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jueves, 20 de noviembre de 2025

Un paseo por la calle Reinoso

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Reinoso, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     Hoy, 20 de noviembre, es el aniversario del nacimiento (20 de noviembre de 1772) de Félix José Reinoso, por lo que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle Reinoso, de Sevilla, dando un paseo por ella.
    La calle Reinoso es, en el Callejero Sevillano, es una vía que se encuentra en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo; y va de la calle Lope de Rueda, a la calle Jamerdana.
   La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. 
     En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     En el s. XVIII y probablemente desde mucho antes fue conocida como del Moro Muerto, sin que se conozcan datos fehacientes del suceso que posiblemente dio origen al topónimo. En 1840 fue rotulada con la actual denominación en honor del poeta y académico Félix José Reinoso (1772-1841) que vivió y murió en sus inmediaciones. Ca­lle corta, rectilínea y muy estrecha, presenta leve ensanche en la confluencia con Lope de Rueda, resultado de una alineación ya en este siglo; en el otro extremo se abre también ligeramente por el chaflán de la casa de esquina. Estuvo empedrada en los comienzos del s. XIX, aunque con períodos en mal estado, lo que provocó las quejas de los vecinos por el mucho tiempo que tardaban en escurrir las aguas. Fue asfaltada en 1911 y reformado el pavimento en 1926; en la actualidad presenta losas de Tarifa en los márgenes y una pequeña franja de irregular anchura en el centro, con cantos rodados. Por su estrechez, nunca permitió el paso de vehículos, sin embargo fue frecuente el de peatones y jinetes hasta que se abrió en su totalidad el callejón del Agua a principios de siglo. En lo últimos años forma parte de la ruta turística del barrio de Santa Cruz, porque pone en comunicación dos espacios de tanto atractivo como Santa Teresa y la plaza de los Venerables. Existe una instalación hotelera. El caserío es de tres plantas y aspecto popular, y presenta buen estado de conservación por su reciente restauración; destaca la casa esquina a Jamerdana en la acera de los pares, con dos plantas y mirador con arcos de medio punto. La calle está cuidada y se percibe cierto frescor por su estrechez, que impide la entrada del sol. La leyenda fija en este lugar una de las residencias de la hermosa Susona, judía que traicionó a su padre y a los de su religión por el amor de un caballero cristiano [Salvador Rodríguez Becerra, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Reinoso, 6
. Casa de dos plantas sin apenas hue­cos de fachada. El patio posee arquerías en dos de los frentes para­lelos, con arcos peraltados inscritos en alfices, sobre columnas corintias. En los otros dos frentes sendas galerías adinteladas en el piso alto, sobre vigas con cabezas talladas, así como los postes de madera. La caja de escalera se cubre con un artesonado.
Reinoso, 8. Casa de dos plantas y ático con vanos de medio punto separados por pilastras. Pasada la crujía de fachada, se encuentra el patio con arquerías en dos de los frentes paralelos; las inferiores con arcos peraltados inscritos en alfices, mientras que en la superior son arcos escarzanos sobre pilares ochavados. Al fondo de la edificación existe un amplio jardín [Francisco Collantes de Terán Delorme y Luis Gómez Estern, Arquitectura Civil Sevillana, Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1984].
Conozcamos mejor la Biografía de Félix José Reinoso, personaje a quien está dedicada esta vía;
     Félix José Reinoso, "Fileno". (Sevilla, 20 de noviembre de 1772 – Madrid, 28 de abril de 1841). Eclesiástico, humanista y polígrafo.
     Nace en una Sevilla cuya decadencia reflejan versos que coleccionó de niño y se conservan gracias a él. Clérigo desde los 16 años, y ya entonces universitario, en 1792 publica dos décimas en el Diario Histórico y Político de Sevilla; ya está unido a sus íntimos José María Blanco-White y Alberto Lista, con la guía intelectual de Manuel María de Arjona. Cofunda en 1793 la Academia de Letras Humanas, en la que, al año siguiente, ingresarán Blanco-White y Alberto Lista, y de la que será su alma, como dijo este último. Agrupa a muchos más: el otro Arjona, José Manuel, que será asistente de Sevilla; Francisco de Paula López de Castro, narrador; Manuel María del Mármol, poeta y catedrático; Justino Matute, periodista e historiador; y José María Roldán, cofundador de la Academia.
     De aquel impulso literario son primicias las Poesías, de Blanco, Lista y Reinoso, que la Academia publica en 1797.
     Del último lustro del siglo XVIII son, en su mayoría, los versos de Reinoso y los muy numerosos manuscritos suyos y de otros treinta miembros de la Academia de Letras Humanas. La Universidad de Sevilla guarda, en ocho cajas, todos esos escritos, en general, autógrafos, que conservó él.
     El cenit de esa Academia fundada por Reinoso fue la resolución del concurso de La Inocencia Perdida que ganó él, en 1799, con accésit de Lista. A inicios del siglo XIX, al ir muriendo esa Academia de Letras Humanas porque muchos miembros “contrajeron obligaciones harto severas” (Alberto Lista), diez de éstos pasaron a la Real Sociedad Económica de Amigos del País; y, con el tiempo, quince, a la Academia de Buenas Letras. Reinoso, en ambas, une a muchos con cartas y afecto.
     En 1801, aún no ordenado, con sólo la tonsura clerical, gana por oposición, el curato de Santa Cruz. Al llegar a diácono apela para ejercer actividades en su parroquia, y se decide que ese “cura no presbítero” actúe como párroco en lo compatible con su grado. Ordenado sacerdote en 1802, ejerce en la citada parroquia, que ocupaba la actual plaza sevillana de Santa Cruz; y, con feligreses como el erudito Juan Agustín Ceán-Bermúdez, los Wiseman, y varios de sus muchos clérigos vecinos; crea una Junta de Caridad que da cientos de comidas; y fomenta las vacunaciones. El naciente Correo de Sevilla, “órgano oficioso” de la extinta Academia de Letras Humanas, publica sus trabajos y anuncios, así como el juicio y la defensa que hicieron, respectivamente, Manuel José Quintana y José María Blanco-White, en Madrid, del poema La Inocencia Perdida.
     Celebra con amigos la victoria de Bailén, pero, al ocupar Sevilla los franceses (1810), ve irreversible la situación, y con su cultura francesa acepta el traslado de su parroquia a la sede actual, ex templo de Clérigos Menores; y, luego, dos beneficios en la catedral. Fomenta los hospitales, pero lo pierde todo al huir de allí los invasores, en 1812. Marginado, escribe su defensa de los que hubieron de trabajar con éstos; Alberto Lista se la edita en Francia: aquél célebre Examen de los delitos de infidelidad imputados a los españoles sometidos baxo la dominación francesa.
     En 1816 sucede a Blanco y Lista en la Cátedra de Humanidades de la Económica; y, en el Trienio Liberal, no elegido diputado por su moderantismo, escribe para la Diputación de Cádiz. Luego se oculta en Jerez, y en 1826 va a Madrid; es primer redactor de la Gazeta y escribe poco más. Desde 1833, con el moderado Francisco Cea Bermúdez, es auditor de la Rota Española y deán de Valencia, y pule su obra.
     De 1839 es su retrato por Gutiérrez de la Vega, ahora en la antesala del Rectorado de la Hispalense. Dos años más tarde muere, apenas un mes antes que Blanco-White.
     Desde 1874 lo honra un sepulcro en el Panteón de Sevillanos Ilustres, junto a su otro gran amigo, Lista. Incomprendido en otra etapa, la Universidad de Sevilla rescató la memoria de su grupo, con tesis de varios de sus componentes.
     Fue incluido por la Real Academia Española en el Catálogo de autoridades; y destaca su formación clásica. Prevalece sobre su lírica su poema épico religioso La Inocencia Perdida y, en la prosa, el Examen antes citado.
     Su impulso aclara la evolución a lo romántico: por ejemplo, en sus íntimos Blanco y Lista, éste con discípulos como Gustavo Adolfo Bécquer, o José de Espronceda.
     A su influjo en la Academia de Letras Humanas, se une el que ejerció en la correspondencia que mantuvo con el exiliado José Blanco-White; el desterrado Alberto Lista; el perseguido Joaquín María Sotelo, ex prefecto bonapartista, al que dedicó su Examen y una elegía; o el doceañista Manuel López Cepero, preso por liberal. Reinoso aglutinó, en simbiosis cultural, a amigos de las más diversas ideologías (Antonio Rafael Ríos Santos, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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La calle Reinoso, en detalle:
Edificio calle Reinoso, 6.
Edificio calle Reinoso, 8.

miércoles, 27 de julio de 2022

Un paseo por la calle Jerónimo Hernández

     Por amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Jerónimo Hernández, de Sevilla, dando un paseo por ella
     Hoy, 27 de julio es el aniversario del fallecimiento (27 de julio de 1586) del imaginero Jerónimo Hernández, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle Jerónimo Hernández, de Sevilla, dando un paseo por ella.
      La calle Jerónimo Hernández es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de la Encarnación-Regina, del Distrito Casco Antiguo; y va de la confluencia de la calle Misericordia con la plaza del Pozo Santo, a la calle Santa Ángela de la Cruz
      La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta.
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Debe su nombre al escultor abulense del s. XVI afincado en Sevilla y que tuvo su taller al comienzo de la calle, próximo al Pozo Santo. El espacio actual está dividido en dos tramos bien diferenciados. El primero, del Pozo Santo a Regina, se llamó con anterioridad calle del Moro, y así figura al menos en el plano de Olavide (1771), y del Moro Muerto, según un padrón de 1742. Se desconoce el motivo preciso de este topónimo, aunque hay una explicación legendaria sobre amores de un joven converso. 
     El segundo tramo, entre Regina y Santa Ángela de la Cruz, es de creación decimonónica; fue abierto en 1879, como resultado de un plan municipal para unir la actual Santa Ángela de la Cruz con Regina y con toda la zona comercial propiciada por la apertura del mercado de la Encarnación y por el tradicional mercado del Jueves. Así figura en el expediente del proyecto en 1862: "El señor alcalde inició el proyecto de abrir una calle frente a la del Moro, que conduzca desde las callejuelas de Regina a la de los Alcázares, para facilitar el tránsito público y hacer menos incómodo el rodeo a que obligaban las dilatadas manzanas de aquel sitio, no creyendo muy onerosa su ejecución por ser de fábrica antigua los predios que requiere aquella obra, hallarse destinada a cultivo la mayor parte del área precisa para la nueva vía, corresponder a un solo vecino casi todas estas propiedades..." (Sec. 10, 23-V-1862). Aunque la nueva vía se abre en la fecha indicada, el proyecto de apertura se viene debatiendo desde los años 60, y hasta 1899 no se rotula con el nombre de Jerónimo Hernández, que se hace extensivo a la antigua calle del Moro. 
     La diferente historia de los dos tramos de la calle actual se manifiesta claramente en su configuración: ancho y rectilíneo el segundo y más estrecho el primero, con un leve retranqueo a la altura de la casa núm. 9. Toda la calle está asfaltada, a excepción del cruce con Regina, que es de adoquines. Las aceras, de losetas, son muy estrechas en el primer tramo. Las primeras referencias históricas de adoquinado se remontan a fines del XIX, si bien a principios del XX se aprueban varios proyectos municipales de readoquinado y acerado de cemento. Hoy la calle cumple una función básicamente residencial, aunque la zona próxima a Regina participa del ambiente comercial del mercado del Jueves. Su caserío, rico en viviendas tradicionales muy deterioradas, especialmente en el primer tramo, y de casas de escalera en el segundo, ha sufrido en los últimos años importantes transformaciones, entre ellas la desaparición de la casa de la familia Miura, próxima al Pozo Santo, sustituida, como otras, por viviendas modernas de tres plantas. La casas núms. 18 y 20 poseen singular interés, pues tienen las primeras fachadas de estilo modernista que se construyeron en Sevilla, obra del arquitecto José Gómez Otero, en 1904. Aunque una de ellas desapare­ció, las dos que permanecen en pie muestran puertas, rejas y adornos arquitectónicos de gran valor. También hay que destacar los núms. 24 y 28 que, contra lo que sus fachadas sugieren (de ladrillo rojo y balcones), ofrecen en su interior una estructura de corral de vecinos sevillano, con patio rectangular alargado adornado con plantas y galería de viviendas. 
     La casa núm. 19 está destinada a local cinematográfico (actualmente lo ocupa un supermercado), ubicado en el mismo lugar en que hasta hace unos años existió un bello cine de verano llamado, como el actual, Regina. Como muestra de la actividad recreativa que siempre ha caracterizado a la calle, hay que registrar la existencia, a mediados del s. XIX, de un circo gallístico al que, según recoge Gómez Zarzuela, "se entra por una módica retribución y las riñas se verifican los días festivos" (Guía de Sevilla) [Rogelio Reyes Cano, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
Conozcamos mejor la Biografía de Jerónimo Hernández, a quien está dedicada esta vía;
     Jerónimo Hernández de Estrada, (Ávila, c. 1540 – Sevilla, 27 de julio de 1586). Escultor.
     Nace en Ávila en torno a 1540, probablemente en la calle de la Albardería (hoy San Segundo). Hasta los trece años vivió con sus padres, Juan Hernández y Catalina de Estrada, vinculados al gremio de la carpintería.
     En 1533 se incorporó, como aprendiz, al taller de Juan Bautista Vázquez el Viejo. Cuando contaba con unos veinte años, se trasladó a Sevilla, juntamente con su tutor y maestro.
     El profesor J. M. Palomero Páramo, refiriéndose a la fecha en que comenzó su vida en Sevilla, escribe: “El inicio de la estancia ininterrumpida en Ávila de Juan Bautista Vázquez el Viejo y Jerónimo Hernández arranca de los meses centrales de 1560, tras asistir Jerónimo Hernández el 30 de marzo en Ávila a la partición de bienes de sus padres y cobrar Vázquez el 20 de abril del Cabildo de Toledo, el finiquito de las pinturas que hizo para la puerta del Perdón, de la Catedral Primada, con motivo de la entrada de Felipe II en la Ciudad Imperial” (Gerónimo Hernández, pág. 21).
     A finales de marzo o principios de abril de 1568, contrajo matrimonio con Luisa Ordóñez, hija del arquitecto Hernán Ruiz II. Tuvieron dos hijos, Jerónima de Estrada y Hernando Ordóñez, quien profesó en el monasterio trinitario de Santa Justa y Rufina, de Sevilla. Jerónima se casó con Francisco Arias Orduña en 1590. La familia vivió en la capital andaluza, la mayor parte del tiempo en el barrio de San Juan de la Palma. En Sevilla murió, posiblemente en la madrugada del 27 de julio de 1586, a los cuarenta y seis años de edad.
     “Cabe fijar —escribe Palomero Páramo— la formación escultórica de Gerónimo Hernández en el círculo berruguetesco de Juan Bautista Vázquez el Viejo [...] y la arquitectónica en el taller de su suegro Hernán Ruiz II, viéndose completada esta última con la lectura de los tratadistas italianos del Manierismo, en cuyo obrador poseyó ‘sesenta libros grandes e pequeños de toscano y latín’, y el contacto personal que mantuvo con Pedro Díaz de Palacios, Maestro Mayor del Arzobispado y de la Catedral, que en 1581 introducía la tipología del retablo romanista en la región cancelando el recetario plateresco [...] La influencia que en la composición de sus retablos ejercieron determinadas fórmulas de Serlio y Palladio revelan la consulta que hizo de estos códigos arquitectónicos y la existencia de los mismos en su taller [...] A través de su obra, el relieve de San Jerónimo Penitente, de 1566, se revelan ya dos características esenciales que se hacen permanentes en toda su producción: una formación castellana de raíz berruguetesca de su maestro J. B. Vázquez el Viejo, y unas condiciones singulares para el modelado y el dibujo” (págs. 39-40). En 1573 se sometió a las pruebas requeridas y obtuvo el título de “Maestro en el arte de escultor, entallador de romano y arquitecto”.
     Aprendieron con él, además de Bartolomé Gaspar Adán, Diego de Robles, Juan Martín Nieto, Pedro Gómez, Crisóstomo Mena, Juan Manuel. El maestro manifestó en su testamento que tenía en su taller cuatro aprendices. Uno de los citados, Diego Robles, que pasó a Ecuador donde trabajó y dejó obras, como la Virgen con el niño (santuario de Quinche), datada en 1586, prolongó en América el estilo de Jerónimo Hernández.
     Entre sus discípulos se encuentran Gaspar Núñez Delgado y Juan Bautista el Joven, hijo de su maestro y tutor. Asimismo recibieron enseñanzas suyas Andrés de Ocampo, Juan de Oviedo el Joven, Juan Martínez Montañés y Diego López Bueno, “como se advierte en sus obras y revela el romanismo escultórico de las mismas”.
     Mantuvo relaciones con otros muchos artistas, además de los citados, como el entallador Juan de Oviedo el Viejo, natural de Ávila, los escultores Diego de Velasco y Juan Bautista Vázquez el Joven, el pintor portugués Vasco Pereyra, que policromó casi todas las obras de J. Hernández, el platero Francisco Alfaro, etc.
     El profesor Palomero Páramo ofrece un catálogo documentado de las obras de Jerónimo Hernández.
     Clasifica las mismas en tres apartados: arquitectura; retablos, sagrarios y sillería; relieves e imágenes independientes.
     Son concretamente seis las obras que recoge en el apartado imaginería procesional, entre ellas el Cristo recibiendo el cáliz del ángel (Sevilla, capilla de Montesión, 1578), es uno de los mejores pasos de cuantos procesionan en Sevilla, y el Niño de Jesús (Sevilla, parroquia de Santa María Magdalena, 1581- 1582), imagen titular de la cofradía Dulce Nombre de Jesús, que se considera la contribución más importante de J. Hernández a la iconografía hispalense.
     Jerónimo Hernández, orientó la escuela sevillana de escultura por los cauces de la expresión que madurarían con Martínez Montañés, como lo demuestran sus creaciones iconográficas, la introducción de la tipología posbramentesca en la arquitectura de madera y la incorporación de una tendencia clásica, heroica y monumental en la imaginería, completamente ajena a la corriente estática y goticista que caracterizó a la generación del primer manierismo (Francisco López Hernández, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Jerónimo Hernández, de Sevilla, dando un paseo por ella. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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La calle Jerónimo Hernández, al detalle:
Edificio de la calle Jerónimo Hernández, 18
Edificio de la calle Jerónimo Hernández, 19
Edificio de la calle Jerónimo Hernández, 20
Edificio de la calle Jerónimo Hernández, 24
Edificio de la calle Jerónimo Hernández, 28