Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

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viernes, 9 de enero de 2026

La Torre Blanca

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Torre Blanca, de Sevilla
     La Torre Blanca se encuentra en la calle Muñoz León, s/n; en el Barrio de San Gil, del Distrito Casco Antiguo.
     La Torre Blanca se llama así al menos desde 1451 siendo la más destacada de la zona norte del recinto de la medina; en origen era una torre almorávide normal que fue forrada hacia el exterior dándole planta ochavada irregular, con el giro necesario para enfrentar se al camino que llegaba desde el norte a la ciudad; es evidente que la extensión de esta torre se hizo en fecha posterior al foso y la antemuralla, pues invadió el primero y se yuxtapuso a la segunda.
     Le incrementaron dos plantas muy complejas sobre el adarve ya recrecido, de lo que se deduce que fueron hechas después de la década de los setenta del siglo XII. La planta más baja tiene dos partes nítidamente diferenciadas, pues el adarve del muro no se interrumpe, ya que quedó incluido en un pasadizo que además dio acceso a la planta primera (con una puerta de dos hojas); se abre hacia el sur mediante dos amplios arcos, a modo de ventanas, organizando el muro y las bóvedas como la rampa de la Giralda, es decir, con recursos constructivos y formales propios del año 1184 y sucesivos; el cierre ochavado de la cámara de esta planta es una obra mixta, pues los muros exteriores son de tapia, mientras el interior y las bóvedas son de ladrillo, con una saetera en cada paño, para batir el pie de la torre y un poco mas, compensando la pérdida de tiros desde la barbacana.
     Sobre el espacio donde se supone que está la torre almorávide, existe una escalera levógira, como son las de todos los alminares, que sube a la planta mas alta; ésta es similar a la primera, aunque más extensa, ya que incorporó el espacio del adarve, pero usó los mismos recursos constructivos y formales. También en el centro lleva una escalera que sube a la azotea, que es una terraza donde encontramos que la batería de merlones nace del propio pavimento, sin parapeto, con lo que, si es una disposición vieja, quiere decir que la cubierta sólo servía como observatorio y para enviar señales.
     Esta torre ofrece un cierto modelo decorativo, pues además de un encintado de lazo existente en el interior de la planta baja, por fuera muestra unos listeles verticales y horizontales, de ladrillo, muy característicos y visibles, que en la actualidad sólo vemos en otras dos torres que, por cierto, también tienen dos plantas altas, una de los jardines nuevos de los Reales Alcázares y la más cercana a la calle Nicolás Antonio, ambas en el tramo entre la puerta del Agua y la de la Carne (Alfonso Jiménez, en Ataral).
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lunes, 29 de julio de 2024

Un paseo por la calle Muñoz León

     Por amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Muñoz León, de Sevilla, dando un paseo por ella
     Hoy, 29 de julio, es el aniversario del fallecimiento (29 de julio de 1909) de Antonio Muñoz León, por lo que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle Muñoz León, de Sevilla, dando un paseo por ella.
      La calle Muñoz León es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en los Barrios de San Gil, del Distrito Casco Antiguo; y en los de la Cruz Roja-Capuchinos, y León XIII-Los Naranjos, del Distrito Macarena; y va de la confluencia de las calles Parlamento de Andalucía y San Juan de Ribera, con la de las calles Ronda de Capuchinos, y Madre Dolores Márquez
      La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. 
   También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     En 1868 se le denomina Ronda de la Pastora, por la imagen venerada en la cercana iglesia de los Capuchinos. Según la tradición, en el convento de los padres capuchinos en 1703 se apareció la Virgen en forrna de pastora a fray Isidoro de Sevilla; en el plano de Padura (1891) aparece rotulada como Ronda de Capuchinos. En 1913 recibe oficialmente el nombre que hoy conserva en memoria de Antonio Muñoz León (1890-1909), oficial de Infantería, muerto en acción militar en el Barranco del Lobo (Melilla).
      Tramo de la ronda histórica de la ciudad, es una vía amplia que describe una curva abierta. En el plano de Olavide (1771) se identifica lo que será la futura vía urbana, al quedar un espacio libre entre la muralla y las huertas fronteras a ésta. Por su condición de espacio extramuros en el que se vertían las aguas sucias y los alpechines de los molinos que se encontraban dentro de la ciudad, durante los siglos XVI, XVII y XVIII hay distintas referencias a su condición de zona maloliente y repudiada. A pesar de esta situación, en el s. XVII existía allí una cruz llamada Cruz de los Ángeles, donde, según un documento de 1696, "todos los vecinos del contorno y de las guertas acuden de noche a rezar el Santísimo Rosario de la Virgen Nuestra Señora, por no poder acudir a la parroquia del Señor San Jil por el riesgo de quedarse de la puerta adentro de la ciudad..." (Varios Antiguos, núm. 138); por lo que los vecinos del barrio extramuros de la Macarena solicitan permiso para construir una capilla en el sitio donde está la cruz, "entre la Puerta de Córdova y la Macarena".
     En 1780 se proyectó la construcción de un paseo entre las puertas de la Macarena y de Córdoba, pero se mantuvo como espacio no urbano hasta mediados de la siguiente centuria, y será por vez primera en el plano de Álvarez Benavides (1868) cuando se recoja la existencia de un arrecife arbolado a lo largo de su recorrido. La urbanización de la calle es emprendida con el cambio de siglo: en 1903 se aprueba el plano de iluminación; en 1910 una línea de tranvía recorre esta calle y ya se levanta una edificación en el solar donde hoy se encuentra el Hotel Macarena; en el año 1914, en el espacio ocupado por pequeñas huertas adosadas a las murallas, se construyeron unos jardines conocidos como jardines de Capuchinos; entre 1914-16 se instala el alcantarillado y en 1918 se aprueba la formación de una calzada central de veinte metros, con dos andenes laterales de seis metros cada uno. La construcción de aceras y bordillos, otras operaciones de alineación (1920) y la introducción del alumbrado eléctrico (1941) completaron la urbanización básica de la vía. Actualmente posee calzada de asfalto con tres carriles en cada dirección para la circulación rodada y amplias aceras de terrazo en tonos claros y rojizos, salvo el primer tramo de los impares, cuyas aceras están formadas por grandes cuadrados de piezas de granito, de reciente instalación. Está dotada con árboles en alcorque, farolas de báculo y refugios para autobuses, por la importancia de esta vía en la distribución del transporte público urbano. Por la acera de los impares confluyen Sánchez Perrier, una calle particular que comunica con Froilán de la Serna de reciente apertura, López Azmé y Florencio Quintero.
     En la primera mitad del s. XIX R. Ford y González de León, entre otros, pusieron de manifiesto que el lienzo de muralla comprendido entre la Puerta de Córdoba y la de la Macarena era el mejor conservado de los que rodeaban a la ciudad. Así González de León cuenta: "Este trozo, el anterior y el siguiente, son los que tienen las murallas más altas y bien tratadas de toda la circunferencia de la ciudad, conservan aún la contramuralla, la barbacana y el foso o cava que tuvo todo, y esto y todos los demás por estas calles tienen de trecho en trecho escalinatas de doble subida para llegar al adarbe o piso alto" (Las calles... 1839). Por ello no es de extrañar que en 1870 el Ayuntamiento tomara el acuerdo de salvar este tramo de la demolición general, que quedaría como testimonio del pasado histórico de la ciudad. Toda la acera de los pares, pues, se encuentra recorrida por este resto de muralla almohade del siglo XII, precedido de una barbacana; conserva seis torreones cuadrados, situados a distancia regular, y una torre hexagonal, denominada la Torre Blanca (v. Macarena), así pintada en tiempos de Peraza (1535). Dos portillos con arcos, abiertos en 1910 para facilitar el paso del vecindario a ambos lados de la muralla, permiten la comunicación a pie y rodada entre Muñoz León y Macarena. Los jardines construidos junto a San Hermenegildo fueron objeto de una modificación general en 1937-38, construyéndose un estanque y quedando cercados por una valla; de nuevo fueron remodelados en 1960, encontrándose desde entonces abiertos a la vía pública.
     En esta acera, por tanto, cuenta con escasas edificaciones, todas ellas situadas en la parte final de la calle; la fachada lateral de la iglesia de San Hermenegildo (v. Madre Dolores Márquez) e instalaciones anexas, y un bar ante la zona ajardinada. En la de los impares, en el tramo comprendido entre San Juan de Ribera y Sánchez Perrier, se conserva parte de las primitivas construcciones industriales de dos plantas y ladrillo, levantadas a comienzos de la presente centuria hoy reutilizadas como almacenes o simplemente cerradas; en el resto se ha procedido a su sustitución por bloques de pisos de reciente construcción de cinco plantas, sien­do de destacar, por el movimiento que en torno a ellos se genera, el edificio de la Seguridad Social, esquina a Sánchez Perrier, y el del Hotel Macarena, en la confluencia con San Juan de Ribera. La calle alterna, pues, la función residencial con la hotelera y la comercial, instalada en las plantas bajas de las nuevas construcciones, y sobre todo llama la atención la concentración de bares, que aprovechan las amplias aceras para sacar veladores a la calle en los meses estivales. El más antiguo de todos ellos y el que goza de más popularidad es el de la Pastora, instalado junto a la muralla. Pero sin duda la principal función de esta vía es la de canalización del tráfico rodado, en parte urbano, el que desde la periferia accede al casco histórico, y en parte todavía metropolitano y regional, que se traduce en frecuentes situaciones de congestión del mismo [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Muñoz León
. MURALLAS DE LA CIUDAD. En esta calle se conservan los restos visibles más importantes de la cerca musulmana, conocida vulgarmente como "Murallas de la Macarena"'. Este muro fue construido por los almorávides en el siglo XII y ampliado y reforzado por los almohades. El material utilizado es el tapial, y constan de un ante­ mural y el muro propiamente dicho. En este trozo destaca una de las to­rres conocida con el nombre de "Torre Blanca". Otro lienzo importante se conserva en el jardín del Colegio del Valle [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana. Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Biografía de Antonio Muñoz León, quien da nombre a la vía reseñada;
     Un joven oficial del Batallón de Cazadores de Llerena, de apenas 19 años, D. Antonio Muñoz León, nacido en Sevilla el 31 de julio de 1890 y que había obtenido su despacho de 2º teniente el 13 de julio de 1908, el apenas un año y pocos días después, embarcó con su batallón rumbo a Melilla, el 25 de julio de 1909. Se estaba preparando, para ingresar en la Escuela Superior de Guerra.
     Su primer y único destino, fue el Batallón de Cazadores de Llerena y junto a ellos, marchó al Barranco del Lobo el 27 de julio de 1909.. Apenas dos días llevaba en tierras africanas, cuando resultó gravemente herido en combate. Tomás García Figueras, en su libro “Héroes sevillanos en la Campaña del Rif”, cuenta la anécdota, una anécdota que recoge el carácter jocoso del joven oficial:
     “…Cayó Muñoz León y su capitán se volvió a él diciéndole: ¿Qué pasa Muñoz?- Que me han echao las tripas fuera, por lo demás no pasa nada…”
     Fue evacuado al hospital de Melilla, donde murió el 29 de julio de 1909 a consecuencia de las heridas recibidas, asombrando a todos los que le rodeaban por su entereza. El 18 de agosto de ese mismo año, fue ascendido a primer teniente por méritos de guerra a título póstumo.
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La calle Muñoz León, al detalle:

domingo, 23 de junio de 2024

El azulejo conmemorativo a la Cuna de la Advocación de la Divina Pastora, de Isabel Parente, en la calle Muñoz León, s/n (muro del Convento de Capuchinos)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el azulejo conmemorativo a la Cuna de la Advocación de la Divina Pastora, en la calle Muñoz León, s/n (muro del Convento de Capuchinos), de Sevilla.
     Hoy, 23 de junio, es el aniversario de la colocación (23 de junio de 2003) del azulejo conmemorativo, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el azulejo conmemorativo a la Cuna de la Advocación de la Divina Pastora, en la calle Muñoz León, s/n (muro del Convento de Capuchinos), de Sevilla.
     El edificio de la calle Muñoz León, s/n (muro del Convento de Capuchinos), se encuentra en el Barrio de la Cruz Roja-Capuchinos, del Distrito Macarena.  
     En el muro del Convento de Capuchinos, que se encuentra en la calle Muñoz León, junto a la verja de entrada al recinto conventual, encontramos un azulejo conmemorativo muy interesante. Es una obra de veinte piezas, siendo la parte más destacable el propio texto en sí, ornamentado con una cenefa vegetal, muy sencilla, y el escudo de la Hermandad de la Divina Pastora de Capuchinos, enmarcado todo el conjunto por un sogueado en color añil, todo muy sencillo estando la pieza firmada por Isabel Parente en la parte inferior derecha
     El texto es el siguiente:
"CUNA DE LA ADVOCACIÓN
DE LA DIVINA PASTORA
Tras los muros de esta casa conventual de
HH.MM. Capuchinos nació, en 1703, por
inspiración del V.P. Fray Isidoro de Sevilla la
devoción a la Virgen con el título de Divina
Pastora de las Almas.
Hoy, trescientos años después, la iglesia
universal sigue venerando a la Madre de Dios
bajo esta advocación netamente sevillana,
como mediadora universal.
La Hermandad del Redil Eucarístico de La
Divina Pastora, decidió colocar este azulejo
como ofrenda y testigo del III Centenario de la
devoción de sus amores.
Sevilla 23 de junio de 2003."
"Pintado a mano. Isabel Parente".
Conozcamos mejor la Solemnidad Litúrgica de la Madre del Buen Pastor
   El ocho de septiembre de 1703, en la Alameda de Hércules hispalense, el Venerable Padre Fray Isidoro de Sevilla, capuchino, presentó al pueblo sevillano una novedosa y consoladora advocación mariana que, desde la Ciudad del Betis, como el más precioso tesoro que esta ciudad ha hecho a la Iglesia, había de arraigar en todo el orbe católico: la Divina Pastora. Indisolublemente unido al origen de este venerado título mariano está el de su Primitiva y Real Hermandad, que habría de ser el cauce escogido por el capuchino fundador para consolidarlo y difundirlo: arzobispos, reyes, nobles, junto al pueblo de Sevilla, la honrarían y se honrarían desde entonces al inscribirse en sus filas. En un principio, el Padre Isidoro escogió la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María como la memoria litúrgica más apropiada para conmemorar a la Divina Pastora: María, plenamente glorificada y coronada, ejerce su pastorado sobre el cuerpo místico de su Hijo.  
   Consciente de la ventaja de tener una fiesta propia, en 1781 el Beato Diego José de Cádiz terminó un Oficio entero de la Divina Pastora, que envió al Ministro Provincial, José Félix de Sevilla, para que lo presentara en el Capítulo General de 1782 y se acordase pedir su aprobación y uso a la Sagrada Congregación de Ritos. Pero la gestión quedó infructuosa. Seis años después, en 1788, habiendo repasado sus textos eucológicos, que componen un segundo Oficio, decidió presentarlos a la Sagrada Congregación de Ritos para su aprobación, acompañados de un documento postulatorio razonando la oportunidad de la nueva fiesta, para lo que buscó el apoyo regio, pero la muerte primero del Confesor del Rey y a continuación la de este mismo frustró sus proyectos. Habiendo de celebrarse en Roma Capítulo General de la Orden Capuchino en mayo de 1789, por lo que les hace llegar a los vocales de su Provincia de Andalucía el expediente completo. El Padre Definidor de Lengua Española, Nicolás de Bustillo, se encargó de gestionarlo ante la Santa Sede, pero el asunto se quedó estancado. Intentó de nuevo el Beato Diego conseguir el apoyo regio, que se presentaba casi indispensable, presentando un memorial a la Reina María Luisa, fechado en Ronda, el siete de junio de 1793, en el que amplió su petición: no sólo a los capuchinos, sino a todo el clero secular y regular de España. La Reina debió consultar con el Rey Carlos IV, su marido, y remitieron el expediente a su primer ministro Manuel Godoy, que lo pasó al Inquisidor General, Manuel Abad y Lasierra, para que diera su parecer, que aconsejó desestimar la petición.
   La actitud regia debió cambiar a raíz de su Memorial a Carlos IV de 1794, sobre los medios espirituales necesarios en la guerra entablada contra la Francia revolucionaria en 1793, que resultó favorable a España. Fue finalmente Pío VI Braschi el que por el rescripto del uno de agosto de 1795, gracias al impulso del Beato Fray Diego José de Cádiz como vemos, el segundo gran apóstol de la Pastora, concedió a los capuchinos de España una fiesta con Oficio y Misa propios como Patrona de sus misiones para la Segunda Dominica de Pascua titulada Bienaventurada Virgen María, Madre del Buen Pastor Jesucristo con rito doble mayor, a los que se les dio rápidamente el regium exequátur. Este Oficio fue ampliado, a instancias del P. Nicolás de Bustillo, entonces General de la Orden, por rescripto de Pío VII Chiaramonti de once de enero de 1806 con las lecciones del primero y tercer nocturno de maitines como también la misa, si no obra del Beato Diego sí dependiente de su doctrina, todo revisado por el Prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos y por el Promotor de la Fe.  De los textos, sabemos que la oración colecta fue compuesta por el citado capuchino Nicolás de Bustillo, y las lecciones son de San Bernardo, y no de San Ildefonso o de San Antonino como en los textos del Beato Diego, y en 1817 se nos transmite una noticia de que los Oficios del Beato Diego están pendientes de aprobación en Roma desde 1796; quedan por lo tanto en el anonimato.
   Por decreto de diez de enero de 1801 el mismo Pío VII citado concedió al episcopado del Gran Ducado de Toscana para el primer domingo de mayo con el rito de doble mayor que se pudiera rezar de la Bienaventurada Virgen María con el título de Madre del Pastor Divino. Esta devoción había arraigado la devoción gracias a uno de los oradores capuchinos italianos más importantes de su época, el P. Claudio de la Pieve, que la había adquirido en un viaje suyo a España.  La súplica al Papa había sido dirigida el uno de diciembre de 1800 por el Obispo de Colle di Val di Elsa, provincia de Siena y diócesis sufragánea de Florencia, en representación de los obispos del Estado de Toscana, en acción de gracias por haberse librado del traumático azote napoleónico. El Oficio y misa propios presentados por el episcopado toscano fueron revisados también por el Prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos y por el Promotor de la Fe, y se extendieron a casi todos los sitios que celebraban la fiesta, incluidos los capuchinos, que abandonaron los suyos. El Beato Pío IX Mastai Ferretti concedió la fiesta a muchas diócesis y congregaciones: a los alcantarinos de Nápoles por el Breve Omnibus de doce de junio de 1849, que fue extendida a petición de Fernando II Rey de las Dos Sicilias a todo su reino, fijándola en veintiuno de mayo; a las religiosas del Buen Pastor y a las benedictinas de Campo Marzio, en Roma, en 1859; al Obispado de Bagnoreggio, Italia, en 1860; a los de Linares y Guadalajara, Méjico, en 1861.
     Por decreto de ocho de enero de 1863 de la Sagrada Congregación de Ritos, con la anuencia del citado Beato Pío IX, tras petición firmada por diez cardenales, seis patriarcas, treinta arzobispos, noventa y cinco obispos, dieciocho generales de órdenes y congregaciones religiosas, nueve procuradores y tres comisarios apostólicos de otras tantas, fue establecido que se concediera esta fiesta con rito de doble mayor a todas las diócesis y familias religiosas que lo solicitaran, con los textos eucológicos toscanos. Entre las concesiones a partir de entonces podemos citar las siguientes: a los monasterios cistercienses de Francia en 1863; a la Diócesis de Alatri, Italia, en 1866; a los Misioneros de la Preciosísima Sangre para el primer viernes de junio; a los Mínimos para el primer domingo de octubre; a los Redentoristas y a las Religiosas del Buen Pastor para el tres de septiembre, pero con el Oficio de los capuchinos españoles; a los Euditas, que lo habían pedido en 1874, en 1895. No habiéndose instaurado la fiesta todavía en Sevilla, la cuna de la devoción, el presbítero José de la Fuente y Zabalegui, comisionado por el cabildo de oficiales del veintidós de mayo de 1875 de la Primitiva Hermandad de la Divina Pastora, dirigió una petición al Cabildo Catedral el dos de febrero de 1876 para que instara al Arzobispo lo solicitara de Roma.  
     Tras haber sido examinada la petición por la Diputación de Ceremonias, acordó el Cabildo elevarla al Cardenal Arzobispo de la Lastra y Cuesta para el domingo segundo después de Pascua con rito de doble de segunda clase. El prelado expidió sus letras para ello al Papa el ocho de abril de 1876. Pero menos de un mes después, el cinco de mayo, murió dicho cardenal, por lo que hubo de esperarse al plácet de su sucesor.  Habiendo tomado posesión su sucesor, Joaquín Lluch y Garriga, y obtenido de él el plácet, en este caso se extravió en Roma la petición citada, y fue preciso enviar un certificado de ella. El decreto fue expedido por fin el uno de febrero de 1878. Aunque se pidieron y fueron concedidos el Oficio y la misa de los capuchinos españoles aprobados en 1806, los textos que finalmente se instauraron fueron los toscanos. Por fin en 1882, se celebró el veintitrés de abril en Sevilla la Fiesta de la Madre del Divino Pastor, señalada en el II Domingo después de Pascua, con rito de segunda clase.
     El veintinueve de octubre de 1885 el Procurador General de los Menores Capuchinos, Bruno de Vinay, a instancias del que hasta entonces había sido Comisario Apostólico de España, en nombre de sus súbditos, pidió al Papa la concesión a toda su Orden de la fiesta de la Madre del Pastor Divino para el segundo domingo después de Pascua con el rito mayor de segunda clase, con la misa y Oficio aprobados para los capuchinos españoles y de otras provincias. Fue aprobada la petición por rescripto de León XIII Pecci de diecinueve de noviembre de dicho año 1885, que el cuatro de diciembre de 1894 concedió a la Orden Capuchina, pero con el Oficio y misa de Toscana. En el actual Propio de la Diócesis de Sevilla, aprobado el diecisiete de junio de 1977 por la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino, está inserta como memoria libre para el sábado anterior al Domingo IV de Pascua, del Buen Pastor, La Bienaventurada Virgen María, Madre del Buen Pastor. Los textos eucológicos actuales se encuentran en el Misal Franciscano en español, aprobado por Decreto de la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino el 17 de junio de 1980 para uso de las familias franciscanas hispanas (Prot. N. CD 892/79). 
      Éste señala para el sábado anterior al Domingo IV de Pascua para la Orden Capuchina la Fiesta de la Divina Pastora, Madre del Buen Pastor (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el azulejo conmemorativo a la Cuna de la Advocación de la Divina Pastora, de Isabel Parente, en la calle Muñoz León, s/n (muro del Convento de Capuchinos), de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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