denominan Alturas de la Ciudad. 

 El terreno quedaba situado frente al matadero municipal  - de donde tomaba su nombre la puerta, ya que por ésta se suministraba la carne a la ciudad- y delante de la llamada Casa Rastro, edificio este último que en parte servía de anexo al matadero, sirviendo además de dependencias del escaso servicio de recogida de basuras y que desde 1773 se había instalado en la llamada - Oficina del Rastro - la Real Compañía de San Carlos y San Felipe, factoría ésta dedicada a la fabricación de quincalla. Este nuevo lugar había servido en época medieval de cementerio a la comunidad judía. El 29 de abril, el Rey aprobaba el proyecto definitivo. El edificio se terminó en 1792, ocupándose con dos Escuadrones del Real Cuerpo de Carabineros como representante de Arma de Caballería.
   Descripción del Edificio: Tiene puertas en los frentes del Poniente, que es la principal y de Levante. Un gran patio con una fuente en el centro con pilón para beber, por los cuatro frentes, caballerizas con pesebres y algunas habitaciones y sitio para cocina. Lo alto o segundo piso, son grandes Cuadras para habitar la tropa, y la techumbre son bóvedas que al descubierto forman espaciosas azoteas. Planta rectangular mide casi 100 metros en la fachada principal por 87 metros de fondo, siendo el patio de algo más de 60 metros de largo por casi 40 de fondo. Este patio queda rodeado en sus cuatro frentes por una arcada a manera de pórtico.

   Las fachadas exteriores están concebidas de forma simétrica entre ellas. Presenta una sola entrada que comunica con el patio por el clásico túnel característico en los acuartelamientos españoles. Su decoración se limita a un recargamiento de mampostería actualmente pintado en almagro - que se repite en los demás huecos de la fachada -; encima de ésta se sitúa un simple balcón. A ambos lados de la portada se abren unos airosos huecos de ventanas, rectangulares y cerradas con rejas en la planta baja, y de arcos rebajados en al alta.
   El mismo  esquema presenta la fachada posterior, mientras las laterales se diferencian porque en determinadas ventanas se sustituyen por óculos, al parecer producto de alguna reforma decimonónica. Todos los paramentos están coronados por una gran cornisa que sostiene un antepecho de mampostería rodeando la azotea de la cubierta superior ya nombrada por Félix González de León.
   Análisis Artístico: Podemos suponer que este edificio aunque hoy nos resulte familiar e identificativo con una zona de la ciudad, debió ser cuando menos sorprendente en su época al romper su fisonomía de forma estrepitosa los esquemas convencionales de la tradicional arquitectura sevillana. Nos encontramos ante una obra concebida con las cargas de sobriedad, claridad compositiva y monumentalidad, características del Academicismo imperante en la época; a las que hay que sumar una gran dosis de novedad.
   La sobriedad se manifiesta en esa casi total carencia de ornamentación, limitada al recargamiento de los huecos de fachada por medio de sencillas molduras y a la gran cornisa de remate de sus cuatro caras. Esta falta de ornamentación se hizo de forma consciente de acorde con la mentalidad Aracionalista de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, que tanto incidió en la formación de los arquitectos del momento. 

 Fruto de la funcionalidad del destino del edificio será su claridad compositiva. Las soluciones arquitectónicas se realizan en función del uso del mismo: como alojamiento de tropas y ganado; de aquí los espacios luminosos, ventilados y con los mayores avances higiénicos del momento. Su monumentalismo vendrá dado por los volúmenes del edificio, su marcado acento de horizontalidad y la perfecta simetría de su planta.
   La novedad está en el uso de arco rebajados, tanto en los huecos como en las bóvedas, sin duda uno de los primeros modelos en la arquitectura sevillana, aunque ya existían algunos precedentes en la Fábrica de Tabacos con connotaciones distintas que en Cuartel de la Carne, elemento este que por la gran profusión en que fue utilizado en el siglo siguiente, constituye Tarjeta de Identidad de los edificios de esa época.
   Tradicionalmente se atribuye la paternidad de las obras al ingeniero y arquitecto militar Juan Martín Cermeño. Hay que decir que es errónea, la ejecución de la obra se debió a Antonio Hurtado. Nacido en el pueblo toledano de Polán hacia 1727, debió morir hacia 1808. Realizó obras por toda España, fortificaciones de la ciudad de Cádiz y acuartelamientos en Córdoba y Sevilla. Hay que decir que el autor no realizó una obra original, sino que copió prácticamente de forma literal el proyecto de Cuartel realizado por Juan Martín Cermeño para la ciudad de Réus en 1751. 
   Las Nuevas Edificaciones: si la intervención sobre el antiguo cuartel del siglo XVIII ha sido respetuosa con sus características. Sólo unas nuevas escaleras- construidas según el patrón de las ya existentes- y la inclusión de ascensores y aseos ha permitido su adaptación al nuevo uso: fundamentalmente oficinas abiertas.
   Las nuevas edificaciones tienen acceso a través del patio central del cuartel. Los dos edificios- de tres plantas el destinado a uso estrictamente administrativo y de cuatro el que alberga los usos de representación política-, junto a un muro de cerramiento a la calle lateral y el propio edificio existente, conforman un nuevo patio que aparece desplazado respecto al patio central del antiguo cuartel. Sobre este tipo de desplazamientos esta concebida toda la planta.
   Si se acaba de citar la relación entre patios, es porque también al atrio que conecta ambos edificios está desplazado respecto al eje central de acceso, y un atrio más pequeño que incluye entradas secundarias se sitúa en un ángulo del edificio administrativo, remitiéndose tanto el atrio  principal como al cuartel frente al que se halla. 
   Patio y atrios conforman un conjunto de vacíos, al que se superpone, a su vez, el formado por los dinteles de piedra que aparecen sobre los paños acristalados de las oficinas. Un cierto hermetismo estructural informa también todo el proyecto, pues los auténticos mecanismos estructurales quedan ocultos frente al sistema estructural que parecen formar los paños recubiertos de piedra.
   A pesar de la diversidad de huecos-verticales en fachadas exteriores y muros cortina en interiores-, los materiales empleados: piedra, carpinterías y cristal, casi del mismo color, provocan una sensación muy unitaria en un edificio que, pese a sus evidentes diferencias, aspira a ser un complemento mudo y elegante del edificio antiguo (www.dipusevilla.es).
     Situado junto al antiguo matadero y frente a la Puerta de la Carne, se construyó este edificio en 1780-88, destinándose a cuartel de Caballería. No existe información documental que asegure la atribución de su traza a José Echamorro, a no ser la lista de obras que él mismo presenta como realizadas en la relación de méritos que le permitió obtener la plaza de maestro mayor de la ciudad: "(...) y los planos de un cuartel de Caballería que se proyectó construir en la capi­tal, junto al matadero".
     Arana de Varflora, en su "Compendio de Sevilla» (reedición de 1789) cuenta que «se está construyendo un magnífico Quartel para la Tropa", y González de León lo describe como un "edificio cuadrado, con un patio igualmente cuadrado que tiene en el centro una fuente con pilón para beber las bestias y en su circunferencia por los cuatro frentes, caballerizas con pesebres y algunas habitaciones y sitio para cocina. Lo alto son grandes cuadras para habitar la tropa".
     Se trata de un espléndido edificio de planta rectangular con una doble crujía perimetral organizada en torno al gran patio central. Frente a la puerta principal, y al fondo del patio, se instalan dos escaleras simétricas de dos tramos que dejan franco el paso hacia la puerta de Levante. En la cubierta se han añadido posteriormente dos alas de construcciones retranqueadas. Otra serie de almacenes y naves de poco interés ocupan la mitad trasera de la parcela catastral. Las fachadas se resuelven con gran rotundez mediante una disposición regular de los huecos simétricamente situados y separados por una lí­nea de imposta. Una fuerte cornisa remata la edificación.
     El edificio ocupa en planta baja una superficie aproximada de 12.000 m2. El rectángulo primitivo ocuparía sólo la mitad de esta superficie. La superficie total construida de éste, excluido el patio de armas (2.500 m2), se aproxima a los 8.000 m2 (Guillermo Vázquez Consuegra, Cien edificios de Sevilla: susceptibles de reutilización para usos institucionales. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla, 1988).
     La ampliación que realizaron Cruz y Ortiz al tiempo que rehabilitaron el conjunto histórico del antiguo cuartel (documentándose la necrópolis judía), se realiza en el espacio trasero de su amplia parcela de 12.828 m2, relacionándose mediante un nuevo patio con el original, dotado de dimensión y cualificación casi urbana, de gran rigor geométrico impuesto desde la nueva edificación, trazada con pulcra geometría, sin concesiones a lo superfluo, con dos piezas enlazadas por sus cubiertas y su fachada exterior, primando en su imagen la repetición de huecos que renuncia a la mímesis formal del edificio que amplía, apoyándose en un acertado juego de líneas verticales dibujadas por las carpinterías de los grandes paños acristalados (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la sede de la Diputación Provincial, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Página web oficial de la sede de la Diputación Provincial: www.dipusevilla.es/la-diputacion/la-institucion/sede-provincial